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Vascos en la Segunda Guerra Mundial

Tras la caída del frente del Norte y, posteriormente, con la derrota de la República, miles de vascos se ven forzados a emprender el camino del exilio.

La primera etapa, como para el resto de los republicanos que huyen de la represión franquista, es Francia. Pero allí la acogida no será la esperada. El Gobierno francés organiza los "centres d'acccueil", es decir, campos de concentración improvisados, como el de Argéles-sur-Mer, instalado en la misma playa, bajo la vigilancia de los temibles y brutales soldados senegaleses. Hay allí un grupo de casi 5.000 vascos que se encuentran organizados en un "poblado", conocido con el nombre de "Gernika-berri".

Mientras, a partir de marzo de 1939, se empieza la construcción de un nuevo campo de concentración en un lugar alejado, del distrito de Orthez, en el Béarn, conocido con el nombre de Gurs. Para abril se encuentra ya terminado. Está situado justo en el límite con Zuberoa y a unos 17 km. de Oloron. Pronto, los vascos, procedentes de Argéles y de otros campos, son concentrados allí. En total, el 10 de mayo de 1939 hay en Gurs 18.985 prisioneros de los que 6.555 son vascos.

Los vascos, que están organizados como nacionalidad, establecen contacto con el Gobierno vasco a través de Telesforo Monzón y el sacerdote Iñaki Azpiazu quien ejerce como capellán de la colonia vasca del campo. Pronto se planea la salida de los vascos del campo, de manera que en el momento de la declaración de la guerra -septiembre de 1939- cerca de la mitad ha sido liberada.

El Ministerio de Defensa necesita mano de obra y el Gobierno Vasco negocia con él la colaboración de los vascos en la industria de armamento francesa. De esta manera, muchos vascos empiezan a trabajar en empresas de París, otros en los arsenales de Tarbes y Lannemezan o en las fábricas de aviación de Bréguet-Latécoére de Bayona.

Sin embargo, las presiones del Gobierno franquista, apoyado desde París por Lequerica, bilbaíno y nuevo embajador franquista en la capital francesa, y por el bajo-navarro y diputado ultra-derechista Jean Ybarnégaray, hacen que se tomen medidas represivas contra los refugiados republicanos, de las que no se libran los vascos. El 20 de mayo de 1940 el Gobierno francés cierra los locales del Gobierno vasco, clausura la LIAB (Liga Internacional de Amigos de los Vascos) y manda a los vascos que residen en los Bajos Pirineos de nuevo al campo de concentración de Gurs o les confina más allá del Loira. Ybarnégaray denuncia a J. A. Aguirre "que está en inteligencia y en colaboración estrecha con los alemanes".

Para junio de este año hay unos 800 vascos en el campo de Gurs. Se encuentran allí recluidos responsables de todos los grupos políticos vascos: miembros del EBB del PNV, como Luis Arredondo, Luis Arregui, Andrés Bereziartua; Manu Eguilleor, secretario del mismo partido; José Lecaroz, director de "El Día"; el tenor Isidoro Fagoaga; comunistas vascos como Cecilio Arregui, responsable del PC de Euskadi en el interior, el mondragonés Celestino Uriarte, futuro responsable del movimiento guerrillero o Victorio Vicuña "Julio" y "Oria", de Lasarte, futuro héroe de la Resistencia francesa y guerrillero en la zona vizcaína. También pasan por Gurs anarquistas como el guipuzcoano Félix Liquiniano o el navarro Vicente Moriones Belzunegui. El grupo del "Servicio secreto" vasco encabezado por Pepe Mitxelena, es recluido asimismo allí, pero pronto será liberado gracias a las gestiones que realiza Iñaki Azpiazu ante el capitán Simón, representante del Deuxiéme Bureau del Ejército francés en Bayona, para quien trabaja el grupo.

La situación es angustiosa para los presos vascos ante el imparable avance alemán pues la alternativa es caer prisionero de los nazis o ser entregado a los franquistas. Felizmente, el día 21 de junio son liberados los primeros vascos, que marchan con destino a Venezuela. En una semana el islote "C", donde están concentrados los vascos, queda vacío. La situación de confusión y desmoralización de los guardianes ha favorecido la liberación de los últimos vascos allí recluidos. Unos marchan hacia Iparralde, otros hacia Latinoamérica y algunos, pocos, a Londres. Así empieza la guerra mundial para los vascos del exilio y con ella una nueva etapa en sus vidas: para unos un largo exilio en países americanos, para otros una interminable ocupación, llena de peligros y privaciones, bajo la amenaza constante de la policía española o de las fuerzas represivas nazis que actúan en la Francia ocupada en estrecha colaboración.

Entre los numerosos refugiados vascos que son cogidos por el impetuoso avance nazi se encuentra el Presidente Aguirre. Este, que se encontraba en París por aquellas fechas, decide marchar a Bélgica para reunirse con su familia. Emprende el viaje el día 8 de mayo de 1940. Dos días después Hitler lanza su ofensiva general en el frente occidental. Aguirre queda atrapado en Bélgica con sus familiares y el grupo de la colonia vasca -un total de 46 personas- y decide seguir la retirada de las fuerzas aliadas hacia Francia. Pero las dificultades son enormes.

Personalidades vascas, en Europa y en América, hacen gestiones para intentar salvar al lehendakari, mientras en París, Ybarnégaray denuncia a Aguirre como colaborador a los nazis. El peligro que corre Aguirre es considerable ya que los nazis pueden detenerle en cualquier momento y mandarle a la España franquista como harán más tarde con Companys.

Los días 21 y 22 de mayo el grupo vasco llega a los alrededores de Dunquerke que se encuentra ya completamente cercado por las tropas nazis. Embarcar con destino a Inglaterra resulta imposible. Ante lo difícil de la situación, Aguirre decide volver clandestinamente a Bélgica donde se refugia en un convento de jesuitas, en Bruselas. Allí permanecerá durante seis meses, durante los cuales entra en contacto con el cónsul panameño Guardia Jaén, en buenas relaciones con los nazis, que decide ayudarle, facilitándole en un primer momento la documentación adecuada. Posteriormente, Guardia Jaén propone a José Antonio marchar al mismo Berlín, provisto de una coartada, en espera de organizar su salida hacia América. Será el último sitio donde a la Gestapo se le ocurrirá buscarle.

Aguirre, que adopta su nueva identidad como súbdito panameño bajo el nombre de José Andrés Álvarez Lastra, permanecerá cuatro meses y medio en Alemania. Las gestiones que desde América llevan a cabo los vascos allí exiliados y la buena disposición del embajador panameño en Berlín, logran que el lendakari pueda marchar a Suecia de donde, después de esperar dos meses más, logra embarcarse con destino a América, tocando tierra en Río de Janeiro el 27 de agosto de 1941. De allí, antes de instalarse en Nueva York, hará un viaje por varios países latinoamericanos para entrar en contacto con las autoridades y organizaciones vascas, retomar la dirección de los asuntos políticos y organizar la lucha de los vascos a favor de los aliados en el conflicto mundial.

A pesar de la ofensiva nazi un grupo de vascos logró llegar a Londres. Entre ellos se encontraban personalidades como Manuel Irujo, Ministro de la República, así como algunos miembros del EBB del PNV.

Los momentos eran difíciles ya que el desánimo y el pesimismo ante la fulgurante victoria nazi estaban generalizados. El Gobierno vasco había quedado dispersado y las organizaciones del exilio europeo habían desaparecido ante el avance nazi. Nada se sabía del paradero del lendakari, sobre cuya suerte corrían toda clase de bulos. En estas circunstancias, los refugiados vascos en Londres pensaron en la necesidad de mantener la presencia institucional y política vasca. Con esta idea nació el "Consejo Nacional de Euzkadi", el 11 de julio de 1940, cuya finalidad era dotar "a la Comunidad Nacional Vasca de un organismo representativo que conserve entre todos los vascos el sentimiento de unidad y solidaridad ganado en las trincheras". El Consejo estaba integrado por los Delegados del Gobierno de Euzkadi, sobre todo en América, bajo la Presidencia de Manuel Irujo, siendo su Vice-Presidente el Consejero Sr. Aldasoro.

Por iniciativa de Sir Alexander Cadogan, Subsecretario Permanente del Foreign Office, se realizó una visita protocolaria al general De Gaulle en un momento en el que se esperaba que los nazis, atravesando España, atacasen Gibraltar. En otoño de 1940 el "Consejo Nacional de Euzkadi" inició las gestiones dirigidas a realizar un pacto con la "Francia Libre". El 15 de noviembre de este año se mandó el primero de una larga serie de documentos que desembocarán, el 17 de mayo de 1941 , en la firma solemne, en las oficinas centrales de la Francia Libre en Londres, del Pacto entre el "Conseil de Défense de l'Empire français", representado por René Cassin, judío bayonés y eminente jurista, por ausencia del general De Gaulle, y el "Consejo Nacional de Euzkadi", representado por el delegado en Londres D. José Ignacio Lizaso. Irujo, Presidente del Consejo Nacional, había optado por no acudir al acto ante la ausencia de De Gaulle. Los puntos contemplados en el Pacto hacían referencia a diversos tipos de medidas a favor de los vascos, como su liberación de las cárceles francesas, facilidades para sus nacionalización como franceses, reclutamiento en las Fuerzas Francesas Libres, derecho de asilo, colaboración con las autoridades francesas en la explotación de los territorios coloniales del imperio francés. Uno de los puntos se refería a la ayuda que el Consejo Nacional Vasco podía prestar a "los agentes de información franceses en Francia, en España y en los territorios africanos dependientes de los dos Estados". Además, se dejaba abierta la posibilidad de retomar las conversaciones entre vascos y franceses para "extender a otros terrenos la colaboración prevista en la presente acta".

De hecho, las conversaciones y proyecto examinados por ambas partes no quedaban reflejados en el documento y habían sido más amplios. Se había tratado de la autonomía del País Vasco, de las diversas alternativas derivadas de la entrada en la guerra de la España franquista, de la cooperación franco-vasca en materia de información, de la constitución de una unidad militar dentro de las FFL....... El 30 de mayo de 1941, De Gaulle enviaba un telegrama a Manuel Irujo, Presidente del Consejo, en el que ratificaba el Pacto, señalando que "la colaboración de nuestros dos pueblos es un elemento importante en la lucha contra el enemigo común y para el triunfo de las libertades nacionales en el mundo".

Sin embargo, las presiones franquistas y el temor de los británicos a proporcionar excusas a Franco para inclinarse más aún del lado de los nazis, indujeron al Foreign Office a paralizar las relaciones vasco-francesas. El 9 de junio de 1941, el comandante Escarrá, encargado de Negocios Extranjeros de la Francia Libre, dirigía una nota al Consejo Nacional Vasco señalando que, por indicación del Gobierno británico, se debía suspender la aplicación del Pacto. Poco después el Foreign Office intervenía en el mismo sentido. A pesar de ello se siguieron las gestiones para la creación de una unidad autónoma vasca dentro de las fuerzas armadas de la Francia Libre. Se establecieron contactos con el Almirantazgo francés, de manera que ya en septiembre se designaban los nueve primeros oficiales y al día siguiente se formulaba el reglamento del Tercer Batallón de Infantería de Marina, conocido con el nombre del "Batallón Vasco", aunque la mayoría de sus componentes no lo fueran. En efecto, de los aproximadamente 80 reclutas que llegaron a inscribirse, la mayoría absoluta era de origen latinoamericano o español y de todos los oficiales sólo 4 eran vascos, entre ellos Antonio Gamarra, del Araba Buru Batzar. Sin embargo, la voluntad política era que tuviese un carácter nacional, por eso la bandera del Batallón era la ikurriña y su insignia el árbol de Gernika encuadrado con las cadenas del escudo de Navarra, y la Junta de Reclutamiento estaba designada por el Consejo Nacional Vasco.

El desarrollo de la contienda hizo que Franco se fuese distanciando lentamente de sus aliados nazis, orientándose hacia británicos y norteamericanos, lo que determinó que el Gobierno británico impidiese el desarrollo del Tercer Batallón y pusiese el veto a la colaboración vasco-francesa en este terreno. Así, el 23 de mayo de 1942, la unidad militar fue disuelta por un decreto del Contralmirante Auboyneau. Por otro lado, en octubre de 1941, el Consejo Nacional Vasco tuvo conocimiento de la llegada del lendakari Aguirre a América y acordó ponerse a su disposición para todos los efectos, incluida su disolución o transformación. Así, el 28 de enero de 1942, el lendakari resolvió su disolución, asumiendo la representación legal del Gobierno de Euzkadi que volvía a ser la máxima representación política de los vascos en el mundo, lo que se comunicó al Gobierno británico y a los aliados. De esta manera terminaba la etapa en la que el grupo de Londres, sin contacto con el interior ni con la Francia ocupada, y en relación únicamente con América, desconociendo el paradero de Aguirre, había intentado mantener una presencia institucional vasca y colaborar en el esfuerzo bélico de los aliados con el fin de estar preparados para la eventualidad de una intervención aliada contra la España franquista que no podía deparar más que ventajas y, desde luego, aumentar el peso y la importancia de una representación vasca organizada.

Una de las aportaciones más importante de los vascos al esfuerzo de guerra aliado fue la que se realizó a través del llamado "servicio" secreto vasco, denominación que engloba diferentes niveles de actuación en diferentes momentos de la guerra. La organización del mismo es obra, formalmente hablando, del Gobierno Vasco, aunque será el PNV el que lo controlará desde el primer momento, lo que no obsta para que en él colaboren personas provenientes de diferentes horizontes ideológicos y partidistas.

Los orígenes de este "Servicio" o "Servicio Interior" como se lo denominará en los primeros documentos de la propia organización, hay que buscarlos en plena guerra civil, cuando José M.ª Lasarte recibe el encargo del lendakari Aguirre de establecer el contacto entre Bilbao y el exterior e igualmente con la parte del País Vasco que se encuentra ya en poder de los franquistas. Este servicio se instalará en un principio en Villa "Mimosas", en Bayona, y mantendrá el contacto radiotelegráfico con el Hotel Carlton, en Bilbao, sede de la Presidencia, utilizando para ello dos barcos -el "Trintxerpe" primero y el "Domayo" después- de la Marina Auxiliar de Guerra de Euzkadi.

Más tarde se plantea la necesidad de mantener relaciones fluidas con el interior ocupado por los franquistas. Lasarte necesita saber lo que ha ocurrido en Santoña ya que no se tiene conocimiento exacto de los hechos. Contacta así con Bittori Echeverría, nacionalista de Elizondo (Navarra), que se dedica por su cuenta, ayudada por otros baztaneses como Agustín Ariztia y Timoteo Plaza, a facilitar la huida a Francia a los que vienen escapando de la represión franquista. Bittori cumple a la perfección su misión y amplía sus contactos por todo el país, echando las bases de una organización que prestará importantes servicios a la lucha antifranquista. Itziar Múgica, Delia Lauroba y M.ª Teresa Verdes, forman la base de esta estructura que se va desarrollando y que logra establecer un contacto fluido y seguro con los nacionalistas presos en las diferentes cárceles y presidios de la España franquista.

La organización puede considerarse ya afianzada cuando se contacta con el ingeniero vitoriano Luis Álava y Sautu, antiguo Presidente de la Junta Municipal del PNV en Vitoria y candidato a Diputado a Cortes por el distrito de Amurrio. Luis Álava también se encuentra trabajando en tareas asistenciales a los presos y mantiene contactos con ellos. De Bayona, Bittori Echeverría le trae el nombramiento de responsable de la red que luego será conocida con el nombre de "red Álava". Pronto, de la labor con los presos se pasa a trabajar en el campo de la información. Desde Bayona, el responsable del "Servicio" se ha puesto en contacto con representantes del Ejército francés a los que empiezan a pasar la información de interés militar que la red recoge en el interior. Así se transmite información sobre el movimiento y composición de las tropas italianas "Flechas Negras", de la "Legión Cóndor" nazi, de las fortificaciones pirenaicas, del movimiento de buques en los puertos de Pasajes y Bilbao, de los campos de aviación, armamento, etc. El Ejército francés llega a recibir, por medio del "Servicio Interior Vasco" hasta 700 notas. Al mismo tiempo la "red Álava" pasa información también de tipo político, económico, religioso, y sobre las condenas de los presos y la represión franquista, intentando salvar vidas, escamoteando expedientes y falsificando sentencias. La labor de la red es extraordinaria y trabaja a pleno rendimiento.

Pero la fulgurante ofensiva nazi de mayo del 40 coge desprevenidos a los responsables de la Delegación del Gobierno Vasco en París que huyen del avance nazi dejando allí abandonada toda la documentación de la red "Álava". En ella puede seguirse con todo detalle los movimientos de la misma así como el papel jugado por cada uno de sus miembros. Pronto, la Gestapo la pone en manos de la Policía española que, tras estudiarla detenidamente, se pone en acción. De esta manera, el 20 de diciembre de 1941 llega a Elizondo una "brigadilla" de la "Político-Social", desplazada desde Madrid, que detiene a Bittori Echeverría y a Agustín Ariztia. En poco tiempo toda la red es desmantelada. Sólo en Vizcaya logran salvarse Primi Abad, de Muskiz, y el abogado Juan Ángel González Sasia, de Santurtzi. Los detenidos fueron 28 en total, de los que 21 pasaron ante un consejo de guerra que se celebró el 21 de julio de 1941. En él se pidieron 19 penas de muerte. Pero un recurso ante el Tribunal Supremo de Justicia Militar hace que sólo se mantenga la pena de muerte para D. Luis Álava y Sautu, considerado el responsable de la red. A pesar de las numerosas peticiones de clemencia, que Franco se niega a conceder, el día 6 de mayo de 1943, a la mañana, Álava, es fusilado, esposado a un preso comunista, Andrés de Asiain, nacido en Madrid pero de origen vasco. Posteriormente, el triunfo de los aliados y el papel jugado por la red "Álava", hará que para 1946 no quede ya ninguno de sus miembros en la cárcel. Desgraciadamente, Luis Álava no podrá contarlo. Hay que resaltar el hecho de que desde la captura de los documentos por los nazis y su entrega a la Policía española en junio de 1940, hasta las primeras detenciones de miembros de la red, el 20 de diciembre de 1941 , pasa más de año y medio.

Con la ocupación de Francia y la extensión de la guerra por todo el mundo, se entra en un nuevo período. Aguirre da la orden de colaborar con los aliados en su lucha contra el Eje. Por otro lado, se hace necesario recomponer la organización en el interior y establecer otra vez contactos fluidos con el exterior. Jesús Solaun, hombre de confianza de Ajuriaguerra será el encargado de esta tarea en el interior. En agosto de 1940 sale de Puerto de Santa María tras una revisión de penas. Se mantiene en contacto con Ajuriaguerra, todavía en la cárcel, y va echando las bases de la reorganización. Con Francia los contactos son difíciles. No logra establecer el primero de ellos hasta el 15 de agosto de 1941, reuniéndose en la cima del monte fronterizo de Larrun (La Rhune) con Pepe Mitxelena, el responsable del "Servicio" en el exterior. Este se ha establecido en Dax y mantiene al mismo tiempo un despacho en Bayona. Por su parte, Joseba Elosegui, que ha recibido, a través de Irala, el encargo de Aguirre de ponerse al servicio de los aliados, contacta con Ajuriaguerra en San Sebastián, en 1943, y se encarga de mantener el servicio de correo entre éste y Mitxelena. En San Sebastián, Elosegui mantiene relaciones con los servicios secretos franceses a través de "Nicolás", agente francés con quien le pone en relación el delegado de la Cruz Roja francesa en la capital guipuzcoana, Mattei, que en realidad trabaja para los mismos servicios, utilizando esta institución como "cobertura". Elosegui enlaza también con los norteamericanos contactando con el grupo del "Servicio" que en Bilbao trabaja activamente para ellos. De los norteamericanos recibe el dinero que lleva a Mitxelena para mantener la organización. Dinero, información, documentos, personas, etc., serán el objeto del tráfico a través de la muga. Por medio de este servicio, Mitxelena pasará los planos de las fortificaciones de la costa de Normandía e, incluso muestras de la arena de sus playas. Mitxelena, desde Bayona o Dax, es el hombre clave en el que convergen todos los hilos de la trama de los "Servicios".

El grupo de Bilbao trabaja por su parte en la misma dirección. Allí se encuentra Luis Ibarra Enziondo "Itarko", que es contactado por la organización y pasa a la disposición de Earl Fuller, agente norteamericano que, desde Bilbao, está dedicado a controlar el uso que el Gobierno español hace del petróleo suministrado por los yanquis, al mismo tiempo que se dedica a labores de información. En Bilbao, trabaja también desde muy pronto, Flavio Ajuriaguerra que ha sido contactado por el consulado británico de la capital vizcaína. Con el acuerdo de su hermano Juan que se encuentra entonces -otoño de 1940- todavía en la cárcel de Burgos, comienza a montar la red de espionaje al servicio de los británicos, en contacto con Mr. Dayer del Consulado de Bilbao y el empleado del mismo Ernesto Cassano. Colabora con Flavio el renteriano Eusebio Zubillaga que, desde Gibraltar, a donde es destinado después de haber salido de la cárcel, envía información a los británicos sobre las medidas tomadas por los franquistas en torno al Peñón y la participación de los nazis en estos planes, así como sobre las fortificaciones de la zona, calibre y características del armamento, composición de la tropa, oficiales, moral, abastecimientos, etc. Licenciado en el 43, vuelve a Bilbao donde junto con Flavio, se incorpora a tareas relacionadas con la guerra económica, recogiendo, a través de agentes y colaboradores en industrias, comercios y departamentos oficiales, información destinada a evitar que lleguen materias primas, maquinaria, abastecimiento, etc., a los nazis. Se vigilan los barcos y se transmite la información a Londres. Se vigila especialmente el contrabando de wolframio, material estratégico utilizado en aleaciones especiales para la industria de guerra nazi, del que España es una gran productora.

Otro grupo de los "Servicios" trabajará en Madrid, aunque sus funciones serán fundamentalmente políticas y de contactos con embajadas y partidos. Sin embargo, en el período de la Guerra Mundial también se dedicarán a la información, suministrando a los aliados datos sobre las colonias españolas en el norte de Africa. Este grupo será montado por Joseba Rezola y contará con la colaboración de Koldo Mitxelena, Sabin Barrena, Pello Mari Irujo, Ander Arzelus, etc., y terminará siendo desarticulado por la Policía en 1946.

Latinoamérica será otro de los puntos donde la actuación de los "Servicios" vascos en la lucha contra el Eje, en colaboración con el espionaje norteamericano, tendrá una gran relevancia. En efecto, la colonia vasca en los diferentes países latinoamericanos es muy importante y está reforzada por los refugiados que han llegado huyendo de Europa. Los nazis han extendido sus redes por todos estos países, desarrollando una amplia y eficaz propaganda, al mismo tiempo que establecen la estructura de sus servicios de información y puntos de apoyo para el abastecimiento de los submarinos que actúan por estas latitudes. Desde su llegada a América, el lendakari mantiene contacto con las autoridades norteamericanas y presta su colaboración para organizar los "servicios" en estos países, con el fin de contrarrestar la propaganda nazi y luchar, en el terreno de la información, contra sus planes de penetración. Aprovechando el viaje de Aguirre por Latinoamérica, en 1942, y ayudado por Antón Irala y otros vascos exiliados, se crea la infraestructura necesaria para llevar a cabo esta tarea.

En Argentina es Antonio Otsa, ex-Intendente de la flota de guerra del Gobierno de Euzkadi y su amigo, el sacerdote vizcaíno Tiburcio Ispizua, quienes se dedican a controlar los buques de bandera española -sobre todo los de las compañías Ibarra y Aznar- que, desde la España franquista llegan a Buenos Aires. En estos barcos, los agentes nazis y franquistas efectúan el contrabando de platino, material fundamental para la industria de guerra, que llevan a Barcelona o a Bilbao. Con la colaboración de los marinos vascos de estos barcos se logra desarticular el contrabando, poniéndolo en conocimiento de la Marina de Guerra norteamericana que realiza el control del tráfico marítimo en la isla de Trinidad. El grupo vasco en la Argentina tenía establecido también un servicio nocturno de vigilancia en las playas y costas para evitar el desembarco clandestino de agentes nazis desde submarinos. En la República Dominicana, Manu de la Sota se había puesto en contacto, desde comienzos de 1940, con Eusebio Irujo y Jesús Galíndez, que en un principio se dedican a labores de propaganda antinazi, aunque luego se centran en tareas de información, realizando un trabajo similar al de Otsa en Argentina.

En Panamá, un ex-jesuita vitoriano, Juan González de Mendoza, colabora también, junto con un grupo de sacerdotes vascos, con los servicios de espionaje aliados.

En Caracas funcionó igualmente una rama del "Servicio" bajo la dirección de los hermanos Gárate.

En Colombia, Patxi Abrisketa y el lendakari Aguirre se entrevistaron, en 1942, en la embajada norteamericana de Bogotá, con los responsables de los servicios de información de este país, llegando a un acuerdo de colaboración. Una veintena de personas estuvieron implicadas, en este país, en el trabajo de información a favor de los norteamericanos. Entre ellos estaban Andrés Perea y Alberto Fradura, así como un grupo de religiosos vascos, compuesto de jesuitas, franciscanos y carmelitas, contándose entre estos últimos el padre Goiria. Pero el más famoso de los colaboradores de Abrisketa fue, sin duda, Luis Gómez Lekube, primo del lendakari (nacido en Getxo en 1902) que había emigrado de joven a América, viviendo en plan aventurero, dedicado fundamentalmente al contrabando. Después de mantener una entrevista con su primo, el lendakari, y con Abrisketa, decide colaborar con los aliados, dedicándose a vigilar las zonas montañosas y selváticas en la Zona fronteriza entre Colombia y Panamá, así como las costas. Según algunas fuentes, sus informaciones hicieron que la Marina norteamericana hundiese dos submarinos japoneses que acudían a repostar a las costas de Panamá y Colombia. También logró descubrir, en la zona del Choco, un campo de aterrizaje para avionetas utilizadas para abastecer a barcos y submarinos nazis. Sin embargo, su actuación será confusa y no exenta de polémica, de manera que, al final, los norteamericanos prescindirán de sus servicios. En 1946 morirá asesinado tras un enfrentamiento armado.

En 1943, toda la población de Iparralde apenas suma 177.000 habitantes. La industrialización es muy reducida. Como toda sociedad rural, cerrada sobre sí misma, escasamente desarrollada y poco poblada, el País Vasco continental presenta un carácter conservador y tradicionalista, dominado por la omnipresencia del cura y de los notables rurales que hacen y deshacen a su gusto.

La figura que encarna este sistema es, sin duda, la de Jean Ybarnégaray, nacido en 1883 en Uharte-Cize, población cercana a Saint-Jean-Pied-de-Port. Abogado de profesión, es elegido diputado por primera vez por Mauléon, en 1914, y continuará siendo reelegido sin interrupción hasta el comienzo de la guerra. Ex-pelotari y fundador de la "Federación Francesa de Pelota Vasca", se convierte en uno de los líderes del movimiento fascista francés, formando parte primero de las "Croix du Feu" y, posteriormente, del Partido Social Francés (PSF) dirigido por el coronel aristócrata De la Rocque. Al estallar la guerra civil se pone inmediatamente, y de manera total, al servicio de Franco, condenando la postura de Aguirre y los nacionalistas. Después del armisticio participa en el Gobierno colaboracionista de Pétain donde, durante algunos meses -hasta septiembre de 1940 ocupa el Ministerio de la Familia y la Juventud, participando en la persecución a los refugiados vascos, como ya hemos visto. Lleva con él a otro vasco, amigo y correligionario suyo, Jean Borotra (nacido en Biarritz en 1898), gran deportista y ganador de la Copa Davis antes de la guerra. Borotra desempeñará la función de Comisario General de Educación Física y Deportes dentro del Ministerio de la Familia y la Juventud del Gobierno de Pétain. Ambos amigos cambiarán de "chaqueta" a última hora siendo perseguidos por los nazis, lo que hará que, en el momento de la Liberación, salgan absueltos de la acusación de colaboracionismo.

Aunque pueden considerarse como un grupo muy minoritario y de escasa influencia real, los jóvenes agrupados en torno a la revista "Aintzina" del Padre Lafitte, son uno de los puntos de referencia obligados al referirnos a la situación de Euskadi Norte durante la ocupación nazi. En una primera etapa, el padre Lafitte, influido por el auge del nacionalismo de sus compatriotas del Sur, pensó en impulsar un movimiento tradicionalista y cristiano, con aires vasquistas, fundando para ello, junto con Dubosq, Aranart, hermanos Jaureguiberry, Haztoi, etc., la publicación mensual "Aintzina" que aparecerá con las siglas JEL en la portada. La revista languideció de 1934 a 1937 en que dejó de publicarse. Su ideología ultraconservadora y ultra-católica le hizo alinearse con la derecha francesa, llamando a votar a Ybarnégaray y a luchar contra el Frente Popular. Durante la guerra civil se proclamó neutral no tomando partido por ninguno de los bandos. Posteriormente, durante la ocupación, al amparo de la ideología pétainista que predica oficialmente la "regionalización", surge la idea de relanzar de nuevo la revista. Comienza así esta segunda etapa que se caracteriza por la afluencia de nuevos colaboradores que presionarán en un sentido más nacionalista, como Marc Légasse, los hermanos Labéguerie, Pierre Larzabal, Pierre Charritton, etc. Sin embargo, el grupo se encuentra dividido entre una tendencia más nacionalista frente a otro regionalista de tipo pétainista por un lado, y entre aquéllos que optan por la colaboración y quienes como Lafitte, André Ospital o Larzabal se comprometen con la Resistencia, por otro lado. Entre los primeros está el joven historiador Eugéne Goyhenetche, de Ustaritz, que había ingresado en el PNV en 1932 de la mano de "Aitzol", colaborando durante la guerra civil en las labores asistenciales del Gobierno vasco. A comienzos de 1941 los alemanes establecieron contacto con él por iniciativa del Administrador Militar de la Francia ocupada, el SS Dr. Best y a través del lingüista y vascólogo Karl Bouda, miembro entonces del Ejército nazi. La razón aducida por Goyhenetche para mantener estos contactos fue el convencimiento de que los nazis iban a ganar la guerra y de ahí la necesidad de que los vascos estuviesen presentes en el momento de la victoria y no quedasen, nuevamente, en el campo de los vencidos. Según sus propias declaraciones, estos contactos le sirvieron para salvar muchas vidas y ayudar a los vascos peninsulares refugiados, entre ellos al Dr. Ciaurnz, Presidente del EBB, exiliado en Cambo, a quien logró sacar de la cárcel. Igualmente logró convencer a los nazis para que no deportasen a Alemania a todos los habitantes de los pueblos fronterizos, decisión que habían pensado tomar para "impermeabilizar" la muga. Después de la Liberación, fue juzgado y condenado por colaboracionista, logrando salvar la vida gracias a las gestiones del PNV y a las de otras autoridades francesas, lo que no le evitó pasar 37 meses en prisión. "Aintzina" quedó cubierta con cierta fama de "colaboracionismo" y su proyecto invalidado durante algún tiempo, al igual que ocurrió por toda Europa con los movimientos nacionalistas minoritarios que colaboraron -véase el caso de Bretaña- con los nazis.

Por otro lado, el estallido de la guerra hizo que algunos miles de vascos fuesen movilizados y enviados a los diferentes frentes. Después del período de inactividad de la "dróle de guerre", la ofensiva alemana de mayo-junio de 1940 derrotó en poco tiempo al Ejército francés. El final, para los varios miles de vascos que se incorporaron al Ejército será similar al del resto de los franceses. La captura y el posterior internamiento en campos de prisioneros en Alemania, el trabajo forzado y, sólo en algunos casos, la huida o vuelta a casa, tras pasar, en ocasiones, por peligrosas aventuras. Para la generalidad de la población del País Vasco, la guerra será, sobre todo, los parientes y amigos que se encuentran prisioneros en Alemania. De los 13.500 que corresponden al conjunto del departamento de los Bajos Pirineos, unos 5.000 son del País Vasco. Aquí no ha habido combates ya que el frente estaba bastante alejado, de manera que el País Vasco es ocupado en virtud de las cláusulas del armisticio firmado el 22 de junio de 1940. Según éstas, el territorio del estado francés queda dividido en dos partes por una "línea de demarcación" que es una verdadera frontera: por un lado la "zona ocupada" bajo la autoridad directa de las tropas de ocupación y, por otro, la zona no-ocupada, llamada también "zona libre", bajo la autoridad del Gobierno colaboracionista de Pétain. El País Vasco continental queda también dividido por esta línea que será cuidadosamente vigilada por los nazis y que, partiendo de Arnéguy y siguiendo por Saint-Jean-Pied-de-Port subía hasta Saint-Palais para salir a Salies de Béarn. El 27 de junio de 1940 llegan a Bayona las primeras unidades motorizadas alemanas. Los días siguientes se extienden por la costa vasca y se dirigen también hacia el interior. Aparte de las tropas de la Aduana alemana, encargadas de vigilar la frontera, y de la policía -especialmente la Gestapo- las tropas nazis estacionadas en Iparralde serán siempre unidades en período de descanso, retiradas del frente a tal efecto, o unidades en período de reorganización. Nunca permanecerá mucho tiempo en el País. Esto en lo que se refiere a la Heer o Ejército de Tierra. La Luftwaffe se instalará, desde junio del 40, en el aeropuerto de Parma, en Biarritz, constituyendo allí una escuela de vuelo. La Kriegsmarine por su parte, se extenderá a todo lo largo de la costa vasca. En Bayona tenía un puesto de mando que dependía del Alto Mando instalado en Royan. Una de las misiones que realiza es la de escoltar a los mercantes que, provenientes de la España franquista, acarrean mineral de hierro al puerto de Bayona con destino a la industria de guerra nazi.

Pero el hecho fundamental que caracteriza al País Vasco en estos años de guerra y ocupación es su situación geopolítica. En efecto, el País Vasco es la frontera entre dos Estados, la España franquista por un lado y la Francia ocupada o "libre" por otro, según el lugar de Iparralde de que se trate. Esta división entre zona "libre" y zona ocupada desaparecerá en noviembre de 1942, cuando los nazis invadan toda Francia, pero permanecerá el hecho de la muga entre dos Estados, uno de ellos formalmente neutral, que al mismo tiempo es el camino obligado para todos los fugitivos del nazismo que buscan unirse a los aliados, a través de Portugal o, más frecuentemente, pasando por Gibraltar. Por ello, el paso de la muga será una de las actividades más importantes dentro del movimiento de Resistencia al nazismo en Iparralde. Una larga tradición de contrabando, unas montañas no excesivamente escarpadas y un importante elemento humano favorable a esta actividad, que no está mal considerada socialmente hablando, hará que el paso de la muga se lleve a cabo tempranamente y se desarrolle con rapidez. Al principio son judíos, polacos y británicos los que huyen, por la muga vasca, de la Francia ocupada. Luego, todos los movimientos de Resistencia, servicios de información, militares, etc. , tienen necesidad de montar servicios estables y seguros para comunicarse con las autoridades de Argel o Londres o para pasar información, agentes, armas, dinero, material de sabotaje, radios, etc. Sería imposible, por su dispersión y variedad, hacer mención, ni siquiera somera, de todos los que se dedicaron a este peligro oficio de "mugalari". Excluyendo a aquellos que únicamente lo hicieron por dinero que fueron numerosos- citaremos a algunos que pueden servir de ejemplo, entre los que estuvieron animados por un espíritu antifascista aunque también fuesen pagados por su labor, ya que, al fin y al cabo, en muchos casos se dedicaban exclusivamente a ella. Hay que subrayar el hecho, como ocurre en algunas ocasiones, de que estos "mugalaris" provenían de Euskadi Sur aunque se habían adaptado a su nueva vida en Iparralde.

Uno de los casos más conocidos es el de hernaniarra Florentino Goikoetxea. Baserritarra del caserío "Altzueta" de Hernani, nacido el 14 de marzo de 1898, huye al país vecino en plena guerra civil, residiendo desde entonces en Ciboure. Acostumbrado a cruzar la muga por sus actividades de contrabando, pronto se pone al servicio de las redes de paso que trabajan para los aliados y se dedica casi exclusivamente a esta tarea. "Cométe" es una de las redes de evasión, especializada sobre todo en el paso de aviadores aliados, más famosa de la II Guerra Mundial. Funciona con su centro en Bruselas, donde una joven belga, activa y dinámica, conocida con el seudónimo de "Dedée", echa los cimientos de la organización ya en 1941. Poco después contacta en Anglet con un matrimonio belga, los De Greef, que viven allí trabajando en colaboración con el Ayuntamiento en la ayuda a los refugiados de su país, muy abundantes por la zona. Pronto entrán en contacto con Florentino Goikoetxea que se convertirá en su "mugalari" oficial. Con su ayuda "Dedée" marcha a Bilbao donde, tras un primer contacto en el consulado británico, conseguirá la ayuda del Gobierno de SM para mantener el funcionamiento de la red. Antes de volver a la Francia ocupada conoce en San Sebastián al matrimonio Aracama, formado por Bernardo Aracama y Antonia Sarasola, que se pone incondicionalmente al servicio de "Cométe". Aracama, que tiene un garaje del mismo nombre en la calle Peña y Goñi de San Sebastián, prestará inestimables servicios a la organización, que continuará actuando hasta la Liberación, a pesar de la detención de "Dedée" el 15 de enero de 1943. Poco antes de la retirada de los nazis de Iparralde, en julio de 1944, Florentino, que vuelve de un viaje al interior, es ametrallado por una patrulla alemana cuando acaba de pasar la muga. Detenido por la Gestapo, es conducido herido al hospital de Bayona. Sus compañeros de "Cométe", valiéndose de una estratagema, lograron liberarle. Poco después, en agosto, las tropas nazis abandonarán el País Vasco peninsular.

Pero hubo también otros "mugalaris" igualmente notables. Recordemos brevemente al zuberotarra Dominische Etchegoyen que, una vez desmovilizado al firmarse el armisticio, vuelve a Mauléon donde pronto empezará, de manera improvisada al principio, a pasar la muga. Contacta con los británicos y trabaja activamente en el paso de la frontera hasta que es detenido. Deportado al campo de concentración de Oraniemburgo, logrará volver sano y salvo a su pueblo al término de la guerra. También zuberotarras como Dominische, son los hermanos Eyheramendy, del caserío "Cohurt" de Saint-Engráce, que desarrollaron una meritoria labor entre 1942-1944, logrando pasar a 375 personas por los senderos de Binbaleta y de Bellai. A pesar de que la Gestapo les detendrá e interrogará, los hermanos Eyheramendy, una vez libres, continuarán ayudando a pasar la muga a los fugitivos hasta que llegue la Liberación.

El guipuzcoano Rufino Jauregui, del caserío "Agerretxemendi" de Gabiria, donde nació el 14 de noviembre de 1913, es otro de los grandes "mugalaris" de la época. Desertor del Ejército franquista, huye a Francia y se refugia en Cambo donde vive, junto con otros refugiados vascos, alquilando una granja llamada "Uraldia". Son tiempos difíciles y Rufino, para aumentar sus escasos ingresos, hace algo de contrabando. Pronto recibe algunos encargos de los hoteleros de la zona y pasa a algunos fugitivos hacia España. En abril de 1942, es contactado por dos oficiales franceses y a partir de ese momento pasa a integrarse en la red "Alsace" que, desde París, le manda, cada vez en mayor número, candidatos al paso de la muga. Aunque al principio trabaja solo, más adelante contará con la colaboración de los hermanos Amestoy de Cambo. A partir de 1943 comenzará a trabajar también para la red "Buckmaster" del S. O. E. británico. Rufino Jauregui, amigo del "solidario" Manu Robles-Aranguiz, que vive en su caserío de Briscous, no lejos de Cambo, se mantendrá en contacto con él. Cuando Rufino sea buscado por la Gestapo se refugiará en su casa durante una temporada. Al final, Rufino Jauregui y sus amigos, los hermanos Amestoy, lograrán salir con bien de la aventura, contabilizando cerca de 400 personas pasadas.

Pero el paso de la muga no es, generalmente, lo peor de la aventura que deben correr los fugitivos que huyen del nazismo. Una vez en la España franquista, la mayoría de ellos son detenidos por la Guardia Civil que, al principio, los entrega de nuevo a los alemanes. Más adelante, según vaya cambiando la situación bélica, los detenidos serán conducidos a la cárcel de Pamplona, donde la situación es deplorable, para ser internados posteriormente en el tristemente famoso campo de concentración de Miranda de Ebro, donde existe una importante colonia de vascos de Iparralde. De allí serán, poco a poco, reclamados por las autoridades aliadas que los irán liberando.

En 1942 se dan cambios importantes en la situación política y militar que afectan al País Vasco. Desde el mes de agosto Hitler decide la construcción de unas formidables fortificaciones que, desde Noruega a Hendaya, deben proteger la costa atlántica de un posible desembarco aliado. La costa vasca entra de lleno en los planes hitlerianos y pronto se comenzarán a construir numerosos blockhaus, que hoy en día todavía pueden verse, formando parte del denominado "Muro del Atlántico". Por otro lado, la instauración del Servicio de Trabajo Obligatorio (STO), que supone una grave amenaza de deportación para la juventud, hace que el tráfico de fugitivos por la muga se multiplique. En noviembre de 1942, tras el desembarco aliado en África del Norte, Hitler decide invadir la llamada "zona libre", con lo que todo el territorio francés queda unido al resto del País Vasco al desaparecer la línea de demarcación. Pero los nazis crean en la muga una zona de 15 km. de profundidad cuyo acceso queda prohibido a los que no habiten en ella y que recibe el nombre de "zona reservada pirenaica". Al mismo tiempo, la costa vasca entra dentro de las medidas militares y es considerada como "zona costera prohibida". Todo ello dificulta los desplazamientos y aumenta la demanda de paso, sobre todo a medida que la guerra va avanzando.

Aunque Iparralde no será una Zona de gran actividad bélica, la presencia de la guerra es visible. Desde 1940 se detectan actos de resistencia o de protesta. A partir de 1942 se suceden incursiones aéreas de los bombarderos británicos que son atacados, y a veces derribados, por la Flak (DCA). El 27 de marzo de 1944 la aviación norteamericana, en aviones "Liberator", bombardea Biarritz y Anglet, teniendo como objetivo el aeropuerto de Parma y la estación del ferrocarril. Sin embargo, la mayor parte de las víctimas son civiles: 90 muertos en Biarritz y 41 en Anglet. Este será el hecho más luctuoso de toda la guerra en Iparralde.

A lo largo de 1943 los movimientos de Resistencia se van consolidando y buscan la coordinación, e incluso la unidad, en un movimiento impulsado desde Londres. Este año, tres grupos de Resistencia de los Bajos Pirineos (Combat, Franc-Tireur y Libération) se unen en los MUR (Mouvéments Unis de Résistance), agrupados en tomo al programa del CNR (Conséil National de la Résistance) de obediencia gaullista. Los MUR cuentan con sus grupos armados organizados dentro de l'Armée Sécréte (.AS), dependiendo de la R4 (Réglon 4) cuyo centro se encuentra en Tolouse. En esta R4 están incluidos los grupos de la As de Zuberoa cuyo responsable es De Jauréguiberry. La costa vasca forma un sector autónomo.

Pero el grupo más fuerte, mejor organizado y que con mejor armamento cuenta en la zona, es la ORA (Organisation de Résistance de L'Armée) formada por militares profesionales que, tras la ocupación de la "zona libre" por los alemanes deciden pasarse a la Resistencia. El principal impulsor de la ORA es el teniente-coronel Pommiés, oficial de Estado Mayor, que se encuentra destinado en la S.ª División de la 17.ª Región Militar con sede en Toulouse. Desde el primer momento empieza a organizar grupos clandestinos armados, con el fin de preparar el día "D", que recibirán el nombre de "Corps-Francs Pommiés". De los cuatro grupos en que Pommiés divide sus fuerzas, el del Sud-Ouest, al mando del capitán Bénony, abarca los Altos y Bajos Pirineos, Landas y Gers-Sud, e incluye en su jurisdicción a los grupos armados que actuarán en Zuberoa y en la parte colindante del Béarn.

A mitad de camino entre los grupos de Resistencia dedicados a la información y aquéllos centrados en la acción directa, está el grupo de "Pierre Fort", conocido también con el nombre de "Confrérie Notre-Dame Castille". La figura principal del grupo es Pierre Fort, bayonés, nacido el 28 de abril de 1899, representante de materiales de construcción que, en 1941 , entra en contacto con el capitán Bergé que pertenece al primer "comando" de la "Francia Libre" lanzado sobre territorio francés. En colaboración con Londres organiza un grupo de información cuya actividad se extiende desde Burdeos hasta Hendaya. Uno de los primeros informes que se manda a Londres incluye una amplia información sobre el puerto de Bayona. El grupo Fort colabora también en la recepción y apoyo a grupos de sabotaje, como el "comando" que en mayo de 1941 vuela los transformadores eléctricos de la central de Pessac que alimentan a la base de submarinos alemana de Burdeos. Pierre Fort será nombrado, a partir de 1942, responsable de los grupos "Combat" para la Zona ocupada al mismo tiempo que se integra en la red gaullista de información "Confrérie Notre-Dame" que dirige el coronel Rémy, participando en labores de información y organizando pasos hacia España. Más tarde será nombrado jefe de la AS de la zona vasca y responsable del Comité Político de Insurrección, encargado de preparar el día "D". Mantendrá, a finales de la ocupación, el contacto entre Pau y Bayona, ocupándose de las tareas políticas, sabotaje y transporte de armas y explosivos.

Su amigo, el también bayonés, Daniel Argote, maestro de profesión, destinado en Sallespise, cerca de Orthez, en el Béarn, participa activamente en los maquis de la zona. Morirá en una emboscada tendida por los nazis a comienzos de agosto de 1944, poco antes de la Liberación. Este grupo de Resistencia "CND-Castille" será uno de los más activos de la región vasco-bearnesa. Una de sus principales características será la pertenencia de sus miembros más representativos a la masonería vasca y bearnesa y el hecho de que, animados por un espíritu democrático y humanista se pusieron tempranamente al servicio del combate anti-nazi.

A partir de comienzos de 1944, los representantes de la ORA y de la AS de Zuberoa y de la Zona bearnesa llevan a cabo varias reuniones con el fin de coordinar sus acciones de cara al desembarco que se avecina. Aunque la actividad armada nunca será muy importante en Iparralde por cuyo territorio -sobre todo Zuberoa- se extienden algunos pequeños maquis, hay que citar, por ser indudablemente el más importante y activo, el que se establece en torno a Mauléon y Hôpital Saint-Blaise, en el límite con el Béarn. Allí se detecta, ya en 1943, un pequeño grupo de unas 15 personas que están en contacto con el consulado británico de San Sebastián. Mantienen también contacto con la representación de la Francia Libre en Madrid y, según parece, estaba organizado dentro de la ORA. Sabemos que, ya en septiembre de 1943, junto con un grupo de la .AS de Saint-Palais, monta un golpe contra el campo de concentración de Gurs, haciéndose con gran número de armas. En 1944 los nazis desencadenaron varias ofensivas y operaciones punitivas contra la zona de Mauléon-Hôpital Saint-Blaise haciendo prisioneros y matando a varios guerrilleros.

Las razones que se apuntan para explicar que la lucha armada dentro del País Vasco quedase bastante limitada, se refieren al hecho de que los jóvenes que nutrían los maquis huyendo del STO y de la persecución nazi, podían, en el caso vasco, huir fácilmente a España. Por otro lado, los intereses de los servicios de información y espionaje de los aliados aconsejaban mantener la calma en la muga para que el paso no se viese dificultado.

El desembarco aliado en Normandía, en junio del 44, puso a la defensiva a los nazis en Francia. El segundo desembarco llevado a cabo en el sur, en Provence, el 15 de agosto del 44, hace que las tropas nazis del suroeste emprendan la retirada hacia el norte, para evitar ser cogidos en un tenaza. En la segunda mitad de agosto, los nazis huyen precipitadamente de la zona pirenaica, mientras los grupos armados, en plena insurrección general, se dedican a hostigarles de cerca. Guarniciones nazis permanecen aún en Mauléon y Tardets. El 10 de agosto, los maquisards de los "Corps-Francs Pommiés" de la ORA, al mando del jefe de batallón Lavalou, atacan un convoy alemán en Viodos, a la salida de Mauléon. Posteriormente, los alemanes reciben refuerzos y los grupos de la AS de la zona se incorporan al combate. Después de algunos enfrentamientos, la guarnición alemana de Tardets se rinde el 23 de agosto. Este será el principal hecho de armas en la liberación del País Vasco continental, que quedará finalizada entre los días 22 y 24 de agosto del 44. El día 24 de este mes, a la tarde, entran en Bayona los resistentes, que llegan en camiones desde Mauléon, Navarrenx, Cambo, etc. Sin embargo, aunque Iparralde ha sido liberada, la guerra continuará todavía más de ocho meses y los vascos, esta vez los del S., participarán activamente en ella, tratando de desalojar a los nazis de los últimos reductos que ocupan en una Francia casi completamente liberada.

Durante la ocupación alemana en Francia fueron numerosos los vascos peninsulares que, habiéndose quedado en territorio francés como refugiados, colaboraron en la Resistencia y en el maquis. Un gran número de ellos lucharon en el seno de la UNE (Unión Nacional Española), organización frentista del PCE. Este, una vez liberada la zona pirenaica fronteriza, agrupa a las unidades guerrilleras con la finalidad de prepararse para invadir la España franquista, esperando que la insurrección contra el tirano se extenderá como la pólvora.

Entre los mandos guerrilleros de la UNE se encuentra el guipuzcoano Victorio Vicuña, alias comandante "Julio" y "Oria", natural de Lasarte, y comandante de la X Brigada de Guerrilleros Españoles integrados en la UNE, que se encuentra acantonada cerca de la frontera vasca. Vicuña comienza a reunir a combatientes vascos con la finalidad de crear grupos guerrilleros que actúen en los montes de Euskadi. Para ello entra en contacto con el irunés Pedro Ordoki, antiguo gudari, que ha actuado ya en la Resistencia, a quien le encarga la formación del grupo. Pero Ordoki, en contacto con el PNV, recibe la orden -a finales del 44- de abandonar los campamentos de la UNE y de desligarse de los guerrilleros españoles.

Leizaola ha negociado con el Ejército francés el traslado de los guerrilleros vascos a Burdeos donde se incorporan -unos 250 hombres- al "8.° Regimiento Mixto Marroquís Extranjeros", formando el "Batallón Gernika". Algo después son trasladados a la región del Médoc, en la costa atlántica, donde los alemanes se han hecho fuertes, construyendo gran número de fortines y estableciendo una sólida defensa. Aunque cercados por tierra son abastecidos por mar. El reducido frente de Montalivet/Pointe-de-Grave que cuenta con unos 25 km. de extensión por 20 km. de profundidad está protegido, además, por cerca de 800.000 minas. Durante mucho tiempo el frente apenas tiene movimiento y las fuerzas que rodean a los nazis son grupos guerrilleros mal organizados y con escaso armamento. Las autoridades vascas, que ven próximo el fin de la guerra, han organizado el Batallón "Gernika" pensando contribuir a la derrota nazi en colaboración con el Ejército francés, con vistas a lo que se considera la próxima e inevitable caída del franquismo. El Batallón servirá además, como embrión de la futura policía vasca que se encargará de mantener el orden en el momento del cambio. Se sigue así la política comenzada por Irujo en Londres y que, a otros niveles, ha llevado a cabo Aguirre en América. Por fin, el 14 de abril de 1945, menos de un mes antes de que la guerra acabe, tras la rendición incondicional de los nazis, se desencadena la ofensiva que tiene como finalidad acabar con los reductos nazis de Royan y la Pointe-de-Grave. Comienza con un bombardeo masivo de la aviación aliada, de la artillería y, desde el mar, de los barcos de la "French Naval Task Force". Junto al Batallón "Gernika" se encuentra el "Libertad", formado fundamentalmente por libertarios. Se trata de avanzar por la parte cubierta entre la vía férrea y la carretera de Vendays-Montalivet a Soulac-sur-Mer. La Zona es pantanosa y está plagada de minas. El primer día de la ofensiva, el Regimiento del comandante Chodzko, al que pertenece el Batallón "Gernika" se aproxima a Montalivet. Al día siguiente, el domingo 15 de abril, el "Regimiento Mixto Marroquís-Extranjeros" ocupa la famosa cota 40 a la entrada de Montalivet. El día 16 los bombardeos contra los blockhaus nazis se suceden con violencia y, por fin, el Batallón vasco al mando del comandante Ordoki, llega al mar. Desde allí avanzan en dirección a Soulac, última población antes del reducto nazi de la Pointe-de-Grave. En el camino se topan con el fortín Y-34, que resiste tenazmente. El Batallón participa en el asalto. El oficial nazi que lo manda se suicida y sus hombres se rinden. El teniente del Batallón, Carlos Iguiñiz, arría la bandera nazi y planta la ikurriña en su lugar. Es el último combate en el que interviene el Batallón. El día 20 caen las fortificaciones del final de la Pointe-de-Grave. Las tropas francesas han tenido 400 muertos y mil heridos. Unos 600 alemanes han caído en los combates. Los vascos, por su parte, tendrán cinco bajas: el sargento Juan José Jausoro, vizcaíno, del PSOE; el antiguo oficial del Batallón "Larrañaga" huido, poco antes de incorporarse al Batallón, de la cárcel donostiarra de Ondarreta, el renteriano Félix Iglesias, y los gudaris Antxón Lizarralde, durangués, de ANV; Prudencio Orbiz, guipuzcoano, del PNV, y el tolosano y también del PNV, Antón Múgica. El Presidente Aguirre que acababa de llegar -el 19 de abril- a París procedente de los Estados Unidos, se desplazó hasta la Zona para visitar y rendir homenaje a sus compatriotas. De Gaulle pasaría revista a las tropas que habían combatido en una de las últimas batallas desarrolladas en suelo francés. Ver Marina