Literatos

López de Guereñu Galarraga, Gerardo

Fotógrafo y etnógrafo. Nacido el 23 de abril de 1904 en Vitoria. Falleció el 2 de diciembre de 1992.

Su familia poseía una casa de verano en el pueblo de Apellániz (Álava) y desde joven se contagió del encanto de la naturaleza y el mundo rural. Estudió Bachillerato en el Colegio San Viator de Vitoria, y cursó la carrera de Magisterio en la Escuela Normal de la capital alavesa, aunque nunca ejerció la enseñanza reglada al morir tempranamente su padre, cuando el tenía 18 años y tener que incorporarse a la empresa familiar de construcción de sillas plegables.

Empezó a investigar movido por el amor a su pueblo, es decir, a toda Euskal Herria, y principalmente a Álava. Sus comienzos estuvieron impregnados de cariño y atracción por la naturaleza (mariposas, flores y fauna en general). Cuando no acudía a Apellániz, dirigía sus excursiones a cualquier monte de nuestro entorno dando rienda suelta a su mayor afición: la fotografía. Era un andarín infatigable y generalmente se trasladaba en bicicleta. Ingresó en el Club Deportivo Eibar, junto a su hijo Gerardo, y ambos pertenecieron a la primera junta de la Sociedad Excursionista Manuel Iradier, nacida del grupo de alaveses que frecuentaban el club eibartarra. Dentro de la Excursionista, figuró como responsable de las secciones de exposiciones y fotografía, conferencias y publicaciones, y como guía de las excursiones que se realizaban por toda la provincia, dando clases magistrales in situ sobre todo tipo de patrimonio cultural y natural. Hombre metódico, trabajó en solitario abarcando varios frentes de investigación: Montañismo, Arte Religioso, Etnografía, Toponimia, Pueblos Alaveses, calendario festivo, Botánica Popular, Medicina Popular, Historia, etc., todo ello aderezado con maestría con la fotografía. Gracias a ésta última, recibió varios galardones en certámenes nacionales y locales de fotografía. Conoció como nadie hasta ahora lo ha hecho, al hombre alavés y su folklore y dejó un tesoro incalculable a los investigadores futuros. Como apunta Josemari Vélez de Mendizábal en la biografía de Gerardo López de Guereñu publicada con motivo de la entrega del Premio Manuel Lekuona:

"Gerardo encaminó su trabajo siguiendo los consejos y lecciones de José Miguel de Barandiaran, aunque nunca llegara a trabajar en colaboración directa con el ataundarra. En lo referente a la Etnografía de Álava, a la hora de expresar un recuerdo de gratitud, Gerardo mencionaba también a otro guía: José Íñigo Irigoien. Aparte de la aportación de esos dos maestros, lo más importante de la producción de López de Guereñu se basó en el autodidactismo".

No en vano Gerardo López de Guereñu Galarraga es conocido como el Patriarca de la Etnografía Alavesa.

Cuando contaba 85 años, viudo desde cinco años antes, murió su hijo Gerardo, también etnógrafo y fotógrafo, y entonces se truncó su vida como investigador.

Honores para toda una vida entregada a la investigación. En 1964, la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País le nombró socio con todos los honores. Un año más tarde, en 1965, fue nombrado académico correspondiente de Euskaltzaindia, recibiendo en 1979 el título de Académico de Honor por parte de la misma Real Academia de la Lengua Vasca. En 1982, junto con Odón de Apraiz, recibió un caluroso homenaje en Aramaio. En 1983 fueron sus amigos de Apellániz quienes mostraron su agradecimiento dedicándole su nombre a la plaza del pueblo. También en 1983, el Ayuntamiento de Vitoria le concedió la "Medalla de Oro de la Ciudad". En 1990, Eusko Ikaskuntza decidió concederle el premio "Manuel Lekuona" por su aportación total "opera omnia" a la cultura vasca. Un colegio público de la ciuadad de Vitoria lleva su nombre y una de las salas del Archivo del Territorio Histórico de Álava (ATHA) también tiene su nombre.

Referencias bibliográficas obligadas para todo investigador sobre Álava. El repaso a su bibliografía es el mejor argumento para ensalzar su vida y obra, plagada de trabajos relacionados con Álava y su entorno natural, histórico, etnográfico, artístico, etc. Su primera gran obra, y quizá la más destacada de todas, fue Álava. Solar de Arte y de Fe (1962), en la que a modo de catálogo hace un repaso de todos los templos de Álava, fotografiando los que entonces estaban en pie. Dice mucho de su constancia y laboriosidad el hecho de que todo su archivo fotográfico, incluidas las más de 2.000 fotos de iglesias alavesas, fuera presa de las llamas, que rehizo durante los siguientes diez años de su vida. En 1967 le siguió la obra Devoción popular en España a la Virgen Blanca y a Nuestra Señora de las Nieves. En 1970 publicó Calendario alavés. Vida, usos, costumbres y tradiciones, otra de sus obras maestras en la que muestra al detalle el estilo de vida de la sociedad alavesa entre los siglos XVI y XIX. En Botánica Popular Alavesa (1975) hace un repaso de todo tipo de plantas (cerca de 1.300) recogidas en sus periódicas excursiones por Álava ya que poseía una abultada colección de plantas en un herbario y disponía de libros y manuscritos sobre Botánica asesorado en el tema científico por el farmacéutico Federico Puente Amestoy, tanto en el tema de flora como en el de fauna. Respecto a su afición por las montaña -conocía a la perfección las montañas vascas, incluido el Pirineo, no en vano había completado al menos dos veces todas las cumbres de Álava- procuraba levantar planos con los trayectos y cordales de cimas que realizaba. Llegó a confeccionar un mapa del Gorbea en relieve y publicó: Visión gráfica de las cumbres de Zuriza (Pirineos) (1977), Visión gráfica de la Sierra de Cantabria (1979), Concurso de recorrido de cien montañas vascas. Reglamento y catálogo de montes puntuables. Actualizada relación y plano de Álava (1980), Sierra de Arrato (19-?). El uso de la metodología etnográfica encuentra su máxima expresión en Gerardo con la aplicación de la encuesta etnográfica de José Miguel de Barandiaran en Apellániz. Pasado y presente de un pueblo alavés (1981) que inició la publicación de la revista Ohitura. Estudios de Etnografía Alavesa con el número 0. Según dijo Barandiarán:

"Estas páginas nos ofrecen, pues, una imagen o descripción objetiva de la cultura popular, una labor ejemplar que debería ser imitada por otros...".

A este trabajo le siguió inmediatamente otro sobre Andra Mari en Álava (1982), en el que repasando las imágenes marianas medievales más destacadas de la provincia, muestra la faceta más íntima y religiosa, impregnada por su devoción a la Virgen María. En 1988 publicó Refranero alavés, en el que recoge miles de refranes y dichos no sólo usados en Álava sino también en los territorios limítrofes.

Extensa relación de artículos en revistas. Pero su producción bibliográfica no se inició con Álava. Solar de Arte y de Fe. Años antes ya había comenzado a publicar artículos en revistas especializadas como: Algo, Anuario de Eusko Folklore, Boletín Sancho el Sabio, Euskera, Boletín de la Cultura Religiosa, Boletín de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos de País, Boletín Municipal de Vitoria, Hoja informativa de la Caja de Ahorros Provincial de Álava, Boletín de la Sociedad Excursionista Manuel Iradier, Munibe, Estíbaliz, Aranzazu, Ohitura, Mendiak, Gasteiz, Pyrenaica, Publifoto, Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, etc. De todos ellos entre sacamos uno de ellos: "El Zadorra nos cuenta su vida. Apuntes geográficos e históricos. Algunas notas relacionadas con su curso y con la vida y costumbres, actuales y pretéritas de los habitantes de sus riberas" (1958), en el que con estilo literario ameno y entretenido, da forma a un extenso artículo que recorre el territorio alavés de Este a Sureste siguiendo la trayectoria del río Zadorra. Otras obras que aparecen a modo de artículos en diferentes revistas y que conviene destacar porque atañen a un territorio extenso son: "Vírgenes alavesas" (1956-64); "La caza en la Montaña Alavesa" (1957); "Ríos alaveses" (1958); "Mortuorios o despoblados" (1958); "Voces alavesas" (1958); "Pueblos Alaveses. Relación de los pueblos de Álava" (1969); actuales y desaparecidos, así como los distintos nombres que han tenido al paso de los siglos; "El matrimonio en Álava" (1971); "Estelas discoideas en Álava" (1973); "Muerte, entierro y funerales en algunos lugares de Álava" (1978); "La vida infantil en Álava" (1980); "La vida pastoril en algunas comarcas alavesas" (1984); "La arriería en Álava" (1985); "Antiguos hospitales alaveses" (1986), etc.

Florencio Arza "Polentzi", sacerdote celebrante en la homilía del homenaje póstumo que se celebró en Apellániz, repasó su producción bibliográfica componiendo un relato lo suficientemente atractivo como para mostrarlo en este árticulo:

"Que este tiempo que marca el Calendario Alavés en Apellániz. Pasado y presente de un pueblo alavés y en todos los lugares de la Toponimia Alavesa, sea siempre de Pascua, de luz y de vida, como la que desborda La vida infantil en Álava, en todos los sitios, especialmente en el paisaje desolador de sus Mortuorios y despoblados. Que en Álava. Solar de arte y de fe haya Voces Alavesas que resuenen tanto en los más suntuosos Monumentos alaveses, como en las recogidas Ermitas rupestres de la Montaña Alavesa. Que acudamos con flores de la Botánica popular alavesa a las Andra-Maris de la diócesis de Vitoria, como manda la Devoción popular a la Virgen Blanca y a San Fausto de Bujanda".

    li>VÉLEZ DE MENDIZABAL, Josemari. Gerardo López de Guereñu Galarraga, Colección "Premio Manuel Lekuona", Eusko Ikaskuntza nº 8, 1996.