Sociétés

Real Sociedad Bascongada de Amigos del País

Asociación ilustrada, máximo exponente de la Ilustración vasca, creada en 1765 para fomentar "la agricultura, las ciencias y artes útiles y el comercio" en el País Vasco.

Adopta como lema "Irurac bat" y como divisa: tres manos tomadas entre sí como símbolo de fraternidad de las tres provincias vascongadas.

Surge esta sociedad como derivada de las tertulias diarias que celebraba en su palacio de Insausti de Azkoitia el Conde de Peñaflorida, tertulias que empezaron a ser reglamentadas en 1748, y que tuvieron por principales protagonistas a dicho Conde, Francisco Xabier de Munibe e Idiáquez, al Marqués de Narros (Joaquín María de Eguía) y a Manuel Ignacio de Altuna (el amigo de Rousseau, muerto prematuramente en 1762), denominándose a éstos, tras el apelativo del Padre Isla, "Caballeritos de Azcoitia".

Su principal impulsor, Peñaflorida (1729-1785), era hijo del VII Conde de este nombre, fundador de la Real Compañía de Caracas. Era además poseedor de importantes tierras y patronatos en Bizkaia y Gipuzkoa, exdiputado general, persona cultísima que, habiendo estudiado en Francia como muchos guipuzcoanos ilustres de la época, quiso crear, a su regreso en 1746, dicha asociación a la manera de las sociedades académicas eruditas que comenzaban a establecerse en la Europa más progresista (Dublín, Londres, Edimburgo, Hannover, Florencia, Berna, Metz, etc.).

Los asistentes a la tertulia mencionada presentaron a las Juntas Generales de Ordizia de 1763 un "Plan de una Sociedad económica o Academia de Agricultura, Ciencias y Artes útiles y Comercio, adaptado a las circunstancias y economía particular de la M. N. y M. L. Provincia de Guipúzcoa", compuesto de un discurso preliminar, un premio, 5 títulos y una advertencia póstuma.

Autores del "Plan" de la RSBAP.

  1. El Conde de Peñaflorida
  2. José Francisco de Lapaza
  3. Miguel Ignacio de Olaso y Ulibarri
  4. José Antonio de Lardizabal y Oriar
  5. Vicente María de Alcibar y Acharán
  6. Joaquín de Eguía
  7. Joaquín Ignacio de Moya y Ortega
  8. Juan Bautista de Andonaegui
  9. Vicente de Lilí-Idiáquez
  10. Juan Matías de Barroeta y Aldamar
  11. Juan Beltrán de Portu y Jausoro
  12. Joaquín de Yunibarbia
  13. Manuel Joaquín de Lasa y Aristizabal
  14. José Ignacio de Bustinzuria
  15. Antonio de Alzolaras
  16. José Antonio de Lizaranzu

Este plan es de sumo interés por proporcionar información económica del País y de Sociedades y Clubs existentes en Europa que podían servir de modelo. En los títulos se trata lo siguiente:

  1. Título I: objeto de la sociedad, clases de individuos integrantes.
  2. Título II: análisis de los medios necesarios para el progreso de la agricultura, la economía rústica, las ciencias, las artes útiles y el comercio.
  3. Título III: estructura interna de la Sociedad.
  4. Título IV: maestros de la misma con sus salarios.
  5. Título V, plan de lotería ideada para sufragar los 60.000 reales anuales que se supone necesitará la Academia para sostenerse.

En la advertencia final se exhorta a comenzar por los temas más importantes para la RSBAP: Agricultura, manzanales, montes y comercio del hierro, subvenir a la carestía de granos y hallar un medio mejor para financiación que la lotería propuesta.

Aprobado el plan por las Juntas, la asociación se constituyó en el palacio de Insausti el 24 de diciembre de 1764. Los estatutos se redactaron y aprobaron en Bergara al año siguiente y fueron aprobados por Carlos III rey de España (R.O. 8-41765), siendo solamente modificados los años 1771 y 1772. En la reunión constituyente y subsiguientes vemos nombres preclaros de la Ilustración vasca como José de Mazarredo, Miguel José Olaso, Samaniego, Joaquín José de Landázuri, representando a toda la geografía vasca y, más adelante, Iberoamérica y Filipinas.

El artículo 1.º de los estatutos reafirmaba la vocación ilustrada de la Sociedad:

"Cultivar el gusto y la inclinación de la Nación Bascongada hacia las Ciencias, Bellas Letras y Artes, corregir y pulir las costumbres, desterrar el ocio, la ignorancia y sus funestas consecuencias, y estrechar más la unión de las tres Provincias Bascongadas de Alava, Guipúzcoa y Vizcaya".

Pese a enunciarse de esta manera, Navarra, como parte del "país bascongado", también estuvo en las filas de la RSBAP como puede apreciarse por las listas de socios y personalidades relevantes; en 1778 se creó, además, la Real Sociedad Tudelana de los Deseosos del Bien Público.

Dentro de la misma filosofía ilustrada que animaba a los "Caballeritos", Carlos III protegió y animó a la RSBAP. Así en una Real Orden del 1 de marzo de 1770 concedió a la misma una renta anual de 4.164 reales de vellón para que pagara a sus maestros. También, y esto en setiembre, le otorgó el rango de Academia y el epíteto Real. Más adelante, Campomanes la pondría de modelo para el resto de las Sociedades Ilustradas Españolas redactando en 1774 un estatuto genérico para las mismas (63 en 1804) basado en el de la pionera vasca.

La dirección estaba compuesta por un director, dos consiliarios, tres vigiladores, un secretario y un archivero. Fue director hasta su fallecimiento el Conde de Peñaflorida y secretario Miguel Joseph de Olaso, seguido del hijo del Conde, Ramón María, hasta la prematura muerte de este "socio viajero" en 1774. Un incansable subsecretario fue el erudito sacerdote Lorenzo Prestamero. La RSBAP guardó un importante equilibrio territorial: paridad de socios de número y también paridad de socios empleados, tres por cada territorio (un vigilador, un recaudador y un consiliario o vicedirector). La Asociación celebraba Juntas Generales anuales y cada territorio una juntilla. El sistema de organización persiguió la creación de tertulias semanales de personalidades ilustradas, allí donde hubiera más de un socio, con el objetivo de transferirse los unos a los otros información, lecturas e investigaciones, especialmente en temas como agricultura, economía y comercio.

Las comisiones que formaron la Sociedad fueron cuatro. I, Agricultura y economía rústica; II, Artes y Ciencias útiles; III, Actividades industriales y comerciales; IV, Política y Buenas Letras. Dado el pragmatismo de los ilustrados, fueron las tres primeras comisiones las que desarrollaron mayor actividad.

Para ser socio de la RSBAP bastaba con ser "de juicio maduro, de una crítica fina y que tengan algún talento", y en lo social, ser "de primera distinción". Se establecieron seis clases de socios: 24 amigos de número (8 por cada provincia), socios honorarios, de mérito, super numerarios, agregados y alumnos (menores de 18 años). Luego se añadieron nuevas categorías como literatos, extranjeros, etc. Al comienzo predominó la nobleza, titulada o universal, pero, más adelante, la composición social se abrió considerablemente. En los "extractos" de 1778 las profesiones de los socios eran: Funcionarios estatales: 10,9 %; Militares: 10 %; Nobles: 7,7 %; Clero: 6,4 %; Indeterminados: 64 %.

La progresión de número de soocios fue constante: 1768: 57; 1773: 500; 1778: 900; 1788: 1.300. De éstos, un número importante se hallaba en Filipinas e Iberoamérica, especialmente en México, contándose, por ejemplo, en 1773, 171 nuevos socios de este último virreinato. También fue importante la Colonia Vasca de Cuba en cuya capital, La Habana, hubo 27 socios. En España los socios extraterritoriales eran importantes, sobre todo en Madrid (109), Sevilla (40) y Cádiz (40).

En función de su reclutamiento, los socios eran personas aficionadas a los estudios, entre ellos de poesía, física experimental, mecánica, matemáticas, historia, oratoria, euskera, música, etc. Era su deber cultivar éstos, así como los de agricultura, artes y comercio. Escogieran la disciplina que escogieran había una norma que siempre debía guiar dicho cultivo: "se deberá siempre tener presente la mayor utilidad del País y preferir lo útil a lo agradable".

Las principales, aquéllas en las que mejor se desarrollaron las aficiones y preocupaciones de nuestros ilustrados, fueron las referentes a la economía y a la cultura, ambas en relación con la sociedad. Una práctica habitual fue la de traer especialistas en estos temas. Así, Chavaneau, Chabeaussière, Thunberg, Proust, etc. También publicaron libros u obras menores, convocaron certámenes y premios, efectuaron suscripciones públicas para recaudar fondos y enviaron a jóvenes becarios a estudiar en otras tierras materias de interés para el país, sistema que años más tarde implantaría también Eusko-Ikaskuntza. Los socios pagaban cuotas diferentes.

  • A.-Ciencias Naturales y Economía

Procediendo nuestros "Caballeritos" de una extracción social muy ligada a los intereses económicos de la nobleza y la burguesía comercial, no es de extrañar que el tema económico fuera ampliamente cultivado. Hay que tener en cuenta la época en la que la RSBAP nace: crecimiento demográfico que requería un crecimiento a su vez de la producción agraria y del carbón necesario para las ferrerías.

La RSBAP consideraba al comercio como el verdadero puntal de lo que debía ser la economía vasca, razón por la que debía de efectuarse una serie importante de reformas, sobre todo en la agricultura a fin de abaratar los costos industriales. Esto queda claro en el "Ensayo de la SBAP" de 1768. La reforma de la agricultura tendía a abaratar las subsistencias y hacer bajar los salarios:

"Un labrador, en los términos que se ha supuesto, no saca cuenta alguna del cultivo: luego, el país donde él resida no podrá dar fomento a la industria; pues aunque le quedasen frutos sobrantes, no pudiendo darlos a un precio moderado, éste influirá sobre los efectos de la industria".

Para poder reducir los costos agrícolas, el "Ensayo" propone:

"en las dos provincias de Vizcaya y Guipúzcoa hay sin duda alguna más gente que la que necesita el cultivo de sus tierras, sin embargo, de que por su mala calidad y situación ocupan muchísima que pudiera ahorrarse, si se introdujese la industria en la agricultura".

Se proponía también la innovación técnica, la eliminación del minifundio:

"el labrador conoce perfectamente los defectos de su terreno..., pero en vez de valerse de instrumentos que faciliten y abrevien sus labores, se sirve sólo de sus brazos y emplea 4 ó 6 hombres en lo que pudieran hacer dos bueyes o caballerías y esto encarece su trabajo de modo que no puede satisfacer un precio moderado".

La mano de obra sobrante debía pasar a la industria. El campo debía ser sometido, a su vez, a una explotación intensiva y técnica. En cuanto a las ferrerías, no era una novedad decir que necesitaban reformas y a ello, a su estudio, se dedicaron los "Caballeritos" con ahínco. También era importante la diversificación de la economía y la investigación experimental.

Según el sueco Thunborg, el Laboratorio de Bergara era cuatro veces lo que el de Estocolmo o el de Upsala. Algunas de las experiencias más importantes, fueron las siguientes: la fundación del caserío de San Miguel de Basauri para el ensayo de nuevos cultivos, la creación de prados artificiales, la importación de ganado de nuevo tipo, la incentivación de la innovación en las ferrerías, la introducción del cultivo del lino, la ayuda a fábricas incipientes (sillas, lozas), la creación de nuevas manufacturas de hierro, la participación en la empresa de manipulación de merluza cecial, sardina, etc., el apoyo a asociaciones financieras como el banco de San Carlos, las Compañías ultramarinas, la extracción minera, el apoyo a la producción de lujo, mal vista por la Iglesia (polémica sobre el lujo), etc.

  • B.-Enseñanza y Cultura

El afán didáctico y culturizador fue también importante, más exitoso en apariencia que el manifestado por la economía. Como fue la tónica general en el mundo ilustrado, se consideró a la pedagogía como motor del cambio socieconómico, ya que se pensaba que la transformación de la sociedad se iniciaba en la modelación individual desde la escuela y que una cosa acarrearía la otra de forma casi mecánica. Por ello la RSBAP fundó el Real Seminario Patriótico Bascongado de Bergara en noviembre de 1776.

Las propuestas culturales de la RSBAP fueron, entre otras, las siguientes:

  1. 1.- La de Arriquibar en 1764.
  2. 2.- El Real Seminario Patriótico de Vergara (1775).
  3. 3.- La "Carta circular de los amigos de América" de México (1778).
  4. 4.- La Propuesta para la educación de la Mujer (Seminario para Señoritas, extractos, 1777).
  5. 5.- La Propuesta sobre el problema educativo (extractos, 1790).

La RSBAP creó "escuelas de letras menores" en Vitoria, Loyola, San Sebastián, Bilbao y Bergara. En éstas, se enseñaron las primeras letras, la caligrafía, redacción, dibujo, matemáticas, etc.

En lo tocante a las primeras letras, interesa destacar que el artículo 9 del Reglamento exhortaba al estudio de las lenguas "comenzando por las nacionales, como son el bascuence y el castellano", llegando a aceptarse (1772) la utilización del "anillo escolar" con la finalidad de que los vascoparlantes monolingües aprendieran esta última.

Dejando aparte la enseñanza, citemos también el cultivo de la fábula por hombres como Samaniego e Ibáñez de la Rentería, el descargo efectuado por Ramón María de Munibe, hijo del Conde de Peñaflorida, tras su viaje de estudios en el extranjero (Francia, Holanda, Dinamarca, Suecia, Alemania, Austria, Italia) titulado Noticias de algunas producciones curiosas de la Naturaleza, la novela moralista de Santiváñez, la historiografía del socio Landázuri e incluso los proyectos historiográficos de la propia Sociedad (Historia de la Nación Vascongada del "amigo" Miguel José de Olaso), la obra enciclopédica de Prestamero en cuya casa de Vitoria recalarían Jovellanos y Humboldt (1797 y 1799) y el cultivo de la música tanto por "amigos" compositores (Peñaflorida, Gamarra, Lombide, Larrañaga), como por la práctica del canto y de la música de cámara en los centros de enseñanza, tertulias, juntas, etc.

Las preocupaciones de estos ilustrados, algunos de los cuales masones documentados, chocaron, como fue habitual, con el inmovilismo de la sociedad y el oscurantismo de parte muy importante de las clases dirigentes y de la Iglesia. Ver Masonería. Aún así, sin arredrarse, desempeñaron el papel de adalides de la modernidad y del cambio, aunque con un éxito más que mediano, pese a ser algunas de las obras de los socios aportaciones de primer orden al reformismo borbónico. Las memorias de Ibáñez de la Rentería, las Recreaciones Políticas de Nicolás de Arriquibar, los discursos de Foronda, los de Manuel de Aguirre, representan todo lo que de precursora pudo ser la fallida Ilustración española respecto a la Revolución Liberal. Nutrida también por clérigos ilustrados, entre los cuales 5 inquisidores y 7 obispos, tuvo que someterse a la habitual censura eclesiástica (prohibición de la Enciclopedia y filósofos franceses en 1790 por ejemplo) y presiones morales propias de la época, aunque tal vez con menos rigor que otras entidades y personas.

En 1777 el socio de mérito Francisco Cerain fue encarcelado al ser acusado de leer libros prohibidos; el Marqués de Narros, Samaniego, Foronda, fueron procesados y ello pese al exquisito cuidado que la Sociedad tuvo por mantener los aspectos formales de la obediencia a la Iglesia (permiso para suscribirse a la Enciclopedia, la no admisión de controversias en relación con temas religiosos ni en broma ni en serio, etc.). Respecto a la difusión de la Enciclopedia francesa, citaremos como referente las 11 suscripciones que hubo en Bergara, localidad de sólo 200 hogares.

Otra preocupación importante de la RSBAP además de la economicista fue la divulgación y el arraigo de la vacuna antivariólica y, en general, de la higiene y de la profilaxis. La RSBAP redactó incluso reglas para la correcta construcción de viviendas aireadas e higiénicas, analizó y alabó las aguas medicinales, y fundó la Casa de Misericordia de Vitoria, coordinó investigaciones en este sentido, etc. Preocupaciones todas tendentes a mejorar la salud física y mental de la población.

Los afanes renovadores y regeneracionistas de la RSBAP se vieron siempre frenados por las dificultades de la financiación de la actividad y, sobre todo, de las reformas, dificultades que se vieron acrecidas en el último tercio del siglo XVIII. Un proyecto importante, la creación de un Banco Vasco no pudo ni ponerse en marcha; lo mismo acaeció con el proyecto de publicación periódica "modelo de los papeles periódicos de España". A la crisis económica hay que añadir, ya en los últimos 90, la guerra con Francia, a cuya cultura y novedades se hallaban estrechamente vinculados nuestros "amigos" (de los 440 libros de la biblioteca del Marqués de la Alameda, el 38,3 % está en francés; en la del Marqués de Narros, de 268, el 69,7 % también lo está).

La RSBAP suspendió sus actividades al acaecer la invasión napoleónica de 1808 y estallar la guerra hispano- francesa en la que se vieron envueltos, bien a su pesar, nuestros afrancesados ilustrados.

Durante el siglo XIX no quedó totalmente abandonada la idea de proseguir la tarea inicial por RSBAP, tan bien concebida como eficaz. Desde su desaparición, en medio de guerras y conflictos, los intentos, unos logrados y otros no, se sucedieron sin tregua. Las tres provincias jugaron su papel, conjunta o separadamente, para conseguir la reinstauración de la sociedad. Siguiendo a Nicolás de Soraluce y Zubizarreta, en su obra Historia compendiada de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País (1880) y examinando Actas de Juntas Generales de Guipúzcoa del siglo XIX, no es difícil encontrar abundantes datos sobre esta permanente intención de resurgimiento. Se presentaron propuestas y se adoptaron acuerdos en tal sentido en las Juntas Generales de Zarauz (12 de julio de 1819); Mondragón (12 de julio de 1830) por el Sr. Conde de Monterrón; Cestona (11 de julio de 1840) por los Sres. Altuna, de Ozaeta, de Azcona y de Andonaegui; en 1862 y 1863 por iniciativa del Sr. Fermín de Lasala. En Álava es conocida la propuesta del Diputado Foral Ramón Ortiz de Zárate (1864) y el planteamiento del Ateneo Científico y Artístico de Vitoria en 1895.

Finalizando el siglo XIX, el 19 de marzo de 1899 y en el denominado Palacio Bellas Artes, sito en la denominada calle de Euskalerria, n.° 8, se reunieron una serie de hombres muy conocidos en aquel momento cultural, treinta y siete según las firmas que constan en el Acta, quienes bajo la presidencia del Conde de Torre Muzquiz y actuando como secretario, Ramón Luis de Camio, convinieron la instauración de la denominada Real Sociedad Económica Vascongada de los Amigos del País. Fueron embrión de esta reinstauración las Sociedades Euskalbatzarre, Easo y Sociedad de Bellas Artes, y, además de las personas citadas, participaron entre otros Wenceslao Orbea, el Conde de Peñaflorida, Leonardo de Moyua, Ramón Machimbarrena, Manuel Martínez Añíbarro, Mariano Zuaznabar, Alfredo Larrocha, Bonifacio de Echeverría, José María Echeverría, Ramón Elósegui, Ramón Cortazar, Juan Laffitte, etc. Don Pablo de Alzola y Minondo pronunció el discurso inaugural el 21 de mayo de 1899. Esta etapa de la sociedad, denominada por sus historiadores como 2.ª época tuvo una vida activa hasta 1919 y totalmente lánguida y desconocida hasta la guerra civil. Citaremos entre sus proyectos, realizaciones o participaciones importantes, la Revista Vascongada, publicada los años 1901-1902; intensa actividad en el campo de la música, desde la Academia de Música hasta los conciertos y recitales del Palacio de Bellas Artes, y continuando la labor iniciada por sus sociedades precedentes Euskalbatzarre y Sociedad de Bellas Artes; Teatro; Exposiciones de Arte, Industria o Historia, etc., y, principalmente, la creación del Museo Municipal de San Sebastián (Museo Histórico, Artístico y Arqueológico), propuesta al Ayuntamiento de la ciudad el día 20 de febrero de 1890; la organización de la Exposición Histórico-Naval-Oceanográfica (1913) y la consiguiente propuesta a la Diputación de un Museo Provincial Histórico-Naval; la propuesta, según estudio de Ramón Luis de Camino del Museo Vasco-Guipuzcoano. La segunda época de la Bascongada fue decayendo hasta desaparecer en los últimos años de la República. Paralelamente a esta sociedad guipuzcoana, y durante igual período del siglo XX, existió en Vizcaya la denominada Sociedad Económica de Amigos del País de Vizcaya, cuya documentación, recientemente encontrada, no ha sido aún estudiada.

En 1918 se había creado Eusko-Ikaskuntza con la decidida vocación de recoger el espíritu e incluso la estructura de la RSBAP. Fue tras la dispersión de esta entidad y tras la guerra de 1936-1939 cuando, a comienzos de los 40, un grupo de amigos centrado en torno a la Biblioteca de la Diputación de Guipúzcoa y de su archivero Fausto Arocena (José Berruezo, Joaquín Mendizabal, conde de Peñaflorida, Gonzalo Manso de Zúñiga, Joaquín Yrizar, Mariano Ciriquiain Gaiztarro) ideó poner nuevamente en marcha la Sociedad. Se visitó a Julio de Urquijo y la aquiescencia de éste completó el proyecto. Los tiempos eran difíciles dado el escaso trecho trascurrido desde la guerra y las suspicacias que despertaban los estudios vascos. En 1943 José María Areilza invitó a los promotores y al gobernador civil de Gipuzkoa, Rodríguez de Miguel, a una reunión privada en su casa en la que se planteó el reinicio de las publicaciones. La autorización se consiguió con la condición de que la entidad figurara como "Sociedad de Amigos del País, delegada en Guipúzcoa del CSIC de Madrid". A comienzos de 1945 se constituyó la sección guipuzcoana y apareció el n.º 1 del Boletín, al que, más adelante, se sumarían las revistas Egan (poesía en euskara) y Munibe (Grupo de Ciencias Naturales Aranzadi). Dicho año el CSIC confió su delegación en la provincia a la misma.

A tenor de la paralización y dispersión de la Sociedad a comienzos del siglo XIX, el patrimonio documental de la RSBAP se halla agrupado en diversos fondos. Siguiendo la sistematización de Camino Urdiain, éstos serían:

  • 1.º Fondo Álava. Procede de la Casa de los Álava de

    Vitoria y está compuesto por un epistolario dirigido a Pedro Jacinto de Álava por personalidades como el Conde de Peñaflorida, Marqués de Montehermoso, Olaso, Narros, Mazarredo, Porcel, etc. Está en la biblioteca del Parlamento Vasco sita en Gasteiz y fue adquirida en 1984.

  • 2.° Fondo Peñaflorida. Procede de la documentación acumulada por las familias Mendizabal, Munibe y Argaiz. Está en el Museo de San Telmo de San Sebastián.
  • 3.° Fondo Bergara. Procede del Real Seminario Bascongado de esta localidad, luego en poder de los Padres Dominicos. Se ha separado para la actual RSBAP la parte anterior a 1880, quedando la posterior para dicho Seminario. La primera parte se halla en el centro de microfilmación del Gobierno Vasco (Palacio Rekalde, Bergara).
  • 4.° Fondo Prestamero. Es el que perteneció a la familia y descendientes de D. Pedro y D. Ramón de Verástegui, este último Marqués de la Alameda. Fue depositado en 1950 por dicha familia en el Archivo de la Diputación de Álava. En 1976 Doña Josefina Verástegui entregó la parte que faltaba del herbario de la Sociedad. A este depósito de la Diputación de Álava hay que añadir una sección llamada "Vergara" procedente también del Seminario citado.
  • 5.° Otros fondos. Son los de los archivos Mugartegui de Markina y Narros de Zarautz, a los que hay que añadir los diversos fondos familiares (Olaso, Olazabal, Aramburu-Zabala, Altuna, etc.) y los documentos que adquirió D. Julio de Urquijo y se hallan en el Fondo Urquijo de la Diputación Foral de Guipúzcoa. Un volumen importante de documentación fue publicado en 1985 bajo el título de Real Sociedad Bascongada de Amigos del País, Ensayo, Estatutos, Resúmenes de Actas (1773-1781) y Extractos (1771-1793) por D. José Ignacio Tellechea Idígoras. Son 11 volúmenes editados por la Caja de Ahorros Municipal de San Sebastián, seguidos de un volumen suplementario con una lista de socios (1765-1793) elaborada por Julián Martínez y un índice de materias, personas y lugares, referido a los extractos, elaborado por Camino Urdiain. El mismo Tellechea incorpora a este tomo una Bibliografía sobre la RSBAP que amplía la importante recopilación editada algo antes por el mismo autor.