Concept

Anteiglesia

Se conocen con este nombre los municipios de la "tierra llana" de Bizkaia. En el resto del país venían conociéndose con los nombres de villas (en su acepción antigua) y colaciones. Posteriormente, surge otro tipo de municipio, la villa de fundación real o señorial pero siempre con el previo permiso expreso de todos los vizcaínos o guipuzcoanos, por ejemplo, reunidos en Junta. En su origen las ante-iglesias son concejos abiertos y las villas, representativos. El nombre "anteiglesia" denuncia su origen. Eran reuniones celebradas por los vecinos en el atrio de la iglesia.

Aparece, pues, el municipio vasco como incubado en un recinto religioso. Esta importancia de la iglesia como lugar de reunión para tratar asuntos pro-común de la tierra es constante en el país. En el Coro de la de Guetaria se incuba el primer fuero guipuzcoano escrito y no faltan incluso machinadas igualmente fraguadas en el interior de un recinto religioso. El atrio de la iglesia es el primer salón municipal del País Vasco. Caro Baroja ya observó que el concejo abierto quedaba en gran parte circunscrito en una división más vieja por feligresías , y valles, que se encuentra también en el país vascofrancés. En Lapurdi reciben los ayuntamientos el nombre de parrokiak y los alcaldes, auz-apezak (lit. "sacerdotes de vecindad"). Como entidades municipales propiamente dichas hay que situarlos en la alta edad media pero como sucesoras de otras agrupaciones humanas más antiguas.

Las viejas villas nada tienen que ver con las que posteriormente reciben el mismo nombre. Véase Villas. Al fundarlas con consentimiento de las Juntas quedaban enclavadas en valles y tierras que eran de las colaciones, ante-iglesias y viejas villas. Estas entidades primitivas llegan a anexionarse o por lo menos acogerse al amparo de las nuevas villas cuando éstas crecen y ensanchan gradualmente sus jurisdicciones. Así Tolosa llega a amparar a 23 de ellas en el siglo XIV y Villafranca a 8. Las colaciones y pueblos así anexados, sin perder sus términos respectivos, se hallaban, de esa forma, mejor defendidos. En los siglo XI y XII los valles y pequeñas comarcas en que se halla dividido el país estaban formados por "villas" en el sentido antiguo. San Sebastián era en 1.194 (Bula de Celestino III) un lugar del valle de Oiartzun. En 1025, en la Donación de San Salvador de Olazabal por Sancho el Mayor de Navarra se dejan ver Aya y Elcano. Estas "villas" antiguas, dice Caro Baroja, "tienen un monasterio o templo agregado y en la mayoría de los casos puede pensarse que son más antiguas que las aglomeraciones mayores de sus cercanías, que con tanta pujanza aparecen a partir del siglo XII, y a las que se ha dado después con mayor frecuencia ese mismo nombre".

En tiempos modernos las villas señoriales o reales pierden mucha jurisdicción cuando se concede el "villazgo" a los viejos pueblecitos anexados en otra época y las viejísimas colaciones y ante-iglesias comienzan a llamarse villa con un sentido que no tenía en su primera acepción. Ver Colación, Concejo.

Ref. Caro Baroja, Julio: Los Vascos, 105, 121, 287.

En Bizkaia, recibían el nombre de ante-iglesias los 105 pueblos que constituían, en el orden político, la parte más importante de Bizkaia. El territorio sobre el que se erigían se llamaba Tierra llana o infanzonado no porque el suelo topográficamente fuera llano sino porque sus habitantes eran de una misma condición jurídica y social. La población de la tierra llana o infanzonado estaba dispersa en caseríos, situados a distancia unos de otros, cada uno con sus tierras o pertenencias alrededor; y como no se distinguían las jurisdicciones de los pueblos a los que pertenecían y el aspecto que presentaban era casi igual en todas partes, se creía con frecuencia que dos o más constituían un sólo pueblo o viceversa. La división eclesiástica tampoco correspondía con la civil, ya que había parroquias que no comprendiendo a todo el pueblo en que se hallaban situadas, comprendían algunas veces a parte de otros, de manera que tanto en lo civil como en lo eclesiástico, se verificaba una mezcla de jurisdicciones. El infanzonado estaba dividido en siete merindades que agrupaban los siguientes pueblos.

La merindad de Uribe comprendía las ante-iglesias de Derio, Lezama, Morga, Zamudio, Barrica, Begoña, Berango, Erandio, Fica, Frúniz, Gámiz, Gaúca, Lauquíniz, Lemóniz, Galdácano, Lejona, Lujua, Meñaca, Munguía, Urdúliz, Guecho, Sondica, Sopelana, Maruri, Zarátamo, Baquio, Abando, Alonsótegui, Deusto, Baracaldo, Echévarri, Basauri, Arrigorriaga, Arrancudiaga, Zollo, Aracaldo y Górliz.

La merindad de Busturia estaba compuesta por estas ante-iglesias: concejo de Ajánguiz, Amoroto, Arbácegui, Arrazua, Arteaga, Bedarona, Cortézubi, Ereño, Forua, Guizaburuaga, Luno, Mendata, Mendeja, Murélaga, Murrueta, Navárniz, Nachitúa, Ibarranguelua, Ispáster, Busturia, Pedernales, Mundaca, Múgica, Arneta, Berriatúa, Cenarruza y Elanchove.

En la merindad de Arratia y Vedia se hallaban las ante-iglesias de Santo Tomás de Olabarrieta o Ceberio, Ceánuri, Dima, Yurre, Lemona, Vedia, Casúllo y Elejabeitia, Aránzazu y Ubidra.

La merindad de Marquina sólo contaba con las ante-iglesias de Jemein y Echevarría, y la de Zornoza con las de Amorebieta, Gorocica, Ibárurri y Echano. En las Encartaciones se hallaban el concejo de Güeñes, el valle de Trucíos, los concejos de Galdames; Zalla y Sopuerta, los valles de Arcentales, Gordejuela y Carranza; Santurce, Sestao y San Salvador del Valle, comprendidos bajo la denominación genérica de Tres Concejos; y San Pedro de Abanto, Santa Juliana de Abanto, San Julián de Musques y San Román de Ciérvana, a los cuales, unidos, se daba el nombre de Cuatro Concejos.

Por último, en la merindad de Durango se comprendían las ante-iglesias de Abadiano, Apatamonasterio, Arrázola, Axpe, Garay, Mallavia, Mañaria, Yurreta, Zaldúa o Zaldívar, Bérriz e Izurza. La Ante-iglesia de San Agustín de Echevarría, perteneciente al Duranguesado, se incorporó a la villa de Elorrio.

Tocante a su organización interna, antiguamente hubo en todas las merindades alcaldes de fuero pero luego éstos quedaron confinados a las de Arratia, Vedia, Uribe y Busturia solamente. Estos alcaldes tenían una jurisdicción bastante restringida ya que sólo se extendía a lo contencioso en materias civiles, de las que conocían en primera instancia acumulativamente con el corregidor del Señorío y su teniente de Guetaria, que eran los jueces ordinarios del infanzonado en lo civil y en lo criminal. Cada anteiglesia tenía uno, dos y tres fieles regidores, según su importancia. Se elegían o sorteaban anualmente y venían a ser una especie de jueces pedáneos del corregidor y de su teniente de Guernica. Presidían los ayuntamientos, corrían con la recaudación de los propios y arbitrios municipales, autorizaban festejos públicos, y tenían a su cargo otros cometidos peculiares a la administración de cada pueblo. Se reunían los días festivos después de celebrada la misa mayor en las casas del concejo o en los pórticos de las iglesias, de donde viene la palabra anteiglesia. Aun cuando las ante-iglesias son, en general, los pueblos más pequeños del Señorío, tienen recuerdos históricos tanto o más importantes que los de las villas. La historia antigua de Vizcaya les pertenece exclusivamente y, aun en la edad media, compiten con los pueblos fundados de nuevo cuño.

Ref. Juan E. Delmás. "B. S. V.".

Acuerdos del Señorío de Vizcaya

Cuántos tomaban parte en la elección de cargos, año 1582 (t. II, 196).
- A cada apoderado se diera un tanto de lo tratado, año 1593 (t. III, 260).
- Comentarios de Sagarmínaga sobre facultades del Señorío sobre las ante-iglesias, año 1595 (t. III, 341).
- Compren y tengan pólvora, balas y cuerda para las armas, año 1596 (t. III, 408).
- Declaren de dónde son vecinos los capitanes que han venido, año 1590 (t. III, 717).
- En algunas se introducían sisas y se contradigan en la Corte, año 1595 (t. III, 375).
- En todas hubiera un cepo, año 1596 (t. III, 385).
- Los fieles de las ante-iglesias compelan a los vecinos a tener arcabuces, año 1590 (t. III, 9).
- Los fieles hagan los caminos para el día de Santiago, año 1593 (t. III, 282).
- Había matrícula sobre el orden que son llamadas y su asiento en las Juntas Generales, año 1596 (t. III, 437).
- La lista del orden y asiento para las Juntas se guardara en el Archivo, año 1595 (t. III, 373).
- Pidieron algunas la destitución del Corregidor, año 1593 (t. III, 259). Tengan pólvora para las armas, año 1590 (t. III, 20). No den poder al que no sea vizcaíno natural, originario o vecino del infanzonazgo, año 1597 (t. IV, 10).
- Estaban reunidas la mayor parte para celebrar Junta y no entraron las villas, año 1597 (t. IV, 28).
- No celebren sus ayuntamientos en lugar tapado ni a la hora de la procesión sino después de misa mayor y al repique de campanas, año 1597 (t. IV, 61).
- No se admitan en sus ayuntamientos a ninguna persona de calidad, etc., que no sea vecino, año 1597 (t. IV, 62). Se negaban a pagar el repartimiento para socorrer a Lequeitio, año 1597 (t. IV, 64).
- Se pongan guardias para que no entre la peste, año 1597 (t. IV 71). Circunvecinas de Bilbao. Se tomen las medidas necesarias por la peste, año 1598 (t. IV, 95).
- En muchas sus vecinos vivían del acarreo, año 1598 (t. IV, 116).
- No pedían traslado de los acuerdos y decretos muchos fieles de ante-iglesias, año 1598 (t. IV, 129).
- Algunos procuradores pidieron se guardara el mismo orden y estilo en la elección de oficiales, año 1599 (t. IV, 149). Haya matrícula de los avecindados en las ante-iglesias, año 1599 (t. IV, 162).
- Los fieles y los jueces ordinarios hagan las posturas de los mantenimientos, año 1660 (t. IV, 219).
- No nombren apoderado a ningún vecino de la villa, año 1601 (t. IV, 230).
- Los síndicos dijeron que la petición sobre suspensión de la real cédula sobre libro de reclamaciones era por negociación de Bilbao, año 1602 (t. IV, 248).
- Concurrían 72 a las Juntas Generales, año 1603 (t. IV, 289.
- En todas se cumple el fuero cerrando las heredades, año 1603 (t. IV, 293).
- El síndico escriba a las ante-iglesias envíen persona experta para la Junta, año 1603 (t. IV, 297). Se quejaron los síndicos de la falta de escuelas en algunas ante-iglesias, año 1605 (t. IV, 404). Todas lleven a la Junta las cuentas de lo que pagaron por pólvora, cuerdas y plomo, año 1605 (t. IV, 411). Los fieles hagan. cerrar los hoyos y malos pasos y cuevas, año 1605 (t. IV, 427).
- En algunas cercanas a Bilbao admiten en sus ayuntamientos a vecinos de villas, año 1606 (t. IV, 459).
- Lleven a la primera Junta razón de lo que pagaron de pólvora el año 97, año 1607 (t. IV, 465).

Ref. Sagarmínaga, "El Gobierno y Régimen Foral de Vizcaya".