Pintoreak

Fuente, Iñaki de la

Artista vizcaíno nacido en Bilbao el 15 de mayo de 1954.

Desde muy joven alterna los más diferentes trabajos con el aprendizaje del mundo del arte.

"Huyendo de los estudios de Bellas Artes, que en los ambientes de vanguardia de entonces no gozaban de demasiada buena fama, es un autodidacta de los clásicos, de los hechos a sí mismos, de los directos y al grano. Torrencial y vehemente al mismo tiempo que sensible y delicado. Una constante que encontraremos en toda su trayectoria"

en palabras de Xabier Sáenz de Gorbea. Pero será sobre todo a través de las salidas a pintar al aire libre donde inicie el contacto con la creación y con otros artistas. El propio Iñaki de la Fuente declara:

"Yo he aprendido a pintar en los concursos al aire libre. Desde muy pronto empecé a ir a los concursos al aire libre. Es donde realmente aprendí todo lo que sé. Tenía que pintar mucho y muy rápido. A partir de ahí, sobre los diecisiete o dieciocho años, es cuando me puedo plantear en serio la pintura".

Ganó en estos concursos repetidos premios en Mutriku, Galdakao, Orduña, Santurtzi o Elgoibar entre 1970 y 1972. Paralelamente obtiene varios triunfos como el primer premio de pintura al óleo en la categoría juvenil de la decimotercera convocatoria de los Certámenes Artísticos organizados por la Delegación Provincial de la Juventud en Bizkaia en 1969. Un año después obtiene el premio absoluto en el XIV Concurso Provincial de Dibujo y Pintura al Natural. En 1979 le es concedido un premio en la 4ª Bienal de Pintura, Caja de Ahorros Municipal de Bilbao. En 1980 obtiene una Beca del Ministerio de Cultura de Madrid y en 1981-82 gana el Premio Gure Artea concedido por el Gobierno Vasco. Entre 1983 y 1985 es profesor de pintura en la Facultad de Bellas Artes de Bilbao. En 1983 obtiene una Beca de la Diputación Foral de Bizkaia y una Mención de Honor en el Certamen Internacional de Olite. En 1985 y 1986 obtiene sendas becas del Gobierno Vasco para investigación y ayuda a la docencia y creación respectivamente.

En 1970 expone por primera vez, con tan solo dieciséis años, en la Sala de Exposiciones de Barakaldo junto a sus compañeros Pedro Goiriena Díez y Julio Álvarez González.

Le suceden exposiciones colectivas como Artistas vascos en Tenerife (1970), I Exposición de Arte Vasco en Barakaldo (1972), Realitat en Barcelona (1974), Solidaridad en Florencia (1977), Cinco pintores vascos en la Galería Futuro de Madrid (1978), Homenaje a Picasso en el Ayuntamiento de Málaga, Bizkaiko pintura gaur, itinerante por Bizkaia (1979), Artistas vascos en Dublín y La Trama del Arte Vasco en el Museo de Bellas Artes de Bilbao (1980), Festivales de Navarra en Olite, Pintura española de los 80, Bienal de Pontevedra, Euskal Artisteen Elkartea - Acción contra el Museo de Bellas Artes de Bilbao (1983), Encuentros Culturales del País Vasco en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, Bienal de Oviedo y Art Cologne de la mano de Windsor Kulturgintza en Colonia, Alemania (1984), Cinc, Bost en la Galería Gaspar de Barcelona, Premio Villa de Bilbao, Salón de Artistas Vascos en el Banco de Bilbao (1985), Arte vasco hoy - Jornadas de extensión universitaria en la Caja de Ahorros Municipal de Bilbao; Gernika, cincuenta años del bombardeo en Gernika, Arte Bizkaia en la Sala de Exposiciones de la Diputación Foral de Bizkaia en Bilbao (1987), Ópera Plástica itinerante por Europa (1988), Artistas ante el gran formato, 100 años de pintura vasca en la Sala Rekalde de Bilbao, Desde Bilbao en la Galería Eladio Fernández de Madrid, Cualquiera, todos, ninguno..., Más allá de la muerte del autor en el centro Arteleku de Donostia (1991), Fira Mercat d l'art en Girona (1993), Arte primitivo - Arte contemporáneo en Santander; Arco en el Stand de Windsor Kulturgintza en Madrid, Sobre el vaso en la Galería Arsenal de Bilbao (1996), Galería Windsor Kulturgintza de Bilbao (1998-99), Arco, Stand de Windsor Kulturgintza en Madrid (2002, 2004 y 2005), entre otras.

Realiza numerosas exposiciones individuales, entre ellas podemos destacar las mostradas en la Galería Aritza de Bilbao y Galería Habitare de Santander (1976), Galería B de Donostia y Galería Txantxangorri de Hondarribia (1978), Galería Novart de Madrid (1979), Arteder en la Feria de Muestras de Bilbao (1981), Galería Ciudadela de Iruña y Galería Tau de Girona (1982), Aula de Cultura de la C.A.M. en Bilbao, Arteder en la Feria de Muestras de Bilbao y Galería Windsor Kulturgintza de Bilbao (1983), Arco, Stand de la Galería Windsor Kulturgintza en Madrid (1984), Caja de Ahorros de Navarra en Iruña (1985), Galería Windsor Kulturgintza de Bilbao (1986), Arco, Stand de Windsor Kulturgintza en Madrid (1987), Galería Ángel Romero de Madrid (1990), Galería Windsor Kulturgintza de Bilbao: "Expresión y Vivencia"-De los inicios a la consolidación del lenguaje (1969-1980)-Esplendor del sujeto (1981-1991) -Obra reciente (1992-1993) (1993), de nuevo en Windsor Kulturgintza y en la Galería 17 de Ginebra (1996), Galería Windsor Kulturgintza (2002 y 2004).

Xabier Sáenz de Gorbea, es probablemente quien más y mejor ha analizado la obra del pintor. En su libro Iñaki de la Fuente. Expresión y vivencia, el crítico concluye su epílogo de esta manera:

"Sus obras tienen una virtud que no se ha destacado demasiado: son capaces de crear ambiente y de concitar una atmósfera y una densidad abigarrada y táctil. Difíciles de definir y precisar con palabras, deben verse. A diferencia de la de otros muchos, el trabajo de Iñaki de la Fuente es de los que funcionan mejor en directo. Su complejidad plástica no admite la fotogenia ilustrativa.

Una pintura que encara la vida y el arte siempre con un paso hacia adelante. Proporciona la posibilidad de sentir la fascinación polisensorial del color y la materia hecha realidad. "Nada produce más placer que engañar al engañador", como decía Ramier. Engañar al arte y a la vida con el guiño continuo de la creación es una de sus misiones.

Intensidad y carácter, firmeza en las convicciones, ensimismamiento y complejidad, son algunas de sus virtudes. Capaz de disparar un detonante visual hipercrítico, como de acceder a la ambigüedad de la connotación o de propiciar un "gag" más o menos lúdico.

Huye del buen gusto. No otra cosa que el recurso de los débiles, aquel que emplean los sin imaginación. Cuando su facilidad le lleva a la costumbre, pega un grito o un bufido. Abandona la comodidad y la perturba con un nuevo salto. Como ha dejado escrito Rafael Castellano "aquí nos va mucho más la panzada y el regüeldo que el delikatessen" ".

Se escapa también del oficio por el oficio, algo que congela el swing (ritmo) y el sentimiento. Como el músico de jazz prefiere la invención lo mismo que la improvisación del momento.

Sin llegar a perder sus matices violentos, con el tiempo, predispone la recepción de los espectadores. Calidad de la madurez, es su nombre.

"La perseverancia te llevará al éxito" es un guiño que le garantiza. Pero la historia sigue. Vendrán los paradigmas, los cambios de época e Iñaki de la Fuente continuará su andadura contra sí mismo y su temperamento tormentoso. Es sobre todo un pintor. Conoce su oficio. Y sabe que la función del arte es la de trascender y no la de decorar ni ornar. Es un riesgo, pero la vida sin riesgo no vale la pena, ha dicho en más de una ocasión el artista bilbaíno. Ese riesgo es algo casi existencial, enfermizo. Como individuo lo traspasa a la obra y del mismo modo que va evolucionando, cambia y transforma su pintura." "Yo lo único que he hecho siempre ha sido pintar". El trabajo constante va por épocas. "El artista no deja de ser alguien que ha de sumergirse en su taller y enfrentarse a una incógnita, a algo que sólo él puede resolver".

"El arte es tan sólo una manifestación humana que, de momento, parece que sobrevive". Frente a la falta de verdades y lleno de dudas, pero a condición de actuar con tiento y sin embargo como si te fuera la vida en el empeño, el laberinto moderno se desgaja en su obra mediante series continuas de trabajos plásticos diferentes, cuya aventura de momento no tiene fin. Frente a la impostura del yo, su obra depende de él, más que de lo que pasa en el mundo. Lo resume todo: furias y abismos junto a sensibilidad y delicadeza de tratamiento. Hay que acercarse a él con la mirada limpia de prejuicios y siempre dispuesto a poner en juego la sensibilidad, el pensamiento y la voluntad.

Un auténtico flujo de sístole y diástole espera. Como un corazón tiene un pulso específico. Trata de ordenar y desordenar, construir y deconstruir, aglomerar y eliminar. Va del oscuro al blanco y vuelta a la intensidad opaca del negro. De la abstracción a la conciencia representativa más o menos alejada y velada del motivo, mejor o peor estimulado, más o menos convencido, con uno u otro carácter: afirmativo o épico, lúdico y nihilista. Un desplazamiento nómada de un género a otro, de la naturaleza enmascarada en la plasticidad de los materiales a la delimitación controlada. Entre la razón y los sentidos, evidencia a la larga una perspicacia agudizada fuera de lo común y una percepción cuya intensidad salva los límites de la memoria para trasladarse al acto mismo de la obra. Desigual y cambiante, tierno y lírico, ácido y crítico, nostálgico y provocador nato, tiene un nombre: Iñaki de la Fuente."

Su obra se encuentra en las colecciones del Museo de Bellas Artes de Álava, Museo de Nicaragua, Museo de Bellas Artes de Bilbao, Banco Privanza, Fundación BBVA, Bilbao Bizkaia Kutxa, Juntas Generales, Gobierno Vasco, Diputación Foral de Bizkaia, Banesto, Hospital de Bilbao y Kultur Leioa (Ayuntamiento de Leioa).

  • Sáenz de Gorbea, Xabier: Iñaki de la Fuente. Expresión y vivencia . Editado por Windsor Kulturgintza. Bilbao, 1993.