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MUNAIN

Lugar del municipio de San Millán/Donemiliaga y de la cuadrilla de Salvatierra/Agurain, partido judicial de Vitoria, Álava-Araba. Se halla a los 1° 19' 55" y 42° 50' 50", hacia el SO. del término y de Ordoñana, su capital, al pie del monte San Román (1.116 y 1.193 m., sierra de Urbasa), a 618 m. de altura y a ambas orillas del río Zadorra.
Los terrenos sobre los que se halla esta localidad están formados por micritas arcillosas y limosas. Al O. de la misma aparecen terrenos constituidos por micritas arcillosas-limosas.
Censos. 1802: 23 vecinos; 1960: 83 h.; 1970: 53; 1978: 30; 1981: 24.
1900: 19.
Castellano. Muy probablemente, a fines del s. XVIII, se hablaba todavía el vasco (Varios: «G. H. L. V.», Auñam., 1960, t. I, pp. 61-66). Sin embargo, en el mapa lingüístico de L. L. Bonaparte (1863) figura fuera del área de dominio del euskera.
Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora. Construcción del s. XVI realizada en piedra de sillar. Posee una compacta torre de planta cuadrada con cuatro pisos. El primero hace de pórtico abierto en sencillo arco y con bóveda de arista. El segundo y tercero rematan en impostas lisas y en cornisa moldurada el campanario abierto por cuatro ventanales de distinto trazado. Sus artífices fueron Pedro de Ibarra y Juan de Arteaga, quien trabajó también las cubiertas de la iglesia. Una portada, del s. XIII, apuntada y abocinada en cuatro arquivoltas y con trasdós ajedrezado más hilera de hojas sirve de acceso al templo. Interior de dos tramos y cabecera recta. La nave lleva bóvedas nervadas, con medallones de madera tallados y dorados y pinturas entre los plementos, que llenan toda la superficie en el primer tramo y se ejecutaron durante el XVIII. Ocupan las bóvedas una menor extensión en el segundo, datando del s. VI. Recaen en columnas adosadas al muro con capiteles entre los que alternan los de gusto más renacentista, a base de bolas y molduras y otros con motivos medievales (hojas, una figura humana...). Del lado del Evangelio se ubica la capilla de los Vicuñas, realizada a fines del XVI. Sobre ella se levantó en 1785 una espadaña con un solo vano coronada por frontón triangular partido. Se abre a la nave, mediante arco de medio punto, enmarcado y coronado por elementos clásicos que le dan un gran empaque. Tiene una buena reja en la que alternan los balaustres verticales con los radiales de la parte alta, separados por un frontón con escudo pintado. Cubierta por cúpula sobre pechinas que llevan óvalos en resalte. Tenía coro y sacristía propios. Guarda la pila bautismal de línea bajo-renacentista. La sacristía, situada a la derecha, cubre con nervaduras rectas entrecruzadas y a ella se le añade otra dependencia a fines del XVII. El contenido mueble es el siguiente: Hermoso retablo mayor de comienzos del XVII, realizado por Miguel de Zozaya en su parte arquitectónica y por José de Angulo en la escultórica. Recibe un tratamiento bajo-renacentista que anticipa ya el primer barroco. Tres cuerpos articulados en tres calles por columnas de fuste torso y acanalado en el último, apean sobre basamento con relieves de los santos Doctores y Evangelistas, flanqueando el sagrario de dos pisos, que ocupa a su vez el primer cuerpo y remata en frontón triangular denticulado y partido. A los lados, nichos rectangulares alojan las tallas de San Pedro y San Pablo, contemporáneas del retablo, como el resto de la imaginería, exceptuando el Santo Domingo de la Calzada colocado en el segundo cuerpo. Encima, va una efigie de la titular. A ambos lados del presbiterio, se hallan dos retablos, obra de Miguel López de Porras, ejecutados en estilo rococó. De un solo cuerpo, veneran la Virgen del Rosario y un San Roque, talla de algún interés del s. XVII, y a San José, imagen reseñable hecha por los Valdiviesos. En la capilla de los Vicuña, hay otro retablo erigido bajo la advocación de San Juan Bautista. Talla de buena factura que preside el conjunto. Debajo de las esculturas de este cuerpo y en el basamento van pinturas algo manieristas en su tratamiento. En el cuerpo superior, la Virgen y San Juan enmarcan un San Sebastián en vez del típico Crucificado. La imagen de cuidado estudio anatómico, ha sido recientemente trasladada a la iglesia de Ocáriz. Poseyó variadas y ricas piezas de orfebrería, muchas de las cuales se perdieron durante el s. XIX. Se conserva una bella custodia de plata sobredorada que data del XVII y un relicario de madera policromada, con la reliquia de San Eustaquio, de la segunda mitad del s. XVI. El término contó con las ermitas, hoy desaparecidas, de la Inmaculada Concepción y la de Santo Domingo de la Calzada. («C. M. D. V.», V).
Lugar del municipio de S. Millán. Se regía con la misma justicia ordinaria de la hermandad, y con el alcalde ordinario de la de Salvatierra. En la actualidad pertenece a la hermandad de Aspárrena, cuadrilla de Salvatierra.
A comienzos del s. XX había en la localidad una escuela pública mixta.
Carnavales en Munáin. El Jueves de Lardero por la mañana se llevaba a cabo la cuestación infantil. Un niño vestía de obispo y los restantes, chicas y chicos, iban enmascarados o con la cara pintada. Antiguamente comían y merendaban en la casa del maestro, mas los últimos años lo hacían en la escuela. El sábado, los mozos bajaban a Salvatierra y se abastecían de las viandas necesarias para el Carnaval. El domingo por la tarde aparecían los «porreros», que corrían tras los niños, que encontraban refugio en el templo parroquial. Los «porreros» llevaban en la mano un palo con la correspondiente «putxika» o vejiga de cerdo. Salían con careta y se cubrían con piel de oveja o se limitaban a vestir una prenda cualquiera, con varios cencerros y cencerrillas. Postulaban a media tarde y después de la cena en la casa del «mozo mayor» bailaban al son de las notas de una guitarra. La pantomima más antigua de los carnavales de Munáin es la de «La vieja de Carnaval», que la exhibían el martes. A «La vieja de Carnaval» le sucedió el «Porrero», que lo vestían el domingo por la mañana en el domicilio del «mozo mayor». Sobre un esqueleto de madera, al «Porrero» de paja lo dejaban ensombrerado y calzaba abarcas. Ataviado con camisa, chaqueta y pantalón, su cara se reducía a un trapo o podía ir enmascarado. El Carnaval del martes comenzaba por la tarde. Entonces paseaban sobre un burro al muñeco, agarrado por un mozo y con la vociferante compañía de los restantes «porreros». A la comparsa se sumaban también uno, dos o tres guitarristas. Cuando el desfile festivo alcanzaba los alrededores de la iglesia, apeaban al «Porrero» de paja y le prendían fuego, al tiempo que lo apoyaban en una pared. A este número seguían la romería y la cena. En los carnavales anteriores a 1936, el martes sacaban a «La Vieja de Carnaval», que la montaban valiéndose de una estrecha horquilla. La cabeza, que se sujetaba en la madera, era una bola de paja envuelta en un trapo y llevaba una careta de cartón. Vestía saya de amplio vuelo y un pañuelo en la cabeza. Carecía de pies y manos e iba con los brazos extendidos. En la paja le metían dos o tres cartuchos. «La vieja de Carnaval» abandonaba su «casa natal», a la caída de la tarde: Un «porrero» la cogía y la presentaba en la plaza, para dejarla cerca de la iglesia, afianzada en el suelo. Al mismo tiempo, los mozos restantes andaban de un lado a otro del pueblo. Amedrentaban a los chicos y chicas que veían a su paso y al menor descuido se tomaban ciertas libertades no permitidas en el resto del año, como bien podía ser la de entrar en las casas y coger un queso, una gallina, un chorizo, morcilla, etc. A eso de las seis, ante la expectación de los «porreros» y del resto de los vecinos de Munáin, daban fuego a los cartuchos que llevaba «La vieja de Carnaval», que, deshecha, saltaba por los aires. [Ref. J. Garmendia Larrañaga: Carnaval en Alava, p. 91-93, San Sebastián 1982].
Nombre. Aparece como Munniahin en doc. de 1205 citado en el «C. S. M.» del mismo año; Munahin en doc. de 1332; Muniain en doc. de 1770 reproducido en p. 106 del t. I de «Historia civil de Alava» (1926) de Landázuri. El apellido del mismo nombre aparece como Muniain en doc. del s. XVIII. [Ref. G. L. G., «B. I. S. S.» 1969 p. 55].
En 1880 estaba bajo la jurisdicción del obispado de Calahorra, y pertenecía a la vicaría de Salvatierra y al arciprestazgo de Eguilaz. (Ref. «D. G. H. R. A.», t. II, p. 41). Había en su término dos ermitas bajo las advocaciones de Santo Domingo de la Calzada y de la Concepción de Nuestra Señora.

Ainhoa AROZAMENA AYALA