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Bizkaia. Educación y cultura

Artículo principal. Bizkaia

No se ha hallado, hasta el presente, constancia documental del funcionamiento de escuelas de primeras letras en Bizkaia hasta principios del siglo XVI. Hasta el siglo XIX y durante gran parte de este la enseñanza tenía casi como único objetivo el conocimento de la doctrina cristiana y leer, escribir y contar. A partir de los años setenta, y durante toda la última etapa del siglo XIX hubo en el país un renacimiento cultural y un creciente interés por el euskera y la cultura autóctona, la empresa cultural llevada a cabo en ese momento abarcaba no sólo los aspectos lingüísticos y gramaticales sino también la elaboración de libros y materiales pedagógicos. Este movimiento abre un camino que tendrá continuidad hacia los años veinte, con ocasión de la creación de las Escuelas de barriada, creadas por la Diputación vizcaína, constituyen una obra educativa de enorme relieve, destinada a suplir la ausencia estatal.Por otra parte se asiste a la creación durante la II República de las Escuelas Vascas: la influencia de estas Escuelas Vascas se notará en el movimiento cultural y educativo posterior, uando se reinicie la historia de las ikastolas en la postguerra.

Al parecer, no se ha hallado, hasta el presente, constancia documental del funcionamiento de escuelas de primeras letras en Bizkaia hasta principios del siglo XVI, pero esto no quiere decir que antes de ese siglo no hubiera una preocupación escolar y cultural, y una siquiera elemental infraestructura escolar, indispensables para la formación humanística y el lanzamiento de esa legión de escribanos, secretarios, contadores y empleados de la administración estatal, que nos depara la historia vizcaína de esos años. Como es sabido, eran las parroquias y las instituciones eclesiásticas en general las que tenían especialmente encomendadas las tareas de caridad y enseñanza; de ahí que intentaran desarrollar una importante acción social y educadora, fundando los "colegios de doctrinos" (recogimientos de niños de la doctrina cristina) y escuelas de primeras letras y doctrina cristina, además de otros centros docentes.

Como en otras partes, a comienzos del XVI aparece nombrada en Bilbao la figura del "doctrinador o maestro de instrucción primaria"; también hay noticias sobre las escuelas de "doctrinos" o similares en Orduña (1536) y Elorrio (1545), que como otras de su género serían gratuitas y abiertas a todos los niños, más allá de su "circunstancia" social. En 1596 se imprime en Bilbao, en casa de Pedro Ibarra, un catecismo bilingüe, Doctrina Christiana en Romance y Bascuence, obra del Doctor Betolaza, para el Señorío y las provincias vascas dependientes de la sede de Calahorra y la Calzada. En el mismo siglo XVI, se conoce la existencia de varias otras escuelas de primeras letras, que funcionaron en municipios como Orduña (1536), Portugalete (1566), Lekeitio (1591), Amorebieta (1593); el Concejo de Portugalete, en concreto, contrata a un maestro por dos años "para enseñar y adoctrinar los mochachos como hasta aquí se ha usado con otros maestros", dando a indicar que era el ayuntamiento quien abonaba al maestro sus haberes. La autonomía de los municipios, tanto en la organización escolar como en la contratación de los maestros, será una constante en el País Vasco hasta bien entrado el siglo XIX. En otro nivel educativo, cabe mencionar la fundación por los Dominicos, en 1528, de un colegio de moral, latín y filosofía en su casa-convento de la Encarnación y el establecimiento de los estudios de la gramática latina en Durango (1557), encomendados a los Agustinos, así como la fundación en Bilbao (1564) de una cátedra de teología y filosofía.

Durante el siglo XVII, y al igual que en las demás provincias, se generalizan los niveles culturales y se tienen noticias sobre nuevas escuelas de enseñanza primaria, como la de Otxandio, Gordexola, Elorrio, Durango, etc. En Bilbao, se completa esta enseñanza por maestros particulares y por instituciones religiosas. En las escuelas de primeras letras se enseñaba la doctrina cristiana y a leer, escribir y contar, objetivo que se extendió en muchos casos hasta el primer tercio del siglo XIX. Los maestros estaban, por lo general, deficientemente instruidos y mal pagados, y por esto solían compaginar esta enseñanza con otros oficios, como el de sacristán, organista etc. Junto a este corto bagaje intelectual, transmitido y repetido a lo largo de los años con un cierto inmovilismo y persistencia, cabe señalar como otra característica propia de esta intrucción tradicional el mérito especial que se daba a la buena caligrafía, una especialidad cultural y educativa del País Vasco.

En el siglo XVIII funcionaron las escuelas y los colegios jesuíticos de Lekeitio, Bilbao y Orduña. Es también necesario poner de relieve el hecho ilustrado representado por la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País, que intentó superar el atraso generalizado existente en esta época, a través de la renovación de la instrucción básica y la formación de buenos artesanos. Su afán reformador, que actuó con un criterio utilitario tanto en la educación como en el progreso de la riqueza de los pueblos, estaba dirigido especialmente hacia las áreas de la renovación de los métodos y contenidos de la enseñanza, la incorporación de métodos de escritura y lecturas en las escuelas públicas y la valoración y reconocimiento de la profesión del magisterio. Otra de las grandes preocupaciones de la Sociedad fue la creación de escuelas gratuitas de formación profesional: en las Juntas Generales de 1774 se determinó el establecimiento de una escuela de dibujo en cada una de las tres provincias, ya que los conocimientos en esta materia se consideraban muy útiles para cualquier tipo de artesano. La escuela de dibujo establecida en Bilbao, cuyo éxito fue notable durante el primer año, con más de cien alumnos, funcionó hasta 1793, con más o menos altibajos. En el Real Seminario Patriótico Bascongado de Bergara había alumnos procedentes de las provincias vascas de Bizkaia, Gipuzkoa, Álava y Navarra, además de un importante porcentaje de seminaristas procedentes de otras latitudes de la Monarquía y de las colonias de Ultramar.

Vamos a dividir todo este largo período de tiempo en tres grandes fases o etapas, que se encuentran delimitadas, de alguna manera, por las diversas situaciones bélicas.

En los inicios de la primera etapa encontramos en los archivos los informes o testimonios que remiten los pueblos del Señorío a la Diputación General de Vizcaya, tratando del estado de la instrucción pública y algunos adelantos experimentados. En 1807 se escribe que en "las escuelas de gramática latina de Vizcaya enséñase por el Arte de Antonio de Nebrija, menos en Bilbao que dan el de Yriarte. Y en las primeras letras se vio el método común y a lo sumo algún maestro menos indolente se ha valido para enseñar a escribir de los Palomares o Don Torcuato de la Riva. No se experimentan adelantamientos particulares, pero los vizcaínos aplicados al comercio salen excelentes pendolistas y contadores". En estas décadas iniciales del siglo aparecen varias iniciativas institucionales de interés. El Consulado de Bilbao sostenía cátedras de comercio, matemáticas, francés e inglés; entre sus ilustres profesores en encontraba Alberto Lista, como catedrático de matemáticas. En 1816 se produce la creación del Colegio de Santiago. A juzgar por lo que escribía Zamácola en 1818, con cierto optimismo, en casi todos los pueblos había escuelas de primeras letras, en las que los maestros "enseñan a leer y escribir en castellano con tal perfección, que apenas sale del país un muchacho vizcaíno que no lea y escriba bien, generalmente por el método de Palomares". Desgraciadamente, y "por una de aquellas fatalidades que pesan sobre los estados, les está prohibido a los maestros enseñar Bascuence; pero tengo entendido con placer, que en nuestros días, hay algún maestro tan despreocupado, como amante de las costumbres y lengua de sus antepasados, que enseña á sus discípulos á leer y escribir en Bascuence" (Zamácola, 1818: 42 y 43). Zamácola añade que el estudio de los principios de la religión y el catecismo se verifica a través de los textos de Astete y Fleuri.

Los efectos desastrosos de la primera Guerra Carlista se encargaron de frustrar las pequeñas mejoras iniciadas unos años antes, sin tiempo para su consolidación; pero una vez pasados los difíciles momentos, entre 1840 y 1870 se desarrolla una etapa llena de dinamismo, en la que se dan varias iniciativas culturales de gran importancia; es el momento también de las notables confrontaciones entre el Gobierno central y la Diputación, por el dominio de las funciones educativas. En primer lugar, se impulsó la enseñanza de primeras letras, y a continuación se estudiaron las bases para la creación del Colegio General y del Instituto Vizcaíno, que se abrieron en 1842 y l846, respectivamente. El nuevo Instituto, proyectado de acuerdo con la Diputación, la Junta de Comercio y el Ayuntamiento de la Villa, se inició en el curso académico de l846-47, con el carácter de establecimiento particular, elevándose el 7 de julio de 1847 a la categoría de Instituto provincial de primera clase. En sus aulas se formaron miles de jóvenes y entre ellos muchos apellidos ilustres, como Allende Salazar, Uhagón, Smith, Zubiría, Basterra, Echevarría, Rotaeche, Aróstegui, Sota y Llano, Aburto, Sagarmínaga, Epalza, Unamuno, Lequerica, Zuazagoitia, Iturmendi, etc. La creación de la Escuela Normal de Maestros, que se estableció en los locales del Instituto Vizcaiíno, no tendría lugar hasta el curso 1865-66. Según los testimonios contemporáneos, al iniciar su andadura la institución contaba con un personal docente completo, pero las condiciones del local dejaban mucho que desear. Volviendo sobre las escuelas de primeras letras, las estadísticas verificadas en esta etapa son muy ilustrativas y bastante completas, si bien se observan en las mismas ciertas diferencias, según la procedencia del recuento estadístico. Así, por ejemplo, Manuel de Costa, Rector de la Universidad de Valladolid, señalaba el número de 184 escuelas para la provincia, hacia 1859, en tanto que otras estadísticas, de procedencia local, señalaban el número de 200. En los cuadros adjuntos pueden verse los datos que aportaba Pascual Madoz unos años antes.

Con referencia a la ley de 1857 faltaban por construir en Bizkaia 102 escuelas elementales de niñas, cifra bastante superior al número de escuelas que debían crear las provincias vecinas. La relación de niños concurrentes a la escuela, de ambos sexos, era de 1 por cada 12 habitantes de la provincia, proporción bastante lejana aún de la escolarización total. La media estatal era, por estos mismos años, de 1 por cada 15 habitantes. A juicio de Manuel de Costa, los principales obstáculos para mejorar la situación de la instrucción primaria eran las dificultades topográficas de las provincias del Norte, las dificultades económicas de los municipios, la ineficacia de las Juntas locales, la falta de escuelas de niñas y de párvulos, y por último, las difíciles relaciones entre el Gobierno de Madrid y Diputaciones Forales, a raíz de la Ley Moyano de 1857. Como se decía al comienzo, el municipio vasco ha sido, históricamente, la institución promotora y organizadora de la escuela, y por ello, la defensa de la autonomía municipalista en la educación constituyó un aspecto foral más, que se planteaba en forma de una verdadera confrontación entre los poderes locales y la administración central. A lo largo del siglo XIX, las instituciones locales defendieron cuidadosamente la facultad privativa del nombramiento de los maestros, considerando que era un derecho que la tradición y el fuero otorgaban a los municipios. Sin embargo, la centralización educativa, acentuada cada vez más desde el Plan de 1845, culminará en la Ley Moyano de 1857, que instaurará la definitiva nivelación de la instrucción pública; este hecho, acompañado de las modificaciones sufridas en los siguientes años, se convertirá en el necesario punto de referencia para el inmediato porvenir histórico. El decreto de 29 de julio de 1874 no hizo sino aplicar, en todos sus extremos, la realidad creada por la Ley de 1857.

En esta apretada enunciación de las etapas evolutivas de la escuela y la educación, nos queda por ver brevemente la situación de la instrucción primaria tras la terminación de la II Guerra Carlista. La experiencia de esta guerra, y sobre todo, la experiencia autonómica vivida en el Estado Carlista (1873-1875), propiciaron la aparición de una conciencia nueva con influencia en el porvenir, reforzando las tendencias autonómicas en la administración provincial y local. Superados, de alguna manera, los efectos negativos de la guerra, y según un análisis de la Junta de Instrucción Pública en 1882, el número de escuelas de Bizkaia de todos los grados y clases era de 264; de ellas, 209 estaban instaladas en locales propios y las 55 restantes en locales alquilados. Los defectos fundamentales eran: Las malas condiciones de los locales, la falta de organización escolar, el deficiente mobiliario y el bajo nivel de los sueldos de los maestros. En 1894, las mejoras educativas eran evidentes. Bizkaia tenía 501 escuelas públicas y privadas. Si bien no eran buenos todos los locales, entre otras causas, por la escasez de recursos de muchos ayuntamientos, bastantes pueblos habían levantado edificios escolares de nueva planta y otros habían hecho reformas de importancia en los que tenían. Las escuelas de Bilbao constituyen, en cierto modo, un auténtico contraste a todo lo anterior; el Ayuntamiento de Bilbao, que actuó con notable autonomía en la organización escolar, invirtió grandes sumas de dinero en la construción de los edificios escolares y en la atención a la enseñanza primaria (sueldos de maestros, material, retribuciones, casa-habitación de maestros, colonias y baños de mar, premios etc.). Una de las características generales de estos edificios escolares es su grandeza y monumentalidad; existía también la preocupación por dotar a los centros de las satisfactorias condiciones de higiene y salubridad, de acuerdo con los adelantos modernos, además de agregar salones de gimnasia, música y solfeo etc. El número de alumnos escolarizados en estas escuelas municipales era de unos 5.908 alumnos, hacia enero de 1936.

A partir de los años setenta, y durante toda la última etapa del siglo XIX hubo en el país un renacimiento cultural y un creciente interés por el euskera y la cultura autóctona. Se produce una etapa de crisis y regeneración a nivel de todo el Estado entendiendo esta regeneración como una llamada a la educación y la innovación pedagógica. La empresa cultural llevada a cabo en ese momento abarcaba no sólo los aspectos lingüísticos y gramaticales sino también la elaboración de libros y materiales pedagógicos, sin olvidar las publicaciones periodísticas. El establecimiento de la Cátedra de Euskera en el Instituto Vizcaíno (1888-1937), dirigida por Resurrección María de Azkue, inicia un período de actuación euskaldunizadora que encontrará continuidad después con la creación de otras cátedras en la Escuela Normal de Maestras de Bizkaia (1918-1923) y en Barakaldo (19l9-1926).

Dentro de la prensa euskérica, aparecieron Euskaltzale (l897), e Ibaizabal (1902-1903), siendo sus directores Azkue y Evaristo Bustinza, respectivamente. A estas publicaciones en euskera vizcaíno seguirían más tarde Jaingoiko-Zale (1912) y Euzko-Deia (1916). En 1896 el sacerdote Kepa Andoni Ormaetxea publicó Agakia, un pequeño silabario destinado a enseñar a leer en euskera. Al año siguiente Sabino Arana Goiri publicó Umiaren lenengo aizkidea, destinado a los niños. Estas iniciativas en el campo infantil abren un camino que sólo tendrán continuidad hacia los años veinte, con ocasión de la creación de las Escuelas de barriada.

En 1896 Azkue fundó en Bilbao (calle Jardines, 10, 2º) una escuela vasca (Ikastetxea), de enseñanza primaria, destinada tanto a los alumnos vascoparlantes como castellanoparlantes; al parecer, sólo duró hasta l899. Azkue elaboró también varios títulos teatrales para niños, como Sasi-Eskola (1898), que se utilizaban como un método más de aprendizaje del euskera. En 1895 se estrenó su zarzuela Vizcaytik Bizkaira, cuyo argumento central gira en torno a un maestro castellano (J. Vives y Almendralejo), descrito como un decidido enemigo del euskera y corruptor de la juventud. Azkue insistió en el mismo tema del maestro castellano en sus dos obras Pasa de Chimbos (1898) y Sasi-Eskola.

Las escuelas vascas inauguradas en Bilbao en 1908, dedicadas mayormente a alumnos que sólo hablaban castellano, tuvieron una vida bastante lánguida por diversos motivos (problemas económicos y otros), a pesar de verse algo reanimadas seis años más tarde; desaparecieron con la llegada de la Dictadura. Aparte de esto, es preciso recordar que hacia los años 14 se dio a conocer una nueva generación de hombres selectos, como Eduardo de Landeta y Luis de Eleizalde, entre otros, cuya actuación pasó a ser innovadora hacia los años 17, en torno a la revista Hermes, y luego en el seno de la Sociedad de Estudios Vascos. En el contexto del movimiento nacionalista en alza y en el contexto también del foco cultural de Bilbao, no exento de un cierto aire moderno y europeo, llegaron a hacer propuestas concretas para la instauración de la renovación pedagógica y la solución de los altos porcentajes de analfabetismo de las zonas rurales; para ello se planteaba la necesidad de la autonomía municipalista docente como un primer paso hacia la autonomía máxima de la enseñanza y la renovación pedagógica. Landeta, cuya actuación de mayor amplitud y audiencia se desarrolla entre 19l7 y 1936, actuó en el seno de la Junta de Instrucción Pública y la Junta de Cultura de la Diputación de Bizkaia, y al frente de la Sección de Primera Enseñanza de la Sociedad de Estudios Vascos. Es el autor del "Proyecto de Escuela Primaria Elemental" (1922), pero, como en otros casos, no tuvo resultados positivos en la práctica, sin duda, por razones de índole política. La Junta de Instrucción Pública de la Diputación de Bizkaia no pudo ver realizado su proyecto de creación de una Escuela Normal Libre de Maestros en Amorebieta, para "formar los docentes que el país necesitaba". La misma Junta de Instrucción Pública hizo un estudio completo de la situación que ocupaba Bizkaia con respecto a la instrucción primaria y subvencionó hasta cuarenta escuelas primarias desparramadas por toda Bizkaia para la enseñanza euskérica.

Las Escuelas de barriada, creadas por la Diputación vizcaína a raíz de la Moción Gallano de 1919, constituyen una obra educativa de enorme relieve, destinada a suplir la ausencia estatal; trataban de corregir en el fondo el desajuste educativo-cultural, reflejado, sobre todo, en las zonas rurales y los barrios mineros e industriales. Entre los factores impulsores de la obra podemos destacar: La necesidad de corregir los altos grados de analfabetismo (debido tanto a las cuestiones geográficas y el alejamiento de los caseríos de las escuelas próximas, como de las cuestiones de la lengua vasca), el desarrollo del pensamiento escolar y la conciencia cada vez más clara y exigente en punto a los niveles culturales en la línea de los países más cultos de Europa, el pensamiento e ideología del nacionalismo en alza y la relativa riqueza del país a estas alturas del siglo XX. Todo ello entendido en el marco de un empuje autonómico total. Para aspirar a tener estas escuelas, las barriadas debían cumplir las siguientes condiciones: Debían contar con más de diez vecinos, sus viviendas debían distar, por lo menos, un kilómetro de la escuela más próxima y, por último, la barriada o el ayuntamiento debían proporcionar un local adecuado. La Diputación, por su parte, se comprometía a costear el necesario material escolar y el sostenimiento de los maestros. Asimismo la corporación provincial se encargaba de proporcionar los planos de la construcción escolar. La Ponencia ejecutiva nombrada para tramitar los primeros pasos de su organización estaba formada por Eduardo Landeta, Luis de Eleizalde y los diputados P. Aránsolo y Juan Gallano. Con relación a la organización, correspondía reglamentariamente a la Diputación, y en su caso a la Junta de Instrucción Pública, todo lo referente a la orientación de las escuelas tanto en el régimen y funcionamiento como en la línea pedagógica. Era función de las Juntas locales todo lo referente a la vigilancia de la asistencia escolar, la limpieza e higiene de las escuelas.

Las escuelas fueron levantándose e inaugurándose de forma acelerada; ya antes de 1930 se había completado el número prefijado del centenar y a partir de 1931 se acordó añadir 25 escuelas más al anterior plan de construcciones, suprimiéndose al mismo tiempo media docena de centros, creados con anterioridad a los años treinta. Las escuelas se hallaban repartidas por toda la geografía provincial, con especial incidencia en las comarcas de Markina, Durango, Arratia y Encartaciones. Al final de todo el período constructivo, el número de alumnos escolarizados era superior a los seis mil en cada curso escolar, y para su atención se contaba con más de 162 maestros. El profesorado, mayoritariamente femenino y elegido a través de una depurada selección entre los aspirantes, se caracterizaba por una gran homogeneidad tanto en los niveles de formación como en la obtención de buenos rendimientos escolares; conformaba, en general, un escogido cuadro de enseñantes caracterizados por un alto interés docente y una verdadera vocación y entusiasmo. Entre las muchas figuras destacadas de este magisterio, cabe mencionar a la maestra y escritora Julene de Azpeitia, en cuyos numerosos escritos subyace una notable preocupación pedagógica en la línea de la educación bilingüe.

Luis de Eleizalde, el inspector de las escuelas, quería tener unas verdaderas escuelas vascas y lograr una educación bilingüe, de ahí su afán por la elaboración de textos euskéricos, editándose rápidamente en euskera varios libros de geografía del País Vasco, historia, aritmética, lectura y un pequeño silabario; también se publicó, con destino a las escuelas primarias de Bizkaia, el catecismo euskérico. Desgraciadamente, con la llegada y establecimiento de la Liga Monárquica en el seno de la Diputación, como una fuerza españolista y de nacionalismo español frente al nacionalismo vasco, se abandonó la educación bilingüe desde finales de l92l, y se permitió en adelante el uso del euskera sólo como medio o vehículo de enseñanza. El pretexto en que se basó esta decisión de la autoridad era que los textos euskéricos y los materiales escolares contenían ideas contrarias a la unidad nacional, y que servían a la labor separatista. Durante la Dictadura se acentuó la marginación de la lengua vasca y en la II República se abandonará la enseñanza religiosa y se aplicará el laicismo escolar. A pesar de todas estas precedentes modificaciones, la institución de las Escuelas de barriada tenía una evidente personalidad. Aparte de su peculiar arquitectura y su particular organización, contaba con una adhesión popular envidiable. La arquitectura de las escuelas se encuentra muy bien adaptada al paisaje, tanto por la configuración externa del edificio como por los materiales utilizados y la solidez de la construcción; son escuelas que forman parte del paisaje natural, ajustándose a las normas de la arquitectura regional, en la línea y estilo propio del caserío. En cuanto al segundo de los aspectos, fue verdaderamente admirable el apoyo popular otorgado a estas escuelas: la barriada entera quiso tomar una parte directa y activa en su construcción. La mayoría de las escuelas fueron construidas por los ayuntamientos, pero una buena parte de ellas fueron construidas directamente por los vecinos, y eran, por ello, propiedad de los vecinos.

En una valoración global de las Escuelas de barriada no pueden olvidarse los siguientes hechos y resultados positivos: la reducción del analfabetismo, la instauración de la educación bilingüe y la apertura de las barriadas a un mundo de relaciones humanas, sociales y culturales. Con todas las limitaciones ya conocidas, se había reservado al euskera un lugar que antes no había podido encontrar. Todo esto fue antes de 1937. A raíz de la guerra civil se convirtieron las escuelas en Escuelas Nacionales de barriada (1938) y la enseñanza se caracterizó por un estado de deterioro general, como fruto de la ordenación rígida del momento, el desmantelamiento de la organización educativa y cultural, la depuración de los maestros y la escasez de los recursos económicos, entre otros factores. En torno a los setenta comenzó la concentración escolar que afectó también a las Escuelas Nacionales de barriada; la mayoría de ellas se cerraron desde entonces.

Como se ha visto antes, el nacimiento de la Escuela Normal de Maestros estuvo rodeado de una gran pobreza en cuanto a medios materiales se refiere; desapareció como entidad viva e independiente en 1901, después de haber tenido una vida bastante lánguida, sobre todo, a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX. Llegó a principios del XX sin profesores suficientes y con un reducido número de alumnos; esta falta de alumnos fue uno de sus máximos problemas y una de las principales causas de su fracaso. Según se decía entonces, los jóvenes vizcaínos preferían seguir las carreras industriales y comerciales, más lucrativas que el magisterio. En su lugar se pedía en 1898 la creación de la Escuela Normal de Maestras, porque según los datos y estudios referentes a los diez últimos años existía un gran contingente de alumnas que, por falta de una Escuela femenina, acudían a las Normales de Vitoria, Pamplona y Valladolid. Creada la Normal de Maestras en el curso 1902-03, primero en la calle de la Merced y después en un chalet de la calle Gordóniz, contó con un numeroso alumnado, constituyendo esto mismo uno de los factores de su éxito. Desde los comienzos mismos, tuvo unas difíciles condiciones de espacio y locales y con el paso de los años esta situación se convirtió en un problema permanente de la institución. Dada la constante progresión en el número de alumnas, que en 1912 llegaban a 200, se trasladó la Normal al antiguo hospital de Solocoeche, adecuamente habilitado para las funciones docentes. En 1930 la matrícula había experimentado un incremento extraordinario, elevándose a 472 inscripciones, y pronto se produjo un nuevo traslado, en esta ocasión al colegio de Indauchu, del que se incautó el Estado.

Paralelamente a estas cuestiones, y a medida que crecía la sensibilidad educativa de la sociedad, fueron surgiendo otras cuestiones no menos importantes que las anteriores en torno a la formación misma que se daba en las Normales del País Vasco: se cuestionaba la capacidad de estos centros para formar los maestros que la escuela vasca requería, dada la escasa preparación profesional observada en los maestros y maestras en ejercicio. Tanto los pedagogos y escritores como los Congresos de la Sociedad de Estudios Vascos proponían unas reformas fundamentales para elevar el nivel de preparación cultural de los maestros y perfilar su adaptación para la enseñanza en el País Vasco. Entre otros elementos se pedía, hacia los años veinte, una pronta incorporación del euskera al cuadro general de materias a estudiar. Para subsanar, de alguna forma, la falta de una enseñanza bilingüe en la Escuela Normal de Maestras de Bizkaia se acordó, en 1918, la creación de una Cátedra de Euskera a cargo de la Diputación. Dicha Cátedra, que funcionó hasta finales de 1923, tuvo el carácter de gratuita, pública y voluntaria. A nivel estatal, y a partir de 1931, se introdujeron grandes transformaciones en la vida de las Escuelas Normales, afectando a los siguientes campos: la fusión en una sola de las Normales de maestras y maestros, el establecimiento de la coeducación y un nuevo perfil pedagógico y profesional derivado del plan de actividades y la colocación directa al término de los estudios.

En la postguerra, la Escuela de Magisterio, que estaba dividida en dos centros diferentes, masculino y femenino, se instaló en la escuela Cervantes de Bilbao, a lo largo de unos 25 años. Finalmente, y tras ocupar durante mucho tiempo unos locales inadecuados y sin el espacio suficiente para las tareas docentes, en 1962 se trasladó al espléndido edificio situado en la zona de Deusto. En ese momento la matrícula alcanzaba la cifra de 544 estudiantes entre oficiales y libres, de los cuales 444 eran alumnas y 96 alumnos. Nueve años más tarde se transformaría en Escuela Universitaria. En 1948 se creó también la Escuela de Magisterio de la Iglesia de Bizkaia "Nuestra Señora de Begoña", cuya dirección y gestión quedaron en manos de la Institución Teresiana durante unos 25 años. Hasta 1973 funcionó en los locales que la Institución Teresiana ocupaba en la calle Simón Bolívar, trasladándose después a una de las plantas del Obispado en la calle Henao de Bilbao. Decidida su instalación en el Seminario de Derio y solicitada su transformación en Escuela Universitaria en 1974, cuatro años más tarde fue firmada dicha transformación y adscripción a la Universidad de Bilbao. La evolución del número de alumnos fue notable entre los cursos 1973-74 y 1982-83, pasando de 198 a 635, con un incremento de 320%.

En 1957 la iniciativa de Xabier Peña, secundada por la acción conjunta de padres y andereños, culminó en la creación de la primera ikastola de la postguerra en la catequesis de San Nicolás; cuando al año siguiente el obispo Gúrpide les hizo ver que no podían seguir allí, la ikastola clandestina pasó a los locales del convento de Iralabarri, donde no corrió mejor suerte que en San Nicolás y fue cerrada como fruto de la denuncia formulada por el inspector-jefe, Pablo Sánchez Azpuru, cuando apenas habían transcurrido los primeros meses del curso 1959-60. En la segunda etapa, y a lo largo de unos seis años, las ikastolas se organizan en domicilios particulares, rotando de casa en casa, con todo lo que esto supone de vida clandestina y precariedad de medios. En 1966, y contando con el apoyo de Euskaltzaindia, se hicieron las gestiones necesarias para la legalización de la ikastola "Resurrección Mª de Azkue" de la calle Elcano nº 6, en el marco de los cambios educativos del momento, lográndose a los dos años la autorización para el funcionamiento. Julita Berrojalbiz fue una de las más activas y destacadas organizadoras de las ikastolas de Bizkaia, desde la etapa anterior. En l968 surgió el "Centro de Estudios Oñate S.A.", conocido como el primer colegio bilingüe de Bizkaia, que se estructuró como una entidad que debía dar continuidad a los estudios que se hacían en la ikastola "Azkue", a través de la instauración del bachillerato; surgió con la idea de llevar adelante la segunda enseñanza, buscando así que los niños no abandonaran a los ocho años la ikastola, como venía sucediendo. El centro funcionó hasta el término del curso 1973-74, en que paralelamente con la ikastola "Azkue", cesa para concentrarse en la "Cooperativa de Enseñanza Lauro".

Por otra parte, una de las características más notables de esta etapa es la expansión de las ikastolas por los diversos pueblos y núcleos urbanos de la provincia, sobre todo, a partir de la segunda mitad de la década de los sesenta. Como no existía un modelo definido de centro, esta proliferación dio lugar a una gran diversidad de ikastolas, con una personalidad y vida propias, en función de los diferentes medios de financiación utilizados y los condicionamientos socio-culturales con que se contó en cada caso. En otro orden de cosas, en los años setenta se da un notable crecimiento tanto en el número de centros como de alumnos; el ritmo de crecimiento es más lento a partir de la década de los ochenta.

AñosNºde ikastolasAlumnos
1970-71332.591
1974-75457.800
1980-81-17.157
1984-855220.668
1987-885223.559
1988-895323.734
1989-905323.563
1990-915323.570
1991-925323.381
1992-935123.274

Aparte del ritmo de crecimiento de centros, es preciso destacar los intentos realizados por ofrecer a la ikastola una cobertura legal y avanzar hacia la consideración jurídica de las ikastolas como Escuela Pública Vasca; como es sabido, el 25 de mayo de 1993 terminó el plazo de su confluencia en la red pública o mantenerse en la privada. Este proceso ha estado precedido de un ambiente muy complicado, por la inseguridad de la gente a la hora de decidir su voto. Como fruto de la tensión existente se ha llegado, incluso, a la división en algunos centros. Una vez producida la confluencia, el 64% de las ikastolas vizcaínas han optado por permanecer en la red privada.

La población escolarizada en Bizkaia en el curso 1995-96 fue de 204.752 alumnos, teniendo en cuenta sólo la enseñanza de régimen general y los niveles previos a la Universidad. Su desglose se hace de la siguiente manera:

Alumnado por niveles, en 1995-96
PúblicasPrivadasTotal%
Educación Infantil14.80613.63428.44013.88
Educación Primaria-EGB41.56949.71191.28044.58
Educación Permanente de adultos5.1751.0576.2323.04
Educación Especial (Enseñanza Básica)843674510.22
Educ. Especial (Formación Profesional)126962220.10
BUP-COU25.34815.49440.84219.94
Bachillerato (LOGSE)2.5422482.7901.36
FP.11.6005.9597.5593.69
FP.26.9917.52714.5187.09
REM 15.1673.3448.5114.15
REM 21.3501.3622.7121.32
MP II257673240.15
MP III5273198460.41
EP Grado medio250250.01
EP Grado Superior----

Entre el curso 1982-83 y 1995-96 ha disminuido la matrícula en 91.554 alumnos en Educación Infantil y Primaria-EGB, lo que representa un descenso del 43,33%. La matricula en los centros públicos y privados ha descendido en 60.980 (51.96%) y 14.100 (18.20%) alumnos, respectivamente, mientras que en las ikastolas ha aumentado en 4.057 (24.62%) estudiantes, hasta el momento de su confluencia en la red pública. En el mismo período de tiempo, en la Educación Permanente de Adultos (EPA) se ha pasado de 1.821 a 6.232 alumnos. Los efectivos de la población escolarizada en centros específicos de Educación Especial se reducen a 451 alumnos en el curso 1995-96. En el siguiente cuadro puede observarse, en porcentajes, la evolución del número de alumnos en Educación Infantil y EGB:

AñosIkastolasPrivadasPúblicasTotal%
1982-837.4936.6555.54100.00
1983-848.9236.5254.55100.00
1984-859.3536.8753.77100.00
1985-8610.0936.6453.25100.00
1986-8710.6736.8852.43100.00
1987-8811.4637.1351.40100.00
1988-8912.0437.7250.23100.00
1989-9012.5438.5248.93100.00
1990-9113.2539.4247.32100.00
1991-9213.8840.1445.97100.00
1992-9314.6040.7744.61100.00
1993-94----52.4247.57100.00
1994-95----53.7846.67100.00
1995-96----52.9147.08100.00

El nuevo Instituto de Enseñanza Media, que sustituyó al anterior creado en el siglo XIX, se inauguró en el curso 1927-28. El número de estudiantes del Instituto de Bilbao fue creciendo de forma extraordinaria, y en 1958 alcanzó la cifra de 13.536, entre alumnos y alumnas oficiales y libres, de los cuales 8.729 estudiaban en el centro masculino y 4.807 en el femenino. A partir de los años sesenta, y dentro de la llamada "explosión escolar" que se produce a nivel estatal, se pone en marcha una política de construcciones escolares que es particularmente significativa en la enseñanza media. En consecuencia, se construyeron progresivamente nuevos centros docentes, repartidos por toda la provincia vizcaína. En el curso 1982-83 había 62 centros públicos de BUP-COU y 54 de FP, con un total de 42.032 alumnos. En los últimos trece años el alumnado de enseñanza media ha crecido en un 12.22%, aunque con una tendencia descendente desde el curso 1994-95. En el cuadro 4 se aportan los datos relativos a la evolución de los alumnos de la enseñanza media (BUP-COU, FP, REM, MP y Bachillerato LOGSE):

AñosIkastolasPrivadasPúblicasTotal%
1982-839481.36%42.03260.37%26.63638.26%69.616100.00
1983-841.0701.50%42.52059.92%27.36138.56%70.952100.00
1984-851.1511.59%43.02759.73%27.85138.66%72.029100.00
1985-861.2871.72%44.03558.95%29.37039.32%74.692100.00
1986-871.5071.93%45.82658.95%30.39739.10%77.730100.00
1987-881.8322.29%46.61158.45%31.29539.24%79.738100.00
1988-892.0562.54%47.16758.30%31.67339.15%80.896100.00
1989-902.2672.75%47.57457.89%32.33339.34%82.174100.00
1990-912.4542.94%47.54457.05%33.33440.00%83.332100.00
1991-922.6103.12%46.72955.94%34.18240.92%83.521100.00
1992-932.7433.26%46.64555.50%34.64941.23%84.037100.00
1993-94------47.28256.04%37.07643.95%84.358100.00
1994-95------45.65256.18%35.59843.81%81.250100.00
1995-96------43.80756.07%34.32043.92%78.127100.00

Según los datos que se conocen sobre la evolución de la demanda de enseñanza en euskera en los últimos años se da una menor demanda del modelo A, mantenimiento del modelo B, y un notable avance del modelo D; esta tendencia, que se observa igualmente en el resto de la CAV, es más acusada en la red pública. El cuadro 5 pone de relieve que el modelo D mantiene una evolución firme, más firme cuanto más se desciende en la escala de edad. El modelo B, que originariamente recogió una buena parte de la demanda de enseñanza en euskera, mantiene valores significativos, aunque se puede decir que está en regresión; se observa un progresivo tránsito del alumnado desde el modelo B a D. Por último, la demanda del modelo A denota un acusado retroceso, muy agudizado en el nivel de Educación Infantil. Del total de alumnos y alumnas matriculados en el curso 1996-97 en la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), el 55.37% estudiará en modelo A, el 17.22% en modelo B, y el 27.40% en modelo D.

Curso 1988-89Curso 1994-95
ABDABD
Educación Infantil43%30%27%33%26%41%
Educación Primaria-EGB71%13%16%51%23%26%
Enseñanzas Medias88%1%11%83%1%16%
Total alumnado escolarizado74%11%15%62%14%24%

Alumnado en régimen general (1999-2000)
(*) No incluye Educación permanente de adultos.
(1) BUP/COU: Bachillerato unificado polivalente/Curso de orientación universitaria.
Fuente: Departamento de Educación, Universidades e Investigación. Gobierno Vasco
Todos los centrosCentros públicosCentros privados
CAVBizkaiaCAVBizkaiaCAVBizkaia
Total318.607169.058151.53780.537167.07088.521
Educación infantil56.75430.11330.11115.60926.64314.504
Educación primaria100.08353.02045.46823.48654.61529.534
Educación especial54731512851419264
Educación secundaria86.16847.04037.03420.89849.13426.142
Educación especial706544392626
BUP435123435123--
COU92556890356822-
Bachiller LOGSE41.83322.21223.51112.87318.3229.339
FP 1er grado720367--720367
FP 2º grado4.4822.8391.8021.3992.6801.440
MP nivel III43-22-21-
FP LOGSE grado 110.6525.1575.6072.6555.0452.502
FP LOGSE grado 215.4217.0126.1672.7059.2544.307
Educación especial47422730513116996

En el curso 1995-96 la matrícula oficial en la educación musical alcanzó la cifra de 12.020 alumnos, de los cuales 8.466 (70.43%) estudiaron en centros públicos y 3.554 (29.56%) en centros privados. Aparte del Conservatorio Superior de Musica Juan Crisóstomo de Arriaga de Bilbao, son centros públicos de educación musical: Conservatorio G. M. Barakaldo, Bartolomé Ertzilla (Durango), Conservatorio de Grado Medio Leioa, Escuela de Música de Leioa, Andrés Isasi (Getxo), Santurtziko Musika Ikastegia, Jesús Aranbarri (Bilbao), Unanue'tar Pedro Mari (Ondarroa), Máximo Moreno (Galdakao), Arratia (Artea), Euterpe (Portugalete), Victor Miranda (Sestao), C. M. Trapagarán, Jose Antonio Egia Udal Musika Ikastetxea (Bermeo), C. M. de Música de Erandio, Santos Intxausti (Mungia), Segundo Olaeta (Gernika-Lumo). Son centros privados: Juan Antxieta (Bilbao), Sociedad Coral (Bilbao), Urtiaga (Getxo), Julián Gayarre (Getxo), Bedmar (Bilbao), Soinu (Getxo), Julia Foruria (Gernika-Lumo), Maurice Ravel (Bilbao), Iparragirre (Basauri), Liceo Musical Vizcaíno (Bilbao), Loroño (Bilbao), Usandizaga (Bilbao), Arizgoiti (Basauri), C. M. Larrabetzu, Garamendi'tar Agustin Musikaeskola (Elorrio), C. M. Alboka (Ermua), E. M. Deusto (Bilbao).

El Conservatorio Superior de Música Juan Crisóstomo de Arriaga de Bilbao, denominación actual del antiguo Conservatorio Vizcaíno de Música fundado en 1920, es un centro dependiente del Gobierno Vasco desde el curso 1984-85. En el curso siguiente se ampliaron las instalaciones del Conservatorio, ante el considerable aumento del número de alumnos, así como el mayor número de especialidades y asignaturas. La superficie total de las instalaciones es de 2.600 m., y se encuentran repartidas de la siguiente forma: Sede central, instalada en las plantas 2ª, 3ª y 4ª de un inmueble de la calle Diputación nº 7, donde existen 21 aulas, además de un salón de actos y una biblioteca-fonoteca musical; las instalaciones situadas en el edificio anexo, de la calle General Concha nº 20, tienen una superficie aproximada de 1.100 m. , que se reparten entre las 24 aulas, la sala de profesores y el taller de música experimental. El número de alumnos oficiales matriculados en el curso 1995-96 fue de 1.348, con unos 59 profesores. La relación de asignaturas, teóricas y prácticas, que se imparten en el centro, pertenecientes al Plan de 1966 y a la LOGSE, abarcan las siguientes enseñanzas y especialidades: Acordeón, acústica, armonía, arpa, bombardino, canto, clarinete, composición e instrumentación, conjunto coral, conjunto instrumental (banda, orquesta), contrabajo, contrapunto, estética, fagot, flauta, folklore, formas musicales, fuga, gregoriano, guitarra, Historia del arte, Historia de la música, lenguaje musical, luthería, música de cámara, oboe, órgano, txistu, tuba, trompeta, trompa, pedagogía especializada, percusión, piano, violoncello, violín, viola, práctica instrumental, saxofón, solfeo, trombón de varas...

Hay que mencionar también varias prestigiosas agrupaciones culturales y entidades, con las que el Conservatorio ha mantenido en ocasiones relaciones de colaboración: Se trata de la Orquesta Sinfónica de Bilbao, la Sociedad Filarmónica de Bilbao, el Concurso Internacional de Canto de Bilbao, la Asociación Bilbaina de Amigos de la Opera (ABAO. etc. La Sociedad Filarmónica de Bilbao fundada en 1896, y que actualmente cuenta con unos 1.500 socios, ha aglutinado a lo largo de su dilatada historia lo mejor de la afición musical de la Villa; según sus Estatutos, es objeto de la Sociedad la realización de toda clase de actividades que puedan contribuir al desarrollo y fomento de la cultura musical de Bizkaia. Además de la celebración de los conciertos, que se caracterizan tanto por el elevado número como por el nivel y calidad de los mismos, la Sociedad ha realizado numerosas actividades relacionadas con el campo cultural, exposiciones, conferencias, conciertos/conferencia, etc., procurando siempre obtener el máximo nivel posible de organización y resultado artístico.

En el campo del aprendizaje y fomento del acordeón no se puede olvidar la Asociación Vizcaina del Acordeón (Bizkai'ko Bakidekiñ'an Alkartasuna), una entidad musical fundada en 1966 por Josu Loroño Elguezábal; en los conciertos de la conocida "Orquesta de acordeones Josu Loroño" se desarrolla un amplio repertorio de obras, entre clásicas, varias y de música vasca.

Actualmente pueden cursarse los estudios universitarios tanto en la Universidad de Deusto como en la del País Vasco, UNED, etc. La primera se inauguró en 1886. Cuenta con 8 Facultades, 6 Institutos y 4 Escuelas universitarias. En 1979 se amplía con un campus en San Sebastián. La segunda se gesta en 1968 en torno a los estudios de Ingeniería de la Universidad de Bilbao, con la progresiva creación de Facultades y Escuelas universitarias y la incorporación, en 1977, de las provincias universitarias de Álava y Gipuzkoa. Recibe el nombre de UPV-EHU convirtiéndose en la Universidad de la Comunidad Autónoma en 1980.

Alumnado universitario según estudio y sexo (1998-1999)
CAVBizkaia
TotalVarónMujer
Total89.80953.15029.209
Estudios de 2 ciclos56.14335.94920.080
Arquitectura1.380--
Ingeniería de telecomunicaciones818818281
Ingeniería industrial4.8213.392781
Ingeniería informática2.354958 -323 -
Ingeniería de automática y electrónica industrial189--
ngeniería de organización industrial282--
Ingeniería de materiales159255
Medicina y cirugía92--
Farmacia719569311
Ciencias políticas y sociología56910542
Ciencias políticas1862.2691.124
Ciencias económicas2.3865.7563.238
Administración y dirección de empresas7.61111818
Informática1751.224699
Ciencias de la información1.2241.8051.145
Ciencias químicas2.779904332
Ciencias físicas954553341
Ciencias matemáticas5901.5311.034
Ciencias biológicas1.531505259
Ciencias geológicas50511318
Marina civil1131.5781.088
Bellas artes1.578--
Educación física4651.2621.001
Psicología3.2954.8172.910
Derecho9.36922090
Filosofía582635559
Pedagogía1.635225124
Geografía e historia420--
Filología69230163
Filología vasca641382196
Historia987282211
Odontología2821.229923
Medicina1.229451268
Ciencias políticas y de la administración451996622
Sociología1.098516381
Publicidad y relaciones públicas516--
Filología clásica49--
Filología francesa80171125
Filología hispánica341514403
Filología inglesa1.179--
Filología románica17--
Geografía190--
Historia del arte422326203
Comunicación audiovisual3261.033618
Periodismo1.033316179
Humanidades4955415
Estudios eclesiásticos101695497
Estudios de 2º ciclo1.376152101
Bioquimica152323260
Psicopedagogía71713687
Antropología social y cultural293--
Ciencia y tecnología de los alimentos1308449
Ciencias actuariales y financieras8416.5068.632
Estudios de 1er ciclo29.86728073
Marina civil280557482
Enfermería1.117367323
Trabajo social8503.0181.586
Estudios empresariales5.43012886
Graduado social1281.9741.314
Relaciones laborales1.974993841
Diplo .Educación social1.506667585
Maestro educación infantil1.583686468
Maestro educación primaria1.559220146
Maestro lengua extranjera43314541
Maestro educación física511601460
Maestro educación musical601--
Maestro educación especial5001.012832
Turismo1.452--
Dietética y nutrición humana213624146
Ingeniería técnica explotación de minas624--
Ingeniería técnica topografía28047288
Ingeniería técnica mecánica2.0751.254289
Ingeniería técnica electrónica industrial2.270--
Ingeniería técnica diseño industrial1191.282374
Ingeniería técnica informática de gestión1.49816119
Ingeniería técnica informática de sistemas4331.252278
Ingeniería técnica industrial2.87817689
Ingeniería técnica química industrial39020819
Ingeniería técnica electricidad63811119
Ingeniería técnica instalaciones11121748
Electromecánicas mineras2177010
Ingeniería técnica recursos energéticos,70--
Combustible y explosivos963116
Ingeniería técnica mineralurgia y metalurgia31
Ingeniería técnica industria papelera
Teología

GAB

En Bilbao: Archivo Foral de Bizkaia, Asociación Vasca de Patrimonio Industrial y Obra Pública, Biblioteca de la Diputación, Biblioteca Municipal Bidebarrieta, Museo de Reproducciones Artísticas, Museo de Bellas Artes, Museo Marítimo de la Ría y Museo Arqueológico, Etnográfico e Histórico Vasco. En el resto de Bizkaia: Museo de Arte e Historia, con sala de exposiciones, de Durango, Museo de la Técnica de Lutxana-Barakaldo, Museo de Euskal Herria de Gernika, Museo del Pescador de Bermeo, Museo de las Encartaciones, Museo Diocesano de Arte Sacro y Museo Simón Bolívar de Puebla de Bolívar (Markina).

Entre 1993-1997 se construye el Museo Guggenheim en Abandoibarra (margen izquierda de la ría), frente a la Universidad de Deusto. Su autor es el arquitecto canadiense Frank O. Gehry, premio Pritzker 1989. A su apertura, el 18 de octubre de 1997, acudieron, entre otros, los Reyes de España. El edificio es un espectacular conjunto de once volúmenes ondulados recubiertos de titanio, piedra y cristal. En el interior, 24. 000 m² repartidos en tres niveles (11.000 m² de exhibición) organizados en torno al atrio central de 650 mts. por 50 de alto, con galerías, auditorio, cafetería, restaurante, tienda y biblioteca. La programación corre a cargo del equipo de Nueva York y el director de la Fundación Guggenheim, Thomas Krens. La primera exposición fue "Los Museos Guggenheim y el arte de este siglo", integrada por más de 300 obras de arte moderno y contemporáneo de los fondos de la Fundación y colección propia de Bilbao. La inversión inicial (23.511 millones de pts. ) y los compromisos contraídos por parte vasca ocasionaron una encendida polémica.

AAA

El primer impresor conocido en Vizcaya es Matías Mares, establecido en Bilbao en 1577, al que sigue, en este mismo siglo, Pedro Cole de Ibarra (1590). En el siglo XVII aparecen Pedro de Huidobro (1643), Juan de Azpiroz (1656), Martín de Marbelli (=Morabelli) (1656), Juan de Elorza (1671), Nicolás de Sedano (1672), José Gutiérrez Baraona (1691) y Juan Antonio de de Arrete y Lecea (1699). Siglo XVIII: Antonio de Zafra y Obregón (1703), Antonio de Zafra y Rueda (antes de 1711), Viuda de Antonio de Zafra (1732), Antonio Manuel de Eguzquiza (1750), Ana de Zornoza (viuda de Eguzquiza, hasta 1792), Simón de Larumbe, Francisco de San Martín (1798). Siglo XIX: la extensa nómina de impresores puede consultarse en el número extraordinario del Boletín de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País, Homenaje a D. Julio de Urquijo e Ybarra, tomo II, págs. 69 y 70 (año 1949).

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Publicaciones periódicas de Vizcaya/Bizkaia con indicación de nacimiento o detección.

  • Aberri. Organo oficial del PNV. 1906, 1923 mayo 27. Dir. Manuel Eguileor.
  • Aberrija. 1908. PNV.
  • Acción Vasca. 1936. Nacionalista (ANV).
  • Agur. 1970. Semanario.
  • ¡Alerta! Erandio. 1937. Comunista.
  • Amigo de Vizcaya (El). 1843 mayo 2. Intereses mercantiles, progresista.
  • Angeles de las Misiones. Berriz. 1927.
  • Apis. 1888. Revista.
  • Arenal (El). 1894. Revista dominical.
  • Atalaya de la Libertad (La). 1823 enero 9. Dir. Felipe Santiago. Comunero.
  • Banco de Vizcaya. 1931.Económica.
  • Bandera Roja. 1921.Organo del PCE. Oscar Pérez Solís.
  • Barredera (La). 1905. Semanario satírico-político.
  • Bascongado (El). 1813, nov. 13. Periódico (dos veces a la semana) constitucionalista fundado por Toribio Gutiérrez de Caviedes e Ildefonso de Sancho.
  • Baserritarra. 1897 mayo 2. Arana Goiri. Semanal.
  • Beti-Bat. 1880. Católico intransigente.
  • Bien Público (El). 1877. Semanario.
  • Bilbaino (El). 1837 abril 15. Liberal moderado.
  • Bilbao Chismoso. 1888. Semanario festivo.
  • Bilbao Taurino. 1897. Revista taurina.
  • Bilbao, Industrial, Financiero, Comercial. 1927.
  • Bizcaitarra. 1893. Arana Goiri.
  • Bizcarguiña. 1877.
  • Boceto (El). 1883. Quincenal.
  • Boletín Comercial. 1878.
  • Boletín de la Peregrinación de N. S. de Begoña. 1880.
  • Boletín de la Acción Católica de la Mujer en Vizcaya. 1925. Mensual.
  • Boletín de Bilbao. 1937.
  • Boletín de Estadística Municipal del Ayuntamiento de Bilbao. 1897.
  • Boletín del Colegio Oficial de Médicos de la Pr. de Vizcaya. 1921. Mensual.
  • Boletín Minero e Industrial. 1934.
  • Boletín Oficial de la Provincia de Vizcaya. 1834.
  • Boletín Oficial de Vizcaya. 1834. Trisemanal.
  • Boletín Oficial del Señorío de Vizcaya. 1834 en. 7. Nicolás Delmas. Diversa periodicidad.
  • Bólido (El). 1902. Revista humorística.
  • Busturi' ko Kistar Ikastia. 1915. Católico.
  • C. N. T. del Norte. 1936.
  • Cántabro (El). 1880. Boletín de la Enseñanza.
  • Cantabria (La). 1893. Diario católico.
  • Caserío Vizcaíno (El). 1933.
  • Centenario (El). 1900.
  • Ciegos (Los). 1916. Mensual.
  • Club deportivo. 1935.
  • Comercio y Previsión. 1936. Mensual.
  • Compilador (Militar) de Vizcaya (El). 1835. Liberal progresista.
  • Correo Español (El). 1937 julio 6. Diario de FET y JONS.
  • Correo Español (El)-Pueblo Vasco (El). 1938 abril 13.
  • Correo Vasco (El). 1899 junio 4. Diario. Dir. Cesáreo de Arzubia.
  • Correo Vascongado (El). Cesa 1880 junio 1.
  • Correspondencia de Vizcaya (La). Diario. Cesa 1877 julio 31.
  • Creación (La). 1936. Mensual.
  • Croquis (El). Quincenal artístico.
  • Chapel Zuri. 1894. Carlista.
  • Chimbo (El). 1878. Diario ilustrado de humor.
  • Chiquitín (El). 1886. Ilustrado.
  • Chirigotero (El). 1885. Semanario festivo.
  • Chistera (La). 1887. Semanario pelotazale.
  • De Bromas y Veras. 1910.
  • Despertador (El). 1821 set. 10. Liberal moderado.
  • Destellos. S. M. de Getxo. Parroquia.
  • Deia. 1977. Nacionalista del PNV.
  • Día (El). Fuerista. Propietario: Marqués de Riscal.
  • Diario de Anuncios. 1863.
  • Diario de Avisos. 1889.
  • Diario de Bilbao. 1880 junio 9. Periódico monárquico liberal (V. Chávarri).
  • Diario de Vizcaya. ...1818...
  • Diario Oficial del País Vasco. 1936.
  • Diario Vascongado. 1880.
  • Disciplina. Erandio. 1937. Comunista.
  • Durango. 1937.
  • Durangués (El). Durango. 1881 ag. 20. Semanario.
  • Dyna. 1926. Ingenieros industriales.
  • Eco Bilbaino (El). 1865. Diario.
  • Eco de Bilbao. 1893. Semanario.
  • Eco de los Negocios. 1899. Semanario.
  • Eco de los Voluntarios (El). 1873. Organo de los cazadores.
  • Eco del Comercio (El). 1841.
  • Eco Salesiano. Baracaldo. 1938. Mensual.
  • Eco Vascongado. 1861, 1882. Democrático gubernamental.
  • Eguna. 1937, 1986. Nacionalista (PNV).
  • Ekin. Amorebieta. 1932. Nacionalista (PNV). Gabriel Manterola.
  • Ereintza. 1936. Gobierno Vasco.
  • Erri. 1937. Comunista.
  • Espetxean. C. de Larrínaga. 1937.
  • Euscalduna. 1858. Diario político vascongado (carlista). Dir. Tiburcio de Astuy.
  • Euskaldun Leguia. 1882 jun. 19. Semanario republicano federal.
  • Euskalduna. 1896 set. 13. Periódico fuerista. Semanario creado por R. de la Sota. Llevó luego el subtítulo "Jaun Goikua eta Lagi-Zarra".
  • Euskalerria. 1934.
  • Euskalzale. 1897. R. M. de Azkue. Cultural.
  • Euskaro (El). 1888. Dir. José de Acillona y Garay. Carlista.
  • Eusquerasco pronosticua. 1858. José Gorosabel.
  • Euzkadi. 1901.Revista. Dir. Luis de Eleizalde.
  • Euzkadi. 1913 feb. 1. Diario nacionalista (órgano oficial). Dir. Engracio Aranzadi.
  • Euzkadi. Semanario.
  • Euzkadi Roja. 1936. Semanario.
  • Euzkerea. 1929. Revista cultural. Nacionalista.
  • Euzko Deya. 1916. Ed. Euzkeltzale Bazkuna.
  • Euzko-Langile/El Obrero Vasco. 1919 julio 31. Organo de ELA-SOV/STV.
  • Excelsior. 1925. Diario de Deportes. Javier de Gortázar.
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  • Tribuna Vasca. 1982. Próxima al PSOE.
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  • Unión Euskara (La). 1881 en. 14.
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  • Unión Republicana (La). 1891. Semanario.
  • Unión Vasco-Navarra. Bilbao, Pamplona, San Sebastián y Vitoria. 1880 jun. 3. Fuerista intransigente. Fidel de Sagarmínaga.
  • Variedades. 1887. Espectáculos.
  • V/Basco (El). Tradicionalista. 1884, 1899.
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  • Vida Nueva. 1937. Mensual. UGT.
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  • Villa de Bilbao-Euscalduna. 1858. Tradicionalista.
  • Vindicador (El). 1887. Enseñanza.
  • Vizcaíno (El). ...1898... Integrista.
  • Vizcaíno Originario (El). 1841 en. 1. Dos veces a la semana. Liberal progresista.
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  • Voz de Vizcaya (La). 1877 ag. 10. Filocarlista. Dir. E. J. de Labayru.
  • Voz de Vizcaya (La). 1899.
  • Voz del Trabajador (La). 1871. Socialista.

NOTA. Algunos de los nombres de estos periódicos se escribieron con tilde en la r o en la l siguiendo la ortografía aranista. Las publicaciones son de Bilbao salvo indicación en contrario. Dada la abundancia actual, en los ss. XX-XXI sólo se consignan las principales.

IEZ

Labayru se refiere a la antigua costumbre de celebrarse en Durango autos sacramentales en el pórtico de Santa María y en alguna que otra iglesia de la villa. Concretamente, en 1712 en Santa Susana se puso en escena La fuerza de la Ley. Como se sabe, el auto sacramental tuvo gran arraigo en las iglesias hasta la creación de los recintos teatrales propiamente tales. Por otra parte, las giras de compañías ambulantes como la de Juan Antonio Fernández a finales del siglo XVIII, se desarrollaban en cualquier lugar propicio (plazas, portales de ayuntamientos, etc.), sin contar con la excesiva simpatía de la Iglesia.

Bilbao comenzó a levantar su teatro en 1798. El siglo XIX ve proliferar las salas de espectáculos. En el otoño de 1875, en plena guerra aún, sabemos de una semana teatral en Bilbao a cargo de la compañía de Francisco de P. Gómez que puso en escena: Sullivan, El hombre de mundo, La oración de la tarde, Don Tomás y Forastero. En el puño de la espada, de Echegaray, será representada en julio de 1877, acabada la contienda. Al año siguiente hay zarzuela: Campanone y Las hijas de Eva. Surgen en las últimas décadas del siglo nuevos teatros como el Arriaga (1890), el Trueba, el Romea y el Gayarre.

La tradición teatral vizcaína de comienzos del siglo XX se centró principalmente en Bilbao, basándose en la actividad madrileña, de cuyos trabajos y esfuerzos ha sido casi siempre reflejo. Todo lo que ocurría en Madrid tenía inmediato eco en las carteleras vizcaínas. No es de extrañar, por tanto, que las grandes compañías del teatro español fueran también las que visitaban el Arriaga, el Campos Elíseos y el Trueba, y que sus nombres más destacados fueran de sobra conocidos. Bilbao conoció las giras de María Guerrero por nuestros escenarios, siempre acompañada de su marido, Fernando Díaz de Mendoza. Asimismo las visitas de la ya mítica Rosario Pino y de Enrique Borrás. Funciones triunfales de Francisco Morano, representaciones a "beneficio de", de precios especiales los "viernes fémina", etc. Margarita Xirgu actuó en el Campos Elíseos en 1915, con El amor tardío, antes de sus éxitos lorquianos. Ernesto Vilches, con El asalto, atraía a cientos de espectadores. Hacia 1917, Enrique Rambal hizo su aparición con El buque fantasma, uno de sus primeros espectaculares montajes para el Trueba que se inauguró el 5 de junio de 1913. Por su amplio escenario pasaron las compañías de los madrileños teatros Lara e Infanta Isabel. Rambal, utilizó este coliseo por lo menos durante seis años, hasta la pujanza del popular cinematógrafo. Un 23 de diciembre de 1916 abría el célebre Coliseo Albia, una de las salas bilbaínas con mayor aforo; su primera gala incluía Otelo en el programa. Puesto en funcionamiento, el Coliseo fue el cuarto teatro de la villa, junto a los Arriaga, Gayarre y Campos Elíseos. El primero permanecía cerrado debido a obras de reconstrucción del incendio en 1914 en que la capital se conmocionó en la madrugada del 22 de diciembre, cuando en menos de dos horas un incendio total lo destruyó. El 16 de junio de 1915, el Ayuntamiento votaba un acuerdo para la reconstrucción del mismo, siendo reinaugurado en 1917. El 24 de noviembre de 1912, el pánico provocado por una alarma en una proyección cinematográfica en el Teatro Circo del Ensanche originó 46 muertos. El entierro de los mismos constituyó una multitudinaria manifestación de duelo. El local fue demolido en 1914. En 1922 la apertura del amplio Teatro Buenos Aires, que significó un gran acontecimiento para la vida artística local, se efectuó con una ópera cantada por Miguel Fleta. Por esos años suenan los nombres de Valeriano León y Aurora Redondo. Su sainete Bartolo tiene una flauta gustó y puso de manifiesto las cualidades cómicas del actor, inspirador directo de Paco Martínez Soria. Con los años se iban produciendo los relevos: Carmen Díaz y la pareja Artigas-Collado; Casimiro Ortas, Loreto Prado y Enrique Chicote. Leocadia Alba -de la pasada generación- abandonaba el oficio.

Ya en plena República llegó Celia Gámez y el escándalo. El 23 de agosto de 1934 debutaba en el Campos con El baile del Savoy, una comedia musical que fue muy celebrada. La obra había sido contratada en París por el empresario del Reina Victoria madrileño, Pepe Cadenas, y sirvió para que la "vedette" mostrara sus piernas enfundadas en medias de cristal. La historia del teatro no registra en esta época grandes títulos por su calidad o innovaciones. Es un teatro de estructuras rígidas y poca novedad. De interpretaciones líricas como las que protagonizó María Guerrero con textos de Eduardo Marquina -En Flandes se ha puesto el sol, Doña María la Brava, etc.-, se había pasado, sin transición, a una escena de costumbrismos y comicidades de escaso peso: los Quintero, Arniches, Antonio Paso y los indispensables Pedro Muñoz Seca, García Álvarez y Pérez Fernández. Y es que por encima de unos pocos empeñados en que la escena evolucionara, ganara en calidad, estaban los afanes de la gran mayoría que se conformaba con reir, con excepciones como Enrique Jardiel Poncela que puso Angelina o el honor de un brigadier, el 16 de julio de 1934, en el Arriaga, con la compañía del Infanta Isabel. Teatro fresco, de ideas, y aun con alguna indefinición, teatro para quienes buscaban algo nuevo. En el terreno de las varietés y el teatro desenfadado destacamos el Café Teatro Las Columnas, en Las Cortes, donde fueron famosas las actuaciones de La Cachavera o las de la compañía de J. Pascual (1936), con vodeviles tales como Caprichos de viuda joven y Contrato matrimonial. En las inmediaciones de la "zona caliente" bilbaína convendría mencionar el Salón Royalty, en la calle San Francisco, con variedades arrevistadas; del Novedades, anteriormente Kursaal Novedades, que presentaba espectáculos como el de la Compañía de R. Tabau, El asistente más bruto; del Moulin Rouge, también en Las Cortes, que ya en 1913 funcionaba con La corte del sultán, en la estela de la zarzuela La corte del faraón; del Bataclán; y del Mickey, luego convertido en cinematógrafo de banco corrido. Y con ellos el A.B.C. (American Bar Café), en la calle Bailén, que luego pasaría a llamarse Ideal Concert y más tarde Gran Concert El Metro. Se tenía por el más fino al Casino de Artistas, luego Sala de Fiestas Pumanieska. En Bilbao y a punto de terminar el mes de enero de 1936, Federico García Lorca y Margarita Xirgu, su actriz favorita, se vieron por última vez. Xirgu acababa de cerrar una temporada triunfal en el Arriaga y el poeta había llegado hasta la Sociedad El Sitio para protagonizar un acto organizado en su honor.

Pero hubo también un teatro nacionalista, escrito y representado en castellano y en euskera. Fuera de cualquier circuito comercial, la escena autóctona se movió más a impulsos de una ilusión juvenil -tanto en lo que respecta a autores como en lo que concierne a grupos-, que a instancias de una calidad dramática contrastada. Destaca en el teatro nacionalista la labor desarrollada durante más de veinticinco años por Juventud Vasca creada en 1907. El centro recreativo nacionalista, a través de su Comisión de Teatro, montó auténticos estrenos, algunos de ellos con empaque, ante un público entusiasta.

Aunque existen referencias de 1909 (estreno de Estropadiak, en el Campos), sin embargo, la gran actividad de Juventud vasca se llevaría a cabo entre los años 1910 y 1935. Dos autores, Alfredo Echave y Nicolás Viar, encontraron en los jóvenes actores vizcaínos el material humano oportuno para poner en pie sus aficciones. Del primero nos bastará recordar su Peru Gixon, presentada el 15 de mayo de 1912 en el Arriaga, y Matilde, que se puso en el Campos Elíseos a finales de 1914. Alma vasca, la pieza paradigmática de Viar, vería el público en enero de 1911, un año después que su sainete Tercero sin principal. Juventud Vasca y el grupo teatral Oldargi de Euzko Pizkundia, no cejaron en la presentación de trabajos. Su labor proselitista resultó a veces política y exagerada, aunque pueda alegar, en definitiva, el realizarla en función de un teatro propio. Destacaron Itxasondo, pieza en dos actos, el primero de los cuales se ofrecería en octubre de 1910 y el segundo en febrero del año siguiente. También De la vida rústica, en noviembre de 1915, y Troquel de raza, en 1916. Correspondió a Juventud Vasca montar y estrenar Pedro Mari, el texto teatral más significativo de Arturo Campión, y luego a Oldargi, creado en 1929, dar a la luz la sabiniana Libe, obra que ha quedado como ejemplo del ideario nacionalista vasco. Colaboraron con este teatro excelentes pintores como Guinea, Guezala, Uzelai, Losada y Rentería, así como músicos como Zubizarreta, Guridi y José Franco.

En el campo de la lírica, el teatro euskérico gozó a finales de la primera década de gran popularidad. En el empeño destacó el papel jugado por la triunfante Sociedad Coral, que a la muerte de su director Aureliano Valle, encontró en Alfredo Echave un decidido impulsor. Bajo su batuta se estrenaron con textos del propio Echave Maitena, de Colín, el 19 de mayo de 1909; Lide ta Ixidor, de Intxausti, el 24 de mayo de 1910; Mendi Mendiyan, de Usandizaga, el 21 de mayo de 1910, y Mirentxu, de Guridi, el 31 del mismo mes y año. También correspondió a la Coral el estreno de la celebérrima Amaya. Con diferentes alternativas, la sociedad recreó estrenos llevándolos por lugares distintos. Su Kaitarrak, estrenada como sainete lírico en febrero de 1932, fue otro de los triunfos.

En el terreno del teatro que podríamos denominar coreográfico hay que considerar títulos que conforman la historia de nuestro ballet nacional, tales como Las cuatro estaciones, Kardin, Juego de pelota y El atalayero de Matxitxako, de Sabino Ruíz Jalón, que se presentó en una velada del Coliseo Albia, el 7 de enero de 1936, junto a otra curiosa pieza titulada Baile en la Bilbaina en 1860.

Este teatro vasco fue, hasta 1911, sólo en castellano o, como asegura certeramente Antonio María Labayen, "a lo sumo bilingüe". Junto a los nombres citados, se hace obligada la mención de Manuel de la Sota y Aburto, Maruri, Cortés, Parada, Scheiffler y, sobre todo, Resurrección María de Azkue, entre cuyas piezas destaca Vizcatik Bizkaira -un drama lírico en tres actos, escrito durante su breve estancia en el bizkaitarrismo-, y luego Pasa de chimbos, Colonia inglesa y Eguzkia nora. Parece que la dedicación operística de Azkue tiene su origen en el efecto que le produjeron Mendi Mendiyan y Mirentxu. De este modo nació la ópera vasca en tres actos Ortzuri, puesta por primera vez en el Arriaga el 13 de junio de 1911, aunque sólo con la representación del primer acto bajo el título Itsasora. Tomando como argumento una obra de teatro que había ganado un premio en las Fiestas Euskaras de Zarautz, Gainzabalgo eiztariak, compuso Urlo, presentada en el Campos Elíseos el 29 de mayo de 1914. La crítica y el público estuvieron de acuerdo al asegurar que la pieza era mala y Azkue no tuvo más remedio sino confesar que había perdido 25.000 pesetas en la aventura.

Emiliano de Arriaga, autor del libreto de la ópera Lekobide, y el propio Miguel de Unamuno con el sainete El cuestión del calabasa, dedicaron también parte de su tiempo al teatro local, como años después lo haría Agustín Zubikarai, director del grupo ondarrés Kresala, a quien se deben algunas piezas ambientadas en el mar. José Luis Sertucha, bilbaíno y gran aficionado, escribió otras pocas obras costumbristas, ilustradas por él mismo, la mayoría bajo el seudónimo "Ordeñana": Naste Borraste, Los sanroques de Aizburutxo y Sorgin-etxe entre otras.

La guerra lo cambió todo; también el teatro. El fatídico 18 de julio de 1936 sorprendió a muchos actores en gira por España, fuera de Madrid, de modo que, a comienzos del siguiente año, no había un sólo teatro abierto en la capital. A impulsos de las centrales CNT y UGT, algunos comenzaron a abrir sus puertas, ofertando una programación combatiente. Acabada la conflagración, las compañías iniciaron la tarea de recomponerse. Se asistía a la desaparición de muchos nombres, el mantenimiento a duras penas de algunos pocos, y a la aparición de bastantes. Irrumpían Josita Hernán -luego célebre actriz de cine-, Irene López Heredia, Rafael López Somoza, Roberto Font, Paco Martínez Soria, Antonio Vico y Carmen Carbonell (los dos últimos, pareja, compondrían, junto a Concha Catalá y Manuel González, el grupo "Los cuatro ases"). Con ellos, Milagros Leal, Pepe Alfayate, Martínez Sierra y algunos otros de menor entidad. Financiada por el Banco de Vizcaya, nace en 1942 la sala Ayala, para teatro y cine. Las piezas que nacen de la restauración teatral eran sin complicación alguna, y muy moderadas en cuanto a su carácter; había que observar la ortodoxia oficial. Durante estos años Bilbao siguió disfrutando de su calificación de "Plaza de Primera", en la que las compañías prolongaban sus estancias; en esta capital se estrenó, pese a la medianía general, El baile de Edgar Neville, el 21 de junio de 1952, con los actores Conchita Montes, Pedro Porcel y Rafael Alonso.

La zarzuela era tradicional en el Arriaga y Campos Elíseos, sobre todo en Navidad y Reyes. Pero hubo un relevo generacional que ponía de manifiesto a actores ya curtidos como Guadalupe Muñoz San Pedro, e hizo despuntar en la escena a figuras con futuro como Fernando Fernán Gómez, Amparo Rivelles, etc. Era el tiempo en que Gila consolidaba su gracia con Operación risa, que vimos en el Arriaga. Por otra parte Martínez Soria se presentaba en el Campos Elíseos con sus característicos títulos, La educación de los padres, etc. El 9 de diciembre de 1961 se inauguró el teatro Santiago Apóstol, que duraría hasta junio de 1976; en éste estrenarían sus obras grupos independientes que luego cobrarían gran predicamento. Para el estreno se montó El Gran Teatro del Mundo. Tenía dos plantas y 1.400 localidades. Por las mañanas domingueras allí se incorporó el movimiento rockero. Como en el resto del país fue en los sesenta cuando el nuevo teatro independiente logró cantidad y calidad. El Instituto Vascongado de Cultura Hispánica estrenó su Teatro Studio bajo la iniciativa de José Lorenzo Solís con obras como el Huracán sobre el Caine de Wouk. De este grupo nació Akelarre, de gran resonancia en el ámbito vasco y fuera de él (Festival de Sitges); de éste proceden, Francisco Natividad, Ignacio Amestoy, Sergio Vidal, Luis Iturri, Simón Cabido, y los montajes Irrintzi, Gerra ez y Hator Hator. En 1969 nacía Cómicos de la Legua que, desdoblado en Kilikilariak, duraría hasta 1980 (Retablo de las maravillas de Lauro Olmo, Tripontzi eta Tiburtzi, colectiva, etc.). En estos años el TEU de Deusto pujó en calidad con estrenos como Los inocentes de la Moncloa.

De los Cómicos de la Legua nacieron Karraka y, a su vez, Maskarada. Se conoció en Bizkaia Ubú emperatriz, de gran comicidad. De la Escuela de Ingenieros nació Kobaya, que luego se alojó en el Ateneo Bilbaíno. Son los tiempos de Ubú Rey, Txasan-txasan, El circobaya, Los dioses cabalgan de nuevo, La deportisea. Destaquemos también el trabajo de Geroa de Durango, con éxitos como Muerte accidental de un anarquista, y Herr Puntilla y su criado Matti. El Teatro Studio de Bilbao se dio a conocer con Huts, Los pololos de amama y Basandere. La Tarima de Basauri puso en escena obras como El pabellón número seis. Dentro del teatro infantil estuvo Sorgiñak con Aladino, Peter Pan y obras para mayores como Su Majestad la Moda. En los años setenta algunas salas de fiestas de Bilbao ofrecieron Café Teatro; destacaron Garden Club y Saint Tropez. Trató de hacer lo mismo Akelarre, en El Desván de la cuesta Zabalbide, con efímero éxito. Mediados los ochenta se reinició esta tendencia con iniciativas en el Café Bar La Unión, en la calle Cristo, Alkerri, en Deusto, y La Granja, conviviendo con el teatro ligero de salas como el Garden o Indau Part. Oficio de Tinieblas, versión teatral de la novela de Camilo José de Cela presentada en el Pabellón Municipal de Deportes de Bilbao, fue un esfuerzo de Karraka, Kukubiltxo, Cobaya, Teatro Studio y el donostiarra Orain. Otros grupos vizcaínos a citar son: Aulesti (de Aulesti), Tramoia (Barakaldo), Bihar (Sestao), Aker (Basauri), Antzerkisunak (Getxo), Xaribari (Galdakao) y Txo Antzerki Kolektiboa (Ondarru). En cuanto a los estrenos hay que hacer mención de El cementerio de los pájaros, en septiembre de 1982 con Irene Gutiérrez Caba, Miguel Ayones, Encarna Paso, etc. antes de ir luego a recibir los aplausos del público de Madrid. (Gran parte de los datos de este epígrafe se deben a Bacigalupe, Carlos: "75 años de teatro", El Correo Español: 75 años informando, Bilbao, 1985).

AAA

En la segunda mitad del siglo XIX se establecen los primeros fotógrafos en Bilbao. Bermeo, Durango, Balmaseda, Lekeitio y Gernika los conocerán tras la II Guerra carlista que concitó un gran número de ellos.

Las vistas fijas eran objeto de gran curiosidad en la Bizkaia de fin de siglo y el cine, propiamente tal, fue conocido en el teatro Arriaga, el 9 de agosto de 1896, de la mano del pionero Eduardo Jimeno. La calle Correo, habitual paseo de Bilbao, fue escenario de proyecciones fijas. Le seguirían el Panorama y demás derivados de la linterna mágica. Las primeras proyecciones cinematográficas de cortos tuvieron lugar en un kiosco de la plaza de Federico Moyúa de Bilbao que luego se trasladó a la plaza del Bombero Echániz. La popularidad del espectáculo, más vivo y más barato que el teatro, hizo que se lo incorporara a los barracones de ferias y circo.

Las primeras salas surgen en las primeras décadas del siglo XX en la calle Ripa, en Bidebarrieta, en la Gran Vía, etc. El teatro-circo del Ensanche de Bilbao se hizo tristemente conocido por la tragedia acaecida durante la sesión de cine del 24 de noviembre de 1912 en el que perecieron 46 personas. Las salas más conocidas fueron las bilbaínas Olimpia (Gran Vía), Vega(esquina Bailén y la Naja), Salón Vizcaya (San Francisco), la citada del Ensanche (entre Alameda Recalde, Licenciado Poza, General Concha y Alameda Urquijo); en el teatro Campos Elíseos, el coliseo Albía, el teatro Trueba y el Buenos Aires se alternaba el cine con espectáculos en vivo.

Varios operadores de casas famosas -Lumiére, Pathé y Gaumont- se establecieron en Bilbao en la primera década del siglo. Entre los nativos cabe destacar a los hermanos Mauro y Víctor Azcona, baracaldeses, que iniciaron su amplia producción en 1920. Fruto de su interés documentalista fueron Vizcaya pintoresca, Caja de Ahorros Municipal de Bilbao, Inauguración del monumento al Sagrado Corazón de Jesús, De Bilbao al Abra en fiestas, Regatas de balandros en el Abra, Ciclón en el rompeolas, Bilbao, etc. Durante los años 20-30 Bizkaia contó con un buen puñado de cineastas amateurs como Ricardo Bastida, León Armando Zalbidea, Remigio Eguren, Felipe Manterola, Porfirio Sánchez Sauthier, etc.

Se conoce la existencia de la productora Bilbao Film en 1915. De una Academia de declamación surgieron Aureliano González, Telesforo Gil y el fotógrafo Alejandro Olavarría que, agrupados, crearon Hispania Films que produjo los films de ficción Un drama en Bilbao (1923), Lolita, la huérfana (1924), Anastasio busca novia (1925) y Edurne, modista bilbaina (1924), de gran interés social. Los hermanos Azcona tuvieron gran éxito local con El Mayorazgo de Basterretxe (1928). También lo cosechó Martintxu Perugorria en día de romería producida por Olavarria y su Academia Cinematográfica. No ocurrió otro tanto con Nemesio Manuel Sobrevilla, autor de El sexto sentido (1926), que no llegó a estrenarse. Sobrevilla es autor de Gernika, documental de 1937, y Elai-Alai, de 1939. Reportajes Mezquíriz de Última Hora (1935) es la experiencia de un navarro, Miguel Mezquíriz, residente en Bilbao, autor de un sinnúmero de reportajes sobre Bizkaia y Vasconia tanto en el período republicano como en la guerra como operador en el bando sublevado. La llegada del cine sonoro y, posteriormente, la guerra, acabaron con estas producciones vizcaínas merecedoras de mejor suerte. El cineasta Sabino Antonio Micón marchó de Bilbao a Madrid donde desarrolló su trabajo de autor y de crítico de cine. También probó suerte en Madrid, París y Berlín Mauro Azcona. Sobrenadan en esta filmografía los nombres de los actores y actrices Félix y Nieves Gon-Ber, Fany Lebrero, Orlando Villafranca, José Tejada, Margarita Arregui. Citemos, finalmente, los Documentales vascos rodados en plena guerra por el Gobierno Vasco.

En los primeros años de la postguerra, el ambiente "regional" de la cinematografía española hizo que Bizkaia prestara sus paisajes y sus arquetipos a la nueva filmografía (ej. Raza de F. Franco). Posteriormente el escenario vasco puede apreciarse en Tormenta y La casa sin fronteras rodadas en Mundaka. En Bilbao se filmaron Rapsodia de sangre (Isasi-Isasmendi, 1957), Ronda española (Vajda, 1951), Neutralidad (Fernández Ardavín, 1949), María, matrícula de Bilbao (Vadja, 1960), Murió hace 15 años (Gil, 1954), etc.

Los cine-clubs sirvieron para eludir la censura franquista y ofrecer cine de calidad al mismo tiempo. Es de destacar en Bizkaia el papel desempeñado por el cine-club Fax de Bilbao creado en 1954 a la sombra de la juventud de Acción Católica. Otros cine-clubs surgieron en el entorno universitario, en Barakaldo, Getxo, etc.

Resulta difícil establecer la relación de actividades cinematográficas llevadas a cabo en cada uno de los territorios históricos; Vasconia es pequeña y tanto realizadores como productores llevan a cabo sus actividades tanto en Bizkaia como en Navarra, Gipuzkoa y Vitoria. Nada tiene de extraño, por tanto, que en la siguiente relación se citen los trabajos de unos y otros indicando, eso sí, su procedencia. La realización del documental Ama Lur (Néstor Basterretxea y Fernando Larruquert, 1968) supuso el punto de partida de un cine autóctono que difería mucho de lo que en esta materia se había hecho en España tras la guerra civil con relación al País Vasco. Se demostró que se podía reflejar en imágenes todo el sentir de nuestro pueblo -problemas de censura aparte-, al margen de aquellos títulos que, ambientados en Euskadi, apenas si se apartaban del encorsetamiento de un cartón-piedra que amparaba un sin fin de tópicos principalmente relacionados con el juego de la pelota, la gastronomía y la particular forma de expresarse en castellano que tienen los euskaldunes (Cancha vasca, Ronda española, La vida nueva de Pedrito de Andía, Amaya, etc.). La falta de infraestructura y la carencia de medios cinematográficos en que se encontraba el País Vasco empujaron a realizadores como los vizcaínos Pedro Olea, Jesús Yagüe y Víctor Erice, y los guipuzcoanos Antonio Mercero, Iván Zulueta, Eloy de la Iglesia, Javier Aguirre, Antxón Eceiza y Elías Querejeta, entre otros, a buscarse la vida en Madrid, centro de producción estatal.

A principio de la década de los años 70 se formaron algunas cooperativas y productoras independientes dispuestas a llevar a feliz término las ideas que deseaban materializar algunos cineastas aficionados sin salir de la tierra que les vio nacer. Iñigo Silva (Un domingo en Álava, Orden: retrato maligno de un generalísimo, 1970), Rafael Trecu (Navarra agreste, Usisumbue/No molesten, 1971), Antón Merikaetxebarria (Oldarren zurrumurruak, 1972), José Julián Baquedano (Bi, 1972) y José Angel Rebolledo (Arriluce, 1974), son claros ejemplos de aquella incipiente corriente cinematográfica alentada principalmente desde cine-clubs, algunos de los cuales (el Universitario, de Bilbao, por ejemplo) llegaron a financiar películas. No había finalizado aún el régimen político anterior cuando el vizcaíno Merikaetxebarria ya había filmado Arrantzale, el último título de una época en la que políticamente nunca se tuvo en cuenta la gestación de una cinematografía vasca. La instauración de la democracia significó una apertura de miras hacia el futuro que supuso la creación de productoras como Araba Films con la que Iñaki Núñez realizó la secuestrada Estado de excepción (1976), Zeppo Films bajo cuyo sello Imanol Uribe puso el dedo en la llaga ecologista con Ez (1977) en torno a la Central Nuclear de Lemóniz, y Heiga Filmeak cuyo título más emblemático fue Ikurrinaz Filmeak (1977).

El interés por la realización de un cine autóctono unió a los directores en conversaciones que dieron pie a la creación de la Asociación de Cineastas Vascos que se materializó a principios de 1978. A partir de entonces se inició una carrera que tendría sus altibajos, pero, sin duda, serviría como señal de partida para lo que luego se daría en llamar "cine vasco". Surgieron los nombres de Iñaki Aizpuru (Martintxori, 1978) y Juan Miguel Gutiérrez (Balantxatxoak, 1978) en Gipuzkoa, Aurelio Garrote (Udazkena Busturialdean?, 1978), Juan Ortuoste (Carmen 3º G, 1978), Javier Rebollo (Agur Txomin, 1979) y Modesto Pena (Aventura en el Trópico, 1979) en Bizkaia, y Paco Avizanda (Pincho de rosa, 1978) y Montxo Armendáriz (Barrengarriaren dantza, 1979) en Navarra.

El fenómeno audiovisual no fue ajeno a un incipiente Gobierno Vasco, máxime contándose ya con Euskal Telebista. Se materializaron una serie de ayudas a una cinematografía que indistintamente utilizaba los idiomas euskara y castellano para dar forma a unos acabados que, en la mayoría de los casos, con los problemas sociales o políticos que planteaban, tenía en jaque a la Administración central, sobre todo cuando Imanol Uribe dio a conocer el documental de largometraje El proceso de Burgos (1980) en un clima de veladas amenazas. Con la participación privada se llevó a cabo el proyecto de la serie documental Ikuska compuesta por más de veinte títulos realizados por los directores más representativos del País Vasco, entre los que se encontraban los alejados Pedro Olea y José Luis Egea. Para entonces ya se había creado la Filmoteca Vasca gracias al celo coleccionista de Peio Aldazabal, cuyo principal logro inicial fue la restauración de uno de los primeros largometrajes realizados en Euskadi, El mayorazgo de Basterretxe (Mauro Azkona,1928).

A comienzos de los 80, algunos directores vizcaínos decidieron dar el salto del corto al largometraje comercial. Imanol Uribe demostró poseer buen ritmo narrativo en La fuga de Segovia (1981) y Ortuoste y Rebollo aportaron paisajes bilbaínos a la desigual Siete calles bajo su sello Lan Zinema. Esta inquietud cinematográfica provocó la curiosidad de otras autonomías. El 30 de marzo de l982 se inauguró la Semana de Cine Vasco en Barcelona. En noviembre de este mismo año, el Parlamento Vasco aprobó la Ley Vasca de Cine. Jon Bernat Heinink homenajeó al cine negro norteamericano con Criss cross - Deskarga batzuk, uno de los mejores cortos de ficción rodados en nuestro suelo. A la vez, Luis Eguiraun y Ernesto del Río, funcionarios bilbaínos procedentes del Cine Club Universitario, irrumpieron triunfalmente con el corto Octubre 12 que, como su siguiente trabajo El ojo de la tormenta, acaparó buen número de premios y distinciones. En 1983, Ángel Amigo produjo el documental Euskadi, hors d'Etat y Víctor Erice realizó la obra maestra El sur, reconocida como una de las producciones más sobresalientes del Estado. Para entonces, y animados por las ventajas que de cara al cine ofrecía el País Vasco, se empezaron a rodar en nuestro suelo diversas películas: el zarauztarra Eloy de la Iglesia El pico con gran éxito de taquilla; Alfonso Ungría La conquista de Albania; Pedro Olea Akelarre; Iñaki Aizpuru Los reporteros; Ernesto Tellería Kaiola; e Imanol Uribe La muerte de Mikel, todo un hito comercial abordando el resbaladizo tema de la homosexualidad.

Un año después, el cine vasco ya era motivo de estudio en festivales internacionales de allende nuestras fronteras, como el de Berlín, donde se proyectan La muerte de Mikel y Akelarre. Nuestros productores se unieron para optimizar recursos al tiempo que Montxo Armendáriz y José Ángel Rebolledo irrumpieron en el terreno de la realización con dos obras singulares, Tasio y Fuego Eterno. El Gobierno Vasco produjo tres mediometrajes, Ehun metro (Alfonso Ungría, 1985), Zergatik Panpox? (Xabier Elorriaga, 1985) y Hamaseigarrenean aidanez (Anjel Lertxundi, 1985), que constituyen una experiencia para el "encaje" en cines comerciales de cine hablado en euskara. La fórmula no terminó de convencer. Ese mismo año, Eloy de la Iglesia trasladó a suelo vasco un inquietante drama de Henry James, Otra vuelta de tuerca, y Javier Rebollo se trajo al gran Omero Antonutti para protagonizar Golfo de Vizcaya de desigual resultado en taquilla. Tampoco resultaron favorecidos Mar adentro (Francisco Bernabé y Rafael Trecu, 1985) -a pesar de ser un excelente documental-, y el largometraje de dibujos animados Kalabaza tripontzia (Juan Bautista Berasategui, 1985). José María Tuduri consiguió llevar a feliz término su Crónica de la guerra carlista al tiempo que Montxo Armendáriz incidía en el tema de las drogas en 27 horas y Pedro Olea aireaba el asunto de los modernos piratas en Bandera negra. Imanol Uribe hizo saltar un coche de orilla a orilla en un puente bilbaíno para juntar a Ana Belén y a Fabio Testi en una historia de abogados y capitalismo, Adiós, pequeña.

Pero no siempre el cine vasco tuvo la misma respuesta en taquilla. Este mismo año se hicieron La monja alférez (Javier Aguirre, 1985) recogiendo las aventuras de Catalina de Erauso, y El amor de ahora (Ernesto del Río, 1985) que constituyeron sendos fracasos comerciales. Coincidiendo con el 50 Aniversario de la destrucción de Gernika, Ángel Amigo produjo Lauaxeta / A los cuatro vientos (José Antonio Zorrilla, 1987), un canto a la paz a través de la figura del escritor y poeta Esteban Urkiaga. Enrique Urbizu, bilbaíno como Zorrilla, que procedía del mundo del "spot" publicitario, debutó en el cine con Tu novia está loca, una comedia en la línea de lo que se hacía en aquella época. Dato curioso: La película se rodó en el interior de una antigua fábrica de raticidas en Amorebieta. Anjel Lertxundi, por su parte, trasladó un drama con "suspense" a bordo de un pesquero vasco para hacer Kareletik. En 1988, Javier Aguirre no consiguió estrenar comercialmente su película El polizón del Ulises a pesar de contar en su reparto con tres pesos pesados del cine español: Imperio Argentina -que cantaba una nana en euskara-, Ana Mariscal y Aurora Bautista. Tampoco les fue muy bien a Ernesto Tellería con su Eskorpion ni a Juan Ortuoste con El mar es azul. Sin embargo, Pedro Sota hizo con Viento de cólera una película muy digna que compitió en resultados económicos con Ander eta Yul de Ana Díez, que abordaba el problema socio-político de Euskadi. Terminó la década con dos trabajos firmados por José Angel Rebolledo Lluvia de otoño y Antxón Eceiza Días de humo.

Empezó la década de los años 90 con dos películas de muy distintos contenidos realizadas por Montxo Armendáriz, Las cartas de Alou en torno a la integración de un hombre de color, y José María Tuduri que insistió en el tema de las guerras carlistas con El cura Santa Cruz, la primera de las cuales triunfó en el Festival Internacional de San Sebastián de aquel año contra todo pronóstico. Amparado en las subvenciones que aportaba el Gobierno Vasco por importe de cien millones de pesetas, surgió en el campo del largometraje Koldo Izagirre con Amor en off, pero muy especialmente la figura del vitoriano Juanma Bajo Ulloa que, tras triunfar de forma definitiva con tres cortos uno en super-8 Cien aviones de papel, otro en 16 milímetros Akixo y un tercero en 35 milímetros El reino de Víctor, hizo Alas de mariposa dejando atónito al Jurado Internacional del Festival donostiarra que la admitió como la mejor película presentada a concurso en 1991. Un Festival que, tras una etapa brillante con Diego Galán al frente y un año transicional de Peio Aldazabal, cayó en manos del belga Rudy Barnet consiguiendo resultados dispares.

José Antonio Zorrilla utilizó al trompetista de jazz Dizzy Gillespie para rodar El Invierno en Lisboa según Muñoz Molina, al tiempo que Imanol Uribe tomaba la última novela de Torrente Ballester para El rey pasmado. Se creó la Unión de Actores Vascos a fin de mejorar su posición social y profesional. En Madrid, Víctor Erice rodó El sol del membrillo con el pintor Antonio López como figura central, y Antonio Hernández Cómo levantar 1000 kilos, una aventura del detective Gálvez en Euskadi. En esta temporada hubo cines que no supieron adaptarse a la época y cerraron, mientras otros multiplicaban sus pantallas iniciándose una corriente comercial que en ningún momento se ha estancado. Pantallas donde se estrenaron películas como Todo por la pasta, segundo largo de Enrique Urbizu, un "thriller" con decorados de Álex de la Iglesia, un muchacho bilbaíno procedente del mundo del cómic que había triunfado anteriormente con el corto Mirindas asesinas. Pedro Almodóvar le dio luz verde para hacer su primer largometraje Acción mutante, que constituyó un soberbio éxito de taquilla. Surgió así el fenómeno De la Iglesia que tiene un "club de fans" en Japón.

En el verano de 1990, la Filmoteca Vasca en su labor callada pero eficaz, consiguió recuperar Au Pays des Basques (1930), primera película sonora realizada en nuestro suelo. Por esos días, el galdacanés Alfonso Arandia estrenó una película discreta, pero divertida, El anónimo. En Vitoria se creó una empresa dedicada a la producción de películas de dibujos animados, Eskuz Animation, de la mano de quien antes había trabajado el cortometraje, Iñigo Silva. En 1992, un donostiarra, Julio Medem, que había trabajado la crítica cinematográfica, debutó en el cine comercial con Vacas, película que pronto sería de culto. Su carrera se vería reforzada con sus dos títulos siguientes, La ardilla roja y Tierra. Medem sabe que su cine no alcanzará altas cotas de taquilla, pero se permite el lujo de rodar a capricho. Otro es el caso de Pedro Olea que estuvo a punto de optar el Oscar con El maestro de esgrima, la mejor versión cinematográfica que se ha hecho hasta la fecha de una obra literaria de Pérez Reverte. Arantxa Lazkano -autora del corto Maider- rodó a finales de 1992 su primer largo, Los años oscuros, un minucioso retrato de la sociedad vasca de la posguerra. Su estreno no lo vio Rudy Barnet como director del Festival donostiarra ya que fue sustituído por Manuel Pérez Estremera, vinculado a la programación de TVE, para retornar un año más tarde Diego Galán. A caballo entre 1992 y 1993, Juanma Bajo Ulloa rodó La madre muerta, una obra muy completa en la que sobresale la gran ambientación y el magnífico trabajo musical del también vitoriano Bingen Mendizábal. El bilbaíno Joaquín Trincado, productor habitual de los trabajos de un Enrique Urbizu que sentó sus reales en Madrid donde haría más adelante Cómo ser infeliz y disfrutarlo (1994), Cuernos de mujer (1995) y Cachito (1996), abordó la dirección con Sálvate si puedes, una crítica a las actuaciones municipales que hipotecan municipios. Pero su resultado económico se rindió a la evidencia de Días contados (Imanol Uribe, 1994) que arrasó tanto en taquilla como cuando consiguió ocho premios Goya. Fue el tiempo de rodaje de la simpática Maité (Carlos Zabala y Eneko Olasagasti, 1994), primera coproducción vasco-cubana. Montxo Armendáriz nos contó sus Historias del Kronen (1994) y poco después Ernesto del Río su Hotel y domicilio (1995).

El 4 de noviembre de 1994 se inauguró el mayor complejo de multicines del País Vasco en el Centro Comercial Max Center, de Barakaldo: doce nuevas salas que acogieron de muy buen grado El día de la bestia (1995), que Alex de la Iglesia hizo triunfar en todo el mundo con su particular idea de enfrentar a un cura vasco con el anticristo, y Salto al vacío (1995) del debutante Daniel Calparsoro al que pronto le etiquetaron como el "Tarantino" vasco. El cine vasco goza de buena salud y la mejor prueba son las últimas producciones: Menos que cero (Ernesto Tellería, 1995), El último viaje de Robert Rylands (Gracia Querejeta, 1996), Pasajes (Daniel Calparsoro, 1996), Bwana (Imanol Uribe, 1996), Airbag (Juanma Bajo Ulloa, 1996) y Más allá del jardín (Pedro Olea, 1996).

ALE

Si el testimonio de Estrabón puede aplicarse a Bizkaia, parte del país cuya música de danza describe este geógrafo griego, podría hablarse del primer testimonio escrito conocido. Y si seguimos las suposiciones de Azkue sobre la relación de nuestra música con la griega, habría, al menos, otro camino a seguir en las investigaciones sobre la música en la antigüedad. Pero en realidad la única muestra del cultivo de la música en Bizkaia nos la aporta la corneta de Atxeta descubierta por José Miguel Barandiarán en 1959, cuya antigüedad, probablemente de la Edad de Bronce, retrotraen algunos hasta el Aziliense.

Los testimonios son más abundantes, pero no tanto como en otras regiones del país cuya cultura nos es más conocida. Un estudio fundamental para esta época es la tesis doctoral de Carmen Rodríguez Suso sobre La monodia litúrgica en el País Vasco (1993), importante investigación sobre cantorales conservados, algunos de los cuales, como el de Markina, nos sitúan a fines del siglo XIII. En cuanto a iconografía de la época son también escasos los "documentos en piedra", pudiendo únicamente mencionarse el txistulari que aparece en la portada de Santa María de Lekeitio, del siglo XV. Por estos años de guerras de banderizos apenas hay en Bizkaia vida cortesana que permitiera el desarrollo de la música, con la sola excepción del cantor del Señor Diego López de Haro. Sin embargo, La Tercera Celestina de Gaspar Gómez (1536) nos proporciona el texto del Cantar de Perutxo, vizcaíno que nos abre el secreto de sus penas y nostalgias. Las guerras de bandos son también fuente de alguna canción como la Lamentación de Abendaño (1443), que puede situarse en Otxandio, o el Cantar de Salinas. Aunque no pueda situarse forzosamente en Bizkaia, por la mayor extensión geográfica del término en aquella época, no podemos olvidar la existencia de la canción titulada Una mousse de Bisquaye, canción de amor en cuatro estrofas, cada una de las cuales tiene un último verso en euskara: "soaz, soaz ordonarequin". De todos modos dejemos apuntado aquí que muchas de las canciones populares que recogen cancioneros pueden proceder de la Edad Media como lo revelan su atonalidad, su clara adscripción a las modalidades gregorianas, anteriores por tanto a la bimodalidad del siglo XVII.

Desde el comienzo del siglo XVI aparecen referencias concretas de música culta en Bizkaia. En 1528 se menciona documentalmente el órgano de Balmaseda y en 1556 su organista Lope de la Cruz. En 1577 Prudencio Nabarro es nombrado maestro de capilla de Santiago de Bilbao. Aparece por entonces en Orduña el organero y organista Vicente Alemán a quien se deben los órganos de Markina (1579) y Durango (1604). En 1598 se concedió licencia para los "gastos del nuevo órgano" de Begoña. Veamos en un cuadro los maestros de capilla y organistas de los siglos XVI y XVII en Bizkaia:

AñoMaestro de capillaLugarOrganistaLugar
1577Prudencio NabarroBilbao
1580Vicente AlemanOrduña
1582Fernando LuyandoOrduña
1586Domingo MatanzaBilbao
1603Juan de IsabaBilbao
1609Miguel IzurainLekeitio
1611Pedro CalvoBilbao
1615Juan ChamisoBilbaoFrancisco IntenaBilbao
1628L. ArmendarizLekeitio
1654Simon UgarteBilbao
1669Diego UmaranPortugalete
1679Tomas IgolaLekeitio
1694Ladron de GuebaraBilbao
1699Domingo UrguinaLekeitio

Estos nombres revelan la existencia de capillas musicales, con maestro de capilla al menos en Bilbao, y seguramente en otros pueblos donde existe órgano y organista, al menos en Balmaseda, Orduña, Lekeitio y Portugalete. Las habría también en Markina y Durango, donde había órgano, y en otros pueblos cuya documentación no ha sido investigada. Conocemos también el nombre de un organero, Joseph de Echebarria, que hizo los órganos de Lekeitio (1660), Markina-Xemein (1681) y Zenarruza (1686). El paso de la monodia litúrgica hacia la música a capella desemboca en la música, quizá mal llamada barroca, en la que el canto es acompañado por instrumentos, especialmente el órgano, pero también el arpa, otros instrumentos de cuerda e incluso de viento. Arpista de Santiago de Bilbao a comienzos del siglo XVIII fue Joseph Zailorda. En cuanto a música popular se refiere, no podemos olvidar que en 1691 el durangués Nicolás de Zubía publicó una Doctrina Christiana en la que aparecen unas Coplas a la Encarnación que son las que todavía se cantan en los Marijeses navideños de Gernika. Es pues posible que el pueblo cantase coplas en los ciclos litúrgicos de Navidad, Carnaval, Semana Santa, San Juan, Candelaria, Santa Agueda, etc. Conocemos también un txistulari en Lekeitio en 1573, Domingo Licona, los txistularis de Ispaster y Gerrikaiz en 1628, a Francisco de Zalurtegui, txistulari de Markina y a Juan Bautista Barinaga, txistulari de Portugalete en 1705. El siglo XVIII es, por supuesto, mucho más pródigo en datos musicales. En casi todos los pueblos de Bizkaia se construyeron órganos barrocos, la mayoría de los cuales fueron sustituidos por órganos románticos desde mediados del siglo XIX, siendo de lamentar que no se conservasen los primitivos. La nómina de organeros del siglo XVIII en Bizkaia es la siguiente:

  1. Domingo Aguirre: Santiago, de Bilbao (1710)
  2. José Antonio Albizua: Amorebieta (1778)
  3. Teodoro Arrazain: Berriatua (1744)
  4. Lorenzo Arrázola: Busturia (1769), Zeanuri (1757), Zeberio (1758), Galdakao (1744)
  5. José Antonio Balzátegui: Abadiano (1721), Begoña (1738), Lekeitio (1724)
  6. Antonio Echebarria: Deusto (1704)
  7. Santiago Erdoiza: Durango (1782), Otxandio (1778)
  8. Felipe Galarza: Orduña (1720)
  9. Andrés Gasparini: Lekeitio (1776), Xemein (1778)
  10. Diego Orio de Tejada: Balmaseda (1703)
  11. >Matías Rueda: Elorrio (1722)
  12. Francisco San Juan: Claristas de Balmaseda (1777)
  13. Manuel Joaquin Unceta: Ondarroa (1782).

El órgano de las Clarisas de Areatza-Villaro, de autor desconocido, es de 1720. A fines de este siglo comenzó a trabajar Diego de Amezua, iniciador de una saga de grandes organeros de ese apellido. Hacia 1790 construyó un gran órgano para el convento de PP. Carmelitas de Markina que después pasó a Mundaka y actualmente se conserva, inutilizado, en Muxika. A estos órganos se refiere Juan Ramón Iturriza, que los cita como buenos y costosos, en su Historia General de Vizcaya cuyo manuscrito inició en 1777. De estos órganos dispusieron los organistas y maestros de capilla que se relacionan en el siguiente cuadro:

AñoMaestro de capillaLugarOrganistaLugar
1577Prudencio NabarroBilbao
1702S. OdriozolaLekeitio
1705Juan ArmaolaBilbao
Miguel PuenteLekeitio
1706S. Gomez FabroBilbao
1711Pedro GamindeBilbao
1725Martin BalbinBilbao
1730Joseph ZailordaBilbao
1731Jose GaldonaLekeitio
1734Jose A. San RomanDeusto
Juan A. AguirreOrduna
1735Manuel SarriOrduña
1739Jeronimo UriarteBilbao
1740Jose AguirreBilbao
Joaquin EnzioBilbao
1742Manuel LizaolaOrduña
Manuel MadariagaGaldakao
Manuel UgaldeGaldakao
Francisco ZabalaBilbao
Joaquín OxinagaBilbao
1743Andrés BustinduyBilbao
1745Domingo FernandezOrduña
Nicolás LornaPortugalete
1746Pedro LozanoOrduña
Juan Bta. ArenazaXemein
1749Juan T. IturrizaBilbao
1753Juan E. PérezAbadiño
Fco. Javier UrretaBilbao
1755Martin JarabeitiaBilbao
1757M. RecacoecheaZeberio
1761M. MartiteguiPortugalete
M. UbirichagaBilbao
1763A. BertoitaXemein
1765Manuel GamarraBilbaoJuan Andrés LombideBilbao
1766M. RecaldeXemein
1767Manuel BasterraBilbao
1768M. A. BegoñaDeusto
Santiago ZamacolaBilbao
Andrés RomeroBalmaseda
1769Feo. Xabier LeceaBilbao
1775L. CamaraLekeitio
1778Miguel BalzolaGernika
1780Manuel BasterraAmorebieta
Juan Simón SaraleguiBilbao
1782M. RecaldeOndarroa
D. MadariagaAreatza-Villaro
1787Juan Simón ArriagaGernika
1791Pedro EstorquiBilbao
1793M. UbirichagaDurango
1799N. EchebarriaErmua

De la precedente nómina merecen destacarse los maestros de capilla Zailorda y Gamarra y los organistas Oxinaga y Lombide. Joseph Zailorda (1688-1779) nacido en Bilbao, ocupó el magisterio de capilla de la basílica de Santiago desde 1730 a 1753 en que se jubiló oficialmente. No obstante siguió prestando su ayuda tanto en la dirección como en el órgano a sus sucesores hasta su fallecimiento. Es un perfecto representante del clero ilustrado: tenía en su casa dos claves, dos órganos y una gran biblioteca, además de un taller de pintor y orfebre.

Su sucesor fue el lequeitiano Manuel de Gamarra y Licona (1723-1791) quien tras estudios en Madrid y prácticas en Ciudad Rodrigo y Valladolid fue nombrado sustituto de Zailorda en 1753. Es examinador de órganos en varias iglesias. Miembro de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País presenta a ésta un Compendio de Reglas de Composición el mismo año 1772 en que estrena una ópera. El médico avariento. Presentó también a la Sociedad citada en 1784 24 piezas para clave y órgano.

Joaquín de Oxinaga (1719-1789) fue organista en Bilbao en 1742 de donde pasó a serlo de la Capilla Real de Madrid en 1747 y de la catedral de Toledo en 1750. Sus obras para clave u órgano fueron parcialmente publicadas y recogidas en una edición que hizo la Sociedad de Estudios Vascos en 1989.

Juan Andrés Lombide (1745-1811), nacido en Elgeta, ejerció la organistía en Santiago de Bilbao desde 1765 a 1779 en que pasó a la catedral de Oviedo y de allí al convento de la Encarnación de Madrid. Fue, como Gamarra, miembro de la RSBAP, a la que presentó en 1772 Seis sonatas para clave y violín, en 1773 un Tratado del Arte y Método de aprender con facilidad el órgano o clavicembalo y acompañar sobre él y en 1775 un tratado titulado Arte del organista. Sobre estos y otros músicos del barroco vizcaíno véase el trabajo de Carmen Rodríguez Suso Música de Tecla en el País Vasco y la tesis doctoral de Jon Bagüés Erriondo La Música en la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País (1990).

Recordemos también a Miguel Balzola, organista y constructor de claves en Gernika y a su yerno Juan Simón Arriaga, organista también en esta villa, abuelo y padre de Juan Crisóstomo Arriaga. Durante el siglo XVIII había dos capillas musicales muy cercanas: una en Santiago de Bilbao, a la que pertenecieron los antes mencionados músicos y desde 1791 el maestro de capilla Pedro Estorqui, y la de la iglesia de San Francisco, en el convento de PP. Franciscanos, muy relacionada con la capilla musical de Aránzazu. En ambas se publicaron y cantaron villancicos, género especialmente cultivado en la época. En la Capilla de San Francisco, que acudía a varios pueblos de la provincia con motivo, principalmente de las inauguraciones de órganos, se cantaron en 1755 los Villancicos en Basquence de Martín de Jarabeitia y posteriormente en 1803, 1814 y 1820 los de Antonio Zabala (1752-1830). En Santiago se cantaron en 1761 los Villancicos de Manuel Gamarra y en 1794 y 1814 los de Pedro Estorqui. A partir de 1815 se cantaron todos los años Villancicos en euskara, la mayoría de ellos sobre textos de Vicenta de Moguel. En cuanto a música que ha llegado a hacerse popular recordemos los versos Jesukristori kenduezkero del jesuita Agustín Basterretxea (1700-1761) con al menos 24 melodías diferentes, según los pueblos, y las canciones de los Plateros de Durango, familia iniciada por el padre Andrés de la Fuente y seguida por sus hijos Juan Cruz (1750-1830) y Antonio (1760-1834), muchas de cuyas canciones fueron recogidas por Bartolomé Ercilla en su Colección.

Podemos afirmar que el romanticismo en Bizkaia comienza con Juan Crisóstomo Arriaga Balzola (1806-1826) nacido en Bilbao y fallecido en París sin cumplir los 20 años. Este genio precoz, clasicista en su niñez bilbaina se inicia en el romanticismo cuando en 1822 se traslada a estudiar a París. Autor, entre otras muchas obras, de una ópera, de una sinfonía, de varios cuartetos de cuerda, etc. ocuparía muchas páginas de esta reseña general. En cuanto a la música religiosa ya se había iniciado en el siglo XVIII con Gamarra la secularización de los cargos en las iglesias. En esta línea accede en 1830 al magisterio de capilla de Santiago de Bilbao el aragonés Nicolás Ledesma García (1791-1883) que, aunque jubilado en 1853 sigue prestando su ayuda hasta su fallecimiento. Pródigo compositor de obras religiosas y aun profanas, dirige una capilla con voces e intrumentos y crea una academia de música. Tras su jubilación le sustituye, por poco tiempo, en 1854 Luis Bidaola, abuelo de Jesús Guridi, y al cesar aquel vuelve Ledesma a hacerse cargo de la música de Santiago.

Durante el siglo XIX ocupan un importante lugar en el panorama musical de Bizkaia varios discípulos de Hilarión Eslaba, que componen música religiosa y profana: José Aranguren Añíbarro (1821-1903) que llega a ser profesor de armonía en el Conservatorio de Madrid, el durangués Juan María Blas Altuna Mascarua (1828-1868) quien tras su paso por París es organista de Lekeitio donde inaugura el primer órgano romántico Cavaille-Coll de Bizkaia. Altuna es más conocido por la polémica sobre la autoría del Gernikako Arbola que cantara José María Iparraguirre en un café de Madrid en 1853, debiendo atribuirse a Altuna solamente su acompañamiento pianístico. Son discípulos vizcaínos de Eslaba Avelino Aguirre Lizaola (1838-1901) y el hijo de Elorrio Juan Ambrosio Arriola Jauregui (1833-1963) gran organista y compositor fallecido prematuramente a los 30 años. Pero quizá los más conocidos discípulos del maestro navarro sean Cleto Zabala Arambarri (1847-1912) y Valentín Zubiaurre Urionabarrenechea (1837-1914), padre de los pintores Zubiaurre. En cuanto al primero ha de decirse que ya en 1869 existía en Bilbao el Orfeón Santa Cecilia; pero tras unos años de inactividad es Cleto Zabala el que crea, en las Fiestas Euskaras de Durango de 1886 la Sociedad Coral de Bilbao, en cuya dirección le sustituye en 1889 Aureliano Valle. Valentín Zubiaurre, fecundo compositor, llegó a ser maestro de la Capilla Real.

Se forman en Bilbao Antonio Reparaz (1832-1886) y Emiliano Arriaga (1844-1919). Nacidos en Otxandio son los agustinos Matías Arostegui (1853-1887) y Manuel Arostegui (1854-1903). De la misma orden es el durangués Eustoquio de Uriarte (1863-1900). Ya en 1835 Salvador María Rementeria (Muxika, 1798) había publicado un Cantus planus universalis.

Y es Uriarte el que abandonando el "canto llano" promueve una renovación y restauración del canto gregoriano con varios métodos y tratados. La enseñanza y difusión de la música religiosa adquiere una dimensión hasta entonces impensable gracias a la formación de buenos organistas e instalación de grandes órganos románticos. La firma francesa Cavaille-Coll instala órganos en Lekeitio, Ondarroa, Begoña, Balmaseda. La marca alemana Walcker instala órganos en Bilbao (San Juan, San Francisco), Universidad de Deusto y parroquias de Gernika y Durango. Instalan también órganos las marcas Ibach (Santiago de Bilbao) Merklin y Meltzer. Ante esta invasión de instrumentos extranjeros surgen organeros vascos que completarán la renovación de la organería vizcaina. Aquilino Amezua instala los órganos de Santa Ana de Durango, San Vicente de Bilbao y Baracaldo, Arteaga y Mallabia. Lope Alberdi instala los de Zeanuri, Areatza-Villaro, Abadiño, Mundaka, Lumo y San Nicolás de Bilbao, y antes, asociado con Marti, los de San Francisco, Santa María y Santa Eufemia de Bermeo. A partir de 1920 instala más de 15 órganos en Bizkaia la firma Juan Dourte, de Begoña.

La formación musical y el conocimiento de la música europea nos llega de mano de Academias y Sociedades Filarmónicas. Ya en 1818 existía en Bilbao una Academia Filarmónica, a la que Arriaga dedicó una Obertura. En 1834 se construyó el Teatro del Arenal, donde se daban representaciones teatrales, conciertos y óperas. Demolido en 1886 ocupó su lugar el actual Teatro Arriaga. Durante cinco años (1877-1882) funcionó una Academia de música que dirigió Enrique Diego y en 1903 se fundó la Academia Municipal de Música. Fueron sus promotores Lope Alaña, Juan Carlos Gortázar y Javier Arisqueta, quienes en 1896 crearon la Sociedad Filarmónica de Bilbao. La Academia de Música dio paso en 1922 al Conservatorio dirigido por Armand Marsick, quien ese mismo año fundó la Orquesta Sinfónica de Bilbao. En 1867 se había creado la Banda de Música dirigida por Federico García Amorrosta que en 1894 se convirtió en Municipal bajo la dirección de José Sainz Basabe. En este ambiente romántico florecieron individualidades de resonancia foránea: los bilbaínos Rufino Lacy (1793-1847) y Enrique Aldana (1829-1856) fueron consumados violinistas. El cantante bajo Manuel Mazarredo cantó en París a comienzos del siglo y a finales de él el bajo durangués Pedro Barrena. Pero fueron más importantes los tenores Pedro Unanue, ondarrés (1814-1846), y los bilbaínos Enrique Rasche(1859-1891) y Florencio Constantino (1868-1919).

Uno de los descubrimientos del romanticismo fue el del folklore, y dentro de él, la música popular. Su verdadero aprecio por parte del pueblo comenzó con las Fiestas Euskaras que por primera vez organizó en Urruña en 1853 Antoine d'Abbadie. Estas fiestas pasaron a la Vasconia peninsular a partir de las que en 1882 se celebraron en Bilbao, siguiendo las de Markina (1884), Durango (1886), Gernika (1888), Iurreta (1891), Bilbao, de nuevo (1896) y Areatza (1897). Las melodías para canto y danza habían comenzado a ser recopiladas en el segundo tercio del siglo XIX, y muchas de ellas se venían presentando con acompañamiento de piano en colecciones como las de Santesteban y Echebarria y Guimón en San Sebastián. Por lo que se refiere a Bizkaia se ha de mencionar el trabajo realizado por el editor Dotesio, afincado en Bilbao, quien publicó colecciones en Alcorta, Martínez Villar, Ercilla, etc. Pero se trataba, en su mayoría, de zortzikos de autor, en la creencia de que era éste el ritmo auténtico vasco. En realidad, la recolección de la auténtica canción popular no llegó hasta que Resurrección María de Azkue (1864-1951) y José Antonio de Donostia (1886-1956) no iniciaron su paciente labor. Azkue, que recogió en todo el país más de 3.000 canciones, publicó 1.001 en su Cancionero Popular Vasco y el P. Donostia que publicó en su Euskal Eres Sorta más de 300 canciones, recogió muchas más que hasta 1.300 han sido ahora publicadas gracias a la labor del Padre Jorge de Riezu. Del cancionero de Azkue 222 son de Bizkaia y de las del P. Donostia solamente 65. Para hacer un estudio de la canción popular en Bizkaia habría que añadir las 37 que publicó en 1897 Bartolomé de Ercilla. Tenemos pues 324 canciones y melodías de danza a analizar. En cuanto a la tonalidad, muchas de ellas se nos antojan arcáicas por su indefinición y adscripción a los modos gregorianos, pudiendo además por el tema retrotraerse al siglo XVII. Pero aun salvando esta circunstancia, podemos afirmar que un 60% son de modo mayor y un 40% de modo menor, según el siguiente cuadro:

MayorMenorTotal
%%
Azkue125569744222
Donostia4569203165
Ercilla2362143837
1936013140324

Si nos atenemos al ritmo, quizá sea Bizkaia la que nos ofrece una mayor proporción de ritmos anómalos como el 5/8 o zortziko. Hay muchas canciones que combinan compases de 2/4 con 3/4 y 6/8. Hay que hacer la observación de que muchas canciones de ritmo libre han sido "ajustadas" a determinados compases por la transcripción de sus recolectores.

02-abr03-abr6/8-3/805-agoTotal
%%%%Total
Azkue1024528127332199222
Donostia3757131811164665
Ercilla133538616154037

Como fruto del romanticismo y reacción contra la abolición de los Fueros surge una corriente cultural que empieza a apreciar y promocionar la identidad propia y que, a la vez, nos va acercando a Europa. Los músicos van olvidando el italianismo madrileño y pasan a formarse en París, Bruselas o centros musicales alemanes, sobre todo. Bernardo Gabiola (1880-1944) acude a la escuela organística de Bruselas y llega a ser catedrático de órgano del Conservatorio de Madrid. Azkue y Jesús Guridi (1886-1961), alavés pero afincado en Bilbao, pasan por París (1904), Bruselas y Colonia, Andrés Isasi (1890-1940) se forma en Alemania y nos da allí su producción musical. Pasan también por París Sabino Ruiz Jalón (1902-1983) y Jesús Arámbarri (1902-1960) quien sustituye a José Franco (1886-1951) en la dirección de la Banda Municipal de Bilbao (1932) y se hace cargo de la dirección de la Orquesta Sinfónica de la capital en 1933, pasando después a dirigir la Banda Municipal de Madrid.

Algunos de éstos, y otros formados ya en las nuevas técnicas, aprovechan los materiales temáticos y musicales que proporcionan los Cancioneros para crear la ópera vasca. El lequeitiano Buenaventura Zapirain (1873-1937) que había estrenado la ópera Txanton Piperri (1897) se vale de la Sociedad Coral de Bilbao, que Aureliano Valle había convertido en coro mixto en 1906, para dar a conocer en Bilbao su segunda ópera Amboto en 1909, año en que se estrena también en Bilbao Maitena del vasco-francés Colin. Los éxitos obtenidos animam a la Coral a montar la gran temporada de 1910 en que se estrenan Mendi mendiyan de José María Usandizaga, Lide ta Ixidor de Santos Inchausti y Mirentxu de Jesús Guridi. Azkue estrena sus óperas Ortzuri (1911) y Urlo (1914), culminándose esta producción operística con Amaya que Jesús Guridi estrena en 1920. Este dará a conocer sus Diez melodías vascas en Madrid en 1942, siendo catedrático de órgano en el Conservatorio de esa capital. Años más tarde se revitalizarán las temporadas de ópera con la creación de la ABAO (1953) cuyo primer director es Timoteo Urrengoetxea (1899-1993).

En este nuevo contexto, Francisco Escudero, afincado en Bilbao, nos dará su poema sinfónico Illeta (1955) y su ópera Zigor (1967) y más tarde Gernika, siguiendo el tema ya mítico iniciado por Luigi Nono con La victoire de Guernica, y el Gernika de Pablo Sorozabal (1967). El tema, sin referencia al bombardeo, por supuesto, y dentro del contexto romántico, basándose en el zortziko de Iparraguirre, había sido tratado por Paul Vidal en su ópera Guernica (1895). Ya en nuestros días ha sido tratado en forma de ballet por Serge Lancen (1979).

Mediado nuestro siglo se da un importante impulso a la música de cámara, instrumental y sinfónica por la nueva sociedad Conciertos Arriaga (1959), a la música coral con la iniciación de los Concursos de Ochotes (1952) y a los Conciertos Sacros de la mano de Jesús Arámbarri y Rafael Frübeck, director de la Orquesta Sinfónica de Bilbao. La música coral inicia un nuevo giro, más de acuerdo con las formas modernas, a partir del I Festival de la Canción Vasca (1965) donde se premia el Nora de Rafael Castro.

En cuanto a la música religiosa se inician los caminos de Europa a partir del Congreso Internacional de Música Sacra de Bilbao de 1896, donde, además de los entonces vanguardistas locales, acuden organistas, compositores y musicólogos sobre todo franceses. Bizkaia cuenta para entonces con una buena nómina de órganos modernos y organistas y compositores. Destacaríamos la gran labor realizada por el navarro Martín Rodríguez (1871-1961), organista de Balmaseda y después por los guipuzcoanos Eduardo Gorosarri (1889-1947) organista en Begoña y José María Olaizola (1893-1969) organista de San Vicente de Bilbao y maestro de capilla de la nueva catedral de Santiago al ser creada la Diócesis en 1950. Entre los compositores y promotores vizcaínos cabría destacar a Luís Iruarrízaga (1891-1928) y sus cinco hermanos músicos, el carmelita José Domingo de Santa Teresa (1888-1980), y Pedro Bilbao (1892-1955). Entre los organistas y compositores tanto de música religiosa como profana destacan Víctor Zubizarreta (1899-1970), Antonio Alberdi (1893-1986), que fue además organero, Rodrigo A. Santiago (1907-1985), Francisco Bengoa (1903) y Benigno Iturriaga (1908-1989).

No podemos dejar de mencionar la profusión de Bandas de Música, capillas parroquiales y orfeones o coros mixtos dirigidos por músicos profesionales o aficionados que han llenado de conciertos todo nuestro siglo contando con abundantes colecciones de música instrumental o armonizada para tales eventos. Las Bandas Municipales de Txistularis han cumplido también dignamente con su misión concertística y festiva, pero el txistu debe ser tratado en su específica misión de guía de la danza.

Aunque con algún retraso, pero llegando a ocupar primeros puestos en la música europea, llegan varios compositores vizcaínos como Carmelo Alonso Bernaola (1929) y Luis de Pablo (1930) y con ellos la nueva generación de los años treinta: el guipuzcoano Juan Cordero Castaño (1927), profesor del Conservatorio bilbaino, Juan Antonio Larrauri (1932), Rafael Castro (1935), María Luisa Ozaita (1939) y Gotzon Aulestia (1940). Su producción ha podido ser escuchada en no demasiados conciertos "in situ" y sobre todo en los organizados por Música del siglo XX patrocinados por la Bilbao Bizkaia Kutxa. No hay que olvidar las interpretaciones dadas fuera de Bizkaia por Musikaste de Errenteria o por la Quincena Musical de San Sebastián. Tras un no numeroso puente de la posguerra -Pascual Barturen (1936), Begoña Arana Martija (1941), Josu Soldevilla (1948), Ramón Torre Lledó (1956)- llega a estos y otros auditorios la nueva generación de los sesenta: Gorka Sierra, Carlos Villasol (1961), Imanol Bajeneta (1962), Iratxe Arrieta y Joseba Torre (1968), Gabriel Erkoreka (1970) y otros de los que cabe esperar buenos frutos musicales dentro de las corrientes modernas.

JAM

La década de los noventa del siglo XX ha significado el asentamiento y la renovación en el territorio histórico de Bizkaia de un movimiento y ambiente musical febril que durante años fluyó sin demasiado orden y concierto. Las propuestas musicales surgidas antaño, bajo un planteamiento excesivamente inmovilista y añejo auspiciado con el beneplácito y la etiqueta definitoria del mil veces nombrado Rock Radikal Vasco -motivaciones y sentimientos políticos aparte-, han sido superadas por las nuevas generaciones de músicos. Jóvenes crecidos en un ambiente mucho menos politizado que el de sus predecesores y, por tanto, más enriquecido y abierto. El primer y más significativo paso resultó ser el cambio de idioma en la mayoría de las composiciones, alcanzando el inglés el primer puesto del pódium, y relegando al euskera a un segundo aunque honroso puesto, casi siempre, en contacto directo con el mundo del folk y contemplado con cierta indiferencia desde la óptica más cercana al puro rock and roll. Existe incluso la importante novedad de un grupo, Ama Say, surgido en el área metropolitana del Gran Bilbao y más concretamente en la margen izquierda del Nervión, la zona geográfica donde más diluido resultó el euskera debido al alto nivel de inmigración industrial, cuya innovadora propuesta de conjugar el euskera y el inglés resultó ser la clave de su éxito. Sin olvidar nombres como los de Sasoi Ilunak o Piztiak, continuadores de la corriente pop-rock euskaldún de los irrepetibles Itoiz (cuyo líder regresó al panorama musical tras un largo periodo de sorda abstinencia), en general, el pop-rock en euskera tiene su sede en Gipuzkoa.

Bilbao, además de refugio para la música más urbanita con Platero y Tú o Dr. Deseo como dignos representantes, asiste al nacimiento de una corriente en conexión directa con el Caribe y más en concreto con Jamaica: el reggae. Dos bandas como Ke Rule y Ke No Falte (surgidas de una misma raíz) dan colorido al típico tono grisáceo del "botxo" que, además, contempla cómo en el verano de 1996 se celebra el I Festival Internacional de Música Tropikal, en un intento de dotar a la capital vizcaina de un acontecimiento musical anual de renombre, al estilo de los Festivales de Jazz de Gasteiz y Donostia, y acercar a orillas del Nervión a todos los seguidores de tal variedad y riqueza de ritmos y sonidos. Por otra parte, el apoyo institucional a la escena musical se concentra en la organización anual del Concurso Villa de Bilbao. Convertido con tiempo y dinero en el más importante del Estado, es toda una referencia para cualquier grupo musical que se precie gracias a los generosos premios con que está dotado y de que hace gala. Celebrado a lo largo de varias semanas y dividido en dos secciones (pop-rock y rock duro), muchos de los grupos que después han conseguido cierto renombre participaron, en sus inicios, en alguna de las ediciones del concurso bilbaino. La Semana Grande (Aste Nagusia) completa la programación musical de cada año en la capital bilbaina. Una semana en la que los conciertos afloran en varios escenarios intentando contentar el mayor número posible de variados gustos. En lo que a salas y locales para conciertos respecta, la escasez hace que el coso taurino de Vista Alegre en época estival y el vetusto pabellón de La Casilla el resto del año sean testigos de los conciertos de los grandes nombres de la música tanto estatal como internacional. Sólo la apertura del Kafe Antzokia, un local de excelente acústica, que sustentado por el euskera, sirve igual para contemplar un concierto de música en directo que para asistir a una representación teatral y el proyecto del centro cultural La Merced, dotado de varias salas de ensayo así como de un local de mediano aforo palian, en cierta medida, tal déficit.

Hablando de Bilbao, no hay que olvidar las tradicionales bilbainadas (subgénero local en las que se retratan en clave de humor diversos "susedidos") y la incombustible labor de Los Cinco Bilbainos para cuyo estilo no pasa el tiempo y continúa alegrando las mañanas dominicales de todos sus numerosos seguidores. A su lado, podría colocarse el juego coral y nostálgico realizado por El Consorcio -antiguos Mocedades- unidos alrededor de unas canciones añejas pero presentes en el inconsciente de la mayoría, de ahí su repercusión popular. Una labor de recuperación con la que han obtenido un importante hueco en el siempre saturado mercado musical. Música imperecedera y canciones de siempre han sido la fórmula que les ha granjeado la simpatía popular en grupo, ya que los experimentos personales y aislados de cada uno de sus miembros no han gozado del mismo seguimiento. El disco en solitario de Amaya Uranga, Lilura urdinak, pasó casi desapercibido ante la indiferencia de los mismos oídos que veneran su voz en conjunto.

En la margen derecha del Nervión, zona tradicionalmente residencial, y gracias al empuje y respaldo otorgado por el Aula de Cultura de la localidad nace a comienzos de los noventa una nueva corriente musical cuyo epicentro se localiza en Getxo, tercer municipio vizcaino en cuanto a número de residentes y primero en cuanto a actividades relacionadas con la cultura hace referencia. El movimiento musical en cuestión, pronto es bautizado como "Getxo Sound", al modo de otras corrientes del estilo (Seatle, Bristol) que adoptan como nombre el de la ciudad de origen y que viene a renovar y dinamitar estructuras del pasado. Al cobijo de grupos como Los Clavos -surgidos años antes de que se acuñara el término que da nombre a la referida corriente- y El Inquilino Comunista, cuarteto líder del movimiento con multitudinarias giras, alguna de ellas incluso, por los Estados Unidos, aparecen bastantes bandas con un denominador en común: el gusto por la distorsión sonora. Así, la lista de grupos getxotarras que consiguieron darse a conocer paso a paso hasta grabar un disco -proyecto anhelado por cualquier conjunto musical- aumentó de manera importante. El concurso local y exclusivo para grupos de Getxo de pop-rock organizado por el Aula de Cultura es, precisamente, uno de los recursos que más animan el fenómeno permitiendo a los jóvenes participar con sus respectivas bandas para darse a conocer y optar a importantes premios. Pero la localidad costera, además de contar con un nivel musical envidiable, cuenta con una programación cultural, y en concreto, musical extraordinaria. Junto a certámenes musicales dedicados a las Habaneras, la música clásica y la música vocal, destacan los Festivales dedicados al Jazz, al Blues y al Folk, que, año tras año, allí se celebran. Convocatorias que congregan un importante número de aficionados a cada uno de los estilos, convirtiendose en cita obligada cada verano.

En la música tradicional y de raíz o lo que es lo mismo: el folklore popular, hay que destacar la importante labor realizada durante más de 25 años por el grupo Oskorri, formación musical liderada por Natxo de Felipe, de dulce y aterciopelada voz, que ha cumplido sus bodas de plata en la escena musical vasca y que posee cada vez un mayor peso específico en el ámbito internacional. Una historia que comenzó un 25 de marzo del año 1971 y que continúa hasta nuestros días con la misión de recuperar instrumentos y sonidos autóctonos hasta hacerlos atractivos para el público, no solo de Euskal Herria, sino también en el panorama internacional. El día 7 de septiembre de 1996 pasará a la historia del grupo en letras de oro ya que fue la fecha señalada para celebrar su aniversario con un concierto memorable, en compañía de 17 artistas diversos pero amigos todos, que la técnica convirtió en un disco doble y en directo a modo de grandes éxitos, para disfrute de sus múltiples incondicionales.El otro pilar insustituible de la música popular vizcaina es un trikitilari del bilbaino barrio de Rekalde: Kepa Junkera. Toda una vida dedicada al estudio del acordeón diatónico vasco (trikitrixa) le han convertido en un virtuoso, investigador e innovador (dentro de la tradición) de sonidos nunca intentados. Una trayectoria labrada a base de esfuerzo e ingenio, apreciada por las grandes figuras del folk mundial en cuyos discos es habitual escuchar su particular sonido trikitilari.

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