Concepto

Cerámica. Etnología

Capítulo aparte merecen las vasijas para el fuego. En Álava, Gipuzkoa y Bizkaia no había barro adecuado, resistente, para hacer piezas destinadas al hogar. Por ello, para llenar este vacío importante, solían traer piezas de fuera, preferentemente de Muelas del Pan (Zamora) y Navas del Rey y Arrabal del Portillo (Valladolid). Las preferidas eran las piezas (pucheros y cazuelas) de Muelas del Pan, pero el alfarero vasco no las vendía según las recibía y según se usaban en otros lugares de la península. Aquí no se las aceptaban si no eran vidriadas de blanco. En Muelas del Pan eran las mujeres las que trabajaban el barro al torno. Este era de los llamados de mano, muy primitivo, y en el que se ponía a trabajar la alfarera de rodillas, "haciendo penitencia". José Martínez que juntamente con su padre vendió muchos pucheros y cazuelas de Muelas del Pan, su pueblo, llegó a conocer más de 100 mujeres dedicadas al torno. Pero hace unos 25 años se acabó todo. Dejaron de trabajar el barro, achacándolo a que los hombres, al ir a trabajar a la presa de Ricobayo, dejaron de traer el barro que sus mujeres precisaban. Todavía recuerda José Martínez, así como Domingo Blanco, cuya familia fue la última en dejar el barro, los nombres de algunos alfareros vascos a quienes enviaban pucheros y cazuelas: Sabino Ortiz de Zárate, Fructuoso Fernández Larrinoa, Leandro Ganzábal, Miguel Aréchaga, etc. Ya Madoz en su diccionario dice de Muelas del Pan: "construcción de vasijas de barro, que llevan a las provincias vascongadas, y aun a Francia, algunas veces". Las piezas que se traían de Navas del Rey se vidriaban de blanco por dentro y "colorado" por fuera. Las de Arrabal del Portillo ya venían vidriadas de "colorado" y así se volvían a vender.