Topónimos

TUDELA (HISTORIA)

Ver TUDELA (Voz índice).
Orígenes míticos. Tudela y Tafalla aparecen tempranamente asociados a la teoría vasco-iberista según la cual los vascos fueron los primeros habitantes de Iberia. El cosmógrafo sevillano del siglo XV Pedro de Medina cree a los vascos primeros pobladores de la península tras el Diluvio y al "vascuence, lengua que agora hablan los vizcainos", primitiva lengua suplantada luego en gran parte por el latín. Medina aporta como pruebas los topónimos Tafalla, Setúbal y Tudela como puede verse en su Grandezas y cosas notables de España. Pero Antón Beuter, cronista del siglo siguiente, recoge todo ello en su Primera parte de la Crónica general de toda España (1604). Durante los siglos XVI y XVII los orígenes tubálicos de Vasconia se convierten en un tópico de los historiadores. El mismo Moret hace alusión a estos inicios aunque descarta la fundación por el patriarca Tubal en lo concerniente a Tudela y Tafalla provocando las iras del canónigo tudelano Conchillos que publicó en 1666 su Propugnáculo histórico y jurídico. Muro literario y tutelar: Tudela ilustrada y defendida, en el que se aferraba al mito tubálico adornándolo con detalles y añadidos. Tiempo le faltó a Moret para contestarle con El Bodoque contra... (1667) al que Conchillos respondió, de malos modos, con Desagravios del Propugnáculo de Tudela contra el trifauce Cervero, autor del Bodoque (1667), condenado por la Diputación y el Consejo Real de Navarra. Los tubalistas no se arredraron y colocaron a Tubal en el lema de la ciudad: Antiquísima, Nobilísima y Muy Leal Colonia de Tubal, la ciudad de Tudela. v. TUBAL, VASCO-IBERISMO.
En zona densamente romanizada. Se han hallado indicios de asentamiento prehistórico en su término desde el Paleolítico. En el monte Santa Bárbara se encontró una punta musteriense y debajo de Santa Quiteria un tranchete tardenoisense. También varios talleres de sílex como el del barranco de Valdelafuente. En 1959 fueron encontradas varias urnas cinerarias del Bronce y del Hierro en el monte Canraso, y, en 1986, restos cerámicos de la Edad del Hierro y época romana en la zona de la iglesia de la Magdalena. Ubicada en una zona de contacto entre vascones y celtíberos, Tudela no aparece, sin embargo, bajo tal nombre, en la relación de villas y de municipios romanos, desconociéndose su fundación y la fecha del primer asentamiento. Se hallaron dos monedas cartaginesas y un tramo de la antigua calzada romana, luego llamada de la Rúa (camino viejo de Zaragoza, hoy Mariano Sáinz), que comunicaba la localidad con Cesaraugusta bifurcándose allí un ramal hacia Pamplona y otro hacia Calahorra. Asimismo, en el término de Mosquera se encontraron trozos de cerámica y monedas romanas en subterráneos y restos de población; en la llanura alta del mismo término, huesos humanos, fragmentos de ímbrices, tegulae y terra sigillata. Otros vestigios se encuentran en balsa del Pulguer, barranco de Valdelafuente, camino de la Albea y Portillos de Tudela. Soto del Ramalete (v.) se halla también en Tudela. Finalmente está el término de Musqueruela (hoy despoblado), que Moret identificó con la Muskaria de Ptolomeo, ciudad vascona de insegura localización. Sin embargo, ya desde las excavaciones de 1986-1987 parece que puede comenzarse a pensar en una población estable de época romana. Puede, pues, esperarse alguna sorpresa al respecto.
Población islamizada desde tempranas fechas. Escasos son los restos de la época vascona: una columna, una escultura grande y una rosa de estilo visigótico de ocho pétalos, todo ello encontrado en el Hospital de Santa María. Se sabe que toda la zona que abarca el triángulo Tudela-Arnedo-Tarazona estaba regida en el período inmediatamente anterior a la invasión musulmana por un conde llamado Casius (Kasi) que se convirtió (714) al Islam, probablemente por eludir el dominio godo. v. BANU KASI. Uno de sus descendientes (los Banu Kasi), Muza, aparece como señor de Tudela allá por los años del reinado de Alfonso II el Casto de Asturias (791-824) o de sus sucesores (Crónica de Alfonso III, Valencia, 1961, 58-59). La zona Sur de Navarra quedó incorporada a la Marca Superior defensiva musulmana cuyo centro, siguiendo la tradición romana (convento jurídico y archidiócesis), fue la ciudad de Zaragoza. Los musulmanes respetaron la religión cristiana pero, salvo una minoría mozárabe que persistió en su lengua y creencias, la mayor parte de la población, junto con sus caudillos indígenas, profesó la nueva religión, adoptó importantes hábitos culturales arábigos e hizo suya la hostilidad al poder califal propia de los recién establecidos. La toponimia, arabizada, conservó sin embargo un importante sustrato latino.
Unión de los Banu Kasis de Tudela al naciente Reino pamplonés. Hacia el año 780 el Banu Kasi de Tudela Muza ben Fortún se había casado con la viuda de Eneko (Garseanes), padre de Eneko Arista, fundador del Reino de Pamplona y en 802, Muza ben Muza de Tudela también se casa con Assona, hija de Eneko Enekonis Arista. Estos íntimos lazos familiares y el aislamiento en que quedaba el Reino vascón de los musulmanes era de capital importancia. El Principado de Tudela se convierte en un cinturón de seguridad ya que por parte de Jaka se había casado también la otra hija Ona con Garsea Malo, conde de Aragón. Así se incomunicaba bélicamente el Reino de Pamplona. Hay que tener en cuenta que en caso de desavenencias de los Banu Kasis tudelanos con los emires de Córdoba quedaban sumidos en la guerra, como ocurrió el año 842 en que la suerte les fue favorable y tuvieron el gran triunfo de la renombrada batalla de Sesma contra Abderramán II, pero éste, herido en su orgullo, llevó a cabo una tremenda agresión armada contra Pamplona, que cae en su poder el mismo año 842. En 843 la paz del Emir con Muza significa la paz con el Reino vascón. El principado de Tudela y las uniones familiares con los Banu Kasis de Tudela y el apoyo de éstos a Eneko Arista dio lugar a la consolidación del Reino de Pamplona.
La primitiva medina. La medina mora, amurallada, estrecha y tortuosa, se organiza entre el castillo (alcazaba rodeada de triple fila de murallas), ubicada en un alto, el río Mediavilla y el puente sobre el Ebro -navegable hasta Vareia, embarcadero en Ribotas-, ensanchándose hacia el Queiles; en el siglo IX-X se levanta la mezquita mayor; los barrios judío y mozárabe, con sus iglesias, se constituyen en el extremo siguiendo un trazado regular. Una segunda muralla protegería la villa sirviendo los ríos Ebro y Queiles de foso natural al pie de la misma.
Centro de operaciones de los Banu Kasi. Pese a que algunos gobernadores de la Marca prefirieron a veces Tarazona, los Banu Kasi la hicieron su capitalidad y núcleo de sus operaciones militares. v. BANU KASI. Asimismo la prefirió la población por la fertilidad de su suelo y despejado asentamiento. Tarazona se convirtió en una de las ciudades secundarias dependientes de Tudela (Kitab Ar-Rawd al M'tar, CXlV, 150). Al ser destituidos los Banu kasi en el 924 Tudela cambiada de manos.
Bajo los Tuchibies de Zaragoza: 924. Fue Tudela principal objetivo militar y punto de arranque y regreso de la expedición efectuada durante el verano del año 924 por Abd Al Rahman III contra Sancho Garcés, y con la que quiso frenar el empuje del rey navarro, quien, aliado a Ordoño II de León, acababa de reconquistar la Rioja. Las tropas musulmanas, al mando del propio Abd Al Rahman, penetran en territorio navarro el 10 de julio, y al llegar a Tudela, plaza muy destacada de la frontera árabe superior del Ebro, según relata el cronista Ibn Idari en su Bayan al Mugrib: " ... se le juntaron los gobernadores de la Frontera que llevaban tropas numerosas y perfectamente equipadas...". La incursión continuaría remontando la frontera hacia Cárcar, cuyo castillo desmantelaron, habiendo sido evacuada la plaza por los cristianos. La aceifa, de regreso, vuelve a pasar por Tudela el 2 de agosto. Abd Al Rahman destituye a los Banu Kasi, hasta entonces al mando de la ciudad, y, cuenta lbn Hayyan, "colocó al frente del gobierno de Tudela al que ya lo era de Zaragoza, el tuchibí Abu Yahya Muhammad ibri Abd Al Rahman". De ahí, por Soria, regresaría la expedición a Córdoba. "La historia de nuestra población dejó en este momento -comenta Marín Royo (1978; 81)- de ser auténticamente propia y por orden de Abd Al Rahman III, los tudchibíes de Zaragoza, procedentes de una familia oriental, se hicieron cargo del gobierno de la ciudad". Al desintegrarse el califato Omeya, los tuchibíes de Zaragoza se constituyeron en taifa en la que entraba Tudela -con un caid y tribunal califal- y su zona.
Taifa independiente: 1046. Hubo un momento en que Tudela tuvo un rey -Muhammad Hachib Mondzir- que se independizó durante cinco años, llegando a acuñar moneda.
Tudela en los siglos X-XI. La medina, en especial su mezquita mayor, fue durante el siglo X el foco cultural más importante de la Marca Superior de Al-Andalus. Citemos, por ejemplo, al poeta judío tudelano Yehuda Ha Levi y al polígrafo Abraham Ibn Ezra. Al-Mucadasi la menciona como cabeza de un distrito o "clima" de los 20 en que divide a la Península. El municipio se hallaba regido por un alcudí, los algalifos o lugartenientes, los alforques o repartidores de contribuciones, los alguaciles y los alfaquíes. Tenían sus habitantes huertas regadas, ganado y almunias (aldeas) fuera de la alcudina propiamente dicha, en régimen de aparcería (exarico), presas, molinos y azudes así como baños públicos. v. RIEGO. La población atrajo por su floreciente economía a gentes de los alrededores. La comunidad judía constituyó la aljama más populosa de Navarra especializada en el comercio, el intelecto, las finanzas y el cobro de impuestos. El geógrafo árabe Aben Abd Al-Munin al-Hymyari, que vivió a fines del siglo XIII y parte del XIV pero que para la redacción de su obra se sirvió fundamentalmente de fuentes de los siglos IX al XI, trae un valioso testimonio sobre la vida tudelana durante la dominación musulmana. La hace ciudad de Al-Andalus, sita al norte de Huesca y al nordeste de Zaragoza "Sus jardines o huertas -prosigue- están dentro de la boca que perfila en este lugar la ribera del Queiles [nahr Kalas]. Es una de las localidades de esta zona de fronteras en que el suelo es más rico; produce cereales de excelente calidad, se presta a la cría de ganado y al cultivo de árboles frutales, y asegura la riqueza de la región. Las gentes de Tudela, ni de noche ni de día cierran las puertas de su ciudad; son los únicos en todo el país que obran de esta manera. Cuenta que había en Tudela, en el año 400 de la Hégira (1009-1010 de la Era cristiana) una mujer que llevaba una barba completa y abundante, parecida a la de los hombres. Se dedicaba a todas las ocupaciones ordinarias del sexo fuerte, y asimismo viajaba. Nadie fijó atención especial en ella, hasta el día en que el cadí de la región ordenó a dos parteras que la examinasen. Pero, a la vista de la cara de esa mula aquellas manifestaron desagrado a cumplir con su misión. Obligadas por el cadí, llegaron a comprobar que se trataba de una mujer, parecida a las demás. El cadí le ordenó entonces rasurarse la barba, revestir un vestido femenino y no ir de viaje sino acompañada de un hombre de su parentela. Nos viene a decir luego que entre las ciudades de las que Tudela era metrópoli se podía citar la de Tarazona (Tarasuna). En fin, da noticia de un poeta de talento originario de Tudela y llamado At-Tutili al-A'ma (el Ciego), autor de un célebre poema que empezaba por estos versos: "Vamos. ¡Entreteneos con un tal y con otro tal. ¿Quizás soy yo el único que subsiste entre las vicisitudes de la fortuna...?" (Kitab Ar-Rawd al-M'tar, LXVI, págs. 80-81 de la edición de Lévi-Provençal). La puerta de Calahorra (final de la calle Calahorra, cerca de la ermita de Nuestra Señora de la Cabeza) fue colocada en 1091 y subsistió hasta 1810 con una inscripción arábiga conmemorativa en la misma. Las otras puertas eran la de Zaragoza y la del Sur que daba al zoco o mercado viejo. La proximidad de la reconquista por esos años la atestigua el castillo construido (985) por Sancho Abarca en las Bardenas cercanas a Tudela.
Sitio de 1087. Aprovechando las discordias musulmanas, el rey de Pamplona amagaba, pues, de continuo sobre la Ribera; de esta forma, en 1084 Sancho Ramírez se estableció militarmente en Arguedas. Dos años después el rey de Castilla hacía un llamamiento a la cruzada contra los almorávides al que acudieron caballeros y huestes de Normandía, Aquitania, Gascuña, Languedoc, Provenza, Borgoña, etc. Pese a ser desconvocada, la cruzada, a las órdenes de Sancho Ramírez, atacó la Ribera y puso sitio a Tudela, que no cayó debido a sus eficaces fortificaciones. Las disensiones internas hicieron a los cristianos desistir en abril de 1087. Pero la plaza iba quedando rodeada de importantes conquistas cristianas: Peralta, Falces, Funes, Caparroso, Ujué, Rada y Arguedas.
La reconquista por Alfonso el Batallador: 1119. Desde 1110, tanto Tudela como Zaragoza son gobernadas por Ibn Hay, hasta 1115 en que éste murió en la ex capital del califato. Un primo del emperador almoravid, Ibn Tifilwit, le sucede, hasta su muerte en 1117. Tudela, según la Crónica de San Juan de la Peña, vino a constituir un obstáculo importante en la empresa del rey Alfonso I de conquistar el reino moro de Zaragoza. Hallándose sitiada esta ciudad, los sarracenos tudelanos -según precisa la Crónica- llevaban a cabo frecuentes salidas contra las fuerzas sitiadoras que, a través del Ebro y de tierras de Castilla traían vituallas a los que mantenían el cerco. Molestado por ello el aguerrido monarca aragonés, habría encomendado, según la crónica, al conde de Alperche que, al frente de un tropa de 600 de a caballo, fuese contra Tudela. "Y el referido conde, ocultándose en las proximidades de Tudela, destacó a unos 30 de a caballo y a 100 de a pie para que empezasen a hacer correrías y a atacar a los hombres y a los animales grandes y pequeños que encontrasen cerca de Tudela. Advirtiéndolo los sarracenos tudelanos, arremetieron según lo acostumbrado contra ellos y, a excepción de unos pocos que quedaron en Tudela, los demás la abandonaron. Y al tiempo que se esforzaban en perseguir a los cristianos, no sospechando nada de las asechanzas que habían sido preparadas, salió el conde con los suyos del escondrijo en que se había ocultado y, sin percatarse los sarracenos, entró en la ciudad, habiendo encontrado abiertas sus puertas. Y se acercó a la fortaleza mayor que había allí y la tomó. Y luego corrió a las puertas de Tudela y, conforme iban llegando los sarracenos, eran pasados a cuchillo o capturados, de tal forma que no quedó moro que no fuese muerto o hecho prisionero. Mucho se alegró el emperador cuando supo lo que le había ocurrido al conde, y, según era de bueno y piadoso, le donó Tudela como heredad suya y de los suyos" (Crónica de San Juan de la Peña. Versión latina e índices preparados por Antonio Ubieto Arteta, Valencia 1961, págs. 70-71). Sea o no cierta esta estratagema y tanto heroísmo, aprovechando la división de los musulmanes, Alfonso I, conquistador de Zaragoza, recibió, más que tomó, la población el 25 de febrero de 1119. En marzo de ese año se firmaba la capitulación en el Pueyo de Sancho, siendo jurada por el rey y 15 de sus barones. Se hacían cargo de su señorío provisional Aznar Aznárez, señor de Funes, y Fortún Garcés Cajal, señor de Naiara (Nájera). La iglesia mozárabe de Santa María Magdalena fue donada al obispo de Pamplona, Guillermo, activo colaborador del monarca en la conquista de esta población, Tarazona y Zaragoza.
Reconquistar Vasconia. Caro Baroja (1971: 134) llama con razón la atención sobre la persistencia del recuerdo vascón en la mente de los conquistadores: "lo que, a primera vista parece extraño, es que la reconquista navarra propiamente dicha, terminara de un modo formal (después de cierta expansión por antiguas tierras celtibéricas), en donde en tiempos remotos terminaba también el territorio de los vascones por el Sur". A este respecto señala Vicente de la Fuente (1884) cómo en tiempos de Alfonso el Batallador, los límites de la Vasconia antigua fueron salvados "con tal precisión como si hubiera tenido un mapa geográfico a la vista, sirviéndoles de luz para ello, por una parte las tradiciones transmitidas por los mozárabes, y segundo, algunos documentos que quizá conservaban y no han llegado hasta nosotros".
La suerte de vencedores y vencidos. Alfonso I procedió a reordenar la población. Como solía ser lo habitual en la Reconquista, los musulmanes fueron despojados no sólo de su dominio sobre la villa sino de sus casas del interior del casco dándoseles el plazo de un año para ir a vivir en arrabales (la Morería, ensanche Sur), fuera de la muralla hacia Belilla: actuales calles Carmen Alta y Baja, Plaza de San Juan (cerca de la cual se alzó una de las mezquitas), Gayarre, Cofrete (otra mezquita), etc. v. MUSULMANES. Según comenta Marín (1978: 128) "gran parte de las tierras que fueron abandonadas de cultivo por los moros que se fueron de la ciudad, pasan a manos de cristianos, quienes al no quererlas trabajar personalmente las alquilan a los moros, haciéndoles renteros suyos". El canon que se les impuso fue de un 50%, al que hay que sumar el 10% que debían de entregar a la Iglesia, más la décima de la lezta y calonias y todas las demás rentas y derechos del rey. A los judíos les otorgó en 1122 el fuero de los judíos de Naiara dejándoseles, de momento, residir en la Judería vieja, donde nacería en 1130 el célebre viajero Benjamín de Tudela. A los cristianos, incluidos los nativos mozárabes, les concedió en 1124 los bienes inmobiliarios de los musulmanes y la carta puebla de Zaragoza (fuero de Sobrarbe), instrumento ordenador de los derechos y deberes de nobles y burgueses constituidos en concejo. La comunidad debía elegir a los 20 mejores vecinos como jurados para hacer cumplir estos fueros.
La cristianización de Tudela. Tras la expropiación de los musulmanes, la mezquita mayor fue cristianizada en 1121 y sujeta al obispo de Tarazona hasta que García V la incorporó temporalmente al obispado de Pamplona. La conquista cristiana trajo aparejada entre los siglos XII y XIII la proliferación de iglesias y conventos: María Magdalena, la colegiata de Santa María, San Nicolás, San Pedro, San Jaime (antes baño público), San Miguel, San Jorge, San Julián, San Salvador, Santa María de las Dueñas y Trinidad. Cofradías y hospitales -San Lázaro, Santa María, San Cristóbal, Santa Eulalia, Santa Cristina, Natividad, San Bartolomé, Santa Catalina, San Nicolás de los Pescateros y San Leonardo de los Zapateros- informan la nueva sociedad.
Tortum per tortum: 1127. Un nuevo privilegio fue otorgado por el Batallador a Tudela, el de poder devolver "mal por mal" o tortum per tortum (v.). Les decía el monarca que les daba los buenos fueros que ellos mismos le habían pedido; concedióles al mismo tiempo todos los sotos desde Milagro hasta Novillas para pacer sus ganados y cortar leña, excepto los árboles grandes y sauces, que estaban vedados; que pudieran pescar libremente en el Ebro dando al rey, por medio del merino, los sollos que cogieren; que hiciesen carbón y leña en todos los montes, y sacasen piedra y yeso; que nadie, excepto los de Zaragoza, les pudiera demandar en juicio sino en Tudela, dando fianza de derecho; que celebrasen sus juicios entre ellos vecinalmente ante la justicia puesta por el rey; que si alguno les hiciere agravio lo prendasen donde pudiesen hasta satisfacerse de su derecho, y que no esperasen a otra justicia; que si alguno les quisiese hacer fuerza se uniesen todos contra él y le destruyesen sus casas y cuanto tuviere en Tudela y fuera de Tudela, y que el rey sería su defensor; y finalmente que aquel que quebrantase estos fueros pagase 1.000 maravedíes y los daños con la novena.
Incorporación a la Corona: 1174. El conde de Alperche (Rotrou de Perche) dio Tudela en dote a su hija Margarita que casó con García V, rey de Navarra (1134-1150), el cual solía residir parte del año en la misma y la incorporó a la Corona (Crónica de San Juan de la Peña, Valencia, 1961, 96). En la fijación de términos del reino de Aragón que, según la Crónica de San Juan de la Peña, hizo el rey aragonés Ramiro el Monje (1134-1137) antes de legárselo a su yerno Ramón Berenguer IV, los términos que limitaban con Castilla iban desde Ariza a Herrera (en el partido judicial de Belchite), desde Herrera a Tarazona, y de Tarazona hasta Tudela, con sus villas y lugares fortificados (cfr. Crónica de San Juan de la Peña. Versión latina e índices preparados por Antonio Ubieto Arteta, Valencia 1961, p. 96). Ahora bien, Tudela venía también a ser el vértice de una de las líneas fronterizas que limitaban el reino aragonés frente al navarro, determinada -según precisa la misma Crónica (p. 97)- por el curso del río Ebro desde el punto en que se le junta el Aragón hasta Tudela.
La Judería Nueva. En 1170 Sancho El Sabio autorizó a los judíos el traslado a la Judería nueva intramuros, al pie de la vieja Alcazaba, y les confirmó el fuero de Naiara. v. JUDIO. No han quedado rastros arquitectónicos de ella pese a haber sido una de las aljamas hebreas más importantes de esos siglos, lo cual induce a pensar que fue destruida tras la expulsión del siglo XV. Su cementerio pudo estar en El Palenque.
Sede real. Para defender la villa contra la codicia de los reyes de Aragón y Castilla, acudía Sancho el Sabio habitualmente a ella. Bien poblada y dotada de un excelente clima, con una catedral en construcción, Tudela fue escogida por Sancho el Fuerte (1194-1234), que ya acudía a ella con frecuencia, para residir los últimos 20 años de su vida. Para ello habilitó el antiguo castillo-alcazaba. En 1203 autorizó la construcción de una presa y acequia de regadío en el campo de Tras el Puente hasta el camino de Arguedas. En 1204 aprueba la creación de la Hermandad de la Estaca, constituida por navarros y aragoneses a fin de poner coto a la actuación de los forajidos. En esta villa deja uno de los eslabones de la batalla de las Navas de Tolosa. Según las Coronicas navarras, murió en el castillo el 9 de abril de 1234. A mediados del siglo XIII el concejo tiene 1.400 fuegos, casi 170 más que Pamplona.
Diferencias con Teobaldo I. A la llegada del nuevo monarca no navarro (1234), hubo una conmoción en la sociedad navarra v. NAVARRA. Tudela, en la que también repercutió la rebeldía, principalmente contra los judíos, solicitó el reconocimiento de ciertos contrafueros anteriores. En febrero de 1235 el senescal de Navarra Ponz Duyme abordó sus diferencias con el concejo nombrando por ambas partes cinco compromisarios. Sucedió un período de rebeldías y compromisos entre el Rey y los jurados, hombres buenos y concejo de Tudela, el último de los cuales (texto en Yanguas, 1840) tuvo lugar en 1237.
Rentas del Rey: 1243. En febrero de 1243 Juan Peregrín, alcalde, Juan Doelín, justicia, Ponz de Eslava y Mahoma Alamín, alfaquí de los mudéjares, firmaron una relación de los censos y tributos que había de cobrar el rey por sus heredades en Tudela. Al margen de estas rentas, la Corona extraía una importante cantidad en concepto de peajes, del almudí, de los cuatro baños y de las aljama y morería. Los tudelanos estaban exentos de pechas y censos no extraordinarios.

Documento, de Alfonso II de Aragón (s. XII), sobre el arancel de peaje en el Ebro, entre Tudela y Tortosa. Confirmación de Jaime I, fechada en Barcelona el 8 de julio de 1252. Transcripción efectuada por Miguel Gual Camarena: In nomine Domini et de sua gratia. Notum sit omnibus, tam presentibus quam futuris, quod ego Ildefonsus, gratia Dei rex Aragonum et comes Barchinone et marchio Prouincie, facio stabilimentum in mea terra et in meo regno, pro melioramento de omnibus peatges que ueniunt de Tortoxa a Todela ni de Todela a Tortoxa qui ueniunt de Cepta, ni de Bugia, ni de Valencia, ni de tots altres logars. Mando quod del la carga del bresil, de Tortoxa ad Todelam, viginti solidos. Et aquels XX solidos partense aiixi: quod habeat Tortoxa duos solidos, et Azchon duodecim denarios, et Michinenza duodecim denarios, et Vilella duodecim denarios, et Pina duos solidos, Cesaraugusta octo solidos, et Castelar duodecim denarios, et Alagon duos solidos et Galur duos solidos.

Similiter la carga de grana dona viginti solidos, et departense en aixi per aquestes uiles con es sobrescrit del bresil. Similiter la carga dels cunils, viginti solidos, et departense en aixi per aquestes uiles con es sobrescrit. Similiter la carga del indi, viginti solidos, et departense tot alvesi per aquestes uiles con es sobrescrit. Similiter la carga de lacha dona viginti solidos, et departense tot avesi per aquestes uiles con es sobrescrit. Similiter la carga dels cordouans, blanchs o uermels, dona viginti solidos; et aquels XX solidos departense per aqueles viles aixi con es sobrescrit. Et la carga de las buchines dona de Tortoxa ad Todelam decem solidos. Et aquels X solidos departense que'n abet Tortoxa duodecim denarios, et Azchon sex denarios, et Michinensa sex denarios, Vilella sex denarios, et Pina duodecim denarios, et Saragossa quatuor solidos. Et Castelar sex denarios, et Alagon duodecim denarios et Galur duodecim denarios. Similiter la carga de la cera dona decem solidos. Et aquels X solidos departense per aquelas uilas a razón de las buchinas, aixi con es sobrescrit de las altras cargas que donen X solidos.

Et dona la carga del estany et del coyre quinque solidos de Tortoxa a Todela. Et aquels V solidos departense aixi: que'n abet Tortoxa sex denarios, et Azchon tres denarios, et Michenensa tres denarios, et Vilella tres denarios, et Pina sex denarios, et Saragossa duos solidos. Et Castelar tres denarios, et Alagon sex denarios et Galur sex denarios. Similiter dona la carga de alumne quinque solidos, et departense aquels V solidos per aqueles uiles aixi con es sobrescrit del estany et del coyre. Similiter dona la carga d'alcoton quinque solidos, et aquels V solidos departense per aquelas uilas aixi con es sobrescrit del estany et del coyre. Et dona lo quintar de les especies quinque solidos, et departense per aqueles uiles aixi con es sobrescrit del estany et del coyre. Et la carga del cuni dona quinque solidos, et aquels V solidos departense per aqueles uiles aixi con es sobrescrit del estany et del coyre. Similiter la carga del oxitano dona quinque solidos et aquels V solidos departense per aquelas uilas con es sobrescrit del estany et del coyre.

El dona la carga del ferre, o del acer, o de la cleda, de Tortoxa ad Todelam, de cascuns d'aquels auers duos solidos et medium. Et aquels duos solidos et medium partense aixi: que'n habet Tortoxa tres denarios et Azchon tres obolos, et Michinensa ves obolos, Vilella tres obolos, et Pina tres denarios, Saragossa duodecim denarios, et Castelar tres obolos, et Alagon tres denarios et Galur tres denarios. Et dona tot drap de qada: en Tortoxa duos denarios, en Azchon unum denarium, en Michenensa unum denarium, en Vilella unum denarium, en Pina unum denarium, et Saragossa tres denarios, et Castelar unum denarium, en Alagon unum denarium, en Galur unum denarium. Et dona la carga del box: en Galur unum denarium, et en Alagon unum denarium, et et Castelar unum denarium, et en Saragossa tres denarios, en Pina unum denarium, en Vilella unum denarium, en Michinensa unum denarium, en Azchon unum denarium, en Tortoxa duos denarios.

Et dona et quintal del sucre: en Tortoxa duos denarios, et en Azchon unum denarium, en Michinensa unum denarium, en Vilella unum denarium, en Pina unum denarium, en Saragossa, tres denarios, et Castelar unum denarium, en Alagon unum denarium, en Galur unum denarium. O d'alquimer et de cenicir o d'albernochs, de cada una de les pesses: duos denarios en Tortoxa, en Azchon unum denarium, en Michinensa unum denarium, en Vilella unum denarium, en Pina unum denarium, en Saragossa tres denarios, et Castelar unum denarium, en Galur unum denarium. Et de tot quant ia sobrescrit sia la carga de V quintals. Et dona la carga del paper viginti solidos, et departense con es sobrescrit. Et dona la liura de seda: en Tortoxa unum denarium, en Azchon obolum, en Michinensa obolum, en Vilella obolum, en Pina obolum, en Saragossa tres obolos, en et Castelar obolum, en Alagon obolum, en Galur obolum.

Nullus homo no sia tan osat que prenda más de peatge foras aixi con es sobrescrit. Et totes les altres coses que uagan de mercadería, que paghen per Valencia segons que es sobrescrit. Et ego accipio totos los mercaderos qui uan per aquest cami, en ma garda et in mea fidelitate et in mea securitate, illis donantibus aquest peatge, aixi coro es sobrescrit. Et aquels yui plus ne pendran, ni altre destorp, ni nul mal, ni contraria faran als mercaders, que perdessen la mia gracia et la mía amor per tots temps et fossen encorreguts en la mía ira. Et mando adhuc firmiter ad meos merinos et ad meos baiulos et a tot lo concel de Saragossa et a todos de la Ribera., que en contra aquels malfeitors et destorbadors, si negu ni auia, uagen tots a destruyre lo cors et l'auer et tot quant del seu trobaran.

Signum + Guillelmi, scribe, qui mandato domini regis Jacobi, hoc fecit fideliter transaltari de registro eiusdem domini regis, apud Barchinonam, VIII idus iulii, anno M CC L secundo. Sig + num Guillermi de Rocha, notarü publici Barchinone. Sig + num Petri de Capellades, notarii publici Barchinone. Sig + num Pevi Andree, qui mandato domüni regis subscripsi et sigillum suum apponi feci. Signum + Petri Carbonelli, notarii publici Barchinone, qui hoc fideliter transcripsi siue translataui de registro domini regis, VIII idus iulii, anno Domini M CC L secundo, cum litteris rasis et emendatis in linea til ubi dicitur "grana donna", et appositis in eadem linea III ubi dicitur "de bresil", et etiam appossitis in linea IX ubi dicitur "aixi", etc.


Aguas de Tarazona: 1251. Jaime I de Aragón concedió al concejo el disfrute perpetuo de todas las aguas que debían percibir en término de Tarazona y en cualquier otro lugar de su reino. En 1311 hubo un proceso entre Tudela y Tarazona a propósito de las aguas de esta última. A continuación transcribimos el texto que hace referencia al arancel de peaje en el Ebro: "Similiter la carga de grana dona viginti solidos, et departense en aixi per aquestes uiles con es sobrescrit del bresil. Similiter la carga dels cunils, viginti solidos, et departense en aixi per aquestes uiles con es sobrescrit. Similiter la carga del indi, viginti solidos, et departense tot altresi per aquestes uiles con es sobrescrit. Similiter la carga de lacha dona viginti solidos, et departense tot atresi per aquestes uiles con es sobrescrit. Similiter la carga dels cordouans, blanchs o uermels, dona viginti solidos; et aquels XX solidos departense per aqueles viles aixi con es sobrescrit. Et la carga de la buchines dona de Tortoxa ad Todelam decem solidos. Et aquels X solidos departense que'n abet Tortoxa duodecim denarios, et Azchon sex denarios, et Michinensa sex denarios, Vilella sex denarios, et Pina duodecim denarios, et Saragossa quatuor solidos, El Castelar sex denarios, et Alagon duodecim denarios et Galur duodecim denarios. Similiter la carga de la cera dona decem solidos. Et aquels X solidos departense per aquelas uilas a razón de las buchinas, aixi con es sobrescrit de las altras cargas que donen X solidos. Et dona la carga del estany et del coyre quinque solidos de Tortoxa a Todela. Et aquels V solidos departense aixi: que'n abet Tortoxa sex denarios, et Azchon tres denarios, et Michenensa tres denarios, et Vilella tres denarios, et Pina sex denarios, et Saragossa duos solidos. El Castelar tres denarios, et Alagon sex denarios et Galur sex denarios. Similiter dona la carga de alumne quinque solidos, et departense aquels V solidos per aqueles uiles aixi con es sobrescrit del estany et del covre. Similiter dona la carga d'alcoton quinque solidos, et aquels V solidos departense per aquelas uilas aixi con es sobrescrit del estany et del coyre. Et dona lo quintar de les especies quinque solidos, et departense per aqueles uiles aixi con es sobrescrit de estany et del coyre. Et la carga del cuni dona quinque solidos, et aquels V solidos departense per aqueles uiles aixi con es sobrescrit del estany et del coyre. Similiter la carga del oxitano dona quinque solidos et aquels V solidos departense per aquelas uilas con es sobrescrit del estany et del coyre. Et dona la carga del ferre, o del acer, o de la cleda, de Tortoxa ad Todelam, de cascuns d'aquels auers duos solidos et medium. Et aquels duos solidos et medium partense aixi: que'n habet Tortoxa tres denarios et Azchon tres obolos, et Michinensa tres obolos, Vilella tres obolos, et Pina tres denarios, Saragossa duodecim denarios, El Castellar tres obolos, et Alagon tres denarios et Galur tres denarios. Et dona tot drap de çada: en Tortoxa duos denarios, en Azchon unum denarium, en Michenensa unum denarium, en Vilella unum denarium, en Pina unum denarium, et Saragossa tres denarios, El Castelar unum denarium, en Alagon unum denarium, en Galur unum denarium. Et dona la carga del box: en Galur unum denarium, et en Alagon unum denarium, et El Castelar unum denarium, et en Saragossa tres denarios, en Pina unum denarium, et Vilella unum denarium, en Michinensa unum denarium, en Azchon unum denarium, en Tortoxa duos denarios. Et dona el quintal del sucre: en Tortoxa duos denarios, et en Azchon unum denarium, en Michinensa unum denarium, en Vilella unum denarium, en Pina unum denarium, en Saragossa, tres denarios, El Castelar unum denarium, en Alagon unum denarium, en Galur unum denarium. O d'alquimer et de cenicir o d'albernochs, de cada una de les pesses: duos denarios en Tortoxa, en Azchon unum denarium, en Michinensa unum denarium, en Vilella unum denarium, en Pina unum denarium, en Saragossa tres denarios, El Castelar unum denarium, en Galur unum denarium. Et de tot quant ia sobrescrit sia la carga de V quintals. Et dona la carga del paper viginti solidos, et departense con es sobrescrit. Et dona la liura de seda: en Tortosa unum denarium, en Azchon obolum, en Michinensa obolum, en Vilella obolum, en Pina obolum, en Saragossa tres obolos, en El Castelar obolum, en Alagon obolum, en Galur obolum. Nullus homo no sia tan osat que prenda más de peatge foras aixi con es sobrescrit. Et totes les altres coses que uagan de mercadería, que paghen per Valencia segons que es sobrescrit. Et ego accipio totos los mercaderos qui uan per aquest cami, en ma garda et in mea fidelitate et in mea securitate, illis donantibus aquest peatge, aixi com es sobrescrit. Et aquels qui plus ne pendran, ni altre destorp, ni nul mal, ni contraria faran als mercaders, que perdessen la mia gracia et la mia amor per tots temps et fossen encorreguts en la mia ira. Et mando adhuc firmiter ad meos merinos et ad meos baiulos et a tot lo concel de Saragossa et a todos de la Ribera., que en contra aquels malfeitors et destorbadors, si negu ni auia, uagen tots a destruyre lo cors et l'auer et tot quant del seu trobaran. Signum . Guillelmi, scribe, qui mandato domini regis Jacobi, hoc fecit fideliter transaltari de registro eiusdem domini regis, apud Barchinonam, VIII idus iulii, anno M CC L secundo. Sig . num Guillermi de Rocha, notarii publici Barchinone. Sig . num Petri de Capellades, notarii publici Barchinone. Sig . num Petri Andree, qui mandato domiini regis subscripsi et sigillum suum apponi feci. Signum . Petri Carbonelli, notarii publici Barchinone, qui hoc fideliter transcripsi siue translataui de registro domini regis, VIII idus iulii, anno Domini M CC I secundo, cum litteris rasis et emendatis in linea III ubi dicitur "grana donna", et appositis eadem linea III ubi dicitur "de bresil", et etiam appossitis in linea IX ubi dicitur "aixi", etc."
Tratado de amistad con Aragón: 1253. El 1 de agosto de 1253 Jaime I de Aragón y la reina consorte Margarita de Navarra acordaron en Tudela el matrimonio de Teobaldo II con Constanza, hija del primero, si aquél muriese antes de celebrarse su matrimonio con Sancha, su hermana; si era Teobaldo el que moría, el rey de Aragón casaría una de sus hijas con cualquier otro hijo de Margarita que fuese rey de Navarra. Acordaron también que ninguno de los hijos de ambos casaría con hijos del rey de Castilla.
Reinado de Teobaldo II (1253-1270). Teobaldo II fue jurado por el concejo tudelano en diciembre de 1255. Meses antes (julio de 1254) sus jueces habían sentenciado sobre las emparanzas y heredades en litigio desde los tiempos de Sancho el Fuerte y Teobaldo I. En 1257 el rey consiguió que el papa Alejandro IV condecorase al deán de la iglesia de Tudela con el honor de mitra y anillo y en 1259 que expidiese una bula para la creación de una Universidad, que no prosperó. El 27 de enero de 1261 Juan Pérez de Baztán, hijo de Marco Férriz y de Urraca Ibáñez de Baztán, de una parte, y Clemente de Launay, senescal de Navarra, Creste de Sezana, chambelán del rey, y Miguel de Undiano, de la otra, en nombre del rey, cambian todos los derechos que el primero tenían en Villaceruc por unas casas, cuatro tiendas, un huerto, llamado de la Pesquera, y un jardín sobre el puente del Ebro que el rey tenía en Tudela. El 21 de mayo de 1264, Teobaldo II exime a la aljama de los moros de Tudela del mortuorio, ordenando que cuando algún moro muriere sin heredero, le herede el pariente más próximo. El 16 de octubre de 1269, dona a los frailes de Grandimont, establecidos en Tudela, un lugar que tenía cerca de aquella villa, que perteneció a los frailes menores, más un olivar con el campo contiguo, asignándoles también 20 libras de sanchetes y 50 cahíces de trigo anuales más las rentas de la capilla de su castillo de Tudela y el uso pleno del bosque llamado Bardena. Finalmente, hallándose en La Rocha, cerca de Marsella, perdona (4 de julio de 1270) al concejo la pena de todo homicidio casual que ocurriere en la villa y su término.
Veleidades del Ebro: 1271. En 1271 el concejo de los cristianos, judíos y moros de Tudela solicitó el auxilio del rey Don Enrique para dar dirección al río Ebro, que amenazaba mudar de curso y dejar el puente en seco, y el rey determinó contribuir con la mitad de 1.000 libras de sanchetes en que se calculó el gasto de la obra.
Nueva sentencia en los pleitos con la Corona: 1275. El 20 de febrero de 1275, reinando ya Juana I, Pedro Sánchez de Montagut, señor de Cascante y gobernador del reino, comisiona a Sancho Pérez de Malón y a Juan Pérez, hijo de Pedro Sanz, cambiador, vecinos de Tudela, para que en unión de Bernart Durant y Remón Gómez, nombrados por el concejo de Tudela, entiendan en las fuerzas que a dicho concejo había hecho Sancho el Fuerte y sus sucesores. A continuación se dictaron el 18 de abril tres sentencias reconociendo al concejo el privilegio de no pagar lezta en todo el reino, el del aprovechamiento de los sotos ubicados entre Milagro y Novillas y el de los pinos del término de la villa en las Bardenas. El concejo de Tudela prestó juramento de fidelidad y obediencia a Doña Juana y a Eustaquio de Baumarché, gobernador del reino el 10 de mayo de 1276; el 4 de noviembre lo hicieron Juan Sánchez de Montagut, por los castillos de Tudela y Estella y el justicia y baile de Tudela, Lope Ortiz de Montagut, por el castillo de Fontellas y la torre de Monreal cercana a Tudela.
Con los infanzones de Obanos. Fue durante el reinado de Juana I cuando Tudela se adhirió (1283) a la Junta de buenas villas de Obanos. La actividad de la misma redobló al hallarse el reino en manos de gobernadores extranjeros. En los años anteriores a las primeras reuniones de Cortes, éstas ya se estaban prefigurando, con la importante participación de Tudela. Así, por ejemplo, el 23 de noviembre de 1291. Miguel, obispo de Pamplona, los caballeros del reino, y los alcaldes, jurados y concejo de Pamplona, Tudela, Estella, Sangüesa, Olite, Puente la Reina, Los Arcos, Viana, Laguardia, Roncesvalles y San Juan de Pie del Puerto, con aprobación de la junta de los infanzones de Obanos, acceden a la petición de Simón de Meleun, mariscal de Francia y gobernador de Navarra, de que los sanchetes tengan el mismo valor que los torneses negros y que ambas monedas corran por Navarra, durante dos años, sin mezcla de otra moneda, y el gobernador accede a que el tornés de plata valga trece dineros de sanchetes o torneses.
Romance de Ciego anónimo. De las desgracias ocurridas en la ciudad de Tudela, provincia de Navarra, el 23 de junio de este presente ano de 1851 con un LOBO rabioso, y la heroicidad con que se presento en reñida lucha con esta fiera el valiente Pedro Resa (a) el Roso natural de la precitada ciudad.

A las Reina de los Cielos, Virgen de la Concepción, patrona que es de la España la pido con devoción que preste a mi entendimiento el saber de Salomón; la elegancia de Zorrilla, y el buen gusto de Bretón. Para que oigan mis oyentes al compás de mi canción; un caso horrendo y extraño que en TUDELA sucedió. Pero ya que yo no puedo, por mi poca ilustración, compararme a estos poetas que son de España el honor; cuando menos en romance, o en sencilla relación; os haré ver las desgracias, si me prestáis atención. Oiga todo el auditorio, y aunque me causa dolor; con la protección del Cielo haré manifestación; del estrago que ha causado en la hermosa población de TUDELA de Navarra, una fiera, un LOBO atroz. De dimensiones estrañas que a hacer su fuerza mayor, de una rabia muy enorme aquel día se encontró. día de tristeza y de luto, día aciagado, y de dolor: en el veinte y tres de Junio, según lo que sucedió. Cuando en toda la ciudad no se oía otro rumor que las voces del Sereno que iba anunciando las dos. En las Eras conocidas por las de San Salvador se presento el LOBO fiero rugiendo como un León; allí había tres personas y al momento en reunión, tratan de auyentar al Lobo y la fiera en deredor. De los tres, por fin consigue, herir levemente a dos; mas al tercero Pedro Argos, con tal furia acometió, que lo dejo poco menos que entregando el alma a Dios, enseguida por el Puente del Ebro, se encamino. Y Agustin Montori (anciano), tan pronto como le vio, trataba de defenderse mas la fiera le agarro. Y con muy poco trabajo mal herido le dejo: sigue el Lobo por el puente y a un caminero encontró. Que su nombre era Gabriel Lopez, y a este infeliz sucedió que herido salió del Lobo y gracias que lo contó. Al dejar al pobre Lopez, en esta disposición, camino de la ciudad era ya su dirección. Cuando de pasar el puente esta fiera concluyo, se encontró a Mateo Santos honrado y noble pastor. Iba montado en un asno, y al momento le tiro; y entre su cuerpo y cabeza con diez heridas dejo. Toma enseguida el camino, de la noble población, al tiempo que de la Torre las tres anuncio el reloj. Sigue el Lobo por las calles sin ninguna dirección, y cuando llego a la plaza de Santa Maria, oyó. Las voces a dos personas, mas bien su conversación que en una aguardentería a esta hora abierta se hallo. Era Pedro Resa, (el Roso), que al ir a su ocupación de Guarda-Montes, pedía que una copa de licor la aguardentera le diera, y al darle la copa vio, llena de asombro y espanto la fiera que se acerco. Al ver a la aguardentera en esta disposición, mira Resa hacia la puerta y con el Lobo se hallo. Con un valor indecible, y mas fuerte que Sansón sin vacilar un momento, pone en juego su valor. Se agarra a brazo partido, con aquel Lobo feroz; lucha con el mucho tiempo, hasta que al fin consiguió sujetar de las quijadas a la fiera, ¡Que valor! hasta ver si alguien venia que le diera protección. Este es un valor, Señores, que no hallo comparación, de héroes había la historia, mas no habrá como este dos. Pues fue tanto su heroísmo que sin exageración a una grande recompensa se hizo sin duda, acreedor. Con el ruido que metieron en este combate atroz, acudió luego el Sereno Bernardo Casa Mayor; aquí estoy, le dijo Resa: Y aunque en mala posición muerta ha de ser esta fiera, con que así, animo los dos. Busca luego una escopeta, y abrazado como estoy dispara, que aunque me mates, por satisfecho me doy. Mata esta fiera sangrienta, que si no, con su furor va a ser hoy para TUDELA la mas cruel desolación. Con efecto, la escopeta el Sereno presento: pero como Resa estaba luchando con gran valor. Dando vueltas con el Lobo delante del mostrador nunca el Sereno podía, aproximar el cañón. A la fiera mencionada temiendo que a la explosión, quedaran al mismo tiempo cadavéricos los dos. Mas valido del ingenio el valiente luchador, con una fuerza extremada algún tanto separo, de su cuerpo al Lobo fiera entonces Casa Mayor suelta el tiro, y en seguida el Lobo muerto quedo. Gracias le dio Resa y dijo, tu eres mi libertador; ahora hemos hecho un servicio a la ciudad el mayor. Y yo creo por muy cierto que ya tenia razón, este fue hecho que TUDELA hará conmemoración. ^Y que hubiera sucedido en toda la población si Resa, el valiente Resa, no desplega su valor? Antes de que el vecindario viera el animal atroz, acaso muchos que hoy viven se vieran ya en el panteón. Por tanto el Ayuntamiento y noble Diputación, remedian en algún tanto las desgracias que causo. Recogieron los heridos, y el auxilio se les dio, usando siempre con ellos vigilancia y precaución. Se llevaron a Calanda, cuando justo se creyó, por ver si Santa Quiteria que infinites remedio. Les daba a estos infelices, a su mal reparación, mas a los cuarenta días ;que desconsuelo! ;que horror! tres infelices heridos, dieron la alma al Criador. El uno Agustin Montori, el segundo Pedro Argos, y el tercero, por desgracia quien con la fiera lucho. Murió el desgraciado Resa, mártir de la curación; sufriendo en dos dedos antes, una cruel amputación; En vista del heroísmo, que Resa manifestó, que se recompense pronto, manda la Diputación. Y que se entreguen cien duros a su mujer que quedo con esta triste ocurrencia llena de consternación. Y mas el Ayuntamiento, con permiso superior ha señalado a las Viudas, una decente pensión por los días de su vida de cuatro reales vellón. Esto es mis oyentes todo lo que en TUDELA paso; y por desgracia es tan cierto, que no miento en un renglón. No quiera Dios que en el mundo se repita esta función, donde solo los lamentos se oyen en la conclusión. Y puesto que no hay remedio, porque esto ya sucedió, que rueguen por estas almas pide a todos el autor. Y desea al auditorio que a todos sin distinción, de estos enormes trabajos, para siempre libre Dios.

Ref. José Ramón Castro, Autores e impresos tudelanos. Siglos XV-XX.
Judíos y moros en el siglo XIV. Las Ordenanzas de la aljama de los judíos de Tudela fueron establecidas en 1305. Los judíos, que eran un tercio de la población, pagaban una tributación de 30.000 libras. El 29 de junio de 1309 la aljama de los judíos de Tudela da poder a Ezmel de Ablitas, a Juce, hijo de Judas del Gabayn, y a Açath, hijo de Muga Euendeut, para que puedan arrendar de Esteban de Borret, sozdeán de Piteus, Raol Roseler, canónigo de París, y demás reformadores del reino, los heredamientos y rentas que el rey tenía en Tudela. El 30 de julio de 1309 la aljama de los moros de Tudela nombra procuradores a Juce Alpelmi, alfaquí, Mahoma Ocharra, Ybraym de Celi, Çalema Zayet, Eyça Poillino, Çalema Alfayat, jurados, Ybraym Golfin, Mahoma Tharic, Amet Cordoui, alfaquí, Ybraym Altayat, Juce Auerege, ballestero, Mahoma Anuch, Mahoma Almonahar; Mahoma Rauaniel, Çalema Alazuyello, Hamet Zargot, Mahoma Marrachan, Muza, hijo de Mahoma Alí, y a Juce Alpolient, para que puedan comparecer ante Guillém de Cahudenay y Hugo de Visac, lugartenientes del rey, y tratar con ellos de asuntos de interés para la aljama. El 1-2 de agosto Esteban de Borret y los demás reformadores del reino arriendan a tributo y censo perpetuo, a los procuradores de la aljama de los judíos de Tudela, la carnicería del rey, la alquecería, las tiendas de los argenteros y zapateros, las casas de los judíos, caídas y levantadas, que se tienen con las dichas tiendas, los logueros y censos de las casas que pertenecen a los judíos fuera de los muros, las establías del rey que son ante la alcaçería y la plaza del aliub que tiene don Haym, los logueros y censos que son dentro de la judería y de lahuynnena excepto las cámaras donde el rey guarda su pan, por 265 libras de sanchetes anuales. Los hornos, huertas, casas, tiendas, viñas, etc., propiedad del rey en Tudela, por 280 libras de sanchetes anuales. Durante las guerras que sostuvo Carlos el Malo en Francia, los moros tudelanos se destacaron en la construcción de ingenios de guerra para su soberano. Este mismo acogió a los judíos que huían de las persecuciones de Castilla. El colectivo judío era similar en cuanto al número que el de los musulmanes; entre ambos constituían alrededor de la mitad de la población. Su dedicación eran los oficios, el comercio, la banca, el cobro y administración de impuestos y las bellas letras.
Litigio con Tarazona por el agua: 1311. Los derechos de Tudela al riego con las aguas de Tarazona fueron contemplados en un proceso que concluyó con la siguiente sentencia: "Sobre lo contrást de las aguas, que es entre los homes de Tarazona el de Tudela, per toller escandalo, ordenó el senyor rei sin prejuicio de cascuna de las parts en possesio, et en propiedat, que se faga en la manera que se sigue, tanto quanto á el plazrá ó otra determinacion faga. Que los de Tarazona den el agua aquellos dias que acostumbrado es, bien et complidament, á los alamines de Tudela. Et desi el uno de los alamines pueda fincar si quiere en el lugar do las aguas se prenden, entroa que la plena de las aguas sea plegada á la puent de Tarazona que pasa á Santa María, et alli puedan los ditos alamines ó el uno poner senyal et un homen por guarda, por tal que las ditas aguas no les sean tollidas ni minguadas; et si se facía, que lo diga el dito homen á uno de los jurados, et luego qualquiere de los jurados, á qui fuere querellado, faga tornar entregament et complida la dita agua, en manera que sea satisfeyto de la mengua de la dicta agua, et sea punido el que lo aura feto por los jurados, en tal manera que por otro non sea osado de facer semblant embargo. Aquest scripto manda el senyor rey que tengan los homens buenos de Tarazona por remembranza de la sobre dita provision, tanto quanto á aturar. Esto fue feyto en el lugar de Magallón miercoles dos dias por salir del mes de agosto en el año de nuestro Senyor de mil CCC.XX".
Los tudelanos, exentos de pagar peaje. Ponz de Morentaina, vizconde de Aunay y gobernador de Navarra, ordena (1317, noviembre 23) a todos los peajeros del reino que permitan pasar a todos los vecinos de Tudela con sus mercaderías sin exigirles peaje, según privilegio de Felipe el Luengo, confirmatorio de otros anteriores, presentando dichos vecinos carta de testimonianza del alcalde, justicia y jurados con el sello del concejo.
Escribanías de cristianos y de moros: 1318. Sabemos de su existencia. Por una parte, Simón Aubert, abad de Miranda, procurador del rey y de Pierres Bertrán, canciller de la reina, arrienda (1318, febrero 3) a Ferrán Sánchiz, notario de la Corte, la escribanía de las cartas que se autorizan con el sello del rey entre los cristianos de Tudela, por tiempo de tres años, por 100 sueldos de sanchetes o torneses chicos. Por otra, Audemelit, hijo de Muça Alpelmi, moro de Tudela, reconoce (1318, febero 11) que tiene a tributo, por tiempo de dos años, la escribanía de los moros de la letra morisca en la villa de Tudela, por la que abona anualmente 10 libras y 10 sueldos de sanchetes o torneses chicos, la cual escribanía recibió de Martín Pérez Andolín, clérigo de Olite y procurador de Simón Aubert, abad de Miranda y procurador del rey, y de Pierre Bertrán, canciller de la reina.
Matanzas de judíos. Objeto continuo de envidia y codicia, la comunidad judía de Tudela fue blanco del odio de los "pastorelos" franceses que, tras atravesar Somport, atacaron a las juderías de Estella y Tudela en 1321. Durante el pogrom que asoló las comunidades hebreas de Navarra en 1328, los regentes del reino pudieron impedir el asalto de esta comunidad pero no la muerte de algunos judíos. Téngase en cuenta que la judería pagaba en concepto de pecha más que ninguna otra población navarra, incluida la capital. Pese a ello, las persecuciones continuaron, produciéndose emigración o conversiones en masa, en especial en 1391.
Petición a Juana II sobre régimen municipal: 1330. El concejo elevó al rey consorte Felipe de Evreux una súplica para reformar su fuero. Solicitaba, entre otras cosas, tener alcalde perpetuo removible por la reina o el gobernador de la misma y que los jurados fueran elegidos "de los meyores e de los más sabios de la villa como ancianament solian ser e non por parroquias". También que "todos los otros fueros sean corregidos e emendados segunt aqueill (fuero) et qui quiere que de otro fuero usara en la villa de Tudela, ni en otros logares do el fuero de Sobraber corre, nin los falsará nin corrompirá, que de su persona sea feita justicia, et todos sus bienes sean confiscados al Rey". Dice Yanguas (1840) que en 1512 todavía se observaba en Tudela la práctica de nombrar jurados por parroquias, por lo que pudo haber dificultades para aprobar la reforma en su totalidad.
Batalla de Tudela: 1335. Tuvo lugar contra los castellanos y sin que se sepan demasiado bien las motivaciones. Los navarros contaron con el apoyo de los aragoneses, pero no pudieron sustraerse de una gran derrota y la pérdida, temporal, de Fitero y Tudején.
Nuevos regadíos: 1340. Juana II, por intermedio de su esposo Felipe de Evreux, comisionó a Fernando Eximeno o Jiménez, canónigo de Tudela, a Aparicio de Zaragoza, vecino de la mima villa, y a Rabi Azac, judío, para hacer abrir un regadío desde el río Aragón hasta Tudela y regar las heredades que el rey y los vecinos tenían en Murillo, Sourzladrón y Pullera y, desde allí, a un lado y otro del puente de Tudela.
Molinos y baños públicos reales: 1344. En 1344 el rey tenía en Tudela dos casas de baños públicos, la una en San Salvador y la otra en la puerta de Zaragoza. También tenía molinos en el río Queiles y en el puente sobre el Ebro, los cuales fueron donados en 1358 por el infante don Luis, gobernador del reino, al deán de Tudela don Juan Cruzat, y 40 cahíces de trigo de la pecha del lugar de Egüés, por sus servicios en embajadas en Castilla y Francia para la libertad del rey Carlos II cuando estaba preso en este último reino. Los molinos del rey en el puente de Tudela tenían 5 muelas llamadas la Capetz, Mailladera, Vence, Bacen y Davenchepieillos. Estos molinos no molían los días festivos; en una cuenta de su producto se decía: "primerament martes dia de Santa María, quincen de marzo, nichil por razon de la fiesta: miercoles siguiente, la muela Capetz y la etc. molieron para el señor rey el pan que las gentes darmas debian levar: domingo siguient, inchil por la fiesta".
La peste negra: 1348. Parece ser que extinguió su población en más de su cuarta parte.
Brujería. Muy anterior a los procesos de brujería en Navarra, aparece en un registro de cuentas de 1349 un tal Sanchuelo de Luesia, natural de Tudela y llamado Broxo, que se interpreta como brujo. Fue asesinado en el citado año y se ignora la causa. En las cuentas del alcaide del castillo de Estella aparece una mujer de Tudela, en el año 1279, multada por "dar yerbas" a otra.
Ordenanzas de los judíos: 1363. La aljama de los judíos de la villa hizo ordenanzas para su gobierno municipal en el año 1363.
Puerto fluvial. Poseyó Tudela un puerto fluvial de salida al Mediterráneo a través del Ebro, de importante trasiego comercial hasta el siglo XVIII. Las Bardenas, densamente arboladas, proveían de madera a los astilleros locales que fabricaban los copalos, barcos de unos 17 m a remo o vela, de mástiles desmontables para poder pasar por debajo de los puentes. En estas embarcaciones, que acaparaban el comercio fluvial entre Navarra y Aragón hasta Tortosa, se transportaron en los años 1365-1367 más de 10.000 guerreros destinados a la conquista de Albania durante el reinado de Carlos II el Malo.
En el Libro de Fuegos de 1366. La población del concejo se halla agrupada en barrios de los cuales el más crecido es el de la Magdalena. Otros barrios son; San Salvador, San Jaime, Santa María, San Jorge, San Julián, Santa María de las Dueñas (luego Trinidad) y San Pedro. En cuanto a la estratificación social había los siguientes fuegos y eclesiásticos:Francos pudientes465Idem pobres125Hidalgos 21 Moros 79 Judíos pudientes203Idem pobres 67 Eclesiásticos Canónigos y clérigos de Santa María 18Clérigos del deanado24 Clérigos del obispado de Tarazona22Prior de San Marcial 1 Prior de Santa Cruz1
Más conventos, menos baños: 1369-1376. En el siglo XII existían aún cuatro baños públicos situados en la puerta de Albazares (actual esquina de Calderón con Méndez Vigo), San Salvador, puerta de Zaragoza y el de David. La tendencia cristiana a sustituir baños públicos por edificios religiosos se manifestó una vez más en 1369 cuando Carlos II donó a las clarisas de Tudela, que habían derribado su convento situado extramuros, sus baños y carnicería vieja del barrio de San Salvador, frente al río Mediavilla, para que edificasen en sus solares iglesia y monasterio nuevos. También se deshizo el rey dicho año de la carnicería de cristianos. En 1376 otorgó otros bienes a Santa María y el huerto de Valdesereso y los baños de la puerta de Zaragoza a los regidores.
Instalación de una pañería: 1372. Se debió a la iniciativa de Carlos II El Malo. Constó de pelaire, tintorero, tejedor, hilanderas y cardadoras. v. TEJIDO.
Confiscaciones de bienes: 1377. En 1377 el deán de Tudela y el obispo de Pamplona, consejeros de la reina durante la ausencia de Carlos II, fueron castigados con la confiscación de sus bienes.
Título de Ciudad: 1390. Carlos III el Noble concedió a la villa, que disfrutaba de uno de los primeros asientos en Cortes, el título de Ciudad y que sus alcaldes tratasen de un anillo del escudo real en que los reyes eran elevados en las coronaciones. Al mismo tiempo les otorgó una feria desde el 23 de julio durante 23 días. A continuación transcribimos el texto que recoge la concesión de Carlos III el Noble a Tudela del título de la ciudad:

"Karlos por la gracia de Dios Rey de Nauarra, conde de Evreux. Fazemos saber a todos presentes et abenir que considerando el grant plazer et alegria que todo grant Seynnor et mayorment Reyes et principes qui usan de magestad real han y deuen auer de beer et aun en lures regnos et seynnorios logares nobles et seynnalados en los quales ayan gentes de grant estado et aqueillos siempre honrrar, amar et goardar entre los otros eillos estando merescientes et dignos desto. Et sea assi que nos esgoardando el bueno et noble asentamiento et comarca do nuestra villa de Tudela es hedifficada et poblada et la grand honrra et hornamiento de virtudes que ha seido los tiempos passados et es a pressent en las buenas gentes, vezinos, moradores et habitantes en aqueilla faziendo cosas tocantes et pertenescientes a toda obediencia, lealtad et nobleza, poniendo lures cuerpos a periglo de muert et sus bienes a perdicion, goardando et defendiendo la dicha villa et los terminos et limites de nuestro Regno et daqueilla contra nuestros enemigos et otros. Queriendolos remunerar desto et dar goalardon seynnalado et a perpetua memoria doctar et ennoblescer et de fecho mostrar por effecto la grant amor et buen querienza que nos auemos a la dicha villa et a todos los vezinos, habitantes et moradores en aqueilla a ffin que eillos se alegren et se trueben honrrados et exaltados entre los otros que se encoragen de siempre mas en su buen proposito, obediencia et lealdat continuar. De nuestra scierta sciencia, gracia especial, poderio et auctoridat real por nos et nuestros successores a perpetuo et para secula cunta yrreucablement la dicha villa auemos ennoblescido, fecho, leuantado et ordenado ennoblescemos, leuantamos, fazemos et ordenamos por las presentes CIUDAT et queremos que el dicho logar sea Ciudat et por tal sea tenida et nombrada et todos los vezinos, moradores et habitantes de aqueilla et vezinos deilla que a present son o por tiempo seran sean ciudadanos et por tales se puedan nombrar, dizir et tenir et por los otros tales sean dichos, tenidos et nombrados et usen francament et liberalment de tales priuilegios, honnores, noblezas, costumbres et franquezas como han usado et usan et costumbran todos los ciudadanos, habitantes et moradores en ciudat et que por tales sean reputados et tenidos en todas plazas et logares que seran o acaesceran. Mandamos a nuestro Logartenient, gouernador, alfferiz et a quoalesquiere otros nuestros officiales, Justicieros et subditos de quoalquiere estat o condicion que sean et a cada uno deillos segunt perteneztra que la dicha villa goarden et cognozcan por Ciudat et todos los vezinos, habitantes et moradores en aqueilla que a present son o por tiempo seran por ciudadanos et fagan et conssientan gozar et usar paciblement de nuestra present gracia, priuillegio et nobleza et de todas las franquezas et noblezas pertenescientes al estado et dignidat de aqueilla sin les fazer nin soffrir ser fecho el contrario en alguna manera, car assi lo queremos et nos plaze como dicho es. Et que esto sea firme et estable a siempre jamas. Nosauemos fecho poner nuestro sieillo en las presentes. Datum en la dicha Cibdat XXº dia de mayo laynno de gracia mil CCC et nouanta. Por el Reyvos present J. Ceilludo. Documento fechado en Tudela el 20 de mayo de 1390".

Ref. Luis María Marín, Historia de la villa de Tudela desde sus orígenes hasta 1390.
Exoneraciones: 1392. Carlos III mandó en 1392 observar la costumbre y exención que los tudelanos tenían de contribuir con ropas, camas y otras cosas a las personas reales y sus comitivas cuando llegaban a dicha ciudad. Los judíos pagaban anualmente una cantidad por dicha exoneración.
Nuevo regadío: 1413. En 1413 se construía un nuevo regadío en el Ebro para regar los términos de Mosquera, Fontellas y Ribaforada. El mariscal del reino, Godofre, ayudado por su padre Carlos III, ayudó en parte por las tierras que poseía en Ribaforada y Fontellas.
Tintorería municipal: 1418. Carlos III donó a la ciudad la tintorería situada bajo el puente de la misma y un molino batán, con la condición de que los tudelanos mantuvieran siempre el establecimiento en buen estado, de manera que no hubiese necesidad de llevar a teñir los paños al reino de Aragón. v. TEJIDO.
Encauzamiento del Ebro: 1420. Habiendo sido informado el rey de que si no se ponía un pronto remedio, el río Ebro iba a tomar otra dirección a su paso por Tudela, dejando en seco el puente y los molinos, comisionó a Juan Périz de Mailleta y Sancho de Aibar para reconocer los terrenos y hacer las reparaciones necesarias.
Testamento del canciller Villaespesa: 1421. En 1421 Francisco de Villaespesa, doctor en decretos y caballero canciller de Navarra, hizo testamento disponiendo que fuese enterrado en la capilla de San Gil de Santa María de Tudela, cerca de la gran puerta mayor, y que nadie se enterrase en su sepultura sino doña Isabel Uxué su mujer: "que se fundase una capellanía y que su capellán fuese tal que viviese honestamente, que no fuese público concubinario, et honestament sea vestido, et especialment, que en manera alguna aillí non celebre sin calzas, car deshonesta cosa es el capeillan teniendo las cambas nudas et espulladas, ante el altar celebrando, haya de parescer á lo que serán presentes oyentes su misa; et que si el contrario ficiere, el tal capeillan que celebrare sin calzas, pierda tanto por cada vegada quanto á eill competría en aqueil día."
Soto de Entrambasaguas: 1431. En 1431 el recibidor de Tudela dio a censo perpetuo las viñas del rey en el soto de Entrambasaguas (luego Enmedio) a Juan de Caparroso bajo la condición de que si no pagaba 84 sueldos fuertes al año cayese en comiso. Se le prohibió que lo dividiera, vendiera, enajenara a hombre de religión, santuario, aniversario, caballero, infanzón, leproso, judío ni moro.
Derecho a las Bardenas (1461) y peleas con los roncaleses. En 1461 Juan II declaró que el Fuero de Sobrarbe concedido a Tudela comprendía el disfrute ilimitado de las Bardenas. Los tudelanos y los roncaleses tuvieron encuentros muy violentos, incluso con heridos y muertos, por el derecho de pastar en las Bardenas, dice Idoate en Rincones..., [t. III, pág. 192]. El primer encuentro grave tuvo lugar el 30 de noviembre de 1498 en el cabezo denominado Cuerno de Otxarano; hubo en esta ocasión 30 muertos, llevando la peor parte los tudelanos. Posteriormente tuvo lugar un segundo encuentro en el barranco de Rada, donde murieron por lo menos dos tudelanos y cuatro roncaleses.
Pleitohomenaje por el castillo: 1467. En el año 1467 tuvo lugar en Tudela una serie de tratos entre la princesa doña Leonor de Navarra y la reina de Aragón, asistidas por el obispo de Pamplona y el arzobispo de Zaragoza respectivamente. Una de las cláusulas del acuerdo fue que mosén Pierres de Peralta hiciese pleito-homenaje por el castillo de Tudela, en nombre del rey don Juan.
Exención de alcabalas e imposiciones: 1469. [Idoate en Rincones..., t. III, 297-401]. El rey Juan II concedió a Tudela en el año 1469 el privilegio de la exención del pago de alcabalas e imposiciones, por haber resistido contra don Gastón de Foix. A cambio de esta gracia la ciudad se comprometía a tener siempre a punto "cinquenta hombres a caballo con sus buenas armas y caballos, dispuestos para la guarda y defensión de la dicha Ciudad e habitantes de su castillo y fortaleza della, por beneficio del Reyno". Pero la princesa-gobernadora doña Leonor logró de la ciudad la entrega de 2.000 libras anuales por las alcabalas. En el año 1513 Fernando el Católico les confirma la mencionada merced y en el año 1520 hace lo mismo el emperador Carlos con motivo de su visita a la ciudad elde febrero.
Juramento de su Fuero por Francisco Febo: 1481. Siempre que un rey o reina de Navarra llegaba a la ciudad, ésta le exigía el juramento de sus fueros y privilegios antes de entrar en ella. En el archivo de Tudela halló Yanguas (1840) el que en 1481 prestó el rey Francisco Febo de Navarra.
Protectora de herejes: 1486. La ciudad protegió en 1486 a los herejes huidos de Aragón resistiéndose a entregarlos a la Inquisición y amenazando a los inquisidores con echarlos al río. Fernando el Católico amenazó a la ciudad y también a las autoridades eclesiásticas, por lo que Tudela hubo de someterse.
1498: expulsión de los judíos. También hubo de plegarse Navarra a la presión racista de Castilla que expulsó a los judíos en 1492. En 1498 fue expulsada esta minoría del reino de Navarra. Quedaron en Tudela 186 judíos conversos y 200 casas vacías.
Derechos de almadía: 1510. Según refiere Idoate en Rincones... [t. III, 383 y 384], en el año 1510 se entabló un curioso pleito entre Tudela y Villafranca, sobre el peaje de las almadías del río Aragón a su paso por Villafranca. Los de Villafranca cobraban a todas las almadías una cuota según pasaban por su presa. Alegaban que los maderos producían graves daños. Los de Tudela protestaron, considerando que los ríos Aragón y Ebro eran caudalosos y como tales era libre la navegación por ellos. Una primera sentencia reconocía a los tudelanos el derecho a pasar por la presa de Villafranca, quedando obligado este pueblo a construir una rampa de deslizamiento para poder cobrar un real por almadía, cantidad inferior a la que cobraban anteriormente. Sin embargo aún siguió el pleito por más tiempo. Otro pleito similar tuvieron los tudelanos con los de Caparroso en el año 1505, fallando el tribunal la misma sentencia que en el caso de Villafranca.
Fiel a sus legítimos soberanos: 1512. Durante la conquista del reino de Navarra por los ejércitos de Fernando el Católico, la ciudad, pese a haber sido conquistada gran parte de la Ribera y entregada Pamplona, se mantuvo extremadamente fiel a los reyes de Navarra, D.ª Catalina I y Juan de Albret. Yanguas publicó (1840) los mensajes y comunicaciones cruzados entre la ciudad y los sitiadores y ésta y los legítimos soberanos, colección de documentos que reflejan la acendrada lealtad de los tudelanos. El 14 de agosto de 1512 el arzobispo de Zaragoza, D. Alfonso de Aragón, viniendo de Aragón con una columna de 3.000 hombres de infantería y 400 caballos, tras tomar las plazas de Corella, Cintruénigo y Cascante, llegó a las puertas de Tudela y ofreció muy ventajosas condiciones a cambio de la entrega de la ciudad, a las que ésta respondió con una escandalizada negativa y la petición de auxilio a los reyes. El 17, la ciudad escribía la siguiente carta a sus soberanos: Carta de la Ciudad a los reyes de Navarra "Con otros mensajeros nuestros, Anton de Eguarás y Juan de Rada nuestros vecinos, tenemos escrito largamente á vuestras Altezas el trabajo y peligro tan grande en que estamos y la perdición y destruccion de este su reino. Ayer lunes, que era 16 del presente mes, vino a esta ciudad Micer Leandro Coscón, protonotario apostólico, secretario y mensajero del arzobispo de Zaragoza, el cual nos presentó una carta mensajera con un cartel firmado de su mano é sellado con el sello de sus armas, copia de lo cual todo enviamos á vuestras Excelencias, porque vean la grande afliccion y agonía en que estamos puestos: habemos respondido de nuestro parecer al dicho arzobispo como verán por la copia de la carta que con la presente enviamos. Tenemos avisos, continuamente, de los ejércitos que, asi en Castilla como en los reinos de Aragon, se aderezan para venir sobre nosotros, con proposito de no volver atrás hasta haber esta ciudad á su mano; y, si nos ponemos en defensa, con deliberacion de la destruir, dentro y en sus términos y bienes; ya el rey D. Fernando es llegado, segun nos certifican, en Logroño con el mismo propósito. Es cierto, muy excelentes Señores, que en lo que nosotros es, estamos muy conformes á perder nuestras vidas con todos los bienes por vuestro servicio; pero, como con los dichos mensajeros enviamos á decir, no nos hallamos con tantas fuerzas, ni tan acompañados como queriamos, por ser solos, que ninguna villa, ni lugar de la merindad, se quiere encerrar con nosotros, ni traer ningunas provisiones, esperando de dia en dia los ejércitos que decimos y la furia del rey Fernando; y no podemos creer donde sea el socorro y remedio nuestro, sino sola la esperanza de nuestras pocas fuerzas, y el favor de vuestras Altezas. Con la mayor humildad que podemos les suplicamos les plega darnos consejo, y el posible remedio, como de vuestra Magestad esperamos; cuyas vidas, y estados nuestro Señor por luengos tiempos acresciente, como sus reales ánimos desean: de la ciudad de Tudela a 17 dias del mes de agosto año de 1512. De vuestra real Magestad muy humildes súbditos y naturales servidores que sus reales manos besan. -Los alcalde, justicia, é jurados de la ciudad vuestra de Tudela. -Pedro Copin notario". En vano formuló Fernando el Católico toda clase de amenazas y promesas. Tudela esperaba la ayuda de la reina de Navarra, que no pudo hacerse efectiva. Habiendo sido excomulgados los monarcas navarros por la bula "Pastor ille Coelestis", el mismo rey Fernando advertía a Tudela del peligro que corría obstinándose en seguir la causa de unos reyes excomulgados. El 3 de septiembre escribían los tudelanos su última y angustiada carta a los mismos: "Muy altos y muy excelentes príncipes, reyes y señores: el último dia del mes de agosto del presente año de 1512, inviamos á vuestras Altezas un correo haciéndoles saber la agonía y peligro tan grande en que estamos, y los dias y término que tenemos y que sobre ello enviabamos al arzobispo cuatro ciudadanos, los cuales por intercesion de D. Francisco de Lima y de muchos caballeros nuestros amigos, que estan con el mismo arzobispo, alcanzaron quince dias, dentro de los cuales, si vuestras Altezas nos socorrieren poderosamente, quedarán servidas como lo desean, igualmente que nosotros. Para su seguridad nos demanda el arzobispo veinte hombres de esta ciudad, y que los inviemos luego en rehenes, entregando á mas de esto las torres del portal de Calahorra. No podemos sin grandisima lástima y dolor, que á nuestros corazones aflige, escribirles esta; pues vemos que todo este vuestro reino ha jurado al rey Fernando por su rey, todos los caballeros, los alcaldes de córte, jueces de consejo, y todos en general quedan ya por él, y que quedamos nosotros sin esperanza de remedio, sino sola la fe que con vuestras Excelencias tenemos. Si dentro de los quince dias no nos viene el socorro, llegaremos al estremo de no poder menos de entregar esta vuestra ciudad al rey Fernando; pues otra cosa no podemos hacer. Asi, muy excelentes señores, humildemente les suplicamos nos envien, con el portador, el socorro que nos libre del descargo que á nosotros cumple, y quieran vuestras Altezas hallar mas poblada esta su ciudad de nuestros hijos, que no de estrangeros. Dios todopoderoso ensalce y prospere las vidas y estados de vuestras Magestades: de la ciudad vuestra de Tudela a 3 dias del mes de setiembre de 1512 años". Al no acudir auxilio, la metrópoli ribereña, sin posibilidad de ayuda y teniendo devastada e incendiada toda la comarca, se resignó a pedir primeramente una tregua y a capitular, más tarde, el día 9 de septiembre. A su vez el rey Fernando el Católico se había situado estratégicamente en Logroño durante el mes de agosto con miras a la conquista de Tudela y del resto de Navarra. El 10 Tudela envía delegados a Logroño para reconocerle como rey y jurarle fidelidad. El 4 de octubre siguiente se presentó en Tudela Fernando el Católico, quien, según la costumbre, antes de entrar en el pueblo, juró los fueros y privilegios de la ciudad y de su morería, y luego repitió el mismo juramento en la iglesia: "En la ciudad de Tudela del reino de Navarra anño mil quinientos y doce, dia de Sant Francisco, que se contaba cuatreno del mes de octobre del dicho año, el muy alto cathólico y muy poderoso príncipe, rey e señor D. Fernando por la gracia de Dios rey de Aragón, de Navarra, de las dos Sicilias, de Jerusalen, de Valencia, de Mallorcas, de Cerdenya, y de Córcega, conde de Barcelona, duque de Atenas y de Neopatria, conde de Rosellon y de Cerdanya, marques de Oristan y de Gociano, hizo el presente é inffrascripto juramento ante de entrar en la ciudad de Tudela en la puerta llamada de Zaragoza, segunt que es usado y acostumbrado facer por los reyes antepassados del dicho reino y de la dicha ciudat. Yo D. Fernando, por la gracia de Dios, rey de Aragon y de Navarra: por la presente juro é conffirmo los fueros y privilegios usados y por usar, exhenciones, gracias y mercedes, de la mi ciudat de Tudela, y de la morería de aquella, dados y concedidos por los reyes antepasados de la mi dicha ciudat y moreria; é juro á Dios y á la cruz . y á los santos cuatro evangelios, en que pongo mi mano, que como rey e señor de la dicha mi ciudat, é morería de Tudela, guardaré y faré guardar los susodichos fueros, privilegios usados e por usar, gracias e mercedes, desfaciendo las fuerzas y violencias, amejorando aquellos y no empeorándolos. En el año 1514 Fernando el Católico concedió a Alonso Sanz de Berrozpe los censos de las sinagogas de la merindad de Tudela, como premio a la ayuda prestada durante la conquista de Navarra.
Colaboración tudelana con el segundo intento de reconquista: 1516. A comienzos de 1516 el mariscal Pedro de Navarra penetró por el Roncal con 1.200 soldados, siendo derrotado en Isaba el 23 de mayo. En Tudela, uno de los focos más importantes de conspiración anticastellana, fueron destruidas por los ocupantes las murallas defensivas de la ciudad.
Expulsión de los moros tudelanos: 1516. Pese a las solemnes promesas de Fernando el Católico, al ser incorporada Navarra a Castilla se puso en vigor en la misma la expulsión efectuada en este reino. Fueron expropiadas en 1516 200 casas de los mudéjares, cuya mezquita fue convertida en iglesia de San Juan Bautista. En 1508 habían sido derribadas las tiendas y ferrerías que poseía el rey en la Morería a fin de allanar el terreno para que sirviese para juegos de cañas, justas y otros ejercicios de armas.
Fidelidad a Enrique II: 1521. El 16 de mayo del año 1521 un ejército francés al mando de André de Foix, señor de Asparros, entra en la Alta Navarra por Roncesvalles con el fin de reconquistar el reino de Navarra para Enrique de Albret. Casi toda Navarra se levanta contra los castellanos. En Tudela es recibido triunfalmente Don Pedro de Navarra, hijo del mariscal de Navarra. Después llega el hijo del marqués de Falces, Don Antonio de Peralta, quien ocupa la ciudad y su merindad. Siguiendo las disposiciones del señor de Asparros, la ciudad de Tudela jura el 29 de mayo de 1521 al rey Enrique II de Albret. Queda en la ciudad Don Enríquez de Lacarra, encargado de levantar tropas para vigilar las fronteras castellanas. Pero el descalabro de Asparros en tierras castellanas y las derrotas de Noain, Barbatain y Esquíroz abren otra vez las puertas del reino a los castellanos y Tudela es nuevamente dominada, para desesperación de sus cristianos nuevos adjudicados a la Inquisición castellana.
Tudelanos en el saco de Roma: 1527. Uno de ellos se trajo el "auténtico" brazo de San Pedro que devolvió, más tarde, recibiendo en cambio otro brazo que recibió veneración en la iglesia de San Pedro. El capitán Berrozpe no sólo participó en el saqueo; casó en Roma y fundó una estirpe nobiliaria.
Juramento de Felipe II: 1551. El 20 de agosto del año 1551 el príncipe Felipe, futuro Felipe II, juró en Tudela los fueros de Navarra ante las Cortes del reino [Idoate, Rincones.... t. III, 42-44]. Las Cortes de Navarra se reunieron en Tudela el día 15 del mismo mes. El príncipe llegó el 19, siendo recibido bajo palio, portado por el alcalde, los regidores y justicia, en presencia del virrey y representantes de todo el reino. Al día siguiente el príncipe se dirigió a la iglesia mayor y, tras oir una misa rezada, subió a un "cadalso" preparado al efecto, donde, tras un breve discurso explicando los motivos de su visita, juró los fueros de Navarra. A continuación fue cumplimentado por todos los representantes de las Cortes.
Discusiones sobre hidalguía: 1555. Hacia el año 1555 hubo discusiones sobre hidalguía en la ciudad de Tudela [Idoate, Rincones..., t. I, 73-75]. Tuvieron lugar especialmente entre las familias de los Beaumont y los Pasquier, quienes se insultaron y retaron mutuamente mediante unos pasquines colocados en la Plaza Mayor y en algunos cantones, siendo la comidilla de la ciudad. Sufrió también ataques la familia de los Mur, acusada de ser judía.
Isabel de Valois en Tudela: 1560. La prometida del rey Felipe, Isabel de Valois, que había de ser la tercera esposa del monarca, llegó a Tudela en el mes de enero de 1560 [Idoate, Rincones..., t. III, 49]. La ilustre viajera procedía de Francia y se dirigía a Castilla con una distinguida comitiva al objeto de contraer matrimonio con Felipe II. Había sido recibida con honores en Pamplona, donde permaneció tres días, partiendo hacia Olite y Tudela, camino de Castilla.
Nuevo recinto amurallado: 1571. Se comienza a construir dicho año con fosos, fortificaciones y puertas. Sin embargo, Tudela no volvió a ser escenario bélico hasta la guerra de Sucesión de 1701-1714.
La horca de Murillo de las Limas: 1582. Según refiere Idoate en Rincones... [t. III, 167-172], en el año 1582 el entonces mariscal de Navarra, don Felipe de Navarra y Lacarra, levantó una horca en el término de Murillo de las Limas, merindad de Tudela. Enterado el tribunal de la Corte envió al licenciado Ulzurrun a Ablitas, donde se encontraba el mariscal. Este declaró que había erigido la horca para matar a los perros que entraban en sus dominios. Ulzurrun, ayudado por dos tudelanos armados de hachas, demolió el fatídico instrumento y leyó al mariscal una cédula de los oidores conminándole a presentarse en Pamplona en el plazo de diez días, so pena de 2.000 ducados. Asimismo mandó pregonar en Tudela la demolición de la horca y la absoluta prohibición de levantar otra. Tras el ajetreo jurídico producido por el suceso, el mariscal fue condenado a pagar una multa de 200 ducados por extralimitación de poderes en su jurisdicción.
Colocación de "La Manta": 1610. A fin de que quedara constancia de quiénes eran cristianos viejos en la ciudad y quiénes nuevos, la ciudad ordenó se colocara un lienzo en la catedral con los nombres de los conversos de los siglos XV-XVI. v. SANGRE.
Roces con los corellanos: 1632. El 11 de noviembre de 1632 una representación de Corella pasó arrogantemente por Tudela [Idoate, Rincones..., t. I, 178-180]. Se dirigía a la reunión de las Bardenas, cuyo disfrute poseía la ciudad desde hacía años. No gustó el paso de la comitiva a los tudelanos. Y, al día siguiente, cuando volvían los corellanos, los regidores de Tudela les obligaron a pasar por las calles más sucias de la ciudad. Esta afrenta costó a los regidores una multa de algunos ducados.
Protesta de los comerciantes: 1642. A petición del rey Felipe IV, Navarra preparó un tercio de 1.300 hombres en el año 1642 para servir durante cuatro meses en Cataluña y Aragón a cuenta del rey, contra los franceses que habían penetrado en aquella zona al mando del mariscal La Motte. El tercio salió de Navarra, entrando en Aragón por Cortes, mandado por el mariscal de campo don Jerónimo de Ayanz y Xabier. En Fuentes fue revisado este tercio por el rey y su valido, el conde-duque de Olivares, encontrando que ya faltaban 130 hombres. Entre los desertores figuraban muchos de la Ribera, de Tudela concretamente once. El tercio siguió hacia Alcañiz, mientras que el rey quería marchar hacia Lérida. Buena parte de las deserciones producidas se debía al desastre sufrido en el año 1640 por dos tercios navarros en Tamarite de Litera, donde en una noche murieron 600 navarros. Las Cortes decidieron que la quinta parte de un nuevo tercio fuera costeada por los comerciantes y hombres de negocios del reino. Estos protestaron enérgicamente, presentando antiguos privilegios. La protesta fue hecha por los componentes de la cofradía de Pamplona, una quincena de comerciantes de Tudela y cuatro de Corella. El tribunal les dió la razón, sentenciando que en adelante los comerciantes no debían contribuir de forma más costosa que los demás regnícolas.
Medidas contra los lobos: 1652. En el año 1652 [Idoate, Rincones.... t. II, 450-453], ante la gran cantidad de lobos que había en Navarra, las Cortes decidieron tomar medidas drásticas para extirpar la plaga. Se decidió que los propietarios de ganado pagasen tarja y media por cada cabeza de ganado mayor y la misma cantidad por cada veinte de ganado menor o diez de porcino. Con estos fondos se pagaría a los loberos, a razón de seis ducados por cada animal grande cazado y dos por cada cría. La mayoría de las ciudades, villas y lugares del reino protestaron contra esta ley, incluida Tudela. Uno de los argumentos aducidos en contra fue la lejanía de la capital para ir a cobrar la recompensa. Se resolvió que además de en la capital los loberos pudiesen cobrar en algunas ciudades, entre ellas en Tudela. La ley se mantuvo en práctica pese a las protestas, y fue corroborada en las Cortes de 1662.
Tudelanos en el tercio contra los franceses: 1677. En el año 1677 Navarra ofreció un tercio de 600 hombres durante 6 meses para luchar en Cataluña contra los franceses [Idoate, Rincones.... t. I, 113-115]. La ciudad de Tudela contribuyó con 90 hombres. Este tercio se congregó en Cortes de Navarra, de donde se dirigió a Gerona; sufrió un grave revés en la acción junto al río Orlina, siendo licenciado al cumplirse los seis meses estipulados. El mismo año se hizo un recuento de todos los comerciantes del reino de Navarra y de su capital, para que contribuyeran según su fortuna en la formación del tercio. Tudela dio un número de 32 comerciantes, con un capital total de 40.000 ducados aproximadamente.
Entre las productoras de aceite: 1688. Tudela, junto con Estella, Olite, Tafalla, Viana y Cascante, elevó [Idoate, Rincones..., t. III, 607-609] un memorial a las Cortes del reino en el año 1688, exponiendo los motivos por los que se debía tomar normas prohibitorias para la importación de aceite en Navarra. Alegaba que el aceite era una de sus principales fuentes de ingresos y que su producción abastecía todo el reino e incluso sobraba una buena cantidad para la exportación. Por su parte los pueblos de la Montaña eran partidarios de la libre importación. pues era más barato y favorecía el intercambio de otros productos de Navarra. Finalmente fue desestimada la petición de las ciudades mencionadas.
Con Felipe V durante la guerra de Sucesión. Durante la guerra de Sucesión la ciudad de Tudela se mantuvo fiel a Felipe V y en el año 1708 elevó al rey un Memorial de los servicios prestados. Organizó al principio de la guerra 20 compañías de a 60 hombres con sus capitanes, formando luego algunas más a las órdenes de miembros del regimiento. La ciudad fue fortificada levantándose un fortín en el lugar que ocupa la torre de Monreal. Envió dos compañías a su costo para guardar la Casa real del Bocal, convertida en depósito de municiones, hasta que vino el regimiento de dragones de don Melchor Enríquez, que quedó en Tudela de guarnición. Pero al retirarse esta fuerza los tudelanos hubieron de traer a la ciudad las municiones del Bocal, participando los vecinos en la tarea. Por orden del teniente general don Carlos de San Gil, asistió la ciudad con 150 hombres al campo de Ablitas, a la rendición de Mallén y al sitio de Magallón. Socorrió con más de mil hombres al coronel marqués de Santacara y fue en ayuda de Fustiñana las tres veces que se vió asediada; en la última las tropas enemigas lograron entrar en el pueblo, huyendo precipitadamente ante la llegada de los tudelanos. Fueron también en ayuda de Tarazona, aunque no se llegó a librar batalla por huir el enemigo. Además, debido a su posición estratégica ante los frentes de Aragón, Tudela hubo de facilitar hospedaje a numerosas tropas, lo que gravó considerablemente sus gastos. Tuvieron también graves pérdidas en ganados, sobre todo el que pastaba en las Bardenas. Por todos estos servicios la ciudad solicitaba al rey varios privilegios que de momento no fueron atendidos. El 24 de enero del año 1710 el rey Felipe V pasó por Tudela [Idoate, Rincones.... t. II, 33-36]. Fue cumplimentado por la Diputación, el Consejo Real y otras comunidades, que se trasladaron expresamente para ello desde Pamplona. Al día siguiente el rey y su esposa salieron a la mañana hacia Mallén. El día 26 partió para Pamplona la Diputación, a donde llegó el día 28. Las tropas partidarias del pretendiente Archiduque Carlos ocuparon en el año 1710 parte de Navarra. La ciudad de Tudela se sometió a estas tropas en septiembre de 1710, falta de ayuda para defenderse. A finales del mismo año las tropas del Conde de Melún expulsaron de Navarra al ejército del pretendiente, quedando definitivamente Tudela y todo el reino a favor de Felipe V [Idoate, Rincones..., t. I, 124].
Nueva visita de Felipe V: 1719. En el año 1719 pasó de nuevo el rey Felipe V por la ciudad de Tudela, según refiere Idoate en Rincones... [t. II, 38]. Fue cumplimentado por la Diputación, que se trasladó expresamente para ello desde Pamplona. La ciudad se llenó de forasteros, ocupándose todas las camas libres, sin quedar sitio ni para los miembros de la Diputación.
Tudela en el siglo XVIII. Durante el siglo XVIII el florecimiento de la comarca se refleja en el desarrollo urbano, que sobrepasa las murallas. La Plaza de los Fueros, sobre el Queiles (que se cubrió en el siglo XVII abovedándosela con los sillares del castillo), se abre estos años. Gran cantidad de casas nobles, palacios y edificios blasonados datan de este siglo. Con relación al casco tudelano del siglo XVIII dice Juan Antonio Fernández, que las calles eran estrechas y poco rectas, minadas de conductos subterráneos, bastante capaces, con casas de ladrillo muy elevadas, con pozo o fuente casi todas y que, en muchas, se conocían vestigios de baños y termas morunos. Podía identificar también el antiguo barrio de los mozárabes, "que hoy es parte del que llaman de San Julián" y añadía: "La mayor parte de sus edificios, y los nombres de sus calles, campos y ríos, son arábigos: las puertas principales de la ciudad fueron la del puente, la de Albazares, que suena a puerta destinada al tránsito del ganado vacuno y la de Zaragoza, llamada así porque conduce a aquella ciudad. Como instituciones económicas funcionaban: 1.º) Una junta de ganaderos, llamada del "ligallo", muy floreciente; con muchos miembros. 2.º) Una corporación de pelaires con muchos oficiales, fabricantes de paños y bayetas, con su batán y tintorería. 3.º) Un vestigio del antiguo gremio de sombrereros con cofradía fundada en 1604, bajo la advocación de Santiago. 4.º) Algunas tiendas de herreros en la calle de la Herrería, supervivientes de la antigua gran industria del Queiles, que pasa inmediato. 5.º) La fábrica donde se hacía vidrio. 6.º) La calle de Zurradores, en que vivían los curtidores de pieles, con tres "teñerías" en uso, ocupadas por pergamineros y guanteros. 7.º) Las seis jabonerías que fabricaban gran cantidad de jabón, con parte del aceite y hierba salobre del término. 8.º) Orcerías, cantarerías, tejerías, cordelerías y molinos harineros. Dice Fernández que uno, construido en 1602, costó más de 12.000 ducados, porque tenía cuatro grandes muelas y una gran presa. Antes funcionaron los que estaban edificados en los arcos del puente, que atribuye a los moros. Otro molino había en el río Almornet. Finalmente había más de veinticuatro molinos de aceite o trujales y ocho hornos de pan cocer. Aunque luego la ganadería entró en crisis, hallaremos en el área de la antigua merindad el trazado de las antiguas cañadas reales, como la que arrancando del N. de Cintruénigo, a orillas del río Alhama, llega a las mismas puertas de Tudela, al NO; o las que, saliendo al otro lado del puente sobre el Ebro, suben por las Bardenas arriba. Hay memoria de amojonamientos de 1757, 1767, 1771. Pero el uso es muchísimo más antiguo y arranca, cuando menos, de la reconquista cristiana. En la ciudad había también a fines del XVIII un crecido número de jornaleros agrícolas. Fernández consideraba que éstos constituían la mayor parte de la población. Creía que serían unos 1.000 hombres, con sus respectivas familias. Varios graneros, a modo de montes de piedad, procuraban remediar o aliviar su situación. Pero Caro Baroja opina que, a veces, este proletariado, urbano y agrícola a la par, pasaba por grandes crisis, semejantes a las observadas en grandes ciudades agrícolas del siglo, como Córdoba o Granada. Toda la Ribera -dice- contó con una clase semejante desde antiguo. Fernández daba cifras sobre la agricultura tudelana que se elevan mucho sobre las de otras partes y otras poblaciones. Graduaba la producción así: 1.º) Trigo: 27.930 robos. 2.º) Cebada: 11.940. 3.º) Habas: 930 robos; alubias: 670 robos. 4.º) Vino: 67.100 cántaros. 5.º) Aceite: 67.700 docenas de a doce libras. 6.º) Corderos: 7.000 cabezas. Esto sin contar considerable cantidad de cáñamo, hortalizas y frutas.
La navegabilidad del Ebro. Hasta Tudela bajaban los almadieros roncaleses, que pagaban, a su paso por el puente, dos reales de plata y 18 maravedises de Navarra, como se desprende de un Memorial elevado por el valle de Roncal a las Cortes en 1780. Gerónimo de Uztáriz nos da a conocer en su célebre Theorica... (1724) que. a partir de Tudela, se transportaban "en barcas chatas o planudas", hasta Tortosa y hasta el mar, "la pólvora, las bombas, granadas, balas de artillería y otros pertrechos que se fabrican en Navarra, como también otros géneros que se ofrecen llevar, aunque a costa de algunas descomodidades, particularmente en el Salto de Flix, donde se padece el gasto y embarazo de desembarcar, y volver a embarcar...". Uztáriz aboga por promover una mayor navegabilidad del Ebro como la efectuada en Flandes, Holanda y Francia, mediante "presas, inclusas y otros artificios".
Tudela vista por Jovellanos: 1801. Jovellanos visitó Navarra en 1801, entrando por Milagro. En sus Diarios puede hallarse esta anotación sobre Tudela: "lindísima Plaza, que sirve al Comercio y a los juegos de toros, obra cuadrada, hecha sobre un plan regular, con grandes balconadas, toda, al parecer, de ladrillo, bien lanillada y pintada al temple. Salimos al fin al camino o, por mejor decir, al gran paseo que está en él, adornado de álamos blancos robustísimos, aunque no tan bien cuidados como los de Logroño. Sigue después la carretera, ancha y bien construida y reparada con guijo, sin cobija ni guardarruedas, que no necesita, atravesando un inmenso olivar, que se tiende a una y otra mano más que nuestra vista, bien cultivado y regado, y que al extremo tiene viñas en el centro, dispuestas las filas de olivos para recibirlas. Le pasamos a galope, y siendo nuestro ánimo ir al Bocal en el divisorio de Fontellas, dejamos el coche y seguimos a pie, atravesando este lugar y siguiendo por la banqueta del Canal hasta el puente, que está frente de la fonda, donde, por ser ya noche cerrada, nos recibieron con hachas de viento. La fonda es una excelente casa, como fabricada al propósito, con gusto y buena dirección; tiene muchos y buenos cuartos, espaciosos y limpios, con chimeneas, alacenas y buenas comodidades. Tiene también un buen comedor y una buena necesaria; pero es tan sonora, que la conversación de seis mujeres con tres criados, dos carruajeros, cinco soldados y mil yentes y vinientes que se cruzaban con algazara en el piso bajo, subiendo por el cañón de la escalera, retumbaba de tal modo en el de arriba, que no se podía echar de la memoria aquel Ingeminat vozes auditaque verba reportat, que dice Ovidio de la ninfa Eco. Huevos y espárragos, buenas alcachofas, borraja cocida, lechuga cruda, hicieron una excelente cena para los que no somos carnívoros; mas de tal modo habían cargado de pimienta las alcachofas, que nos abrasaron, pero hubo buenas camas y buena noche.
Ocupada por los franceses: 1808-1813. El ocho de junio del año 1808, el general francés Lefebvre-Desnouettes, al frente de 8.000 hombres, llegó a las inmediaciones de Tudela, situándose en los montes de Cierzo. Inmediatamente envió un pliego al comandante de la plaza, conminándole a rendirse, pero éste contestó que no estaba el marqués de Luzán en la ciudad y que no podían decidir hasta su venida. A las tres de la tarde vino el general marqués de Luzán, pero al ver la proximidad del enemigo, montó en su caballo y huyó hacia Zaragoza. Los habitantes de Tudela, mal armados pero ordenados, salieron a los montes de Cierzo a hacer frente a los franceses, pero éstos les obligaron a replegarse hacia la ciudad. En sus inmediaciones trabaron nuevo combate, venciendo rotundamente los franceses y ocupando la ciudad. Tudela había de quedar en poder de las tropas napoleónicas hasta el fin de la guerra, salvo un corto espacio de tiempo en que entraron tropas españolas. Los franceses fortificaron Tudela, junto con otras poblaciones navarras, como medida contra las partidas de guerrilleros, que pululaban por todo el reino. Los diputados navarros, tras recibir una orden de José Bonaparte conminándoles a reconocerle como rey, salieron de Pamplona los días 29 y 30 de agosto de 1808 y vinieron a Tudela. Una vez en la ciudad ribereña, declararon la guerra a los franceses, publicando un manifiesto para enardecer el espíritu popular contra los invasores. El 7 de noviembre del mismo año la Diputación envió desde Tudela un documento a los alcaldes de toda Navarra incitándoles a tener a la gente preparada para un levantamiento popular. Pero el 23 del mismo mes los franceses vencieron a las tropas españolas en los campos de Tudela, ocupando toda la zona, por lo que los diputados tuvieron que huir hacia Aragón y Rioja. El 28 de noviembre del año 1809, las partidas de guerrilleros de Javier Mina, el "Marquesito" y "Cuevillas" se reunieron en Corella y decidieron acometer a la guarnición francesa de Tudela. Entró Mina el primero en Tudela, sorprendió a la guardia y llegó al puente, pero los franceses lograron refugiarse en el castillo de Santa Bárbara, donde se hicieron fuertes. Los guerrilleros se dedicaron al saqueo de las casas de sus enemigos y, como circulara la noticia de que una columna de 300 franceses se acercaba a Tudela a marchas forzadas, se retiraron de nuevo a Corella. El 26 de junio del año 1813, el general Clausel, con todas sus tropas de Navarra, vino a Tudela, procedente de Alfaro y Calahorra, huyendo de las tropas de Francisco Espoz y Mina. Al día siguiente, llevando consigo la guarnición de Tudela, púsose en camino hacia Zaragoza y apenas la retaguardia de sus tropas había dejado la ciudad, cuando entraba la vanguardia de las fuerzas de Espoz y Mina. Este, sin detenerse en Tudela, siguió en persecución de los franceses, trabando combate con algunos en olivares cercanos a la ciudad. Pero el grueso de las tropas en fuga logró llegar a Zaragoza y de allí trasladarse a Francia. Al final de la guerra el hospital de Tudela se hallaba repleto de heridos de los ejércitos aliados que entraron en Navarra y de los guerrilleros de la división de Espoz y Mina.
Realistas y constitucionales: 1820-1823. La Constitución de Cádiz fue jurada en Tudela el 12 de marzo de 1820 dándose este nombre a la actual Plaza de los Fueros. En abril de 1820 se funda en la ciudad navarra una Sociedad Patriótica con el nombre de "Sociedad Patriótica de la Constitución del Vencerol de Tudela", que coordinó sus decisiones y actuaciones con las de las Sociedades hermanas de Aragón, Barcelona y Logroño, así como de "Amigos de la Libertad", que se reunía en el Café de Lorencini de la madrileña Puerta del Sol. En abril de 1821 hay noticias de una nueva "Tertulia Patriótica" en la ciudad ribereña del Ebro [Ref. Gil Novales: "Las Sociedades... ", I]. En virtud de lo decretado por las Cortes de Cádiz en el año 1811, respecto a la abolición de los "privilegios exclusivos, privativos y prohibitivos procedentes de señorío", en Tudela se procedió en consecuencia [Idoate, Rincones.... t. II, 102 y 103]. En el año 1821 se quitó una argolla de la parte delantera del Ayuntamiento, donde antiguamente se colocaba a ciertos delincuentes. Intentaron también quitar unas cadenas colocadas en la casa de don Francisco Frías, pero el jefe político les escribió diciéndoles que no había lugar, pues no eran un signo de vasallaje, sino una distinción puramente honorífica por haberse hospedado en la casa el rey Carlos IV. El 21 de agosto de 1822 entraron en Tudela las tropas realistas al mando de Salaverri, en número de 500 infantes y 140 caballos [Idoate, Rincones..., t. II, 168-171]. Entraron entre las ocho y nueve de la mañana, obligando a los voluntarios constitucionales a refugiarse en la casa-fuerte. Amenazaron a los miembros del ayuntamiento, soltando a los presos de la cárcel y haciendo a su vez algunos prisioneros. Pero se presentó en las alturas de Santa Quiteria la columna de la milicia nacional de Soria, por lo que los realistas optaron por huir hacia las Bardenas, siendo hostigados en su huida. El 27 de enero de 1822 tuvo lugar un tumulto en la Catedral de Tudela, entre realistas y constitucionales [Idoate en Rincones..., t. II, 163 y 164]. La Milicia Nacional de Tudela organizó una función de acción de gracias a Santa Ana, viniendo a predicar el párroco de Santa María de Tafalla, don Antonio Moreno, acérrimo constitucional. En su sermón encomió a los voluntarios constitucionales, armando un gran escándalo un sector de los feligreses, hasta el punto que el predicador hubo de bajarse del púlpito. Tuvieron que intervenir los canónigos para acallar a la gente y cuando se restableció la tranquilidad Moreno prosiguió su plática. Al final de la misa salió protegido por los milicianos, siendo insultado por un vecino, que fue detenido y puesto en libertad seguidamente.
Voluntarios realistas: 1824. Como en otras partes de Euskal Herria, acogiéndose a una RO del Gobierno, se constituyó en Tudela un batallón de voluntarios (8 compañías y un tercio de caballería). La bandera la regaló la Sociedad Económica Tudelana. El batallón fue prudentemente disuelto por el Virrey en vísperas del estallido de la I Carlistada, lo cual determinó, probablemente, que los voluntarios carlistas abandonaran subrepticiamente la ciudad, que permaneció en el bando gubernamental.
Visitas reales: 1828-1830. En mayo del año 1828 Fernando VII efectuó una visita a Navarra [Idoate, Rincones..., t. II, 18-20]. En diciembre del año 1827 la Diputación de Navarra había invitado al monarca a que pasara por Navarra a su vuelta de Cataluña y fue aceptada la invitación. La Corporación envió circulares a los pueblos, para que organizasen los festejos pertinentes al caso. Tudela se mostró un tanto remisa, alegando que su hacienda estaba muy pobre. Pero se fueron allanando las dificultades. El rey se alojó en la casa del marqués de Montesa, en la Puerta de Zaragoza. El arquitecto Nagusia hizo por encargo de la Corporación un obelisco, que fue instalado en las Bardenas. El 20 de septiembre de 1828 el rey Fernando VII y su esposa visitaron Tudela [Idoate, Rincones..., t. III, 56 y 57]. Los monarcas llegaron a las doce del mediodía, siendo agasajados por el Virrey, la Diputación y otras corporaciones oficiales y particulares. Cabe destacar la presencia de una engalanada representación de Corella, acompañada de gran número de corellanos. Al día siguiente, a las seis de la mañana, prosiguieron los reyes viaje hacia Tafalla. En agosto del año 1830 el infante don Francisco de Paula y su mujer visitaron Navarra [Idoate, Rincones..., t. II, 20-24]. Visitaron también Tudela, trasladándose expresamente desde Pamplona a la ciudad ribereña.
Tudela a lo largo del siglo XIX. El verdadero desarrollo urbano extramural de la ciudad data del siglo XIX; se inicia en la otra orilla del Queiles y se amplia hacia el siglo en nuestros días. La revolución agrícola del siglo XIX dotó a la ciudad de una estación de ferrocarril y de industria local agroalimentaria. Al comenzar el siglo XIX la mayor parte de los vecinos se ocupa en la agricultura. El terreno es muy fértil, y recibe riego del Ebro, Queiles y del río de las Minas, llamado así por la que se abrió para conducir hasta él las aguas del río Alhama. Se obtienen al año 27.940 robos de trigo, 11.940 de cebada, habas, alubias, 67.100 cántaros de vino de renombre, gran cantidad de aceite, cáñamo, frutas y hortalizas. Posee gran cantidad de ganado lanar en los Montes del Cierzo y las Bardenas Reales, donde se crían anualmente 7.000 corderos. En Murillo de las Limas hay una famosa ganadería de reses bravas, propiedad de D. Xavier de Guenduláin, vecino de la ciudad. La industria tiene importancia: el gremio de pelaires, en aumento, elabora bayetas y paños de buena calidad. Para su servicio hay un batán y tintorería. Seis fábricas de jabón utilizan aceite de la cosecha local y hierbas salobres de la parte de Murillo de las Limas. Hay también tejerías, fábricas de cerámica, 24 trujales, dos molinos harineros, uno de ellos, demuelas, construido a orillas del Ebro en 1602. Subsiste la fábrica de vidrio, pero han desaparecido muchas herrerías que utilizaban las aguas del Queiles para templar el acero. Trabajan también tres tenerías para el servicio de pergamineros y guanteros. Cien años más tarde, sin haber disminuido en importancia la agricultura, la ciudad va haciéndose más industrial y comerciante: hay una importante azucarera, y varias fábricas de harinas, embutidos, regaliz, alcoholes, conservas vegetales, aguardientes, alpargatas, textiles, productos químicos, tejerías, lejías y jabones, cal, serrerías y diversos talleres. Trabajan varias sucursales bancarias y la estación del Norte, que enlaza con el ferrocarril a Tarazona, tiene mucho movimiento, aunque se perdió la oportunidad de haber obtenido el empalme de la línea de Miranda con la de Pamplona, que se realizó en Castejón por razones extraeconómicas.
Desamortización y estructura social en el siglo XIX.
1.- Crecimiento y transformación de la economía. Durante los cien años que median entre 1787 y 1887, la población de la Merindad de Tudela, el amplio territorio vertebrado por esta ciudad, pasó de 28.389 a 47.132 habitantes. Entretanto, la ciudad solamente creció desde las 7184 almas hasta las 9.213 de las mismas fechas. A diferencia de lo que ocurría en el resto de Navarra, la mitad siglo vió crecer su población, pero ese crecimiento tuvo un carácter marcadamente rural. Durante el siglo XIX la economía de la comarca, sustento de esa población en aumento, también creció y se transformó, pero mantuvo sus bases agrarias. La agricultura se limitaba en 1817 a los espacios regables, salvo algunos cultivos esporádicos en los montes. Pero si en esta fecha el suelo cultivado no sobrepasaba el 20% del territorio, para 1888 había doblado esa proporción mediante la ampliación del regadío y la conquista del secano. Durante el primer tercio del siglo XX ese proceso continuó hasta acercarse al 60% del suelo total en cultivo. La actividad pecuaria, pivote fundamental de esa economía durante el Antiguo Régimen, se transformó radicalmente. Los rebaños lanares, principal componente de la cabaña ganadera, sometidos a trashumancia y trasterminancia estacional, se redujeron a menos de la mitad para final de siglo y tendieron a convertirse en estantes. En contrapartida, y para servir a la ampliación del cultivo, la ganadería de labor (mulas, caballos y asnos) se multiplicó por algo más de dos. El crecimiento económico del siglo XVIII había terminado por dar un carácter comercial, tanto a la agricultura como a la ganadería de la comarca, permitiendo el ascenso de nuevos grupos sociales de comerciantes, arrendadores de diezmos y rentas, ganaderos, labradores... La orientación mercantil de la agricultura vino facilitada por las ventajas ofrecidas a la comercialización, tanto dentro como fuera del Reino, del aceite, el vino y el aguardiente. El paisaje cultivado de la Merindad lo protagonizaban, salvo en aquellos pueblos de señorío en los que el señor obligaba a cultivar trigo para cobrar las rentas, los viñedos y olivares. Estos últimos, que en un 90% pertenecían a mayorazgos e instituciones eclesiásticas, ocupaban en 1817 las dos quintas partes de la huerta de Tudela. Dados los obstáculos que imponían los gremios o mestas de ganaderos a la ampliación del cultivo en los montes, la población de la Merindad dependía regularmente para su alimentación de los envíos de trigo de las tierras centrales del Reino. En el capítulo ganadero, eran las lanas las que disfrutaban de buenos precios y de facilidades para su exportación a Francia. Durante el Ochocientos, la orientación comercial de esa economía se hizo aún más acusada, gracias a las mejoras en los transportes y a la apertura del mercado español tras la retirada de las aduanas del Ebro al Pirineo.

2.- La Reforma Agraria Liberal. Durante el convulso tercio inicial de la centuria la Monarquía borbónica dió paso a un Estado burgués, y esta transformación llevó consigo una reforma de las estructuras agrarias: la llamada Reforma Agraria Liberal. Los dos objetivos básicos de esa reforma fueron, por un lado, el establecimiento de un derecho de propiedad nítido y absoluto, y, por otro, la extensión de las relaciones libres de mercado a factores (tierra. trabajo y capital) y productos. La unión aduanera, la unificación de pesos y medidas, el fin de las tasas sobre los productos y jornales, la reforma tributaría, la abolición de los señoríos y de la fiscalidad feudal (diezmos, pechas), fueron algunas de las medidas integrantes de la reforma, pero las más características tuvieron que ver con la propiedad de la tierra, en un largo proceso que recibió el nombre de "desamortización". Consistió en un programa de liberación del factor tierra de las trabas que impedían su libre circulación en el mercado; en el caso de los bienes "amortizados" del clero y de los entes públicos (ayuntamientos, Estado, Corona, educación, beneficencia) se llevó a cabo mediante la nacionalización y venta en pública subasta; en el caso de los bienes de mayorazgos no medió incautación, sino que se dejó al arbitrio de sus dueños el conservarlos, dividirlos o venderlos. La nacionalización y venta de los bienes de la Iglesia afectó a más de mil quinientas hectáreas de cultivo (en torno al 10% del suelo agrícola de la Merindad), eso sin contar las tierras en las que el dominio se dividía entre la Iglesia y el cultivador (enfiteusis) ni las dehesas de pasto, en los sucesivos embates desamortizadores de 1798-1808, 1808-1813, 1820-23, 1834-52 y 1855-72. Las enajenaciones de bienes municipales comenzaron mucho antes de que se promulgase la llamada "Ley Madoz". El endeudamiento de las haciendas locales durante la guerra napoleónica y, más tarde, la carlista forzó la venta de propiedades municipales, en muchos casos a precios inferiores a los reales. En 1813-14, la ciudad de Tudela sacaba a la venta en pública subasta las 101 suertes en que se había dividido la "Mejana". Se trató de una subasta concurrida; el que más acaparó de los 63 compradores, sólo reunió 15 suertes. Seis años después, en un período de dificultades por las caídas de precios agrarios posteriores a la guerra, las 118 suertes en que se dividió el Soto de Enmedio y Comeo fueron rematadas por siete sujetos, dos de ellos testaferros del hacendado y ganadero de Villafranca José Benito Legarra, que se hizo así con 55 suertes. El mismo Legarra adquiría el mismo año las cuatro suertes en que se había dividido la extensa corraliza de Valdecruz. En 1855 se promulgó la llamada "Ley Madoz" o Ley general de desamortización que se dirigía contra los bienes comunales que reportaban ingresos a los ayuntamientos (bienes de Propios). Su aplicación tuvo que esperar sin embargo hasta 1862, cuando el gobierno moderado hizo suya la Ley de los progresistas. En ese intervalo, el Ayuntamiento de Tudela vendió en pública subasta a seis sujetos la mayor parte de sus propiedades. Con el permiso y, posiblemente, el aliento de la Diputación provincial, que veía amenazadas las competencias otorgadas por la Ley de 1841, se subastaron en 1858 los sotos de Ramalete, Tetones, Ciordia y Vergara y las corralizas de El Gamonar, Mateo Cabello, La Tranquilla, Nueva, Plana y Rabosillos. De esa forma, en aplicación de la Ley de 1855 solamente se vendió en Tudela un soto de 15 hectáreas, y en la Merindad algo menos de 3.500 hectáreas. La división de la facería de Montes de Cierzo entre sus congozantes al filo del siglo XX volvió a dotar a Tudela de un patrimonio comunal importante. Estas reformas institucionales permitieron el asentamiento de una sólida burguesía local de origen diverso (hidalgos, comerciantes, abogados, labradores o ganaderos), principales beneficiarios de la liberalización del mercado de la tierra. De los estamentos privilegiados del Antiguo Régimen, el Clero fue el peor parado: perdió sus propiedades, sus capitales (censos) y los ingresos del diezmo y primicia, sustituido por una contribución de culto y clero garantizada por el Estado. Los señores laicos no siguieron una trayectoria homogénea. Aquellos que gozaban de derechos feudales concentrados en un pueblo y cuyas economías no atravesaban momentos críticos, pudieron beneficiarse de la Ley de Señoríos de 1837 para transformar sus ambiguos derechos en propiedad de la tierra (Barillas, Cadreita, Cortes, Fontellas, Monteagudo), e incluso pudieron aumentar sus patrimonios participando en la desamortización. Para otros, la abolición de los mayorazgos supuso la venta de porciones sustanciosas de sus bienes, e incluso el embargo, para saldar deudas. Las reformas liberales facilitaron la sustitución de familias en el vértice de la sociedad tudelana. En 1821 las principales fortunas correspondían a casas nobles con asiento en Cortes por el brazo militar (Aperregui, Magallón, Veraiz...), a títulos nobiliarios forasteros (Marqueses de Iturbieta, Aravaca, Montesa...), a mayorazgos locales (ltúrbide, Labastida, Arguedas, Español, Frías...) e instituciones eclesiásticas (Cabildo catedralicio, Concepcionistas de Agreda, Convento de Santa Clara ...). En 1889, casi todos esos apellidos ocupaban lugares más modestos en la escalera; su espacio había sido suplantado por gentes procedentes del comercio (Frauca, Moneo, Gaytán de Ayala, González del Carpio...), las grandes cabañas ganaderas (Benito, Iribarren, Alaiza, Martínez) u otros sectores de la infanzonía (Maisterrena, Colmenares, Pérez de Laborda, Pujadas...), integrantes todos ellos de una burguesía agraria sólidamente arraigada en Tudela y su merindad. La mayor parte de la población permaneció ajena a los beneficios de la reforma burguesa. En la segunda mitad del siglo, las tensiones provocadas por una estructura social polarizada, fueron parcialmente mitigadas por la relajación de los controles sobre las roturaciones en el comunal y por algunos repartos de parcelas. Sólo por esa vía se produjo un acceso significativo a la propiedad por parte de la población jornalera. Con todo, el balance final del siglo XIX es el de una agudización de las diferencias sociales entre una minoría de grandes propietarios y una amplia masa de jornaleros con o sin tierra. La "cuestión social" que surgió de la revolución burguesa terminó por estallar en el primer tercio del siglo XX.
Republicanos y masones en Tudela. El 4 de octubre de 1868 tomó posesión el Ayuntamiento nombrado por la Junta Suprema revolucionaria navarra. Refiere Iribarren ("V. N.") que al proclamarse la I República en el año 1873 salieron por las calles grupos de republicanos tocados con gorros frigios y que los campesinos, en su mayoría carlistas, les llamaron pementones. Se constituyó nuevo Ayuntamiento, se creó un cuerpo de Voluntarios Republicanos y se llamó nuevamente Plaza de la Constitución a la de los Fueros. Destacó en Tudela la logia masónica llamada "Vega del César", establecida alrededor de 1888 por Aniceto Giral, aragonés, y José Alfaro, baztanés de Elizondo. Se expandió por su región, organizando grupos masónicos, especialmente en Tafalla [Ref. Arbeloa: La Masonería en Navarra...].
Elecciones en el siglo XIX. Elección de diputado en Cortes de 1-II-1891 (1). CANDIDATOS PARTIDOS VOTOSEduardo CastilloCarlista 746Andrés Arteta Conservador 290Calixto Camón Republicano 104 [Ref. "B. O. N. ", 4-II-1981. Filiaciones en "El Imparcial", 31-I-1891].
(1) No constan datos de uno de los 5 colegios electorales.

Elección de diputado a Cortes del 5-III-1893. CANDIDATOS PARTIDOSVOTOS Eduardo Castillo Tradicionalista 751 Martín Enrique de GuelbenzuFusionista 271 Agustín Sardá y LlaveríaRepublicano (1) 78 [Ref. "B. O. N.", 8-III-1893. Filiaciones en "La Epoca", 6-III-1893].
(1) Se presentó candidato por la circunscripción de Pamplona.

Elección de diputado a Cortes de 12-IV-1896. CANDIDATOS PARTIDOS VOTOSAquilino Frauca e Ibarra Conservador 614Miguel Irigaray Carlista 610 Martín Enrique de Guelbenzu Fusionista12 [Ref. "B. O. N.], 15-IV-1896. Filiaciones en "La Epoca", 13-IV-1896].

Elección de diputado a Cortes de 27-III-1898. CANDIDATOS PARTIDOS VOTOS Miguel Irigaray Carlista 675Martín Enrique de Guelbenzu Liberal 323 [Ref. "B. O. N.", 30-III-1898. Filiaciones en "El Imparcial", 28-III-1898].
Elecciones 1900-1923. Elección de diputado en Cortes de 19-V-1901. CANDIDATOS PARTIDOS VOTOSAlfonso Martos y Arizcun Conservador 625 Martín E. de Guelbenzu Liberal 289 [Ref. B. O. N.", 22-V-1901. Filiaciones en "El Imparcial", 20-V-1901].

Elección de diputado en Cortes de 26-IV-1903. CANDIDATOS PARTIDOSVOTOS Eduardo Díez de Ulzurrun Conservador 825 Martín Enrique de GuelbenzuFusionista 666 [Ref. B. O. N. ", 29-IV-1903. Filiaciones en "El Imparcial", 9-IV-1903].

Elección de diputado a Cortes de 21-IV-1907. CANDIDATOS PARTIDOSVOTOSEduardo Castillo Piñeiro Carlista 1.048Froilán Méndez VigoConservador 398 [Ref. "B. O. N.", 24-IV-1907. Filiaciones en "La Epoca", 22-IV-1907].

Elección de diputado en Cortes del 8-V-1910. CANDIDATOS PARTIDOS VOTOS Lorenzo Sáenz y Fernández Carlista (1) 902 Salvador Guardiola y Sunyet Canalejista (2) 809 [Ref. "B. O. N.", 11-V-1910. Filiaciones en "D. de N ",7 y 10-V-1910].
(1) Apoyado por todas las derechas.
(2) Apoyado por liberales y republicanos.

Elección de diputado a Cortes del 8-III-1914. CANDIDATOS PARTIDOS VOTOS Lorenzo Sáenz y FernándezCarlista 1.030 José M.ª Méndez Vigo Conservador 641 Alonso Colmenares Maurista 5 [Ref. "B. O. N.", 11-III-1914. Filiaciones en "D. de N.", 26-II-1914 y "El P. N.", 1-III-19141].

Elección de diputado a Cortes del 9-X-1916. CANDIDATOS PARTIDOSVOTOS José M.ª Méndez Vigo Conservador 1.167 Luis Martínez Kleiser Jaimista (1)591 [Ref. "B. O. N.", 12-IV-1916. Filiaciones en "D. de N.", 11 y 13-IV-1916].
(1) Apoyado por los mauristas.

Elección de diputado a Cortes del 24-II-1918. CANDIDATOS PARTIDOS VOTOS José M.ª Méndez VigoConservador 1.187 Ricardo Alvarez Espejo, M. de Castejón (1) 600 [Ref. "B. O. N.", 27-II-1918. Filiaciones en "D. de N.", 11-II-1918].
(1) Alianza electoral de jaimistas y mauristas. Hubo algaradas y desórdenes públicos desde varios días antes, según "D. de N.", en repetidas fechas.

Elecciones para diputado a Cortes del 29-IV-1923. CANDIDATOS PARTIDOSVOTOS José M.ª Méndez Vigo Conservador 1.431 José M.ª Ligués Aranguren Liberal425 [Ref. "B. O. N.", 2-V-1923. Filiaciones en "Euzkadi", 27-IV-1923].
1900-1936. Durante el primer tercio de este siglo la ciudad vio modificar sus modos de vida y relación en mayor medida que el resto de los núcleos de población navarros, a excepción de la capital. En ello influyó sin duda el que siguiera siendo la segunda población navarra. A pesar de que Navarra, por lo general, mantuvo durante este período un débil crecimiento demográfico. Tudela, por el contrario, había incrementado el número de sus habitantes en mayor medida que los porcentajes provinciales. Su carácter de centro urbano, comercial y moderadamente industrial, potenciaron su atractivo frente a otras poblaciones. Si bien uno de los factores importantes en el desarrollo económico de este primer tercio de siglo fue la ampliación de los sectores industrial y de servicios, el elemento dinamizador de éstos lo constituyó el potente impulso agrícola que posibilitó la ampliación del mercado de los productos agrarios, el cambio de uso del suelo agrícola y el crecimiento de la producción agrícola hasta extremos entonces desconocidos, sobre todo a partir de la segunda década de siglo. Algunas estadísticas y datos censales corroboran esas afirmaciones. Así, de los 9.449 habitantes con los que contaba Tudela en 1900, se pasó a 11.248 h. en 1930, y a 13.134h. en 1940. La densidad demográfica de la Ribera tudelana (o Ribera oriental), también fue la que más creció provincialmente durante este período, pasando de 28 h./km² en 1900, hasta los 39 h./km² en 1930. En relación a la sangría emigratoria que supuso en Navarra la pérdida de 59.628 efectivos entre 1900 y 1930, Tudela tuvo un saldo positivo para dicho período, +346 personas, (resultando el período de 1900-1910 el de mayores pérdidas, 810 personas; el de 1921-1930, también fue negativo, -346, mientras que la década de 1911-1920, fue de saldo positivo, +673, muestra del desarrollo económico indicado). En esta misma zona la superficie cultivada había pasado de 44.404 Ha en 1891 hasta llegar a las 100.005 Ha en 1935. Tendencias, en definitiva, de un impulso económico agrícola que mantuvo su expansión desde 1910, aproximadamente, para ralentizarse a comienzos de los años veinte, en los que surgieron problemas nuevos, como el derivado de la sobreproducción de uno de los productos claves en estos años, la remolacha. Precisamente en tomo a esta importante producción agraria se articularon desarrollos relevantes de otros sectores económicos, como el comercial de exportación a otras zonas limítrofes, concretamente cereales y productos de huerta como frutas y hortalizas, y, sobre todo, el de transformación industrial de productos agrarios, por medio de la puesta en marcha de harineras, conserveras y fábricas azucareras. Fue en 1916, cuando La Agrícola Industrial Navarra instaló una fábrica en Tudela, que llegó a envasar 1.503.587 Kg de azúcar en la campaña de 1918; o en 1922, obteniendo una producción de 211.000 sacos de azúcar, trabajando durante la temporada de 500 a 600 obreros, lo que da una idea de su magnitud e importancia. A excepción de esta fábrica, la industria tudelana de la época compartía las características de la industria navarra: dependencia del sector agrario y su carácter familiar y semiartesanal. Hacia 1932 había funcionando en Tudela dos conserveras vegetales, dos fábricas harineras, trujales de aceite, y otras pequeñas empresas diseminadas por la merindad, dedicadas a la fabricación de galletas, alpargatas, gaseosas, lejía, hielo, u otros como panaderos, toneleros o cesteros; pequeñas producciones a las que añadir en la propia ciudad, dos fábricas de electricidad, tres de fabricación de yeso, y cuatro de tejas y ladrillos. Una mínima ordenación social de la población, que tuviera en cuenta el proceso productivo, mostraba en 1934 algunas distinciones como la escasa relevancia laboral de la población femenina (en torno al 7% de la población activa), siendo su dedicación laboral más frecuente la de costurera o como sirvientas, mientras que el 88% declaraba en el Censo electoral su actividad habitual como sus labores. Entre la población masculina, por el contrario, declaraba trabajar el 96,5%, de los que el 53% lo hacía en el sector agrario un 32% se distribuía entre los dedicados a actividades industriales (6,9%)) servicios (13,6%), y pequeño comercio (11,5%); correspondiendo a profesiones liberales y otras cualificadas un 11%. Si el período republicano se caracterizó durante los dos primeros años del nuevo régimen, por reducir las altas tasas de analfabetismo existentes, dotando de centros escolares y de maestros, todavía la cuarta parte de la población censada en 1934 no sabía leer ni escribir, siendo las mujeres en general y los jornaleros entre los varones los grupos que mayores porcentajes suponían al respecto. Ante estas cifras y porcentajes que indican algo del desarrollo económico y ante esta somera descripción sociológica, hay que introducir la variable de las relaciones sociales que venían establecidas por el diferente grado de propiedad de los medios de producción y de la distribución de la renta para entender en profundidad el comportamiento de los grupos y clases sociales. Era en definitiva la propiedad de la tierra la que daba a sus detentadores capacidad de control social y poder político en Tudela. Poder que, hasta la llegada del régimen democrático republicano, estuvo jerarquizado y constituido oligárquicamente, debido al propio sistema político y a que la propiedad estaba muy desigualmente repartida, concentrándose entre trece grandes propietarios más de 1/5 parte de la superficie catastrada del municipio en 1930, mientras que pequeños y medianos propietarios suponían el 26% aproximadamente de la población activa agraria, y más del 70% eran jornaleros sin tierra. El funcionamiento del sistema político de la Restauración posibilitó que esta sociedad agraria se estructurara de forma que los intereses económicos de las élites quedaran bien garantizados. De hecho este sistema, anclado en el bipartidismo, se había caracterizado por la existencia de partidos políticos con escasa base social y militante, excepto el carlismo en nuestro caso; control social caciquil y generalizada compra de votos durante las campañas electorales; oligarquización del control político por parte de las élites; limitada, aunque creciente, utilización de la prensa durante las campañas políticas para lograr el favor de los electores, lo que daba suficiente capacidad política de maniobra a los partidos del turno. En el distrito de Tudela los diputados que resultaron elegidos durante las distintas convocatorias generales a Cortes fueron M. E. Guelbenzu (liberal, en 1901 y 1905); E. Díez de Ulzurrun (constitucional independiente, en 1903); E. Castillo Piñeiro (carlista, en 1907); L. Sáenz (carlista, en 1910, aunque fue anulada por irregularidades); José M.ª Méndez Vigo (datista, en 1914, 1916, 1918, 1919, 1920 -estas dos útimas por el art. 29-, y en 1923). A tenor de estos resultados, la importancia del carlismo en el distrito y en Tudela queda oscurecida, aunque no debe olvidarse su fuerza social manifestada en el logro de buenos porcentajes de votos en las convocatorias a las que se presentaron. Llama también la atención la ausencia de candidatos republicanos en el distrito, cuando esta corriente política existió organizada desde la caída de Isabel II y la proclamación de la I República. Las luchas políticas y sociales amainaron cuando el poder militar dio el golpe de Estado en septiembre de 1923. Republicanos, liberales, anarquistas, quedaron bajo el control dictatorial. Confrontaciones sociales se habían producido al calor de la concentración obrera que supuso el establecimiento de la azucarera. De esas fechas data la primera organización sindicalista en la ciudad, vinculada a la CNT sindicato que en 1920 impulsó una importante huelga que paralizó la fábrica durante semanas. Por su parte, la UGT no se organizó seguramente en Tudela hasta 1926, aprovechando la tolerancia con la que esta central contó por parte de Primo de Rivera. Pero la verdadera eclosión de las organizaciones obreras y democráticas no se produjo hasta la proclamación de la II República el 14 de abril de 1931. Junto al arrumbamiento del sistema político de la Restauración, cobró protagonismo la tradición liberal democrática de signo republicano que contaba con décadas de vida. Lo mismo hicieron las organizaciones obreras, UGT y CNT, atentas a la solución del problema agrario, de la consecución de la reforma agraria, de la vuelta al común de las corralizas privatizadas a lo largo del s. XIX, y en defensa de una nueva reglamentación de las relaciones laborales, contratos, salarios, bases de trabajo. La eclosión organizativa político social durante estos primeros años republicanos fue extraordinaria, muestra de lo cual es la existencia de agrupaciones locales prácticamente de todas las formaciones políticas y sociales, de izquierda y de derecha, que se dieron en el ámbito estatal. A ello acompañó una riqueza de medios de prensa. importante para una ciudad que no llegaba a los 12.000 habitantes: «Hoy», «El Eco del Distrito», «El Ribereño Navarro», «JOS», «Navarra», son los títulos de los medios de prensa que se publicaron en el ámbito local. También encontraron eco todos los problemas que caracterizaron al período en el ámbito de Euskal Herria. Con muy diversos matices respecto a otras zonas, se dieron en Tudela algunas de las peculiaridades políticas del período: persistencia del carlismo, aparición del nacionalismo vasco, la discusión y defensa del Estatuto Vasco desde un punto de vista democrático hasta 1932. También la evolución política similar a la provincial, desde posiciones mayoritarias en favor de las reformas propuestas por republicano-socialistas en el primer bienio, hasta la derechización creciente del electorado a partir de esa fecha, aunque mitigado en nuestra ciudad, y la recuperación de la ilusión reformadora tras las elecciones de 1936 y el triunfo de la coalición electoral del Frente Popular. Los resultados electorales así lo muestran. Victoria electoral contundente de los republicanos-socialistas en las municipales de abril de 1931, obteniendo doce concejalías por seis la coalición antirrevolucionaria. Repetición de resultados en las generales de junio de ese mismo año, aventajando la Coalición Republicano-Socialista al Bloque Católico-Fuerista, en 1.158 votos, mientras que las derechas eran claramente triunfantes en el cómputo general provincial. En 1933, el Bloque de Derechas consiguió invertir estos resultados, obteniendo 2.539 votos, frente a 1.088 los socialistas, 533 los radicales-socialistas, 337 los comunistas y 227 los republicanos radicales. Mientras que en 1936, agrupadas de nuevo las izquierdas, consiguieron imponerse electoralmente al Bloque Contrarrevolucionario por 2.655 votos frente a 2.575.
Votaciones en 1931. Elecciones municipales del 12-IV-1931. Concejales: PARTIDOS VOTOSCoalición republicano-socialista 12 Bloque de derechas6 [Ref. "D. de N. ", 14-IV-1931]. El 14 de abril de 1931 fue elegido alcalde Anselmo Blanco mientras una multitud se agolpaba fuera del recinto municipal entonando "La Marsellesa". A finales de 1932 el Ayuntamiento estaba compuesto por 4 radical-socialistas, 3 socialistas, 2 radicales,tradicionalistas, 1 de Acción Republicana, 1 independiente yvacantes. Alcalde: Aquiles Cuadra.

Elecciones de 28-VI-1931. CANDIDATOS PARTIDOS VOTOS Aquiles Cuadra de MiguelRep.-Socialista 1.785 Mariano Ansó Zunzarren Rep.-Socialista 1.759Mariano Sáez Morilla Rep-Socialista 1.755 Emilio Azarola GresillónRep-Socialista1.751Tiburcio Osácar EchalecuRep-Socialista 1.733 Rafael Aizpún Santafé Católico-Fuerista 602Tomás Domínguez Arévalo Católico-Fuerista599 Miguel Gortari Errea Católico-Fuerista 599Joaquín Beunza Redín Católico-Fuerista594José Antonio Aguirre Lecube (1) Católico-Fuerista584 [Ref. "B. O. N. " del 1-VII 1931].
(1) PNV.
No al Estatuto Vasco Navarro. En la primavera de 1931, a los días de instaurarse la República esta localidad no se adhirió al Estatuto. En la Asamblea del 10 de agosto de 1931 Tudela votó a favor del EVN. El día 19 de junio de 1932 este Ayuntamiento votó en contra del Estatuto Vasco Navarro, por medio de su representante Aquiles Cuadra de Miguel.
Elecciones 1933-1936. Elecciones del 19-11-1933. CANDIDATOS PARTIDOS VOTOSAizpún Derechas 1.956Arellano Derechas1.952E. Bilbao Derechas1.950 GafoDerechas1.950García Derechas 1.949 ZabalzaPSOE982 J. Alvarez PSOE 966OsácarPSOE 949Angulo PSOE 942Goñi PSOE 792 SáezPCE 625 LuriRep. Rad. Soc.533Ibáñez Rep. Rad. Soc . 337 Oliver Par. Rep. Rad .295Cristobalena Par. Rep. Rad . 225 Romero Par. Rep. Rad . 212YanguasPar. Rep. Rad . 207Urabayen PCE207Mendiola PCE 167 Zozaya PCE 161ArancetaPCE147Mtez. de Ubago Par. Rep. Rad .147Irujo PNV 21 J. A. Aguirre PNV 16EchaidePNV13 Izco PNV 13Esparza PNV 12Mtez. de Morentin Derechas1 [Ref. "B. O. N." del 22-XI-1933].

Elecciones del 16 de febrero de 1936. (1.ª y única vuelta). CANDIDATOS PARTIDOS VOTOSGortariDerechas 2.223 SalinasFrente Popular 2.220 BengarayFrente Popular 2.215 BasterraFrente Popular2.197 Monzón Frente Popular 2.179 Cuadra Frente Popular 2.100 AizpúnDerechas 2.092 ArellanoDerechas2.089 Domínguez Arévalo Derechas2.089ElizaldeDerechas 2.051Irujo PNV 85García Derechas 8Mtez. de Morentin Derechas 3 [Ref. "B. O. N." del 17-II-1936, filiaciones en el "D. de N."].

La dinámica reformista se puso de nuevo en marcha. Las reivindicaciones corraliceras, encauzadas a través de la alcaldía tudelana ostentada por Aquiles Cuadra De Miguel; la esperanzadora espera en la actividad legisladora de las Cortes; el renacido entusiasmo por las transformaciones sociales que avalarían al Estado social de derecho. Frente a estas posibilidades se cernían amenazadoramente las distintas tramas golpistas, la militar y, en Navarra, también la carlista. El 19 de julio, después de una inútil resistencia de algunos elementos de izquierda, guardias civiles, falangistas y carlistas, se movilizaron para acabar con esa tradición democrática de forma violentísima. La historia tudelana, como la del país, quedó rota ante la brutal represión que se cobró la vida de sesenta y siete tudelanas y tudelanos. Con ello finalizaba una época histórica, cuyos orígenes se remontaban muchas décadas atrás y se iniciaba otra en medio de un sórdido telón de fondo, plagado de terrores, desapariciones, represión y muerte.
Industrialización. La dinámica desarrollista de Tudela se vio favorecida por el Plan de Promoción Industrial (PPI) de 1964 que se coordinó con el Primer Plan de Desarrollo. Fue importante la afluencia de capitales, creación de industrias y de puestos de trabajo. Los sectores industriales que registraron un mayor impulso fueron los de alimentación, metal, construcción, química y electrónica. De las industrias instaladas en Tudela 16 tenían más de 50 trabajadores y 3 más de 500. En 1975 tenía Tudela el 456% de las industrias navarras con 368 establecimientos: 113 de la construcción, 89 del metal, 68 de la madera, 36 del textil, 23 de alimentación, 21 de materiales de construcción. Tudela se configuró como un centro especializado en fabricación de maquinarias Sanyo (aparatos y equipos de telecomunicación), Piher Navarra (electrónica), Industrias Mecánicas de Tudela (Inmetusa), SKF (rodamientos). Igualmente es importante el sector de materiales de construcción ENSISA y textil Gallego (confecciones). Asimismo, de Abonos Químicos, conservas y granjas: UVESA (piensos compuestos), ACINOSA (veterinaria), Ebro Química, etc.
Conflictividad social. Si Tudela fue escenario de una importante conflictividad social de origen campesino en tiempos de la Segunda República, la conflictividad registrada en el período franquista va a ser de origen obrero, si bien otros sectores, estudiantes y agricultores, también expresaron su descontento contra la Ley General de Educación (1970) y contra la política agraria (Guerra del Pimiento en 1973). A partir de 1971 Navarra se incorporó al grupo de provincias más conflictivas. En 1973 Navarra alcanzó el cuarto lugar en intensidad de huelgas. El sector que más huelgas registró fue el del metal. El tamaño de plantilla más activo fue el de más de 200 obreros. Los trabajadores manuales fueron los que más participaron en los conflictos. En los años setenta la lucha obrera se caracterizó por la organización de huelgas generales locales y por una gran solidaridad y politización. Las empresas radicadas en Tudela que más huelgas y paros protagonizaron fueron SKF, Sanyo y Piher, si bien empresas de menor tamaño y de distintos sectores también se movilizaron en momentos de amplia solidaridad. Mientras que los primeros conflictos obreros se vinculaban a reivindicaciones salariales y a protestas por las condiciones de trabajo, más adelante los conflictos se convirtieron en expresiones de solidaridad obrera y de reivindicaciones políticas. En los años 1976 y 1977 las huelgas de contenido político o antirrepresivo fueron lo más característico. En 1973 se produjo un fuerte crecimiento de la conflictividad con motivo de la huelga general de junio por Motor Ibérica. A partir de octubre de 1974 el crecimiento fue continuado alcanzando su punto álgido en 1977.
Dinámica conflictiva. A partir de la huelga general de Motor Ibérica, 14 al 22 de mayo de 1973, hay un salto cualitativo en Tudela. El 15 de mayo pararon Piher y Sanyo. Ese mismo año SKF registró un paro de 120 trabajadores durante 4 días por cuestiones salariales. En otoño de 1974 Comisiones Obreras de Navarra elaboró una plataforma reivindicativa para la negociación de convenios. En ese momento, ciertamente un otoño caliente, comenzó en Navarra un periodo conflictivo que llegó a su más alto nivel con la huelga general de enero de 1975, sin olvidar la jornada de lucha de 11 de diciembre de 1974. En esta última fecha Comisiones Obreras de Navarra convocaron un paro de 24 horas contra la carestía de la vida y por las libertades democráticas que fue secundado por 23.000 trabajadores navarros. En la dinámica de negociación de los convenios pararon en Tudela las empresas SKF el 14 de noviembre y durante 5 días consiguiendo un aumento de 4.000 ptas./mes y Piher que paró los días 30 de noviembre y 9 de diciembre con un total de 10 días de paro. Apoyando la jornada del día 11 paró SKF los días 11 y 12. El día 9 fue convocada una manifestación por CC.OO. en la Plaza de los Fueros, congregándose varios cientos de personas. El día 11, las empresas Piher, SKF, Ebroquímica, Inmetusa, Villanueva, y pequeños talleres pararon desde las 10 de la mañana. Los estudiantes de la Escuela Técnica Industrial (ETI) se reunieron en asamblea y acudieron a la concentración convocada por CC.OO. Por la tarde hubo dos manifestaciones, una en la Plaza de los Fueros y otra en el barrio de Lourdes. La lucha de convenios y los 1.500 despedidos en toda Navarra, junto a una sanción de dos meses en Potasas de Navarra, hicieron que 47 trabajadores se encerrasen en uno de los pozos de la mina durante 10 días, dando lugar a otra muestra de solidaridad de los trabajadores navarros en la huelga general del 12 al 18 de enero 1975. El 17 de enero, 380 trabajadores de SKF pararon en solidaridad. Posteriormente, por un problema de despidos pararon 123 durante 7 días. En el año 1975 el anuncio gubernativo del Estado de Excepción en Gipuzkoa y Bizkaia, y la proximidad de juicios sumarísimos a militantes nacionalistas tuvieron contestación en la jornada convocada el 11 de junio por las organizaciones clandestinas de oposición. En Tudela hubo asambleas en SKF, Piher y Sanyo. Con motivo de los juicios de 5 antifascistas, en el mes de septiembre, una convocatoria en Tudela de partidos políticos y CC.OO. lanzó la consigna de parar una hora. Este llamamiento fue seguido por diversos talleres y mediana empresa (Renault, Terrazos Jiménez y Morte entre otros). Los fusilamientos del 27 de septiembre provocaron una fuerte conmoción en la opinión pública, convocándose huelga general para el lunes 29 de septiembre. Entre el gran número de empresas que pararon, lo hicieron Piher y SKF de Tudela. El progresista Consejo de Trabajadores de Navarra elegido en las Elecciones Sindicales de 1975 acordó presentar a la patronal una plataforma reinvindicativa o Convenio General de Navarra para 1976. El mismo afectaría a 9.000 empresas y 104.000 trabajadores. Su finalidad era crear unas mínimas condiciones de trabajo a nivel general. La negativa de la patronal a negociar impulsó la organización de manifestaciones (22 de febrero 1976) en Pamplona y Tudela, lugar, este último, en el que tras una asamblea recorrieron el centro de la ciudad unos 1.500 trabajadores. Posteriormente, se iniciaron el día 23 paros de una hora. La relación de empresas que respondieron a los paros fue extensísima. Los acontecimientos acaecidos en Vitoria el 3 de marzo de 1976 en el trascurso de la disolución de una asamblea y en el que murieron a resultas de disparos de las FOP cuatro trabajadores, fueron respondidos en Navarra por una huelga general que duró cuatro días y que por su extensión e intensidad se puede considerar la más importante realizada en Navarra hasta ese momento (615.000 horas no trabajadas). Tudela, al igual que otras localidades fue escenario de paros y manifestaciones. El 12 de noviembre de 1976 la Coordinadora de Organizaciones Sindicales (CC.OO., UGT Y USO), convocó una jornada de lucha contra las medidas económicas del gobierno. Además de en Pamplona, hubo paros en Tafalla, Bera, Lesaka y Tudela. A finales de año, huelga de la construcción y en 1977 organización de una semana pro amnistía. La muerte de un manifestante en Pamplona motivó una huelga general ampliamente secundada en toda Navarra. Hubo encierros en varios ayuntamientos, Tudela entre ellos. El mes de mayo fue el más conflictivo hasta ese momento en Navarra. 1.616.825 horas no trabajadas en un total de 8.760 empresas. La legalización de las organizaciones sindicales en marzo de 1977 y las elecciones generales de junio hicieron que la conflictividad tuviera un paréntesis, continuando de manera notable hasta 1980, momento de inflexión y de cambio claro de tendencia. La actividad industrial de fabricación de material electrónico entra en los años ochenta en una fuerte crisis. Sanyo y Piher proceden a duros ajustes de plantilla en la perspectiva de conseguir superar la crisis y alcanzar una mayor competitividad. Más tarde lo hará SKF. El empleo y la actividad industrial presenta un claro proceso de contracción: 1974-4.176 empleos, 1984-2.527 empleos; el sector metalúrgico ha alcanzado en este último año el 73,5% del empleo industrial, mientras han bajado los del sector alimentario, conservero y construcción.
Sindicatos y partidos. Las características organizativas del movimiento obrero en Tudela fueron comunes a las de otras zonas de Navarra. Durante los años cincuenta y sesenta, las organizaciones con más presencia son las de origen apostólico. Estas organizaciones contribuyeron más tarde a nutrir los partidos y sindicatos de izquierda. En los años setenta Comisiones Obreras era la organización más importante. Un aspecto muy importante fue la implantación lograda por las organizaciones de izquierda radical marxista como MCE, ORT y PTE. MCE logró influencia en medios obreros y populares de Tudela ya en los años setenta, y logra mantener presencia desde principios de los años ochenta a través de la organización Asamblea de Izquierda de la Ribera y Asamblea de Izquierda de Tudela. Consiguen cargos electos en el Ayuntamiento y participan en las elecciones forales. La presencia del PTE fue resultado de la evolución de otro partido, el PCU, a su vez con parte de sus orígenes en la Larga Marcha, de influencia en medios estudiantiles y universitarios de Tudela y Zaragoza. Destaca también un influyente grupo de militantes del PSOE que desde los años 70 estarán muy presentes en la política navarra y tudelana, Francisco Alava, alcalde y presidente del PSOE, es uno de los casos. El PSN-PSOE en su actual etapa fue fundado en Tudela 19 de mayo de 1974.
Ecología/antimilitarismo. La existencia del Polígono de Tiro de las Bardenas suscitó el desarrollo de un movimiento anti-polígono de corte ecologista y antimilitarista que, desde finales de los setenta, organiza marchas reivindicativas al polígono. En 1979, en el curso de una manifestación, muere en Tudela Gladys del Estal.
Las primeras votaciones del postfranquismo. Elecciones del 15-VI-1977. PSOE4.002 PSP466 UCD 3.443 APN 429UNAI1.419 AM 208FDI851 AET 168AFN 734 UAN 132 PCE 502 FUT 15 FNI 478
El referéndum constitucional del 6 de diciembre de 1978 dió el siguiente resultado sobre un censo de 17.306 electores: Votos: 13.064 Abst.: 4.242 (24.55%) Sí: 11.063 (63,81%) No: 1.202 (6,94%) Blanco: 761 Abst. y No: 31,49%
Elecciones generales del 1-III-1979. (Censo electoral: 17.402). UCD 3.970 NV543 PSOE3.896 HB 350 UPN 1.498 LC 64 EKA 666 IR 24 PCE 660 LKI21 UNAI 551 PP 13 EMK 44 Abstenciones: 24,7% [Ref. "D. de Nav." del 3-III-1979].

Elecciones municipales del 3 de abril de 1979.
Para cubrir las 21 concejalías de este Ayuntamiento se presentaron ocho candidaturas: PSOE, UCD, PTE, PCE, EKA, Agrupación Tudelana Independiente, UNAI Y ANAI, agrupando la sexta a candidatos próximos a UPN, la séptima a la ORT y la última a EMK-OIC y HB. Los votos y concejales elegidos, sobre un censo de 17.402, fueron: PSOE con 3.614 votos: Francisco Alava Jiménez, Alberto Tantos Bordonaba, María Gracia Ribas Colomer, Antonio Bueno Navarro, José Antonio Pérez Sola, José Luis Pérez Pérez y Javier Otano Cid; UCD con 3.170: Juan Moya Arderius, María Carmen Aparicio Urmeneta, Enrique Castel-Ruiz Calvo, Manuel Ucar Catalán, José María Cuadra Gracia y Fernando Yanguas Zardoya; A. Tudelana Independiente con 1.780: Andrés Luis Escribano Boldoba, Pedro Félix Beamonte Rodrigo y Francisco Javier Cordón Garnica; ANAI (MCE) con 1.529: Milagros Rubio Salvatierra, José María Lacarra Riega e Ignacio Milagro Calvete; PTE con 995: Inés Redondo Gamen; PCE con 729: Eduardo Pérez Ordoqui. Alcalde: Francisco Alava Jiménez, quien obtuvo 11 votos, frente a los 6 de Juan Moya y losde Andrés Escribano.

Elecciones Generales del 28 de octubre de 1982.
PSOE 7.396 O. Part197UPN3.971 EE 169 HB880 PNV 141 UCD 879 Blancos 110CDS 582 Nulos 318 PCE 282 Totales = 15.256
Elecciones municipales, forales y generales. Elecciones municipales del 8 de mayo de 1983.
Concejales: Partido Socialista Obrero Español: José A. Pérez Sola (PSOE); Javier Monzón Rome (PSOE); María Jesús Aranda Lasheras (PSOE); M. Gracia Rivas Colomer (PSOE); José J. Labarga Alava (Independiente); Jesús M. Pozos Santos (PSOE); Fernando Pérez Sola (PSOE); Francisco Sanjuan Calvo (Independiente); Universo Gil Mico (PSOE); M. Carmen Palacios Ariza (PSOE.); Francisco Javier Melero Marín (PSOE); Ana M.ª Funes Castro (PSOE). Alianza Popular en Coalición Electoral con el Partido Demócrata Popular y Unión Liberal: Rufino Herce Herrero; Enrique Castel-Ruiz Calvo; José Francisco Echave Pérez; Lucio Jiménez Guerrero; José Luis Navarro Serrano. Unión del Pueblo Navarro: Félix Sánchez Cornago (UPN); José Antonio Alonso Saso (Independiente); Donato Justo San Martín Rubio (UPN). Asamblea de Izquierdas de la Ribera: María de los Milagros Rubio Salvatierra. Resultó elegido alcalde el primero.

Elecciones generales del 22 de junio de 1986.PSOE 6.444 PRD 198CP/UPN4.184 EE 130 CDS 1.711 PMCN101HB 771 PNV 95 IU 421 Otros301
Elecciones al Parlamento de Navarra del 10-VI-1987. PSOE 5.536 UDF 630 UPN2.947 IU 509 CDS 1.514 EA 247FAP 904 EE212 HB 717 PTE74 BIN 710 PNV 56
Elecciones municipales del 10 de junio de 1987.
Resultaron elegidos los siguientes concejales: Izquierda Unida: José Luis Arellano Ansó. UDF de Tudela: -.CDS: Valentín Echarri Carretero; M.ª Victoria Añón Garcés. HB: Román Fernández Garde. PSOE: José Antonio Pérez Sola; José Javier Monzón Rome; José Javier Labarga Alava; M.ª Carmen Palacios Ariza; César Guillermo Lizar Ansó; Auretio Rubio Carracedo; Carlos Moneo Cabello; Fernando Pérez Sola. UPN: Félix Sánchez Comago; Rufino Herce Herrero; Jesús M.ª Lasheras Zubiría; Manuel Jesús Francés Cornago; José Ignacio Morte Oliver; Donato Justo Sanmartín Rubio. La Federación de Partidos de Alianza (FAP): José Fernando Labarga Gracia. EA: -.Asamblea de Izquierdas de Tudela (AIT): Milagros Rubio Salvatierra; José María Lacarra Riega. Partido Carlista: -.

Elecciones generales del 29 de octubre de 1989. PSOE 5.439 EA107 UPN/PP4.723 CSD 95 IU1.890 PST 85 CDS 1.177 PNV/NV71HB 604 PTE/UC47 R. Mateos 208 PCPE34 EE 157 Otros 49
Elecciones al Parlamento de Navarra del 26-V-1991. PSOE 5.590 CDS348UPN 4.949 P. Carlista145 Batzarre 1.120 EA107IU1.085 EE 71HB 489 PAG65
Elecciones municipales del 26 de mayo de 1991.
Resultaron elegidos los siguientes concejales: Partido Socialista de Navarra-PSOE (PSN-PSOE): José Antonio Pérez Sola; José Javier Labarga Alava; Aurelio Rubio Carracedo; César Guillermo Lizar Ansó; Begoña Latorre Jiménez; Jesús Marquina Arellano; José Manuel Oliván Casao; Carlos Moneo Cabello; Benito Sangüesa Galindo. Unión del Pueblo Navarro (UPN): Luis Campoy Zueco; M.ª Pilar Pérez Aznar; José Fernando Labarga Gracia; Jesús M.ª Lasheras Zubiría; Luis Casado Oliver; César Ignacio Pérez Garde; Onésimo Pacho Hernández; M.ª Luisa Delgado Catalán. Asamblea de Izquierda de Tudela (AIT): María Milagros Rubio Salvatierra; José M.ª Lacarra Riega. Izquierda Unida (IU): Martín Landa Marco; Juan Gracia Aisa. Fue elegido alcalde José Antonio Pérez Sola.

Elecciones generales del 6 de junio de 1993. UPN/PP 6.472 CDS 304PSOE6.199 Verdes229 IU 2.107 EA87HB 516 PNV63
Elecciones al Parlamento de Navarra del 28-V-1995. UPN 6.028 PIE 386 PSN/PSOE3.827 HB356 IU1.913 EA110CDN1.332 P. Carlista 65Batzarre1.009 NA33
Elecciones municipales del 28 de mayo de 1995.
Resultaron elegidos los siguientes concejales: Unión del Pueblo Navarro (UPN): Luis Campoy Zueco; Luis Casado Oliver; José Ignacio Baile Ayensa; César Ignacio Pérez Garde; Vicente Aguado Hernández; Jaime Buñuel López; M.ª del Carmen Ferrer Cajal; Angel Pérez Marañón; José María Navarro Fandos; María Eugenia Lasheras García. Partido Socialista de Navarra-PSOE (PSN/PSOE): Benigno Lizar Aranda (Independiente); Ana Concepción Puyo Gracia; María Gracia Iribarren Rivas (Independiente); Carmelo Benito Lafuente Guerrero; Mariano Cerezo Puig. Izquierda Unida-Ezker Batua (IU-EB): Ana María Figueras Castellano; Juan Gracia Aisa. Batzarre: M.ª de los Milagros Rubio Salvatierra; José M.ª Lacarra Riega. Unión Tudelana (UT): José Antonio Pérez Sola; José Manuel Oliván Casao. Fue elegido alcalde Luis Campoy Zueco.

Elecciones generales del 3 de marzo de 1996. UPN 7.577 IU 2.802PSOE 5.849 HB 356 CDN 286 UC 25EA 76 FEA6PNV 71