Políticos y Cargos Públicos

Fernán II Pérez de Ayala

Pérez de Ayala Guzmán, Fernán

Señor de los Estados de la Casa de Ayala y 2.º señor de la villa de Salvatierra de Álava, estados en los que sucedió a su padre, D. Pero López de Ayala, canciller y cronista de los reyes de Castilla a la muerte de éste en 1407.

Fue hijo primogénito del canciller y de su mujer D.ª Leonor de Guzmán, y nacería en Quejana hacia 1360. Rico hombre castellano y alferez de la Orden de Caballería de la Banda, dedicó su vida a la política, actividad en la que, si bien no llegó a ocupar tan elevados cargos como su padre, desplegó una vitalidad suficiente como para considerarlo uno de los eminentes políticos de su época. Garibay (Ilustraciones...) dice de él que "su memoria es bien celebrada en embajadas que hizo a Francia... y en guerras contra moros y en otros negocios"; y López de Haro (Nobiliario...) añade que fue "cavallero de grande consejo y autoridad en servicio del Rey don Juan el Segundo".

Su actividad política e incluso su vida misma estuvieron muy estrechamente unidas a los acontecimientos políticos de Guipúzcoa y Navarra, y, como es natural, de Alava, en la que es personaje principalisimo. Así, el cargo político que ostentó prácticamente durante toda su vida fue el de Merino Mayor de Guipúzcoa (unido en algunas ocasiones al de corregidor de la misma provincia), cargo en el que sucedió a su padre D. Pero López en los primeros años de la década de 1390 (pues lo es ya en 1394 y su padre lo era todavía en 1389). Sin embargo, Fernán Pérez de Ayala sabe conjugar sus intereses y ocupaciones en el País Vasco con la política de altos vuelos castellana, sirviendo de embajador a Enrique III y Juan II. Así, podemos estudiar su figura en varios planos:

1. Como Merino Mayor de Guipúzcoa.
2. Como embajador del rey de Castilla.
3. Como vasallo del rey de Navarra.
4. Como Señor de la Casa de Ayala.

Fernán Pérez de Ayala, Merino Mayor de Gipuzkoa (cr. 1390-1436). Si bien la documentación no es abundante, trasluce la intensa actividad que lleva a cabo Fernán Pérez en su cargo de Merino Mayor, utilizando las atribuciones judiciales, políticas y militares que le son anejas al merindaje. En 1394 aparece ya como corregidor y Merino Mayor de Gipuzkoa (lo será ininterrumpidamente salvo en 1397, al enviar Enrique III con plenos poderes a la provincia al doctor Gonzalo Moro) en la donación que Enrique III hace a Beltrán Ibáñez de Loyola del Monasterio Real de San Sebastián de Soreasu; y en 1397 Enrique III manda a su Merino Mayor Fernán Pérez de Ayala que imparta justicia en el pleito pendiente entre Beltrán Ibáñez de Loyola y Pelegrín de Engómez sobre el cobro de rentas y diezmos del Monasterio de Soreasu. En 1410, Fernán Pérez de Ayala, en su calidad de Merino Mayor de Gipuzkoa, manda los tercios guipuzcoanos que acuden a la conquista de Antequera; e igualmente en la primera quincena de agosto de 1419, junto con el corregidor Gonzalo Moro, mandaba las tropas guipuzcoanas que sitiaron Baiona por tierra, y, ante la imposibilidad de tomarla, se volvieron a Fuenterrabía, incendiando a su paso San Juan de Luz, Biarritz y otros lugares (el Bachiller Zaldibia dice que "quemó la iglesia de San Juan de Luz y a muchas casas"; y la "Chronica de los Señores de Vizcaya" que "ficieron mucha tala de mançanos, e otros muchos daños, e corrieron toda la tierra de Bordel, e ficieron mucho mal, e quemaron a Solaque"). Los reyes de Castilla recompensaron a Fernán Pérez de Ayala su merindaje en tierras guipuzcoanas; así, el 3 de mayo de 1401 Enrique III hace donación a su Merino Mayor en Gipuzkoa de los montes de la parzonería de Alzania (en Gipuzkoa) -montes que en 1406 vende D. Fernán Pérez por 500 florines del cuño de Aragón y 2 piezas de paño a la villa de Segura-; y en 1408 Juan II le hace merced de 30.000 maravedis de renta vitalicia sobre las alcabalas de Segura, Tolosa y sus comarcas de la merindad de Gipuzkoa. En cuanto a su actuación como Merino Mayor en las luchas de bandos guipuzcoanas, no nos queda constancia de cuál fue ésta (su participación en el conflicto, como Sr. de la Casa de Ayala, queda reflejada en el apartado 4), aunque sospechemos que, como Sr.de la Casa de Ayala, mantendría una actitud filogamboina. Sí nos queda constancia, en cambio, de qué actitud toma en el conflicto entre Castilla y Aragón suscitado en 1429 al atacar D. Alvaro de Luna los intereses de los "infantes de Aragón" en Castilla; el conflicto se propagó en seguida a Navarra, donde es rey consorte Juan de Aragón (futuro Juan II rey de Aragón); Fernán Pérez de Ayala defenderá los intereses del rey de Castilla, y así, con otros señores guipuzcoanos como el Sr. de Lazcano, atacará las fronteras navarras por Viana y las Amescoas. Esta actitud le costará sus rentas y tierras en Navarra (Vide apartado 3). Fernán Pérez de Ayala intervendrá en la vida municipal y provincial guipuzcoana en numerosas ocasiones, en su calidad de delegado regio, por su cargo de Merino Mayor de la provincia. Así, además de su actuación, ya vista, en Azpeitia, le vemos: en 1399 de nuevo en Azpeitia, recibiendo una cantidad de dinero; en 1396 en la sentencia dictada por Enrique III en favor de Rentería, en el pleito entre ésta y Oiartzun, obligando a esta última a tener vecindad con aquélla; en 1415 confirmando las ordenanzas de la hermandad guipuzcoana; y en 1430 en Tolosa, cuando Juan II al donar a esta villa las navarras de Leiza y Areso, tomadas a Navarra en la citada guerra de 1429-30 por los tolosanos, le encomienda a Fernán Pérez apoyar y defender esta posesión cuando le sea requerido por éstos. Pero especial intervención tuvo D. Fernán en Salinas de Léniz, villa en la que moriría en 1436 y en la que dejaría descendencia, pensamos que ilegítima. Salinas era Señorío de los Guevara, y en 1423, al quedar niño y huérfano de padre su nieto Pero Vélez de Guevara, aprovecharon los de Léniz para levantarse contra éste; D. Fernán Pérez fue "sobre ellos con toda su casa e parentela... e quemó muchas casas en el dicho valle, e quemó la casa de Estivaris de Galarça, que era causador de aquel fecho, e robó todo el valle, e quedaron sojuzgados a su mesura" (L. García de Salazar, "Bienandanzas...", libro XXIII). Igualmente, como Merino Mayor de Gipuzkoa, confirma Fernán Pérez de Ayala los Fueros de Bilbao en 1420 y 1425.
Fernán Pérez de Ayala, embajador del rey de Castilla. A la vez que su cargo constante de Merino Mayor de Gipuzkoa, Fernán Pérez de Ayala participó de alguna manera en la política exterior del Reino de Castilla, sirviendo a Juan II sobre todo en numerosas embajadas, principalmente en Francia. López de Haro dice al respecto que "le embiaron a agradecer y a dar las gracias al Duque de Borbon, y a su hijo el conde de Claramonte del ofrecimiento que les auian embiado en ayudar en las guerras de los Moros" y que "firmo las capitulaciones y alianças que estauen hechas de la paz y hermandad entre los Reyes de Castilla y Francia" ("Nobiliario Genealógico..."). Del mismo modo, en 1419 fue nombrado por Juan II juez en el conflicto entre bretones y vizcaínos, poniendo D. Fernán Pérez paz entre ambas comunidades. Pero la embajada más brillante que le cupo desempeñar a D. Fernán Pérez de Ayala fue la que le llevó a Constanza como miembro de la "nación castellana", al Concilio y Cónclave allí celebrados; Cónclave (1417) del que saldría elegido Papa Martín V, y con el que se pondría fin al cisma de Occidente. La participación de D. Fernán Pérez de Ayala en la solución del cisma como embajador de Castilla, tiene dos momentos: los años 1405 y 1417. En otoño de 1405, Enrique III, decidido a acabar con el cisma que hacía décadas tenía dividida a la Iglesia, envió a la Corte de Francia, con unas propuestas concretas, a su confesor, Fray Alfonso de Alcocer, y a Fernán Pérez de Ayala. Por el mes de setiembre están ambos en París y se presentan en el Consejo Real; en carta a Enrique III (París, 3 de octubre) le comunican ambos al rey cómo "en el conseio del rey de Francia auia seydo propuesto e declarado por nosotros de vuestra parte el negocio de la union de la Yglessia por... la via de le renunciacion". Los consejeros de Carlos VI de Francia aceptaron las propuestas que ambos embajadores le hacían de parte de Enrique III. Con esto terminaría el primer momento de participación de D. Fernán Pérez como embajador de Castilla en la solución del cisma. El segundo momento: celebrándose hacía ya años el Concilio en la ciudad de Constanza, el 24-10-1416, en Valladolid, daba Juan II poderes a la embajada que enviaba al Concilio: figuran entre los ocho enviados sólo dos caballeros, y uno de ellos es "Ferdinandi Petri de Ayala, nostri etiam consiliarü et maioris prefecti...". La embajada llegó a Constanza el 30 de mayo de 1417, y fue recibida oficialmente en el Concilio el 3 de abril. Tras una serie de vicisitudes (cuyo detalle no viene al caso) se celebró Cónclave y cúpole a D. Fernán Pérez el honor de ser nombrado guarda del mismo, el 8 de noviembre de 1417. El 11 de noviembre de 1417 salía del Cónclave elegido Papa el cardenal Colonna, que tomó el nombre de Martín V, concluyendo así el Cisma.
Fernán Pérez de Ayala, vasallo del rey de Navarra. La razón de las relaciones que mantiene Fernán Pérez de Ayala con el rey navarro Carlos III reside en su cargo de máxima autoridad del rey de Castilla en Gipuzkoa, y de la obligación inherente a su cargo de mantener la paz en la frontera con Navarra, constantemente cruzada por los señores guipuzcoanos (entiéndase parientes mayores y sus atreguados), especialmente los señores de Lazcano, en sus correrías depredadoras por tierras navarras. Desde 1406 registran los Comptos navarros sumas de dinero abonadas a mensajeros de los reyes navarros encargados de llevar "letras" a D. Fernán Pérez de Ayala. Así, por ejemplo, el 22 de setiembre de 1415 Juan Pasquier, notario de la Corte, se traslada a Vitoria a hablar con "Ferrant Périz de Ayala de parte de los comisarios de Navarra, en razon de las treguas de los de Guipuzcoa et Alava et de los de la casa de Ciordia et de otros solares del reino". Hay que señalar, por otra parte, que la actitud constante de D. Fernán Pérez en estos conflictos fronterizos fue la de pacificador y apaciguador de las tensiones existentes. Las buenas relaciones que mantiene D. Fernán Pérez con su vecino navarro culminan en 1418, cuando el 4 de abril de este año le da Carlos III "considerando los muy grandes et notables servicios que nuestro caro et bien amado Ferrant Periz d'Ayala, merino mayor de Guipuzcoa, nos ha fecho en muchas maneras tanto en el concilio general que ha seido tenido en Constanza sobre la union de la Iglesia de Dios como en otras partes" las rentas de los bailíos de Oteiza, Legardeta y Villatuerta, con todas sus pechas, derechos, costos, tributos, etc. Carlos III le ratifica en 1421 esta donación y en 1423, el 10 de diciembre, en atención a los servicios que había prestado a su hija la reina Blanca, le dona el lugar de Villatuerta, con las pechas, bailio y costería, y todos los derechos, excepto la "subprioridad" y la alta justicia, que se reserva el rey para sí. El mismo día le cambia la pecha de Oteiza por la de Cirauqui, pues aquélla no renta todo lo que debiera, por haber disminuido su población. Sin embargo, por el obligado apoyo que ha de prestar D. Fernán Pérez a su rey y señor, Juan II de Castilla, en la ya citada guerra de 1428/29, habiendo entrado en Navarra y tomado Buradón, el 15 de setiembre de 1429, en Olite, la reina manda confiscar a D. Fernán Pérez todos los bienes que éste posea en Navarra. Así terminan, ciertamente que de un modo expeditivo, las relaciones entre D. Fernán Pérez de Ayala y la casa real navarra.
Fernán Pérez de Ayala, señor de la Casa de Ayala. Como señor de los estados de la Casa de Ayala, D. Fernán Pérez de Ayala era, junto a Mendozas y Guevaras, el más importante caballero de suelo alavés. Como es obvio, ocupado como estuvo en numerosas ocasiones en la política castellana en razón de los cargos que tuvo, residió a menudo, o bien en Gipuzkoa (quizá en Salinas, cercana a sus tierras ayalesas), o bien en la Corte... cuando no se hallaba de embajada por tierras extranjeras, francesas preferentemente. Por todo ello, no queda especial memoria de su actuación como Sr. de Ayala y Salvatierra; pero sí nos queda constancia de su participación en las guerras de bandos, pues Lope Garcia de Salazar le dedica un largo capítulo en el libro XXIII de sus "Bienandanzas", titulado: "de las guerras, e muertes, e omecidas, que ovo entre Ferrando Perez de Ayala e Martin Roys de Avendaño, sobre el Señorío de Orosco en el dicho valle". La acción se fecha en 1412. Estando D. Fernán en la corte, entró Martín Ruiz de Avendaño en Orozco, fortificándose en el valle; D.ª M.ª Sarmiento, mujer de D. Fernán Pérez, llamó a sus parentelas (Guevaras, Velascos, Leibas, Salazares, etc.), y Juan Alonso de Mújica vino en socorro del Avendaño, entablándose combate entre ambos bandos; combate que no pasó a mayores, pues el corregidor Gonzalo Moro consiguió apaciguarles. Moro dictaminó a favor de Avendaño, que sostenía le pertenecía por herencia parte de Orozco, pero, entre tanto, llegó D. Fernán Pérez al valle. No hubo enfrentamiento armado, y D. Fernán aceptó trocar con los Avendaño sus posibles derechos sobre Llodio-Orozco por el monasterio y labradores de Arrigorriaga y la casa fuerte de Markina.
Sucesión y muerte de Don Fernán Pérez de Ayala. Como correspondía a su condición de hijo del canciller mayor de Castilla, D. Fernán Pérez celebró un enlace brillante, pues casó con D.ª María Sarmiento, hija del mariscal de Castilla y repostero mayor de Juan I, D. Diego Gómez Sarmiento, y nieta, por su madre D.ª Leonor de Castilla, de D. Fadrique, maestre de Santiago, hermano de Enrique II de Trastámara. Doña María heredó de su padre el Señorío de Salinillas, en Alava. Tuvieron tres hijos: D. Pedro López de Ayala, que sucedió a su padre en los Señoríos de la Casa (vide). Doña María de Ayala, hermana mayor. Casó con D. Pedro Garcia de Herrera, mariscal de Castilla, capitán general de la frontera, en Jerez. Fueron sus hijos: García López de Ayala-Herrera, que heredó la casa de Ayala, por muerte sin descendencia de su tío D. Pedro López de Ayala (vide); Fernando de Ayala y Diego García de Herrera. Y D.ª Constanza de Ayala, que casó con D. Pedro de Guevara, Sr. de Oñate y de la Casa de Guevara (vide el artículo GUEVARA), hacia 1414; esta señora quedó por tutora de sus hijos (1422) por la prematura muerte de su marido D. Pedro, otorgándose uno de los documentos de tutoría en Vitoria, en "las casas e palacios de Fernan Pérez de Ayala" el 14 de enero de 1422. Su hijo D. Iñigo de Guevara pleiteó la posesión de la Casa de Ayala, alegando que, aunque D.ª M.ª era la hermana mayor de su madre Constanza, cuando murió D. Pedro ya estaba muerta, correspondiéndole por ello a él la Casa de Ayala. Duró el pleito 6 años, y en 1489 consiguió D. Iñigo la posesión de la villa de Salinillas solamente. Tuvo D. Fernán Pérez una 4.ª hija, que suponemos ilegítima: D.ª Teresa Díaz de Ayala, que casó en Salinas de Léniz con Sancho López de Galarza, Sr. de la Torre de Galarza y pariente mayor del valle de Léniz, y patrono de las iglesias de Galarza, Mendiola y Marieta, quedando de este matrimonio abundante sucesión. Don Fernán Pérez de Ayala testó en 3 ocasiones, la última en la villa de Salinillas, el 12 de mayo de 1436, y murió, el 17 de setiembre de este mismo año de 1436, en la villa guipuzcoana de Salinas de Léniz. En su testamento manda ser enterrado, no en la capilla del Cabello de Quejana, donde reposaban sus padres, sino en la Iglesia de San Juan de Quejana, "ante la red de las dueñas, debaxo del choro donde está senora Sta. María de Cabello, segund q. yo lo tenia ordenado". Don Fernán legaba al monasterio, para su enterramiento, 20.000 maravedís. Efectivamente, Garibay ("Ilustraciones...") afirma que "fue enterrado en San Juan de Quijana, con sus maiores, por Maio del año de 1438". Doña María Sarmiento sobrevivió unos meses a su marido y falleció en su villa de Salinillas en mayo de 1438. Los cuerpos de ambos fueron depositados en sendos magníficos sepulcros, joyas del arte medieval vasco, que aún se conservan en la iglesia de San Juan de Quejana. De la actividad constructora que D. Fernán Pérez de Ayala desplegó en sus dominios nos deja constancia F. Diego de Ayala, que dice de él que "hizo muchos e muy notables edificios entre los quales hizo las Torres de Luchana que estan en la Ria de Vilvao. La Torre alta del Cabello en Quexana (le confunde con su abuelo homónimo que es quien en realidad mandó edificarla), las cuatro Torres de Morillas, la Torre de Berberana, el Hospital de Victoria" (se refiere al Hospital. de Nuestra Señora del Cabello de Vitoria). Y, para finalizar, señalemos que conservamos retrato de D. Fernán y su esposa, así como de su hijo D. Pedro, en el retablo de Quejana.

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Francisco Borja de AGUINAGALDE