Zerbitzuak

BOLSA DE BILBAO

El 20 de noviembre de 1889 se firmó la escritura de constitución de la S. A. «Bolsa de Comercio de Bilbao», cuyo objeto social era el establecimiento de una Bolsa General de Comercio, mediante autorización oficial. Su capital social ascendía a 50.000 pesetas, representadas por 200 acciones al portador, de 250 pesetas nominales cada una. Estaban repartidas entre 29 accionistas, poseyendo de 6 a 12 acciones cada uno. Un Real Decreto fechado en San Sebastián, el 21 de julio de 1890, autorizó la creación de la Bolsa. La primera sesión se celebró el 5 de febrero de 1891. Al final de este año están ya admitidos a cotización oficial 40 valores, de ellos 16 de fondos públicos, 10 de obligaciones y 14 de acciones. A los seis Agentes de Cambio y Bolsa que operaban en un principio en la Bolsa de Bilbao, fueron añadiéndose paulatinamente otros, hasta llegar a 32 el año 1900. Una ley de 1910 impuso un máximo de 40 agentes. Las primeras sesiones de la Bolsa se celebraron en el vestíbulo del Teatro Arriaga. Posteriormente el lugar de contratación se traslada a la Plaza Nueva, y en 1901 a un local cedido por el Banco de Bilbao. Ese mismo año la Bolsa vuelve al vestíbulo del Teatro Arriaga. En una Junta General Extraordinaria celebrada en 1903, el Colegio de Agentes de Cambio y Bolsa decidió la construcción de un edificio propio para la Institución, que fue inaugurado el 29 de mayo de 1905.
Fiebre del papel y Gran Guerra. El negocio bursátil, escaso en los primeros tiempos, se incrementa notablemente en los años finales de siglo, llegando en 1901 a los 159.187.615 pesetas nominales al contado y 77.053.000 a plazo. Son años de fiebre especulativa, provocada por la rápida industrialización de la ría, la repatriación de capitales de Cuba y Filipinas y otras varias causas. Es la llamada «fiebre del papel», centrada en la de las sociedades mineras y de seguros. En mayo de 1901 se inicia una larga crisis, que no se conseguirá remontar totalmente hasta la primera Guerra Mundial. En los años que dura ésta, los valores navieros están en alza continua, arrastrando tras sí a los bancarios, siderúrgicos y mineros. En 4 años de guerra fueron admitidos a cotización en la Bolsa de Bilbao más de 300 millones de pesetas de títulos navieros.
Dictadura y República. En diciembre de 1919 se desencadenó de nuevo el pánico bursátil; todos los grupos cotizados en Bolsa sufren una baja pronunciada, principalmente los "valores de guerra": navieras, siderúrgicas, mineras. La subsiguiente atonta en Bolsa es paralela a la crisis económica y social de postguerra. Los últimos años de la Dictadura registran una nueva creciente de animación en la Bolsa. Se advierte la mejoría económica general. Comienzan a pesar los valores eléctricos. La Unión Española de Explosivos encabeza una nueva alza especulativa que queda cortada con la caída de Primo de Rivera y, sobre todo, al proclamarse la República. La Bolsa conocerá nuevos años de depresión, levemente aliviada durante la estancia de la C.E.D.A. en el poder. El resultado de las elecciones de febrero de 1936 provoca un nuevo desplome de las cotizaciones.
Guerra Civil y Postguerra. Al estallar la guerra civil, el edificio de la Bolsa es habilitado como cárcel. Tras la toma de Bilbao por los nacionales, aunque la Bolsa sigue paralizada, se reanudan las contrataciones, bien que sin carácter oficial. Los agentes se reúnen en la Filarmónica, ya que el edificio sigue ocupado. En noviembre de 1938, el gobierno nacional regula legalmente el funcionamiento de un bolsín de contratación en Bilbao. En julio de 1939 fue recuperado el edificio. Se le añadió un nuevo piso en 1947. En la actualidad, el edificio de la Bolsa bilbaina pertenece a los Agentes de Cambio y Bolsa que en él trabajan. La Bolsa de Bilbao volvió a ser abierta el I de marzo de 1940. Hasta el otoño de 1942 los cambios se orientaron al alza, capitaneados de nuevo -años de guerra en Europapor las navieras. El cambio de signo en la Guerra Mundial origina una retracción de la Bolsa, hasta mayo de 1944, en que comienza un nuevo período de euforia, esta vez en torno a las inmobiliarias, que se extenderá hasta los primeros meses de 1947. Nueva etapa depresiva, de bajas cotizaciones y escaso negocio, hasta que la firma del acuerdo del Gobierno Español con los Estados Unidos, junto a la euforia provocada por las buenas cosechas y a la inflación creciente, da paso a una etapa alcista sin precedentes, bruscamente cortada con el relevo ministerial de 1957. Las cotizaciones se hunden durante la etapa difícil de la «Estabilización». La industria vizcaina, singularmente la siderúrgica, pasa por malos momentos. Los años del «desarrollo» coinciden paradójicamente con una prolongada depresión bolsística, de la que parece salirse en 1969 con otra nueva fuerte carrera al alza. En sus comienzos, la Bolsa de Bilbao tenía una personalidad propia muy acusada; con el paso del tiempo, y singularmente desde la guerra civil, ha ido perdiendo sus notas diferenciadoras de las bolsas de Barcelona y Madrid. No obstante, la Bolsa de Bilbao tiene un reglamento interior propio, diferente del que comparten las otras dos citadas y es la única que ha sido creada por la iniciativa privada.-A. C.