Festivales-Eventos

Fiesta de las Mayas

Celebración que conmemora la resurrección de la naturaleza con la llegada de la primavera al hemisferio norte. Se ha celebrado en toda Europa y procede de las festividades religiosas de griegos, fenicios y, sobre todo, romanos. Suelen ser sus protagonistas adolescentes de ambos sexos, sólo niñas en Euskal Herria. La celebración fue perdiéndose a comienzos del siglo XX y renació, de forma precaria, durante los años 30. Se celebraba en el valle de Baztan y en otros pueblos como Irun, Errenteria, Oiartzun, Elgeta y Hondarribia, aunque en siglos anteriores la costumbre debió estar más extendida y asociada al árbol de mayo que se plantaba, por lo general, el último día de abril y cuyo nombre mayatza recha (Mayatz aretza) deja ver una alusión al roble a no ser que en Larramendi se refiera el significado general de "árbol". La fiesta de las Mayas (valle de Baztán) recibía el nombre Erregiña eta saratzak, literalmente, "La reina y los sauces". La que hacía de reina se distinguía de su corte de saratsak, el grupo de chicas que le acompañaban. La reina, vestida de blanco, era llevada en comitiva de casa en casa mientras se cantan canciones apropiadas a ta petición, unas veces de alabanza si el donativo era espléndido, otras de burla si se mostraba mezquino. A las canciones se solían añadir breves danzas que daban sabor a la fiesta. En Arrayoz (Navarra ) se celebraba la fiesta el último domingo de mayo.

"Para celebrar la fiesta dice Iribarren- se reúnen las muchachas (aproximadamente de doce años) y eligen las que han de ser durante el año reina y damas. Estas se adornan con claveles blanquirrojos y otras flores de bonitos colores. Una vez vestidas, y llevando un lindo sombrero, se conoce entre las demás quiénes son la erregiña y las saratsak. En la citada reunión se eligen también las cantoras, y para distinguirlas de las demás se les pone, en el pecho, una cinta de seda adornada de flores. Una toca la pandereta y las otras cantan. Al oír la canción, la erregiña y las saratsak dan comienzo a un baile o danza al suelto. En la primera canción piden a la etxeko-andre que salga a la ventana, y si no, a la puerta. A continuación cantan el siguiente estribillo: Trian la ra, lara, ra la, Trian la ra, la lai...Trian la ra, lara, ra la, Trian la ra, la lai. Cuando callan las cantadoras y descansan las bailarinas, una muchacha, con la pandereta en la mano, se adelanta hacia la etxeko-andre para recoger su presente. Y si ésta ofrece algo, le dan las gracias con otra canción. Pero si al llamar a la puerta no aparece el ama de la casa ni en la ventana ni en la puerta, le cantan cosas poco amables. Y así andan de casa en casa por todo el pueblo. Al final van a la casa del cura, a quien cantan así mismo una canción".

Sobre las canciones y melodías han escrito Caro Baroja y Angel Irigaray ("RSVAP", 1946) lo que sigue:

"Una de ellas toca la pandereta y el coro acompaña cantando diversas canciones en doble tono, de casa en casa, comenzando por la siguiente: Erregina ta Saratsa nescach (o aieri) eder garbosa Ela, ola! echecoandrea Atera zaite leyora leyora ezpada, ate-ra.Que viene a decir: Reina y sauce, hermosa muchacha, Ea!, dueña de casa, sal a la ventana, y si no, a la puerta. Luego, bailan airosamente, mientras tararean al son de la pandereta. Después, se adelanta a recibir el obsequio de la dueña de la casa la muchacha de la pandereta, al tiempo que le da las gracias de esta guisa:Eman duzu noblek compañiak ere badaki zuk eman diguzun diru ederr orrekin inen tugu torcha bi torcharekin arie (variante: Torchak bear du arie) Ariek argizarie Amalau milla aingiruekinzeruan sar saitezile (bis)(variante: paradisuan sartu dedille). que viene a ser: Nos has dado pródigamente, lo sabe la compañía: con la bella moneda que nos has obsequiado haremos dos velas, éstas requieren hilo y el hilo cera: ojalá marches al paraíso con catorce mil ángeles.

Si a pesar de golpear en la puerta una y otra vez, la dueña no aparece, le sueltan la siguiente diatriba: Utzan Utzan ishilik orrek ez din dirurik or diaucan bolsa zaar bat zorri zuriz beterik(variante: arri coskorrez beterik). Akio ta makio (ésta es fórmula de hechizo) lepaezurre austen balakioi barber ta ni mirikuin arterañosendatu ez balakio, que en castellano reza: Dejadle, dejadle en paz; ésa no tiene dinero, y tiene el bolso lleno de piojos blancos, Akio y makio, ojalá se le rompa el hueso del cuello y no se le componga hasta que tú seas sangrador y yo médico. Seguidamente se encaminan a casa del párroco y entonan la siguiente copla, poniendo en los huecos los nombres apropiados: Seme zara... Garzain-go Jaun Bikario... Arrayoz-ko Escuak ere konsagratuak gure Jaunaren alchatzeco (bis), que, traducido, es: Hijo eres de... Garzain, y rector de... Arrayoz, las manos tienes consagradas, para alzar al Señor. Luego de dar una vuelta por el pueblo se reúnen las muchachas y separan del dinero recogido, parte para las candelas, que se alumbran a la imagen de la Virgen, antes de las campanadas del anochecer (illun ezkila), y el resto se reparten por mitades entre la reina (Erregiña) y las damas de honor (Saratsak). Compran dulces y los reparten a boleo (errapuluch) entre los niños que les siguen según costumbre. Posteriormente he hallado otras variantes.

En Arizcun (Baztán) tenían antes la misma costumbre llamada "Mayatzeko Erregiña" (la reina de mayo), que solían celebrar los domingos de ese mes. A la reina la colocaban en una silla y después de adornarla y acicalarla con mucho gusto le paseaban así por el pueblo deteniéndose a cantar en determinados lugares o encrucijadas, canciones alusivas a la persona dirigida. Tratándose de muchachos, era así: Illarra zaicu loratuoñikan ezta lekatuezkongaie zarelarikannai Zaitugu coplatucoplatu eta coplatusariak bildu behar tuguneskacha gazteak gara tadotea bildu bear dugu.Aquí se pide un céntimo (mat bet). En nuestro tiempo corría el doble céntimo (bi maiko) además de la perrilla (sos bat) y la perra grande (bisoseko). La copla quiere decir: La alubia nos ha florecido, aún no ha hecho vaina; ya que eres joven te queremos hacer un verso: necesitamos reunir las ofrendas, pues somos chicas jóvenes y vamos a reunir la dote.

Tratándose de muchachas la copla era así: Shulufrina ta arresa ollari eder abuja (sic) Nafarroako errege jaunak egin omen du promesa iru seme dituelarik iruek bana arrosa etarik auta zuretako da donzella edo galanta, cuya traducción es: El clavel y la rosa... El rey de Navarra ha hecho promesa de tres rosas a sus tres hijos: elige, pues, bella muchacha, para ti es. Si es hombre maduro el obsequiado: Zure andreak erranik zurekin duela mandatu aspaldico dembor-otan eztela zurekin egondu. Tu señora nos manda; tiene un encargo para ti, pues hace ya tiempo que no ha estado contigo. A las damas les decían: Zaya duzu lurreraño sederiak erdiraño: zu bezalangorik eztela sortu Sebillia-tik uneraño. Tienes la falda hasta el suelo y de seda vas hasta la mitad; no ha nacido una como tú desde Sevilla hasta aquí. Tratándose de caballeros, esta copla: Agur t'erdi ongi etorri Jauna, beraren kompañiari Ezteyetara conbidaturik Erregiña ta Errege emezortzi kalonge emeretzi friore Eken guzian akompañazale Erregiña ta errege, cuya traducción castellana es: Bien venido, Señor, adiós y adiós, y a su compañía. Estáis invitado a bodas y la reina y el rey, diez y ocho canónigos, diez y nueve priores, todos acompañados por el rey y la reina. Para agradecer a los obsequiosos y denostar a los remisos, las coplas ya mencionadas para Arrayoz. En Santesteban también se celebraba esta fiesta, que llamaban Maya-besta, el 1.º de mayo y domingos siguientes, en la forma descrita. Además, aquí anoto otra copla dirigida a los niños (aingiruei) de esta manera:

Uraren gañan arria
arrien gañean choria
emen eldu den aingiru unek
eder du shuri gorria
eder du shuri gorria banon
ederragoa begia.

En el agua una piedra
y en la piedra un pajarito
este ángel que viene aquí
es de un hermoso rubio,
pero más hermosos
los ojos.

En el cancionero de Azkue se ha recogido algún versículo de estas canciones, pero como cantar de cuestación el día de la Santa Cruz. Sin duda habrá aún variantes de este tema que sería interesante recoger. Más adelante nos proponemos extender sobre este asunto, que se presta a comentarios diversos".

"La verdadera fiesta de las mayas dice Gregorio Mujica en los años 30, la de la reina de mayo, la de las muchachas primorosamente ataviadas, la de las canciones, panderos y óbolos generosos, casi ha desaparecido de nuestro país. Apenas si quedan vestigios vivientes de ella fuera del Baztán y de algún otro valle del reino de Navarra. ¿Y por qué ha desaparecido? No acudamos al lugar común: ha muerto ahogada por la ola del exotismo que nos invade. Indudablemente, el roce con otras gentes y el conocimiento de otras costumbres habrá tenido su parte en la desaparición de la fiesta, pero no hay que achacar toda la culpa a influencias extrañas. Poco a poco pasa todo y a las mayas les llegó la hora de pasar. Si nada hay que resista al tiempo, harto hizo la fiesta sencillísima de las mayas en resistir el embate incesante de tantos siglos. Además, autoridades civiles y eclesiásticas le asestaron duros golpes. Las juntas decretaron su prohibición; los alcaldes negaron enérgicamente permiso para la celebración de la fiesta y los obispos lanzaron rudos anatemas contra las doncellas que se vestían de reinas. ¿Qué hicisteis, bellas mayas, para despertar así el enojo de obispos, alcaldes y junteros? Carlos III y su hijo Carlos IV, ordenaron en el siglo XVIII que nadie se vistiese de maya en sus dominios. Pero mucho antes las Juntas de Guipúzcoa quisieron desterrar de los suyos la costumbre. Bien es verdad que, a pesar de la prohibición, la fiesta se celebraba en muchos pueblos, pero cuando un alcalde quería echarla por tierra, se apoyaba en las decisiones de su autoridad superior. Así sucedió en Rentería en el año 1550.

El ayuntamiento platicó sobre las mayas que se ponen en la villa, y como hay diferencia entre algunas personas sobre el tener las dichas mayas en cada calle, por donde han venido algunas diferencias y enojos, se acogió a la prohibición de las Juntas guipuzcoanas y dijo rotundamente: ordenamos e mandamos que de aquí en adelante no se pongan ningunas mayas en esta villa ni en su jurisdición so pena de cada mil maravedis y diez días de cárcel, por ser ello servicio de Dios e paz e sosiego del pueblo. Competencias y egoísmos de calles que rompían el sosiego de la villa, fueron en este caso la causa de la prohibición. Y en Alza, ¿qué ocurrió para que el ayuntamiento de Donostia les negase, en el año 1605, autorización para poner maya en el humilladero de la Herrera? La decisión se fundamentaba en los inconvenientes que ocurrieron en años anteriores. No se especifica cuáles eran, pero fuesen cualesquiera, la prohibición se levantó pronto, puesto que pocos años después, acaso al siguiente, reaparecieron las mayas en el humilladero de la Herrera.De las acusaciones lanzadas contra las fiestas hasta ahora quedan limpias de culpa las figuras esenciales, la reina y su corte de honor, todas las mayas.

Pero un siglo después. ¡con qué dureza blandió el látigo sobre las cabezas de las pobres mayas el señor don Juan Grande Santos de San Pedro, obispo de la diócesis por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica! En el año 1692 llegó a Oyarzun en visita pastoral. ¡Qué cosas le dirían al señor obispo respecto de esta fiesta para decidirle a redactar un mandato en el que, basándose en que del ejercicio y empleo de las mayas se han experimentado y experimentan muchas indecencias, liviandades y graves inconvenientes y ofensas a Dios Nuestro Señor, ordenó que, bajo pena de excomunión mayor, no haya las referidas mayas, y si las hubiera el cura las declare y publique por excomulgadas a las inobedientas, y como a tales las quite de los divinos oficios y no las admita en ellos hasta que hayan cumplido. Al valle le dolió extraordinariamente esta decisión del obispo, y trabajó mucho por que la fiesta se restableciera y tornase el buen nombre a las mayas oyartzuarras. Reunido en ayuntamiento general, en abril del año siguiente, en la época de nombrar las mayas, hizo constar solemnemente que el señor obispo dejó el dicho mandato con informe no verdadero ni de buen celo, puesto que, como es notorio, en memoria de hombres no hay ejemplar en este valle que ninguna doncella que se ha ocupado en pedir limosna de las mayas se haya sujetado a liviandad alguna ni ha dado mal ejemplo en su modo de portar.

Con un escrito muy bien fundamentado en el que se hace constar la seriedad de la fiesta, la participación directa que en ella tomaban los sacerdotes, el beneplácito con que la habían acogido los anteriores obispos y la necesidad que la parroquia tenía del dinero que las mayas recogían, acudió el valle al Tribunal eclesiástico pidiendo la revocación del mandato y solicitando permiso para nombrar las mayas, pero la sentencia dictada ordenó que se cumpliera el mandato de visita proveído por el señor don Juan Grande Santos de San Pedro. Y así murieron, para no volver a nacer, las mayas que en el valle de Oyarzun recogían, al son de panderos y canciones, limosnas con que costear las luminarias del Señor. En un pueblo de Navarra desaparecieron las mayas -al decir del padre Donosti- por un motivo más fútil. Un día junto a las doncellas pasó un señor respetable, de ilustre apellido y gran influencia en el país. Las muchachas le cantaron los versos destinados a las personas de alta alcurnia, pero como no soltó moneda, le endilgaron la copla reservada para los tacaños. Tanto le dolió al señor el aguijonazo de las mayas, que puso a contribución toda su influencia para desterrar la fiesta y lo consiguió.

(Colección Auñamendi, n.º 26, G. Mujica. Destellos de historia vasca, San Sebastián 1962).

Resucitadas las fiestas en la preguerra, la canción a la reina Maya decía así: Andre Maya, erregiña, Lilia, ta krabeliña, Nik dakarkizut, gorri, gorriya, Usai gozozko, arrosa...Ager zaitezen, panpoxa... La guerra acabó con el último rescoldo de esta fiesta de niñas. En nuestros días se guarda su recuerdo en conmemoraciones tales como la colocación del mayo el día de la Santa Cruz, la víspera de San Juan o el día de Santa Bárbara.

  • Irigaray, A. Folklore baztanés. "Yakintza", 1933, 2. (pp. 130-135).
  • Mújica, G. Destellos de historia vasca. "Col. Auñamendi", n.° 26. San Sebastián, 1962 t. II.
  • Iribarren, J. M. Mayas y mayos. "Príncipe de Viana", 1944 (pp. 393-.397).
  • Múgica, S. Las Mayas. "Euskalerriaren Alde", 1913 (pp. 277-281).
  • Donostia, P. J. A. Erregiñetan a la fiesta de las Mayas. "Euskalerriaren Alde, 1916 (pp. 241-252).
  • Caro Baroja, J. Los Vascos. Madrid, 1958 (pp. 410-41 1).
  • Yrigaray, A. y Caro Baroja, J. Fiestas de Mayas "B. R. S. V. A. P.", 1946, II (pp. 423-429).