Kontzeptua

Inauteriak (1977ko bertsioa)

Los tres días que preceden al miércoles de ceniza, aratuste (B). [En algunas zonas de Vizcaya sólo el tercer día se llama así (Az.)], turrutura (B), kokotx-egunak (B), zanpantzar (G, L, S). [Algunos concretan esta palabra a significar el tercer día (Az.)], aratuzte (Ag.), iñauteri (G, AN), iñaute (AN, R), iñoteri, jagote, zomorro- egun (AN), ihaute (L, BN, S), jaute, ihaurteri (L, ihautiri (BN, S), inhauteri, ihauteri, jote (BN), ñaute (R), austerrazio (Az.).

Domingo de carnaval, zaldun-aratuste, basaratuste, basaratiste (B), zaldi-iñauteri, zaldibiñaute (G), zaldun-iñauteri, zaldunita (G), igande-inaute, zaldun-iñaute (AN), zaldun-ihaute (L), zaldun-iote (J-G).

Lunes de carnaval, astelenita, astelen-iñauteri (G, AN), marikallet (B), iñaute-motz, astelen-inaute, iñaute bigarren, astelen-jaute, astelenieta, asteleniote (AN), astelehen-iaute, astelehen-ihaute (L), phintzirt (BN).

Martes de carnaval, aratuste-manga, turuturu (B), asteartita, astearte-iñauteri (G, AN), Zanpantzart (G), Sanpanzar (G, J-G), Sanparso jauna (G, J-G, canc. pop.), astearteinaute, asteartieta, asteartiote (AN), asteartiñak, Sanpantzar (L, BN, S), [del gasc. St. Pansart, patrono del carnaval]; astearte-iaute ihaute motz astehartihctute (L), phantzart (BN, S).

Sufijo que indica varios jueves antes de carnaval, -kunde (AN, BN, R): emakunde, jueves de mujeres, el de septuagésima; izakunde (AN), gizakunde (R), jueves de hombres, el de Sexagésima; orakunde (AN), orokunde (BN), jueves de todos, el de Quincuagésima.

Domingo anterior a carnaval, martxo, sasimartxo (B).

Jueves gordo, el anterior al domingo de carnaval, ortzegun gizen (L, BN), lerdo-egün (S).

Cuestación que se hacía el jueves anterior a la semana de carnaval, otsabilko (G).

Pantomima con que acompañaban la cuestación en los últimos días de carnaval, azeri-dantza (G).

Pantomima que se celebra el domingo de carnaval, axe ta tupin (AN).

Fantoche que representa el carnaval, Zanpantzar (L, BN).

Personificación del carnaval en las Pastorales, Phantzart (BN, S).

Muñeco gigante que pasean y queman por carnaval, Miel Otxin (AN).

Máscara de carnaval, xarrabaldo, zaratrako (R).

Enano gigante que golpea a la gente con una vejiga inflada, zaldiko, xaldiko (G, AN), aitandixarko (R); gigante que acompaña al anterior, ziripot (G, AN).

Espantajo que se coloca colgado entre calles, amandixarko (R).

Dichos: aratuste-manga, ardaoari dzanga (B), martes de carnaval, al vino (se le da) un trago; gaur dala Maria-kale, biar dala Zanpantzart, egin dezagun-arte tripan larruak zart (G, pop.), que hoy es María-calle (lunes de carnaval), que mañana es Zanpanzart, hasta que la piel estalle en la tripa; Phantzart, leher edo zapart (BN, S), martes de carnaval, reventarse o estallar; ihauteria azkenean edo hausterrez, huts egin gabe, Zanpantzarren besta egin behar dugu, gero haren erretzeko edo ithotzeko (BN), el tercer día de carnaval o el de ceniza, sin falta tenemos que celebrar la fiesta de Zanpanzar, para quemarlo después o ahogarlo.

Diccionario Auñamendi
ETNOLOGÍA.
Iñauteri.
Nombre. La voz iñauteri parece un alargamiento de iñaute con el sufijo -eri "vicio", "enfermedad", "cualidad mala". Si iñaute, que tambien se emplea así, resultara ser la voz más auténtica, llevaría en sí el sufijo -te "temporada" que se ve en aste "semana", urte "año", izurrite "temporada de peste", idorte "sequía", negute "invernada", urite "temporada de lluvias", etc. Así pues, iñaute sería la "temporada del iñau o del iño" porque también hay iñote e incluso iyote (carnaval). Es curioso que en las voces gi-ar e iñ-ar "carne magra" resulte gi=iñ y que "carne", precisamente, se expresepor el sufijo gi o -ki pospuesto al nombre del animal respectivo. La voz ara gi no es otra cosa que "carne de carnero" generalizado para la voz común carne. El nombre "carnero", en castellano, también le designa a este animal como el proveedor por excelencia de este alimento. Así, bei-ki es "carne de vaca" y eper-ki, "carne de perdiz". He aquí, pues, cómo iñaute pudiera relacionarse con "carne" y por lo tanto con "carnaval". Pero en la familia de palabras derivadas de iñau-, iñoiñ- aparecen ideas relacionadas con lo que realmente ocurre en las fiestas del ciclo iñauteriano: iñakin "burla" (Larramendi), iñozo "burlón", "maniático", "apocado", "enclenque", lo mismo que iñul, inual "imbécil", Oihenart trae la voz inhakin "remedo" que se acerca al iñakin "burla" de Larramendi. Hay que citar también iñozokeri "mueca", "bobada".

Ciclo de las Fiestas de Invierno. Comprende los meses de diciembre, lotazilla, "mes de la simiente dormida"; enero, ilbeltza, "mes negro"; febrero, otsailla, "mes de los lobos", también llamado zezeilla o "mes del toro". Pertenecen a este ciclo los primeros días de marzo, epailla o "mes de la poda". Es la temporada de invierno, negu, tiempo en el que escasean la luz y el calor. Los vegetales están muertos y la simiente "duerme". En los dos tercios finales de este ciclo se hallan instalados los carnavales o iñauteriak.

Niveles. En este ciclo invernal se celebran diversas fiestas que corresponden a niveles históricos distintos. El fondo más antiguo, el nivel de lo mitológico, se halla constituido por las Mascaradas de Zub., las de Lanz, los ttuntturroak de Ituren y Zubieta, la marcha de los Kaskarots, las cabalgadas bajo-navarras y ciertas danzas y juegos. A este nivel mitológico se superpone otro de origen romano, los carnavales propiamente dichos, celebrados principalmente en los tres últimos jueves de la temporada y el domingo, lunes y martes que la cierran. A este carnaval latino se le añade, ya en pleno s. XIX, una serie de comparsas y actos, "tipo espectáculo", que tienen lugar en las ciudades y principalmente en San Sebastián y Bilbao. Los tres jueves se llaman de gizakunde (jueves de compadres emakunde (jueves de comadres) y orokunde (jueves de todos), además del iñauteri del domingo de quincuagésima, el ollakunde o lunes de carnaval y el asteartiña o martes de carnaval. Finalmente, a estos niveles, mitológico y romano se superpone un nivel cristiano de fiestas con ingredientes, hechos y actos propios de la temporada de fiestas paganas.

Fiestas cristianas.Diciembre-LotazillaS. Nicolás Navidad Inocentes Año Viejo EguberriUrte-zar (6-XII) (25-XII)(28-XII) (31- XII) Enero-IlbeltzaAño Nuevo Reyes S.Anton S.seb. S.VicenteUrte-berri Erregeak(1-1) (6-1) (17-1) (20-1)(22-1) Febrero - OtsalilaCandelaria S.Blas S.Agueda (Bache sin fiesta cristia.)Kanderailu (Iñauteriak)(2-II) (3-II) (5-II) (Jueves y días de carnaval)Cierra el ciclo y abre el de Cuaresma el Miércoles de Ceniza. Posterior cronológicamente es el añadido del carnaval moderno en que lo vivido se suplanta por el espectáculo. En la cueva de Trois-Soeurs de Lourdes aparece pintado un hombre, disfrazado de caballo a juzgar por su cola y sus barbas como las de los caballos auriñacienses. ¿Data de estas fechas el zamalzain vasco de las mascaradas? Para distinguir y analizar estos estratos rituales del ciclo de carnaval o, mejor dicho, de fiestas de invierno habría que compararlos con celebraciones del mismo periodo en Roma. Por este motivo se ha visto en el carnaval una derivación de las fiestas báquicas romanas saturnales, lupercales y las matronalias. Lecuona, por ejemplo, estudia la posible relación del Otsabilko vasco con las lupercales romanas, también relacionadas con el lobo. Comienzos del carnaval. Ante estas superposiciones y adherencias de hechos rituales y festivos se produce una cierta fluctuación en los comienzos del carnaval propiamente dicho, que va desde Reyes (6 de Ene.), Andoain , p. ejem., la Candelaria (2 Feb.), Oyarzun, p. ejem., hasta el común mayoritario de los pueblos cuyo carnaval se reduce a los tres jueves (gizakunde, emakunde y orokunde) y al domingo, lunes y martes de "iñauteri".
Personajes.
Las máscaras. La temporada del carnaval mitológico se caracteriza en primer lugar por el disfraz mediante el cual el participante pierde la identidad ante los demás con la libertad correspondiente para la broma, la burla, el abuso, el desorden, producción de molestias como lanzar ceniza al público, meter ruido y toda clase de libertades más o menos admisibles aún en el seno del mismo carnaval. Las máscaras que toman parte son el mozorro, nañarro, kukumarro, txantxo, mamu o xarrabaldo. Estas máscaras llevan la cara tiznada con hollín y grasa. Las indumentas pueden ser limpias y rituales como en el caso de los danzantes y músicos, o sucias, viejas y rotas como en la generalidad de los disfraces más populares. Todavía no hace mucho en algún pueblo de Nav. los niños cantaban a las máscaras, "mudao zarratrako, triko triko trako, una abarca y un zapato, no me meterás al saco". Eso de mudao, derivado de "mudo", se refiere a que la máscara, ya que no habla durante el carnaval como se hace normalmente sino en un guirigay chillón y afectado que impide identificar a la persona. Los jóvenes que tomaban parte en los carnavales se disfrazaban generalmente en grupos muy reducidos, en los desvanes y en secreto. Para asegurar el anonimato se salía furtivamente por alguna puerta trasera de la casa que diera a un huerto o al monte. Dice Barandiarán: "En muchos pueblos son pequeños grupos de jóvenes los que hacen la cuestación por las casas. Visten, o vestían, en la región de Atáun, a principios de este siglo, pantalón blanco muy ribeteado y con figuras de manos humanas encima de las rodillas, camisa blanca, ceñidor rojo, pañuelos de seda de varios colores que pendían de la espalda, otro pañuelo de seda al cuello y otro de hilo blanco que cubría la cara, y alpargatas blancas en los pies. Por su vestimenta y disfraz, éstos recibían el nombre de mozorro-txuri "enmascarado blanco". En estos grupos de jóvenes, pulcramente vestidos, a veces había algún muchacho con traje de mujer, o chicas con vestidura de muchacho En cada grupo había un mozo mal trajeado, con disfraz de trapo negro o de piel de animal con dos orificios para los ojos y proyectado hacia adelante de tal modo que pareciera morro de fiera, y con un palo terminado en trapo -satar-aga- o con un bastidor de listones llamado sorgin goaiziak. Era el defensor del grupo. Su nombre: mozorro-beltz "enmascarado negro" o zatar "feo". El arma llamada sorgin-goaiziak "tijeras de bruja" era un sistema de cruces hechas con listones y enlazadas en serie mediante ejes que les permitieran gizar. Los brazos libres de un extremo servían de mangos del aparato y los del otro extremo eran las hojas de la tijera. Separando o juntando los mangos, el sistema se contraía o se prolongaba en ademán de atenazar a quien se hallase delante. Con este instrumento o con el satar-aga defiende el zatar a su grupo y persigue a los chicos que vienen a molestarlo. [Este artefacto, formado por dos zigzags superpuestos y articulados, era utilizado en Wanyamuwesi (Africa oriental) como oráculo en las expediciones. Si lanzado hacia el consultante, quedaba abierto, anunciaba una expedición feliz; de lo contrario, sería infeliz. Con esta explicación figuzaba un ejemplar de este aparato en el Museum für Völkerkunde de Berlín allá por los años de 1920 a 1922]. Hay que distinguir, pues, entre estas máscaras, las limpias y las harapientas, y los personajes de danzas, pastorales, cabalgadas, juegos y otros actos de la temporada. Y también ha de tenerse en cuenta que la costumbre de enmascararse y usar disfraces tenía lugar en otras fiestas del año como San Juan, San Pedro, San Marcial, según los casos.

Monigotes quemados. Parece ser que un monigote representando al Carnaval o a algún mito hoy desconocido, era quemado al final del mismo o un día determinado según los lugares. Entre ellos podemos citar el aitandixarko y el amandixarko de Isaba y Uztárroz, Nav., que parecen paralelos al Aittunaundiya y Amiñtxikiya, de Arbizu, Nav., quemados en la tarde del domingo, al atardecer. En Ocáriz se quemaba el "hombre de paja" u Hombre Malo, el martes de carnaval. En Zalduendo, Alava, un mozo montado en un burro llevaba el gran muñeco llamado Marquitos. Le acompañaban los mozos y el txistulari para hacer un recorrido por las calles. Después lo dejaban colocado en la punta de un madero clavado en tierra en la plaza. Se hacía una cuestación por las casas y se colocaba finalmente al Marquitos sobre un carro tirado por bueyes. En el interior del carro se hallaba oculto un "predicador" grotesco que salía en el momento oportuno vestido con un mantón rojo y la cara tiznada de carbón y hollín grasoso. Echaba una perorata estúpida de misionero. Al pobre reo Marquitos le ponían un cartucho de dinamita en la tripa y terminaba junto a un árbol de pie y firme. El final de la fiesta consistía en una cena del alcalde, txistulari y alguacil. Se , quemaba como epílogo un montón de matorrales traídos del monte. Los demás muñecos quemados se enumeran al describir las mascaradas y fiestas carnavaleras.

Zanpanzart. El nombre zanpantzartak es de origen gascón; proviene del nombre Saint-Pansart (San Panzudo), personaje importante del carnaval vecino. Este nombre se usa desde Guip. oriental (Orio, Irún) hasta Zub. pasando por Lab. y B. Nav. En el martes de carnaval se cantaba en Orio: gaur dala Maria kale Que hoy es María calle biar dala Zanpantzart que mañana es egin dezagun arte hasta que la piel tripan narruak zart. estalle en la tripa. Zanpanzart era un monigote gordo, panzudo y grotesco al que se paseaba por las calles para acabar quemado el martes después de juzgado y condenado. En Ustáritz se le quemaba junto con su mujer y hombres vestidos de plañideras que se retorcían en el suelo lanzando grandes gritos. En Sara, Lab., se le castigaba por blasfemo. En Lequeitio era recordado por la fórmula: egin dozue Zanpantzart ta Mari galleta, "habéis hecho Zanpantzart y Mari Galleta". El Zanpantzart solía ser juzgado por la Cuaresma representada por un personaje flacucho y pálido con traje blanco repleto de colas de sardina, como en Bayona, donde después de quemarlo arrojaban las cenizas al Adur. En algunos lugares (Liginaga) lo queman el Día de Ceniza. Por este motivo el Día de Ceniza recibe los nombres de Hautsez-eguna y también Pantzar-eguna, verdadero momento en que coexisten los dos nombres el de final de Carnaval y el de iniciación de la Cuaresma. La misma suerte corre el Miel-Otxin, de Lanz, Nav.
Representaciones I.
Mascarada de Lanz. Además de los personajes que protagonizan la mascarada, Miel-Otxin, Ziripot y Zaldiko, participan en la misma entre 30 ó 40 máscaras llamadas txatxoak, solamente de mozos. Miel Otxin es el personaje central de la farsa y es un hombre dotado de cierto aparejo de tres metros de altura que le da el aire de un gigante. El segundo personaje es Ziripot, un individuo grotesco que lleva todo su cuerpo forrado de sacos, incluyendo las piernas, pero llenos de heno hasta parecer una figura monstruosa. En otros pueblos de Nav., como Isaba, también salía el ziripot por los carnavales. El tercer personaje es Zaldiko, similar al zamalzain suletino, un hombrecaballo que solamente sale el lunes de carnaval y cuya misión consiste en tirar, siempre que le permiten los txatxoak, tratando de sacarle los rellenos de heno o helechos secos que forman su gordura. Los txatxoak van disfrazados con ropas viejas, pieles de cabra y de oveja, sobrecamas, cestos y trastos que den al conjunto un aspecto abigarrado, harapiento y desconcertante. Cuatro de ellos son herradores y después tratan de poner las herraduras al Zaldiko. Iribarren cuenta la acción, que comienza a las 12 del mediodía del lunes, de esta forma: "A esta hora salen de la Posada todas las máscaras con el gigante, el xaldiko y el ziripot. Los chachos lanzan agrios chillidos, irrintzis bárbaros, aullidos y ayes penetrantes y agudos. Parecen un ejército de locos, una tribu salvaje en marcha hacia el festín, o un escuadrón de brujos dirigiéndose al aquelarre. Sobre la masa abigarrada y movediza de las máscaras, sobre el barullo de sacos y pellejos, palos y escobas, resalta la figura rígida y boba del gigante, que sobre la cabeza de su sufrido portador baila al son de la gaita, que ejecuta una marcha exclusiva de este acto. Mezclado con el grupo de las máscaras avanza lentamente el ziripot, rodeado de algunos chachos encargados de protegerle de las acometidas del xaldiko y de alzarle del suelo cuando cae. El xaldiko va brincando y saltando, dando gritos, hecho una fiera, siempre acosado y perseguido por las máscaras, que le golpean con sus escobas y tratan de alejarlo del ziripot. Pero el xaldiko, a todos atropella y embiste, y apenas halla un hueco por donde colarse, se acerca al ziripot, le asesta un testarazo con la parte anterior de su aparejo y lo derriba en tierra, poniéndolo perdido, porque raro es el año en que las calles no estén llenas de fango. El público y los chachos celebran mucho las caídas del ziripot, quien, a su vez, procura exagerar la violencia del talegazo, tumbándose de espaldas y lanzando a los aires sus ridículas piernas. Al xaldiko fingen herrarlo ante la casa que llaman del Herrero, casa donde jamás existió fragua y que, según parece, tomó su nombre de esta fiesta. Horas antes colocan un yunque ante el portal, y cuando la comparsa llega a él, varios chachos aprisionan al xaldiko y lo llevan al lado del yunque, donde los herradores simulan ejecutar su oficio. Hecho esto, sigue su marcha la comitiva a través de las calles del pueblo, entre los alaridos e irrintzis con que los chachos celebzan la persecución del xaldiko, y las continuas caídas del ziripot. Al xaldiko vuelven a herrarlo en otro lugar del trayecto, y en esta forma recorre el pueblo la comparsa hasta la hora del yantar. La fiesta se repite en igual forma al mediodía del martes. Y por la tarde tiene lugar la ejecución del Miel-Otxin. El Gigante sale de la Posada acompañado por todas las máscaras. La comparsa (en la que no figuran ni el ziripot ni el xaldiko), recorre el pueblo y termina su marcha en la plaza. Cuando el gigante llega a mitad del suelo del frontón, una máscara, que permanece allí en espera y que lleva colgada al hombro una escopeta de caza, le dispara dos tiros con pólvora. El gigante es derribado en tierra, y chiquillos y mozos caen sobre él, rasgándole las vestiduras y haciéndolo pedazos. Luego arman un montón con la hierba que llena sus entrañas, le prenden fuego, y la tropa de máscaras, con los hombres del pueblo, bailan en torno a la fogata un zortzico al son del txun-txun. La fiesta ha terminado y sigue el baile hasta el anochecer. Antiguamente marchaban detrás de la comparsa del Miel Otxin dos mozos disfrazados de damas, con trajes blancos. Iban muy serios, respetados de todos los chachos, y leyendo cada cual en su libro. Por su ademán adolecido y silencioso, representaban ser familiares del gigante acompañándole al suplicio. Estas damas, al llegar a la plaza hacían aspavientos de dolor. También antiguamente la muerte del gigante era objeto de pantominas que tenían sus miajas de irreverencia. Hacían simulacro de confesar a Miel-Otxin; las damas fingían leerle la Pasión, y los chachos se tiraban al suelo, simulando llorar de sentimiento por su muerte".

Mascaradas de Zuberoa. Caro Baroja las resume en forma muy auténtica de esta forma: "Los cortejos, en el Bajo Soule, son mucho más numerosos que en el Alto Soule; siempre se hallan divididos en dos fracciones. La primera la forma la llamada "mascarada roja", compuesta hoy de una serie de personajes fijos, que son, de todas maneras, menos que los que la componían a mediados del siglo pasado: va a la cabeza el "Txerrero", armado con un palo del que cuelga una gran mata de crines de caballo. Detrás iban los "corderos" y el "oso" hoy desaparecidos, quedando así en segundo lugar el gato "Gathia", "Gathusain", al que se distingue por la especie de tijera de madera con que importuna a los espectadores. Vienen después y en este orden la cantinera (un muchacho vestido femenilmente); "Zamalzain", es decir, el caballo o el hombre montado a caballo, representado de modo muy esquemático y que parece ser el personaje más importante de todos; los capadores; los "kukullerok" (vestidos al modo de "Gathia"); los herradores; el abanderado; el señor; la señora; el labrador y su mujer, y, por último, la música. Los papeles femeninos citados en último término también los desempeñan muchachos. La mascarada negra va detrás de la música, sin guardar la compostura y simetría de la roja. Puede presentar su "Txerrero" negro o su "Zamalzain" negro. Pero lo más corriente es que la compongan tres comparsas de gitanos, caldereros y afiladores, un médico, un boticario y otros personajes cambiables (barbero, notario, deshollinador, mendigo, etc., que antes aparecían con mayor fijeza). La acción de rojos y negros se ajusta a un plan rígido. En primer término se finge una lucha entre el cortejo en general y los vecinos del pueblo que ponen obstáculos a su marcha: carros, sogas, hombres con jarras en acecho, y, al final, barricadas defendidas por jóvenes disfrazados con faldas, con la cara tiznada, armados de horcas, a los que se denomina "basandereak" = mujeres del bosque. Los rojos avanzan en orden y los negros sin compostura. Después de algunos bailes individuales de los personajes de la mascarada roja viene el asalto a la barricada, al que sigue una especie de paloteado de los "kukullerok". Ya "conquistado" el pueblo, tiene lugar la visita a los notables matizada por un episodio especial: la fuga momentánea del "Zamalzain", en la que se acentúa su carácter animal. La tercera parte la constituyen varias danzas ("branles", "quadrilles", el baile del caracol, etc.). Estas danzas -y el resto de la representación, que tiene lugar en la plaza del pueblo- suponen siempre una serie de forcejeos de personajes caracterizados de la mascarada roja, a los que se ponen varios obstáculos. En último término se desarrollan las "fonctions": la parte más importante de todas las mascaradas. La primera de ellas era antes la del oso, los corderos y el pastor, en que se simulaba la pugna del animal silvestre con el hombre, y al final de la cual el oso moría. Hoy, las funciones se abren con la "gobalet" o "godalet-dantza", en que intervienen "Txerrero", "Gathusain", "Kantiniersa" y "Zamalzain", dejando que al final este dance sólo y se ponga con un solo pie encima de un vaso de vino sin derramarlo. A esta función sigue la de los herradores, en que se ponen herraduras al "Txerrero" y a "Zamalzain", siempre a la fuerza. Luego se hace la de los castradores, que capan al "Zamalzain". Finge éste quedar debilitado y luego recobrar el vigor. Aún vienen detrás las funciones de los afiladores (que gira en torno al afilado de una espada encargada por el señor), de los gitanos y de los caldereros, en que la causa de pugna es el arreglo de una caldera; con motivo de ésta el aprendiz del calderero queda moribundo y luego sana. Con un baile final termina la mascarada. El conjunto dura desde las siete de la mañana a las tres de la tarde. El tema fundamental de ella es una lucha entre los diversos elementos que la constituyen, pero su intención queda oculta a ojos de los que hoy día la ejecutan, si bien están acordes en admitir que es un elemento de los más valiosos de la cultura que heredaron de sus antepasados. No ha de chocar que los folkloristas hayan querido suplir esta falta emitiendo hipótesis sucesivas. Algunos del siglo pasado pensaron que las mascaradas habían sido introducidas en Soule en el s. XVII por ciertos gentiles hombres, opinión completamente gratuita. Otros emitieron una teoría sociológica, según la cual la mascarada roja reflejaba las diferentes clases sociales que había en el país, el elemento sano de la sociedad, mientras que la negra, en que todo era desorden y confusión, simbolizaba a los extranjeros e indeseables. Por último, no han faltado los que han echado mano de las aludidas teorías de Frazer, para no ver en todo su desenvolvimiento más que el consabido rito del sacrificio de la divinidad de la vegetación, del espíritu vegetal. Juzgo que ninguna de estas tres explicaciones es la adecuada desde el punto de vista histórico. Desde el punto de vista de la difusión geográfica señalaré que mascaradas de primeros de año muy parecidas a éstas se hacían en varias partes a lo largo del Pirineo y el Prepirineo, desde Cataluña hasta Galicia, pasando por Santander y Asturias. Son análogas asimismo las de los "Perchten" de la Alemania meridional y otros países germánicos, de suerte que la teoría de su origen caballeresco y la que busca sus raíces en la mera interpretación de la estructura social del país de Soule en una época, no resisten un examen riguroso. Aunque no me lance ahora a dar una explicación única de tipo religioso de sus "orígenes", sí quiero indicar que todas las mascaradas de primeros de año aludidas pueden encontrarse históricamente muy bien con las que condenaron muchos padres de la Iglesia (tanto orientales como occidentales) como propias de las "kalendae januariae", y en las que sabemos salían hombres vestidos de animales, de mujeres, etc., haciendo particulares pantomimas. No faltan quienes entroncan las mascaradas de las "kalendae" con el viejo ritual dionisíaco. Pero esto es ya más problemático". Se suelen celebrar entre el 6 de Enero, día de Reyes, y el martes de Carnaval.
Representaciones II. Los ttuntturroak de Ituren-Zubieta. Karroxak. Los yoaldunak o ttuntturroak de ambos pueblos, son dos grupos de disfrazados según ritual, que celebran sus fiestas un lunes y martes cualquiera comprendido entre Reyes y martes de carnaval. Se les llama también zanpantzar. Ituren, Nav., tiene dos grupos que representan a los barrios de Ituren y Aurtiz, uno, y Zubieta, otro. Son grupos de actuación intervecinal ya que el grupo de Zubieta visita Ituren el lunes de carnaval, previa autorización del alcalde, y el martes la visita se invierte. M. Estornés Lasa que presenció la fiesta nos la narra así: "Un mozo cruza la plaza con una enagua enrollada bajo el brazo. Le seguimos. Sube por una escalera de piedra adosada al costado del ayuntamiento. Esto nos conduce a la taberna. En un cuarto junto a la cocina, sorprendemos a dos mozos vistiéndose. El perito en estos menesteres aprieta los cordeles vigorosamente apoyando el pie en el cuerpo del mozo. Las pieles de oveja, las pequeñas esquilas, los grandes cencerros, el "tunturre" multicolor, las enaguas. Ya está listo. Suenan los "zintzarris": los dos mozos salen marcando su paso milenario. Serios, pasan rozándonos. Con el torso rígido, miden el pasillo varias veces, manteniendo sus pasos rítmicos. El viejo sonido, bronco, atronador, llena la casa. Hay ventanas abiertas como válvulas de escape. Inesperadamente se van escaleras abajo. Pero antes desde la ventana habían tocado con un cuerno una especie de llamada o aviso. Les seguimos. Se nos pierden, pero encontramos un callejón donde preparan ingenuas "Karroxas". Las jóvenes se afanan y salta por el aire su bello hablar euskérico. Fuera de este rincón, la gran calma. El tiempo no cuenta para nada. Aquí hay mucho tiempo. Las horas son más largas. Vamos a tener un día como una semana. Exquisito placer éste. Nos dicen que un año los mozos subieron un burro y una burra a los balcones de una casona de la plaza. Los tuvieron los tres días del Zanpar, cada uno en su balcón. Y también me dicen que no pararon de cantarse coplas. En estos pueblos actualmente la agricultura está bastante abandonada. Se atiende más al ganado pues los mozos se van a trabajar a las fábricas de Leiza y un autobús de las empresas los lleva y los trae. Por fin se organiza la caravana. Ocho "Yoaldunak" o "Tunturres" y tres "Karroxas". Un caballo con su pareja, andaluz y valenciana, abre la marcha. Lo foráneo, lo exótico, suele estar siempre presente en carnavales y mascaradas vascas. El sonido rítmico lo domina todo. Se impone la bronca y tenaz llamada de los cencerros. Pero, ¿a quién? ¿Al despertar de la naturaleza muerta? Los elementos del disfraz hablan de tierra y ganado, de fecundidad. Pieles de oveja, crines o colas de caballo, esquilas de vaca, macho cabrío y oveja, plumas de gallo, enaguas, cintas multicolores. En una de las karroxas llevan una máquina de coser, un molinillo de café rojo, y un almirez. Como distintivo, una página de figurín entre el ramaje verde. Y la costurera, el metro colgando del cuello. Una vieja que había prestado su molinillo de revolver el chocolate, le grita en euskera: -¡No pierdas mi molinillo! Ez galdu!- Nos adelantamos. Y otra vez estamos en la plaza de Zubieta donde ya está presente el "Zanpanzar" local. Buen marco para la fiesta. Plaza bien pavimentada hasta con algunas piedras de molino auténticas. Lo mismo la farola que hay en ella, con piedras de las llamadas soleras. La fiesta de sabor primitivo, donde sólo se oye el bronco e inquietante son de los cencerros, se desarrolla en esta plaza en su medio natural. Los "tunturres", con menos atributos que los de Ituren, pero siempre con sus dos grandes cencerros encima de las caderas y su cola de caballo en la diestra, desarrollan su danza, sus pasos rítmicos. Tras la fila de danzaris van dos elementos extraños que podrían ser un recuerdo del "marru" ocupados en una grotesca parodia. Uno, de rojo, con un "xarde" y careta barbuda. El otro, con túnica indefinible, también con original careta, lleva a su espalda una gran olla de barro atada de las asas con un cordel. Una docena de disfraces, hoy desdibujados mamarrachos, quizá reminiscencias de tipos representativos de otro tiempo. Recuerdo algunos. Una horrible vieja, paradoxal, que se mueve con extraordinaria agilidad, lleva dos orejas de cerdo secas en la mano. Todo su afán es pasarlas -como un "paxtecun"- por la boca de los elegidos. Se mete hasta con los automovilistas. Mete su zarpa por la ventanilla y se las pasa por los labios. No importa la nacionalidad. El viajero atónito, sonríe. Yo no me libré tampoco. En un descuido, me pasó las orejas de cerdo con suavidad y rapidez extraordinarias. Las demás máscaras llevaban también antifaces autóctonos y herramientas de trabajo al hombro. Ostentaban jorobas de hierba o piernas descomunales rellenas con matas de maíz secas que les salían por los bolsillos con su mazorca y todo. En un momento determinado el carnaval empezó a desplazarse hacia el puente. Pero antes, dos mozos con un garrafón de vino tinto recorrieron la plaza invitando. Bebí mi vaso colmo de riquísimo vino de la ribera, como ellos lo pregonaban. Luego aparece una banda con txistu, tamboril y acordeón. Junto a ella el alguacil de Zubieta con su gorra de autoridad y un faldellín multicolor al cuello que le llega hasta medio pecho. Ante el bronco sonido que no ha parado un momento, los débiles sones de la banda quedan completamente anulados. La comitiva se dirige al puente. La encabeza una carroza principal con el letrero "Rusi`ko Agintariao". Sentado en su sillón de terciopelo rojo un personaje de frac, bombín, bigotes y hablar plurilingüe. Le sigue "Ostatu Txiki" con su tabernera y mesón. Otro carro con un descomunal fuelle de fragua. Y dos personajes enmascarados que lo manipulan. De cuando en cuando se les cae el yunque o el agua que manejan se les va hacia la gente, o la ceniza. Hay otro elemento curioso: un matrimonio viejo con un burro aparejado para rastrear la hierba. La pareja cubierta de harapos va silenciosa, realiza sus menesteres con sinceridad, procurando estorbar a todo el mundo. Rondas de caxeros y caxeras, aportación moderna, saltan por entre las comparsas. Autos de diversas procedencias pasan por la carretera sin lograr romper el tenaz e impresionante paso de danza de los "tunturres" que se pasean esperando a los de Ituren. Tengo interés en presenciar el encuentro de los dos grupos. Espero que sea rígido y serio, sin perder el paso, según los cánones ancestrales. Y así ha sido. Los de Zubieta se incorporan a las dos filas que llegan de Ituren, sin cesar su andar rítmico, empezado hacia más de una hora, y encabezan la entrada en el pueblo. Ante estas dos filas de "Tunturres", serios, imperturbables en su ritmo que cambian cuando ellos saben, imponiendo su misteriosa llamada, todo lo demás es efímero y pasajero. Arrastrados por ellos se da la vuelta al pueblo y luego a la plaza. Aquí la danza cobra todo su vigor y sonoridad. Este año han venido por la carretera. Pero lo auténtico es por el monte, en contacto directo con la naturaleza. Los exóticos, con los artefactos que nos da la técnica moderna, procuramos captar esta impresionante supervivencia cultural vasca. Un retazo de nuestra cultura prehistórica está allí. Es emocionante y digno de profundo estudio. La cola de caballo, inesperadamente, me cubre el hombro, el brazo y la máquina. Pero el "tunturre" sigue adelante, serio, atlético. Ha sido un toque, quizá una invitación a entrar en su mundo mágico. Estamos allí hasta que se van a una cerrada comida de cofradía. Tienen para esto una ternera asada. El clásico hablar carnavalero, en falsete, de antaño, aquellos gritos demoníacos, no se oyeron. Quizá porque son privativos del otro carnaval, del "iñauteri", hermano de las lupercales. Y porque puede que esto de Ituren-Zubieta no sea carnaval, sino una fiesta totalmente ajena, de raigambre mitológica. Hoy vamos a comer a Ituren. En el comedor de la taberna hay tres "tunturres", concretamente, los gorros. Nos los probamos. Son de cerco algo pequeño para nuestras cabezas. Están armados con varillas de madera. Alguno forrado interiormente de pergamino. Pero todos con telas de colores en el exterior. De sus puntas salen airosas plumas de gallo y las cintas de colores. La cúspide está protegida con una amplia capela de color, parecida a las que cubrían las ruecas ronkalesas. El cerco, adornado con una puntilla blanca. La tabernera nos dice que antes permanecían vestidos los tres días y tenían que dormir boca abajo. Quisimos comer en la cocina pero nos dijo que luego tendrían que quitar todas las mesas pues cuando llegaran de Zubieta se pondrían a practicar la danza durante horas".

Kaskarotak-martxa. Se trata de una makildanza o danza de palos bailada por máscaras muy especiales como el kotilungorri. Los kaskarotes eran ciertas gentes de Ziburu, cerca de San Juan de Luz, que se tenía por casta despreciada de agotes o cagots. La danza de los componentes de estas comparsas es un makildanza o danza de palos. Los kotilun-gorriak las encabezan. Llevan en la mano una especie de plumero con el que tratan de asustar a la gente; son personajes parecidos al katximorro de Laguardia, en Alava. Va provisto el kotilungorria de cencerros en su cintura, de faldas rojas y un extraño tocado y careta. Los demás personajes de la comparsa son jaun, el señor, y andere. la señora. El hecho de que ambos sean mozos disfrazados da lugar a bromas con la señora que jaun toma a mal defendiéndola de los intrusos a bastonazos. Los kotilun restablecen el orden a pesar de su condición de pobres diablos. Los demás personajes llevan uniformes rojos de difícil interpretación.

Cabalgadas. Son propias de la B. Nav. donde se las llama "cavalcades". Se trata de una comparsa muy vistosa formada por hombres subidos en zancos, basandereak o "señoras del bosque", los gigantes, cascarotes, los volantes que son unos hombrecillos que bailan dando saltos a gran altura, dos muchachos vestidos de mujer con sombreros de paja y velo blanco, jaun eta anderea (señor y señora), guardias de a caballo y de a pie, makildanzaris, capitán, teniente, tambor mayor y bomberos. Cierra la comparsa un tropel harapiento y grotesco que ridiculiza el orden de la comparsa anterior con gestos y ademanes de imitación. El núcleo central de danzas que integran el carnaval bajonavarro son los "muxikos" que se realizan en corro en sentido contrario a las agujas del reloj. El orden de las danzas es el siguiente: Bolant-Yantza, Sorginak, Eskualdunak, Muxikoak, Hegi, Ostalerrak, Mayana, Lapurtar-Motza, Kuadrille. Estas danzas se han conservado en los pueblecitos que rodean a Donibane-Garazi (S. Juan de Pie de Puerto), en especial en el carnaval que se realiza en Luzaide y Arnegui. El grupo "Argia" las recogió en el invierno de 1969-70 a don Faustin Bentaberri de 65 años de edad, vecino de Huarte-Garazi.

Charivaris. Hay algunos exclusivamente carnavalescos independientes de los que se hacen para sanción social de cualquier escándalo amoroso o matrimonial.
Ciclo de carnaval. Preparación del mismo. Iñauteri aurrean, irutan ostegunean, gizon, emazte, gazte ta zârren jaiak elkarren ostean; iñauteriak iru egun, eta barau Austerre-egunean «Como preparación del Carnaval, tres jueves consecutivos, hombres, mujeres, jóvenes y viejos, celebran sus propias fiestas. Los Carnavales duran tres días y el miércoles de Ceniza se ayuna». (Orixe, Euskaldunak).
ILBELTZA - ENERO (1973). Urte-berri. 1 de enero. En Bedia, Bizkaia, las niñas festejaban a los niños. Iban en cuadrillas de cinco o seis cantando,Urtebarri-barri Año Nuevo-nuevo, dekonak eztekonari,el que tiene al que no tiene nik estekot-eta niri, yo no tengo y a mí, espa-bere txarri-belarri. si no oreja de cerdo.Canciones de Urte-berri y cuestaciones. En algunos pueblos alaveses se salía a las tres de la mañana a celebrar la Aurora con música de acordeón, hierro y platillo entonando canciones. Se renovaban ayuntamientos y arriendos de servicios municipales. En Burceña-Barakaldo se efectuaba una excursión al monte Arroleza, a la ermita de Santa Águeda.
Reyes 6 de enero. La víspera de la fiesta de Reyes comienzan algunos actos del ciclo iñauteriano. En los pueblos que circundan a Santesteban, Nav., los mozos de Oiz, Ituren, Donamaría y otros se colocan en la cintura grandes cencerros y se visten según ritual llevando pieles sobre las espaldas. De esta forma van de una barriada a otra en medio de un paso rítmico misteriosamente acompañado por el sonido de los cencerros. En Isaba, Nav., salen los muchachos por la carretera que va a Uztárroz al encuentro de los chicos de este pueblo. Van todos provistos de grandes cencerros de macho cabrío atronando el aire a su paso. Cuando llegan a encontrarse con los adversarios se paran y llenando de piedras los cencerros inician una gran pedrea. Luego, ésta cesa, dejan los cencerros en el suelo y provistos de varas de avellano o mimbres se acercan y colocan frente a frente casi tocándose. Se designa a dos muchachos más o menos de la misma edad que deben luchar a darse la vuelta. El que queda encima es el vencedor. Entonces se emprende una pelea a palos y si alguien caía prisionero era llevado a la cárcel del pueblo. Al día siguiente después de misa se le soltaba en presencia de todo el pueblo. En Inza había carnaval por Reyes con juego del ganso. Es día de aguinaldos y de cuestaciones. Los padrinos regalan a sus ahijados roscos redondos azucarados si se trata de chicos y de forma humana si son chicas. Este rosco se llama katamora en Isaba , Nav. En este día tenían lugar por lo general los primeros preparativos o a lo más tardar el domingo siguiente. Un buen observador como Satrústegui nos dice que se puntualizan extremos tales como 1) recuento de posibles participantes, a) elección de mayordomos o «gorriak», 3) asignación de cargos, «banderari», «makilari», «jigantiak», «zapurrak», «zaldizko», etc., 4) contrato con los músicos, y 5) encargo de la comida en un establecimiento público.
San Antón. 17 de enero. Se colocaban cencerros benditos a las bestias caseras y se les hacía dar hasta siete vueltas a la iglesia o cruces de término con el fin de preservarlas de males. En Santa Cruz de Campezo, Alava, se bendice el ganado lo mismo que los frutos que llevan las señoras a la iglesia. Hay romerías en Llodio, Alava, Lacunza -y Zudaire, Nav., Fiesta en Gollano, Nav.
San Sebastián. 20 de enero. En Lagrán, Alava, los muchachos daban una gran cencerrada por las calles; después se encendía una fogata en el alto del Calvario, cuidada por algunos niños, mientras los demás sostenían una pelea con los muchachos del vecino pueblo de Villaverde. Las tamborradas donostiarras son de origen muy moderno. Romerías y fiestas en Alaiza, Beotegui (Alava); Abaigar, Andosilla, Aramendia, Glez, Lacunza, Arano y Muzquiz (Nav.); Leáburu, Iziar, Elorriaga (Guip.)
San Vicente. 22 de enero. En las fiestas patronales de Oyón, Alava, tiene lugar el baile del Katxi, vestido mitad de amarillo, mitad de verde, de arriba a abajo, y gorro terminado en punta, de dos colores. Lleva al hombro una piel de gato inflada y llena de paja. Precede al ayuntamiento cuando se dirige a la iglesia. Llegando, se echa al suelo; el regidor pasa sobre él una bandera al compás de la música mientras el Katxi se revuelve presa de sacudidas. Después hay procesión y fuegos artificiales quemándose un toro y su torero. Romerías y fiestas en Aranguren, Igal, Muneta, Uli Alto y Los Arcos (Nav.).
OTSAILA - FEBRERO (1973). Otsabilko. Es una fiesta del Goierri guipuzcoano. El día de celebración era el jueves anterior a la última semana del carnaval. Su acto más importante era una cuestación en la que se recogía chorizo, longaniza, huevos y tocino. Se cantaban versos alusivos al lobo, amenazando, al que no daba su parte, con la venida del mismo. La colecta solía realizarse el día de febrero, otsailla, cuyonombre concuerda muy bien con otsa-bilko que literalmente no es otra cosa que «colecta del lobo». La cuestación la hacen grupos de niños y niñas. Uno de ellos lleva un espedo o asador donde van dejando atravesadas las tajadas de tocino, chorizo, etc., que van recogiendo. En cada puerta canturrean esta estrofa:otsabilko, otsabilko, ni basoa jûn da otso aundi'at ekarriko, ekarriko nei lukainka mutur bat emate'ez diñattripati aurrea barruntzi sartuko, sartuko. Otsabilko, Otsabilko, yo, yéndome al bosque, un lobo grande traeré,traeré , a quien no me dé un trozo de longaniza,a través de la tripa el asador meteré, meteré. En cambio las niñas sustituyen el último verso por este otro:atêk eta leiak ausiko, ausiko las puertas y las ventanas romperé, romperé. Esta costumbre quizá recuerde las fiestas lupercales romanas que se celebraban el 15 de Feb. en honor del dios Pan, destructor de los lobos. Los muchachos recorrían las calles de Roma azotando con látigos a todos los que hallaban a su paso. Había cuestación con txistularis en Uztegui y Gainza (Nav.), con baile en la plaza.
Candelaria. 2 de febrero. En Oiartzun es el día en que empiezan los carnavales y por tanto la época en que se permiten los disfraces. En Zuia, (Álava), los niños portan banderitas para ir a la misa. Después hacen una cuestación cantada por las casas para hacer una merienda. En el s. XVII en Lagrán, Álava, se daba una colación a todos los vecinos, hombres y mujeres. Había creencia de que la luz de las candelas protegía contra las tormentas. En Güeñes, Bizkaia, se hacía la fiesta de las candelas. Había carnaval en Uztegui, Gainza, Inza y Azcarate en el valle de Araiz (Navarra). En Uztegui y Gainza, después de la Misa Mayor, tenía lugar el juego del ganso o antzarre jokue. Romerías y fiestas en Güeñes (Bizkaia); Anoz, Labiano, Olejua, Peralta, Rípodas y Sansoáin (Navarra).
San Blas. 3 de febrero. Se bendice a los animales y se les da a comer pan, salvado, sal, etc., para preservarles del mal de garganta, obsequiándoseles con pan bendito como para elevarlos a la condición humana En Laguardia, Álava, el santo luce el clásico rosco y los fieles portan alimentos para su bendición. Los dulzaineros recorren las calles. A la tarde se acude a Páganos en romería y se baila la castiza tátara. Fiestas destacadas en Alegría, Álava; Idiazabal, Gipuzkoa; Muruzábal, Navarra; Ribaforada, Navarra; Ripodas, Navarra; Ubago, Navarra; Peralta, Navarra; Abadiño, Bizkaia; esta última con concurso agrícola.
Santa Águeda. 5 de febrero. Es la fiesta de los casados y se halla, a veces, a Santa Águeda, como patrona de los lactantes. Este patronazgo se debe a que murió martirizada después de habérsele cortado los dos pechos. Santa Águeda es muy celebrada en el País Vasco con cuestaciones y cantos. La víspera (día 4), romería en Páganos, Álava, y coros cuestatorios de Santa Águeda en Vitoria y otros lugares alaveses. En Lekeitio, Bizkaia, y en Isaba, Navarra, cuestaciones con coros que cantan. El día 5 era fiesta importante en gran número de pueblo. Romerías y fiestas en Llodio, Vitoria, Peñacerrada, Atauri, Azcoaga, Alaiza, Erbi, Lagrán, Cripán (Álava), Ainzoáin, Idoate, Arriba, Legarda, (Navarra).
Periodo sin fiestas religiosas. Después de Santa Agueda hasta Cuaresma se presenta un período sin fiestas cristianas de verdadero relieve. Unicamente los domingos y la moderna fiesta de Ntra. Sra. de Lurdes (II Feb.).
Gizakunde o Izakunde. «Jueves de compadres». Primero de los tres jueves anteriores a Carnaval. En Elizondo la fiesta consistía en festejar las mujeres a los hombres hasta que éstos caían en absoluta embriaguez y se procedía a llevarlos a la cama. En Huici, Nav., llaman a este día gizakunde que es el «jueves gordo» de los castellanos. En ese día las niñas cuando ven a un niño le estrujan el cuello hasta que les da nueces u otras chucherías. Así lo canta Orixe: Nexkak ikusiz mutiko,lepotik elduko dio: -«Zer egintzen duk? -Or ditun bi sos joetorratzek erosteko». Ekaiñi duna luzatu arte ez du pakean utziko. La niña al ver a un niño, le agarrará del cuello y le dirá: -«Qué me ofreces» -«Ahí tienes diez céntimos, para comprar agujas de coser». Hasta que suelte lo prometido, no le dejará en paz. (Orixe, Euskaldunak). Por la tarde se hace media fiesta y alguno que otro pasea su borrachera. En este día se ejecuta la danza de las sillas que es una danza que tiene lugar en el interior de la casa. Como es sabido se colocan tressillas en fila, dejando alguna distancia entre ellas en la misma línea con las rodillas de uno en la espalda del otro, y tres mozos sentados en ellas y otros tres de pie al par de ellos. En Vergara, Guip., salía un mozo disfrazado de oso conducido por un ramal por otro hombre sin disfraz; ambos se dedicaban a perseguir a los niños. En Isaba, Nav., conocí dos disfraces de oso vestidos con trajes de arpillera cosido de ramas de boj. En Berástegui, Guip, se bailaba la soka-dantza y el sábado se pedía por las casas. En Lagrán, Alava, los niños hacían una cuestación en la víspera para hacer una merienda en este día. El Ayuntamiento contribuía con una cántara de vino. Según el comportamiento en la escuela se repartían los cargos de Rey, Reina, Príncipe, Obispo, Capitán General, etc., hasta soldados rasos. La comitiva, vestida de uniforme, iba a la iglesia, oía misa, y recorría las calles cantando canciones apropiadas. En Lizarza, Guip., el sábado siguiente a este jueves se sacrificaba un ternero de unos doscientos kilos y lo que sobraba se vendía. En Marquina lo llamaban txitxiburduntzi-eguna, «día de la carne en el asador», en Lequeitio se le dice sasikoipetsu o «zarza grasienta». A las máscaras se les llamaba marmoak.
Emakunde. «Jueves de conmadres». Segundo jueves anterior al día de Carnaval. Los hombres se encargaban de hacer con las mujeres lo que éstas habían hecho con ellos en el Izekunde o Gizakunde. En Huici, Nav., los niños apretaban del cuello a la niña que encontraban hasta que les diera nueces o cosas por el estilo. La cuestación del día la hacen los niños menores llevando un asador como lo hacen los mayores, pidiendo de casa en casa y gritando, «ziztor miztor emakunde» hasta que llenaban el asador. Orixe narra la fiesta: Neska lepotik artzea gaur mutikoen xedea... «Zer agintzen dun»? -orratza ziztaz. -Nik? sukaldeko kea. Ezak, begien igurtziketan, eure biziko nekea. «Todo el afán de los niños es agarrar del pescuezo a las niñas: -«Qué me ofreces». -El humo que molesta en el hogar. Que tengas toda tu vida el trabajo de restregarte las ojos. La víspera y el jueves había en Azcárate, Nav., carnaval y juego del ganso que se celebró por última vez en 1934. Había txistu, acordeón, taberna, cuestaciones y cena.
Domingo anterior a Quincuagésima. En Gernika, Bizkaia, se le llamaba Bazaratoste; se desplazaban al campo por la tarde para merendar las viandas de costumbre y bailar en la romería.
Ora kunde. «Jueves de todos», Ostegun-gizen. Tercer jueves anterior al día de Carnaval. En este día se festejaban mutuamente hombres y mujeres con viandas y bebidas. En Huici se bailaba la danza del almud y otras parecidas. En Ciga, Nav., además de la postulación, la comida y la romería, se hace el «ollar-joku» o juego del gallo en el que los participantes se vendan los ojos y con espadas de madera han de tocar la cresta que queda a la vista después de ser enterrado el gallo. Los disfraces no tienen lugar en este jueves. En Oronoz, Nav., las cuestaciones las hacen este día los niños con pañuelo de color al cuello y sombreros de papel. La comida la hacen en la escuela.
Viernes flaco. Se introdujo en Tolosa la Tamborrada, la primera en 1896 que salió de la Sociedad Lagun-Artea y las restantes de 1904, 1917, 1920, 1923 y posteriormente casi sin interrupción.
Domingo, lunes y martes. En Latasa, Imoz (Nav.), unos 25 ó 30 txatxuak hacían una cuestación. El txatxua se tapaba la cara con un trapo y un sombrero de paja y una bata de mujer, llevando en la mano un palo provisto de una vejiga inflada en su punta para pegar a los niños. Los tres días a la tarde se bailaba el ingurutxo. Había comida y cena con lo recaudado y un ternero. En Echaleku, Nav., se repetían los ceremoniosos carnavales del domingo con su ingurutxo, cuestaciones y cenas e invitaciones. El martes el amarretako o almuerzo se celebraba en la casa parroquial, incluido el cura que costeaba el vino. Se bailaba la jota-dantza. A la romería seguía el mutiko-dantza y el gizon-dantza. En Leiza, Nav., se disfrazaba también a los caballos. Los muchachos postulaban el lunes y martes, calle y caseríos respectivamente, para reunir comidas para dos días. Los atxoak o máscaras se desenmascaraban al toque de oración (amezkilla). Subsisten ahora, transformados los carnavales en Festa Txikiak, con romerías y cuestaciones pero sin máscaras. En Aleso, Nav., finalizaban con un ingurutxo. En Beruete, Nav., se hacía kalejira e ingurutxo con presentación de chicas a las que obsequiaban con azucarillos y rosquillas, hasta el toque de oración, illun-ezkille. Se repetía los tres días siguientes. El martes el párroco se sentaba a la mesa con los mozos y a la tarde estos invitaban a las chicas con un chocolate y, por su parte el Concejo preparaba izorrakapote, vino cocido con canela, higos y azúcar para todo el que quisiera. En Tolosa ha sido siempre clásica la corrida del toro embolado o sokamuturra no sin percances y vicisitudes históricas por parte de las autoridades durante los últimos siglos. Tolosa y San Sebastián llevaron fama de carnavaleras. Predominaron, sin embargo, el recorrido de bandas, los desfiles de comparsas, carrozas y máscaras de toda laya con culminación en la Plaza de Toros, con la corrida del Toro del aguardiente y en la calle, a la noche la corrida del soka-muturra y cuatro novillos embolados. Del carnaval donostiarra nos dice Arozamena que era, en su tiempo, uno de los más importantes de Europa y que superaba a los de Niza y de Venecia en cuanto a imaginación de grupos y comparsería. El poeta de estos carnavales fue Juan Vicente Echegaray quien preparaba lo que había de cantarse. Fueron famosos la comparsa de jardineros de 1816 y en conjunto los carnavales de 1814. En 1827 se incorporaron a la cabalgata las comparsas de gitanos, estudiantes de Salamanca y caldereros turcos. Los oficios, los artesanos, los panaderos franceses, los manolos y los ciegos valencianos tenían sus cantos propios. El 1828, con motivo de la visita de los reyes, Fernando y Amalia, se hizo un auténtico carnaval. En 1882 se organiza la llegada de Momo. 24 números componían la comitiva de comparsas y carrozas. Los carnavales bilbaínos corrían paralelos a los donostiarras. Los preparaban las sociedades populares tales como «La Bohemia» integrada por chirenes contertulios de «El Porrón» y la denominada «Los Cesantes» que iba en carro tirado por una caballería y vestidos de levita y copa alta, pero muy raídos. La introducción musical consistía en raspar una llave de abrir latas sobre un rallador de pan. Comparsa muy pintoresca fue «La Goleta», agrupación filarmónica-callejera pirata-agresiva hasta en sus cantos. Estas comparsas eran numerosísimas. Fueron desapareciendo a una con los carnavales. El domingo de Quincuagésima es día de comilonas y cuestaciones. La música empleada generalmente es el txistu y el acordeón y en las montañas navarras la guitarra y acordeón. El día se pasa entre comida, taberna, merienda y cena. La pobreza económica de fines y principios de siglo hacía más apreciables y codiciadas las longanizas, tocino, lomo y gallinas que en el resto del año no se veían sino en ciertos días de fiesta. Estas cuestaciones solían tener su bolsero que era quien retenía las cotizaciones y atendía los gastos.
Zalduniota, Zaldunita. Domingo de Carnaval. En los carnavales modernos de Vitoria salían muchas máscaras y comparsas patrocinadas por el Círculo Vitoriano, Teatro, Casino Artista Vitoriano, Café de la Paz, El Mercantil, El Recreo, La Camelia, Salón Artístico Vitoriano y otras entidades. En Valcarlos, actuación de los bolantak, danzaris, con repetición el siguiente día de Pascua. En Lizartza, Gipuzkoa, había siempre un grupo de baile que actuaba muy especialmente en estos días. Se llamaba Lagun Artea y estaba formado por 18 compañeros; diez eran danzaris, dos eran zaldidunak porque actuaban a caballo y los restantes, organizadores. El domingo salían a media mañana a recorrer las calles, el capitán con un bastón adornado con cintas de colores. El sargento llevaba una lanza. Los danzantes acudían a Misa Mayor. A las once bailaban en la plaza Paseo Dantza, Leenengoa, Bigarrena, Seigarrena, Ostiko-Dantza, Lau-Ostiko-Dantza, Makil-Dantza, Bloke-Dantza y de nuevo Paseo Dantza. A la tarde se repetía el mismo repertorio y se bailaba la Dantza-Soka. Al toque de oración se disolvía la fiesta. En Durango se bailaba en presencia de la Corporación Municipal que presidía la danza, aurresku y fandango. Se solía sacar en el siglo pasado el dominguillo, palo del zintadantza y se bailaba dicha danza hasta trenzar y destrenzar las cintas que penden de la punta del palo. En Lekeitio los niños se visten de pescadores y celebran una fiesta infantil. La comparsa de muchachos en Etxaleku, Navarra, mutill-kuadrille, nombraba un mayordomo, mutill-nagusie, y un ayudante, mutill-lagune. Las chicas hacían lo mismo. Acompañadas cada cuadrilla por un txistulari, entre gritos e irrintzis, recorrían pidiendo por los caseríos. La postulación era de gallinas. Llevaban un aro de pandereta de ochenta centímetros de diámetro claveteado para poder ir colgando las gallinas vivas y atadas de las patas. Uno de los danzaris metía su palo en el parche sujeto con tablillas y llevaba su vistosa y loca carga. A la tarde iban recogiendo, una a una, a las chicas de las casas que habían contribuido con gallina presentándolas en la plaza. Se bailaba el ingurutxo en medio de gestos ceremoniales. La nota característica en Gernika, Bizkaia, era la organización de una cucaña en la Plaza de los Fueros que se repetía el lunes y martes. En Lekeitio, Bizkaia, los marmoak invadían la calle al terminar las funciones religiosas, ante la expectación de los chiquillos medio escondidos por las esquinas y rincones.
Oillakunde. Día de la gallina. Lunes de Carnaval. Astelen iyotia, asteleniota astelenita. Se celebraba en muchos pueblos. Orixe, el mejor conocedor al detalle de las fiestas populares, lo describe minuciosamente en su poema bajo el título azaridantza o «la danza del zorro». Se recogen gallinas, en cuestación, y de ahí el nombre en femenino que tanto extraña a Caro Baroja, pues se refiere aquí, como se ve, a gallinas. Los cazadores llevan un zorro, muerto o vivo, en el primer caso la piel rellena de paja y cosida, y pendiente de la punta de un palo. Antes se solían recoger huevos y posteriormente pollos o gallinas. Van de casa en casa cantando y bailando inventando una variación a la copla según las casas. Unas dueñas de casa dan gallina, otras pollo, huevos, chorizo, tocino, solomillo, etc. Cuando dan una gallina la llevan atada a la punta de un palo. Se dirigen a la plaza. Dejan el zorro en el suelo y enseñan las gallinas bailando a su derredor. Terminada la danza entran en la casa concejil y renuevan las , danzas antes de cenar. En Elduaien, Gipuzkoa, lunes y martes se organizaba el ollar jokue o «juego del gallo». La danza del zorro se celebraba el lunes de carnaval en Gipuzkoa y el domingo en Valcarlos, Navarra, con el nombre axe ta tupin, o sea «el zorro y la marmita». En tiempos pasados los cortejos de danzantes con su capitán a la cabeza salían en cuestación por los caseríos. Delante de éstos efectuaban una pantomima: primeramente mataban a palos pero con los ojos vendados unos pollos colgados de un palo y después el capitán prendía fuego a la estopa que colgaba de las narices de los danzantes mientras éstos interpretaban una sonata apropiada al acto. [La estopa procede del «cannabis sativa» (cáñamo). Son las fibras cortas que se desprenden al rastrillar la estopa. Las inflorescencias femeninas son la marihuana]. Finalizaba la farsa pasando la cabeza por unos aros colgados de una cuerda puesta entre dos paredes o árboles. La farsa de Valcarlos era diferente. «Las diversiones de la mañana se conocen con el nombre de Axeribesta porque el personaje principal es el Axeri (el zorro) quien, disfrazado de máscara y con una gran cola de zorro, recorre muy temprano los caseríos de los dos barrios citados, robando los huevos recién puestos, que servirán para la fiesta del anochecer. Después del Axeri, llegan al caserío las máscaras y sus músicos con el Gorri en cabeza. El Gorri saluda primero a la dueña de la casa, después al dueño. Hecho esto, las máscaras bailan tres danzas ante la casa y continúan su marcha hasta recorrer el barrio propio y el vecino. Cuando la gente sale de Misa Mayor, bailan en la plaza del pueblo. Después de comer, la comparsa de máscaras, con el Axeri y dos personajes disfrazados de destrozonas, a quienes se conoce con el hombre de Jaun eta Andere (el Señor y la Señora), se encamina a un lugar de la carretera denominado El Peñón. Van con ellas el Gorri, el Banderari y mucha gente. Al llegar al Peñón (que viene a ser la plaza de los barrios citados),, las máscaras forman en un grupo presidido por el Banderari y permanecen inactivas. La fiesta corre a cargo del Axeri, el Jaun y la Andere, a quienes las gentes intentan arrancar respectivamente la cola y las vestiduras. El Gorri protege a las tres máscaras con su espada, y el Jaun y la Andere se defienden con unos látigos. La cola del Axeri constituye el mas preciado galardón para el que consigue arrancársela, a la vez que un motivo de ridículo para quien la pierde. De ahí que el Zorro haga todos los posibles para impedir que se la quiten. Terminada la Fiesta del Zorro, se organiza en la Posada la Fiesta de la Marmita, que consiste en arrojar los huevos recogidos a la mañana por el Axeri en el Tupin, en la marmita, con lo que aparejan una merienda-cena de la que participan todos los componentes de la comparsa. Es muy posible que la referida Fiesta del Zorro y la pérdida del rabo del Axeri hayan dado lugar a la canción y baile burlescos denominados Axeri-dantza. He aquí el texto de la canción:(I) Axeri zar bat, bainan ernia Ladron eta oilo jalia Inguru guzietan higuindia Izan zen artean hartia ESTRIBILLO Axeri zarra ¿nun duk buztana? Axeri zarra ¿nun duk buztana Jinkoak nasaiki emana..? (II) Bainan axeria beitzen goserik Athera zen buztana utzirik; Athera, diot gibela mozturik, Gauza hortaz ahalgeturik (III) Nik ez dakit, egia erraiteko Hauxe nolaz zen gerthatu; Dakidana zuei kondatzeko, Artetik zela eskapatu... TEXTO CASTELLANO (I) Un zorro viejo, pero avispado Ladrón y aficionado a las gallinas Dando vueltas por todas partes Al fin cayó en el cepo. ESTRIBILLO Zorro viejo ¿dónde tienes el rabo? Zorro viejo ¿dónde tienes el rabo Que Dios tan abundante te ha dado? (II) Pero como el zorro estaba hambriento Salió dejándose la cola Salió, digo, con la cola cortadaAvergonzado de aquella acción (III) Yo no sé, a decir verdad, Esto cómo sucedió. Lo que sé para contaros Es que del cepo se escapó. El jueves anterior a carnaval, «jueves de gallinas», se celebraba en el valle del Roncal, por lo menos en Bidangoz y en Isaba. El maestro ataba una gallina a la punta de un palo y vendaba los ojos a los muchachos para que mataran a la gallina, uno a uno, con el derecho a dar tres golpes en cada turno. El que la mataba iba a casa del maestro para comer la gallina en su compañía. En Gordexoa, Bizkaia, van los niños provistos de banderitas pidiendo por las casas y con un gallo en una cesta. Es una reminiscencia del azaridantza que se celebra el lunes de carnaval. Este día o astelenita daba comienzo en Lizarza con una postulación o puskabiltzea. Iban a los caseríos dos personajes vestidos como dantzaris para recoger huevos, lomo, chorizo, etc. Allí invitaban al etxekojaun a un invite que le costaba un duro. En Betelu había antzarajokua. Los caballos llevarían collarones con cascabeles y cintas multicolores incluso en la cola. Los jinetes se tocaban de boina, blanca o roja, con cintas de colores, y el capitán, boina negra. Terminado el juego empezaba el piperopille. Pendían tres de éstos y de cada uno una anilla metálica para que cada jugador lograra colocar un gancho que llevaba en la mano. A las tres salían los ñañarros.
Asteartiya, astearteniota, asteartita. Martes de carnaval. En los pueblos alaveses de Lagrán, Apellániz, Armiñón, Baroja y. Santa Cruz de Campezo las máscaras (katxi, katxirulo, katximorro) solían perseguir a los niños echándoles ceniza y amenazándoles con palos. En Peñacerrada se hace el juego de la gallina enterrándola excepto la cabeza. Los muchachos mediante el pago de una moneda y los ojos vendados deben matar a la gallina con un palo después de dar varias vueltas alrededor. En Pipaón (Álava) las mozas se visten de blanco y salen en cuestación con los mozos. En Salcedo se llevaba sobre un caballo un fantoche relleno de paja para que saludara en su casa al alcalde. Lo llevaban por todo el pueblo y acababa en un tejado cualquiera. El Antzara-jokua o «Juego del ganso» se verificaba el martes de carnaval. Entonces los mozos montados sobre yeguas han de arrancar el cuello a los gansos que penden de una cucaña formada por dos vigas de poste y un cabezal atravesado. La canción popular dice:Antzar zango-gorri orri, zaldun-buruzagi lepoa erauzi (biz) Orrek duen gibel aundi zure maiteari biotuz eskaiñi. Urrena agertun diren mutillentzat besteak utzi «A ese ganso de patas rojas, tú, Capitán caballero, arráncale el cuello. El gran hígado que tiene ofrécelo a tu amada. Deja los demás para los mozos que vayan viniendo detrás de ti» (Orixe: Euskaldunak). En Bergara se corría el soka-muturra o buey ensogado al mediodía y el ayuntamiento obsequiaba con vino mediante un carro ambulante cargado con varios pellejos. A la tarde, en la plaza de San Martín de Aguirre bailaban los kukumarroak (máscaras) varios aurreskus. En Antzuola, Gipuzkoa, los mozos con abarcas, pantalón mil rayas, boina y blusa bailaban la sorgindantza o «baile de las brujas" mientras se llevaba a cabo una cuestación. En Elorrio, Bizkaia, salían dos o tres osos vestidos con pieles de oveja, cencerros y caras tiznadas y sucias pegando con escobas a quienes les seguían. Las máscaras eran chicos vestidos de mujer y con caretas. En Elduaien, Gipuzkoa, se repetía el ollarjoko del lunes y con lo reunido en la cuestación se cenaba. En Gernika, Bizkaia, se bailaba el aurresku en la plaza de los Fueros, pero disfrazados. Luego tenía lugar el ollar-jokue o juego de gallos. A la tarde desfile de comparsas y comida de tostadas que se repartían gratuitamente en los bares y panaderías. En las Encartaciones vizcaínas las cuestaciones eran al son de pandereta y se comían patas y morros de cerdo. La mañana del asteartita en Lizartza, Gipuzkoa, transcurría entre la diana, desayuno y baile en la plaza. En la comida se hallaban representadas todas las familias del pueblo. Las máscaras o mozorrotuak animaban el día en forma desordenada. En Abalcizqueta se bailaba la makil-dantza. En Markina, Bizkaia, el martes de carnaval los kokoxak llenaban las calles. A la tarde se celebraba el antzar-jokue con jinetes sin uniforme que debían arrancar la cabeza a los gansos colgados de una cuerda y con el cuello untado de aceite. Se tocaba una melodía especial a cuyo ritmo debía trotar el caballo. Después había romería y aurresku. En Lekeitio, Bizkaia, se le llamaba turuturu eguna y salían estudiantinas infantiles exhibiendo marmo-jantziak. En 1900 se cantaron las estrofas de carnaval compuestas por Eusebio M.ª de Azkue. En Betelu, Navarra, baile de karrika-dantza e ingurutxo de los casados y ofrecimiento de vino por el ayuntamiento. En San Sebastián salía la soka-muturra al son de la melodía «Idiyarena».
Gallo de marzo. Tiene un carácter protector contra los malos espíritus. En Zeanuri, Bizkaia, se le canta: marti oillarto gorria: izän zakidäz baliä, «gallito rojo de marzo: sed mi valedor». En Dima ocurre cosa parecida.
Carnaval y contexto. El carnaval, como todo hecho humano, se realiza en un contexto de civilización, que varía de unas épocas a otras lo mismo que la fiesta a que nos referimos. El buen funcionamiento del conjunto exige que cada función particular se armonice con su entorno en una conjugación adecuada. El carnaval mitológico parece muy distinto al de las carnestolendas. Aquél es más bien religioso y con propósitos propiciatorios y preservativos de males a los hombres, animales y plantas. En el carnaval propiamente dicho se violenta el juego del conjunto de civilización mediante licencias que no se permiten en el resto del año. Son propiamente tres jueves y tres días consecutivos (domingo, lunes y martes) los destinados a ello. Se hace mofa de la vergüenza interior, se molesta, se altera el orden habitual de las cosas, se rinde culto a lo zafio, harapiento y sucio, se lanza ceniza y líquidos a la cara de los demás, se divulgan secretos personales, incluso se roba, aparte de las licencias sexuales o alusiones a las mismas y del maltrato a perros y gatos. Afortunadamente en Euskalerria ha predominado siempre el buen humor, la buena fe, la alegría, el sentido de lo festivo, de lo cómico y de lo artístico. Interfieren el carnaval vasco la música popular y culta, la danza tradicional y ritual (ingurutxo, alki-danza, aurresku, etc.), juegos como el del ganso, el del gallo y la cucaña; pantomimas, desfiles y espectáculos diversos. Hay rasgos sociales delicados como este que sigue: «Hasta hace unos años, los de Ituren acostumbraban a trasladarse a la vecina villa de Santesteban. Para ello precisaban cruzar el pueblo de Elgorriaga, de cuyo alcalde recababan el permiso en las siguientes palabras traducidas del vascuence: ¿Cómo quieren que pasemos por Elgorriaga, ixillik o yoka? -en silencio o cencerreando. A lo que el alcalde, previo enterado de que en sus dominios no había ningún vecino cuerpo presente, contestaba: yoka, yoka. Hay rasgos religiosos de gran belleza como el del Angelus que ya inmortalizó Pío de Baroja pero que aquí, en plena fiesta de los iñauteris, es realmente impresionante. Al anochecer, cuando los sonidos limpios y transparentes de la illun-ezkile, se extienden temblorosos sobre el aire frío, aquella baraunda harapienta en unos, pintoresca en otros, ritual en danzantes y personajes de mascaradas, se quita sus caretas, cesa el baile y la paz del atardecer invade gozosa las almas jóvenes y alegres. Barandiarán cuenta cómo en una ocasión en la que el Viático era llevado por un sacerdote a un caserío de Sara en día de carnaval, las jóvenes máscaras se descubrieron a su paso en señal de respeto y supeditación. Estas implicaciones llegan de todos los campos. El papel del alcalde, función jurídica, es simpático casi siempre. Hay comidas de carnaval presididas por el alcalde, el cura y el maestro, pero también hay disposiciones de autoridad, competente sin duda, pero que se propasan en las prohibiciones y limitaciones, muchas veces arbitrarias, a veces también procedentes del campo eclesiástico. Un buen estudio del iñauteri vasco debería tener en cuenta estas «implicaciones» contextuales y así mismo las «repercusiones» del carnaval en los demás factores de la civilización. En el carnaval vasco se perciben lazos de armonía con otras funciones y principalmente con ,la religiosa, la social y la moral. La lucha violenta de don Carnaval y doña Cuaresma parece foránea en nuestras costumbres y sin duda fuera de la actitud del vasco actual ante la vida. Y paralelamente a las implicaciones, tantas como ámbitos de civilización existen, las repercusiones, todo aquello impartido, proyectado al contexto. El carnaval da lugar, p. ejem., en la música, a las canciones y melodías de cuestación o de ronda, y en este sentido, continúan el ciclo de las de Navidad. Las hay del Urte-berri o Año Nuevo, como la titulada «Urte-barribarri», la serie de Santa Agueda y las propiamente de Carnaval, al que los suletinos llaman despectivamente «Santibat». La letra de la canción «Santibatek andere» da una idea del contenido literario e intencional de estas canciones.Santibatek andere, aurten bezela gero ere, santibatek igortzen gaitu xingarketa gu ere. Eztugu nahi urdea, ez eta ere erdia, kostumako legeagatik liberaerdiko zatia, liberaerdiko zatia edo gerrenaren betea. Etxean eder gerrena, etxeko andere lerdena, zure erhiko erhaztun hortaz eros nezake Bayona. Kaderan zaude yarririk, koloreñoak gorririk, ene xingarraren emaitera yeiki bazinte hortik. Eman duzu nobleki, konpaiñiak ere badaki, Parabisuan sar zaitela zure familiarekin. Xoria dago pinpirinetan etxe huntako leioetan, zazpi zezen ilen tuzte primu horren eztaietan, zortzigarrena toleaturen konpaiñiaren ohoretan... Goazin goazin hebentik, hemen eztiagu xingarrik, etxe huntako gazitegian saguak humeak azten tik. Trad: Santibat tiene señora, como hogaño también luego, Santibat nos envía también a buscar tocino. No queremos cerda, ni siquiera parida, par la ley de costumbre un pedazo de media libra, un pedazo así o un asador lleno. Bello es en casa el asador, erguida la señora de casa, con esa sortija de vuestro dedo pudiera yo comprar Bayona. Estáis sentada en sillón, encendidos los colorcillos ¿si a darme tocino pudierais levantaros de ahí? Habéis dado noblemente, lo sabe también la compañía, que entréis un día en el Paraíso con vuestra familia. El pájaro está piando en las ventanas de esta casa, matarán siete toros en las bodas de ese heredero, el octavo lo torearán en honor de la compañía. Vámonos, vámonos de aquí, aquí no tenemos tocino, en el saladero de esta casa el ratón cría familia. No damos más ejemplos pero podríamos hacer incursiones de esa índole en el teatro, la literatura, las artes plásticas, las costumbres, la religión, la moral, etc. Un estudio del carnaval podría analizar las fiestas en sí mismas, en sus estructuras y funcionamiento, el acaecer del carnaval en el calendario y los personajes que intervienen en el mismo. Todo esto nos llevaría a distinguir entre lo propiamente componente del carnaval, lo implicado en el mismo procedente de otros ámbitos y lo proyectado del mismo hacia su contexto. Dicho de otro modo, el papel que el carnaval ha jugado en nuestra civilización, su rol en la misma.

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Bernardo ESTORNÉS LASA