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Zuberoa. Organizacion Foral

Conocemos la sociedad y las instituciones forales de Zuberoa en el pasado merced a diversos instrumentos, entre los cuales el Censo gótico del siglo XIV y el Fuero de Zuberoa redactado en 1520.

Ver Zuberoa.

Después del vizconde venían, en la jerarquía social, los nobles. Como no podían existir bajo un vizconde dignidades más elevadas, en Zuberoa no existían más que los barones y los caballeros. Los antiguos barones, señores de Tardets, de Haux y de Domezain tenían derecho de prelación pero solamente en la Corte de Licharre (Veyrin, Op. cit.). Luego venían los 10 "potestats":

  1. 1. Los señores del domec de Lacarry.
  2. 2. De Bimein de Domezain.
  3. 3. Del domec de Sibas.
  4. 4. De Olhaïby.
  5. 5. Del domec de Ossas.
  6. 6. De Amilchagun de Etcharry.
  7. 7. De Gentein.
  8. 8. De la sala de Charritte.
  9. 9. De Espès.
  10. 10. Del Domel de Chéraute.

Los "potestats" y los otros gentilhombres eran iguales en calidad y rango. La única diferencia consistía en que los primeros debían de acudir a la Corte de Licharre cada semana, mientras que los otros sólo estaban obligados a presentarse cada cuatro audiencias. En compensación del servicio al que estaban obligados, los "potestats" gozaban de derechos de pastoreo de ganado más extensos que los otros propietarios. La palabra "potestat" no era, en sus inicios, un título, sino el poder que tenían estos gentilhombres de hacer pastar a sus animales sobre las tierras comunales (Jaurgain, 1908), aunque luego se convirtió en título.

El Fuero de Zuberoa califica a los gentilhombres de "terratenientes". En efecto, la nobleza era ante todo real, es decir, vinculada a la propiedad de la tierra, no a la de la sangre (Veyrin, Op. cit.). Aquel que llegaba a ser dueño de una casa noble era reputado gentilhombre y gozaba de las prerrogativas correspondientes, es decir, el derecho de entrada en los Estados y el de ser juez en la Corte de Licharre (Haristoy, 1883). Los pueblos no pertenecían en completo derecho de propiedad a los gentilhombres, incluso si llevaban su nombre, sino que poseían en ellos una heredad que los campesinos explotaban. La casa noble era denominada domec cuando era la más importante de la localidad; las otras se llamaban sala.

Los gentilhombres se dividían en dos tipos: los caveros y los domengeros. Los caveros o caballeros, servían al señor en la guerra, a caballo. Su dignidad era personal y no hereditaria; era un título de caballería. Los domengeros eran los dueños de un domec. Había también feudos eclesiásticos cuyos dueños eran llamados "abades laicos". Todos los gentilhombres eran "Juges-jugeants" en la Corte de Licharre. El deber de impartir justicia, así como el de consejo y el de guerra se imponía, pues, a los barones y a los caballeros, vasallos del vizconde de Zuberoa, como se imponía a éste respecto de sus soberanos. En cuanto al derecho de asistencia y de voto a los Estados, los nobles lo compartían con el Tercer Estado, bajo la reserva de que sus sufragios fueran consagrados por el pueblo.

Los suletinos, como casi todo el resto de vascos, estaban libres y exentos de obligaciones serviles. El primer artículo del Fuero (Coutume) comenzaba así: "Por la costumbre guardada y observada desde tiempos antiguos, todos los nativos y habitantes de la tierra de Zuberoa son francos y de franca condición, sin tacha de servidumbre". Poseían incluso ciertos derechos que entonces eran patrimonio de la nobleza: porte de armas, derecho de caza y de pesca, derecho de construir molinos. Se reunían en asamblea para discutir sobre los intereses locales y votar los impuestos, lo que dio origen al Silviet y a los Estados de Zuberoa. Había, sin embargo, entre ellos desigualdades sociales, pero la jerarquía en este campo no provenía del nacimiento sino de la situación de sus propiedades inmuebles, muy concretamente del estatus de su casa (Veyrin, 1947).

En la escala social, después de los propietarios de una casa noble venían los poseedores de una casa franca, los más numerosos, que no estaban sujetos a ningún censo. Estaban obligados sólo al donativo voluntario al rey, que sus representantes votaban cada año. Existe, como hemos visto, el Censo Gótico que proporciona el nombre de gran número de casas de la Edad Media, con su estatuto. J.B. Orpustan (1984) ofrece, así mismo, una lista de las casas medievales de Zuberoa. La casa ancestral o troncal simboliza a la familia. Es aquélla la que da su nombre a los que la habitan, la que recibe y proporciona la nobleza, la que atribuye ciertos cargos administrativos como la fermance vésialère, o políticos como el poder de potestad (Nussy-Saint-Saëns, 1939). Le pertenece también el emplazamiento reservado a la familia en la iglesia y en el cementerio.

La importancia de la casa suletina se traduce en el derecho sucesorio. Todo converge en éste para mantener la integridad del dominio familiar, para que no caiga en manos extrañas a la familia, para que el nombre de los amos de la casa, etxeko jaunak/andereak, siga siendo el mismo. Para ello hay dos reglas intangibles: la primera es "la indisponibilidad de bienes ancestrales" llamados avitins, es decir, que proceden de los abuelos, que deben de trasmitirse íntegramente al mayorazgo. Sólo las adquisiciones pueden ser repartidas entre los restantes hijos, que reciben igualmente una dote en el momento de su matrimonio (Nussy-Saint-Saëns, Op. cit.). Veáse Retracto, Troncalidad. La segunda regla es el derecho de mayorazgo, con la finalidad de evitar la fragmentación del patrimonio familiar. Generalmente el heredero es el primero de los hijos varones o mujeres, pero cada casa antigua, ya sea noble o fivatière, franca o botoy, posee su propia ley de sucesión inscrita en el Fuero.

El primero en nacer, fuera niño o niña, accedía a la propiedad del dominio familiar por medio del matrimonio; se le denominaba en las actas notariales "amo/a joven" y a su progenitor "amo/a viejo". El esposo de la heredera, que entraba así en la casa, tomaba el nombre y pasaba a ser "amo-adventicio" mientras viviera el dueño de los lugares. El Fuero tenía como finalidad el establecer un equilibrio entre los recursos del país y sus habitantes. Siendo la casa la base del orden social y económico, la tradición se opuso a la unión de dos herederos, a fin de evitar la concentración en una sola mano de múltiples dominios. Además, a fin de que el dominio familiar no cayera en manos extrañas cuando, por excepción, era vendido, quedaba afectado de un derecho de "retracto troncal" de...41 años, con lo que desalentaba a los tentados en adquirirlos (Lafourcade, 1984).

Tras los dueños de casas nobles y francas venían los fivatiers y los botoys. Se trataba de campesinos tenentes de una parcela de un bien noble, por la cual pagaban un censo, es decir, un tanto en dinero o en especie. Según Jaurgain (1908), los botoys eran los censitarios de origen de la casa noble, mientras que los fivatiers eran los censitarios creados posteriormente. Pero no eran sólo las casas nobles las que tenían fivatiers y botoys; las casas francas también podían tenerlos y vemos, incluso, fivatiers que poseyeron botoys (Orpustan, Op. cit.). Fivatiers y botoys no estaban vinculados más que respecto a sus propios señores, poco más o menos como granjeros. Como el resto de los suletinos, eran de franca condición y podían transmitir su casa en herencia. Podían incluso vender su bien: los señores tenían sólo derecho de preferencia.

JMR

La base de la organización administrativa del país de Zuberoa en la Edad Media era la parroquia o vésiau, cuyos miembros o vésins (vecinos) se reunían en un lugar determinado para debatir sobre los intereses comunes. En cada parroquia había un amo que servía de intermediario entre sus coparroquianos y el poder central. Este cargo no era deseado sino impuesto a los cabezas de ciertas casas de la comunidad que se llamaban fermance vésialère, de vésiau, y en euskera sainhoa. Aquel que estaba investido de este cargo hacía las veces de ujier, efectuaba las designaciones para la Corte de Licharre y convocaba a los Estados por medio del toque de rebato (Nussy-Saint-Saëns, Op. cit.). Ejercía, igualmente, de colector de impuestos, agente de la autoridad y garante de sus compatriotas.

El agrupamiento de cierto número de parroquias constituía un vic o una dégairie. A su cabeza, el jefe del vic o dégan presidía la Asamblea general de la dégairie en la que se discutían los intereses generales de las parroquias del vic, las órdenes del Gobernador, etc. Era un magistrado elegido cada año, por turno de parroquia, el que aseguraba la vinculación entre las parroquias y el síndico. Aquel que resultaba designado debía de aceptar este cargo bajo pena de pagar "un buey por cada día que, por su culpa, el vic permaneciera sin dégan" (Fuero de 1520). Mensajerías. Finalmente, varios vics constituían una Mensajería. Zuberoa estaba dividida en tres que eran:

  • Alta Zuberoa o Soule-Souverain (Basa-Bürüa)

Dividida a su vez en dos dégairies o vics:

a) Val-Dextre (Ibarreskün): Alçay, Alçabéhéty, Alos, Arhan, Camou, Charritte-de-Haut, Cihigue, Lacarry y Sunharrette.

b) Val-Senestre (Ibarrezker): Abense-de-Haut, Athérey, Etchebar, Laguinge, Lichans, Licq, Restoue, Sibas, Sunhar, Tardets, Trois-Villes.

  • Baja Zuberoa, Barhoue o Soule-Juzan (Pettarra)

Dividida en tres dégairies:

a) Aroue: Aroue, Etcharry, Lohitzun, Oyhercq, Osserain, Rivareyte y Gestas.

b) Laruns: Chéraute, Mendibieu, Laruns, Berrogain, Moncayolle, L'Hôpital-Saint-Blaise, Larrebieu, Arrast, Larrory, Charritte-de-Bas, Undurein, Espès, Abense-de-Bas, Viodos, Licharre y Aïnharp.

c) Domezain: Domezain y Berraute-Ithorots.

  • Los Arbailles

Distribuidas en dos dégairies:

a) Gran Arbaille (en euskera Arbalhe): Libarrenx, Gotein, Idaux, Mendy, Menditte, Sauguis, Saint-Etienne, Ossas y Roquiague.

b) Pequeña Arbaille (o Peyriède): Aussurucq, Musculdy, Ordiarp, Pagolle, Suhare y Garindein. La villa de Mauléon y los burgos reales de Montory, Barcus, Villeneuve de Tardets, Haux, Sainte-Engrâce y Larrau tenían una administración particular.

A la cabeza de cada mensajería se hallaba un mensajero, especie de magistrado responsable de esta demarcación administrativa, que servía de vínculo entre los decanos y el vizconde. El era el encargado de convocar a los Estados o a la Corte de Ordre a los gentilhombres o a los degans.

Por encima de estas organizaciones se hallaba el vizconde pero, a partir de 1261, el rey de Inglaterra, sobre el que había recaído el vizcondado de Zuberoa, nombró en Mauléon un capitán-castellano para representar su persona y autoridad y para defender el castillo vizcondal. En su rúbrica II, el Fuero declara:

"el dicho castellano o capitán debe jurar al dicho país que guardará y observará y hará guardar y observar los fueros y costumbres de dicho país, administrará la justicia sin ninguna parcialidad y guardará y defenderá a los habitantes de dicho país."

Le compite así mismo el convocar y presidir los Estados de Zuberoa o Corte de Ordre encargados de todos los asuntos que concernían a los intereses comunes del vizcondado. Además, el capitán-castellano administraba las tierras que pertenecían al propio rey y recaudaba los impuestos reales (Goyhenetche, 1979); descargaba también parte de sus atribuciones sobre un lugarteniente. Ambos permanecían en el castillo de Mauléon.

En la cúspide del edificio social el vizconde ejerció los poderes soberanos: judiciales, militares y financieros. Más tarde, el rey de Inglaterra y el de Francia los ejercieron en su lugar. El vizconde cumplía también los deberes de hueste o de guerra, de consejo, de corte o de justicia, respecto a sus soberanos, el conde de Bigorra (en calidad de vizconde de Lavedán "por parte"), el rey de Navarra, el duque de Aquitania y, finalmente, el rey de Inglaterra después del matrimonio de Alienor con Enrique de Plantagenet (Nussy Saint-Saëns, Op. cit.). A partir de 1307, el rey de Inglaterra pasará a ser vizconde de Zuberoa y único señor para la alta justicia.

JMR

El primer castellano instalado en Mauléon por el rey de Inglaterra, tras la salida de Auger de Mauléon en 1261, fue Auger de La Mothe. En 1275, le sucedió Gaillard d'Ornon hasta 1277, luego Vital de Caupenne (1277-1289) y Hélie de Caupenne (1289-1295). Es entonces cuando Auger de Mauléon recobró su vizcondado (vide infra), nombró para el castillo de Mauléon a Raimundo Arnaud de Laas y fundó Villeneuve-les-Tardets (Jaurgain, 1885). Pero, en 1307, Auger tuvo de ceder definitivamente su vizcondado al rey de Inglaterra, que nombró a nuevos castellanos de Mauléon para que le representaran.

Corte de Ordre o Estados de Zuberoa. El poder político pertenecía a todos los suletinos, que expresaban su voluntad en una Asamblea general, los Estados de Zuberoa, llamados también la Corte de Ordre, debido a que eran convocados a toque de rebato, orda en euskera. La Corte de Ordre gozaba del derecho de votar los impuestos directos. Se ocupaba, además de la administración del país: trabajos públicos, puentes y calzadas, organización militar, judicial, penitenciaria, etc. (Nussy-Saint-Saëns, Loc. cit.). Velaba, pues, sobre los asuntos públicos y se ocupaba de todo lo que concernía al interés común. La Corte de Ordre era la reunión de dos asambleas: el Gran Cuerpo y el Silviet. El primero comprendía los dos primeros Estados: el clero y la nobleza. Esta se componía de los 10 "potestats" y de todos los propietarios de un bien noble. El derecho de entrada en los Estados se hallaba, pues, vinculado a un dominio (Etcheverry, 1942). Es el consejo de gentilhombres del vizcondado el que se halla en los orígenes del Gran Cuerpo. El clero estaba representado por el obispo de Olorón o su representante, el vicario general para Zuberoa, el abad de Santa Engracia, los comendadores de Berraute, de Ordiarp, de L'Hôpital-Saint-Blaise y los priores de Larrau y de Pagolle. El Gran Cuerpo elegía a su propio síndico.

En cuanto al pueblo, el Tercer Estado, éste comprendía a todo el resto de la población, sin excepción, botoys y fivatiers comprendidos. Se reunía en un bosque, de ordinario el de Libarrenx: era el Silviet. Era obligación de todos los habitantes, salvo muy raras excepciones estipuladas en el Fuero, el acudir a esta reunión, bajo pena de multa (Etcheverry, Op. cit.). El hecho de que todos los suletinos fueran convocados prueba que en este territorio no se conoció la servidumbre. Era un sistema democrático, el poder directamente ejercido por el pueblo (Nussy-Saint-Saëns, Loc. cit.). Las decisiones adoptadas por el Gran Cuerpo sólo recibían fuerza de ley cuando se adhería a ellas el Silviet que, de hecho, ejercía gran parte del poder político. La Corte de Ordre se presenta, pues, como el punto de encuentro de dos instituciones, una de origen feudal, el Gran Cuerpo, y otra puramente popular, el Silviet.

En esta democracia había un personaje que desempeñaba un papel importante: el síndico general de los Estados de Zuberoa. Era elegido por las asambleas que constituían el Cuerpo de Ordre y, por ello, se hallaba cerca de los poderdantes y se situaba independiente respecto a la autoridad central. Su cometido era velar por el mantenimiento de las franquezas, libertades y privilegios del país (Jaurgain, 1885). Él era el que preparaba el trabajo de las asambleas y aseguraba la ejecución de las resoluciones adoptadas, representaba al territorio ante la justicia y mantenía correspondencia en su nombre con los poderes públicos (Etcheverry, Loc. cit.). Era, igualmente, el encargado de pagar el impuesto directo de toda Zuberoa y el responsable de este pago con sus bienes propios (Nussy, Loc. cit.).

La justicia era impartida en Zuberoa por medio de un tribunal presidido por el vizconde, más tarde por el capitán-castellano, tribunal compuesto por los 10 "potestats" y los otros gentilhombres del territorio. Estos eran conceptuados jueces natos cuando llegaban a ser propietarios de una casa noble por herencia, por matrimonio o por compra. Los primeros debían de celebrar sesión todas las semanas, mientras que los otros sólo tenían que acudir cada cuatro audiencias. Sobre los gentilhombres que no cumplían este precepto pendía una multa. "En compensación el señor y el país han otorgado a los gentilhombres jurisdicción de faymidret sobre sus botoys y fivatiers (Fuero de 1520)." Se trata de una justicia territorial que podía ejercer el propietario de una casa noble, asistido por otros dos gentilhombres. En apelación se acudía ante la corte del vizconde. La corte de justicia celebraba sus audiencias, dos veces por semana, bajo un nogal de Licharre, de ahí su nombre de "Corte del nogal" o "Corte de Licharre". Hacia 1515, este árbol murió y se erigió en ese punto una cruz de mármol, frente al palacete Maytie, y que los mauleoneses denominan la "Croix Blanche" (la Cruz Blanca). Cuando Zuberoa pasó a dominio inglés, la Corte de Licharre dejó de ser soberana y sus sentencias fueron susceptibles de apelación en la Senescalía de Lannes. Hubo también varios tribunales reales: bailíos de Mauléon, Barcus, Villeneuve-les-Tardets y Montory. Dos bailes, uno al Norte, otro al Sur, tenían como cometido la captura de los criminales y el arresto de los individuos perseguidos por decisión judicial (Goyhenetche, Op. cit.). Finalmente decir que, los fermances vésialères en las parroquias, los "jurats" en los burgos, los mensajeros en las mensajerías y los dos bailes, eran tanto oficiales de justicia como magistrados civiles.

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Instituciones de Zuberoa
Instituciones locales65 parroquias (asambleas)
6 burgos
Instituciones territoriales7 vics o dégairies (asambleas de parroquias)
3 mensajerías
Instituciones político-administrativasEstados de Soule o Cour d' Ordre [Grand Corps (Nobleza y Clero) + Silviet (Tercer Estado)]
Instituciones judicialesCour de Licharre, con apelación a:
Sénéchal des Lannes (ép. inglesa)
Parlamento de Pau o de Burdeos (ép. francesa)
Instituciones de la MonarquíaCapitán-castellano
Gobernador

JMR

Durante el siglo XVII, la venta del dominio real al conde de Troisvilles acarreó 30 años de sobresaltos a la foralidad suletina (vide infra, "Edad Moderna" III y IV) hasta la restauración de 1669. Zuberoa, país de Estados, se gobernaba a sí misma según su Fuero. Hubo, sin embargo, oficiales reales que aseguraban la relación entre los suletinos y su soberano. En el transcurso del tiempo, su número fue cada vez mayor, máxime porque cada gran funcionario se hacía suplir por un lugarteniente de su elección, y la ingerencia de los mismos se fue haciendo cada vez más fuerte en la vida del país (Veyrin, Loc. cit.)

El primero de ellos, el capitán-castellano de Mauléon, era, en su origen, el lugarteniente del rey de Inglaterra para Zuberoa. Más tarde, fue calificado como gobernador. Hemos visto que presidía los Estados o la Corte de Ordre, dirigía los debates judiciales en la Corte de Licharre y juraba al país el cumplimiento del Fuero y la defensa de sus habitantes. Desde el siglo XIV hubo un lugarteniente encargado de suplirle en la custodia del castillo; más tarde, hubo otro más para dirigir la milicia del país y, finalmente, en el siglo XVI, un tercero, el lugarteniente general de toga larga, que le reemplazaba en la Corte de Licharre. En los siglo XVI y XVII, los cargos se fueron haciendo cada vez más hereditarios y acabaron, bajo Luis XIII y Luis XIV, por ser venales. Así fue cómo el de capitán-castellano de Mauléon pasó de Bertrand de Haramboure a su cuñado Jean IV de Belsunce, luego al hijo de éste, Jean V, tras el ínterin de Carlos de Luxe, otro cuñado de Juan IV, y a su hijo Armand de Belsunce. Después de Henri de Gramont, conde de Toulongeon, el gobierno de Zuberoa cambió de familia y pasó a la casa de Troisvilles al vendérselo éste a Armand-Jean II de Peyré. Este, llamado el abad de Troisvilles ya que había sido provisto de una abadía, la de Montier-en-Der, era hijo del primer conde de Troisvilles muerto en 1672. Ejerció este gobierno hasta el 2 de febrero de 1681, fecha en la cual vendió este cargo a Armand-Jean I de Montréal, marqués de Monein, su sobrino y heredero. Finalmente, éste lo trasmitió a su hijo, Armand-Jean II de Montréal, tercer conde de Troisvilles que ejerció este cargo.

A partir de 1550 un magistrado, el "lugarteniente de toga larga", presidió, pues, la Corte de justicia en sustitución del gobernador. Bertrand de Suhescun, consejero de la chancillería de Navarra, fue el primero de esos magistrados en Zuberoa. El 4 de mayo de 1550, Bertrand de Haramboure, gobernador de Zuberoa, declaró que "impidiéndole el servicio del rey el poder emplearse diariamente en la expedición de los asuntos de justicia, para su descargo y a fin de que la justicia sea bien administrada, ha elegido, según disposición real, a M. Bertrand de Suhescun, para impartir justicia en su nombre junto con los "potestats" y gentilhombres "jugeants" (Jaurgain, 1884-5). Suhescun abandonó el oficio el 2 de marzo de 1555, a favor de Jean de Johanne, también consejero del rey en su chancillería de Navarra, secretario de Estado de la reina Juana de Albret, y además mauleonés. Cuando Carlos de Luxe se apoderó del castillo de Mauléon en 1568, nombró a un nuevo lugarteniente de toga larga en la persona de Sanz d'Arraing. A su muerte, el 15 de enero de 1576, dicho cargo recayó en su hijo Menaud d'Arraing. En 1587 nuevo balanceo: Jean de Belsunce vuelve a tomar Mauléon y nombra un nuevo lugarteniente de toga larga: Gérard de Béla, yerno de Jean de Johanne. En fin, en 1598, los dos rivales llegan a un acuerdo amistoso, como buenos mauleoneses y primos que son: el cargo de lugarteniente de toga larga queda para Menaud y el de baile real de Mauléon para Gérard. Había, en efecto, en Zuberoa dos jurisdicciones distintas; la del bailío que residía en el término de la villa de Mauléon, ejercida por sólo el baile, como representante del rey, y la de Licharre, cuyo término comenzaba más allá del puente de Mauléon, ejercida por el lugarteniente de toga larga del gobernador y los gentilhombres del país (Clément-Simon, 1894-5).

A lo largo de estos siglos, todos los lugartenientes de toga larga, salvo uno, procedieron de la casa de Maytie. El primero, Pierre Arnaud de Maytie, licenciado en derecho, y sobrino de Arnaud I, obispo de Olorón, compró el cargo en 1696 a Menaud d'Arraing. El siguiente, Arnaud de Casenave, fue una excepción, pero el que le sucedió, Clément d'Uhart, era sobrino de Arnaud III de Maytie y heredero de esta casa. Este la vendió, así como el cargo de lugarteniente de toga larga, a su tío Jacques de Brosser. La heredera de este último casó con Jean-Pierre de Hégoburu que llegó a ser al mismo tiempo señor de Maytie y lugarteniente de toga larga en la Corte de Licharre. Una vez más pasó por vía de mujeres el cargo a François de Méharon-Gourdo, con la casa de Maytie, y finalmente a su hijo, Clément Méharon de Maytie, último lugarteniente de toga larga antes de la Revolución.

En 1620, Luis XIII trató de vincular la justicia de Zuberoa, a la vez que la de Baja Navarra, a la Corte que creó en Pau. Los suletinos no lo aceptaron y obtuvieron que de la Corte de Licharre se pudiera apelar, como en el pasado, a la senescalía de Lannes y al Parlamento de Burdeos. Luis XIV no tuvo en cuenta la voluntad de los suletinos y, por medio de un edicto de noviembre de 1691, convirtió la Corte de Licharre en una senescalía que supeditó al Parlamento de Navarra (Pau). Sin embargo, el 15 de marzo de 1692 una declaración real establecía que el país de Zuberoa continuaría siendo regido a tenor de su Fuero, que los jueces de la Corte de Licharre seguirían siendo los encargados de todos los asuntos civiles y criminales pero que la apelación competiría al Parlamento de Pau (Menjoulet, Op. cit.).

Hegaburu Eskioula, atzaman die Garaian.
Izan baliz guizon galant bere demboran,
Etzatekien ez etchezain gaztelian.

-Barkocheco burguian, beguiac nutien lurrian,
Acusatu nundien hanco cortian
Eia zer ebaxi sien il-herrian.

-Alo, guizonac, corage! Paubeac behar duzie;
Hanco justizierac haiduru daude,
Justo punizitzaden, oguen baduzie.

Zazpi haurren aita niz, eta niz gaztelian,
Oguen handi eguin beitut orori mundian.
Pharcamentu galtho nago Jaincoari, zelian.

Zuberoa. Versos recogidos por Francisque-Michel relativos a la administración de justicia.

En lo esencial, la organización política, administrativa y judicial que hemos evocado respecto a la Edad Media, sigue siendo la misma a fines del s. XVII. Hay, sin embargo, un cambio notable: mientras que en otras épocas todos los habitantes tenían que asistir a la asamblea del Silviet, ahora cada parroquia enviaba diputados a la misma o a la Corte de Ordre, donde ocupaban sus escaños junto con los representantes del clero y de la nobleza. En cuanto a la convocatoria, el gobernador o su lugarteniente da las órdenes a los tres mensajeros, uno por la Alta Zuberoa, otro por los Arbailles y el tercero por la Baja Zuberoa. Estos las trasmitían a los degans y estos últimos a los titulares de "fermances vésialères" que iban a cada parroquia y prevenían a todos los habitantes, clero y nobleza comprendidos. En la asamblea, el presidente propone los asuntos a tratar, el clero y la nobleza deliberan y el Tercer Estado, después de haber escuchado sus razones, delibera a su vez. En caso de desacuerdo, los síndicos tratan de conciliar las opiniones y, si no llegan a ello, prima el Tercer Estado (Froidour, 1928). Esta asamblea vota las nuevas imposiciones, los emolumentos del gobernador y todos los gastos públicos propuestos por el síndico. El reparto se hace por fuegos en cada parroquia. Es el síndico el encargado del cobro y de rendir cuentas una vez al año. A lo largo del s. XVIII, y la Revolución no hará más que acentuarlo, veremos cómo el Estado tiende a aumentar cada vez más su presión centralizadora y a combatir el particularismo regional.

Si las guerras de Luis XIV eran gloriosas para el rey, eran onerosas para el país, que tenía que soportar además los gastos de la Corte. De esta forma, los expedientes a los que recurría Colbert para equilibrar el presupuesto se hacían habituales: préstamos, venta de oficios, imposiciones extraordinarias y cesión de dominios reales, como el del vizcondado de Zuberoa, origen de desgracias sin cuento para sus habitantes. Sin embargo, el impuesto se repartía desigualmente según las circunscripciones fiscales. Los "países de Estados" limítrofes de España, a los que la monarquía juzgaba que era necesario tener a bien, pagaban como talla al soberano una cantidad fija cada año, suma muy moderada si no irrisoria. Entre esos países se hallaban Baja Navarra, Laburdi y Béarn. En lo tocante a Zuberoa, Froidour destaca que el país estuvo alguna vez sometido a la talla, por otra parte módica, pero que como había sufrido mucho durante las guerras de Francisco I por causa de su vecindad con España, había conseguido una exención total de la que aún disfrutaba en 1671, fecha de su informe. El país, dispensado de la gabela y de toda otra imposición, no abonaba más que los derechos que correspondían al dominio y las pagas del gobernador. Esta situación fiscal privilegiada no había pasado desapercibida al inspector general, Colbert, bien decidido a ponerle fin. El 3 de setiembre de 1681 escribía a Charles de Faucon, intendente de la Generalidad de Burdeos:

"Por lo que concierne a los pequeños países de Estados que se hallan en la demarcación de la Generalidad de Burdeos, el rey desea que examinéis, con cuidado y en secreto, el número de parroquias de las que consta cada uno de ellos, sus fondos, que me enviéis de ello un estado bien exacto y que examinéis, con el mismo cuidado y secreto, lo que habría de hacerse para establecer elecciones en cada uno de esos países, suprimiendo esos Estados, que son siempre muy favorables a los pueblos y que proporcionan poco auxilio a Su Majestad. Con las orientaciones que proporcionéis, S.M. podrá tomar su resolución. Comprenderéis con facilidad que es muy importante que este examen sea muy secreto"

(Loirette, 1988).

Zuberoa era uno de esos "pequeños países de Estados" que Colbert quería transformar en "País de Elecciones". El término es engañoso: los países de Elecciones eran circunscripciones fiscales que pagaban impuestos mucho más importantes que los Países de Estados. El 17 de agosto de 1682, el Intendente de la Generalidad de Burdeos enviaba al inspector general su memoria sobre "el Estado del País de Zuberoa". Afortunadamente para ésta, Colbert falleció un año más tarde, el 6 de setiembre de 1683, sin haber tenido tiempo para llevar adelante su proyecto de supresión de los Estados. Un siglo después, será la Revolución la que lleve adelante la tarea de suprimir los privilegios fiscales y, al mismo tiempo, los Estados de Zuberoa. Pero ¿quiénes eran estos intendentes que intervenían así en la vida política de nuestro vizcondado'? Creados por Richelieu, eran los agentes todopoderosos del poder real, pero fue Colbert el que especificó su tarea en 1666 y su título: "Intendente de justicia, policía (administración) y finanzas". La circunscripción financiera a la cabeza de la cual se hallaba el intendente se denominaba la Generalidad. Hasta 1716, Zuberoa dependió, como Laburdi, de la Generalidad de Burdeos. Ese año la creación de la Generalidad de Auch reunió a todas las zonas del País Vasco, hasta 1767. Se creó, entonces, la intendencia de Pau-Bayonne que englobaba el País Vasco, Béarn, Lannes y Marsan, que duró hasta 1775. Se sucedieron diversos reacomodos, cada vez más frecuentes: en 1775 vuelve Zuberoa a la Generalidad de Auch, en 1784 a la del País Vasco, y en 1787, última inclusión en Auch, antes de la Revolución.

Según el caballero Béla, las milicias de Zuberoa consistían en un batallón de infantería a las órdenes de oficiales. Al igual que la Bigorra, proporcionaba un regimiento de 1.000 hombres que se convocaban según las necesidades por el comandante del territorio; en tiempos normales el país mantenía un "morte paye" en el castillo de Mauléon, a las órdenes del capitán-castellano (Haristoy, 1883, I).

El declive institucional: Nueva organización de los Estados de Zuberoa. Según los deseos del conde de Troisvilles, castellano de Mauléon, y los de la nobleza, Armand de Hegoburu, síndico del Tercer Estado, emprendió en 1727 una reforma de la organización de los Estados de Zuberoa en contra de la voluntad de sus poderdantes. Obtuvo del rey, el 28 de junio de 1730, unas cartas patentes (A.D.P.A., 1 J 909-2) que aprobaban diversas medidas tendentes a disminuir el papel del Tercer Estado en beneficio del capitán-castellano y de la nobleza, suprimiendo el Silviet, asamblea que constituye sin duda la institución más democrática y más original del Fuero suletino. Los deganes y los diputados elegidos por el Tercer Estado dirigieron en 1731 una súplica al rey para obtener la vuelta al reglamento establecido desde siempre por el Fuero. En esta súplica (Loc. cit.) los elegidos del Tercer Estado exponían, entre otros, los agravios siguientes:

a) El nuevo reglamento otorga al castellano el derecho de reunir la Corte, sin consultar a nadie, cuando debe de hacerse, según el Fuero, por los "potestats".

b) La cantidad de gentes del T. Estado que podían asistir a ella se reduce a 13 diputados, en tanto que el Fuero permite a las parroquias enviar el número que juzguen pertinente, y el Silviet es suprimido.

c) El síndico se propone, so pretexto de elegir a los más capaces, escoger a los diputados a su gusto, y éstos serían retribuidos por la asamblea en lugar de serlo por las comunidades, según el uso.

d) El T. Estado, hasta entonces, trataba solo sus propios asuntos; el síndico quería someterlo al tribunal de la nobleza, a la que él mismo, por otra parte, pertenecía.

e) Finalmente, lo que les parecía más grave era el derecho otorgado al castellano de recaudar en el acto el fogueo de las contribuciones, y ponen de relieve que, siendo éste el mayor propietario terrateniente de Zuberoa, no dejaría de favorecer a la nobleza a la cual está vinculado.

Los diputados solicitan igualmente la revocación del síndico, Armand de Hégoburu, que se ha autodenominado síndico general del País cuando ha sido nombrado por el T. Estado, según el uso. Es el T. Estado el que le paga el salario y su principal cometido es el de defenderlo de las maniobras de la nobleza. Además, ésta posee su propio síndico, al que retribuye separadamente del T. Estado, que es el señor de Sibas, escudero. ¿Cómo ha podido el señor Hégoburu -se preguntan los diputados- hacerse el portavoz de la nobleza contra sus propios poderdantes? Los 19 y 20 de febrero y los 3 y 7 de abril de 1731 el Parlamento de Navarra dio la razón al T. Estado. El gobernador mandó entonces encarcelar a algunos recalcitrantes y el conflicto se agravó el año siguiente. Finalmente varias órdenes del rey anularon las del Parlamento favorables al T. Estado, los intentos de independencia de los suletinos fueron sofocados y una orden del Consejo de Estado del 20 de mayo de 1733 concluía con la prohibición "a los deganes y diputados y a todos los demás del país de Zuberoa de hacer ninguna asamblea, diputación, recaudación de caudales que no estuvieran autorizados por escrito por el señor Intendente de la provincia" (Etcheverry, 1937). El poder real se manifestaba claramente en este territorio alejado que había sabido conservar hasta entonces sus leyes y sus propios usos. La destrucción de las estructuras sociales tradicionales y de las instituciones proseguía (Vide infra, "Historia. Edad Contemporánea", I), destrucción que debía de consumarse con la Revolución Francesa.

JMR

El Censo Gótico de Zuberoa es sin duda, como advierte J.-Baptiste Orpustan en el prólogo a la edición del Censier Gothique de R. Cierbide (Edit. Izpegi, 1994), uno de los tres o cuatro documentos mayores para el conocimiento de la Edad Media del País Vasco al norte de los Pirineos, y especialmente para Zuberoa. Con la encuesta para el monedaje en toda la Baja Navarra de 1350,1368 publicada en el Bulletin du Musée Basque y en la Colección de Patronymia Romanica (Edi. Max Niemayer, Tübingen 1993), y la del rey de Inglaterra a los jurados de Laburdi en 1311, a la que se publicará en "Príncipe de Viana", de 1249, consecuencia de la guerra entre el rey de Navarra, Teobaldo I y el rey de Inglaterra, infinitamente más detallada, el Censier completa la gran trilogía documental de las tres provincias para los siglos XIII y XIV. Estos tres documentos tienen la gran ventaja de describir la sociedad vasca dentro de su situación cotidiana, de una sociedad semifeudalizada y organizada, como se sabe, en agrupaciones de casas, villas y parroquias. Al final del siglo XIV, cuando Zuberoa se había convertido en un vizcondado "ficticio", después de medio siglo aproximadamente, por renuncia de su último vizconde Auger III, citado en el Censier el famoso Gastón Febo, Vizconde de Bearne, aprovechó la ocasión para declarar la soberanía del Bearn y se dedicó especialmente a los asuntos de Zuberoa, donde convergían los intereses rivales de los reyes de Francia y de Inglaterra, ordenando la realización de un censo minucioso, aldea por aldea, casa por casa, para poner por escrito, ante testigos, los deberes, es decir, las contribuciones anuales en cosechas, ganado, aves de corral, dinero, derechos de caza y de peaje que debía cada casa, equivalen a la "talla" acordada por la Asamblea general de los señores o Cour de Licharre, bajo petición real. El censo presenta algunas lagunas y de las casas citadas, es decir la mayoría hasta un total de 1200, el texto precisa la situación jurídica bajo el sistema medieval: los nobles, de los cuales diez potestats, casi todos exentos de todo deber y los francos, constituyen las dos categorías de propietarios de alodios, y los diversos arrendatarios, llamados fivatiers, botoys y pasters, según la naturaleza de los contratos establecidos con los propietarios de alodios, a veces incluso con los fivatiers, que definen el estatuto de los dominios y casas. El texto del Censier ofrece además otros aspectos históricos de gran interés, sobre todo si se piensa que, en nuestras provincias, la mayor parte de esas casas, cuya fundación se pierde en la noche de los tiempos, existen todavía hoy. Es asimismo un monumento histórico en su género. Aunque está escrito, como es la regla en todo documento administrativo de esa época, en romance gascón, la lengua vasca no está ausente, ya que contiene, además de algún término de origen vasco adoptado por el gascón medieval de esta región, un buen número de nombres vascos de casas y de aldeas o denominaciones, e incluso algunos nombres de persona. En resumen, se trata de un corpus léxico y onomástico considerable, que nos suministra abundante material para el conocimiento de la lengua vasca, (vide supra "Nombre y Emblemas").

La Soule contó con un censo y dos terriers con valor fiscal, en los cuales se hace constancia de la clase jurídica de cada una de las casas u ostaux, así como de los tributos a que estaban sujetos. 1.-E1 llamado Censier Gothique, sin fecha, pero según Jaurgain, mandado redactar en 1377. Poseemos una copia hecha en 1690, propiedad de M. Portal, que publicó Orpustan en la editorial Izpegi en 1993. 2.-El Terrier de 1515, frecuentemente citado en el Terrier du Roy de 1672-73, y del que no queda, que se sepa, ejemplar alguno ni copia. 3.-El Terrier du Roy redactado en 1672-73 y del que susbsiste una copia de 1687, transcrita por Pierre Bayaud en 1942. Ambos se conservan en los Archivos Departamentales de los Pirineos Atlánticos de Pau. Jaurgain considera que el Censier Gothique fue redactado como consecuencia de la orden dada por el rey de Inglaterra el 1 de febrero de 1377 al senescal de Aquitania para que nombrara comisarios con objeto de dirimir el contencioso sobre los pretendidos derechos de los habitantes de Soule, según los cuales estaban exentos del impuesto de alojamiento o deberium albertortum. Probablemente está en relación con el acuerdo que los suletinos hicieron con Gastón III Phébus, vizconde de Béarn y conde de Foix, quien les exigió como pago de su protección, la ocupación del castillo de Mauléon y 4000 francos. El censo en cuestión redactado enteramente en gascón, debió pasar a manos de Gastón IV con motivo de la conquista del territorio, gracias a la ayuda que le prestaron los vizcondes de Loumaigne y de Lautrec el mes de septiembre de 1449. Así lo confirma Luis XI en un escrito dirigido a su sobrina Catalina de Foix, reina de Navarra, señalándole que el difundo conde Gastón IV se había apoderado de un libro vulgarmente llamado Sensuau, con ocasión de la toma y retención del castillo de Mauléon, símbolo del antiguo vizcondado. Incorporada la Soule a la corona francesa en 1510, nuestro Censier debió permanecer en Béarn o acaso en Mauléon hasta 1690, en que, probablemente debido a su estado defectuoso de conservación, los notarios Gastellu y Casenave procedieron a copiarlo en Lixarre el 3 de agosto de dicho año.

La copia de 1690 está redactada en papel en formato de 25 x 17 cm. y comprende 245 folios numerados erróneamente, ya que del fol. 179 pasa al 190 sin mengua alguna del texto. Con la excepción del índice y de la valoración notarial al final de la copia, el resto fue redactado por una sola mano. Está compuesto teniendo en cuenta la organización administrativa de la Soule, la cual estaba repartida en tres circunscripciones o messadgeries, al frente de las cuales estaban otros tantos magistrados o messadgers: 1.-La Haute-Soule o Basaburua, que comprendía diecinueve parroquias, repartidas en dos decanías o degeries, la bayg dextre y la baig senestre (Ibar escuin e ibar exker), y se extendía desde la frontera meridional formada por la cadena montañosa de la cordillera pirenaica. 2.-Arbailles, que comprendía dieciocho parroquias repartidas en dos decanías: La grande Arbaille y la petite Arbaille y abarcaba el territorio comprendido entre Licq-Atherey y Mauléon. 3.-La Basse-Soule comprendía veintisiete parroquias distribuidas en tres decanías: Arue, Laruns y Domezain y se extendía hasta el límite norte de la Soule. Los llamados bourg royaux o villas realengas de Mauleon, Barcus, Montory, Haux, Bielenave y Tardets, administrados por sus juratz y con una organización aparte, se reseñan con sus ostaux al final del Censier. Al frente de todo el territorio estuvo primero el vizconde que fue reemplazado por el capitain-châtelain o castellano nombrado por el rey de Inglaterra o el gouverneur o gobernador, después de su incorporación a la corona francesa. Residía en el castillo o casted de Mauléon y su función fue la de representar a la corona como agente de control con poderes ejecutivos, encargándose de la percepción de los impuestos en nombre del rey.

En la Edad Media, el status de las tierras y de las casas se definía por una parte según fueran bien alodiales o de plena propiedad hereditaria, tal era el status de las casas nobles y francas, bien feudales o feudatarias, es decir, cedidas a un tercero por contrato de afeudamiento, que se repartían en Soule entre feudatarios y botoys; por otra parte, según que tuvieran o no el estatuto de nobleza (nobleza llamada "real", es decir, ligada a la res, a las cosas). Los señores de todas las casas constituían la Corte de Lixarre, asamblea general que regulaba los asuntos comunes. Todas las categorías estaban allí representadas, pero con un neto predominio de los francos (o "libres") y una fuerte proporción de nobles; en la corte de 1337-1338, cuya composición está documentada, había 40 señores francos, 15 nobles y 10 feudatarios nombrados, pero ningún botoy.

a) La nobleza estaba constituída por un número entre ochenta y noventa casas y sus señores que en el Censier son enunciados, con uno o varios de estos nombres: Potestat, caber; gentiu, judjant (pues los señores de las casas nobles tenían funciones judiciales y, en particular los podestás). Dentro de la nobleza, el escalafón más elevado estaba ocupado por los potestatz en número de diez, los cuales estaban obligados a comparecer en la Corte de Lixarre cada ocho días, en calidad de jueces, junto con el castellano de Mauléon. El conjunto de casas nobles (55) citadas en las tres circunscripciones representa un 5,37% del total de casas censadas (1042) y su distribución es muy diferente según se trate de la Haute-Soule, Arbailles o de Basse-Soule. Así en la Haute-Soule tenemos 10 casas nobles citadas, equivalente al 18,18% del total, en Arbailles, 14, es decir 25,45% y en Basse-Soule 31, equivalente al 56,36%.

b) Francos o libres. El Censier aplica el término de franqc a las casas que dependían directamente del rey y estaban libres de dependencia señorial. Suman en total 414 y representan un 39,73% del total de casas censadas. En la Haute-Soule tenemos 165, equivalente al 39,86% del total de ostaux francqx; en Arbailles, 131, es decir, un 31.64%: y en Basse-Soule, 118, esto es, un 28,50 %.

c) Feudatarios. Son todas aquellas casas que dependían de una casa noble o franca por haber recibido las tierras en feudo. Por ello satisfacían sus impuestos a sus señores, fueran éstos nobles, francos e incluso fivatiers y no al rey. Suman en total 354 y equivalen al 33,97% del total de casas censadas. En la Haute Soule se reseñan 26, un 7,34% de los feudatarios: en Arbailles, 114, igual al 32,20 % y en Basse-Soule, 214, un 60,45%.

d) Botoys. Se dice de todas aquellas casas que explotaban las tierras sin ser propietarios de las mismas. A lo sumo podrían ser propietarios de la casa, pero no de la explotación: de ahí que estuvieran sujetos a un impuesto que debían satisfacer al dueño de la propiedad. Gozaban de libertad personal. Dicha categoría se dio tanto en Soule, como en Baja Navarra y el Bearn. Suman un total de 202 en las tres circunscripciones y representan el 21,32% del total de casas censadas. La Haute-Soule cuenta con 38, un 18,81% del total de botoys. Arbailles, 113, que equivale al 55,94%: y Basse-Soule, 52, es decir, un 25,74%.

f) Pasters. Se dice de todo ostau o casa sometida a un tributo superior al normal debido a ciertas condiciones pactadas entre el señor de la tierra y el feudatario. Sólo se registran en Arbailles, 4, y en Basse-Soule, 12. Además de en la villa de Barcus, donde se hace un apartado especial para los ostaux pasters. Por otra parte, el Censier distingue, dentro de las casas citadas, las categorías de: foec inthier; tres quartz, miey, quoart y ters, con la particularidad de que sólo 731 de los 1042 censados, presentan constancia como tales: 1.-Figuran como inthiers o enteros 480 fuegos, esto es, un 65,85% del total. De los cuales 16 pertenecen a la Haute-Soule, el 3,33%: 203 a Arbailles, el 42,29% y 261 a la Basse-Soule, un 54,38%. 2.-Con la categoría de miey tenemos 116 fuegos, equivalente al 15,78% del total. De ellos, 5 corresponden a la Haute-Soule, el 4,31%: 55 a Arbailles, esto es un 47,41% y 56 a la Basse-Soule, el 48,27%. 3.-Como quoartz o cuartos aparecen 115, un 15,65% del total, de los que 15 pertenecen a la Haute-Soule, un 13,04%: 56 a Arbailles, el 48,70% y 44 a la Basse-Soule, el 38,26%.

RIC

Fue redactado en 1520. No lo fue en euskera, que era la lengua usual, ni tampoco en francés, sino en gascón, la lengua administrativa de la Senescalía de Lannes, circunscripción a la que pertenecía Zuberoa (Nussy-Saint-Saëns, Op. cit.). Fue impreso en Burdeos a partir de 1553.

Ediciones conocidas del Fuero de Zuheroa.

1. 1553 Les Coustumes/ generales du pays and Viscô/pté de Solle, Bordeaux.

2. 1576 Les/ Coustumes/ generales du pays et/ Viconté de Sole, Bordeaux.

3. 1603. Les/ Coustumes generales du pays/ et Viconté de Sole, Bordeaux.

4. 1604 (7), Paris.

5. 1661. Les/ Coustumes/ Générales/ Pays/ et Vicomté/de Sole, Bordeaux.

6. 1692. Les/ Coustumes/ Générales/ du Pays/ et Vicomté/de Sole, Pau.

7. 1760. Les/ Coustumes/ générales/ du Pays et Vicomté/de Sole, Pau.

8. 1760. Les/ Coustumes/ Generales,/ du Pays/ et Vicomté/ de Sole, Bordeaux.

9. 1769. Les/ Coustumes/ Générales/ du pays/ et Vicomté/de Soule, Pau.

A comienzos del siglo XVII fue comentado por Jacques de Béla, en el XVIII por Clément Méharon de Maytie y, más recientemente, por Marcel Nussy-Saint-Saéns. Fue traducido al francés por P. Haristoy (1883) y por Michel Grosclaude (1993) con notas y comentarios. La traducción castellana preparada por "Beñat Idaztiak" (B. Estornés Lasa) no llegó a ver la luz al estallar la guerra de 1936-1939 cuando estaba en prensa.

En los orígenes, el vizconde poseyó derecho soberano de propiedad sobre todo el país, pero entre los suletinos, pueblo esencialmente pastoril, los montes siguieron siendo propiedad comunal de los habitantes del valle, al que llevaban sus rebaños. En el sentido opuesto, en el llano, la tierra fue repartida y distribuida a los señores que, a su vez, dividieron su dominio en parcelas que repartieron a censo entre los campesinos, es decir, a cambio de un canon. En Francia, así como en la restante feudalidad, se distinguió el feudo del censo. Ambos implicaron la idea de un canon debido al señor propietario, pero, el primero incluía la idea de homenaje, de vasallaje, del que el segundo carecía. En Zuberoa estas dos palabras se confundieron (Menjoulet, Loc. cit.). Las tierras comunales eran, pues, propiedad indivisa de todos los suletinos que tenían el derecho de recoger leña, pescar y cazar en ellas, de la misma forma que disfrutaban del derecho de pastoreo.

Sin embargo, el derecho de pastoreo sobre los mejores pastos, los de alta montaña, que eran propiedad del país, estaba reservado a algunos grupos de campesinos, los "señores de kaiolar". Estas asociaciones tenían como objetivo la custodia en común de los rebaños y la fabricación, también en común, de quesos de leche de oveja. Databan de la época en que la cría era el único recurso de los suletinos y ésta reposaba sobre la trashumancia (Goyhenetche, Op. cit.). En aquel entonces, la tierra era común a todos los suletinos; es con el nacimiento de la agricultura cuando nace la necesidad de proteger los cultivos y la propiedad privada. La institución del "kaiolar" permanece como la persistencia de la antigua organización (Nussy-Saint-Saëns, Op. cit.).