Sailkatu gabe

GEOGRAFÍA (REGIONES NATURALES)

Región de la cadena pirenaica: Auñamendi. Los doscientos kilómetros de cimas y collados que forman nuestro Pirineo, y dividen al país en dos vertientes, son de una variedad y belleza asombrosas. Para comprender su situación debemos subir a la cima del Auñamendi (Anie), a esta grandiosa atalaya que se eleva entre escombreras desoladas hasta los 2.506 m. de altitud. Una vez arriba, cerca de los límites de Bearne, Zuberoa y Navarra, pongámonos de cara a Euskalerria, frente a la escala de montañas que desde los acantilados del Cantábrico suben pujando hasta nosotros. Desde aquí podemos hacer un recuento de nuestros gigantes: la pirámide terrosa y solitaria de Arlas, la alargada mole del Añilarra que levanta su cabezota muy cerca; los también próximos Iror Erregue Maia y Budoguia; las redondeces grises, más alejadas, de Ezkaurre y al oeste, el centinela avanzado, piramidal y solitario en su categoría, el pico de Ori. Todos estos grandiosos montes de más de dos mil metros, con algunos acólitos que bajan a mil novecientos o mil ochocientos, Txamantxoia, Lakartxela, Lakora, Otsogarrigañe, Barazea, Oritxipi y otros, son los guardianes de esta extraordinaria región de Basaburia (Zuberoa) y Erronkari-Salazar (Navarra), pequeña comarca que encierra quizá los contrastes geográficos más bellos y violentos de Europa. Desde el pico de Ori, enclavado en Salazar (Navarra) y Larrau (Zuberoa), la cadena pirenaica desciende paulatinamente y ya no volverá a alcanzar los 2.000 m. dentro del País Vasco. Tras los montes Orion, Arnustegui y Orzanzurieta, el collado de Ibañeta. Después los hitos de Adi y Sayua para descender otra vez en Belate. Este collado boscoso es la puerta del Baztán. Los montes vuelven a levantar sus cabezas en Izarbill y Aizola, pero la bajan en Huizi y Azpiroz, para alzarse de nuevo en Aralar, con Irumugarrieta, Balerdi, Txindoki, Ganbo, Putxerri y Artxueta. Desde alguna de sus puntas podremos abarcar llanuras, valles y montes de toda Euskalerria. La serie de montañas cubiertas de bosques y praderas, coronadas de altivas peñas, culminan -ya en Guipúzcoa- en Aitzgorri, con un maravilloso balcón sobre Zegama. Este bello y áspero cresterío se va monte abajo, se fuga como un rebaño pétreo, con trabajados vellones, hasta la campa de Urbía. Y allí txabolas, redondos y ahumados quesos, mansas ovejas, perros de mal genio, pastores de euskéricos acentos y manos duras. Y al sonido de una humilde eskila -allá arriba- contesta el de su hermana mayor, la campana de Nuestra Señora de Aránzazu en la hondonada rocosa.De Aratz a Gorbea.- Cerca de las mugas de Navarra, Guipúzcoa y Alava, pero en esta última, se eleva el puntiagudo Aratz. Este tramo, desde aquí al Gorbea, está salpicado de picos, largas sierras, collados de fina hierba, bosques de hayas y rocas que se elevan sobre el verdor. Por las sierras de Aránzazu y Elguea, contemplamos a un lado la llanada alavesa sembrada de pueblos, con el espejo de sus embalses hacia el oeste. Por el otro lado el dédalo montañoso de Guipúzcoa, el festón de plata del Cantábrico -difícil de ver- y las humaredas fabriles que suben de las hondonadas. En el collado de Arlaban nos detendremos un buen rato, pues allí el paisaje alavés es indescriptible. El inmenso azul del lago festoneado de orillas que se ven aquí verdes, más allá grises, en la lejanía aceradas y brumosas, con alguna silueta parroquial embozada en su oscura capa. Monte arriba otra vez y bordeamos el valle de Aramaiona. La divisoria de aguas pasa por Urkiola. El tejado que cubre el templo de los santos Antonios vierte sus aguas al Cantábrico y al Mediterráneo. El cresterío rocoso se dirige hacia el Gorbea, donde se eleva a más de mil quinientos metros. De sus cumbres se ve gran parte de Vizcaya y casi toda Alava, zonas de Guipúzcoa y la enrevesada geografía burgalesa-santanderina. De Gorbea seguimos por la divisoria, por la cabecera del río Bayas, descendemos las gradas de Altube hasta el puerto del mismo nombre. Rozamos Izarra y por la cabecera del valle de Arrastaria llegamos a las fuentes del Nervión. Una serie de lomas y picos nos señala el puerto de Orduña, el Txarlazo (927 m.), Iturrigorri (1.066 m.), Unguino (l.094 m.), Eskutxi (l.178 m.), para enlazar con la región de Arceniega (A) y las Encartaciones (V). La cordillera pirenaica vasca es una dilatada región natural, cuna de privilegiados valles a ambos lados de la divisoria de aguas.
Región del Zadorra. La gran red hidrográfica del Zadorra se origina en las estribaciones de Urbasa, Enzia e Iturrieta, lado sur, y la cadena divisoria guipuzcoano-alavesa, lado norte. La separación de la llanada alavesa y el valle de Burunda (N) es apenas una arruga del terreno. Puede decirse que las cuencas del Arga, en Navarra, y la del Zadorra, en Alava, se dan la mano sin ningún tropiezo. Estas dos regiones naturales, desde el puerto de Loiti (N) hasta la sierra de Arrato (A), encierran en su seno la cubeta geográfica por excelencia del País Vasco. En ella están Vitoria y Pamplona y se ha desarrollado casi toda la historia y el arte del país. Para contemplar la llanada alavesa podemos elegir la zona de Arlaban o la de Opakua o la de los montes de Vitoria. Desde cualquiera eminencia podremos vislumbrar esta serie de cuadriculas que marcan los cereales, forrajes, patatas y hortalizas. De cuando en cuando algún alcor arbolado y al norte de Vitoria los embalses del Zadorra. Desde Araya y Agurain (Salvatierra) hasta Vitoria con sus docenas de pueblos a su alrededor, muchos de ellos atrapados ya por los tentáculos renovadores de la industria. Y por todos los confines del horizontelas montañas azuladas en verano, blancas en invierno. Un rosario de nombres: Alzania, Aratz, Urkilla, Aitzgorri, Arlaban, Altube, Gorbea, Arrato, Badaya, Tuyo, montes de Vitoria, Iturrieta, Enzia y Urbasa marcan los hitos del gran óvalo del Zadorra. El bello río de Alava, después de recoger las aguas de Barrundia se zambulle en el gran pantano de Ullibarri Gamboa. Pero después surge, reanuda su curso y se va de la llanada por Trespuentes, donde recoge al Zalla con las aguas del valle de Foronda desde las estribaciones del Gorbea. Pasa las Conchas de Arganzón, recibe por el Ayuda las aguas de Treviño, tierra étnica y geográficamente alavesa englobada naturalmente en la cuenca del Zadorra. Desemboca en el Ebro cerca de Miranda. El río Zadorra es el río de Alava por antonomasia, el de su conformación física y el de su historia.
Región del Bayas. Esta región está situada entre el Gorbea, al norte, sierras de Arrato y Badaya, al este, y montes de Altube, Guibijo y Arcamo al oeste. Su cabecera, con Murguia como capital, es el valle de Zuya, tierra de maíz, forraje y ganado. Como expansión local, además de la inmensidad del Gorbea, tiene la bellísima carretera que asciende hasta el santuario de la Virgen de Oro, en una estribación de Arrato. El curso del Bayas roza Urcabustaiz y penetra en Cuartango, que es la parte central de esta región. Cuartango, con Zuazo como capital, nos presenta una zona de trigales dominada por las sierras de Badaya y Arcamo y la pirámide del monte Marinda. Por el oeste se alarga hasta la rinconada de Luna-Arriano-Archua-Guillarte y otras aldeas humildes que viven de la agricultura y el ganado, cerrada por los montes de Bayerro. Luego el valle que marca el curso del Bayas se va estrechando hasta llegar al desfiladero de Techa que termina en Subijana. Aquí un hermoso y antiguo puente une esta zona con el pasillo de Lacozmonte, con ese rosario de pueblos: Morillas, Ormijana, Escota, Artaza, Barrón, Guinea y Cárcamo. Para entrar en Ribera Alta, con Pobes como capital, el Bayas pasa entre los montes de Tuyo y la cadena de Lacozmonte. Por Hereña adelante, en idílico paseo se va por Ribera Baja hasta Rivabellosa, y desembocar en el Ebro cerca de Miranda.
La Rioja. Región del Ebro. En su sentido amplio e integral, geográfico, es la región comprendida entre las estribaciones de los montes Ibéricos al mediodía y la cordillera de Cantabria al norte, dividida en dos partes por el río Ebro. A esta zona netamente riojana, siguiendo el curso sureste del Ebro, le sigue otra navarra-riojana, con características de producción similar, la comprendida entre Logroño, Viana y Alfaro (L), a ambas márgenes del Ebro. La Zona alavesa de la Rioja (Rioja alavesa) está en la margen izquierda del Ebro y tiene como centros Laguardia y Labastida. Para contemplar esta dilatada zona alavesa salimos de Vitoria hacia el sur, atravesamos los montes de Vitoria y penetramos en Treviño hasta cortar la cuenca del Ayuda en su zona media. Ascendemos a Peñacerrada y sierra de Cantabria, hasta el puerto de Herrera. A unos metros tenemos el Mirador de la Rioja. Recostados en su balcón, podemos admirar un dilatado paisaje con la Rioja alavesa oriental a nuestros pies. Para entrar en esta tierra privilegiada, el Ebro, en una labor milenaria, ha cortado los contrafuertes de la sierra de Toloño (continuación de Cantabria) y penetrado en la Rioja por las Conchas de Haro. Hemos llegado hasta Laguardia, encaramada en su monte. Recorrer esta gran zona es deleitarse con sus interminables viñedos, cuadros de alcachofas, restos de dorados trigales, alfombras de forrajes, hileras de olivos apelotonados y vergeles de frutales.
Región del Ibaizabal. La cuenca del Ibaizabal es la región natural más extensa de Vizcaya. Su amplia cabecera es el Duranguesado con las crestas de Udala, Anboto, Alluitz, Mugarra, etc., en los confines de Guipúzcoa y Alava. La zona de Elorrio, Abadiano y valle de Atxondo va recogiendo corrientes de agua hasta el gran aporte de Mañaria que recoge toda la rinconada hasta Urkiola. Ya de Durango abajo, después de haber recibido los arroyos de la parte de Zaldibar y Bérriz, el Ibaizabal se hace grande. Luego los montes Oiz y Bizkargui, la rinconada de Arratia y otros pequeños valles, van redondeando la gran cuenca del Ibaizabal que sigue su curso por el centro de Vizcaya, Amorebieta, Galdácano, Ariz-Basauri y Bilbao. En Ariz ha recibido al Nervión que desde aquí le ha robado el nombre. En los gráficos de Bilbao antiguo puede leerse el sonoro y vizcaíno Ibaizabal en su sitio. La gran cubeta del Ibaizabal, cuna de Vizcaya, abarca las Encartaciones (excepto Somorrostro), y toda la región del Nervión, desde Basauri y Arrigorriaga hasta Llodio (A), Amurrio (A) y la llanada de Orduña (V). Esta sería la gran región del Ibaizabal completa englobando en ella la tierra de Ayala (A), geográficamente cantábrica. Los habitantes de la zona fabril bilbaína tienen como recreo su salida natural al mar y la serie de playas desde Las Arenas hasta Arminza. A su izquierda toda la zona de las Encartaciones con sus montes y valles. Siguiendo el Nervión, pueden presentarse pronto en ese gran parque alavés que es el valle de Ayala. Allí encontrarán dilatados horizontes de colinas y valles, alegres riachuelos, pequeñas aldeas y vallecitos acogedores. Pasando Amurrio, pueden llegar a la gran vega de Orduña y los pueblos del valle de Arrastaria (A). Carretera adelante podrán subir al puerto de Orduña y contemplar desde allí un amplísimo panorama.
Las rías. La cordillera norte de Vizcaya crea una serie de ríos cortos que han originado bellísimas rías, la del Artibai en Ondárroa, la del Lea en Lequeitio, la del Mundaca en Guernica y la del Butrón en Plencia. Dentro de esta zona se encuentran otras pequeñas rías o ensenadas de juguete, como las de Ea, Laga y Arminza. El recorte abrupto de esta costa nos lleva, desde el encanto de Ondárroa y Lequeitio, hasta el capricho de Laga y la plena de belleza ría de Mundaca o Guernica. Si observamos desde la punta de Anzoras el dilatado panorama, podremos distinguir la isla de Izaro, alargada, más allá de la boca. Bermeo, Mundaca, Sukarrieta, la isla de Txatxarramendi, la más pequeña de Santiandere y los verdes, azules y ocres hacia Busturia, Forua, Murueta y Guernica. Al recorrer la ría de Guernica a Bermeo, tendremos ante nosotros Ajanguiz, encaramado en la ladera, Gauteguiz de Arteaga, Cortezubi, Kanala y los montes puntiagudos San Miguel de Ereño y San Pedro de Atxarre. Bermeo nos presenta su reciedumbre marina, su gente incomparable, como la de todos estos pueblos de bravos marinos. Dejamos el ámbito de esta ría y ya estamos en Machichaco y luego en San Pelayo de Baquio. Otro trozo de costa de rara belleza con el peñón de Aketxe y el de Gaztelugatxe, la playa de Bakio, y luego, por la costa abrupta, la ensenada de Arminza. Hay que meterse tierra adentro para llegar a Gorlitz y Plencia, salvando el cabo Villano. Con la vista en esta plácida ría de Gaminitz terminamos la región de las rías.
Región del Oria. La cuenca del Oria es la región central de Guipúzcoa, la más extensa, la que cobija mayor número de pueblos. Siendo el río más importante de Guipúzcoa, su talla geográfica no alcanza a la del Ibaizabal en Vizcaya. En Guipúzcoa no hay una potente cordillera semicostera que bloquee el curso de los ríos y que origine un único gran río y una serie de cauces independientes como en Vizcaya. El Urumea, el Oria, el Urola y el Deva tienen un largo curso independiente hasta el mar. Son, con el guipuzcoano- navarro Bidasoa, como los cinco dedos de una mano extendida hasta el mar. El Oyarzun es una excepción, tiene el estilo de los pequeños ríos vizcaínos de la región de las rías. El Oria es el dedo medio de esa mano fluvial que sale del Aitzgorri, el más largo. La horquilla que se forma en Beasain con las dos ramas del Oria provenientes de Cegama y Zumárraga-Villarreal formaliza allí su curso. Desde aquí se lanza por la zona papelera adelante hacia Tolosa. A sus orillas espumosas llegan los aportes de las zonas Lizarrusti-Ataun, Aralar-Amézqueta, Azpiroz-Lizarza, Urto- Berástegui-Ibarra y Leiza-Areso-Andoain. La capital de esta zona es la histórica Tolosa, centro natural de su cuenca media. El Oria desfila ante montes cuajados de caseríos blancos y vegas repletas de fábricas. Su curso perezoso se alarga hasta Orio, arrasando con sus aguas sucias la rica zona angulera de Aguinaga. La cubeta del Oria es la más ancha de Guipúzcoa, la de horizonte más amplio. La zona del Urumea trae aguas de las fragosidades navarras de Goizueta y Artikutza. Las bajas cuencas del Oria, Urumea, Oyarzun (puerto de Pasajes) y Bidasoa sólo están separadas por ligeros obstáculos. Pueden considerarse como una expansión de la región principal del Oria. Para la expansión de esta población, además de las playas desde Orio hasta Fuenterrabía y Endaya, tiene a su disposición toda la inmensa zona navarra que la rodea de nordeste a sureste con Aralar en su parte central.
Región del Deva. La cabecera de esta región la forman las sierras de Aránzazu, Zaraya y Elguea, valles de Léniz y Aramayona (A). En San Prudencio, más abajo de Mondragón, el Deva recibe las aguas de la cubeta de Oñate colectadas por el río Aránzazu. El río Deva pasa por Vergara y Placencia, abriéndose paso entre abruptas montañas. En Málzaga se le une el Ego procedente de Eibar. El desfiladero abrupto continúa hasta Elgóibar, Alzola, Mendaro y Deva. Como podremos apreciar recorriéndola, esta región es más cerrada que la del Oria, más montañosa. Las zonas más amplias son las de Oñate, Vergara y Valle de Léniz. La más estrecha la de Placencia. La importancia de esta región está en su gran industria. El ramo de metales desde los altos hornos hasta la manufactura diversa, tejidos, etc. El valle de Léniz, con Escoriaza, Arechavaleta y Mondragón, tiene una importancia industrial casi comparable a la de Placencia, Eibar y Elgóibar, siendo Eibar la ciudad más industrial de Guipúzcoa. Oñate y Vergara nos presentan una variedad más equilibrada, con más complemento agrícola. Deva es la playa de la zona, la salida expansiva al mar. La zona rural que rodea a Arechavaleta y el poético valle de Aramayona (A) son un respiro para esta zona fabril del valle de Léniz. Esta enorme concentración humana del tramo Escoriaza- Arechavaleta-Mondragón-Vergara tiene a su disposición un escape: a unos minutos, los espacios abiertos de Alava. Oñate posee, como un inmenso parque, las bellezas de Araoz, Aránzazu y Aitzgorri. A Mondragón le queda a mano el Udala y la entrada a Vizcaya por Elorrio. Eibar y Placencia pueden traspasar Areitio por Ermua, que participa de esta zona del Deva, y recrearse con la belleza del Duranguesado. De Eibar y de Elgóibar pueden penetrar fácilmente en la zona alta de las cercanías de Marquina, en Vizcaya.
Región del Urola. La región del Urola se forma en el macizo del Aitzgorri y zona industrial de LegazpiaVillarreal-Zumárraga. Se halla entre las cuencas del Deva y del Oria. Por lo tanto, esta región es, geográficamente hablando, la más central de Guipúzcoa. El río Urola es el río de Azcoitia y Azpeitia. Este río se desliza por tramos escabrosos hasta llegar a Azcoitia. Desde aquí se va hacia Azpeitia, por la falda del Izarraitz, lamiendo el santuario de Loyola, vega adelante hasta Azpeitia. Desde estas dos villas industriosas sigue hasta Cestona y las vegas de Iraeta, Arrona, Aizarnazabal, Oikina y Bedua. Y se desliza al mar en Zumaya, su playa natural. Los pueblos fabriles de su cabecera tienen para su expansión la zona Aitzgorri- Oñate-Aránzazu. Por Zumárraga pueden alcanzar Etxegárate y la salida a los amplios horizontes navarro-alaveses. Los de la parte de Azcoitia, Azpeitia y Cestona tienen cerca la playa de Zumaya, la agradable Zona de Régil y los colosos Izarraitz y Ernio. Por la parte de Elgóibar pueden plantarse rápidamente en la ruta de Marquina y su alta montaña.
Región del Bidasoa. Esta región cantábrica tiene por cabecera los montes navarros de Alkurrunz, Otsondo, Gorramendi, Izpegui, Auza, contrafuertes de Belate y montes de Santesteban y Ezkurra. Desde Maya y Errazu, abarca toda la amplitud del Baztán, Bertizarana, el valle del río Ezkurra y las llamadas cinco villas, Santesteban, Sumbila, Lesaca, Yanci, Echalar y Vera. A esta parte fundamental hay que agregarle la baja cuenca guipuzcoano- laburdina, con Biriatu, las dos Behobias, Irún y Fuenterrabía. En la bahía de Txingudi, el Bidasoa ha llegado a puerto. Aquí, el río exhala un ancho suspiro, libre ya del agobio montaraz. Las Peñas de Aya es el sitio cabal para degustar esta pálida belleza del estuario bidasotarra. Ese destartalado espejismo de la bajamar con sus lavadas arenas y remansos perezosos. Desde allá arriba, los edificios- colmenas de Irún aparentan una fabulosa ciudad. Fuenterrabia -su parte auténtica- busca el oscuro regazo del Jaizkibel. Endaya y Behobia han dejado escapar sus casas por la otra margen, buscando el río o la playa. Biriatu se queda allá arriba, subida en su monte. Río adentro están las islas, viejas almadias ancladas: Irukanale, Galera y Santiago-aurre. Luego la ajardinada Zubernoa (Faisanes) con categoría de viejo galeón cargada de lastre. Más arriba Kaskabeltza, ya entre campos. En Endarlaza pasamos a la otra orilla. La frontera se va por los montes, se pierde entre malezas, atraviesa helechales, asciende hacia los rasos de pastoreo. Los escarpes graníticos de Aya y Larrun acosan al río, pero el Bidasoa, manso y verde, sigue su tenaz labor milenaria. Pasamos por Vera. Pronto Sumbilla despliega ante nosotros su magia impar. La torre parroquial, puntiaguda para que sea más airosa, recuerda mucho a la de Sara. Al llegar a Santesteban se recuerda haber dejado, a izquierda y derecha, a Echalar, a Lesaca, a Yanci, a Aranaz, cada uno con su pesada carga de belleza singular a cuestas. Pasamos Santesteban, de hermosas casonas, los pueblos de Bertizarana con casas tapadas de flores. Y llegamos a Oronoz-Mugaire y al Baztán. Catorce pueblos en un inmenso parque. Irurita, Arrayoz, Lecaroz, Elizondo, Garzain, Elbetea, no sabemos con cuál quedarnos. O subir a Almandoz o a Aniz, o a Berroeta. O seguir hasta Errazu, Arizcun, Maya y Azpilcueta. Por Irurita se sube al balcón del Baztán. Una vista maravillosa: el amplio valle con sus pueblos, destacándose Irurita en primer término y la aglomeración blanca de Elizondo y Elbetea en el fondo, hacia los confines de Laburdi y Baja Navarra.
Región del Arga. El conjunto de valles y cendeas, en cuyo centro se asienta Pamplona, es lo que llamamos la Cuenca de Pamplona. En tiempos no muy lejanos, cuando esta zona era euskalduna, se le conocía por el nombre de Iruñerri. Pamplona, la Iruña nativa, se asienta en una amplia meseta sobre el río Arga, en medio de un dilatado circo de montañas. Los accesos a esta zona son los puertos de Loiti, Belate, El Perdón y el curso de los ríos Arga, Ulzama, Larraun, Araquil, Elorz, etc. Los afluentes y subafluentes del Arga forman un abanico que converge en esta amplia zona central, bajando de las sierras y montes de Sayoa, Urkiaga, Erreguerena, sistema montañoso de Basaburua, Aralar, Alzania, zona norte de Urbasa y Andía, montes de Goñi, Etxauri, Perdón, Sarbil, Izko y Alaiz. Una amplia y rica cubeta que desagua por Puente la Reina y Mendigorría hacia Larraga, Berbinzana, Miranda, Falces, Peralta y Funes. Su cuenca alta, Basaburua, Ulzama y Esteribar, es maderera y ganadera. La media, cerealista, con Pamplona, emporio industrial. La baja, una privilegiada zona conservera de espárragos, alcachofas, pimientos, frutas, etc. Entre las montañas y la capital apreciamos una vasta extensión de tierras, de policromía cambiante según la estación. En primavera nos ofrece el verdor de sus campos de habas y alfalfares y las cuadrículas de trigo, cebada y avena, hasta perderse de vista. En verano, ya los verdes en retirada, la geometría del paisaje es de tonos tostados y amarillos, surcada por el trajín de las cosechadoras. En otoño, las hileras de chopos amarillos, dorados, o llamas rojas contra el dilatado horizonte, absorben la atención. En invierno, la desolación del viento que barre los labrantíos pardos. Algún rebaño de ovejas tras los rebrotes de hierba, con pastor y perro, recorre los trozos yermos entre los campos. Y se ven mejor los pueblos, distribuidos misteriosamente, subidos a pequeños alcores, en plan vigilante. Todas estas tierras, organizadas en cendeas y valles, han sido siempre la despensa de Pamplona. Cendeas de Ansoain, de Iza, de Olza, de Cizur, y de Galar. Valles de Aranguren, Egüés, Ezcabarte, Esteribar, Gulina, Juslapeña y Elorz. Esta zona central de Navarra se dilata por el este, con el valle de Ibargoiti, hasta el alto de Loiti. Por el noroeste, con el valle de Burunda y parte del Araquil, hasta enlazar con la llanada alavesa.
Región del Ega. El sistema hidrográfico que recoge el río Ega procede, la parte más importante, de una serie de valles colgados de Urbasa, Enzia, Iturrieta, montes de Vitoria, Izkiz y Lokiz. El Ega propiamente dicho se origina en tierra alavesa. Uno de los brazos nace en la sierra de Cantabria, en las cercanías de Lagrán. Recorre Bajauri y Obecuri (Treviño), Bernedo y Angostina (A). Penetra en Navarra por las estribaciones septentrionales de Cantabria-Codés y sigue su curso hasta Santa Cruz de Campezo (A). En este punto se une al otro brazo del Ega procedente de Roitegui, Musitu, Cicujano, Leorza, Maestu y Antoñana. De los montes de Azazeta ha recibido al Berrón, por Corres y Bujanda al río Izkiz, y en Antoñana al Sabando. El Ega, definitivamente formado, antes de entrar en Navarra, recibe al Biarra que recoge las aguas del valle de Arana. Esta zona de valles del norte y este -Arraya, Arana, Lana, Berrueza, Amescoas, Allin, Abárzuza, etc.- se complementa con otra amplia comarca más abierta, cuyos límites podrían marcarse con un arco, desde Armañanzas y Torres, hasta Allo, Dicastillo y Oteiza. Casi en el centro de las dos zonas se halla Estella, capital indiscutible de la región del Ega. La producción es variada. Madera, ganado, cereales y diversos productos agrícolas en el norte. Vino, aceite, hortalizas escogidas, frutas y cereales en el sur. En Estella se conjugan hoy dío lo monumental e histórico con lo moderno y progresista. La cercanía de Urbasa la dota de un inmenso parque natural veraniego. La parte meridional, también cercana, le ofrece un dilatado horizonte a las tierras cálidas de la ribera.
Región de la Ribera. Amplísima zona navarra formada por las bajas cuencas del Ega, Arga-Aragón y riberas del Ebro, cuyas principales características son sus dilatados horizontes, su fuerte sol y su luz radiante. La Ribera por antonomasia es la que tiene por centro Tudela. Aquí, las características que hemos señalado, se dan en todo su esplendor. Este concepto comarcal puede extenderse también a toda esa zona que sube Ebro arriba por Azagra, San Adrián, Lodosa, etc., que participa de las características locales de lo navarro-riojano. Generalmente, para el que baja de la montaña o de Pamplona o salta de la zona cantábrica, ribera es también la zona Tafalla-Olite. Y la misma orilla del Aragón con Santacara, Mélida y Carcastillo. Podría calificarse de sub-ribera la Zona nordeste hasta Cáseda, Sangüesa y Lumbier. Tudela, centro de la Ribera propiamente dicha, está acompañada de una constelación de pueblos importantes, sobre todo por el sur y oeste: Cortes, Buñuel, Ribaforada, Fustiñana, Cabanillas, Ablitas, Cascante, Murchante, Fitero, Cintruénigo, Corella, Castejón, Cadreita, Valtierra, Arguedas y Murillo las Limas. Este collar de ricos pueblos tiene Zonas ubérrimas de regadío y extensiones de olivo y cereales. Aquí la agricultura es en gran escala. Pero tampoco debemos olvidar la cría intensiva y extensiva de ganado, su gran industria conservera y una serie de nuevas instalaciones industriales agropecuarias y de productos diversos, totalmente ajenos a esta industria tradicional. Hacia el noroeste de Tudela están las Bardenas, región esteparia que limita al este con los partidos judiciales de Sos y Ejea (Aragón), al norte con el de Tafalla, al oeste y sur con el de Tudela. Vasta región de 35 por 25 kilómetros, unas 480.000 robadas. Utilizada milenariamente para pastos y aprovechamientos forestales, poco a poco se han ido roturando algunos trozos.
Región de los Valles Pirenaicos. Es otra región natural claramente definida. Formada por los valles Roncal, Salazar y Aezcoa, es esencialmente pirenaica o alpina, sobre todo en sus cabeceras. En la parte baja del valle de Salazar, dentro de su ámbito geográfico se encuentra el almiradio de Navascués y, como aledaños de esta región pirenaica, tenemos los valles menores de Urraul alto y bajo, Lónguida, Arce y Erro, que participan también de su clima frío. Estos tres valles principales, Roncal, Salazar y Aezcoa, han sido formados por el sistema hidrográfico de los ríos Ezka, Salazar e Irati respectivamente. Su sistema orográfico se apoya en la cabecera pirenaica común y los contrafuertes que parten de ella. El trozo pirenaico de estos valles se extiende desde la Mesa de los Tres Reyes (Iror Erregue Maia), en Isaba, hasta las proximidades de Orreaga (Roncesvalles). Zona bellísima de altivas rocas y extensas selvas de hayas, abetos, pinos y robles, con sus bonitos pueblos de puntiagudos tejados, ofrece al visitante un panorama sorprendente. Encierra en su geografía la sima de San Martín y el fenómeno kárstico de Larra (Isaba); la inmensa selva de Irati, el bellísimo pantano de Irabia (Salazar-Aezcoa) y la impresionante foz de Arbayún (almiradio de Navascués). Su fauna mayor puede convertirla en el paraíso del cazador, pues allí se crían osos pardos, sarrios, corzos y jabalies. Existe también una rica fauna de rapaces: águilas diversas, quebrantahuesos, buitres, aguiluchos, milanos, cornejas, cuervos, etc. Su economía descansa esencialmente en la madera y el ganado. Casi toda la madera de esta ríquisima zona se vende sin sufrir transformación alguna. Sólo algunas tesoneras serrerías mantienen un esbozo de industria. La fabricación de queso de oveja está en franca decadencia y la lana se vende a precios irrisorios. La llanada de Belagua, en Isaba, parece apropiada para asegurar la vida económica del pueblo, con sus complementos de Belabarze y Mintxate, pues el turismo sólo puede considerarse como una aceptable ayuda. Las siete villas ayuntamientos del valle Roncal: Burgui, Vidangoz, Roncal, Garde, Urzainqui, Isaba y Uztarroz viven, como ya hemos indicado, de la madera y el ganado. Asentadas en un paisaje delicioso, como sus hermanas de Salazar y Aezkoa, gozan de un clima ideal en verano y rudo en invierno y primavera. El valle de Salazar con sus catorce pueblos: Izalzu, Ochagavia, Ezcaroz, Jaurrieta, Oronz, Esparza, Ibilzieta, Sarriés, Güesa, Igal, Izal, Uscarrés, Iziz, Gallués y el caserío de Ripalda, presenta sobre todo en su parte alta, las mismas características que el de Roncal. El de Aezkoa, que se extiende desde Salazar a Arce, cuenta con los pueblos de Abaurrea Alta, Abaurrea Baja, Aribe, Villanueva de Aezkoa, Aria, Orbara, Orbaizeta, Garayoa y Garralda. Las características económicas, parecidas a las de los otros dos valles, con más cultivo de patata. Durante muchos años los tres valles estuvieron prácticamente incomunicados entre sí. Sus carreteras seguían la dirección de sus ríos, hacia el sur. Pero actualmente existen carreteras transversales que los unen y dos internacionales que los comunican con Zuberoa y Bearne.
Región de San Juan de Luz o del Nivelle. Es la cuenca del río Nivelle, que los naturales llaman Urdazuria, Ugarana y aun con otros nombres. Su cabecera se asienta en la parte navarra de Zugarramurdi y de Urdax. Los montes Alkurrunz, Artxuri y Otsondo proporcionan los primeros caudales al Urdazuri que luego oficialmente se llamará Nivelle. Esta cuenca tiene un afluente que pasa por las cuevas de Zugarramurdi y sale de su misterioso antro cargado de embrujos y sugerencias. Los pueblos de Ainhoa, Sara, Senpere, Ascain y San Juan de Luz, pertenecen a esta pequeña región. Por Behobia o Endaya, pasamos a San Juan de Luz -Donibane Loitzun- donde nos espera la dorada playa, su dédalo de calles, sus casas de estilo vasco que se miran, a través de la ría, con las de Ciburu. Siguiendo por la cuenca arriba llegamos a Azkain. Al lado derecho del frontón la casa del pelotari Otharre nos muestra la placa de Pierre Loti recordándonos que allí escribió "Ramuntcho". Otra representa a Otharre, con su gran boina. De Azkain nos vamos hacia Sara. Praderas y más praderas. Caseríos como palomas posadas sobre recortadas esmeraldas. La carretera se empina y entramos en Sara. Ya estamos en la plaza. Su bella iglesia, clásica iglesia de galerías, como las de Donibane Loitzun, Askain, Senpere, etc. Exteriormente tiene un aire de hermandad con la de Sumbilla. El frontón de una sola pared, con cresta graciosamente ondulada, las casas de entramados rojos, el alarde de flores, son como un distintivo de esta región amable. Pero las losas de a tonelada que cierran las heredades, clavadas concienzudamente, son la antítesis de los cierres floridos de influencia femenil francesa.
Región de Garazi o del Nive. La cuenca del Nive o Errobia debe dividirse en dos. La parte navarra hasta las fragosidades que conducen a Itxasou, en Laburdi, y desde aquí hasta Cambo, Ustaritz y Bayona. Su cabecera está principalmente en el circo de montañas que rodea Donibane Garazi (San Juan Pie de Puerto), desde la zona de Ahuzki hasta Esterenzubi e Ibañeta. Esta zona natural comprende también los valles de Baigorri y Ortzaite, el primero lindante con la Alta Navarra. La cubeta más amplia es la de Donibane Garazi con los pueblos de Arnegui, Lasa, Behorlegui, Lakarra, Monguelos, Bustintza, Ispuru, Uharte, Mendibe, Esterenzubi, Zaro, Busunaritz, etc. Región agrícola, ganadera y forestal, de tipo cantábrico-pirenaica, con bellos pueblos y caseríos dispersos. Desde el atrayente Itxasou, donde el Nive atraviesa el paso bellísimo de Roldán, este hermoso río sigue su curso por la zona de colinas de Cambo y Ustaritz. Como en la zona precedente, siguen los prados, los alcores arbolados, de menor altura, y los pueblos limpios, subidos a las laderas o extendidos en las amplias vegas. Cambo, desde su meseta, contempla el paso del río a sus pies, por entre cuadriculados verdes de maíz, forrajes y hortalizas. En Ustaritz, sin tanto desnivel, también se contempla el paso del ancho y limpio río. Su curso hasta Bayona se desliza sin dificultades, por Herauritz y Arrunza, entre heredades bien cuidaas tierras llanas. Las bajas cuencas del Nivelle (en San Juan de Luz), el Nive y el Adur (en Bayona), forman una región costera sin dificultades de orden orográfico, donde se concentra la industria del País Vasco de ultrabidasoa. Desde Bayona es fácil llegar a la región de Azparren, que puede considerarse paralela a la de Cambo-Ustaritz.
Región de Saint-Palais o del Biduze. Es también una cubeta natural cuyo eje es el río Biduze y su centro la tierra de Amikuze con Saint-Palais como capital. Su cabecera se asienta en el macizo de Arballa. Entra en ella también el país de Irisarri, el valle de Ostibarre y el de Arberoa. De toda esta hermosa tierra bajonavarra, es la cerealista por excelencia y la del ganado intensivo. Aquí ha surgido la organización cooperativa Lur Berri que anima y controla casi toda la agricultura del País Vasco de ultrapuertos. Esta comarca de Donapaleu es menos accidentada. Y se pueden ver largas lomas sembradas de maiz hasta perderse de vista. Saint-Palais tiene la belleza de su río -Biduzey se presiente en mil detalles la vecindad bearnesa y la de las tierras ribereñas del Adur.
Región del Uhaitzandi o Zuberoa. El Adur, en ultrapuertos, juega el mismo papel colector que el Ebro en Rioja y Navarra. A él confluyen las aguas de Zuberoa, Baja Navarra y parte de Laburdi. La región de Zuberoa es la formada por el río Uhaitiandi o Saisón. Si exceptuamos la pequeña zona de Barkoxe y Eskiula, en la vertiente bearnesa del Vert, toda Zuberoa está comprendida en esta cuenca geográfica. Su cabecera está formada por la alta Zuberoa o Basaburia, que es una horquilla formada por los valles de Santa Engracia y Larrau. Esta cabecera geográfica se apoya en los valles navarros de Salazar y Erronkari (Ronkal), con los macizos de Ori, Otsogorrigañe, Belai, Kartxila, Lakura, Larregorri, Zanpori, Larra y Suskuze. Formalizado el Uhaitzandi en Lik, va recogiendo todas las aguas de ambos lados, de sus escondidos valles, hasta Mauleón, la capital de Zuberoa. Sigue por el Petarre, por tierras ya más abiertas, hasta el Gabe y el Adur. Recorrer Zuberoa es un deleite para los sentidos. Bosques, rocas violáceas o grises que emergen del verdor lujuriante, alegres torrentes, majestuoso Uhaitzandi, pueblos asentados entre huertos y setos salpicados de ovejas de pelo largo. Casonas de tejados grises, puntiagudos, de cuatro anchurosas vertientes. Las gargantas de Kakueta, Holzarte, Olhadibia, Ibyharka y Uhadjarre son maravillas naturales inigualables, por lo menos en Europa.