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RÍA DE GERNIKA

También Ría de Mundaka.
Desde que Carlos Collete iniciara en 1848 el Reconocimiento geológico del Señorío de Vizcaya se han seguido muchos estudios de la provincia y de la zona de Gernika entre los que hay que destacar los de Verneuil en 1852, los de Ramón Adán de Yarza, de 1879 a 1906, y los más recientes de Francisco Hernández Pacheco e Isidoro Asensio Amor, de 1955, sobre un Estudio Fisiográfico-Sedimentológico de la ría de Guernica. Utilizando toda la abundante bibliografía sobre el tema publicó Jacinto Gómez Tejedor en 1970 una interesante recopilación y sistematización en un amplio trabajo que tituló Guernica. Geología y Fisiografía de su Comarca. De él nos valemos fundamentalmente para esta información. No han aflorado en el País Vasco, y por tanto en la zona de Gernika, muestras del Paleozoico o era Primaria. La formación geológica de nuestra tierra comienza en la era Secundaria en la que durante unos 170 millones de años, bajo el mar mesozoico que la cubre, se van depositando espesas capas de sedimentos de varios centenares de metros. Primero se deposita la capa triásica, después la jurásica y por fin la cretácica que es la que al aflorar después, en la era Terciaria, ocupa la mayor extensión de Vizcaya, según anotará ya Adán de Yarza. En la era Terciaria se formará aún una cuarta capa, superpuesta a las tres anteriores mesozoicas, pero que con las convulsiones de esta era será retirada hacia el sur de nuestra zona, como veremos. En esta era Terciaria se produce la gran convulsión geológica que se ha llamado orogénesis alpina y que formó, entre otras, las montañas vascas y los Pirineos. Fuerzas aún no bien determinadas comprimen lateralmente las capas sedimentadas anteriormente, plegándolas y levantándolas fuera de las aguas. Las capas de calizas jurásicas y cretácicas, más rígidas y duras, se agrietan y fragmentan por la cumbre de ese gran pliegue en tanto que las inferiores, formadas por las plásticas arcillas triásicas, se adaptan perfectamente a su nueva forma, rellenando los huecos que las capas superiores van dejando y penetrando por sus resquicios como una hernia. Este fenómeno, muy extendido en la zona de Gernika, recibe geológicamente el nombre de diapirismo. La grieta que se va abriendo longitudinalmente de norte a sur es cada vez más amplia y a ambos lados aparecen unas montañas en cuyas laderas se aprecian las diversas capas ya separadas: las arcillas triásicas ocupan el fondo de este valle y en las laderas de los montes se aprecian de abajo a arriba las capas jurásica, cretácica y eocénica. Configurada esta topografía en la era Terciaria, el río que discurre sobre las blandas arcillas triásicas se encaja perfectamente y durante la era Cuaternaria va acumulando sedimentos que forman el valle actual. Este proceso geológico por el que una superficie convexa de la era Secundaria se agrieta y transforma en otra cóncava o en vallonada encerrada entre montañas durante la era Terciaria recibe el nombre de inversión del relieve, fenómeno típico de la formación geológica de la zona de Gernika. Pero todo lo hasta ahora visto se refiere solamente a formaciones sedimentarias. Pero en la formación geológica de nuestro subsuelo se da otro fenómeno que es el de la incrustación en las capas sedimentadas de rocas eruptivas volcánicas que una vez enfriadas permanecen allí hasta que afloran al producirse la inversión del relieve antes comentado. Precisamente en la zona de Gernika, aparece la mancha eruptiva más extensa de toda Vizcaya y aunque en tiempos de Adán de Yarza se consideró a toda esta erupción volcánica como un solo tipo de roca, la ofita, por presentarse toda la mancha con características similares de pesadez y color negruzco o verde-oscuro, análisis posteriores han permitido distinguir al menos dos tipos de rocas eruptivas en nuestra zona: las ofitas y los basaltos-andesitas. En el Mapa Geológico de la zona Gernika-Bermeo que realizó Pierre Rat en 1959 puede verse reflejado cuanto hemos expuesto en líneas anteriores. Como hemos dicho no hay en todo Vizcaya muestra de la era Primaria. Los tres períodos de la era Secundaria están representados en nuestra zona: el Triásico en amplias manchas a ambos lados de la ría, cubierto en su mayoría de aluviones cuaternarios; el Jurásico, que no aparece en ninguna otra parte de Vizcaya, en dos fajas estrechas a ambos lados de la ría, desde Forua hasta Busturia y desde Arteaga hasta Arketas; el Cretácico, en sus diversos sub-períodos, en todo el resto de la zona. El período Eoceno de la era Terciaria está representado en la cadena de montañas que va de Oiz a Bizkargi, cabeceras de la red hidrográfica de la comarca. Los afloramientos ofíticos, los más antiguos de las rocas eruptivas, aparecen en forma de suaves colinas al norte de la villa de Gernika a ambos lados de la ría. Los basaltosandesitas, formados en el contacto del Cenomanense con el Turonense aparecen a ambos lados de la misma villa, siendo curioso constatar que la colina Gernika donde está el Arbol, es un afloramiento basáltico. Esta última roca se presenta a veces en forma de bolas que son las que en euskera se denominan esnarri, o piedra de leche, por ser las que antiguamente servían para calentar este líquido introducidas dentro de él.
Hidrografía. La comarca de Gernika está atravesada por varios ríos que tienen como eje principal al río Oka. La cuenca de este río tiene 168,11 kilómetros cuadrados y está delimitada al sur por las cadenas montañosas que van desde el monte Bizkargi, al oeste, hasta el Oiz, al este y forman la línea divisoria de aguas que van al Oka por el norte y al Ibaizabal por el sur. En estas cadenas están situadas las alturas del dicho Bizkargi, Arburum Urremendi, al oeste del río Oka, y Goroño y Astuaga al este, cabeceras del río mismo y de sus primeros afluentes. A partir del Bizkargi, la cuenca está delimitada de sur a norte por las alturas de Mazaga, Sollube y Añetu como límite oeste de la cuenca y a partir del monte Astuaga, y también de sur a norte, por las alturas de Kanpona, Illunzar, Ereñozar y Atxerre que limitan la cuenca por el este. El río Oka, que hacia la mitad de su trayecto pasa por la villa de Gernika, convirtiéndose en ría, nace a la altura de unos 220 metros al pie del monte Goroño, del macizo del Oiz. En 1857 Lucas de Olazabal fijó su nacimiento en este lugar, pero a finales del siglo XIX los estudios realizados por Adán de Yarza fijaron como lugar de nacimiento de este río, las estribaciones del Bizkargi, en las laderas de Urremendi. Fue Carmelo de Echegaray quien nuevamente consideró como río principal el nervio que nace en el Goroño, por considerar que su caudal es superior al del nervio nacido en Urremendi. Tras fijar este origen, que ahora se considera ya definitivo, los datos de este río son los siguientes:

  Distancia
metros
Diferencia
alturas
Pendiente
m/km.
Tramo I:
De nacimiento a Zugastegieta
Tramo II:
De Zugastegieta a Gernika
Tramo III:
De Gernika a la barra de Mundaka

6.319

7.400

15.920

112,44

104,66

3,20

17,700

14,100

0,201
  29.647 220,39 7,40

Desde su nacimiento en Muniketa baja por Ibarruri a Zugastieta recibiendo por su izquierda el arroyo Gomestegi (1), y por la derecha el Aillondo (2), procedente de Ajurias. En Zugastieta recibe por la izquierda el arroyo Arriandi (3), que nace en las laderas del monte Urremendi y que se consideraba antes como río principal. Este afluente recibe a su vez por su derecha los arroyos Pardiñorre (4) y Esturuarte (5), y por su izquierda al Egiarte (6) que nace en las laderas del monte Arburu. A partir de Zugastieta se inicia el segundo tramo del río que se inicia en el barranco de Oka, de donde el río recibe el nombre. Cae por allí en cascadas hasta llegar a los llanos de Areatza desde donde con mucho menor pendiente baja por terrenos de aluvión hasta Gernika. En las angosturas de Oka colocó la imaginación popular seres fantásticos y algunos de leyenda como el de Prakatso, o mujer ladrona, a la que sepultó un derrumbamiento de tierras. En Oka, a la orilla misma del río, se sitúa todavía la ermita de Nuestra Señora de las Nieves que data cuando menos del s. XV. En este tramo de más de siete kilómetros recibe el río los siguientes afluentes: por la izquierda Torrebarri (7), Ibai (8), Triskille (9) (conocido también como Errekatxu), Pardille (10) (que algunos denominan Atsetei) que nace en las faldas del monte Arburu, Besangiz (11), Ugarte (12), Amonaga (13), Mikiene (14) y en el mismo Gernika el Ubitarte (15), que baja del monte Kosmoaga y que ha dejado un triste recuerdo en la villa en las últimas inundaciones del 26 de agosto de 1983 por las dos muertes que ocasionó una avalancha del mismo. De estos afluentes de la margen izquierda los más importantes son el Ugarte que nace en Bizkargi, recibe por su izquierda el arroyo Olazar (16) y al pasar por Ugarte de Muxika, recibe por su derecha al Zarrakoa (17), engrosado a su vez por el arroyo Txareta (18) y el Jentillarri (19), y el Mikiene que nacido en Rigoitia va a parar al Oka en Txaporta, recibiendo por su izquierda los arroyos Olazarre (20), Obar (21) y Bastegieta (22) (llamado también Luno). En este segundo tramo, el río Oka recibe por su derecha los afluentes Iturripe (23), Apotondo (24), Astobieta (25) y ya en la vega de Gernika el más importante de todos los hasta ahora nombrados, el Berrakondo (26) que recorre siete kilómetros desde su nacimiento en Albiz y recibe a su vez por la izquierda el arroyo Eperlanda (27) y por la derecha el Zolorren (28). En el tercer tramo, el que va de Gernika a la barra de Mundaka, el río Oka pasa a denominarse ría de Gernika o de Mundaka, por estar el tramo influenciado por las mareas. Es el tramo más largo, de casi 16 kilómetros, pero el de menor pendiente pues desciende hacia el mar con solo desniveles de 0,201 metros por kilómetro, de forma que en marea baja el nivel de la ría en el puente de Aldape, ahora denominado de Rentería, asciende solamente 3,20 metros sobre el nivel del mar. La longitud del cauce natural de la ría desde Gernika hasta Mundaka era de 16.360 metros que fueron reducidos a 15.920 mediante la apertura de un canal que llega hasta Murueta. Una necesaria canalización total podría reducir esta distancia a 10.650 metros que son los que hay en realidad en línea recta entre ambos puntos. En la zona del canal, pero a la ría vieja situada entre éste y la carretera de Gernika a Bermeo, van a dar el arroyo Landaberde (29) y el Baldatika (30) que baja desde Metxika recogiendo por su izquierda las aguas del arroyo Urkieta (31). Más arriba de Murueta y pasando por Altamira, baja desde Sollube el río Busturia (32) que se engrosa por su margen derecha con varios arroyos que bajan de Metxika, siendo el principal el Gorbea (33) que recibe por su derecha al Artola (34). De las proximidades del monte Añetu baja por Axpe-Busturia el arroyo Errekaetxe (35) y más arriba el arroyo de Pedernales (36). El último afluente del Oka, por su izquierda es el Baskaran (37), que desemboca bajo el puente del ferrocarril en la playa de Mundaka. En las proximidades de Gernika, en el límite de las jurisdicciones de Ajangiz y Arrazua, desemboca en la ría vieja, y ahora en el canal, el afluente más importante del río Oka, casi de tanto caudal y longitud como el principal, el Golako, de 15 kilómetros. Nace en las inmediaciones del monte Astuaga, al sur de Albiz, dirigiéndose casi en línea recta hacia el norte hasta que se encajona en una hondonada al este de Mendata de donde sale describiendo una serie de cerrados meandros en Arrazua para pasar por Huarka y desembocar en el canal. Por su izquierda recibe como casi único arroyo importante el Olan (38) en el término de Arrazua. En cambio, por su derecha, recibe importantes caudales de los afluentes Uriarte (39), que nace en las inmediaciones del monte Kanpona, el Gaztiburu (40), el Txarkueta (41) (a su paso por Loiola de Arrazua) y el Zubieta (42). A la altura del paralelo de Gernika tuerce su cauce hacia el oeste, entrando en la planicie aluvial, y recibe por su izquierda al afluente Belendiz (43) que baja de las alturas de Nabarniz. A partir de esta confluencia que se realiza en Huarka, el río recibe este nombre con preferencia al de Golako. En el mismo Nabarniz nace también el arroyo de Oma (44) que tiene la particularidad de que desaparece cerca de la cueva de Santimamiñe, en el molino de Bolunzulo, para reaparecer en el de Jausolo y seguir la línea divisoria de los términos de Kortezubi y Arteaga para desembocar en la ría vieja, ahora al este del canal. Recibe este arroyo Oma, por su derecha, las aguas del arroyo Oleta (45) que desciende de Muruetagana y por su izquierda las del Terlegiz (46) casi en el punto de su desembocadura. Antes de su desembocadura en el mar, la ría de Gernika forma dos islotes: uno el de Arbina, donde antiguamente estuvo la parroquia de San Andrés de Pedernales y otro el de Txatxarramendi, durante algunos años de este siglo importante por un hotel allí construido y que en estos momentos parece recobrar importancia por pretenderse instalar allí el Instituto Oceanográfico. Dos kilómetros al norte de la barra de Mundaka está la isla de Izaro que antiguamente debió unirse a tierra firme con el promontorio de Anzoras. En 1422 se fundó en esta isla un convento de Franciscanos que en 1719 se trasladaron al convento de Forua de la misma orden.
Canalización de la ría. Como se ha dicho, las mareas llegan hasta la villa de Gernika, lo que ha permitido a lo largo de la historia el que aprovechando las pleamares pudieran llegar hasta ella pequeñas embarcaciones y gabarras, ya que las mareas llegaban en 1826 «hasta pegar la presa del molino llamado Urrengoerrota» (Diccionario de Miñano). Cuando en 1848 se construyó la carretera de Gernika a Elantxobe, se hizo un nuevo puente frente a la casa de Aldape, hoy Rentería, pero su escaso desagüe, que en 1892 se fijaba en 39,55 metros cúbicos, hacía que la coincidencia de pleamares con grandes avenidas del río Oka produjera inundaciones en la vega. Cuando se acometieron las obras de canalización de la ría, a las que nos vamos a referir, se ensancharon los ojos del puente dándoles mucha más luz, lo que facilitó los desagües. Este puente, que todos hemos conocido hasta que se construyó uno nuevo y más amplio en diciembre de 1981, estaba hecho con vigas de hierro apoyadas en muros extremos y dos paredes transversales en medio. Su largo total era de 19,50 metros y el ancho de 9,50 metros. La construcción del puente actual obligó a desviar el tráfico por un nuevo puente que se construyó cien metros más arriba, a mediados de 1981. El nuevo puente que une Gernika y Rentería, está construido con vigas de hormigón sin apoyos en paredes con una longitud de 22 metros y anchura de 12 metros de los que ocho corresponden a calzada y dos por cada lado a aceras peatonales. Esta ampliación del desagüe del río fue forzada por las grandes inundaciones que sufrió la vega y la villa misma el 12 de junio de 1975 y el 13 de junio de 1977, lo que forzó también a hacer un dragado del río y a destruir la presa de la vega. A pesar de todo, el 26 de agosto de 1983 se ha producido la mayor inundación que recuerde la historia, con tres muertos. El agua alcanzó en la Plaza de la Estación y en la calle Don Tello la altura de 1,80 metros. Las aguas alcanzaron también en 1943 algunas zonas del Gernika destruido seis años antes, y llegaron a más altura aún en las inundaciones del 15 de octubre de 1953, en que inundaron varias calles. Una inundación histórica es también la que relata Humbolt, ocurrida el 20 de mayo de 1801. El agua cubría 7 u 8 pies sobre el estrecho puente de Rentería y dejó incomunicada la villa durante tres días. Lucas de Olazabal nos da también noticia de las que ocurrieron el 30 de junio de 1834, las más espantosas que se recordaban cuando escribía en 1857. Estas desgracias, el aprovechamiento de las marismas para la agricultura y la ganadería y la conveniencia de hacer navegable la ría han animado siempre los deseos de canalizarla hasta la barra de Mundaka. Estos proyectos arrancan nada menos que desde la visita que para jurar los Fueros hizo el rey Fernando V a Gernika el 30 de julio de 1476, ocasión en que prometió acometer un proyecto de canalización. El 3 de octubre de 1494 se dictó una Provisión Real por la que se encargaba al licenciado Juan de Loarte presentase un estudio sobre el asunto. Estos proyectos no pasaron de propósitos cuya realización se difería indefinidamente. El 20 de julio de 1790 las Juntas Generales del Señorío encomendaron al perito don Josef Ramón de Aldama la redacción de un informe sobre el lugar más adecuado para facilitar el comercio de uno de los puertos del Infanzonado. El 15 de julio de 1792 el Sr. Aldama leyó un informe en el que señalaba la ría de Mundaka (o de Gernika) como el lugar más a propósito para dicho efecto, proponiendo la creación de una famosa plaza de comercio en la anteiglesia de Lumo, debiendo para ello la Diputación acometer las obras de canalización de la ría y construcción de un puerto en Gernika. Pero la guerra con Francia de 1793 a 1795, y los graves disturbios a que dió origen la cuestión del Puerto de la Paz, ideado por el famoso escribano Simón Bernardo de Zamakola, retrasaron una vez más la realización del proyecto. En 1822, a instancia de la villa de Gernika, acordó la Diputación encargar de nuevo el estudio de las obras al arquitecto Juan Bautista Belaunzarán, quien informó de que tal canalización proporcionaría un rendimiento anual de 300.000 fanegas de cereales en una superficie de 1.500.000 estados que se ganarían al mar al sanear las marismas. De nuevo quedó en suspenso el proyecto y diez años más tarde, en 1832, las Juntas Generales reunidas en Gernika acordaron acometer el proyecto de Belaunzarán. Pero la Primera Guerra Carlista deshizo también los planes. Surge nuevamente el asunto en 1864 en que la Dirección General de Obras Públicas aprueba un presupuesto para las obras de mejora de la ría de Gernika y encomienda a D. Juan Orense, Ingeniero Jefe de las Provincias Vascongadas, la realización de un nuevo proyecto que éste presenta en 1870 con un plan para canalización de todo el río desde las gargantas de Oka, con un presupuesto de siete millones de reales. La última guerra carlista impidió de nuevo la realización del plan. Angel Allendesalazar, representante en Cortes del Distrito de Gernika, consiguió que se promulgase la Ley de 14 de agosto de 1884 por la que se creaba la Junta de Obras del Puerto y Ría de Mundaka, y se declaraban de utilidad pública las obras de canalización. Muerto el Sr. Allendesalazar el 18 de marzo de 1885, recogió su iniciativa su cuñado el insigne arquitecto don Luis de Landecho quien, sucediendo a aquél en el cargo de Diputado logró la Real Orden de 20 de junio de 1885 que aprobó el proyecto de canalización de la ría redactado por don José de Lequerica, ingeniero jefe de la demarcación de las Vascongadas. Para comenzar las obras solamente hacía falta se allegasen los recursos económicos necesarios. El Diputado a Cortes por el Distrito, don Juan Tomás Gandarias, que vio reforzada su moción con acuerdos de la Diputación de Vizcaya y del Ayuntamiento de Gernika, consiguió se dictase la Orden de 7 de mayo de 1897 que proporcionó los recursos necesarios. Por fin, el 20 de junio de 1903 se subastaron las obras que por Orden de 6 de julio fueron adjudicadas al contratista de Gernika Gabriel Toña quien las inició el 28 de septiembre del mismo año dando comienzo a la construcción de un canal de 3.832 metros de longitud. El primitivo proyecto fue modificado y ampliado por otro, confeccionado por el Ingeniero Jefe de la Junta, José María Chalbaud, que fue aprobado por Orden de 30 de noviembre de 1910. Las obras se ejecutaron con arreglo a dicho proyecto, que constituía la primera sección del canal, quedando terminadas en el mes de octubre de 1923. La deficiente administración de las obras y las dificultades creadas en las expropiaciones de terrenos hicieron que se suspendiera la continuación del segundo trozo por Orden del 16 de agosto de 1924. Posteriormente, con fecha 20 de octubre de 1935 se formuló un Proyecto de «Estatutos de la Agrupación de Municipios interesados en las Obras de la Ría de Mundaca» con el objeto de proseguir las obras de canalización suspendidas y a instancias de ella llegó a personarse en Gernika la Minoría Vasca del Congreso de la República, con el diputado Indalecio Prieto. Pero no cuajó la iniciativa y las obras del segundo tramo de canal quedaron suspendidas. Tras la guerra hubo nuevos intentos para conseguir, mediante la canalización en las marismas de Murueta, el aprovechamiento de 800 hectáreas de terrenos. Pero los intentos de febrero y marzo de 1947 y de 1957, tras las grandes inundaciones de 1953, no consiguieron su objetivo.
Relieve. Los límites de la cuenca del río Oka que en forma de U se cierra hacia el mar forman tres cadenas montañosas, son también el límite externo de la orografía de la zona. Se inicia ésta al sur con la cadena que va de Bizkargi, al oeste, hasta el Oiz, al este, con una angostura y depresión hacia el centro que por Zugastieta y Oka da paso a las llanuras de aluvión que se abren a ambos lados del río principal. Las montañas que van de sur al norte, a ambos lados de la cuenca, no dibujan una cadena definida de cumbres alineadas, sino que se desparraman por toda la zona a veces en forma de pirámides de caliza cubiertas de monte bajo como en los casos de Aizbiribil, Ereñozar o San Pedro de Atxarre, o en forma de cumbres redondeadas por la erosión y peladas como en los casos de Illunzar, Mazaga o Sollube. Las montañas de la margen derecha van curiosamente descendiendo en altitud de sur a norte a medida que se acercan al mar, desde los 1.025 metros del monte Oiz hasta los 312 de San Pedro de Atxarre. Por el contrario, las de la margen izquierda van creciendo en el mismo sentido hasta el Bizkargi y después de la depresión de Muxika, donde se sitúa el paso histórico de Gerekiz, van de nuevo creciendo en altura hasta la máxima de Sollube de 673 metros. En general, los montes de la margen derecha son más elevados que los de la izquierda y en ambas márgenes hay elevaciones con bellísimas panorámicas que alientan la afición a la montaña. Son particularmente bellas las vistas que se divisan de Oiz, Illunzar, Ereñozar y Atxarre, por la derecha, y Bizkargi, Bizkaigane y Sollube por la izquierda. Alrededor de Gernika, se forma un núcleo cerrado de montañas, como se puede observar en el diagrama. Illunzar, Bustarrigan y Ereñozar cierran el núcleo por el este acogiendo en sus faldas la aglomeración urbana más alta de toda la zona, Nabarniz, situada a 358 metros de altitud. Por el oeste no es la altura máxima, Mazaga, la que limita el núcleo sino Bizkaigane hacia cuyo oeste se aprecian las depresiones de Arneta y Mungia. Bajo ambas cumbres se sitúan los caseríos de Metxika y Baldatika, a 375 y 365 metros de altura respectivamente. Al oeste de la villa de Gernika, en las laderas del monte Kosmoaga se sitúa la anteiglesia de Lumo a 180 metros de altitud. En el siguiente cuadro se exponen las más importantes alturas de la zona, a derecha e izquierda del río Oka y ría de Gernika:

Izquierda Derecha
Sollube
Bizkargi
Arburu
Uparitxamendi
Mazaga
Bizkaigane
Aizbiribil
Añetu
Urremendi
Kosmoaga
Gerekiz
673 ms.
563 ms.
557 ms.
436 ms.
404 ms.
383 ms.
361 ms.
350 ms.
279 ms.
276 ms.
170 ms.
Oiz
Illunzar
Astuaga
Goroño
Bustarrigan
Arrola
Kanpona
Gaztiburu
Ereñozar
Aginaga
Armendua
Againdi
San Pedro Atxarre
Montalban
Burgoa
1.025 ms.
718 ms.
639 ms.
607 ms.
558 ms.
527 ms.
501 ms.
468 ms.
443 ms.
412 ms.
389 ms.
368 ms.
312 ms.
207 ms.
189 ms.

El clima de la zona de Gernika es oceánico suave, templado y húmedo, como le corresponde por pertenecer a la zona climática cantábrica. El observatorio metereológico que se instaló en el Colegio de los PP. Agustinos en la villa a finales del siglo pasado, permitió obtener datos fidedignos según los cuales, en cierto modo, el clima de Gernika ofrece varias excepciones con respecto al clima general de la región cantábrica. Sabemos que la media térmica anual va aumentando en el Cantábrico hacia el este: en Asturias es de unos 12° llegando aproximadamente a los 14° en el este de Guipúzcoa. Pues bien, en Gernika se da una temperatura media anual de casi 15°, siendo la más elevada de todas las registradas en este litoral. Ello es quizá debido a que la villa está situada en un estrecho valle que da al mar y que, por tanto, además de beneficiarse de la función igualadora de éste, el aire se caldea considerablemente al abrigo de las montañas. Por ello la oscilación térmica anual no sobrepasa los 12° con una media de 20° en agosto (el mes más cálido es el que corresponde a la segunda quincena de julio y primera de agosto) y 8,2° en enero (mes más frío). En la tesis doctoral publicada por Eugenio Ruiz Urrestarazu recientemente, se observa taxativamente la originalidad climática guerniquesa. Por lo que a las temperaturas se refiere, se observa que en la vertiente cantábrica se dan las temperaturas máximas y mínimas más altas de la región observándose en invierno un aumento térmico al este de la ría de Gernika y también en verano un aumento en la misma dirección. Lo que confirma la originalidad antes apuntada. Las precipitaciones de agua son abundantes a lo largo de todo el año siendo los meses de más pluviosidad los de noviembre y abril, seguidos de diciembre y enero. Mayo, junio y julio, son los meses de menos pluviosidad. El agua recogida supera siempre los 1.100 milímetros al año y frecuentemente los 1.400. La máxima pluviosidad, según el observatorio local antes indicado, correspondió a los años 1918 y 1919 en que con 1.901 y 2.310 milímetros se dio la máxima de España, sólo superada la última en 1923 por San Sebastián y en 1937 por Santiago de Compostela. Los datos pluviométricos tomados durante el quinquenio 1923-1927 fueron los siguientes en la cuenca del Oka:

  Días de lluvia mm. año
Cabo Matxitxako
Gernika
Muxika
190
173
170
1.241
1.717
1.788

Lo que parece indicar que si los días lluviosos van decreciendo del mar hacia el interior, en cambio, el volumen de precipitaciones aumenta debido, sin duda, a que las nubes penetran en la cuenca del mar hacia el sur donde se encuentran con los obstáculos orográficos que van de Bizkargi al Oiz provocando las llamadas lluvias de relieve. En resumen, puede concluirse que si Gernika disfruta de las temperaturas más benignas del litoral cantábrico es, sin embargo, uno de los puntos más pluviosos de esta región climática.
Geobotánica. Este clima, además de ejercer influencia directa sobre la vida de las plantas y de los animales de nuestra zona, repercute intensamente en las transformaciones de las rocas y de los suelos agrícolas. Este, en la zona guerniquesa que estamos estudiando, se compone casi exclusivamente de rendzinas pardas que aunque adolecen de poca profundidad contienen bastante humus con buenas características para el cultivo. La vegetación natural de estos suelos es herbácea o mixta (herbácea y arbórea) por lo que son adecuados para las explotaciones ganaderas (praderas) y forestales. La principal especie arbórea que domina en la actualidad la zona de Gernika es el pino de Monterrey, llamado técnicamente Pinus insignis. No vive bien en alturas superiores a los 400 0 500 metros y en laderas orientadas al norte y vegeta muy bien en sitios profundos defendidos de los vientos y con suelo húmedo. Este árbol, de origen foráneo, ha ido sustituyendo a nuestros antiguos robledales, castañares y hayedos, de los que se conservan aún milagrosamente algunos bosquecillos. Hay también en la zona algunos eucaliptus. Además de estas especies arbóreas, muchos montes, sobre todo peñascales (Ereñozar, Atxarre, Peña Forua y otros) están cubiertos de una formación vegetal de tipo mediterráneo, como son la encina chaparra, el brezo y la argoma que en primavera decoran de amarillo muchas laderas. En las marismas de Murueta los juncos hacen de agente causal de la consolidación de estos terrenos.
Canteras y minas. La minería metalífera tiene escaso interés en nuestra zona. En el siglo pasado se registraron como minas de hierro unos filones en Rigoitia, pero no llegaron a ponerse en explotación. También citó Collette una masa de lignito pizarroso en Busturia, cerca de Murueta, pero ni éste ni el yacimiento de Forua merecieron explotarse. En el recuerdo de todos está la prospección petrolífera autorizada por el Consejo de Ministros de 2 de noviembre de 1958 en «el corte de la ría», más o menos donde actualmente se sitúan los nuevos frontones, sin los resultados apetecidos, por lo que se suspendieron las prospecciones en septiembre de 1959. De más interés son las canteras entre las que, por su valor histórico, han de destacarse las de piedra arenisca de Oka de donde se extrajeron las piedras de sillería para la construcción de las Escuelas de Niños en 1883 y aún me atrevería a decir que de allí procede la piedra con que se reedificó parte de la iglesia de Santa María. De las canteras de arenisca de Gorozika se extrajo la piedra de sillería para la reconstrucción de los edificios de Artekale después del bombardeo. Son también importantes las canteras de caliza de Peña Forua y Busturia. Pero el material de cantera que destaca sobre todos es el mármol que en su variedad grisroja se ha explotado en Arteaga y en variedad blanca o roja con restos de conchas se explota en Ereño.
Aguas termales. En el manchón ofítico de Terlegiz, en la Anteiglesia de Kortezubi, y en contacto con las margas del Cenomanense, aflora esta fuente medicinal. Su origen está relacionado con la presencia de rocas ofíticas, como ya apuntó Adán de Yarza en 1892. Los químicos Bonet y Sáenz Díez hicieron en 1882 un análisis de estas aguas que manan a 18° y en el apogeo de los balnearios eran muy visitadas por los afectados por enfermedades principalmente respiratorias, dermatosis y reumatismo. Los explotadores del manantial construyeron un hermoso balneario, ya mencionado por Olazabal en 1857, y una ermita a mediados del s. XIX, situados a unos cuatro kilómetros de Gernika y uno de las cuevas de Santimamiñe. Entre sus numerosos clientes figuró el músico Jesús Guridi, casado con una guerniquesa, hijo a su vez de un guerniqués, que intervino en el descubrimiento de las cuevas prehistóricas citadas en 1913. En la actualidad ha desaparecido la explotación balnearia y el edificio ha sido utilizado por los Misioneros Javerianos que han tenido allí instalado un Seminario de Formación.

José Antonio ARANA MARTIJA