Konposatzaileak

Larrauri Riego, Antón

Producción de 1968-1982. Apokatastasis (1968); Dédalo (1968); Divagaciones (1968); Fluctuante (1969); Contingencias (1970); Ezpatadantza (1972); Balada gallega (1973); Munduak (1973); Aldatza (1974); Ari ta ari (1974); Bederatzi (1974); Diálogos (1974); Gardunak N.º I Gure Seaska, N.º II (1974); Grimorios (1974); Laguna Negra de Neila (1974); Misa sencilla de pueblo (1974); Dirdiz (1975); Omnia (1975); Tríptico vasco (1975); Zaintsu I (1975); Zaintsu II (1975); Zaintsu III (1975); Zan Tiretu (1975); Aitxa (1976); Aldatza 2 (1976); De profundis (1976); Dualismos (1976); Itzali ezina (1976); Las galaxias (1976); Maritxu (1976); Poesía y musa (1976); Portu errota (1976); Batasuna (1977); Gudari (1977); Illun (1977); Kutun (1977); Orain eta beti N.º I Eresia. (1977); Orain eta beti N.° II Zortzikoa (1977); Zeruan bezela (1977); Cantigas de Laredo (1978); Ereserkia (1978); Mi pejinuca (1978); Quién pudiera ser aire (1978); Sokamuturra (1978); Yo soy el viajero (1978); Zuloan bat (1978); Cuartetos vocales (1979); Illun 2 (1979); Norabait (1979); Poesía de nieblas (1979); Te encontraré en el aire (1979); Durundu (1980); Así eres (1981 ); Deus ibi est (1981); Dos preludios para piano (1981); Dya -Marcha-(1981); Kurtso batxe -Himno- (1981); Kurtso batxe -Zortziko-(1981); Loas a tío Simón (1981); Pejinucas (1981); Venezia (1981); Dies illa (1982); Eres alta (1982); Soinua (1982); Tres líricas (1982); Maritxu II -para piano- (1982).
Obras. Su extensa producción abarca los géneros de Gran Orquesta, Cámara y Vocal, adentrándose parte de su obra en estéticas de la música actual y otra parte en esquemas tradicionales de la vena popular vasca. Su música ha ocupado lugares distinguidos en los pocos certámenes en que ha concursado. Nos referimos más especialmente a la brillante significación de su obra para Coro, Electrónica y Percusión Illun (= Oscuridad) en el concurso organizado por la RAI en Venecia, Prix Italia 1977, y a la obra Aitxa distinguida con el Arpa de Plata en el Concurso de Composición 1978, celebrado en el Teatro Real de Madrid por las Cajas de Ahorros Confederadas. En fechas anteriores se pueden citar Ezpatadantza (1972) para Coro y Gran Orquesta, seleccionada en Madrid por el Concurso de Partituras, y la buena representación de esta obra en la Tribuna Internacional de Compositores de la UNESCO, así como después de su caluroso estreno en Bilbao, la gran acogida en el Teatro Real -Orquesta y Coros RTV bajo la batuta de Odón Alons- y años más tarde -Orquesta y Coros de la Nacional dirigidos por Antoni Ros Marbá-. Contingencias (1971) para Orquesta, un caso bastante análogo al anterior, en cuanto a su participación en dicha Tribuna de Compositores y su puesta en programa en Yugoslavia y Dinamarca -en este caso Sinfónica de Dinamarca dirigida por el maestro irlandés Albert Rosen y en gira de dicha orquesta-. Diálogos (1974), su concierto de piano y orquesta, estrenado en Bilbao por el pianista Pedro Espinosa, más tarde en el Teatro Real de Madrid, por Jean Pierre Dupuy y la Orquesta RTV bajo la batuta de Odón Alonso, y con motivo del 500 aniversario de la Fundación de la Ciudad de Las Palmas -Mayo y Junio 1978-, obra incluida en Canarias (Las Palmas y Tenerife), a cargo del pianista Pedro Espinosa y bajo la dirección de Antoni Ros Marbá. De su producción también destacan, aunque en la estética tradicional, Cantigas de Laredo, que a través de la Coral Salvé y bajo la batuta de José Luis Ocejo, ha ocupado los mejores escenarios -Teatros Real de Madrid y Palau de Barcelona- así como también ha pasado fronteras.Y en este mismo ámbito internacional, el Cuarteto «Tomás Luis de Victoria» ha llevado en sus giras obras de este compositor, como Poesía de nieblas y Te encontraré en el aire, partituras cuya sencillez ha hecho impacto en todos los públicos. Dedicada a la memoria de Gabriel Verkos ha escrito Soiñua para Violoncello y Orquesta o Tenor y Orquesta. De su densa labor en general pondremos en cabeza tan sólo unos nombres entre muchos, como Gardunak (1974) estrenada en «Musikaste» y repuesta en Bilbao y Madrid (Teatro Real, O. N. E. dir. Karabtchesvsky), Munduak (1973), Dualismos (1976), Aldatza (1974), etc... y sobre todo su Zan tiretu (1975), obra a 16 voces mixtas que la Coral de Lejona estrenó en Musikaste, más tarde en Madrid y en Bilbao -Teatro Arriaga y Filarmónica- y obra a la que por otra parte dicha Coral ha dado extensa difusión tanto por sus conciertos como por su grabación discográfica. También conviene destacar su contribución al séptimo arte con la música de La Monja alférez de Javier Aguirre (1986).
Sus obras encargadas. Por la Dirección General de Bellas Artes: Dirección General de la Música: Grimorios (1974): Para las Semanas Musicales de Sevilla. Quinteto Koan y en versiones distintas por el Grupo Lim de Jesús Villarrojo y el Conjunto Solars Vortices, dirigido por J. Mercier. Norabait : Para el Festival de Granada -1979-. Grupo de Percusión dirigido por José Luis Temes. -Deus ibl est: Para la Semana de Música Religiosa de Cuenca. (1981). Oración al Cosmos: Obra Coral, de estética actual, a 20 v. m. Reciente encargo para conmemorar el Año Europeo de la Música (1985). Por la Federación de Coros de Asturias: Fantasía coral asturiana (1983). Por la Fundación «Principado de Asturias»: Foguera: Primer encargo de la Fundación «Principado de Asturias» (1984). Orquesta Sinfónica de Asturias, Coro de la Fundación «Principado de Asturias» director Víctor Pablo Pérez. Por el Centro de Iniciativas y Turismo de San Vicente de la Barquera: Barquereña (1986). Para el XIX Certamen de la Canción Marinera.
Comentarios. Enrique Franco destaca tres características esenciales en este músico nuestro: 1 ) El humanismo. El humanismo de Larrauri, su filosofía y su ética quedan enunciados en estas palabras suyas: «Lo que más me preocupa es el hombre y su entorno, porque este entorno pertenece al hombre. También me preocupa dónde empieza y dónde acaba el hombre». 2) La vasquidad. La vasquidad, en su repertorio consciente de creencias, ideas y actitudes, se deriva de los mismos principios humanísticos del compositor: «En el entorno del hombre entran sus costumbres, sus tradiciones, su idiosincrasia, sus derechos político-sociales, sus libertades, sus sentimientos y emociones y, por supuesto, su relación con el más allá. Ese más allá que es el más acá. Ese más allá que creo está dentro del hombre». 3) La imaginación inconformista. La imaginación y el inconformismo constituyen dos grandes motores de la actividad de Larrauri. «Deseo que la expresión artística fustigue la rutina y adocenamiento», escribe en la conferencia incluida en el volumen «Catorce compositores españoles» (Ethos, Oviedo, 1982). Desde su inquieto imaginar Antón Larrauri «conecta» al hombre -y por lo mismo, a la música que compone- con el «cosmos» en el que entran las «galaxias» que a veces reflejó en los pentagramas; el ser físico e histórico de su país -un paisaje, una canción de cuna un aire de danza, un color, un olor, una temperatura, un aire húmedo- o el misterio de los pensamientos orientales. Es su segunda característica la que suele destacarse principalmente en relación a Larrauri. «El "transvanguardismo" -sigue Franco- de Larrauri es, en las más amplias dimensiones, neonacionalista o, si se quiere, «transnacionalista» por cuanto desde una óptica actual interpreta una serie de fenómenos típicamente nacionalistas: la leyenda, la canción, la danza, el mito, la historia, lo épico y lo pastoril. El talante del Larrauri humanista y el vasco lo decide en última instancia, el imaginativo, el soñador: si «los sueños de la razón producen monstruos», la razón de los sueños puede producir expresiones de arte». Tomás Marco insiste sobre este aspecto y llega a pronunciarse de forma rotunda: «Creo que es hora de señalar la extrema importancia que Larrauri tiene en la cultura vasca actual y que quizá sean los propios vascos los que más tardan en ver. Porque Larrauri es uno de los más importantes músicos actuales de España y es también importante a nivel internacional, pero al propio tiempo es un compositor plenamente vasco en todos los aspectos de esta palabra. Porque Larrauri es uno de los escasísimos compositores de todo el mundo -si es que hay otro que lo haya hecho tan en profundidad- que ha sabido ligar las corrientes actuales del pensamiento musical con la raíz más profunda del arte vasco, pudiendo continuar una tradición y abrir un camino sin que su obra sea por ello un compromiso. Y eso es importantísimo para la música vasca porque por primera vez -y soy consciente de la gravedad de la afirmación- le da una dimensión internacional, la saca de un provincianismo de muchos años». (...) Otra característica de la música de Larrauri es su dimensión épica, algo en lo que resulta un compositor singular. Porque si en el momento actual podemos encontrar compositores constructivistas, dramáticos o líricos, es casi imposible encontrar rasgos épicos. Quizá porque la mayoría de las músicas son urbanas y hasta cierto punto desarraigadas mientras que en Larrauri tenemos la sensación de alguien que está hablando por su cuenta pero en nombre de un pueblo. Y es épica también por esa concepción humanística y cosmológica. En Larrauri hay un fuerte proceso racional y consciente, pero no desdeña la intuición, que es en él formidable, ni los mundos mágicos o inexplorados. ¿Qué más impalpable que la aparición perfectamente justificada compositivamente, del bersolari en un contexto vanguardista como el del concierto para piano y orquesta «Diálogos»? (...) «La música ha alcanzado también la cota de los Oteiza o los Chillida. Antes, seguía en el momento del paisajito rural, admirable a veces, pero totalmente desfasado».
Discografía. Aitxa. RCA. Cantigas de Laredo. Columbia. Grabación Estudio. Madrid; Cantigas de Laredo. Columbia; Grabación en vivo del «Teatro Colón» de Buenos Aires; Dirdiz. Columbia; «Dualismos». Movieplay, S. A.; Itzali eziña. Columbia; Mi pejinuca. Columbia. Munduak. Ediga; Orain eta beti. Columbia; Portu errota. Columbia; Tríptico vasco -para guitarra-. Columbia; Zaintsu I - II - III. Columbia; Zan tiretu. Columbia. Zuloan bat. RCA.

Ainhoa AROZAMENA AYALA