Sailkatu gabe

Gipuzkoa. Historia

Los restos materiales de la Prehistoria guipuzcoana han sido recogidos entre 1916 y 1936 en excavaciones de J. M. de Barandiarán (con T. de Aranzadi y E. de Eguren) de varias estaciones dolménicas y de cuevas paleolíticas de habitación (Ermittia, Urtiaga), y a partir de 1953 por él mismo al principio y desde 1975 por equipos de la Sociedad Aranzadi tanto en dólmenes y túmulos funerarios como en cuevas (Lezetxiki, Aitzbitarte, Marizulo, Altxerri, Ekain, Amalda, Errailla). El conocimiento de la Romanización se ha incrementado a partir de 1970 con prospecciones y excavaciones en el bajo Bidasoa (Asturiaga, Juncal, Ama Xantalen...). La casi totalidad de evidencias prehistóricas se custodian por la Sociedad Aranzadi, exhibiéndose en el Museo Municipal de San Sebastián; mientras que lo más significativo de la arqueología romana provincial se reúne en el museo monográfico de Ama Xantalen (Irún).

Las más antiguas evidencias de presencia humana en Gipuzkoa datan de más de 50.000 años, en el Paleolítico Medio. El desarrollo de las culturas del Paleolítico Medio y Superior se producen en circunstancias de mayor frío y sequedad que las actuales. En esta última glaciación los grupos humanos ocupan abrigos y cuevas no lejanos a la costa, en moderadas altitudes. La estratigrafía de más de 10 m. de potencia de la cueva de Lezetxiki (Garagarza-Mondragón) ha conservado un importante depósito de sus ocupantes en el Musteriense (60.000 a 30.000 a. de C.): aquellas gentes, del tipo de Neanderthal (del que se ha recuperado un húmero femenino y algunas piezas dentarias), tallaban sus útiles de piedra en la misma cueva abandonando en su suelo los restos de sus cacerías. El nivel de base de la cueva de Amalda (Aizarna-Cestona) también se atribuye al Musteriense. En el Paleolítico Superior del Sur Oeste de Europa se da la aparición y desarrollo del hombre de Cro-Magnon, al que se deben interesantes innovaciones culturales, tanto técnicas (depurado trabajo de astas y huesos y del utillaje lítico) como expresivas (arte rupestre) y en los modos de vida (territorios fijos de caza, progresivo asentamiento en su interior...). Los restos físicos de aquel tipo humano sólo se han hallado en un yacimiento guipuzcoano (Urtiaga, en el Magdaleniense avanzado); pero los rastros de su actividad y estancia son relativamente numerosos.

A la primera mitad del Paleolítico Superior (Auriñaciense y Perigordiense) corresponden algunos niveles arqueológicos de las cuevas de Lezetxiki, Aitzbitarte (Rentería), Amalda y Usategui (Ataun). En el Solutrense hay un particular desarrollo de las técnicas de talla fina del silex en puntas de flecha de formas específicas: se han definido sus evidencias en Amalda y, sobre todo, en Aitzbitarte y Ermittia (Sasiola-Deva). En la última parte del Paleolítico Superior, con la cultura Magdaleniense ( 15000 a 8500 a. de C.), se alcanza en toda la fachada cantábrica una densa ocupación por grupos dedicados a la caza especializada del ciervo (o, en zonas abruptas, del sarrio y de la cabra montés), que producen un sofisticado instrumental en sustancias óseas y son los autores de los más interesantes "santuarios" del arte rupestre. El Magdaleniense guipuzcoano ofrece importantes niveles de ocupación en las cuevas de Lezetxiki, Ermittia, Aitzbitarte, Urtiaga (Itziar-Deva), Errailla (Cestona) y Ekain (Deva), una excepcional muestra del arte portátil (un hueso de ave decorado con grabados minuciosos de seis cabezas animales y una humana) en Torre (Oiartzun) y los dos magníficos conjuntos de grabados y pinturas rupestres de Ekain y Altxerri (Aya).

La mayor parte de esas cuevas continuarán albergando en el Epipaleolítico (o Mesolítico) grupos de cazadores que labran un utillaje lítico de menor tamaño, aprovechándose progresivamente de los recursos alimenticios de la costa, ríos y bosques y abandonando por completo las formas de expresión del arte rupestre. A partir del Aziliense, la mejoría climática postglaciar favorece la expansión hacia tierras más alejadas de la costa, en cotas superiores de altitud: así, Paleolítico e., la cueva de Pikandita (Ataun). La estratigrafía de la cueva de Marizulo (Urnieta) ilustra, en los 2,5 m. de su espesor, ese proceso de cambio climático y cultural entre quienes la ocuparon en sus niveles de base y los que, posteriormente, van aceptando algunas de las innovaciones del Neolítico.

El Neolítico guipuzcoano es difícil de distinguir del conjunto de la primera Edad de los Metales (Eneolítico y Bronce). En este complejo cultural (que va, aproximadamente, del 4000 al 1000 a. de C.) se produjeron importantes cambios de índole social (crecimiento demográfico, intensa cultura pastoril, extensión del hábitat al aire libre...), técnica (pulimento de la piedra, cerámica, metalurgia...) y de creencias (depósitos funerarios colectivos, probables cultos astrales...). Los restos dejados por aquellas gentes (entre las que se ha controlado un elevado porcentaje de individuos del tipo racial pirenaico-occidental) se extienden por toda la provincia: talleres o chozas al aire libre (Higuer, Jaizquibel), cuevas de habitación (Jentiletxeeta en Mutriku, Agarre en Elgóibar, Olatzaspi en Asteasu, Zabalaitz en Urbia, además de muchas de las ocupadas en el Paleolítico), cuevas y abrigos de depósito funerario (Sorgiñzulo en Belaunza-Tolosa, Txispiri en Gaztelu...).

De gran interés son más de centenar y medio de monumentos funerarios (cámaras megalíticas, o dólmenes; o túmulos de piedras y tierra) que se emplean como recintos de depósito de inhumación colectiva acompañada de ajuares como ofrenda. Los dólmenes, agrupados en estaciones bastante densas, se ubican en zonas montañosas y de pastos, coexistiendo a menudo con estructuras tumulares. Buena parte de los dólmenes guipuzcoanos fueron descubiertos y excavados antes de la guerra civil por Aranzadi, Barandiarán y Eguren (así los de las estaciones de Elosua-Placencia, Aizkorri-Urbia, Altzania, Ataun-Borunda, Aralar...); a ellos deben añadirse los grupos de más reciente investigación (Igoin-Akola, Andatza-Ernio, Adarra-Mandoegui, Elguea-Artia, Udala-Intxorta, Otsabio-Zarate...). Entre los túmulos, identificados en los últimos quince años, destacan los de Satui-Arrolamendi (con diámetros en torno a los 20 metros y con una "arquitectura" bien definida), Elguea-Artia, Andatza-Ernio y Murumendi. En Elguea-Artia se han señalado, además, dos gran des hitos de piedra (uno de ellos, el de Mugarriaundi, de más de 5 m. de alto), al estilo de "menhires".

A partir de los años 1000 a. de C., con la Edad del Hierro, hubo varias oleadas de invasión de la Península por parte de grupos humanos transpirenaicos: no debieron afectar demasiado, por ser territorio un tanto marginal, a Gipuzkoa. Algunos de los dólmenes y túmulos anteriores continuarían en uso pero, por lo común, el nuevo rito de cremación de los cadáveres optó por la construcción de amontonamientos tumulares de menor tamaño o de círculos de piedra (en eusk. baratzak; al estilo de "cromlechs"), en cuyo centro se depositaban las cenizas del difunto. Es llamativa la concentración de tales monumentos en las crestas montañosas de la franja oriental de Gipuzkoa, limítrofe con Navarra. Un poblado de cierta entidad se ha definido en el castro de Intxur (Aldaba-Tolosa), con un amplio recinto fortificado. En las proximidades de la peña de Axtroki (Bolíbar-Escoriaza), donde se ubicó otro poblado, se han encontrado dos espléndidos cuencos de chapa repujada de oro (datables en los siglos VIII a VI a. de C.), procedentes con seguridad de Europa Central o Nórdica.

En la cueva de Usastegui (Ataun) se halló un reducido conjunto de denarios ibéricos, acuñados a fines del siglo II a. de C. en Barscunes, Turiasu y Secobirices, es decir, en poblaciones de la cuenca del Ebro o de la Celtiberia. Sólo a fines del siglo I. a. de c:. los eruditos grecolatinos comienzan a prestar atención a esta remota fachada atlántica vasca, recogiendo noticias parciales de sus tribus y poblaciones. Las referencias escritas más útiles se hallan en la Geografía de Estrabón, en la Corografía de Pomponio Mela, en la Historia Natural de Plinio el Viejo, y en las tablas geográficas de Ptolomeo. Según ellos, por los años del cambio de Era la mayor parte de Gipuzkoa estaba ocupada por los Várdulos limitando su territorio por las cuencas del Deba (al Oeste estaban los Caristios) y del Oiartzun (al Este, los Vascones). Los principales núcleos de población que se citan en Gipuzkoa no han sido identificados con precisión; de Oeste a Este se hallan en la costa y son Tritium Tuboricum (desembocadura del Deba), Menosca (¿entre Urola y Oria?), Morogi (por el Urumea) y Oiasson. Con este topónimo (que perdura en el de Oiartzun y quizá en el de Bidasoa) se alude a tres entidades geográficas distintas: a una ciudad de los Vascones, a un promontorio o cabo costero, y a un lugar de paso, despejado, fronterizo entre Iberia y Aquitania. Es en el extremo nororiental de Gipuzkoa (en las cuencas bajas del Oiartzun y del Bidasoa) donde se concentran los únicos restos significativos de una segura presencia romana: las explotaciones mineras de Arditurri (Oiartzun), el establecimiento urbano de Juncal (Irún) (del siglo I), la necrópolis de urnas y el probable templo de Ama Xantalen (Irún) (aquélla de los siglos I y II, éste acaso del IV), los restos sumergidos del fondeadero de Asturiaga (Hondarribia) (de los siglos I a. y I d. de C.), diversos hallazgos de monedas en Irún, Oiartzun, Pasajes..., o la estela funeraria de Andrearriaga, en Oiartzun, dedicada a un Valerius Beltesonis. De la escasa locuacidad de aquellas fuentes escritas y de la concentración y carácter de estos restos arqueológicos se deduciría una presencia muy limitada de los romanos en suelo guipuzcoano, que seguramente no pudo alcanzar un grado suficiente de penetración cultural (de romanización efectiva de los indígenas). Tal presencia se circunscribe al litoral oriental durante los dos primeros siglos del Imperio: probablemente motivada por la explotación de filones de plomo y de hierro, a los que se accede y beneficia por vía marítima.

(453) Una noticia escueta de Hydatius nos dice que unos cuatrocientos hombres de la tribu de los hérulos, volviendo de sus correrías por la costa gallega, llegaron con sus naves a las costas cantábricas y várdulas que saquearon de la forma más cruel:

"qui ad sedes propias redeuntes Cantabriarum et Vardulliarum loca marítima crudelissime depraedati sunt".

La posición geográfica de la tribu várdula la sitúa muy al interior de la Euskalerria rural aunque sean un aliciente para el romano sus puertos, las minas de Arditurri y su situación como paso costero hacia Lapurdi (Baiona). Ya en los siglos III y IV se produce un movimiento de inseguridad y de bandolerismo que obliga a las autoridades romanas a tomar medidas adecuadas. Estas consisten en dotar de tropas limitanei, soldados de frontera, formando cerco a cántabros, por una parte, y a lo que hoy es el País Vasco, de otra, ya que estas cohortes estaban establecidas en Juliobriga (en Cantabria), en Veleia (Iruña, Alava), en Iluro (Olorón) y en Lapurdum (Baiona). Lo que hoy es Gipuzkoa quedaba encerrado en el centro de esta zona peligrosa entre caristios y vascones. Tal era la situación en el siglo IV. Pero, a la caída del Imperio, pierden importancia nominal las tribus y ya no se habla sino de vascones.

Una Vasconia rural con núcleos urbanos surge frente a los invasores. De lo que conocemos como tierra guipuzcoana no se sabe apenas nada si no es por el contexto de la misma en el acaecer de Vasconia. Durante ese largo correr de siglos (V al IX) participa, no cabe duda, en cuanto acontece en la lucha contra godos y francos. Hay momentos en que comienza a sonar Alava como tierra de la Galia Comata y, si eso era así, no cabe duda en que la tierra várdula también lo fue, por interponerse entre Alava y las tierras laburdinas. Vardulia quedó siempre resguardada de la lucha directa ya que, por el sur, distaba enormemente de las tierras godas (musulmanas después) y, por el noreste, Vasconia se extendía hasta las cercanías de Burdeos, en el Garona. La historia calla, a no ser que se conozca a los guipuzcoanos por otros nombres no localizados definitivamente como el de los sertanis, nombre que ha venido llevando el río Deba hasta tiempos históricos. De todos modos, no han faltado testimonios literarios tardíos que impliquen a los guipuzcoanos en la batalla de Roncesvalles del 778, como son el Poema de Fernán González y la leyenda de Pasajes.

(778) La critica histórica moderna y las fuentes coetáneas dan a los vascones como vencedores de Carlo Magno el año 778, por lo cual, los guipuzcoanos debieron estar presentes ya que se hallaban formando parte de Vasconia y en vecindad muy próxima a los sucesos. Aparte de la superchería encerrada en la "Chanson de Roland", que convierte a la batalla auténtica en otra contra musulmanes, existe otro testimonio -que parece réplica española al anterior- que lleva a Roncesvalles nada menos que al rey Casto de Asturias que ni siquiera era rey efectivo en el citado año. Pero el "Cantar de Fernán González", al que nos hemos referido, es una composición atribuida a un monje de San Pedro de Arlanza que lo habría escrito hacia 1260. La novedad del Cantar es que traslada una parte de la acción de Carlomagno a Fuenterrabía y Guetaria:

Sopo Bernald del Carpyo que frranceses pas(s)aban que a Fuente Rrabya todos y arrybauan por conqueryr Espanna segunt que ellos cuydaban que ge la conquerryan mas non lo byen asmavan.

Ovyeron su acuerdo de passar a Espanna, o non (se) les fynquas(s)e (nin) torre ni cabanna; fueron los poderes todos luego con toda su mesnada al puerto de Gitarea fyzieron luego tornada.

Coloca la acción en la era 814 -o sea, el año 776-, dos antes de la fecha de la batalla de Roncesvalles. En el siglo XVI se recoge una leyenda en Pasajes (Gipuzkoa) que se hace eco de alguna noticia antigua y hace concurrir a los guipuzcoanos a la famosa batalla. Se trata de una lápida del siglo XVI, por tanto muy tardía, pero, al sentir de Isasti, copia de otra más antigua. Sea de ello lo que fuere, la lápida de Pasajes dice:

"IN GRATIARVM ACTIONE PRO VICTORIA
OBTENTA ET CUMPLlMIENTO VOTI FACTI
DEO ET BEATE MARIE SEMPER VIRGINI
QUANDO IVIMUS AD ORIERRRIAGAM ET
SALTVUM PIRINEI, NVNC DE RONCOS VALLES.
PRELIATVRI CONTRA EXERCITVM CAROLI
MAGNI, FRANCORVM REGIS, CUM NOSTRO
BASCONIE POPVLO PRO SE ET ROCIIS SVIS.
DE PASAXE BICTORIBUS. IOANES DE
VBILA. ME FECIT."

"En acción de gracias por la victoria obtenida y cumpliendo el voto hecho a Dios y a Santa María siempre Virgen por sí y sus compañeros de Pasajes, vencedores. en la era de 814, cuando fuimos a Orrierriaga y al monte Pirineo, ahora llamado de Roncesvalles, a luchar contra el ejército de Carlo Magno, rey de los francos, con nuestro pueblo de Vasconia. Joanes de Ubila me hizo."

Según recoge la Crónica de Alfonso III escrita entre finales del siglo IX y comienzos del X, en el reinado del astur-leonés Alfonso I (730-756) tuvieron lugar varias repoblaciones, entre ellas la de Castilla, que se denominó también Bardulia: Eo tempore populantur Asturias, Primorias (...), Bardulies qui nunc vocitatur Castella... Dada la peculiaridad del nombre -al que aludimos al comienzo de este artículo- es difícil esclarecer si se trató de una repoblación con elemento humano guipuzcoano o si se trata de un fenómeno puramente nominal por el que Bardulia equivaldría a límite, marca o borde. Hay que tener en cuenta que esta Castilla es la línea nuclear de castillos sin apenas extensión territorial. Ver Castilla.

(824-1200) No se cita el nombre Gipuzkoa ni el de sus lugares en ningún documento auténtico de los comienzos del reino vasco de Pamplona. Hay tres documentos apócrifos y dos dudosos en los que figura dicho nombre o algún lugar supuestamente suyo. Se trata de:

  • 1.º Los Votos de Fernán González a San Millán, del año 934 ó 938 (apócrifo).
  • 2.º Dos donaciones o ventas de heredades en Ieniz del año 947 que se ha supuesto Salinas de Léniz y se trata de Yéniz, cerca de Salinas de Oro, en Navarra.
  • 3.º Documento del obispo Arsius del año 980 sobre delimitación de los linderos de la diócesis de Bayona (apócrifo).
  • 4.º Documento del rey Sancho el Mayor sobre demarcación diocesana del año 1027 (apócrito).
  • 5.º Documento, dudoso en algunos aspectos, sobre donación de la iglesia de San Sebastián al monasterio de Leire del año 1014.

El primer documento que nombra a Gipuzkoa, y sin ninguna tacha ni en su totalidad ni en sus detalles, es del año 1025 con la particularidad de que figura como tierra pamplonesa bajo el señorío de García Aznarez. En el diploma de 1014, ya citado, dice Sancho el Mayor que dona las tierras de San Sebastián "como las tuvieron nuestros antecesores y nosotros hasta hoy". Esta aseveración deja ver que Guipúzcoa fue tierra pamplonesa quizá desde los comienzos de la monarquía vascónica de Pamplona.

(920) Indudablemente participaron los guipuzcoanos en la batalla ya que eran parte del Reino de Pamplona. La realidad histórica es que Abd al Rahman III venció a los pamploneses bajo el mando del rey Sancho I Garcés y a los leoneses coaligados. Una tradición popular pretende que los mozos de Anzuola acudieron en socorro de los vascones llegando a ponerse en contacto con el enemigo musulmán al día siguiente de la batalla, que fue una derrota cristiana. Los de Anzuola, según la leyenda, se habrían apoderado de una bandera mahometana con otras presas. Lo cierto es que todos los años el 15 de agosto de cada año se celebra en Anzuola la fiesta del moro en conmemoración de la hazaña. Ver Alarde.

Donación a Leire de la iglesia y término de San Sebastián (1014). El documento, expedido por Sancho el Mayor, rey de Pamplona, lleva fecha 1014 pero ha sido tachado de interpolado. Fue estudiado por Serapio Múgica ("RIEV" 1935, pp. 393 y s.). Parece tratarse de una primera copia del original, en la que se habrían interpolado algunas frases quedando intacto, en lo sustantivo, el resto. De todos modos, la donación a Leire consiste en el Monasterio de San Sebastián con su parroquia, la villa que los antiguos llamaban de Izurun, las iglesias de Santa María y de San Vicente y varios terrenos más. El documento con su traducción puede consultarse en el artículo citado de Múgica con la correspondiente traducción castellana de Manuel de Lecuona. (ver Guipúzcoa en la historia, de Fausto Arocena, Madrid, 1964, pp. 58-62, y Notas a la donación a Leire, de R. Izaguirre, "Euskalerriaren Alde", 1931, p. 126).

Villa que los antiguos llamaron Izurun. Se hace donación de ella en el documento citado de Sancho el Mayor (1014). Se ha especulado mucho sobre la etimología de Izurun refiriéndose a San Sebastián ya que se donan sus dos iglesias de Santa María y de San Vicente. Se ha señalado un topónimo Izurun en Getaria y también se le ha querido identificar con Lizurume. Pero al decir villa de Izurun parece referirse a una villa en el sentido de residencia, de casa, perteneciente al monasterio de San Sebastián. Lo referente a las "iglesias de Santa María y San Vicente" sería una interpolación tardía en el documento o en su copia.

Primer Señor conocido de Gipuzkoa (1025). En cuatro diplomas de San Juan de la Peña se menciona a un García Azenáriz como señor de Gipuzkoa y a su esposa D.ª Gaila (de Ipuccha), a su hija D.ª Belasquita y a su yerno Sancho Fortuniones. Uno de estos diplomas, el más importante, es la donación del monasterio de San Salvador de Olazábal, en término de Alzo, al monasterio de San Juan de la Peña. En él se nos dice:

[Prefatus] ego quidem Sancius rex regnans ein Pampilona et sub ipso Senior Garsia Acenariz de Ipuscua [dum] hoc testamentum decreuimos confirmare.

"Yo el expresado Sancho rey, reinante en Pamplona y bajo su dominio el Señor García Acenariz de Ipuzcua".

Ver Libro Gótico. La fecha del documento es de la era 1063, o sea, el año cristiano 1025. Los bienes donados cubren una buena porción de Gipuzkoa desde Elcano, barrio de Aia, cerca de Zarautz, hasta el Aralar, pasando por Tolosa. El detalle comienza donando el monasterio que se llama de Ollazábal con su heredad, es a saber, desde Gaharraga, Orerurte, Aluizturre sobre Lascuren; de otra parte inferior o de Ainarte de Areiznabar bajo de Arzagudum hasta Berasibia, Aralar, Ezizazabal, otro Ezizarai con Arrandari Sansoiz, manzanal de Ugarte, Zuaznabar con Otsabio en medio del manzanal. Estudia las localizaciones M. Agud en Donación del Monasterio de San Salvador de Olazábal ("Boletín de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País", 1968, pp. 323 339).

Las escasísimas noticias históricas de Gipuzkoa como tierra pamplonesa se refieren a donaciones, compra-ventas y un caso de devolución después de pleito. Tales son la donación de D.ª Galga (D.ª Gaila), de Ipuccha, en 1048 del monasterio de Santiago de Luquedeng al de San Juan de la Peña reinando Garsea (García Sánchez el de Nájera) en Pamplona; otro del año 1049 entregando Blasco, Abad de San Juan de la Peña, tras un pleito, el Monasterio de Santa Eufemia de Biniés a D.ª Belasquita; en el de 1056 el rey Sancho de Pamplona (Sancho el de Peñalén) vende a Sancho Fortuniones y a su esposa Belasquita los lugares de Villanueva y Agoncillo; y otro documento del mismo año según el cual el citado abad Blasco compra una casa sita en Buil al señor de Gipuzkoa García Azenáriz quien, en 1057, dona a San Juan de la Peña las décimas de los frutos de sus heredades de Buil. Los últimos documentos referentes a García Azenáriz son de 1056-1064. Según éstos Sancho Fortuniones y su esposa Belasquita donan a San Juan de la Peña la población de Agoncillo, unos palacios en Luquiáin y otros bienes, todo ello confirmado por Garcia Azenáriz que ya no vuelve a sonar documentalmente.

Segundo Señor conocido de Gipuzkoa (---1066---). Con un silencio de algunos años, los documentos comienzan a mencionar al nuevo Señor de Gipuzkoa, D. Orbita Azenáriz (1066) (en donación de Navascués (Navarra) que figurará en otros de entre los años 1054 a 1072 bajo el rey de Pamplona D. Sancho el de Peñalén y en 1080, ya bajo Alfonso de Castilla, pero sin figurar su señorío sobre Gipuzkoa que debió perder en 1076 con motivo del asesinato del rey.

(1076) Desmembración del reino vasco de Pamplona. División de Gipuzkoa en el reparto. Una vieja conspiración, alimentada desde fuera del Reino, da su fruto en el fatídico año 1076. Los hermanos Ramón y Ermesenda asesinan a D. Sancho, su hermano, haciéndole caer de un empujón al barranco de Peñalén, cerca de Funes. El suceso conmovió a todo el Reino. Los infantes fratricidas son públicamente repudiados. Levantan milicias para hacerse con el poder, pero el pueblo armado les echa del Reino y huyen, Ramón a la corte del rey moro en Zaragoza y Ermesenda a la corte de Castilla. Mientras los vascos luchaban contra los infantes, los ejércitos del rey Alfonso de Castilla caían sobre el reino vasco ocupando la Bureba y la Rioja. Sus cómplices, el señor de Bizkaia y de Nájera, el guardián de Montes de Oca y el de Bilibio, echaban voces de que el monarca castellano venia en plan de vengador del infame asesinato.

Unas semanas después del suceso estaba ya el invasor en Calahorra. La familia real, contagiada de aquella generosidad atribuida al castellano, le recibe en Nájera como a pariente y amigo. No vino a restaurar sino a apoderarse del Reino. Y se hubiera hecho dueño absoluto de no intervenir el rey D. Sancho de Aragón que se apresura a entrar militarmente en la capital, en Pamplona misma. Todo tuvo lugar rápidamente en el mes de julio. Pero los castellanos habían llegado a ocupar incluso Puente la Reina y Sangüesa. El aragonés no tarda en proclamarse rey en Pamplona jurando guardar los fueros y leyes. El castellano, temeroso de un enfrentamiento, se queda con la mitad occidental del Reino en la que se incluye a casi toda Gipuzkoa que, desde ese momento, se convierte peligrosamente en fronteriza de la mitad oriental adherida a Sancho Ramírez de Aragón.

Es bien sintomático que en Nájera se exigiera al rey Alfonso, antes de jurar el fuero, el juramento de no haber tomado parte en el asesinato del rey. Y ahora, como al señor de Bizkaia, Lope Iñiguez, se le desposee de Nájera, se le da en compensación los señoríos de Álava y Gipuzkoa. Don Alfonso se va a titular en adelante rey de Castilla, de León y de Nájera. D. Sancho Ramírez se titulará rey de Aragón y de Pamplona renunciando a la mitad occidental del Reino por inferioridad de poderío bélico. Hubo, no cabe duda, cambio de señores, perdiendo sus señoríos Orbita Azenariz de Gipuzkoa y Marcelo de Alava, pero no así el de Bizkaia, que andaba dentro de la conspiración. Se vislumbra la oposición de guipuzcoanos y alaveses. La Gipuzkoa vascona, aquélla extendida entre el Urumea y el Bidasoa, seguía con Pamplona. La desmembración del reino vasco duró desde 1076 a 1112, año en que se restaura la unidad del Reino gracias a circunstancias excepcionales.

(1076) Donación de Astigarribia (1081?). La acción paralela de los dos reyes, el castellano y el aragonés, conduce a una desmembración del Reino vasco que va a durar unos 36 años desdichados porque sientan el precedente para repetidos y similares intentos posteriores que han de conducir por fin al reparto definitivo. Entre las escasas noticias de ese breve paréntesis sobresale la donación que el conde Lope Iñíguez (de Bizkaia, Alava y Gipuzkoa) hace a San Millán del monasterio de San Andrés de Astigarribia situado en lo que entonces eran límites de Bizkaia y de Gipuzkoa: inter Vizcahia et Ipuzcoa. En correspondencia, San Millán le regala una mula de quinientos sueldos. Como el monasterio era realengo, el donante pide al rey, ahora castellano, la aprobación correspondiente. El documento tuvo después dos adiciones, una en 1091, de ratificación, por haber llegado la aprobación real, y otra, en 1108, en la que se da noticia de la consagración de la iglesia de San Andrés por el obispo Bernardo de Baiona (Lapurdi). En esta nota también se sitúa a Astigarribia in fine Vizcahie. Todavía bajo la ocupación castellana, en 1087, se emite otro documento, también a favor de San Millán, por el que Galindo Iñíguez, hermano del Conde y Señor de Alava, Gipuzkoa y Bizkaia, otorga bienes situados en Léniz y otros en Álava, en Bizkaia y en Naiera (Nájera).

Conde en Vizcaya, Alava y Guipúzcoa. Es de señalar que se le titula siempre "comes" y no "senior". En el reparto de tenencias bajo la ocupación castellana se reajusta todo el sistema sin que se alcance a ver claramente la motivación exacta de los reajustes. Pierden los cargos los señores de Alava, Marcelo; de Guipúzcoa, Azenariz; y de Nájera, Lope Iñíguez. A éste se le otorgan los condados de Alava y Guipúzcoa en compensación de Nájera que pasa a otras manos. Los documentos en que figura este nuevo conde son: 1081: San Millán. "... comite Lope Ennecones in Bizkaia et Alava et Ipuzcoa". 1088: Irache. ".... comes Lupus dominans Alaua et Bizcaya et Ipuzcoa". 1091: San Millán. "Comes Lope dominante Bizcahiam et Ipuzcoam".

La cuenca del Urumea En el reparto del Reino no se llevó Alfonso de Castilla aquella parte vascona de Gipuzkoa, desde San Sebastián al Bidasoa. Primero con Sancho Ramirez y desde el 4 de junio de 1094 bajo Pedro I Sánchez, esa porción guipuzcoana sigue el destino de la zona oriental del Reino. Este rey de Pamplona confirma en 1101 la antigua donación a San Salvador de Leire de la iglesia de San Sebastián, y la pardina de Orozco con su término, junto al Urumea y que pertenece a Oroztegui. Esta demarcación política no era ajena a los limites diocesanos de Pamplona y Baiona que pasaban por San Sebastián según Bula de Urbano II de 1096.

Reinado de Alfonso el Batallador, rey de Pamplona y de Aragón (1104-1134). Recupera la zona occidental del Reino vasco. El rey había casado con Urraca de Castilla devolviendo a la casa real pamplonesa las tierras usurpadas por Alfonso VI desde 1076. El drama conyugal entre ambos esposos adquiere caracteres políticos y repercusiones restauradoras. Cuando en 1116 el rey repudió a su esposa Urraca, retiene el viejo occidente del Reino. No se sabe qué señor y conde regia entonces Gipuzkoa aunque es de suponer que Diego López de Haro, hijo de aquel conde de Alava, Gipuzkoa y Vizcaya afecto y cómplice de los castellanos. En la nueva situación, éste es depuesto y restaurada la casa guipuzcoana Azenáriz en la persona de D. Ladrón Iñiguez, nieto de Orbita Azenáriz, pero esta vez, no sólo con dominio sobre Gipuzkoa, sino también sobre Álava y Bizkaia. Con el pacto de Támara de 1127 se restaura juridicamente el Reino de Pamplona, quedando Gipuzkoa como su parte más interior. En 1130-1131 tiene lugar la expedición de Alfonso el Batallador a Bayona. Le acompañan el padre del nuevo señor de Gipuzkoa, Iñigo Vélaz, y sus hijos.

Reinado de Garcia Ramírez, el Restaurador (1134-1150). El señor de Gipuzkoa, Álava y Bizkaia, factor decisivo. En 1134 muere Alfonso el Batallador dejando el Reino a las Ordenes Militares. Tan absurda disposición no prosperó a pesar de patrocinarla la Santa Sede. Se reúnen en Vadoluengo, cerca de Sangüesa, tres representantes de Garcia Ramirez y otros tres de Ramiro el Monje, de Aragón, ambos con pretensión al trono vacante. Uno de los representantes del futuro rey pamplonés es D. Ladrón Iñiguez, conde de Álava, Gipuzkoa y Bizkaia, quien decidió el peso de la balanza en favor de la restauración dinástica del reino vasco aunque la fórmula adoptada en Vadoluengo no pasara de ser un primer paso. En efecto, se acordó que Ramiro el Monje ejerciese la potestad sobre el pueblo en tanto García Ramirez la ejercería sobre los caballeros, lo que venía siendo la Corte real. Este último se encargaría de dirigir la guerra y las batallas. Pero lo más importante es que se consolidó la delimitación de los reinos de Aragón y de Pamplona a tenor de lo dispuesto por Sancho el Mayor y por la paz de Támara. De hecho, pronto se ve ejercer de reyes, en sus respectivos territorios, a García Ramírez el Restaurador en Pamplona y a Ramiro II el Monje, en Aragón. Fue una restauración, tanto de la dinastía -ya que era sobrino-nieto de Sancho el de Peñalén-, como del Reino, que, gracias al conde de Gipuzkoa, Alava y Bizkaia, volvía a su integridad. El nuevo rey gobierna una tierra netamente euskaldun y se complace en firmar los documentos reales "reinando en Pamplona, Alava, Gipuzkoa y Bizkaia como se ve en los diplomas siguientes:

  • 1135: "... rege in Pampilona, et in Alava, et in Vizcaja, et in Ipuzcua et in Tutela".
  • 1135: "... rex in Pampilona et in Alava, et in Puzcoa et in Bizcaia".
  • 1139: "... in Pampilona et Tutela et Logronio et Alaua et Puzchoa et omnibus montañis".
  • 1140: "... en Pamplona, en Alava, en Vizcaya y en Guipúzcoa".
  • 1143: "... in Pampilona, et in Alaba, et in Bizcaia et in Ipuzca".
  • 1143: "... in Pampilona et Tutela et Logronio et in Ypuzcoa et Alava et in omnibus montanis".
  • 1143: "... in Pampilona, et in Alaba, et in Bizcaia, et in Ipuzca".
  • 1146: "... in Pampilona, et in Alaba, et in Bizcaia et in Pucca".
  • 1147: "... en Pamplona, en Alava, en Vizcaya y en Guipúzcoa".
  • 1147: "... in Pampilona, et in Alaua, et in Bizcaya et in Ypuzcoa".
  • 1147: "... in Pampilona, in Alaba, et in Bizcaya et in Ipuzca".
  • 1149: "... en Pamplona, en Alava, en Vizcaya y en Guipúzcoa".
  • 1149: "... in Pampilona, et in Alaba, et in Bizcaia et in Puzca".
  • 1149: "... in Pampilona, et in Alaba, et in Bizcaia, et in Ypuzcoa".
  • 1150: "Pampilona, et in tota Navarra, in Ipuzchoa et in Alaba".

La relación de documentos, archivo y titularidades, pueden verse en Martinez Díez (1975).

El señorio guipuzcoano y sus titulares. Guerra con Castilla y Aragón (1135-1136). El reinado del rey García Ramírez es difícil y jalonado de enmarañados problemas diplomáticos. Prácticamente se había resuelto el problema sucesorio erigiéndose Ramiro como rey de Aragón y García Ramírez como rey de Pamplona, pero el rey castellano, Alfonso VII, juega su política al no tener enfrente un enemigo poderoso. Las cosas comienzan en 1135 con un tratado de paz acordado en Nájera. En el tratado se reconocía el vasallaje imperial que ya tenia la tierra de Pamplona desde los reyes navarro-aragoneses Sancho Ramírez y Pedro Sánchez, a favor del castellano a título de Emperador. Este promete, a cambio de recibir la Rioja, la entrega del Reino de Zaragoza a Garcia. Ambos reyes, pamplonés y castellano, de mutuo acuerdo, se lanzan sobre el reino de Zaragoza, mosaico de tierras conquistadas a los musulmanes por Alfonso el Batallador. Se repartieron los poderes; el rey de Castilla se quedaba con la soberanía y el pamplonés, con la encomienda, gobierno de Zaragoza en nombre del Emperador.

Todo sigue sin más incidentes hasta el verano de 1136 en que Alfonso VII provoca calculadas desavenencias iniciando un acercamiento de enmarañadas miras políticas con el aragonés. Comienza entregando a éste el reino de Zaragoza, pero Ramiro se lo devuelve alegando dificultades para su defensa. Ambos monarcas, enemigos del reino vasco, pactan el reparto, iniciando el castellano la invasión desde la Rioja, adentrándose en tierra de Estella. Los vascos mantienen a raya a los castellanos, pero tiene la desgracia de caer prisionero el conde de Álava, Gipuzkoa y Bizkaia, D. Ladrón Iñiguez. El conde era uno de los principales consejeros del rey de Pamplona. Le representó en el acuerdo de Vadoluengo, cerca de Sangüesa, en diciembre de 1134. Alfonso VII trata ahora de atraérselo otorgándole el gobierno de Viguera pero desposeyéndole del de Álava, de derecho, pero no de hecho, por cuanto no la poseía. Juega también con el infiel pretendiente de Bizkaia, Lope Díaz de Haro, otorgándole el gobierno de Nájera que posee y el de Álava que no tiene. A todo esto, en el reino vasco, D. García Ramírez confía en su fiel conde y otorga, en prueba de esa confianza, a su hijo Vela Ladrón el gobierno de Álava, Gipuzkoa, Bizkaia, Araquil, Aybar y Leguin, y a su hermano Lope Iñiguez, la tenencia de Tafalla. El 20 de octubre de 1137 se firma la paz.

No se sabe cuándo volvió a su tierra D. Ladrón Iñíguez de Guevara, pero ya se le ve de nuevo en 1139 con el gobierno de Álava, Gipuzkoa, Bizkaia, Aybar y Leguin. Sus últimas citas como conde de Gipuzkoa son de 1147. Entre tanto en Aragón la lucha había sido más complicada y muy dura. En 1140 se llegó en Carrión a un acuerdo para repartirse el reino de Pamplona. El acuerdo lo suscribían Alfonso VII y Ramón Berenguer IV. Esta vez ya no se contentaba el castellano, como en 1076, con quedarse con Álava, Gipuzkoa y Bizkaia, sino que establecía el nuevo límite por delante de Pamplona y Artajona para pasar por Alfaro y terminar en Cascante. El resto quedaría para el catalano-aragonés. Alfonso VII hacía un juego doble porque temía a un aragonés engrandecido. Pactaba también con el pamplonés el desposorio de su hijo Sancho con Blanca, hija del navarro. Álava, Gipuzkoa y Bizkaia seguían siendo el occidente del Reino de Pamplona.

Se conocen hasta ahora cuatro donaciones que afectan a bienes sitos en Gipuzkoa:

  1. Lope Enekones (Iñíguez) de Tajonare dona a San Miguel de Excelsis el monasterio de Santa Fe de Champayn de Zaldibia. Reinando Garcia Ramirez en Pamplona y en Tudela. Testigos, Deille Semeriz, en Aibar; Martín Sanz, en Punicastro; Guillén Azenáriz, en Sangüesa; Pedro Ezcherra, en Usua. Año 1134.
  2. Un solar y heredamientos en favor de Iranzu. Año 1150.
  3. El rey García Ramírez dona a San Miguel de Excelsis dos collazos en Berástegui (año 1141).
  4. El rey D. Garcia Ramírez dona a la iglesia de Pamplona todo lo que tenía en Iheldo, Bizchaya, Hurumea, Alza y Soroeta, además de varios cubilares y propiedades en Aralarre (año 1141).

Votos de Fernán González al monasterio de San Millán. (Con recibo de un censo de todas las poblaciones y regiones de sus condados y posesiones [1140-1431). Este documento, con fecha año 938, hubiera sido el primero en nombrar a Gipuzkoa y en aportar interesantes datos si no se hubiera demostrado que se trata de una falsificación llevada a cabo, según Ubieto, entre los años 1140 a 1143. Sin embargo, el documento puede utilizarse como testimonio topográfico del siglo XI con veracidad de fondo: Da un acotamiento de lo que era Gipuzkoa: de rivo Galarragha usque in flumen de Deva, et de ipsa Deva usque ad Sanctum Sebastianum de Hernani, id est tota Ipuzcoa. Quien desee conocer la gestación de aquella superchería puede consultar El Condado Castilla, de Justo Pérez de Urbel (Madrid, 1944, t. I, p. 431) y el texto completo en Cartulario de San Millán de la Cogolla, de A. Ubieto (Valencia, 1976, pp. 33 y s.).

Reinado de Sancho el Sabio; pierde Bizkaia y Rioja. Aunque Gipuzkoa se hallaba en la retaguardia más retirada del reino vasco, no dejó por ello de correr la suerte del mismo y de tomar parte en sus vicisitudes. Al conde y señor de Gipuzkoa, D. Ladrón Iñíguez de Guevara, le ha sustituido su hijo D. Vela Ladrón, que gobierna hasta 1174 no solamente la tierra guipuzcoana sino también la alavesa y la vizcaína. Apenas iniciado el reinado del nuevo rey D. Sancho el Sabio, en 1151, se corre el riesgo de un nuevo reparto del Reino tal como lo acuerdan en Tudején Alfonso VII, su hijo Sancho, rey de Nájera desde 1149, y Ramón Berenguer IV, Príncipe de Aragón y Conde de Barcelona. El nuevo rey inicia su reinado según se expresa en documento de 1150 "domino Sancio rege dominante in Navarra et in Ipuza et in Alava, comité Latrone dominante en Aybar y don Veila in Leguin".

Las cosas cambian y comienzan a ofrecer sombrías perspectivas sobre Gipuzkoa, años más tarde, con el nuevo Emperador y rey de Castilla Alfonso VIII, quien, ya en 1166, inicia luchas armadas por el dominio de la Rioja, Bureba, Alava y Bizkaia, y sabido es que, a veces, se comprendía bajo el nombre Alava a la propia Gipuzkoa. En 1167 ambos reyes, castellano y pamplonés, acuerdan treguas por diez años, que seis años más tarde (1173) rompe Alfonso VIII, penetrando en la Rioja, tomando Grañón, e internándose por el Reino hasta Artajona, Pamplona y Leguín, cerca de Urroz. Por la frontera alavesa llegan hasta el río Bayas; más tarde, por occidente, ocupan Bizkaia, deteniéndose en los limites del Duranguesado. En 1174 inicia el gobierno guipuzcoano Ioanes Vélez para continuar en él hasta 1179, año de graves acontecimientos.

En aquel año se celebraban las bodas de Alfonso II de Aragón con la infanta Sancha de Castilla. Los dos Alfonsos, el castellano y el aragonés, tienen, con esta ocasión, un convenio contra Navarra y el Señorio de Albarracin, vasallo de los pamploneses. Hay alarma. Los pamploneses cierran la defensa occidental y toman el castillo de Maluecin, de localización problemática, pero en tierra alavesa o vizcaína. En 1176 un tratado de paz firmado entre Nájera y Logroño, ocupada la mayor parte de la Rioja y bajo amenaza militar, establece el arbitraje del rey de Inglaterra, que era familiar del castellano. El fallo, como era de esperar, deja en favor de Castilla la Rioja, excepto Logroño, Navarrete, Entrena y Autol, que quedan bajo un estatuto favorable al navarro. Y llegó el 1179 con un pacto entre el aragonés y el castellano repartiéndose a medias las conquistas que hiciesen en adelante en el Reino. El mismo año, por fin, se celebra un tratado Castilla-Pamplona con un tratado de limites entre ambos reinos. Con las nuevas fronteras se pierden Bizkaia y Rioja, pero no el Duranguesado.

En el tratado citado el rey de Castilla se compromete a devolver al pamplonés las fortalezas de Leguin y Portilla y el castillo de Godin. Respecto a las fronteras occidentales Castilla-Pamplona se establecía:

Insuper ego idem Aldefonsus rex Castelle, quitaui nobis Sancio, regi Navarre, et successoribus uestris Alauam in perpetuum pro uestro regno, scilicet, de Ichiar et de Durango, intus existenttbus.. et etiam Zuuarrutia et Baddja, sicut aque cadunt usque Nauarram... Ex designatis terminis usque Nauarram totum sit regi Navarre.

"Y además de esto yo Alfonso, rey de Castilla, doy por quito a vos Sancho, rey de Navarra y de Alava, a perpetuo para vuestro Reino, conviene a saber: desde Ichiar y Durango, que quedan dentro de él (excepto el castillo de Maluecin que pertenece al rey de Castilla)... y también Zufivarrutia y Badadaya, como caen las aguas hacia Nafarrate (excepto Morellas que pertenece al rey de Castilla)... De estos términos señalados hacia Navarra, todo sea del Rey de Navarra..."

Ichiar, localidad o comarca, quedaba dentro del Reino lo mismo que Durango y Gipuzkoa por supuesto. En 1179 desaparece Ioanes Vélez como conde de Álava y Gipuzkoa.

Fundación y fuero de San Sebastián la Nueva. La vieja población afincada alrededor del Monasterio de San Sebastián "in finibus Ernani, ad litus maris", en tierra de Ernani y a la orilla del mar, es, sin duda, por lo menos un siglo anterior a la nueva San Sebastián fundada por Sancho el Sabio de Pamplona hacia 1180 con concesión de un fuero municipal, el primero de esta naturaleza en Guipúzcoa. En él se da por término a los pobladores de San Sebastián, desde el Bidasoa hasta el Oria, y desde Arrenga hasta San Martín de Arano; es decir, lo que posee el rey dentro de aquel término y todo lo que alli es de realengo, disponiendo además de sus tierras, pastos, selvas y aguas en todos los lugares, tal como lo poseen los hombres que viven en la región.

En el fuero se regulan múltiples cuestiones como la liberación de hueste y cabalgada, del impuesto de lezda y otros impuestos, censos, fianzas, fornicación, uso de armas, pesas y medidas, huertos, viñas, árboles cortados, domicilio, alquileres, falsos testimonios, deudas y fianzas, telas, comercio, etc. De la Gascuña, se desplazan por entonces importantes núcleos de población, repoblando ciertas villas y lugares de Euskalerria y principalmente de Gipuzkoa. No se sabe a ciencia cierta la fecha exacta en que comenzaron esas migraciones, pero con toda probabilidad hay que relacionarlas con la fundación de San Sebastián. Los núcleos principales residieron en San Sebastián, Pasajes y Hondarribia, como hemos explicitado más adelante.

Al comienzo son solamente de Guipúzcoa, pero luego de Álava, Gipuzkoa y Bizkaia. Son éstos:

  • García Azenáriz (Guipúzcoa) (.....1020.....)
  • Orbita Azenáriz (Guipúzcoa) (.....1066.....)
  • Lope Iñiguez (Alava, Guipúzcoa y Vizcaya) (.....1076.....)
  • Ladrón Iñiguez de Guevara (Alava, Guipúzcoa y Vizcaya) (1130-1155), (excepto el interregno 1136-1140 que le sustituye su hijo Vela Ladrón)
  • Vela Ladrón (Alava, Guipúzcoa y Vizcaya) (1156-1174)
  • Ioanes Vélez (Alava y Guipúzcoa) (1174-1179)
  • Diego López Ladrón (Alava y Guipúzcoa) (1181 y 1182)
  • Eneko de Oriz (Alava y Guipúzcoa) (1183-1188)
  • Pedro Ladrón (1194.....)

Gipuzkoa disgregada del Reino Vasco (1199-1200). Sancho el Fuerte sucede a su padre D. Sancho el Sabio en 1194, en circunstancias difíciles. Alfonso VIII de Castilla, el más poderoso monarca cristiano, se alía con Pedro II de Aragón con miras al reparto del Reino. En 1195 ya fortiticaba sospechosamente la frontera navarra. Es el momento en que los almohades se sienten poderosos frente al castellano atacándole las suyas. Sin esperar los refuerzos de León y de Pamplona, Alfonso VIII presenta batalla a los musulmanes y la pierde en la memorable derrota de Alarcos (1195). Se producen desavenencias entre castellanos, de una parte, y leoneses y navarros, de otra. Pero jamás se pensó en un reparto de Castilla ni de Aragón sino todo lo contrario; latía al vivo la vieja aspiración de destruir el Reino. Se suceden alianzas, tratos y maquinaciones, entretanto entran en juego las luchas entre el rey de Francia y el inglés Juan Sin Tierra por la posesión de aquella Vasconia -que ahora viene llamándose Gascuña- y el propio trono de Inglaterra. Alfonso VIII halla un buen pretexto, alegando una supuesta dote de la Aquitania (incluida Gascuña) en favor de su esposa.

En su mente ha fraguado un proyecto ambicioso: pasar a la Gascuña por Alava y Gipuzkoa matando dos pájaros de un tiro: la conquista de la mitad del Reino navarro en su zona occidental y de la Gascuña. En la primavera de 1199, Alfonso VIII acomete su siniestro designio atacando por Treviño, y avanza hacia Vitoria poniéndole cerco. El cerco se prolonga desde junio a diciembre entretanto somete diversas fortalezas y plazas alavesas y guipuzcoanas. Sancho el Fuerte se hallaba en ese tiempo en Marruecos gestionando la alianza con los almohades para rechazar al castellano. Al frente de lo conquistado, Alfonso puso a su aliado D. Diego López de Haro, de Bizkaia, que, en 1200, era tenente de Soria, Nájera, Marañón y San Sebastián. Se ha discutido si los guipuzcoanos se unieron voluntariamente a la Corona de Castilla, pero la verdad es que los testimonios hablan de adquirir, prisar y tomar; se trata de un hecho de armas con mayor resonancia militar en Vitoria, siendo lo de Gipuzkoa, más que nada, un desmoronamiento ante los hechos consumados. Un testimonio coetáneo, o casi coetáneo, muy esclarecedor, suele ser omitido por los historiadores. Se trata del célebre poema en lengua provenzal de Guillermo de Anneliers. La parte referente a la conquista de Gipuzkoa es la que sigue:

"Seinnor rei de Navarra, be sapchas certament,
Que tu perdes la terra e ton eretament,
Quel rei Alfons que tu tens per leial parent,
Es intrat en Navarra ab gladi e ab foc ardent,
Quar tal en cui fidavas, sapchas queo cossent,
E si tu no vens tost trestot ton regnement,
Sapchas quauras perdut, que mas á ton vivent
No y albergaras jorn com te vei a present,
Car perdut as Bitoria, é Alava issament,
Ipúzquoa, é Amesquoa ab lur pertenement,
E Fonterrabia, é zo que si apent,
E San Sebasttan, or es la mar batent,
E villas é castels, que eu nom ay ement
E si laisses Navarra per la paiana gent,
Deus ten airara, é far tena parvent..."

Es interesante que, al enumerar las tierras perdidas, se separe el realengo de Fuenterrabia y San Sebastián del viejo condado guipuzcoano que también se cita como perdido. Se perdió también el Duranguesado al quedar aislado del Reino.

Testimonio del arzobispo Rodrigo Ximénez de Rada (1170?-1247).

"Asi, pues, el noble rey Alfonso obtuvo Vitoria, Ibida, Alava y Gipuzkoa y sus lugares fortificados y castillos, a excepción de Treviño que le fue entregado más tarde a cambio de Inzura. Asimismo entregó Miranda a cambio de Portilla. Adquirió San Sebastián, Fuenterrabia, Beloaga, Zeguitagui, Aizcorroz, Aslucea, Arzorocia, la vieja Vitoria, Marañón, Aussa, Athavit, Irurita y San Vicente".

"Obtinuit itaque Rex nobills Adefonsus Victoriam, Ibidam, Alavam et Guipuscuam, et earum terrarum munitiones et castra, praeter Trevennium quod fuit postea commutatione Inzurae, datum sibi. Mirandam etiam dedit commutatione simili pro Portella. Sanctum Sebastianum, Fontem Rapidum, Beloagam, Zeguitagui, Aircorroz, Asluceam, Arzorociam, Victoriam veterem, Maraninem, Aussam, Athavit, Iruritam et Sanctum Picentium acqui sivit."

(De Rebus Hisp.).

Alfonso VIII manda devolver Bizkaia y restituir Gipuzkoa (1204). Alfonso VIII de Castilla había usurpado el Señorio de Bizkaia a Diego López de Haro, su cómplice en la ocupación de Alava y Gipuzkoa y en la invasión de Lapurdi y otras tierras norpirenaicas. Unas plazas cayeron con cierta facilidad, otras, como Baiona, se resistieron, pero al fin de la contienda quedaba el reino vasco desmembrado de su parte occidental. Y le llegó a Alfonso VIII el ocaso de su vida y el momento de otorgar testamento que está fechado el día 8 de diciembre de 1204. Se hallaba en peligro de muerte y le remordia la conciencia. En ese trance ordena que se entregue a Diego López de Haro el Señorío de Bizkaia y al rey de Navarra todo lo que le había ocupado hacia muy pocos años. Sin embargo le cuesta trabajo la restitución:

"Prometo también que, si Dios me da salud, restituiré al rey de Navarra todo lo que tengo desde Ponte Araniello (¿Arnedillo?) hasta Fuenterrabia y el castillo de Buradón, el de San Vicente, el de Toro, Marañón, Alcázar, Santa Cruz de Campezu, la villa de Antoñana, la de Atauri y Portilla de Cortes, pues sé que todo esto que digo debe ser del Reino de Navarra y a él pertenece: a condición, sin embargo, de que el rey de Navarra me dé absoluta seguridad de que jamás ha de procurar mi daño ni el de mi hijo".

El historiador Labairu comenta este testamento asi:

"D. Alfonso, aun temiendo a la muerte, buscaba condiciones para soltar su presa, porque dice que si el rey D. Sancho el Fuerte le diese seguridad de que jamás le dañaría a él o a su hijo, y si aconteciese que él muriese antes que el de Navarra entonces manda que su hijo D. Fernando y la reina D.ª Leonor, su mujer, entreguen al navarro todos los castillos y tierras referidas, recibida seguridad del mismo rey D. Sancho de Navarra, que nunca inferiría daño alguno a su hijo. Sin embargo, apretándole el aguijón del remordimiento por este escarceo moral de su ánimo manifiesta que, sin embargo, si a sus testamentarios los prelados de Toledo y de Segovia, Fray Diego y Goterio o Guterio Ermildo, prior del hospital, les pareciese que debería hacerse la restitución sin semejante previa seguridad de parte del rey de Navarra, se le devuelva todo de un modo absoluto".

El ambicioso rey recobró la salud y no cumplió su solemne promesa salvo alguno de los castillos citados. Gipuzkoa quedó integrada en la Corona pero no en el Reino de Castilla.

La "Crónica General de España", del siglo XIII, nos da este testimonio:

"El rey D. Alonso fue sobre él e ganol' veinte e cinco logares entre villas y castiellos, que eran muy buenos, e después desto vino a su mesura, conosciendo que le errara e tornol' ende catorce castiellos, e retuvo para sí los once, que fueron estos: Fuenterrabia, San Sebastián, e la villa de Vitoria, Lucnuena, e Campezu, e Santa Cruz, e toda Alava, e Lepúzcoa"

(IV, cap. XI, edic. 1704).

El occidente de Euskal Herria bajo la Corona de Castilla. No conocemos las circunstancias exactas ni la situación real del occidente vasco a la entrada del siglo XIII. Por ese motivo no es posible dilucidar si fallaron los jefes de linaje o no les quedó otra salida en un momento tan difícil y crítico. Lo cierto es que el rey Alfonso VIII va a titularse en lo sucesivo reinando "in tota Castella et in Toleto et in Extremadura et in Alava et in Bizcaya et in Ypuzqua et in Sancto Sebastiano (Carta de 31-XII-1202). Entre 1200 y 1205 otorga unos catorce documentos con esos títulos. La desmembración del reino vasco era ya un hecho consumado.

Tratado de Sancho el Fuerte y Jaime el Conquistador sobre la devolución de Gipuzkoa y demás tierras vascas. El rey D. Sancho el Fuerte, poco después de perdido el occidente del Reino, trató de atraerse al señor de Bizkaia que se hallaba en plena desavenencia con el rey de Castilla. Por otra parte, en el tratado de mutuo prohijamiento con D. Jaime de Aragón se estableció una alianza militar para entrar en Castilla y recuperar las tierras detentadas. Sobre este asunto dice Garibay:

"...donde el rey D. Sancho desesua cobrar las tierras de la Rioja y Bureua, y también a Alaua y Gipuzkoa..."

(lib. XXIV, cap. XX).

No se llevó a cabo el proyecto militar navarro-aragonés.

(1217?). Don Sancho seguía dolorido por la partición del Reino. Al morir el detentador Alfonso VIII, sucédele por brevisimo tiempo su hijo Enrique, y luego, Fernando III el Santo. Se presentaba una nueva ocasión para las reclamaciones. Asi, pues, D. Sancho reclamó a Fernando III la restitución de sus tierras obstándole a que cumpliera el testamento de su abuelo. El santo, a pesar de su santidad, lo único que hizo es prometer la devolución "si pudiera llevarse a cabo sin escándalo". La ocasión no llegó nunca. Sintetizando; no es cierto que Gipuzkoa anduviera ya con Navarra ya con Castilla hasta 1200. Hay una diferencia fundamental. Gipuzkoa aparece por vez primera integrada en el Reino de Pamplona; ocupada militarmente desde el asesinato de 1076 por castellanos y aragoneses; vuelta a integrarse en 1112 hasta 1200 y vuelta a ser ocupada militarmente por los castellanos.

Don Teobaldo II (1253-1270) reclama de nuevo sus tierras. El problema de la restitución seguía vivo y alerta. Las alianzas con Aragón se encaminaban a ese objetivo vital. El rey de Castilla, no contento con la retención, le reclamaba vasallaje como lo había hecho a Garcia el Restaurador en su tiempo. Sobre esto dice Garibay:

"El rey Theobaldo no solo repugnaba esto, diziendo auerse hecho aquello con violencia contra todo derecho, más aún pedía, que deuian ser restituidas a la Corona de Navarra todas las tierras desde Atapuerca, lugar cerca de Burgos, pidiendo a Bureba, Rioja, Alaua, y aún Guipúzcoa y Vizcaya y las merindades de Castilla la Vieja, como en los tiempos pasados auian andado en la misma corona"

(lib. XXV, cap. VI).

Nuevo rey, nuevo reclamo: Enrique I de Navarra (1270-1274). En 1271, cuando Enrique llevaba un solo año de reinado, fue solicitado en alianza por el infante D. Felipe de Castilla, aliado con el Señor de Bizkaia contra el rey castellano, pero no se llegó a acuerdo alguno porque Navarra ponía como condición la recuperación de Álava, Guipúzcoa, la Rioja y otras tierras hasta la frontera tradicional de Montes de Oca.

De nuevo sobre la vuelta de Gipuzkoa al Reino (1303). El intento de restauración del Reino seguía latente cien años después de consumada la desmembración. Ahora reinaba en Navarra la reina D.ª Juana, casada con Felipe el Hermoso de Francia. El año 1303 se convino un tratado entre los reyes de Aragón, Jaime II, y el de Navarra. Según el tratado, se devolverían a Aragón las plazas de Ul, Filera y Salvatierra (hecho real) a cambio del apoyo de D. Jaime para la recuperación del occidente del reino vasco, Alava, Guipúzcoa y la Rioja (hecho hipotético). Se trataba de reparar los despojos castellanos durante los reinados de Sancho el Sabio y Sancho el Fuerte. Todo se redujo a que el rey de Navarra enviara a Castilla un embajador que casi de seguido abandona su comisión al ser requerido por los asuntos de Francia. Los Anales de Navarra se expresan así:

"...siempre conservaban aquella espina de dolor atravesada en los corazones y con ella punzaban en el del rey, trayéndole a la memoria la Rioja, Bureba, la que antiguo llamaban Castilla la Vieja, Alava, Guipúzcoa y Vizcaya, enajenadas de la Corona primogénita de Pamplona y adjudicadas a ella por D. Sancho el Mayor... sin otro titulo para la usurpación que la violencia del hierro y armas logradas en ocasión oportuna.."

(Lib. XXIV, cap. IV).

(1200-1321). El establecimiento de una frontera entre Navarra, por un lado, y guipuzcoanos y alaves, por otro, trajo consecuencias desastrosas. Surge la incursión armada de robo de ganado en esa zona incontrolada. La más antigua memoria que se conoce de esta lucha de frontera es de 1261 en que se celebran en Eznatea entrevistas entre los representantes de Castilla y de Navarra para entender y averiguar lo que alli sucedía y que era objeto de continuas quejas. En las montañas navarras de los valles de Burunda y de Arakil y en sus inmediaciones se refugiaban los perseguidos por la justicia procedentes de Navarra. La frontera guipuzcoano-navarra se convertía, asi, en un refugio de bandidos y malhechores apoyados, muchas veces, por los jefes de linaje. Los guardadores de la frontera actuaban también, a su modo, desde los castillos de Ausa, Ataun, Gaztelu y Gorriti. Las medidas adoptadas por Castilla y Navarra carecían casi siempre de eficacia.

En 1279 los guipuzcoanos tuvieron cercado el castillo de Ataun destruido después por un incendio en 1290. Las entrevistas de representantes de Castilla y de Navarra para atajar ese estado de cosas fueron varias, entre ellas las de Berrenos, Eznatea y Uli (1298). Se convino que los proscritos navarros no fueran acogidos en Gipuzkoa. Entre los aprehendidos por los merinos navarros figuran muchos guipuzcoanos, alaveses y hasta vizcaínos. En 1304 se celebró entrevista entre el merino de Iruña y Pedro López de Salzedo, merino de Gipuzkoa. Hacia 1306 el merino de Iruña, Juan de Nekuesa, entró en Gipuzkoa con ocho jinetes y trescientos peones acompañado de las comunidades de la tierra de Larraún y de las montañas tratando de liberar al gobernador del castillo de Gorriti, prisionero de los guipuzcoanos. En estas expediciones se ajusticiaba a cuanto malhechor caía en manos enemigas. En una de las emboscadas los guipuzcoanos mataron, entre otros, al merino de Iruña y a su hijo.

Los jefes del linaje guipuzcoano de Oñaz toman parte en estas luchas y se organizan poderosamente para el robo de ganado. En 1309, Juan Lópiz de Urroz, merino de Iruña, peleó en la cumbre del Aralar con los guipuzcoanos de Oñaz, matando a Lope Périz de Baliarréin y a Lope Martínez, todos calificados entonces de bandidos, ladrones y malhechores pésimos. En 1314 se hicieron treguas entre la villa de Huici y los de Oñaz, pero los desmanes se sucedían. En el mismo año los guipuzcoanos tenían cercada la villa de Leiza. Las bandas de Oñaz concurrían a las empresas castellanas contra los musulmanes en donde adquirian botín y medios de vida, pero cuando éstos faltaban se veían abocados al saqueo y robo de ganados en tierra navarra. En una de esas incursiones se llevaron toda la vacada de Santa María de Roncesvalles.

(1321). Esta situación -frontera de malhechores- culmina en 1321 con la llamada batalla de Beotibar. Tanto guipuzcoanos como navarros se amparaban en fortalezas y castillos. Los navarros se guarecían en los de Lekunberri y Gorriti, que utilizaban como punto de partida para sus incursiones sobre Gipuzkoa en la comarca de Tolosa. Los guipuzcoanos se apoyaban, sobre todo, en el de Berastegui. En este contexto tuvo lugar la legendaria batalla de Beotibar entre vascos, el día 19 de setiembre de 1321. Vencieron los guipuzcoanos, infligiendo a sus hermanos los navarros una notoria derrota. Moret, que es el historiador que más se ajusta a la verdad histórica, da esta versión:

"que consta de cierto que este año (1321) por la parte de Gipuzkoa se arrimaron tropas y hubo movimiento de armas en aquella frontera, entrando en los fines de Navarra con hostilidad rompida de robos".

Parece ser que los guipuzcoanos se apoderaron del castillo de Gorriti, que los navarros reputaban seguro. Como represalia se encaminó hacia la frontera el Gobernador del Reino, Ponce de Morentayna, con un buen número de navarros y gascones dispuestos a incursionar sobre la región de Tolosa. Moret reseña esta entrada por San Miguel, especificando que fue tomada la villa de Berastegui. Campión estima que los navarros siguieron avanzando hasta las cercanias de Tolosa y que al llegar al vallecito de Beotibar, Gil López de Oñaz, señor de la casa de Larrea, puesto al frente de los oñacinos, atacó a los navarros infligiéndoles una grave derrota. Según Garibay habria sido hecho prisionero Martín de Aybar, Alférez del Pendón Real.

  • El Cantar de Beotibar

Dos poemas han cantado la hazaña fratricida de Beotibar: un cantar euskérico, conservado por Garibay, y el poema castellano de Rodrigo Yañez en el que se describe la batalla con todo lujo de fantasías y exageraciones. En el euskérico se dice:

Mila urte ygarota
Pasados mil años

ura vere bidean,
el agua sigue su curso

guipuzcoarroc sartu dira
los guipuzcoanos han entrado

Gaztelu-co echean,
en la casa del castillo (o de Gaztelu?),

nafarroquin batu dira
se han hecho uno con los navarros

Beotibarre pelean.
en la batalla de Beotibar.

Para Mitxelena este canto habria sido compuesto en fecha mucho más reciente que la de la batalla. Una de las razones seria el vocablo guipuzcoarroc, inaceptable por razones de principio y en cambio muy usual en tiempos de Zaldibia, Garibay e Isasti. En el poema de Alfonso XI, de Rodrigo de Yañez, se habla de la entrada de los navarros:

En aquesto acordaron
navarros e su companna,
con muy gran poder entraron
por tierras de la montanna.

También se refiere al desenlace de la victoria:

Aquesta los dexemos
que lepuscanos vencieron
e los fechos declaremos
que después contescieron.

El poeta Yañez vivió en la primera mitad del siglo XIV y algunos le identifican con Rodrigo Yenez de Logroño. Han tratado el tema Campión, Arocena, J. M. Zaldibia, Ubieto, y, en euskara, Fernando Urkia en "Euskal Esnalea", 1928.

Luchas entre castellanos e ingleses. Tratados internacionales (1295-1351). La especial posición de Castilla, enlazada familiarmente con las casas reales inglesa y francesa, le colocaban en una posición de equilibrio especialisima. La vieja pretensión de Leonor, esposa de Alfonso VIII, sobre la Aquitania y la Vasconia nordpirenaica subsistía en los reinados siguientes. Por el tratado de 1254 se zanjaba la cuestión en favor del inglés, solución que llevaba consigo casamiento del Príncipe de Gales con la princesa castellana Leonor, la supuesta dote aquitana. Las relaciones fueron en lo sucesivo más o menos cordiales, pero era difícil escurrirse de las disensiones entre ingleses y franceses. Sin embargo en las hostilidades franco-inglesas de 1324 se vieron envueltos todos, pero salieron adelante mediante un tratado de buena correspondencia acordado en 1344 entre Gipuzkoa, Bizkaia y Santander, de un lado, y Baiona, de otro, hecho que tenía sus precedentes en otros tratados de los años 1306 y 1309, o aquel otro de 1296 en que los pueblos de Baiona, Hondarribia, San Sebastián, Getaria, Bermeo, Castro Urdiales y Santander suscribian para eliminar sus querellas en beneficio de la prosperidad comercial.

Alfonso de la Cerda, pretendiente a la Corona de Castilla, y la devolución de las tierras vascas (1331). Se presentaba una nueva ocasión al Reino para recobrar las tierras perdidas. Cuando D. Alfonso de la Cerda se proclama pretendiente al trono castellano, entra en tratos con Juana II de Navarra, hallándose presentes en Pamplona ambos personajes. Hizo el castellano un acto de reconocimiento, en el que se decía entre otras cosas:

"Nos, D. Alfonso, ijo del infante D. Fernando... queriendo descargar las consciencias de nuestros Predecesores, et nuestra conoscemos, et decimos en verdat, que el derecho de haver, et heredar la propiedad de las Tierras de Ipuzcoa, et de Alava, et de Rioja, et de toda la Tierra, que ha seydo, et es del Reyno de Navarra... et cuanto tiempo las ha hombre tenidas embargadas, son tenidas contra Dios, et razón, usurpándoles lur derecho".

Y se pronuncia con solemnidad un poco más adelante:

"...Nos, por derecho, que havemos... libramos, desembargamos la propiedad et posesión de las dichas tierras de Ipuzcoa, de Alava, de Rioja, et de toda otra tierra sobredicha al Excelente Principe D. Phelipe (esposo de D.ª Juana de Navarra), por la gracia de Dios, rey de Navarra... et nos place, et tenemos por bien, que eyllos, et lures Sucessores Rey, et Reyna de Navarra, hayan, et. hereden, tengan, et possedezcan las dichas Tierras...".

(1320-1335). Reinaba en Castilla Alfonso XI cuya política de atracción hacia los guipuzcoanos consistió en la concesión de privilegios de población. Así, en 1320, puebla y da titulo de villa a Renteria llamándola Villanueva de Oyarzun; lo mismo a Azkoitia y a Salinas de Léniz en 1331; cuatro años más tarde, en 1335, a Elgeta; en 1343 a Placencia, llamada entonces Soraluce; en 1346 a Eibar y a Elgóibar; y finalmente a Zumaia. El fuero otorgado era unas veces redactado según el modelo de Logroño, el de Mondragón, o el de Vitoria.

Batalla del Salado (1340) y sitio de Algeciras (1342). Asistieron los guipuzcoanos llevando como caudillos a D. Pedro Núñez de Guzmán y a Amador de Lazcano, luego alcalde y gobernador de Cazorla y caballero de la Banda por nombramiento real. La batalla del Salado se dio el 30 de octubre de 1340 a orillas del río Salado (Cádiz) entre súbditos castellanos y benimerines. Del mismo modo acudieron al asedio de Algeciras, tanto por mar como por tierra. Iban los guipuzcoanos guiados por el Merino Mayor D. Beltrán Vélez de Guevara. La ayuda por mar consistió en el envio hacia el Estrecho de varios bajeles. El rey de Castilla, Alfonso XI, expidió una cédula real en la que se decía:

"Al tiempo que Nos teníamos cercada la nuestra ciudad de Algeciras por el grand menester en la goarda de la mar, que nos vinisteis a servir con naos".

Problemas pesqueros (1350). La tregua de 1344 duró poco, ya que, un año más tarde, volvían a complicar las cosas las hostilidades franco-inglesas. En vano intentó el Merino Mayor de Gipuzkoa una nueva tregua por un año. Los agravios, robos y violencias contra los guipuzcoanos provenían de sus vecinos los súbditos ingleses de la Euskalerria del Norte, Gascuña y Aquitania. La frontera guipuzcoano-inglesa corría por el Bidasoa y ambas costas pesqueras y comerciales del Golfo de Bizkaia se enfrentaban como tierras extranjeras y enemigas. En vano Gipuzkoa elevaba reclamaciones a las Cortes de Castilla porque no eran atendidas. Y no encontrando solución ninguna optaron por la acción directa apresando naves inglesas cargadas de vinos y otras mercaderías con la agravante de dar muerte a sus conductores. Lo ocurrido en 1350 fue insólito. Se preparó una fuerte escuadra de naves bien tripuladas y pertrechadas de armas y efectos con rumbo a la propia Inglaterra y dispuesta a destruir su potente marina.

La escuadra llegó a las costas inglesas enfrentándose al propio Eduardo III en una batalla encarnizada que tuvo lugar el 29 de agosto de 1350, en las aguas de Rye o Winchelsea. Ambas partes sufrieron fuertes pérdidas, pero los ingleses se atribuyeron la victoria ya que Enrique III mandó acuñar moneda por el triunfo. Al año siguiente se celebraron treguas en Londres el día 1 de agosto de 1351 entre representantes vascos, castellanos e ingleses. Los representantes fueron: Juan López de Salcedo, de Castro Urdiales; Diego Sánchez de Lupardo, de Bermeo, y Martín Pérez de Golindano, de Getaria. Estas treguas durarían veinte años tanto por mar como por tierra. Los de Baiona y Biarritz habían ajustado tregua por cuatro años con el rey de Castilla y condado de Bizkaia en el que se incluía a Gipuzkoa. Por estos tratados se podría pescar libremente en los puertos de Inglaterra, Bretaña y otros, pagando los derechos de costumbre. Más tarde el rey de Castilla confirmaba y daba por buenas estas treguas. Dos años después se celebraba en Fuenterrabía un tratado de paz perpetua, amistad y buena correspondencia entre Baiona, Biarritz, Castro Urdiales, Laredo, San Sebastián, Hondarribia, Getaria y Mutriku (1353). En consecuencia se establecieron intensas relaciones comerciales con la Rochela, Flandes y otras ciudades y puertos de soberanía inglesa con el consiguiente número de establecimientos y factorías (ver Guerra).

Tratado entre navarros y aragoneses: el caso de Gipuzkoa y demás tierras occidentales (1363). La entrevista de Carlos II de Navarra y Pedro IV de Aragón con motivo de las luchas con Castilla se celebró en Uncastillo en agosto de 1363. Aragón había sido derrotado en el tratado de Murviedro celebrado en julio del mismo año. Ahora navarros y aragoneses suscribían un tratado secreto para repartirse el reino de Castilla si llegaban a conquistarlo. A Navarra se le entregaría el occidente de lo que había sido reino vasco, es decir, Castilla la Vieja, Soria, Agreda, Álava, Gipuzkoa y Bizkaia. Aún asi y todo, el rey de Aragón prometía al de Navarra el viejo territorio de Jaca y su comarca. Esto, en el caso de que el rey de Navarra diese muerte o apresase al de Castilla. Había otras cláusulas más que acentuaban la fantasía e irrealidad de lo acordado.

La guerra entre Pedro I el Cruel de Castilla y su hermano Trastamara: El problema de Gipuzkoa (1358-66). En esta feroz contienda se mezclaban muchos factores. Franceses y aragoneses se situaban a favor de D. Enrique y los ingleses de Aquitania (Guyena) a favor de Pedro el Cruel, lo mismo que los navarros. Todos se alineaban según sus conveniencias y rivalidades. Carlos II "El Malo" de Navarra, en medio de esta encrucijada, no tenía más remedio que jugar la baza a base de convenios insinceros que cumpliría o no según su conveniencia. Ya en 1358 D. Pedro el Cruel enviaba cartas a Guipúzcoa y a Bizkaia para que retuvieran sus navíos en los puertos para incorporarlos a la armada que preparaba contra Aragón. En 1366 llegaba D. Enrique a Burgos escoltado por la Gran Compañía, formada de tropas extranjeras, y se proclamaba rey de Castilla. Pedro el Cruel ante eso huye a Galicia, embarca en La Coruña y se dirige a San Sebastián llevando consigo a sus hijos y tesoro, con destino a Baiona, lo que le permite entrevistarse con Carlos II de Navarra y el Príncipe de Gales. De esta entrevista sale un convenio que firman en Libourne el día 23 de setiembre de 1366.

Su importancia es que se estipulaba, además de pagos en dinero, la devolución a la Corona navarra de las regiones detentadas por Castilla: Álava, Gipuzkoa y Rioja. Pero se entera de ello D. Enrique y envía urgentemente al arzobispo de Zaragoza a Santa Cruz de Campezu para entrevistarse con el rey de Navarra. También D. Enrique se comprometía hipócritamente, como D. Pedro, a la restitución de aquellas regiones, con la condición de que el navarro cerrara los puertos pirenaicos a las tropas de su hermano y a las inglesas reunidas en Guyena, fronteriza con Gipuzkoa. El astuto Carlos II urdió una comedia, larga de explicar. Simuló una emboscada cerca de Roncesvalles en la que le hicieran prisionero y que permitiera asi al Príncipe de Gales y a D. Pedro pasar camino de la Rioja sin aventurarse a hacer la expedición por tierra guipuzcoana. Los expedicionarios llegaron y destrozaron a los castellanos en Nájera el 3 de abril de 1367 y el mismo D. Enrique hubiera perecido al no salvarle la vida el alavés Ruiz Fernández de Gauna.

(1367). Se reunieron en Olorón (Bearne) en 1367 los representantes del rey de Navarra, Carlos II, del Príncipe de Gales (Duque de Aquitania) y del rey de Aragón para tratar de cómo actuar en la guerra civil castellana. Los embajadores de Navarra fueron D. Enrique Martínez de Lacarra, el Deán de Tudela, el Prior de la Orden de San Juan de Jerusalén en Navarra y el de Santa María de Falces. Reivindicaron -para Navarra, como dice Ortueta- las tierras de Álava, Guipúzcoa, Rioja y Comarca de Montes de Oca. Al Príncipe de Gales se le reservaba el Señorío de Bizkaia incluido Castro Urdiales.

Entrega alavesa y levantamiento guipuzcoano (1368). En marzo de 1368, Logroño, Vitoria, Salvatierra y Santa Cruz de Campezu, villas principales, siguiendo el común sentir de los alaveses, volvieron a la Corona navarra a tenor de los tratos del rey Carlos II. En el mes de octubre del mismo año Carlos II entró en Gipuzkoa, al amparo de un levantamiento de sus partidarios que eran leales a su causa ya desde 1350 e incluso habían acudido con los navarros a las campañas de Normandia. Se trataba de una hueste de 297 guipuzcoanos al frente de Pedro de Amézqueta. Carlos II creyó por un momento llegada la hora de la ansiada restauración del Reino, pero habiendo muerto Pedro el Cruel en marzo de 1369 quedaba triunfante en el trono de Castilla su hermano natural Enrique. De nuevo quedaban las cosas como antes. Uno de los personajes guipuzcoanos pro-Navarra fue el señor de Oñate, D. Beltrán Vélaz de Guevara, a quien Carlos II otorgó ciertas mercedes en documento del 26 de agosto de 1368.

Concordias entre lugares y villas (1374-1385).A partir del siglo XIII y durante el XIV se van erigiendo en Guipúzcoa nuevos centros de población, principalmente mediante la fundación de villas, al amparo de privilegios y otras ventajas para sus moradores. Muchas veces ciertos lugares hacian una escritura de concordia agregándose a las villas más cercanas, y siempre conservando cada cual su demarcación territorial, propiedad y goce de montes y concejos particulares. Serapio Mújica resume la situación de esta forma:

"A su vez las villas aumentaban con esta anexión en honor y reputación y crecia su representación en las Juntas de la Provincia. Los lugares que en la forma expresada se agregaron a la villa de Tolosa, entre los años 1374 y 1392, fueron los de Abalcizqueta, Aduna, Albiztur, Alegria, Alquiza, Alzo, Amasa, Amézqueta, Anoeta, Asteasu, Batiarráin, Belaunza, Berástegui, Berrobi, Cizúrquil, Elduayen, Gaztelu, Hernialde, Ibarra, Icazteguieta, Irura, Leaburu, Lizarza, Oreja y Orendáin. La universidad de Andoáin hizo igual sumisión a la villa de Tolosa el año 1475. A la villa de Segura se unieron los lugares de Alzaga, Arama, Ataun, Beasáin, Gainza, Isasondo, Legorreta y Zaldivia, por escritura de 8 de abril de 1399. A consecuencia de la fundación de la villa de Villarreal de Urrechu se agregaron a la vecindad de la misma las colaciones de Zumárraga y Ezquioga, por escritura del 11 de diciembre de 1383 la primera, y por escritura del 29 de octubre de 1385 la segunda. Más tarde por R. P. de 15 de julio de 1405 quedaron los tres pueblos sometidos a la jurisdicción de Segura".

No es fácil dar con el origen de las luchas entre los llamados Parientes Mayores o Aundikis. Su duración documentada, por más de dos siglos, induce a creer que las causas fueron muy hondas y habria que buscarlas primero en la rivalidad de jefes de linaje con motivo de la desmembración tribal del Reino y en el choque posterior de linajes íntegros y villas recién fundadas. Lope García de Salazar lleva los origenes a más allá del 1200. Efectivamente; aunque los nombres de oñacinos y gamboínos no suenen hasta mucho más tarde, parece ser que las rivalidades públicas de los señores de la tierra no trascienden hasta que el Reino es repartido en 1076 entre castellanos y aragoneses, con motivo del fratricidio de Peñalén. Es fácil de prever lo que ocurrió en el pais al ser desposeídos de su autoridad unos y suplantados por otros. Un ejemplo, que puede ser válido para Guipúzcoa, se ve claro en el valle de Ayala, donde, los desposeídos de 1076 vuelven al poder más tarde al dominar el Batallador. Quedan entonces, como en 1200, los señores principales separados en pro-Navarra y en pro-Castilla, o mejor dicho, en desposeidos y suplantadores. Tal fue, al parecer, el caso de las casas de Oñaz y de Gamboa. Más tarde, la fundación de nuevas poblaciones bajo forma de villas, crea una nueva sociedad frente a la anterior castiza. La guerra que se hacen los bandos es tan feroz, tan larga, y sin arreglo posible, que, a no dudarlo, entran en juego intereses y derechos vitales. Vieja y nueva sociedad, nuevas capas y sociedad gentilicia entran en colisión. Ver Bandos, Aristocracia.

Sobre castigo a los banderizos. Las villas y lugares de Gipuzkoa nombraron sus procuradores a Juntas para tomar medidas contra los Parientes Mayores y sus parcialidades. Se reunió la Junta en San Sebastián en 1379 con el ánimo de castigar y reprimir las muertes y "desmanes". Se comenzó por acordar dos preceptos terminantes:

"Que ningún vecino ni morador de las villas e logares de la dicha tierra de Guipúzcoa, nin de alguna de ellas, non entre en treguas algunas de los bandos de Oñaz et de Gamboa, nin de otros cualesquier escuderos de la dicha tierra; e si lo ficiere, que peche en pena al nuestro merino seiscientos maravedis".

En la segunda disposición se ordenaba que, en caso de revuelta, ningún guipuzcoano saliese de sus casas para tomar parte en ella. Esto fue sólo un comienzo. En las Juntas de Tolosa de 1387 se juntaron ya para juramentarse de restablecer la paz y sosiego, y castigar a quienes se alzasen en guerra, acuerdos reiterados en la Junta de 1391. Se toma, durante estos años, la transcendental decisión de allanar y demoler los castillos y torres fortificadas de los banderizos.

Alcalde de hermandad y Ordenanzas. Ambas fueron acontecimiento porque de ellas datan dos instituciones muy importantes en la historia guipuzcoana, los alcaldes de Hermandad, creados en las Juntas de Tolosa de 1375, y las Ordenanzas de la Hermandad, de forma muy definida, acordadas en 1397 en la Junta celebrada en el coro de la iglesia de San Salvador de Guetaria bajo la presidencia del famoso corregidor Gonzalo Moro que lo fue también de Bizkaia y de Las Encartaciones. (Vide supra: Instit. Públicas). En ellas se especificaban los delitos y sus severísimas penas, casi todas de muerte, lo mismo para el autor que para el encubridor. Se acordó incluso premiar a los guipuzcoanos que prendiesen o matasen a todos los "acotados", es decir los condenados por los alcaldes de Hermandad. Pero la disposición transcendental de la Junta fue el ordenar allanar y destruir las casas-torres de los Parientes Mayores, disposición que suele atribuirse erróneamente a Enrique IV. Los alcaldes de Hermandad iban asestando duros golpes al poderío banderizo, siendo el definitivo el de allanar y quemar sus casas-torres donde se creían omnipotentes.

(1393). Una flota tripulada por andaluces, vizcaínos y guipuzcoanos zarpó de Sevilla en 1393 con autorización de Enrique III para explorar las costas de Africa. Al pasar frente a Canarias las llamas del volcán de Tenerife asustaron hasta tal punto a los expedicionarios que desde entonces la llamaron Isla del Infierno. Pasaron por alto sin atreverse a abordarla, pero descendieron en Lanzarote, que saquearon, volviendo a España con 160 indigenas, entre ellos, un rey y una reina, cera, pieles y otras producciones. Informaron al rey Enrique III que aquellas islas eran "ligeras de conquistar", pero el monarca no autorizó más expediciones.

1448. El señor de Butrón, caudillo de los oñacinos, se vio encerrado en la villa; los gamboínos le pusieron sitio y ante la desesperada resistencia recurrieron al incendio como único medio de hacerles salir de la villa. El señor de Butrón, víctima de la traición de su partidario Lope de Unzueta, queriendo huir por el camino de Bergara, cayó en una emboscada donde murió al igual que su hijo Juanicote y su sobrino Presebal. El conde de Oñati Beltrán de Guevara saqueó la villa. El episodio dio origen a célebres cantos épicos en euskara.

Derrota de los Parientes Mayores. Se sabe que ya en 1451 la Hermandad de Guipúzcoa quemó la casa de Guevara, en Zaldíbar, y condenó a D. Pedro Vélez al pago de 5.000 florines de oro que costó a la Junta la toma y quema de dicha casa. Y de ahí se dirigió a Salinas de Léniz. Como se ve, la acción emprendida era costosa y enérgica: Los Parientes Mayores no se doblegaron por eso, ya que el 31 de julio de 1456 clavaban en las puertas de Miranda de Iraurgui (Azkoitia) una carta de desafio a la Hermandad guipuzcoana, con la agravante de presentarse ahora unidos los bandos, hasta entonces irreconciliables enemigos. Encabezaban el desafio el señor de Lazcano, el de Olaso y el de Balda y se dirigía expresamente contra las Juntas y su secretario Domenjón G. de Andía (v). Los Parientes Mayores también alegaban sus razones:

"...haver hecho hermandad e ligas e monopolios contra ellos, e haverles hecho derribar sus casas fuertes e muértoles sus deudos e parientes, e tomándoles sus vienes e puéstolos mal con el Rey; e, finalmente, haver procurado desfacerlos e quitarles sus nombres de la tierra, e querídoles quitar sus Anteiglesias e Monasterios e otras muchas cosas".

(Bach. Zaldibia, cap. 62).

Lope García de Salazar, contemporáneo, dice que la Hermandad no dejó ninguna casa sin derribar y quemar salvo las de Olaso y Unzueta. Al año siguiente llegaba Enrique IV a San Sebastián el día 5 de marzo de 1457, confirmando lo efectuado por la Hermandad.

(1461). Acababan de apoderarse de Lumbier (Navarra) los beaumonteses cuando el rey Don Juan de Aragón les ponía ya cerco con intención de tomar la villa. En estas luchas internas intervienen los castellanos juntando importantes contingentes armados en la Rioja y todos los hombres capaces de tomar las armas de Álava, Gipuzkoa y Bizkaia, desde los veinte hasta los sesenta años. El contingente expedicionario obligó a las tropas de D. Juan a abandonar el cerco, tomando además las villas de Laguardia, Los Arcos, San Vicente y Arana. Desde luego el rey de Castilla alegaba que intervenia en favor del Principe de Viana Don Carlos, a la sazón en Barcelona.

Repercusión del descubrimiento de América (1492). Es quizá el hecho más transcendental de la época por sus repercusiones en la vida económica, social y marítima de Gipuzkoa. Como dice Serapio Múgica, la fuerza que antes se desfogaba luchando contra el hermano, se desfogó luchando con los elementos, atravesando mares inmensos en barcos de escaso tonelaje y de muy débil resistencia, y penetrando en selvas inmensas e inexploradas. Con las riquezas de América se transformó la vida material de Gipuzkoa y hasta el régimen de alimentación y el sistema de cultivo. De América se trajo el maiz, y con eso está dicho todo para quienes saben la importancia capital del maíz en la agricultura guipuzcoana y en la nutrición de los campesinos. Ver America.

El nuevo escudo de Gipuzkoa: Batalla de Belate (1512). Tuvo lugar este hecho militar los días 3 y 4 de diciembre de 1512. Los navarros habían conseguido el apoyo de Francia para reconquistar el Reino del que se había apoderado el Duque de Alba ese mismo año. A la salida del valle del Baztán se retiraban del sitio de Pamplona hacia Francia parte de las fuerzas expedicionarias de reconquista enviadas por los reyes de Navarra y de Francia que se hallaban formadas por lansquenetes alemanes. Los invasores les esperaban apostados ocupando todas las barrancadas, caminos y desfiladeros. Eran en su mayoria guipuzcoanos a las órdenes de los señores de Lizaur con trescientos peones y otros al mando del señor de Berastegi.

Pero el mando supremo de los guipuzcoanos, que en total eran 3.500, lo asumía D. Diego López de Ayala, que estaba, lo mismo que los alaveses y vizcaínos, al servicio del rey de Castilla. Los alemanes, medio inmovilizados por el frío y el hambre, querían a todo trance ganar la frontera francesa. Para ello dejaron la artillería a cargo de dos hombres señuelo para que dispararan sobre el señor de Lizaur. La artillería cayó fácilmente en manos de Lizaur, que se acercó por entre las matas y vio que estaba desguarnecida. Acto seguido se dio la persecución a los fugitivos dando muerte a gran número de ellos. La vuelta y entrada en Pamplona fue triunfal. Venian en la delantera los quinientos lacayos guipuzcoanos que habían tomado la artillería; luego doce piezas de ocho sacres y dos cañones y dos culebrinas. Por esta acción la reina de Castilla D.ª Juana hizo añadir al escudo guipuzcoano el cuartel de los doce cañones (Vide supra: Heráldica.).

Al servicio de Castilla contra Navarra (1516-1521). A cada intento de reconquista de Navarra, el rey de Castilla procedía a una movilización de las milicias forales de Álava, Gipuzkoa y Bizkaia. Los navarros llegaban en unión de importantes fuerzas francesas a título de aliadas. Así, en el intento de 1516, se moviliza la milicia guipuzcoana situando quinientos hombres en las plazas de Fuenterrabía y San Sebastián en plan defensivo. Una importante partida de 2.500 guipuzcoanos acude a San Juan Pie de Puerto para oponerse a los navarros que trataban de recuperarla. Finalmente, en el intento de 1521, cuando el ejército navarro-francés entra en plan de recuperación de Navarra, e incluso se apodera de Hondarribia, organiza Gipuzkoa 3.500 hombres (24 compañías) al mando de D. Juan Manrique de Lara que toman parte en la batalla de Noáin. Fueron desalojados los ocupantes de Hondarribia, franceses y navarros, ya que en 30 de junio de 1522 habían triunfado los guipuzcoanos en la batalla de San Marcial. Ver Hondarribia.

(1525): Joanes de Urbieta. Tuvo lugar ésta junto a la ciudad italiana de Pavía, en el norte de Italia, en Lombardía. Los ejércitos imperiales de Carlos V, mandados por el Marqués de Pescara, el condestable de Borbón, Lannoy, y el navarro Antonio de Leiva, derrotaron a las tropas francesas entre los días 23 y 24 de febrero de 1525. Francia fue vencida y su rey, Francisco I, hecho prisionero. Las fuerzas guipuzcoanas lucharon a una con alaveses y vizcaínos. Un historiador francés dice que

"los infantes vascos, separándose en pelotones de diez, veinte y treinta hombres, atacaron por frente, por detrás y por flanco. Hecha una descarga desaparecían en el acto para evitar los golpes de lanza de sus adversarios; después, volviendo de improviso, repetían la descarga"

(Gayot de Pitaval, Causes célebres..., II, p. 38. Amsterdan 1775).

Pero el episodio que hizo célebre la presencia guipuzcoana en Pavía fue la captura del rey Francisco I de Francia por Joanes de Urbieta, de Hernani. De ello da testimonio un privilegio del emperador Carlos V otorgando un escudo parlante que describe gráficamente el suceso. Una carta del rey confirma expresamente el hecho. También cayó prisionero el rey de Navarra, Enrique II, logrando huir más tarde.

(1542-1639). En cada conflicto entre España y Francia la villa de Fuenterrabía era la primera en organizar su defensa. En 1542 la plaza se hallaba en poder de los franceses. El armamento foral organizado para recobrar la plaza era de 2.000 hombres al mando de Juan Ortiz de Gamboa. Se organizaron igualmente tercios de 3.000 hombres mandados por el coronel Felipe de Lazcano con la misión de sumarse a las fuerzas del Virrey castellano de Navarra para su entrada por tierras laburdinas. Otras veces se acometían acciones preventivas como la de 1558, invadiendo Lapurdi e incendiando San Juan de Luz. En 1597 guarnecia Hondarribia y las cercanías de Irún con un contingente de 3.000 guipuzcoanos. En 1632 se tomaban medidas encerrando dentro de las murallas de Hondarribia importantes contingentes armados, en previsión a una posible invasión francesa, lo mismo que en 1638, 1639 y 1674. En 1638, el 6 de setiembre, se hacia levantar el sitio a franceses y navarros después de 69 días de asedio.

La foralidad en el siglo XVII: Las Juntas de Gipuzkoa de 1601 sin Corregidor. Relata Arocena (Arocena, 1964: 175-176) que en 1601 se puso a prueba la inmunidad de los Procuradores en Juntas Generales consiguiendo la provincia prevalecer sobre el Corregidor.

"Ocurrió -relata- que éste no quiso acudir a ellas bajo pretextos especiosos ni enviar a un teniente suyo. Pero las Juntas iniciaron su labor, sustituyendo la ausencia del corregidor por la presencia del alcalde de la villa según lo prevenido por el fuero. Ante esa determinación perfectamente legal, se encrespó el jerarca y, sin andarse en rodeos, hizo detener como primera providencia a los emisarios de las Juntas que le intimaban las provisiones reales en que se trataba de la inexcusable presencia del corregidor o de su representante en las asambleas forales. Lo que después sucedió y aparece relatado en ciento seis páginas en folio que publicamos en 1935 en nuestra imprenta provincial es -permitase la expresión- digno de una novela del oeste: Requerimiento de las Juntas "a su merced una, dos, tres y las demás (veces) que sean necesarias (para que) vaya en persona a la dicha villa de Villafranca a asistir en la dicha Junta con los dichos procuradores luego (es decir, inmediatamente) para que se traten muchas cosas que tocan al servicio de Dios y del Rey nuestro señor y bien e utilidad desta república". Contestó denegatoriamente el corregidor por medio de su teniente y conminó a los junteros a que suspendiesen la reunión que sin su presencia se había comenzado, suspensión que naturalmente no fue aceptada. Y, entre ésta y otras, fueron reducidos a prisión Martín de Muxica, Francisco de Yarzabal, Pedro de Olazabal, Juan López de Ondarra y Juan Ochoa de Isasaga, no sin que la Junta hiciese valer el derecho de inmunidad de sus procuradores y amenazase con exigir satisfacción de los daños a éstos causados. Montó el corregidor en cólera y ordenó a los alcaldes de la hermandad que prendiesen a todos los miembros de la Junta, orden que dichos alcaldes se negaron a ejecutar por considerarse más servidores de la Junta que del Corregimiento.

Esa negativa determinó que fuese el mismo corregidor quien intimase las prisiones en que habían de constituirse los procuradores hasta el siguiente día en que deberían volver a reunirse para iniciar las Juntas, dándose por inválido lo hasta entonces actuado, a lo que se opusieron terminantemente los reunidos, que se mantuvieron en su postura de completar la Junta con la validez de lo hasta entonces resuelto. Se interpusieron seguidamente dictámenes en derecho de los letrados asalariados de las Juntas y gestiones en la Chancillería de Valladolid, desde donde se despachó, con fecha de 7 de julio de 1601, una Carta y Provisión Real en la que se acogía una prolija relación de todo lo sucedido y se declaraba que la excusa alegada por el corregidor para justificar la falta de asistencia -apresto de naos, etc.- no era suficiente para considerarse relevado de su presencia en la Junta y mucho menos autorizaba a la prisión de los junteros en tiempo de la misma, declaraciones todas ellas que hacia suyas el Consejo, el cual mandó al corregidor que "soltéis todas las personas que, so la dicha causa, tenéis presos en la cárcel y prisión en que están y toméis la dicha Junta que ansí empezó para hacer en la dicha villa de Villafranca en el estado en que está y la prosigáis y acabéis conforme a las ordenanzas que esa dicha provincia tiene...". Tuvo que someterse el corregidor y continuar, ya que no empezar, presidiendo las juntas novena, décima, undécima y duodécima que faltaban, sin volver sobre lo actuado en las ocho Juntas anteriores. La verdad es que las Juntas de Guipúzcoa vencieron en toda la línea.

[Fuente: Registro de las Juntas Generales celebradas por la Provincia de Guipúzcoa en... Villafranca, 1606. San Sebastián, 1935].

Andanzas en América y Filipinas: Comercio y bienestar.

"Entre los hechos llevados a cabo por los guipuzcoanos -dice Múgica- no pueden pasarse en silencio los nombres de Elcano, que fue el primero que dio la vuelta al mundo; de Domingo Martínez de Irala, que exploró las orillas del Panamá y las tierras paraguayas y fundó la ciudad de La Asunción, y de Fray Andrés de Urdaneta y Miguel López de Legazpi, a quienes se debió la colonización de Filipinas. El bienestar material fue extendiéndose en el pais al amparo del dinero venido del Nuevo Mundo. Y el comercio con América sustituyó al antiguo comercio con Flandes, que se extinguió por completo a principios del siglo XVII. Para entonces se fomentaron las pescaderías de bacalao en los bancos de Terranova, de donde los guipuzcoanos trajeron grandes cantidades de pesca; hasta que, después del tratado de Utrech, se les cerró aquel medio de vida. Entonces lo suplieron con la fundación de una célebre compañía de comercio, la de Caracas, cuya influencia en el desenvolvimiento de Venezuela es unánimemente reconocida por los historiadores".

Gipuzkoa se surtía, para uso de sus ferrerías, de la vena de los yacimientos vizcaínos. Sin embargo la tentación de exportar fraudulentamente tal vena a Gascuña hizo que el Señorío amenazara con cortar la saca si tal proceder proseguía, cosa que hizo en 1686. (Basterra: Vizcaya minera, Bilbao, 1894, pp. 51-53).

(1719): Gipuzkoa negocia con Berwick. Por motivos de política internacional el duque de Berwick, mariscal francés, invadía Gipuzkoa (abril de 1719). San Sebastián capitula el 1 de agosto. Berwick ofreció guardar los fueros aprovechándose del disgusto general de los vascos con motivo del traslado reciente de las aduanas de las fronteras con Castilla a las orillas del mar. Para ello inició negociaciones con las tres entidades vascas. El 7 de agosto de 1719 Gipuzkoa rendía obediencia al rey de Francia; el día 18, San Sebastián, y el 29, Alava. Ya el día 11 Bizkaia había recibido invitación de enviar un diputado. La milicia foral que se opuso a Berwick era de 5.000 hombres. La guerra -dice Arocena- fue promovida por los validos de ambas naciones y Gipuzkoa entró en contacto con Berwick para que, en el caso de devolución de Gipuzkoa a España, obtuviese la garantía de Inglaterra y Francia para el respeto de la foralidad guipuzcoana, con lo que ésta entraba así por primera vez en el juego de la diplomacia internacional.

Entre 1766 y la primera guerra carlista, Guipúzcoa conoce una crisis económica de grandes caracteres, crisis estudiada en parte por Fz. Albaladejo (1975). La carestía de los bastimentos condujo a una situación insostenible para la mayoría de la población, en especial agraria, situación que, en la primavera de 1766, se tradujo en una serie de revueltas o matxinadas la más importante de las cuales fue la de Azpeitia, a la que siguieron las restantes tanto en Gipuzkoa como en Bizkaia (ver Azpeitia). Iztueta ofrece su propia visión sobre la crisis económica que se gesta cuando acaba de nacer. Pero en vez de concentrar su interés sobre la crisis comercial de ciudades como San Sebastián prefiere enfocar el medio rural y referirse a las repercusiones -para Iztueta felices- de tal crisis. Lo hace a propósito del crecimiento experimentado por la ganadería vacuna a finales del siglo XVIII.

"Todos los guipuzcoanos de mi edad saben que, desde hace sesenta años a esta parte, es decir hacia 1785, el ganado vacuno (abelgorria) se ha acrecentado en gran manera en esta provincia, en especial en las inmediaciones de los núcleos urbanos grandes. Anteriormente se solía ver frecuente trasiego de ganado vacuno procedente de Francia, traído para abastecer a esta provincia. Debido a ello, a los carniceros de este lado les estaba permitido el paso legal a Francia de cierto dinero a estos efectos (diru jakin bat lanbide honetarako). Pero, luego, nuestra Madre Guipúzcoa, al advertir que en su demarcación había tomado tanto incremento el ganado vacuno, tomó las medidas oportunas a fin de favorecer a sus industriosos hijos. En 1829, en las Juntas Generales reunidas en la leal Tolosa, esta sabia Madre tomó el acuerdo de prohibir la importación de ganado vacuno de Francia y de permitir a cualquiera la exportación del mismo a donde se quisiera. De esto puede inferirse por qué el término guipuzcoano se halla bien abastecido de vacuno."

Este acontecimiento sobrevino debido a dos hechos capitales: el derrumbe comercial de San Sebastián y la venta de comunales:

"En esta generación se han visto en Guipúzcoa dos memorables acontecimientos debido a los cuales ha acaecido, a mi parecer, este acrecentamiento del ganado vacuno: uno es la caída del comercio donostiarra y, el otro, la venta que han debido de efectuar nuestros leales pueblos de sus abundosos argomales, amplios brezales y grandes retamales y otras buenas tierras de monte a fin de poder hacer frente a las necesidades de la aciaga guerra. Estos dos inesperados lances han sido los que han proporcionado a los agricultores guipuzcoanos unas expectativas mejores que el porvenir que les esperaba."

A continuación explica el porqué de este proceso:

"En los tiempos aquellos en que el comercio donostiarra se hallaba en su cénit, alentado por locas ganancias, la agricultura local se encontró completamente caída y la de las localidades vecinas en la cuerda floja (zabuan zinzilika=balanceándose), debido a que todos los trabajadores se fueron, precipitadamente, en busca de las nuevas ganancias. Ya que es cosa bien sabida que aquellos agricultores que no se hallen en lo más alto (de la escala social) tirarán la azada y otros aperos a un rincón y se irán a por la migaja del dinero diario. En aquellos faustos tiempos en que el comercio de San Sebastián se hallaba en lo más alto, no era posible encontrar en las caserías de su término una sola vaca preñada o con cría. Lo que sí había en algunas de ellas eran yuntas de bueyes que se utilizaban para los trabajos del puerto y de las calles, y con ellas salían en cuanto amanecía, en busca de trabajo a la ciudad, mientras los de casa recorrían, con la cesta y la hoz en mano, los bordes de las rozas en busca de alimento para los bueyes."

La vena moralista y antiburguesa de Iztueta aflora en su crítica a estos nuevos hábitos:

"Y en caso de que no hallaran los boyeros ganancias, entrarán en las sidrerías, dejando a los bueyes en cualquier rincón y de cualquier forma, donde pasarán todo el día jugando y charlando, comiendo bacalao achicharrado y sardinas saladas, llenándose hasta la coronilla de sidra, mientras sus mujeres e hijas les esperan para poder disponer de una cena. En el caso de que el boyero llegara a la tarde, cuando todos regresan, haciendo sonar el dinero de la bolsa, todos se pondrían a bailar llenos de júbilo y de sidra; en caso adverso, si la ganancia era escasa y las explicaciones abundantes, aquella noche había cena frugal y poca sidra. Y ya, si se conocía la estancia del boyero en la sidrería, los hombres fruncirían el cedo y las mujeres armarían la de San Quintín (gizonezkoak kopetak zimur ta illun eta andreak txipiritona)."

Se explaya, a continuación, en más ejemplos de esta pérdida de valores hasta que la situación cambia:

"Tan pronto cayó el mercantilismo, comenzó a levantarse la agricultura. En cuanto desaparecieron las locas ganancias que un día surgen aquí, otro allí y el tercero se van quien sabe dónde (etsi Akelarren), el labrador (nekazaria) volvió al honrado trabajo de la azada que nunca perecerá. Y pronto, emulándose unos a otros, cavaron los campos que antes estaban completamente abandonados, labraron los llanos, cerraron los arenales, allanaron los terrenos costaneros, quemaron las zarzas, prepararon tierras novales, y Vas efectuar admirables trabajos, obtuvieron buenos resultados y se surtieron de ganado vacuno."

Vuelven a levantarse casas de labranza que antes estaban caídas y en desuso:

"Cerca de mil caseríos se hallan en el término de San Sebastián, todos los cuales estaban completamente derrumbados en los tiempos del comercio y ahora se han alzado."

Y no sólo ha beneficiado, según Iztueta, al campo la depresión comercial, sino también, en gran medida, la desamortización efectuada por los municipios como consecuencia de la guerra antinapoleónica:

"Y vamos a examinar ahora, con algún detalle, el destino reservado a las tierras, montes y bosques vendidos por los leales pueblos en los momentos de apremio. En los terrenos comprados a los pueblos de cuarenta años a esta parte (hacia 1805) en el término de Guipúzcoa, se han erigido muchos caseríos con sus correspondientes terrenos, bosques, praderas y ganados, los cuales proporcionan grandes bienes por medio del sudor y la fatiga de sus laboriosos nativos (jaiotar beargilletsuen neke izerdikoaren bidez). Es difícil de expresar el adelanto que ha experimentado la agricultura (nekazaritzak) y la tranquilidad que gozan los labradores locales (bertako atxurlarik). Hasta cien casas de labranza se habrán erigido en el término de Oyarzun mediante estas nuevas compras; y en Azpeitia, Azcoitia y otros muchos pueblos ¿quién sabe cuántos? Es verdaderamente admirable ver a los paisanos recoger riqueza en tierras donde antes sólo había algunos pastos para los ganados. Todos estos grandes hechos los han llevado a cabo los nativos de los lugares y ellos los disfrutan. Por consiguiente, con estas tierras no ha ocurrido otra cosa que coger con una mano lo que ha caído de otra (propia)."

Desgraciadamente Iztueta no nos informa sobre el régimen de propiedad de estos nuevos caseríos, detalle que hubiera resultado muy interesante.

Revolución francesa: Guerra de la Convención (1793-1795). La revolución francesa estalla en 1789 y llevará al rey Luis XVI a la guillotina. La vecindad de Gipuzkoa la sometió a diversas influencias políticas e ideológicas, pero los excesos de la Revolución en la vecina Lapurdi y las experiencias del clero emigrado acogido en Gipuzkoa colocaron a los guipuzcoanos frente a los revolucionarios. Dadas las complicaciones internacionales provocadas por la ejecución del rey de Francia la paz se hacia imposible. Así es que, declarada la guerra por la Convención francesa el día 7 de mayo de 1793, fue invadida Gipuzkoa (agosto 1794) por los convencionales armando la provincia 4.600 hombres bajo el mando del Marqués de Santa Cruz. La Diputación de Gipuzkoa, reunida en Getaria, después de haberse rendido a los franceses San Sebastián, celebró con ellos un tratado de paz bajo la condición de que serian respetados la religión católica, los fueros, costumbres y propiedades; que los guipuzcoanos no se verían obligados a tomar las armas y que el pueblo francés respondiera de ese armisticio. Las Juntas de Getaria entraron en negociaciones con los franceses y, no obstante, los franceses Pinet y Cavaignac tomaron presos a los diputados y los llevaron a Baiona porque no se sometían lisa y llanamente a la Convención. La unión a Francia la protagonizaba el guipuzcoano Fernando de Echave. La prisión de los diputados excitó los ánimos de los guipuzcoanos. La guillotina se alzó en San Sebastián. Todavía quedaban dieciocho pueblos guipuzcoanos fuera de la invasión y ajenos a las negociaciones de Getaria. A ello fue debido que tuvieran tiempo para organizar una resistencia. La Junta, formada con representantes de esos pueblos, reunida en Mondragón reprobó los acuerdos de la de Getaria y nombró nueva Diputación. La paz de Basilea (22 julio 1795) interrumpió el estado de guerra pero la actitud de las diversas fracciones de la población ocupada frente al ocupante fue decisiva en los años sucesivos contribuyendo a configurar el mapa liberal-carlista de los años venideros.

(1808). Con la excusa de atacar a Portugal, las tropas francesas de Napoleón I invadieron la península pasando por Euskal Herria. Gipuzkoa fue totalmente ocupada. Como digna de señalar es la aparición del guerrillero Gaspar de Jáuregui, llamado "Artzaia" o el Pastor, quien con su gente, no muy numerosa, mantuvo inquietos a varios generales franceses. El 8 de junio de 1808 las Juntas Generales reunidas en Elgóibar eligen como representante suyo ante las Juntas de Bayona redactoras de una Constitución a D. José M.ª de Lardizabal y Oriar, que el 24 expone ante los congregados las razones por las que deben de conservarse los Fueros. Lardizabal, junto con los restantes representantes vascos, consiguieron que esta primera Constitución española (8 de julio) previera el examen de la cuestión foral en las Cortes siguientes. Aunque este período está muy poco estudiado aún, puede decirse que apenas hay resistencia en el país hasta la derrota de Bailén del 19 de julio, a las dos semanas de la cual se constituye la Junta de Bizkaia que dura poco in situ.

El 8 de febrero de 1810 Guipúzcoa entra a formar parte del Gobierno de Vizcaya instituido por Napoleón I junto con Álava y Bizkaia. En los pasillos diplomáticos y los salones de los hermanos Garat se baraja el plan de un estado independiente con la parte superior de la orilla izquierda del Ebro, bajo la protección napoleónica. Mientras, otra Constitución va gestándose, esta vez de mano de los liberales fernandistas. Un emigrado guipuzcoano, Miguel Antonio de Zumalacárregui, se autoerige representante de Gipuzkoa y vota en Cádiz (1812) la Constitución de 1812 en la que se ignora a los fueros. Tal vez la historia de Gipuzkoa hubiera sido distinta de no mediar el declive de la hegemonía francesa en la península. Las tropas napoleónicas en retirada quemarán sus últimos cartuchos después de la batalla de Vitoria de junio de 1813. En lo demás, parece ser que no hubo acciones de importancia menos ciertas escaramuzas en Ataun, Segura, Azkoitia y Azpeitia, Urretxu, Aretxabaleta y Bergara. Pero el episodio culminante de la lucha se dio en San Sebastián. Se hallaba la ciudad en 1813 ocupada por los franceses, lo mismo que el castillo, cuando aparecieron las tropas aliadas de Wellington, establecidas en Hernani. Los aliados estaba formados por ingleses, españoles y portugueses. Graham se dispuso al asalto del Urumea. Los aliados penetraron en San Sebastián el 31 de agosto de 1813 cometiendo toda clase de tropelías con sus habitantes que le recibían como liberadores. La ciudad fue saqueada, muchas mujeres de todas edades violadas, y la ciudad incendiada.

(1823). Las pugnas de realistas y liberales, la Constitución de Cádiz (1812), la revolución de Riego (1822) y la intervención armada de Francia con los Cien mil hijos de San Luis (1823) repercutieron en Gipuzkoa dividiendo al país entre ambos partidos. El sacerdote Gorostidi, por ejemplo, llegó a ser Coronel del cuerpo de guipuzcoanos realistas. Como dice Arocena, conviene advertir que San Sebastián estaba sitiado, desde los primeros días del mes de abril de 1823 hasta su capitulación, por las fuerzas francesas que seguían al Gobierno de la Regencia, que llegó a instalarse en Oiartzun. El episodio criminal que conmovió al país fue el despeñamiento de siete sacerdotes desde la batería de Miramar en la noche del tres al cuatro de mayo. Fue llevado a cabo por un piquete mandado por el subteniente Pancorbo, natural de Briviesca. Durante el Trienio Liberal se abrieron en la provincia varias Sociedades Patrióticas: las hubo en San Sebastián, en 1820, así como en Tolosa, que fue la primera de Gipuzkoa.

Arocena resume muy bien lo acontecido:

"La muerte de Fernando VII en 1833 produjo el levantamiento carlista que en Guipúzcoa tardó en producirse más que en Vizcaya, por indecisión de la Diputación guipuzcoana que al fin se decidió por la causa liberal, siendo, claro está, contrapuesta por una Diputación a Guerra de signo contrario. El auténtico genio militar de Zumalacárregui, quien a pesar de ser guipuzcoano operó preferentemente en Navarra, determinó, sin embargo, que Guipúzcoa se volcase por la causa carlista, sobre todo después de la toma de Villafranca de Oria en 1835. A eso vino a preceder la batalla de Celandieta y el desastre de los cristinos en Descarga, perseguidos no por Zumalacárregui, sino por su sombra. Al finalizar el año 1835, quedaba San Sebastián muy amagada, sobre todo desde el Convento de San Bartolomé, aunque sin llegar a ser ocupada. Oñate fue corte real en 1835, 1836, 1838 y 1839 y en esa villa se imprimió "La Gaceta" y luego su boletín sucedáneo. En 1836 se produjo la toma de Guetaria y se apretó el sitio de San Sebastián, defendida principalmente por la legión británica, que contaba incluso con el apoyo del navío "Fénix". Murió en la acción el joven y ya aventajado general carlista Sagastibeltza. De ahí a Oriamendi, pasando, claro está, por otros sucesos..., quedaba poco. Pero las fuerzas españolas y británicas que vencieron antes, fueron completamente derrotadas por las fuerzas auxiliares del Infante D. Sebastián. De entonces data el Himno de Oriamendi, himno de intención liberal, ya que estaba preparado para el triunfo que se esperaba indefectible. De él se aprovecharon los vencedores cambiándole de signo y revistiéndole de himno propio. En 1837 Espartero se extendió por la zona próxima a San Sebastián y O'Donnell venció a las fuerzas del general Uranga. Después de ofrecerse algún combate en la línea de Andoain y de alzarse por Muñagorti la bandera de "Paz y Fueros", fue declinando la causa carlista hasta llegar al Convenio de Vergara".

(Guipúzcoa en la Historia, Madrid, 1964).

(1839). Se celebró el Convenio de Bergara entre el capitán general Baldomero Espartero, cristino, y el teniente general Rafael Maroto, carlista, por el que se daba fin a la guerra que había durado desde 1833 a 1839. Intervino como mediador entre ambos generales el comodoro inglés Lord Hay, asesorado por su ayudante y secretario Joaquín M.ª de Satrústegui. El obstáculo foral había hecho fracasar hasta entonces todas las negociaciones. En Oñati se redacta el convenio el 29 de agosto. Tras muchas peripecias y movilizaciones se acepta por fin el Convenio desfilando las tropas que se rinden el 31 de agosto. En días sucesivos acuden a Vergara varias partidas y el 5 de setiembre se acogen al Convenio varios batallones guipuzcoanos. Se niegan a aceptar el Convenio 13 batallones navarros, 6 alaveses, 5 guipuzcoanos, 1 castellano y 2 cántabros. La promesa de Espartero no pasaba de comprometerse a "proponer a las Cortes la concesión o modificación de los fueros". El 25 de octubre de 1839 las Cortes aprobaban la famosa ley en cuyo artículo 1.º se confirmaban los Fueros de las Provincias Vascongadas y de Navarra sin perjuicio de la unidad constitucional de la monarquía.

Los inicios de la industrialización de Gipuzkoa. Se sitúan después de la primera guerra civil, contando con capital comercial autóctono. Los sectores en los que prende son el textil y el papelero, éste en la zona de Tolosa. Montserrat Gárate (1976) esboza así el proceso:

"No son nombres de personajes afincados en la Provincia los que figurarán en la lista de los promotores de la industria. Además, en el sector textil la influencia catalana es notoria. No es extraño, cuando un siglo antes los lazos comerciales mantenidos con Cataluña eran importantes, a decir por la primera sucursal de la Banca guipuzcoana. Además, esa influencia catalana iba a perdurar en Gipuzkoa en las formas más diversas que formaban parte de las sociedades "modernas", que al amparo de las aduanas tomarían posteriormente su industria y su banca. También el capitalismo francés, o más estrictamente apellidos franceses asentados en San Sebastián, tomarían cuerpo en Gipuzkoa después de 1841. Pero si los primeros impulsos de la industrialización arrancan de un capitalismo predominantemente mercantil y cuyo núcleo principal radicaba en San Sebastián, este proceso parece que sufre un corte o, cuando menos, una desaceleración hacia los años 1860-65. ¿Cuál es el motivo?

Según apuntábamos al hablar de los ferrocarriles y su tendido en España, se dio una corriente inversionista del capital catalán hacia las sociedades de caminos de hierro. La afinidad de un sector del capitalismo guipuzcoano con el catalán, también parece producir el mismo fenómeno: los guipuzcoanos cubren rápidamente la suscripción de títulos para el tendido del ferrocarril en Gipuzkoa. Pero además hay otra circunstancia: más de la mitad de la suscripción corrió a cargo de los donostiarras, lo que originó un desplazamiento de capitales de los sectores industriales existentes hacia las empresas del ferrocarril. Pero los lazos de unión de la industria guipuzcoana con catalanes y franceses no fueron tan sólo a través del capital. Los primeros técnicos de que disponen las industrias guipuzcoanas modernas también eran de aquel origen. Mientras en la industria del papel y textil se empiezan a instalar fábricas de cierto tamaño hay un importante sector de la industria guipuzcoana que permanece bajo un sistema artesanal: se trata de la industria armera. El sistema de explotación de este sector había impedido la formación de capitales que potenciarán una industria moderna a gran escala. Y cuando en Tolosa y otros puntos de Gipuzkoa se inauguran fábricas, la industria armera se mantiene recluida en un pequeño taller, con una producción muy pequeña para cada unidad técnica productiva. Había tantos talleres como artesanos. Quizá, las mismas características de la producción de armas de fuego exigía una elaboración cuidada y casi artística que dificultaba la masificación.

Pero la razón que más parecía pesar en la estructura de este sector productivo era la falta de acumulación previa de capital. No se podía instalar una gran factoría sin medios técnicos, lo que presuponía grandes desembolsos de capital inicial. Y es después de 1870 cuando se daría el fenómeno de la aparición de las primeras fábricas -en todo el sentido de la palabra de armas. Sin embargo, ello sería una excepción en la general configuración del sector armero. Por otra parte, la fabricación de armas y las razones sociales de las empresas están ligadas, no ya a firmas o apellidos catalanes o franceses, sino propios de las zonas donde se instalan. El foco principal de la industria armera iba a quedar enclavado en la villa de Eibar y sus alrededores. Y los primeros apellidos que figuran como más importantes en la producción de armas son: Larrañaga, Zuloaga, Orbea Hermanos, Ibarzábal, por citar algunos de los nombres relacionados con la manufactura armera".

(Mañé y Flaquer: "Viaje por Gipuzkoa...", obra cit.).

Contrastan los apellidos ligados a las primeras factorías, con los personajes de las industrias que durante la segunda mitad del siglo XIX se establecieron en Tolosa, Lasarte, Pasajes, San Sebastián, etc.

Nómina de industrias fabriles más importantes
en 1894 con fecha de creación
Fuente: Bustinduy y Vergara, 1894.
EmpresaLocalizaciónFecha
Fábrica de Marcelino Alberdi. Muelas de EsmerilMondragón1759
Tall. Mecánicos de Carpintería de D. Manuel de UrcolaSan Sebastián1825
Fábrica de Capuchinos. Elab. de plomo y plataRentería1833
La Esperanza. Fábrica de papel, Arza y Cía.Tolosa1841
CordeleríaPasajes1842
Blanqueo de CeraSan Sebastián1845
Fábrica de hilados y tejidos de algodoón de OriaUrnieta1846
Fábrica de armas de LarrañagaEibar1846
Fábrica de tejidos de lanaAzcoitia1847
Manufacturas de porcelana de Fusade y Cía.Pasajes1851
Fábrica de armas de Orbea Hnos. y Cía.Eibar1854
Fábrica de puntas de ParísSan Sebastián1857
La Esperanza. Fábrica de cemento naturalSan Sebastián1858
Industria CarroseraSan Sebastián1858
Fábrica de cerillas fosfóricasIrún1859
Fabril LaneraZarauz1859
Fábrica de estampados de algodón de Subijana y Cía.Villabona1860
Fábrica de papel, sobres y libros rayados, L. Durás y Cía.Tolosa1862
Fábrica de boinas, Antonio ElóseguiTolosa1862
La Providencia. Fábrica de estearina, bujías..., Lizaritury y RezolaSan Sebastián1864
La Guadalupe. Fábrica de papelTolosa1872
Fábrica de sombreros de fieltro, Juan IribasSan Sebastián1877
Carpintería Mecánica, Ramón MúgicaSan Sebastián1877
Fábrica de puntas de París, Elorza e HijoOñate1877
Fábrica de tabacosSan Sebastián1878
La Salvadora. Fábrica de papelVillabona1879
Fábrica de achicoria, Limousin Hnos.Tolosa1880
Fábrica de refinación de azúcares, Osácar Hnos.San Sebastián1882
La Perfecta. Fábrica de curtidos, Marticorena y Cía.Hernani1883
La Guipuzcoana. Fábrica de papelTolosa1883
Fábrica de fundición de hierro maleableEibar1883
La Ibérica. Manufactura de bizcochos y galletas de OlibetRentería1887
Fábrica de cafés molidosCegama1887
Compañía Anónima "Placencia de las Armas"Placencia1888
La Papelera Vasco-BelgaRentería1890
Fundiciones del NortePasajes1891
Destilería y fabricación de cognac, Henri Ganier y Cía.Pasajes1892

Nómina de industrias fabriles más importantes
en 1894 sin fecha de creación
Fuente: Bustinduy y Vergara, 1894.
EmpresaLocalización
Cercecería de Strassburgo y Fábrica de hielo, Benito KutzSan Sebastián
Fábrica de armas de fuego, JoaristiEibar
Fábrica de cañones, La EibarresaEibar
Fábrica de cartuchos, Orbea Hnos. y Cía.Eibar
Fábrica de cerillas fosfóricas, Garay y ArreguiOñate
Fábrica de cerillas fosfóricas, Vicente GoñiTolosa
Fábrica de cerrajería Vergara, Jáuregui, Rezusta y Cía.Mondragón
Fábrica de cerveza, Luis KutzSan Sebastián
Fábrica de chocolates José ErquiciaSan Sebastián
Fáb de electricidadSan Sebastián
Fábrica de escabeche y taller de tonelería, Ramón BuenecheaSan Sebastián
Fábrica de hielo, Usabiaga y EcheverríaUrnieta
Fáb de hielo artificial y confección de cuerdas y redesSan Sebastián
Fábrica de liezos de todas clasesAzcoitia
Fábrica de pastasAzpeitia
Fábrica de peines, objetos de mimbre, JustoAriz y Cía.Zumárraga
Fábrica Lembicicoa. Fábrica mecánica de fuellesAzpeitia
Fabricación de alpargatasAzcoitia
Fabril LaneraRentería
Fundición de hierro y bronce y taller de construcción de máquinas, Iraizoz y LuzuriagaSan Sebastián
Fundición de hierro y broncePasajes
Fábrica de productos químicos de Puig y Cía.Hernani
Fábrica de refinación de petróleoPasajes
Fabricación de hierro, Hijos Romualdo GarcíaElgóibar
La Guipuzcoana. Fábrica de hiladosAndoain
Hilados, tejidos y estampadosVergara
Industria artística o de grabado sobre metalesEibar
Litografía de LabordeTolosa
La Maquinista GuipuzcoanaBeasain
Marín Mendicute. Taller de confección de cadenasPasajes
Nueva Industria. Explotación de leñaAndoain
La Primitiva. Fábrica de cartulinas y papel continuo de pajaTolosa
Probadero de cañonesPlacencia
Producción de electricidadEibar
Taller de toneleríaSan Sebastián
Talleres de construcción de máquinas, de Luis IbáñezSan Sebastián
Taller de forja, Domingo AristondoEibar
Tejería mecánica, deT. Múguica y Cïa.Urnieta
La Tolosana. Fábrica de papel, de Baldomero OlloTolosa
La Urumea. Fábrica de harinas, de F. Ubarrechena e HijosHernani

Un acontecimiento ajeno a la vida política del país va a servir de pábulo al derrotado carlista ya en la segunda mitad del siglo XIX. En 1865 el reconocimiento, por parte del gobierno español, del unificado reino de Italia, tropezará con la enemiga férrea del clero, en especial con la del belicoso clero vasco. Durante los años que preceden la segunda guerra, la "cuestión romana" será el tema primario de las prédicas del clero que sigue las directrices del Obispo Alguacil de la recién creada diócesis de Vitoria en la que se halla Guipúzcoa. El carlismo capitaliza inmediatamente el antiliberalismo eclesial; sus candidatos en las elecciones que suceden a la revolución de 1868 se denominan católicos a secas. Los de Guipúzcoa explicitan abiertamente esta capitalización mutua:

"Ya hemos dicho cuál es nuestra causa: Dios y Fueros. Queremos que la religión Católica, Apostólica, Romana, sea la única religión de España; rechazamos con todo nuestro corazón la libertad de cultos y aun la tolerancia religiosa. Dios y Fueros; pero Dios sobre todo".

En las elecciones a Diputados a Cortes del 15-18 de enero de 1869 resultaron elegidos por esta provincia D. Ignacio Alcibar Zavala, D. Manuel Unceta Murua y D. Vicente Manterola Pérez. [Cfrs. "Gaceta de Madrid"] todos ellos tildados como "absolutistas". Entre el 9 y el 14 de julio, las Juntas Generales de Guipúzcoa, de mayoría liberal, ordenan la puesta en marcha del arreglo parroquial -reducción de componentes del clero-, la abolición de los diezmos y primicias y la dotación municipal del clero. El obispo de Vitoria declara nulas las disposiciones forales. Aguirre Miramón, diputado general, ordena entonces la suspensión de los ayuntamientos que se nieguen a acatar a las Juntas. En un contexto de agitación y rebeldía, ocho ayuntamientos guipuzcoanos -Azkoitia, Zestoa, Zarautz, Segura, Aia, Bidania, Zegama y Usurbil- son suspendidos cundiendo el movimiento insurreccional al resto del país. El 31 de enero de 1870 interviene por última vez en las Cortes el diputado por Guipúzcoa y canónigo Vicente Manterola antes de lanzarse a la rebelión armada. La guerra va a truncar el proceso de transformación social y política del país dentro del marco de la foralidad culminado en las Juntas de 1871 en las que se había abandonado el sufragio millarista. En las elecciones que preceden el conflicto puede apreciarse la resurrección del carlismo.

Elecciones a Diputados en Cortes del 8-11 de marzo de 1871.
Ref. "Gaceta de Madrid".
Ignacio Alcíbar y ZabalaCarlistaDistrito de Azpeitia
Fermín Lasala y ColladoLiberalDistrito de S. Sebastián
Domingo Bezusta Avendaño Carlista Distristo de Tolosa
Manuel Unceta y MurúaCarlistaDistrito de Vergara

Elecciones a senadores, de marzo de 1871
Ref. "Gaceta de Madrid".
Resultaron elegidos por esta Provincia: el Obispo de Cuenca, D. Antonio Aparisi y Guijarro, el Conde del Valle y el Marqués de San Millán Ref."Gaceta de Madrid", 1871. En marcha ya la guerra, los escrutinios son difíciles y los resultados anómalos.

Elecciones a diputados en Cortes del 24-27 de agosto de 1872
Obtuvieron acta un conservador (Lasala) y tres radicales. No se presentaron los carlistas
Ref. "Gaceta de Madrid".
CandidatosPartidos
Sr. LasalaDistrito de San Sebastián
Sr. ArrutiDistrito de San Sebastián
Sr. IbarzábalDistrito de Vergara
Sr. AguirreDistrito de Vergara
Sr. AcelonaDistrito de Tolosa
Sr. ZabalaDistrito de Tolosa
Sr. Veamurguia Distrito de Azpeitia
Sr. ZubeldiaDistrito de Azpeitia

Elecciones a senadores, de agosto de 1872
Ref. "Gaceta de Madrid", 1872.
Resultaron elegidos por esta provincia D.José Manuel Miramón, el Marqués de Rocaverde, D. Manuel Brunet y el Vizconde de Santo Domingo de Ibarra.

Elecciones a diputados en Cortes, del 10-13 de mayo de 1873
en plena guerra
En total, dos republicanos federales, un radical y un conservador.
Ref."Gaceta de Madrid".
Sr. AristizábalDistrito de San Sebastián
Sr. IbarzábalDistrito de Vergara
D. Justo M.ª Zabala Distrito de Tolosa
Sr. Vea MurguíaDistrito de Azpeitia

(1872-1876). En 1848, frustradas las esperanzas de una boda de Isabel II con el conde de Montemolín (Carlos VI), se produjeron nuevos levantamientos. En este levantamiento tomó parte Alzaa, tomó el mando en Gipuzkoa, le apresaron y le fusilaron en Zaldibia. Se fusiló también a otro carlista, Urbistondo. La revolución de 1868 y las discordias entre los partidos políticos trajo malestar y nuevos alzamientos carlistas, como el de 1870 y el de tres batallones en 1872. Se destaca como figura la del Cura de Santa Cruz, de crueles y legendarias andanzas. Fue vencido en San Esteban de Usurbil, pero murió entre los atacantes el General Osta. El Pretendiente había entrado en Navarra, pero fue derrotado inmediatamente en Orokieta, y tuvo que repasar la frontera. El convenio de Amorebieta del 24 de mayo de 1872 produjo una cierta tregua en el País Vasco. Hubo renovaciones de mandos como el de Ollo en Navarra, Lizarraga en Gipuzkoa y Orbe en Bizkaia. El ejército carlista dominó casi todo el territorio guipuzcoano salvo San Sebastián e Irún. El dominio carlista se consolidó con la conquista de Oñate. En julio de 1873 D. Carlos entró por Dantzarinea y recorrió triunfalmente diversos pueblos de Navarra. Después entró en Gipuzkoa, levantando el ánimo y la moral de la tropa. El general Moriones había levantado el cerco carlista a Tolosa, pero contenido en Mañeru y en Montejurra se repliega de nuevo a Tolosa, que la entrega a los carlistas a principios de 1874. Al año siguiente las ciudades vascas se veían amenazadas por los carlistas, pero sus fracasos ante Getaria y Vitoria y la pérdida de Villarreal de Álava les iba colocando en situación cada vez más difícil. El día 7 de julio de 1875 D. Carlos juraba los Fueros en Villafranca. La pacificación de Gipuzkoa y Bizkaia fue una consecuencia de la pérdida de Ochandiano, Durango, Gernika y la batalla de Elgeta, que tuvo lugar el día 13 de febrero de 1876. Los alfonsinos, tres veces superiores a los carlistas, les obligaron a dispersarse o a abandonar el país. En tanto Carlos VII traspasaba la frontera, Alfonso XII entraba en Pamplona. Tolosa había llegado a ser algo así como la Corte del Pretendiente y Vergara la sede de la subsecretaria de guerra.

Recuperarse de esta guerra no va a resultar cosa fácil, en especial para los carlistas, proscritos de la lucha electoral y de la participación política hasta la liberalización del régimen restaurador en 1881 y 1890. Pero las consecuencias alcanzan también al sector liberal de la población al acarrear la abolición de los Fueros en 1876 en unas Cortes en las que los representantes guipuzcoanos pertenecían también al partido del Gobierno.

DiputadosPartidosDistritos
Fco. GorostidiMinisterialDistr. de Azpeitia
Fermín LasalaMinisterialDistr. de San Sebastián
Martín GarmendiaMinisterialDistrito de Tolosa
Fco. Javier BarcaizteguiMinisterialDistrito de Bergara
Ref. "Gaceta de Madrid", 1876.
Senadores:
Marqués de Santa Cruz, D. Rafael Echagüe, D. José Manuel Aguirre-Miramón y D. Francisco Palacios.

En las siguientes elecciones, transigentes -partidarios de aceptar el Concierto Económico como mal menor- e intransigentes compiten por las actas ganando los primeros.

Elecciones generales del 21-IV 1879
Ref. "Boletín Oficial de Guipúzcoa" del 24-IV-1879.
CandidatosPartidosVotos
Distrito de San Sebastián
Machimbarrena Echave, FermínLiberal dinástico413
Olano Altuna, José330
I. Fernández35
Distrito de Tolosa
Egaña y Carpio, PedroLiberal dinástico458
Conde Egaña, Casimiro Egaña y Oquendo329
Distrito de Azpeitia
Gorostidi Albéniz, Fco.Euskalerriaco513
Altarriba Villanueva, Ramón356
Distrito de Bergara
Barcáiztegui, Javier deLiberal dinástico508
Castelar, Emilio7

Ese mismo año se celebraban las primeras fiestas éuskaras de San Sebastián, asistiendo como invitados el benemérito D'Abbadie, Luis L. Bonaparte y los miembros de la Asociación Euskara de Navarra. Una Real Orden de 14 de noviembre restablecía las garantías constitucionales en las cuatro provincias. El movimiento "éuskaro", tras el revés político, se atrinchera en el quehacer cultural. Tanto euskalerriacos como alguno que otro carlista se encontrarán alrededor de la revista Euskal-Erria de San Sebastián que, fundada en 1880, durará hasta 1918. Entre sus colaboradores veremos a Carmelo Echegaray, Antonio Arzac, Victoriano Iraola, Marcelino Soroa, F. López Alen, Ramón Artola, Serafín Baroja, Juan Carlos Guerra, Manuel Antonio Antia y Gregorio Arrúe. La hegemonía liberal se refleja en las elecciones generales sobre todo.

Elecciones generales de agosto de 1881
Ref. "Boletín Oficial de Guipúzcoa".
Distrito de San Sebastián
Electores:592
CandidatosVotos
Pedro Nolasco Sagredo y Ansotegui520
Ildefonso Fernández Sánchez23
Juan Teller Vigen10
Nicolás Salmerón Alonso4
Distrito de Azpeitia (Sin computar Azpeitia)
Electores:1.062
CandidatosVotos
Joaquín de Vera y Olazábal497
Ramón Altarriba y Villanueva274
Ildefonso Fernández
Distrito de Tolosa
Electores:1.123
CandidatosVotos
Joaquín Gorsotegui y Garagarza585
Ramón Altarriba528
Ildefonso Fernández9
Distrito de Bergara
Electores:532
Votos en blanco:1
CandidatosVotos
Iban Aranguren Alzaga493
Ildefonso Fernández Sánchez35

Elecciones generales de abril de 1884
Ref. "Boletín Oficial de Guipúzcoa".
Distrito de San Sebastián
Electores:1.109
Sufragios anulados:2.
Votos en blanco:1.
CandidatosPartidoVotos
Fermín Machimbarrena EchaveLiberal cons.597
Severo Aguirre Miramón Elósegui386
José M.ª Ezquerdo Zaragoza11
Nicolás Salmerón Alonso8
Distrito de Tolosa
Electores: 445
CandidatosPartidoVotos
Manuel de la Torre Ortiz y GilLiberal cons.426
José M.ª Ezquerdo Zaragoza15
Distrito de Azpeitia
Electores: 447
CandidatosPartidoVotos
Fco. Gorostidi AlbénizLiberal cons.466
José M.ª Ezquerdo Zaragoza10
Distrito de Bergara
Electores:702
CandidatosPartidoVotos
Alvaro de Silva Fernández de
Córdoba, Marqués de VisoLiberal cons.596
José M.ª Ezquerdo Zaragoza81
Eugenio Montero Ríos8

Elecciones generales del 4-IV-1886
Ref."El Eco de San Sebastián", del 6-IV-1886.
CandidatosPartidoVotos
Distrito de San Sebastián
Fermín Machimbarrena EchaveAdicto401
Eduardo Echeverría BiarnCoalic. liberal-republ.363
Distrito de Bergara
Francisco Ansaldo y OtaloraAdicto433
Conde de MonterrónIzquierdista433
Distrito de Tolosa
Manuel de la Torre Ortiz y GilAdicto307
Votos sueltos:
RomeroConservador disidente41
Pí y MargallRepublicano4
I. Fernández3
N. Retortillo2
M. Satrón y Piñol1
Distrito de Azpeitia
Barón de SangarrenTradicionalista456
Francisco Pí y Margall3
Rafael Gutiérrez y Jiménez3
Distrito de Zumaya
Francisco Gorostidi y AlbénizLiberal independ.593
Votos sueltos:
I. Fernández Sánchez12
Pí y MargallRepublicano10
M. Sastrón y Piñol7

La agitación fuerista de los años 1893-1894 tuvo su origen en Navarra al intentar el ministro Gamazo "aplicar a la provincia de Navarra las contribuciones, rentas e impuestos que actualmente rigen y los que por la presente ley se crean en las demás provincias del reino". El proyecto menoscababa el Convenio Económico de Navarra, abriendo paso a la conculcación del Concierto económico de las otras tres provincias. La agitación que se inicia en la primavera de 1893 en Navarra prende en verano en las otras provincias vascas. El 27 de agosto se registran en San Sebastián los disturbios más importantes al llegar el jefe de Gobierno, Sagasta. Tras diversos incidentes y en un amago de asalto al Hotel de Londres, la Guardia Civil carga matando a dos personas e hiriendo a varias. Se suceden a continuación oleadas de manifestaciones alentadas por el movimiento euskalerriaco. El Gernikako Arbola recorre el país en boca de los manifestantes durante el resto del verano. El 1 de febrero se firma la segunda revisión del Concierto. Gamazo había dimitido.

La Liga Foral Autonomista de 1905. Navarra y Gipuzkoa serán las provincias donde antes se recupere el carlismo tras la guerra y la proscripción subsiguiente. De esta forma, y a partir de 1891 en que se reinstaura el sufragio universal hasta el final del régimen de partidos, mientras los distritos de San Sebastián, Bergara y Zumaia votan generalmente dinástico, tanto en versión liberal como en conservadora, los de Tolosa y Azpeitia son monopolio de carlistas e integristas respectivamente. La diferencia con otras provincias estriba, sin embargo, en el acendrado foralismo que tiñe a todas las formaciones políticas incluidos liberales históricos y luego republicanos que, hasta 1905, marchan separados a la lucha electoral.

Elecciones generales del 1 de febrero de 1891
[Ref. "Boletín Oficial de Guipúzcoa". Filiaciones en "La Voz de Guipúzcoa" del 2-II-1891]
Distrito de San Sebastián
CandidatosPartidosVotos
Fermín Calbetón y BlanchónCoalición liberal3.965
José Guillamas y Pineyro, Marqués de San FelicesConservador2.268
Justo M.ª Zabala y EcheverríaRepublicano462
Miguel Altuve y Letamendi1
Distrito de Tolosa
CandidatosPartidosVotos
Benigno Rezusta y AvendañoCarlista1.916
Francisco Goitia y OstolazaCoalición liberal1.782
Benito Ameztoy y YarzaIntegrista854
Patricio Orcáiztegui1
Distrito de Azpeitia
CandidatosPartidosVotos
Ramón Nocedal y RomeaIntegrista2.616
Tirso Olazábal LardizábalCarlista2.449
Juan Bautista AcilonaCoalición liberal262
Distrito de Bergara
CandidatosPartidosVotos
Francisco Ansaldo OtaloraCoalición liberal4.225
Tirso Olazábal LardizábalCarlista1
Distrito de Zumaia
CandidatosPartidosVotos
Liborio Ramery y ZuzuarreguiIntegrista2.075
Francisco Gorostidi y AlbénizCoalición liberal2.042

Elecciones senatoriales del 16-II-1891
[Ref. "La Voz de Guipúzcoa" del 17-II-1891. (1) 49 votos de los carlistas y 23 de los íntegros. Según "La Voz de Guipúzcoa", el obispo es "representante del reformismo y sus aliados"].
CandidatosPartidosVotos
El Obispo de Plasencia72(1)
S. Torre GilCoalición liberal42

Elecciones generales del 5 de marzo de 1893
[Ref. "Boletín Oficial de Guipúzcoa", (1) Escandalosa falsificación de papeletas a nombre de Altube. "La Unión Vascongada" del 14-III-1893]
Distrito de San Sebastián
Papeletas unidas al acta:6
Votos en blanco:5
Papeletas inutilizadas:9
CandidatosPartidosVotos
Fermín Calbetón y BlanchónCoalición liberal4.430
Enrique de Satrústegui y BarriéIndependiente4.125
Distrito de Tolosa
Papeletas en blanco:1
Papeletas inutilizadas:1
CandidatosPartidosVotos
Eusebio Zubizarreta y OlaverríaCarlista2.070
Francisco Goitia y OstolazaCoalición liberal1.939
Benito Ameztoy y YarzaIntegrista669
Distrito de Bergara
CandidatosPartidosVotos
Miguel Altube y Letamendia (1)Coalición liberal3.719
Joaquín Sánchez Toca y CalvoIndependiente3.559
Distrito de Azpeitia
Papeletas en blanco:1
CandidatosPartidosVotos
Tirso Olazábal y GardizábalCarlista2.949
Ramón Nocedal y RomeaIntegrista2.866
Distrito de Zumaia
Papeletas en blanco:2
CandidatosPartidosVotos
Víctor Samaniego y SoroaCoalición liberal1.946
Liborio Ramery y ZuzuarreguiIntegrista1.525
Ricardo Moltó e IzquierdoCarlista479

Elecciones sanatoriales del 19-III-1893
[Ref. "La Voz de Guipúzcoa" del 20-III-1893].
Resultan elegidos los dos primeros.
N.º de votantes:
52
Coaliciones:
39 carlistas y 19 íntegros.
CandidatosPartidosVotos
Benigno de Rezusta y AbendañoCarlista60
S. Torre GilCoalicionista59
Francisco Goitia y OstolazaCoalicionista52
Conde RotavaIntegrista48

Elecciones generales del 12 de abril de 1896
[Ref. "Boletín Oficial de Guipúzcoa" del 17-IV-1896.
Filiaciones en "La Unión Vascongada" del 13-IV-1896].
Distrito de San Sebastián
CandidatosPartidosVotos
Enrique Satrústegui y BarriéConservador5.878
Joaquín Pavia y BerminghanIntegrista2.652
Distrito de Tolosa
CandidatosPartidosVotos
Eusebio Zubizarreta OlavarríaCarlista2.416
Pablo Alzola y MinondoConservador2.198
Distrito de Bergara
CandidatosPartidosVotos
Joaquín Sánchez Toca y CalvoConservador2.276
Distrito de Zumaia
Papeletas en blanco:1
CandidatosPartidosVotos
Joaquín Arteaga Echagüe, Marqués de SantillanaConservador3.168
Francisco Pi y Margall3
Distrito de Azpeitia
CandidatosPartidosVotos
Joaquín Arana y BelausteguiCarlista3.104
Ramón Nocedal y RomeaIntegrista2.899

Elecciones senatoriales del 26-IV-1896
[Ref. "La Unión Vascongada" del 27-IV-1896].
La escisión acaecida en el Partido Integrista de Gipuzkoa en la persona de Ignacio de Lardizábal y de Aniceto Rezola que pasan al nacionalismo, van a debilitar al integrismo en los siguientes comicios.
CandidatosPartidosVotos
Ignacio Mercader y EchánizConservador77
Tirso Olazábal y LardizábalConservador74
N.º de votantes:69 compromisarios
y 9 diputados provinciales

Elecciones generales del 27 de marzo de 1898
[Ref. "Boletín Oficial de Guipúzcoa" del 30-III-1898. Filiaciones en "El Fuerista" del 27-II-1898].
Distrito de San Sebastián
CandidatosPartidosVotos
Guillermo Brunet BingleyCoalición liberal4.497
Pablo Iglesias PosseP.S.O.E24
Juan Rojo Rellán1
Distrito de Tolosa
Papeletas en blanco:2
CandidatosPartidosVotos
Rodrigo Figueroa y de TorreCoalición liberal2.540
Patricio de Orcáiztegui3
Distrito de Azpeitia
CandidatosPartidosVotos
Patricio García Fdez. CortinaCoalición liberal3.328
Luis Antonio Sarasola1
Distrito de Bergara
Papeletas en blanco:3
CandidatosPartidosVotos
Roque García OgaraCoalición liberal4.636
Pablo Iglesias PosseP.S.O.E.10
Distrito de Zumaia
CandidatosPartidosVotos
Joaquín Arteaga Echagüe, Marques de SantillanaCoalición liberal2.756
Tirso Olazábal ArbelaizCarlista1

Elecciones senatoriales del 10-IV-1898
Resultan, pues, elegidos: Fermín Calbetón y Blanchón, y Ramón Nocedal y Romea.
[Ref. "La Unión Vascongada" del 11-IV-1898].
CandidatosPartidosVotos
CalbetónCoal. fusion.-republ.61
NocedalIntegrista59
AmpueroCarlista49
Rafael HérizCarlista47

Elecciones generales del 16 de abril de 1899
[Ref. "Boletín Oficial de Guipúzcoa" del 19-IV-1899. Filiaciones en "La Unión Vascongada" del 17-IV-1899].
Distrito de San Sebastián
CandidatosPartidosVotos
Francisco Zabala VillarRepublicano3.953
Pablo Iglesias PosseP.S.O.E.81
Miguel Batanero Rajas13
Distrito de Tolosa
CandidatosPartidosVotos
Juan Víctor Pradera LarumbeCarlista2.640
Patricio García CortinaAdicto2.359
Distrito de Bergara
CandidatosPartidosVotos
Roque García OgaraLiberal3.818
Aristides Fernández FretConservador2.891
Distrito de Azpeitia
CandidatosPartidosVotos
Juan Olázabal RameryIntegrista4.373
Patricio García Cortina126
Distrito de Zumaia
CandidatosPartidosVotos
Joaquín Arteaga Echagüe, Marqués de SantillanaIndependiente2.829
Francisco Pi y Margall9

Elecciones generales del 19 de mayo de 1901
[Ref. "Boletín Oficial de Guipúzcoa" del 24-V-1901.
Filiaciones en "La Unión Vascongada", del 13-V-1901].
Distrito de San Sebastián
CandidatosPartidosVotos
Rafael Picavea y LeguíaLiberal5.220
Casimiro Muñoz y MatillaP.S.O.E.887
Distrito de Tolosa
CandidatosPartidosVotos
Víctor Pradera LarrumbeCarlista2.176
Miguel Ruiz ArcauteLiberal2.031
Distrito de Bergara
CandidatosPartidosVotos
Romualdo García OgaraLiberal4.990
Facundo PerezaguaP.C.68
Distrito de Azpeitia
CandidatosPartidosVotos
Antonio Aldama MendibilLiberal3.635
Pantoja148
Distrito de Zumaia
CandidatosPartidosVotos
Joaquín Arteaga Echagüe, Marqués de SantillanaMinisterial2.358

Elecciones senatoriales del 2-VI-1901
[Ref. "La Voz de Guipúzcoa" del 3-VI-1901.
Filiaciones en "La Voz de Guipúzcoa", del 2-VI-1901.
(1) 102 compromisarios, aparte los diputados provinciales. (2) 64 compromisarios y 12 diputados provinciales].
La campaña anticlerical última relanza a la derecha católica en detrimento de las izquierdas en todo el país.
CandidatosPartidosVotos
Fermín CalbetónLiberal74
Roque GarcíaLiberal74
Patricio GarcíaLiberal74
En blanco2
Cuerpo electoralVotantesAbstenciones
-176 (2)-

Elecciones generales del 26 de abril de 1903
[Ref. "Boletín Oficial de Guipúzcoa" del 29-IV-1903. Filiaciones en "La Constancia", del 26-IV-1903.
(1) Fueron retiradas las candidaturas de los Sres. Barón de Montivillena y D. Alfredo Ustara y Leguina por los distritos de Tolosa y Azpeitia respectivamente. "La Constancia" cit.].
Distrito de San Sebastián
CandidatosPartidosVotos
Rafael Picavea y LeguíaIndependiente4.505
Francisco Zabala y VillarRepublicano3.070
Casimiro Muñoz y MatillaP.S.O.E.385
Distrito de Tolosa
CandidatosPartidosVotos
Julio Urquijo e IbarraCarlista2.522
Arturo Pardo y Manuel Villena, Barón de MontevillaLiberal1.963
Distrito de Bergara
CandidatosPartidosVotos
Roque García y OgaraMaurista4.325
Pablo IglesiasP.S.O.E.114
Distrito de Azpeitia
Papeletas en blanco:5
CandidatosPartidosVotos
Teodoro Arana BelausteguiCarlista3.628
Ramón Nocedal y RomeaIntegrista134
Alfredo Ustara y Leguina42
Distrito de Zumaia
CandidatosPartidosVotos
Joaquín Arteaga Echagüe, Marqués de SantillanaMinisterial2.839
Guillermo Brunet y BingleyRepublicano2.113

Elecciones senatoriales del 10-IV 1903
No hubo lucha porque se retiró la candidatura contraria formada por: Marqués de Rocaverde, Manuel Lizariturry y Plácido Allende.
[Ref. "La Voz de Guipúzcoa" del 11-V-1903. (1) Nieto de D. Joaquín Berroeta Aldamar. (2) Según "La Constancia" del 11-V-1903: García: 70; Casa Torres: 69: Landecho: 68 y 4 en blanco].
CandidatosPartidosVotos
Marqués de Casa Torre70 (1)
Romualdo García y Ogara70
Fernando Landecho70 (2)

El panorama político guipuzcoano se ve enriquecido a partir de estas fechas por la aparición de "El Pueblo Vasco" de R. Picavea, periódico católico pero flexible en el que aparecen firmas pertenecientes a siglas diversas -Azorín, Baroja, Engracio Aranzadi "Zizkitza", Grandmontagne- y a veces encontradas. En 1904 se abre el Centro Vasco de San Sebastián, nacionalista aun que oficioso, que se inaugura con un discurso de Campión. Un ensayo suprapartidista va a ser en 1905 la Liga Foral Autonomista que se gesta en víspera de la renovación del Concierto Económico. En ella participan, en candidaturas conjuntas, todas las fuerzas políticas salvo los nacionalistas, los socialistas y los anarquistas, interpretando los nacionalistas dicha entente como una agrupación que les cerrara el paso (Aranzadi, Ereintza, pp. 189-191). El triunfo de la Liga fue espectacular -aunque efímero- consiguiendo hacerse con los 5 escaños.

Elecciones generales del 10 de setiembre de 1905
[Ref. "Boletín Oficial de Guipúzcoa" del 13-IX-1905. Filiaciones en "La Voz de Guipúzcoa" del 11-IX-1905. (1) Balbás, Orueta, García, Marqués de Santillana, y Sánchez: Candidatos proclamados por el país y por la Liga Foral Autonomista y no por los partidos políticos, en cada uno de los 5 distritos de la provincia que eligen diputados a Cortes. "La Voz de Guipúzcoa" del 11-IX-1905].
Al Senado también llegan los representantes de la LF.
Distrito de San Sebastián
Candidatos (1)PartidosVotos
Tomás Balbás y AgeoLiga Foral4.445
Casimito Muñoz y Matilla280
Distrito de Tolosa
CandidatosPartidosVotos
José Orueta Pérez de NeninLiga Foral2.360
Julio de Urquijo IbarraCarlista1.902
Distrito de Bergara
CandidatosPartidosVotos
Roque García OgaraLiga Foral4.162
José Verdes Montenegro119
Distrito de Azpeitia
CandidatosPartidosVotos
José Sánchez MarcoLiga Foral3.895
Juan Caleicale Orbe11
Distrito de Zumaia
Candidatos (1)PartidosVotos
Joaquín Arteaga y EchagüeLiga Foral2.955
Nicolás Salmerón Alonso18

Debido al diferente tipo de industria y a la más tardía oleada inmigratoria, recibida más gradualmente que en Bizkaia, Gipuzkoa tardará en incorporarse al movimiento obrero. En 1887 sólo existían en la provincia seis sociedades obreras que, además de recreativas, solían ser asistenciales pero no reivindicativas. En 1891 se crea en San Sebastián la primera agrupación socialista a la que sigue, en el mismo año, la de Tolosa. Ambas se extinguen en los años siguientes, salvo la donostiarra que renace en 1897 encarnada en el gremio de tipógrafos. Pablo Iglesias recorrió Bizkaia y Gipuzkoa en 1891 predicando sindicalismo. La primera huelga de Gipuzkoa parece haber sido la de cerrajeros de Arechavaleta y Mondragón de 1893, a la que siguió la de Quintana Hnos. de Eibar en 1897, en la que, por un día de huelga, se despidió a todos los obreros trayéndose una remesa de emigrantes para suplir a los huelguistas.

La huelga de Eibar fue inteligentemente explotada por el socialismo que consiguió entonces su proverbial arraigo en la zona. Las siguientes huelgas guipuzcoanas fueron las de la fábrica de limas Villabella y la de bicicletas GAC, en 1901, a la que siguieron otras en la industria armera. Véase Eibar. En 1899 se creó en San Sebastián la Agrupación de oficiales pintores y decoradores (centro obrero); un año más tarde, en Pasajes, la de toneleros. Frente al socialismo, la Iglesia impulsó la creación de sindicatos católicos y el nacionalismo vasco creó en 1911 Solidaridad de Obreros Vascos, también católica. En 1900 se celebró en San Sebastián por primera vez el 1 de Mayo, Fiesta del Trabajo. Las guipuzcoanas se incorporan tempranamente al movimiento en la huelga de la fábrica de cerillas de Irún que empleaba a 160 mujeres en el año 1903. Hasta bien entrado el siglo las huelgas guipuzcoanas fueron siempre locales en vez de gremiales. La gran huelga revolucionaria de 1917 sólo conoció un paro total en Eibar, siendo en el resto seguida con altibajos.

(1907). En torno a la cuestión del laicismo se reagrupan, pues, las fuerzas católicas entre 1906-1907. En una de estas últimas -elecciones provinciales- es elegido el candidato nacionalista vasco Miguel Mendizábal contra liberales y republicanos. En las generales el catolicismo guipuzcoano copa las listas victoriosas, tanto en su versión carlista como en la conservadora.

Elecciones generales del 21 de abril de 1907
Ref. "Boletín Oficial de Guipúzcoa" del 24-IV-1907. Filiaciones en "La Voz de Guipúzcoa" del 22-IV-1907.
(1) Sin oposiciones en ninguno de los distritos a excepción del de San Sebastián.
Distrito de San Sebastián
CandidatosPartidosVotos
José Gaytán de Ayala BrunetBloque católico5.084
Isidoro Acevedo GonzálezPSOE657
Melquíades Alvarez3
Distrito de Tolosa
CandidatosPartidoVotos
Rafael Díaz Aguado SalevarryCarlista3.105
Distrito deVergara
CandidatosPartidosVotos
Roque García OgaraMaurista3.965
Isidoro AcebedoPSOE123
Juan Vázquez MellaCarlista (luego tradic.)10
Tomás Madinabeitia BediaPSOE4
Distrito de Azpeitia
CandidatosPartidosVotos
Manuel Senante y MartínezIntegrista4.786
Distrito de Zumaia
CandidatosPartidoVotos
Joaquín Arteaga Echagüe,
Marqués de SantillanaCatólico3.704

Elecciones senatoriales del 5-V-1907
N.º de votantes: 80 (69 compromisarios y 11 diputados provinciales).
Ref. "La Voz de Guipúzcoa" del 6-V-1907.
(1) Sin oposición: Candidatura Carlo-integrista.
CandidatosPartidosVotos
José M.ª Ampuero y JaúreguiCarlista75
Conde del Valle75
Rafael Picavea e Ibarra75

(1908). En mayo de 1908 aparece Guipuzkoarra, semanario nacionalista llamado a agrupar a los primeros afiliados guipuzcoanos que en abril se sueldan definitivamente constituyendo el primer Gipuzko Buru Batzar bajo la presidencia de Ignacio de Lardizábal, vicepresidencia de Aniceto de Rezola y vocales Felipe de Zulueta, Conrado de Egaña e Isaac López Mendizábal. En la Asamblea Nacional celebrada en Elgóibar en octubre de dicho año el nacionalismo moderó su programa reduciéndolo a la consecución del estado de cosas anterior a 1839.

Avance izquierdismo y creación de Juntas católicas. Las elecciones municipales de 1910 marcan un claro avance de la izquierda agrupada, por lo general, en coalición o conjunción republicano-socialista que, a defecto de candidatura propia, opta por la liberal. En San Sebastián y Eibar gana la izquierda, máxime cuando los conservadores no secundan las listas católicas. Sin embargo, la falta de apoyo liberal a las listas de la conjunción hace que el avance izquierdista quede frenado.

Elecciones generales del 8 de mayo de 1910
Distrito de San Sebastián
CandidatosPartidosVotos
Tomás Berminghan BrunetRepubl.5.493
Manuel Lizasoain Minondo5.180
Distrito de Tolosa
Proclamado según el artículo 29 de Ley Electoral:
Rafael Díaz Aguado y Salaberry, carlista.
Distrito de Bergara
CandidatosPartidosVotos
Gabriel María Ibarra de la Revilla5.877
Rodrigo SorianoRepublicano911
Santiago Madariaga2
Distrito de Azpeitia
CandidatosPartidosVotos
Manuel Senante y MartínezIntegrista4.486
José Joaquín Castañeda392
Tomás Berminghan10
Luis Elizalde5
Juan Sol y OrtegaUnión Republicana4
Tirso Olazábal ArbelaizCarlista4
Distrito de Zumaia
Proclamado según el artículo 29 de la Ley Electoral:
Joaquín Arteaga Echagüe, Marqués de Santillan, católico.

Elecciones senatoriales del 22-V-1910
Ref. "Boletín Oficial de Guipúzcoa" y "El Pensamiento Vasco" del 23-V-1910.
CandidatosPartidosVotos
José M.ª Ampuero y JaúreguiCatólico97
Adolfo Gabriel Urquijo e Ibarra Católico96
Rafael Picavea e IbarraCatólico96
Sueltos1

La creación de las Juntas Católicas no impiden a las izquierdas seguir avanzando. Horacio Echavarrieta pronuncia, el 2 de junio de 1912, un célebre discurso con el que inaugura la Casa del Pueblo de Eibar. El líder conjuncionista hablará de "República y Fueros". Este lema, que apenas halla eco en Vizcaya, está sin embargo profundamente enraizado en Guipúzcoa en la que los sectores laicos recobran posiciones aprovechando, además, la retirada del PNV del bloque de derechas.

Elecciones generales de marzo de 1914
Distrito de San Sebastián
CandidatosPartidosVotos
Leonardo Moyúa Alzaga, Marqués de Rocaverde Liberal6.487
Pío Bizcarrondo ErquiciaRepublicano3.007
Distrito de Tolosa
CandidatosPartidosVotos
José de Orueta y Pérez de NenínLiberal2.954
Pedro Endaya LarrañagaCatólico145
Pablo Iglesias PossePSOE99
Distrito de Bergara
CandidatosPartidosVotos
Gabriel M.ª Ibarra de la RevillaMaurista3.523
Luis Olaso MadariaConservador indep. 3.038
Enrique de Ocio López de HaroRepublicano1.639
Distrito de Azpeitia
CandiatosPartidosVotos
Manuel Senante y MartínezIntegrista3.518
Luis Morenes y García Alesson,
Marqués de ArgüesoCatólico indep.1.423
Distrito de Zumaia
Elegido según el artículo 29 de la Ley Electoral:
Duque del Infantado, católico.

Elecciones senatoriales del 22-III-1914
Ref. "Boletín Oficial de Guipúzcoa" y "La Voz de Guipúzcoa" del 23-III-1914.
CandidatosPartidosVotos
José Romero Sein Liberal92
Bernardo RengifoLiberal92
José de ItarteIntegrista91
Cuerpo electoral Votantes Abstenciones
20892116

En las elecciones de 1916 los republicanos, fuerza en ascenso, presentan candidaturas en todos los distritos de Guipúzcoa. Un pacto une a elementos tan heterogéneos como liberales, carlistas e integristas frente a los que pretenden cambiar el sistema de gobierno.

Elecciones generales del 9 de abril de 1916
Ref. "La Voz de Guipúzcoa" del 10-IV-1916. "El candidato republicano Sr. Azpiri, que se presentó para romper el artículo 29, obtuvo votación en Bergara, Placencia, Eibar y Elgóibar. "La Voz de Guipúzcoa" del 10-IV-1916.
Distrito de San Sebastián
CandidatosPartidosVotos
Leonardo de Moyúa y Alzaga,
Marqués de RocaverdeLiberal6.535
Toribio Sánchez y Beltrán de Guevara Republicano3.145
Distrito de Tolosa
CandidatosPartidosVotos
Esteban Bilbao EguíaTradicionalista 3.601
Juan Usabiaga y LasquíbarRepublicano752
Distrito de Bergara
CandidatosPartidosVotos
Wenceslao Orbea y AlberdiConservador4.362
José Eugenio Rivera DutastaLiberal2.874
Distrito de Azpeitia
CandidatoPartidoVotos
Manuel Senante y MartínezIntegrista3.388
Distrito de Zumaia
CandidatosPartidosVotos
Joaquín de Artega y Echagüe, Marqués de Santillana Ministerial3.258
Manuel Zabala SantiagoRepublicano86

Elecciones senatoriales del 23-IV-1916
Resultan, pues, elegidos los 3 componentes de la única candidatura presentada.
CandidatosPartidosVotos
RomeroLiberal105
Bernardo Rengifo Tercero Liberal105
Conde de LarizIntegrista105
Votos en blanco2

Ref. "La Voz de Guipúzcoa" del 24-IV-1916.
Cuerpo electoral Votantes Abstenciones
12610719

El Mensaje de las Diputaciones de 1917. Va a resultar este año crucial para el país. Bizkaia y Gipuzkoa experimentan una acumulación rápida de capital procedente de las industrias que exportan a los países europeos en guerra, acumulación que permite la ampliación de las empresas guipuzcoanas o la apertura de nuevas tales como Unión Cerrajera, CAF de Beasain, Papelera Española, industria armera, etc. Cambó visita ambas provincias invitado por los nacionalistas. La prosperidad económica, el renacer de las nacionalidades que acarrea la I Guerra Mundial, el crecimiento nacionalista, la composición foralista de las nuevas diputaciones vascas -salvo Navarra- propician el movimiento foralista que se va a desarrollar durante 1917-1918 cuyas concreciones más ostensibles van a ser el Mensaje al Gobierno de Su Majestad. que elevan las tres Diputaciones foralistas el 17 de julio de 1917, la celebración del I Congreso de Estudios Vascos de Oñati, en setiembre de 1918, del que surgirá la Sociedad de Estudios Vascos, motor cultural y autonomista del país hasta 1936 y la constitución de una comisión extraparlamentaria de las Cortes en 1919.

(1918-1919).

La irrupción electoral nacionalista se manifiesta, a nivel de elecciones generales, en 1918; el PNV obtiene 5 actas de 6 en Vizcaya, 1 de 7 de Navarra, 1 de cuatro en Gipuzkoa y ninguna de 3 en Álava.

Elecciones generales del 24 de febrero de 1918
Ref. "Boletín Oficial de Guipúzcoa" y "La Voz de Guipúzcoa" del 25-II-1918.
Distrito de San Sebastián
CandidatosPartidosVotos
Horacio de Azqueta MonasterioLiberal5.644
José Elósegui y Martínez de AparicioMaurista5.593
Guillermo Torrijos GoyarzuPSOE480
Distrito de Tolosa
CandidatosPartidosVotos
Esteban Bilbao y EguíaJaimista3.102
José M.ª LardizábalPNV2.358
Distrito de Bergara
CandidatosPartidosVotos
José de Eizaguirre AyestaránPNV4.137
José Félix de LequericaCiervista3.686
Luis Araquistain y QuevedoPSOE191
Distrito de Azpeitia
Elegido según el artículo 29 de la Ley Electoral:
Manuel Senante y Martínez, integrista.
Distrito de Zumaia
CandidatosPartidosVotos
Joaquín de Arteaga, Marqués de SantillanaDinástico3.051
Antonio PaguagaJaimista2.330

Elecciones senatoriales del 10-III-1918
Resultan, pues, elegidos los 3 primeros.
Ref. "La Voz de Guipúzcoa" del 11-VI-1918.
CandidatosPartidosVotos
Teodoro de Arana, Conde de AranaJaimista118
Antonio M.ª de Murua, Conde de LárizIntegrista118
Ramón Seoane, Marqués de SeoaneLiberal romanonista116
Leopoldo Eijo y Garay, obispo de la diócesis1

Hay que hacer constar que esta será la primera y última vez que un nacionalista obtenga un acta guipuzcoana hasta la II República. La comisión extraparlamentaria, que había producido tantas esperanzas en el autonomismo guipuzcoano, cesó junto con Romanones. En 1919 un conspicuo liberal, José de Orueta, publica susImpresiones de la vida provincial. Entresacamos los siguientes párrafos sobre los partidos guipuzcoanos:

"nuestra pequeña provincia tiene muestras de todos los partidos políticos españoles, tanto en las derechas como en las izquierdas, y siguen dentro de la misma con mayor confusión, aún si cabe, que en el resto de España. Pero ante todo, tienen una característica general común a todos y que es testimonio vivo del sentimiento de libertad e individualidad del país. Esta característica es la uniforme repulsión al acatamiento de una jefatura que suponga dependencia extraña al país. Ni el partido republicano, ni el liberal guipuzcoano han admitido nunca de hecho tales jefaturas, y en todo momento proclaman su autonomía; el partido conservador, poco numeroso y sin masas, y el partido maurista, algo más importante, á pesar de su acatamiento aparente, han dado también muestras de independencia, sobre todo cuando de cuestiones que afectan á la autonomía del país se trata. El mismo partido carlista ha sido, en general, rebelde á someterse á órdenes centrales de Madrid, gustando más de gobernarse por sus juntas locales; y en cuanto al partido integrista tiene á su jefe en casa, y en vez de depender de fuera, irradia de aquí sus mandatos; y no citamos al partido nacionalista por ser puramente local. Tal vez el que menos señala esta nota de independencia es el partido socialista, que está más dirigido desde fuera, y tal vez á ello sean debidas una mayor incomprensión, y por tanto mayor tibieza, en la cuestión autonómica.

Esta circunstancia ha extrañado siempre á los políticos madrileños, que por ello entienden difícilmente la política de la provincia y la encuentran confusa, pero ha sido excelente en resultados para el país, ya que aquí y gracias á ese buen sentido no es fácil que se entronice la política caciquil en su aspecto más grave, la del cacique impune por tener cubierta su responsabilidad en Madrid; y tan cierto es esto, que en el país, en general, repugnan y son mal vistas aquellas personas que se significan demasiado como incondicionales á un personaje político de Madrid, no inspiran confianza a nadie y se ven aisladas; las masas, por instinto sano, no las siguen nunca, y si en ocasiones se ven halagadas y felicitadas particularmente, no lo son sinceramente, repelen. Como consecuencia, en la vida práctica política, tienen hoy todavía mayor importancia para los guipuzcoanos las luchas provinciales y municipales que las de Cortes, que sólo despiertan un secundario interés, y aun éste como reflejo de la vida política interna. Tienen también otra característica común, y es la de incluir en sus respectivos programas el de la autonomía del país, dentro, claro está, de diversos matices, desde el más centralista, como el conservador, al más autónomo, como el republicano. En esta gama de matices no puede decirse que rija una gradación exacta de derechas á izquierdas, pues tal vez las extremas derechas sean más autonomistas que los conservadores, y que los socialistas lo sean menos que los republicanos y liberales".

Las siguientes elecciones, hasta el receso de 1923, tienen lugar bajo el signo de la crisis económica derivada de la desaparición del mercado europeo al acabar la guerra. Eibar y su zona armera se paralizan a partir de 1920. Liberales, mauristas, republicanos, integristas, socialistas, se auxilian mútuamente frente al fantasma nacionalista:

Elecciones generales del 1 de junio de 1919
Ref. "Boletín Oficial de Gipuzkoa". "El Pensamiento Vasco" del 26-V-1919.
Distrito de San Sebastián
CandidatosPartidosVotos
José M.ª Angulo y JiménezMaurista6.672
Horacio de Azqueta y MonasterioLiberal4.828
Luis Araquistain y QuevedoPSOE602
Distrito de Tolosa
CandidatosPartidosVotos
Ignacio G. de CareagaTradicionalista2.506
José Horn y AreilzaPNV2.037
Ramón Bandrés AzúaLiberal735
Distrito de Bergara
CandidatosPartidosVotos
Jose M.ª JuaristiIntegrista4.126
José de EizaguirrePNV2.815
Bernardo RengifoLiberal312
Indalencio PrietoPSOE308
Distrito de Azpeitia
CandidatosPartidosVotos
Manuel Senante y MartínezIntegrista3.421
Victoriano Celaya EchevestePNV1.460
Distrito de Zumaia
CandidatosPartidosVotos
Alfonso ChurrucaMaurista3.376
Victoriano Celaya LecuePNV1.938

Elecciones senatoriales del 15-VI-1919
Ref. "La Voz de Guipúzcoa" del 16-VI-1919.
(1) Antonio M.ª de Murúa y Rodríguez de Paterno.
(2) 7 diputados provinciales y 20 compromisarios.
CandidatosPartidosVotos
Conde Láriz (1)Integrista13
J. Joaquín Ampuero y del RioTradicionalista13
J. Victoriano Gáldiz y AurrecoecheaDatista13
N.º de electoresN.º de votantesAbstenciones
401327 (2)

Elecciones generales del 19 de diciembre de 1920
Ref. "El Pensamiento Vasco" del 14-VII-1920.
Distrito de San Sebastián
CandidatosPartidosVotos
León Lizariturry y Martínez,
Marqués de TenorioMinisterial6.644
Rafael Picavea y LeguíaIndependiente4.581
Horacio Azqueta y MonasterioLiberal romanonista1.045
Jesús Sáenz MartínezPSOE357
Distrito de Tolosa
Elegido según el artículo 29 de la Ley Electoral:
Ricardo Oreja y Elósegui, tradicionalista.
Distrito de Bergara
CandidatosPartidosVotos
Manfredo de Borbón, Duque de HernaniMinisterial4.143
Victoriano Celaya y LecuePNV3.470
Sr. de FranciscoPSOE510
Varios12
Distrito de Azpeitia
Elegido según el artículo 29 de la Ley Electoral:
Manuel Senante y Martínez, integrista.
Distrito de Zumaia
Elegido según el artículo 29 de la Ley Electoral:
Alfonso de Churruca y Calbetón, maurista.

Elecciones senatoriales del 2-I-1921
Ref. "La Voz de Guipúzcoa" del 4-I-1921.
(1) 109 compromisarios y 20 diputados provinciales.
CandidatosPartidosVotos
José Joaquín Ampuero y del RíoTradicionalista113
José Elósegui y Martínez de AparecioMaurista113
Horacio Azqueta y MonasterioLiberal107
En blanco2
N.º de electoresN.º de votantesAbstenciones
129 (1)11514

Elecciones generales de abril de 1923
Ref. "Boletín Oficial de Guipúzcoa".
Distrito de San Sebastián
Papeletas en blanco:127
CandidatosPartidosVotos
León Lizariturry y MartínezMinisterial6.720
Mariano Zuaznávar ArrasquetaLiberal563
Pablo IglesiasPSOE890
Distrito deTolosa
CandidatosPartidosVotos
Ricardo Oreja ElóseguiCarlista tradic.2.156
José Eizaguirre AyestaránPNV14
Distrito de Bergara
CandidatosPartidosVotos
Juan UrizarTradicionalista 5.699
Manfredo de Borbón1.877
Distrito de Azpeitia
Elegido según el articulo 29 de la Ley Electoral:
Manuel Senante y Martínez, integrista.
Distrito de Zumaia
Papeletas en blanco:18
Alfonso de Churruca y CalbetónMaurista2.562
José Eizaguirre AyestaránPNV105

Elecciones de senadores del 13-V-1923
Ref. "El Pensamiento Vasco" del 15-V-1923. Salen elegidos los tres primeros.
CandidatosPartidosVotos
José Joaquín de Ampuero Tradicionalista 106
José ElóseguiMaurista106
Rafael PicaveaAdicto100
Horacio AzquetaLiberal14

Durante siete años la élite política guipuzcoana es desplazada y los partidos sometidos al estado de hibernación. El Real Decreto antiseparatista del 18 de setiembre de 1923 somete a sus infractores a la jurisdicción militar. Dos semanas después son destituidos todos los alcaldes de España. La Diputación de Gipuzkoa presenta un proyecto de Memoria al Directorio recabando autonomía, Memoria que provoca en la de Bizkaia, en manos de la Liga Monárquica, una airada respuesta seguida de ruptura de relaciones. Este estado perdura hasta la renovación de las Diputaciones, en 1926, precediéndole un cierto acercamiento producido por la solidaridad de las Diputaciones de Álava y Gipuzkoa con la vizcaína durante las negociaciones suscitadas por la bancarrota del Crédito de la Unión Minera que Primo de Rivera hizo afrontar mediante la emisión de un empréstito por los vizcaínos.

A partir de 1927 Gipuzkoa se convierte en el motor del movimiento euskerista que, impulsado por el nacionalismo, encontrará apoyo en la legal Sociedad de Estudios Vascos, entidad cultural claramente vinculada al autonomismo. Durante el bienio siguiente es el movimiento sindical solidario -el socialista tenia libertad de acción y preferencia total- el que comienza a cobrar fuerza, en especial a partir de la Asamblea de Vergara del 3 de marzo de 1929 y el Congreso de Eibar de octubre. El nacionalismo político, sin embargo, permanece dividido en dos fracciones. El 1 de junio de 1930 aparece el diario "El Día", portavoz oficioso del PNV de Gipuzkoa que tardará aún varios meses en salir del letargo de la dictadura.

Las principales agrupaciones republicanas deciden formalizar un pacto antidictatorial invitando, además, a los partidos galleguistas, catalanistas y, a título individual, a Indalecio Prieto. La reunión, que tiene lugar en el Casino Republicano de San Sebastián (Garibay 4, 1.º) congregó a: Por Alianza Republicana: Alejandro Lerroux y Manuel Azaña. Por el P. Republicano-Socialista: Marcelino Domingo, Alvaro Albornoz y Angel Galarza. Por la Derecha Liberal Republicana: N. Alcalá Zamora y Miguel Maura. Por Acción Catalana: Manuel Carrasco Formigueira. Por Estat Catalá: Jaume Aiguader. Por Federación Republicana Gallega: S. Casares Quiroga. A título personal: Felipe Sánchez Román, E. Ortega y Gasset e Indalecio Prieto. Presidió el futuro alcalde donostiarra Fernando Sasiain, presidente del Casino Republicano.

En dicho pacto, los republicanos se comprometieron a impulsar un Estatuto de Autonomía Catalán que abriera vía a otros como el vasco y el gallego. La ausencia del nacionalismo vasco, escindido y además no invitado, retrasó, en opinión de políticos e historiadores, la consecución del Estatuto durante la II República. Pero el autonomismo vasco no estaba por ello parado en dique seco; en el Congreso de Estudios Vascos que se celebró en Bergara del 31 de agosto al 8 de setiembre de dicho año, la que luego seria Comisión de Autonomía de la Sociedad de Estudios Vascos presentó las bases de lo que iba a ser el anteproyecto estatutario de esta Sociedad aprobado en 1931, apoyado por gran parte de las fuerzas políticas vascas salvo una relativamente extensa franja de la izquierda.

(1931-1936). Tras varias tentativas frustradas -entre las cuales el asalto al Gobierno Civil de San Sebastián del 30 de diciembre de 1930- la República es proclamada en Eibar el 14 de abril de 1931, sucediéndose a continuación las restantes proclamaciones en el Estado. Las fuerzas alfonsinas son vencidas en las elecciones del 12 en Gipuzkoa que, amén del republicanismo, resulta contar con fuerte implantación nacionalista, socialista y carlista. Veamos con algún detalle los resultados:

Elecciones municipales del 12 de abril de 1931
Censo electoral 193063.534
Votantes39.615
Electores privados del voto por el art. 2913.492
% Abstenciones21
Número de Municipios89
Total candidatos proclamados1.347
Candidatos elegidos, por art. 29329
Candidatos elegidos, por elección531

Partidos políticos de los concejales elegidos
SocialistasRepublicanosMonárquicosOtros
Elecc.219051369
Art. 2911366249
TOTALES22103117618

Durante el bienio inicial, la cuestión autonómica va a ser la que constituya el nudo gordiano de la vida política, vida profundamente agitada por las huelgas y perturbaciones causadas por la crisis económica desatada en 1929 y los constantes choques entre elementos de derechas e izquierdas en las acciones y lucha sindical diaria. La cuestión religiosa va a constituir un pesado fardo que lastra al nacionalismo y, en general, a la marcha de todos por la consecución de la autonomía. El Estatuto encalla en 1931 por esta cuestión, y en 1932 por la desafección de parte del sector navarro centralista, celoso por salvaguardar sus prerrogativas tributarias. Gipuzkoa, conturbada por la expulsión del obispo Múgica, elige a un canónigo entre sus diputados del bloque carlonacionalista.

Elecciones generales del 28-VI-1931
Resumen deVotos Totales (entre capital y provincia).
Ref. "Boletín Oficial de Gipuzkoa" del 29-VI-1931. Filiaciones en "El Pueblo Vasco" del 30-VI-1931.
(1) Triunfan y quedan, por consiguiente, elegidos diputados a Cortes por Gipuzkoa los 6 primeros.
CandidatosPartidosVotos
Antonio Pildain ZapiainCanónigo (integr.)35.942
Rafael Picavea LeguíaIndependiente35.937
Jesús M.ª Leizaola SánchezNacionalista35.901
Julio de Urquijo IbarraTradicionalista35.819
Juan Usabiaga LasquibarDerecha republic.25.928
Enrique de Fco. JiménezSocialista25.612 (1)
Justo Gárate ArriolaAcción Nacionalista25.407
José M.ª Amilibia MachimbarrenaUnión Republicana25.254
Nicolás M. Urgoiti y AchúcarroUnión Republicana482 (2)
Luis Castro CasalsUnión Republicana459
José BullejosComunista342
Juan AstigarrabiaComunista329
ZapirainComunista316
Jesús LarrañagaComunista314
Votos en blanco116
Votos sueltos91 (3)

Descolgada Navarra, las Comisiones Gestoras de las Diputaciones reelaboraron el texto que fue aprobado por los Ayuntamientos guipuzcoanos por mayoría.

Votación de los Ayuntamientos de esta provincia pro/ contra el Estatuto Vasco de Autonomía, el 6-VIII-1933
Ref. "La Voz de Gipuzkoa" del 8-VIII-1933.
(1) Según "La Voz de Gipuzkoa" no asistieron Alza, Gaztelu y Oreja. Según "El Pensamiento Vasco" fueron Gaztelu, Larraul y Oreja los ausentes.
(2) Arama y Gainza.
(3) El representante de Fuenterrabía se ausentó del salón al comenzar la votación.
Aytos. asist.Aytos. no asistA favorEn contraAbst.
883 (1)852 (2)1 (3)

En el plebiscito celebrado el 5 de noviembre de 1933, en el que por primera vez votan las mujeres en sistema inorgánico, 149.177 síes prevalecieron sobre 2.592 noes, arrojando un porcentaje de 89,52 de votantes favorables. Las generales del 19 de noviembre demuestran que el nacionalismo no había tocado techo durante la dictadura y que el descontento por la frustración autonomista es él quien lo capitaliza de la misma forma que el Partido Comunista, de la mano de J. Astigarrabía y de J. Larrañaga, embolsa la frustración obrera también, en gran parte nacional.


Elecciones generales del 19 de noviembre de 1933
Ref."La Voz de Gipuzkoa", noviembre 1933.Ref."El Pueblo Vasco", noviembre 1933.
(1) Faltan algunos votos por erratas.
CandidatosPartidosVotos
J. M.ª Leizaola (PNV)11.326 (1)41.289
Manuel Irujo (PNV)7.972 (1938.779
J.A. Irazusta Muñoz (PNV)8.04837.001
Telesforo Monzón (PNV)8029 (1)36.904
Rafael Picavea (PNV)6.160 (1)34.930
Antonio Paguaga (Unión der.)8.35822.503
Ramiro de Maeztu(Unión der.)8.11319.756
M.ª R. Urraca Pastor (Unión derechas)6.533 (1)22.158
Agustín Telleria (Unión der.)8.11319.756
E. de Francisco (PSOE)8.58014.230
Toribio Echevarría (PSOE)8.58014.230
F. Angulo (PSOE)7.40510.695
Julia Alvarez (PSOE)7.7939.407
J. Usabiaga (Coal. rep.)7.3348.234
N. Bizcarrondo (Coal. rep.)7.2027.843
J.M. Gomendio5.2126.261
M. de la Torre (Coal. rep.)5.6506255
L. Zapirain (PC)1.2341.148
J. Larrañaga (PC)1.2601.097
J. Astigarribia (PC)1.2721.091
R. Urondo (PC)1.263995
J. Imaz (Acción nacionalista)1.287683

En algunos municipios los resultados serán impugnados por la izquierda que consigue que se repitan elecciones el 31 de mayo siguiente. El 21 de diciembre el alcalde de San Sebastián, Fernando Sasiain, entrega un ejemplar del Estatuto Vasco al nuevo jefe del Gobierno, Lerroux. Durante el bienio que se inicia la autonomía no sólo no avanza sino que va a ser enterrada bajo el peso de la reacción autoritaria y centralista de las derechas. A partir del verano de 1934 se va a vivir un clima de insurrección civil que va a confluir y desembocar en las jornadas sangrientas de octubre. Izquierda y nacionalismo se encuentran en la asamblea de Zumárraga del 2 de setiembre, a raíz de la cual dimiten alrededor de 2.000 alcaldes y concejales vascos que serían encausados por abandono de funciones. El 9 cae abatido a balazos en San Sebastián el falangista Manuel Carrión, crimen que es contestado, al día siguiente, con el asesinato del ex director general de Seguridad, Manuel Andrés, también en una vía pública donostiarra. La entrada de la CEDA en el poder (4 de octubre) da la señal de encendido a una nueva oleada de agitación; UGT declara la huelga general que es secundada por los comunistas y las bases de ELA.

En ésta, que dura hasta el día 12, van a registrarse sucesos sangrientos en Eibar, Hernani, Pasajes y Mondragón, población esta última en la que es asesinado el tradicionalista Marcelino Oreja Elósegui. Diversos comités antifascistas son creados a través de la geografía guipuzcoana mientras en Asturias se alzan los mineros y Companys proclama el Estat Catalá. Fracasado el movimiento, el Estado de Alarma se prolongará varios meses (11 de octubre de 1935); cientos de dirigentes y militantes son encarcelados mientras las fuerzas de la derecha antiparlamentaria preparan, ahora abiertamente, un levantamiento que, en muchos detalles, viene gestándose desde la misma proclamación de la República. La derecha local guipuzcoana se reagrupa en torno al "Diario Vasco" fundado en noviembre de 1934. El falangismo cobra forma, incluso en el País Vasco (veáse Falange). La disolución de las Cortes del 7 de enero y la convocatoria a elecciones del 16 de febrero no aclara el panorama guipuzcoano ya que ninguno de los tres bloques que se presenta obtiene el número de votos que la ley prescribe aunque gane el Frente Contrarrevolucionario. Pese a la presión vaticana, el PNV marcha solo.


Elecciones generales del 16 de febrero de 1936 (1.ª vuelta)
Ref. "El Pensamiento Vasco", febrero 1936.
CandidatosPartidosVotos
Juan Pablo Lojendio IrureFrente contrarrev.45.153
Manuel Irujo y OlloPNV45.088
Ricardo Oreja ElóseguiFrente contrarrev.45.846
Antonio Paguaga PaguagaFrente contrarrev.44.711
José Múgica MúgicaFrente contrarrev.44.549
Mariano Ansó ZunzarrenFrente popular41.193
Luis Apraiz de BetolazaFrente popular40.947
Miguel Amilibia MachimbarreneaFrente popular40.738
Jesús Larrañaga ChurrucaFrente popular39.818
Telesforo Monzón OlasoPNV39.279
Juan Antonio Irazusta MuñoaPNV39.114
Rafael Picavea LeguíaPNV (estatut. indep.)38.851
José M.ª Lasarte AranaPNV38.068

En la segunda vuelta y tras la retirada de las derechas, el PNV ocupa cuatro escaños:

Elecciones generales de marzo de 1936 (2.ª vuelta)
Ref. "El Pueblo Vasco", marzo 1936.
Votantes:108.411
Sufagr. anulados:149
Votos en blanco:52
CandidatosPartidosVotos
Elegidos
LasartePNV63.150
PicaveaPNV62.613
IrujoPNV62.500
IrazustaPNV62.434
AnsóFrente popular42.228
AmilibiaFrente popular41.833
Restantes
ApraizFrente popular40.649
LarrañagaFrente popular39.805
Retirados de la elección:
OrejaFrente contrarrev.1.117
PaguagaFrente contrarrev.1.113
LojendioFrente contrarrev.639
MúgicaFrente contrarrev.600
MonzónPNV145

En esta nueva fase, Indalecio Prieto inicia un abierto acercamiento hacia el nacionalismo. En abril se constituye la Comisión de Estatutos vasco y gallego y en mayo se crea una ponencia compuesta por Aguirre, Viguri y Amilibia para el examen del texto. El 6 de julio éste se halla ya en manos del Consejo de Ministros, mientras el levantamiento militar ultima en la sombra los preparativos finales.

  • 1936: Sublevación militar, primeros meses
  • · Sublevación militar (17 y 18 julio)

    El día 17 de julio de 1936 corrieron rumores por Gipuzkoa de una sublevación militar. A D. Manuel de Irujo, diputado a Cortes, que se hallaba casualmente en Tolosa, le dieron la noticia unos ferroviarios. Los militares se habían sublevado en Africa. Inmediatamente se personó en el Gobierno Civil de San Sebastián requiriendo del gobernador qué se sabía al respecto. Este le dio una versión oficial según la cual nada había que temer por tratarse de un movimiento muy localizado que seria reducido inmediatamente. Al día siguiente, 18 de julio, la radio leyó repetidas veces una alocución de la minoría parlamentaria vasca en favor de la República. Esto hizo que la guarnición de los cuarteles de Loiola demorara la declaración del estado de guerra. Inmediatamente fueron desfilando por el Gobierno Civil los socialistas, republicanos, comunistas, CNT, UGT y STV haciendo otro llamamiento el Comité del Frente Popular. Militantes de CNT y comunistas se apoderaron inmediatamente de la calle surgiendo controles y banderas rojinegras por todas partes. Grupos de gallegos fugitivos, llegados al puerto de Pasajes, complicaban más la situación.

    Comenzaron los primeros asesinatos seguidos de la protesta más enérgica de las autoridades. Pasan la frontera Gil Robles y otros derechistas. Entre los militares juega un papel importante el coronel Carrasco Amilibia, comandante militar, indeciso y a la espera, como el resto del cuartel de Loiola: 400 artilleros y 280 ingenieros. El pueblo se va armando como puede. Se cuenta con la Guardia Civil (capitán Bengoa), unos 120 guardias de Asalto y 700 carabineros, más los miqueletes. El comandante donostiarra Pérez Garmendia, de paso por San Sebastián para Asturias, se queda, a requerimiento de Irujo, para organizar las milicias. Entretanto Bustinduy, jefe de los requetés guipuzcoanos, se presenta en Loiola ofreciendo al teniente coronel Vallespín el concurso de 2.000 requetés. Los guardias civiles niegan su ayuda al comandante militar, reiterando su adhesión a la República. El pueblo asedia los cuarteles para impedir la salida de los militares hacia San Sebastián, pero éstos esperan que llegue una columna de socorro procedente de Pamplona. Al anochecer del 18 hubo algunas alteraciones del orden y el domingo 19 saqueo de tiendas y otros atentados.

    · Carrasco incomunicado (19 y 20 julio)

    El ministro Alvarez del Vayo llega a San Sebastián para hacerse cargo de la situación y tomar las medidas pertinentes. Se entrevista con el coronel Carrasco que ya se hallaba incomunicado en la Comandancia Militar. Mientras tanto, llegaba a los cuarteles de Loiola el general Muslera enviado por el general Mola jefe de la sublevación en el norte. Se desconfía de él tanto por parte de los rebeldes como por la de los republicanos. Unos y otros se mueven febrilmente, los milicianos preparando barricadas en Amara y el comandante Pérez Garmendia preparando la defensa de Irún y una columna expedicionaria que vAia sobre Vitoria. La situación es muy confusa.

    · Invasión desde Pamplona (20 julio)

    La rebelión militar dio lugar a que el Estado español quedara dividido en dos zonas, la republicana y la afecta a la rebelión. La zona norte, republicana, comprendía a Gipuzkoa, Bizkaia, Santander y Asturias, excepto el islote de Oviedo. Álava y Navarra, desde el primer momento, quedaron en poder de los carlistas y los militares. En Navarra comenzó inmediatamente la movilización de fuerzas armadas, requetés principalmente, a las órdenes del general Mola. Pronto los carlistas y falangistas navarros salieron hacia Madrid y Zaragoza y otro núcleo hacia Gipuzkoa con intención de cortar urgentemente las comunicaciones con Francia y auxiliar a los militares sublevados en el cuartel de Loiola, en las cercanías de San Sebastián. En días sucesivos tres grupos formados por requetés, falangistas, soldados y guardias avanzarían en otras tantas direcciones, una por Belate, hacia el río Oiartzun y la villa de su nombre, la segunda por Azpiroz y Berastegi, hacia Tolosa, y la tercera por Etxegarate y cercanías, hacia Beasáin y Ordizia. La cuenca del Bidasoa se halla en situación indecisa ya que los carabineros de Bera y Lesaka y los obreros de las fundiciones se suman a los milicianos de Irún. Estos a su vuelta a Gipuzkoa vuelan el puente de Endarlaza para que la columna de Beorlegui que viene de Pamplona no pueda seguir adelante hacia Irún con objeto de cerrar la frontera. Este contratiempo obliga a Beorlegui a cambiar de rumbo con vistas a rodear las Peñas de Aia, ocupar Oiartzun y poder avanzar hacia su primer objetivo.

    · Expedición a Vitoria (21 julio)

    La misión encomendada al comandante Pérez Garmendia fue la de formar una columna militar para dirigirse a Vitoria, ocuparla y hacerse con las armas allí existentes (unos 20.000 fusiles). A sus órdenes se puso el capitán de intendencia Cándido Saseta, afecto a los nacionalistas vascos. Irujo arrancó al coronel Carrasco una orden para que Vallespín entregara a la columna expedicionaria una batería de artillería y una compañía de ingenieros, que deberían unirse a ella en Lasarte. La columna, compuesta por unos sesenta camiones, desfiló por delante del Gobierno Civil (21 de julio). Ante la tardanza en unírsele la artillería del cuartel de Loiola, Pérez Garmendia dispuso que la expedición continuara su camino tomando la ruta de Tolosa y Mondragón, donde se le incorporarían las fuerzas salidas de Eibar completándose un total de 5.000 hombres. Cuando la columna alcanzaba quizá Beasáin se supo en San Sebastián que Vallespín se negaba a entregar tanto la batería de artillería como la compañía de ingenieros. Era la rebelión. En vista de ello se dio orden telefónica a Mondragón para que se detuviera la columna en dicha villa y se dirigiera y concentrara en Eibar. Era preciso volver a San Sebastián y tomar, como primera medida, los cuarteles de Loiola. El Gobernador y su séquito emprendieron viaje a Eibar y con ellos Irujo, el coronel Bengoa, el comandante García Ezcurra (ambos de la Guardia Civil) y un diputado a Cortes. Una vez concentrada la columna emprende la marcha hacia San Sebastián.

    · Rebelión de Loiola (21 de julio)

    Ante el abandono del Gobierno Civil, el coronel Carrasco reúne sus disponibilidades militares en el Hotel María Cristina y exige, a las 11,30 de la mañana, que Unión Radio transmita la declaración del estado de guerra. Unión Radio lo hace terminando con la Marcha Real. Un grupo de milicianos se apodera de la emisora y dice que todo había sido obra de fascistas. Carrasco toma las medidas para ocupar la ciudad y se presenta en los cuarteles de Loiola. A las once de la noche comenzaban a salir las tropas de los cuarteles para ocupar la capital. Fueron acogidas en Amara Viejo por grupos de milicianos que disparaban desde las barricadas, portales, ventanas y tejados.

    · La columna de Eibar entra en San Sebastián (21 y 22 julio)

    Las fuerzas de Eibar salen en la madrugada todavía del 21 de julio y recogen en su trayecto a las de Mondragón iniciando el recorrido por Zumárraga y Beasain hacia Tolosa, camino de San Sebastián. Llegan a la capital en la madrugada del 22 un total de unos 4.000 hombres más algunos llegados de Bilbao. Las primeras escaramuzas y acciones tienen lugar en la zona de Aldapeta, Easo, Urbieta Larramendi y comienzo de Amara. También intervino la artillería desde Loiola. De pronto, y de modo episódico, apareció un carro blindado rebelde dejando su paso sembrado de balas y muerte. La lucha fue arrinconando a los rebeldes hasta obligarles a retirarse al Gran Casino, Comandancia Militar y Hotel María Cristina.

    · Asalto del Casino y del Hotel María Cristina (22 julio)

    Era todavía el 22 de julio. Los acontecimientos se precipitaban. La operación del asalto fue encomendada al segundo jefe García Ezcurra, quien al frente de 35 guardias y algunos paisanos se lanzó al ataque de las verjas que defendía el edificio. Los milicianos hacían fuego desde las bocacalles de la Alameda (Boulevard). El asalto duró quince minutos. Franqueadas las verjas y muerto el individuo que manejaba una ametralladora, se introdujeron los atacantes por las ventanas entablándose la lucha en el interior, hasta la rendición. Igualmente se rindió la contigua Comandancia militar, y el Hotel de María Cristina después de abierta una brecha a cañonazos, distinguiéndose heroicamente el comandante García Ezcurra. Los milicianos disponían ahora de 280 fusiles procedentes del Gran Casino y del Hotel además de las fuerzas armadas venidas de Eibar. No obstante, la diferencia de armamento, miliciano y militar, era notable. En Loiola había 1.700 fusiles, 38 cañones y dos secciones de ametralladoras además de la munición correspondiente. El asedio a los cuarteles se imponía.

    · Caída de Oiartzun (23 al 27 de julio)

    Procedente de Endarlaza, la columna Beorlegui se abría paso por el puerto de Aritxulegi, pero Oiartzun se hallaba defendido por las milicias gubernamentales al mando de Pérez Garmendia. Las fuerzas de Beorlegui entraron el día 23 en el barrio de Alzibar en las afueras de la villa. Su situación, lejos de la retaguardia, era ciertamente difícil. Resistieron hasta el día 27 en que llegaron las columnas del coronel Ortiz de Zárate y una unidad de 500 hombres al mando del capitán Díaz Doñabeitia. Ante tal cúmulo de fuerzas, Pérez Garmendia se vio obligado a retirarse de Oiartzun dejando paso libre a los militares. Entraron y ocuparon la villa el día 27. Al día siguiente penetraban en el barrio de Ugaldetxo, en un intento de llegar a los cuarteles de Loiola. Era ya tarde. El comandante Pérez Garmendia cayó herido y fue hecho prisionero el día 28 en una emboscada preparada al efecto. Murió luego en Pamplona. Las detenciones en Oiartzun llegaron a 260 en los meses siguientes, de los cuales entre 18 y 20 fueron fusilados impunemente.

    · Pérdida de Beasáin (27 julio)

    Para la toma de Alsasua-Beasain parte, el 19 de julio mismo desde Estella, una columna rebelde al mando del coronel Cayuela. Alsasua es ocupada el día 20, y el mismo día se hallan los nacionales en las proximidades de Idiazabal (Gipuzkoa). Cayuela, mientras tanto, reforzado por los 400 voluntarios del comandante Albizu que iba por Cegama y por 300 requetés del comandante Malcampo que había de atravesar Lazcano, marcha sobre la importante villa fabril de Beasáin. El 23 toman los rebeldes Cegama; y el 25, Segura y Ataun. El 26, Cayuela ocupa Olaberria. El 27, las tres columnas de Cayuela, Albizu y Malcampo llegan a las primeras casas de Beasain. La resistencia en la estación de esta villa se debió principalmente a la Guardia Civil que, encabezada por el capitán Beñarán, había acudido desde Eibar junto con algunos paisanos. El combate se prolongó bastantes horas. Malcampo cae herido. Acude Solchaga desde Pamplona que dirige las operaciones desde que Mola se ausentara por su viaje a Burgos. Beñarán cae prisionero y es fusilado con 32 personas más en represalía por la resistencia. El 28 es enviado el comandante Alegría para que se haga cargo de la columna que ha ocupado Beasáin y el comandante Moriones, con 110 falangistas, para tomar a su cargo la comandancia militar de la villa.

    · Rendición de los cuarteles de Loiola (28 de julio)

    Los cuarteles de Loiola continúan sujetos al asedio de los milicianos y fuerzas leales. Escaseaban en los mismos el agua, la comida y las medicinas. El 25 de julio un avión dejó caer alguna bomba sobre ellos causando bajas y destrozos. Irujo -desde San Sebastián- inició conversaciones telefónicas con el teniente coronel Vallespín. Una explosión cortó el teléfono. Entonces el jefe rebelde envió una áspera carta a los diputados exigiendo una peligrosa entrevista delante de los cuarteles. Se le dio la conformidad y se apresuraron los preparativos. No quedaba a los asediantes ni una caja de munición. Era preciso prolongar el alto el fuego por veinticuatro horas por lo menos. A la entrevista iban Irujo, Picabea, Lasarte, Irazusta y Amilibia. A poca distancia, en Oiartzun, se hallaban ya los requetés de Navarra. Costó trabajo ponerse de acuerdo con el comité del Frente Popular y miembros de las Juventudes Libertarias. Se envió a Vallespin una nota invitándole a salir a mitad de camino del cuartel y de donde se hallaban los diputados. No aceptó el lugar señalado por hallarse bajo el fuego del asilo donde se hallaban los milicianos y oculto a los cuarteles.

    Designó otro lugar al alcance del fuego de los mismos. La entrevista era peligrosa pero se aceptó con la condición de que se enarbolaran banderas blancas en los cuarteles. Frente a éstos, después de atravesar el puente, esperaban Carrasco, Vallespín y Erce. La situación era comprometida para los diputados. Allí fueron y se reunieron. La entrevista fue breve, Amilibia les pidió la rendición incondicional. Contestó Vallespín: "el ratón impone condiciones al gato". De todos modos, finalmente, se acordó y se dejó para el día siguiente el formular una propuesta definitiva. Se supo que los soldados se negaban a hacer fuego contra los milicianos. Continuaban las deserciones. Al día siguiente se reunían Amilibia, Lasarte e Irujo con el comandante Erce que traía una carta de Vallespín con las condiciones de rendición, pero él había desaparecido durante la noche de los cuarteles no se sabia si hacia Oiartzun, donde se hallaban las tropas de requetés de Beorlegui, o hacia Navarra. Era urgente la rendición de los cuarteles. Se acordó que a las nueve de la mañana seria la toma de posesión del material. Se dejó una guardia de miqueletes custodiando el puente y varios camiones blindados para impedir un asalto al cuartel por parte de los milicianos. Los diputados se trasladaron a la Diputación y volvieron con Larrañaga, Tacho Amilibia, Leizaola, secretario de la Diputación, el comandante García Larrea e Irujo más otras personas. Recibidos en uno de los cuartos de banderas -como dice Irujo- por los jefes, se tomó posesión de los cuarteles en nombre del Gobierno.

    Amilibia y Larrañaga dieron las órdenes oportunas para hacerse cargo del armamento. Leizaola se quedó para levantar un inventario de municiones, víveres y demás efectos. Los jefes y oficiales rendidos fueron introducidos en camiones excepto Carrasco que tomó asiento en el coche que abría la marcha. La caravana se dirigió a la Diputación Foral donde se había concentrado un inmenso gentío hostil a los militares rendidos. Hubo muchas dificultades para la salida de los camiones y coches. El comunista Jesús Larrañaga salió al balcón principal para prometer al pueblo que los Tribunales harían justicia. Entretanto corrían estas peripecias los prisioneros, los de la CNT, conocedores de todo lo tratado por haber tomado parte en las conversaciones de rendición, horadaban los muros traseros de los cuarteles y se apoderaban de todo el material de guerra, fusiles, ametralladoras, armas cortas, morteros y municiones. Unicamente dejaron la artillería. Gipuzkoa quedó a merced de la organización más extremista.

    • 1936: Evolución

    · Asalto a la cárcel de Ondarreta (29 de Julio)

    Los prisioneros no estaban seguros en la Diputación; se palpaba la necesidad de tomar una determinación. Como dice Amilibia, "a León Carrasco lo guardamos en la Diputación. A los demás los llevamos a la cárcel de Ondarreta". Entonces los milicianos asaltaron la cárcel de Ondarreta y mataron a casi todos los oficiales rendidos. Acto seguido los milicianos llegaban a la Diputación en busca de Carrasco. Cuenta Irujo cómo salvó momentáneamente la vida del coronel cuando se encontró que cuatro milicianos se lo llevaban de la Diputación y cómo hubo de soportar un momento sobre el vientre los cañones amenazadores de una ametralladora manejada por un conocido miliciano. Sin embargo se lo llevaron posteriormente a la cárcel a la que no llegó ya que le pegaron un tiro en el camino. Amilibia dice a este respecto que "los milicianos, exasperados por las bajas, los cañoneos del "España" y del "Cervera" y los espeluznantes relatos que llegaban de Navarra, asaltaron de noche la cárcel de Ondarreta y fusilaron a los oficiales sublevados". Disculpa, en cierto modo, pero disculpa inaceptable al fin.

    · Las Juntas de Defensa (29 de Julio)

    Ante la posición del gobernador Artola Goicoechea, desbordado por los acontecimientos, ocurrieron dos hechos de suma importancia: la creación de una Junta de Defensa y la sustitución del gobernador por el comunista Antonio Ortega, un suboficial de carabineros de la zona de Irun que se había distinguido en los primeros días de la contienda en aquel sector. La Junta de Defensa debía dirigir la organización militar y económica, primero de San Sebastián y luego de Gipuzkoa; pero habían surgido otras Juntas de Defensa como la de Irun, de vida efímera, y las de Azpeitia y Eibar. En ese momento crucial había llegado también de Madrid un enviado del Ministro de la Guerra, D. Antonio San Juan, teniente coronel de Caballería, para dirigir las operaciones militares con asistencia de D. Alberto Montaud, comandante de ingenieros militares. La Junta de Defensa de Gipuzkoa se constituyó el día 29 de julio después de la rendición de los cuarteles de Loiola. Estuvo integrada de esta forma:

    • Presidente: Miguel de Amilibia, diputado a Cortes, socialista.
    • Gobernación: Telesforo de Monzón, delegado del Partido Nacionalista Vasco.
    • Guerra: Jesús de Larrañaga, delegado del Partido Comunista.
    • Finanzas: José Imaz, delegado de Acción Nacionalista Vasca.
    • Comunicaciones, informaciones y propaganda: Miguel González Inestal, delegado de CNT.
    • Transportes: José Aguado, delegado de Izquierda Republicana.
    • Abastecimientos: Sergio Echeverría, delegado del Partido Socialista.
    • Sanidad: Julio Rodríguez Mena.

    Monzón, responsable del orden público, dimitió cuando los de CNT fusilaron en el Paseo Nuevo de San Sebastián a 12 presos sacados de la cárcel de Tolosa. Cada uno de estos comisarios constituyó una comisaría propia. En realidad la autoridad de la Junta de Defensa se ejerció entre el Oria, por la izquierda, y la frontera francesa, por la derecha. La Junta de Defensa de Eibar actuó en los pueblos de la cuenca del Deba, los puertos de Zumaia y Mutriku, Elgóibar y Málzaga hasta Zumárraga y Mondragón. La Junta de Defensa de Azpeitia, con sede en el Santuario de Loiola lindando con la de San Sebastián en el río Oria, contaba con los puestos de Zarautz, Getaria y Deba. Estaba formada por nacionalistas vascos.

    · Eusko Gudarostea

    La primera reunión de gudaris había tenido lugar ya en los primeros días de la guerra en los locales del Círculo Integrista de San Sebastián donde se editaba el periódico "La Constancia". Formaron el grupo miembros de Eusko Gaztedi de San Sebastián alrededor de Enbil. La Comandancia de Azpeitia se creó para preparación de las milicias vascas nacionalistas con el concurso del Partido Nacionalista Vasco, Juventud Sabiniana, Acción Nacionalista Vasca, Solidaridad de Trabajadores Vascos y Asociación de Labradores Vascos-Eusko Langilleen Alkartasuna. Su Junta Gestora con sede en el Santuario de Loiola quedó constituida por Manuel de Irujo y José María de Lasarte, sustituyendo poco después a Irujo, Miguel José Garmendia. Se nombró jefe militar de la Comandancia de Azpeitia al capitán Cándido Saseta, hombre de gran valor personal y de mucha serenidad. Los gudaris, con poco armamento, y al mando de Saseta, entorpecieron el avande del enemigo hacia el mar en la línea Orio, Andoain, Tolosa, Beasain y Ormaiztegi. Ver Gudari, Ejercito

    · Preparativos rebeldes contra Irun (29 julio al 11 agosto)

    El día 29 de julio se unía a las fuerzas de Beorlegui el Tercio de Requetés de Montejurra, al mando del comandante García-Valiño. Las comunicaciones con la retaguardia seguían siendo difíciles. La artillería de los cuarteles de Loiola empezó a utilizarse para batirlas. Las fuerzas gubernamentales se hallaban, por su parte, muy escasas de munición de fusil, lo que les imposibilitaba toda acción ofensiva. Mientras tanto, las de Oiartzun se preparaban para atacar de flanco la línea Peñas de Aia-Erlaitz-Pagogaia, en busca de una posición mejor para el ataque sobre Irun. Al amanecer del día 11 de agosto, en ataque combinado, las columnas de Los Arcos y del comandante Galvis, éste procedente de Lesaca (Navarra), se apoderaban de Pikoketa. Ese mismo día tomaban la posición de Gorostiaga y del 11 al 14, las Peñas de Aia. En Pikoketa fueron fusilados 4 carabineros y 9 jóvenes militantes de ambos sexos. Siendo enterrados in situ.

    · Ocupan Tolosa (11 de agosto)

    Su ocupación se llevó a cabo por el avance combinado de las columnas procedentes de Navarra que habían penetrado por el puerto de Etxegarate, conquistando Beasain, y las procedentes del puerto de Azpíroz. Estas últimas, bajo el mando conjunto del teniente coronel Latorre, se habían hecho, para el día 26 de julio, con las localidades de Berastegi, Belaunza -abandonada luego-, Lizarra, Leaburu y el monte Arroizpe, estabilizándose el frente. Desde los arrabales de San Sebastián hasta Zumárraga, pasando por Tolosa, defendieron una línea de más de 40 km. los nacionalistas vascos, unidos a milicianos, leales, miqueletes y guardia civil. Llevaron el peso de la organización José de Rezola, en Villafranca de Ordizia, y Doroteo de Ziaurriz, en Tolosa. La columna nacional del teniente coronel Cayuela, por su parte, ocupaba el 1 de agosto Villafranca de Ordizia y el 5, Gaínza. Un avance combinado de las fuerzas de Cayuela y Latorre les permitía apoderarse el día 7 de la línea monte Aldaba-Alegría-Alzo quedando Tolosa desbordada por ambos flancos para el día 9. La resistencia de la villa fue tenaz hasta el 10 de agosto, en que, amparados por la oscuridad, se retiraron los defensores entrando los nacionales en Tolosa en la mañana del día 11 de agosto. En Tolosa se reorganizaron las tropas invasoras emprendiendo el día 16 el avance hacia Andoain bajo el mando del coronel Iruretagoyena. El 16, Cayuela avanza sobre Aduna y Soravilla mientras Latorre se sitúa en las alturas que dominan por el Este a Andoáin, que abandonan los milicianos en la noche del 16 al 17, cayendo inmediatamente en poder del invasor. El 18 muere Mikel de Alberdi en el frente, Presidente de los Mendigoizales de Gipuzkoa.

    · Avance rebelde hacia Irun (15 de agosto)

    Los fuertes de Erlaitz y Pagogaiña, castigados por la aviación, caerían en durísima lucha, y con numerosas bajas por ambos lados, la madrugada del 15 de agosto. Con la toma de estas posiciones la columna Beorlegui lograba salir del valle de Oiartzun y situarse ventajosamente para intentar el ataque contra las posiciones fortificadas de Erlaiza, Zubeltzu y San Marcial que se interponían hasta Irun y la frontera. Esto permitió el ataque de flanco a las difíciles defensas naturales que se elevaban ante la frontera.

    · Caída de Irun (26 de julio-5 setiembre)

    Ya el día 26 se iniciaba el ataque a la posición de San Marcial, último baluarte de Irun. La lucha fue muy porfiada en ataques y contrataques. Ante la proximidad del peligro, el día 31 las autoridades republicanas dispusieron la evacuación al otro lado de la frontera de alrededor de 3.000 personas no aptas para la guerra. Una semana duró la cruenta lucha hasta que el 3 de setiembre caía San Marcial en poder del invasor, sentenciando la suerte de Irun. Al día siguiente caía Behobia y el puente internacional. En la madrugada del 5 de setiembre entraban los nacionales en Irun ocupando la frontera después de una lucha palmo a palmo. Los anarquistas coronaron el drama dando fuego a Irun que ardió en una gran parte. La defensa de Irun la había dirigido el teniente Ortega. El ataque lo dirigía el coronel Beorlegui, que resultó herido. La caída de Irun desmoralizó a la tropa de la Comandancia de San Sebastián.

    · Evacuación de pueblos y salvamento de suministros (6 de septiembre)

    La Junta de Defensa, reunida el día 6 de setiembre, acordó la evacuación de Renteria, Lezo, los tres Pasajes y San Sebastián. Deberían partir también hacia Bilbao todos los barcos cargados de personas, gasolina y materiales diversos. En Lezo y Pasajes solamente había almacenados en los depósitos un millón de litros de gasolina y 9 millones de litros de gasoil. Los depósitos de gasolina permanecían custodiados por gudaris. La evacuación de personas se hizo principalmente en trenes, taxis e incluso camiones. Víctor Pradera fue fusilado en Polloe. El día 9 los presos fueron llevados en barco a Bilbao.

    · Abandono de San Sebastián (11 al 13 de setiembre)

    Las fuerzas de Beorlegui inician un verdadero paseo a partir de la ocupación de Irun y ahora sobre San Sebastián. El día 6 de setiembre ocupan Hondarribia y el fuerte de Guadalupe; el 7, Gaintxurizketa, y el 8, el Jaizkibel y los altos de Landarbaso. El día 11 se apoderan de los fuertes de San Marcos y Txoritokieta. Este mismo día la Junta de Defensa de San Sebastián acuerda la evacuación de la ciudad contra el parecer de las Juntas de Defensa de Azpeitia y de Eibar. Saseta con cuatrocientos hombres entra en San Sebastián, pero -como dice Irujo- era ya tarde. "Evacuados los fuertes de San Marcos y Guadalupe -sigue- fueron ejecutados sin formación de causa 17 presos de los 200 que había sin que pudiéramos impedirlo en modo alguno". Eran conocidas personalidades rectoras de los partidos de derecha españoles. Los facciosos dominaban el puerto de Pasajes y todas las entradas de la ciudad, excepto la salida de Orio, por la cual se verificó el repliegue... Solamente quedaba en San Sebastián el Comisario de Orden Público con cien guardias para mantener el orden, evitando saqueos, incendios y atentados. Los gudaris impidieron el incendio de San Sebastián. El 60 % de los donostiarras abandonó la ciudad como pudo. El comandante gubernamental San Juan dice que "pocas horas antes, un grupo de forajidos quiso hacer una segunda edición de lo de Irun. Se intentó dar fuego al barrio de Gros. Lo impidieron los nacionalistas vascos... Los gudaris de guarnición en San Sebastián salieron por la calle de San Martín en su retirada después de resguardar el orden público. Otros gudaris lo hicieron por el puerto, donde los barcos salían, mientras los invasores -40 requetés de Artajona a la cabeza- se hallaban ya en el puente del Kursaal.

    · Retirada hacia Bilbao y pérdida de Gipuzkoa (17 al 30 de setiembre)

    Milicianos y gudaris se retiran en dirección a Bizkaia mientras los nacionales arremeten de norte a sur por medio de tres columnas, la de Iruretagoyena, la de Los Arcos y la de Alonso Vega. Tratan de avanzar, la primera por la costa hacia Cestona y Alzola, la segunda hacia Azpeitia y Zumárraga, y la tercera hacia el puerto de Arlabán por Salinas y Eskoriatza. El 17 cae Ormaiztegi después de vencer alguna resistencia. El 18 dominan ya Zumárraga, que cae al día siguiente. El 20 caen también entre otras localidades Azpeitia y Azkoitia. El 21 sucumben Zarautz y Zumaia, Elgóibar y Oñati, el puerto de Arlabán y Salinas. El 22 entran en Deba, Placencia y Bergara. Arrecia de nuevo la lucha y el avance se hace más lento y difícil. El día 23 ocupan Eskoriatza y Mendaro. El 24 alcanza el enemigo el monte Arno amenazando a Mutriku. El 25 toma Anguiozar, el 26 ocupa la importante plaza de Mondragón y el 27 Mutriku. La resistencia es cada día más dura y frecuente pero ya en la raya de Gipuzkoa con Bizkaia. Gipuzkoa está ya controlada por el poder insurrecto. Gudaris y milicianos se aprestan a resistir heroicamente en los lindes con Bizkaia.

    • 1937: Ocupación de Gipuzkoa

    · Frente Intxorta-Elgeta-Eibar (1 de octubre al 26 de abril de 1937)

    La línea defensiva Intxorta-Elgeta-Eibar se estabilizó y se sostuvo, con tenacidad, hasta el 26 de abril del año siguiente. Entraban en acción los batallones de gudaris del nuevo Gobierno Vasco. Los rebeldes, unos 40.000 hombres, constituían un mosaico de españoles, marroquíes, italianos y legionarios protegido por 140 aviones de bombardeo alemanes de la Legión Cóndor. El batallón de gudaris "Martiartu", a las órdenes del comandante Pablo Beldarráin, sostuvo la defensa de la línea Intxorta-Elgeta, y otro batallón, también de gudaris, el "Kirikiño", las posiciones entre Basalgo y Elgeta. Beldarráin reorganizó el sistema de defensas de arriba a abajo según su propia estrategia. Ahora las trincheras se cubrían unas a otras, entrelazadas y en sesgo. Además se hallaban disimuladas hábilmente bajo el césped y camuflaje adecuado. Se trataba de evitar la eficacia de los bombardeos aéreos. Además cerró con minas todos los pasos por los que se podían mover los tanques.

    El 20 de abril se inició la ofensiva enemiga. 24 bombardeos atacaron Elgeta. Todos los amagos de la IV Brigada de Navarra fueron rechazados con fuertes pérdidas. Los días 21 y 22 se renovaron los bombardeos impunemente. El 23, nuevo ataque, y nuevo rechazo. La heroica y eficaz resistencia de los gudaris resultó inútil porque dos batallones de milicianos de la CNT abandonaron el frente de Udala dejando paso libre hacia Elorrio en forma envolvente. Elorrio ocupado, caían también en poder enemigo Intxorta y Elgeta. Fue una resistencia contra fuerzas inmensamente superiores y dotadas de gran número de bombarderos y mercenarios. Roto el frente la suerte de Eibar estaba echada. El 24 un bombardeo causó 70 muertos y numerosos heridos. El día 25 el nuevo bombardeo de Eibar fue con bombas incendiarias. El 26 de abril entró el enemigo en Eibar finalizando así la campaña de Gipuzkoa. En una de las calles de la villa se encontró los cadáveres de 200 gudaris.

    · Gipuzkoa ocupada

    Desde setiembre de 1936 una cruel represión, incomparablemente más dura que la ejercitada durante el dominio "rojo", se abate sobre Gipuzkoa en gran parte abandonada por gentes que huyen a Vizcaya. La cárcel de Ondarreta reúne el mayor contingente de presos que durante la noche son objeto de temibles "sacas", la mayor parte de las cuales desembocan en Oiartzun, Hernani u otro lugar cercano, tal como Galarreta, entre Hernani y San Sebastián. En Hernani, el cementerio, contra cuyas tapias se fusila a sacerdotes tales como Celestino Onaindía, P. Adarraga, J. de Ariztimuño y otros, a políticos célebres como Carrasco Formigueira o a simples lugareños, cuenta con varias fosas comunes en las que yacen alrededor de 200 muertos anónimos de esta época. Aquellos guipuzcoanos en edad militar que habían permanecido en territorio guipuzcoano creyendo que no tenían nada que temer, son obligados a alistarse en Falange o en el Requeté y enviados al frente.

    De voluntarios -15.000- de este tipo se nutrieron los tercios de Oriamendi, Zumalacárregui, San Ignacio, San Miguel y San Marcial. En la retaguardia el orden nuevo se organiza alrededor de los puestos de mando y de las emisoras y periódicos incautados de los que salen "La Voz de España" y "Unidad". Las mujeres son también objeto de presión afeitándoseles la cabeza cuando no pierden la vida. Desde la radio las homilías del P. Errandonea instan a los vencidos a arrepentirse mientras las escuelas se militarizan. El nuevo alcalde de San Sebastián, José Múgica, es destituido y desterrado por salir al paso de tanto atropello siendo sustituido por José M.ª Angulo (3 febrero 1937). Tal vez pocas cosas puedan resultar tan elocuentes como las listas de funcionarios purgados en el "Boletín Oficial de Gipuzkoa". El 23 de junio de 1937, tras la caída de Vizcaya, ambas provincias son declaradas "traidoras" y privadas del Concierto Económico.

(1937-1975). La historiografía de este periodo, tan parco en vida no oficial, no sólo es difícil por la escasez de las fuentes fidedignas debida a la represión y a la censura sino también al estado disperso aún de la literatura clandestina que puede cimentar gran parte de esta reconstrucción del pasado. Los archivos de los partidos entonces operantes se hallan aún cerrados cuando no desaparecidos. La prensa, como puede suponerse, apenas deja filtrar noticias contradictorias con el orden reinante. Las panfletotecas, en especial la del Centro de Documentación Contemporánea de Eusko-Ikaskuntza, se hallan aún en periodo de clasificación, rotulación y ordenamiento. Por ello cualquier intento de periodificación y documentación resulta arriesgado y corre el peligro de ser efímero. Sólo cabe en nuestro caso indicar los grandes temas a investigar que serían, poco más o menos, y por orden cronológico:

  • Resistencia vasca en especial la fronteriza en contacto con la aliada.
  • La guerrilla (maquis).
  • Constitución del bloque franquista guipuzcoano.
  • Las tentativas de huelga del año 1945 en Bilbao y San Sebastián.
  • La huelga de 1947.
  • La huelga de 1951.
  • El renacimiento de una cultura como instrumento de supervivencia.
  • El relevo generacional de 1960.
  • El clero de Gipuzkoa, etc.
  • La reanimación de la vida política guipuzcoana a partir de la década de los 60 se traduce, asimismo, por cierta proliferación de pequeñas publicaciones -toleradas o clandestinas- que proporcionan una mayor información al historiador, razón por la cual existe más historiografía del período posterior a 1960 que del previo, aunque separar a Gipuzkoa del resto de los territorios vascos resulta ahora artificial aunque sea a efectos metodológicos. Remitimos al lector a los artículos Exilio, Euskadi Ta Askatasuna, Estatuto y Gobierno Vasco, etc., para una información a grandes rasgos. Para terminar nos limitaremos a reproducir los resultados de las primeras confrontaciones electorales efectuadas después de la muerte del general Franco. La historia reciente de Gipuzkoa se refleja en ellas a través de un mayor índice de radicalidad que en el resto de las provincias vascas y de un mayor peso de las agrupaciones nacionalistas. No en vano Gipuzkoa fue el terruño vasco donde la oposición al franquismo adoptó perfiles más duros e ideológicamente más variados -ETA, ELA-MSE, PC, EGI-, allí donde los estados de excepción se cebaron más a fondo y donde primero ondeó masivamente la ikurriña aún no legalizada (19 de enero de 1977).

    Pese a traslucir, en parte, este mayor radicalismo, las primeras votaciones acusan aún la fidelidad y el peso electoral prebélico. El referéndum constitucional del 6 de diciembre de 1978 dio el siguiente resultado sobre un censo de 504.399 electores (abst. Est. Español: 32,23 %).

    Votos:219.067 (43,43 %).
    Si:139.946 (27,75 %).
    Blanco y nulos:13.782 (2,73 %).
    Abstención:285.288 (56,56 %).
    No:65.339 (12,95 %).
    Abstención y no:350.627 (69,51 %).

    La evolución del voto entre 1977 y 1983 fue la siguiente:

    Resumen de las elecciones del postfranquismo
    Ref. "Egin", 10 de mayo de 1983.
    Leg. = Legislativas / JG = Juntas enerales / PF = Parlamento Foral
    PV = Parlamento Vasco.
    N.º absoluto de votos
    Opción15-VI-771-III-793-IV-809-III-8028-X-828-V-83
    Leg.Leg.JG / PFPVLeg.JG / PF
    PNV102.23287.130109.906111.411125.389126.865
    Abstención143.326175.088190.726219.298109.583191.690
    PSOE92.87659.85948.13341.14899.97272.511
    HB---57.83567.83252.55974.21760.647
    EE31.29542.30035.51840.21038.15632.445
    AP-UCD27.05553.93526.75530.57331.30812.944
    Otros77.71834.00225.39725.71722.19512.847
    Censo474.502510.149504.267520.916500.820509.949
    Porcentajes
    Opción15-VI-771-III-793-IV-809-III-8028-X-828-V-83
    Leg.Leg.JG / PFPVLeg.JG / PF
    PNV21,517,121,821,42524,9
    Abstención30,234,337,842,121,937,6
    PSOE19,611,79,67,92014,2
    HB-11,313,510,114,811,9
    EE6,68,377,77,66,4
    AP-UCD5,710,65,35,86,32,5
    Otros16,46,7554,42,5
    Censo100100100100100100

    En octubre de 1979 Gipuzkoa otorgó su asentimiento a la incorporación a la Comunidad Autónoma Vasca mediante el sí de algo más de la mitad del censo electoral consultado. Sobre un censo electoral de 507.002 electores resultan:

    Votos:302.847s/c(59,73 %).
    No:12.290s/c(2,42 %)s/v(4,06 %).
    Abstención:204.155s/c(40,27 %).
    Blanco:9.018s/c(1,78 %)s/v(2,98 %).
    Sí:278.399s/c(54,91 %)s/v(91,92 %).
    Nulo:3.140s/c(0,62 %)s/v(1,04 %).

    La baja proporción de asentimientos pone, una vez más, de manifiesto el alto índice de radicalidad, en especial nacionalista, existente en Gipuzkoa, ya que preconizaron la abstención todos aquellos grupos encabezados por HB que no aprobaron la constitución de una Comunidad llamada Euskadi que sólo abarcara a tres de los seis territorios históricos vascos. Desde 1980, pues, y merced a esta votación, Gipuzkoa forma parte de la Comunidad Autónoma Vasca.

    • Obras clásicas
    • GOROSABEL, Pablo. Diccionario histórico geográfico descriptivo de los pueblos, valles, partidos alcaldías y uniones de Guipúzcoa (1862). [Cosas Memorables de Guipúzcoa, T. IV.]. Bilbao: La Gran Enciclopedia Vasca, 1972.
    • GOROSABEL, Pablo. Noticia de las cosas memorables de Guipúzcoa (1899). [Cosas Memorables de Guipúzcoa, T. I.]. Bilbao: La Gran Enciclopedia Vasca, 1967.
    • IZTUETA, Juan Ignacio de. Historia de Guipúzcoa (1847). [Cosas Memorables de Guipúzcoa, T. VII.]. Bilbao: La Gran Enciclopedia Vasca, 1975.
    • LANDÁZURI, José Joaquín de. Historia de Guipúzcoa. Madrid: Imprenta Vicente Rico, 1921.
    • MARTÍNEZ DE ISASTI, Lope. Compendio Historial de la M.N. y M.L. Provincia de Guipúzcoa (1625). [Cosas Memorables de Guipúzcoa, T. V.]. Bilbao: La Gran Enciclopedia Vasca, 1972.
    • SORALUCE Y ZUBIZARRETA, Nicolás de. Historia general de Guipúzcoa. Echévarri (Vizcaya): Amigos del Libro Vasco, 1985.
    • Obras de carácter general
    • GÓMEZ PIÑEIRO, Francisco Javier y otros. Gipuzkoa: geografía, historia y arte. Donostia-San Sebastián: Caja de Ahorros Provincial de Guipúzcoa, 1982.
    • VALVERDE, Lola. Historia de Guipúzcoa: desde los orígenes a nuestros días. Donostia-San Sebastián: Txertoa, 1984.
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    • Prehistoria
    • QUIRÓS CASTILLO, Juan Antonio; AZKARATE GARAI-OLAUN, Agustín; BOHIGAS ROLDÁN, Ramón; GARCÍA CAMINO, Iñaki; PALOMINO LÁZARO, Ángel Luis; TEJADO SAN SEBASTIÁN, José María. "Arqueología de la Alta Edad Media en el Cantábrico Oriental", en LLANOS ORTÍZ DE LANDALUZE, Armando. Medio siglo de arqueología en el Cantábrico Oriental y su Entorno. Actas del Congreso internacional. Vitoria-Gasteiz: Instituto Alavés de Arqueologia, 2009, pp. 449-500.
    • SAN JOSÉ SANTAMARTA, Sonia y PEÑALVER IRIBARREN, Xabier. "Hábitat y mundo funerario del Bronce final y la Edad del Hierro en Gipuzkoa: Problemática actual", en LLANOS ORTÍZ DE LANDALUZE, Armando. Medio siglo de arqueología en el Cantábrico Oriental y su Entorno. Actas del Congreso internacional. Vitoria-Gasteiz: Instituto Alavés de Arqueología, 2009, pp. 895-910.
    • Edad Antigua
    • EMBORUJO, Amalia; ORTIZ DE URBINA, Estibaliz; SANTOS, Juan. "Reconstrucción paleogeográfica de autrigones, caristios y várdulos". Complutum nº 2-3 (1992), pp. 449-468.
    • ESTEBAN DELGADO, Milagros. El País Vasco Atlántico en época romana. Donostia-San Sebastián: Universidad de Deusto, 1990.
    • SANTOS YANGUAS, Juan. "El poblamiento romano en el área de autrigones, caristos, várdulos y vascones. Estado actual de la investigación y perspectivas". Euskal Herriaren Historiari buruzko Biltzarra = Congreso de Historia de Euskal Herria / II Congreso Mundial Vasco (1987. Bilbao). Vol. I. De los orígenes a la cristianización. Vitoria-Gasteiz: Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco, 1988, pp. 215-234.
    • SANTOS YANGUAS, Juan. "Identificación de las ciudades antiguas de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya". Studia historica. Historia Antigua nº 6 (1988), pp. 121-130.
    • SAN VICENTE GONZÁLEZ DE ASPURU, José Ignacio. "Auxiliae autrigones, várdulos y caristios en el ejército romano", en LLANOS ORTÍZ DE LANDALUZE, Armando. Medio siglo de arqueología en el Cantábrico Oriental y su Entorno. Actas del Congreso internacional. Vitoria-Gasteiz: Instituto Alavés de Arqueología, 2009, pp. 993-1010.
    • SOLANA SÁINZ, José María. "Vardulos". Hispania antiqua nº 27 (2003), pp. 43-79.
    • URTEAGA ARTIGAS, María Mercedes. "Minería romana en Gipuzkoa". Isturitz. Cuadernos de prehistoria-arqueología nº 8 (1997), pp. 491-515.
    • URTEAGA ARTIGAS, María Mercedes; GEREÑU URCELAI, Marian; LÓPEZ COLOM, María del Mar. "El territorio guipuzcoano. Análisis de los elementos romanos". Isturitz. Cuadernos de prehistoria-arqueología nº 8 (1997), pp. 151-173.
    • URTEAGA ARTIGAS, María Mercedes y OTERO, Xabi. Erromatar garaia. Donostia-San Sebastián: Diputación Foral de Gipuzkoa, 2002
    • Edad Media
    • Colecciones de documentos
    • LEMA PUEYO, José Ángel y otros. El triunfo de las élites urbanas guipuzcoanas: nuevos textos para el estudio del gobierno de las villas y de la Provincia (1412-1539). Donostia-San Sebastián: Diputación Foral de Gipuzkoa, 2002.
    • LEMA PUEYO, José Ángel y otros. Los señores de la guerra y de la tierra: nuevos textos para el estudio de los parientes mayores guipuzcoanos (1265-1548). Donostia-San Sebastián: Diputación Foral de Gipuzkoa, 2000.
    • MARTÍNEZ DÍEZ, Gonzalo; GONZÁLEZ DÍEZ, Emiliano; MARTÍNEZ LLORENTE, Félix J. Colección de Documentos Medievales de las Villas Guipuzcoanas (1370-1397). Diputación de Guipúzcoa, 1996.
    • Obras y artículos especializados
    • ACHÓN INSAUSTI, José Ángel. A voz de concejo: Linaje y corporación urbana en la constitución de la Provincia de Guipúzcoa. Donostia-San Sebastián: Diputación de Guipúzcoa, 1995.
    • BARRENA OSORO, Elena. La formación histórica de Guipúzcoa: transformaciones en la organización social de un territorio cantábrico durante la época altomedieval. Donostia-San Sebastián: Universidad de Deusto, 1989.
    • DÍAZ DE DURANA ORTÍZ DE URBINA, José Ramón (ed.). La lucha de bandos en el País Vasco: de los Parientes Mayores a la Hidalguía Universal. Guipúzcoa, de los bandos a la Provincia (ss. XIV a XVI). Bilbao: Universidad del País Vasco, 1998.
    • DÍAZ DE DURANA ORTÍZ DE URBINA, José Ramón. La otra nobleza: escuderos e hidalgos sin nombre y sin historia. Hidalgos e hidalguía universal en el País Vasco al final de la Edad Media (1250-1525). Bilbao: Universidad del País Vasco, 2004.
    • DÍAZ DE DURANA ORTÍZ DE URBINA, José Ramón. "Las bases materiales del poder de los Parientes Mayores guipuzcoanos: los molinos. Formas de apropiación y explotación, rentas y enfrentamientos en torno a la titularidad y derechos de uso (SS. XIV a XVI)". Studia Historica. Historia medieval nº 15 (1997), pp. 41-68.
    • DÍAZ DE DURANA ORTÍZ DE URBINA, José Ramón y PIQUERO ZARAUZ, Santiago. "De la fiscalidad municipal a la sociedad: notas sobre las desigualdades económicas y contributivas en Guipúzcoa (siglos XV-XVI)", en DÍAZ DE DURANA ORTÍZ DE URBINA, José Ramón (ed.). La lucha de bandos en el País Vasco: de los Parientes Mayores a la Hidalguía Universal. Guipúzcoa, de los bandos a la Provincia (ss. XIV a XVI). Bilbao: Universidad del País Vasco, 1998, pp. 523-555.
    • DÍEZ DE SALAZAR FERNÁNDEZ, Luis Miguel. Ferrerías Guipuzcoanas: Aspectos socio-económicos, laborales y fiscales (siglos XIV-XVI). Donostia-San Sebastián: Fundación Social y Editorial Kutxa. Publicaciones del Instituto Dr. Camino de Historia Donostiarra, 1997.
    • DÍEZ DE SALAZAR FERNÁNDEZ, Luis Miguel. "Notas sobre el régimen municipal en Guipúzcoa (s. XIII-XVI)", en Acta historica et archaeologica mediaevalia nº 11-12 (1990-1991), pp. 225-258.
    • GARCÍA FERNÁNDEZ, Ernesto. "La creación de nuevos sistemas de organización política de las villas guipuzcoanas al final de la Edad Media", en DÍAZ DE DURANA ORTÍZ DE URBINA, José Ramón (ed.). La lucha de Bandos en el País Vasco: de los Parientes Mayores a la Hidalguía Universal. Guipúzcoa, de los bandos a la Provincia (ss. XIV a XVI). Bilbao: Universidad del País Vasco, 1998, pp. 365-398.
    • MARÍN PAREDES, José Antonio. ""...los servicios y los deservicios de los menores sean derechamente pesados por los mayores..". Del uso del parentesco en la Guipúzcoa del XV como criterio de estructuración comunitaria", en IMÍZCOZ BEUNZA, José María (dir.). Redes familiares y patronazgo: aproximación al entramado social del País Vasco y Navarra en el Antiguo Régimen (siglos XV - XIX). Bilbao: Universidad del País Vasco, 2001, pp. 139-160.
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    • MARÍN PAREDES, José Antonio. ""Señor de solar, patrón de Iglesia, poseedor de hombres hidalgos". La formación de las casas y los palacios de Parientes Mayores en Guipúzcoa", en IMÍZCOZ, José María (dir.). Casa, familia y Sociedad. Bilbao: Servicio editorial. Universidad del País Vasco, 2004, pp. 131-157.
    • MARTÍNEZ DÍEZ, Gonzalo. Guipúzcoa en los albores de su historia: (siglos X-XII). Donostia-San Sebastián: Diputación Provincial de Guipúzcoa, 1975.
    • TENA GARCÍA, María Soledad. La Sociedad urbana en la Guipúzcoa costera medieval 1200-1500. Donostia-San Sebastián: Fundación cultural Kutxa, 1997.
    • Edad Moderna
    • Fuentes impresas
    • DÍEZ DE SALAZAR FERNÁNDEZ, Luis Miguel y AYERBE IRIBAR, María Rosa. Juntas y Diputaciones de Gipuzkoa. Donostia-San Sebastián: Diputación Foral de Gipuzkoa, 1990.
    • Nueva recopilación de los Fueros, Privilegios, Buenos Usos y Costumbres, Leyes y órdenes de la M.N. y M.L. Provincia de Guipúzcoa (1696): reimpresa por acuerdo de la Excma. Diputación de 28 de noviembre de 1918. Donostia-San Sebastián: Imprenta de la Provincia, 1919.
    • Obras y artículos especializados
    • ALBERDI LONBIDE, Xabier. "La pesca en el litoral de Gipuzkoa durante la Edad Moderna", en Itsas Memoria. Revista de Estudios Marítimos del País Vasco nº 3 (2000). Donostia-San Sebastián: Untzi Museoa-Museo Naval, pp. 99-129.
    • ARAGÓN RUANO, Álvaro. El bosque guipuzcoano en la Edad Moderna: aprovechamiento, ordenamiento legal y conflictividad. Donostia-San Sebastián: Aranzadi Elkartea, 2001.
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    • CARRIÓN ARREGUI, Ignacio. "Los antiguos pesos y medidas guipuzcoanos", en Vasconia. Cuadernos de Historia-Geografía n° 24 (1996). Donostia-San Sebastián: Eusko Ikaskuntza, pp. 59-79.
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    • URZAINQUI MIKELEIZ, Asunción. Comunidades de Montes en Guipúzcoa: las Parzonerías. Donostia-San Sebastián: Cuadernos Universitarios-EUTG-Mundaiz, 1990.
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