Concept

La Escuela de Artes y Oficios de San Sebastián

La Escuela de Artes y Oficios de San Sebastián fue una de las instituciones que logró, con el paso de los años, constituirse en un centro de referencia de la formación profesional de obreros y mujeres de la ciudad. Los antecedentes de su creación, en 1872, demuestran el interés de la ciudad por este tipo de institución que se materializó en 1880, después de la propuesta del ingeniero industrial Nicolás Bustunduy y Vergara en 1876 y la solicitud de ayuda financiera a la Diputación por parte del Ayuntamiento en 1879. En esta fecha se aprobó el reglamento de funcionamiento de dicha escuela. Desde 1880 hasta 1921 el secretario de la misma fue D. José de la Peña, quien en la memoria del curso 1894-95, decía que las Escuelas de Artes y Oficios, son verdaderas "universidades del pobre", como medio de "redimir al pueblo del error o de la ignorancia".

A diferencia de su homónima de Bilbao, la de San Sebastián mantuvo desde la reforma de 1885 una sección comercial. Esta característica contrasta con la especificidad de estas instituciones en cuanto a sus objetivos, que eran los de la formación de obreros y artesanos. Durante todo su tiempo de vigencia atendió a un creciente número de alumnos y alumnas, debido a que en San Sebastián predominaba el sector servicio, con bancos, oficinas, establecimientos comerciales, etc., que demandaban una formación adecuada. Sin embargo, los intentos de fortalecer una clase de obreros formados para el desempeño de labores intermedias (los capataces) no darían resultado en esta Escuela, a pesar de que los planes de estudio irían paulatinamente ampliando el número de asignaturas y también una formación más detallada con estudios de ampliación en diversas especialidades y cualificaciones profesionales.

Para el estudio de esta escuela hemos establecido tres etapas en su evolución, de conformidad con algunas características comunes y debido a los cambios que se produjeron sobre todo en los planes de estudio y también en algunos aspectos organizativos de la escuela. Estas son las etapas marcadas:

  • Primera etapa (1880-1885).

En esta etapa se configuran los estudios básicos sin un marcado perfil profesional, aunque el currículum está estructurado en cinco cursos, pero sin secciones. Las asignaturas de Aritmética completa y Dibujo en sus diversas modalidades son las que alcanzan mayor número de inscripciones, que justamente corresponden al primer curso. La evolución del alumnado oscilaría entre los 158 del primer año y los 269 del curso 1885-86, según los datos recogidos de las diferentes memorias de final de curso, que hacen mención al número de inscripciones por asignatura. En general los alumnos se inscribían a dos asignaturas por curso. Las alumnas, que desde el segundo año de funcionamiento de la escuela asistían a una "sección de señoritas", registraban una matrícula que oscilaba entre las 26 en el primer año y las 56 en el curso 1884-85, cursando asignaturas de Dibujo de figura y de adorno.

  • Segunda Etapa (1886-1908).

Se trata de una etapa en la que se estructuran las enseñanzas en tres secciones claramente diferenciadas: la industrial, la artística y la comercial, reformándose tanto el Reglamento del centro como el currículum. La evolución del alumnado masculino oscilaba entre los 245 del curso 1888-89 y los 578 del curso 1906-07. La clasificación de los alumnos por secciones arroja los siguientes porcentajes 45,5%, 35,5% y 19% en la industrial, artística y comercial respectivamente. La evolución de la matrícula femenina oscilaría entre las 63 del curso 1888-89 y las 153 del 1899-1900. En la reforma de los planes de estudio de 1896 se establecerían unas "enseñanzas generales" (tres cursos) y de "aplicación" (dos cursos), con las especialidades de maquinista, electricista y constructor en la sección industrial, con una amplia oferta de asignaturas en todas las secciones, siendo las asignaturas básicas de los primeros cursos las que obtienen u mayor número de inscripciones.

  • Tercera Etapa (1909-1930).

En esta etapa, la Escuela se trasladó a un edificio expresamente concebido para dar cabida a la escuela, situado en el edifico contiguo al Instituto de Segunda Enseñanza (la actual sede de Correos) y finaliza con las nuevas disposiciones gubernamentales relativas a las enseñanzas profesionales, durante la Dictadura de Primo de Rivera. La evolución del alumnado oscilara entre los 558 alumnos del curso 1910-11 a los 967 en el curso 1923-24, donde la sección industrial representa el 51% del total, la comercial el 31% y la artística el 18%. En la sección de señoritas el número de alumnas oscilará de las 133 en el curso 1909-10 a las 279 en el 1924-25. El cambio producido en el currículo abarcará a una serie de especialidades en la sección industrial: mecánicos, electricistas, químicos y constructores, mientras que en la sección de señoritas se establecerá la sección comercial y la artística.

A lo largo de todas las etapas se aprecia una adecuación de la oferta profesional de la escuela a las necesidades locales, con la inclusión de oficios que resultaban emergentes en ese momento, como mecánicos de coches, o mecanografía para las mujeres. Así pues, la división de las etapas, obedece a los cambios curriculares, pues nos permite observar la evolución y la flexibilidad de la oferta, en función de las necesidades de la formación profesional y de la adecuación a las nuevas necesidades sociales que demanda la ciudad. No en vano, este centro tendrá una permanente dependencia del Ayuntamiento, que será en la mayoría de las ocasiones, el promotor de los cambios tanto en la organización de la escuela como en las enseñanzas que impartía. Estas etapas ofrecen cierta similitud con las establecidas para la Escuela de Bilbao, si exceptuamos la creación de la Escuela de Capataces y la ausencia de estudios mercantiles en esta última ciudad. Se aprecia por lo tanto un progresivo afianzamiento de los planes de estudio, así como el aumento progresivo de los alumnos y alumnas. También se observa en cada una de las etapas la estabilidad y evolución de la matrícula, así como la mayor asistencia de las alumnas a la Escuela, como se reseña en todas las memorias de esta escuela y del resto de las existentes en Gipuzkoa. Hay que tener presente que la oferta de formación educativa y profesional, después de terminar la enseñanza primaria, era muy escasa para el caso de las chicas que, a los doce años a partir de la reforma de 1901 y después de terminar la escolarización obligatoria, tenían muy limitado el acceso a la enseñanza secundaria y menos a la universitaria. Con lo cual la oferta se limitaba a su formación como maestras en la escuela de formación del magisterio o la asistencia a este tipo de escuela, para una formación profesional.

Para ver el éxito de esta escuela, a continuación ofrecemos los porcentajes globales de cada una de las diferentes etapas con relación a la edad de los alumnos y a los oficios con los que ingresaban en la Escuela. Ofrecemos estos datos separándolos por las diversas secciones que funcionaban en la Escuela, a partir de 1885, lo cual nos permitirá distinguir mejor estas características en función de las diversas opciones que ofrecía. Por lo que respecta a la edad de los alumnos, se observa una presencia importante de alumnos con edades comprendidas entre los 12 y 15 años, sobre todo a comienzos del siglo XX, si bien la sección industrial siempre recoge cifras inferiores a la media. Se trata de un alumnado que acaba de terminar su enseñanza primaria y acude a completar sus estudios con una enseñanza profesional, aunque es posible que ejerciese algún tipo de oficio como aprendiz o que sencillamente no trabajase. Los porcentajes obtenidos figuran en la siguiente tabla:

Clasificación de los alumnos por edad y especialidad, en porcentajes, 1880-1921
Fuente: Elaboración propia a partir de las diversas memorias de la Escuela de Artes y Oficios de San Sebastián.
Edad1880-851886-19081909-1921
IndustrialArtísticaComercialIndustrialArtísticaComercial
12-1537,546,560,560,3485157,5
15-204237,330,229,2363527,5
20 y +20,516,29,310,5161415

Con respecto al estado profesional de los alumnos, se ha elaborado una tabla manteniendo los grupos de profesiones en función de los diferentes oficios agrupados por su relación con el hierro, la piedra, la madera, además de los oficios mercantiles o comerciales y el importante grupo de "escolares y estudiantes". Estos son los resultados en porcentajes obtenidos entre 1880 y 1921:

Clasificación de los alumnos por profesión, en porcentajes, 1880-1921
Fuente: Elaboración propia a partir de las diversas memorias de la Escuela de Artes y Oficios de San Sebastián
Oficios1880-851886-19081909-1921
IndustrialArtísticaComercialIndustrialArtísticaComercial
Escolares352741,552283748
Hierro1514,5--16--
Madera2927,5-1515-
Piedra11,5--717-
Mercantil556285631
Mecánico----15--
Varios20132520142521

Al igual que la edad, la profesión de los alumnos era uno de los elementos que más llamaría la atención a la hora de recoger información sobre el alumnado en las citadas memorias. Observados los datos en su globalidad, la primera observación que nos aporta la profesión de los alumnos es el alto porcentaje de alumnos matriculados que figuran bajo la categoría de "escolares y/o estudiantes" que se mantiene estable (entre un 35 40%). Es decir, que este alumno simultaneaba los estudios primarios con las clases nocturnas de artes y oficios. Este dato confirmaría la permanencia del objetivo sobre formación profesional, respecto a los alumnos que acudían a la escuela sin un oficio determinado. Por lo tanto, para un porcentaje importante de alumnos la escuela les otorgaba una formación inicial, que previsiblemente podría facilitar su acceso al mundo laboral. Para aquellos alumnos que asistían con algún tipo de profesión, en general solían cursar un par de asignaturas (dibujo y aritmética) para cubrir las carencias recibidas en la enseñanza primaria. También se constata, a lo largo de todo el periodo de vigencia de la escuela que el abandono escolar era una práctica bastante extendida, sobre todo entre los chicos, pues una vez habían conseguido la formación que ellos consideraban necesaria para sus necesidades laborales, abandonaban la escuela que, por otra parte, no ofrecía ninguna certificación ni diploma oficial para el desempeño profesional.

La Escuela de Artes y Oficios de Donostia, financiada por el Ayuntamiento de la ciudad y la Diputación, cumplió un objetivo de primer orden, pues frente a la carencia de instituciones de formación profesional mantenidas por el Estado, que no se implicará en este tipo de formación hasta 1924, ofreció unos estudios complementarios que tuvo un éxito reconocido en toda la ciudad y pueblos de alrededor. Además cumplió con una función social muy relevante, al acoger a los alumnos de clases populares y mujeres que no tenían ningún otro horizonte formativo. En ambos casos, estos grupos conseguirían acceder a puestos de trabajo de mayor prestigio que el de sus progenitores, con lo cual se puede apreciar una cierta movilidad social entre las clases populares. Las demandas de empresas eran muy frecuentes, pues este alumnado les garantizaba un éxito profesional, debido a la formación de calidad.

A pesar de las reformas de 1924 y 1928, con los Estatutos de Formación Profesional y la creación de Escuelas de Trabajo dependientes del Estado, esta escuela continuará su singladura hasta que, ya en el franquismo, con las leyes de formación profesional de 1955, se tendrán que adaptar a la nueva normativa del Estado.

  • DÁVILA, Paulí. Las Escuelas de Artes y Oficios y el proceso de modernización en el País Vasco, 1879-1929. Leioa: Servicio Editorial de la Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea, 1991.