Compositeurs

Aita Donostia

José Gonzalo Zulaika Arregi.

En la redacción de este trabajo ha sido fundamental poder contar con el Diario, manuscrito de Aita Donostia, que se halla en el Archivo P. Donostia, en la residencia de los Hermanos Capuchinos en Pamplona. Las citas textuales serán iluminadas con la correspondiente nota indicadora de su procedencia. Pero el lector debe comprender que cuando no consigno ninguna nota, es porque estoy apoyándome en el contenido del Diario y que no lo cito, por evitar una gran pesadez en el sistema de notas.



Los padres de Aita Donostia, José Antonio (Orio, 1856) y Felipa (San Sebastián, 1855) se casaron en 1880 y se domiciliaron en la calle de Idiáquez, 5, edificio todo él propiedad de José Loidi, casado con Mª Josefa Zulaica, hermana de José Antonio. José Loidi invitó a José Antonio Zulaica a formar juntos desde 1875 la empresa Loidi y Zulaica, especializada en toda clase de vinos, aunque llegaron a adquirir mayor prestigio en vinos dulces, especialmente el vino de Misa.

En el hogar de Idiáquez, 5, nacerían los diez hijos de José Antonio y Felipa.1

En 1883 nació Pedro Juan, que llegaría a ser el capuchino P. Fortunato de San Sebastián y que fue bautizado en la Parroquia de San Vicente.

En 1886 nació José Gonzalo, que llegaría a ser el capuchino P. José Antonio de San Sebastián. Fue bautizado en la Parroquia de nueva creación, cuyos cultos tenían lugar en una pequeña capilla, situada en la planta baja del nº 44 de la calle San Marcial, esquina a Urbieta2. En el libro de bautizados de esta parroquia dice su partida:

"En la Ciudad de San Sebastián, Provincia de Guipúzcoa, Obispado de Vitoria, á once de Enero de 1886, yo el infrascrito Pbo. Cura Ecónomo de la Iglesia Parroquial de Anueva creación bauticé solemnemente a un niño a quien puse por nombre José Gonzalo. Es hijo legítimo de Don José Antonio Zulaica, natural de Orio y de Dª Felipa Arregui, natural de esta ciudad y feligrés de ésta. Nació según declaración del padre a las 8 de la mañana del día de ayer, en la calle Idiaquez, nº 5 pral. Son sus abuelos paternos Don José Mª Zulaica, natural de Orio y Dª Teresa Alberdi, natural de Aya y maternos Don Vicente Arregui y Dª Joseja Antonia Echeverría naturales de esta ciudad. Fueron sus padrinos Don José Manuel Zulaica y Dª Josefa Arregui, naturales de Orio y de esta ciudad, a quienes advertí el parentesco espiritual y obligación que contrajeron, siendo testigos Don Antonio Esnaola y Don Miguel Arruspide, sirvientes de esta parroquia, naturales de Abalcisqueta y de eta ciudad. Y por ser verdad lo firmo fecha ut supra. Licenciado Martín Lorenzo de Urizar" 3.

Aun antes de iniciarse en el Colegio, con cinco o seis años "le gustaba jugar con dos palos, haciendo como que tocaba el violín...En vista de esa declarada afición, los padres le compraron uno pequeño"4. En años siguientes nacieron sus hermanos Fermín Vicente, Luis, José Luis, María de la Concepción, Ramón María y los gemelos Gil y Estanislao.

En 1892 los dos hermanos, Pedro y José, ingresaron en el Colegio Católico de Santa María, regido por los Padres Marianistas. El 8 de diciembre de 1895 José Gonzalo Zulaica celebró con gran solemnidad su Primera Comunión en este Colegio. En la educación recibida en el Colegio brilla por su ausencia el cultivo del euskara. De esta manera Pedro y José, hijos de padres fundamentalmente euskaldunes, perdieron el idioma materno. La familia Zulaica-Arregui, que era muy numerosa, se trasladó como propietaria a Santa Catalina, 5.

1Aunque María Zulaica, hermana de Aita Donostia, afirma que en Idiáquez, 5 nacieron once hermanos, yo no he podido comprobar más que el nacimiento y bautismo de 10.

2MURUGARREN, Luis. Catedral del Buen Pastor. Donostia- San Sebastián, 1897-1997. (Fundación Kutxa, San Sebastián, 1996), pág. 24.

3Libro de Bautizados de la Parroquia de nueva creación de San Sebastián, 1886, folio 154.

4ZULAICA Y ARREGUI, María, Revista EUSKO IKASKUNTZA. Cuaderno de Sección de Música, nº 3, San Sebastián, 1978.

Por razones de adquisición de vino de misa y de vino normal José Antonio Zulaica se inició en el contacto con los capuchinos del Colegio de Lecároz. Por esta razón en 1896 se produjo el ingreso en este colegio de sus dos hijos Pedro y José Gonzalo5. Esto les suponía no regresar a casa hasta terminar los estudios de bachillerato. José Antonio Zulaica adquirió un profundo afecto y veneración al Colegio, lo que se tradujo en frecuentes e importantes aportaciones económicas, para mejoras de la casa.

Mientras José Gonzalo cultivaba el programa habitual de sus estudios, fue también cultivando la música, arte que en la vida del colegio tenía mucha importancia. En el Colegio desde 1898 tenían a un nuevo religioso, fray Ismael de Tudela, que además de enseñarles armonía, les comunicó su espíritu abierto y comprensivo y les infundió ideas nuevas de la vida. Por motivos de salud fray Ismael de Tudela abandonó la Orden en 1902. José Gonzalo fue profesor de solfeo y piano de sus propios compañeros. Se dedicó a la composición musical por instinto, según palabras suyas. Desde muy joven dejó escritas varias partituras de música religiosa. En 1904 sus composiciones, casi siempre orquestadas, eran programadas por el coro6.

5Ibidem, pág. 216.

6Fondo de cartas de la familia Urreta-Zulaica. San Sebastián.

Pedro Zulaica, su hermano mayor, había profesado como religioso capuchino y José Gonzalo manifestó a sus padres su deseo de seguir los pasos de su hermano7. Y así tomó el hábito el 19 de marzo de 1902. Costumbre de la Orden Capuchina en aquel tiempo era dar al candidato un nombre nuevo, abandonando a la vez el uso del apellido. Así Pedro Zulaica se convirtió en fray Fortunato de San Sebastián y José Gonzalo en fray José Antonio de San Sebastián. Éste continuó sus estudios de teología.

Su ordenación sacerdotal tuvo lugar 19 de diciembre de 1908 y su primera Misa el 10 de enero de 1909. Desde ahora es el Padre José Antonio de San Sebastián. En muchas ocasiones intervino en las fiestas del colegio como pianista solista, interpretando obras de Mozart, Bach, Beethoven, Brahms, Grieg, Mendelshonn, Wagner, Debussy o Ravel.

Desde la llegada al Colegio de Lecaroz del P. Hilario de Estella en 1918 las intervenciones se prodigaron a cuatro manos.

En octubre de 1908 residió en Barcelona, estudiando armonía y contrapunto con Adriá Esquerrá. En el verano de 1909 se trasladó a Burgos, desde donde visitaba la Abadía de Silos, para practicar el canto gregoriano. En el verano de 1910 hacía visitas esporádicas a San Sebastián, para recibir lecciones de armonía de Bernardo de Gabiola. Durante el curso fue profesor de francés, geografía, solfeo y piano.

Ávido de estar en conexión con las publicaciones musicales más importantes llegó a reunir una rica biblioteca, que requería un lugar apropiado. Así es como los superiores le asignaron un local, donde instaló su estudio y donde colocaría el piano Erard, que más tarde compraría en Madrid. Así podría recibir en su propio estudio las visitas, que se acercaban a Lecároz, para hablar con él.

7ZUDAIRE, Eulogio. Colegio Nuestra Señora del Buen Consejo (1888-1988) Pág. 267.

Conectó con las personalidades más destacadas de la música vasca y sintió una llamada especial, para dedicarse al estudio y recopilación del folklore de su tierra y a la música vasca en general. Modelo importante para él era Resurrección Mª de Azkue, por la exposición que hacía de sus melodías recogidas del pueblo y de las conclusiones, que de ellas sacaba. Su vocación fue consolidada por las conferencias de Francisco Gaskue y remachada al conocer las canciones vascas de Charles Bordes.

Personalmente tuvo su primer contacto con el folklore vasco en 1911, recogiendo las primeras melodías populares en el Baztán. En 1912 inició sus series de Preludios Vascos para piano, que fueron recibidos desde el primer momento como verdaderas joyas del género. En 1913 armonizó un buen número de melodías vascas para orfeón. El nombre del P. José Antonio de San Sebastián, quedó rodeado de gran admiración. A partir de ahora su denominación más habitual y popular será la de Aita Donostia. Ya en su conciencia se había formado la idea de que debía convertirse en el apóstol del sentimiento vasco. El 30 de abril de 1916 pronunció en la Filarmónica de Bilbao las primeras conferencias sobre la música vasca. El entusiasmo fue extraordinario. En setiembre (del 1 al 8) de 1918 participó en el I Congreso de Estudios Vascos.

Pero en Aita Donostia se mantenía firme su aspiración de ampliar sus estudios musicales en Madrid y preferentemente en París. Los Superiores le autorizaron "pasar...a Madrid, a fin de completar sus estudios de música"8.

Es la época en que la Orquesta Filarmónica de Pérez Casas tienen sus abonos permanentes de conciertos, que brindarán a Aita Donostia la oportunidad de asistir a sus audiciones. Esto alteraba su disciplina horaria conventual. Por esta razón se relacionó profundamente con los Srs. Calonje, a quienes había conocido tiempo atrás en Lecároz, y que pusieron a su disposición su domicilio en Madrid, Casado del Alisal, 5.

La vivienda de estos señores poseía una capilla privada, donde muchas veces celebraría su misa Aita Donostia.

A los pocos días de su llegada a Madrid, el 29 de noviembre Pérez Casas programó la 1ª Serie de Preludios Vascos en el Circo Price. Asistió Aita Donostia y fue muy aplaudido por los oyentes. El 17 de junio de 1919 Pérez Casas con su Orquesta Filarmónica estrenó la 2ª Serie de Preludios Vascos en el Teatro Eslava. Nueva ovación al capuchino9.

Desde que fundó el coro de señoritas gregorianistas, visitó con más frecuencia la casa de los Calonje, donde hacía los ensayos. Su retirada de Madrid a Lecároz en agosto de 1919 no fue definifiva. Volvería periódicamente a la capital española en etapas de distinta duración.

8Archivo Provincial Capuchino de Navarra. Pamplona. Asuntos Provinciales 1900-1925. Acta del 28 de agosto de 1918, punto 1º.

9RIEZU, Jorge de. José Antonio de Donostia: Vida y obra...Ediciones Verdad y Caridad. Pamplona.

Pero su estancia en Madrid no satisfizo su deseo de conectar con las corrientes musicales de avanzada, tal como se desarrollaban en Francia. Su admiración por Debussy y Ravel era obsesiva.

Su proyecto era trasladarse a París y conectar allí con su gran ídolo Maurice Ravel. Alcanzada la autorización para su traslado a la capital francesa, hizo su programación que debía cumplir rigurosamente: relacionarse con Ravel, visitar la Biblioteca Nacional, Ópera, Arsenal y Conservatorio, asistir a conciertos y en ellos conocer a personas y grupos distinguidos de la cultura francesa.

Llegó a París el 20 de enero de 1920. "Lo primero que hice durante mi primera visita a París fue venir a este cementerio (junto a la Plaza del Trocadero) a rezar un Padre Nuestro ante la tumba de Debussy"10.

Ultimado su alojamiento en capuchinos en Saint Péres o en Boissonade, 26, visitó a Ricardo Viñes en su domicilio parisino. Él sería quien periódicamente le presentaría a grandes compositores en especial a Maurice Ravel11. Viñes presentó a Aita Donostia a Jean Pierre Altermann, israelita nacido en París. Tras ser bautizado como católico, fundó la Maison d'Ananie, donde se concentraban personalidades necesitadas de paz interior. En este lugar intimó Aita Donostia con Henri Ghéon, restaurador del teatro católico. En cuanto se conocieron, planificaron juntos un proyecto de teatro religioso: Les trois miracles de Sainte Cécile, que sería estrenada en París el 23 de enero de 1921.

En definitiva fue Ricardo Viñes el que presentó a Aita Donostia a Maurice Ravel en 1920, algo para él fundamental en su llegada a París. Ravel recibió al capuchino con cierta reserva, pero con afecto e interés, por tratarse de un vasco como él. Las impresiones de Ravel quedan perfectamente reflejadas en la carta, que escribió a Eugène Cools en mayo de 1920:

"Querido Cools: Su carta de Ud. me ha sacado de apuros: andaba buscando su dirección. He aquí el caso: Un compatriota mío -porque ha de saber Ud. que los vascos tenemos dos patrias- l'abbé Donostia de San Sebastián, me ha visitado para darme a conocer sus obras y pedirme consejo. Temí al pronto hallarme con una música demasiado monástica, puesto que él ha vivido hasta ahora en un convento. Pero he tenido la agradable sorpresa de descubrir en él una sensibilidad musical delicadísima, a la que solo falta cultivarla. A mí me resulta imposible encargarme de esa tarea, no pudiendo yo trabajar, sino con intermitencias. Pero he pensado en Ud. ¿Podría decirme si le agrada? Por ahora se trataría de lecciones (de contrapunto y fuga) por correspondencia. Ruego a Ud. dirija aquí su respuesta, porque pienso descansar todavía algún tiempo. Cordialmente, Maurice Ravel "12.

Cuando Ravel falleció en 1937, Aita Donostia dejó estas palabras:

"No olvidaré mi primer encuentro, mi primera entrevista con Ravel en su casa de Saint-Cloud...El me recomendó a Eugène Cools (profesor de quien guardo el mejor recuerdo, ya por sus cualidades pedagógicas, ya por la amistad que me unió a él.)" 13.

Tras las primeras lecciones de Eugéne Cools, Aita Donostia volvió a Lecaroz el 14 de agosto de 1920. Pero volvió a París el 9 de diciembre de 1920, para permanecer allí hasta el 18 de julio de 1921. Sería su regreso definitivo a Lecaroz, dando por terminados sus estudios con Eugéne Cools.

Como resumen de sus estudios musicales, podemos aceptar como más fidedigno el párrafo enviado por él mismo a José Subirá en 1927, como parte de su curriculum:

"Mi profesor de armonía fue Ismael Echazarra. La aprendí a los 13 años. Hice después pequeños estudios con Esquerrá en Barcelona y Gabiola en San Sebastián. Pero fueron algo muy rudimentario, que no vale la pena de consignar. En 1920 y 1921 fui a Paris, donde estuve dos inviernos. Allí trabajé el contrapunto y la fuga con Cools. Por lo demás puedo decir que soy autodidacto" 14.

10JORDA, Enrique. Recordando al P. Donostia. Revista citada de EUSKO IKASKUNTZA, pág. 61.

11VIÑES SOTO, Elvira. Mis recuerdos del P. Donostia. Revista citada de EUSKO IKASKUNTZA, pág. 173.

12RIEZU, Jorge de. Cartas al P. Donostia. Pág. 7.

13AITA DONOSTIA. Obras Completas, tomo III, pág. 67 de Reseñas. Editorial La gran Enciclopedia Vasca. Bilbao.

14ANSORENA, José Luis AITA DONOSTIA Fundación Kutxa, Garibai, 20, Donostia, pág. 187.

A partir de ahora su obsesión lógica era aplicar a sus nuevas obras musicales las teorías asimiladas. Tenía serias dudas para elegir un nuevo estilo en música dedicada a la liturgia sagrada. Prefirió de momento no abordar este género. Hasta 1937 no escribió polifonía religiosa. Pero no titubeó en música para piano, lied, teatro, etc. Surgió un compositor diferente, alejado del popular autor de los Preludios Vascos, las Melodías populares con acompañamiento de piano y las Canciones Orfeónicas.

Para Aita Donostia era muy duro no poder contar con un órgano adecuado en la iglesia, en la que prestaba sus servicios de organista. ¿Sería posible dar con algún órgano de segunda mano, que estuviera en condiciones y que tuviera un precio asequible? ¿Podría conseguir que su padre, José Antonio Zulaica, nuevamente tuviese un gesto de generosidad para con el Colegio?

En cuanto se halló en París trató este asunto, personándose en la empresa Cavaillé Coll los días 15 y 17 de abril de 1920. Por fin el 21 de julio de 1922 Aita Donostia escribe en su Diario:

"Gran acontecimiento: en el tren primero de la tarde ha llegado por fin el órgano, inmediatamente se pusieron en movimiento dos carros de bueyes y el coche o carro de caballos; antes de la colocación ya estaban todos los cajones, ventidós, que contenían el instrumento, dentro del colegio."

El 20 de agosto de 1922 tuvo lugar la solemne inauguración. Presidió los actos el Superior Provincial, Ildefonso de Ciáurriz. Bendijo el órgano el P. Fortunato, hermano de Aita Donostia. Actuaron en el nuevo órgano Luis Urteaga y Víctor Zubizarreta.

Aita Donostia desde 1930 colaboró en el periódico nacionalista El Día, participando con 46 pequeños estudios relacionados con la música. Él sabía que gozaba de una aureola de compositor próximo o simpatizante con el Partido Nacionalista Vasco. Los rumores insistentes de golpe militar antivasquista eran para él motivo de preocupación personal, pensando en su actividad futura. Tras el estallido de la guerra civil el 18 de julio de 1936, Navarra se unió a las fuerzas de la sublevación y el Colegio de Lecaroz desde el 29 de julio se convirtió en Hospital de urgencia, para realizar las primeras curas de los soldados heridos en los frentes de Irún y Oyarzun. El 18 de octubre se cerró el Hospital de sangre, para devolver al Colegio su verdadera naturaleza. Pero las consecuencias fueron fatales: 23 religiosos del Colegio fueron destinados a otro lugar: Andalucía, Portugal, Chile o Argentina. El P. Jorge de Riezu, destinado a Argentina, manifestó más tarde: "No nos echaron ni los militares, ni los civiles... A decir verdad, nos echaron los de casa, los de la Orden. Mandaron a mucha gente a capricho y de mala manera. No les gustó que tuviéramos otra manera de pensar, porque nosotros no éramos franquistas... Y además éramos vasquistas"15.

Aita Donostia fue destinado a Toulouse, saliendo de Lecaroz el 3 de noviembre de 1936. Fue recibido por el P: Bonifacio de Ataun, que se hallaba en Toulouse como refugiado vasco. Era lógico que en estos momentos de su aclimatación a la vida en Toulouse, se mantuviera alejado de la composición musical. Pero poco tiempo le duró esta inactividad. En carta de 15 de diciembre de 1936 escribe: "...También he hecho la transcripción definitiva de la Sonata de piano y violín de Albinoni... y la he enviado a París. Voy a poner en limpio los 2 vol. de Clavecinistas y estoy escribiendo un Motete a la Virgen (Hortus conclusus) a 4 y órgano..."

Si duro había sido para Aita Donostia su traslado a Toulouse amarga era también la incertidumbre de su duración. Fue recibiendo cartas de ánimo y visitas de personas que le admiraban. A París se desplazaba por cualquier motivo. El 19 de agosto de 1937 participó con una comunicación en el II Congreso Internacional de Folklore.

Enterado de la situación irreversible de la enfermedad de Maurice Ravel, se trasladó a su Belvédère en Monfort, para visitarle. Allí recibió su última sonrisa, acompañada de estas palabras: "Je suis un papillon...Padre, fermez la fenêtre... Je vais m'envoler...!"16

15ZUFIA, Rosa Aita Donostia a la luz de Jorge de Riezu en revista Muga. Bilbao 1980, pág. 73.

16Relato de Mme. Anchochury, en revista privada francesa.

En esta época compuso muchas partituras de distinta naturaleza, pero en 1938 se planteó el interrogante de qué orientación adoptar, al escribir música religiosa litúrgica. Tras los consejos que recibió de Dom David Pujol, compuso una serie de motetes y parte de su Itinerarium mysticum para órgano. En 1939 continuó escribiendo partituras de música religiosa. El 9 de agosto escribió la plegaria O Jésus, amour, que era una Oración por la unidad. La compuso influenciado por el tenso rumor, que corría en torno a una posible guerra europea. En enero de 1940, iniciada ya la II Guerra Mundial, compuso Priez pour paix sobre un texto de Charles d'Orléans. El convento de Toulouse se llenó de religiosos refugiados. Por eso se trasladó al convento de Mont de Marsan, donde residiría un año. Pero su obsesión era regresar a Lecaroz. El 1 de marzo de 1941 recibe del Superior Provincial la autorización para residir en Bayona. El 8 de abril se constituye la Schola Sine nomine. En mayo de 1941 sufrió una fuerte depresión, que casi le llevó a solicitar la supresión de sus compromisos religiosos. Pero superó el mal trance y continuó escribiendo nuevas obras.

El 23 de agosto con su pasaporte en regla probó cruzar la frontera por Hendaya-Irún y lo hizo sin ningún tropiezo. El 25 de agosto y el 3 de setiembre de nuevo cruzó la frontera, para recibir en su casa muchas visitas. Celebró misa en la residencia capuchina. El día 5 celebró misa en el cuarto de su madre, convaleciente de grave enfermedad. Todavía cruzó en varias ocasiones la frontera. El 19 de marzo de 1942 le transmitieron un aviso urgente, por la gravedad de su madre. Pero ahora las diligencias se complicaron y mientras tanto Felipa Arregui de Zulaica a las 7 de la tarde fallecía a los 88 años de edad. Su hijo capuchino llegó al día siguiente. Rezó un responso ante el cadáver de su madre y le dio un emotivo abrazo.

Él soñaba con el regreso definitivo a Lecaroz. Añoraba a sus antiguos compañeros religiosos, que habían sido dispersados, como él, por distintos países.

Entrados en 1943 llegó a recibir noticias de su reintegración próxima a su Provincia. Trata de agilizar los permisos con las autoridades civiles de Iparralde.Organiza una serie de desplazamientos, para despedir a cuantos le han animado en su destierro: en Pau a Ambrosio Zatarain, en Bétharram a J. Leizaola y P. Bordachar. El 21 de marzo fue con la Coral Sine Nomine a Urrugne, para visitar luego Notre Dame de Sokorri. El 23 despidió en San Juan de Luz a Telesforo Monzón. El 28 tocó por última vez en el órgano de St. Charles. El 29 despidió a sus primos en Ustaritz. El día 30 preparó sus maletas y se reunió con la Coral Sine Nomine, que cantó varias obras suyas, transmitiendo a partir de ese momento la batuta a Gelasio Aramburu. Y esta es la crónica de su diario:

"1 de abril de 1943. En el tren de las 9'37 a Hendaya. Vinieron a la estación de Bayona M. Hiriart. Darrieux, Mlle. Labuille, Pili, Zugadi... Las primeras me acompañaron a Biarritz...en cuya estación me despidieron otros del coro...Llegué a Hendaya: arreglé con Eguiaçabal algunas cosas y pasé el puente, después de revisadas mis maletas por los alemanes. Me esperaban María, Ramón y P. Bergareche. Llegué a casa para comer. Me instalé en Idiáquez."

A determinados visitantes les enseñaba sus últimas composiciones, que él llamaba Fleurs d'exil.

Definitivamente el 17 de abril se presentó en Lecaroz. Saludó a sus nuevos compañeros de Comunidad, conservando siempre una temerosa prudencia en sus expresiones. El 23 de mayo en el Colegio de Santa Teresa, calle Zabaleta, dio la 1ª Comunión a su sobrina Teresita, hija de su hermano Antón. Aquella niña sería muchos años más tarde el gran apoyo del P. Jorge en su tarea de publicación de su obra musical.

Durante el transcurso de estos meses de 1943 ha captado perfectamente el clima de desconfianza, que predomina en muchas personas civiles y religiosas, con las que tiene tratar. También ha captado que el ambiente musical no favorece la promoción, investigación y organización de actos de naturaleza vasca. Él se encuentra incómodo. Pero ha conocido que el Ministerio de Educación Nacional había creado el Instituto Español de Musicología que se fijaría en Barcelona. Habían encomendado su funcionamiento a Higinio Anglés, muy amigo de Aita Donostia. El 7 de febrero de 1944 viajó a Barcelona. Visitó el convento de Nuestra Señora de Pompeya, su posible residencia inmediata. Saludó al P. Provincial de Cataluña y le expuso su deseo de incardinarse en Barcelona.

Habló con Higinio Anglés para conocer el tipo de trabajo que él pudiera realizar.

Regresó a Lecaroz el día 16. Continuó aquí recibiendo visitas, compuso varias nuevas partituras y trató de dejar todos sus asuntos en el mejor orden posible.

Al fin el día 26 de abril, fiesta de la Patrona del Colegio de Lecaroz, hizo por etapas su viaje a Barcelona. Llegó el 1 de mayo, instalándose en Ntra. Sra. de Pompeya, Diagonal, 450. Por la tarde fue a ver a Higinio Anglés y saludó a Marius Schneider, musicólogo alemán. Tras la entrevista con ellos, quedó fijada la fecha para iniciar sus trabajos en el Instituto: finales del próximo mes de junio. Se le encomendó la confección de un fichero folklórico, vaciando todos los Cancioneros regionales publicados o inéditos. Tiene desde ahora un esquema de trabajo, que le seduce y se siente arropado por un amplio grupo de viejas y nuevas amistades, que le apoyan en todo cuanto expone.

Él continuó su actividad de compositor, atendiendo a las múltiples peticiones de entidades y personas de Barcelona o de los benedictinos de Urt-Belloc. En este tiempo termina su Itinerarium mysticum para órgano, la Missa pro defunctis y su posterior orquestación y el Tríptico franciscano.

El 17 de marzo de 1952 se trasladó de Barcelona a Lecaroz para celebrar sus Bodas de Oro de Profesión religiosa con sus compañeros supervivientes, P. José Miguel de Aldaz y Ambrosio de Echarren.

El 13 de enero de 1953 desde una silla cayó al suelo y rompió su muñeca derecha. Dejó de tocar el órgano hasta mayo de 1954.

Sentía disminuída su capacidad de acción a todos los niveles y le nació una gran nostalgia de su residencia en Lecaroz, para incrementar su contacto con los familiares y viejos amigos de ambos lados de la frontera de Irún. Para ello solicitó su cese en el Instituto de Musicología y el 13 de junio de 1953 tomaba el tren con dirección de San Sebastián. Se hospedó en la residencia capuchina de Oquendo, 22.

Tras varios días de visitas obligadas, el 1 de julio se instaló definitivamente en Lecaroz. El 16 de diciembre de 1953 la Escolanía Felipe Gorriti, dirigida por Javier Bello Portu, estrenó en Tolosa la Missa pro defunctis del capuchino donostiarra.

Aita Donostia sintió que iban en progresión distintos achaques, que le molestaban desde Barcelona. Tenía gran amistad con Gregorio Marañón y por esta razón en marzo y noviembre de 1954 y en febrero y junio de 1955 hizo rápidas y breves escapadas a Madrid, para encontrarse con él.

Nos hallamos en sus últimos años de vida. Su salud mental fue progresivamente dando muestras de fatiga, mareos, etc. Pero todavía escribió partituras importantes, como los Responsorios de Navidad o de Semana Santa. Inició la orquestación de su obra pianística Infantiles I, pero quedó inacabada.

Cuantos le trataron en este tiempo, fueron testigos de su declive progresivo.

El 8 de junio de 1956 dijo por última vez la Santa Misa. Ya no se levanta del lecho, la vista le falla, el habla se entorpece, no le obedecen mano y pie derechos. El día primero de agosto se agravó notablemente. Ya no ve, ya no habla; permanece inconsciente.

Por fin el 30 de agosto a las once y cuarto de la noche falleció. El 1 de setiembre a las diez de la mañana la Comunidad cantó el Oficio de sepultura y la Misa gregoriana de difuntos, sin órgano, según deseo expreso suyo. Terminado el oficio todos los presentes se dirigieron al Cementerio de Lecaroz, donde descansan sus restos, junto a los de su hermano, el P. Fortunato de San Sebastián.

El 5 de setiembre se volvió a celebrar con mayor solemnidad y gran asistencia de admiradores un nuevo funeral, en el que la Coral de Elizondo cantó su Missa pro defunctis.

  • JOSÉ ANTONIO DE DONOSTIA, Vida, Obra y Semblanza Espiritual del Padre. P. Jorge de Riezu. Ediciones Verdad y Caridad. Pamplona.
  • BOLETÍN OFICIAL DE LA PROVINCIA CAPUCHINA DE NAVARRA-CANTABRIA-ARAGÓN, vol. XI, nº 65, octubre de 1956, Pamplona.
  • CARTAS AL P. DONOSTIA. P- Jorge de Riezu. Grupo Dr. Camino, San Sebastián, 1978.
  • OBRAS COMPLETAS DEL P. DONOSTIA (Prólogo del I Tomo) Editorial La Gran Enciclopedia Vasca, Bilbao.
  • OBRAS MUSICALES DEL P. DONOSTIA (Comentarios del Editor, P. Jorge de Riezu en los Apéndices). Archivo P. Donostia. Pamplona.
  • EUSKO IKASKUNTZA, Cuadernos de Música, nº 9, San Sebastián, 1986.
  • TESORO SACRO MUSICAL, revista de los PP. Claretianos, nº 6, 1957, Buen Suceso, 22, Madrid.
  • CUATRO MÚSICOS VASCOS. Ángel Sagardía. Ediciones de Conferencias y ensayos. Madri, 1965.
  • 100 VASCOS DE PROYECCIÓN UNIVERSAL, Celia López Sáinz, Editprial La Gran Enciclop, Editprial La Gran Enciclopedia Vasca, Bilbao, 1977.
  • MUNIBE, Suplemento de Ciencias Naturales, Real Sociedad Vascongada de Amigos del País, nº 3, 1957, San Sebastián.
  • HOMENAJE DE AMÉRICA AL P. DONOSTIA, Centro Vasco Denak Bat. Buenos Aires, 1961.
  • LECÁROZ, revista del Colegio de Lecároz, 2ª época, nº 1, pág. 27.
  • TXISTULARI, revista de la Asociación de Txistularis del País Vasco, nº1, 1933, nº 8, 1956, nº 9, 1957.
  • BOLETÍN DEL INSTITUTO AMERICANO DE ESTUDIOS VASCOS, P. Teófilo García de Arbeiza, vol. 3º, nº 166, 1991, Buenos Aires.

En la colección Bidegileak editada por el Gobierno Vasco hay más información disponible sobre Jose Antonio Zulaika, "Aita Donostia".

logo bidegileak