Pintores

Díaz Olano, Ignacio

Pintor y maestro de pintores, Ignacio Salvador Díaz Ruiz de Olano nace en Vitoria el 1 de febrero de 1860 y fallece en la misma ciudad el 7 de marzo de 1937.

Asiste como alumno a la Academia de Bellas Artes de Vitoria, la actual Escuela de Artes y Oficios, entre octubre de 1874 y abril de 1877, siendo discípulo de Emilio Soubrier Martínez, con quien también se había instruido en su academia particular. Amplía estudios artísticos en la Escuela de la Lotja de Barcelona desde octubre de 1877 hasta junio de 1880. Tuvo como profesores, entre otros, a Antonio Caba, Luis Rigalt, Claudio Lorenzale y quizás también a Ramón Martí Alsina, pero en ningún caso al gibraltareño Gustavo Bacarisas (1873-1971), como se venía afirmando.

Concluida la estancia en Barcelona, Díaz Olano solicita una pensión al Ayuntamiento vitoriano para proseguir su formación en una ciudad europea, ayuda que es desestimada. Hasta el momento se desconocen, por falta de documentación contrastada, las actividades del pintor durante los primeros años ochenta del siglo XIX. ¿Estuvo en París como tradicionalmente se ha sostenido? Si fuera así, en cambio, no parece probable de que acusara entonces la influencia de la pintura impresionista. Los cuadros de corte impresionista que se conocen del pintor fueron elaborados, en su mayor parte, durante la última etapa de su vida. Desde enero de 1884 está comprobada su estancia en Vitoria.

En agosto de 1884 participa en la Exposición Artística e Industrial de Vitoria, a la que envía un lote de siete obras: dos cuadros religiosos alusivos a San Francisco (uno de ellos copia de Viladomat, pintado en Barcelona en 1880), un retrato de anciano, dos escenas costumbristas de jóvenes italianas, una pintura de bodegón (un gran jarrón azul) y un boceto del techo de Teatro de Vitoria, edificio que se quemó en agosto de 1914.

En octubre de aquel mismo año inaugura estudio en el núm. 9 de la calle Florida, que tendrá las puertas abiertas a la enseñanza artística hasta marzo de 1894, cuando se marcha primero a Barcelona y luego a Roma. En la Ciudad Eterna residirá desde mayo de 1894 hasta marzo de 1896. Retornará a su ciudad natal el 28 de abril tras nueva estancia de un mes de duración en Barcelona. Disponemos sólo de testimonios indirectos para afirmar que es muy posible que volviera brevemente a Italia en 1898.

Díaz Olano consolida su carrera profesional con la actividad docente y el ejercicio libre de la pintura a través de encargos, ejerciendo también sus facultades como dibujante e ilustrador a finales de los años ochenta en la revista satírica El Danzarín y en La Ilustración de Álava. De ambas publicaciones vitorianas fue su director y principal promotor el inquieto Fermín Herrán. También debe reseñarse el sustento económico que durante largos años recibió de su mecenas Felipe Arrieta, el responsable de que pudiera profundizar conocimientos en la península itálica.

Paralelamente cimenta el prestigio de su firma artística concurriendo a las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes de Madrid. A la edición de 1890 remite las obras La vuelta del trabajo, Los segadores y Pelando la pava. En 1892 envía el lance de cuatro pelotaris vascos titulado A Cuarenta y nueve, y el paisaje Orillas del Zadorra. En el certamen de 1895 presenta el lienzo Las planchadoras, con el que obtiene medalla de tercera clase. En la convocatoria siguiente, la del año 1897, exhibe Contraste o El restaurante, y una composición de gran formato bautizada como Un mercado de Venecia. En 1899 manda Cabeza de estudio, Familia artesana y Agosto, premiado este último con segunda medalla. Para la Nacional de 1901 pinta la tela Mediodía, también llamada La yunta o más popularmente El rezo del Angelus, y La trilla en Álava, obra con la que consigue de nuevo una segunda medalla.

A pesar de acumular más de una decepción en las muestras madrileñas, durante los primeros años del siglo XX continúa enviando a las Nacionales parte de su repertorio pictórico. Así, en 1904, remite La vuelta de la romería, cuadro pintado durante sus estancias veraniegas en Mutriku y con el que obtiene su última mención honorífica: la condecoración de Comendador de la Orden Civil de Alfonso XII. En 1906 participa con Las dos envidias, Estirando la ropa y La madre del pintor. Ausente en la convocatoria de 1908, en 1910 expone cuatro cuadros: Murmuración y Castigo, Gitana en la prevención, Sonata y Desnudo. De 1912 son sus lienzos Amor en el bosque y En la sombra. En 1915 presenta el imponente friso La siesta y por último, en 1917, cuelga Hilanderas y Tejedoras.

Igualmente, en otro orden, hay que mencionar sus remesas a la II y III Exposición General de Bellas Artes de Barcelona. En 1894 envía Extraviada y La hoja extraordinaria, y en 1896, Arrivederci o ¡Hasta la vista! y Povera figlia o ¡Pobre hija! En 1908, ausente como decíamos de la Nacional de Bellas Artes de Madrid, participa, en cambio, en la Exposición de Otoño que organiza el Círculo de Bellas Artes en el Retiro. Presenta un par de trabajos: El bautizo y Haciendo "chis".

Al margen de que el pintor expusiera algunos de sus trabajos en los escaparates de los comercios vitorianos, únicamente se tienen documentadas dos muestras de carácter netamente individual: en la Sala Delclaux de Bilbao, en enero de 1910, y la que será su exposición monográfica más importante realizada en vida. Acontecerá ésta en el paraninfo de la Escuela de Artes y Oficios de Vitoria a fines de julio de 1925.

Desde principios del siglo XX y hasta su fallecimiento, encontramos a Ignacio Díaz Olano volcado en la enseñanza artística formando e instruyendo a las más jóvenes promociones de artistas locales. Desde su estudio particular de la calle del Arca, desde el claustro de profesores de la Escuela de Artes y Oficios (1901-1936), puesto del que no se jubila, y también desde la plaza de profesor de dibujo en el Instituto General y Técnico o de Segunda Enseñanza. Este último cargo lo desempeñará a partir del curso académico 1912-1913 hasta que alcanza la edad de jubilación reglamentaria en la primavera de 1932. Y aunque es verdad que opositó en su momento al Instituto de Huesca capital, allá por el verano de 1906 -nunca antes de esta fecha, como se pensaba-, en realidad jamás llegó a ocupar la plaza.

En las postrimerías de su vida, en agosto de 1934, un número destacado de amigos, compañeros y antiguos alumnos homenajean al maestro vitoriano con la Exposición Díaz Olano y sus discípulos. El acontecimiento que tiene lugar en la Escuela de Artes y Oficios reúne una selección de los trabajos del artista con obras de algunos de sus más distinguidos educandos: Adrián Aldecoa, Félix y Tomás Alfaro Fournier, Fernando de Amárica, Teodoro Dublang, José Luis Gonzalo Bilbao, Juan Bautista de Ibarrondo, Mauro Ortiz de Urbina y Aurelio Vera Fajardo. Nombres de prestigio en el ámbito provincial, que se completan con otros apellidos de alumnos mucho más jóvenes que no figuraron en el homenaje y que también recibieron durante su estancia formativa en la Escuela de Artes y Oficios los consejos del viejo profesor: Miguel Jimeno Martínez de Lahidalga, Obdulio López de Uralde, Jesús Apellániz, Ezequiel Carrera, Ángel Olarte, Ángel Sáenz de Ugarte...

El progresivo ensimismamiento de Ignacio Díaz Olano en su hábitat natural, rodeado por sus paisanos y vecinos, donde se identifica y le identifican fácilmente, tendrá el correspondiente refrendo en su arte. El grueso de su producción estará constituido por óleos de asuntos populares, costumbristas, retratos, paisajes y temas de flores y bodegones, sufriendo apenas escasas variaciones en cuanto a géneros pictóricos se refiere. Algún ocasional encargo de naturaleza religiosa o de matiz alegórico, a lo más. En su generalidad, son motivos, asuntos y escenas que extrae obviamente de su entorno, en los que manifiesta excepcionales dotes de observador.

Un repertorio formal y plástico de sólida consistencia dibujística -el dibujo vertebra la base primera de su instrucción-, en pocas ocasiones pierde la línea de contorno, entrando paulatinamente la luz, y con la luz el color, a formar parte de la realidad de sus composiciones. Trabajos de factura cada vez más pictoricista a partir, sobre todo, de su estancia formativa en Italia (1894-1896 y ¿1898?). Etapa que marca un antes y un después en su discurrir como artista-pintor.

Un estilo marcado en su origen por el respeto a la precisión del trazo, aviniéndose a la observación directa de la vida, a esa realidad que le circunda y en la que encuentra sus fuentes de inspiración. Un estilo que gradualmente irá en pos de la inmediatez de la imagen surgiendo entonces en su pintura la mancha luminosa y el destello cromático. Resolución técnica a la par que temperamental que le aboca a "transfigurar la realidad sin desfigurarla", ejecutando unas obras adscritas o próximas al impresionismo naturalista.

Como resultado de esta mecánica aglutinadora, más bien sincrética, derivará Díaz Olano hacia una cierta ambivalencia estilística. Ambivalencia o eclecticismo que orienta su producción de forma indistinta y simultáneamente en el tiempo hacia unas elaboraciones transidas de clasicismo o, por el contrario, hacia unas impresiones, ya muy perceptivas, intuitivas, que entroncan con unos derroteros de tímida modernidad. Asemejándose entonces, grosso modo, el término modernidad con el concepto impresionista.

  • ALFARO FOURNIER, Tomás: Un recuerdo a D. Ignacio Díaz Olano, en Fin de año, nº 8, Vitoria, 1957, s.p.
  • ARAMBURU, José Ignacio: "Los impresionistas vascos", en Boletín de Información Municipal, nº 54, Julio-Septiembre de 1985, Vitoria-Gasteiz, p. 42 y 43.
  • ARCEDIANO SALAZAR, Santiago: Ignacio Díaz Olano. Estudio biográfico y análisis artístico, Caja Vital Kutxa, Vitoria-Gasteiz, 1991, 319 págs.
  • ARINA Y ALBIZU, Santiago: "El gran pintor y profesor de dibujo, D. Ignacio Díaz Olano", en Celedón, nº 46, Vitoria, 1963, s. p.
  • Begoña, Ana de; Beriain, María Jesús: Ignacio Díaz Olano (1860-1937), Gobierno Vasco, Vitoria-Gasteiz, 1987, 76 págs.
  • BERIAIN, María Jesús: "De nuevo, Díaz Olano", en Revista de Cultura e investigación Vasca Sancho el Sabio, Año 1, 2ª Época, nº 1, Vitoria-Gasteiz, 1991, pp. 221-234.
  • CAMARERO, Gloria: "Nuevas aportaciones en torno a la obra del pintor Ignacio Díaz Olano (1860-1937)", en Kultura, año 1, 2ª época, Diputación Foral de Álava, Vitoria-Gasteiz, octubre de 1990, pp. 37-45.
  • OTÁLORA, José: Discurso pronunciado el 23 de Noviembre de 1934 con motivo del homenaje tributado por sus discípulos a Don Ignacio Díaz Olano, Escuela de Artes y Oficios de Vitoria, Vitoria, 1937, pp. 13-24.
  • PANTORBA, Bernardino de: Ignacio Díaz Olano, en Artistas Vascos, Madrid, 1929, pp. 13-22.
  • VV.AA.: "Ignacio Díaz Olano", en Pintores y Escultores Vascos de ayer, hoy y mañana, Vol. X, Fasc. 92, La Gran Enciclopedia Vasca, Bilbao, 1975.