Monarchie et Noblesse

Carlos III de Navarra El Noble

Rey titular de Navarra desde 1387 hasta 1425, conde de Beaumont-le-Roger, señor de Montpellier y duque de Nemours. Era hijo de Carlos II "El Malo" de Navarra y de Juana de Francia, hija de Juan II "El Bueno" de Francia.

Nació en Mantes el 22 de julio de 1361. Tenía tres años y se hallaba bajo la tutela de su tía D.ª Blanca, viuda de Felipe IV de Valois, cuando fue jurado heredero al trono por los navarros. Visitó su reino por primera vez en 1366. Contaba sólo 8 años de edad cuando se le tituló lugarteniente del reino en ausencia de su padre. En 1374 visitó el señorío paterno de Montpellier. Por la sentencia papal de 1373 se concertó su matrimonio con la infanta D.ª Leonor, hija de Enrique de Trastamara, con la que contrajo matrimonio el 27 de mayo de 1375 (Soria), permaneciendo en Castilla hasta fines de 1376 en que visitó a su padre. En 1378 fue hecho prisionero en Francia por su tío Carlos V y permaneció encerrado a lo largo de toda la guerra de Nav. con Castilla. Cuatro largos años permaneció de esta guisa hasta que, a la muerte de Carlos V de Francia, volvió a Navarra. (diciembre 1382) tras serle devueltos por el nuevo monarca francés, Carlos VI, los bienes navarros confiscados por su predecesor. Carlos halla a su padre enfermo y amargado por la desastrosa paz de Briones firmada en 1379 en la que el reino quedó absolutamente esquilmado y disminuido en lo territorial.

En enero del nuevo año marchó a Castilla donde residía su mujer y luego peregrinó a Santiago de Compostela. El 10 de noviembre nace su primera hija, D.ª Juana. Habiendo asistido al sitio de Gijón en ayuda de su cuñado Juan I, consigue entre septiembre y octubre de este año la revisión del Tratado de Briones (El Espinal, 19 de octubre). En enero de 1384 marchó con tropas navarras a la guerra de Portugal en ayuda del rey de Castilla, asistiendo al sitio de Coimbra (16 de febrero) y al de Lisboa (14 de abril-30 de septiembre). Esta fase de la guerra de Portugal duró nueve meses. Había nacido, mientras, su segunda hija, la infanta D.ª María. Visita su reino y vuelve a establecerse en Castilla. En 1385 nace su tercera hija, D.ª Blanca, futura Blanca I, y toma a su servicio a D. Francés de Villaespesa. Este año Carlos VI de Francia vuelve a desposeerle de sus bienes traspirenaicos (20 marzo 1385) y en julio parte nuevamente a la guerra de Portugal, campaña que interrumpió para participar en las Capitulaciones de Estella, el 16 de enero de 1386. Este año le nace su hijo bastardo Lancelot. Mes y medio después de firmado el tratado vuelve a la guerra. Hallábase en Peñafiel (1387) cuando recibió la noticia de la muerte de su padre, D. Carlos II. Contaba el heredero al trono de Navarra con 26 años cuando volvió al reino pirenaico (21 enero 1387) como nuevo rey.

En agosto del primer año de su reinado lograba ya Carlos, mediante su política de acercamiento a Castilla, la devolución, pacífica, de los castillos de Tudela, La guardia, Estella, San Vicente, Miranda y Larraga, que se hallaban en poder castellano desde el Tratado de Briones. Cara al interior, su primer cometido fue la reforma de la administración empezando por la reestructuración de la Corte Mayor o tribunal supremo del reino, eliminando posibilidades de abuso y limitando el número de alcaldes de corte (8 febrero). Fijó la remuneración de sus funcionarios y los gastos de la casa real. A la reina D.ª Leonor -que llegará a comienzos de abril- le asigna 20.000 florines sobre las rentas de Olite, Ujué, San Martín, Peralta, Falces, Cascante, Corella y Puente la Reina, con la facultad de elegir sus alcaides siempre que fueran navarros.

Leonor marcha a Castilla (1388). Ambos cuñados se encontraron en Calahorra el 9 de febrero acordando restituirse mutuamente los malhechores. Trataron también la cuestión de D.ª Leonor, que, presa de melancolía, quería volver a Castilla. Ambos soberanos decidieron que la reina fuera a sus tierras castellanas con sus tres hijas.

Carlos trata de recuperar sus bienes transpirenaicos, 1388. Para ello envió (8 abril) a la corte francesa al obispo de Pamplona, Juan de Zalba, a su chambelán, Pedro de Laxague y a su consejero Francés de Villaespesa, que apenas consiguieron nada. Para activar la recuperación de Cherbourg de manos inglesas comisionó a su primo Carlos de Beaumont (octubre). Este mismo año (agosto), en virtud de su política amistosa con Castilla y Francia, Carlos dejó paso libre a través de su reino a las tropas francesas que fueron a ayudar a Juan I contra el duque de Lancaster e hizo de mediador (Bayona) entre ambos contendientes.

1390. Carlos II no quiso hipotecar su libre juego político tomando partido en la lucha que opuso a romanos y avignonistas (1378-1417). Su hijo, sin embargo, llevado por su política castellano-francófila e influenciado por su consejero Villaespesa y el obispo Zalba, optó el 6 de febrero de 1390 por Avignon. El obispo fue hecho cardenal.

1390. A la semana de tal decisión (13 de febrero) se llevó a cabo con solemnidad y lujo la coronación real con la asistencia de los personajes más relevantes de todo el reino. El trono de la reina permaneció vacío. Leonor no quiso acudir a la ceremonia. En marzo de este año D. Carlos envió una representación suya al rey de Castilla pidiéndole que indujera a D.ª Leonor a volver. La reina contestó a su hermano excusándose y alegando que no había sido tratada, ni ella ni sus acompañantes, como debían y acusando al médico de la corte de haberla querido envenenar. Leonor, hija de Enrique II el fratricida, vivía presa de angustias mortales. Habiendo pedido que Navarra cediera varias villas como rehenes a cambio de su retorno, los representantes navarros se negaron. La embajada resultó infructuosa salvo en lo referente al regreso de dos infantas a Navarra.

1393. Tras años de gestiones en Inglaterra, Carlos de Beaumont, enviado de su primo Carlos II, consiguió, el 23 de noviembre de 1393, que el rey de Inglaterra consintiera en restituir a Navarra esta plaza, cosa que hizo el 1 de diciembre. Fue capitán del castillo Martín Enríquez de Lacarra. Carlos siguió presionando, esta vez a los franceses, para obtener la devolución del resto de Normandía.

1395. La ocasión que esperaba D. Carlos se presentó más propicia a la muerte (9 de octubre de 1390) del hermano de Leonor, Juan I, y desatarse las banderias en Castilla por la sucesión del reino, ya que el hijo de Juan I era menor. Leonor participó en la lucha. Roa, residencia de la reina -dice Castro-, "era un nido de conspiraciones". En 1394 Carlos III reiteró su petición a la corte castellana. El 21 de junio ultimaban los reyes navarro y castellano una alianza (Valladolid) por la que el primero ayudaba al segundo a limpiar de banderías el reino. Enrique III sitió Roa y recluyó a la reina mientras ultimaba los preparativos para devolverla a Navarra. La infanta D.ª Blanca se hallaba ya en su reino el 7 de diciembre de 1394. Tenía apenas 9 años. Este año nace el segundo bastardo de D. Carlos, D. Godofre. En marzo de 1395, tras jurar al de Castilla que no mataría y ni lisiaría ni prendería a la reina, recibió Carlos a Leonor y a las dos infantas restantes marchando, a continuación (abril), la real pareja de peregrinación a Ujué. Inesperadamente y tras siete años de separación, la armonía matrimonial se restableció. El 6 de noviembre Leonor instituía a su esposo en gobernador, regidor y administrador de sus bienes castellanos. Al año siguiente nacía la infanta Isabel en Estella.

1397-1398. Queriendo gestionar personalmente la devolución de sus estados transpirenaicos Carlos se decide a ir a París. Para ello hace jurar heredera al trono a la infanta Juana (11 de septiembre de 1396) y hace que las Cortes reconozcan sus disposiciones testamentarias. El viaje lo inició a comienzos de junio de 1397 acompañado del obispo de Bayona, Leonel, Carlos de Beaumont, señor de Luxe, Bertrán de Lacarra, Martín de Aibar, señor de Agramont, Gascón de Urroz, Pere Arnau de Garro, Juan de Domezain, el señor de Laxague, Pero Sanz de Lizarazu, Rodrigo de Esparza y 20 caballeros, además de una escolta de 324 caballos. Este año nació el primer hijo legítimo del rey, el infante D. Carlos, de vida efímera. En julio se hallaba ya en París el rey de Navarra; en la corte francesa se cubrió de deudas llegando a empeñar hasta su vajilla de oro y la de Mosen Pierres de Peralta. En noviembre de este año se encontraba ya de vuelta sin conseguir nada concreto respecto a sus bienes.

1403. Postergada debido a la muerte del infante D. Carlos y pese a la dolencia que afectaba al soberano, la ceremonia de la coronación de D.ª Leonor tuvo lugar el 3 de junio de 1403 con gran boato, celebración de justas, juglares, toros, reparto de regalos, etcétera. Leonor había tenido otro hijo varón, D. Luis (1399) y otra hija, D.ª Margarita (1402).

Carlos III, nuevo duque de Nemours, renuncia a la Normandía, 1404. El 3 de noviembre de 1403 Carlos emprende su proyectado nuevo viaje a Francia para solventar la cuestión de sus bienes transpirenaicos. Antes firma un nuevo testamento (II de junio) y deja como gobernadora a su mujer D.ª Leonor. El 9 de junio de 1404 el navarro llega a un ruinoso acuerdo con el rey de Francia. Cede sus derechos sobre el condado de Champagne y Brie, el de Evreux y Avranches; la villa y castellania de Cherbourg, Pont-Audemer, Pacy-sur-Eure, Nonancourt, Ezy-sur-Eure, Beaumont-le-Roger, Conches, Breteuil, Orbec, Carentan, Valognes, Mortain, Gavray, Nogent-le-Roy, Anet, Breval, Monchaumet, Mantes y Meulan. El francés entrega a cambio: la villa y castellanía de Beaufort, en Champagne, Solens, Nogent-l'Artaud. Izarezicourt (Lardi?), Nogent-sur-Seine, Pontsur-Seine, Saint-Florentin, Bray-sur-Seine, Coulommier, en Brie, Lixi (Lizy?), Doolot (Château d'Ools?), Pont-sur-Honne, Chesay (Chesnay?), Voulx, Flagy, Lorrez ou Boscage (Lorre-le-Boscage?), Gretz y el ducado de Nemours. Cherbourg era conmutado por 200.000 libras tornesas, 100.000 de ella en mano y el señorío de Provins en prenda de las otras 100.000 restantes. Tras una larga estancia enNemours, Carlos dispuso su regreso a Nav. (1405), vía Lyon, Narbona, Barcelona, Lérida, donde celebró una entrevista con el rey de Aragón, D. Martín el Humano, Zaragoza, Cortes (18 de abril de 1406). "El tratado fue una medida prudente y realista -comenta Lacarra-. Carlos III obtuvo todo lo más que podía aspirar, de unos derechos que ya tenía perdidos".

Carlos hace de mediador (1408-1411). Dos años después regresaba el monarca navarro a sus nuevas posesiones transpirenaicas dejando de gobernador del reino a su primogénita D.ª Juana, esposa de Juan de Foix, en ausencia de la reina, que no regresó de Castilla hasta octubre de 1409. Este viaje fue vía Aragón-Provenza-París. Carlos visitó Nemours y marchó luego a París, donde actuó de mediador en la lucha fratricida que oponía a la casas de Borgoña y Orleans sobre la regencia de Francia (paz de Chartres, 9 de marzo de 1409). De poco duraron el efecto de los oficios del navarro: la lucha se reemprendió en breve lapso de tiempo.

El duque de Benavente en Navarra, 1410. Leonor gobernó con prudencia su reino tratando de evitar que sus súbditos se inmiscuyesen en la guerra é disensiones que á present son entre los seniores Daragón (Comptos). Pero en 1410 las relaciones con Castilla se vieron amenazadas por un grave asunto diplomático: Leonor acoge en Navarra al duque de Benavente, hermanastro suyo, gran promovedor de banderías cuya cabeza estaba a precio en Castilla. Carlos, de regreso en Navarra el 25 de enero de 1412, se vio obligado a entregarlo (1414). Veáse Benavente, Duque de. Como primer paso, al mes de regresar de su tercer viaje, acordó Carlos con Juan II de Castilla la extradición mutua de los malhechores que merodeaban en la muga riojano-navarro-guipuzcoana.

Sintiéndose probablemente enfermo el rey de Navarra dictó su último testamento el 23 de septiembre de 1412. Yanguas hace de él la siguiente recensión:

"dispuso que fuese enterrado en el coro de Santa María de Pamplona a la parte de atrás de la sepultura de su padre; que la reina se enterrase en la misma sepultura; que si muriese fuera del reino, por cuanto pensaba ir á Francia, se le enterrase en la catedral del pueblo donde muriese, y si no fuese ciudad se depositase en algún monasterio hasta que, pasado un año, su hija heredera, el obispo de Pamplona y los tres Estados dispusieren su traslación a aquella iglesia; llamaba por sucesora a la corona a su hija primogénita, D.ª Juana, mujer del conde de Foix, en el caso de no tener hijo varón al tiempo de su muerte, segunt costumbre del regno; en defecto de D.ª Juana a D.ª Blanca, reina de Sicilia, y a Isabel, sus hijas, o aquella que estuviere en cita al tiempo de su muerte, cada una en su caso et segunt lur natividad, segunt costumbre del regno, y lo mismo sus hijos o hijas; a falta de éstos a su hermano Mosen Pierres de Navarra, pero que, entre tanto, se contentase éste con el condado de Mortain y villas, castillos, castellanías y lugares que el rey le había dado en Francia, sin poder pedir otra cosa. Que a su hermana María, mujer del conde de Denia, se le pagasen 5.000 florines que se le debían, resto de los 30.000 que le ofreció en dote.

Que en el caso de tener hijo o hija de menor edad que hubiese de heredar el trono, al tiempo de su muerte, fuese tutora la reina hasta que aquél cumpliese la edad de 20 años o, siendo hija, casase con hombre de la misma edad. Que la reina gobernase y rigiese el reino por los naturales de la tierra; et en los oficios é goardas de castillos, é fortalezas, non meterá estrangeros sino de los naturales de la tierra, segunt lures fueros, usos, costumbres é privilegios. Que luego que el hijo o hija, heredero de la corona, cumpliese la edad de 20 años, cesase la tutela y tomase las riendas del gobierno y lo mismo si, siendo hija, casase con hombre de 20 años. Que si durante la tutela muriese la reina, gobernasen los tres Estados como encargados de la tutela, y a su nombre varias personas que el rey designaba de cada uno de los tres brazos o estamentos. Que estos mismos individuos fuesen consejeros de la reina durante la tutela; que si entre ellos ocurriese discordias, palabras injuriosas y guerra de manera que no quisiesen tratar los unos con los otros, fuesen excluidos del consejo o gobierno y despojados de los castillos y fortalezas, sin poder entrar en ninguna buena villa, ni fortaleza, ni donde el rey menor y su consejo estuviesen, procediendo las Cortes, en caso necesario, contra ellos. Que faltando alguno de dicho consejo, la reina nombrase otro estando ella en la tutoría, y las Cortes en su caso.

Que en las Cortes que se celebrasen durante la tutoría de la reina, ninguno se presentase con armas sino que las dejasen en la puerta del pueblo. Mandaba al heredero que tuviese por recomendado a Mosen Leonel, hermano bastardo del rey. Que a su hermana bastarda Juana se le diesen los 10.000 florines que su padre le dejó y el rey le mandó en su casamiento. Recomendaba su hijo bastardo Godofre a la reina y a su heredero, para que le remunerasen según sus servicios. Que se diesen a su hija bastarda Juana los 10.000 florines que le mandó para su casamiento con Iñigo de Zúñiga. Que su he redero universal cuidase de casar a sus hermanas, ordenando su vida y estado con el honor correspondiente a su dignidad. Daba satisfacción de los motivos que le habían inclinado a sus opiniones y reconocimientos de papas en el cisma que hubo, diciendo que había procedido siempre con consejo de los prelados y clérigos del reine y de los de Francia, y que con acuerdo de ese monarca, en cuyos estados tenía D. Carlos sus tierras, había reconocido últimamente a Alejandro V, nombrado en Pisa, y dejado a Benedicto XII; protestando que si en esto había errado lo había hecho como lego, de buena fe y según su conciencia. Ultimamente dejó muchos legados, fundaciones, mandas piadosas y limosnas"

[El original en el Arch. de Tudela].

A fines de julio de 1413 murió la heredera del trono, D.ª Juana, pasando así Blanca a primer plano.

Alianza con Juan II de Castilla, 1414. Junto con la entrega -previa garantía de su vida- del duque de Benavente, los reyes de Castilla y Navarra firmaron el 3 de abril de 1414 (Salamanca) un tratado de mutua amistad, prometiéndose la paz, salvo si por los Estados de los reinos en cortes fuese acordado, que la guerra, mal o daño que se debiera facer, era justo. Con él se restablecieron las buenas relaciones enfriadas durante el affaire Benavente.

Jura de la infanta Dª Blanca (1416) y boda de la misma (1420). El año 1415 se esperaba ya la venida de Blanca, viuda desde 1409 de Martín el Joven de Sicilia. El 28 de octubre de 1416 fue jurada la infanta por los tres Estados, juramento al que no asistió su madre, D.ª Leonor, que había fallecido en 1415. El 5 de diciembre de 1419 se otorgaron las capitulaciones matrimoniales entre D.ª Blanca y Juan de Aragón, celebrándose las bodas al año siguiente. Blanca, madre del ya príncipe de Viana, visitó Navarra en junio de 1422.

1423. Pamplona medieval, compuesta por una ciudad, dos burgos y una población, de extracción social y racial distintas, fue constituida en una sola ciudad mediante el decreto expedido por D. Carlos el 8 de septiembre de 1423. Veáse Pamplona / Iruña.

Creación del Principado de Viana, 1423. Llevado por la moda y por su gran afición a todo lo que realzara en magnificencia a su corte y familiares, Carlos erigió a la Villa de Viana en principado. El destinatario era su nieto Carlos que hubiera debido ser el IV de este nombre. El principado se componía de las villas y castillos de Viana, Laguardia, San Vicente de la Sonsierra, Aguilar, Genevilla, Cabredo, San Pedro y Lapoblación, las aldeas y villas realengas del valle de Campezo y los castillos de Toro, Marañón, Ferrera y Buradón.

Acaeció el 8 de septiembre de 1425 según la historiografía moderna y parte de la clásica (Sandoval, Oihenart, Alesón, Garibay...). Sin embargo, el epitafio de su tumba, no contento con titularlo Carlos IV -sin duda por contar como primero a Carlo Magno- data su fallecimiento en 1426. He aquí la lectura del mismo según transcribe Germán de Pamplona:

Aquí iaze sepellido el de buena memoria don karlos IIII Rey de Navarra et duc de nemoux descendient en recta linnea del emperador sant Karlos magno et de sant loys Rey de francia. Et recobro en su tempo una grant part de villas et castillos de su regno que seyan en mano del rey de Castilla et sus tierras de francia que seyan empachadas por los reyes de francia et de anglaterra. Este en su tiempo ennoblescio et exalco en dignidades et honnores a muchos ricos hombres. Caualleros et fijos dalgo naturales suyos. Et fezo muchos notables hedificios en su regno. Et fue muy piadoso et misericordioso. Et Regno Rey XXXVIII aynnos. Et fino lo VIII día de septebre del aynno de mil CCCC ec XXVI.

Le sucedió Blanca I (1425-1441). Su cuerpo fue inhumado en el coro de la catedral de Pamplona junto a la reina D.ª Leonor.

Tuvo 15 hijos conocidos, entre legítimos y bastardos. Los primeros fueron: Juana, María, Blanca, Beatriz, Isabel, Carlos y Luis. Los naturales: Lancelot, Godofre, dos Juanas, Francés y Pascual.

La vida material durante este reinado. La Navarra del siglo XIV es aún un país eminentemente agrícola y ganadero. La agricultura era practicada sobre todo en el sur, aunque en el norte la acción colonizadora de los monasterios se iba dejando sentir poco a poco. Con Carlos III se abre un período de paz que, como es natural, repercute en el plano material. La población aumenta tras las horribles mortandades de 1348, 1362 y 1380. La producción artesanal se diversifica gracias al aporte de artesanos extranjeros traídos por el monarca: pañeros, armeros, tintoreros, freneros, escultores, artífices, campaneros, organeros, etc. Para la extracción y transformación de mineral, Carlos mantiene en continuo movimiento 28 ferrerías propias, trayendo, además, minadores alemanes para la búsqueda de minas de plata y cobre. También le interesó activar el lánguido comercio de su reino. Consiguió obtener la exención de diezmos a las mercancías enviadas desde Navarra a Flandes por el puerto de San Sebastián (A. de la H. Colección Vargas Ponce, t. XXVIII, s. fol.), cuyo camino hizo remozar. Concedió el privilegio de poder celebrar ferias a Corella, Los Arcos, Estella, Peralta y Tudela. Los víveres no abundan en el reino, por lo que llega a un acuerdo de intercambio mutuo con Juan II de Castilla (1414). Personalmente se interesó por la introducción en su reino del cultivo del azafrán y la aclimatación, en sus jardines de Olite, de toronjas aragonesas, fresas de la montaña (Isaba), peras, cerezos y melocotoneros franceses.

A la sombra de un rey pacífico y amante de las artes. Si su padre, atenazado por las continuas necesidades materiales, supo, sin embargo, reservar siempre algo de su tiempo y posibilidades al goce de la música y artes plásticas, en mucha mayor medida lo hizo el pacífico Carlos III, cuyo destino natural parecía ser el de un mesurado catador de lujo y de placeres. Decantado en las refinadas cortes francesa y castellana, su gusto le llevó a rodearse de músicos, juglares, pinturas, tapices y joyas, a vestir ricos paños, sedas y pieles, a comprar libros valiosos bellamente iluminados y a morar en palacios de marchamo pre-renacentista. Sus desplazamientos iban siempre precedidos de un cúmulo de preparativos, entre los cuales, uno de los principales era el del transporte de enseres, regalos y objetos suntuarios. Su tumba en la catedral de Pamplona fue tal vez su más fastuosa morada y revela el cuidado con el que preparó su último viaje. Dicha catedral recibió su continuada ayuda: desde 1394, año de la colocación de la primera piedra, y sobre todo, desde 1397, en que le cedió la vigésima parte de sus rentas durante 12 años. D. Carlos se encargó principalmente de la parte del Evangelio, el obispo Martín de Zalba de la capilla de San Martín y el cabildo del coro de madera.

Otras empresas de este rey constructor fueron el palacio de Olite y de Tafalla, así como el castillo de Tudela, más las obras efectuadas en las residencias reales de Puente la Reina, Monreal y Sangüesa.

"Alrededor de la corte -dice Castro- vive todo un mundo de pintores, escultores, iluminadores de libros, argenteros, tapiceros, etc.".

Desde 1396 cuenta, además, la Corte navarra, con una capilla musical de primerísima categoría a escala europea cuyos primeros cantores procedieron de la capilla real aragonesa y, con anterioridad, tal vez de la capilla papal de Avignon: Bernart Duprat, Huget lo Franch, Gournay, Colinet le Forestier y Comin. Posteriormente llegaron el tenor Beraut y los chantres aviñoneses Johan y Guyot. Al año engrosaron el contingente Petrico de Monreal, Bartolomeo, Briquet, Guillem, Michelco, Fundamenta y Johan Robert. En 1399 aparecen cantando Beltrán de Lacarra, Pierre de Venecia, Tirion de Chierne y Enekot de Sangüesa. Al final de su reinado predominaban ya los niños cantores y los músicos autóctonos como García de Abárzura, Joanicot de Lantabat, Joanico de Lasaba y García de Asiain. Desgraciadamente, Carlos III, a pesar de su sensibilidad y preocupaciones artísticas, no fue capaz de fundar la Universidad que su padre proyectara, limitándose a proteger y enviar a diversos estudiantes a las universidades europeas.

Este, en su tiempo, ennoblescio et exalco en dignidades a muchos ricos hombres.

Tal como lo reza su epitafio, Don Carlos, llevado por cierta manía de grandezas aliada a su innegable bondad, gustó de crear nuevas dignidades y complacer a las ya existentes. Acabada la era de las empresas bélicas, la nobleza y los ricoshombres navarros quedan, como las Grandes Compañías, ociosos, sin derroteros y sin nuevas posibilidades económicas. No nos hallamos solamente ante un monarca que quiere brillar, sino ante una constelación de cortesanos que no quiere "ser menos", actitud en la que Lacarra ve una evidente influencia castellana. Surgen así los grandes señoríos hereditarios, terreno abonado para la bandería. Carlos reparte rentas y pechas: las de Valderro a Aujer de Garro (1387), las de Ostabarret al señor de Laxague (1388), las de Monreal al vizconde de Baigorry (1389), las de Aezkoa, Salazar y Sangüesa a los Agramont (1419-1420), las de Mendiondo a Saubat de Garro (1422), etc. Crea títulos nobiliarios: la baronía de Béhorléguy (1391), el condado de Cortes (1414), el señorío de Egüés, Elcano y Olaz (a Juan Coxe de Suescun, 1420), el principado de Viana (1423), el condado de Lerín (1424), el vizcondado de Méharin (1424), el vizcondado de Muruzábal y de Valdilzarbe (1427). Funda dos órdenes nuevas: la del Lebrel Blanco y la de la Buena Fe. Dice Moret que también "fueron muchas las mesnadas y remisiones de hidalgos que dio... (Anales, Tolosa, pp. 141-142). Sus propios bastardos, así como los de su padre y tíos fueron dotados de pingües señoríos.

"Inexcusable locura cometió D. Carlos "El Noble" -comenta Campión- cuando engrandeció a los bastardos y a los bastardos de los bastardos por cuyas venas corría sangre real... No previó las envidias y ambiciones que habían de incitarlas a destrozarse mutuamente... Con semejante imprevisión, aquel bonísimo monarca dejó hacinada la leña cuyas llamas habían de hacer pavesas al Reino"

(Navarra en su..., p. 261).

El reparto de rentas y pechas debilita a la monarquía al privarle de su propia financiación y engrandece a la nobleza concesionaria. Una corona débil en la época de la creación de los Estados Modernos significa la muerte de la soberanía... Carlos III siembra las primeras semillas de esta muerte.

Obra fundamental, amplia y documentadísima, por encima de todas, la de D. José Ramón Castro: Carlos III «El Noble», Rev. de Navarra, Pamplona, Diput. Foral de Navarra, 1967, pp. 664.

  • Alesón: Anales del Reino de Navarra., lib. XXXI, Tolosa, 1891, cap. IVIII, pp. 135-265.
  • Pamplona, Germán de: Los epitafios del sepulcro de Carlos III «El Noble», «Príncipe de Viana», 1942, VI, pp. 31-36.
  • Pamplona, Germán de: La familia de Carlos III «El Noble» en la crónica del Príncipe de Viana, «Príncipe de Viana», 1943, X, pp. 69-76.
  • Jimeno Jurio, J. M.ª: Itinerario jacobeo del Infante D. Carlos de Navarra (1381-1382), «P. de V.», 1965, n.° 100-101, pp. 239-280.
  • Carlos, Príncipe de Viana: Crónica de los Reyes de Navarra., Pamplona, 1843, pp. 177-199.
  • Anglés, Higinio: Historia de la música medieval en Navarra, Pamplona, 1970, caps. IX-XIV, pp. 247-391.
  • Goñi Gaztambide: Carlos III «El Noble,» mecenas de la catedral de Pamplona, en «Nuevos documentos sobre la catedral de Pamplona», «Príncipe de Viana», 1955, n.º 59, pp. 149-157.
  • Gaibrois de Ballesteros, Mercedes: Leonor de Trastamara, reina de Navarra., «Príncipe de Viana», 1947, n.° 26, p. 35-70.
  • Garibay: Comp. H.ª de Navarra., t. III, pp. 22, 317-318, 342-345, 349-352, 356-358, 359-362, 365, 367, 371, 372, 373-374- Comp. H.ª Gen. Cast., G. V. y Alava, t. II, p. 362.
  • Campión, Arturo: Nómina de los Reyes de la Casa de Evreux, en «Navarra en su vida Histórica», ed. Ekin, Buenos Aires, 1971, 255-300.
  • Yanguas y Miranda: art. REYES, del Diccionario de Antigüedades del Reino de Navarra., Pamplona, 1964, pp. 575-593.
  • Bilbao, J.: art. CARLOS III DE Navarra., en el CUERPO C, Bibliografía de la «E.G.I. del P.V.», t. II, pp. 241-242.
  • Castro, José Ramón: «C.A.G.N.», Pamplona, 1952 1956, t. XVI-XXXVII, passim.
  • Zunzunegui, J.: El Reino de Navarra., San Sebastián, 1942.
  • Lacarra, J. M.ª: Historia Política del Reino de Navarra., Pamplona, 1973, vol. III, caps. XXI-XXIII, pp. 161-229.
  • Arigita, M.: Documentos inéditos, n.° 6, «B,C.M.N.», 1910, I, pp. 26-28.
  • Mendoza, F.: Los plateros de Carlos III «El Noble», Pamplona, 1925.

Idoia ESTORNÉS ZUBIZARRETA