Barrios

ASSA

Barrio del municipio de Lanciego y de la cuadrilla de Laguardia-Rioja Alavesa/Biasteri-Arabako Errioxa (Álava-Araba). Está situado en la orilla izquierda del río Ebro al S. del término municipal, entre la carretera general y el empalme para Lanciego. Lo constituyen un puñado de casas de las cuales sólo tres están habitadas permanentemente (25 h.) y las otras despobladas. Limita con los términos de Lanciego al N., Laguardia al O., Logroño y pertenencia de Laguardia al S. y tierras de Lanciego, Yécora y Oyón al E. A unos 800 m. del lugar existe otro grupo de casas llamado El Capillar, a la derecha de la carretera en dirección a Laguardia y a la izquierda, una villa llamada La Ermita, cercana al río Assa, afluente del Ebro.

Idoia ESTORNÉS ZUBIZARRETA
Importante población en el s. X, desde la época romana, posteriormente se vio reducida a una simple ermita en un recodo a la izquierda del Ebro, lugar que hoy lleva el nombre de La Ermita.

A comienzos del s. XIX Assa era un despoblado perteneciente al municipio de Lapuebla de la Barca; en él existía todavía la ermita de Ntra. Sta. de Assa, cuya imagen, venerada durante varios siglos, fue llevada posteriormente a la iglesia de Lapuebla de la Barca. De ella dice el «Catálogo Monumental de la Diócesis de Vitoria»: «Imagen traída de Assa, donde recibió culto durante varios siglos. Pertenece al grupo de las «Andra Mari», románico-góticas. Muy fina a pesar de estar muy repintada. Tiene las características de las del mismo tipo en la región; pero con la particularidad de que los pliegues del manto o caen verticales, o son diagonales pero sin ondulación ni profundidad. El manto del Niño, muy redondeado, carece de ellos. Escotes redondos. Velo con caída flotante, distinta del zig-zag de las otras. Facciones más arcaicas. Todo esto, nos induce a datarla como de principios del s. XIV o acaso de fines del XIII».

Refiriéndose a esta ermita el «Diccionario Geográfico-Histórico de la R. A.» dice lo siguiente: «Existe en el despoblado de Assa una ermita titulada Ntra. Sra. de Assa delante de cuyo altar hay un arco de piedra, y en él la inscripción romana copiada con exactitud y publicada en el tomo 33 de la Esp. sagr. cap. 6, p. 55: a excepción que la primera letra del original no es P porque se conocería su caja como en la P de Sempronio: más probable parece que fuese T, cuya línea transversal cortaron al hacer un chaflán en la esquina de la piedra del arco, porque sus renglones se hallan inversos, y es necesario leerlos de alto abajo, no habiendo cuidado los artífices sino de aprovechar su largura. Tampoco puede ser G la que en el tercer renglón antecede a Sempronius, sino C como en otras muchas inscripciones de la misma clase: así que debe leerse en la forma siguiente»:(véase tabla).T. SEMPRONIO TITVLOAN L AEMILIAE TITVLLAÉAN XXX C SEMPRONIV.AEMILIANUS ET POMPEIMATERNA NVRVS ETSEMPRONIVS TITVLLVNEPOS D. F. C. Q. 2 Otra lápida, hoy desaparecida, fue hallada frente a Assa, en la Casa del Monte, construida con los restos de la ermita de Ntra. Sra. del despoblado de Assa. Decía así:VRELIAE.BOVTIFLACCI.ATESVCLO.F.ANXXX S.P.A. Presentaba decoración con motivos geométricos y vegetales.

Todas estas ruinas e inscripciones romanas además de los restos humanos encontrados en la localidad hacen suponer que fuera población romana. Por una escritura que se conserva en el archivo del monasterio de San Millán se sabe que era Assa villa en el s. x y que el rey de Nav., D. García Sánchez, a quien pertenecía, la donó al citado monasterio en el año 956, junto con Logroño. También se sabe por Garibay que era plaza fuerte en 1294 y que estaba de alcaide en su castillo Juan Martínez de Medrano, que mejoró y fortaleció el castillo, pero de sus fortificaciones no han quedado señales y tampoco se saben las causas que motivaron la desaparición de esta villa, que ha dejado de existir como villa desde hace cinco siglos.

Altadill nos presenta en 1290 como alcaide de este castillo realengo a García Martíniz de Oyanederra: éste con fuerza a sus órdenes prendió y embargó en Huici por orden del Gobernador de Nav., en castigo de cierto intento de prisión proyectado contra Miguel Périz, prisión de la cual fue libertado en justicia. Según el muy experto historiador Fray Fernando de Mendoza, especializado en las antigüedades de Alava, «Asa aparece escrito indistintamente con una o dos eses: sólo por equivocación se ve Acxa y Axa, como otra fortaleza de Ultrapuertos. El castillo de Asa no formó aldea: era una simple dependencia militar, con capilla y demás elementos necesarios. En cuanto a la pesquería del Cañar, la daba el rey en arriendo» (Euskalerriaren-Alde, t. de 1916, p. 279, «Laguardia» por el P. Fray Fernando de Mendoza). Sigue diciendo Altadill que se encontraba sitiado este castillo en 1335 por gentes de Lazcano y hermandad de Guip., circunstancia que obligó al Gobernador de Nav. a avisar a los mesnaderos, villas y concejos de la montaña se aparejasen de armas y elementos para contrarrestar a aquellos en sus planes de asedio y después invadir el Reino, aprovechando una tregua y armonía concertada a la sazón entre los de Oñaz y los de Lazcano, planes que no pasaron de su primera fase que dio por resultado la pérdida del castillo, tomado por los sitiadores. Abierta una rigurosa información y resultando adversa para el alcaide recayó sentencia, perdiendo su cargo D. Pedro Ladrón de Guevara, quedando en favor del real patrimonio los bienes todos de ese funcionario confiado o descuidado. La recuperación no se hizo esperar, pues en 1336 vemos ya mandando en él a Juan de Robray, alcaide por segunda vez.

Los alcaides de este castillo hallados en sus investigaciones fueron los siguientes: Año 1265, D. Miguel García de Aldaz (1.ª vez); 1274, D. García de Almorabid con retribución de LV libras anuales y ausencia autorizada, sustituyéndole un sargento de armas; también mandaba el castillo de Amayur (Maya). 1289, D. García Martíniz de Oyanederra, al que relevó a fines del año siguiente. 1290 a 1303, D. Juan Martínez de Medrano (1.ª vez) y D. Diego Sánchiz de Garriz. 1304, el mismo con remuneración de X libras (2.ª vez). 1305, D. Pedro Rodrigo de Olalde. 1306, D. Gil de Ubago y D. Lupa Didaci de Ezperun. 1307, los mismos, hasta el 1308. 1309, D. Juan Martínez de Medrano (3.ª vez), siguiendo el citado sueldo. 1313, D. Juan Martínez de Medrano (4.ª vez). 1318 y 1319, D. Miguel García de Aldaz (2.ª vez). 1321, D. Juan de Sabani y D. Juan Martínez de Medrano (éste por 5ª vez). 1321, D. Pedro Ladrón de Guevara (1ª vez). Y simultáneo, 1322, D. Miguel García de Aldaz (3.ª vez) con Juan Saragui. 1323, D. Juan Lópiz de Urroz, hasta 1327. 1328 D. Enneco Gumeci de Ursua y Juan de Robray. 1329, D. Juan de Robray, hasta 1331 (1.ª vez). 1332 a 1334 D. Pedro Ladrón de Guevara que lo perdió, pero reparado el castillo, siguieron. 1336 D. Juan de Robray (2.ª vez) y en 1339, D. Aznar Sáinz.

Pedro Ladrón de Guevara, que fue alcaide del castillo de Assa, tuvo la fatalidad de perder el castillo, ante los guipuzcoanos. Consecuencia de este hecho adverso, los bienes del alcaide «fueron puestos a manos de la Señoría». Según declaró el notario de Echarri-Aranaz D. Pere Ibaynes de Lizarraga se le embargaron los más inmediatos bienes que consistían en 16 puercos que fueron comprados por Diego Xemeniz y Miguel Xemeniz, ambos de Echalecu y la venta fue intervevenida por Pere de Guendulain en el mercado de Pamplona; este Guendulain era vecino morante en el barrio de la Rocha, ascendiendo el pago a la suma de 106 sueldos. Otros tres puercos, también embargados, se tasaron en seis sueldos. Más tarde el embargo se hizo extensivo a otros bienes que Ladrón de Guevara poseía en Yaben, Latasa, Echalecu, Udabe, Oiz y Loyz, todos del valle de Imoz. El mencionado Ladrón de Guevara desempeñó su cometido y retuvo el castillo sin incidente alguno y cuando llevaba medio año en el cargo (desde mitad de agosto del año 1335, hasta la Candelera del año siguiente), no cabe atribuirle accidente, censura ni descuido alguno; defendió la fortaleza como correspondía a súbdito fiel; avisó oportunamente cuando se vio sorprendido por fuerzas superiores en cantidad, pero ni los auxilios llegaron con oportunidad, ni era posible preveer los elementos enemigos ni su acción arrolladora; en suma sucumbió contra lo imprevisto e insuperable. Era discutible el hecho en sí mismo. Así lo prueba que el caso de Assa tomó estado diplomático. Veamos a Moret el cual nos informa de que «se nombró un alcaide interín se sentenciara el conflicto: Nav. designó este funcionario con carácter de interinidad, hasta que el compromiso entre Nav. y Castilla se formulara; nombráronse árbitros y amigables componedores los cuales llegaron a un acuerdo concertado que en el plazo de 20 días, el rey de Castilla sea tenido de poner en la fortaleza de Assa un Caballero o Fidalgo, el cual había de rendir pleito homenaje al rey de Nav. o a su Gobernador, y que seguidamente se cumplímentara la sentencia que preceptuaba se hiciera entrega del castillo a Nav. y si en el plazo de cumplimiento de estas cláusulas, ocurriera alguna deslealtad, se encomendara al rey de Castilla la enmienda del incidente».

La diversidad de títulos que se han dado en los libros de Comptos al castillo que nos ocupa y aun el mismo analista de Nav., produjeron al maestro Campión comentarios prolijos en muchísimas páginas de sus Euskarianas (series 5.ª y 7.ª), consecuencia de los distintos nombres aplicados a esa fortaleza por todos y cada uno de los merinos que alterando siempre el título, la mencionaron en sus libros de Comptos. En síntesis venimos a deducir que en la 6.ª merindad hubo un castillo Ax, Acxa o Dauxa, que ninguna relación guarda con el situado en la región alavesa. También el señor Campión descarta al castillo de Hansa o Helosa, cercano a Vergara, al que niega parentesco con el que ahora llama nuestra atención. Y finalmente aleja de nuestra imaginación al territorio de Ulzama, donde hay una localidad titulada Auza (5.ª serie de EusKarianas, p. 256). El P. Moret (t. 4.°, p. 242) manifiesta que D. Teobaldo I dio a Martín Sanz de Viana «su amado», una comarca que dista mucho de la que nos atrae como propia del castillo alavés hoy, navarro entonces; concretamos por consiguiente a la zona citada al principio, la situación del castillo de Asa, Assa o Ausa, mas no sin reconocer que hayamos podido incurrir en alguna confusión por la excesiva variedad de dichos nombres o por la confusión en que incurrieran los merinos, al nombrarle en sus libros respectivos, confusión motivada por los numerosísimos asientos que en esos libros constan y asimismo en páginas innumerables de los libros consultados.

En síntesis hacemos constar que fue azarosa la vida de este castillo por las muchas embestidas que padeció, por las ambiciones que su importancia y su posición había despertado, por la abundancia de su guarnición, por haber tenido varias veces dos alcaides simultáneos, por las frecuentes visitas que le hacían los merinos y finalmente por el largo asedio que padeció, durante el cual marcharon en su socorro fuerzas de la merindad de Estella y diversos merinos bien acompañados de elementos de toda especie, con órdenes severísimas y reiteradas en pro de la liberación de la fortaleza y cuyo desenlace dejamos consignado. La lectura de estos episodios aleja también la suposición de que este castillo hubiera estado establecido en las proximidades de Zaldibia, donde algunos gruesos peñascos desprendidos de lo alto suscitaron la hipótesis de ser ruinas de aquel remotísimo baluarte Hausa Helosua, titulado Ausoko Gaztelu entre Zaldibia y Ataun (Euskarianas, 5.a serie, pp. 257 y 270). En dicha Euskariana, páginas muy numerosas, como otras tantas en la 7.ª serie, hacen también desfilar ante nuestra vista, un sin fin de alcaides, merinos y aun banidos como Sancho Périz de Riba y Sansol de Araez, Diego Sánchiz de Garriz, García Martíniz de Oyanederra, Pedro Rodríguez de Olalde, Juan Martínez de Medrano, Miguel García de Aldaz, Pero Sánchiz de Ypuzkoa, y finalmente Pedro Ladrón de Guevara, algunos de los cuales hemos descartado de la nómina de los que apuntados dejamos, porque figurando en otros puntos con iguales fechas no podíamos reconocerles el don de ubicuidad. Finalmente, ha venido a confirmar nuestra primitiva hipótesis el hecho de que Arigita «Colección de documentos» (p. 474) cuidadoso e infatigable copista y esmerado colector, inserta en los capítulos de paz y concordia suscritos en Toledo a 12 de septiembre de 1436 entre D. Juan II de Castilla y su homónimo de Nav. una cláusula que copiada «ad pedem litere» dice así «Ytem la villa de Laguardia con sus aldeas, el castillo de Asa, Turingen, Buradon, Gorriti, Tholonya, Toro, Castellón, Araciel, con sus castillos e fortalezas el los términos de Sartaguda, los cuales fueron tomados del Regno de Nauarra, et han de ser restituidos e tornados con sus términos et pertinencias a los dichos senyores Rey e Reyna de Nauarra et a su Regno et senyorios, súbditos et naturales, sengunt dicho es». [Arch. municipal de Pamplona]. Ref. J. Alt., "C. M. d. N.". Modernamente el sitio ha sido embellecido por varias construcciones hoteleras y de recreo tales como un parador, un merendero y un chalet en la carretera general además de un complejo de 25 viviendas llamado "La Perla del Ebro" en el cruce de carreteras con dirección a Lanciego.

Idoia ESTORNÉS ZUBIZARRETA