Concept

Revolución Francesa

La Revolución Francesa que comienza en 1789 y finaliza en 1799 es un conflictivo período de tiempo en el que se dan numerosos cambios políticos y sociales en Francia. En este proceso la estructura política de Francia cambiará bruscamente. Se abolirá la monarquía, se establecerán nuevas relaciones sociales y se creará una nueva cultura política, el apego a la nación y el republicanismo. Los derechos del hombre y del ciudadano se convertirán en los principios elementales y la burguesía será la avanzadilla de todo el proceso.

La Revolución Francesa comienza con la convocatoria de los Estados Generales en mayo de 1789. El 17 de junio los Estados Generales crean un órgano autónomo al que llamarán Asamblea Nacional. El poder legítimo ya no está en manos del Rey sino en manos de la Asamblea que representa al pueblo. A partir de esa fecha se puede decir que estamos en el tiempo de la Revolución. Se considera a su vez que la Revolución termina cuando Napoleón Bonaparte da un golpe de estado en noviembre de 1799 e instaura el Consulado y el Imperio como régimen político.

Este profundo cambio no es sino el primer eslabón de una ola de cambio general que se desarrollará en Europa y Estados Unidos. Resaltar que es una época muy convulsa, donde todo cambio se hace de manera violenta. Las masacres, ejecuciones, golpes de estado, complots, intrigas serán muy comunes entre revolucionarios y contrarrevolucionarios, pero también entre los propios revolucionarios. Los diez años que dura este conflictivo período están marcados por una misma tendencia: el nacimiento de un nuevo sistema político y el reforzamiento de la nación Francesa.

Se debe entender la Revolución como una sucesión de hechos relacionados entre sí. Luchas de poder, enfado y alzamiento en núcleos populares, propaganda y agitación, todos estos elementos unidos a las nuevas ideologías serán claves en la sucesión de los acontecimientos. Podemos, sin embargo, nombrar algunos de los factores objetivos que hicieron posible la Revolución.

La sociedad está dividida en tres estamentos. La nobleza y el clero son los únicos que tienen representación política. Tienen privilegios ante la justicia y en el ejército y no pagan impuestos. Al tercer estamento, llamado tercer Estado pertenecen todos aquellos que no forman parte de los dos anteriores; pobres, campesinos, mercaderes, burgueses... gentes de muy diferente extracto social y de diverso poder económico y nivel cultural. La burguesía va adquiriendo cada vez más poder económico, ya que en sus manos están las finanzas, el comercio y los medios de producción. La nobleza ve con preocupación el poder de facto de la burguesía. Además, los burgueses son los que realizan estudios, los que desarrollan ideas de igualdad política y de un gobierno y una sociedad racional. A su vez van tomando conciencia de su lugar en la sociedad y reivindicarán el poder político que les corresponde.

La situación intelectual también es novedosa. Se crea y desarrolla una opinión pública. La sociedad opina sobre temas políticos y sociales, el debate se convierte en algo común, se crean corrientes de pensamiento, se critica el absolutismo y el feudalismo. La creación de los Estados Unidos de América trae consigo el debate sobre la legitimidad de la esclavitud, se pone en duda el carácter de la iglesia y el estado y se reivindica la necesidad de una nueva constitución.

Francia desarrolla una fuerte política de capitalismo expansionista. Pero este desarrollo se da sobre todo en el norte de Francia y solo una clase social se beneficia de la misma. La sociedad está inmersa en una gran transformación, surgen las contradicciones y la crisis del estado es cada vez más profunda. Las cosechas son malas y las arcas del estado están vacías, hay que buscar soluciones fiscales. La única manera de mejorar la situación financiera sería que las clases privilegiadas también pagaran impuestos. Pero el rey y los hombres de estado no terminan de decidirse y la situación se desestabiliza. La crisis económica se agudiza cuando Francia se implica en la guerra de independencia de Estados Unidos, la cual le acarrea muchos gastos y pocos beneficios.

Como consecuencia de los posibles cambios fiscales, la aristocracia ve en peligro su situación y organiza alzamientos en 1787 y 1788. A pesar de que la necesidad de cambio está en boca de todos, el rey no gestiona bien la situación y acumula fracasos en sus intentos de reforma de la administración. La aristocracia tiene la capacidad de mantener la situación en impasse. Ante la situación de bloqueo, la nobleza le pide al rey que convoque los Estados Generales para dar una solución a la crisis financiera que ya se ha convertido en crisis política. Los Estados Generales son una especie de asamblea general para debatir sobre la situación del estado, que reúne a los tres estamentos sociales.

Respondiendo a la demanda de la nobleza, pero también obligado por la situación, Luis XVI aceptará que los Estados Generales se reúnan en mayo de 1789. En la preparación de los mismos se movilizará toda Francia y se elaborarán los cuadernos de quejas, donde se recogerán las quejas y proposiciones de cada estamento. Se convocan asambleas, el debate se generaliza, se crítica a la autoridad y aparecen los choques entre los diversos órdenes. Al Antiguo Régimen no le queda otra salida para hacer frente a la crisis estructural que sufre. Al principio el rey Luis XVI pondrá pegas sobre el funcionamiento de los mismos y los nobles y el clero no aceptarán la representación del Tercer Estado. A pesar de ello no conseguirán restablecer la situación anterior. De hecho, el Tercer Estado conseguirá más poder, y en vez de proponer una revisión de las finanzas y la economía pondrá en duda el propio sistema de estado lo que convertirá esa situación en irreversible.

Una Constitución para la Nación Francesa: De los Estados Generales a la Convención (1789-1792).

El 4 y 5 de mayo tienen lugar en Versalles los Estados Generales. El rey no cumple con las expectativas de los representantes y no existe reglamento interno alguno. No se acuerda el sistema de votación y poco a poco van definiéndose las distintas corrientes políticas. Entre mayo y junio aparecen las dos corrientes de opinión principales: aristócratas y patriotas, estos últimos reivindican su lugar en la política.

Después de un mes de discusiones, el Tercer Estado gana fuerza y los miembros de la Asamblea se autodenominan representantes de la Nación. El 17 de Junio de 1789 los Estados Generales deciden convertirse en Asamblea Nacional. Invitan a los otros dos estamentos a unirse a ellos, y el 19 de junio varios curas y 47 miembros de la nobleza se unen al Tercer Estado. Esta iniciativa pone en tela de juicio todo el aparato del estado. La Asamblea, haciendo frente al modelo de estado existente dará un vuelco a la situación y reivindicando su legitimidad pondrá en marcha un nuevo modelo de estado. El rey y la sociedad estamental no son inamovibles, otra sociedad es posible.

El 20 de junio, el rey con la intención de detener la iniciativa cerrará el lugar donde debían reunirse. Aun así, la asamblea se reúne en un frontón adyacente y prometen permanecer reunidos hasta que el pueblo tenga una constitución. A esta iniciativa se le denomina el Juramento del Juego de Pelota y se convierte en símbolo del poder, del derecho y de la legitimidad del pueblo.

Estos movimientos aceleran los acontecimientos y las reformas propuestas por el Rey son rechazadas. El 9 de julio la Asamblea Nacional toma el nombre de Asamblea Nacional Constituyente. El ministro de finanzas, Necker, aparece como aliado del Tercer Estado y pasa a ser alguien muy apreciado por el pueblo. Pero respondiendo a la presión del conde de Artois (hermano del Rey) y otros nobles, el rey decide destituir a Necker. Esto genera un gran enfado en el pueblo, que se revela. El 14 de julio el pueblo se alza y toma por la fuerza la fortaleza de la Bastilla, entonces convertida en prisión, en busca de armas. Los alzados asesinan al marques Bernard de Launay, y muestran su cabeza clavada en una pica por toda la ciudad. La Bastilla se convierte en símbolo del odio al Antiguo Régimen. El rey, superado por la situación se ve obligado a dejar Versalles y acudir a París a dar legitimidad a la Asamblea Nacional. La nobleza se siente en peligro y comienza a abandonar Francia. Desde fuera tratará de organizar la contrarrevolución, para lo que pedirá ayuda a otros estados europeos.

La Asamblea Nacional Constituyente reivindica la abolición de los privilegios el 4 de agosto. Por lo tanto desaparecen los derechos de señorío de la nobleza y el clero. Tomando como modelo la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América, el 26 de agosto, se acepta La declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, que serán la base de la Constitución. Según ésta, todas las personas son iguales ante la ley, y la iglesia y el estado serán poderes separados.

Los cambios políticos, la inestabilidad, la crisis y los levantamientos dan un vuelco a la situación. El 4 y 5 de octubre un grupo de mujeres, movidas por el hambre y las malas condiciones de vida, van hasta Versalles con la intención de echar al Rey del palacio. Con gran violencia entran en Versalles, matan a los guardias, sacan a la Reina de su habitación por la fuerza y obligan al Rey a irse a París. En la penosa situación económica que se vive, mientras se aplican racionamientos de pan a la población, el rey y la corte siguen celebrando fastuosas fiestas. El 6 de octubre, llevando consigo 20.000 soldados de la Guardia Nacional el Rey se traslada a París y da legitimidad a la Asamblea Constituyente. Al Rey se le mantiene preso en el palacio de Tuileries. El 2 de junio de 1791 el Rey y su familia tratarán de huir pero no lo conseguirán y se les mantendrá bajo vigilancia.

Con respecto al clero, decir que durante el Antiguo Régimen la iglesia fue el mayor propietario de tierras. En 1790 se derogó el derecho de la iglesia a recaudar impuestos sobre las cosechas, se abolieron los privilegios especiales del clero y se confiscaron numerosos bienes de la iglesia. Además, a través de la constitución civil del clero el Estado obliga a éste a hacer un juramento de fidelidad a la constitución y a estar bajo su ordenanza. El Papa no acepta este pacto y en consecuencia se produce la división entre los que han realizado el juramento de obediencia a la constitución y los que no. En los años siguientes los curas sufrirán una dura represión, en especial los que no han firmado obediencia, que serán considerados contrarrevolucionarios.

Dentro de la Asamblea empiezan a aparecer los partidos. El aristócrata Jacques Antoine Marie de Cazalès y el cura Jean-Sifrein Maury como dirigentes de la derecha (en la asamblea están situados en el lado derecho), se oponen a la revolución. Los monárquicos demócratas entre los que están Jean Joseph Mounier, el conde de Lally-Tollendal, el conde de Clermont-Tonnerre, Victor Maoulet, el conde de Virieu y Necker, defienden una monarquía constitucional al estilo de la del Reino Unido. En el Partido Nacional, partido de centro-izquierda, destacan Honoré Mirabeau, Lafayette, y Bailly. Adrien Duport, Barnave y Alexandre Lameth, que representan los planteamientos más radicales. Por último, y más a la izquierda todavía, se encuentra Maximilien Robespierre. Se crean también los clubs políticos entre ellos el monárquico y el más conocido de los Jacobinos que agrupa a los girondinos y los montañeses; en él tendrán lugar las discusiones más virulentas.

En septiembre de 1791 la Asamblea Nacional Constituyente presenta la constitución y crea la Asamblea legislativa. La asamblea está constituida principalmente por monárquicos constitucionales (Feuillants) moderados liberales (Girondinos) y con posiciones más de izquierda los montañeses. Todos aceptan el nuevo régimen. Los que están en contra o no toman parte en las votaciones o emigran. La mayoría de la Asamblea es partidaria de la monarquía constitucional, siendo Luis XVI un jefe de estado que debe obedecer la constitución. En consecuencia la Asamblea adopta la monarquía constitucional como sistema político. Por primera vez el Rey debe compartir el poder con una asamblea elegida por el pueblo.

La situación política y social en Francia sigue siendo mala. La asamblea legislativa no logra estabilidad y el rey utiliza el derecho a veto para poner trabas y retrasar las reformas. Mientras los periódicos afines al rey llaman a la resistencia, los revolucionarios ponen en cuestión la legitimidad del rey. Además se piden impuestos para todos y se va contra el clero. El ambiente de guerra civil es patente. Cada grupo político se refuerza y demanda cada vez de una manera más clara, sus reivindicaciones políticas. Por si esto fuera poco, las arcas del estado están vacías y no hay disciplina en el ejercito.

El conde de Artois, que se encuentra en el exilio logra el apoyo de las monarquías europeas. El emperador del Santo Imperio Romano Germánico y el rey de Prusia no aceptan la situación en la que se encuentra el rey de Francia y se alían contra la revolución. Los revolucionarios franceses toman como amenazas sus declaraciones y actos. Todas las partes, menos Robespierre, tienen interés en ir a la guerra, lo que empeora el ambiente. El rey y los monárquicos confían en que la guerra debilite la revolución, los Girondinos en cambio piensan que la guerra propagará la revolución por toda Europa. Robespierre y sus partidarios piensan que mejor que hacer la guerra es estabilizar la revolución en el propio país.

El 20 de abril de 1792 la Asamblea declara la guerra a Austria, con la que se alía Prusia. Los primeros ataques son perjudiciales para Francia, su ejército se encuentra debilitado a consecuencia de las intrigas internas. Pero en toda Francia se movilizan voluntarios para defender las fronteras y, además de defender la revolución, tomarán medidas de castigo contra los curas y los contrarrevolucionarios. La Guerra se torna del lado de los revolucionarios y concluirá el 20 de septiembre con la batalla de Valmy.

Además de la guerra que tiene lugar fuera de las fronteras, la situación interior es cada vez más complicada. Los llamados Sans-Culottes, representan el ala más radical de la revolución. Se trata de un movimiento compuesto por gente humilde y popular de corte progresista, no demasiado organizado, que reivindica mejoras sociales, los derechos de la mujer, etc. Pero sobre todo demanda la desaparición de la figura del Rey. Tendrían gran influencia en la clase política ya que su presencia es notable en las calles. Este movimiento tiene fuerza sobre todo en París y organizarán diversos alzamientos que desestabilizan la situación.

El 10 de agosto de 1792 impulsados por las amenazas de las monarquías extranjeras y por el riesgo de traición de Luis XVI, los Sans-Culottes y los revolucionarios radicales organizan un alzamiento y quitan la Comuna Legal de París (Gobierno municipal de París creado tras la toma de La Bastilla en 1789) para poner en su lugar la Comuna del Alzamiento. Los Girondinos serán expulsados de la misma. En este contexto, se producen levantamientos contra el rey y su familia, pero también contra la Asamblea legislativa. A consecuencia de las presiones la Asamblea Legislativa abole la Monarquía y detiene al rey y su familia. Esta crisis afecta a toda la sociedad y tiene su punto álgido entre el 3 y el 6 de septiembre. Los Sans-Culotte asesinarán a más de mil curas y contrarrevolucionarios. Al final en este ambiente conflictivo, con la iniciativa perdida por parte del gobierno, se crea la Convención Nacional para renovar la constitución y reclamar la Republica. La Republica se establecerá el 21 de septiembre.

Los hechos que sucederán el 10 de agosto cambiarán el panorama político. La asamblea constituyente se verá obligada a tomar ciertas medidas: le quita los poderes al rey y lo detiene en el palacio de Luxemburgo; el pueblo elegirá una Convención Nacional y ésta será la encargada de redactar una nueva Constitución, que creará nuevas instituciones y decidirá sobre el futuro del rey. Los ministros monárquicos (Feuillants) son expulsados de la Convención Nacional que está compuesta por Girondinos y Montañeses. En un principio los Girondinos son mayoría y tratan de evitar el juicio contra el rey. Los Girondinos cuentan con el apoyo de la burguesía provincial y de los moderados; los Montañeses tienen el apoyo de los Sans-Culotte. Los Montañeses se mantienen firmes en su intención de juzgar al rey; finalmente consiguen condenarlo por traición y la pena a aplicar es la muerte. El rey es guillotinado el 21 de enero de 1793. La reina el 16 de octubre.

Europa no ve con buenos ojos lo que está sucediendo en Francia. A consecuencia de ello, los reyes europeos crean una coalición en febrero 1793. Para hacer frente a la misma, la Convención envía a 300.000 hombres a defender las fronteras. Muchos ciudadanos se niegan a esto y habrá resistencia frente a las medidas revolucionarias. La represión será muy dura y todo el que es tomado por contrarrevolucionario será puesto fuera de la ley y ejecutado. Se crean revueltas campesinas en Alsacia, Bretaña y otros lugares. El enfrentamiento más duro entre revolucionarios y contrarrevolucionarios tendrá lugar en la provincia de Vendée, donde nobles, curas que no han firmado y campesinos se levantan unidos contra el nuevo régimen.

Los enfrentamientos entre Girondinos y Montañeses son cada vez más notorios, y se extienden por toda Francia. La discusión se centra en torno a la forma de organizar el poder, pero lo que subyace en el fondo es la lucha por el poder. Además, ante las derrotas en la guerra y la subida de los precios, los Sans-Culottes organizan un levantamiento a finales de mayo de 1793. Los Montañeses aprovechan esto para tomar el poder en París, aunque los Girondinos todavía tienen fuerza en varias provincias. La convención queda en manos de los Montañeses, que el 24 de junio de 1793 aceptan una nueva constitución. Esta nueva constitución da más poder a las asambleas municipales, pero no conseguirá ponerse en funcionamiento debido a la inestabilidad existente. El mayor poder ejecutivo nombrado por la Convención será el Comité de la Salud Pública. Tiene capacidad de crear leyes, hacerlas cumplir y nombrar funcionarios. En un principio será Danton el jefe del comité, más tarde será Robespierre. En la misma fecha se crea también el calendario republicano.

Las ideas radicales van fortaleciéndose mediante la prensa y la propaganda y se crean nuevas tendencias. Algunas tendencias reivindican la participación de la mujer en política, pero esta reivindicación no se hará importante hasta el siglo XIX. Los núcleos católicos sufren ataques, algunos curas son ejecutados, las iglesias destruidas. La mayoría de los ataques son perpetrados por los Sans-Culottes, pero no tienen la misma intensidad en todos los sitios. La nueva cultura política cambia la sociedad. Se impone una cultura política moralizadora, que defiende la igualdad y justifica con facilidad la violencia contra los enemigos de la revolución. De hecho, los Montañeses tomarán medidas de excepción para hacer frente a los contrarrevolucionarios dando paso a la denominada época del Terror, que tendrá incluso protección jurídica. El radical Jacques-René Hébert consigue el apoyo de los Sans-Culottes, y la tendencia de los Herbertistas se hace fuerte rápidamente y toma el control de la Convención.

Al mismo tiempo el alzamiento de Vendée, nombrado anteriormente, se extiende hacia el oeste con fuerza. Además de los monárquicos, los Girondinos, que han sido expulsados de la Convención, organizan también alzamientos contra el gobierno de París. Por otra parte, los ejercitos de las monarquías exteriores van fortaleciéndose y se convierten en una amenaza en las fronteras, el ejercito de Francia, Piemonte, Prusia, Austria e Inglaterra avanzan.

La guerra por un lado y el gobierno del Terror por otro tendrán como consecuencia actitudes y políticas violentas. Entre diciembre de 1793 y febrero de 1794 fueron asesinadas miles de personas en Nantes, Lyon, Toulon y Nimes. 37.00 personas, fueron encarceladas y alrededor de 30 mil alsacianos huyeron a Alemania. En Euskal Herria miles de personas son deportadas porque hay sospechas de que han actuado a favor de España.

Las consignas de la revolución justifican esas medidas de excepción: se estigmatizan y se ponen fuera de la ley a los adversarios políticos. Robespierre tomará medidas para obstruir la influencia de los Montañeses radicales y de los Herbertistas. Llevará a votación la libertad de culto, seguramente con la intención de apaciguar el ambiente. Pero acumula todo el poder a su alrededor y el 4 de diciembre de 1793 da a la Convención la dirección total de la revolución. Pone en marcha un gobierno de excepción y éste limita toda iniciativa local. Junto a ello la Convención y el Comité de salud Público recuperan sus funciones. Mediante el Juzgado Revolucionario de París, consigue controlar el poder judicial y pone en marcha, con apoyo judicial, el gran terror. Simplifica los procesos judiciales por decreto y acelera las ejecuciones. Manda a la guillotina a Herbert, partidario de mantener la revolución; o a Danton, moderado de derechas. En pocas semanas 1.400 personas son ejecutadas. La política se convierte en moralista y, además de las acciones, se condenan las intenciones y se amplía la definición de Contrarrevolucionario. Un idioma, por ejemplo, se convierte en contrarrevolucionario, caso del bretón, el euskera o el alsaciano.

Robespierre tiene cada vez mas enemigos entre los miembros de la Convención y los políticos de París. Se extienden los rumores de que quiere acumular todo el poder en su persona, y los Sans-Culottes son apartados de los debates. Las intrigas se generalizan y Robespierre es acusado de contrarrevolucionario. Aprovechando que se retira unas semanas de la vida política sus adversarios se organizan en su contra. En una discusión en la Convención, Robespierre habla contra políticos a los que no quiere nombrar y amenaza con hacer una nueva limpieza. Queda en minoría, es denunciado y detenido. El día siguiente, 28 de julio (Termidor 10, según el calendario republicano) es guillotinado junto a varios de sus partidarios. Con esto se da por terminada la época del terror.

Muchos Girondinos que estaban en la clandestinidad regresan y junto a algunos moderados y Montañeses controlan la Convención. El poder está centralizado y las fuerzas armadas bajo control. La situación económica sigue siendo mala y la desilusión con la revolución es importante en la clase social. Se utiliza la figura de Robespierre para culpabilizarle de todo mientras los monárquicos y el clero se van fortaleciendo. Los contrarrevolucionarios organizan levantamientos. A finales de 1794 la Revolución pone en marcha una política de conciliación con los monárquicos y los moderados, lo que conlleva el fortalecimiento de núcleos favorables al Antiguo Régimen. Al mismo tiempo los Montañeses radicales y los Sans-Culottes siguen con las reivindicaciones sociales, a lo que la Convención responde poniéndoles enfrente a la armada.

La nueva Constitución es aprobada por la Convención el 17 de agosto de 1795, y en septiembre el pueblo la refrenda. Se acuerda un sistema legislativo bicameral compuesto por: el Consejo de los Quinientos y el Consejo de Ancianos. El poder ejecutivo estará en manos de un Directorio compuesto por cinco directores. El 26 de septiembre se pone en marcha el nuevo régimen denominado Directorio (Directoire en francés). Este sistema impide que vuelva el terror y debilita a los monárquicos. Aunque sigan existiendo importantes núcleos monárquicos en Francia, no conseguirán reactivar el enfado de la población.

A partir de 1795 Francia se sumerge en una transformación general. Se reorganiza el sistema escolar y el sanitario. La economía está en una grave situación debido a una mala política de gestión. Siguen las fuertes discusiones entre monárquicos y liberales en el Directorio y la guerra contra Austria e Inglaterra continua. Pero Bonaparte vence a Austria en Italia y eso hace que ingrese dinero en las arcas francesas.

En las elecciones de 1797 la subida de los Monárquicos es importante. Pero en el Directorio 3 de los 5 directores son republicanos. Asustados por la subida de los monárquicos, los republicanos organizan un golpe de estado con ayuda del ejército que está en Italia (cuyo jefe es Bonaparte). 53 diputados y dos directores son deportados. En 1798 los jacobinos ganan las elecciones pero los moderados siguen en el poder aunque sin legitimidad. Además, diferentes fuerzas políticas desestabilizan el Directorio.

Las guerras en Europa dan paso a repúblicas en Italia, Suiza y Holanda. Francia consigue esto gracias al apoyo de los nacionalismos autóctonos, pero pronto se ve obligada a utilizar la fuerza para hacer frente al enfado que crea la ocupación. Mientras, Inglaterra toma ventaja en el terreno marítimo. Con la intención de debilitar a Inglaterra (cortando la vía hacia las Indias) pero también para reforzar su figura, Bonaparte emprende una expedición a Egipto, pero fracasa. Al mismo tiempo, Turquía, Inglaterra, Austria, Rusia y Nápoles crean una nueva coalición contra Francia. En Bélgica, Suiza, Italia y Holanda hay alzamientos. En Francia se refuerza la contrarrevolución y los monárquicos preparan la toma del poder junto a las monarquías exteriores. En 1799 Francia consigue hacer retroceder a las armadas de Rusia e Inglaterra. La guerra acaba mediante negociaciones.

En noviembre de 1799 el revolucionario moderado Seyès, que quiere cambiar la constitución e impulsar reformas, es nombrado miembro del Directorio. Para lograr sus objetivos, nombra miembros del Directorio a tres de sus partidarios, pero considera que hay que organizar un golpe de estado. Para ello tendrá ayuda de Bonaparte, quien utilizará la iniciativa para hacerse con el poder. Después del golpe de estado se pondrá en marcha un régimen político denominado Consulado, que estará compuesto por tres miembros. El propio Napoleón se nombrará a sí mismo como Cónsul Mayor. Con esta acción se da por finalizada la Revolución.

Francia se transforma en los diez años de la Revolución. El Antiguo Régimen desaparece, y con él la monarquía y el absolutismo. Se crea una constitución, por primera vez el estado se organiza en base a unas leyes votadas por los ciudadanos. Se produce el reparto de poderes: poder legislativo, poder ejecutivo y poder judicial. Se generaliza la idea de que el poder emana del pueblo y se empiezan a desarrollar los conceptos de la democracia. Se fortalece el carácter político del estado y se homogeniza como consecuencia de la igualdad de las leyes. Desaparecen las provincias y se crean los departamentos centralizando cada vez más el estado. Se crea el Ejercito Nacional, se reforma el sistema financiero creando un banco central y una moneda única. Las ideas políticas, la simbología, la nueva cultura social, económica y política serán la base del próximo siglo. La opinión pública estará organizada en torno a los nuevos símbolos (derecha/izquierda). Junto a ello se desarrollan la cultura política, las publicaciones políticas y la prensa.

Es una revolución dirigida por la burguesía y las reformas económicas son favorables a sus intereses. Se redistribuyen las tierras de los nobles y el clero que se han ido, quedando en manos de la burguesía. Se pone en funcionamiento un nuevo método para recaudar los impuestos mediante el cual el estado controla la recogida de impuestos y la obligación de todos los ciudadanos de pagarlos. La nobleza pierde sus privilegios y sus funciones, deja de tener influencia en la administración del estado aunque mantiene cierto poder económico. El clero ha perdido sus bienes y su influencia se limita a su terreno, la iglesia; el estado es laico. Unos pocos campesinos se han enriquecido, pero la situación de la mayoría no ha variado. La enseñanza se ha centralizado y homogeneizado, convirtiéndose el francés en el principal idioma de la revolución.

Se puede decir que la revolución francesa supone la transición de un sistema político a otro: de una sociedad organizada en estamentos, donde unos pocos tienen privilegios en perjuicio de la mayoría, a una sociedad mercantil burguesa que controla la economía y defiende el concepto de la igualdad del ser humano. La burguesía mercantil que forma parte del Tercer Estado, volcará la sociedad feudal y construirá las bases de una sociedad de clases en la cual la burguesía es la que gestiona el sistema. Para reforzar este sistema político, reforzará el carácter ideológico del estado. Mediante la revolución unirá los conceptos de Estado y Nación con el objetivo de fortalecer las bases del nuevo sistema económico y político. Será la época del nacimiento de los Estado-Nación en Europa y a su vez de las naciones sin estado.

Desaparición de las instituciones vascas: El caso del Biltzar de Lapurdi. Cuando se reúnen los Estados Generales en 1789, en Euskal Herria se realizan los cuadernos de quejas por estamentos. El Biltzar de Lapurdi es el ejemplo más representativo. Representa al Tercer Estado y los Hermanos Garat, juristas, irán a París a defender los intereses y las demandas de Lapurdi. En un principio no van a defender la institución propia de Lapurdi, ya que en un primer momento no se ve en riesgo la misma. El cuaderno de quejas aborda cuatro temas principales recogidos en su entrada: "Escaldun Francesen botuac içanen dire lehenic Nacionearen Constitucionearen, Erresumaco Tresoren, eta Justiciaren Partitcearen gainean: Objet handi eta important horietz mintçatu ondoan baicic, ez dituzte nahi adiarazi laohurdireb onetan eguinen tuzten bere galde particularrak: Laphurdic Erresumaco frontera edo azquen muguerri beçak¡la, mereçi duen arren, Gobernamenduak behar dioçon begui atçarri, eta samur batçuez".

Pero en la noche del 4 de agosto, cuando se reivindica la abolición de los privilegios, y el 11 de agosto cuando los Lapurtarras reciben el decreto, se dan cuenta de que la organización institucional de Lapurdi queda abolida y de que, en consecuencia, el Biltzar es disuelto. El Articulo 10 de del Decreto dice lo siguiente: "...tous les privilèges particuliers des provinces, principautés, pays , cantons, villes et communautés d'habitants, soit pécuniaires, soit de toutes autres natures, sont abolis sans retour et demeureront confoncus dans le droit commun de tous les Français". Los Lapurtarras aceptaban la Constitución y el Derecho General y tomaron parte en la firma del frontón. Según ellos no había contradicción con la organización institucional de la "Escual Naçione". Segun los miembros del Biltzar la nación francesa era una especie de federación en cuyo interior habitaban diferentes naciones, y la revolución reforzaría esta identidad. Más tarde, en tiempos de Robespierre, la idea de la federación sería tomada por monárquica y por lo tanto contrarrevolucionaria. Hay que dejar claro que, en el caso del Biltzar, no se puede mezclar federalismo con feudalismo, el Biltzar siempre se posicionó contra el feudalismo. La abolición de los privilegios trae consigo la confusión entre feudalismo y federalismo y el proceso revolucionario de los lapurtarras cae en una trampa. La demanda de los Lapurtarras no es entendida en París y las instituciones Vascas de Lapurdi, Behenafarroa y Zuberoa desaparecerán.

Después de perder el Biltzar su identidad, los lapurtarras se adaptan a la situación y hacen su aportación a la nueva división administrativa que se está llevando a cabo en toda Francia a partir de noviembre de 1789. Proponen la creación de un departamento compuesto por Lapurdi, Behenafarroa y Zuberoa, separado del Bearn y de Las Landas. La propuesta es presentada en la Asamblea Nacional por los representantes de las provincias vascas. La proposición es rechazada por la Asamblea Nacional el 12 de enero de 1790 y se decide crear un departamento que unirá las provincias vascas y el Bearn, propuesta que tiene el apoyo de los representantes Bearneses. El 26 de febrero de 1790, en contra de la voluntad de los vascos se crea el departamento de los bajos-pirineos (Département des Basses-Pyrénées en francés).

En los primeros años de la revolución los documentos oficiales eran traducidos al euskera. Es el caso del cuaderno de quejas que fue hecho en las dos lenguas. El criterio del idioma fue también uno de los argumentos que expusieron los hermanos Garat para rechazar la unidad con el Bearn en la discusión sobre el departamento en la Asamblea Nacional. Pero, a partir de 1793, la política lingüística del gobierno francés cambia. La revolución francesa empieza a tomar un marcado carácter nacionalista. Dos documentos presentados ante la Convención dan muestra de ello. El primero lo presentó el cura Grégoire en junio de 1794 y el segundo el señor Barère en julio. El documento Grégoire dice lo siguiente: "chez les basques, peuple doux et brave, un grand nombre est accessible au fanatisme, parce que l'idiome est un obstacle à la propagation des lumères (...) sans pouvoir assigner l'époque fixe à laquelle ces idiomes (basque , breton) auront entièrement disparu, on peut augurer qu'elle est prochaine. (...) el señor Barère mezcla lengua y carácter: Le fédéralisme et la superstition parlent bas-breton ; l'émigration et la haine de la République parlent allemand ; la contre-révolution parle l'italien, et le fanatisme parle le basque. Brisons ces instruments de dommage et d'erreur.(...)". La Convención tomará medidas para impulsar la enseñanza del francés con la intención de reforzar el nacionalismo francés.

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