Compositores

Albero Añanos, Sebastián Ramón de

Músico navarro, compositor, organista y clavecinista, que llegó a formar parte de la capilla del rey Fernando VI y que ha sido considerado como uno de los músicos más importantes del siglo XVIII español. Nació en Roncal el 10 de junio de 1722. Falleció en Madrid el 3 de marzo de 1756.

Entre 1734 y 1739 residió en Pamplona, en casa del músico tudelano Francisco de Alba siendo, a los doce años de edad admitido como infante en la catedral de Pamplona y cantó en ella hasta los 17 años. En su etapa final, al igual que los jóvenes que habían experimentado el cambio de voz, estuvo como mozo de coro colaborando en diversas tareas musicales de la catedral. Tuvo como maestros de capilla a Miguel Valls, Francisco de Alba y Andrés de Escaregui. Pero además recibió enseñanzas del prestigioso organista Andrés Gil, quien le enseñó la base de la composición y el órgano.

Entre 1739 -año en que abandonó la catedral de Pamplona- y 1746, cuando ingresó en la Capilla Real de Madrid, hay un misterioso vacío en su biografía. Se sabe que durante un corto periodo de tiempo recibió clases del organista José Elías, que su vez se había formado con Cabanilles, lo cual explica su conocimiento del teclado tradicional español.

Con 24 años fue admitido como organista principal en la Capilla Real de Madrid, un puesto muy considerado, que compartió con otros dos organistas de gran talla: José de Nebra y Joaquín de Osinaga.

De los tres organistas con que contaba la Capilla Real en aquella época, parece que Albero ocupaba el segundo puesto, según se desprende de los sueldos que cobraban. Este trabajo le duró hasta 1755 y el último año de su vida lo consagró exclusivamente al servicio de los reyes. A Fernando VI le dedicó sus Obras para clavicordio y pianoforte.

Durante su estancia en Madrid no perdió el contacto con músicos navarros. En su boda con María Ángela de la Calle, entre los testigos figuran Manuel de Lana y Fernando Lacunza, ambos infantes en la catedral de Pamplona como él. También coincidió con otros músicos de renombre internacional como Farinelli y Domenico Scarlatti. Algunos musicólogos afirman que Albero fue discípulo de este último; otros ven entre ellos cierta rivalidad, pero realmente existió una influencia mutua entre sus carreras.

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Su obra es íntegramente para teclado. Destacan sus seis obras para clavicordio o pianoforte (ya que por lo que conocemos por el momento es el primer autor hispánico que utiliza este último nombre): contenidas en un manuscrito dedicado a Fernando VI, experto clavecinista. Se conservan en la Biblioteca del Real Conservatorio de Música de Madrid. Las seis poseen la misma estructura: recercata, fuga y sonata. Como ha indicado Martín Moreno, esta curiosa disposición podría ir dirigida a la demostración al monarca del dominio de todas las formas musicales, fueran éstas antiguas o modernas. En las recercatas se hace gala de una gran imaginación, con enarmonías, modulaciones y giros inesperados, en un ambiente de improvisación en el que no se excluye el ritmo libre que recuerda las recercatas para cuerda frotada de Diego Ortiz, pero también la literatura clavecinística francesa del XVII. Las fugas son extensas y en ellas se demuestra la solidez de su técnica musical en la línea estilística hispana. Las sonatas, por su parte, son generalmente monotemáticas y bipartitas, y lo aproximan a la vanguardia musical del momento, y especialmente al estilo sentimental de C. Ph. E. Bach.

Sus treinta Sonatas para clavicordio, por otro lado, están agrupadas por parejas que guardan una relación tonal, de tiempo y carácter. Las sonatas nº 15 y nº 30 quedan sueltas y son en realidad fugas, demostrando de nuevo la ambivalencia de Albero, que se movía con igual desenvoltura entre la complicada técnica barroca y el sentimentalismo preclásico.

Caída en el olvido, la figura y obra de Sebastián de Albero no fue recuperada hasta finales del siglo XX: en 1978 los instrumentistas y musicólogos Genoveva Gálvez y Antonio Baciero publicaron un disco a partir de partituras de las bibliotecas del Conservatorio de Madrid y Marciana de Venecia. Sus Treinta sonatas para clavicordio y Obras para clavicordio y pianoforte fueron editadas en Madrid en 1978. En cualquier caso, no cabe duda de que la figura de Albero es una de las más interesantes del XVIII musical hispánico.

KSE

  • BOYD, M.: Domenico Scarlatti, Master of Music (London, 1986).
  • GEMBERO USTARRÓZ, María: "Albero Añaños, Sebastián Ramón de", en Casares, E. (dir.): Diccionario de la Música Española e Hispanoamericano. Madrid, Sociedad General de Autores y Editores, 1999. T.1, pp. 204-6.
  • MARTÍN MORENO, Antonio: Historia de la música española, IV: Siglo XVIII. Madrid, 1985.
  • POWELL, L.E.: A History of Spanish Piano Music Bloomington,1980.
  • POWELL, L.E.: 'The Keyboard Music of Sebastián de Albero: an Astonishing Literature from the Orbit of Scarlatti', Early Keyboard Journal, v 1986-7. 9-28
  • SHEVELOFF, J.: The Keyboard Music of Domenico Scarlatti: a Reevaluation of the Present State of Knowledge in the Light of the Sources diss., Brandeis U., 1970.
  • Hay obras suyas en el archivo Eresbil.

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