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América

En las más viejas tradiciones de los marinos vascos, repetidas por gran número de historiadores, se afirma la llegada a las costas de América de los navegantes vascos en el siglo XIV. Persiguiendo a la ballena (Balaena Bizcayensis o Euskariensis) descubrieron Terranova, las costas del Canadá y de la América del Norte actual. Ya en esas latitudes, descubrieron el bacalao y comercializaron su pesca. Se decía también que fue un marino vasco el que informó a Colón sobre la existencia del continente americano. Humboldt nos habla de otro marino vasco, llamado Derazu, que habría compuesto una memoria manuscrita acerca de esto, según respetables tradiciones orales. El abate Prevost en su Histoire des voyages, Monglave en L'Énciclopëdie moderne y E. Reclús en su Nueva Geolografía Universal reconocen el descubrimiento de la península del Labrador y golfo de San Lorenzo por los vascos pescadores de bacalao. A. E. brehm, en su Historia Natural, nos dice que los vascos empezaron a llegar a tierras americanas en 1372, cuando conocieron la brújula.

La lista de autores que afirman la prioridad vasca sobre Colón, sin contar nuestros modernos Labayruy, Izpizua, Garat y otros, es nutridísima: Los Extractos de las Juntas de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País, de los años 1771, 1775, 1777 y 1781, contienen, principalmente, los testimonios de una tradición oral, muy digna de respeto, pero que no avanza documentalmente en el pasado de los siglos, nos dice Enrique de Gandía. La información que levantó Guipúzcoa en 1697 para no perder sus derechos de pesca en Terranova, aporta los testimonios de 15 personas sobre los viajes de los marinos vascos a esas tierras desde tiempos inmemoriales.

La toponimia en boca de estos bravos marinos fluye como algo familiar, conocido de siempre: Bahía de Vizcaya, Buruchumea, macallua, Bacalhao, Buru Andia, San Lorenzo Chumea, San Lorenzo Andia, Michele Portu, Opor Portu, Portuchua, Echaide Portu, Ulicillo, Barrachoa, Ederra, Auguchan, Antón Portu, Biarritz y otros. Esta tradición de los viajes vascos pre-colombinos, transmitida oralmente, pues su civilización era esencialmente oral, presenta un rebrote en 1775; un escrito de la comunidad de San Juan de Luz y Ciburu al alcalde de la ciudad normanda de Dieppe. En este escrito que se conserva en el archivo de los Bajos Pirineos, c. 336, afirma una vez más la presencia vasca en América del Norte 120 años antes que Colón. Los autores del escrito se apoyan en los escritos flamencos Corneille Wisfler y Antoine Magin.

La rigurosa crítica histórica combatió esta temprana presencia vasca en América alegando la falta de documentación de la época. Pero el historiador medieval prueba, de un modo terminante, que los pescadores de ballenas y bacalao llegaban en sus excursiones al noroeste de Islandia y a las costas de América (Antilla) en el año 1414 (mapa de Viladestes, de esta fecha, y globo de Behaim, de 1492), y que en 1436 (mapa de Andrea Bianco) ya conocían la isla Stokafixe -bacalao- (Terranova). En su bella y exhaustiva obra Primitivos Navegantes Vascos (Ekin. Buenos Aires, 1942), Enrique de Gandía termina su investigación con estas autorizadas palabras:

"estas conclusiones presentan a los navegantes vascos como los más osados de la Edad Media y los primeros que llegaron a las costas de Terranova antes de 1436".

El primer viaje de Cristóbal Colón, desde Palos, presentó las naturales dificultades de un viaje a lo desconocido, concretados en la abierta resistencia de los hermano Quintero, propietarios de La Pinta y la cooperación de los hermanos Pinzón, propietarios de La Niña. Para evitar el embargo de La Pinta, los Pinzón se hicieron cargo de ella. El otro marino requerido, Juan Vizcaíno o Juan de Lacosa, el mejor marino de su época, dueño de la Santa María (Mari Galante), aceptó enseguida la petición de Colón. Esta nave vasca, de doble tonelaje que las otras, fue la elegida por Colón para Capitana. El piloto y propietario, Juan de Lacosa, llevaba su propia tripulación, siendo paisanos suyos los ayudantes más próximos: Pedro Bilbao, Juan de Urtubia y el contramaestre Chachu (Juan Lequeiti).

También era de linaje vasco el alguacil mayor Diego de Arana, hijo de un hermano de Beatriz de Arana. Por encima de las fantásticas teorías sobre el origen de Cristóbal Colón, emerge este hecho singular y cierto: acuerdo inmediato de Colón con Juan de Lacosa o Juan Vizcaíno y entronque con la familia Arana. Estos hechos y otros que no caben en esta síntesis, hacen pensar en una real convivencia de Colón con elementos vascos. Jon Bilbao ("Vascos en Cuba") aporta nuevos nombres de vascos que realizaron este primer viaje: el contramaestre Chanchu era hijo de Catalina de Deva; Domingo Lequeitio, hijo de María Vizcarra; Domingo de Achia, de Ispáster, tonelero; Martín de Urtubia, grumete, de nachitua; Lope, calafate, de Erandio; Juan martín de Açoque, marinero, de Deva; Juan Ruiz de la Peña, vizcaíno; Pedro Arraes y su hijo Juan Arraes; Domingo de Bermeo; Francisco de Vergara y Juan Pérez Vizcaíno, calafate. La travesía duró desde el 3 de agosto de 1492 al 12 de octubre del mismo año, habiéndose tocado tierra en la isla Guanhani (Watling) del actual en Cuba y el 6 de diciembre en Quisqueya, bautizada con el nombre de Española, actual Santo Domingo.

En los preparativos para el regreso se perdió la Santa María, que encalló en las costas de Haití. En el segundo viaje de Colón (25 de septiembre de 1493), desde Cádiz, iba como piloto mayor, en la capitana, Juan de Lacosa. Esta nave se llamaba La Niña como la del primer viaje. Se exploraron las pequeñas Antillas, Puerto Rico y Jamaica. Citamos algunos vascos: Lope de Olano y Martín Zamudio, pilotos; Sebastián Olano, receptor de la armada; Fernando Guevara, Luis Arteaga, Bartolomé Salcedo, Miguel Muncharaz y Francisco Garay. Colón regresó en marzo de 1496. El tercer viaje (30 de mayo de 1498) salió de Sanlúcar con seis navíos, cuatro de ellos pilotados por vascos. Reconocieron Trinidad y costas de Venezuela. En este viaje no iba Lacosa. Pero podemos citar a los vascos Lope de Olano, Pedro de Arana, Pedro Ledesma, Martín de Arriarán y Bernardo de Ibarra, secretario de Colón.

Colón regresó a España cargado de cadenas, por orden de Bobadilla, Comendador de Calatrava, enviado real. La razón se impone de nuevo y el almirante parte de Sevilla en su cuarto viaje, el 13 de abril de 1502, que será el último. La expedición consta de cuatro navíos, uno de ellos La Vizcaína, propiedad de Xoan Doquiba u Orquina, vecino de Guetaria (Gipuzkoa). La capitana era la nave La Santiago, pilotada por el vasco Pedro de Ledesma. La Vizcaína se perdió en el viaje a América Central. En la Relación de la gente e navíos que llevó en el viaje a descubrir el almirante don Cristóbal Colón, Navarrete, I-410-416 (J. Bilbao, obra citada), se nombran los siguientes vascos: Martín de Fuenterrabía, contramaestre de La Vizcaína; Martín de Arrieta, tonelero; Domingo Vizcaíno y Domingo de Arana, calafates; Machín, carpintero; Pedro de Maya y Martín de Atin, marineros; Diego de Portugalete, Juan Zamudio, Miguel de Lariaga, Bartolomé de Alza, Pascual de Anzuriaga, Antón Chavarrin y Antonio Arce, grumetes; Cheneco o Cheneto, pajes y Gonzalo de Salazar, trompeta. En este viaje Colón llevó consigo a su hijo Fernando Colón Arana, que entonces era un niño. La expedición exploró las costas de Centro América y sufrió grandes penalidades. Estaba de vuelta en Cádiz, en 1504, pocos días antes de morir la reina Isabel.

Fuerte Navidad. Primera colonia en América

El día 24 de diciembre de 1492 naufraga la Santa María en las costas de Haití. Colón ya no disponía sino de La Niña, pues La Pinta, por ciertas desavenencias con el almirante se había vuelto a España. Con los hombres que no podían embarcar y los que así lo quisieron, fundó Fuerte Navidad. Quedaron allí 40 hombres al mando de Diego de Arana. Entre ellos había un grupo de vizcaínos de la zona de Lequeitio. Aprovechando sus desavenencias los indios arrasaron la colonia. Cuando volvió Colón en su segundo viaje no encontró ningún superviviente.

El insigne cartógrafo y navegante Juan de Lacosa o Juan Vizcaíno, además de sus dos viajes descubridores con Colón, realizó otros cinco, (La existencia de dos Juan de Lacosa es controversia que remitimos a la biografía de Juan de Lacosa), en total siete viajes. En su tercer viaje, con Ojeda (1499-1500), en el que iba también Américo Vespucio, llegó a las bocas del Amazonas, Guayanas, bocas del Orinoco, islas Margarita y Trinidad, costa de Venezuela hasta Colombia, efectuando el descubrimiento del lago Maracaibo y recorriéndolo totalmente. En este viaje fue el primer marino que pasó la línea equinoccial en los mares del Nuevo Mundo. Recorrió toda la costa americana hasta el río Misissippi, trazó su inmortal mapa que terminaría este mismo año y dio nombre a Venezuela.

Este país lo reconoce en la actualidad como su descubridor y padrino. El mapa de Lacosa marca el inicio de la cartografía americana. Autores como Crone lo estudian detalladamente. Su cuarto viaje, con Bastidas (1501), es una exploración de la costa de Venezuela, que ya conocía. Regresó en 1503. En el quinto viaje (1504) fue con cuatro barcos, como Capitán General de la expedición. De piloto mayor iba el vasco Pedro de Ledesma. Descubrió nuevas tierras y recorrió las islas de las Perlas, golfo de Uraba, Trinidad, Margarita, golfo de Cumaná, Cartagena y el Darién. Regresó el año 1506. En el sexto viaje (1507), con Bastidas, recorrió las costas e interior de Panamá volviendo en 1508. En su séptimo y último viaje (1509, con Ojeda), murió a manos de los indios en Turbaco, al interior de la costa de Cartagena.

Desde el primer viaje de Colón, como ya hemos visto, los vascos aparecen embarcados en la compleja empresa americana de exploración, conquista y colonización. En 1496 regresó Colón a España dejando a su hermano Bartolomé Colón como Adelantado y representante personal en Santo Domingo. Al año de esta partida estalla la rebelión (1497) contra la tiranía de los Colón. Los jefes de esta primera revuelta americana eran el alcalde mayor Francisco Roldán y los vascos Adrián de Muxica, Pedro de Gámiz y Diego de Escobar (J. Galíndez: Los Vascos en la primera colonia del Nuevo Mundo; E. de Gandía: Orígenes de la Democracia Americana). La llegada de Cristóbal Colón (1498) pone fin a esta rebeldía y se firman las paces.

Por este tiempo aparece en escena otro vasco, Hernando de Guevara, primo de Múxica, primer europeo que se casa con una princesa india. Su nombre es Higuemota y es hija de la reina Anacaona, de la tribu de Jaragua. El alcalde Roldán, ahora fiel a los Colón, conmina a Guevara para que repudie a la princesa. El vasco persiste y es encerrado en la fortaleza de Santo Domingo. Su primero Adrián de Múxica se subleva al mando de los suyos e intenta libertar a su familiar, pero Colón reprime con energía esta segunda sublevación y ejecuta a Múxica, lanzándolo desde las almenas de la fortaleza. Pocos días después llega Bobadilla, enviado real, liberta a Guevara y a otros detenidos y envía a Colón a la península encadenado.

En 1503, la princesa Higuemota, doña Ana de Guevara, ya es viuda. Seis años después muere consumida de dolor. El vasco Guevara, según los cronistas de la época, era mozo de buena familia y de galana apariencia. Dejaba una hija, la princesa Mencia, que casó con el gran cacique Guarocuya. Este caudillo indio tendría en jaque a los conquistadores durante casi once años (1522-1533), y les arrancaría el primer tratado de paz americano en defensa de la libertad indígena. La princesa Mencia está enterrada en la derruida iglesia de Boya. Su abuela, la reina Anacaona, había sido ignominiosamente ahorcada en 1503 por el gobernador Ovando, en la plaza de Santo Domingo. Luis de Arriaga, de origen vasco, que había ido a Santo Domingo en el segundo viaje de Colón, en 1493, consiguió de la reina Isabel la Católica una capitulación (1501) para colonizar la isla con 200 colonos casados vizcaínos.

Debía fundar 4 villas de 50 vecinos cada una (Ispizua). Por esta capitulación los vizcaínos tendrían que estar 5 años por lo menos en Santo Domingo. Esta acta sirvió de base para capitulaciones similares. Las cuarenta familias que consiguió Arriaga ni fueron vizcaínas ni cumplieron su cometido; corrieron la suerte de los demás aventureros. Las familias vascas no fueron porque desconfiaban de las franquezas y libertades escritas en la capitulación. En 1504 Diego de Arriaga era regidor de Azúa. En 1510 llegan a la Española varios maestros canteros y oficiales obreros al mando del maestro mayor de Santa María la Mayor de Sevilla, Alonso Rodríguez, para terminar la iglesia de Santo Domingo. Los maestros canteros eran Juan Herrera, de Sevilla y Hortuño de Bretendón, de Bilbao. Entre los obreros son vascos Fortuño de Arteaga y Pedro Matienzo. Iban en la nao Santa María, cuyo patrón era el guipuzcoano Juan Camargo y escribano Domingo de Bidania.

El primero que construyó una casa de piedra fue Frnacisco Garay, que luego fue gobernador de Jamaica, el de las expediciones a la Florida y al Pánuco. La Española era una base de expediciones de toda clase. Por esto pasaron por ella muchos vascos que después aparecen en las empresas continentales. Tenían intereses en esta isla Juan de Lacosa, Lope de Olano, Juan Martínez de Zamudio, Pedro de Arbolancha (1502), etc. Este bilbaíno fue el que dio al rey la noticia del descubrimiento del pacífico por Balboa. Llegó en persona a la corte, con un rico presente en perlas que enviaba Núñez de Balboa. En 1525 envía a controlar sus negocios de la Española, pues residía ya en Sevilla, a Francisco de Arista y Pedro de Bidaguren.

Otros vascos afincados en la isla, en este siglo son: el licenciado Alonso de Zuazo, Diego de Leguizamón, Matías Ortiz de Eibar (1511), Juan de Eibar, María Ortiz de Eibar, Juan de Aréchaga, Pedro de Eibar, Juan Ochoa de Zubicoa, Pedro de Oñate, Clemente López de Ochandiano, Sancho Ortiz de Urrutia y Martín de Arraga. La mayoría de ellos eran comerciantes y apoderados de vascos avecindados en Sevilla. La lista de vascos en Santo Domingo se alarga: Cristóbal de Vergara, Bernardino de Gamarra, Juan Loyno de Vergara, Pedro de Arana, Jorge de Vitoria, Lorenzo Zozo, Juan de Celaya, Martín de Isasaga, Pedro de Marquina, Francisco de Otalora y otros. La obra Vascos en Cuba, de Jon Bilbao aporta datos abundantes sobre este tema.

Descubierta Cuba por Colón en su primer viaje (1492), se conserva la lista de los vascos que le acompañaban. En consecuencia, la presencia vasca en Cuba coincide con su descubrimiento, afirmación que se puede extender a toda la geografía americana. La exploración de las costas de Cuba por Colón en su segundo viaje origina un curioso documento, el Acta de Continentalidad de Cuba, que se hizo firmar incluso a Juan de Lacosa, el 12 de junio de 1494. Pero Lacosa, en su viaje de 1499 con Ojeda, termina de dibujar su célebre mapa que muestra al mundo en 1500. En él perfila perfectamente la isla de Cuba. Tenemos pues a Juan de Lacosa, o Juan Vizcaíno, autor del primer mapa de América e introductor de Cuba, con su real fisonomía insular, en la cartografía mundial. En 1508 la exploró de nuevo Sebastián de Ocampo. En 1511, Diego Colón, gobernador de la Española, envía a Diego de Velázquez con encargo de poblarla. Santo Domingo era, como hemos dicho, la base de donde salían conquistadores, evangelizadores y colonos para Puerto Rico, Cuba Trinidad, Jamaica, otras islas y tierra firme. Velázquez tenía consigo, en un puesto de confianza a Juan de Aguirre.

Por esto, no le dejó ir con Cortés a Méjico, aunque debió ir con Narváez. Acompañaban también a Velázquez, entre otros, Francisco de Berrio, el célebre P. Bartolomé de las Casas y tras éste su amigo, el vasco Pedro de Rentería, que forjaba planes para salvar a la estirpe india. Llegó a planear la fundación de un colegio donde se recogería a los niños. El P. las Casas preparaba ya su campaña contra las encomiendas. Pedro de Rentería puso a su disposición todos sus bienes de una manera efectiva. Antes de su primer sermón en favor de los indios, por consejo del vasco, el P. las Casas había renunciado a su encomienda que tenía en Cuba.

A esta defensa del indígena por Las Casas y Rentería le seguirían: en Méjico, las de Fray Juan de Zumárraga y Fray Jerónimo de Mendieta; en Santo Domingo, y después en Méjico, la del licenciado Alonso de Zuazo, expulsado en ausencia de Cortés; en Chile, las de Martín Ruiz de Gamboa y Alonso de Ercilla y en Brasil la del P. José de Anchieta.

Borinquen. Fue conquistada por Juan Ponce de León que ha había reconocido en 1508. Fue relevado de su empresa por Diego Colón, pero en 1510 vuelve de nuevo a su gobernación. Funda ciudades y tiene que afrontar una sublevación general de los indígenas. En estas luchas se distinguen Diego de Salazar, Miguel del Teso y Luis de Añasco. Esta dura represión causó su destitución. El primer colono que explotó varias industrias agrícolas fue Juan Mejía Guiluz o Eguiluz.

Fue conquistada por Juan Esquivel, pero debió su prosperidad a Francisco de Garay con sus explotaciones agrícolas y ganaderas. En 1518 era Francisco de Garay gobernador de Jamaica. Cuba, al igual que Santo Domingo, se convertiría en base de expediciones a tierra firme. En 1517 tres vecinos de Santiago de Cuba, entre los que se contaba Lope Ochoa de Salcedo, organizan una expedición al Yucatán con dos navíos y un bergantín. La expedición fue un fracaso y regresaron derrotados. Consolidada la conquista de Cuba, se organiza la expedición de Hernán Cortés a Méjico (1519). Tras él irían Pánfilo de Narváez y otros. Y hasta de Jamaica partirían al Pánuco (Méjico actual) las naves de Francisco de Garay. La introducción de negros en Cuba, en las vegas de Vuelta Abajo, fue obra de Sancho de Alquizar, pero ya en 1616. Anteriormente había sido gobernador de Caracas y bajo su mando en Cuba se inicia el auge del contrabando.

Diego de Velasco, gobernador de Cuba, por consejo de Amador de Láriz, contador del rey, nombra a Hernán Cortés como jefe de la expedición para la conquista de Méjico. La partida se efectúa el 18 de febrero de 1519. Llevaba bajo su mando 600 hombres y la primera villa fundada en territorio del actual Méjico fue Villa Rica de la Veracruz. Al organizar el ayuntamiento eligió para alguacil mayor a Juan Ochoa de Elexalde, de Salinas de Léniz. En este ejército expedicionario iban los capitanes Cristóbal y Martín de Gamboa, el durangués Andrés de Monjarraz, el cabo Amador de Láriz (ya citado) y el encargado de la artillería capitán Francisco de Orozco. Antonio Solís en su Historia de la Conquista de Méjico cita a "Martín López, vizcaíno de nación, que iba como cabo principal".

Era habilísimo constructor de embarcaciones y fue principal en la conquista de la ciudad de Méjico. La primera entrada de Hernán Cortés a la ciudad de Méjico fue el 8 de noviembre de 1519. El emperador azteca, Moctezuma, le hizo un gran recibimiento, desplegando ante él y sus soldados todo el esplendor de la corte, dando a Hernán Cortés y sus hombres un espléndido alojamiento. Los expedicionarios tuvieron ocasión de ver los palacios reales, el zoológico del emperador, los templos, los mercados, toda la riqueza y el arte de la gran urbe. Y también las defensas de la ciudad que sus habitantes creían inexpugnable por su excepcional situación en el lago, defendida por una inmensa flota de piraguas o canoas.

El tesoro que, como acto de vasallaje al rey de España entregó Moctezuma ascendía a 600.000 pesos reducidos a barras de oro, aparte las primorosas joyas y otras obras de arte diversas. Cortés, ante la llegada de Narváez, enviado de Velázquez para combatirle, abandona la capital, dejando una pequeña guarnición al mando de Alvarado. Se apodera de Narváez por sorpresa e incorpora la tropa a sus fuerzas. Vuelve de nuevo a Méjico, ahora al frente de 1.000 españoles y 2.000 tlascaltecas aliados. La táctica de Cortés de ayudar a los enemigos de la hegemonía azteca estaba dando sus frutos. Encuentra la ciudad en plena efervescencia guerrera. Moctezuma que guardan los españoles como rehén, es impotente.

El poco tacto de Alvarado había provocado las hostilidades contra los invasores. El pueblo se rebela contra Moctezuma cuando aparece con los españoles en una terraza intentando pacificarlos. Herido en la cabeza por las pedradas y flechazos de la multitud muere, dejando paso a Cuauhtémoc que ya había sido elegido jefe por los descontentos. Hernán Cortés intenta someter la ciudad pero fracasa ante la defensa mejicana que se efectúa casa por casa, desde las terrazas y desde los canales. En estas luchas callejeras mueren Amador de Láriz y un soldado llamado Lazcano. El mismo Hernán Cortés es salvado por Cristóbal de Olea. El 30 de junio de 1520 se decide la evacuación de la ciudad. Es la Noche Triste en que los expedicionarios pierden de 600 a 800 hombres y varios miles de indios aliados. Se rehace en Otumba donde obtiene una gran victoria junto con sus aliados tlascaltecas.

Pronto madura su plan para la conquista definitiva y Cortés va sometiendo una tras otra las ciudades que rodeas a la capital. Para que su plan pueda realizarse tiene con él a ese famoso Martín López, "vizcaíno de nación", habilísimo constructor de embarcaciones que prepara en Tlascala las piezas de trece bergantines, que trasladan a hombros de 8.000 indios hasta las orillas del lago. La imponente caravana iba protegida por 200 españoles y varias compañías tlascaltecas. La pericia de Martín López se manifiesta ahora en Tezcuco, donde en veinte días puso en marcha la complicada tarea de armar los bergantines e ir echándolos al agua. Cada uno fue equipado con 25 españoles, combatientes, doce remeros y un cañón. Esta fuerza, por su movilidad que le permitía controlar el lago, fue decisiva. El sitio de la ciudad duró 93 días. Y fue tomada sin rendición el día 13 de agosto de 1521, cayendo prisionero Cuauhtémoc o Guatimozin.

Según V. Lascurain en Bol. Amer. E.V., fueron también a Méjico en los primeros años: Gregorio de Monjarras; Martín Ruiz de Monjarraz, que murió en combate, de Durango; el ya citado capitán Andrés de Monjarraz, sobrino del anterior, encargado por Cortés de la vigilancia de Moctezuma cuando era prisionero de los españoles; Juan de Montano, de Portugalete, alférez de Pedro de Alvarado en el sitio de Méjico; Diego de Motrico, marino y Alonso de Motrico que también llegó con Cortés; Francisco Martín, vizcaíno que llegó con Narváez; capitán Diego de Ordás, leonés, originario de las Encartaciones; Diego de Orduña, de cargos públicos; Francisco de Orduña, "el viejo", originario de Vizcaya, conquistador, regidor de la villa de Tepeaca en 1520, secretario de Cortés, secretario del Cabildo de la ciudad de Méjico en 1524; Juan de Orozco llegado con Narváez; Diego de Olarte, llegado con Cortés, que se hizo fraile, dedicándose a la evangelización; Juan de Ochoa, que llegó en la expedición de Garay; Gonzalo Ochoa, paje de Cortés, hombre rico que al terminar la conquista estuvo al cuidado de los bienes de Cortés; Martín de San Juan, de Irún, maestre de navío llegado con Garay; Andrés y Diego de Sopuerta, venidos con Cortés; Juan de Susmiaga, llegado con Narváez; Juan de San Sebastián y Pedro de Urbieta, llegados ambos con Cortés; Antón de Torrate o Torraeta y Gonzalo de Urriola, con Narváez; Juan de Ugarte, de Llodio, que llegó en las primeras expediciones; Juan Ruiz de Viana, navarro; Pedro Vizcaíno, de Bilbao y Miguel de Veraza, que llegaron a Méjico con Cortés; Juan de Zamudio, llegado con Cortés, fue señor de Piaxtla y más tarde apoderado de Cortés, en Panamá; Juan de Zubia, de Oñate, que llegó con Narváez, estuvo, como la mayoría de los enumerados en la conquista de la ciudad de Méjico y en otras expediciones. La lista sería interminable y no cabría en esta síntesis; se completa en los epígrafes siguientes relativos a la conquista de otras partes del actual Méjico.

Había llegado a América en el segundo viaje de Colón. Primer expedicionario que descubre minas de oro en América (Santo Domingo), se había convertido en un rico hacendado en Jamaica, Santo Domingo y Puerto Rico. En 1519 armó tres naves y las envió al mando de Alonso Alvarez de Pineda para buscar un paso por La Florida (Balboa ya había descubierto el Pacífico en 1513). Pineda comprueba que la Florida es península y recorre toda la costa de Florida a Méjico. Las expediciones de Garay chocaron con Cortés en la región de Pánuco (rica en oro), por motivos jurisdiccionales. A las Capitulaciones de Garay los representantes de Cortés opusieron una Real Cédula. El vasco perdió 11 buques y toda su fortuna. Murió arruinado, en Méjico (1524?), poco tiempo después de haber asistido a misa con Cortés. En 1527 la disputada región fue separada de Méjico, temporalmente con el nombre de Victoria Garayana. Hoy día lleva su antiguo nombre de Pánuco.

Cristóbal de Oñate conquista lo que se llamó Nueva Galicia. Funda la villa Espíritu Santo, que cambia de sede cuatro veces hasta ocupar la de la actual Guadalajara, vuelta a fundar por el virrey Mendoza. Actualmente Guadalajara es la segunda ciudad de Méjico con un millón de habitantes. En estas conquistas y fundaciones participan numerosos vascos: Santiago Aguirre, Jerónimo E. Arceniega, Juan Anuncibay, Iñigo P. de Anuncibay, Domingo Arteaga, Alfonso Gaztañaga, Diego de Ibarra, Manuel de Ibarra, Juan Labastida, Miguel Landeta, Diego Mendoza, Juan Oñate (hermano de Cristóbal), Jerónimo Orozco, Martín de Rentería, Juan Salcedo, Juan Samaniego, Juan Tolosa, Andrés de Urdaneta, Ortiz de Zúñiga y otros. En esta época Cristóbal de Oñate había mandado a Juan de Tolosa a vigilar a los zapotecas. Con ciento cincuenta hombres llegó hasta el cerro de Bufa donde descubrió importantes yacimientos de plata. Cristóbal de Oñate obtuvo autorización para fundar la ciudad de Zacatecas y lo hizo el 20 de enero, con sus capitanes Juan de Tolosa, Diego de Ibarra y Baltzar de Tremiño. Los dos primeros ya sabemos que eran originarios de los pueblos de su apellido e Ibarra de Eibar.

"El descrubrimiento y fundación de Zacatecas, fue, como más tarde el de las minas de Guanjuato, un sólido punto de apoyo para la economía colonial. La necesidad de asegurar su normal explotación permitió impulsar la colonización hacia el Norte, buscando una especie de cobertura geográfica de las minas. Estas produjeron en el primer siglo de explotación, trescientos millones de pesos, equivalentes a más de tres mil de la actualidad".

(V. Lascurain. "Boletín Americano de Estudios Vascos".

Los linajes de Oñate, Ibarra y Tolosa crecen y se alían con otros hasta formar una poderosa capa social que establece los fundamentos del progreso de estas comarcas.

El estado actual de Durango fue conquistado y colonizado pacíficamente por Francisco de Ibarra, sobrino de Miguel y Diego de Ibarra. Fundó también su capital Durango que actualmente tiene 100.000 habitantes.

El vizcaíno fray Juan de Zumárraga (Durango) fue nombrado obispo de Méjico en enero de 1528. En 1547 era ya arzobispo. Hizo una gran labor social y cultural e introdujo la primera imprenta. En 20 años de labor incesante fundó escuelas, hospitales, asilos, introdujo árboles frutales que llevaba del País Vasco y sobre todo, protegió a los indios y luchó incansablemente contra los atropellos de la Audiencia. A sus sugerencias se debe la creación de los virreinatos de América.

A finales del siglo XVI Sebastián Vizcaíno explora las costas de la alta y baja California. En la baja California existe una bahía que lleva su nombre. En el año 1596 había fundado la ciudad de La Paz, para la pesca de perlas. El segundo viaje de Sebastián Vizcaíno, desde el 5 de mayo de 1602 al 21 de marzo de 1603, se inicia en Acapulco y llega hasta el cabo Mendocino. La Relación o Diario que el Instituto Histórico de Marina nos presenta en su tomo IV de Colección de Diarios y Relaciones para la Historia de los Viajes y Descubrimientos es de gran interés. En la lista de personas que iban a bordo de los "dos navíos, una fragata y un barco longo" sólo aparecen los vascos Sebastián vizcaíno, el General, y "Don Juan Vizcaíno, su hijo". Puede serlo también el sargento Miguel de Legar y algunos tripulantes, cuyos nombres no constan y posiblemente alguno de los frailes que en la Relación usan sólo el nombre religioso.

En esta minuciosa exploración siembra de nombres la costa que estaba muy poblada de indios. Sólo remarcaremos los dos más importantes: San Diego, ensenada "que halló ser la mejor y capaz para todos géneros de navíos", Monterrey, "un puerto el mejor que se pueda desear". No pudieron penetrar en la bahía de San Francisco que aun no conocían:

"dimos fondo aunque de mar en fuera, con intento de que otro día se saltase a tierra, mas al amanecer nos dio el viento terral de que nos obligó a hacernos a la vela".

A su regreso, con todos los tripulantes enfermos, desembarcó en la costa de Masatlán con cinco soldados, los únicos que, con Sebastián Vizcaíno, podían aún tenerse en pie, que se perdieron. A punto de perecer de hambre encontraron una recua con su arriero que los auxilió y encaminó al pueblo de Sacanta, jurisdicción de la villa de San Sebastián. Fueron abastecidos con variados alimentos por el alcalde mayor Martín Ruiz de Aguirre. Entre los alimentos había "una frutilla a modo de piñuelas" que curó el escorbuto de los tripulantes. Esta ayuda del alcalde vasco permitió al General llegar a Acapulco en la fecha indicada. Otro navegante vasco por estos mares es Juan de Iturbe. En sus dos viajes de 1615 y 1616 recorre las costas hasta el fondo del golfo de California. En 1717, el misionero Juan de Ugarte, continuador de la obra del P. Salvatierra, enseña la agricultura a los indios.

La bahía de San Diego y sus tierras fueron descubiertas y bautizadas por el vasco Sebastián Vizcaíno el 12 de noviembre de 1602. En la "Relación o Diario muy circunstanciado del viaje que hizo el General Sebastián Vizcaíno...", publicado por el Instituto Histórico de Marina, en su "Colección de Diarios y Relaciones..." (tomo IV), pueden leerse los detalles de este desembarco:

"... y a 12 del dicho mes que fue día del Glorioso San Diego, saltó en tierra el General, Almirante, Religiosos, Capitanes y Alféreces y casi toda la gente; hízose barraca, díjose misa, celebrose la fiesta del Señor San Diego y acabada, hizo Junta el General sobre lo que se había de hacer en este puerto...".

Describe su viaje por la bahía:

"... que halló ser la mejor y capaz para todos géneros de navíos y más seguros que en el Ferrol, ni Acapulco, y más para dar carena, que los pueden poner en seco en lama con la creciente, y de menguante sacallos, aunque sean de mil toneladas...".

Al final de la relación se lee: "... púsosele por nombre a este puerto, el de San Diego". Sin embargo, en 1969, se celebró el 2.º centenario de su fundación y no se hizo mención del vasco Sebastián Vizcaíno que la había descubierto y bautizado 167 años antes que Fray Junípero Serra. Este fundó su misión de San Diego de Alcalá el 16 de julío de 1769.

Juan de Oñate, hijo de Cristóbal de Oñate, es ante todo un colonizador y explorador. Su familia se había enriquecido con las minas de plata de Zacatecas. En su expedición inicial gastó lo equivalente a un millón de dólares (C. F. Lummis). Le acompañaban, además de soldados, misioneros y colonos, los cuatro hermanos Zaldívar, parientes suyos, originarios de Vitoria. Los más famosos de ellos fueron Juan y Vicente Zaldívar. El primero había sido muerto a traición en la ciudad india de Acoma. Su hermano Vicente, a pesar de ser considerada como inexpugnable, la tomó y destruyó. Juan de Oñate llegó en sus exploraciones a California, Arizona y posiblemente hasta Colorado y Nebrasca. Fundó las ciudades de San Gabriel, en 1599, San Francisco en 1605 y unos 112 pueblos.

La primera iglesia de los Estados Unidos la fundaron los misioneros que iban con Oñate, en San Gabriel. Fray Antonio de Arqueaga construye en 1629 la iglesia de San Antonio de Senecu. Por este tiempo se construyó también la de Picuries, en las montañas del norte, y en ella fue enterrado Fray Ascensión de Zárate. Otro religioso, Fray Jerónimo de Zárate, en su informe de 1630, hace un censo de la población, pueblos y misiones (Diccionario de Historia de España. Rev. Occidente). Una expedición tardía fue la del capitán Juan Bautista Anza a las Rocosas, en 1779.

Este territorio fue descubierto por el piloto Juan de Lacosa (Juan Vizcaíno) en su viaje con Rodrigo de Bastidas en 1501. Su expedición lo recorrió de Este a Oeste y en 1502 Cristóbal Colón intentó poblarlo. En estas costas, cerca de Cartagena, el ilustre cartógrafo Juan de Lacosa murió combatiendo con los indios el año 1509, durante su viaje con Ojeda. En 1510 Vasco Núñez de Balboa, Fernando de Enciso y soldados supervivientes de la expedición Lacosa-Ojeda, fundan Santa María del Darién. sus primeros alcalde son Vasco Núñez de Balboa y el bilbaíno Martín Sánchez de Zamudio. Este último desempeña a la vez el cargo de Veedor de Fundiciones. Zamudio había sido en 1498 Alcalde de Fuero en Bilbao y después Oficial de la Casa de Contratación de Sevilla. Esta entidad, que centralizaba todo el comercio con América, servía de trampolín para saltar el océano. En 1513 Vasco Núñez de Balboa descubre el océano Pacífico. Entre sus acompañantes iban algunos vascos. Conocemos los nombres de Blas de Atienza y Juan A. Baracaldo, los primeros europeos que pisaban aquellas playas.

Había que revisar el acta del escribano Valderrábano para saber exactamente qué vascos iban en la expedición. El vasco Lope de Olano tenía su hacienda en Acla y había construido una fortaleza. Los indios arrasaron el pueblo y mataron a Olano a fines de 1516 o principios de 1517. Cuando Balboa volvió del descubrimiento proyectaba la construcción de naves para seguir sus exploraciones por el nuevo océano. Desde Acla que había sido reconstruida se llevarían los materiales preparados para armar las naves hasta el Pacífico. Pascual de Andagoya le ayudó en esta tarea. Cuenta estos detalles en su famosa Relación. Tras grandes penalidades llevaron los materiales de un océano al otro y construyeron la primera flota del Pacífico. pero los materiales se echaron a perder y justamente pudieron llegar a las islas de las Perlas.

En adelante, se construyeron en las orillas del Pacífico. Balboa envió a España al naviero bilbaíno Pedro de Arbolancha, su amigo, con la noticia del descubrimiento y perlas para los reyes. En 1519 Balboa fue procesado y decapitado por su suegro el injusto gobernador Pedrarias Dávila. El gobernador tomó posesión de las costas del Pacífico y de la flota de Balboa, en nombre de los reyes de Castilla. Asistieron Pascual de Andagoya que, como se sabe, fue el cronista de la primera historia de estas tierras; Juan de Castañeda, piloto, descubridor, naviero y estanciero; Juan de Abendaño que después ayudó a Pizarro en la conquista del Perú; Martín Cote, guipuzcoano, que figurará en las luchas de pizarristas y almagristas; Andrés Garaite y otros. Entre los primeros pobladores están Diego de Esquivel, el primero en utilizar el río Chagres como vía comercial, marcando la ruta que siglos después sería el canal de Panamá; el Dean Juan Pérez de Zalduendo, Lorenzo Galarza y Rodrigo de Utrico.

El emperador encargó a P. de Andagoya un estudio para abrir un canal interoceánico y estuvo encargado de habilitar el Chagres para la navegación. En 1516 la expedición de Gaspar de Espinosa parte de la costa del Pacífico y diversas regiones del interior. Andagoya es el fiel cronista de los descubrimientos en su Relación de los sucesos de Pedrarias Dávila. Entre los expedicionarios va el capitán Martín de Esarte, que sería navarro, pues este apellido existe en Salazar. En la segunda expedición de G. Espinosa hasta la actual Costa Rica, iban, además del piloto Castañeda, Martín de Murga, Lorenzo de Galarza, Beltrán de Guevara, Blas de Atienza, Diego de Ayala, Pedro de Lazcano, Juan de Salcedo y el infatigable Pascual de Andagoya que describe las tierras que descubren. Fue fundada Panamá el 15 de agosto de 1519, siendo gobernador Pedrarias Dávila, por el ya citado Gaspar de Espinosa. Hasta 1521 no se elige el primer ayuntamiento, siendo uno de los alcaldes el alavés Pascual de Andagoya. Uno de los pobladores iniciales fue Rodrigo de Lazcano que llegó en 1520 y era de la casa de Lazcano, en Guipúzcoa.

El año 1522 llega el licenciado Salaya o Celaya con el cargo de Alcalde mayor de la costa y mar del Sur. Por cédulas de 1535 y 1537 se funda la Audiencia y Chancillería Real de Panamá o tierra Firme a la que se agregaban, en 1539, las regiones de Nicaragua, Castilla del Oro y todo el resto del continente austral. (Diccionario de Historia de España. Revista Occidente). Al cobrar importancia el Perú, en 1544 es trasladada a Comayagua con el título de Audiencia de los Confines y en 1549 a Guatemala. En 1565 se restituye a Panamá con jurisdicción sobre Castilla del Oro, siendo Alguacil mayor de Corte Nicolás López de Isaga, que tenía el mismo cargo en 1542. Era Presidente de la Audiencia en 1570 Gabriel de Loarte. Receptores, Santiago de Orduña y Bartolomé de Vergara. En 1595 el alguacil de la Audiencia, Jerónimo de Zuazo, con el grado de Maestre de Campo combatió al pirata Drake. En 1607 era Contador Juan Pérez de Lazcano y Tesorero Juan de Ibarra; en 1618, Teniente de Escribano de Castilla del Oro, Pedro de Jáuregui.

El tráfico por Panamá era el más intenso del continente. En 1596, Francisco de Eraso tenía una flota de noventa y nueve naves. Y la de Miguel de Eraso era de ochenta y cinco. Los navieros vascos movían casi todo el tráfico marítimo de América. La flota que llegaba de la península esperaba en Cartagena (Colombia actual) el aviso de la llegada a Panamá de la del Pacífico. En Portobelo, al arribo de las naves de Cartagena, se personaba el presidente de la Audiencia de Panamá y se reunía en la nave capitana con el General de galeones y dos diputados representantes del comercio de Portobelo y Panamá. Allí se determinaba el precio de las mercancías, sin que nadie pudiera alterarlos. Allí se juntaban las riquezas de América y Europa: por las calles y plazas se veían los cajones de oro y plata. Las recuas de mulas, de hasta cien animales, hacían el tráfico entre los dos puertos, de un océano a otro.

La gran feria duraba sesenta días. Otro naviero vasco importante era Pedro de Arbolancha, bilbaíno, que traficó con América durante 18 años, desde 1496 a 1514, en esta zona americana de los primeros tiempos descubridores. Panamá era escala de conquistadores que partían en dirección norte a Costa Rica y Nicaragua y en dirección sur a toda la América ecuatorial y austral. En 1556 el capitán navarro Pedro de Ursúa se encarga de sofocar la rebelión del reyezuelo negro Bayano. Tras dos años de persecución por las montañas lo apresa y lo manda a España.

La penetración en los actuales países de esta comarca se inicia desde Panamá y desde Méjico. En 1516 la expedición de Gaspar de Espinosa, desde Panamá, descubre las costas de la actual Costa Rica. Figuran en la expedición el capitán Martín de Esarte y el cronista Pascual de Andagoya, que anota lo que más tarde aparece en su Relación. La segunda expedición de Espinosa, en 1519, se realiza en dos bergantines. El piloto mayor es Juan de Castañeda y participa también Andagoya.

En su crónica aparecería la descripción de las nuevas tierras y gentes que vieron en su travesía terrestre de vuelta a Panamá con Espinosa. Ante las acusaciones de crueldad con los nativos, Gaspar de Espinosa levantó una información jurada. La firman, entre otros: Pascual de Andagoya, Diego de Ayala, Rodrigo de Utrico, Pedro de Lazcano, Pedro de Salcedo y Juan Escobar. En 1522, Gil González Dávila y el piloto Niño, exploran las costas e interior de Costa Rica y la actual Nicaragua. La participación vasca es importante. El mismo Gil González lo dice en su carta de 15 de julio de 1520:

"Entre la gente ques muerta desta armada después que salí en estos reinos (Panamá), que son veinte personas, a seydo la mayor parte de ellos vyzcainos (vascos), entre cuales murió el tesorero desta armada que se llamaba Xoan de Valandia (Belandia)".

El creador de Costa Rica, fue el conquistador y colonizador Juan Vázquez Coronado que supo atraerse a los indios. Entre los compañeros de éste se cuenta Alonso de Anguciana de Gamboa, que trazó el plano de la ciudad de Cartago y fue elegido alcalde. En 1573 fue nombrado gobernador Diego de Anguciana de Gamboa que fundó Esparza y trasladó Cartago al lugar definitivo. El navarro Diego de Artieda fue gobernador en 1574 y funda Artieda del Nuevo Reino de Navarra. Se titulaba gobernador de Costa Rica, Nicaragua y Nicoya. Habilitó el primer molino, pues bajo su mandato había empezado a sembrarse trigo en su gobernación. Se conocen los nombres de algunos vascos conquistadores y pobladores de Costa Rica: Juan de Aznar, regidor de Cartago; Juan de Zarate, procurador de la misma ciudad, Juan de Olazabal, Melchor de Salazar y Diego de Zarate (Ispizua).

Guatemala, El Salvador y Honduras

Fueron exploradas y conquistadas desde Méjico. Pedro de Alvarado parte de Méjico, enviado por Cortes, el ano 1523, con 435 hombres y gran cantidad de indios auxiliares. Apoyandose en las rivalidades de los caciques locales, conquista Guatemala y El Salvador en ocho meses. El 25 de Julio funda la ciudad de Santiago de los caballeros de Guatemala. citamos algunos vascos de los muchos que intervinieron: Juan de Jaso, navarro de San Juan Pie de Puerto; Juan de Urbina, alavés, de Zuazo; Francisco de Orduña (el viejo), vizcaino, que había sido secretario de Cortés y que se encuentra en Guatemala en 1530; posiblemente Juan de Rada, navarro al servicio de los Alvarado, que fue con Pedro de Alvarado a la expedicion de Quito y habria de quedarse con Almagro en el Peru.

Fueron tambien con Alvarado, Domingo de Zubizarreta, que fu regidor del primer ayuntamiento que se formó; Francisco de Orozco, el primero que sembró trigo en aquella región; Juan de San Sebastian, Antonio de de Fuenterrabia, Bernardo de Arteaga, etc. Francisco de Orduña a quien ya hemos citado anteriormente, gobernó tiránicamente mientras alvarado se hallaba en España, pero huyó del país cuando este regresó. En la expedicion a las Hibueras u Honduras, con Cortes, aparecen algunos de los numerosos vascos que participaron: Juan de jaso, navarro y Juan de Zubia de Oñate; Juan de Aguirre que habia sido vecino de la isla de Cuba y participado en la conquista de Tenochtitlan (Méjico); el vizcaino Armentia, Anton de Arriaga y Juan Pérez de Arteaga que era un buen intérprete. Pasó también a Honduras Fray Juan Martínez, hijo del orduñés del mismo nombre, franciscano, que destacó como filósofo, teólogo y moralista. Las expediciones al Yucatán de Montejo y otros pioneros llevaban numerosos vascos. Sabemos de Francisco de Arnedo, de Orduña y de Martín de Gervide, de Cortezubi y de otro hermano suyo que murió allí. V. Lascurain: Los primeros vascos pobladores de la Nueva España (Boletín Americano de Estudios Vascos).

Antes que Ponce de León, había explorado esta región el vasco Ortiz de de Matienzo. En las expediciones de Ponce de León (1513 y 1521) intervienen también elementos vascos: los pilotos Juan Pérez de Urtibia y Juan M. Eguiluz. En la de Hernando de Soto (1539), en plan de conquista y colonización, iban también vascos. Pedro de Añasco que había ido al Perú con Alvarado, aparece en esta expedición. Hernando de Soto empleó en ella toda su fortuna, la parte que le tocó en el reparto del tesoro de Atahualpa, más de 17.000 onzas de oro. Su base de operacionesera Cuba, donde quedaba como gobernadora su mujer Isabel de Bobadilla. Soto murió después de muchas penalidades, a orillas del Misissippi. Algunos de sus compañeros lograron sobrevivir y después de recorrer extensas comarcas bajaron por el Misissippi llegando a las costas de Méjico en 1543.

La expedición del general Pero Menéndez de Avilés (1565-1566) lleva también elementos vascos. En una de sus cartas al rey (Florida, II de septiembre de 1565) da una lista de sus capitanes. De nueve que nombra, seis llevan apellido vasco: Diego de Amaya, Pedro Larrandia, Francisco Múgica, Martín Ochoa y Francisco Recalde. Dice además: "También entre esta gente y la que ha de venir de Vizcaya, muchos caballeros bisoños y otros buenos soldados". En otra carta (Matanzas, 5 de diciembre de 1565), dice refiriéndose a sus luchas con los franceses "luteranos" en Florida y su rendición: "y ansi se vinieron todos, sinó fue el que habían elegido por capitán y tres o cuatro que todos eran navarros, criados del príncipe de Condel" (Colección de Diarios y Relaciones para la Historia de los Viajes y Descubrimientos II. Instituto Histórico de Marina). En esta expedición se fundó la ciudad de San Agustín. En estas tierras, que abarcaban extensos territorios fuera de la Florida propiamente dicha, hubo un gobernador vasco, Domingo Martínez de Abendaño y un misionero, P. Fray Francisco de Berascola, de Gordexola (Bizkaia), martirizado por los indios en 1599.

Descubrimiento y Conquista del Perú. El alavés Pascual de Andagoya en 1522, a los veinticuatro años, siendo gobernador de Panamá Pedrarias Dávila, empieza las primeras exploraciones de América del Sur. Pidió licencia "para ir a descubrir al cacique Perú en la costa adelante del golfo de San Miguel". Llegó hasta Cachama, territorio de la tribu de los Cueva. El cacique de Chochama le pidió ayuda contra la gente de Birú que le hacía la guerra. En una semana, con el cacique de Chochama, llegó al Birú, remontó un caudaloso río y sometió a los caciques que estaban en guerra. Aquí tuvo noticias del fabuloso imperio incaico. Náufrago y enfermo, volvió a Panamá con las primeras noticias de aquel país lejano. Ante las nuevas de Andagoya, dos hombres audaces, Pizarro y Almagro, asociados al clérigo Luque, toman en sus manos la empresa del descubrimiento y conquista del nuevo país. Luque, que había prestado algún dinero, pronto abandonó la empresa.

El nombre Perú, que se originó en aquel primer territorio explorado por Andagoya, era extraño al imperio incaico que se denominaba Tahuantinsuyo. Su grave enfermedad le impidió descubrir el fabuloso imperio y quedó como precursor. La primera expedición partió de Panamá en noviembre de 1524. Anduvo por la comarca que había descubierto Andagoya, combatiendo con los indios y el clima. Pero volvió de nuevo a Panamá a reorganizarse. Tras dos años de infructuosas exploraciones, en 1527, Pizarro y sus compañeros están en la isla del Gallo, maltrechos y hambrientos.

Llega de Panamá un barco al mando de Juan Tafur con órdenes de dar por terminada la expedición. Pero el indomable Pizarro trazauna raya en el suelo con su espada, la cruza e invita a hacerlo a los que quieran ir al Perú; "trece valientes le siguen, que llevan en la historia el mote de Los tece de la fama. Es un gesto más gallardo y dramático que el hundimiento de las naves por Cortés" (José Tudela, en Diccionario de Historia de España. Rev. de Occidente ). Entre estos famosos figuran Domingo de Soraluce y Rafael Ribera, descendiente de un Esquibel. Con las muestras que recoge de la riqueza incaica Pizarro se presenta en España. En julio de 1529 ya tiene las capitulaciones que le permiten la conquista del imperio incaico. Regresa a Panamá y en 1531, con 185 hombres y 27 caballos emprende la conquista definitiva.

Su socio, Diego de Almagro, es el que constantemente viaja a Panamá y lo provee de todo lo necesario. Contribuyen a las primeras fundaciones de Pizarro en el Perú los vascos Antonio Navarro, García de Salcedo y Juan de Abendaño. El 16 de noviembre de 1532, en Cajamarca, Pizarro y su gente apresan a Atahualpa, soberano de Tahuantinsuyo. La matanza de este día acaba con el imperio incaico, el más vasto y rico de América. El tesoro que reúne Atahualpa para rescatar su libertad es uno de los más ricos de la historia.

En el reparto que hace Pizarro participan los vascos Cristóbal de Mena, Juan Salcedo, Gómez Carranza, Lope Vélez de Guevara, Pedro de Aguirre, Nicolás de Azpitia, de caballería; Pedro de Vergara, Juan Pérez de Tudela, Gaspar de Marquina, Martín de Marquina, Francisco Martínez Zárate y Juan Vergara, de infantería. Esta lista consta en el Acta de la repartición del tesoro de Atahualpa, en la Colección Muñoz. Ms. Para ordenar y activar la remisión de los tesoros que formarían el rescate de Atahualpa, marchan al Cuzco "tres soldados particulares que fueron Pedro Moguer, Francisco Martínez de Zárate y Martín Bueno, los cuales, llevados en hombros de indios, reclinados en hamacas, anduvieron las doscientas leguas que hay de Caxamalca al Cuzco" (Quintana: Vida de Francisco Pizarro). Agasajados, por mandato de inca, se portaron como rufianes y contribuyeron a despertar la guerra contra el invasor. La marcha de los Pizarro al Cuzco fue combatiendo reciamente. En el acta de fundación del Cuzco, en 1534 (instalacion de la administración española), figuran: Antonio Navarro, García de Salcedo, Francisco de Castañeda y Tomás de Echeandía (Ispizua. Col. Muñoz).

Alarmados Pizarro y Almagro por la presencia de Pedro de Alvarado en Puerto Viejo (Ecuador) toman sus medidas. En el ejército de Alvarado, compuesto por gente muy lucida y principal, iban los vascos Cristóbal de Ayala, Pedro de Añasco, Mateo de Lazcano, Antonio Ruiz de Guevara, Lope de Idiáquez y Juan de Rada, "navarro, hombre de ingenio no vulgar" (Rada y su caballo habían sido heridos en combate con los indios). Alvarado, y Almagro se encontraron en las llanuras de Riobamba y llegaron a un acuerdo. La flota de Alvarado, unos doce navíos, y la tropa expedicionaria, pasaban a la emresa Pizarro-Almagro. Alvarado recibía cien mil pesos oro y debía volver a su gobernación de Guatemala. El acuerdo fue ratificado por Pizarro en Pachacámac, cerca de donde se emplazaría Lima. En 1535 Pizarro funda la Ciudad de los Reyes, en el valle de Lima, que luego sería la capital del Perú. En el acta de fundación aparece el veedor García de Salcedo, oficial del rey, hijo de Hernando de Salcedo. Estos posiblemente procedían de Güeñes (Vizc.), aunque no está plenamente demostrado. El primer alcalde de Lima fue Rafael Ribera que llevaba sangre vasca por su madre doña Beatriz Laredo y Esquibel.

Como ya se recordará, era uno de los "trece de la fama" de la isla del Gallo. En la sesión del 13 de Agosto d e 1535 fue recibido por regidor perpetuo Diego de Arbieto, natural de Orduña (Vizc.). En 1536 fue diputado de la ciudad y en 1537 tenedor de bienes de difuntos. En 1537 era Pedro Navarro procurador de Lima, alcalde en 1543 y más tarde regidor perpetuo, por real cédula. Ispizua nos da una lista de los primeros pobladores de Lima de origen vasco, según del P. Bernabé Lobo en su obra Fundación de Lima. En 1535, año de su fundación, Juan López de Recalde; más tarde, Pedro de Castañeda, escribano del cabildo; el veedor García de Salcedo, ya citado; Juan Berrio, encomendero de Jauja; Pedro Navarro, también citado; Francisco e Isasaga, encomendero en Guamanga; Luis García San Mamés, Jerónimo Zurbano, Bachiller Guevara y Juan de Larrínaga. A todos ellos se les otorga solar en la nueva ciudad.

Jerónimo Zurbano era sobrino de los oidores del Consejo Real Leguizamo y Aguirre, fue naviero en el Pacífico y persona de mucha categoría. Juan de Larrínaga peleó en Chupas, a favor de Almagro y después tuvo el mando de un navío. Juan de Larrínaga Salazar, llegado más tarde al Perú, fue electo dos veces alcalde ordinario de Lima y era natural de Bilbao. Los dos dejaron allí numerosa e ilustre descendencia. Cuando en 1534 Almagro funda Trujillo, entre los primeros fundadores se encuentran varios de apellidos vascos: Pedro Gonzalo de Ayala, Francisco Pérez de Lazcano, Pedro Lazcano Gaona, Domingo de Soraluce (uno de los "trece de la fama"), Juan de Ureña, Juan Villafranca de Lazcano, Francisco de Zamudio e Iñigo Ortíz de Zúñiga. En su primer ayuntamiento (1536) aparece como regidor el citado Domingo de Soraluce, con el distintivo de "caballero de la espuela dorada" por su comportamiento en la isla del Gallo.

En 1535-1538 aparecen en el ejército de Diego de Almagro, en su lucha con Hernando Pizarro, Lope de Idiáquez, Rodrigo de Salcedo, Vasco de Guevara, el guipuzcoano Marticote y Juan de Rada, apoderado y hombre de confianza de Almaro. Este ejército había estado ya en Chile haciendo su descubrimiento. Pero Almagro había decidido volver al Cuzco después que Rada le llevara las providencias que le había traído H. Pizarro de España. En la batalla de las Salinas (26 de abril de 1538) intervinieron muchos vascos. Hemos podido encontrar algunos nombres: Pedro de Vergara, Diego de Urbina, Alonso Pérez de Esquivel, Alberto de Orduña, Alonso de Mendoza y un Anduiza que lucharon por Pizarro. Por Almagro los ya citados del ejército de Chile. Estas listas son incompletas, habría que revisar con cuidado la documentación de los países americanos, sus grandes historias nacionales y sumergirse en ese fondo inmenso del Archivo de Indias. Entre los muertos por los soldados de Pizarro salen nuevos nombres: Juan de Urrutia, Pedro de Salazar, Esteban Francisco de Miravalles, Alonso de Ariza, Pedro de Leguizamón y Juan de Armenta. Fueron encerrados en prisión, además de Diego de Almagro y su hijo, Juan de Rada, Lope de Idiáquez, Juan Ortiz de Zárate y Vasco de Guevara, además de sus principales capitanes supervivientes. El vasco Juan de Balsa representaba a Diego de Almagro en el proceso incoado por Hernando Pizarro. Al cabo de tres meses en prisión, Almagro recibió garrote en la cárcel y le fue cortada la cabeza en la plaza de Cuzco (1538).

Después de la batalla de Salinas los almagristas fueron desterrados del Cuzco. Diego de Almagro, hijo, y Juan de Rada quedaron como huéspedes-presos en las casas de Pizarro en Lima, pero pronto fueron puestos en libertad, despojados de todos sus bienes. Almagro declaraba en su testamento que tenía una gran suma de dinero con el gobernador de la que dejaba por heredero al rey. En virtud de uan provisión real nombraba gobernador de Nueva Toledo a su hijo Don Diego y hasta su mayoría de edad a Don Diego de Alvarado. Las reclamaciones a este respecto no obtuvieron respuesta, pero se anunciaba la llegada de Vaca de Castro como juez en comisión. Recordemos que la jurisdicción de el Cuzco entre las gobernaciones de Pizarro y Almagro estaba aún en litigio. Los almagristas sospechaban que Vaca de Castro venía a favorecer a Pizarro y empezaro a armarse. Muerte de Pizarro. Almagro "el mozo". La entrevista Rada-Pizarro se verificó ante los rumores de que el gobernador intentaba detener a los almagristas. Rada, que hacía de padre el joven Almagro, salió mal impresionado y decidió en su ánimo la muerte de Pizarro. Al día siguente de San Juan los acontecimientos se precipitaron. Sobre estas horas dramáticas hay versiones contradictorias.

El P. Vizcaino (P. Domingo Ruiz, cuyo apellido verdadero no se sabe) de quien más adelante expondremos sus andanzas al frente de sus arcabuceros, al ver que Pizarro no salía a misa (día 26), según costumbre, fue a averiguar. Pizarro le dio el encargo de celebrarla en sus aposentos y fue la última que oyó el Gobernador. Este clérigo llevó al joven Almagro la noticia de la existencia de una orden de detención contra su persona y los suyos. A los rumores de la llegada de Vaca de Castro, con provisiones reales perjudiciales a Diego de Almagro (el Mozo), se agregaba ahora la noticia de su inminente detención. Rada reaccionó violentamente. Arengó a los suyos, animándolos a vindicar aquel día la memoria de Diego de Almagro (el Viejo), vengando su ignominiosa muerte. Esto ocurría a media mañana del 26 de junio de 1541.

Los almagristas, capitaneados por Rada, asaltaron tumultuosamente las casa de Pizarro. Acorralado en su recámara, se defendió bravamente empuñando su espada conquistadora. Martín de Bilbao le dio la primera estocada y otros le asestaron varias más. Una de ellas le atravesó la garganta y cayó al suelo. Hizo con su sangre una cruz en el pavimento y la besó antes de morir. Contaba Pizarro 63 años, era soltero y dejaba tres hijos y una hija. Aficionado a la pelota, tenía en sus casas un frontón. Su gobernación se extendía desde la actual Sucre (villa de Plata), hasta Cartago, en Colombia. Acompañaban a Rada, entre otros, los vascos Martín de Bilbao, Juan Sojo, Bartolomé de Arbolancha y Martín de Zazo. Entre los heridos que defendían al gobernador se encontraban Francisco de Vergra y Juan Ortiz de Zárate. Después de la muerte de Pizarro, Diego de Almagro (el Mozo) fue proclamado gobernador interino, a la espera de la provisión real que traía Vaca de Castro.

Las medidas de gobierno de Juan de Rada fueron buenas, reconocidas luego por el mismo Vaca de Castro. En la finca de Pizarro se halló un millón de pesos en oro que se distribuyó entre los almagristas. Posiblemente esta suma era la que decía en su testamento Diego de Almagro, el Viejo, tener con el gobernador y que dejaba al rey. Muchas personas influyentes no acataban a la nueva autoridad. Los grandes intereses de las minas de Porco estarían más seguros bajo la autoridad real que representaba Vaca de Castro, ya en Popayán (Colombia), camino del Perú. Procedentes del Alto Perú llegaron al Cuzco con sus huestes, en ayuda de Vaca de Castro, Lope de Mendieta, Alonso de Mendoza y Gabriel de Mendoza. Rada fue nombrado general del ejército de Almagro, sargento mayor Juan de Olea y capitán de mar Francisco de Zaldívar.

Este ejército contaba con 517 soldados, habiendo entre ellos cien caballeros hijosdalgos y todo él estaba formado de gente bien lucida, al decir de los cronistas de la época. En marcha hacia el Cuzco, enfermó su general Juan de Rada. En Guarochiri nombró generales a Cristóbal de Sotelo y a García de Alvarado. Poco después fallecía en la ciudad de Jauja. Con la muerte del navarro Juan de Rada, Almagro pierde su más leal y prudente consejero. Pronto, antes de la sangienta batalla de Chupas, la rivalidad de los dos generales almagristas se dirrimió con la muerte de Sotelo a manos de Alvarado. La batalla de Chupas de dio el 16 de septiembre de 1542. Por ambos lados había vascos, aunque más numerosos por el lado almagrista. Citaremos algunos destacados: Martín de Bilbao, uno de los matadores de Pizarro, Juan de Aguirre, Pedro de Oñate, Bartolomé de Arbolancha, Francisco de Mendibar, Marticote, Juanes, Juan Ortiz de Zárate, Juan de Larrínaga, Sancho de Lecandi, Diego de Lagorta y Francisco de Zaldíbar. Por Vaca de Castro, enviado real, los ya citados Mendieta y Mendoza, Pedro de Vergara, Lorenzo de Aldana, posiblemente Lope de Aguirre y otros muchos que habría que buscar enn los documentos de la época. Almagro el Mozo fue decapitado en la misma plaza que su padre.

Las Nuevas Leyes. La implantación de las Nuevas leyes, que favorecían a los indios, levantó a los encomenderos del Perú, capitaneados por Gonzalo Pizarro,hermano del conquistador, el hombre más rico del Perú. El día 17 de mayo de 1544 entraba en Lima su primer virrey Blasco Núñez Vela, cuyo cometido era el de hacer cumplir las leyes y establecer la Real Audiencia. Su primera medida fue confinar en un barco a Vaca de Castro. La flamante Audiencia, formada por los oidores que él mismo había traído de España, suplantó su autoridad y lo desterró de Lima. El licendiado Pedro Ortiz de Zárate, natural de Orduña, había llegado con el primer virrey Blasco Núñez Vela y otros tres oidores a fundar la Real Audiencia. Trae consigo a su esposa D.ª Catalina de Uribe y Salazar y al hijo mayor, el capitán Pedro Ortiz de Zárate.

Con el licenciado Ortiz de Zárate llegaba a Lima su joven pariente, Juan de Garay, futuro fundador de Buenos Aires. Vaca de Castro huyó a España y el virrey se refugión en Tumbes, donde organizó su ejército. Gonzalo Pizarro y su maestre de campo, el famoso Francisco Carvajal, entraron en Lima el 28 de octubre de 1544, sometiendo a la Audiencia que se había erigido en autoridad suprema. En el complot urdido para libertar al virrey andaban Melchor Verdugo y Lope de Aguirre que, ante las dificultades, embarcaron para Nicaragua con el P. Henao. El 18 de enero de 1546, tras dos años de persecución, Gonzalo Pizarro derrota y da muerte al virrey Blasco Núñez Vela en Añaquito. Por este tiempo (1544-1547) fue gobernador de Lima, por Pizarro, el vasco Lorenzo de Aldana. Entre los procuradores que habían firmado la petición, solicitando la gobernación del Perú para Gonzalo Pizarro, figuraban Juan Vélez de Guevara, procurador del Cuzco y Diego de Urbina por Puerto Viejo. Lope de Mendoza, Diego Centeno, Nicolás de Heredia, Alonso Pérez de Esquivel y el P. Vizcaino, ya mencionado cuando la muerte de Francisco Pizarro, representan ahora la resistencia al nuevo estado de cosas. Francisco de Carvajal, el demonio de los Andes, se encarga de perseguirlos y dar muerte a Lope de Mendoza y a Nicolás de Heredia.

Este personaje indomable, fuete y enérgico a sus pasados ochenta años, es uno de los fenómenos de la época. Sus cartas a Gonzalo Pizarro son dignas de estudio. Su incitación a coronarse rey del Perú, "pues no hay rey traidor", y otras sugerencias de orden militar, son notables. Su personalidad, aunque es equilibrada, tiene mucha semejanza con la de Lope de Aguirre. En 1546 era secretario suyo el vasco Pedro de Abendaño y contador de Lima el luego historiador Agustín de Zárate, oriundo de Orduña. Pizarro había enviado su flota a Panamá, al mando de Pedro de Hinojosa, para cerrar el paso hacia el Perú. El licenciado La Gasca, clérigo, plenipotenciario real, sumamente hábil para atraerse a las personas que le interesaban, se captó la confianza de Hinojosa, que se pasó con su flota. Lorenzo de Aldana, enviado personal de Gonzalo Pizarro para parlamentar con el enviado real, llega a Panamá y sigue el ejemplo de la flota. Estos síntomas son reveladores de lo que va a ocurrir a su llegada al Perú. El día 8 de abril de 1548 las huestes de Pizarro y La Gasca se encuentran en Xaquixaguana. Los que habían alentado a Pizarro en su rebelión se pasan, sin combatir, al pendón real. Pizarro y Carvajal caen prisioneros, son enjuiciados y ejecutados en el mismo campamento. En la sentencia que condena a muerte a carvajal, figuran como testigos Pedro de Zárate y el P. Hernando Ortiz e Zúñiga.

Dos vascos son los máximos protagonistas de esta terrible aventura que rebasa el ámbito americano y atrae la atención de historiadores, ensayistas, psiquiatras, novelistas, poetas, autores teatrales, etc. Pedro de Ursúa, gobernador de la expedición, es del Baztán, hombre joven y de buen parecer, de unos treinta y cuatro años. Investido de los corespondientes poderes reales por el virrey del Perú, marqués de Cañete. Lope de Aguirre, de Oñate, hombre oscuro, tenaz y mal encarado. Los dos tienen en común su veteranía y práctica en andanzas indianas. El primero había consquistado tierras y fundado ciudades, reducido sublevaciones y huido de ciertas malquerencias. El segundo había participado en entradas, complots, rebeldías y batallas. Con ellos iba una numerosa tropa de aventureros valientes y turbulentos, difíciles de someter a la férrea disciplina que debía reinar en estas expediciones. La partida se efectúa con el embarque de Ursúa el día 28 de septiembre de 1560. El gobernador llevaba consigo a su amante, la bella Inés de Atienza. Y había dejado abandonada a su hija, Juana Bautista de Ursúa, habida con una india.

Lope de Aguirre llegala del Cuzco con su hija Elvira de Aguirre, también mestiza, de dieciséis años. La niña estaba bien protegida por la firmeza de su padre. Aguirre solía decir muchas veces: "y prefiero más estar un rato con mi hija que todo el mundo, porque aunque mestiza la quiero mucho". Ciertos hechos de esta expedición están generados por esta presencia femenina. Iban doce mujeres en la expedición, contando también a Juana Torralba y María de Arriola, aya y doncella de Elvira de Aguirre, respectivamente. De los clérigos de la expedición sólo el P. Henao iba voluntariamente como capellán de Ursúa y conocido de Aguirre por su expedición a Nicaragua con Melchor Verdugo, en tiempos del virrey Blasco Núñez Vela. El P. Portillo, cura de Moyobamba, deslumbrado por las promesas de Ursúa entregó parte de sus ahorros para los gastos de la expedición y luego fue despojado de toda su hacienda y embarcado a la fuerza. Por el mismo procedimiento fue enrolado el alcalde de Santa Cruz, Alonso de Montoya que juró matar a Ursúa en la primera ocasión. Pedro Ramiro, gobernador de Santa Cruz de Saposoa, ayudó mucho a Pedro de Ursúa, señalándole el lugar de Topesana como astillero para la construcción de la flota.

En recompensa a sus servicios le nombró teniente general. Antes de iniciarse el viaje, Ramiro fue asesinado y Ursúa hizo rápida justicia ejecutando a los asesinos, uno de ellos Díaz de Arlés, criado y recomendado del virrey. Los preliminares de la expedición anunciaban el comienzo de una cadena de hechos sangirientos. Entre los varios cronistas uno era vasco, Pedro de Munguía (Monguia), que escribiría su conocida Relación. El gobernador Ursúa fue asesinado el 1.º de enero de 1561 cuando reposaba en su hamaca. Cayó sobre las ollas de la comida cosido a estocadas. Intervienen en este hecho, entre otros, Alonso de Montoya, Lorenzo de Zalduendo, que más adelante se quedará con doña Inés; Martín Pérez de Lizarrona, Diego Torres y el mismo Lope de Aguirre. La jefatura de Ursúa había durado tres meses y unos días. Muerto el gobernador, se hacen nuevos nombramientos: Fernando de Guzmán, general; Lope de Aguirre, maese de campo; capitanes, Lorenzo de Zalduendo y otros.

La información que se levantó sobre la muerte de Ursúa fue firmada el día 2 de enero de 1561. Aguirre dio su primer golpe sicológico agregando a su firma el terrible calificativo de "traidor". La reacción que observaba en unos y otros le sirvió para presumir la futura conducta de los más caracterizados. El día 6 de enero continúo la expedición. Aguirre aparecía rodeado de sus partidarios: Lorenzo de Zalduendo, navarro; Juan de Aguirre, de Oñate; García Navarro y Diego Torres, de Pamplona; Antón Llamoso, Martín Pérez y Joanes de Iturriaga, de Bilbao. El grupo en torno a Aguirre era ya numeroso y bien armado. Sus planes se concretaban en arengas y conversaciones: caer por sorpresa sobre Margarita y Trinidad, apropiarse de los navíos existentes y desembarcar en Nombre de Dios. De allí a Panamá y con la escuadra tomada en este punto, al Perú. Proyectaba arrastrar consigo a los negros libertados y a los pizarristas postergados. El día 23 de marzo de 1561, Lope de Aguirre y los suyos, con el apoyo de Gonzalo Duarte, mayordomo de Guzmán y Zalduendo, capitán deu su guardia, proclaman a "Don Fernando, por la gracia de Dios, príncipe del Perú, Tierra Firme y Chile", con ánimo de coronarlo rey una vez llegados al Perú.

El documento notarial que se levanta, inspirado por Aguirre, se llama, principalmente por los escritores americanos, Acta Primera de la Independencia de América. Por ella se desnaturalizan de su rey Felipe II y reconocen al nuevo prícipe que, una vez conquistado el Perú, los premiará por sus merecimientos, desestimados hasta ahora. Este documento se conserva en el Archivo de Indias. Lleva 186 firmas y a la de Lope de Aguirre le corresponde el número 85. El reinado de Don Fernando dura cinco meses. Ante una supuesta o real conspiración para matar a Aguirre, los sucesos se precipitan. Pronto son eliminados el capitán Zalduendo y su amante, la bella Inés de Atienza. Y al día siguiente; 22 de mayo de 1561, D. Fernando de Guzmán, su mayordomo Duarte y el P. Henao. Tras estos sucesos, Lope de Aguirre queda como general y jefe absoluto de la expedición.

Venciendo terribles obstáculos llega hasta el Atlántico a comienzos del mes de julio. Las dudas levantadas por algunos historiadores y geógrafos sobre este hecho, parecen haber sido aclaradas. El estudio de Emiliano Jos: La expedición de Ursúa al Dorado, la rebelión de Lope de Aguirre y el itinerario de los "Marañones", parece demostrar que Aguirre bajó por el Amazonasy no por el Orinoco. La hazaña por cualquiera de ellos era y es de gran importancia. Por el Orinoco hubiera implicado un descubrimiento geográfico de primer orden, la unión de los dos grandes ríos por el Negro, afluente del Amazonas, y el Casiquiaré, que une las dos cuencas. El día 21 de julio de 1561 toma la isla Margarita. Aquí escribe sus famosas cartas a Felipe II y al Provincial Montesinos. A fines de agosto se dirige a tierra firme y desembarca en Burburata. Tras una penosa marcha a través de la sierra se presenta en Valencia. El 22 de octubre entra en Barquisimeto, también abandonado por sus habitantes. La alarma es general en Venezuela, Panamá, Nueva Granada y Santo Domingo. Ante las fuerzas de represión y los "perdones" de rigor sembrados profusamente, los "marañones" empiezan a desertar. El 27 de octubre, viéndose perdido, mata a su hija Elvira y se entrega. Dos de sus "marañones" lo matan de dos disparos, sin atender a su petición de hablar primero con la autoridad. Su cuerpo fue descuartizado y repartido según uso de la época.

Cristóbal Colón, en su tercer viaje, 1498, descubrió parte de la costa de la actual Venezuela. Al tratar de los viajes de Colón en este mismo artículo, se enumeran los vascos que le acompañaban. Juan de Lacosa, en 1499, emprende con Ojeada su tercera navegación a América. La ciencia cartográfica de Lacosa se manifiesta en este viaje. En los pleitos de Colón, en Probanzas hechas en Santo Domingo el 7 de diciembre de 1512, el piloto Pedro de Ledesma declara, entre otras cosas, que cuando Juan vizcaino y Ojeda arribaron a Haití (Ispizua), de vuelta de su expedición, "traían pintada la costa descubierta en las cartas de marear". La costa de lo que sería Colombia y Venezuela había sido perfilada por primera vez y con una rara maestría y fidelidad. en 1500 Lacosa terminaría su mapa, el primero de América. Observándolo con detenimiento, vemos el nombre de Venezuela escrito frente a lo que hoy día es Maracaibo.

Lacosa dibujó el perfil del nuevo país y le dio nombre. Con este hecho se convirtió en el padrino de Venezuela, proclamado ya por este país. En este viaje de Lacosa, 1499, se fundó en la Goajira la primera ciudad, en tierra hoy colombiana. La exploración y conquista de Nueva Granada (hoy Colombia), Venezuela, llamada gran parte de ella Nueva Andalucía y Ecuador, deben tratarse conjuntamente, exceptuando las primeras acciones. En 1516 el franciscano P. Juan Garcés estableció una misión en Cumaná. Los dominicos hicieron lo mismo en Píritu y Chiribichi. Pero en 1519 ya habían sido arrasadas por los indios. En 1521 el colono de Santo Domingo, Rodrigo de Bastida obtine permiso para explorar Tierra Firme. En 1522 Pascual de Andagoya, visitador de Indios, desde Panamá, descubre la costa colombiana del río San Juan y recibe información sobre el imperio incaico. Náufrago y enfermo, pero con un cacique a bordo, vuelve a Panamá. En 1525, Rodrigo de Bastida funda Santa Marta, pero cesa en sus exploraciones y abandona la empresa. De 1527 en adelante, Juan de Ampiés reanuda las exploraciones y funda Coro y Tocuyo.

En 1528, el emperador, agobiado por las deudas, cede los derechos de explorar y explorar el nuevo país a los banqueros alemanes Welser, que iniciron sus exploraciones en 1519 con la fundación de Maracaibo. Las expediciones de Alfinger, Federmann, Hobermunt y Hutten son famosas. Pero el gobernador Juan de Carvajal acabó con estas actividades ejecutando injustamente al joven Felipe de Hutten. El licendiado Pérez de Tolosa, enviado por Carlos I, tomó jicio de residencia a Carvajal y lo condenó a muerte. En 1529, Diego de Orgaz, castellano originario de las Encartaciones, explora las bocas del Orinoco. En 1532 Pedro de Heredia explora el río Magdalena y al año siguiente funda Cartagena de Indias. En abril de 1536, Gonzalo Jiménez de Quedad comienza la exploración del Magdalena y el Opón. El 6 de agosto de 1538 funda Santa Fe de Bogotá y da al país conquistado el nombre de Nueva Granada. Sebastián de Benalcázar había fundado San Francisco de Quito en 1534. Con autorización de Francisco Pizarro, se encaminaba también a Colombia y fundaba en 1536 y 1537 las ciudades de Cali y Popayan. En las llanuras de Bogotá se encontraron Quesada, Benalcázar y Federman, procedentes estos dos últimos de Ecuador y Venezuela. Quesada supo ganarse a los hambrientos soldados de Federmann y celebró un pacto con Benalcázar. En febrero de 1539 entraron juntos en la actual Bogotá y en abril nombraron alcaldes y regidores. Para los detalles del segundo vije de Andagoya a su gobernación de San Juan, en Colombia.

En 1539, desde Calí, Lorenzo de Aldana ordena a Jorge Robledo la fundación de Ancerma y nombra como uno de los primeros alcaldes a Martín de Amaroto. El mismo año, Lorenzo de Aldana funda Pasto. Aldana y Benalcázar obraban amparados en Pizarro, cuya jurisdicción alcanzaba hasta esas tierras. Benalcázar habría de expulsar de su gobernación a Pascual de Andagoya que dejó a su hijo en Buenaventura. En 1544 llega a Nueva Granada, como visitador imperial, Miguel Díez de Armendáriz con facultades para inspeccionar las cuatro gobernaciones del territorio: Cartagena de Indias, Santa Marta, San Juan y Popayán. En 1545 llegó su sobrino Pedro de Ursúa a quien nombró comisionado suyo en Santa Fe. Armendáriz tomó juicio de residencia a los hermanos Heredia. Pedro de Ursúa fundó Pamplona en 1547 y también Tudela. Luego fue justicia Mayor de Santa Marta, cayó en desgracia y pasó a Panamá. Intervino en varias guerras y finalmente en la expedición de Lope de Aguirre al Dorado. La creación de las Audiencias, entre ellas la de Bogotá en 1550, inicia la época colonial aunque siguen aún las conquistas tardías. Ya se enumeraron las que partieron de Méjico a las que podríamos agregar las de Trinidad y Guayana por Berrio. La llegada de Lope de Aguirre a la isla Margarita y su aventura venezolana es el episodio más dramático del siglo XVI.

Diego de Almagro salió del Cuzco a la conquista del actual territorio chileno, el 3 de julio de 1535 con una pequeña tropa y numerosos indios auxiliares (Oviedo, Encina). Siguió la ruta de Paria, orillas del lago Aullaga, serranía de Chincha y Tupiza. Allí le esperaban el príncipe Paullo Tupac y el pontífice del templo del Sol, que habrían de desertar ante las primeras penalidades. Salió de Tupiza en enero de 1536. Se detuvo en Chicoana hasta que se derritieran las nieves. Ya antes se había detenido hasta la siega del maíz para poder alimentar a sus hombres. Entró en el actual Chile por el paso de San Francisco a la altura de Copiapó, en los últimos días de marzo de 1536. Los indios auxiliares, acostumbrados al clima templado de la tierra, no resistían las temperaturas extremas de los Andes. "En una noche en que la expedición pernoctó a 4.000 metros de altura, murieron 70 como consecuencia del frío glacial" (Encina, t. I).

Almagro había recorrido el "camino del Inca del altiplano". Sus tropas, reforzadas, continauron por el nuevo país hasta la confluencia de los ríos Nuble e Itata, donde tuvieron la primera batalla con los mapuches. El país era pobre y sus naturales belicosos. Juan de Rada, el navarro intendente de Almagro, había llegado a Copiapó con 88 hombres trayendo para Almagro el esperado título de gobernador de Nueva Toledo, extensa gobernación en cuyos límites estaba el Cuzco, objeto de litigio. Rada, siguiendo las huellas de Orgóñez y Almagro había atravesado los Andes en pleno invierno.

"Para guarecerse del viento helado del oeste, durante sus alojamientos, hizo formar parapetos con los cadáveres de los indios muertos en la travesía de las columnas anteriores. Los caballos, conservados por el frío seco de la altura, les procuraron alimento"

(Encina).

Ante las nuevas que le traía Juan de Rada, Almagro abandonó la conquista de Chile y se volvió para asegurarse la posesión del Cuzco. Las marchas de Almagro, Orgóñez y Rada a través de los Andes pueden alinearse junto a las de los más grandes conquistadores de su época.

Conquista definitiva de Chile por Valdivia

Pedro de Valdivia, en enero de 1540 sale del Cuzco con II soldados y mil indios auxiliares. Toma la ruta del desierto y en el camino aumenta su tropa hasta 20 hombres. Se detiene en Tarapacá y espera la llegada de refuerzos. Allí se le une Rodrigo de Araya con 16 hombres. Poco a poco fueron llegando pequeños grupos hasta 110 hombres. En San Pedro de Atacama le esperaba Francisco de Aguirre con 15 hombres de a caballo y 10 arcabuceros y ballesteros. Había hecho una penosa marcha y reunido gran cantidad de maíz. La tropa ascendía ya a 136 hombres. En Copiapó se le unieron Gaspar de Vergara y 20 expedicionarios. Desde aquí la marcha fue difícil por la hostilidad de los naturales y la deserción de la mitad de los indios auxiliares. El primer soldado muerto fue uno apellidado Olea. En diciembre de 1540 llega al valle de Mapocho y funda la ciudad de Santiago el 12 de febrero de 1541. El alarife Pedro de Gamboa hace el trazado de la ciudad y se nombra primer alcalde a Francisco de Aguirre.

Villagra y Aguirre, comisionados por Valdivia, avanzan hasta el Itata y reparten semillas de trigo y maíz entre los indios, invitándoles a volver a sus hogares, día 28 de junio de 1541. Valdivia nombra contador real a Francisco de Arteaga y factor a Francisco de Aguirre. En 1549 Francisco de Aguirre, gobernador de la zona entre Choapa y Atacama, reedifica. La Serena, que había sido destruida por los indios. Dos años más tarde Aguirre instala la primera fundición de Chile en la Serena. En 1552 Valdivia nombra alguacil mayor del reino al vizcaíno Pedro de Abendaño. Refiere el capitán Pedro Mariño de Lobera en su Crónica del Reyno de Chile que los primeros refuerzos que trajo el capitán Pedro de Abendaño eran, en su mayor parte vizcaínos como él. Fue éste un valiente militar que pereció en Cañete combatiendo contra los indómitos araucanos, hermano de Miguel de Velasco y Abendaño, el citado alguacil mayor, y del capitán Martín de Abendaño y Velasco que, en 1552, llegó trayendo un destacamento de tropas para el gobernador Pedro de Valdivia. Vinieron con él sus primos Lope y Martín Ruiz de Gamboa, sobrinos de Marín Ruiz de Abendaño, jefe de bando en Vizcaya. En este mismo año Rodrigo de Araya instala un molino para trigo y maíz en Santiago.

Día 25 de diciembre de1533: muere Pedro de Valdivia en Tucapel, a manos de los mapuches. A los que fueron a auxiliar a Valdivia se les llamó los "14 de la fama". De los seis supervivientes dos eran vascos: Pedro de Abendaño y Martín de Ariza. Villagra sucede a Valdivia en la gobernación de Chile. Entre 1554 y 1555 aparecen: Lope Ruiz de Gamboa, como correguidor de Cañete; Miguel de Abendaño y Velasco como alguacil mayor de La Imperial; Diego de Orúe, escribano del Cabildo de Santiago y Manuel Ortiz de Zúñiga, como visitador eclesiático. En 1557 llegan a Chile Alonso de Ercilla y Zúñiga y Francisco González de Andía e Irarrázabal. El 10 de octubre de 1557 Ercilla se distingue en la defensa del fuerte de Penco. El 30 de noviembre del mismo año, Ercilla vence a los mapuches en Millarape. El día 28 de febrero de 1558 atraviesa el canal de Chacao, llega a la isla de Chiloé y se interna media milla más que sus compañeros. Esculpe en un árbol los versos siguientes:

".....do un escrito
Quise dejar para señal bastante,
Y en el tronco que vi de más grandeza,
Escribí concuchillo en la corteza:
Aquí llegó donde otro no ha llegado
Don Alonso de Ercilla, que el primero
En un pequeñobarco deslastrado,
Con sólo diez pasó el desaguadero:
El año cincuenta y ocho entrado
Sobre mil y quinientos, por Hebrero
A las dos de la tarde el postrer día
Volviendo a la dejada compañía".

El día 13 de diciembre de 1558 Ercilla sostiene singular combate con el cacique Elicura a quien da muerte en Quipeo. En la expedición de Ladrillero, 1557-58, para explorar el estrecho de Magallanes, se encuentra el escribano Goizueta, que se adelanta con el piloto Gallego a reconocerlo desde un cerro. Pedro de Abendaño y Velasco (1558) captura a Caupolicán, jefe supremo de la Araucanía. Martín Ruiz de Gamboa funda Castro (1567), capital de la isla de Chiloe y da nombre al río Gamboa. Fray Antonio de Abendaño es, en 1568, obispo de la Imperial, y en 1583 funda el Seminario de Chile. Martín Ruiz de Gamboa funda el 25 de junio de 1580 San Bartolomé de Gamboa, hoy Chillán. En el mismo año se implanta la tasa Gamboa por la cual se mejora la condición del indio e intenta redimirlo de su prestación personal. En 1583 Martín Ruiz de Gamboa es gobernador interino de Chile.

Su primer viaje al estrecho de Magallanes tiene por objeto estudiar las posibilidades de fortificarlo y colonizarlo para impedir el paso de los piratas. Salió del Callao el II de octubre de 1579 con dos buques. En la toma de posesión en nombre del rey de España, se cita a los siguientes expedicionarios de origen vasco: Juan Gutiérrez de Guevara, alférez; Juan Desquivel, escribano real de esta armada; Juan de Sagasti, tenedor de bastimentos; Francisco Gares o Garcés y Andrés de Orduña, soldados; Domingo Bajaneta, Sancho de Larrea, Francisco de Urbea y Jácome Ricalde, marineros (Colección de Diarios y Relaciones para la Historia de los Descubrimientos. Instituto Histórico de Marina. Madrid, 1944). Su segundo viaje a Magallanes, preparado como una gran expedición para fortificarlo y poblarlo, parte de Sanlúcar en 23 buques, el 25 de septiembre de 1581 (Encina, I). Los desastres se suceden. Se pierden varios buques, entre ellos el "Arriola" y el "Begoña". La mayoría de los expedicionarios se quedan en Río o Buenos Aires. Pero la tenacidad de Sarmiento de Gamboa funda dos colonias en la zona del estrecho, que el hambre y el frío se encargaron de aniquilar.

Sólo se salvó un colono, Tomé Hernández, salvado por el inglés Cavendich que escribiría una narración de los hechos. El mismo Sarmiento de Gamboa fue apresado por los piratas y llevado a Inglaterra. La reina Isabel lo agasajó y devolvió libre a España. De 1592 a 1598 es gobernador de Chile Martín García Oñez de Loyola, casado con la princesa incaica Beatriz Sapay Coya. Era pariente de San Ignacio de Loyola y en su gobernación era secretario Domingo de Eraso y sargento mayor Miguel de Olaverría. Oñez de Loyola se distingue por su buen trato a los indios y funda en 1595 Santa Cruz de Oñez. En 1595 muere a manos de los mapuches. Un año antes fallece Fray Pedro de Arzuaga, obispo electo de Santiago, antes de ser consagrado. Los vascos aparecen en la vida de Chile desde los primeros tiempos. Su actuación posterior, aunque de una manera somera, la enumeraremos en el artículo relativo a Chile.

Aunque ya había sido descubierto el río de la Plata según se desprende de la cartografía de principios del siglo XVI, Juan Díaz de Solís fue su primer explorador, en 1515, pereciendo a manos de los guaraníes. Alejo García y otros supervivientes se internaron por el Chaco y llegaron hasta Charcas (actual Bolivia). Por la hostilidad de los indios tuvieron que volver a las márgenes del Paraguay. Su asombrosa travesía sólo es comparable a las de Orellana primero y Lope de Aguirre después, por el Amazonas, o a las de Almagro y Rada del Cuzco a Copiapó. Si Solís y Alejo García hubieran tenido éxito en el Alto Perú, se habrían adelantado en más de una quincena de años a la empresa Pizarro-Almagro, que no funcionó hasta 1531. Sebastián Cabot remontó el Rió de la Plata en 1527 y se adentró hasta el Chaco. El establecimiento definitivo no empieza en estos vastos territorios hasta la llegada de Pedro de Mendoza.

A principios de 1536 llegó al estuario del Plata con once naves y mil trescientos hombres. Llevaba los títulos de Gobernador y Capitán General de una amplia jurisdicción: desde los límites de la gobernación de Almagro hasta doscientas leguas de costa de mar del Sur, limitando con el estrecho de Magallanes, aunque Simón de Alcazaba, un año antes, había desembarcado y penetrado hasta el Chubut. En febrero funda la ciudad de Nuestra Señora del Buen Aire, asistiendo a esta fundación Domingo Martínez de Irala, el vergarés que pronto sería famoso. Es la primera Buenos Aires, que tendría una vida efímera. La región era hostil y en una expedición por el río Luján los querandíes dieron muerte a Diego de Mendoza, hermano del fundador. Pronto Mendoza envía a su segundo, Juan de Ayolas y a Domingo Martínez de Irala, Paraná arriba, en busca de la fabulosa Sierra de la Plata (Octubre de 1536).

Ayolas llegó hasta el Alto Paaguay habiendo dejado a Irala en Candelaria, fundada por ambos. El sedentario Mendoza, al no tener noticias de la expedición, envió en su auxilio a Juan de Salazar con tres bergantines y 60 hombres, que encuentra a Irala a orillas del Paraguay. Salazar retrocede y construye un fuerte al que nombra Asunción. Es el día 15 de agosto de 1537 y éste será el germen de la futura ciudad que organiza definitivamente, dándole ayuntamiento, catedral y escudo el guipuzcoano Domingo Martínez de Irala, el 16 de septiembre de 1541. Toda la gloria de la fundación de Asunción y a del mismo Paraguay recae sobre Irala, lugarteniente de Ayolas, que había muerto en Candelaria a manos de los indios. Salazar no pasa de ser un precursor sin más importancia que la de construir un fuerte, un punto de apoyo donde Irala desarrollaría sus dotes de organizador. Mendoza, gravemente enfermo, embarca rumbo a Europa el 22 de abril de 1537, y muere en la travesía. Irala queda como gobernador de hecho de aquellos inmensos territorios. Ante la hostilidad de los querandíes, que habían sitiado ya una vez a la incipiente Buenos Aires, Irala sigue los consejos de Mendoza y se lleva a todos sus colonos al Paraguay, a Asunción. Con esta prudente medida logra establecer allí una base futura de conquista y colonización.

En 1539 se crean en Asunción las dos primeras capellanías nombrando como capellanes a Juan Gabriel de Lazcano y a Francisco de Andrade. Cuatro años más tarde al primero se le dio el título de superior eclesiástico y cura de la iglesia de la Asunción y cristianos de la ciudad. En 1542 se envía desde la metrópoli a un nuevo gobernador, al andariego Alvar Núñez Cabeza de Vaca. Se organizan diversas expediciones e Irala funda en 1543 Puerto de los Reyes, otra base para futuras expediciones. En 1544, día 25 de abril, los compañeros de Irala deponen a Cabeza de Vaca y más tarde lo envían a España. Irala es otra vez gobernador de hecho. Fiel al señuelo del oro que había llevado hasta esas tierras a la expedición Mendoza, organiza una exploración mandada por Juan Gabriel de Lazcano y Nufrio o Nuflo Chaves. El 12 de febrero de 1545, el ingenio de Irala se manifiesta una vez más con la creación de un sistema monetario para regular el comercio. Por la carencia de oro y plata principalmente, se habilitan como monedas el anzuelo, el cuchillo, la cuña de hierro, el rosario de abalorios, etc. El sistema da resultado y se regulariza el comercio y toda suerte de transacciones.

El 22 de septiembre del mismo año se promulga la Ordenanza de Irala que regula principalmente la vida de los pobladores y sus relaciones con los indios. La expedición definitiva hacia el Perú no se organiza hasta 1547, con 280 blancos y 2000 indios. A través de la fantasía india había llegado hasta ellos la noticia de las riquezas el imperio incaico e iban tras ellas. La expedición llegó hasta el Alto Perú (Bolivia actual). Chaves fue enviado hasta Lima. Llegó cuando ya había sido ejecutado Gonzalo Pizarro y dominaba La Gasca. Habíase realizado la conjunción de las dos grandes corrientes colonizadoras. Irala vuelve a Asunción donde la revolución de Diego Abreau había hecho decapitar a Francisco de Mendoza, lugarteniente suyo y restablece rápidamente su autoridad. La traída de ganado ovino y cabrío la realizan Miguel de Urrutia y Nuflo Chaves a su regreso del Perú. El ganado vacuno se introdujo más tarde desde el Brasil. Irala consolida la estabilidad de Asunción por el sistema de enlaces matrimoniales, casando a sus hijas con los capitanes Guzmán, Ortiz de Vergara y Pedro de Segura. En 1552 Salazar le trae el título de Gobernador, haciéndose justicia a sus dotes de organizador y a su habilidad para sobrevivir a todas las intrigas. Para asegurar la formación de un núcleo aglutinante mestizo -según algunos autores- Irala estableció la poligamia. Su original gobierno, patriarcal, personalísimo y tenaz, dio origen a la nación parguaya.

Juan de Garay (de Orduña), había ido al Perú muy joven, con su tío Pedro de Zárate y otros familiares, en la expedición del primer virrey Blasco Núñez Vela. En 1561 asistió a la fundación de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia actual) por Chavez. Pedro Fernández de Vergara, el fundador de Ontiveros (Paraguay), el obispo de la Torre y Chaves, habían organizado el éxodo de 1564, de Asunción a Santa Cruz de la Sierra. En 1568 Garay dirige la vuelta a Asunción de la mayoría de los emigrantes, estableciéndose en esta ciudad. Juan Ortiz de Zárate, gobernador del Río de la Plata, había ido a España a solicitar la confirmación de su cargo, nombrando teniente de gobernador a Martín Suárez de Toledo. Este encomendó a Garay la fundación de una ciudad a orillas del Paraná y el 15 de noviembre de 1573 funda Santa Fe. Ya se notaba la obra de Irala, pues de los 89 pobladores sólo nueve eran blancos, siendo el resto jóvenes mestizos, rebeldes y valientes. En 1574 llegó Ortiz de Zárate, que murió en Asunción a comienzos de 1576.

El gobernador Ortiz de Zárate había intentado cambiar el nombre de Río de la Plata por el de Nueva Vizcaya y que todos los pobladores de la comarca se llamaran vizcainos. Juana de Zárate, heredera de todos los cargos de su padre, se casó en Chuquisaca con el oidor Juan Torres de Vera y éste designó a Garay teniente de gobernador (1578), encargándole la repoblación de Buenos Aires. Esta idea la habían resucitado con insistencia Francisco de Aguirre, Juan Matienzo y Jaime Razquin, ante la necesidad de tener un puerto para establecer comunicación con Chile y el Perú sin necesidad de ir a Panamá. Juan de Garay verifica la fundación definitiva el II de junio de 1580 y nombra su primer ayuntamiento o cabildo. En 1581 realiza una expedición a la imaginaria ciudad de los Césares y llega a la actual Mar del Plata. En 1593 muere a manos de los indios en la confluencia de los ríos Coronada y Carcarañá. v. GARAY. La exploración, conquista y colonización de la Argentina actual fue realizada por dos corrientes: la procedente de la península (Mendoza) y de Perú-Chile (Francisco de Aguirre y otros). Fracasada la primera fundación de Buenos Aires por Mendoza, Asunción pasa a ser el foco principal de expansión hacia el Chaco y hacia los territorios del Río de la Plata propiamente dichos. Desde el Perú y desde Chile se emprende la conquista y colonización de Tucumán. Francisco de Aguirre funda en 1553 Santiago del Estero. El mismo Aguirre, en 1563, debe atravesar los Andes para libertarla del asedio indio y funda San Pedro de Tucumán. En 1591 Juan Ramírez de Velasco funda La Rioja. Francisco de Argañaras funda Alava en 1575 y Jujuy en 1593. La conquista y colonización del Cuyo partió desde Chile al serles vedado el Tucumán a los chilenos por las autoridades del Perú. Uruguay fue el último territorio conquistado y colonizado del Río de la Plata. La expedición Magallanes-Elcano llegó en 1520 frente al puerto natural que después sería Montevideo. Se exploró el río Uruguay buscando una salida al otro mar y la expedición siguió, descubriendo costas australes argentinas y chilenas. Cabot exploró en 1526 el río Salvador y levantó un fuerte pero no permaneció para poblar la tierra. Uruguay fue tardíamente colonizado. Sólo en 1724 el vizcaino Bruno Mauricio de Zabala funda su capital Montevideo.

Territorios fuera de la corona española, pero a donde también llegó la acción de los vascos. El ilustre navegante Juan de Lacosa o Juan Vizcaino, en su tercer viaje a América ahora con Ojeda, llegó a las bocas del Amazonas, Guayanas, bocas del Orinoco, costa de Venezuela, etc. Fue el mismo año en el que trazó su inmortal mapa. En Brasil, la fecunda obra civilizadora del P. José de Anchieta, jesuita, pariente de San Ignacio, se extiende durante 44 años (1553-1597). Combate contra la legalidad de la esclavitud y funda San Pablo en 1554. En 1577 es nombrado Provincial de la orden; muere en 1597 y es declarado Venerable en 1736. Otra contribución de los vascos al descubrimiento del Brasil es la famosa expedición de Pedro de Ursúa y Lope de Aguirre a Omagua y el Dorado, realizando este último la exploración del Amazonas y sus orillas desde Perú hasta el Atlántico. También en las Guayanas, concretamente en la actual Guayana británica, hubo presencia vasca. Explorada por Diego de Esquibel dio su nombre al río que hoy se denomina Esequibo, por degeneración de Esquibel. En 1576, en esta Guayana, los jesuitas Julián Vergara e Ignacio Llauri fundaron una ciudad. Pero toda esta labor se perdió con la invasión holandesa relevada luego por la inglesa que se implantó definitivamente.

Cronistas y otros hombres de letras del siglo XVI. La aportación vasca en este aspecto es también de importancia. Durante toda esta centuria, y aun a fines de la anterior, hemos visto la acción vasca en América, preponderantemente orienda a la organización de las nuevas tierras. La vemos en las primeras alcaldías y audiencias, en la agricultura y comercio, pero sobre todo en la creación de flotas mercantes que consolidaron las comunicaciones. Esta acción vasca no podía faltar en la cartografía ni en la crónica fiel de lo que allí ocurría. La ciencia de Lacosa nos da el primer mapa de América. La clara visión organizadora de Fray Juan de Zumárraga la primera imprenta y la primera empresa editorial. De acuerdo con el impresor Juan Cromberger, de Sevilla, Zumárraga embarcó una imprenta tasada en 100.000 maravedises. Llegó a Méjico en 1539 con Geovannio Paoli o Juan Pablos, dependiente del impresor.

La imprenta se instaló en la Casa de las Campanas, domicilio del obispo Zumárraga. Una hija de Paoli se casó con el vasco Pedro de Ocharte y ya tenemos el primer editor vasco de América. La cronología de las impresiones sigue este orden: pie de imprenta de Cromberger hasta 1545; de Juan Pablos hasta 1561; de Pedro de Ocharte, desde la muerte de su suegro, en 1561, hasta 1595. Llevan pie de imprenta de Ocharte por lo menos 21 obras (veáse Boletín Americano de Estudios Vascos, n.º 59. La imprenta mejicana y los vascos, por Andrés María de Irujo). La presencia vasca en Relaciones, Crónicas, Historias Generales, etc., empieza desde los albores de esta clase de literatura relativa al Nuevo Mundo. Muchas de ellas permanecieron ignoradas en archivos y bibliotecas. Con la implantación de la imprenta por Fray Juan de Zumárraga en su propio domicilio, aparecen las primeras publicaciones. Las dos primeras escritas por el mismo Zumárraga.

En 1539, Breve y más compendiosa doctrina cristiana en lengua mexicana y castellana, que contiene las cosas más necesarias... Año 1544: Doctrina breve muy provechosa de las cosas que pertenecen a la fe católica y a nuestra cristiandad en estilo llano para común inteligencia. Entre 1539 y 1548 aparecen impresos en México libros " por mandato y a costa" de Zumárraga (Irujo). El primer cronista vasco de Indias es, sin duda, el alavés Pascual de Andagoya. Su famosa Relación de los sucesos de Pedrarias Dávila, debió empezarla entre 1509 y 1510. Francisco Cervantes de Salazar -1514-1575- contemporáneo de Cortés, a quien conoció, escribió Crónica de Nueva España. Vio con sus propio ojos a los conquistadores, observó la grandeza de la ciudad de México y las cosas americanas. Comtemporáneo suyo fue Eugenio de Salazar que, en su Epístola, describe el paisaje mejicano y da noticias de México. Sebastián de Cubieta (Zubieta), de San Sebastián, firma la Carta de los primeros consquistadores al emperador, en favor de Cortés. Documento excepcional para conocer los nombres de aquéllos. Desde 1514 a 1615, dándonos un prudente margen, pues las fechas en que se escribieron estas producciones caen dentro del siglo XVI, hemos anotado lo más saliente. Agustín de Zárate -1555- escribió su Historia del descubrimiento y conquista del Perú y fue testigo de la rebelión de Gonzalo Pizarro. Anderson, en su Historia de la Literatura hispanoamericana, lo presenta como el mejor cronista bajo el punto de vista literario en 1526-1615?, el peruano Felipe Guaman Poma de Ayala, escribió su Nueva Crónica, aunque no fue descubierta hasta tiempos modernos.

La expedición de Ursúa y Lope de Aguirre produce abundante literatura. Las Cartas de Lope de Aguirre a Felipe II, al Provincial de Santo Domingo fray Francisco de Montesinos y al gobernador Pablo Collado, son célebres por su contenido y su estilo. Existen otras cartas dirigidas a las ciudades de Valencia y Barquisimeto, a los huidos con Pedro de Monguia y los textos de algunas de sus arengas. Hoy día son conocidas las Relaciones de esta expedición, de Pedro de Monguía, de Gonzalo de Zúñiga y otras cuyos autores no llevan apellido vasco. En 1562, el licenciado Echegoyan, presidente de la audiencia de Santo Domingo escribe una interesante carta a Felipe II sobre la armada que se levantaba contra Lope de Aguirre. A mediados de siglo, Alonso de Ercilla y Zúñiga escribió La Araucana, poema épico que describe la guerra de la Tetrarquia araucana contra el invasor.

"La Araucana surgió en la evolución del género épico como un ejemplar de rara pluma. Fue la primera obra en que el poeta aparece como autor de la epopeya que describe; por lo tanto, fue la primera obra que confirió dignidad épica a acontecimientos todavía en curso; fue la primera obra de real calidad poética que versó sobre América; también fue la primera obra en que el autor, cogido en medio de un conflicto entre ideales de verdad e ideales de poesía, se lamenta de la pobreza del tema indio y de la monotonía del tema guerrero y nos revela el íntimo proceso de su creación artística"

(Anderson).

En Méjico, Hernán González de Eslava escribe obras teatrales de ambiente criollo: Entremés entre dos rufianes y otras. Este teatro criollo es interesante para los filólogos, por el medio lingüístico americano que presenta. Por esta época, Juan Mendoza escribe Guerras de Chile. Pedro Sarmiento de Gamboa debió escribir su Historia de los Incas hacia 1572, en tiempos del virrey Francisco de Toledo. No enjuiciando la finalidad de la obra -justificación de la conquista- es una de las mejores y más ricas en datos acerca del antiguo imperio. Las obras de fray Martín de Morúa: Historia, genealogía de los Reyes del Perú, sus hechos, costumbres, trajes y manera de gobierno y Relación de las fábulas y ritos de los Incas, del P. Arriaga, entran en la misma temática. A fines del siglo XVI se producen: la Taxa de Gamboa, estatuto que pretende redimir al indio del servicio personal, promulgada por Martín Ruiz de Gamboa, gobernador de Chile.

Mateo Rosas de Oquendo, viajero infatigable de la Argentina a Méjico, escribió su Sátira a las cosas que pasan en el Perú, año de 1598. El chileno Pedro de Oña publica su Arauco domado que pretende ser una réplica de la Araucana. Juan de Miramontes Zuazola publica su obra Armas Antárticas. Marcela de Lezcano escribe su Relaciones de la vida de las cautivas españolas entre los indios, tras haber sido rescatada de su cautiverio entre los mapuches. Debemos citar también a Fernando Colón Arana, hijo natural del almirante Cristóbal Colón. Había estado en América con su padre en el cuarto viaje descubridor. En 1509 volvió con su hermano Diego, que había sido nombrado gobernador de la Española. Pero volvió pronto para seguir los pleitos de su padre contra la corona. Escribió varias obras, la principal fue Historia del Almirante don Cristóbal Colón. Fernando Colón Arana fue un ilustre bibliófilo; su biblioteca registra 15.000 volúmenes. Después de su muerte ésta pasó al cabildo catedralicio de Sevilla. A esta valiosa biblioteca se le conoce con el nombre de Biblioteca Colombina.

El archivo de Indias y las actas de los cabildos americanos. Puede decirse que las fuentes básicas para la historia de América desde el Descubrimiento hasta la Independencia, se encuentran en el Archivo de Indias de Sevilla y en las Actas de los Cabildos americanos. El archivo de Indias fue creado en 1781 por Carlos III, con objeto de reunir en un solo local los papeles de Indias. El historiador Juan Bautista Muñoz fue el realizador de esta acertada disposición. Otros archivos guardan también importante documentación referente a Indias: el de Simancas, el Militar de Segovia, el del Ministerio de Marina, los de Protocolos de Sevilla y Cádiz, etc., aunque el de Indias es el más completo. Sus fondos se dividen en catorce secciones, con un total de 33.779 legajos. El edificio del archivo de Indias fue construido pra Casa Lonja, según planes de Juan de Herrera.

A fines del siglo XVIII, el arquitecto Lucas Cintora adaptó el edificio para archivo. Su valioso fondo procede de importantes colecciones de Simancas, de la Casa de Contratación de Cádiz, del Ministerio y la Dirección de Ultramar de Madrid, de la Habana y del duque de Veragua, descendiente del descubridor. Los archivos americanos, principalmente las colecciones de Actas de los Cabildos (Ayuntamientos), son también fuentes inagotables para la historia interna de los países iberoamericanos. Un ejemplo típico lo constituye la monumental Historia de Chile (20 tomos) del ilustre historiador chileno don Francisco Antonio Encina (4ª edición, Santiago 1955). El autor realizó una minuciosa revisión de las Actas del Cabildo de Santiago que le proporción una rica información.