Monarchy and Nobility

García V Ramírez el Restaurador

Rey de Pamplona (1134-1150).

Era hijo de Cristina Rodríguez, hija de Rodrigo Díaz de Vivar "el Cid Campeador". Por vía paterna era descendiente de la dinastía pamplonesa; era hijo del infante Ramiro Sánchez, que a su vez era hijo de Constanza y del infante Sancho, hijo ilegítimo de García Sánchez III "el de Nájera" y hermano natural del rey Sancho IV Garcés "el de Peñalén".

El rey García Ramírez contrajo matrimonio en primeras nupcias con Margarita de l'Aigle Rotrou. Margarita era sobrina carnal del conde Rotrou de Perche, del cual recibió Tudela por señorío, y su madre, Juliana de Perche, era prima hermana de Alfonso el Batallador. Los hijos de este matrimonio fueron Margarita, que fue esposa del rey Guillermo I de Sicilia; Blanca, esposa del que sería posteriormente Sancho III de Castilla. No llegó a ser reina y murió al dar a luz al futuro rey Alfonso VIII de Castilla; y por último, Sancho VI "el Sabio", rey de Navarra (1150-1194).

El 19 de junio de 1144 García Ramírez casó en segundas nupcias con Urraca, hija extramatrimonial del rey Alfonso VII de Castilla. Este matrimonio afianzó su acercamiento a Castilla y fruto de este segundo enlace nació Sancha, esposa del vizconde Gastón V del Béarn.

A la llegada del rey García al trono, el reino de Pamplona estaba constituido por una serie de tierras de diversa personalidad. El núcleo central de sus dominios estaba formado por Pamplona, Álava, Vizcaya y Guipúzcoa. Asimismo aparece citado en la documentación como rey de otros territorios, por ejemplo, de Valdosella (1141), de Sos (1143), de Estella (1143), etc. Bajo su reinado no contó con el dominio de la Rioja, pues estas tierras, que anteriormente estuvieron en manos de reyes pamploneses, quedaron en manos de la familia Haro, cabeza de puente del expansionismo castellano.

Además de ser rey de Pamplona, García Ramírez poseyó importantes dominios señoriales; además del señorío de Tudela que procedía de la dote de su primera mujer, le correspondía el señorío de Logroño y ostentó el título de "señor de Monzón".

El rey de Aragón y Pamplona Alfonso I "el Batallador" falleció el 7 de septiembre de 1134 sin dejar descendencia directa. Los sucesores legítimos al trono más cercanos eran García Ramírez y un hermano del fallecido Alfonso, Ramiro "el Monje", si bien, el rey en su disposición testamentaria constituyó herederos de todo su patrimonio, a partes iguales, a las órdenes militares del Sepulcro del Señor en Jerusalén, del Hospital de los pobres de Jerusalén y del Templo de Salomón. Su testamento no fue aceptado y mientras la nobleza aragonesa reconoció como rey a Ramiro II de Aragón, García Ramirez se proclamó rey de los pamploneses con el apoyo del obispo de Pamplona García de Larrosa y de los principales señores pamploneses, entre los cuales se encontraba el conde D. Ladrón, señor de Guipúzcoa, Álava y Vizcaya.

El reino de Pamplona se encontraba cercado entre dos reinos que frenaban su expansión, y García Ramírez se vio en la obligación de mantenerse a la defensiva, haciendo uso de una intensa actividad de diplomacia que se alternaba con periodos de belicosidad.

En un primer momento las relaciones entre el rey de Pamplona y el rey de Aragón fueron tirantes, hasta que, entre diciembre del año 1134 y enero de 1135, tres emisarios de García Ramírez y tres de Ramiro se reunieron en Vadoluengo para llegar a un punto de encuentro en torno a las potestades y los límites de ambos reinos. Uno de los tres representantes de García Ramírez en Vadoluengo, D. Ladrón, decidió la restauración del reino con el peso favorable de sus condados. García se constituía rey de Pamplona pero bajo el vasallaje de Ramiro II, y como fronteras acordaron señalar los mismos límites que estableció Sancho "el Mayor". Asimismo se acordó otorgar a Ramiro, dado su cercano parentesco con el rey anterior, el título de "padre de García", estableciéndose entre ambos monarcas una relación pseudo-paternofilial.

La iglesia por su parte, pareció admitir la restauración del reino, pero no reconoció inmediatamente a sus gobernantes como reyes. La iglesia denominó"duques" a los reyes pamploneses hasta el año 1196.

Unos meses más tarde, en mayo del año 1035 en Nájera, García se alejará del rey aragonés para aliarse con Alfonso VII de Castilla. García firmaba en julio de este año como rey de Pamplona, Álava, Vizcaya y Tudela, a la vez que guardaba vasallaje al rey castellano como emperador. Alfonso VII reconocía formalmente como rey a García, ampliando así su red de vínculos vasalláticos, y éste a su vez renunciaba a ampliar sus dominios en la Rioja, en el reino de Zaragoza y la tierra de Soria. García se sumó a la corte del emperador castellano y juntos avanzaron sobre la ciudad de Zaragoza. En septiembre de este mismo año, Alfonso VII entregó a García en encomienda el señorío de Zaragoza.

La alianza entre García Ramírez y el rey castellano se rompió en el verano de 1136, cuando Alfonso VII se acercó a Ramiro el Monje, recuperó el señorío de Zaragoza y atacó las fronteras navarras junto con las tropas aragonesas. La lucha se inició por el dominio de los señoríos occidentales -Álava, Vizcaya y Guipúzcoa- del reino pamplonés, dependientes del conde Ladrón. En septiembre de este año el conde Ladrón rendía vasallaje al rey castellano, del que posteriormente recibió el gobierno de Viguera.

Tras aguantar bien el ataque inicial y ante la unión establecida entre aragoneses y catalanes, el rey García firmó el 20 de octubre de 1137 la paz con Alfonso, mientras que continuaba la guerra contra Aragón, guerra en la que el avance navarro no conoció derrota. En 1137 el rey sitió Ablitas y ocupó Malón, Fréscano, Bureta, Barillas, Razazol y llegó a las inmediaciones de Gallur. En este lugar derrotó el 10 de abril de 1138 a las tropas catalano-aragonesas, dirigidas por Ramón Berenguer IV, yerno del rey Ramiro de Aragón y conde de Barcelona. El ejército de Alfonso VII había acudido al auxilio de los catalano-aragoneses, pero en vista de los acontecimientos se replegó sobre Nájera.

En 1139 los navarros tomaron y ocuparon Sos, Filera, Petilla y Gallipienzo. Al mismo tiempo, García entregó a la catedral de Santa María de Pamplona la jurisdicción de las iglesias navarras que hasta entonces eran dependientes de sedes aragonesas.

El 22 de febrero de 1140, aragoneses y castellanos acordaron en Carrión el reparto de los territorios de Navarra. Por medio de este acuerdo, el rey castellano se quedaba con Marañón y las tierras navarras a la izquierda del Ebro que habían pertenecido a su abuelo Alfonso VI, y Ramón Berenguer con las tierras que anteriormente habían pertenecido a Aragón, en tiempos de Sancho Ramírez y Pedro I. También se repartían el condado de Navarra, territorio por el cual los anteriores reyes aragoneses prestaron homenaje a Alfonso VI. De este condado, Alfonso VII se quedaba con una tercera parte, la más próxima a sus dominios, y las 2 terceras partes restantes, con la ciudad de Pamplona, quedaban para Berenguer. Por estas tierras el catalán también debía prestar homenaje al rey castellano. Además de la división del territorio, acordaron entre ellos no firmar con García ni paz ni tregua de forma separada.

Pese a este acuerdo, parece ser que Alfonso VII y García Ramírez mantuvieron negociaciones y el mismo año de 1140 prometieron casar a sus hijos, Blanca de Navarra, hija del monarca pamplonés, y Sancho de Castilla, futuro rey Sancho III "el Deseado". Unos años más tarde, Alfonso VII creó en la Rioja para su hijo Sancho el reino de Nájera. Su constitución tenía como único objetivo la consolidación de la conquista de estas tierras, anteriormente vinculadas a la monarquía pamplonesa.

La guerra con Ramón Berenguer IV siguió su curso adoptando la forma de desgaste fronterizo. El monarca pamplonés, despreocupado por los territorios limítrofes con Castilla, avanzó sobre Jaca, atacó y quemó esta ciudad (1141). Mientras, el conde de Barcelona se dirigió contra el navarro, llegando a entrar en Pamplona. García continuó realizando correrías hasta las puertas de Zaragoza y llegó a conquistar la plaza de Tarazona (1142). Posteriormente Berenguer volvió a recuperar esta plaza y conquistó Sos (1143).

Finalmente, la paz entre el rey de Pamplona y el de Aragón vino auspiciada por el rey castellano. Alfonso VII pretendía acercar las posturas de ambos monarcas para poder dirigirse contra el Islam. En noviembre del año 1146, se produjo la entrevista de Alfonso VII con García en Tudején (Fitero), entrevista propiciada por el castellano bajo el pretexto de ver a su hija Urraca, casada dos años antes con el monarca pamplonés. Un mes más tarde se reunió García con el rey aragonés en San Esteban de Gormaz. En este lugar firmaron la paz, si bien, quedaron asuntos pendientes entre ambos.

Una vez reconciliadas las tres monarquías, Ramón Berenguer y García Ramírez acudieron con sus tropas para tomar parte en la reconquista de Andalucía, en auxilio de Alfonso VII. Concretamente formaron parte de la campaña contra Almería, que era además una plaza ocupada por piratas. En agosto del año 1147 los pamploneses y castellanos tomaron Baeza y el 17 de octubre del mismo año Almería. Mientras que los castellanos y pamploneses atacaron la plaza por tierra, catalanes junto con genoveses y pisanos lo hicieron por mar.

Tras la toma de Almería las posturas entre el rey pamplonés y el conde de Barcelona se fueron acercando. El 1 de julio de 1149 volvieron a firmar un tratado de amistad y paz. Por este tratado Berenguer se comprometía a casarse con Dª Blanca, hija del monarca pamplonés, y como dote el conde catalán le daría al menos 12 castillos. Sin embargo, Blanca murió antes de celebrarse el matrimonio. En el mismo tratado acordaron el reparto de las futuras tierras conquistadas a los musulmanes. La intención de Berenguer era la misma que la del monarca castellano: mantener la paz en las fronteras con Pamplona para dirigirse contra los territorios musulmanes.

En junio del año 1150 García volvió a Andalucía, acompañando al emperador en una de sus expediciones. El 21 de noviembre de ese mismo año murió en Lorca, merindad de Estella, y fue enterrado en la catedral de Pamplona.

Cincuenta años después del acuerdo de Vadoluengo el poeta Bertrán de Born cantaba:

Lo bos reis Garsia Ramitz
cobrera, quan vida. lh safrais,
Arago, que.l monges l'estrais,
el bos reis navars, cui drechs es,
cobrara ab sos alaves,
sol s'i atur.
Aitan com aurs val mais d'azur,
val mielhs e tan es plus complitz
sos pretz que del rei apostitz...

"El buen rey García Ramírez
hubiera recuperado, si le hubiese durado la vida,
a Aragón que le usurpó el monje,
y el buen rey navarro, a quien pertenece legítimamente,
lo hubiera recuperado con sus alaveses,
con sólo empeñarse en ello.
Así como el oro vale más que el azar
más vale y es más cumplido
su mérito que el del rey postizo"


  • LACARRA DE MIGUEL, José María. Historia política del reino de Navarra: desde sus orígenes hasta su incorporación a Castilla. Pamplona, 1972.
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  • FORTÚN PÉREZ DE CIRIZA, Luis Javier. "La quiebra de la soberanía navarra en Álava, Guipúzcoa y el Duranguesado (1199-1200)". Revista Internacional de los Estudios Vascos, vol. 45, 2, pp. 439-494. San Sebastián: Eusko Ikaskuntza, 2000.
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  • UBIETO ARTETA, Antonio. "Las Fronteras de Navarra". Príncipe de Viana, Año XIV, nº 50-51 (1953), pp. 61-96.