Pintoreak

Beristain Amallobieta, Félix

Pintor nacido en Ondarroa, Bizkaia, el 16 de julio de 1937.

La vocación por la pintura despierta en él desde muy temprana edad. Los numerosos pintores que acuden a realizar su obra en el típico rincón marinero, atraen poderosamente la atención del joven Beristain, que pronto los secunda, manifestando sus extraordinarias facultades para el dibujo, primero, y para la pintura, después. En este tiempo, Valentín de Zubiaurre le honra con su amistad y dota de inapreciables consejos al adolescente ondarrés, fascinado por la composición y el color. A los 17 años expone por primera vez en Eibar, alentado por aficionados de aquella localidad. El mismo año, su pueblo natal asiste a la primera visión de la obra del joven Beristain. Por estas fechas también hace una exposición en Bilbao. El Ayuntamiento de Ondarroa le ofrece una beca para la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, que le es retirada poco después alegando carencia de fondos económicos. De vuelta al trabajo, expone en Bilbao, donde es acogido, pese a su juventud, con el signo favorable de la crítica, que le considera un artista maduro.

Se suceden las exposiciones: 1959, Pau y Dax; 1960, Tarbes y Pau; 1961, Tarbes y San Sebastián; 1962, Vitoria; 1963, Eibar, Toulouse y Burdeos. Invitado de honor en el Salón "Violet de l'Association Nationale des Membres de l'Ordre des Palmes Académiques". Nunca ha participado en certámenes. Es la época de los tonos sombríos y del realismo descarnado. Félix Beristain presenta la visión de un costumbrismo triste, donde combinan la agitación gesticulante de la vida y la inerte palidez de la muerte. Es su canto personal de Viejas espulgándose, Pobres de Castilla, Vendedoras de pescado, Mendigo ciego , y de un buen número de cuadros de paisaje yermo y miserable. Temática preñada de un humanismo desgarrador, evitando siempre caer en el tópico excesivamente fácil. Algún comentarista le llamó -sin duda con más de pintoresquismo que de fiel realidad- "el Unamuno de la pintura", apodo que fue pronto recogido por un sector de la crítica. Esta -y en especial, la francesa- encuentra en el artista una acusada influencia goyesca. Hay quien cree entrever la huella de Buffet, atendiendo sin duda al vigoroso trazado lineal que delimita los contornos de las figuras. Sea como fuere, todos coinciden en la afirmación de la genuina óptica desde la que el joven Beristain proyecta el reflejo de la realidad miserable encubierta con su misticismo personal.

Aunque alejado desde 1963 de las salas de exposiciones, el artista ondarrotarra ha realizado, durante estos años, un buen número de cuadros, repartidos especialmente por Alemania, Estados Unidos, Latinoamérica, Italia y, sobre todo, en el País Vasco. Destacan en su producción última los murales que se exhiben en diversos establecimientos bancarios y comerciales, salas oficiales, etc., y que pueden apreciarse a través de toda la geografía vizcaína. Especial interés guardan, por su revolucionaria factura, los de la nueva Cofradía de pescadores de Ondarroa, pintados al óleo, sobre cemento en relieve, construido por el propio Beristain. La nueva obra de Félix Beristain está realizada casi exclusivamente a base de espátula. Sus lienzos están trabajados concienzudamente: al recio empaste que imprime a sus cuadros sigue una laboriosa ejecución, hasta que el artista ofrece un acabado perfecto, del que dimana una singular fuerza expresiva. Impulsado hacia la búsqueda tenaz de nuevas formas, su actualidad artística cabalga entre la abstracción y el figurativismo. Todo ello permite concebir un esperanzador desenlace, siempre avalado por la intachable honradez artística de este notable pintor. Actualización

Además de los murales para la nueva Cofradía de Santa Clara en Ondarroa realizados hacia 1968, Beristain desarrolla otros trabajos en el campo de la pintura mural en diferentes lugares de Bilbao, Gernika, algunos centros oficiales de Ondarroa, Ayuntamiento y Banco de Vizcaya. A partir de este trabajo, se interrumpe la labor expositiva de Beristain durante más de diez años. En este tiempo, pinta únicamente por encargo hasta que en 1974 muestra una individual en la Galería Arte de Bilbao. En el prólogo del catálogo, Juan Antonio Zubicaray nos habla de cómo el artista "... busca en la intimidad del estudio el método y la forma que han de llevarle hacia un estilo definitorio." Y continúa describiendo así el cambio en su pintura:

"Su ininterrumpida labor de muralista le permite el empleo de diversos materiales, así como le imprime una nueva concepción del espacio, que comienza a utilizar con una más estudiada libertad. Los temas son los de siempre, con neta preferencia por las escenas de trabajo, envueltos ahora en una atmósfera serena y sólida. La luz y el color se adueñan de una paleta largo tiempo acostumbrada a la gama de azules y grises."

Es este, un período postcubista en su pintura. Los arrantzales, sus ropajes y entornos, le permiten ahondar en esta técnica. Pinta además paisajes de Huesca, Galicia y Castilla, pero sobre todo de Ondarroa. Participa a partir de entonces en contadas colectivas. Al final de 1978, tras una breve escala en Grecia, remonta en barco el Danubio durante casi un mes. Improvisa un estudio en el barco y descubre la riqueza de los verdes de Moldavia, las gitanas rumanas y otros personajes populares. Para entonces, ya había visitado por primera vez Portugal, país al que vuelve con asiduidad durante estos años. Entre 1980 y 1987 viaja a Marruecos en cinco ocasiones. En 1981 se traslada a Jujuy (Argentina) y reproduce la ruta que cuarenta años antes hiciera el pintor Arturo Acebal Idígoras. Atento a las impresiones recibidas, desarrolla con más fuerza que nunca el género paisajístico. Tras una serie de viajes a París y Londres, viaja a Lantz (Pirineo Navarro) y a Venecia en 1988; aborda entonces el tema del Carnaval, que se convertirá en el eje central de su trabajo durante algún tiempo. En 1993 muestra en la Galería Biosca de Madrid lo visto en Argentina, Marruecos, Ondarroa, Venecia, Londres, Portugal o Nafarroa. A través de sus personajes, maternidades, mendigos, arrantzales o enmascarados nos muestra la diversa idiosincrasia de los diferentes países, culturas y costumbres.

Participa en algunas colectivas en la galería Arteta y trabaja durante más de 20 años en la Galería Espín de Bilbao. En 1994, un error en una intervención quirúrgica, deja graves secuelas en su pierna derecha, lo cual supone una dura recuperación. Después se traslada de su Ondarroa natal hasta Sarria en Araba, al pie del Gorbea y trabaja lentamente, recuperándose de su dolencia. En 1996 expone en la Galería Aitor de Vitoria y a partir de esta fecha su obra está presente en varias colectivas en las bilbaínas galerías Bay Sala o Tavira, entre otras.