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Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Bilbao

La Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Bilbao surgió como un órgano de mediación entre los comerciantes e industriales de la villa, al mismo tiempo que les ofrecía ayuda e información para la mejora de sus negocios. Sin embargo, la actuación de esta entidad no se centró solo en ser un órgano consultor, sino que aportó los medios para mejorar aquellas infraestructuras necesarias para el buen desenvolvimiento de la economía vizcaína.

Por ejemplo, la mejora del equipamiento de infraestructuras de Bizkaia ha sido uno de los campos de actuación donde la Cámara de Comercio de Bilbao ha venido participando de forma vital desde su creación. Proyectos como los accesos ferroviarios, el desarrollo del Puerto, la dotación de una red viaria y de comunicaciones adecuada a las necesidades de los tiempos, o la construcción y promoción de la Feria Internacional de Muestras han sido objeto de la atención y del permanente apoyo de esta Corporación.

Subordinada a la política general del Estado, la Cámara de Comercio ha visto cómo sus atribuciones cambiaban con los nuevos modelos de la Administración Pública. La Cámara no solo ha tenido que adecuar sus funciones al marco institucional del País Vasco, sino también al ámbito del Estado y de la Comunidad Europea.

Bilbao siempre ha estado unida a las actividades portuarias vinculadas con la Ría. En la carta fundacional de esta villa del 15 de junio de 1300, se reconocía que el municipio tenía plena jurisdicción sobre la Ría. Para Bilbao la Ría era el vehículo de expansión de su industria y comercio. El 22 de junio de 1511 se creó el Consulado, Casa de Contratación y Juzgado de los hombres de negocios, de mar y tierra y Universidad de Bilbao. Con esta nueva organización se buscaba: potenciar el comercio; ayudar al desarrollo de nuevas técnicas de transporte y financieras; proteger y favorecer el desarrollo de una nueva clase comercial; y, también, fortalecer el poder de la Corona.

El Consulado de Bilbao completaba las funciones de las Cofradías de Mercaderes y Mareantes y, también, atendía los litigios pendientes en el ámbito artesanal y comercial. Las ordenanzas que esta entidad elaboró en 1737 han servido de pauta inspiradora a muchos códigos de Comercio de países latinoamericanos y al Código de Comercio español de 1829.

El Consulado de Bilbao impulsó desde sus comienzos y de manera decisiva el eje motor del comercio bilbaíno, el puerto de Bilbao, y pronto emprendió los estudios y las obras para mejorar sus infraestructuras. A partir de 1811 comenzó la decadencia del Consulado de Bilbao, con la introducción de la Comandancia de Marina y Capitanía de Puerto. Con el Código de Comercio que se estableció para toda España en 1830, las leyes y ordenanzas ya existentes de carácter comercial quedaron relegadas.

En 1830 se estableció en Bilbao el nuevo Real Tribunal de Comercio, que junto a la aparición de la Junta de Comercio, recogían las funciones judiciales, directivas y gremiales del antiguo Consulado de Bilbao. Con el Real Decreto del 14 de diciembre de 1859 se creó la Junta de Agricultura, Industria y Comercio de Vizcaya, por lo que se suprimía la anterior Junta de Comercio. El 13 de enero de 1868 se aprobó la Ley de Bases para la unificación de todas las legislaciones sobre actuaciones mercantiles. Esta ley se inscribe dentro de la política general abierta por el General Espartero al firmar el 29 de octubre de 1841 el Decreto de Abolición de la mayor parte de las Instituciones Forales. Por este decreto los poderes centrales tomaban el control directo sobre sectores de la administración que habían sido tradicionalmente gestionados por instituciones locales.

Con el Real Decreto del 28 de febrero de 1878 se estableció el primer Concierto Económico, que permitió cierta autonomía administrativa, delimitada a través de las Diputaciones.

El último tercio del siglo XIX supuso una explosión de las actividades económicas de Bizkaia. El proceso industrializador favoreció una nueva burguesía emergente que demandaba la creación de instituciones que defendiesen sus intereses al igual que lo había hecho el Consulado de Bilbao. En 1882 aparece la Comisión Permanente de Fomento y Defensa del Comercio de Vizcaya, que fue la que propuso la creación de la Cámara de Comercio de Bilbao. Por Real Decreto del 8 de abril de 1886, se constituye el 28 de mayo de 1886 la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Bilbao.

Desde sus inicios la labor de la Cámara de Comercio estuvo encaminada a potenciar y conseguir la financiación para mejorar las infraestructuras del puerto de Bilbao. Con la eliminación de la "barra de Portugalete" y la construcción del nuevo Muelle, el tránsito portuario se normalizó con el consiguiente abaratamiento de los fletes. Además, se construyeron las defensas del Abra y se creó el Depósito Franco. Esta entidad también actuó como elemento cohesionador en la creación de la Bolsa de Bilbao en 1889.

El 29 de junio de 1911 se promulgó la Ley de Bases de las Cámaras de Comercio, que ratificaba el carácter fundacional de la Cámara de Comercio de Bilbao encaminado al fomento de la vida mercantil, industrial y marítima de Bizkaia. La Guerra Civil supuso un punto de inflexión en la representatividad y el entronque profundo de los intereses de la Cámara de Comercio con Bizkaia. Se abolió el Concierto Económico y la economía pasó a estar fuertemente intervenida por la administración central del Estado.

En el periodo de la Autarquía se impuso un modelo económico basado en el Mercado Único. En esta etapa de reconstrucción se concede mucha importancia a la recuperación de la actividad industrial. Es por ello por lo que la industria ubicada en Bizkaia contará con el apoyo estatal. Sectores como el naval y la siderurgia se beneficiaron de importantes pedidos gubernamentales. En 1944 y 1949 la Cámara de Comercio de Bilbao hablaba con optimismo de la mejora del sector siderúrgico, fundamento de las demás industrias.

En un informe de este último año la Cámara de Comercio indicaba que una modernización del sector siderúrgico repercutiría en un aumento y abaratamiento de la producción. La Cámara pidió al Gobierno que adoptase alguna medida al respecto y, al mismo tiempo, le apuntaba que era más viable renovar las instalaciones que ya existían que crear nuevas empresas más modernas. De este modo se querían frenar los intentos del INI de establecer nuevas empresas siderúrgicas y navales en otras zonas ajenas a esta dinámica industrial.

La autarquía provocó que las actividades exportadoras se redujesen a un mínimo durante los años 1939 y 1959. Esta medida aseguraba el mercado interior a los industriales. Aún así la Cámara de Comercio solicitaba una mayor liberalización del comercio exterior junto al mantenimiento de las medidas protectoras de la industria vizcaína.

Consciente la Cámara de Comercio de que una vez que finalizase la II Guerra Mundial la competencia con los productos y los mercados extranjeros podía convertirse en un pesado lastre para la economía vizcaína, solicitó al Gobierno que adoptara las medidas proteccionistas necesarias. Al mismo tiempo, la Cámara estaba pendiente de los pasos que durante los años cincuenta se estaban dando en Europa y abogó por la incorporación de España en este panorama. En 1956 la Cámara de Comercio de Bilbao participó en la modificación del sistema arancelario. Esta entidad defendía flexibilizar los aranceles, pero reconocía que no se debía descuidar el amparo y la protección de la industria vasca.

En la etapa de la posguerra la Cámara de Comercio también solicitó con insistencia el establecimiento de una renovada y amplia red de comunicaciones, que pudiera atender adecuadamente las necesidades que el desarrollo económico de la provincia demandaba. El objetivo principal era crear una completa red integral de transportes que ayudara a potenciar el Puerto de Bilbao, auténtico eje y motor de la expansión provincial. La Cámara solicitó la mejora de los enlaces ferroviarios del Puerto de Bilbao, entre ellos la electrificación de la línea Bilbao Miranda. La mejora de los accesos por carretera a Bilbao y la construcción del Aeropuerto de Sondica fueron otras de las gestiones realizadas por la Cámara de Comercio.

Con el Plan de Estabilización de 1959 se sentaron las bases del posterior desarrollismo que tuvo lugar en la década siguiente. Con respecto a este Plan la Cámara aconsejaba a los industriales que dirigiesen sus producciones hacia los mercados exteriores, aprovechando las medidas estatales de fomento y beneficio a la exportación.

En esta época de la Autarquía la Cámara de Comercio sentó las bases para la organización de una Feria de Muestras permanente. Se compraron los terrenos y se diseñaron los locales propios para las exposiciones. La primera Feria de Muestras se realizó en 1941 y, a pesar de tener un carácter regional, la inauguración de estos eventos concitaba la presencia de las figuras más relevantes del Gobierno franquista.

Durante esta etapa la Cámara de Comercio fomentó la creación de una escuela de formación de mano de obra especializada, al mismo tiempo que apoyó la puesta en marcha de la Escuela de Ingenieros Industriales y la nueva Facultad de Económicas de Bilbao.

El Plan de Estabilización supuso no solo el abandono de una política basada en el Mercado Único, sino también la integración de la economía española en el ámbito internacional. La Cámara de Comercio de Bilbao incentivará y apoyará directamente las exportaciones en Bizkaia. Los informes de la Cámara de Comercio señalaban el incremento espectacular de las exportaciones a finales de los sesenta y principios de los setenta.

La Cámara de Comercio apoyó, en un principio, la puesta en marcha del Plan de Desarrollo y los polos de promoción. Pero esta entidad no tardó en acusar al Gobierno de desidia con Bizkaia y le exigía en 1964 medidas urgentes para mejorar las infraestructuras de comunicaciones.

La desaceleración de la economía vizcaína durante 1966 y 1967 llevó a la Cámara de Comercio a solicitar del Gobierno el permiso para instalar nuevas empresas vinculadas con un sector altamente emergente, el petrolífero.

La crisis internacional de 1973 no se hizo sentir en Bizkaia hasta 1975. La Cámara de Comercio de Bilbao pronto avisó de los síntomas más evidentes de la crisis. La industria se estaba enfrentando a una progresiva descapitalización y la Cámara consideraba que mientras no se lograse un relativo equilibrio de precios y la economía internacional no se reanimase, intentar cualquier medida de reactivación era problemático.

Durante la época de la crisis la Cámara de Comercio realizó numerosos informes y análisis de la coyuntura económica de Bizkaia, al mismo tiempo que hizo llamamientos a todas las instituciones públicas para que adoptasen las medidas necesarias para frenar la quiebra de la economía vizcaína.

La Cámara solicitó en 1976 a la Administración central medidas que evitasen la descapitalización total de las empresas y también sugirió la necesidad de realizar un replanteamiento de la gran empresa vizcaína. Además, esta entidad analizó los descensos de la inversión y de la producción con la consiguiente aparición del problema del paro. La conflictividad laboral y social era otro punto de estudio y centraba su análisis en la presión terrorista, para solicitar reiteradamente un clima de pacificación y un esfuerzo para mejorar la imagen del País Vasco en el mundo.

Al mismo tiempo, la Cámara de Comercio fue la pionera en reclamar medidas para ayudar a la reconversión industrial, pero exigía una política estatal lo suficientemente flexible como para permitir que las grandes empresas tuviesen la oportunidad de sobrevivir y transformarse. En 1984 el Gobierno Vasco abordó una política de reconversión industrial y la Cámara de Comercio abogaba por el desarrollo de nuevos sectores industriales vinculados con los últimos avances tecnológicos. También se apostaba por una especialización mayor de la industria química, fundamentalmente en el sector petroquímico.

La aplicación del Estatuto de Autonomía y los Conciertos Económicos supuso la asunción por parte de los poderes públicos de actividades que tradicionalmente había desarrollado la Cámara de Comercio. Aún así, esta entidad señalaba que los Conciertos Económicos podrían ser el incentivo que permitiera a la Administración vasca el relanzamiento de la actividad económica tanto en el sector público como privado.

En este contexto, la Cámara de Comercio abordó en 1979 la reestructuración de la organización de la Feria de Muestras, dentro de una política encaminada a lograr la máxima internacionalización de los certámenes que se celebraban. A su vez, el peligro del desmantelamiento del aeropuerto de Sondica y la autonomía administrativa del Puerto de Bilbao eran otros dos puntos de atención de esta entidad. Consolidado el papel del aeropuerto dentro de la economía vasca, la autonomía del puerto pasaba por solventar el problema de los accesos al mismo.

Ante la nueva situación administrativa, la Cámara de Comercio tuvo que adaptarse. Con la modificación en 1978 del Reglamento General de las Cámaras, se declaraba a las Cámaras Corporaciones de Derecho Público, dependientes del Ministerio de Comercio, y se les reconoció su carácter de órganos consultivos del Gobierno con personalidad jurídica propia. En 1981 las Cámaras del País Vasco se trasfieren a la Comunidad Autónoma, excepto en materia de comercio exterior.

Con la firma del Tratado de Adhesión de España a la CEE en 1985, la Cámara de Comercio no hizo más que refrendar su opinión de que la política comunitaria, a la que consideraba de "neo-proteccionista", relegaba a un segundo plano la política regional. Además, el desarme arancelario tuvo lugar en un momento de crisis en el que las empresas sufrieron un fuerte impacto por la competencia exterior.

Después de la crisis, el primer gran desafío que las fuerzas económicas vascas tuvieron que afrontar fue el impacto del proceso de integración de la CEE. La Cámara de Comercio de Bilbao protagonizó la creación de un grupo de presión en la zona atlántica para lograr que alguno de los nuevos ejes de influencia europeas tuviese al País Vasco y al área del Gran Bilbao como puntos de referencia. Junto a la creación de este Eje Atlántico la Cámara de Comercio planteó que la mejor manera, no sólo de integrar al País Vasco en el área atlántica, sino de dotarle de un cierto protagonismo y poder de influencia sobre ella, era potenciando el Gran Bilbao. De cara a este objetivo propondrá un plan de ordenación urbana para la capital vizcaína.

Con el Plan Europa 93 la Cámara de Comercio vio cómo se daba impulso a aquellas infraestructuras que tanto anhelaba: la "Y" ferroviaria vasca, la mejora de los accesos al puerto de Bilbao, la ampliación del mismo, la consolidación del Aeropuerto de Sondica, el plan general de carreteras del País Vasco y la construcción del Metro de Bilbao. En este contexto también se planteó una gran ampliación de la Feria de Muestras para dotarle de dimensiones europeas.

El protagonismo de la Cámara de Comercio de Bilbao en las principales actividades y acontecimientos de la vida económica de Bizkaia y del País Vaco se ha ido consolidando definitivamente. Su tradicional actitud de defensa de los intereses económicos de Bizkaia se complementa con numerosas e importantes iniciativas en los más diversos campos, desde acuerdos comerciales e industriales con otros países, la creación de servicios para los empresarios vizcaínos o la puesta en marcha de pioneros proyectos de formación profesional.

La Cámara cuenta con una sólida proyección internacional y está representada en más de cuarenta organismos e instituciones, de ámbitos como la industria, el comercio, las infraestructuras o la cultura. A pesar de ello, la Cámara reclama a las administraciones central y vasca que deleguen en ella funciones de gestión, de interés para la economía, como ocurre en la mayor parte de los países europeos. Esta demanda se centraliza básicamente en un mayor protagonismo o incluso en la titularidad de la gestión de ciertas infraestructuras especialmente puertos y aeropuertos.

Consciente de la importancia del papel de la Cámara de Comercio de Bilbao en el desarrollo económico vasco, las múltiples actividades que desarrollan sus representantes son objeto de una estudiada planificación, seguimiento y coordinación a través de diez comisiones que están integradas en el Pleno de la Cámara. Esta entidad reclama la necesidad de su presencia en el ámbito económico vasco y se reafirma en el papel que siempre le ha correspondido en la defensa de los intereses generales del comercio, la industria y la navegación.

  • Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación de Bilbao. Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Bilbao. Bilbao: Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación de Bilbao, 1986, 649 p.
  • Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación de Bilbao. De la autarquía al mercado único a través de la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Bilbao. 50 años de la historia económica de Bizkaia. Bilbao: Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación de Bilbao, 1990, 188 p.