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ECHEVARRÍA

Sociendad anónima siderometalúrgica fundada en 1920 con un capital de 8 millones de pesetas por Federico Echevarría Rotaeche. En realidad la empresa tenía un origen bastante anterior, aunque bajo otras formas societarias. En 1878 se puede situar su origen. Ese año, Federico Echevarría, junto con su padre, José Echevarría Azcoaga, y su hermano menor, José, compró el caserío Recalde y sus terrenos, situados en un desnivel próximo a la Basílica de Begoña; y tras vender la parte más baja de dichos terrenos a la Fábrica Municipal de Gas y adquirir otros terrenos colindantes (propiedad de su cuñado Juan de Zuricalday y otros familiares de su esposa, y de Eduardo Victoria de Lecea), la familia inició la construcción de un modesto taller de laminación y estampación de hojalata, ampliado después para la fabricación de calderería y baños galvanizados.

Hacia 1885, Federico y José Echevarría Rotaeche, asociados en la compañía Echevarría Hermanos, se hicieron cargo de los negocios industriales de su padre (que falleció en 1896). Pero muy pronto, Federico Echevarría emprendería nuevos proyectos. Así, junto con Juan de Zuricalday, compró, en nombre de Echevarría Hermanos, nuevos terrenos y, tras una ampliación de la fábrica de Recalde, comenzaría en 1886 la fabricación mecánica de clavos de herrar, que comercializaría en todo el mundo. En 1894, como propietario de la fábrica de Recalde, suscribió con Frederick Siemens el contrato de colaboración técnica que le permitió instalar el primer horno de acero Siemens montado en España, además de varios trenes de laminación.

En 1901, ante la insuficiencia de las instalaciones de Recalde (en ese momento, un total de 22.590 m², con siete naves y más de una docena de edificios) para albergar sus proyectos, Federico Echevarría adquirió la fábrica de alambres Santa Ana existente en Castrejana, con un horno alto y secciones de trefilería, que conectó a la fábrica de Recalde a través de un ramal ferroviario; y la Fábrica de Hierros y Fundición Santa Agueda, de tachuelas, inmediata a la anterior. En ellas expandió el complejo siderúrgico iniciado por su padre, montando un taller mecánico de construcción y reparación de maquinaria.

Tras el fallecimiento de su esposa, en 1902, formó la sociedad comanditaria Federico Echevarría e Hijos, constituida en 1903, de la que fueron socios colectivos Federico Echevarría (que aportó sus bienes industriales) y sus dos hijos mayores (Juan y Luis), y comanditarios, sus ocho hijos restantes. La empresa, formada por la fusión de las diversas factorías de Echevarría (con 230 operarios en Recalde y 83 en Castrejana, en 1902), alcanzó una producción anual de 2.500 toneladas de acero.

La sociedad Federico Echevarría e Hijos se transformó en Sociedad Anónima Echevarría en 1920. La nueva empresa inició la fabricación de aceros finos y especiales, que al poco tiempo aparecieron en el mercado con el nombre HEVA, que estaba ensayando desde 1915. La empresa vivió, a partir de entonces, unos años de moderada properidad: su rentabilidad (el porcentaje de sus beneficios fiscales sobre el total del capital desembolsado más sus reservas) fue creciente, entre el 4% y el 8%, en la segunda mitad de los años 1920, de forma similar a lo ocurrido en Vizcaya para la mayoría de las empresas del sector; y el número de sus obreros ascendió de 780, aproximadamente, en 1920, a 1.300, en 1930. Las inversiones realizadas a mediados del decenio de 1920, le permitirían superar relativamente pronto la crisis que atravesó entre los años 1929 y 1931.

Además de sus fábricas de Begoña y Castrejana, Echevarría arrendó durante treinta años, tras la Guerra Civil, un alto horno de acero a Santa Ana de Bolueta.

La planta de Begoña se amplió constantemente desde la Guerra Civil por los terrenos lindantes con el viejo cementerio de Mallona.

La cercanía al casco urbano bilbaíno y la falta de espacio hizo necesario, en 1963, comenzar su traslado a otros terrenos. La ubicación elegida fue Basauri a donde fue trasladando dependencias al tiempo que en la nueva planta instalaba nuevos hornos. Esta fábrica comenzó a funcionar en 1967.

Con la crisis intensa que sufrió el sector siderúrgico en los setenta, la sociedad Echevarría pasó al sector público integrándose, en 1988, junto con Aceros de Llodio, P. Orbegozo, Olarra y Forjas Alavesas en Acenor y, dos años más tarde, se volvió a fusionar Acenor con Forjas y Aceros de Reinosa, los dos principales fabricantes españoles de aceros especiales, en Sidenor, aunque la integración plena de su actividad data de 1994. Al año siguiente, en 1995, se llevó a cabo el proceso de privatización del grupo, en donde se haya integrada, por lo tanto, la antigua planta de Echevarría de Basauri, que en el año 2000 puso en marcha una nueva acería.

El solar de la vieja fábrica de Echevarría en Begoña quedó en desuso durante los añós ochenta, hasta que en 1989 fue adquirido por el Ayuntamiento de Bilbao con destino a parque público, en donde queda como testimonio de su anterior uso industrial una chimenea.

Eduardo ALONSO OLEA (2007)