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CAJA DE AHORROS Y MONTE DE PIEDAD MUNICIPAL DE PAMPLONA (1872-1999)

Fundación
El 19 de noviembre de 1872 se abrió la Caja de Ahorros de Pamplona, aunque hay que señalar que hubo un intento previo en 1861 que no llegó a prosperar. Fue la segunda Caja municipal de Vasconia, tras la de Vitoria que había sido la primera en crearse (véase CAJAS DE AHORRO EN VASCONIA). El Ayuntamiento, entidad fundadora, se comprometió a: .que cuantas cantidades ingresen en la Caja serán, en todo tiempo, un depósito sagrado, y que siempre, y en todas épocas, la Corporación Municipal será responsable. de los fondos ingresados. Como dependencia casi municipal, compartirá la sede con el Ayuntamiento durante más de cincuenta años, hasta que en 1931 se trasladara al Paseo de Sarasate, 5. Según su Reglamento, esta Caja se ofrecía a los .vecinos de dentro y fuera de la capital., lo que nos hace pensar que nació con la intención de extenderse por el resto del territorio navarro, algo que no sería efectivo hasta muchos años más tarde. En su nacimiento la Caja se basó en el R.D. de 29 de junio de 1853, y los cambios legislativos de la ley de Cajas de Ahorros de 1880 motivaron modificaciones en sus Estatutos y Reglamentos, para acceder así a nuevas iniciativas de ahorro, aunque su vinculación con un municipio foral le concedió siempre mayor autonomía de gestión.

El Monte de Piedad.

El Monte de Piedad de Navarra comenzó su actividad el 2 de diciembre de 1872. Como todas las instituciones de este tipo tuvo un carácter marcadamente benéfico. Los Montes, surgidos a mediados del siglo XV para luchar contra la usura, fueron impulsados por la Iglesia y se consideraron durante muchos años una obra de caridad. Sin embargo, para su supervivencia tuvieron que optar por introducir los préstamos prendarios y cobrar un interés, aunque fuera mínimo, que garantizasen su futuro. El ejemplo del primitivo Monte de Piedad de Madrid era la mejor prueba. Esta obra caritativa del padre Piquer, que no exigía el empeño de prendas ni intereses y que tan sólo solicitaba la voluntaria limosna del beneficiario, malvivió desde el siglo XVIII, y no se afianzó hasta su unión con la Caja de Ahorros bajo otros principios menos generosos. Este Monte evidenció la necesidad de utilizar los mismos planteamientos que los prestamistas profesionales, pero cobrando un interés razonable que no llevara a la ruina a sus potenciales clientes. El buen funcionamiento de un Monte de Piedad requería conjugar armoniosamente la .piedad. con la rentabilidad, o al menos con la menor pérdida posible, porque nunca fueron negocio para las Cajas que los tenían asociados y siempre fueron considerados una obra benéfico social.

La situación económica en la que se encontraban amplias capas de las poblaciones urbanas del siglo XIX fue otra de las razones para la puesta en marcha de los Montes. Seguía siendo necesario terminar con los usureros que llevaban a la ruina a muchas familias cuando necesitaban un préstamo monetario para salir de una crisis económica (enfermedad, paro, viudedad...). Tal vez nos demos cuenta lo que pudo significar si sabemos que, en sus primeros momentos, el Monte de Piedad navarro llegó a admitir como garantía productos alimenticios (cacao, azúcar, café). Posteriormente, se limitó a ropas, colchones, alhajas, etc. y en los últimos años tan sólo se aceptaron joyas y objetos de arte o singularmente valiosos. Si el ahorro en esta Caja se mantuvo durante muchos años en unos límites modestos, lo mismo ocurrió con los préstamos concedidos por el Monte. En 1927, alcanzaron un importe de 47.325 pesetas; en 1950, se efectuaron 2.710 préstamos por un valor de 162.538 pesetas, se habían cancelado 2.846 por un importe de 161.758 pesetas y el balance total era de 239.845 pesetas; en 1960, en una situación económica muy diferente, el importe de los préstamos había disminuido, 99.547 pesetas.

Las subastas que se realizaban anualmente con las prendas no desempeñadas nos indican que las dificultades de quienes acudían al Monte eran a veces insalvables. Estas subastas se han mantenido a lo largo de toda la historia de esta Caja. En 1990 se realizaron cuatro subastas por un importe de salida de 9 millones de pesetas y con un remate final de 12 millones. La última de las realizadas tuvo lugar en 1996. Caja Navarra, la entidad surgida de la fusión de esta Caja y de la Caja de Ahorros de Navarra, mantiene el tradicional Monte de Piedad que, naturalmente, tiene unas características muy diferentes al originario (véase CAJA DE AHORROS DE NAVARRA y CAJA NAVARRA).

El ahorro hasta 1940.

A diferencia de las otras Cajas Vasco Navarras, y pese al respaldo municipal, su crecimiento fue muy lento y se movió en una cifras de ahorro muy modestas.

AñoSaldo *
1907
1910
1920
1927
1934
1936
1940
1.711.414
1.844.616
3.564.391
6.191.091
6.760.865
9.790.267
12.992.983

* en pesetas

Sus clientes iniciales (criados, comerciantes, empleados, campesinos...) tampoco fueron muy numerosos. En 1907 tenía 2.522 impositores, veinte años más tarde no había conseguido triplicarlos y eran 5.358. La puesta en marcha por la Diputación de la Caja de Ahorros Navarra (1921) limitaría las expectativas de crecimiento de la Municipal.

Pese al movimiento lento y menguado de sus operaciones, el apoyo a su institución fundadora, el Ayuntamiento, fue notable. En 1900 éste adeudaba a la Caja 927.000 pesetas. En 1927 tenía la mayor parte de su activo invertido en operaciones relacionadas con la ciudad de Pamplona: obligaciones municipales (2.635.845 pesetas); préstamo para el Ensanche de Pamplona (1.506.237,25); y préstamo a un particular para la construcción de casas baratas (2.121.695,50).

En 1929 se achacaba la atonía de la Caja al modo de dirigir la institución de un anciano director, ya fallecido, que no había sabido impulsar su desarrollo, augurándose un mayor crecimiento a partir de ese momento (Ceballos, 1929: p. 10), con el cambio producido en su Reglamento y Estatutos (1927), que permitirían nuevas iniciativas de captación del ahorro. El director que iniciaría esa nueva etapa fue Ataulfo Urmeneta y Cidrián, aunque la entidad siguió un ritmo de crecimiento lento durante los años treinta que, paradójicamente, vio incrementar sus saldos durante la guerra civil, quizá por la paralización de los negocios, que no permitía inversiones más rentables, o por la necesidad que tenían las gentes de ahorrar por si la situación empeoraba. En cualquiera de los casos hay que destacar la confianza que en tiempos difíciles mantenían los clientes hacia esta institución de ahorro.

Durante esos años podemos afirmar que la gran obra social de la Caja fue el Municipio. Con sus préstamos a bajo interés se procedió a la pavimentación del Ensanche y de otras calles de la ciudad, se mejoraron los caminos vecinales, se iniciaron obras de saneamiento, higiene y sanidad, alumbrado público, financiación de líneas férreas, lavaderos públicos, construcción de grupos escolares, etc.. Los desempeños gratuitos del Monte de Piedad, más las pequeñas limosnas y subvenciones a instituciones benéficas y los premios al ahorro se centraban en una labor netamente benéfica.

Ahorro 1940-1999.

AñoSaldo *
1940
1950
1953
1960
1970
1980
12.992.983
47.659.639
61.485.063
325.066.696
4.738.283.661
17.961**

* en pesetas
** millones de pesetas

Se puede apreciar en la anterior tabla el desarrollo alcanzado por esta institución en esta etapa, que se corresponde con un considerable aumento de los capitales ingresados. A finales de 1945, con un saldo de 27.160.653,53 pesetas, continuaba ocupando el último lugar entre todas las Cajas de Ahorro integradas en la Confederación Vasco Navarra. A partir de los años cincuenta se notó un importante incremento de los saldos, que se multiplicó durante el periodo desarrollista de los sesenta (150 millones de pesetas en 1958; 1.500 en 1968).

En 1950 sus inversiones seguían estando en las Obligaciones Municipales, en Deuda del Estado, Obligaciones R.E.N.F.E. y de otras empresas autorizadas por la legislación vigente, y en inmuebles. Los préstamos fueron, prendarios, personales e hipotecarios por un total de 3.378.024 pesetas. En 1960 aumentaron considerablemente los dedicados a la construcción de viviendas, ese año entregaron trescientas financiadas por la Caja y el Ministerio de la Vivienda. Esta política crediticia a favor de la construcción se mantendría en los años sucesivos. También incrementó los préstamos con finalidad agrícola, que se institucionalizaron a partir de 1970 con la colaboración de la Caja con el Banco de Crédito Agrícola. Este último año, su cartera de valores fue notablemente mayor, siguiendo una política de inversión acorde con las normas legales (Fondos Públicos, Valores de Renta Fija y un pequeño porcentaje de Renta Variable).

En 1975 se modificaron los Estatutos (Decreto de 3 de abril de 1975). La llamada crisis del petróleo de 1973 no se acusó en Navarra hasta 1977, no obstante la caja siguió creciendo en esos años y adaptándose a la nueva legalidad que introdujo el cambio de la dictadura a la democracia. Años más tarde, la Ley Foral de 21 de abril de 1987 modificó los órganos de gobierno de las Cajas navarras, buscando la democratización de los mismos.

Eran años muy diferentes y la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Pamplona crecía y se modernizaba. La institución había visto aumentar los recursos gestionados. La expansión territorial que había iniciado tímidamente en 1950, se fue acelerando (13 sucursales en 1960, 34 en 1968 -8 en Pamplona y otras 26 en las principales localidades navarras-, 52 en 1980, 79 en 1990 y 104 en 1999). Paralelamente tuvo lugar el comienzo y desarrollo del proceso de mecanización y el sistema de teleproceso (1978), un año más tarde se inauguraría el nuevo edificio y comenzaría la implantación de los cajeros automáticos y la proliferación de las tarjetas que durante los años ochenta cambiarían el modo de relación de los clientes con la Caja y los métodos de gestión de la misma.

La siguiente tabla nos muestra comparativamente la actividad financiera y los medios humanos y operativos de la Caja de Ahorros de Pamplona en 1990 y 1999. Este último año, 1999, fue también el último de su larga trayectoria.

Actividad financiera1990*1999*
Recursos ajenos
Recursos gestionados
Recursos propios
Inversiones crediticias
Activo total
Recursos generados
Beneficios
Dotación obra social
74.478
---
8.032
41.508
83.853
1.893
671
120
166.054
232.012
13.756
130.376
195.929
2.254
1.503
385
Medios humanos y
operativos
Empleados
Oficinas
330
79
368
104

* en millones de pesetas
Fuente: Memoria, 1990, 1999.

De la tradicional cartilla de ahorro que tenían los más humildes se había pasado a ofrecer a sus clientes de todas las capas sociales servicios muy diferentes. Libretas de ahorro, ahorro a plazo, fondos de inversión, cobro de nóminas y pensiones, tarjetas, préstamos y créditos, etc.. Pamplona y Navarra seguían siendo los lugares a los que regresaban los beneficios que generados por el ahorro de sus habitantes, bien a través de la obra social o siguiendo las políticas económicas de desarrollo industrial, empresarial y agrario navarro. Fueron nueve años en los que se consiguió aprovechar el periodo expansivo que se vivió tras la desaceleración económica de 1993.

Obras Sociales.

El aumento en sus beneficios supuso lógicamente mayores aportaciones económicas a la obra social. En los años cincuenta continuaron las ayudas benéficas, la propaganda del ahorro y los desempeños gratuitos, pero también las Cantinas Escolares y las Colonias infantiles. En 1960 ya había empezado la labor cultural (exposiciones, centros culturales y de arte, ayuda al estudiante); y, a finales de los sesenta, costeaba los comedores de diez grupos escolares, con un total de 1.200 niños; varias guarderías infantiles; centros de formación de la mujer; atención de personas con minusvalías psíquicas; formación profesional; una escuela de niños inválidos; piscina cubierta y financiación de centros deportivos; ayudas a la educación por medio de créditos y bolsas de estudio. En 1970 se inauguraron una Biblioteca en el barrio de San Pedro y una Escuela de Subnormales en Tudela, dedicando a la obra social 2.605.968 pesetas.

En las décadas de los 80 y 90 del siglo XX queda ya claramente delimitada ésta Obra Social, siendo testimonial la meramente benéfica, y que se dividirá en Obra Cultural (conferencias, exposiciones, premios literarios, publicaciones, Convenios con las Universidades, ayudas a la investigación, patrimonio artístico, restauración de patrimonio, etc.); Obra Deportiva (Piscina cubierta, ayudas y apoyo al deporte); y Obra Asistencial. Los Clubes de Jubilados, las excursiones y los viajes se harán habituales.

Conclusión.

La ciudad que vio nacer la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Pamplona en 1872, y la sociedad para la que estaba pensada esta Caja eran totalmente distintas a las de 1999. Ese año comenzó un proceso que habría de concluir con la fusión por absorción de esta Caja por la Caja de Ahorros de Navarra el 17 de enero de 2000. Ambas instituciones pasaron a formar una sola denominada Caja Navarra, quedando así cerrada esta larga etapa que hemos descrito y que transcurrió entre los años 1872 y 2000. La nueva entidad tenía que ser capaz de superar el papel que sus predecesoras hicieron durante el siglo XX para poder enfrentarse a los retos del siglo XXI, a un mundo global y mucho más competitivo. Véase CAJA NAVARRA.

  • Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Pamplona: Memorias 1950-1999
  • CEBALLOS TERESÍ, J.G. Libro del Ahorro. Las Cajas de Ahorros Benéficas de España. Madrid, El Financiero, 1929
  • GONZÁLEZ ENCISO (Director). Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Pamplona, 125 años de historia 1872-1997. Pamplona, Caja de Ahorros de Pamplona, 1998.

Mª Ascensión MARTÍNEZ MARTÍN
Historiadora