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Liga de Acción Monárquica

Coalición electoral creada en Vizcaya a comienzos de 1919 para poner coto al avance del nacionalismo vasco, a semejanza de la Unión Monárquica Nacional organizada por Maura en Cataluña con igual programa y esquema organizativo y con la que se federó en 1920. Su precedente inmediato fue el compromiso monárquico de Archanda contraído en el banquete que celebraron monárquicos dinásticos de todo orden el 17 de marzo de 1918 como homenaje a los candidatos derrotados por los nacionalistas.

Presidieron el acto, ocupando la mesa principal, D. Fernando María de Ybarra, el señor conde de Aresti, D. Alvaro Nardiz, D. Antonio de Arteche, marqués de Buniel, D. Cosme Palacio, D. Gabriel María de Ybarra, D. Manuel Goyarrola, D. Julián Benito Marco Gardoqui, D. Luis de Salazar, D. Pablo García, D. Enrique G. de Careaga, D. Bruno Larrazábal, D. José Félix de Lequerica, D. Ramón de Bergé, D. Cristóbal Ortueta, presidente del círculo maurista de Durango, y D. Ernesto Ortiz de Vidásolo. Entre las adhesiones recibidas se leyeron, entre otras, las de D. Alberto Aznar, D. Gregorio de Balparda y D. José Luis de Goyoaga. Aceleró el proceso de fusión la agitación autonomista relanzada por nacionalistas vascos y catalanes conforme va finalizando la Gran Guerra y van concretizándose los derechos nacionales de las minorías integradas en los derrotados imperios austrohúngaro y turco a la luz de los 14 puntos del presidente americano Wilson. El 7 de enero de 1919 en el círculo maurista de Bilbao se constituía dicha liga dirigida por Balparda (liberal), Bergé (maurista), Salazar y Zubía (conservadores).

Era un conglomerado político monárquico unificado vinculado a influyentes industriales (Gandarias, Chávarri, Ybarra, Echeverría, etc.) y que contaba con el apoyo gubernamental. Su objetivo fundamental era luchar contra el nacionalismo, como puede bien colegirse de la lectura del telegrama que envió al jefe de Gobiemo Romanones: "Reunidas representaciones partidos liberal, conservador y maurista de Vizcaya y monárquicos independientes para hacer frente al movimiento separatista, han acordado constituir la Liga de Acción Monárquica, y su primer acto es dirigirse a V. E., como la más alta representación del régimen, saludándole respetuosamente y haciéndole presente al mismo tiempo que en la Comisión extraparlamentaria reunida para dictaminar sobre los problemas autonómicos y entre ellos el de Vizcaya, nuestra provincia está absolutamente irrepresentada.

Es cierto que figura en ella junto a dos distinguidos guipuzcoanos un senador por Vizcaya; pero la representación de éste, según oficialmente se ha declarado, es la exclusiva del partido nacionalista vasco. Carecen, pues, de representación las aspiraciones eminentemente españolas que profesa la inmensa mayoría del país, y para nada se tienen en cuenta los intereses de su producción económica, así obreros como patronales. Los firmantes, representando a los vizcaínos que durante casi medio siglo de Restauración han defendido lealmente el régimen en condiciones bien difíciles, y que puedan jactarse, y sus nombres lo justifican, de haber contribuido como nadie a la grandeza moral y material de su tierra, se creen en el deber de causar con todos los debidos respetos esta protesta ante V. E. Luis Salazar, Federico Echevarría, Juan T. Gandarias, marqués de Arriluce de Ybarra, conde de Zubiría, Ricardo Power, marqués de Chávarri, marqués de Buniel, José María Chávarri, José Amézola, Eduardo Barandiarán, Victor Chávarri, Julio Arteche, José María Olábarri y Zubiría, Federico Moyúa, Benito Marco Gardoqui, Fernando Villabaso, Gregorio Revilla, Alvaro Nardiz, Gregorio Balparda, Enrique Careaga, Pedro Eguillor, José Luis de Goyoaga, José María González Ybarra, Ramón Bergé, Pedro Astigarraga, Pablo García Ogara, Benigno Olavarrieta, Luciano Zubiría, José Félix Lequerica, Julián Munsuri".

En las elecciones locales de 1919 hizo la liga un pacto tácito con los socialistas para derrotar al nacionalismo en las localidades de Valmaseda, Baracaldo y Bilbao. El acuerdo se repitió hasta 1923, y permitió a los dinásticos recuperar el control de los distritos vizcaínos conquistados por el nacionalismo en 1918, dejando a Prieto el dominio del de Bilbao. Días después se adhirió el partido maurista en su totalidad y Adolfo Gabriel de Urquijo. Durante la dictadura, el monarquismo vizcaíno integrado en la LAM siguió manteniendo el control político de la provincia aunque su colaboración con el primorriverismo no fue todo lo franca y desinteresada que cupiera esperarse. Fueron excepcionales los notables ligueros que asumieron cargos o figuraron en la UP siendo sin embargo frecuente que de la LAM procedieran los hombres de segunda fila de esta organización como Alejandro Larrea, Urien, Eduardo Barandiarán o Rafael Muñoz. Incluso ligueros preeminentes como Balparda o Lequerica se dieron de baja de la coalición cuando ésta admitió la afiliación en la UP. Fracasado el experimento Berenguer, la LAM se disgregó, disolviéndose, a los meses de proclamada la República, el 12 de junio de 1931.

  • Ybarra, Javier de: Política nacional en Vizcaya (de la Restauración a la República), IEP, Madrid, 1948.
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  • Loyola Arana, I. de: El monarquismo en Vizcaya durante la crisis del reinado de Alfonso XIII (1917-1931), Eunsa, Pamplona, 1982
  • Fusi, J. P.: Política obrera en el País Vasco, 1880-1923, Tumer, Madrid, 1975
  • Olábarri Gortázar, I.: Relaciones laborales en Vizcaya, 1890-1936, Zugaza, Durango, 1978