Concept

Literatura Oral Vasca

Se dice literatura oral a la que se difunde de boca en boca, normalmente dentro de un grupo social o entre los miembros de una misma sociedad. Esa condición le confiere ciertas características: es muy repetitiva, como se guarda en la memoria varía de una dicción a otra, nunca es exactamente igual, con el tiempo pierde porciones y toma otras, incluso mezclando trozos de orígenes diferentes... Todo esto nos lleva a una conclusión: la literatura oral es viva, está en continuo cambio y proceso creativo.

En cuanto al contenido, la literatura oral es la expresión de una sociedad, expresa la forma de pensar, el modo de vida, la manera de entender la vida y el mundo dentro de un grupo social. Al mismo tiempo, es elemento unificador de dicha sociedad, cohesiona a los miembros de un grupo social.

La literatura oral no siempre ha sido considerada literatura, ha tenido menor prestigio que la literatura escrita, aunque en realidad son indisolubles, una se alimenta de la otra. Basta con ver en nuestro entorno cómo se han nutrido los autores literarios de las fuentes orales. Entre los ejemplos más significativos citaremos a Gabriel Aresti y Bitoriano Gandiaga.

La literatura oral también es literatura popular, y frecuentemente se ha mezclado con el folklore.

Fue durante el Romanticismo cuando se empezó a valorar la literatura oral. Para este movimiento surgido en Alemania a finales del siglo XVIII, en ese espíritu oral se encuentra el espíritu popular o Volksgeist, por ser el depósito del alma de ese pueblo.

Los precursores de este movimiento son los hermanos Grimm, los alemanes Jacob y Wilhelm Grimm. Ellos recogieron cuentos en alemán (Marchën) y los publicaron como cuentos literarios. Dichos cuentos, que tuvieron una repercusión mucho mayor de lo que inicialmente se podía pensar , fueron traducidos a numerosos idiomas.

Hacia mediados del siglo XIX, en 1846, se creó el término folklore, que se utilizó por primera vez en un artículo publicado en la revista Ateneum de Londres. Ambos términos, Volksgeist y folk-lore, encierran el concepto de pueblo. El sentimiento hacia lo popular y hacia la literatura popular se extendió por toda Europa, llegando hasta Euskal Herria la estima hacia su belleza. Unamuno, Vicente Arana y Camilo Villabaso crearon la Sociedad El Folk-lore Vasco-Navarro en 1884, que en euskara tomó el nombre Erriko Yakintza. Resurrección Mª Azkue utilizó ese nombre para su gran obra: Euskalerriaren Yakintza.

En la literatura oral juega un papel muy importante la memoria, la capacidad de recordar no sólo los argumentos, sino también las palabras y fórmulas, es decir, la estructuras fijas que desempeñan una función determinada.

Normalmente se utiliza un lenguaje simple, muy reiterativo, con frecuentes repeticiones de palabras y frases, numerosos paralelismos (similares y opuestos), con expresiones que crean un entorno que incidirá en los sentimientos.

En la transmisión de la literatura oral intervienen dos actores, el orador y el receptor. Mientras uno cuenta, canta o interpreta el otro u otros escuchan, y a su vez, si lo repiten, se convertirán en transmisores. Al acto en el que se produce la transmisión se le llama performance. En ese acto se produce una comunicación entre el emisor y el receptor, pero ahí también interviene el contexto, formado por el lugar, el momento, el tipo de público, la situación... Todo eso hará que la comunicación sea de un tipo o de otro.

Esta definición de literatura oral corresponde a Mircea Eliade: "Algo que alguna vez salió de boca de alguien y que la memoria colectiva ha guardado". En esa definición se recoge el núcleo de la literatura oral. En primer lugar, el autor es alguien; es decir, no hay un autor personal, reconocible. Lo producido por ese alguien lo han oído los receptores y lo han guardado en la memoria; la memoria, el recuerdo es el sitio donde se conserva la producción. La transmisión se ha producido de boca en boca, haciéndola perdurar durante generaciones. A eso se llama transmisión tradicional, y a lo transmitido de ese modo se llama literatura tradicional.

En la literatura tradicional los textos se transmiten de generación en generación, sin que sea necesario que exista un grupo específico dentro de la sociedad, ya que cualquier individuo puede llevarla a cabo. De todos modos, suelen ser unos pocos los que difunden la literatura oral, y suelen ser conocidos en su entorno.

En la literatura no tradicional, en cambio, el texto se desvanece en el momento en que termina la performance, ya que los oyentes no lo retienen en su memoria. En nuestro caso, el ejemplo más claro lo tenemos en los bertsolaris. Ellos crean los versos de manera espontánea, en función del público y del entorno, pero esos versos no se vuelven a repetir. En cualquier caso, los elementos, fórmulas, lenguaje y técnicas de composición utilizados por los bertsolaris en sus repentizaciones sí son tradicionales.

Aunque parezca que estos dos tipos de literatura oral quedan diferenciados, no es fácil establecer el límite entre ambos, puede decirse que hay una transmisión mixta. Por ejemplo, los versos repentizados en una performance han sido retenidos en la memoria por los oyentes que los han repetido y convertido en tradicionales, hasta el punto de llegar a olvidarse quién fue su autor.

A su vez, los autorees de poesía no tradicional utilizan fórmulas, registros y símbolos tradicionales que hacen difícil discernir los límites entre ambos.

En la literatura oral vasca se suelen considerar géneros no tradicionales el bertsolarismo y la pastoral. Por su lado, entre los géneros tradicionales citaremos los siguientes: coplas viejas, baladas, canciones líricas, cuentos, refranes (paremiología), representaciones de carnaval y Navidad.

Nuestra lengua se incorporó de forma tardía a la literatura escrita, si lo comparamos con las lenguas del entorno. Es por ello que los testimonios de nuestra literatura oral son relativamente recientes, si bien los investigadores los consideran muy valiosos. Como decía Mitxelena, nuestra literatura oral es abundante y variada, incluso sin tener que compararla con otras.

Los primeros testimonios son de los siglos XVI-XVII. Los cronistas de la época recogieron la literatura oral ya tradicionalizada, pero en realidad los pasajes históricos a los que se refieren son uno o dos siglos anteriores.

Dichos textos no nos han llegado completos, pero son una buena muestra.

Garibay publicó esta bella canción en su Compendio Historial de las Crónicas (1571) acerca de la batalla de Beotibar:

Mila urte igarota
Ura bere bidean,
Gipuzkoarrok sartu dira
Gazteluko etxean,
Nafarrokin batu dira
Beotibarren pelean.

[Mil años después, el agua vuelve a a su caude, los guipuzcoanos han entrado en la casa de Gaztelu, se han aliado con los navarros en la pelea de Beotibar].

A pesar de que hasta épocas muy recientes en nuestro entorno los bertsolaris han sido hombres y el género se ha desarrollado en un ambiente principalmente masculino, el primer testimonio conocido de un verso improvisado es de una mujer, en el género eresia es decir, elegía o endecha. A la muerte de Milia de Lastur su hermana le dedicó un canto de este tipo, al que respondió Sancha Ortiz con otro canto improvisado.

Nos han llegado otros cantos del siglo XV, como el llanto de Pedro de Abendaño (1443), la quema de Mondragon (1448), la canción de Olaso y la elegía por la muerte de Martin Bañez Artazubia, la canción de Sandailia que cita el historiador Isasti, la del conde de Salinas, la de Juan Lazkano, la canción del condestable de Navarra, la de Diego Lopez de Haro, la de Perutxo, etc. Luis Mitxelena hizo una recopilación valiosísima de todos estos textos en su obra Textos arcaicos vascos.

Las primeras recopilaciones de nuestros cantos tradicionales son del siglo XIX, y los primeros que destacaron en esta labor proceden de Zuberoa. Es el caso de Augustin Xaho; François Michel publicó la obra Le Pays Basque, sa population, sa langue, ses moeurs, sa litterature et sa musique en 1857, pero la mayoría de cantos allí recogidos se los había proporcionado el suletino Arxu; y Jean Dominique Julien Sallaberry, quien en 1870 publicó Chants populaires du Pays Basque.

En cuanto a los cuentos se refiere, los primeros recopiladores fueron extranjeros. Jean François Cerquand, bajo el título "Legendes et récits populaires du pays basque", publicó 117 narraciones entre 1874 y 1885 en la revista Bulletin de la Société des Sciences, Lettres et Arts de Pau. El inglés Wentworth Webster (1828-1907) que vivía en Euskal Herria recogió numerosas historias en Sara (Lapurdi). Algunas de esas historias las publicó en Londres traducidas al inglés. Julien Vinson publicó en 1883 un libro en francés: Le folk-lore du pays basque. Por iniciativa de Antoine Abaddia también se hicieron recopilaciones de narraciones populares.

A lo largo del siglo XIX también constan recopiladores locales, que en algunos géneros son bastante pioneros. A comienzos del siglo Juan Antonio Mogel destacó en la recopilación de refranes, junto con algunas narraciones y cantos. Posteriormente Juan Ignacio Iztueta estudió algunos temas folclóricos, sobre todo relacionados con los bailes.

En el siglo XX, tenemos en Iparralde primero a Jean Barbier, y después a Mayi Ariztia y Piarres Lafitte. Hay que citar también el enorme trabajo desarrollado por algunos investigadores que nos han legado un patrimonio incalculable. Uno de los más abundantes es Resurrección Mª Azkue (1864-1951). Sus obras Cancionero Popular Vasco y Euskalerriaren Yakintza incluso hoy en día constituyen un valiosísimo tesoro.

Otro gran referente es Jose Migel Barandiaran (1889-1991), cuyos cuentos y leyendas populares se publicaron en uno de los tomos de sus Obras Completas.

La labor realizada por el Padre Donostia y su continuador Jorge Riezu es también digna de mención, sobre todo en cuanto en lo que se refiere al cancionero. De hecho, fue Riezu quien ordenó el material del Padre Donostia para publicar sus Obras Completas.

Manuel Lekuona (1894-1987) fue, además de un gran recopilador, un importante investigador. Su obra Literatura Oral Vasca fue la que inició la investigación en el campo de la literatura oral. Además, a través de la asociación Kardaberaz Bazkuna, infundió en sus alumnos el aprecio por este tipo de literatura y las recopilaciones y trabajos llevados a cabo por ellos tuvieron un efecto multiplicador en nuestro corpus. A él se debe en gran medida la estima por la literatura popular y el haberla convertido en objeto de estudio para los investigadores.

Después de la guerra civil española ha habido otros investigadores importantes. Entre ellos pueden citarse a Jesús M. Leizaola, Angel Irigarai, Antonio Zavala, Jose Maria Satrustegi, Juan Mari Lekuons, el Seminario "Maria Goyri" en la Facultad de Letras de la Universidad del Pais Vasco en Vitoria, el Seminario del Literatura "Mikel Zarate" del Instituto Labayru en Bilbao, Jon Juaristi, Jean Haritchelhar, Jon Kortazar, Patri Urkizu, Jabier Kalzakorta, etc.

Entre ellos merece una mención especial Antonio Zavala (1928-2009), creador y director de la colección Auspoa, en la que llegó a publicar más de 300 libros, de bertsolaris principalmente. También investigó otros géneros de la literatura popular, así él es el autor del mayor corpus de baladas realizado hasta ahora bajo el título Euskal erromantzeak / Romancero vasco. Asimismo, su labor investigadora y teórica recopilada en sus conferencias, es bibliografía imprescindible para quien vaya a trabajar el tema.

Hay que decir también que hay mucho material de literatura popular disperso en periódicos y revistas, en muchos casos recopilados y enviados a las redacciones por informantes anónimos. Algunos de los fondos a tener en cuenta son las siguientes publicaciones: Gure Herria, Eusko Folklore, Euskalerriaren alde, Euzkadi, Fontes Linguae Vasconum.

Los refranes son frases breves, incluso palabras sueltas, que recogen el saber popular referido a muchas materias. Suelen ser frases rítmicas, con juegos de sonidos y de palabras.

En euskara reciben varios nombres: errefrau, esaera zahar, errefain, esakune, esaera, erranairu, erran zahar, zuhur-hitz, errapu, atsotitz.

La primera colección de refranes que se conoce hoy en día es Refranes y sentencias comunes en bascuence, declaradas en romance con números sobre cada palabra, para que se entiendan las dos lenguas, publicada en 1596. Contiene 539 refranes numerados, en euskara y castellano. Se conocen también otras dos colecciones de refranes de finales del siglo XVI, que nos han llegado a través del historiador Esteban de Garibay Zamalloa.

Los refranes que conocemos del siglo XVII son colecciones del Pais Vasco oriental. En 1657 se publicó en Paris la obra Les Proverbes Basques recueilles par Sr. D'Oihenart, plus les poesies basques du mesme auteur. Contiene 537 refranes en euskara, con su correspondiente traducción en francés. De todos modos, en Iparralde había otras colecciones anteriores a esta obra de Oihenart; por ejemplo, las de Jaques Bela, Bertrand Zalgize y Voltoire.

Además de estas colecciones, hay varios repertorios incluidos en otras obras. Así, entre las del siglo XVII, pueden citarse el diccionario de Landuchio (1562), Modo breve de aprender la lengua vizcaína de Rafael Mikoleta (1653) y Guero de Axular (1643).

Los repertorios del siglo XVIII nos han llegado dispersos en obras más generales. Es el caso de los diccionarios de Pierre d'Urte (1715) y Manuel Larramendi.

En el siglo XIX, por influjo del romanticismo, tomó fuerza el interés por recopilar refranes. Juan Antonio Mogel insertó muchos en su obra Peru Abarka. Tras él llegaronP.A. Añibarro, J.M. Zabala y J.A. Uriarte en Bizkaia y el capitán Duvoisin en Iparralde.

Las investigaciones y recopilaciones más importantes son del siglo XX. Han dejado muy buenos legados autores como Julio Urkixo, R. Mª Azkue, Damaso Intza y Gotzon Garate.

Las adivinanzas en euskera reciben numerosos nombres: asmakari, asmaketa, asmakizun, papaita, pipitaki-papataki...

Se consideran un género menor dentro de la literatura popular, y entre nosotros no contamos con grandes recopilaciones, ni siquiera antiguas. Cuando François Cerquand publicó "Legendes et récits populaires du Pays Basque" en los años 1874-1882, incluyó 54 adivinanzas. Julien Vinson, en su obra Le folk-lore du Pays Basque (1883), incluyó ese corpus junto con otras cuantas publicadas por Antonio Machado Alvarez en 1880 incluidas en un corpus de castellano, haciendo un total de 78 .

En el siglo XX, de nuevo la mayor aportación se debe a Resurrección Mª Azkue, además de algunas aportaciones menores.

Las adivinanzas son sobre todo juego, a partir de una descripción velada, o expresada por medio de onomatopeyas, hay que acertar a qué se refiere.

Las adivinanzas tienen una introducción o una forma de formularlas concreta. Estas las hemos rescatado de la colección de Azkue: "Zer dala eta zer dala, beti handitzen joan eta halata ere lekutik higitzen ez dana?", "Pipitaki papataki, nik baitakit gauza bat, kenduaz hazi eta gehituten dena" (zuloa), "Ezetz igarri ...", "Ez duzula igartzen, urtearen hasieran gizen-gizen jaio eta guenean argal-argal hilten dana" (egutegia), "Puntan punta bi, atzean zulo bi, artaziak dira ta ezetz igarri". "Gelatxu ta gelatxu, gelarik adina damatxu" (lainoa); "Iturriratekoan etxera so eta etxeratekoan iturrira" (ipurdia); "Beti lehorretan eta beti bustirik" (mihia).

Algunas llevan insertada la solución, pero de forma distorsionada. Otras, dan pistas acerca del entorno, para así llegar hasta el motivo central.

En cuanto a los trabalenguas, se trata de frases que resultan enredosas para pronunciar. Son buenas para aprender pronunciación, o como ejercicio para agilizar el habla. A veces el juego consiste en ver quién las dice más rápido, o en repetir la frase ocho, diez, doce veces sin respirar. He aquí algunos ejemplos:

"Akerrak adarrak okerrak ditu. Adarrak okerrak akerrak ditu. Okerrak akerrak adarrak ditu. Baditu, bere, bereak ditu"; "Zorri barri sarri larri eta barregarri"; "Iputz-apezak napar-istupez atorra; napar-apezak iputz-istupez atorra".

No resulta tan difícil decirlo una vez, pero cuando se trata de repetirlo cinco u ocho veces sin respirar, ahí es cuando entra en juego el reto y la complicación.

Aun tratándose de series breves, constituyen uno de los mayores tesoros de nuestra tradición oral. Muchas veces se interpretan en serie, enlazando una copla tras otra, incluso sin tener entre ellas ninguna conexión. No se conoce ningún dato sobre su origen, sólo se sabe que han pervivido en la memoria colectiva porque sugieren algo y el pueblo las ha estimado. La gente las canta en numerosas situaciones, poniendo en ello un gran sentimiento. En realidad, cambiando la melodía, se ha recogido la misma letra en cantos de cuna, de danza...

Durante las dos primeras décadas del siglo XX, Manuel Lekuona hizo una aportación muy valiosa al considerar la literatura oral materia de estudio de profesores e investigadores. Él elevó a categoría de literatura este tipo de coplas y canciones populares, el bersolarismo etc., por medio de sus clases y publicaciones. Desde entonces se consideran materia de estudio en la universidad y en los trabajos de los expertos. El ambiente cultural de la época dio especial valor a estas manifestaciones populares, y durante el período conocido como Euskal Pizkundea (Renacimiento Vasco) hicieron gran esfuerzo por recoger materiales de este género.

Tal como indicó Lekuona, las coplas viejas constan de cuatro versos divididos en dos bloques. El primer par de versos se refiere a una idea abstracta expresada a través de elementos naturales. El segundo, en cambio, expresa algo más real, que aparentemente no tiene ninguna conexión con el anterior. Aun así, estas coplas han sido muy bien consideradas a nivel popular, por lo que se deduce que en la mente de la gente se produce alguna unión entre las dos partes, es decir, que en su totalidad sugieren algo que resulta atractivo. Un ejemplo es el siguiente:

Itxasoan laino dago
Baionako barraraino.
Nik zu zaitut maiteago
Txoriak bere kumeak baino.

[El mar está nublado, / hasta la bahía de Bayona, / Yo te quiero más a ti, / que el pájaro a sus crías].

Este tipo de coplas se cantan a menudo en las romerías para acompañar el baile.

Tiriki tauki tauki
mailuaren hotsa;
hamalau hargin baino
hoba dok arotza.
Tiriki tauki tauki
urunak eralgi;
ontza bat txokolate
hamalau atsori.
Hamalau atso eta
hamabost jikara
ondora arrimatzeko
bildurrez ikara.

[Tirauki triki trauki / el ruido del martillo, / mejor que catorce canteros / un carpintero. Tirauki triki trauki / tamizar la harina; / una onza de chocolate / a catorce viejas. Catorce viejas y / quince girando / temblando de miedo / a acercarse.]

Son además frecuentes en la rondas de cuestación, por ejemplo en las que cantan los grupos que salen la víspera de Santa Ageda a cantar de casa en casa, o en las cuestaciones de Navidad, como son Marijesiak o Abendua, o en Año Nuevo y Reyes. Además, hay coplas que se cantan en todas la rondas de cuestación, sea esta cual sea, por ejemplo las dedicadas a los habitantes de la casa: señor, señora, joven caballero, joven dama, solterón, cura...

Oles da oles etxekotxuak
joten jatzuez atiak,
bakar-bakarrik itxita nator
andrea eta umeak.
Jesusen jaiotza da eske-errondak egiteko beste une bat:
Abendu santu honetan
bihar da denporia
orain kantatzen dogu
Kristoren jaiotzia.

Hogeta laugarrena
dogu abenduan
deseo genduena
logratu genduan.

[Este adviento/diciembre santo / mañana se cumple el plazo / ahora cantamos / el nacimiento de Cristo. El veinticuatro / de diciembre / logramos / lo que queríamos].

Muchas de las canciones de cuna se incluyen también en este género. A veces tienen palabras de adorno, sin un significado concreto, que tienen la función de hacer dormir a los niños.

Obabatxue lotiritaine,
ez egin lorik basoan;
otso goseak jan ez zagizan
bildotsa zarelakoan.

Obabatxue urrurru,
gaur zoaz ta bihar erdu;
alboan do(d)an tontoa baño
maiteago zaitut nik zu.

[Arrorró mi niño, / no duermas en el bosque; / para que el lobo hambriento no te coma / creyendo que eres un cordero. Arrorró mi niño, / hoy te vas y vuelve mañana; / te quiero más a tí / que al tonto que tengo al lado.]

Muchos grandes escritores han recurrido al género de coplas al crear su obra literaria. Es el caso de Lauaxeta, Gabriel Aresti y Bitoriano Gandiaga, entre los más notables.

Aun tratándose de series breves, constituyen uno de los mayores tesoros de nuestra tradición oral. Muchas veces se interpretan en serie, enlazando una copla tras otra, incluso sin tener entre ellas ninguna conexión. No se conoce ningún dato sobre su origen, sólo se sabe que han pervivido en la memoria colectiva porque sugieren algo y el pueblo las ha estimado. La gente las canta en numerosas situaciones, poniendo en ello un gran sentimiento. En realidad, cambiando la melodía, se ha recogido la misma letra en cantos de cuna, de danza...

Durante las dos primeras décadas del siglo XX, Manuel Lekuona hizo una aportación muy valiosa al considerar la literatura oral materia de estudio de profesores e investigadores. Él elevó a categoría de literatura este tipo de coplas y canciones populares, el bersolarismo etc., por medio de sus clases y publicaciones. Desde entonces se consideran materia de estudio en la universidad y en los trabajos de los expertos. El ambiente cultural de la época dio especial valor a estas manifestaciones populares, y durante el período conocido como Euskal Pizkundea (Renacimiento Vasco) hicieron gran esfuerzo por recoger materiales de este género.

Tal como indicó Lekuona, las coplas viejas constan de cuatro versos divididos en dos bloques. El primer par de versos se refiere a una idea abstracta expresada a través de elementos naturales. El segundo, en cambio, expresa algo más real, que aparentemente no tiene ninguna conexión con el anterior. Aun así, estas coplas han sido muy bien consideradas a nivel popular, por lo que se deduce que en la mente de la gente se produce alguna unión entre las dos partes, es decir, que en su totalidad sugieren algo que resulta atractivo. Un ejemplo es el siguiente:

Itxasoan laino dago
Baionako barraraino.
Nik zu zaitut maiteago
Txoriak bere kumeak baino.

[El mar está nublado, / hasta la bahía de Bayona, / Yo te quiero más a ti, / que el pájaro a sus crías].

Este tipo de coplas se cantan a menudo en las romerías para acompañar el baile.

Tiriki tauki tauki
mailuaren hotsa;
hamalau hargin baino
hoba dok arotza.
Tiriki tauki tauki
urunak eralgi;
ontza bat txokolate
hamalau atsori.
Hamalau atso eta
hamabost jikara
ondora arrimatzeko
bildurrez ikara.

[Tirauki triki trauki / el ruido del martillo, / mejor que catorce canteros / un carpintero. Tirauki triki trauki / tamizar la harina; / una onza de chocolate / a catorce viejas. Catorce viejas y / quince girando / temblando de miedo / a acercarse.]

Son además frecuentes en la rondas de cuestación, por ejemplo en las que cantan los grupos que salen la víspera de Santa Ageda a cantar de casa en casa, o en las cuestaciones de Navidad, como son Marijesiak o Abendua, o en Año Nuevo y Reyes. Además, hay coplas que se cantan en todas la rondas de cuestación, sea esta cual sea, por ejemplo las dedicadas a los habitantes de la casa: señor, señora, joven caballero, joven dama, solterón, cura...

Oles da oles etxekotxuak
joten jatzuez atiak,
bakar-bakarrik itxita nator
andrea eta umeak.
Jesusen jaiotza da eske-errondak egiteko beste une bat:
Abendu santu honetan
bihar da denporia
orain kantatzen dogu
Kristoren jaiotzia.

Hogeta laugarrena
dogu abenduan
deseo genduena
logratu genduan.

[Este adviento/diciembre santo / mañana se cumple el plazo / ahora cantamos / el nacimiento de Cristo. El veinticuatro / de diciembre / logramos / lo que queríamos].

Muchas de las canciones de cuna se incluyen también en este género. A veces tienen palabras de adorno, sin un significado concreto, que tienen la función de hacer dormir a los niños.

Obabatxue lotiritaine,
ez egin lorik basoan;
otso goseak jan ez zagizan
bildotsa zarelakoan.

Obabatxue urrurru,
gaur zoaz ta bihar erdu;
alboan do(d)an tontoa baño
maiteago zaitut nik zu.

[Arrorró mi niño, / no duermas en el bosque; / para que el lobo hambriento no te coma / creyendo que eres un cordero. Arrorró mi niño, / hoy te vas y vuelve mañana; / te quiero más a tí / que al tonto que tengo al lado.]

Muchos grandes escritores han recurrido al género de coplas al crear su obra literaria. Es el caso de Lauaxeta, Gabriel Aresti y Bitoriano Gandiaga, entre los más notables.

Las baladas o romances son cantos narrativos, en los que generalmente se da cuenta de sucesos trágicos. La balada vasca en general, independientemente de su temática y características particulares, se integra totalmente en el corpus de balada europea. En Europa este género arraigó durante la Edad Media, manteniéndose hasta hoy. Todos los países han hecho recopilaciones de corpus particulares, que aún con características propias, siguen manteniendo una base común.

En las baladas se cuentan sucesos, historias; es decir, son narrativas. Además la acción tiene principio y fin, y es bastante habitual que cuenten con partes incluso truculentas: muertes violentas, batallas, amores imposibles... Ya desde el principio se vislumbra que algo ha sucedido y que el final no parece que vaya a ser feliz.

Etorri nintzanean Prantzia kortetik,
ama bilatu neban sutean tristerik.

(Frantzie kortekoa)

[Cuando vine de la corte de Francia / me encontré a la madre triste en la cocina.]

Haltzak ez du bihotzik ez gaztanberak hezurrik
enian uste erraiten ziela aitunen semek gezurrik.

(Bereterretxeren kantorea)

[El aliso no tiene corazón ni el requesón hueso / no pensaba que los nobles mentían.]

En las baladas, como en los cuentos y otro géneros tradicionales, no se da información concreta. Los personajes son nombrados de modo genérico y sólo se les reconoce a través de su comportamiento. Normalmente constan de una sola escena, a veces incluso dos, y los acontecimientos se explican de forma dramatizada, a través de diálogos. En el texto sólo se expresa lo estrictamente necesario, no hay lugar a detalles. En los textos que nos han llegado hay muchas elipsis, faltan pasajes intermedios, lo que supone centrar más la tensión, dando más fuerza al relato.

Es una característica innata al género, su pervivencia en las variantes, ya que se renueva en cada interpretación. Por eso resulta importante conocer el mayor número de variantes para recomponer la balada en su totalidad. Muchas veces quedan trozos residuales, incluso cantos mezclados. Cuantas más variantes se conozcan más posible será reconstruir la canción en su totalidad.

Las baladas conservan fielmente el pasado, incluso sucesos, costumbres, expresiones... que el cantor no ha conocido. En ese sentido, son una importante fuente de información de temas históricos, literarios y lingüísticos.

En cuanto que es género tradicional, no se conoce el origen ni el posible autor de las baladas. El pueblo lo ha acaparado e interiorizado, entrando a formar parte del repertorio de un grupo social, que lo canta sin conciencia de una versión original.

En nuestro caso las baladas son cantadas, generalmente con una melodía más bien narrativa. También puede variar la melodía para un mismo tema, pero el repertorio musical resulta bastante limitado.

Los textos baladísticos se expresan en verso, en cadenas de versos que riman en los pares. Aunque hay que decir que la rima no es muy exacta, se trata más de una sensación sonoro común.

Estilísticamente los textos de las baladas son repetitivos, repeticiones que tienen un efecto nemotécnico, además de reforzar el dramatismo de la situación. En nuestro repertorio son frecuentes las repeticiones de estribillos, de finales de versos, palabras, incluso estrofas enteras en las que cambia sólo un elemento.

Los paralelismos y contrastes también contribuyen a dar la misma sensación, utilizando una estructura similar se añade o concreta algún elemento, al que se da mayor tensión cada vez.

Las imágenes de las baladas suelen ser comunes y no cambian mucho. Tanto los personajes como las situaciones se mueven en modelos estándares: el caballero es guapo y correcto, la dama hermosa y joven, el padre generalmente no aparece, la madre es ama de casa, en casa no sucede nada peligroso sin embargo fuera hay riesgos perjudiciales.

En Iparralde han tenido influencia de la baladística occitana y francesa desde antaño, lo que se nota en su repertorio.

Todavía hoy se encuentran de vez en cuando variantes hasta ahora ocultas o desconocidas. Algunas del siglo XIX, conservadas en bibliotecas o colecciones particulares. Jabier Kalzakorta es quien más aportaciones ha hecho en ese sentido. Un ejemplo es esta versión de Altzai de la conocida balada "Brodatzen ari nintzen", publicada en el número 51 de la revista Idatz & Mintz. Constituye la versión más completa de este tema publicada hasta ahora.

1
Aldixe batez nindiegualarik sala baxian brodatzen,
ma[r]inel bat entzün dizüt itxason gañen k(h)antatzen,
itxason gañen k(h)antatzen eta koplak ejer[r]ik emaiten.

[Un vez que estaba yo bordando en la sala, / oí a un marinero cantar en la mar, /, cantar en la mar y crear coplas hermosas.]

2
Broderia phausa eta juan nintzan amagana,
eia plazer nündianez eitzi ixtan[t] bat galeriala,
k(h)anta bat entzün beitüt hari koblen ikhastera. (bis)

[Dejé el bordado y fui a donde mi madre, / a ver si podía bajar un momento a la galería, / ya que había oído una canción y quería aprenderla.]

3
-Alhaba, abilua jaun gazte harengana,
eia plazer dianez jin gaur gurekin aihaitara,
gaur gurekin aihaitara eta eni koblen k(h)antatzera. (bis)

[-Hija, ve a donde ese joven, / a ver si quiere venir a cenar con nosotros, / a cenar con nosotros y cantarme a mí las coplas.

4
-Jaun gaztia, haur naizüla ni mezia zu[r]egana,
eia plazer düzünez jin gaur gurekin aihaitara,
gaur gurekin aihaitara eta eni koblen khantatzera. (bis)

[-Joven señor, siendo yo niña le traigo un mensaje, / si desea venir a cenar con nosotros, / a cenar con nosotros y cantarme a mí las coplas.]

5
-Anderia, inposible da gaur ene hara jitia,
adia faborable beitü[t] juan behar dit aitzina,
adia faborable beitü[t] juan behar dit aitzina.

[-Señora, hoy me es imposible ir, / el viento me es favorable y debo seguir adelante, / el viento me es favorable y debo seguir adelante.]

6
-Hasteko, zük batüzü etxian hi[r]u anaie,
gaur ni hara jin balin banendi, haiek hil nindiokeie.
Gaur ni hara jin balin banendi, haiek hil nindiokeie.

[-En primer lugar, tú tienes en casa tres hermanos, / si yo fuera hoy allí, ellos me matarían. / Si yo fuera hoy allí, ellos me matarían.]

7
-Hori ere hala düzü: nik badit hi[r]ur anaie,
bena haietarik batere ez da emazte ez gizon-e[r]haile,
bena haietarik batere ez da emazte ez gizon-e[r]haile.

[-Eso es así: yo tengo tres hermanos, / pero ninguno de ellos es asesino de hombres ni mujeres, / pero ninguno de ellos es asesino de hombres ni mujeres.]

8
Gehiena dizüt Aita Santu, biger[r]ena Er[r]ege,
biger[r]ena Er[r]ege eta tipiena kardinale,
biger[r]ena Er[r]ege eta tipiena kardinale.

[El mayor es Papa, el segundo Rey, / el segundo Rey y el más pequeño cardenal, / el segundo Rey y el más pequeño cardenal.]

9
-Anderia, plazer badüzü ixtan[t] bat jin untzin barne[r]a,
gero biak juanen gira gaur ziekin aihaitara,
gaur ziekin aihaitara eta zuri koblen k[h]antatzera. (bis)

[-Señora, entra un momento al barco, / después iremos los dos a cenar hoy con vosotros, / a cenar hoy con vosotros y a cantarte coplas.]

10
Andereaurena fazil heltü da sarthü da untzin barnera,
hain[n]bestereki jaun kapitaña[k] eman deio ürhe-sagar[r]ra,
[eman deio ürhe-sagarra] eta harekin lo-belhar[r]a.

[La joven dama va y entra en el barco, / el capitán le da naranja / [le da naranja] y con ella hierba dormidera.]

11
-Pharti adi, ma[r]inela, hala ezak untzia,
o[rai] bulhar[r]ian diat desir nian lili[a],
o[rai] bulhar[r]ian diat desir nian lili[a].

[-Parte, marinero, pon en marcha el barco, / tengo ahora en mi pecho la flor que deseaba, / tengo ahora en mi pecho la flor que deseaba.]

12
-Kapitaiña, kapitaiña, pharkamentürekilan!
Andere gaxo hor[r]i, othoi, emozu libertatia!
andere gaxo hor[r]i, othoi, emozu libertatia!

[-Capitán, capitán, perdón! / A esa joven, por favor, libérela! / A esa joven, por favor, libérela!]

13
-Ma[r]inela, ma[r]inela, hala ezak, untzi[a]!
Hala ezak untzia edo galdü[r]en dük bizia,
hala ezak untzia edo galdü[r]ren dük bizia.

[-Marinero, marinero, pon en marcha el barco! / pon en marcha el barco o perderás la vida, / pon en marcha el barco o perderás la vida.]

14
-Ma[r]inela, ma[r]inela, eta zer phentsatzen düzü?
Ingoiti ene aita eta ama ene txerkhan dabiltzazü,
ingoiti ene aita eta ama ene txerkhan dabiltzazü.

[Marinero, marinero, en qué piensas? / Para ahora mi padre y mi madre me buscan, / Para ahora mi padre y mi madre me buscan.]

15
-Zure aita eta ama zure txerkhan ez dabiltza.
Hi[r]u milla lekuatan hebentik hür[r]ün dia,
beste hai[n]beste egin eta gu[r]e etxialako. (bis)

[-Tu padre y tu madre no te buscan. / Están lejos de aquí a tres mil millas, / otro tanto y a nuestra casa.]

16
Maradika dakiola dendariari e[r]hia!
Zeren hain hertsi egin deion saiaño huni ger[r]ia,
zeren hain hertsi egin deion saiaño huni ger[r]ia!

[Maldito el dedo del tendero! / Que le hizo tan estrecha la cintura a esta saya, / Que le hizto tan estrecha la cintura a esta saya.]

17
-Mainela, mainela, othoi, phesta ezpata,
eia li[bra] diokedanez saiaño honi ger[r]ia,
eia li[bra] diokedanez saiaño honi ger[r]ia.

[-Marinero, marinero, por favor, préstame la espada, / a ver si puedo soltar a esta saya la cintura, / a ver si puedo soltar a esta saya la cintura.]

18
Ma[r]inela fazil heltü da g[ero] [ph]estatü do ezpata,
hainbesterekin andereaurenak erdi[r]atü dü bihotza,
hainbesterekin andereaurenak erdi[r]atü dü bihotza.

[El marinero llega y le presta la espada, / seguidamente la joven dama se parte el corazón, / seguidamente la joven dama se parte el corazón.]

19
-Maradika balekio a[r]utzari besua!
zeren hain zor[r]hotz egin deion ezpata huni moskua,
zeren hain zor[r]hotz egin deion ezpata huni moskua.

[-Maldito el brazo del herrero! / que le ha hecho tan afilado el filo a la espada que le ha hecho tan afilado el filo a la espada.]

20
-Mainela, ma[r]inela, idoki ezak hebenti untzia!
Ez diokek soporta a[r]ima desespe[r]aturik,
ez diokek soporta a[r]ima desespe[r]aturik.

[-Marinero, marinero, saca de aquí el barco! / No soportarás el alma desesperada, No soportarás el alma desesperada.]

La imagen más utilizada para representar la literatura oral tradicional es la de un grupo de personas en torno al fuego o alrededor de una mesa contando cosas o cantando. A esa escena se añade la de las tareas realizadas en grupo. En esas circunstancias se contaban muchos cuentos, leyendas o historias, cuando la sociedad se desenvolvía de esa manera. Por eso, este género literario está estrechamente ligado a la agricultura y a la vida en el caserío.

El cuento es un género más extenso, pero si nos referimos al cuento tradicional, lo describiremos como una narración que reúne sucesos ficticios que se suelen transmitir en la sociedad de generación en generación. La transmisión suele ser colectiva, y no hay un autor concreto, cada narrador le añade su impronta. Dentro de la narración, en prosa se van encadenando los sucesos de forma lógica, siendo el resultado el cuento.

Como toda la literatura oral tradicional, el cuento está vivo y en constante cambio, dependiendo del narrador y del auditorio. El narrador utiliza una serie de recursos para contar la historia, conscientemente o no. En los cuentos se suelen dar generalmente una serie de características estilísticas.

Tras una introducción tranquila, la acción va tomando cada vez más tensión, y al final vuele a relajarse.

Se repiten mucho los elementos para dar mayor intriga o tensión al desarrollo de la acción, aunque también vale como técnica que ayuda a registrarla en la memoria.

Los personajes responden más estereotipos que a características individuales: padres e hijos, ricos y pobres, buenos y malos... que muchas veces adquieren su personalidad en contraposición al otro.

Es raro que se den detalles sobre los personajes, el espacio o el tiempo en que se desarrolla la acción. El narrador tiende a menudo a situar la acción en su entorno cercano, en tal pueblo, monte o río, pero en realidad son universales.

La forma de encadenar las acciones es sencilla, normalmente se suceden unas a otras, con estructuras simples y pasajes que a menudo se componen por medio de fórmulas hechas, como por ejemplo las fórmulas de comienzo y final y las de nombrar a los personajes.

Los cuentos populares se clasifican en tres grupos: cuentos maravillosos, de animales y los de risa, divertidos.

El corpus cuentístico vasco se integra en la tradición europea y paneuropea, es decir, coincide en gran medida con la tradición de esos lugares. Aunque de un lugar a otro toman características propias, tienen una gran semejanza, ya que finalmente tienen el mismo objetivo, que no es otro que saciar las necesidades de las personas y las sociedades. Las personas, con nuestros límites, vivimos situaciones semejantes y esas son la base de las narraciones.

El grupo más interesante lo constituye el de los cuentos maravillosos. Se les suele denominar cuentos de hadas en castellano, contes de feés, contes merveilleux en francés, fairy tales en inglés, Märchen en alemán. En euskara se les designa de varias maneras: ipuin miresgarriak, ipuin harrigarriak, amandre-ipuinak e ixtorio-mixterio.

Al igual que en otras lenguas, en los cuentos vascos se utiliza una fórmula de comienzo. Lo que en castellano se dice Erase una vez, en inglés Once upon a time, en alemán Es war einmal, en euskara tiene su equivalente en Bazen behin, Behin, beste askotan bezala. Esta frase significa que no hay un lugar o un momento concreto, que la acción sucede en algún momento en algún lugar, eso hace que los sucesos puedan ser maravillosos.

Otro tanto puede decirse de los personajes. Normalmente no tienen nombre, y si lo tienen, es un nombre común. Habitualmente se utilizan otros recursos para designarlos: parentesco (padre, madre, hija pequeña, hijo mayor...), nivel social (criado, rey, soldado...), oficio (carnicero, herrero, casero...).

Entre los estudiosos de los cuentos maravillosos, fue el ruso Vladimir Propp quien resumió las funciones que habitualmente se cumplen en ellos. Según él, los cuentos tienen una estructura y morfología bastante constante, y así completó la cadena de secuencias que él denominó funciones. Esas secuencias siempre se dan en el mismo orden, si bien no siempre aparecen todas. Según la teoría de Propp, en los cuentos maravillosos hay un héroe que sale de casa para recorrer el mundo en busca de suerte. En ese camino, tendrá que superar de uno en uno algunos obstáculos, para lo que contará con ayudantes y enemigos.

Una vez demostrada la valentía del héroe capaz de superar todos los problemas, llegamos al final, un final feliz, que es lo que caracteriza a este tipo de cuentos. Para finalizar, igual que al comienzo, se utilizan fórmulas ya hechas como Ongi bizi izan baziren, ongi hil ziren (Si bien vivieron, bien murieron), Halan bazan ez bazan, sar dadila kalabazan, eta urten dadila Derioko plazan (Fuese así o no, que se meta en la calabaza, y salga en la plaza de Derio).

Hay veces en que el narrador se incluye en la historia que narra, de la que se muestra como testigo, tratando de dar credibilidad y mayor fuerza al hecho misterioso. Este tipo de finales dan muestra de lo dicho: Orduan han nintzen o Orduan han nintzen eta orain hemen (entonces estuve alli y ahora aquí).

El misterio de estos cuentos se basa principalmente en romper con las leyes de la naturaleza, que se manifiesta de diferentes maneras: los animales hablan, animales generalmente pequeños aparecen como gigantes, personas del tamaño de los ratones, príncipes y princesas convertidos en pato, paloma, animal o monstruo...

Dentro de las narraciones tradicionales otro grupo lo constituyen las leyendas. En ese caso los hechos narrados no suelen ser ficticios o inventados, sino que tienen relación con algún hecho real, si bien el hecho original puede estar tergiversado a lo largo de su devenir en el tiempo. Tratan muchos tipos de temas, por ejemplo leyendas hagiográficas, históricas, relacionadas con la construcción de puentes, fuentes, etc., que generalmente se sitúan en un lugar y un tiempo concreto.

En nuestro caso, las narraciones sobre los grandes seres mitológicos nos han llegado a través de leyendas, es el caso de lamias, basajaun, prakagorri, gentiles, Tartaro.

El bersolarismo consiste en improvisar versos cantados acerca de un tema. Dependiendo del tipo de acto, hay una persona, gai-jartzaile, que propone un tema o guía a los bersolaris; en otros casos, ellos mismos se inspiran en el entorno, los temas de actualidad, etc.; es muy normal también que actúen dos o más, creando una especie de dialéctica, mostrando opiniones diferentes, incluso opuestas.

El argumento o contenido del verso se va desarrollando poco a poco, dejando para el final la idea principal, el núcleo del mensaje. A la hora de valorar la calidad del verso, o de la estrofa, se tiene en cuenta que se respete la medida y que la rima o puntua sea adecuada, y sin hacer poto, es decir, repetir la misma palabra. Por supuesto, cuenta mucho no salirse del tema y desarrollarlo coherentemente.

Lo normal es que los bersolaris actúen acompañados, en grupo o por lo menos dos, de forma que se estimulan mutuamente. Se crea una competitividad entre ellos que hace que el público se meta de lleno en el debate.

Sabemos que el bersolarismo data de mucho tiempo atrás, pero ha estado ligado a los hombres, y al ambiente de taberna. A principios del siglo XX, Manuel Lekuona empezó a valorarlo como literatura. En la parte final del siglo, a través sobre todo de las bertso-eskolak (escuelas de versos), ha calado en la sociedad y tiene mucha presencia entre la gente culta, tanto cantores como oyentes. Como consecuencia de ese devenir, en parte por lo menos, hoy en día es normal encontrar mujeres entre los bersolaris.

Los cambios y la innovación afectan a todo. En lo que se refiere a las estrofas que se cantan, conviven las tradicionales (zortziko mayor, menor, de nueve rimas...) con músicas y composiciones nuevas creadas por los propios bersolaris. De la misma forma, los bersolaris combinan sus actuaciones con todo tipo de artistas y actuaciones: triki-versos, cenas con bersolaris, acompañando a músicos de música clásica, lecturas literarias, representaciones teatrales...

Dentro del teatro popular ocupa un lugar eminente la pastoral. Es un teatro totalmente arraigado en el pueblo, muy relacionado con el entorno pastoril. En Zuberoa mantienen con gran fervor la costumbre de representarlo anualmente.

Se trata de una representación con una estructura fija, en la que la base es la lucha entre el bien y el mal. Los personajes son azules (buenos) y rojos (malos), cada grupo tiene su forma de moverse, de cantar, de bailar... Para las entradas y salidas utilizan cada grupo una mitad del escenario y una puerta. En el centro hay una puerta blanca por la que acceden los personajes relacionados con la Iglesia y el cielo.

El escenario se prepara en una campa extensa, y los músicos se colocan encima, ya que ellos acompañan a los personajes en todas sus entradas y salidas. El director, errejenta, está en el escenario, justo debajo de la orquesta. Toda la obra se representa cantada, con una melodía similar, si bien se elaboran mucho las canciones y bailes creados ad hoc para cada obra.

Cada año, un pueblo se responsabiliza de organizar la pastoral, cuyos actores son todos gente de ese pueblo. Antaño eran representadas sólo por hombres, pero poco a poco las mujeres se han incorporado con total normalidad. En cuanto a la duración, antes no era raro que las representaciones se realizaran durante dos o tres días. Hoy en día, el desfile, los bailes y la fiesta ocupan un día entero, pero la representación viene a durar unas tres horas.

En las pastorales se han tratado temas muy variados. Antiguamente solían ser acerca de reyes, santos, héroes históricos, personajes bíblicos. A partir de la segunda mitad del siglo XX dominan los temas y personajes relacionados con la cultura vasca.

Hay dos cantos que abren y cierran la representación. Para comenzar la misma se canta la lehen pheredika, una especie de presentación en la que se da la bienvenida a los espectadores y se hace una breve mención sobre la obra para atraer su atención. Y al final, la azken pheredika es la despedida, agradececiendo la atención.

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