Poetas

Múgica Celaya, Rafael

Gabriel Celaya, Juan Leceta.

Poeta vasco nacido en Hernani (Gipuzkoa), en 1911, aunque toda su vida estuvo ligada a San Sebastián, considerándose donostiarra. A esta ciudad dedicó algunas de sus más hermosas elegías. Falleció en Madrid en 1991.

Su nombre civil fue Rafael Gabriel Juan Múgica Celaya Leceta. Estudió de joven ingeniería en la Universidad de Madrid, ciudad en la que murió en 1991, y en la que residió desde 1956. Como fue su voluntad, sus cenizas se aventaron en Hernani y San Sebastián. Ésta ciudad le distinguió con el Tambor de oro (1990), reconocimiento civil que el poeta consideró como la coronación de todos los títulos recibidos en vida.

Aquella experiencia estudiantil en la capital de España le permitió vivir en la Residencia de Estudiantes y conocer de cerca a los principales intelectuales de la generación del 98 y del 27. Entre éstos, tuvo la amistad de Lorca y Neruda, de quien recibió los primeros apoyos y consejos, al publicar en 1935 su primer libro de poemas, Marea del silencio (Zarautz). Conocido como uno de los principales inspiradores de la denominada poesía social, su obra en cambio se refiere a un universo mucho más abierto y amplio, como lo prueba tanto su poesía órfica, como su propia teoría poética. Aficionado de joven a la pintura, que ejercitó a su manera con acierto, tentado por el discurso de las vanguardias, Celaya es a la vez un gran crítico de la poesía, como demuestra en sus ensayos Exploración de la poesía, Inquisición de la poesía y Poesía y verdad, así como en el libro dedicado a Bécquer. La poesía de Celaya compone en su conjunto una de las voces más rotundas, consistentes, consecuentes y explosivas de la literatura de nuestro tiempo: De una poesía intimista y descorazonada de sus primeros libros, cotidiana y clara de los posteriores, a una poesía órfica y festiva de su madurez, pasando por la poesía incisiva y crítica de gran influencia en la conciencia colectiva.

Para muchos y durante un largo periodo Celaya ha sido el poeta social por excelencia, pero su obra siempre estuvo un poco más allá del tiempo concreto. Celaya quedará en la memoria de muchos como el poeta que supo conjugar a la vez tres modos y tiempos verbales, que resumen su cosmovisión creativa: el pasado mágico (Orígenes), el presente, siempre imperfecto y revisable (Cantos iberos) y el futuro expansivo (Penúltimos poemas, El mundo abierto... Gaviota). Su poesía desborda por todos su ángulos la visión estrictamente histórica, para situarse en un plano de aceptación del universo, de la naturaleza, en la búsqueda de una poesía cíclica que explicara, tanto los movimientos elementales del hombre, como su situación ante el cosmos. Por eso, su personalidad poética ha sido considerada desde un amplio universo de expresión, sentido y fuerza creadora, como señala José María Valverde (1977): "Al lado de la figura habitual del poeta de hoy, afinando su calidad hasta el paroxismo de la monotonía, Gabriel Celaya es un escándalo de invención, de riqueza, de originalidad, de variedad y -legitimándolo todo líricamente- de gracia personal en el acento".

Celaya, junto Unamuno, los Baroja, Juan Larrea, Oteiza, Blas de Otero, Ángela Figuera Aymerich, Gabriel Aresti, conforman por derecho la nómina más excelente de vascos modernos, que han dado nombre y señal a la literatura, a la poesía contemporánea. Celaya no puede explicarse en toda su complejidad, si no se sitúa y contempla su obra en la corriente histórica que hace en literatura a la persona protagonista de todo quehacer, y saca a solear sus interiores, advirtiendo no obstante que el ser humano es un ínfimo microcosmos en el conjunto del Universo. Y esa postura, civil y moral, explica también el devenir de la persona y del poeta Celaya. Celaya nos ha propuesto un legado intelectual, que comprende una consecuencia ética y estética, desde que en 1935 diera a conocer su primer libro de poemas, Marea del silencio, hasta que se publica Orígenes (1990). Una trayectoria singular, cuyo sentido histórico han entendido personas como María Teresa León, en 1960 cuando afirma a propósito de Celaya: "Porque el poeta es, además, una conducta".

Tras estudiar Ingeniería en la Universidad de Madrid, Celaya, se incorporó a la empresa familiar de construcción de ferrocarriles y madera. Su primer libro, Marea del silencio, lo publica con su verdadero nombre civil, Rafael Múgica. Posteriormente, tras la guerra civil, publica otros poemarios con los seudónimos de Juan de Leceta, eligiendo como definitivo el de Gabriel Celaya, con quien se daría a conocer en la literatura. Tanto Gabriel, su segundo nombre real, como Celaya, su segundo apellido o Leceta, el tercero, forman parte del momento en que el escritor buscaba nuevos caminos, tras la guerra.

En ésta participó como oficial del Ejército Vasco, en defensa de la República, siendo detenido y encarcelado en Santoña. En 1947 funda en San Sebastián la colección de Poesía Norte, en la que publica a escritores de diversos orígenes, además del propio Celaya: Rilke, William, Blake, Leopoldo de Luis, Rimbaud, Ricardo Molina, Germán Bleiberg, Lanza del Vasto, Camilo José Cela, Victoriano Crémer, Jesús Delgado, Miguel Labordeta, Juan Guerrero Zamora, Antonio Milla Ruiz, Mario Luzi y Vittorio Sereni. Todos estos autores se dieron a conocer desde la oficina que Celaya estableció en la Parte Vieja de San Sebastián. Desde que conoció al poeta vasco Blas de Otero, tuvo para él una consideración de hermandad, así como la también poeta bilbaína Ángela Figuera Aymerich.

En 1956, tras abandonar la dirección de la empresa familiar, el poeta se instaló en Madrid, donde continúo su carrera literaria, alternando con sus viajes al País Vasco. Participó en diversos actos de oposición al franquismo, por los que fue multado y perseguido. En 1977, con las primeras elecciones democráticas, se presentó como candidato al senado por el Partido Comunista, presidido por Dolores Ibarruri, Pasionaria, y junto con su amigo el poeta Rafael Alberti. En 1990, al concederle San Sebastián el Tambor de Oro -uno de los galardones civiles de más estima y razón sentimental de la ciudad-, reivindicó el derecho de las mujeres a participar en su fiesta principal -el 20 de enero-, negándose a asistir a la cena que la sociedad Gaztelubide organiza en la víspera de dicha fiesta -y donde prohíben la entrada a las mujeres-, si a la misma no podía acudir junto con su esposa, Amparo Gastón, lo que motivó que el alcalde, Xabier Albistur, decidiera cambiar la tradición y ordenara preparar una cena de hombres y mujeres en el Hotel María Cristina.

Celaya ha tenido en la vida cultural española un periodo que acotaremos en tres décadas: 1950-1960-1970. Su palabra, su poesía y su sentido civil marcaron un jalón de la poesía castellana y puede decirse con razón que su poesía influyó en una manera nueva de decir y estar en su tiempo. Celaya fue el principal promotor de lo que, al andar, se denominaría poesía social, que no es sino la traducción histórica de una manera de estar atento a la realidad. Su poesía, leída, cantada, invocada y sentida, corrió en el decenio de los sesenta, en aquella década creadora singular, de boca en boca, como si en su decir y repetir sus versos, a una con los de los demás creadores (Celaya se encargó en remarcar que somos en los demás), estuvieran construyendo una nueva esperanza. No pasó algo distinto en el resto del mundo en aquel tiempo. Los poetas, los intelectuales fueron poniendo nombre al discurso histórico. En el caso español, unos desde el exilio exterior, entre el éxodo y el llanto, y otros, como Celaya, en el exilio interior. Celaya, cierto, no estuvo solo.

Celaya es un autor atento a la realidad histórica, tanto en sus obras (ensayo, poesía, narrativa, teatro, crítica), como en la promoción de proyectos de extensión cultural. Cuando en 1945 finaliza la guerra mundial, y nada prevé un posible cambio social y político, recluido en San Sebastián, Celaya se propone y propone salir a la luz: hacer la empresa cultural que se requiere. Así, en 1947, decide crear la colección de poesía "Norte", Cuadernos de Poesía en su nominación, verdaderos libros, en los que se llegó a publicar a un conjunto importante de poetas europeos. Un año después, en 1948, en San Sebastián, participa en el grupo fundador de la revista "Egan", publicación bilingüe (euskara y castellano) que tanta importancia habría de tener en el desarrollo de la literatura vasca.

Celaya, que era un hombre vital y festivo, comenzó a elaborar un sólido esqueleto intelectual, desde que de niño, convaleciente de una extraña enfermedad (al fin, era una solitaria lo que rondaba su cuerpo), vivió una temporada en Francia, donde se inició en la lectura de una literatura de pensamiento, extraña en la formación intelectual de su propio país. Se ha recordado con frecuencia que el pensamiento y la poesía de Celaya rendía tributo a Nietzsche. Parece lógico que el filósofo alemán influyera en el joven despierto que era Celaya, pero su formación intelectual básica se fue forjando en el tiempo con lecturas más complejas; incluso se dilata hasta los años cuarenta, pues Celaya nunca dejó de cultivar la lectura del más consistente pensamiento de la filosofía clásica y contemporánea.

En este sentido, quisiera apuntar una lectura que Celaya realiza en 1940, y que supone el encuentro con un escritor, Jean Paul Friedrich Richter (1763-1825), autor de Teorías estéticas. El libro causa una particular impresión en Celaya y, con el tiempo, su ensayo titulado El arte como lenguaje (1951), deberá mucho al pensamiento expuesto por este filósofo, poeta y novelista alemán. Celaya lee en 1940 Teorías estéticas, que en su edición castellana aparece firmado por el apellido de su autor: Richter. El libro lo tutela la conocida "Biblioteca Económica Filosófica", que edita la Sociedad General de Librería, que se imprime, en San Sebastián. El libro data de 1812, al menos en la segunda edición que conocemos. En la versión castellana, Celaya leyó, advirtió y subrayó el carácter plástico y objetivo de la poesía griega, amén de otras ideas, como cuando escribe Richter: "El universo es la palabra más atrevida y más elevada del idioma; es el más sublime de los pensamientos, porque la mayor parte de los hombres no ven en el universo sino el teatro de su vida mezquina, y en la historia de la eternidad, la de la pequeña población donde nacieron".

En 1936, fecha en la que Lorca visita San Sebastián, para dar una conferencia organizada por el Ateneo Guipuzcoano, habían aparecido dos libros que suponen dos concepciones opuestas en lo ideológico, aunque coincidentes en su formalismo poético: Miguel Hernández publica El rayo que no cesa y Luis Rosales, Abril, que era todo formalismo. Celaya queda sorprendido por lo que le dice Lorca a propósito de su libro Marea del silencio (1935): "Lo que yo he señalado de tu libro a Neruda y Alberti es la preocupación por la forma. Es muy importante. Atravesamos momentos difíciles. Ese abandonarse sin orden ni medida (creo que se refiere a la escuela que empieza a rodear a Neruda) es muy peligroso. Yo, ahora -sigue- estoy escribiendo un libro de sonetos. Es necesario volver a esto. Me agrada por eso en tu libro la preocupación que en cada poema se advierte de construcción. Lo que tú practicas no es precisamente un clasicismo a ultranza. La gente no advertirá por eso tu preocupación por la forma. No se dan cuenta que el versículo que tú empleas no es una innovación, sino la más clásica de las fórmulas".

El tópico en cambio ha reducido esa complejidad de Celaya a la línea estrictamente realista de su poética. Es la poesía más difundida de este autor, pero no es su obra más consistente. Su obra de mayor acento realista, de querencia directamente política, social, histórica, la encontramos en sus cantatas, ese minigénero de la poesía dramática, que Celaya ensayó para hacer algunos planteamientos dialécticos. Aunque luego hablaremos de esta cuestión, conviene señalar que sus cantatas Lo demás es silencio (donde aparece un conflicto interior entre el existencialista y el marxista), Las resistencias del diamante, Vías de agua, o El derecho y el revés, componen la parte fundamental de esa corriente. ¿Qué son, en cualquier caso, esos cuatro libros, ampliables a seis o siete, si se quiere, en el conjunto de su centenar de obras publicadas?.

Ya en 1962, antes de publicar El derecho y revés , advertía Celaya, en el prólogo de la antología que editó Giner, del riesgo que corre todo escritor a quien le alcanza el tópico: "La desgracia de un autor consiste en que se le suele encasillar muy pronto, y diga lo que diga o escriba lo que escriba, a partir de ese momento, sólo se le ve según una leyenda o según un esquema simplista". Hacía el poeta esfuerzos para defender la complejidad y condición múltiple de su obra.

Tras las etapas existencialista y surreal señaladas, en Celaya aparecen otros registros, no menos variados y ricos. Concebidos, por ejemplo, como una manera de aplicar esa noción realista a las vivencias particulares de la cultura vasca, el poeta nos daría libros como Rapsodia eúskara (1960) o Baladas y decires vascos (1961-63). Pero muy pronto le vemos haciendo ejercicios de realismo mágico en Los espejos transparentes (1968), o conjugando experimentalismo y poesía concreta en Campos semánticos (1971). Y ahí está también ese libro juguetón y neo-creacionista, Maquinaciones verbales, escrito en 1969, que, como el propio autor ha confesado sin reparos, quiso ser un plagio de Versión celeste, de Juan Larrea.

En 1981, Celaya da a conocer una antología de su obra, Poesía hoy (1968-1979). Junto a los dos libros citados anteriormente, componen el volumen estos otros títulos: Operaciones poéticas, La higa de Arbigorriya, Poemas prometeicos, Buenos días, buenas noches, Iberia sumergida y Poemas órficos.

En el prólogo de este libro de libros, Celaya plantea cuestiones fundamentales para entender el rico y complejo universo poético en el que apenas si se había reparado. Poemas órficos, por ejemplo, es un poemario sobre el que prácticamente se pasa sin consideración alguna. En el mismo Celaya repone la primera explosión de esa conciencia expandida u oceánica, a través de la cual el poeta explica la fragilidad de lo humano frente al Cosmos, sólo gobernado por sus propias leyes. Quienes habían reparado en los Poemas órficos (1978) pudieron comprender mejor la propuesta que Celaya sitúa luego como prólogo a Penúltimos poemas (1982). El prólogo a este libro tiene por título "Hacia una poesía órfica", y produjo desconcierto entre quienes con cierta comodidad seguían asentados en la consideración de su obra literaria, entendiendo ésta como una expresión reducida de su conciencia: la conciencia social. Por lo que tiene de singular, señalemos que hubo algunos poetas jóvenes, como es el caso de Antonio Trapiello, que valoraron cuanto Celaya proponía en este manifiesto.

Superada la noción de que "La poesía debe ser hecha por todos" (Lautréamont), el poeta se sitúa en una nueva esfera. Ese sentimiento oceánico le lleva a escribir: "La conciencia cósmica, el ritmo universal, los poderes de la música y los números, la pulsación cuántica, el ciclo cósmico periódico, la pitagórica música de las esferas, y todo eso dado a una, con nuestros ritmos respiratorios y cardíacos, los de la danza, los del canto, y que a fin de cuentas no están lejos de las ecuaciones y constantes de Einstein, de Plank, de Broglie, de Bohr o de Bell. O de la música de Bach, claro, porque todo es lo mismo".

Leopoldo de Luis considera que "Celaya es poeta de lo permanente y de lo evolutivo". En cambio, el entendimiento de la amplitud de su poética ha ido siempre más allá en Celaya. Cuando en 1990 una televisión le pidió que eligiera un poema para recitarlo ante las cámaras, Celaya escogió "Instantánea", una composición de Movimientos elementales (1942-43), en donde el poeta plantea una vuelta a los orígenes de la cultura. Esto lo refuerza José Hierro al afirmar (1990) que "parte de la poesía de Cavafis, por ejemplo, la adelantó entre nosotros Celaya". Efectivamente, las grandes corrientes poéticas que transmiten propuestas como las de Cavafis, Seferis, Elytis o Ritsos, están en los mismos parámetros de la propuesta celayana, como puede entenderse, si se repasan los poemas agrupados en Gaviota.

En Gaviota está el esqueleto de esa poética, que se coronaría años después con un libro de madurez y dominio, temperamental y vital, referencia límite y propuesta de principio a fin: Orígenes (1990). Es un libro donde se resume en buena medida toda la obra poética de Celaya y que tiene especial significado por lo que propone en su prólogo: "Esto es lo que quisiera predicar a los poetas como entrada de este libro: El lenguaje original perdura en los mitos y en la poesía porque es el lenguaje en sí, el que se dice a sí mismo, no el que utilizan los hombres particulares para entenderse unos con otros o para comunicarse entre sí, no con lo universal. En realidad nadie se sirve del lenguaje utilitariamente aunque quiera hacerlo. Es el lenguaje quien nos utiliza a todos, y crea así una colectividad. Pues no hay más colectividad que la del lenguaje que se dice a sí mismo, y al decirse nos reúne a todos en un solo ser. Y no hay más misterio que el del misterioso lenguaje originario. Y éste, y a una con él, la Poesía, es lo único que no puede explicarse, aunque yo como tantos otros he tratado inútilmente de hacerlo".

El Centro Cultural Koldo Mitxelena de la Diputación Foral de Guipúzcoa, depositario del legado documental y biblioteca de Gabriel Celaya, hizo el encargo a un grupo de especialistas de la edición de las obras completas del autor donostiarra dado que las dos ediciones anteriores de sus poesías completas, la primera de 1969 (Aguilar, Madrid), y la segunda de 1977 (Laia, Barcelona), habían resultado incompletas y en el segundo caso sólo se editaron los seis primeros tomos de los once previstos. Dicho equipo de trabajo ha estado integrado por los profesores José Ángel Ascunce, Juan Manuel Díaz de Guereñu, Jesús María Lasagabaster y Antonio Chicharo. De este modo se han publicado en tres volúmenes, en la editorial Visor, y con la colaboración de la Diputación Foral de Gipuzkoa, las Poesías Completas de Gabriel Celaya.

Además de su propia aventura creativa personal, Gabriel Celaya llevó a cabo una tarea no menos arriesgada y consecuente, que hace referencia a su papel de introductor y editor de otros poetas y otras poéticas de su tiempo. La empresa tiene particular significado por cuanto surge en 1947, en un tiempo de autarquía económica y cultural, que añade al propósito méritos y cierta singularidad. Nos referimos a la colección "Norte", Cuadernos de Poesía Norte, que el poeta edita en San Sebastián. La editorial, que publicó diecisiete volúmenes, explica también las preferencias poéticas de Celaya, así como sus relaciones con la nueva poesía española, que se desentumecía de la confusión ambiental reinante, en un tiempo civil y político que ni la victoria aliada en la Guerra Mundial pudo recomponer, a pesar de las expectativas que este hecho despertó en todo el país. Mas no sólo la poesía española contemporánea, sino la universal, como veremos.

Además de los poetas españoles indicados por Celaya en ese recordatorio de 1975, "Norte" publicó a otros autores de indudable significación en la poesía, cuyas ediciones, aunque eran distribuidas en Madrid por el librero León Sánchez Cuesta, y tuvieron su difusión en los ambientes literarios del momento, hoy son prácticamente inencontrables, salvo en el archivo personal del poeta. Además de los poetas extranjeros citados, y de los tres libros que Celaya se publicó a sí mismo con sus heterónimos (Movimientos elementales, La soledad cerrada y Tranquilamente hablando), "Norte" publicó a los siguientes escritores: Leopoldo de Luis, Ricardo Molina, Germán Bleiberg, Camilo José Cela, Victoriano Crémer, Jesús Delgado, Miguel Labordeta, Juan Guerrero Zamora y Antonio Milla Ruiz.

Aunque el primer objetivo era dar a conocer la poesía, la creación de la editorial trajo consigo otro tipo de relaciones civiles y políticas, como el propio Celaya reconoce, y más allá incluso de cuanto el poeta dice en el siguiente testimonio: "Lo que nosotros queríamos era romper un cerco: El estúpido cerco de la poesía oficial. Y si después, con las visitas de Virgilio Garrote, Jorge Semprún, Eugenio de Nora y Blas de Otero, fuimos convirtiéndonos en uno de los nidos de la poesía social fue porque el desarrollo de nuestra poesía así lo demandaba".

La existencia de la colección marcó un sistema de relaciones con distintos poetas y grupos. Con la publicación del libro de Leopoldo de Luis, se establece contacto con uno de los más significativos representantes de la denominada "poesía social" y poeta de distintos registros, así como profundo conocedor y crítico de la poesía de nuestro tiempo. Al publicar a Miguel Labordeta (1921-1969), no sólo se daba a conocer la obra de un interesante creador lírico, malogrado prontamente, sino que se establecía relación con los promotores en Aragón de la Oficina Poética Internacional y la revista poética "Orejudín". Victoriano Crémer relacionaría "Norte" con una revista no menos importante en la creación de ese "puente" querido por Celaya: se trata de "Espadaña", editada en León, a cuyo grupo creador pertenece Eugenio García de Nora, antes citado. García de Nora, que tanta relación tuvo con Celaya, y con aquella oficina de relaciones que fue la editorial "Norte", no llegó a publicar en esta colección, aunque así se ha escrito en algún lugar, según nos confirma en carta personal el propio interesado (1992). Tampoco se llegó a publicar ningún libro de Blas de Otero. Pero la relación con Otero es profunda. Ésta nace el 20 de enero de 1950, con motivo de la conferencia que imparte Celaya en la "Sala Studio" de Bilbao aunque, como ha recordado la profesora Sabina de la Cruz, en el establecimiento de esta relación ya había actuado Ángela Figuera Aymerich, quien había remitido sendas cartas a Celaya y Blas de Otero, entre 1948 y 1949, preparando el camino de ese encuentro. Fue Jorge Oteiza quien llevó a Celaya a Bilbao para dar la conferencia, que provoca aquella primera entrevista personal entre Otero y Celaya.

Libros publicados en la colección "Cuadernos de poesía norte" (San Sebastián, 1947-1955). Se hace constar el nombre de las imprentas donostiarras donde se imprimía cada libro de la colección, aunque el sello editorial era siempre de "Norte".

  • Movimientos elementales, Gabriel Celaya, Gráfico-Editora S.L.; San Sebastián, 1947.
  • Cincuenta poemas franceses, Rainer María Rilke. Traducción y noticia de G.C.; Gráfico-Editora, S.L., San Sebastián, 1947.
  • La soledad cerrada, Rafael Múgica; Gráfico-Editora, S.L.; San Sebastián, 1947.
  • El libro de Urizen, William Blake; Traducción y noticia de N.N.; Gráfico Editora S.L., San Sebastián, 1947.
  • Tranquilamente hablando, Juan de Leceta; Gráfico-Editora, S.L., San Sebastián, 1947.
  • Huésped de un tiempo sombrío, Leopoldo de Luis; Gráfico Editora S.L.; San Sebastián, 1948.
  • Una temporada en el infierno, Jean Arthur Rimbaud; Traducción y prólogo de Gabriel Celaya; San Sebastián, 1948.
  • Tres poemas, Ricardo Molina; Editorial Guipuzcoana; San Sebastián, 1948.
  • 1: Recitativo a tres voces (A Juan Bernier); 2: Salmo (A Julián Costa y Mercedes Palacio de Costa); 3: El poema de Pablo García Baena
  • La mútua primavera, Germán Bleiberg; Editorial Guipuzcoana; San Sebastián, 1948.
  • La cifra de las cosas, Lanza del Vasto; Traducción y noticia de Ricardo Juan Blasco; Escelicer S.L.; San Sebastián, 1948.
  • Cancionero de la Alcarria, Camilo José Cela; Escelicer S.L.; San Sebastián, 1948.
  • La espada y la pared, Victoriano Crémer; Escelicer S.L.; San Sebastián, 1949.
  • El año cero, Jesús Delgado; Presentación de Pedro Caba; Escelicer S.L.; San Sebastián, 1950.
  • Transeúnte central; Miguel Labordeta; Escelicer S.L., San Sebastián, 1950.
  • Danza macabra. danza milagrosa, Juan Guerrero Zamora; Escelicer; San Sebastián, 1951.
  • "¡Aglaé!". Poemas de salvación (1946-1950), Antonio Milla Ruiz; Escelicer (?); San Sebastián, [1952].
  • Selección de poemas, Mario Luzi y Vittorio Sereni; Traducción y nota preliminar de Ramón González Alegre; Escelicer (?), San Sebastián, [1955].
  • Gabriel Celaya: Pequeña antología poética 1; Edi. La Cigarra (Santander, 1957); [1934-1956]; castellano;
  • François Lopez: L'Espagne en marche 1; Pierre Seghers (París, 1961); [1945-1960]; francés-castellan;
  • Gabriel Celaya: Poesía. 1934-1961 1; Ediciones Giner (Madrid, 1962); [1934-1961]; castellano;
  • Mario di Pinto: Poesie 1; Mondadori (Milán, 1967); [1939-1962]; italiano-castellan;
  • Pierre-Olivier Seirra: Gabriel Celaya 1; Pierre Seghers (París, 1970); [1934-1968]; francés;
  • Gabriel Celaya: Cien poemas de un amor ; Plaza Janés (Barcelona, 1971); [1947-1971]; castellano;
  • Gabriel Celaya: Itinerario poético 1; Cátedra (Madrid, 1975); [1934-1975]; castellano;
  • Gabriel Celaya: Poesía abierta 1; Doncel (Madrid, 1976); [1934-1968]; castellano;
  • Gabriel Celaya: El hilo rojo 1; Visor (Madrid, 1977); [1944-1976]; castellano;
  • Ángel González: Poesía 1; Alianza Editorial (Madrid, 1977); [1935-1976]; castellano;
  • Gabriel Celaya: Poesía, hoy (1968-1979) ; Espasa Calpe (Madrid, 1981); [1968-1979]; castellano;
  • Andreas Klotsch: G. Celaya. Ahnungen 1; Verlag Volk und Welt (Berlín, 83); [1935-1976]; alemán-castellano;
  • Ángel González: Poesía 1; Club Internacio. del Libro (1984); [1935-1976]; castellano;
  • Betty Jean Craige: The Poetry of Gabriel Celaya ; A. University Presses (U.S.A., 84); [1934-1982]; inglés-castellano;
  • María Asunc. Mateo: Gabriel Celaya para niños 1; Edici. de la Torre (Madrid, 1985); [1945-1976]; castellano;
  • Gabriel Celaya: Itinerario poético 1; Ampliada. Cátedra (Madrid, 1986); [1934-1979]; castellano;
  • Félix Maraña: Gaviota *; Repsol Exploración (Bilbao, 1987); [1934-1986]; vasco-castellano;
  • Félix Maraña: San Sebastián, ciudad abierta ; Ayuntamiento de S. S. (1989); [1934-1986]; castellano *;
  • Félix Maraña: Gaviota. Antología esencial ; Repsol (San Sebastián, 1990 y 91); [1934-1986]; vasco-castellano;
  • Ángel González: Poesía 1; Círculo de Lectores (Barc., 1990); [1935-1976]; castellano;
  • Antonio Chicharro: Antolog. Poét. Gabriel Celaya ; Alhambra-Longman (Madr., 1990); [1934-1986]; castellano 1;
  • Gustavo Domínguez: G.C. Antología Poética (1); Diario El Sol (Madrid, 1991); [1934-1986]; castellano;
  • Félix Maraña: Donostia, hiri zabala *; Ayunta. de San Sebastián (1992); [1934-1986]; euskara **;
  • Félix Maraña: Recordando a Gabriel Celaya ; Comunidad de Madrid (1992); [1934-1985]; castellano;
  • José Ángel Ascunce: Trayectoria poética. Antología ; Castalia (Madrid, 1994); [1934-1990]; castellano 1

1Recoge el poema "La poesía es un arma cargada de futuro"

*Edición ilustrada

**Versión vasca de la obra San Sebastián, ciudad abierta

  • Momentos felices. Recita Gabriel Celaya. En "Doce poetas en sus voces"; Ediciones Aguilar, Madrid.
  • La arcilla que palpo y beso. Recita María Luisa Ponte. En "Poesía de España"; Aguilar; Madrid.
  • Me llamo Gabriel Celaya. Un disco single de 45 r.p.m. Recita y comenta la antología el propio autor. Ediciones Aguilar, Madrid, 1963.
  • La poesía es un arma cargada de futuro. Música de Paco Ibáñez. Canta él mismo. En "Les uns par les autres" y "La poesía española de ahora y de siempre", (Polydor, 2467016), París, 1972.
  • España en marcha. Música de Paco Ibáñez. Canta él mismo. En "Les uns par les autres", y "La poesía española de ahora y de siempre", (Polydor, 2467016), París, 1972.
  • La ciudad es de goma. Música de Manolo Díaz. Canta el grupo "Agua Viva". En "Apocalipsis", "Acción", Madrid.
  • A solas soy alguien. Música de Ismael. Canta él mismo. En "Ismael en España"; "Penélope-Discos".
  • Con, de, en, tras Pablo Picasso. Música de J. M. Yánez. Canta "Agua Viva". "Ariola-Eurodisc", Madrid.
  • La poesía es un arma cargada de futuro. Música de Paco Ibáñez. Canta Soledad Bravo. En "Soledad Bravo en vivo"; "Promus", Caracas, Venezuela y en "Punto y raya" (Movieplay, S-32599), 1974.
  • El niño que ya no soy. Música de Víctor Manuel San José. Canta Víctor Manuel. En "Cómicos", (Philips, 6328185), Madrid, 1975.
  • El niño que ya no soy. Música de Antonio Gómez. Cantan "Los Lobos". (Movieplay, S-32832), Madrid, 1976.
  • Mis principios poéticos (Conferencia en casette). Universidad Nacional de Educación a Distancia, Madrid, 1977.
  • Gabriel Celaya. Antología. Selección de Marcial Suárez. Dos cassettes más libreto. Lectura de la poesía: María de los Ángeles Herranz y Héctor Cantolla [Y un poema, en la voz del propio Celaya]. Narrador: José Martínez. Intermedios y fondos musicales: Salvador Ruiz de Luna, interpretados al piano por Rafael Luque Ruiz de Luna. "Biblo-casette"; Didacson S.A., Madrid, 1978.

1911 Nace en Hernani (Guipúzcoa), el 18 de marzo. Su nombre: Rafael Gabriel Juan Múgica Celaya Leceta Cendoya.

1918 Comienza sus estudios en el colegio de los Marianistas de San Sebastián.

1922 Reside temporalmente en Pau (Francia) y en El Escorial, debido a problemas de salud. La lectura es su ocupación más preciada.

1928 Se traslada a Madrid, para estudiar Ingeniería en la Universidad. Vive en la Residencia de Estudiantes. Le acompaña su primo, Ohlsson. Tiene amistad con otros alumnos, como Orbaneja, que fue presidente de la F.U.E. Empieza a escribir poemas y obras para el teatro.

1929 Conoce a Federico García Lorca y a los intelectuales más célebres que pasan por la Residencia de Estudiantes. Inicia una Historia General del Teatro, obra inacabada.

1932 Empieza a escribir los poemas de Marea del silencio.

1933 Cumple con el servicio militar en Cuatro Vientos (Madrid).

1935 Conoce en Madrid a Pablo Neruda.

1935 Termina los estudios de Ingeniero y comienza a trabajar en la empresa familiar. Conoce Inglaterra.

1936 Recibe el premio del Centenario de Bécquer, otorgado por el Lyceum Club Femenino de Madrid, por su libro La soledad cerrada.

1936 Participa como voluntario en el ejército republicano, siendo capitán de gudaris en Bizkaia.

1937 Es detenido, tras la caída de Bilbao, e incorporado al ejército sublevado en Burgos. Se casa con Julia Cañedo, madre de sus dos hijos.

1939 Trabaja como gerente en la empresa familiar de San Sebastián.

1944 Sigue escribiendo, en el silencio. Crisis matrimonial.

1945 Una enfermedad anímica le obliga a guardar reposo.

1946 Se decide a publicar Tentativas. Conoce a Amparo Gastón.

1947 Funda en San Sebastián la colección de Poesía "Norte". Fallece su padre, Luis Múgica. Miembro del equipo promotor de la revista "Egan", en San Sebastián. Comienza a publicar artículos en el periódico local "La Voz de España".

1948 Reivindica a Gustavo Adolfo Bécquer en sus artículos en el periódico.

1949 Inicia su relación con la revista "Espadaña", de Victoriano Crémer y Eugenio García de Nora, en León.

1951 Finaliza la empresa editorial de "Norte".

1952 Inicia una campaña en memoria de Miguel Hernández en la prensa donostiarra.

1956 Abandona el trabajo como directivo en la empresa familiar y se traslada a vivir a Madrid, con Amparo Gastón, para dedicarse por entero a la literatura. Recibe en este año el Premio de la Crítica, por su libro De claro en claro.

1962 Viaja a Colliure (Francia), para recordar a Antonio Machado.

1963 Recibe el Premio "Atalaya" de poesía por su libro Versos de otoño.

1963 Se le otorga el Premio Internacional de Poesía "Libera Stampa" (Suiza), por el conjunto de su obra.

1965 Conoce en Madrid al poeta cubano Nicolás Guillén.

1966 Acude a Baeza, para el homenaje tributado a Antonio Machado.

1966 Viaja a Cuba. Multado, por haber participado con Alfonso Sastre y el pintor Ricardo Zamorano en la asamblea de estudiantes de la Facultad de Ciencias Políticas de Madrid.

1968 Se le concede el Premio Internacional Etna Taormina, por el conjunto de su obra poética. Viaje a Brasil, para asistir a la inauguración de un monumento a Lorca y encuentro con Pablo Neruda y Francisco García Lorca, en un homenaje al poeta granadino muerto en 1936. Participa en La Habana en el Congreso de la Cultura.

1969 Viaje a Italia.

1976 Miembro de Honor de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País.

1977 Se presenta como candidato por el Partido Comunista en las primeras elecciones legislativas, en Guipúzcoa.

1982 Contrae matrimonio en San Sebastián con Amparo Gastón el 14 de octubre.

1984 La Diputación Foral de Guipúzcoa organiza un homenaje al poeta en San Sebastián. Con este motivo se publica Trilogía vasca.

1986 Recibe el Premio Nacional de las Letras, del Ministerio de Cultura de España.

1987 La Biblioteca Nacional organiza en Madrid la exposición "Noticia de Gabriel Celaya".

1988 Asiste en Madrid al estreno de su obra teatral "El relevo", en la adaptación del grupo vasco "Bederen-1", dirigido por Antonio Malonda.

1989 El Ayuntamiento de San Sebastián le concede el "Tambor de Oro".

1989 Euskal Telebista (Televisión Vasca) emite tres programas sobre Gabriel Celaya, dirigidos por Manuel Leguineche.

1990 Asiste en San Sebastián a un Curso de Verano, organizado por la Universidad del País Vasco para estudiar su obra. Con este motivo, exposición bibliográfica del poeta en el Palacio de Miramar de San Sebastián.

1991 Fallece en Madrid, el 18 de abril. Sus cenizas fueron aventadas en Hernani y San Sebastián, según sus deseos.

1993 Se traslada todo su fondo documental al Centro Cultural "Koldo Mitxelena", de la Diputación Foral de Gipuzkoa, en San Sebastián.

1994 Recibe, a título póstumo, el nombramiento de "Doctor Honoris Causa" por la Universidad de Granada, nombramiento que se concedió en vida del poeta, y fue aceptado por éste, en 1990.

1994 La Universidad de Deusto publica el libro Gabriel Celaya: Contexto, ética y estética.

1995 La Universidad del País Vasco publica el libro Gabriel Celaya: Noción y memoria de poeta (1911-1991).

2002 La editorial Visor publica en tres volúmenes la edición de su Poesía Completa, promovida por la Diputación Foral de Gipuzkoa.

"La poesía es ciertamente maravillosa, bella y monstruosa a un tiempo, pero no es fundamentalmente más maravillosa ni más enigmática que otras actividades creadoras. No pretendo negar con esto lo que más o menos vagamente llamamos inspiración. Pero sí quiero recordar que la inspiración no es un privilegio de los poetas... Creo que un poeta, cualquier poeta, todo poeta, si es honesto, en lugar de apelar al mito de la "metapoesía", puede y debe hablarnos de su obra como un quehacer, entre otros que, aquí y ahora, con un objeto determinado, y partiendo de unas circunstancias dadas, trata de llevar adelante. En lugar de recrearnos en el misterio, tratemos de domarlo como se han domado otras fuerzas irracionales. Y para ello, demos lo que Ortega hubiera llamado nuestra "razón narrativa". Contemos por qué hacemos lo que hacemos, qué aprendimos, qué entendemos. Al hacerlo, nos sentiremos inmersos en una corriente. Y esa corriente que así iluminaremos un momento con nuestro pasajero paso será la de la poesía, siempre un poco más definible de lo que se dice, aunque siempre dialécticamente creciente y transmutable."

Gabriel Celaya (1960)

La poesía es un arma cargada de futuro

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmando,
como un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica, qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso, y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra, son actos.

Gabriel Celaya (De Cantos iberos, 1954).

1935: Marea del silencio
1947: La soledad cerrada
1947: Movimientos elementales
1947: Tranquilamente hablando
1948: Objetos poéticos
1949: El principio sin fin
1949: Se parece al amor
1949: La cosas como son
1950: Deriva
1951: Las cartas boca arriba
1952: Lo demás es silencio
1953: Paz y concierto
1954: Vía muerta
1955: Cantos iberos
1956: De claro en claro
1957: Entreacto
1957: Las resistencias del diamante
1959: Cantata en Aleixandre
1959: El corazón en su sitio
1960: Para vosotros dos
1960: Poesía urgente
1961: La buena vida
1961: Los poemas de Juan de Leceta
1961: Rapsodia eúskara
1962: Episodios nacionales
1962: Mazorcas
1963: Versos de otoño
1963: Dos cantatas
1964: La linterna sorda
1965: Baladas y decires vascos
1967: Lo que faltaba
1967: Poemas de Rafael Múgica
1968: Los espejos transparentes
1968: Canto en lo mío
1969: Poesías completas
1971: Operaciones poéticas
1971: Campos semánticos
1973: Dirección prohibida
1973: Función de Uno, Equis, Ene
1973: El derecho y el revés
1975: La higa de Arbigorriya
1976: Buenos días, buenas noches
1977: Parte de guerra
1977: Poesías completas (1932-1939. Tomo I)
1977: Poesías completas (1940-1948. Tomo II)
1978: Iberia sumergida
1978: Poesías completas, Tomo III
1978: Poesías completas, Tomo IV
1980: Poesías completas, Tomo V
1980: Poesías completas, Tomo VI
1981: Poemas órficos, en Poesía, hoy (1968-1979)
1982: Penúltimos poemas
1984: Cantos y mitos
1984: Trilogía vasca
1986: El mundo abierto
1990: Orígenes = Hastapenak (Edición bilingüe)
2002: Poesía completa (III Volúmenes)

En colaboración con Amparo Gastón:

1953: Ciento volando
1955: Coser y cantar
1958: Música celestial

1946: Tentativas
1949: Lázaro calla
1960: Penúltimas tentativas
1962: Lo uno y lo otro
1965: Los buenos negocios
1980: Memorias inmemoriales

1963: El relevo
1989: Ritos y farsas. Obras teatral completa

1951: El arte como lenguaje
1959, 1979: Poesía y verdad
1959: Juan Manuel Caneja
1964: Exploración de la poesía
1970: Castilla, a Cultural reader (en colaboración con Phyllis Turnbull)
1972: Inquisición de la poesía
1972: La voz de los niños
1972: Bécquer
1974: Los espacios de Chillida
1984: Lo que faltaba de Gabriel Celaya (Interviú con Ángel Vivas)
1987: Reflexiones sobre mi poesía

1947: Rainer María Rilke: Cincuenta poemas franceses (del francés)
1947: William Blake: El libro de Urizen (del inglés)
1947: Jean Arthur Rimbaud: Una temporada en el infierno (del francés)
1954: Paul Eluard: Quince poemas (del francés)

1957: Pequeña antología poética (Gabriel Celaya, Santander)
1961: L' Espagne en marche (François Lopez, París)
1962: Poesía. 1934-1961 (Gabriel Celaya, Madrid)
1967: Poesie (Mario di Pinto, Milán)
1970: Gabriel Celaya (Pierre-Olivier Seirra, París)
1971: Cien poemas de un amor (Gabriel Celaya, Barcelona)
1975: Itinerario poético (Gabriel Celaya, Madrid)
1976: Poesía abierta (Gabriel Celaya, Madrid)
1977: El hilo rojo (Gabriel Celaya, Madrid, 1977)
1977: Poesía (Ángel González, Madrid, 1977)
1981: Poesía, hoy (1968-1979) (Gabriel Celaya, Madrid)
1983: Gabriel Celaya. Ahnungen (Andreas Klotsch, Berlín)
1983: The Poetry of Gabriel Celaya (Betty Jean Craige, U.S.A.)
1985: Gabriel Celaya para niños (María Asunción Mateo, Madrid)
1987: Gaviota = Kaio (Félix Maraña, Bilbao)
1989: San Sebastián, ciudad abierta (Félix Maraña, San Sebastián)
1990-91: Gaviota. Antología esencial (Félix Maraña, San Sebastián)
1990: Antonio Poética. Gabriel Celaya (Antonio Chicharro, Madrid)
1991: Gabriel Celaya. Antología Poética (Gustavo Domínguez, Madrid)
1992: Donostia, hiri zabala (Félix Maraña, San Sebastián)
1992: Recordando a Gabriel Celaya (Félix Maraña, Madrid)
1994: Trayectoria poética. Antología (José Ángel Ascunce, Madrid)

  • Aragon, Louis: "Je dirais malgré tout que cette vie fut belle", en "Les Lettres Françaises", París, febrero de 1964
  • Aresti, Gabriel : "La Rapsodia Eúskara, de Gabriel Celaya", diario "Hierro", Bilbao, 06-04-62
  • Ascunce, José Ángel : Introducción a Gabriel Celaya. Trayectoria poética. Antología, Madrid, Castalia, 1993
  • Aub, Max: "Raíces de Gabriel Celaya", prólogo a Las resistencias del diamante, México, Libro Luciérnaga, 1957
  • Bary, David: "De Serrano Plaja a Gabriel Celaya : apuntes sobre el tema del trabajo en la poesía española contemporánea", en Palma de Mallorca, 1971, "Papeles de Son Armadans", LX, , pp. 241-264
  • Benet, Arturo: "La trayectoria poética de Gabriel Celaya", Cuadernos de Crítica Literaria, Alicante, Ediciones "Verbo", 1951
  • Brooks, Zelda I.: La poesía de Gabriel Celaya: La metamorfosis del hombre, Madrid, Playor, 1979
  • Caballero Bonald, José Manuel: "Gabriel Celaya: Poesía (1934-1961)", Rev. "Ínsula", Madrid, septiembre de 1962
  • Castellet, José María: Un cuarto de siglo de poesía española, Barcelona, Seix Barral, 1966, 4ª edición
  • Chicharro Chamorro, Antonio: Producción poética y teoría literaria en Gabriel Celaya, Universidad de Granada, 1985, Revasquizar España: reflexiones en torno a Iberia sumergida, de Gabriel Celaya, Universidad de Granada, 1980, El pensamiento literario de Gabriel Celaya (Evolución y problemas fundamentales),Universidad de Granada, 1983, Producción poética y teoría literaria en Gabriel Celaya, Universidad de Granada, 1985, Gabriel Celaya frente a la literatura española, Alfar, Sevilla, 1987, La teoría y crítica literaria de Gabriel Celaya, Universidad de Granada, 1989, Estudio preliminar de Antología Poética. Gabriel Celaya, Alhambra, Madrid, 1990
  • Gamoneda, Antonio: "Poesía y conciencia (notas de una revisión), revista "Ínsula", núm. 204º, Madrid, noviembre de 1963
  • González, Ángel: "Introducción" a Poesía, de Gabriel Celaya, Madrid, Alianza Editorial, 1977
  • Hierro, José: "La poética de Gabriel Celaya", en Encuentro con Gabriel Celaya. Noción y memoria de poeta (1911-1991), San Sebastián, Universidad del País Vasco, 1995
  • Ifach, Ana María: Cuatro poetas de hoy, Madrid, Taurus, 1960
  • Keefe Ugalde, Sharon Elizabeth: Gabriel Celaya, Boston, U.S.A., Twayne Publishers, 1978
  • Lasagabaster, Jesús María: "La prosa narrativa de Gabriel Celaya", en Homenaje a Ignacio Elizalde, Bilbao, Universidad de Deusto
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  • Maraña, Félix: - Enciclopedia General Ilustrada del País Vasco. Diccionario Enciclopédico Vasco, editorial Auñamendi; San Sebastián, 1990; volumen XXIX; pág. 478-482ª [Vocablo: "Múgica Celaya, Rafael"]. - Gabriel Celaya: Contexto, ética y estética; Universidad de Deusto, San Sebastián, 1994. Edición a cargo de José Ángel Ascunce. (Trabajo publicado: "Celaya, introductor de poetas"; pág. 43ª y ss.). - Donostia-San Sebastián; Editorial Sendoa, San Sebastián, 1994, pág. 184ª-205ª [Trabajo publicado: "San Sebastián: Memoria literaria de la ciudad abierta (1900-1990)". - Encuentro con Gabriel Celaya. Noción y memoria de poeta (1911-1991); Cursos de Verano de la Universidad del País Vasco; San Sebastián, 1995. Edición, prólogo y bibliografías de Félix Maraña. [Trabajo publicado: "Gabriel Celaya, en la cultura vasca"; pág. 181ª y ss.]. - Gabriel Celaya: señales de travesía, San Sebastián, Bermingham Edit., 1996
  • Valverde, José María: Prólogo a Poesías Completas, de Gabriel Celaya, Barcelona, Laia, 1977
  • Varios Autores: Noticia de Gabriel Celaya, Madrid, Ministerio de Cultura, 1987 (Edición de Luis Revenga y Fanny Rubio); Gabriel Celaya: Contexto, ética y estética, San Sebastián, Universidad de Deusto, 1994 (Edición de José Ángel Ascunce); Encuentro con Gabriel Celaya. Noción y memoria de poeta (1911-1991), San Sebastián, Universidad del País Vasco, 1995 (Edición de Félix Maraña).