Écrivains

Aranalde Olaondo, José María

Sacerdote y escritor en euskera, nacido en Gaztelu (Gipuzkoa) el 27 de marzo de 1933. Falleció en San Sebastián el 17 de septiembre de 2005.

Ha elaborado muchos bertsos, no improvisados, sino escritos. Sus primeros bertsos, escritos en 1957, fueron sobre el párroco de Gaztelu y se publicaron en la revista de los franciscanos "Aranzazu".

Aranalde ha escrito mucho sobre el bertsolarismo y los bertsolaris, fruto de su amistad con muchos protagonistas de este fenómeno cultural.

Autor de estos libros en la colección Auspoa de la editorial Sendoa: Xalbador pertsularia (1996), Bihotzak dion hura (1999), Bertso kontuak (1999) y Xalbadorren barrua (2001). Dos de ellos son sobre su admirado bertsolari Fernando Aire "Xalbador", fallecido en 1976. También es autor de una biografía breve de este bertsolari, elaborada para una colección de la editorial Sendoa destinada a los chavales.

Los libros Bertso kontuak y Bihotzak dion hura son recopilaciones de artículos publicados en el diario "Deia", y además ofrecen bertsos del propio Aranalde.

Se ha dedicado durante décadas a presentar diferentes festivales de bertsos y ha sido el organizador del Premio Orixe para bertsolaris que se celebra desde 1972 en Añorga (barrio de San Sebastián).

También ha trabajao la poesía. En 1971 quedó segundo en el certamen en honor del escritor Lizardi, tras su tío Nicolás Ormaetxea "Orixe"; y en el año 1975, en el concurso en honor a Orixe volvió a quedar segundo, tras Gabriel Aresti.

Se ordenó sacerdote el 1 de junio de 1958. Después una breve estancia como párroco de Arama (Gipuzkoa), le destinaron al barrio de Añorga en San Sebastián, donde pasó 13 años, entre 1959 y 1972. En esa época acogió en su casa a su tío, el afamado escritor Nicolás Ormaetxea "Orixe". También ejerció durante 29 años de profesor de Formación Humana y Filosofía en el Liceo Santo Tomás de la capital guipuzcoana, hasta que en 1997 se jubiló. En 1999, tras un paréntesis de 27 años, retomó su trabajo de párroco; fue destinado a cubrir las necesidades de Belauntza y Leaburu (Gipuzkoa).

También ha destacado como traductor. Por encargo de Manuel Lekuona, en 1961 comenzó a trabajar en el seno del grupo de traductores al euskera de la liturgia. En ese cometido pasó casi veinte años. Además, en la década de los 60 tradujo al euskera el tomo dedicado a las aves de la enciclopedia Margo Ederdun Entziklopedia.

Heriotza!!!

1976ko azaroaren 7an gertatu zen. Arratsaldeko 6ak inguru horretan eman zuen azken arnasa Xalbadorrek. Hotz eta motz, eta hitz gutxitan esanda, horrelaxe izan zen; baina gertakizun hura beraren zirkunstantziek egin dute gogoangarri Euskal Herri osoarentzat.

Arratsaldeko 6ak inguru hori zen, bai, ordua. Zer ordu, ordea! Jendea, jendetza hura, Xalbadorren omenezko jaialdia burutzen ari zen une hartan, eta omendua azkenetan zegoen alboko etxe batean.

Ez zegoen bakarrik. Han zituen medikuak haren bihotzari eragiten. Ez alperrik! Ni hurbildu nintzenean, ahalegin horretan ziharduten. Berehala etsi zuten. Haiek baino lehenago nik.

Han zuen emaztea ere bere ondoan. Juxtu-juxtu iritisi zen garaiz, bere senarraren azken nahia jasotzera. Doi-doia esan ahal izan zion non utzi zuen idatzita bere testamentua. Halako aldizkariaren orrien artean aurkituko zuela esan zion. Dozenerdi bat lerro ziren guztira, artzainak bere eskuz idatzita utzi zuen testamentua. Gaizo Leoniek ere laister igerri zion alaguntsa zela egun hartatik aurrera.

Eta zer zela eta utzi zuen bere testamentua idatzita artzainak? Zer zebilen buru hartan, erabaki hori hartzeko? Beldur bat. Beldur zen, ez ote zen kapable izanen egun haren zama jasaiteko, eramateko, jasotzeko. Omenaldira etortzeko igaro zuen bere etxeko atea, berriz bere oinez igarotzeko ez ote zen gauza izango zen beldur Xalbador.


"¡¡¡La Muerte!!!

"Sucedió el 7 de noviembre de 1976. Xalbador exhaló el último suspiro hacia las 6 de la tarde. Ocurrió así, dicho en palabras someras y de manera escueta; pero las circunstancias de aquel acontecimiento lo hicieron memorable para todo el País Vasco.

La hora, así pues, fue hacia alrededor de las 6. ¡Pero menuda hora! Todo un gentío presenciaba en aquel momento el homenaje que se le estaba rindiendo a Xalbador y a la misma hora el homenajeado agonizaba en una casa próxima.

No estaba solo. Allí tenía a varios médicos intentando reanimarle el corazón. Pero era inútil. Cuando me acerqué seguían en el empeño. Pero enseguida se resignaron. Y yo incluso antes que ellos.

Tenía a su lado a su esposa. Justamente llegó a tiempo para recoger la última voluntad de su marido. Xalbador a duras penas le pudo decir dónde había dejado escrito su testamento. Le comunicó que estaba entre las hojas de una determinada revista. Eran unas seis líneas manuscritas. La pobre Leonie enseguida percibió que a partir de entonces iba a ser viuda.

¿Y por qué motivo dejó el pastor redactado su testamento? ¿Qué pasó por su cabeza, para luego tomar esa decisión? Tenía miedo, miedo de no ser capaz de soportar la carga de aquel día. Y tenía miedo de no traspasar de nuevo por su propio pie la puerta por la que había salido para dirigirse al homenaje".

(Xalbador pertsularia, Edit. Sendoa, 1996)

En la colección Bidegileak editada por el Gobierno Vasco hay más información disponible sobre Joxe Mari Aranalde.