Politikariak eta Kargu publikoak

Amat Maiz, Antonio

Guridi, El Ciclista, El Francés

Dirigente político del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

Destacó en la lucha clandestina contra el franquismo durante los años cincuenta y sesenta en los que se le conocía bajo los nombres de Guridi, el Ciclista o el Francés. Nació en Vitoria (Alava) en 1919. Hijo único de una familia de clase media, su padre era capitán de la marina mercante y su madre católica de misa diaria. Se educó, por tanto, en un medio familiar bienpensante, de ideas más bien conservadoras. Estudió en el colegio de los marianistas donde su natural díscolo le valió ser expulsado.

Matriculado en el instituto, obtuvo el bachillerato en 1936. Voluntario en el bando franquista, terminará la guerra como alférez provisional. Las razones de su alistamiento en el cuartel de artillería de su ciudad no están muy claras. Según la version más difundida, decidió alistarse para escapar al acoso de los requetés que lo tenían fichado, pero posiblemente la decisión obedeció más a su carácter aventurero que a las presiones o a la ideología de su entorno.

Los años de cárcel. En enero de 1945 fue detenido en Ondarroa (Bizkaia), cuando con otros seis amigos se disponía a pasar en barco a Francia con el proyecto de unirse a la Resistencia. El plan debió trascender a la policía pues ya en octubre de 1944 habían sido detenidos algunos de los comprometidos. Quizás pueda parecer tardía la fecha en que Amat pensaba incorporarse a la lucha antinazi pero recordaremos que hasta abril de 1945 no se liberaron las "bolsas del Atlántico" con participación, por cierto, en el departamento de Gironde del batallón vasco Gernika. El círculo en el que evoluciona Amat es conocido por sus simpatías socialistas y nacionalistas. Es probable que en su primera peripecia política el futuro líder del P.S.O.E. actuase por impulsos aventureros, comprensibles en un joven de veinticinco años, o bien porque no soportaba el ambiente irrespirable del franquismo. La frustrada aventura del paso en barco le costó seis años de cárcel en Vitoria y Burgos que le decantaron hacia el socialismo. Al poco tiempo, en 1951, sufrió una nueva condena en Huesca.
Posteriormente vivió en Madrid donde estudió la carrera de Derecho. En marzo de 1953 era asesinado en los sótanos de la Dirección General de Seguridad Tomás Centeno, presidente de la ejecutiva del P.S.O.E.. Decapitada la dirección del interior, Antonio Amat recibe en Toulouse (V Congreso, noviembre de 1953) el encargo de reorganizar el partido y el sindicato socialista. Al parecer, los años de prisión han hecho del rebelde Amat un militante aguerrido a quien cabe confiar tareas de máxima responsabilidad. Durante cinco años pudo moverse a sus anchas. Juan Iglesias, responsable del paso de fronteras y enlace de Llopis en el exterior, valoraba la acción del clandestino Guridi en estos términos :"La labor de este hombre fue inmensa. Penetra en los medios estudiantiles, en los medios liberales, entre los trabajadores... Tenía un don de gentes extraordinario... Yo creo que ha sido la reorganización más importante que ha hecho el Partido durante todo el periodo de clandestinidad. Nunca llegó a celebrar tantas reuniones ni en España, ni fuera de España... Este hombre es el que verdaderamente inspira la Agrupación Socialista Universitaria, la ASU, con Bustelo, Kindelán... Con él vendrán un grupo de médicos de San Sebastián : Martín Santos, Pradera, Vicente Urcola... Antonio Amat inspira de nuevo la confianza... Venía a Francia con gran facilidad. Sabía mover a la gente. La organización se había extendido a casi todas las provincias de España, con cohesión y un buen sistema de enlaces" (pp.47 y 48 in Ramón Rubial, un compromiso con el socialismo, Madrid 1986). En efecto, Amat multiplicaba los contactos, no sólo con los sectores monárquicos o demócrata-cristianos, con intelectuales como Dionisio Ridruejo o Enrique Tierno Galván sino también con los "chinos", es decir los comunistas, y esto último no agradaba precisamente a la ejecutiva socialista. El resurgir del militantismo estuvo también marcado por un alejamiento del interior con respecto a las tesis defendidas por la dirección del exilio. Rodolfo Llopis, quien desde Toulouse mantenía un férreo control sobre el P.S.O.E., estaba persuadido que únicamente un golpe de estado de los militares contra Franco haría evolucionar la situación política. Por consiguiente, la actividad en España debería ser testimonial y, desde luego, nada de alianzas con los comunistas. Amat defendía la unidad de acción mientras que los dirigentes exiliados del P.S.O.E. y de la Unión General de Trabajadores (U.G.T.), en el contexto de la guerra fría, hacía tiempo que la habían abandonado. Por otra parte, las tendencias activistas de Guridi, lo que él denominaba "táctica antibiótica" consistente en la preparación de atentados, eran para los dirigentes exiliados poco menos que una provocación. Si bien es cierto que los "antibióticos" o atentados sólo fueron de papel, el antiguo maestro Llopis censuraría más de una vez las aficiones pistoleriles del vitoriano. En agosto de 1958 Amat asistió al VII congreso del P.S.O.E. en Toulouse y allí, en una ponencia redactada junto con su amigo Luis Martín Santos, reclamó una mayor autonomía para el interior. A pesar de las divergencias, el enfrentamiento no llegó a choque y, como de costumbre, se impuso la línea de Llopis y Pascual Tomás. Pasado el verano, Antonio Amat pensaba ya en el relevo. Toulouse designará al compañero Pablo (Ramón Rubial) pero, antes de eso, la represión franquista se encargará de introducir en el guión algunas modificaciones imprevistas.
La caída de 1958. El año 1958 marca el declive de las organizaciones socialistas. En mayo la policía detenía a los universitarios miembros de la A.S.U., y en noviembre ponía fin a los grupos organizados en las principales ciudades. Se produjo casi un centenar de detenciones, sobre todo en Madrid, Barcelona y San Sebastián. El hasta entonces escurridizo Guridi ingresaba en la cárcel de Carabanchel. La estrella de Amat palidece en el seno del partido socialista al tiempo que se convierte en uno de los presos más famosos de España. En el extranjero se promueven campañas para su liberación. La prensa londinense publica varios artículos para evocar los casos del poeta comunista Marcos Ana y del abogado Antonio Amat. La defensa de los presos antifranquistas cristaliza con la creación en Londres, en mayo de 1961, de Amnesty International. Ese mismo año, el otrora dinámico Guridi que sale de Carabanchel es un hombre decepcionado. Todavía se mantiene activo, se entrevista con los comunistas en París y en 1962 efectúa un viaje a Cuba, pero ha perdido las ilusiones. En cuanto al P.S.O.E. y la U.G.T. tardarán años en levantar cabeza.
Amat, la esperanza de la disidencia. Rodolfo Llopis se lamentaba de que, por culpa de las detenciones de 1958, los socialistas estaban ausentes de la lucha y, con ocasión de las huelgas de abril de 1964 en las minas de Asturias, Huelva y Ciudad Real, escribía a Pablo que "el Comité de Coordinación no puede permanecer ausente de los conflictos existentes en España, la U.G.T. tiene que dar pruebas de que existe" (citado por Bruno Vargas, p.269 in Rodolfo Llopis: una biografía política, Ed.Planeta ,1999). El P.S.O.E. y la UGT pasaban la mayor parte del tiempo intentando solucionar sus problemas internos. En los años sesenta hubo varios intentos para reemplazar al todopoderoso secretario general de Toulouse, pero todas las maniobras renovadoras fracasaron. El hombre en quien confiaban los disidentes en 1961 era Antonio Amat, recién salido de prisión. Josefina Arrillaga declararía años después que se habían equivocado de persona : "Venían todos con gran expectación a conocer al líder, aunque algunos ya le conocían, y pienso que no respondió a esa expectación. No le culpo a él de eso, porque creo que era más nuestra fantasía, el afán de combatir al exilio, que nos hizo ver en Antonio a alguien que encarnase todos nuestros deseos. Los del Labour Party que tanto ayudaron a su libertad, estaban dispuestos incluso a que Antonio fuese el secretario general del partido. Pero Antonio Amat ni estaba interesado en ello ni lo había estado nunca; él era un activista que nunca pensó en dirigir nada..." (p.176 in El hombre que pudo ser Felipe González: pasión y muerte de Antonio Amat Guridi de Fernando Jáuregui y Manuel Angel Menéndez, Ed.Temas de Hoy, 1994).

No obstante, hubo una última conspiración en vísperas del X congreso del P.S.O.E. en agosto de 1967. Según Carlos Martínez Cobo, Rubial hizo abortar el intento de Ovidio Salcedo y Víctor Salazar de sustituir a Llopis por Amat. Los del interior no podrán prescindir del tenaz Llopis hasta la tardía fecha del 13 de agosto de 1972 cuando se produzca la escisión entre "renovadores" e "históricos".

Amat, recluido en Vitoria a fines de los sesenta, sigue en contacto con sus correligionarios. El ambicioso Enrique Múgica -nuevo hombre fuerte de un partido débil-, el indestructible Ramón Rubial, el tranquilo Nicolás Redondo, el profesor Tierno Galván, y el joven Leguina son algunos de los ilustres visitantes. Los periodistas Luciano Rincón y Sergio Vilar o la escritora comunista Rossana Rossanda se encargan de difundir la leyenda del luchador maldito que le ha de perseguir incluso después de muerto. Se ha ganado además la admiración de un puñado de comunistas alaveses e incluso la policía parece respetar al arruinado líder cuando se le ve en las tímidas manifestaciones de la época, Aberri Eguna o Primero de Mayo.
El último Amat. Tras la escisión de 1972 el socialismo español comienza una nueva andadura. El marginal Guridi observa como espectador la defenestración de Llopis, perpetrada el 6 de enero de 1974 cuando el Buró de la Internacional Socialista decide reconocer al P.S.O.E. de los "renovadores". En octubre en el congreso de Suresnes se elige un nuevo secretario. Los Willy Brandt y Olof Palme pueden ahora poner sus ojos en el joven Felipe González. La muerte del dictador y la transición a la democracia provocan en Amat una natural alegría, aunque teñida de decepción. Pocos se acuerdan de él en esos momentos. Su hora pasó y ya está acabado cuando, alcohólico y enfermo de un cáncer, decide terminar con su vida. La noche del 19 al 20 de diciembre de 1979 se arroja al mar desde el barco Ciudad de Badajoz en la travesía de Barcelona a Palma de Mallorca, haciendo un ultimo guiño a sus amigos de quienes previamente se había despedido.
Un mito del antifranquismo. Ciertamente, a la hora de valorar a Antonio Amat no cabe destacar sino su faceta de luchador antifranquista. No fue un intelectual que escribiera artículos (fuera de la correspondencia mantenida con los dirigentes del exilio no existen textos políticos) ni ocupó puesto burocrático alguno. Fue, eso sí, un mito del antifranquismo en aquellos años en que casi nadie actuaba. De él algunos sólo han retenido su carácter juerguista, su supuesta afición a los disfraces o el pedigrée de sus pistolas. Posiblemente su mayor mérito consistió en haber propugnado el cambio que luego hicieron otros, la anhelada renovación que los "jóvenes" del P.S.O.E. se encargarían de llevar a cabo con mucho menos riesgo.
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  • JÁUREGUI, F.: La cuarta carpeta (novela), Ed. Foca, Madrid, 1999.
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  • VILAR S.: Historia del antifranquismo (1939-1975), Ed. Plaza y Janés, Barcelona, 1984.


  • Mikel PECIÑA ANITUA