Kontzeptua

San Juan

Santo festejado por la Iglesia el 24 de junio. A este día y al santo van ligadas numerosas creencias y ritos, de los que no pocos son reminiscencias de antiguas fiestas y cultos solsticiales. Es un conjunto abigarrado de materiales -dichos, símbolos, mitos y observancias- en el que unos elementos se refieren a fuentes del país y otros a rociadas de mañana de San Juan, a bosques, a árboles, a yerbas, a flores, a sembrados, a fogatas, etc. En las iglesias y en ermitas de San Juan muchos tienen costumbre de ofrendar a este santo plantas y frutas, como maíz, trigo, cerezas, peras (Oiartzun, Amorebieta-Etxano). También llevan a la iglesia helecho, hinojo, lirio, flores de San Juan o margaritas, etc. (Oiartzun, Zegama, Ataun), a fin de que el cura los bendiga; después los devuelven a casa. De este manojo de yerbas y flores una parte se destina para adornar el umbral de la puerta principal, y lo restante se conserva para quemar y producir humo en casos de tormenta (Bidania, Mendata).

Existen fuentes que en la mañana de San Juan son visitadas por mucha gente. Tales son la llamada San Juan-itturri de Igantzi, la de San Juan de Murgoitio, Urbedeinkatua "agua bendita" de Ziordia, la de San Antonio de Sara, Saniturri de Beorburu, Ainguiruiturri "fuente de ángel", de Anocibar, Damaiturri "fuente de señoras" e Iturrisantu "fuente santa" de Betelu, la de San Juan de Zihiga, Doniturrieta (Aralar), la de San Juan de Baliarrain, la de San Juan de Iturriotz (Andatzarrate), etc. En ellas beben agua, se lavan y se bañan los que sufren alguna enfermedad cutánea o los que tratan de evitarla. Algunos dejan junto a tales fuentes alguna prenda o trapo con que se secaron después del baño o del lavado, como exvoto. También encienden velas al santo.

En Dohozti adornan la fuente con ramilletes de flores y llevan a casa un poco de agua para beberla: esto se hace antes de que salga el sol. En algunos lugares es creencia que en la mañana de San Juan, antes que salga el sol, las aguas son benditas (Barcus). Por eso, sin duda, en el valle de Salazar muchos iban al río a lavarse. En Gorozika las jóvenes se lavaban con agua, la mañana de San Juan, se peinaban y se cortaban algo de su pelo. También en Gatika, en Larraun y en Baztan hacen lo mismo: así esperan tener una hermosa cabellera. En Sara se lavan la cara en la fuente antes que salga el sol a fin de curar enfermedades de la piel y dolores de cabeza. En Liguinaga, antes que salga el sol, echan fuera de casa el agua de las herradas y traen agua nueva de la fuente. En Larrabetzu era costumbre que toda la familia, antes de despuntar el día, descansara un rato sobre el helecho segado y conducido a casa la víspera de San Juan. Más general es la costumbre de lavarse en el río o de pasear descalzo o desnudo en los herbales y trigales cargados de rocío en la mañana de San Juan para curar y evitar la sarna, el herpe y otras enfermedades cutáneas (Arratia, Amorebieta-Etxano, Beasain, Aezcoa, Salazar, Ribera, Ascain, Dohozti, Uhart-Mixe, Liginaga).

En algunos sitios obligan también a las ovejas a andar sobre la rosada del campo, en la madrugada de San Juan. También los árboles desempeñan papel destacado en las costumbres y mitos del solsticio de verano. En muchos pueblos plantan en la plaza o delante de una iglesia un chopo bien desmochado de ramas y descortezado. Es labor que hacen los mozos en la noche del 23 de junio, arrancando el árbol de donde se halle. Es el árbol de San Juan, bien conocido en Igantzi, en Bera, en Oiartzun, en Ataun y en Zegama. El espino albar, considerado como árbol sagrado, es elemento importante en los ritos del solsticio de verano. Este día en Donibane Garazi los pastores recogen púas de espino albar como preservativo contra el rayo. En toda Vasconia el espino blanco ha sido utilizado como pararrayos. En las esquinas de las casas y en las barreras de las heredades colocan ramilletes de espinos en Sara y en otros pueblos de Lapurdi, de Navarra y de Zuberoa. Cruces de espino se plantan en las heredades (Ursuaran, Valcarlos, Uhart-Mixe). En Sondika clavan en las puertas cruces de fresno, de las que suspenden diversos frutos, como maíz, trigo, patatas, manzanas, etc. Así esperan que habrá buenas cosechas.

En Corella cruzan los balcones con ramas de cerezo cargadas de fruto. Con ramaje de chopo adornan la casa en Doneztebe/Santesteban. Ramas de fresno o de roble ponen en las puertas en Zalla. Hojas de saúco y de nogal recogidas en la mañana de San Juan utilizan para infusiones que se toman como remedio de varias enfermedades (Barcus). En un roble hendido ad hoc hacen la operación de la hernia (Aztikeri) a la medianoche del 23 de junio, en diversos lugares del país vasco (Amorebieta-Etxano, Otxandio, Urbina de Álava, Larraun, Aezcoa, Ultzama, Roncal, Donazaharre). Las yerbas son otro elemento utilizado en diversos ritos solsticiales, así como también las flores. En efecto, es costumbre bastante general llevar a la iglesia en la mañana de San Juan a bendecir ramilletes de yerbas y flores. Ese ramillete en Markina-Xemein lo hacen con espadaña y laurel que luego sirve para hacer sahumerios que curen la ubre de las vacas y los dolores de muelas; en Ispaster, con laurel y trumonire o trumoi-idie (Osmunda regalis ) que, en parte, son quemados durante las tormentas sobre una teja colocada para ello en el portal de la casa; en Arrona, con ruda, ajenjo, apio, romero y artemisa; en Bidania, con flores que luego han de servir de pararrayos en la casa; en Ataun, con hinojo, espadaña, clavelina y margaritas; en Zegama con flores y frutas; en Leitza, con diversas flores; en Doneztebe/Santesteban, con cruces de palo y ramas de laurel.

En muchos pueblos de la montaña de Navarra colocan la flor del cardo sobre las puertas de las casas en defensa contra el rayo. En Igantzi creen que a la medianoche de San Juan florecen los helechos. En Zeanuri y en Maguna dicen que la yerba segada en la mañana de San Juan no se seca y es más sabrosa que la segada en otros días. El fuego desempeña también papel muy destacado en los ritos de San Juan. Se encienden fogatas delante de las casas en muchos pueblos del País Vasco. Así, en Sara las hacen en la noche del 24 de junio con zarzas y ramaje variado y con unas ramas de laurel bendecidas el día de Ramos del año precedente. Las personas que habitan en la casa rezan el rosario andando alrededor del fuego, de modo que tengan a éste a su derecha. Después los jóvenes -a veces también los viejos- saltan por encima del fuego, mientras dicen: ona barnea, gaixtua kanpoat "lo bueno para dentro, lo malo para fuera".

A continuación lanzan algunos tizones a los sembrados y al techo de la casa, pues tales maderos son benditos, como lo eran las ramas de laurel que han ardido. Finalmente, colocan una piedra plana sobre las cenizas y dicen a los niños: el primero que mañana se levante antes que salga el sol, hallará debajo de la piedra la barba de San Juan. En Oiartzun hacen el fuego con zarzas. Después, con manojos de paja encendidos en él, recorren los sembrados cantando: San Juan dela, San Juan: gure goiko soruan sorgin-begiya galdu da; galdu bada, galdu bedi: sekulan agertu ezpaledi! (San Juan, que es San Juan: en nuestro prado de arriba el ojo de la bruja se ha perdido; si se ha perdido, que se pierda: ¡ojalá no aparezca nunca!). Hay quienes encienden una vela de cera y la colocan en medio de los sembrados, donde alumbra hasta consumirse. En la misma noche es costumbre en Larrabetzu recorrer con gavillas de paja encendidas las heredades de cada casa, cantando lo siguiente: Sañoan, Sañoan gaur dala, bier dala Donione, etzi San Joan-biramune. Gure soloan lapurrik es; badagos bere, erre beites. Artoak eta gariek gorde, siraunek eta sapoak eta subeak eta pisti gustiek erre. (San Juan, que es hoy San Juan, que mañana es Donione "San Juan", pasado mañana el siguiente de San Juan.

En nuestra heredad ladrones no; si los hay, quémense. Los maíces y los trigos guárdense, víboras y sapos y culebras y todos los bichos quémense). Con el humo de las yerbas de San Juan aromatizan la casa en Baztan y el valle de Arakil a fin de bendecirla y preservar de enfermedades a los animales domésticos. En Larraun conservan la ceniza de las yerbas de San Juan (las del año anterior) que se queman en la fogata para curar con ella cualquier grano que les brote en la piel a los niños. En Zegama encienden en los fuegos de San Juan un pellejo de vino, y un muchacho lo coge en la punta de un palo y lo pasea por los contornos. En Larraun hacen lo mismo y, además, recogen en tazas la pez que cae del odre ardiente y la conservan para curar las grietas de las manos. Hay pueblos en los que hacían las fogatas de San Juan en las encrucijadas de los caminos (Anoeta, Ibarruri).

En Dima a los niños que tienen arrose "herpe" les hacen dar tres vueltas alrededor de un rosal, la noche de San Juan. En Larraun dan tres vueltas la mañana de San Juan antes que salga el sol, alrededor de la casa para que no entren en ella las alimañas llamadas zizani (culebras, víboras y salamandras). A medianoche del 23 de junio se arranca una cardencha en una heredad y se lanza a otra vecina: esto hará que en adelante no haya cardenchas en la primera (Larraun). Para lograr que en una heredad no haya cardos, uno debe coger un manojo de ellos estando desnudo y quemarlos allí mismo a medianoche del 23 de junio (Zeanuri). Para que en adelante no nazcan helechos en un pastizal, destrozan los que haya a golpes de palo en la mañana de San Juan antes que salga el sol (Larraun). En la región de Garazi siembran zanahoria el día de San Juan: así no hay peligro de que se malogre. En cambio, en Liginaga dicen que no se debe trabajar ese día, y refieren casos de personas castigadas misteriosamente por haber contravenido a esta norma. Dícese que la siesta del día de San Juan atrae sueño para todo el año (Aezcoa, Lapurdi, etc.). Por eso se dice también de los sueños largos que son sueños de San Juan (Lekeitio). Por eso, sin duda, en Aulesti llevan a la ermita de San Juan a los niños que no pueden dormir.

En cambio, se dice que en levantándose temprano por San Juan, temprano se levantará todo el año, según creencia muy extendida en el país; o no tendrá sueño por todo el año (Amezketa). Para fecundizar los árboles frutales, en Liginaga procuran recoger cantos rodados en territorio extraño al pueblo y colocartos en la copa de los más estériles en la mañana de San Juan. En Sara, en Ithurrotx, en Barcus y en Haltsu practican lo mismo. En la noche del 23 al 24 de junio puede uno hacerse con los mamus -genios en figura de insectos, o de hombres minúsculos de calzones rojos-, para lo cual debe dejar abierto un estuche o alfiletera en Sollube, en Artxanda o en otro monte. En la mañana de San Juan lo recogerá ocupado por los mamus dispuestos siempre a prestarle diversos servicios de modo misterioso. Estos seres reciben también otros nombres, como mamur, galtxagorri, enemiguillos, etc. Gran parte de las creencias y ritos vinculados al día de San Juan, se hallan en estrecha relación con los genios nocturnos. Pero los mitos solares aparecen también en muchas ocasiones. En Arrazua es fama que el día de San Juan, al aparecer el sol en el horizonte, sale de la tierra en Maruelexa -cumbre de Arrolamendi- una caldera y que en aquel lugar no nace el helecho, pero existe debajo un tesoro.

En Ayala dicen que el día de San Juan baila el sol. También dicen en Zegama que ese día el sol sale bailando, pero hay que subir a Aizkorri para verlo. Desde la aurora hasta media mañana baila el sol, según dicen en Alkiza. Por eso sin duda iban los vecinos de Ipiña (Zeanuri) a Gorbea para ver desde allí salir el sol. En los pueblos de la montaña de Navarra es general la creencia de que el sol sale bailando en la mañana de San Juan. También el hombre debe guardar fiesta ese día. Uno de Game (Camou) fue a escardar maíz en una heredad. Estando el cielo despejado, oyó tronar. Entendió lo que aquello significaba y, dejando su azada metida en la tierra, fue a la ermita de San Juan de Zihiga con toda su familia. Allí cerca se halla la caverna de Otsibarre, morada de un novillo rojo: si se deja en ella una gallina negra la víspera de San Juan, al día siguiente se la encuentra atravesada por un aguijón de oro (Liginaga).

Ref. Resurrección María de Azkue: Euskalerriaren Yakintza, I, p. 293-310; José Miguel de Barandiaran: "Paletnografía vasca", Euskalerriaren Alde, 1921, p. 53-57; lkuska, n.° 3, p. 85-86; n.° 8-9, p. 8; vol. e, n.° 2-6, p. 43-44.