Monarquía y Nobleza

Sancho Garcés III El Mayor

Rey de Pamplona (1004-1035).

Es conocido con el sobrenombre de "el Mayor" o "el Grande". Sucedió en el trono a su padre, García Sánchez II "el Temblón".

Algunos autores datan la muerte del rey García alrededor del año 1004, mientras que otros opinan que este monarca murió entre el año 999 y el año 1000 y que posteriormente, hasta que su hijo fue investido, se abrió una etapa de regencia o interregno de Sancho Ramírez, hijo de Ramiro de Viguera y primo carnal del rey. Reinase hasta el año 999 o hasta el 1004, los testimonios documentales de García Sánchez II desaparecen en torno al año 1000 y Sancho Garcés fue coronado el año 1004. Tenía entonces alrededor de doce años.

Su persona ha recabado fama de buen militar, de poseer habilidades políticas, y de ser un hombre sabio, elocuente y de fuerte personalidad. Durante su reinado fue extendiendo su poder sobre territorios y dominios a ambos lados del Pirineo y, por esta concentración de poder, Sancho III fue el rey más respetado y temido entre todos los reyes de su tiempo.

Su gobierno comenzó rodeado de una especie de tutoría formada por varios personajes. Entre ellos se encontraba la reina abuela doña Urraca, hija del conde de Castilla Fernán González, y la reina madre Jimena Fernández de León, hija de Fernando Vermúdez de Cea y Elvira Díaz de Saldaña. Ambas mujeres harían las veces de regentes durante la minoría de edad de Sancho. Por otro lado, otros personajes cercanos al rey y que aparecen como tutores eran los obispos de Aragón, de Nájera y de Pamplona, llamados respectivamente Belasco, García y Jimeno, y otras personas de la corte como el boteller y el mayordomo de la reina.

El año 1006 Abd al-Malik, hijo de Almanzor, dirigió una expedición contra el reino de Pamplona, concretamente hacia Ribagorza, e invadió Sobrarbe. Sin embargo, de las campañas que realizó durante los años de su gobierno, nunca tuvo al reino de Pamplona como objetivo directo. Este mismo año los leoneses luchaban contra Abd al-Malik y tanto leoneses como pamploneses fueron derrotados en la batalla de Clunia. Mientras tanto, las avanzadas del ejército de Pamplona conquistaron algunas tierras situadas a orillas del Gállego, hacia el Ebro, apoderándose de la Bardena.

El año 1008 fallece Abd al-Malik. Le sucedió en el gobierno su hermano Abd al-Rahmán, hijo de Almanzor con una hija de Sancho Abarca, la cual tomó el nombre de Abda al convertirse al Islam. Abd al-Rahmán, que era llamado "Sanchuelo" por su abuelo, hizo las veces de regente del califa Hisham II, hijo de Al-Hakam con Subh, una concubina supuestamente de origen vascón. Sanchuelo murió al poco tiempo asesinado y en el califato se abrió un periodo convulso, políticamente inestable. Esta situación dará lugar a la división de los territorios musulmanes en pequeños estados que, con el fin de mantener su autonomía respecto a otros estados cristianos y también musulmanes, se convirtieron en entes dependientes de la ayuda militar de los reyes cristianos, ayuda por la que efectuaban el pago de tributos o parias.

La abuela del rey Urraca y su madre Jimena buscaron una esposa para que el joven Sancho contrajese matrimonio. Siguiendo la nueva tendencia de establecer lazos con Castilla y León, sus vistas se dirigieron hacia Munia o Mumadomma, hija del conde castellano Sancho García. En estas fechas el rey tenía alrededor de diecinueve años de edad y un hijo natural con Sancha de Aibar. El año 1011 el rey Sancho aparece casado con Munia, a la que será llamada doña Mayora, tal vez haciendo extensión del sobrenombre del rey.

Frontera del reino de Pamplona con los musulmanes (1016). La frontera del río Aragón y sus inmediaciones venía siendo escenario de enfrentamientos contra los musulmanes desde hacía años. Uncastillo se había perdido en tiempos de Almanzor y asimismo la primitiva iglesia de Leire fue destruida en alguna de las incursiones musulmanas. Sos y Luesia eran entonces plazas defensivas del reino de Pamplona, mientras que Ejea y Tauste estaban en manos musulmanas. Durante los primeros años de su reinado Sancho III se dedicó a fortificar las fronteras contra el Islam; posiblemente fue fortificado en estas fechas el valle de Funes, camino natural para acceder a Pamplona, al igual que otros lugares como Sos y Luesia. Los poderes musulmanes más cercanos a Pamplona eran el gobierno de Tudela y el señor de la taifa de Zaragoza, Al-Mundir ibn Yahya, perteneciente a la familia de los tuchibíes. Al-Mundir veía en el rey de Pamplona un claro enemigo, ya que, una vez delimitadas las fronteras de Pamplona con Castilla, las posibilidades de expansión de Sancho III se veían reducidas al valle del Ebro y a las tierras orientales de lo que hoy es la provincia de Soria.

Al-Mundir, que poseía importantes cualidades políticas y diplomáticas, tramó la alianza de los condes de Castilla y Barcelona para dirigirlos contra Pamplona. Por ello impulsó el matrimonio entre Sancha, hija del conde de Castilla, con Berenguer Ramón, hijo del conde de Barcelona, pero su propósito no obtuvo el fin deseado; entre los años 1017 y 1019-1020 morían los dos gobernantes y Sancho III quedaba como tutor de su cuñado, el joven García de Castilla. Este parentesco con el castellano le acercaba además al conde Berenguer Ramón I de Barcelona.

El conde castellano Sancho falleció el 5 de febrero del año 1017 pero antes de su muerte dispuso una serie de medidas y pactos para solventar ciertos asuntos de gobierno. En el año 1016 estableció un acuerdo con su yerno Sancho III sobre los límites de los territorios fronterizos que se disputaban entre ambos. Se establecieron estos límites en las sierras de Urbión y Cebollera, descendiendo por el curso del río Razón hasta el río Duero en su unión con el Tera, cerca de Garray (Numancia). En la copia del tratado que se conserva en los archivos del monasterio de San Millán de la Cogolla se señalan los siguientes límites: "Desde lo más alto de la sierra de la Cogolla (Cucula) al río Valvanera, y a Grammeto, donde está sito un mojón, y de collado Moneo y Biciercas y Peñanegra, y de allí al río Razón, donde nace. Después por medio del monte Calcanio, por lo alto de la loma, y por medio de la valle de Gazala, donde está sito un mojón, y hasta el río Tera: allí está Garray, ciudad antigua desierta, y hasta el río Duero.". Por tanto, los territorios situados a orillas y al Sur del Duero por los que tantas veces se habían enfrentado los condes castellanos eran reconocidos a Castilla. Como confirmador del tratado Castilla nombró al caballero Nuño Álvarez, y Pamplona al señor y gobernador de la provincia cantábrica (Rioja) Fortunio Ojoiz.

Tras el fallecimiento del conde Sancho de Castilla y del conde Ramón Borrell de Cataluña, las circunstancias situaban al joven Sancho como árbitro de la política cristiana. En la frontera musulmana, Zaragoza seguía siendo el centro de las miras pamplonesas, y en las fronteras se produjeron numerosos incidentes. El año l018 Sancho fue acusado de romper las treguas vigentes hasta entonces. Según las fuentes musulmanas, se produjeron dos enfrentamientos armados entre los pamploneses y los musulmanes de Zaragoza, y en estas luchas murieron destacados jefes de las tropas de Sancho.

En 1022 murió el rey de Zaragoza al-Mundhir y fue sucedido por su hijo Yahya ibn al-Mundhir. El nuevo gobernante también consideraba a Sancho el Mayor como un peligro, y de hecho, Sancho había intentado intervenir en la sucesión del rey de Zaragoza apoyando el levantamiento del rebelde Ibn Hud en Lérida. La frontera pamplonesa-musulmana se hallaba permanentemente en estado de alerta y, además de los incidentes habituales, se realizaron algunas incursiones de mayor entidad, como la que se arrasó la ciudad de Nájera. Las hostilidades cesaron momentáneamente y Sancho III viajó a Zaragoza con sus jinetes y su séquito, donde fueron recibidos con honor y obsequios. Sin embargo, las hostilidades no cesaron y Sancho se preocupó de fortalecer la frontera. En la frontera aragonesa se levantaron los castillos defensivos de Ruesta, Ulle, Luesia, Biel, Agüero y Murillo del Gállego.

El reino de Pamplona estaba formado entonces por la parte nuclear del reino, que era Navarra y los valles pirenaicos, por los territorios occidentales de Vizcaya, Bureba, Rioja, Álava y Guipúzcoa, y por los territorios orientales que eran las tierras de Aragón, con límite en el río Gállego, y la parte norte de Sobrarbe. A estos territorios Sancho III añadirá los condados de Ribagorza y Pallars.

El condado de Pallars, al este de Ribagorza y ya en tierras de Lérida, se extendía entre el Pirineo y las tierras de Graus, Benabarre y Monzón. En el siglo IX los condes de Ribagorza y Pallars dependían de Tolosa y a partir del año 872 fue regido por una dinastía propia de condes, siendo el primero de ellos Ramón I. En fechas del reinado de Sancho III, ambos condados eran regidos por descendientes de Ramón I.

A la muerte del conde de Ribagorza, Isarno, que falleció luchando con los musulmanes en Monzón en 1003, su hermana Toda heredó el condado. Gobernando Dª Toda los musulmanes invadieron en 1006 los valles de Esera e Isabena. Sancho III, que había desalojado a los musulmanes que todavía permanecían en Sobrarbe, no intervino en estos condados hasta 1017, en fechas del reinado de al-Mundhir en Zaragoza. En este año de 1017 tomó la plaza de Buil en Sobrarbe y después la ribera del Cinca hasta Perarrúa. Además de tomar militarmente los territorios ocupados por los musulmanes, Sancho reclamó los derechos de su tía Mayor al condado de Ribagorza. El rey pamplonés aparecería progresivamente mencionado en los documentos del condado hasta que en el año 1025 su tía renuncia y Sancho comenzó a reinar en el territorio.

Sancho III fue paladín de la europeización y convirtió a su reino en puerta de entrada de diferentes ideas, corrientes y disciplinas culturales, artísticas y también religiosas. La ubicación del reino de Pamplona le situaba entre las corrientes culturales de Córdoba y del Occidente europeo. Por otra parte, también recibía el influjo de Roma. La influencia de la cultura musulmana tenía sus altibajos en función de los periodos de paz o de guerra. Las nuevas corrientes espirituales del Occidente europeo se introducían en Aragón y Cataluña, corrientes que no llegaban de igual forma al resto de reinos cristianos situados al Oeste, y la influencia de Roma se introducía a través de la Iglesia.

Igualmente favoreció la recepción y la comunicación de las distintas corrientes la extensión de sus dominios a toda la Vasconia Ducal, la introducción de la observancia benedictina de Cluny en los monasterios de San Juan de la Peña, Leire y Oña, y el impulso dado al camino de Santiago. El impacto de estas influencias tuvo un efecto renovador notorio en la cultura hispánica en general. Durante esta época se constituye un triángulo de relación entre Pamplona-Ripoll-Cluny en el que se encuentra el origen de los primeros pasos en la implantación de la reforma cluniacense; Sancho III era amigo personal del abad Oliba del monasterio de Ripoll (Cataluña), abad que se servía de un intermediario, Poncio, también procedente de Ripoll, y de Sancho Guillermo de Gascuña. Por otro lado, Odilón, abad de Cluny había trabado amistad con Sancho Guillermo de Gascuña, amistad que garantizaba la protección económica de la abadía. La introducción de la reforma cluniacense, basada en la observancia de la regla benedictina, no parecía ser apremiante en el reino de Pamplona; la regla de San Benito defendía la independencia de las abadías respecto a los poderes temporales y o episcopales y en Pamplona los monasterios eran de fundación real y no feudal. Además, los obispados no contaban con recursos y no se sabía hasta qué punto podían hacer frente su jurisdicción y recaudar la cuarta parte de los diezmos de las iglesias. La reforma en Pamplona se orientaba a la restauración de muchos monasterios arruinados durante las guerras. Se implantó en los grandes monasterios de San Juan de la Peña (1025), Albelda e Irache. En el caso del monasterio de Oña se sustituyó a la comunidad de religiosas por benedictinos. En la implantación de la reforma desempeñó un papel importante el monje Paterno, el cual se refugió junto con otros monjes en Cluny, donde aprendió la regla de San Benito tal como allí se practicaba.

Álava, Guipúzcoa y Vizcaya. En un documento de 1023 Sancho III decía reinar en Pamplona, en Aragón, en Sobrarbe, en toda Gascuña, en Álava, en toda Castilla, en Asturias, en León y en Astorga. La autoridad de Sancho era reconocida en Álava, donde se encontraba el conde Munio González, y los obispos alavases, en concreto el obispo Munio, frecuentaban la corte del rey de Pamplona.

En cuanto al territorio de Vizcaya, en la escritura de Sancho III del año 1033 con motivo de la introducción de los benedictinos en Oña, aparece como confirmador Iñigo López, señor de Vizcaya.

Por último, en cuatro diplomas de San Juan de la Peña es mencionado García Azenáriz (Aznárez) como señor de Guipúzcoa. También se menciona en ellos a su esposa doña Gaila de Ipucha, a su hija doña Belasquita y a su yerno Sancho Fortuniones. Uno de estos diplomas se trata de la donación del monasterio de San Salvador de Olazabal (Guipúzcoa) al monasterio de San Juan de la Peña.

Sancho "el Mayor" llevó a cabo una reorganización del reino y erigió, además de los condados, varios vizcondados y señoríos. Sancho creó hacia 1025 el vizcondado de Baztán a favor de Jimeno I Ochoániz, señor que tenía Lizarra, cerca de Estella, en honor del rey. Según Pérez de Urbel, que sigue a Jaurgain, Sancho III obtuvo de su tío el duque Sancho Guillermo de Gascuña la cesión de Laburdi, y el rey de Pamplona creó un vizcondado hereditario en este territorio, alrededor de los años 1021 y 1023, en favor de Lupo Sancho, mayordomo del rey que residía en Bayona y que sería el primer vizconde de Laburdi. Los sucesivos vizcondes, su hermano Fortún Sánchez (1060-1062), el nieto de éste Fortún Sánchez II (1062-1099) y sus sucesores, siguieron vinculados al reino de Pamplona hasta el primer tercio del siglo XII. Para estas mismas fechas Jaurgain cita a Fort I Fortún como vizconde de Arberoa, Cize y Ossès, a García Lupo I como vizconde de Baigorri y señor de Marañón, Azagra y Ruesta, y a Guillermo I el Fuerte, vizconde de Soule, investido como tal por el duque de Gascuña.

La venganza de los Vela en la boda del "infant" García y Sancha (1028-1029). A la muerte del rey Alfonso V de León le sucedió su hijo Bermudo III (1028). Comenzó su reinado con once años de edad y bajo la protección de su madrastra la reina Urraca junto con otros obispos y condes. La situación de Castilla y León era difícil, inmersa en levantamientos a favor del rey de León y otros a favor de Castilla, más los levantamientos de la nobleza gallega. En estas circunstancias Sancho el Mayor y su hermana Urraca en León recurrieron de nuevo a una alianza matrimonial. Se concertó el matrimonio del "infant" García con la hermana de Bermudo, Sancha, que tenía entre trece y dieciséis años.

El linaje alavés de los Vela quiso aprovechar la celebración del enlace para asesinar a García cuando éste llegase a León para casarse con la princesa Sancha. Los Vela aún recordaban su desplazamiento del poder en tierras alavesas por parte de Fernán González y el triunfo de éste con la creación del Condado de Castilla. Ahora un sucesor del mismo Fernán González era protagonista en el ascenso de la casa condal de Castilla a casa real.

Comenzaron los preparativos para la boda y Sancho III acompañó a su cuñado García hasta la frontera de León. Las crónicas posteriores, algunas escritas dos siglos más tarde del suceso, narran que el conde fue asesinado cuando se dirigía con su comitiva hacia la iglesia de San Juan. García fue rodeado por un grupo de asaltantes y en el tumulto fue asesinado por uno de los hermanos Vela con sus propias manos, siendo también asesinada casi la totalidad de la comitiva. La noticia llegó al a Sancho "el Mayor" y mientras los Vela se refugiaron en un lugar seguro, que según algunos autores se trataría del castillo de Monzón, Sancho III se encaminó con sus tropas hacia la fortaleza y cargó contra los sublevados. Los hermanos Vela cayeron en sus manos y el monarca pamplonés mandó que fueran quemados vivos. Tras la muerte de García, la corona castellana recaía ahora en doña Munia, esposa de Sancho el Mayor. Castilla quedaba en manos del rey de Pamplona como un condado anexo a su reino.

Las casas ducales de Gascuña, el condado de Aragón y el reino de Pamplona guardaban lazos familiares. El último enlace entre Gascuña y Pamplona, enlace que resultó de importante trascendencia, fue el matrimonio del duque Guillermo Sancho, hacia el año 975, con Urraca, hermana del rey Sancho Abarca y viuda del conde Fernán González de Castilla. Por estos lazos familiares Sancho Guillermo era tío de Sancho III, y además, este duque había vivido en la corte de Pamplona durante el reinado de Sancho Abarca y de su primo García Sánchez, suscribiendo documentos reales fechados entre 992 y 996.

Sancho Guillermo rigió el ducado de Gascuña junto con el condado de Burdeos desde 1009 hasta el día de su muerte en 1032. No se conoce cómo llegó Sancho III a extender su autoridad sobre Gascuña, territorio comprendido entre el Pirineo y el Garona, pero a la muerte del duque Sancho Guillermo, el día 4 de octubre de 1032, el rey de Pamplona comenzó a citar su dominio en Gascuña. La hipótesis de Pérez de Urbel, que sigue en todo momento a Jaurgain, sitúa el origen de dicho dominio en una ayuda militar que Sancho III prestó al duque contra el conde de Tolosa, por la ocupación de ciertos territorios que se suponían anteriormente gascones. Por otra parte, a pesar del dominio de Sancho III, el año 1033 se hizo cargo del ducado Eudes, hijo de Briscia, que era hermana del duque fallecido.

Sancho III murió el 18 de octubre de 1035, en pleno apogeo de su poder. A su muerte dejó cinco hijos; el mayor de ellos, Ramiro, era hijo natural de Sancha de Aibar. De su matrimonio con Dª Munia de Castilla tuvo a García, Gonzalo, Fernando y a Jimena. García, como primogénito de los hijos legítimos, heredó los dominios de su reino excepto el reino de Aragón, reino creado sobre el antiguo condado en el que le sucedió Ramiro, y el condado de Castilla, condado sobre el que Sancho había ejercido su protección y que venía siendo regido desde 1029 por Fernando. Las tierras de Ribagorza y Sobrarbe correspondieron a Gonzalo, tierras que posteriormente pasarán a manos de Ramiro. García por tanto, recibió lo que era el núcleo patrimonial del reino de Pamplona y pasó a gobernar como García Sánchez III, "el de Nájera".

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