Pintores

Zuloaga Zabaleta, Ignacio

Pintor. Eibar, 26 de julio de 1870; Las Vistillas, 31 de octubre de 1945.

Pintor guipuzcoano nacido en Eibar, en la casa-torre Kontaderekua. Vástago de una familia de armeros y orfebres detectable desde el siglo XVIII.



Hace sus primeros estudios en el Seminario de Bergara. Su padre deseaba que adoptara su propio oficio de damasquinado, arquitectura o ingeniería pero siguió su vocación de pintor marchando a Madrid a hacer copias en el Museo del Prado (Velázquez, El Greco, etc. que le entusiasman). Con 17 años presenta en la Exposición Nacional el óleo Un sacerdote rezando en una habitación antigua. Con 18 marcha a Roma, muy interesado por el arte antiguo aunque con un precoz temperamento propio. Desde allí se traslada a París, foco artístico de nuevas inquietudes, a vivir una inevitable bohemia de pintor pobre mientras acude a la Academia de la Palette. Conoce a Gauguin, Pablo Uranga y Santiago Rusiñol. Al año siguiente expone junto con Gauguin, Van Gogh y Toulousse-Lautrec. Visita Bilbao donde funda, junto con otros, la sociedad El Escritorio y pinta en lienzo uno de sus muros con el tema Amanecer. En 1892, con 22 años, reside en la isla de St Louis (Quai Bourbon) con Rusiñol (para el que localiza dos Grecos), Utrillo y Jordá.

Pero, le deslumbra Andalucía y se instala en 1893 en Sevilla desde donde viaja a Italia, Suiza, Londres (pinta un retrato a Oscar Browning) y por toda España. En 1895 expone sus temas andaluces en París y ejecuta las pinturas del Casino de Bermeo (Vizcaya) y, al siguiente, obtiene la segunda medalla con Amigos en la Exposición Nacional de Barcelona, ciudad que nunca le ignora.

En 1898 Zuloaga es ya un pintor reconocido por su calidad y fuerte originalidad en su país (aunque discutido: véase el comentario de Ramón Pérez de Ayala sobre "lo feo" en Zuloaga, rev. Hispania, 1-06-1914) y en el extranjero. Ese año obtiene la primera medalla en la Exposición Nacional de Barcelona con Víspera de la corrida, se instala en Segovia (descubrimiento de Castilla), expone en París y Francia, adquiere Mi tía y mis primas para la Pinacoteca de Luxemburgo. Su producción es copiosa en París, Segovia, Madrid, etc. y, en general, en cuadros de gran tamaño, objeto de comentarios y discusiones que le vinculan a la llamada Generación del 98. Casa con Valentine Dethomas en París (1899).

Pese a todo no consigue que la obra de su primera medalla sea admitida por el jurado español de la Gran Exposición Internacional de París de 1900 (Madrid le es hostil) pero expone en Bruselas, Berlín, Düsseldorf y Colonia. De ese año son Parisienses y París. Al año siguiente concurre a la Exposición Internacional de Dresde, junto con Anglada Camarasa e Iturrino, y se otorga la Gran Medalla Internacional de Oro. Conoce a Rilke. El éxito le acompaña allí donde va (París, Dtisseldorf, Praga, Rotterdam, Amberes, Lieja, Venecia, Dresde, Viena, etc.). El grupo literario del 98 le obsequia con un banquete-homenaje (1904), ejecuta 4 lienzos en N. Sra. de Arrate (1904) y la Ópera de Berlín le encarga la escenografía de la ópera Carmen de Bizet (1905). Abre taller en París (1905). Tras obtener el diploma de honor y del rey en la Exposición Internacional de Barcelona, el Museo de esta ciudad adquiere su Mis primas (1906). Se hace también retratista de lo más conspicuo de la sociedad de su tiempo. En 1909 su exposición en la Hispanic Society de Nueva York es visitada por miles de personas. 1910 es el año de sus primeras exposiciones en Iberoamérica: México, Chile, Argentina. También acude a la Bienal de Venecia, inicia su casa de Zumaia, "Santiago Etxea" y pinta sus célebres La víctima de la fiesta, La familia de Daniel Zuloaga, los Retratos del Duque de Veragua y de su hijo (San Telmo). Su nombre figura en la ambiciosa Asociación de Artistas Vascos creada en 1911. Su obra es, como se ha dicho, objeto de polémica, lo que Lafuente Ferrari denominó "la cuestión Zuloaga" ya que algunos le reprochan una visión denigrante de la España pobre y atrasada que apasiona a los noventayochistas. En el otro extremo, Unamuno escribiría:

"De mí se decía que la visión de los lienzos de Zuloaga me ha servido para fermentar las visiones que de mi España he colocado en muchas correrías por ella, y que, contemplando esos lienzos, he ahondado en mi sentimiento y en el concepto de la noble tragedia de nuestro pueblo, de su austera y fundamental gravedad, de poso intrahistórico de su alma. Contemplando esos cuadros he sentido lo mucho que tenemos en lo que queda y lo poco de lo que pasa".

Es imposible reproducir aquí la lista de los más de 400 cuadros, casi todos de gran tamaño y ejecutados sin prisas ni vacilaciones, entre ellos retratos (incluido el de Alfonso XIII) y desnudos de la aristocracia española y americana, que efectúa hasta 1930. Eibar le homenajea en 1912 en el Frontón Astelena. El año de la Gran Guerra pinta en Zumaia, cuya casa de estilo vasco ha convertido en su gran hogar, y adquiere la casa de Goya en Fuendetodos en la que se instalará el Museo de su admirado maestro. En 1916 recorre las principales capitales de los Estados Unidos. A los talleres sucesivos le sigue el de Las Vistillas de Madrid. En 1925 vuelve a los EE.UU. con su gran amigo, el pintor Pablo Uranga, expone también en La Habana. En 1928 se afilia a Eusko Ikaskuntza. Sus éxitos de esos años culminan en 1931 con la dedicación por Juan de la Encina de una sala del Museo de Arte Moderno de Madrid que éste dirige. Se le nombra Presidente del Patronato del Museo citado.

La guerra de 1936-1939 le sorprende en Zumaia, desde donde, a la entrada de las tropas franquistas, algunos periódicos difunden la falsa noticia de que había sido asesinado. El caso es que logra sobrevivir y dedica alguna de sus obras a la exaltación del bando franquista: Retrato de Franco con uniforme del Movimiento, Paisaje heróico de Toledo, El último requeté (regalado por Franco al Conde Ciano). Sigue exponiendo durante la guerra (Venecia, Londres) y tras la misma (Madrid). La última exposición en vida va a ser la de Barcelona de 1942. La Diputación de Guipúzcoa le rinde homenaje en la primavera de 1945.

Sus más de 800 obras se hallan esparcidas por todos los museos de Europa y América, incluidos el de Bellas Artes de Bilbao (donaciones de Javier Horn, hijos de Zuloaga, Ramón de la Sota), Museo Vasco de Bayona (donación de Vieux Basque), Museo de Álava y San Telmo de Donostia. Una magnífica exposición reunió parte importante de las mismas en Álava, Zumaia, San Telmo y La Lonja de Zaragoza (1985-1986). En 1989 la Exposición "Dibujos inéditos" inicia su recorrido por Madrid, San Sebastián, Santander, Bayona y París. A su vez el Museo de Bellas Artes de Bilbao inauguró en noviembre de 1990 una Exposición antológica para Bilbao, París, Dallas, Nueva York y Madrid (1990-1993). En 1992 el Museo Gustavo de Maeztu expuso 44 dibujos del pintor. El tema vasco no interesó demasiado a nuestro pintor; aún así hay que citar el Amarretako del Museo de Berlín, Los vascos del Museo de San Telmo y el Bersolari de una colección particular de Nueva York. En cuanto al paisaje, según su propia confesión, lo amaba pero no lo sentía como tema pictórico, salvo el más seco y erosionado de Navarra. En una de sus cartas a Unamuno escribe:

"Muy a menudo me han recriminado en nuestra tierra el ser mal vascongado. ¿Por qué?, porque no pinto nada allí, porque no vivo siempre allí y yo me he quedado siempre con las ganas de contestarles: no pinto aquí porque no encuentro el país pictórico para mi temperamento. No vivo aquí porque no hay vida para un artista... y además Uds. viven aquí, porque no son capaces de vivir fuera. Me creo vascongado hasta el tuétano, quiero a mi tierra como el que más pero sin las chocholerías que allí reinan."

Catálogo de la Exposición de Pintura de Ignacio Zuloaga. 1870-1945. Museos de: Álava, Zuloaga de Zumaya, San Telmo de San Sebastián y Palacio de la Lonja de Zaragoza, Departamento de Cultura y T. del Gobierno Vasco, 1985, 151. Este Catálogo contiene una prolija y útil bibliografía. Como curiosidad citamos también la obra de Ferreiro Alemparte España en Rilke (Madrid, 1966) en la que se recoge la correspondencia entre el poeta y Zuloaga. Como título más reciente, Tellechea Idígoras ed.: Ignacio Zuloaga. Epistolario, Caja de Ahorro Municipal de Guipúzcoa, 1989.