Película inspirada en la vida del tenor Julián Gayarre, estrenada en septiembre de 1924, cuyo primer acto tiene por escenario la villa navarra de Roncal.
Los autores desconocen en la película totalmente el valle del Roncal, tanto el paisaje como sus gentes, que se presentan como semiaragoneses. El ambiente vasco del tiempo de Gayarre llegaba al punto que la gente hablara en euskara y apenas en castellano pero no en el de los baturros sino en el del alto Aragón sin el léxico, las interjecciones y el acento del aragonés de la llanura.
