Poets

Gandiaga Artetxe, Bitoriano

Poeta. Nació en Mendata (Bizkaia) el día 8 de octubre de 1928 en el caserío Orbelaun. Muere en el convento de los franciscanos de Arantzazu el 21 de febrero del 2001.

Ingresa en 1940 como novicio en los PP. Franciscanos de Aránzazu (Gipuzkoa). Cursa sus estudios en los conventos de Aránzazu, Forua, Zarauz y Olite. Ordenado sacerdote en 1954, ejerce como profesor en Aránzazu.

Comienza a destacarse como poeta en lengua vasca con sus colaboraciones en las revistas "Aránzazu", "Eusko Gogoa", "Egan" y "Olerti". En 1954 obtiene el primer premio en el certamen poético celebrado en Zarauz el día 8 de agosto, con la poesía titulada Begion Lore. Poco después, en 1956, vuelve a obtener un primer premio en el certamen de Aránzazu por su poesía Elorriko lorak.

En prosa publica Arantzazuko Folklore-gaienbiltzeaz en la revista "Euskera". En 1959 obtiene un segundo premio en el certamen literario de Bedoña por su poesía Lelo xamurrak.

Pero toda esta labor poética había de culminar con su poema Elorri "Espino" que un año más tarde de su publicación, en 1963, había de merecer el premio "José Antonio de Aguirre". Elorri, "Espino", no es un poema del pueblo vasco a partir de Euskalerria como protagonista; arranca el drama de la propia vida del poeta para trascender a los demás. El P. L. Villasante, su comentarista, dice que "es un poco el drama de todos los humanos y que, como ese drama lo ha vivido en Aranzazu, por fuerza lleva el poema un color local acentuado. El tema sería, pues, eminentemente humano y universal. Para Sarasola, otro de sus comentaristas, es el poema más ambicioso y logrado de la postguerra. La traducción castellana se debe a Fr. Pedro de Anasagasti.

Este mismo año obtuvo un primer premio de poesía vasca en el certamen de "Olerti" por su poema Argi oneko poema publicado en la revista "Olerti" en 1964. Para el crítico L. Michelena difícilmente se puede mostrar otro de la talla de Gandiaga cuya poesía no gusta de acento sonoro sino de música callada. En 1974 publica Hiru gizon bakarka y, tres años después, Uda batez Madrilen, ambos en Aránzazu. Refs. Arrue, A. Cuatro poetas vascos. "Euskera" 1963- 64; Michelena, L. Hist. de la Lit. Vasca (p. 161); Onaindía, S. Milla Euskal Olerti eder (p. 753); Villasante, L. Prólogo de "Elorri", 1963; Michelena, L. Elorri "Egan", 1962; Zarate, M. Bizkaiko euskal-idazleak, 1970; Estornés Lasa, B. Literatura (vasca), t. IV (pp. 415-420), 1974. Torrealday, Euskal idazleak gaur (p. 342).

ABE

En el poemario Elorri, publicado en la editorial de los propios franciscanos, el tema principal es la Naturaleza, uno de los grandes motores de la existencia de este fraile franciscano, muy identificado con los bosques, las rocas, las cuevas y los monumentos prehistóricos de la zona de su convento. En aquel primer libro, de un tono marcadamente lírico, desarrolló una amplia simbología y sorprendió por la riqueza de su léxico. Según Jon Kortazar (Euskal literatura XX. mendean, Edit. Pramés, 2000), Gandiaga hace en este libro "una poesía sobre sí mismo", y ya aquí observa el estudioso las tensiones que se reproducirán en todos los libros del poeta: realidad-sueño, deseo-existencia y campo-ciudad. "La obra de Gandiaga se mueve entre la ternura por la Naturaleza y la búsqueda de símbolos", dice Kortazar, para quien Elorri "es el libro más tierno, más simbolista y más clasicista" del autor.

Pese a que muchas personas alabaron ese primer libro, una crítica desfavorable de una persona que el escritor consideraba digno de ser tomado en cuenta hizo que Gandiaga pensara en no escribir más literatura. Y entonces fueron clave los ánimos del escultor Jorge Oteiza.

Después, en 1974, publicó Hiru gizon bakarka (Edit. Gero-Mensajero, reeditado más tarde por Elkar), un libro muy diferente al anterior, y que tiene al propio euskera como uno de los temas principales. En este segundo libro habla desde el dolor que le produce la situación del País Vasco y el hombre vasco en particular. Tuvo problemas con las autoridades franquistas, que vieron en el libro contenidos políticos peligrosos para el régimen. Era un libro donde se manifestaba la influencia de Jorge Oteiza, con quien Gandiaga tenía estrecha relación pues coincidieron cuando estaba trabajando para las esculturas de los apóstoles del santuario. Aquellos poemas de temática social, que mostraban a un poeta comprometido e irritado por la situación de opresión de su pueblo y su lengua, tuvieron una buena acogida y además llegaron a mucha gente puesto que fueron empleados por varios cantantes, como Gorka Knörr y el dúo Pantxoa ta Peio. Según el también poeta Koldo Izagirre, ocurrió que la poesía de Elorri no llegó a ser conocida por el público y acabó eclipsada por los poemas de tinte social de Hiru gizon bakarka, que tanto éxito habían tenido entre los cantantes.

Según Jon Kortazar (Euskal literatura XX. mendean, Edit. Pramés, 2000), con este segundo libro Gandiaga rompe con la estética del simbolismo para acercarse a la Biblia, como se puede ver en la presencia de los salmos y los profetas.

Gandiaga fue luego a realizar un curso de teología a Madrid, que le defraudó, y fruto de aquella estancia fue Uda batez Madrilen (Edit. EFA-Jakin), en la que el poeta se sitúa frente a la geografía de una gran urbe. En aquel poemario, publicado en 1977, las descripciones de la ciudad priman sobre los sentimientos del poeta. En opinión de Jon Kortazar este libro es el que menos tiene de Gandiaga y el de menor éxito.

El siguiente libro de Gandiaga, publicado en 1985, fue Denbora galdu alde (Edit. Erein), un libro atípico y sorprendente que ofrecía, además de poesías, pequeños relatos y reflexiones, varias de ellas muy íntimas acerca de su personalidad, y en las que confesaba su reciente etapa de tristeza y melancolía. En ese libro, escrito a modo de terapia, confiesa que no sabe tener amigos, ni comportarse en sociedad y que debería haber nacido hierba o árbol. El título (Denbora galdu alde) hace referencia al consejo que le había dado un psiquiatra de que debía aprender a perder el tiempo.

Al año siguiente publicó Gabon dut anuntzio(Edit. EFA), de temática religiosa, y cuando parecía que nunca volvería a la cita con los lectores, la editorial Erein publicó en 1997 Ahotsa behartu gabe, que ofrecía poemas recuperados del cajón pertenecientes a diferentes etapas (algunos de temática religiosa, otros sociales) y una grabación de poemas en formato CD, recitados por el propio Gandiaga. Ese año se le concedió la Pluma de Oro de la Feria del Libro de Bilbao.

En el año 2001 la colección de antologías poéticas XX. mendeko poesia kaierak (Edit. Susa) le dedicó un tomo, con selección y estudio introductorio de Koldo Izagirre.

Aficionado desde joven a la montaña, era capaz de subir en 16 minutos desde Arantzazu a la campa de Urbia. Dado que conocía al detalle la sierra de Aizkorri ejerció de guía y ayudante con los arqueólogos de Arkeolan, y gracias a su ayuda esta empresa llevó a cabo importantes campañas arqueológicas en la campa de Urbia. También era muy aficionado al canto, y se encargaba de coordinar la ronda que hacían varios frailes por los caseríos de la zona para cantar canciones de Navidad.

FIO

Hilgo naz,
eta edertasunak
jarraituko dau lurrean.
Aleluia.

Hilgo naz,
eta jaustean,
joko dut lurra, lurrean.
Aleluia.

Hilgo naz,
eta erraiak
lurtuko dira lurrean.
Aleluia.

Hilgo naz, eta lurrago
jarraituko dot lurrean.
Aleluia.

"Moriré,
y la belleza
seguirá en la tierra.
Aleluya.

Moriré,
y al caer
golpearé la tierra, en la tierra.
Aleluya.

Moriré,
y las tripas
se harán tierra, en la tierra.
Aleluya.

Moriré, y seré más tierra
en la tierra.
Aleluya".

Hiru gizon bakarka, Edit. Gero, 1974.

FIO

En la colección Bidegileak editada por el Gobierno Vasco hay más información disponible sobre Bitoriano Gandiaga.