Udalak

Estella - Lizarra

Morfología urbana. Las características de la historia urbana de Estella nuclear -tres barrios independientes, San Pedro, San Juan y San Miguel, agrupados con posterioridad se traducen en la constitución de una pequeña urbe cuya parte más antigua no ha generado un único núcleo alrededor del cual se haya agrupado el resto del poblado. Otra de las características de la ciudad es la de no ser su trazado producto del capricho secular de sus habitantes, sino que responde al designio previo -en especial el barrio de San Pedro- de una voluntad real pobladora, lo cual se traduce en una mayor regularidad de la morfología urbana. Esta se acomoda a los dos grandes ejes viarios medievales paralelos en gran parte al río, la calle Mayor, a la izquierda, y la rúa de las Tiendas-San Nicolás, a la derecha. El emplazamiento de la ciudad en un valle encajonado e irregular ha impedido el crecimiento homogéneo de la misma y dificulta la circulación rodada en su perímetro. La expansión urbana se ha hecho primero en altitud y luego hacia el ensanche de los llanos y a ambos lados de las carreteras. Otro de los inconvenientes del emplazamiento ha sido la baja altitud del mismo a orillas de un río susceptible de recibir rápidos aportes de agua (Urederra, nieves de Urbasa) que han inundado varias veces al vecindario a lo largo de la historia (1612, 1625, 1714, 1787, 1831). El estancamiento económico y demográfico de Estella en la época moderna determina que el plano urbano no experimente alteraciones sustanciales y que incluso los nombres de su callejero se conserven en su mayoría. Cada uno de los tres barrios históricos de la ciudad contó antiguamente con una fortificación que los rodeaba, de la que quedan algunos restos embutidos en construcciones modernas. La calle del Andén o Inmaculada se abre paralela a la Mayor en la base del gran meandro del río Ega (península). Entre esta calle y el río, en la zona denominada Los Llanos se establece la estación de ferrocarril y la de autobuses y luego una serie de residencias y locales comerciales. Los bloques de viviendas económicas surgirán sin embargo alrededor de la industria en los años 50-60, al borde de las carreteras. Por fin, Novaleta, al SO. de la ciudad, crece como un nuevo polígono industrial mientras que Ayegui, al O. de Novaleta, de Ayuntamiento independiente, ha venido a convertirse en un suburbio estellés. San Juan, San Miguel, los Llanos y Novaleta se hallan a la izquierda del Ega mientras San Pedro de la Rúa se alza a la derecha. Ambas orillas del río se comunican por medio de los puentes de San Agustín, el Azucarero, del Ferrocarril y de San Juan. Son sus plazas principales la de los Fueros, Santiago, San Francisco, del Chapitel, de San Martín, San Miguel y Mercado Viejo.
Ciudad situada en el centro de la cubeta de Tierra Estella en la que emergen los diapiros triásicos de entre diversos materiales oligocénicos. Al N., las sierras de Andia y Urbasa constituidas por sinclinales calizos eocenos· y partidas por una serie de fallas por las que la Barranca comunica con tierra estellesa. A1 NO., el río Urederra se abre paso entre las sierras de Lokiz y Urbasa y al O. paralelamente, el Ega surca un valle entre el anticlinal de Kodes y el de Lokiz. El diapiro de Estella -estudiado .por Ptlug (Munibe, 1973, núms. 2-4, 171-202 pp.)- es "un cuerpo cilíndrico irregular constituido por materiales del Keuper que como una masa intrusiva ha ascendido abriéndose paso a través del cretácico y del terciario".
Vegetación. La vegetación del perímetro estellés refleja la característica climático-ecológica propia de la zona de transición en la que la ciudad se halla enclavada, con influencias, aunque leves, del mar Cantábrico. Así se nota, conforme se baja de Urbasa al somontano, cómo las hayas de la altura húmeda van siendo sustituidas por el bosque mixto de robles y encinas. La sucesiva tala de este último árbol ha originado el típico matorral que observamos, ya al Sur de la ciudad, compuesto por romero, lavandas, tomillos y otras yerbas olorosas.
Barrios. San Juan. Es el barrio comercial, burocrático y recreacional de Estella. Abarca el antiguo poblado de Lizarra y la población que el rey de Navarra creara -San Juan del Rey- en el siglo XIII en torno al denominado Mercado Nuevo (plaza de los Fueros). Estuvo rodeado de murallas que le separaban de San Miguel por la calle de Navarrería y de los Llanos por la Carrera Luenga medieval, luego paseo del Andén. Las otras dos murallas lo aislaban del terreno destinado a huertas. Paralela a la muralla S. discurría la calle Mayor hacia la que confluyen, en plano perpendicular, todas las demás calles. Sus plazas son Fueros y Santiago y sus iglesias San Juan Bautista y San Pedro de Lizarra, amén de la basílica del Puy de Estella. Su importancia comercial se inicia al decaer el camino de Santiago ya en la Edad Moderna e inclinarse la circulación por la orilla izquierda del río. El establecimiento de la estación de ferrocarril en los Llanos convirtió en obligatorio el paso de los feriantes y tratantes por la calle Mayor, camino de las plazas. En la actualidad, el comercio más moderno y las entidades bancarias se hallan en Blanca Cañas e Inmaculada, cara al ensanche. Del primitivo barrio de Lizarra apenas queda otra cosa que la iglesia de San Pedro. Iribarren, que escribe en 1912, dice de él: "Este barrio primitivo de Estella, se encuentra hoy día casi derruido; en los alrededores del Puy se ven todavía algunos restos de murallas y edificios". San Pedro de la Rúa. Es el antiguo barrio de los Francos de San Martín creado en 1090 por Sancho Ramírez. Tras haber sido durante toda la Edad Media el barrio más importante de Estella -el mejor defendido (castillo), el más rico (judíos), el más activo (comercio, hospedería) y mejor comunicado (rua de Santiago)- fue cediendo este lugar, ya en la Edad Moderna, al barrio de San Juan que lo ha desplazado. En la actualidad es un barrio artesanal y obrero. La principal calle medieval se denominó, por trozos, rúa de las Tiendas y rúa de San Nicolás. Discurre en la orilla derecha del Ega al pie del peñasco -Peña de los Castillos- sobre el que se alzara el castillo y la Judería. Sus principales iglesias son San Pedro de la Rua, Santo Sepulcro y Santa María Jus del Castillo. El barrio se ha modernizado principalmente en la zona E. en las proximidades de la carretera de Logroño. San Miguel. Se desarrolla alrededor de la plaza del mercado viejo y parroquia de San Miguel en los siglos XII y XIII. Es un barrio artesano y comercial adosado al principal, San Juan. Ensanche de los Llanos. Constituye la zona encerrada por el gran meandro del Ega y el bonito paseo fluvial de los Llanos. Su principal arteria es el paseo de la Inmaculada, paralelo a la calle Mayor del barrio de San Juan. Es un barrio residencial cuyo poblamiento data de la reconstrucción del Ayuntamiento en 1909 y el establecimiento de la estación del ferrocarril de Vitoria también a comienzos de este siglo. El paseo que lo circunda constituye el mayor solaz urbano de la ciudad. Novaleta. Es una barriada a 2 km. del centro de la ciudad en el que la industria se asienta por los años 60 en medio del agro.
El portal de San Nicolás y la muralla medieval. José M.ª Lacarra, historiador estellés y eminente medievalista, describe lo que fueron las murallas de Estella de la siguiente forma: "Es el portal de San Nicolás de Castilla el único que nos queda de las viejas fortificaciones medievales de la ciudad de Estella. Construidas éstas, en lo que puede apreciarse por los restos conservados, entre los siglos XII y XIII, apenas puede seguirse su trazado con seguridad en toda su extensión. Desde la Atalaya -sobre Rocamador- hasta Belmecher se sigue perfectamente, pues todavía se conserva parte de la muralla con alguna torre cuadrada; el cierre del alto de Belmecher, con la Judería dentro, se conserva en buen estado, por servir a la vez de muro de contención de tierras, y en él se reconoce todavía alguna "poterna" protegida por uno de los torreones; de aquí descendía el muro hasta el río por Barrio Nuevo, cerca del ábside de la iglesia del Santo Sepulcro. A1 otro lado del río estaba el portal de San Agustín, del que nada queda, y sólo a la altura de la vieja plaza de toros se conservan buenos trozos de muralla, aunque sin su remate, y en muchos sitios sin los paramentos exteriores, arrancados para utilizar los sillares; en ella se abría un pequeño portal para salir al camino de San Lorenzo. Más adelante se identifica junto a la muralla alguna torre -la "de los Zapateros"- de mayor capacidad; era éste uno de los puntos más vulnerables de la ciudad, por tener próximas alturas que la dominan. Con el mayor alcance de las armas ofensivas, especialmente desde que se generalizó el uso de las armas de fuego, las defensas medievales de este sector resultaban ilusorias. Desde aquí apenas puede reconocerse el cerco amurallado hasta llegar al Puy, pues nada queda de él. En lo que hoy es explanada de este santuario hubo una torre o castillete, del que nada queda. Fue lo primero que tomaron las tropas de D. Francés de Beaumont cuando en 1512 ocuparon la ciudad a las órdenes del rey Católico. Desde el Puy descendía la muralla con su foso -del que apenas se adivina hoy algo hasta el Belviste. El viejo camino de Lizarra atravesaba la muralla por el Portal de la Gallarda, magnifico ejemplar de puerta fortificada, guarnecido su alto arco apuntado por dos cubos prismáticos. Destruido en 1906 con el pretexto -creemos que totalmente injustificado- de construir el Cuartel de Infantería, ha perdido Estella uno de los monumentos más representativos de la arquitectura militar de los finales del siglo XII. La muralla seguía por el Belviste, donde hoy se alza el cuartel citado, hasta el portal llamado de San Juan o de Santiago. No era éste una obra monumental, sino un estrecho túnel abierto en la roca, sobre el que se elevaba un viejo caserón con una ermita; volado también para realizar "mejoras urbanas" , no han quedado de él dibujos ni fotografías, que sepamos. Los vecinos de la plaza de Santiago pueden, merced a esta "mejora", recibir directamente los vientos de la sierra en los fríos atardeceres invernales. Según me informa D. Pedro E. Zorrilla, la destrucción del portal comenzó en julio de 1905 por la ermita de Santa Ana que se hallaba en ruina inminente, acordándose el 23 de diciembre del mismo año derribar el mismo portal hasta el pavimento rasante con el suelo de la plaza de Santiago. Sus dimensiones aproximadas eran: altura de 6 a 7 m., profundidad de 4 a 5 m. y anchura unos 3,50 m. La imagen de Santa Ana fue llevada al convento de Recoletas y la campanita al colegio de Santa Ana. El cerco murado seguía desde aquí hasta el río Ega adosado a las casas de la fachada que da al paseo del Andén. Este sector no precisaba fuertes defensas, pues el río hacía las veces de foso con notable ventaja. Aquí no había propiamente portales, sino "portaletes", como el que ha conservado todavía este nombre junto a la casa de Modet, frente a la actual Casa de Ayuntamiento. Otra puerta "de los Llanos"- estaba en la carretera, no lejos del puente del Azucarero. La orilla del río en el barrio de San Pedro estaba defendida por una muralla, de la que apenas se adivinan trozos, por haberse levantado modernamente diversas edificaciones donde aquélla se asentaba. Llegaba hasta la actual caseta de consumos, y de allí torcía en dirección Este hacia el Castillo de Zalatambor. A1 pie del castillo aún se adivinaban restos de un foso. En este sector es donde se alza todavía el viejo portal de San Nicolás, relativamente bien conservado, a pesar de sus muchos reparos y reconstrucciones. Es de suponer que, pasado ya el furor un tanto infantil e iconoclasta de "modernizar", las autoridades locales velen por la íntegra conservación, sin mutilaciones ni aditamentos, de este viejo testigo de nuestra historia local, que tantos recuerdos evoca. Tal como hoy se conserva, la puerta se abre cerca de un recodo de la muralla. Los sillares laterales, de una arenisca blanca, carcomida, son lo único que queda de la fortificación medieval. El arco de entrada, sencillo, de medio punto, sobre el que campea un escudo de la ciudad dentro de un frontón triangular, es posterior. (Lacarra: Memorias estellesas, "P. de V.", 1947, n.° 28, pp. 401-402).
Fuegos de 1366 y 1427. Los fuegos de la ciudad en 1366, según el "Diccionario Geográfico-Histórico de la Real Academia", distribuidos en 17 rúas, eran los siguientes: San Martín: 68; Rúa de las Tiendas: 57; El Borc Nuel: 68; Parroquia de San Miguel: 192; Brotería: 5; Valdresería: 6; Arenal: 35 Asteria: 19; Mercado Viejo: 34; Barrio de D.ª Lamborc: 8; Parroquia de Lizarra: 49; Carrera Longa: 57; Mercado Nuevo: 63; Tecendería: 27; Carpintería: 15; Navarrería: 41; Arenal: 41. Aparte, había 64 judíos pudientes y 21 judíos pobres. En el recuento de fuegos de 1427 la población diezmada por las pestes de 1348, 1380 y 1420 y las inundaciones catastróficas del Ega, baja a cerca de la mitad: clérigos: 22; San Nicolás: 44; R. de las Tiendas: 36; Santa M.ª Yus el Castillo: 31; Plaza San Miguel: 51; Asteria: 29; La Garlanda de San Miguel: 37; Carrera Luenga: 45; Garcanda del Mercado Nuevo: 52; Zeszendería y Carpintería: 32; Navarrería: 28; Lizarra: 23. Existen 482 casas cerradas y 418 fuegos.

Población de los siglos XVI-XX. Entre estos cuatro siglos, la población ha superado el doble de su volumen. El incremento espectacular se registra a partir de la implantación de la moderna industria en la década de los sesenta de este siglo no sin que tenga que apreciarse un alza continuada tras los primeros años de la última guerra.

Censos. 1555: 4.405 h.; 1637: 4.275; 1726: 5.050; 1800: 4.715; 1824: 5.723; 1860: 5.476; 1877: 6.749; 1887: 5.974; 1897: 5.284; 1900: 5.736; 1910: 5.144; 1920: 5.603; 1930: 5.972; 1940: 7.384; 1950: 7.930; 1960: 8.236; 1965: 9.297; 1966: 9.348; 1970: 10.371; 1975: 11.262; 2000: 12.683.

Población por barrios. La población de los barrios en 1427, 1726 y 1960 era (hogares y porcentaje crecimiento):

  1427 % 1726 % 1960 %
Noveleta
San Pedro
San Miguel
San Juan
Ensanche S. Juan
TOTAL
-
111
178
129
-
418
-
26,5
52,5
30,8
-
99,8
-
208
189
607
30
1.084
-
19,1
17,4
55,1
8,3
99,9
20
270
460
1.100
266
2.166
3,3
12,4
21,2
50,7
12,3
99,9

Movimiento natural. Matrimonios: 1968: 166; 1969: 206; 1970: 213. Nacidos vivos: 1968: 90; 1969: 98; 1970: 88. Defunciones: 1968: 86; 1969: 67; 1970: 88. Mortandad antes de 5 años: 1968: 3; 1970: 3. La fuerte tasa de municipalidad se debe principalmente a las bodas celebradas en el santuario del Puy. La baja de la natalidad se debe, asimismo, a gran porcentaje de religiosos que habitan en la ciudad (alrededor de un 10 %) y al procedimiento de dar a luz en las clínicas de Pamplona.

Movimiento migratorio. Estella se haya enclavada en una región de emigración tradicional pero la revolución agro-industrial de este siglo le permitió, desde los años 20, superar la tendencia al abandono del terruño y convertirse en un polo demográfico de atracción de la emigración del campo. La crisis de la filoxera y la derrota carlista habían despoblado la ciudad entre 1876 y 1910. A partir de 1910, el saldo migratorio comienza a ser positivo registrándose el mayor incremento en el período republicano y el descenso de la curva desde la postguerra hasta la implantación de la nueva industria: 1911-1920: más 830 1920-1930: más 366 1930-1940: más 1.202 1940-1950: más 114 1950-1960: menos 228 1960-1965: más 911
Población por edad y sexo. Según el padrón municipal de 1975 hay una población de hecho de 11.262 habitantes, 5.442 varones y 5.820 hembras. La máxima de varones se sitúa en los 21 años (125 v.), menos de 1 año (120 v.) y 9 años (114 v.) y la de hembras en los 10 años (116 h.), 2 años (105 h.) y 30 años (104 m.).

TABLAS DE POBLACIÓN

Población por entidades en 2003
Denominación Categoría Población
ESTELLA <> LIZARRA
Estella <> Lizarra

Ciudad
13449
13449

Fuente: Nomenclátor de Navarra al 1-1-2003.

Población total según sexo en 2001

Hombre Mujeres Total
6.321 6.703 13.024

Fuente: Censo de población 2001.

Evolución de la población del municipio en los siglos XIV-XXI

Año Población
de Hecho
Población
de Derecho
Población
1366
1800
1857
1860
1877
1887
1897
1900
1910
1920
1930
1940
1950
1960
1970
1975
1981
1986
1991
1996
1998
1999
2000
2001
2002
2003
4.405
4.275
5.050
4.715
5.746
6.749
5.968
5.284
5.736
5.144
5.603
5.972
7.384
7.930
8.236
10.371
11.262
13.086
13.195
13.569





7.782
5.648
5.114
5.766
5.658
6.418
6.355
6.568
7.296
8.209
10.200
11.267
12.230
12.603
12.741
12.552
12.535
12.607
12.683
12.887
13.150
13.449

Distribución de la población según estado civil y año. Finales del siglo XX y comienzos del XXI

  Hombres Mujeres Total
En este municipio
En otro municipio de Navarra
En una de las CCAA limítrofes
En otra CCAA no limítrofe
En el extranjero
2.780
2.266
386
447
321
2.776
2.525
511
432
273
5.556
4.791
897
879
594

Fuente: Censo de población 2001.

Movimiento natural de la población. Finales del siglo XX y principios del XXI

  Nacimientos Defunciones Matrimonios Crecimiento natural
1980
1990
2000
199
139
138
101
100
126
94
71
63
98
39
12
Acumulados cada 8 años
1979-1986
1987-1994
1995-2002
1.395
991
971
815
843
950
645
615
551
580
148
21

Fuente: Instituto de Estadística de Navarra e INE. Movimiento Natural de la Población.

Indicadores demoráficos. Finales del siglo XX y comienzos del XXI

  1975 1981 1986 1991 1996 2001
Densidad de la población
Edad media
Tasa Bruta de Natalidad
Tasa Bruta de Mortalidad
Tasa Bruta de Nupcialidad
732
33
19,08
7,72
9,05
794
34
15,54
7,65
7,48
818
35
11,74
9,20
5,83
827
37
11,26
8,32
6,44
815
40
8,37
8,52
5,54
846
41
9,83
8,98
5,91

Fuente: Censos y Padrones de población.
1860: 1.270; 1900: 1.268; 1930: 994; 1940: 1.006.

Censo de edificios. Finales del siglo XX y comienzos del XXI

Edificios destinados a
vivienda familiar
Edificios y complejos de edificios no
destinados a vivienda familiar
Exclusivamente Principalmente Destinados a
vivienda colectiva
No destinados
a vivienda
1 vivienda 2 o más 1 vivienda
uso agrario
Total Total
607 307 8 18 280

Fuente: I.E.N. Censo de edificios 1990.

Censo de Viviendas durante los siglos XX y comienzos del XXI

Población Total Viviendas Colectivas Viviendas familiares
Número Población Vacías Habitadas Población Tamaño medio (1)
12.552 13 320 1.799 4.107 12.232 2,97832968103238

(1) Población en viviendas familiares/nº de viviendas familiares habitadas.

Fuente: I.E.N. Censos y Padrones de población y viviendas.

Terrestre. Distancia a Pamplona: 44 kms. Tuvo estación de ferrocarril, de la línea Estella-Vitoria, suprimida en la actualidad. Carretera nacional a Pamplona al Este de la localidad. Carretera nacional por el puerto de Lizarraga a Echarri Aranaz (Nav.), al N., donde enlaza con la nacional de Pamplona a Alsasua (Nav.). Nacional también a Logroño. Carretera comarcal a Vitoria. Comarcal también la que conduce a Lodosa (Nav.). Excelentemente comunicadas desde la antigüedad, las principales vías naturales de comunicación son la cuenca del Urederra que le pone en comunicación con Vitoria, la del Ega con Alava del Sur, principalmente por vía férrea, la vía romana Pompaelo-Vareia (Pamplona- Logroño), y Estella-Pompaelo a través del Perdón, adoptadas después por los peregrinos medievales, la recta riberana a Calahorra y el viejo camino a Tafalla cruzando el río Ega.

Autobuses de línea. Como servicios de autobuses podemos citar "La Estellesa" a Pamplona, Logroño, Calahorra, Azagra, Zaragoza y San Sebastián; "La Burundesa" a Alsasua y San Sebastián; "La Tafallesa" a Tafalla, además de servicios menores a Lodosa, Sartaguda, Tudela, Amescoas y Vitoria. Los estatutos de la S. A. "La Estellesa" datan de 1909.
Euskara. Variedad dialectal del alto navarro meridional perdido a partir de mediados del siglo XIX. En un documento de finales del siglo XVI (1587) no figura entre las localidades "bascongadas" (Varios: "Geografía Histórica de la Lengua Vasca", Auñamendi, 1960, t. I, pp. 126-137). Sin embargo, en dicha fecha se hablaba el euskara en Estella, como consta por un documento de 1607. En él, se da cuenta de cómo en la parroquia de San Juan se hizo la elección de vicario "no mirando a la necesidad de la parroquia porque en ella de las tres partes la una es vascongada y el electo vicario por ellos no sabe bascuenze y a esta causa la elección hecha por ellos debe ser dada por nula y removido el dicho vicario y proveído otro que sepa la lengua". Es de advertir que en esta fecha se usaba con mucha restricción el calificativo de "vascongado", refiriéndolo a los que ignoraban el castellano; del documento puede deducirse que el euskara era la lengua corriente de los estelleses, tan general que ellos la denominaban sencillamente "la lengua" (Varios: op. cit. pp. 70-71). En su distrito se seguía hablando a finales del siglo XVIII (1778) (Varios: op. cit., p. 97). En el mapa de L. L. Bonaparte (1863) figura en la zona erderizada.

A finales del siglo XX

El municipio se encuentra incluido en la Zona Lingüística (según el artículo 5.º de la ley foral 18/86, de 15 de diciembre que divide a la comunidad foral en tres zonas): Mixta.

Población de 2 o más años clasificada según nivel de euskera (competencia lingüística) y año de referencia

  Hombres Mujeres Total
Euskera
Castellano
Las dos
Otra lengua
Entiende:
- Con dificultad
- Bien
Habla:
- Con dificultad
- Bien
Lee:
- Con dificultad
- Bien
Escribe:
- Con dificultad
- Bien
110
5.608
271
68

596
682

634
634

464
616

435
587
111
5.970
270
37

601
768

641
716

459
698

422
662
221
11.578
541
105

1.197
1.450

1.275
1.350

923
1.314

857
1.249

Fuente: Censo de población 2001.
Parroquias y ermitas. Parroquias dedicadas a San Juan Bautista, San Miguel Arcángel y San Pedro (Rúa), arciprestazgo de Estella, obispado de Pamplona. Ermitas de Santa Bárbara y San Lorenzo. Poseyó además ermitas dedicadas a San Felipe y Santiago y Santa Ana. Parroquia de San José en Noveleta.

Jurisdicción: De San Juan de la Peña a Iratxe. Parece ser que todas las parroquias estellesas debieron pertenecer, en sus inicios, al monasterio de San Juan de la Peña; a tenor de la cesión de tal prerrogativa efectuada por Sancho Ramírez al fundar el segundo poblado estellés en 1090. De esta forma son pinatenses San Pedro de la Rúa, San Nicolás, el Santo Sepulcro y la Santa María de Jus el Castillo. La primera cuña de Iratxe penetra en 1187 al donar Sancho el Sabio a este monasterio vecino la iglesia de San Juan Bautista. Pero con anterioridad ya poseía tierras y diversos bienes en la futura ciudad como nos dan a conocer diferentes transacciones.

El poder de Iratxe. En el año de 1102 Arnaldo, abad del monasterio de Iratxe, entrega a D. Bodino y a su mujer, Amelina, un solar en Estella mediante el pago de un censo anual. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Bec. Ir., f. 52v). En el año de 1110 Arnaldo, abad del monasterio de Iratxe, entrega a don Alquerio un solar junto a la iglesia de San Martín de Estella, a cambio de un censo anual de cien codos de lienzo. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Bec. Ir., f. 52v-53r). En el doc. viene escrito Stella. En el año de 1115 Arnaldo, abad de Iratxe, da a censo a Pedro Barba un huerto en Estella, sito junto a los molinos del monasterio. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Bec. Ir., f. 42 r). En el año 1120 Arnaldo, abad del monasterio de Iratxe, entrega una pieza a censo a Sancho Navarro en la villa de Estella. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Bec. Ir., f. 42r-v). En el año de 1122 Pedro, abad del monasterio de Iratxe, da un huerto a censo a Rogerio de Estella, su zapatero. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Bec. Ir., f. 43r-v). En el documento se escribe Stella. En el año de 1122 Pedro, abad del monasterio de dicha localidad, da una tierra a censo a Roberto, herrero del monasterio. El "lugarcillo" se hallaba entre la viña de San Nicolás y la del senior Diego Lópiz, y algún tiempo antes pasaba por allí el camino carretil que llevaba a los molinos de Santa María (de Iratxe). Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Bec. Ir., f. 44v). En el año entre 1122 y 1131 Pedro, abad del monasterio de Iratxe, da a censo a García Navarra de Estella, dos huertos en Estella, uno de los cuales fue de un tal Archimbalt Broter. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Bec. Ir., f. 44v-45). En el año entre 1122 y 1131 Pedro, abad del monasterio-de Iratxe, dio a censo a Gaufrido de Estella un solar sobre el castillo de Estella, en el lugar conocido como Carcarasseda. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Bec. Ir., f. 43v). En el año de 1129 Pedro, abad del monasterio de Iratxe y obispo de Roda, da una tierra, sita en Estella, a Barracán a cambio de un censo anual. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Bec. Ir., f. 45v). En el año 1131 Pedro, abad del monasterio de Iratxe y obispo de Roda, dio a Gaucelmo de Estella unas viñas yermas en San Lorenzo de Estella para que las pusiera en cultivo y, al cabo de siete años, fuesen partidos por mitad sus frutos con el monasterio. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Bec. Ir., f. 45v-46). En el año de 1135 Aznar, abad del monasterio de Iratxe, concede a Rogerio de Estella, zapatero del monasterio, dos viñas incultas sitas en el lugar llamado Carcarasseta y, además, un huerto. A. G. N. (Bec. Ir., f. 47v). En el año de 1135 D. Bodino de Estella y su mujer D.ª Aima entregan con determinadas condiciones al abad del monasterio de Iratxe una tienda y un horno, que antes habían recibido de él a censo, a cambio de cien áureos para poder hacer la peregrinación a Jerusalén. A. G. N. (Bec. Ir., f. 67-68). En el año de 1136 Aznar, abad del monasterio de Iratxe, entrega a Pedro Marbuou una viña en Estella, debiendo éste pagar la tercera parte de los frutos y el diezmo; ahora bien, de un huerto que tiene del monasterio sólo pagaría el diezmo. A. G. N. (Bec. Ir., f. 49r-v). En el año de 1138 Aznar, abad del monasterio de Iratxe, cede a Juan de Lemoges y a su mujer, Andregalla, un solar en Estella donde había dos tiendas, por un maravedí de censo anual y seis marcos de plata fina entregados al formalizar el contrato. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Doc. Ir., núm 406; Bec. Ir., f. 49v-50). En el año de 1139 García Ramírez autoriza para que cualquiera pueda ir a moler a los molinos que en Estella tenían el monasterio de Iratxe y Pedro Marbou, como iban a los molinos del rey en la misma ciudad. Así consta en doc. que obran en el A. G. N. (Bec. Ir., f. 50r-v; Papeles sueltos P. MORET, II, f. 330-r). En el año 1141 Pedro, abad del monasterio de Iratxe, concede a Umbert Calvet y a Renald Brun unos solares en Estella, ante el pórtico de San Martín, por un censo anual de dos maravedís, pagaderos el día de San Miguel. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Doc. Ir., núm. 371; Bec. Ir., f. 55). En el año entre 1141 y 1157 Pedro, abad de Iratxe, da a censo a D. Boves de Losarcos y a su mujer, D.ª Peirona, un solar que hay ante la iglesia de San Martín de Estella. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Bec. Ir., f. 55-v). En el año de 1142 Pedro, abad del monasterio de Iratxe, concede a Arnaldo, "mercero" de Estella, una tienda ante el pórtico de San Martín, pagando un censo anual de un maravedí el día de la Anunciación. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Bec. Ir., f. 55v-56r). En el año de 1144, Pedro, abad del monasterio de Iratxe, da a censo a don Esteban, hijo de Pedro Barba de Estella, los molinos que había en Estella sobre la Alberguería. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Doc. Ir., núm. 363). En el año de 1145, Pedro, abad del monasterio de Iratxe, concede a don Pedro Dart de Estella una viña del monasterio en Estella, a cambio de un censo anual. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Bec. Ir., f. 56v). En 1146 Pedro, abad del monasterio de Iratxe, concede a D.ª Toda, mujer de D. Roger, zapatero, un huerto en Estella, pero a cambio de un censo anual el día de Jueves Santo. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Hec. Ir., uf. 57r-v). En el año de 1146 Pedro, abad del monasterio de Iratxe, concede a Guillermo Gascón de Estella y a su mujer, María, la tienda que dio al monasterio Domingo Broter de Estella, pero a cambio de un censo anual. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Bec. Ir., f. 57v-58). Pedro, abad del monasterio de Iratxe, da a censo a Esteban Alejandro de Estella un solar en Estella, sito junto a la iglesia de San Martín. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Doc. Ir., núm. 370; Bec. Ir., f. 61v). Era en el año 1152. En 1163 Raimundo, abad de Iratxe, dio a censo a Esteban Alejandro una casa en el barrio de San Nicolás de Estella, que había donado al monasterio Pedro Cornero. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Doc. Ir., núm. 410; Bec. Ir., f. 70r-v). En el año de 1170 Viviano, abad del monasterio de Iratxe, da a censo a Aimerico de Chartras y a su mujer D.ª Gaila una tienda ante la iglesia de San Martín de Estella, según consta en doc. que obra en el A. G. N. (Doc. Ir., núm. 409). En 1172 Viviano, abad del monasterio de Iratxe, otorga a censo una casa en Estella a Forz de Bigo y a su mujer, María. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Bec. Ir., f. 73v). En 1174 Viviano, abad de Iratxe, da a censo a Perona, mujer de Esteban Marescoth, e hijos, cuatro tiendas y un huerto en el barrio de San Nicolás de Estella. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Doc. Ir., núm. 357; Bec. Ir., f. 75v-76). Este mismo año, Pedro, obispo de Pamplona, dona la iglesia de Santa María del Puy, sobre Lizárraga, a los cofrades de Santiago de Estella (A. G. N., caja l, n.° 40). La mediación del obispo refleja un cambio en la relación de jurisdicciones entre San Juan, Iratxe y el diocesano. El DGHRA de la Historia nos habla de una concordia el 3 de marzo de 1174 entre "el monasterio de San Juan, poseedor pacífico de las tres iglesias de San Miguel, San Nicolás y Santo Sepulcro". Según ella, el abad abandonó la pretensión a la jurisdicción de la iglesia de Santa María -exsinagoga arrebatada a los judíos de la aljama- y convino en que no sólo la iglesia de San Pedro, sino las tres ya dichas pagasen al obispo los cuartos de todos los diezmos y fuese de él la corrección de los parroquianos y una dieta anual equivalente a una cena. El obispo cedió a San Juan la iglesia de San Esteban de Lusía, reteniendo su presentación. En 1178 Viviano, abad de Iratxe, da a censo a D. Ramón Guilem, hijo de Andregalia, y a D. Gervais de Faleiza, una viña en Estella junto al camino de los peregrinos. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Doc. Ir., núm. 346; Bec. Ir., f. 78-79). En el de 1181 Sancho, abad del Monasterio de Iratxe, dio a censo a Peirona y sus hijos parte de la tienda que había ante la iglesia de San Martín de Estella. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Doc. Ir., núm. 348; Bec. Ir., f. 81v-82). Entre 1181 y 1222 Sancho, abad de Iratxe, da a censo a Pedro y a su mujer, Toda, una casa con su huerto en la parroquia de San Nicolás de Estella. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Bec. Ir., f. 120r). En el año de 1183 Viviano, abad del monasterio de Iratxe, cambió con Fortón Jiménez y su mujer, D.ª Mayor, el monasterio de San Millán de Esquide por unas tiendas que estos últimos tenían en la parroquia del Santo Sepulcro de Estella. Confirmado más tarde el cambio por el abad Sancho, se redactó entonces la carta. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Doc. Ir., núm. 238). Al crear en 1187 un nuevo barrio denominado San Juan, Sancho el Sabio entregó al monasterio de Iratxe la parroquia. La documentación de Iratxe da testimonio de la riqueza acumulada por este monasterio en la ciudad. En 1193 Sancho, abad de Iratxe, compra a Guillermo Andregaila cuatro tiendas y un corral en la parroquia de San Pedro de Estella. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Bec. Ir., f. 85r-v). En el año de 1195 Sancho, abad de Iratxe, da a censo a Iñigo López y a su mujer,María, una pieza en San Fausto (Estella). Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Doc. Ir., núms 344 y 372; Bec. Ir., f. 87v-88). En 1201 Pedro Ortiz hace a sus dos hijos donación de la mitad de la casa que compró a su cuñado D. Pedro de Comdon y la otra mitad a su sobrina Juana, pero a condición de dar un censo anual al monasterio de Iratxe y a la iglesia de San Nicolás de Estella. Dicha casa se hallaba en el barrio (vico) de San Nicolás de Estella. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Bec. Ir. f. 88v-89r). En 1204 el abad de Iratxe compra de Eneco Bazterra media casa en la parroquia de San Juan Bautista de Estella. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Bec. Ir., f. 94v). En el de 1215 Sancho, abad de Iratxe, da a censo a Juan de Seros una tienda en Estella. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Doc. Ir., núm. 409; Bec. Ir., 111r-v). En 1215 García Lópiz del Peral y D.ªMaría, su mujer, dejan al monasterio de Iratxe todos los bienes que tenían en Estella. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Doc. Ir., núm 192). En 1216 Sancho, abad de Iratxe, da a censo a Sancho de Zufía una casa en la parroquia de San Nicolás de Estella. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Doc. Ir., núm. 411; Bec. Ir., f. 112v-113r). En 1216 Sancho, abad de Iratxe, da a censo una tienda en Estella a Arnaldo Barbeador y a su mujer, D.ª Alamborg. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Bec. Ir., f. 113r-v). En 1216 D.ª María la Fornera hace donación al monasterio de Iratxe de media casa que tenía en el barrio de San Nicolás de Estella. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Bec. Ir., f. 112r-v). En 1217 don Sancho, abad de Iratxe, compra a D.ª Mayora, hija de don Calvet de Estella, dos casas en la parroquia del Santo Sepulcro de Estella. Así consta en Doc. que obra en el A. G. N. (Doc. Ir., núm. 228; Bec. Ir., f. 114r-v). En 1218 Guillermo de Mirambel hizo al monasterio de Iratxe donación de una casa en la parroquia de San Juan Bautista de Estella, que compró con su primera mujer Sclaramonda, con la condición de que la disfrute mientras viva su segunda mujer, Viventia, pagando un censo de dos sueldos al monasterio, y a su muerte pase íntegramente a éste. Así consta en doc. que obra en el A. G.N. (Bec. Ir., f. 116v-117r). En 1218 Sancho, abad de Iratxe, da a censo a Adam Barbeador y a su mujer, Avice, una tienda en la parroquia del Santo Sepulcro de Estella. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Bec. Ir., f. 116r-v). En el año de 1218 Sancho, abad de Iratxe, da a censo a Miguel de San Miguel y a su mujer, Alvira, la casa que en Estella dio al monasterio Sancho de San Miguel. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Doc. Ir., núm. 361; Bec. Ir., f. 116r). A comienzos del siglo XIX la parroquia de San Juan pertenecía todavía a Iratxe y la de San Pedro a San Juan de la Peña.
Economía tradicional: siglos XII-XVIII. La primitiva población de Estella, el lugar denominado Lizarra, Lizarrara o Lizarraga no dejó de ser, hasta entrada la Edad Media, un poblado rural agrupado alrededor de una iglesia. La creación, en 1090, de un segundo burgo, el de San Pedro, poblado de comerciantes y hosteleros, da paso a una diversificación de la economía que sienta las bases de la urbanización de las funciones del poblamiento. El emplazamiento del mismo es óptimo para desarrollar una fuerte economía de mercado: buena comunicabilidad, posibilidad de fácil defensa, protección real y emplazamiento estratégico entre dos áreas económicas diferentes y, por tanto, susceptibles de complementarse: la navarra húmeda del Norte y la mediterránea del Sur comunicadas por Lizarraga. La concesión del establecimiento de ferias y mercados impulsó por parte real tanto el comercio como la artesanía, lo cual condujo a la creación de una potente clase mercantil apoyada tanto en las facilidades del cambio como en la capacidad financiera de la aljama judía. Los comerciantes estelleses consiguieron además poder comerciar libremente en Castilla (1205) y territorios dependientes de la Corona castellana. La posesión por parte de estos comerciantes de tablas de cambio propias nos dan una idea de la potencia económica de la villa -a la que Moret no duda en comparar con Brujas y Burgos- durante los siglos XII y XIII. Pero un acontecimiento, acaecido en 1328, la terrible matanza de judíos de la villa, torció el rumbo ascendente de la ciudad del Ega, poniendo de manifiesto la importancia de la actividad crediticia y cambista de los hebreos. Los reyes de Navarra quisieron ayudar a la ciudad estableciendo al poco telares para fabricar paños de lana (1365), lo cual mitigó en parte el declive que se inicia en la segunda parte del siglo XIV. Ello y la potente artesanía agrupada en gremios -curtidores, burelleros, cuchilleros, caldederos, curtidores y plateros (éstos, con marca propia) impidió que la ciudad, al decaer el trasiego de los peregrinos y cesar la importancia militar del castillo, se hundiera en el mundo rural circundante. Sin embargo, a partir de la exacerbación de los bandos y de la conquista del reino, la pérdida de categoría es evidente quedando, poco a poco, su función comercial circunscrita casi al marco de la merindad. Las dos ferias francas otorgadas en 1436 comienzan a perfilar a la Estella de la Edad Moderna, conmocionada por los bandos y la guerra con Castilla, una ciudad empobrecida pero poseedora aún de una fuerte tradición artesano-comercial superior incluso a las de Pamplona y Tudela. Según refiere Idoate en Rincones..., t. III, pp. 611 y 612, en el año 1677 se hizo un recuento de todos los comerciantes del reino de Navarra y de su capital, para que contribuyeran según su fortuna en la formación de un tercio, que había de luchar contra los franceses. Estella dio un número de 27 "hombres de negocios" con un capital total de 110.000 ducados, cantidad superior incluso a la que declaró Pamplona. Según refiere Idoate en Rincones..., t. III, pp. 607-609, Estella, junto con Olite, Tudela, Tafalla, Viana y Cascante, elevó un memorial a las Cortes del reino en el año 1688, exponiendo los motivos por los que se debía tomar normas prohibitorias para la importación en Navarra de aceite. Alegaban que era una de sus principales fuentes de ingresos y que su producción abastecía todo el reino e incluso sobraba mucho para exportar. Por su parte, los pueblos de la montaña eran partidarios de la libre importación, pues era más barato y favorecía el intercambio de otros productos de Navarra. Finalmente fue desestimada la petición de las ciudades mencionadas. En el siglo XVII destaca la producción pañera amenazada por la competencia castellana, francesa y aragonesa (pelayres de Estella). Esta competencia, unida al congelamiento productivo derivado de la institución gremial mediava en plena Edad Moderna, acabó por reducir, en el siglo XVIII, a la que fuera importante rama artesanal a la categoría de puro residuo medieval. Por otra parte, las graves inundaciones de 1714, 1734 y 1787 asestaron el golpe de gracia a esta artesanía preindustrial. La esperanza de los pelayres estuvo centrada en la obtención del traslado de las aduanas al Pirineo como testifica la protesta contra la postura foralista de las Cortes de 1818, protesta a la que se sumaron Tudela, Corella, Olite, Viana, Valtierra, Aibar, Villanueva, Cascante, Cintruénigo, Miranda y Arguedas.

Economía tradicional, siglo XIX. Al comenzar el siglo XIX, comercio e industria textil son los principales recursos económicos de la ciudad. Todos los jueves hay mercado. Se celebra una afamada feria, del 11 de noviembre al 1 de diciembre. El trigo suele estar, debido a la concurrencia, más barato que en la comarca circundante. Hay 82 maestros fabricantes de tejidos de lana, que dan ocupación a 450 personas. Se trabaja en los telares de ancho y angosto paños veintedosenos y dieciseisenos, bayetas entrefinas, cordelletes finos y entrefinos, estameñas, etc. A pesar de su importancia relativa esta industria está en decadencia, debido a la competencia extranjera. Sobre el Ega hay batanes, 6 molinos y un trujal. Ciento veinte años más tarde siguen celebrándose la feria y los mercados semanales. Parten de la ciudad numerosas líneas de autobuses y todavía algunas de carruajes; trabajan dos sucursales bancarias. La industria está representada por fábricas de hilaturas y tejidos de algodón, bayetas, paños, fábricas de curtidos, alfarería, cal y yeso, chocolates, imprentas, serrerías, alpargatería, etc. Sobre el río, 3 molinos con salto hidráulico, uno de ellos de 30 Tm. de producción diaria. Como puede observarse, toda esta industria deriva del entorno rural de la misma ciudad en la que todavía tardará en darse la revolución industrial moderna: textiles, curtidos, harineras, serrerías, trujales.

Industrialización. La electrificación en los años 20 precipita el proceso y en vísperas de la guerra civil la sociedad Ruiz de Alda puede lanzarse a la elaboración de lanas y curtidos que será especialmente activa durante la II Guerra Mundial. La revolución industrial sufre el retroceso provocado por la guerra; sólo a partir de 1950 comienza Estella a recuperarse y a partir de los sesenta a recibir a la nueva industria desligada del hábitat rural circundante. La afluencia de mano de obra procedente de un campo en vías de rápida mecanización y cooperativización, facilita esta implantación de nuevas industrias que vienen a sustituir a las lanas y curtidos abrumadas por la competencia. Un recuento de la producción entre 1950-1960 nos proporciona esta lista: Fabricación de tejas y ladrillos por Zaldu, S. A. fundada en 1921. La fábrica Hijos de Silvio Ruiz de Alda, S. A. se dedica a la fabricación de curtidos desde 1951. Hay también en esta localidad un almacén de curtidos de la Unión Comercial de Industrias, S.A. UCISA que funciona desde 1941. Fabricación de harinas en Harinera del Norte, S. A. fundada en 1952 y en Industrial Fernández, S. A. desde 1920. Extracción y trituración de piedras y mármol. Cinco fábricas de embutidos. Secadero de bacalao. Elaboración de galletas y bizcochos por tres empresas de la localidad. Fábrica de dulces. Cinco empresas cuyo objetivo es la elaboración de productos alimenticios. Elaboración de alcoholes por tres empresas. Fabricación de sifones y bebidas refrescantes. Lavado de lana. Confección de géneros de punto. Cordelería. Confección en serie de prendas de vestir por cinco empresas de la localidad. Tres serrerías. Carpintería. Fabricación de muebles de madera. En Estella y otros pueblos de la merindad existía una activa industria artesana del cuchillo que abastecía la zona. En 1968 se cerró la última fragua que fabricaba cuchillos. Entre 1960-1970 vemos aparecer la industria química y de transformación metalúrgica a la par que vemos continuar empresas tradicionales: Editorial El Verbo Divino y Salvat. Siete imprentas. Taller de vulcanizado. Fabricación y transformación de plásticos por Plastiega, S. L. y Renolit. Fabricación de recubrimientos plásticos. Fábrica de preparación de colores en pasta. Fabricación de gelatinas comestibles e industriales. Elaboración de pinturas y esmaltes. Elaboración de yesos. Producción de piezas moldeadas de aluminio y zinc. Construcción de estructuras metálicas. La empresa Industrias del Hogar se dedica a la fabricación de cocinas, estufas, etc. Fabricación de clavos. Construcción de maquinaria para curtidos. Construcción de maquinaria agrícola. Fabricación de maquinaria eléctrica industrial por G. E. I. S. A. Envasado de gas por la empresa Camping Gas Española, S. A.

Industria

En 1978 posee 94 establecimientos industriales.

Comercio. Comercialmente, pertenece al área de Pamplona, subárea de Estella y cuenta con 280 licencias comerciales propias (1963). La función comercial de la ciudad se ha visto relanzada, en lo que va de siglo, por la multiplicación y mejoramiento del transporte y la profunda transformación del campo y producción agrícola de la merindad. Este núcleo no sólo proporciona un mercado a compradores y vendedores, sino que ofrece también servicios notariales, financieros, médicos, asesores y bancarios para las operaciones a realizar. El mercado semanal de los jueves no ha decaído lo que los mercados del resto de Navarra y sigue manteniendo su aliciente regional. En 1964 Estella era la ciudad navarra en la que la población activa dedicada al comercio era más crecida según el censo laboral: Población totalPoblación comercialPorcentaje %Estado31.208.000935.6253,0Pamplona115.0444.1083,617.9308754,8Tafalla7.3683244,3Sangüesa4.6721773,7ESTELLA8.5894425,1 Agricultura. La agricultura estellesa puede clasificarse, pese a las leves influencias atlánticas que experimenta su clima, de típicamente mediterránea basada en el trinomio trigo-vid-olivo. Según el censo agrario de 1972 hay en este Ayuntamiento 337 explotaciones agrícolas, 186 de menos de una Ha, 118 de 1 a 5 Has, 29 de 5 a 20 Has., 3 de 20 a 100 Has., y 1 de 100 a 300 Has. Todo ello hace una superficie tensada de 807 Has., 380 de las cuales son de tierra labrada y 427 sin trabajar. El régimen de tenencia es el siguiente: propiedad: 681; arrendamiento: 126. Cultivos de secano: 78 Has. de trigo, 129 de cebada, 10 de maíz y 158 de vid. Tiene 4 tractores de petróleo, 2 de gasolina y 18 de gas-oil; una cosechadora de gasolina y una de gas-oil. También se cultiva el olivo y la leguminosa y en las proximidades de los cursos de agua la huerta cobra mayor incremento conforme avanzan los ríos. Existe un servicio nacional de productos agrarios. Hay comunidades de regantes en Arrieta y los Llanos con canales de riego. Excelentes frutas y hortalizas.

Caza y pesca. En cuanto a la caza, existe la perdiz, conejo, codorniz, tordo, liebre, becada, paloma y malviz y se pesca el barbo, la loina, la anguila, el camarón, la trucha y el cangrejo de río.

Ganadería. En cuanto al ganado, la cría del mismo desempeña un papel muy subalterno computándose, en 1977 (Serv. Catastral Dip. de Nav.): caballar labor: 14; mular labor: 7; asnal labor: 5; lanar churro: 320; cabrío 20.

Agricultura y ganadería a finales del siglo XX

Principales resultados del censo agrario 1989 y 1999

  Censo 1989 Censo 1999
Número de Explotaciones
Superficie total (ST)
Superficie agrícola utilizada (SAU)
- Tierras labradas (TL)
- Herbáceos y barbechos
- Frutales
- Olivar
- Viñedo
- Otros leñosos
- Pastos permanentes
354
1208
879
711
572
22
15
99
3
167
56
484
329
165
113
5
13
34

164

Agricultura a 31/12/1999 (hectáreas)
Tierras labradas en secano
Tierras labradas en regadío
Superficie forestal
157,16
7,97
108

Organización eclesiástica II.

San Andrés y el derecho de palmada. Tal como se describe en el apartado dedicado al camino de Santiago, la reliquia de este santo fue localizada en la iglesia de San Pedro de la Rúa. Carlos II le mandó en 1373 hacer un relicario de oro esmaltado y concedió a su culto el denominado derecho de palmada consistente en el derecho del clero a introducir la mano en todos los costales de grano que entrasen los jueves en el mercado y quedarse con su contenido. En 1374 Carlos II mandó pagar 81 libras de carlines prietos por doce marcos de plata comprados para acabar el relicario que había mandado hacer de la espalda de San Andrés; después de concluido fue llevado a Estella donde se colocó, y el rey fundó una capellanía en el altar del santo con procesión general en su día. Este primitivo tributo se transformó con posterioridad en 10 reales del país de censo para el culto del apóstol.San Andrés fue proclamado patrón de Estella en 1626.

Iglesias. San Emeterio. En el año de 1193 Sancho, abad de Iratxe, da a censo a Pedro Seler y a su mujer Andregaila e hijos, la iglesia de San Emeterio [en Estella], con toda su heredad. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Doc. Ir., núm. 347; Bec. Ir., f. 86r-87v). San Juan Bautista. Al crear Sancho el Sabio en 1187 la población de San Juan entregó su nueva parroquia al monasterio de Iratxe. En el año de 1203 Sancho, abad del monasterio de Iratxe, compra una casa en la parroquia de San Juan Bautista de Estella, a Domingo Cimac y a su mujer Gasen. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Doc. Ir., núm. 226; Bec. Ir., f. 90v). El mismo abad adquiere media casa en el mismo sitio un año después. En el año de 1210 D. Guillem de Mirambel y su mujer, D.° Sclarmonda, compran a D. Vidal Costantin y D.° María, su mujer, una casa con su huerto en la parroquia de San Juan Bautista de Estella. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Bec. Ir., f. 103r-v). En el año de 1211 Raimundo, arzobispo de Tarragona, confirma al monasterio de Iratxe en la posesión de la iglesia de San Juan Bautista de Estella, ordena que los clérigos de esta iglesia no pongan a sus feligreses dificultades para elegir sepultura en dicho monasterio, y concede 40 días de indulgencia a los que ofrendaren limosnas al mismo. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Doc. Ir., núm. 479 y 76). Santa María Jus el Castillo. Hasta 1145 esta iglesia fue sinagoga de la judería. Pretendió su jurisdicción el abad de San Juan de la Peña hasta 1174 en que dicho monje abandona su pretensión a favor del obispo de Pamplona. Aparece ya en doc. de 1171. Santa María del Puy. El año 1174 es donada esta iglesia por Pedro obispo de Pamplona, a los 60 cofrades de Santiago de la ciudad. La cofradía de Santa María del Puy fue disuelta, junto con la de Santa M.ª de las Salas, en 1323. La del Puy se denominaba popularmente la de los sesenta. Las aparaciones de la Virgen las remonta la tradición a 1085 sin mayor fundamento. Teobaldo II, en su testamento de 1270, se refiere a la cofradía en estos términos: "...Item a la cofradía de los sessanta de Estella ceint et veinte sueldos de renda en el vidinaje de Estella; que tengan un capellán que cante cada día Misa en un día de Réquiem por nuestra alma, en el otro día de Santa María e de Sant Spíritus, cual más quisiere, por el buen estad del Rey... Otrossi dessamos a los avant dichos sessanta, quatro libras de renda, sobre el vidinaje de Estella a prender por la San Miguel, que den a vestir e calzar, cada año por la fiesta de Todos los Santos, a trece pobres por nuestra alma..." Según refiere Idoate en Rincones... [t. III, p. 374] en el año 1769 el Consejo Real prohibió a la real basílica de Ntra. Sra. del Puy pedir limosna por todo el reino, autorizándole hacerlo solamente en su comarca. Pero en el año 1806, ante un recurso elevado al respecto por la basílica, le fue concedida la licencia para pedir por todos los lugares donde acostumbraba antiguamente. San Martín. Se cita a esta iglesia en doc. de 1110 y 1141 (Bec. Ir., f. 52v-53r y f. 55) al que ya hemos hecho referencia al reseñar la historia de la villa. Se le cita a continuación en 1152, 1170 y 1181. En el año de 1172 Alejandro III papa toma al monasterio de Iratxe y a su abad Viviano bajo su protección y confirma las prerrogativas y posesiones de sus monjes, entre las que se menciona expresamente la iglesia de San Martín de Estella. Así consta en doc. que transcribe Yepes: Cronica general, t. III, escritura XXX, y en el extracto de un original desaparecido, que obra en el A. G. N. (Doc. Ir., núm. 82). San Miguel. En 1189 Pedro de Caonas y Pedro de Bazas compran al prior de la orden del Hospital de Jerusalén en Navarra dos casas que tenia dicha orden en la parroquia de San Miguel de Estella. Pero su jurisdicción perteneció, hasta 1174, a San Juan de la Peña que en dicho año convino con el obispo de Pamplona la cesión a favor del prelado de un cuarto del diezmo y la cura de almas amén de una procuración equivalente a una cena. San Nicolás. El barrio de San Nicolás aparece citado en doc. de 1163 ya mencionado y en otro de 1174. La parroquia en el Becerro de Iratxe (f. 120r, doc. de 1181) a cuyo monasterio perteneció hasta 1174 en que la cuarta parte de su diezmo pasa al obispo de Pamplona. San Pedro de la Rúa. Fue patrono de la misma el monasterio de San Juan de la Peña hasta el mismo siglo XIX. Posee la reliquia de San Andrés apóstol, patrón de la ciudad. Relat Idoate en Rincones... [t. III, p. 166] que los marqueses de Cortes poseían un palacio en Estella. Pertenecía también a los marqueses la capilla mayor de la parroquia de San Pedro. Esta capilla contaba con nueve capellanes, dos acólitos y un sacristán para su servicio; tenía una renta anual de 320 ducados (100 cobraba el capellán mayor, 8 los acólitos y 4 el sacristán). Recibía también el personal 350 robos de trigo, de los que 100 eran para el capellán mayor. Se consumían en la capilla 70 libras de cera y 14 docenas de aceite, cubriendo todos estos gastos las iglesias de Ucar y Elcarte, el priorato de Muruzábal y las tierras de San Miguel de Asarta, lugares todos ellos patrimonio de los marqueses de Cortes. Iglesia de San Pedro de Lizarra. Es la primera parroquia de Estella. Rocamador. Tuvo finalidad hospitalaria y parece haber pertenecido a los templarios. En el siglo XIX estaba anexa a la parroquia de San Pedro. La ermita de Ntra. Sra. de Rocamador obtuvo en el año 1769 licencia para pedir limosna en Estella y su merindad. Pero al año siguiente le fue limitada la licencia al término de Estella. Santo Sepulcro. Perteneció a San Juan de la Peña hasta 1174 en que la cuarta parte del diezmo pasa al obispo. Aparece citada en un doc. transaccional de 1183 (Doc. Ir., n.° 238) y en uno de 1135 de Comptos (caj. 1, n.° 20), sirvió, probablemente desde sus comienzos, de hospital de peregrinos. Todos los Santos. Fue donada en 1264 por el rey D. Teobaldo II a fray Pedro Miguel y fray Fortuño y a todos los frailes que vinieran a poblar dicha iglesia, para que erigieran un monasterio dedicado a Santo Domingo. (Comptos, caj. 3, n.° 23).

Conventos. Convento de San Agustín. Se hallaba cerca del barrio del Arenal y sus primeras noticas se remontan sólo hasta 1322, año en que un franco de Estella, Sancho Tomás, donó al grupo de agustinos varios terrenos y los nombró herederos universales para después de su muerte. Los nuevos aposentados tuvieron continuos conflictos con los monjes de San Juan de la Peña que veían en San Agustín una competencia de San Salvador del Arenal. El convento fue derribado por orden de Carlos II, por hallarse extramuros y peligrar en las guerras con Castilla. Un nuevo edificio fue levantado intramuros por autorización de la reina en 1369 donde estuvo hasta el siglo XIX en que fue destruido por ruinoso. A comienzos de este siglo tenía diez frailes. Convento de San Benito el Real. Parece ser que en 1270 consta como monasterio de Ntra. Sra. de Ortai: en el testamento de 1270, Teobaldo II dona a estas monjas "veinte sueldos por pitanza al día que celebren nuestro aniversario en el vidinaje de Estella...". Dependía de San Juan de la Peña hasta que éste renunció a él cediendo su jurisdicción al obispado de Pamplona el 12 de diciembre de 1615. En el año 1582 una novicia del convento de las Benitas de Estella huyó con un apuesto comediante, que pasaba por razones de trabajo por la ciudad. El alcalde, Gárriz, organizó la persecución de los huidos, siendo apresados en Echarri-Aranaz y conducidos de nuevo a Estella. Esta fue, tal vez, episodio de una relajación de costumbres que hicieron que fray Prudencio de Sandoval reformara y dotara al convento. A comienzos del siglo XIX había 28 monjas. Durante la primera carlistada el edificio sirvió de hospital de sangre siendo luego recuperado por las monjas. Monasterio de Santa Clara. Data de finales del siglo XIII. El obispo de Pamplona concedió, por doc. de 1292, 20 días de indulgencia a todos los que visitaran su iglesia en determinadas ocasiones. Diversos reyes, entre los cuales Carlos I y II lo protegieron y el príncipe de Viana llegó a otorgarle escudo a guisa de patronato real. A comienzos del siglo XIX vivían en él 31 monjas. Convento de San Domingo. Es el segundo convento de la Orden de Predicadores en Navarra. En 1264 el rey D. Teobaldo II donó la iglesia real de Todos Santos y la viña, enfrente al castillo de Estella, a Fr. Pedro Miguel y Fr. Fortuño, su hermano, y a todos los frailes que viniesen a poblar dicha iglesia, para que hiciesen un monasterio de Santo Domingo. En el testamento de 1270 D. Teobaldo dejó al convento 200 cahices de trigo, 100 coquas de vino y 20.000 sueldos. D.° Juana I donó al convento "unos caños reales y una torre que tenían cerca del monasterio, con el fin de que se hiciesen mejoras en la iglesia". Diversos magnates -Nuño González de Lara, Bernardo Montaner, Ramiro Gil de Los Arcos- y reyes de Navarra ayudaron espléndidamente al convento en los siglos siguientes. El 20 de diciembre de 1567 el convento fue desmembrado de la provincia eclesiástica de Aragón para ser agregado a la de Castilla. La primera supresión del convento tiene lugar el 27 de setiembre de 1809. Había 16 frailes. El inventario de sus bienes dio 12 casas en Estella, 10 fincas también en Estella, olivares, tierras y viñas en la misma ciudad, Bearin y Villafranca y 75 censos. Las joyas y objetos de liturgia desaparecieron durante la francesada salvo algunas piezas que se destinó a la parroquia de Cenoz. Restaurado el convento en 1814 hasta 1821 en que fueron nuevamente desalojados los monjes, la supresión definitiva tiene lugar en diciembre de 1839. Convento de San Francisco. En el testamento de 1270, Teobaldo II dejó a este convento "dos mil sueldos a la obra de la iglesia e cien sueldos para pitanza...". En esta iglesia debió ser enterrado el infortunado infante Teobaldo, hijo de Enrique I, que murió al caer desde lo alto del castillo. En el siglo XIX -en 1800 tenía 32 frailes- pasó a ser Ayuntamiento de la ciudad, se impartieron clases de humanidades en sus habitaciones, luego fue habilitado como fortín en la guerra carlista y, posteriormente, se demolió para establecer una escuela. Santa María de Salas (luego de la Merced). Monasterio femenino cisterciense. Dependió, desde 1266, del monasterio de Iranzu, año en que Teobaldo II toma bajo su protección a las monjas del convento so pena de su indignación. En su testamento de 1270 le deja "40 sueldos por pitanza... en el vidinaje de Estella e mil sueldos a la obra...". Tanto la cofradía de Santa María de Salas como la de los sesenta fueron disueltas en 1323 por orden real para evitar los continuos enfrentamientos entre cofrades de una y otra asociación. En doc. de 1245 consta que su primera denominación fue la de convento de San Lorenzo y que dependía del abad de Iranzu. En el año 1400 el convento fue extinguido por bula papal, debido a su relajación de costumbres, y entregado a los mercedarios. A comienzos de este siglo contaba con 31 frailes y fue convertido en un cuartel. Convento de Recoletas. Se inició su construcción en 1680 bajo órdenes de doña Paula de Aguirre y Gamarra, hija única de los estelleses Juan de Aguirre y Ana de Beroiz. Lo compuso una comunidad de monjas recoletas, que a comienzos del siglo XIX llegaban a 26.
Efemérides. Estella figura en la historia de la Iglesia católica navarra por ser en esta ciudad donde Teobaldo II y el obispo de Pamplona llegaron a un acuerdo -concordato de Estella- en el largo diferendo que había enfrentado al prelado con el padre del rey, Teobaldo I. El concordato se firmó el 6 de diciembre de 1255. El 4 de julio de 1357 se celebró en Estella un sínodo diocesano durante el pontificado de Miguel Sánchiz de Asiáin. Del 20 al 24 de setiembre de 1944 se celebra en la ciudad un Congreso Eucarístico regional.

La bibliografía más completa de todo lo publicado sobre Estella hasta 1960 puede hallarla el lector en el cuerpo C de esta enciclopedia, Eusko Bibliographia, t. III, pp. 211-216. Completando esta relación acotaremos, por nuestra parte, los siguientes títulos:

  • Idoate: Ordenanzas de Estella de 1544, "Rincones de H. de N.", t. III, p. 371; El compto de los recibidores de Estella y Sangüesa, p. 637; Cofradías y gremios de Estella, t. I, p. 196; El tributo al alcalde de Estella, t. II, p. 482; Estella y su comarca a principios de 1822, t. II, p. 140; Después de la demolición del castillo y fortaleza de Estella, t. III, p. 79; Una sedición en Estella en 1547, t. I, p. 222; Estella y la Guerra de la Independencia, t. III, p. 313; Entrada de los realistas en Tudela y Estella, t. II, p. 168; Estella frente a la Diputación, t. II, p. 72;
  • Lacarra, J. M.: Fueros derivados de Jaca. Estella-San Sebastián, Dip. For. Nav., 1969, 364 p.; Las corridas de toros en Estella, "P. de V.", 1942, VII, P p. 361; Peregrinaciones a Santiago, Madrid, 1949, t. II.
  • Pflug: El diapiro de Estella, "Munibe" 1973, núms. 2-4, pp. 171-202;
  • Estornés Zubizarreta, Idoia: Elecciones y partidos políticos en Euskadi. Elecciones legislativas (en preparación);.
  • Goñi Gaztambide: El estudio de gramática de Estella en la segunda mitad del siglo XVI, "P. de V.", 1946, XXV, p. 767; Historia del estudio de Estella, "P. de V.", 1964, núms. 94-95, p. 9; Historia del convento de Santo Domingo de Estella, "P. de V.", 1961, núms. 82-83, p. 11;
  • Zorrilla y Echeverría: Memoria descriptiva e histórica de la imagen y santuario de Ntra. Sra. del Puy de Estella, 1951, 101 pp;
  • Bielza de Ory, Vicente: Estella, estudio geográfco de una pequeña ciudad navarra, "P. de V.", núms. 110-111, pp. 53-115; "D. G. H. R. A. de la Historia", art. ESTELLA;
  • Altadill: Castillos medievales de Navarra, Zabalkundea n ° 8, pp. 52-70; art. ESTELLA en la "G. G. PVN.", t. II;
  • I. N. E.: Reseña estadística provincial. Navarra, 1974;
  • Dip. Foral de Navarra: Distribución de la población activa de Navarra por municipios, edades, sexos y sectores económicos y Distribución de la población activa de Navarra por municipios, sexos y actividades, 1977: .
  • Yanguas y Miranda: art. ESTELLA del "Dicc. de Ant. de Navarra";
  • Odriozola: Libros, "P. de V.", 1940, pp. 155-163 .
  • Lezaun y Andía, Baltasar: Memorias históricas de la ciudad de Estella, compuestas y dedicadas a la misma ciudad>, 1710, historia manuscrita de Estella;.
  • Eguía y Beaumont, Francisco de: Estella cautiva o historia de la ciudad de Estella, manuscrito inédito de 1644; un amplio repertorio de tempranas citas documentales puede hallarse en el Becerro de Iratxe del A. G. de Navarra y Libro gótico de San Juan de la Peña de la Fac. de Derecho de la Universidad de Zaragoza.
  • Una descripción de la asamblea de Estella de 1931 en Aguirre: Entre la libertad y la revolución, 1935, pp. 67-68;
  • Iribarren, Sebastián: Apuntes sobre la historia antigua de Estella, 1912, Sevilla, 343 pp.

Idoia ESTORNÉS ZUBIZARRETA

Merindad de Estella. Territorio. La comarca estellesa comienza a ser consignada como un conjunto en el siglo XII recibiendo la denominación de "Tierras de Estella". Su aglutinamiento y estructuración como unidad se debería, principalmente, a su función de área comercial creada alrededor de la ciudad de Lizarra. Con el renacimiento comercial comienzan a soldarse lazos de vecindad que desembocarán en la constitución de la unidad administrativo judicial merindad que se halla ya documentada como tal en el segundo tercio del siglo XIII. En el reinado de Teobaldo II hallamos ya a la cabeza de la demarcación a un merino único denominado merino mayor. Bielza Ory, autor de un completo estudio geográfico, "Tierra Estella", remonta la primera noticia sobre los límites de la merindad al año 1280. "Por el Norte llegaba hasta la sierra de Urbasa y Andía, ya la Barranca pertenecía a la merindad de Pamplona. Por el Este rebasaba el río Arga, comprendiendo Puente la Reina que tenía una pequeña demarcación propia, hasta Tiebas, que separaba nuestra merindad de la de Sangüesa. El límite suroriental estaba constituido por los municipios de Larraga, Allo y Mendavia. Miranda de Arga, Lerín y Sesma pertenecían ya a la merindad de Tudela. Desde Mendavia el límite meridional era el río Ebro hasta San Vicente de la Sonsierra ya en las actuales tierras alavesas. Las sierras de Cantabria, Codés y Lóquiz servían al mismo tiempo de limite occidental de la merindad y de frontera del reino. Los límites orientales a finales del siglo XIII retroceden al Arga y por el Sureste avanzan hasta el mismo río en detrimento de la merindad de Tudela." En el siglo XIV la merindad de Estella consta de las siguientes localidades y valles:
Valles. Yerri, Cinco Villas y Guesalaz, Mañeru, Santesteban, la Solana, Lana, Allin, Berrueza, Ega, Amescoa y Arana.
La Ribera estellesa. Oteiza, Villatuerta, Berbinzana, Larraga, Miranda, San Adrián, Lodosa, Cárcar, Mendavia, Lazagurria, El Busto, Sesma y Lerín.
Villas. Los Arcos, Bernedo, Laguardia, San Vicente y Viana.
Respecto a la cristalización de los límites definitivos dice Bielza: "En el año 1407, al crearse la merindad de Olite, mediante la unión de trozos de las cuatro merindades subpirenáicas, la de Estella perdió, definitivamente, la ribera del Arga y su nuevo límite oriental es desde entonces el interfluvio Ega-Arga. En el otro extremo la guerra de 1428- 1429, entre Juan II de Navarra y Juan II de Castilla, trajo como consecuencia la pérdida de las tierras suroccidentales de la merindad -San Vicente de la Sonsierra y Laguardia- con lo que si bien los límites por este lado dejaron de ser naturales, la merindad quedó más homogéneamente distribuida en torno a su capital". Los límites definitivos de la merindad eran en el siglo XIX: al N. las Sierras de Urbasa y Andia y merindad de Pamplona, al E. la misma merindad de la que le separa el Arga hasta Mendigorría, la merindad de Olite y la de Tudela, al S. la Rioja separada por el Ebro y al O. la provincia de Alava.
En el estudio realizado por J. Arraiza Frauca sobre el libro de Fuegos de 1427 ("P. de V.", 1968) los 3.981 vecinos son distribuidos como sigue: Moradores 2.629 Hijos (que viven con sus padres) 387 Hidalgos 339 Impotentes (pobres no vecinos) 281 Clérigos 261 Peguillareros (labrador o pastor pobre) 84
Las cuentas de la Merindad de Estella en 1370. En 1370, hace seis siglos, avanzado ya el Medievo, era recibidor de Estella un tal Guillem de Rosas, que nos ofrece en su compro un cuadro completo de las rentas a recaudar en la entonces villa y su merindad, lo que hoy llamaríamos contribuciones e impuestos. Se abren estas cuentas con los valles: Deyerri (no Yerry, como decimos hoy), "Cinco Villas" (de Val de Goñi), Mañeru (entonces Mayneru), La Solana, Sant Esteban (San Esteban), Amescoa, Harana (Arana), Berrueca o Berrueza y Ayllin (Allin). Siguen las villas de Larraga, Andión, Berbinzana, Miranda, Falces, Peralta, Funes, Peynnalén (Peñalén), Miraglo o Milagro, Azagra, San Adrián, Andosieylla o Andosilla, Carcuar (Cárcar), Lerín, Lodosa, Mendavia, Viana, Esquidi, Sant Vicent (hoy San Vicente de la Sonsierra), Lagoardia (Laguardia), Cripán, Asa, Labraza, La Población, Bernedo, Uxanavilla (Genevilla), Aguilar, Torralba, Espronceda, Fazuelo (Azuelo), Eztuyniga (Zúñiga), Los Arcuos (Los Arcos), Busto, Sesma, Surruslada (Sorlada) y Torres. Aparece intercalado el valle de Lana. Un examen superficial nos presenta una serie de realidades que vamos a señalar muy someramente. En primer lugar, la grafía de los topónimos, algo distintos en bastantes casos a los de hoy, que hemos señalado en su lugar. Así, comprobamos que Yerri se decía entonces Deyerri, y Ayllín, Allín, por poner algunos ejemplos.Observamos modificaciones aún más importantes, como en el caso de Surruslada, Uxanavilla y Fazuelo, que normalmente debiera haber conservado la "h" en su evolución fonética. Otra cosa que llama la atención es la denominación de Cinco Villas al actual Val de Goñi y la presencia de Val de Arana, que entonces integraba las villas de Eulate, Aranarach (Aranarache) y Larrahona. Hay que señalar también el entrante que hacía entonces nuestra frontera por aquí, incluyendo lugares pertenecientes a Castilla en el día. Se trata principalmente, de Laguardia (con sus aldeas, una de ellas Cripán), que se perdiera dentro del siglo XV, tras la embestida de Castilla en 1429. Peynnalén o Peñalén estaba prácticamente despoblado para estas fechas y su nombre va asociado a una tragedia de la familia real, tiempo atrás bien conocida. Advertimos, asimismo, que formaban parte de la merindad de Estella, villas poderosas, que en 1407 pasarían a formar parte de la merindad de Olite, creada por Carlos III. Veamos ahora la contribución de los valles a las arcas reales. En primer lugar, los pueblos pagaban su pecha en dinero y en especie, una cantidad fija, que sólo de vez en cuando se modificaba si surgía algún motivo importante, como la despoblación. A veces, estas pechas las donaba el rey a algún particular. Así las de la villa de Riezu (en Val de Deyerri) fueron dadas en feudo a D. Beltrán Bélaz de Guevara, junto con la jurisdicción, a la vez que las de Etayo y Ocuo (hoy Oco). Otro ingreso del recibidor era en este y otros valles, el del bailío. Las rentas totales de Deyerri sumaban cerca de 50 libras, el valor aproximado de unas 500 gallinas, para que podamos entenderlo mejor. El valle estaba formado por Lezaun, Arizaleta, Murugarren, Murieyllo o Murillo (cerca Estella), Ayzcuona o Azcona, Irurzun o Irurzun, Munisin, Aylloz o Alloz, Lacarr o Lacar, y Rietzu o Riezu. Buen campo éste de la grafía de los topónimos para los filólogos. En Val de Mayneru o Mañeru encontramos varios lugares, que pasaron luego a la categoría de desolados como Aniz (queda el de Baztán), Saracoiz, y casa de Bargota. En La Solana desfilan por las cuentas los lugares o villas de Baygorri, Dicastieyllo o Dicastillo, Arróniz, Ayllo o Allo, Areyllano o Arellano, Oteiza, Villatuerta, Legardeta, Casa de Ordoiz y Zarapuz. Baigorri (que pasaría después a desolado y más tarde a poder de los condestables) pagaba 40 libras de pecha, lo mismo que Dicastillo y Arróniz. Las rentas de Allo habían sido otorgadas al rico hombre D. Johan Ramírez de Arellano, a perpetuo. En esta donación se incluían las casas y heredades de D. Juce de Calahorra, que había muerto sin dejar heredero. En Oteiza tuvo heredades el famoso García Almoravid, caballero desnaturalizado de Navarra, a raíz de la famosa Guerra de la Navarrería en 1276. En cuanto a la casa de Ordoiz, había sido dada a D. Rubert, obispo de Calahorra, y contaba al parecer con su cava o foso y muchas propiedades. En el término de Noveleta tenían piezas los cofrades de San Blas de Pamplona, así como un molino, ya destruido, cuya piedra sirvió para la muralla del castillo de Belmerchet. En fin, sobra materia y falta espacio, por lo que debemos renunciar a un estudio más minucioso de las cuentas del recibidor. Además de la pecha de dinero, los pueblos pagan otra en especie, consistente en trigo, ordio o cebada, avena, gallinas y vino, según sus obligaciones. Labeaga entregaba una pecha curiosa llamada "ostadias", que ya mencionan Yanguas y otros autores, aunque referida a Etayo y Olejoa. En Villamayor, el recibidor recibía dinero y gallinas del herbago de la Dehesa del Monte (cerca del castillo de Monjardín). La pecha llamaba "ostadias" de Etayo y Olejoa (Olessissoa), consistía en dos "mietros" de vino ("mietros" se escribe aquí); también daban estos lugares dos carneros. Un pueblo desaparecido en este valle es Cugüillo. La variedad de pechas y de modalidades en su pago, se manifiesta una vez más en Val de Arana. Así en Eulate había pecheros "entegros" o íntegros (los que tenían un yugo de bestias), "medios" pecheros (los que tenían una sola bestia) y pecheros "cuartos" (los que no tenían bestias ni heredades), que pagaban, naturalmente, conforme a su categoría. En algunos lugares, como Asarta, Acedo y Villamera, se conviene en pagar en dinero lo que antes se daba en dinero y en especie, concretamente gallinas y la llamada "vaca del rey". En algunos pueblos del curso del Arga, encontramos un nuevo derecho real, el de las "pesqueras", como ocurre en Larraga y Miranda. Otros que se cobran en estas y otras populosas villas son la llamada "lezta", la escribanía del sello del rey, hornos, molinos, etc., que generalmente se arrendaban, lo mismo que casas y heredades particulares de los reyes, aquí y allá. La escribanía de los judíos, cuya presencia se advierte en muchos puntos, daba también lo suyo, aunque a veces nadie tomaba su arriendo, el sistema habitual de la época para aligerar la administración. En Peñalén, aparece junto a la "lezta", lo que se llama "seynnales del rey", que pagaban con los de Funes. En los puntos fronterizos como Azagra y San Adrián (con Resa), hay lo que se llama "puertos", donde se paga el peaje. Pasemos ahora a los lugares que pagaban la llamada "fosadera" o fonsadera (contribución para fortificaciones). Son Mendavia, Viana, Esquidi, San Vicente, Lagoardia o Laguardia, Cripán, Asa, Labraza, La Población, Bernedo, Uxanavilla (Genevilla), Aguilar, Torralba, Espronceda, Fazuelo (Azuelo), Zúñiga, Los Arcos, Sesma, Surruslada o Sorlada y Torres. Unos lugares pagaban por enero y otros por Pascua de Pentecostés, San Martín o San Miguel, por Pascua sobre todo. En el caso de Esquidi, pagaban este tributo para que el rey les mantuviera sus fueros, librándoles de toda violencia. Laguardia daba 12 dineros por cada una de sus casas (con dimensiones de 12 x 4 estados), lo mismo que sus aldeas. Aparte, pagaban estos pueblos otros tributos y censos. Otro capítulo de ingresos lo constituyen los bienes de los llamados "banidos" , que por delito de lesa majestad generalmente, se ausentaban o sufrían la pena capital. Figura aquí a Gonzalvo Ibaynes de Baztán, que tenía posesiones en Bidaurre, Muez, Salinas de Oro, Lezaun, Galdiano, Allo, Mendaza, Otiñano, Cábrega, Piedramillera, Mues, Arellano, San Cristóbal de la Berrueza, Asarta y Los Arcos. Otros "banidos" son el conocido D. García Almoravit, D. Adam Gonzalviz de Andosieilla y Miguel Périz de Uxié. Hay que agregar que los bienes de los 19 labradores de Falces, "jurgados et banidos por la apensada trayción fecha al seynnor infant don Loys". Este episodio ocurrió en 1361 y costó caro a los falcesinos. Suma el total de los ingresos de la merindad en dinero, 2.112 libras. A su vez, el recibidor hubo de pagar ciertos gastos por diversos conceptos; alcaides de castillos, capellanías reales, donos del rey y algún salario. En la merindad había entonces los castillos de Toloyno, Asa, Labraza, Oro, Falces, Cárcar, Peralta, Artaxo o Artajo, Viana (Torre de), Toro, Laguardia, Marañón, Miraglo o Milagro, Montjardin o Monjardin, Lerin, Ferrera, Funes, Los Arcos, Miranda, Belmerches y Zalatambor (en Estella), Larraga, Mendavia (Torre), Punicastro, San Vicente, Buradón, San Adrián y Lodosa, así como las cuevas de Cárcar o Cárcuar, Lana, Andosilla, Resa y Azagra, que constituían la defensa de estos lugares y contaban con su alcaide, que cobraba su "retenencia" o sueldo en dinero y en especie. El "compto" del recibidor anota a continuación las pechas en especie, siguiendo el mismo orden. En La Solana, Villatuerta, por ejemplo, entrega en principio 80 cahices de trigo, más 62 robos de trigo por "torta" y "carapito"; las heredades y diezmas del antiguo monasterio de San Miguel habían sido traspasadas al cabildo de Pamplona. Encontramos que los labradores de San Adrián habían sido liberados de la pecha durante dos años, con motivo del incendio que debió destruir la villa con el llamado "corteio", lo que provocó cierta despoblación, tratando Carlos II de hacerles volver. Hay también entregas de ordio y avena, de cuya pecha habían sido liberados en gran parte los de Baigorri. Asimismo pagaba la entonces villa de Resa en Val de Resa, Lizagorría (es el actual Lazagurria). Señalamos de vez en cuando estas particularidades lingüísticas por estimarlas de interés.
El gobierno de la merindad.

El merino mayor. A la cabeza de la merindad se halla el merino mayor que poseyó una jurisdicción amplia en la demarcación merindal, destacando su función judicial. El título de merino -dice Iribarren- "desde tiempos bastante antiguos, se redujo a un título de honor". Esta no es la única evolución del cargo; datado documentalmente desde 1135, desde esta época hasta el primer tercio del siglo XIII, el cometido era amplio abarcando una extensa serie de atribuciones. Del año 1097, reinando Pedro Sánchez aparece un documento, el cual subscribe como merino de Estella, D. García López; desde esta fecha, todas las escrituras hacen mención del merino de Estella. En el 1237, era merino D. Gonzalo de Morentín; en 1272, D. Miguel Pérez de Legaria; sucediéndole D. García Ochoa, etc. Garibai detalla, en su libro 24, los nombres de las veinticinco villas y ciento seis lugares que comprendía la merindad de Estella, cuyos nombres y número, variados en muy poco, se conservan actualmente. Todos reconocían superioridad en los actos de justicia, juramento de los reyes, alcar o afinar los pesos y medidas; a Estella debían acudir para todos los actos del servicio real. Tenían algunos privilegios especiales en ciertos casos los pueblos de los valles de Lana, Améscoa, Lazagurría, Aras, Bargota, Ariz, Población, Marañón, Otiñano. Según refiere Idoate en Rincones... [t. III, pp. 542- 544] el 27 de enero de 1635 el merino de Estella, D José de Echábarri y Rácax, se presentó en Aguilar de Codés para llevar a cabo el alistamiento de la gente de armas, provisto de una orden del virrey, pues España acababa de entrar en la Guerra de los Treinta Años. Pero el alcalde de Aguilar, D. Juan de Antoñana, le hizo saber que Aguilar gozaba de privilegios que le eximían de la autoridad del merino, Los ánimos se exacerbaron y el merino y su escribano hubieron de refugiarse en la posada, de donde fueron sacados por la encolerizada gente de Aguilar y encerrados por el alguacil. Por la noche del mismo día y al amparo de las tinieblas, el merino y su acompañante huyeron y se refugiaron en el santuario de Ntra. Sra. de Codés.

Preboste. Desempeña funciones de carácter ejecutivo en representación real.

Baile. El peso administrativo y de ejecución de la justicia recae sobre el baile, cargo que se duplica al existir también un baile de los judíos.

Alcalde de mercado. Estella ejercía jurisdicción civil y criminal, que se llamaba de mercado, por medio de sus alcaldes; al principio todas las villas y aldeas que citaremos en el apéndice, estaban sujetas a Estella; con el tiempo, y como recompensa a los méritos especiales, fueron eximiéndose algunas de ellas.

Clavero. Es un agente subalterno del recibidor -cobrador de impuestos- de la merindad que funciona en las localidades importantes de la merindad, e incluso en la misma ciudad de Estella en la que encontramos un clavero para el mercado viejo que percibe los tributos de algunas localidades y valles de la merindad.

Senescal. Funcionario a cargo del castillo de la ciudad de Estella, a veces también de comunidad judía.

La principal referencia bibliográfica sobre la merindad es el estudio de Vicente Bielza de Ory: Tierra Estella. Estudio geográfico, Institución "Príncipe de Viana", Pamplona, 1972, 358 pp. Los restantes trabajos tratan de modo tangencial sobre el tema.

Ainhoa AROZAMENA AYALA

Partido judicial. Comprende los siguientes municipios: Abáigar, Abárzuza, Aberin, Aguilar de Codés, Allin, Allo, Améscoa Baja, Ancín, Andosilla, Aranarache, Aras, Los Arcos, Arellano, Armañanzas, Artazu, Arróniz, Ayegui, Azagra, Azuelo, Barbarin, Bargota, El Busto, Cabredo, Cárcar, Cirauqui, Desojo, Dicastillo, Espronceda, Estella, Etayo, Eulate, Genevilla, Goñi, Guesalaz, Guirguillano, Iguzquiza, Lana, La Población, Larraona, Lazagurría, Legaria, Lerin, Lezaun, Lodosa, Luquin, Mañeru, Marañón, Mendavia, Mendaza, Metauten, Mirafuentes, Morentín, Mués, Murieta, Nazar, Oco, Olejua, Oteiza, Piedramillera, Salinas de Oro, San Adrián, Sansol, Sartaguda, Sesma, Sorlada, Torralba del Rio, Torres del Río, Viana, Villamayor de Monjardín, Villatuerta, Yerri, Zúñiga.
La población activa de Estella computada en el padrón municipal de 1975 es de 3.985 trabajadores, de los cuales 3.046 varones y 939 hembras. Los varones acaparan los puestos de trabajo de la siguiente forma:
V HSector primario 92 1Sector secundario 1.819 384Sector terciario 1.127 554Totalizan, de esta forma, 93 trabajadores primarios, 2.203 secundarios y 1.681 terciarios. Las actividades más importantes son la construcción de maquinaria, aparatos, accesorios y suministros eléctricos y el comercio al por menor: V H TotalMaquinaria y suministros eléctricos 366 38 404Comercio al por menor 244 151 395Imprentas y editoriales 241 67 308Cuero exceptocalzado 238 37 275Construcción 235 8 243Adm. pública y defensa 144 17 161Serv. de reparación 135 7 142Transportes terrestres 130 6 136Metal excepto maquinaria y equipo 102 10 112
Distribución de la población según la relación con la actividad económica

    Hombres Mujeres Total
Agricultura
Energía

Industria













Construcción
Servicios
Agricultura, ganadería y selvicultura
Extracción de productos energéticos y refino
Producción energética
Alimentación, bebidas y tabaco
Textil, cuero y calzado
Madera y corcho, excepto muebles
Papel y artes gráfica
Química
Caucho y plástico
Otros minerales no metálicos
Metalurgia y productos metálicos
Maquinaria y equipo
Maquinaria, equipos informáticos y material
eléctrico
Material de transporte
Muebles, reciclaje y otras industrias
manufactureras
Construcción
Comercio y reparación
Hostelería
Transporte y comunicaciones
Banca, finanzas y seguros
Servicios a empresas e inmobiliarias
Administración Pública
Educación, sanidad y servicios sociales
Actividades recreativas, culturales y otros
servicios
83
9
30
70
62
10
287
19
144
5
189
275

25
95

97
512
490
130
152
79
157
152
202

60
15
0
12
30
62
2
65
6
27
1
35
57

20
24

14
42
417
162
30
25
126
85
613

165
98
9
42
100
124
12
352
25
171
6
224
332

45
119

111
554
907
292
182
104
283
237
815

225

Fuente: I.E.N. Censo de Población y viviendas 2001.

Población ocupada según sectores económicos. Años 1975-1996

  1975 1981 1986 1991 1996
Primario
Secundario
Construcción
Terciario
87
1.850
1.443
211
86
1.753
1.687
183
61
1.614
1.888
168
82
1.439
2.248
384
78
1.361
2.467
374

Fuente: Censos y padrones homogeneizados. I.E.N.

Tasa de actividad según sexo y grupo de edad en 2001

TOTAL
H 16-24
H 25-44
H 45-64
H 65 o más
M 16-24
M 25-44
M 45-64
M 65 o más
55
46
95
81
2
36
76
39
1

Fuente: I.E.N. Censo de Población y viviendas 2001.

Evolución del paro registrado en el mes de marzo. Finales del siglo XX y comienzos del XXI

1988
1989
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
2002
1.072
1.143
966
682
549
497
570
541
507
522
431
416
386
444
411

Fuente: I.N.E.M.
La traída de aguas se estableció a partir del Urederra, el 19 de febrero de 1907. El alcantarillado fue inaugurado un año después.

Alojamiento. A comienzos de este siglo y según Altadill, había tres fondas y 14 posadas. En 1978 hay 6 establecimientos hosteleros que son: Residencia "Tatán", Residencia "San Andrés", Fonda Joaquín, Fonda Izarra, Fonda San Andrés, Posada Navarro.

Espectáculos. Posee cinco salas de espectáculos: Discoteca "El Trovador", Discoteca "Naxos", Terraza "Oasis", Cine "Teatral Estellesa", Cine "Lux".

Administración. Municipalidad. Juzgado de primera instancia y Juzgado comarcal. Matadero municipal y cárcel de partido.

Hospitales. En la Edad Media llegó a haber hasta seis hospitales en Estella hasta que Carlos V los refundió en uno, en el año 1524: San Juan. En 1313 existía en Estella una casa u hospital para albergue de los pobres malautes de San Lázaro (lepra). D.ª Elvira Ruiz de Antrena, viuda de D. Pedro Périz de Torres, se encargó por el concejo del cuidado de dicha casa, y para ello le entregaron lo que existía, y era seis toneles et un cubet, una tineta, una arquia plana, seis litz encordatz, cuatro plumas bermejas, nueve custias de lin é de estopa con pluma, una cuberta barrada de custia, dos cubertas de cabezales, nueve linzols, un fazarol, un calderon, tres topinas de arambre, tres cuilleras de ferr, dos vestidos para cantar misa, una camisa de lino nueva, un cáliz de plata con su platena dargen con su vasera, un misal que son los evangelios, et lo capetuleri, y otras alhajas, como también los censos, viñas y tierras que pertenecían a la casa. El hospital de San Pedro de Estella aparece citado en un doc. del 30 de mayo de 1287 en la que Estrella, viuda de Juan Montán, reconoce que ha recibido de Juan Pérez, preboste de Estella, 35 libras por la venta de una viña que linda con otra del hospital citado. Asilo de San Jerónimo. Erigido merced a la generosidad de D.ª Jerónima Uriarte con la finalidad de acoger a ancianos. Fue reconstruido a comienzos de este siglo. Fundados por el Ayuntamiento existieron la Santa Casa de Misericordia y el Hospital de Ntra. Sra. de Gracias. La Casa de Misericordia fue erigida por la ley 42 de las Cortes de 1780 y 1781 instalándosela bajo el patronato del Ayuntamiento el 28 de marzo de 1869. El reglamento del Hospital de Ntra. Sra. de la Gracia fue aprobado el 21 de noviembre de 1896. Existió una obra pie creada en 1631 por Bernabé Imberto para dotar a doncellas, cuyos fondos pasaron a la junta de beneficencia. Imberto legó además una cantidad al hospital. Otra fundación piadosa se debió a Juan San Juan. En la actualidad (1978), los servicios sanitarios colectivos son impartidos por el Hospital comarcal Jesús García Orcoyen y el Ambulatorio del Seguro de Enfermedad.

A fines del siglo XX y comienzos del XXI

Grupo de Espeleología de Estella, fundado en 1953. Sociedad de Cazadores y Pescadores de Estella. Colectivo Cultural Almudí. Centro de Estudios Tierra Estella. El grupo local de "Ecologistas en Acción de Estella" llevó a cabo en 2003 la primera edición del Día de la Bellota, con la que se trata de potenciar la recuperación ambiental de Tierra Estella. Unión Musical Estellesa (1993). Semana de Música Antigua. Escuela Municipal de Música "Julián Romano". Fanfarre "Antxusberrok"; creada en 1978, en 2003 celebra su XXV aniversario. Coral "Ereintza" dirigida (2003) por Josetxo Arbeloa. Rondalla "Guilaubdán", fundada en 1992; en 2004 contaba con 5 bandurrias, 6 laúdes y 20 guitarras. Grupo de danzas "Larraiza". Grupo de danzas "Ibai Ega". Grupo de txistularis "Padre Hilario Olazarán". Rondalla "Los Estellicas". Grupo de gaiteros "Deierri". Grupo de gaiteros "Iturrieta". Fanfarre "Igari". Academia Municipal de gaita. Comparsa de gigantes y cabezudos. Colectivo cultural "Gazte Asanblada" (1995), fecha en la que ocupa el antiguo cuartel militar; tras su derribo, ocupa en 2002 la parte trasera de la estación de autobuses para la realización de diversas actividades. Asociación Los Amigos del Camino de Santiago-Centro de Estudios Jacobeos. Fundada en 1962, es la decana de las asociaciones jacobeas españolas; organiza la Semana de Estudios Medievales y la Semana de Música Antigua. Peña "La Bota" (1930). Unión de radioaficionados de Estella "U.R.D.E." que participa en 2001, por sexta vez consecutiva, en el certamen internacional de radioficionados. Peña taurina "Pablo Hermoso". "Sociedad de Cazadores y Pescadores de Estella". Asociación "Irujo-Etxea"- Irujo Etxea Elkartea; la Fundación "Irujo Etxea"; presenta en 2003 el anuario del año 2002, una revista que edita por segunda vez esta entidad, y que en esta ocasión ha titulado &Karlistadak& (3.000 ejemplares redactados en trilingüe (euskera, castellano y francés). Asociación de jubilados "Ega". Colectivo cultural "Asociación de Mujeres de Estella". Colectivo fotográfico "Higuera". Cofradía de San Andrés. Grupo de Espeleología de Estella que presenta en 2001 la "Expedición Glaciológica Islandia 2000". Hospital Comarcal García Orcoyen (1977).

Se firmó en octubre de 2003 un acuerdo entre el Ayuntamiento de Estella y la Diputación de Córdoba para estrechar los lazos culturales entre ambos organismos. La alcaldesa de Estella, María José Fernández, rubricó el documento con la Fundación Botí, dependiente de la Diputación de Córdoba y a la que se encarga toda la actividad de artes plásticas de la Diputación. Serafín Pedraza, vicepresidente de la Fundación y diputado de Cultura, y Ana Romero, diputada de Turismo, llegaron a Estella con el objetivo de corroborar el acuerdo. Los dos entes ya habían coincidido en la exposición Botí y sus maestros, que pudo ser contemplada en el Museo Gustavo de Maeztu. Se inaugura en 2001 la primera Mezquita de la Merindad, situada junto a la carretera Pamplona-Logroño.

Infraestructura Turística a 1/1/2002

  Unidades %
Ruidos
Contaminación
Poca limpieza en las calles
Malas comunicaciones
Pocas zonas verdes
Delincuencia en la zona
Falta de servicios
1.328
613
1.437
464
1.463
519
59
29
13
31
10
32
11
1

Fuente: I.E.N. Censo de viviendas 2001.
El deporte es una de las facetas importantes de la vida en Estella y su comarca. A lo largo de la historia el deporte estellés ha ocupado gran atención de los habitantes de la localidad navarra. Se recuerda gratamente épocas pasadas. Así el fútbol fue un primer plato antiguamente y el Izarra llegó a codearse con equipos tan importantes, en la actualidad, como Osasuna y Zaragoza. Entonces militaban los estelleses en la Tercera División y la lucha fraternal contra los rojillos de Osasuna llenaba una y otra vez el campo de San Andrés, escenario por el que han pasado, además, las mejores figuras del fútbol vasco. Una de las costumbres, casi obligatorias, llegó a ser un partido anual en que participaban todas las estrellas del fútbol norteño de la época. Tanto los que se encontraban en activo como quienes, por su avanzada edad, habían tenido que despedir la práctica directa del "deporte de masas". Quizás en fútbol es donde Estella labró los más famosos deportistas. Quién no recuerda a Juanito Arza, tantas veces internacional, su hermano Segundo, Luis Aranaz, quien también defendió los colores nacionales y los de muchos equipos de élite, como Osasuna, Murcia, Sabadell, entre otros, además, lógicamente, del Izarra de Estella. Los Areta también se identifican con el deporte estellés. Hay un largo etcétera que por los años 1944 y siguientes provocó una afición importante por el fútbol. Posteriormente, y seguimos con el tema futbolístico, hubo un hueco en que sufrió un paréntesis la gran labor de los presidentes del Izarra y el fútbol dio paso a otras actividades deportivas que también han marcado la vida deportiva de Estella. En la actualidad el Izarra ha descendido a la categoría regional y el campo de San Andrés verá, por lo tanto, a equipos navarros en la temporada 78-79. Pero Estella no apura la actividad deportiva con el fútbol porque, a pesar de las escasas instalaciones deportivas con que cuenta ha prodigado la práctica de otras modalidades. El dinero, por desgracia para el deporte, es también fundamental y la ausencia de lugares donde practicarlo ha supuesto una barrera para la juventud que desvía su atención hacia otras facetas ante el fácil acceso y la comodidad que supone el entretenimiento, en otros medios. Estella puede, sin embargo, presumir de su magnífico frontón Lizarra donde la pelota profesional tiene muchas citas y ello ha provocado, a lo largo del tiempo, un inusitado interés por este deporte vasco que tiene en Navarra a valores de gran renombre. Estella es uno de los puntos calientes de la pelota. Otros deportes de minorías también son cobijados en Estella. Hay grupos de montaña, sociedades de ajedrez, equipos de baloncesto y balonmano. La natación es actividad destacada. Otro deporte de agua, la pesca, ha contado y cuenta en Estella con grandes deportistas y los ríos de la comarca se ven poblados de numerosos aficionados dispuestos a importantes capturas y cuya realización ha dado una idea de la habilidad que en la pesca poseen los navarros. La pesca de la trucha es la más habitual. En ciclismo. Estella ha contado con organizaciones de talla, en todas las categorías. Ha sido escenario de campeonatos de España de fondo y montaña y todos los años el C. C. Estella organiza el G. P. Navarra de profesionales. Estella contó con una de las organizaciones pioneras a la hora de establecer fuertes premios en las pruebas ciclistas y ello le dio renombre a la localidad estellesa a la que siempre han acudido los mejores ciclistas del momento. Se puede decir, aunque no fuera su localidad de nacimiento, que corredores como los hermanos Galdeano, uno de los cuales, Javier, es ahora presidente del C. C. Estella, Carlos Echeverría, Vidaurreta y otros son corredores fogueados en Estella. Actualmente, si bien no cuenta con equipos de categorías superiores, esta localidad navarra sigue en la brecha de la actividad ciclista, con la organización de muchas pruebas para todas las categorías. Se trabaja con la cantera para la formación de un ciclismo del futuro. Se pretende, dado el peligro que cada vez aumenta para el entrenamiento en carretera, la realización, en Ayegui, de un velódromo que necesita el ciclismo de Estella. Precisamente en Ayegui se celebran importantes tiradas de Pichón y otras actividades. En definitiva y resumiendo que el deporte es parte importante de la vida de Estella y su futuro se augura aún más interesante.
ARTE.

Historia de los monumentos románicos de Estella. La carta de fundación de Estella en 1090 dice que aquél era "un lugar sano", pero el verdadero objeto de la fundación fue la seguridad de la ruta de los peregrinos de Santiago. Se establecieron desde el principio, pues, las fortalezas de Zaratambor, Belmecher y la Atalaya. Las primeras menciones históricas mencionan ya a San Pedro de Lizarra o de Izarra. Sancho Ramírez, fundador de la "villa quae vocantur Lizarrara", estaba muy ligado al monasterio de San Juan de la Peña, cuyos monjes obtuvieron en principio beneficios sobre estas iglesias. El monasterio de Zarapuz también dependía de San Juan de la Peña. A la derecha del Ega se elevaba el Hospital de San Lázaro, construcción del siglo XII, según reza la inscripción del tímpano atribuido al maestro Adalberto, hoy en el Museo de Navarra en Pamplona. A la derecha del actual, el puente de la prisión, de un sólo arco, unía los dos lados del Ega; fue destruido en las guerras civiles del siglo XIX. Al otro lado del río, el convento de Santo Domingo. Allí mismo estuvo la Sinagoga de Estella, que el 24 de agosto de 1145 fue cedida por García el Restaurador a la catedral de Pamplona.

Fue reformada en románico y posteriormente restaurada durante el renacimiento en el estilo dominante. Pasando el citado puente de la prisión se entraba en la famosa RUA de los Peregrinos, que también se llamó sucesivamente de San Martín y de San Nicolás, de donde viene el nombre de la puerta correspondiente. No queda nada de la antigua iglesia de San Nicolás. Desde aquí, el camino seguía para Iratxe y la Virgen de Rocamador. En la RUA se construyeron las grandes iglesias ya desde los tiempos del primitivo poblamiento de libres burgueses. El Santo Sepulcro, que fue primitiva iglesia románica, pero cuya nota dominante hoy es su estupendo portal gótico. San Pedro de la Rúa, exteriormente semejante a una fortaleza, y San Nicolás. También estaba la casa de San Martín, lugar de reunión de los burgueses, y enfrente el edificio hasta hoy llamado Palacio Real, sin que se sepa si la denominación es correcta. A mediados del siglo XII estas iglesias estaban sujetas al monasterio de San Juan de la Peña pero sus diezmos eran objeto de constantes pleitos.

En 1147 hubo un acuerdo entre D. Lope, obispo de Pamplona, y D. Juan, abad de la Peña, pero no se resolvió nada de forma definitiva, y todavía en 1254 D. Pedro, obispo de Pamplona, encargaba a sus canónigos Raimundo de Estella y Juan el Hospitalario, tomar posesión de la iglesia y diezmos de San Pedro de la Rúa, San Miguel, San Nicolás y el Santo Sepulcro para el obispado de Pamplona. En 1187 el rey Sancho el Sabio cita por primera vez la iglesia de San Miguel, situada al otro lado del río, con motivo del acta de poblamiento correspondiente a esta parte o barrio. Por otra acta, Sancho el Sabio fundó también el barrio del Arenal, alrededor de la hoy desaparecida iglesia del Salvador. También fue debida a este rey la fundación de la iglesia de San Juan Bautista, en la actual plaza de los Fueros. Pertenecía en principio a los monjes de Iratxe, y con sus tres naves recordaba inmediatamente al monasterio. Agrandada en el período gótico y renacimiento, lo más importante hoy día es su portada norte, de concepción muy simple, con cuatro arcos de medio punto y diversos motivos y molduras en la arquivolta.

Columnas altas, tres a cada lado, y capiteles enteramente decorados con tema vegetal. Bóvedas interiores nervadas en gótico y ábside también nervado y apuntado, enteramente cubierto por un retablo de estilo renacentista castellanizante, atribuido a aquel Pierres Picart, natural de Alsasua, a quien también se atribuyen otros retablos en Navarra y la fachada de la Universidad de Oñate. Estas iglesias fueron para las divisiones de los burgueses de Estella lo que las antiguas de Pamplona para sus Burgos, separándose primero los burgueses del Arenal. Posteriormente las luchas tomaron cuerpo entre los de la Cofradía de los Sesenta y los de la Virgen del Puy, y algo más tarde se citan las luchas de las familias rivales de los Ponce y los de Learza. Las iglesias fueron también origen de mercados, como el de San Miguel, autorizado por Teobaldo I en 1236. Con el tiempo se llegó a realizar una feria anual por San Miguel, autorizada pocos años más tarde por el mismo rey. Las peregrinaciones, que empezaron en la época románica temprana, alcanzaron su apogeo en la gótica y eran aún importantes durante el renacimiento, hecho que determina que los tres estilos se hallen bien representados en Estella, aunque algunas veces es causa de que edificios construidos en una época se deformen en las posteriores. San Pedro de la Rúa y San Miguel conservan su claustro y su portal norte, sin que se pueda datar exactamente su construcción. En estos años, a caballo entre los siglos XII y XIII se hace notar la influencia castellanizante llamada "arte del camino", mientras que el palacio real acusa más bien la influencia contraria, del "románico internacional", que progresaba en sentido inverso.



Arte sacro. Iglesia de San Pedro Lizarra. No cabe duda que ésta fue la primitiva iglesia de la navarrería de Estella, pero en el siglo XVIII fue muy reformada. Tiene hoy una altísima torre, denominada popularmente "la Gallarda", de 1624. Retablo principal de la iglesia de San Pedro Lizarra. Dentro de la época renacentista, ya siguiendo los cánones de Vignola consta de tres cuerpos, en los que se mezclan columnas dóricas y corintias. La composición es regular, con cajas cuadradas y frontones triangulares. Basamento con los evangelistas. Otros apóstoles con escenas de la pasión, y en el centro el titular, San Pedro, y escenas a él referidas, con lo que se completan el primer y segundo cuerpo. El tercero presenta el Calvario con la conversión de San Pablo y la Asunción de la Virgen. Es obra de Juan o Joannes Imbertus (hijo) y datada a finales del siglo XVI. Policromado hacia 1600, hoy está desfigurado por una mala pintura. El sagrario es de la misma época y autor. Retablo colateral de San Pedro Lizarra, del apogeo de la época plateresca en su decoración, con mayoría de tablas sobre paneles escultóricos. Atribución dudosa, datable hacia 1550-1560. Santa María Jus del Castillo, fue sinagoga hasta 1145, en que fue consagrada. Obra románica en su mayor parte de hacia 1145, tiene una bóveda de fines del siglo XII pero la fachada fue reformada en neoclásico, en el siglo XVII. Quedan abundantes muestras decorativas medievales en el interior y el exterior, y una imagen gótica. Iglesia del Sepulcro. Sobre una primitiva fábrica románica del siglo XII se elevó esta iglesia, que presenta su magnífica fachada gótica de 1328, fachada que fue costeada por el gremio de mercaderes de ésta, en tiempos, importante ciudad. La parte que queda, pese a su riqueza, no es más que la parte inferior del original, ya que la superior fue volada en 1516 por el coronel Villalba, emisario de Cisneros. Presenta un profundo abocinamiento en su arquivolta, con doce nervios sobre un capitel corrido de decoración floral. Se apoya esta arquivolta en doce columnas a cada lado flanqueadas por otras tantas secundarias. El tímpano presenta tres zonas: la inferior, que hace de dintel, con una Sagrada Cena llena de movimiento y colorido humano. La superior, con una Crucifixión que preludia los retablos renacentistas. Y la media, con las historias de las tres Marías que visitan el sepulcro, María Magdalena recibiendo la visita de Cristo resucitado y Cristo bajando a los infiernos. En función de impostas y ménsulas, cabezas de personajes del Antiguo Testamento. A los lados, dos estatuas de abad y obispo respectivamente, tal vez en conmemoración del acuerdo sobre jurisdicción entre el obispo de Pamplona y el abad de San Juan de la Peña; acuerdo que dirimió un largo pleito. Sobre una faja de cuadrifolios, en sendas hornacinas, se ofrece el apostolado. Debajo, sepulcros bajo arcos apuntados. Es interesante el crucifijo bizantino del siglo XII que la leyenda asegura haber sido arrojado al agua por un judío. El crucifijo subió contra corriente hasta el lugar de la iglesia del Sepulcro, donde es venerado. Talla de San Matías e imagen de Ntra. Sra. de Belén, ambas medievales. El ábside es románico, del siglo XIII, y junto a él se puede ver algún lienzo de las murallas de la judería. Iglesia de San Pedro de la Rúa. Fechada no antes de 1147, sólo algunos capiteles del ábside por la parte interior se pueden hacer remontar a esta fecha. El atrio, algo posterior, se sitúa en la segunda mitad del siglo XII y el resto de la construcción, sobre todo su arco polilobulado, es ya de transición. Los ventanales son góticos y finalmente hay hasta una capilla renacentista. Sobre una larga escalera, la torre cae a plomo con la fachada, dando un severo aire de fortaleza al conjunto. La portada norte es de gran riqueza, presentando su arquivolta abocinada y apuntada de ocho grandes arcos con profusión de motivos esculpidos en las aristas y el intradós, terminado el conjunto en su parte interna por un ajimezado de diez lóbulos, que le dan un extraño aspecto califal. Cuatro columnas gruesas y cuatro más finas a cada lado, alternando, y capiteles que forman un friso continuo de decoración vegetal. Arpías, sagitarios y grifos barbudos forman la decoración animada, junto con máscaras, caras trazadas sólo esquemáticamente y figuras en las que se quieren ver obispos. Las basas con flores formando la figura de una X. Portal ciertamente emparentado con el de Cirauqui (siglo XIII) y el de la iglesia de Santiago de Puente la Reina. Tres naves de tres crujías y tres bellos ábsides semicirculares se ven por el interior. Bóveda de crucería ojival, destacando dos arcadas. La superior es de medio punto con capiteles de decoración vegetal. La inferior presenta capiteles más antiguos al parecer y de historias esculpidas. En bandas y arquivoltas, decoración geométrico-vegetal. Dos capiteles de profundo dibujo vegetal se encuentran sobre las columnas del arco triunfal. La pila bautismal, románica, está formada por un grupo de hombres que sostienen una concha semiesférica decorada con grandes hojas. El claustro no conserva del original más que dos de sus alas, debido a la voladura del castillo de Estella en 1572. De la obra original, sobre un plinto de escasa altura, columnas gemelas con capiteles dobles y arcos de medio punto de no mucha altura. La galería oeste tiene temas vegetales y animales, mientras la galería norte lleva toda la decoración historiada. Sus temas son: 1. Capitel del pilar, con vegetales. 2. Escenas de la pasión. 3. Ciclo de los inocentes. 4. Escenas de la Natividad. 5. Escenas de combates entre hombres y entre hombres y monstruos. 6. Pasión y muerte de San Lorenzo. Es curioso que cada escena lleva grabada su descripción, como p. ej. HIC TRADIT LAURENTIUS THESAUROS, y el nombre de los personajes representados: LAURENTIUS, DECIVIS. 7 y 8. Escenas de la pasión de San Andrés. Como en el anterior: HIC IUBET EGEAS INCARCERARI (Aquí, Egeas lo manda encarcelar), de una gran ingenuidad. 9. Escenas de la vida de San Pedro. 10. Vuelve al tema vegetal. Es interesante el grupo de cuatro columnas torsionadas, bajo el capitel núm. 14. En las galerías desaparecidas de la obra original, arcos de medio punto u ojivales, sobre el antiguo plinto y basas románicas, dan idea de lo que debió haber sido el claustro románico en su época. Son interesantes, en su interior, los enterramientos de los duques de Granada de Ega. En ella se conservan unos curiosos objetos que la tradición asigna al obispo de Patrás, en peregrinación a Compostela, que murió en Estella de viaje. No obstante, parecen depender más de los talleres del limousin. Un lignum crucis se encierra en un relicario transicional de plata afiligranada. El relicario del omóplato de San Andrés apóstol es un templete gótico afiligranado también. El báculo de Patrás, atribuido al metropolita de esta ciudad, en realidad procede de Limoges. Data del comienzo del siglo XIII y en sus esmaltes sobre cobre bronceado representa las alegorías de la lealtad y de la astucia. Iglesia de San Miguel. Situada en la plaza del Mercado Viejo, cuyos edificios tienen aún sabor medieval, presenta una portada románica ya tardía situada en la fachada norte de la iglesia, compuesta por un porche construido en ojival que rompe parcialmente los grupos de santos que ya en la época románica rodeaban la portada propiamente dicha. Bajo ellos, relieves de excelente factura representando ángeles y santos. Sobre basas ornadas de motivos vegetales, cinco columnas a cada lado, intercaladas con pilastras de aristas redondeadas que dan la impresión de un número suplementario de columnillas. Diez capiteles en total, representando escenas del ciclo de la vida de Cristo, en su infancia. Un tímpano esculpido, sin dintel, apoyado directamente sobre impostas que representan leones o bien el león y el toro en que algunos quieren ver la fuerza y la mansedumbre, nos muestra un Cristo en majestad, de cuidadísima barba, sosteniendo un libro en que se ve el característico crismón pirenaico de los tímpanos. Mandorla cuadrilobulada, con un Tetramorfos en que las figuras vuelven violentamente la cabeza hacia la figura central. Un personaje a cada lado -un hombre y una mujer- cierran el grupo, sin que se sepa con certeza su significado. Los arcos de la arquivolta muestran un grupo de ángeles turiferarios de desproporcionada cabeza, luego el coro de ancianos del Apocalipsis en grupos de a dos, patriarcas y profetas, una serie de temas evangélicos y otra de escena de la vida y martirio de diversos santos. Dos esculturas suplementan las esquinas con escenas del martirio de San Lorenzo. El friso superior de ocho apóstoles, al tener sin terminar las columnas pares extremas, hace pensar que se proyectó el apostolado completo. En los relieves inferiores, es de notar que en la escena de la lucha de San Miguel con el infernal dragón, el primero lleva un escudo con las acednas del reino de Navarra. Existe otra portada, mucho más simple, en la calle de la Chapitela, con sólo tres arcos en su arquivolta y decoraciones vegetales, si bien igualmente perfecta en su ejecución. El interior sorprende por su unidad de estilo, ya transicional o incluso de primer gótico. Tres naves de cuatro crujías, con tres ábsides redondeados, y uno suplementario al lado del evangelio. Abovedado gótico con nervaturas cruzadas, y una interesante galería de arcos apuntados. Un retablo tapa el ábside por el interior. Alrededor de toda la iglesia, un bello triforio practicable. La torre en ladrillo es de fecha muy posterior a las relativas al resto de las obras. El maestro de San Miguel, de nombre propio y origen desconocido, aúna las influencias barroquizantes del románico tardío con la simplicidad del primer gótico. Se le han encontrado influencias del maestro de Silos, o del de Tudela, pero sin que se pueda establecer una filiación muy concreta. Retablo colateral de la iglesia de San Miguel, dedicado a San Crispín. Fue donado en 1602 por el gremio de zapateros. Se atribuye a Juan Imberto (hijo) y su policromía a Bartolomé Díaz de Uterga. Arquitectura greco-romana muy clásica, desprovista de ornamentación profana y talla perfecta en los bajorrelieves. Iglesia de San Juan Bautista. Comenzada en el período transicional, conserva de esta época la portada norte y apenas algunas construcciones más. El interior fue terminado en bóveda de crucería, y el conjunto aún fue muy modificado en estilo grecorromano. Retablo principal de la iglesia de San Juan Bautista. Consta de sotabanco, tres cuerpos, ático y tres calles, teniendo además cuatro entrecalles. El primer cuerpo sobre los profetas del basamento lleva escenas de la pasión y evangelistas. El segundo, San Juan Evangelista y varios santos, con más escenas de la pasión. El tercero, figuras y escenas del evangelio, con varios santos y santas. El ático refleja invariablemente el Calvario, con las historias de la conversión de San Pablo y las figuras de Santa Bárbara, San Juan y la Magdalena. En el frontispicio, un Padre Eterno rodeado por San Lorenzo y Santa Lucía. Documentalmente, pertenece a Pierres Picart, vecino de Alsasua y probablemente francés o flamenco de origen. Es interesantísima la arquitectura del conjunto, sobre todo los efectos ópticos (los arcos de las entrecalles están desviados sobre el plano principal). El retablo fue pintado y dorado en 1760 con bastante buena fortuna. Falta el relicario o sagrario original, que fue llevado al convento de San Francisco a principios del siglo XIX. Parroquia de San Juan. Dos blandones y un facistol, de Pedro de Troas, con tallas renacentistas en roble de la Burunda que existieron en esta iglesia, hoy día han desaparecido. Cruz parroquial procesional de San Juan Bautista, en plata, ejecutada por Pedro del Campo en 1590. De gran interés también, el Cristo renacentista del siglo XVI de esta misma iglesia. Virgen de Rocamador. Ya es citada, a propósito de donaciones hacia el año 1201, con Sancho VII el Fuerte. Es una clara muestra de la introducción de devociones francesas por el Camino de Santiago. A semejanza del primer templo de este nombre, creado en Francia por San Amador, su finalidad fue hospitalaria. Fue basílica y gozó de privilegios como Compostela, Jerusalén y otros centros importantes. La poseyeron también los templarios. Hoy día es convento de San Francisco. De la construcción primitiva queda el ábside románico semicircular, con una bella serie de canes y gran profusión de signos lapidarios en sus piedras. Santo Domingo fue primitivamente un convento fundado por Teobaldo II en 1259, y construido en un límpido gótico primario. Fue tal su importancia, que en el siglo XV se celebraron Cortes del Reino en él. También en sus orígenes había sido sinagoga. Hoy día se procede a su restauración. Monasterio de San Francisco, fundado por Teobaldo II, fue construido en los Arenales. Convertido en fortaleza durante las guerras carlistas, fue arrasado y desapareció completamente. El de San Agustín, que ya existía en 1295, en los Arenales también. El de la Merced, también llamado Sta. María de Salas, fue fundado por Pedro de París, a principios del siglo XIII, en estado ruinoso. El de San Benito y Santa Clara, ambos fundados en el siglo XIII y reformados en el XVII. Convento de las Recoletas, fundado en 1731, con arquitectura neoclásica, de la época. Iglesia de Santa María, muy desfigurada posteriormente, pero de origen románico. Iglesia del Puy. Ternos litúrgicos renacentistas, atribuidos al bordador Juan de Urroz, notables por su inspiración netamente mudéjar. La fábrica de la moderna iglesia, realizada hacia 1920 en un estilo cubista con reminiscencias góticas, resulta de dudoso gusto. La imagen, cuya leyenda le hace remontar a la época visigótica, es de madera recubierta de plata. No parece anterior a la época románica. Otra leyenda la hace aparecer milagrosamente en 1085, siendo rey de Navarra Sancho Ramírez, en el sitio de Toledo, donde los navarros ayudaban a los castellanos. Cruz del camino de Ordoiz. Denominada popularmente "la picota", se halla al final del barrio de las Pellejerías, junto al río. No posee fecha. Se especula de que tal vez se alzara como explicación de la matanza de judíos del siglo XIV, aunque la factura sea posterior al hecho.
Escultura varia medieval. Procedente de diversos monumentos de Estella se conserva en Pamplona una colección de esculturas compuesta por un tímpano románico, siete estelas discoideas, una inscripción hebrea de tema religioso, una escultura gótica y una talla yacente del mismo período y una lápida renacentista con escudos. Todo ello se conserva en el Museo de Navarra.
Arte civil. Todo el antiguo barrio judío, incluyendo la plaza de San Martín, fue declarado monumento nacional. Destaca en esta plaza, rodeada de palacios de todas las épocas, la fuente renacentista del siglo XVI. Altadill en su trabajo citado describe así las fortificaciones: "Minutos antes de desaparecer para siempre la esbelta y airosa puerta denominada La Gallarda, una de las que formaban parte del recinto amurallado de Estella, se obtuvo en 1910 una fotografía de ese estimable vestigio de la arquitectura militar navarra del siglo XII. Tal fotografía fue inserta en el Boletín de la Com. de Monumentos de Navarra, (tomo de 1910, cuad. 1.°). Exigencias modernas en dicha ciudad determinaron tan sensible demolición; estuvo situada en el lado NO. de la población, inmediata al primitivo templo San Pedro de Lizarra, a nivel más bajo y cercana también al santuario de Ntra. Sra. del Puy. Esa obra de muy sólida construcción, cuya elegancia y gallardía justificaban bien su denominación local expresada, evoca vivamente la memoria de aquel rey Sancho que con justicia mereció el apelativo de Sabio, el mismo que con predilección se interesó por cuanto tuviera relación con la antigua Irizarra y la dotó de robustas e inconmovibles fortificaciones por aquella parte, demostrando que su previsión y atinado gobierno abarcaban así los cuidados de la prosperidad moral y material, como los de seguridad y defensa de su reino. La disposición interior de esa puerta daba lugar a la instalación que tuvo, de rastrillo interno, formado con sólido entramado de fortísimas vigas de roble, aceradas en sus extremidades inferiores para clavarse en el suelo y ser manejable el conjunto desde la parte superior con férreas cadenas que encajaban y resbalaban en los canalillos laterales. El arco interno permitía la circulación por el adarve, a imitación de las puertas de San Vicente y del Alcazár, en Avila, notándose como diferencia principal que las torres flanqueantes en la ciudad de Santa Teresa afectan la forma cilíndrica, siendo de forma prismática en la ciudad estellesa. La disposición opuesta a la anterior es de arco rebajado, la misma que aparece adoptada sin excepción en las fortalezas construidas en dicha centuria y en la precedente a ella. Los escasos vestigios que restan de aquella fortificación, nos permiten deducir que a derecha e izquierda de aquella puerta, existieron dos lienzos de muralla almenada, descendente hacia el Sur uno y ascendente hacia el Este otro, probablemente interrumpidos por torreones o cubos también coronados por almenas; tras de cuyos merlones se ampararían los ballesteros en los días de ataque y de defensa. Ninguna lápida, inscripción ni escudo hallé en los paramentos de esa construcción militar que delataran con precisión la fecha de su levantamiento, bien que las características de la obra permiten deducirla y atribuirla al mencionado siglo; advertí algunos signos tal vez lapidarios, pero su estado borroso me retuvo de copiarlos, ante el temor de que fuesen tan solo surcos trazados sin voluntad delatora de los constructores, dada su heterogeneidad". Palacio real. Edificio de planta rectangular, una de cuyas caras, la que mira hacia el Este, es casi ciega, con sólo dos estrechas ventanas. Diversas construcciones modernas le restan vista, y sólo al Sudeste se despliega una verdadera fachada. Primitivamente era de sólo un piso, hasta la altura de las columnas, notándose la adición del segundo y de una torre. Su origen se duda entre tres tradiciones: como palacio de la familia de Granada de Ega, como centro de reunión de los gremios o cofradías y como palacio real. Hay documentos fechados por los reyes de Navarra en Estella desde 1135, pero no es seguro que fueran en este palacio. Cuatro grandes arcos forman un pórtico, de medio punto, sobre pilares prismáticos y con arquivolta e impostas formadas por un simple bisel. Una banda redondeada marca la altura del primer piso, con cuatro ventanas bilobuladas, separadas por una columna o mairel en su mitad. Tres columnas con basa y capitel en cada ventana, aunque hay señales de que pudieran haber sido cinco. Decoración vegetal o cabezas sueltas, vigorosamente esculpidas. Dos columnas superpuestas flanquean cada esquina del edificio, con magníficos capiteles de gran tamaño. El más conocido de ellos muestra la lucha de Roland contra Ferragut, combate situado en las proximidades de Puente la Reina, y la inscripción: PHERAGUS. MARTINUS ME FECIT = ROLLAN De LOGRONIO que se interpreta comúnmente como los nombres de los protagonistas de la lucha y el del escultor: Martinus de Logroño. El segundo capitel, en la columna superior, presenta el castigo de los avaros en un gran caldero, cuyo fuego atiza una nube de demonios. Los quince capiteles menores de la galería tienen decoración vegetal excepto uno, que es historiado, con una lucha de caballeros a pie, seguramente el mismo tema que el ya descrito. Palacio del gobernador, en estilo postescurialense, del siglo XVI finales, es interesante sobre todo su patio interior. La casa de San Martín, en la plaza del mismo nombre, fue primitivamente centro medieval de reunión de gremios, y posteriormente Ayuntamiento de la villa. Casa de fray Diego de Estella, datada hacia 1548, llena su fachada de decoración plateresca. También se llama a este palacio, Casa de San Cristóbal. Casa de los Santos. Fue casa solariega de los Eguía, y su principal curiosidad es la balaustrada renacentista de estucos. En la casa frontera se encuentra el blasón de la familia Eguia. Ayuntamiento. Fue primitivamente, según relata Madoz, convento de los padres franciscanos traspasados a propiedad municipal durante la desamortización. Reconstruido en 1909.
Bailes. Baile de la era. Este célebre baile estellés fue recogido por el gaitero de Estella Julián Romero en 1903. Su descripción puede encontrarse en BAILE DE LA ERA. Danza del desmayo. Típica danza mimada, originaria también de Estella.
Prensa estellesa. Fue Estella un foco temprano de impresión de libros de calidad tanto en el terreno literario como en el religioso, legal o histórico, como puede verificarse en la sistematización que efectúa Odriozola: "Muy escasos son los datos publicados sobre las impresiones estellesas del siglo XVI. En algunas bibliografías locales difíciles de hallar hoy se encuentran noticias no muy extensas ni completas. Reséñase en ellas sumariamente la producción tipográfica estellesa, citando Altadill 9 obras y Arigita 15, de las 32 que -según mi cuenta llegaron a imprimirse entre 1546 y 1567. Cortos, pero muy precisos y valiosos, son los datos que resumió D. Juan Allende Salazar en una conferencia pronunciada en Oñate con ocasión del primer Congreso de Estudios Vascos. [Notas para la historia de la Imprenta en el País Vasco-Navarro leídas en la Universidad de Oñate el 4 de setiembre 1918, pp. 644- 671 del libro: Primer Congreso de Estudios Vascos, Recopilación de trabajos. Bilbao, 1919-1920] y los del jurisconsulto estellés D. Victoriano Lacarra. [Instituciones de Derecho Civil Navarro. Tomo 1, Pamplona, 1917, p. 12]. Hagamos mención de algunas obras generales (Catálogo de la Bibl. de Salva, Gallardo, Palau, Manual del Bibliófilo de Francisco Vindel) en las que se hallan repartidas descripciones y reproducciones de varios de los libros que nos ocupan y lamentemos en cambio que en el excelente libro de James Lyell, tan exacto, nutrido de datos y bellamente editado, no hayan hallado cabida las noticias sobre impresiones estellesas. En las bibliografías de Allende-Salazar y Sorarrain se hallan descritas algunas obras; pocas, ya que dichas publicaciones sólo reseñan las obras de asunto vasco, que en este caso sólo alcanzan la tercera parte del total. Forman todas estas noticias y algunas otras que espigué en variadas publicaciones, un conjunto que, hacia 1933, concreté en una lista de 32 obras impresas en Estella en el siglo XVI, de las cuales pude hallar 21 en la Biblioteca Nacional de Madrid, 1 en la del convento de Carmelitas de Pamplona y 2 en poder del inteligente y acogedor bibliófilo D. José María Azcona. En todas ellas (lo mismo en las impresas por Miguel de Eguía que en las presentadas por el taller de Adrián de Amberes) se derrama aquella elegancia y limpieza tipográfica que hacen del siglo XVI, especialmente en su primera mitad, el preferido por los bibliófilos. Lujosas portadas renacentistas, magnífico y albo papel, elegantes tipos redondos y góticos, artísticas capitales, cuidadas cabeceras y colofones. Y hasta el aliciente de la rareza para desesperación y tentación de bibliófilos, que no siempre se han contentado con admirarlos y amarlos platónicamente. La historia tipográfica de Navarra durante los siglos XV y XVI puede resumirse del siguiente modo: De 1489 a 1502 imprime en Pamplona Arnao Guillen de Brocar, que en este último año se traslada a Logroño. No vuelve a tener imprenta Pamplona hasta 1568 al llegar Adriano de Amberes procedente de Estella. Siguen imprimiendo en Pamplona hasta finalizar el siglo, el citado Amberes, Tomás Porralis (1270- 1291), Pedro de Borgoña (1582 y 1586), Pedro Porralis (1591-1596) y Matías Mares (1596-1600). Provisionalmente, Tomás Porralis se traslada a Tudela e imprime allí (1572-1573) media docena de obras que reseña Castro. No quedan por lo tanto en Navarra durante esos 65 años (1503-1568) más imprentas que las de Estella. ¿Cuáles son estas imprentas? Indudablemente dos (aunque Lacarra haya llegado a contar una tercera confundiendo sin duda al editor Guillermo de Millis); la de Miguel de Eguía y la de Adriano de Amberes. Miguel de Eguía, a quien sin gran margen de error podemos clasificar como navarro y aun estellés, probablemente conoció a Brocar cuando éste trabajaba en Pamplona y allí hizo su aprendizaje tipográfico. Parece que casó con una hija de Brocar estrechando de esa manera los lazos que le unían con éste. A1 marchar Brocar a Logroño y más tarde a Alcalá requerido por el cardenal Cisneros para la impresión de la famosa Biblia Políglota (1514-1517), es seguro que Eguía le acompañó y aun probablemente llevaría el peso en la realización de este monumento editorial, pues Brocar debía de ser de edad avanzada y parece lógico descargase en Eguía la parte más difícil y trabajosa. En el año 1523 figura por primera vez el nombre de Eguía en una obra impresa en Alcalá llevando las 7 restantes el de la Oficina de Brocar y como éste debió fallecer a fines de 1523, al año siguiente se invierten los papeles, llevando solamente una obra la indicación del taller y 8 el nombre de Eguía. Claro está que la imprenta era siempre la misma llevasen los libros el nombre de Brocar, Oficina de Brocar o Eguía. De ella cuidó Eguía de 1524 a 1537, hasta que el hijo de Arnao Guillén de Brocar llegó a edad y aprendizaje suficiente para hacerse cargo de ella, y así a partir de 1538 cesa el pie de Eguía y aparece el de Juan de Brocar. Sin perjuicio de imprimir Eguía en dichos años (1524-1527) en Alcalá más de 100 volúmenes, aparecen libros impresos por él en Toledo (1525-1527) y en Logroño (1527-1531). Probablemente son producciones de las imprentas que allí había mantenido Brocar y que Eguía siguió atendiendo. También parece que continuó la imprenta de Valladolid (aunque el libro que se citaba de 1524 es indudablemente de Alcalá) pues imprimió allí en 1527 el Ligro de Medicina llamado Macer escrito por Arnaldo de Villanova. Saber hasta qué punto realizó Eguía su trabajo personal en unas u otras poblaciones es hoy muy difícil. Me inclino a pensar que Toledo, Valladolid y Logroño fueron visitadas periódicamente por Eguía manteniendo como sede principal la imprenta de Alcalá. En 1538, quizá no se llevase bien con su cuñado, quizá pensase le había llegado el momento de descansar, el hecho es que traspasa la imprenta a Juan de Brocar. ¿Qué ocurre e 1546 para que reaparezca en Estella su pie tipográfico? No sabemos. ¿Se retiraría allí a descansar y volvió a tentarle la imprenta? En el terreno de las suposiciones lancemos la nuestra: Adrián de Amberes trae del país de su procedencia a Estella, el material de una imprenta. No atreviéndose a lanzar él solo las obras, requiere la ayuda de Eguía. Este se la presta y pone su nombre al pie de los primeros libros. Así se explicaría que los dos que conocemos de 1546 estén impresos por Eguía, los dos del año siguiente por Amberes y otra vez en 1548 aparezca el nombre de Eguía. Otro problema nos plantea la laguna entre este último año (1548) y el de 1555 en que vuelven a aparecer obras editadas por Amberes. ¿Qué ocurre en esos seis años? ¿Se han perdido totalmente los libros de ese período o es que no han existido nunca? [No parece probable esto último y seguramente aumentará en el futuro la lista de impresos en Estella. En las papeletas de algunos eruditos se hallarán registradas otras obras y concretamente el cultísimo bibliógrafo P. Pérez Goyena, S. J., me escribía en 1934, que tenía nota de algunos más que los que yo le comunicaba. Sería muy de agradecer diese al público tales aumentos como avance a su monumental trabajo sobre imprenta en Navarra que (según mis noticias) prepara. Quizá contribuya a llenar esta laguna de 1548-1555 el ejemplar de la Segunda parte de las obras devotas y muy provechosas, etc. de San Francisco de Borja publicadas sin pie de imprenta en 1551 a costa de Luis Gutiérrez (el mismo que en 1562 costea la edición de la Arcadia de Sannazaro, impresa por Amberes), librero de Alcalá. Anunció un ejemplar Francisco Vindel en la Subasta Babra y habría que verlo para asentar o rechazar la hipótesis. Estas impresiones de las Obras Devotas se publicaron sin permiso del autor y fueron más tarde denunciadas a la Inquisición que las prohibió en 1559 y no precisamente por culpa de Borja, sino de otros trataditos que añadían los codiciosos y desaprensivos editores y que contenían manifiestos errores religiosos]. Desde 1555 siguen apareciendo obras con regularidad (excepto una laguna de dos años) hasta 1568, en que Amberes se traslada con sus bártulos a Pamplona. Poco tiempo debió durar allí. [No conozco más que dos obras impresas en Pamplona por Amberes: El Cuaderno de las Cortes de Estella de 1567, impreso en 1568, y la Doctrina Cristiana en romance y bascuence de Sancho de Elso que cita Nicolás Antonio como impresa en 1561 y que yo supongo lo es en 1569], pues el año 1570 vemos ya obras editadas por Tomás Porralis. El conjunto de obras editadas en Estella podemos dividirlo en 4 grupos: a) Religiosas. Son 6 latinas y 6 castellanas. Las 2 ediciones del Vocabularium eclesiasticum de Santaella, el poemita religioso Antidotus contra venerem ex sacrarum literarum arcanis, la obra de Irurozqui Series totius Historiae sacri Evangelii, el Manuale Pampilonense y Aurea expositio himnorun de Nebrija. Las castellanas son: Doctrina y amonestación caritativa de Díaz de Luco, Horas romanas en romance, la Introducción breve de Miranda y el Manual de Confesores de Azpilcueta con sus añadidos de Comentario resolutorio de usuras y el Repertorio muy copioso del Manual de Confesores. b) Literarias. Pequeño grupo, pero muy valioso y escogido. Nada menos que las Obras de Boscan y Garcilaso, la novelita epistolar de Juan de Segura Proceso de cartas de amores que se finge traducida del griego y que estudia extensamente Menéndez y Pelayo en sus Orígenes de la Novela, la Arcadia de SanNazaro traducida del italiano por Diego López de Ayala y Diego de Salazar y 3 libros de caballerías: el Belianis de Grecia, la 7.° parte de Amadís de Gaula (o sea, Lisuarte de Grecia y Perión de Gaula) y el Tablante de Ricamonte. c) Textos legales navarros. Son 4 Cuadernos de Cortes, 3 Recopilaciones de Leyes y Ordenanzas (las llamadas viejas, la de Ruiz de Otalora y la de Pasquier) y 2 reglamentaciones gremiales (las Ordenanzas de zapateros y el Cuaderno de Ordenanzas sobre el obrar paños, bonetes, sombreros, etc.). d) Varias. Tres de 3 profesionales que escriben en el lenguaje científico de la época, o sea, en latín. El filólogo es nada menos que Nebrija y la obra el Dictionarium (o, mejor, el triple Diccionario pues es latino-castellano, geográfico y castellano-latino). El médico es uno de los más famosos de su tiempo, el navarro Alonso Pérez de Corella, notable escritor y catedrático de la Universidad de Alcalá, y la obra De arte curativa libros quatro. El jurista es Juan de Rojas que imprime en Estella la edición princeps de Singularia juris in favorem fidei, haeresisque detestationem que también podemos clasificar entre las religiosas". (Odriozola, A.: Libros, "P. de V.", 1940, pp. 155-163). Respecto a la prensa periódica, podemos decir que durante el período 1874-1876 aparece en Estella el Cuartel Real, órgano del Partido Carlista. Estella y su merindad apareció sólo una vez, en 1894. El Heraldo de Estella y El pueblo estellés, aparecieron semanalmente durante 1902-1903.
La literatura oral recogida es escasa. Una creencia relativa a la Virgen del Puy puede verse en Barandiarán: "El mundo en la mente popular vasca", t. II, pp. 72-73. Bajo el título de Leyendas y tradiciones estellesas, P. Campos ha publicado en "Vida Vasca" (1940-1950) una serie de relatos tales como "Blanca Garcés", "El brujo de Bargota", "El pozo de Arbeiza", "La Cuz de los Castillos" y "Una visita de Felipe II". En la misma revista puede verse "Los amantes de Lizarra" (1956). Julio Nombela en su "Crónica de la provincia de Navarra" (1868) construye una Leyenda de Gualterio Marigni cuya acción transcurre en la Estella de Luis Hutín. Los nombres de los principales literatos estelleses pueden verse en el apartado biográfico de este artículo.
Corridas de toros. Estella tiene una gran tradición taurina. J. M. Lacarra recoge (Las corridas de toros en Estella, "P. de V.", 1942, pp. 316-319) la siguiente recensión histórica: Por lo que hace a Estella, sus archivos parroquiales son ricos en noticias de corridas de toros y acreditan el interés y tesón con que los parroquianos defendían su celebración; lo que no sabemos es si les acompañaba el jolgorio popular que a las de ahora, y si los estelleses se divertían tanto como en nuestros días con los populares encierros. Ya en 1393, según una cédula conservada en el archivo de Navarra, el rey Carlos III el Noble hizo matar un toro el día de San Juan Bautista; actuó de espada un tal Juan de Sant Ander "matatoros" y le pagaron once libras y trece dineros. [Arch. de Navarra, Comptos, caj. 69, núm. 26]. Desde tiempo inmemorial se corrían toros en la plaza de los Fueros -plaza del Mercado Nuevo o de San Juan- el día siguiente a San Juan Bautista. Organizaba la corrida la parroquia, para lo cual pedía permiso al Ayuntamiento. Ella ponía los tablados y los alquilaba. Las primeras noticias que de esta fiesta he recogido son del año 1590 en que se pagaron a un tal Unzué y a Fermín de Arellano cuatro ducados por su actuación. En 1596 ayudó la parroquia con otros cuatro ducados para pagar a los toreros Pedro de Guevara y Felipe de Tafalla. Desde estas fechas abundan las noticias relativas a este festejo. En 1701 se encargaron seis novillos para la fiesta de San Juan y dos para la víspera. En 1751 se corren seis toros y además se matan dos. A la fiesta taurina hay que agregar las danzas, música y otros regocijos que también pagaba la parroquia. En 1588 se gastaron para la fiesta de San Juan cuatro ducados, sin contar otros dos que se gastaron en pólvora para los arcabuceros. En 1590 se pagaron a Lope de Mendico dos reales por unas "hierbas buenas y para vino a los atambores la víspera". En la misma parroquia de San Juan se celebraba otro festejo con gran solemnidad: era la fiesta del Sacramento, o mejor dicho de su octava. Para ello traían músicos de Pamplona, Logroño y Calahorra. Había varias personas encargadas de organizar danzas que cobraban sus buenos ducados. En 1588 Juan de Iturgoyen organizó una danza de gitanos y le dieron cinco ducados. Para amenizar la danza traían juglares, atabaleros, tamboriles, etc. A1 padre Herrera, que predicó en dicha fiesta del octavario, le dieron un cabrito, seis pollos y una cabeza de ternera, que costaron trece reales. Además de danzas había representaciones, pero no sabemos en qué consistían. Esta afición a los toros estaba tan extendida, que, como decimos, para festejar el suceso más íntimo se organizaba una corrida. En la parroquia de San Juan dieron una por haberse regalado un manto a la Virgen de las Antorchas y en 1673 se organizó otra de dos toros en la plaza de San Martín por haber ascendido D. Jerónimo de Eguía. Las fiestas oficiales, organizadas por el Ayuntamiento y dedicadas a los santos patronos se han celebrado siempre con corridas de toros. A1 acordarse el traslado de la festividad de San Andrés desde su día propio al primer domingo de agosto en el año 1625, se determinó celebrarlas "con fiestas públicas de toros". En 1629 el virrey de Navarra mandó desembargar tres toros que la ciudad de Pamplona embargó de los que la de Estella tenía contratados para su fiesta el día de San Andrés (lunes 1 de agosto) y decía que se corrían nueve toros con caballeros, y cuyos toros estaban en Mendavia. De 1650 hay una comunicación del alcalde de Estella al abad de Irache, de cuyo monasterio era a la sazón la granja y término de Legardeta, rogándole permitiera pastar en ese paraje los toros de la corrida general que había de celebrarse el día 8 de agosto inmediato. En estas fiestas de agosto solían correrse dos toros en la plaza de San Martín, la víspera del primer domingo de agosto, y el lunes en la plaza del Mercado Nuevo, hoy de los Fueros. La corrida se celebraba después de vísperas y los vecinos cedían forzosamente al Ayuntamientos las ventanas y balcones que daban a la plaza. El Ayuntamiento, vistas las malas condiciones que reunía la plaza de San Martín, pues estaba mal empedrada, no había más balcones que los de la Casa de Ayuntamiento y los de una casa del monasterio de Irache, y pocas ventanas aprovechables, pues un lado lo ocupaba el palacio del duque de Granada; y vistas además las reducidas dimensiones de dicha plaza, ya que no había sitio para poner tablados ni cabían la décima parte de los vecinos, trataba por todos los medios posibles de trasladar todas las corridas a la plaza del Mercado. Con este motivo tuvo el Ayuntamiento largos pleitos con la parroquia de San Pedro, que defendía los dos toros llamados de San Andrés de la plaza de San Martín como cosa propia, y que no terminaron hasta avanzado el siglo XIX. [La documentación se guarda en el Arch. parroquial de San Pedro La Rua]. En 1667 y 1673 comenzaron los pleitos, que siempre eran fallados en favor de la parroquia. Entre otras cosas, decía el Ayuntamiento que él pagaba todo el gasto de las corridas; que por estar la plaza empedrada con piedras muy menudas no lucían en ellas los toros porque con facilidad resbalaban y quedaban amedrentados, y que a causa de las maderas y otros embarazos que se colocaban en la plazuela de San Martín no podía asistir gran parte de la gente a las vísperas que el sábado se celebraban en la parroquia de San Pedro y era muy poca la que asistía a ellas. Solamente en ocasiones extraordinarias se autorizaba la corrida de los toretes de San Andrés en la plaza de San Juan. Esto sucedió en 1724, que en atención a que se celebraban en Estella Cortes Generales y habría gran concurso de gentes, el virrey, conde de las Torres, y los tres Estados permitieron, sin que sirviera de precedente, que se corriesen los dos toros de vísperas en la plaza de San Juan. En 1779 estaba el virrey en Estella y se hospedaba en la plaza de San Juan; el Ayuntamiento, que trataba de obsequiarlo, solicitó y le fue concedido celebrar la corrida en dicha plaza. Las discusiones y riñas entre el municipio y la parroquia de San Pedro continuaron todavía por bastante tiempo. En 1781 trataba la parroquia de celebrar con solemnidad la fiesta de San Pedro: habría vísperas, misa y sermón, y solicitaba del Ayuntamiento su asistencia, al mismo tiempo que le pedía permiso para correr unos novillos la víspera. El Ayuntamiento accedió a lo primero, mas para lo segundo mandó que pusiesen paraje cómodo. La parroquia propuso la plaza de San Martín y el Ayuntamiento respondió: "No ha lugar por ahora". En 1803 quiso celebrar el Ayuntamiento el matrimonio del entonces príncipe de Asturias y que había de ser luego Fernando VII. Se anunciaron en los programas las corridas para los días 27, 28 y 29 de agosto en la plaza de San Juan. Mas la parroquia de San Pedro hizo una oposición enérgica. El Ayuntamiento, ante el temor de no poder cumplir lo anunciado, propuso a la parroquia que se corriesen dos toros en la plaza de San Martín el día 26 por la tarde. La parroquia se negó. Propuso entonces el Ayuntamiento que se corriesen el día 27 por la mañana, entre nueve y diez, y la parroquia, previo informe de D. Felipe Baraibar, accedió a la petición. Todavía en 1815 se planteó una cuestión análoga con motivo de unos novillos embolados. Supongo que estas pequeñas peleas terminarían con la construcción de la Nueva Plaza de Toros, levantada por iniciativa particular en los tiempos de Cúchares, a la entrada de la ciudad por el portal de San Agustín. La plaza fue construida de piedra sillería en gran parte, teniendo un aspecto soberbio y elegante. Su coste se elevó a muchos miles de duros que su propietario no reparó en gastarlos. La Nueva Plaza de Toros, como se tituló, de don Esteban Larrión, fue inaugurada con tres corridas los días 29, 30 y 31 de agosto del año 1845 y una novillada el día 1 de setiembre del mismo año, para los aficionados. Se mataron veintisiete toros, tres por la mañana y seis por la tarde, de las ganaderías de D. Ramón López, de Ejea de los Caballeros, con divisa azul; de D. Francisco Lizaso, de Tudela, con divisa azul celeste, y de D. Pablo Elorz y D. Matías Bermejo, de Peralta, con divisa amarilla, siendo toreados y estoqueados por Francisco Arjona (Cúchares) y su maestro Juan León y su cuadrilla, compuesta de cuatro picadores, seis banderilleros y el Zapaterillo. Un palco costaba doscientos cuarenta reales vellón por todas las corridas; el tendido, cuatro reales por la mañana y seis por la tarde, y los novillos corridos fueron de las vacadas de Villafranca y Tudela. El 14 de junio de 1848 se celebró una novillada, y desde entonces cerráronse sus puertas al público, no sabemos por qué, quedando abandonado el circo taurino a la acción del tiempo, que ha ido imprimiendo en sus ruinas un grato perfil de antigüedad clásica. Después se corrían las vaquillas en la plaza de los Fueros, que el Ayuntamiento preparaba con barreras y tablados, hasta que en 1917 se inauguró la actual plaza de toros, obra del arquitecto estellés D. Matías Colmenares, con los espadas Francisco Posada y Francisco Peralta (Facultades), que actuaron los días 2 y 3 de setiembre, y con un charlotada el día 4".
La temática estellesa en el arte. Poca fortuna ha tenido la bella ciudad del Ega en la literatura romántica; sólo hablaban de ella Mañé y Flaquer y Madrazo. Nuestro siglo apenas la supera en tratamiento -salvo en la pluma de Iribarren- que es escueto y tópico en Baroja y Valle Inclán (Zalacaín el Aventurero y Sonata de Invierno). Salaverria tiene algunas buenas páginas en su honor, pero, el escritor que tal vez haya escrito con mayor cariño sobre la ciudad es José M.° Iribarren en Estampas y perfiles de Estella (1942). En el terreno de las artes plásticas Estella ha sido mucho mejor valorada por pintores tales como Sert, Zuloaga, Basiano o Amárica, y, principalmente, por Maeztu, que le dedica un sinnúmero de versiones muy acordes con su frase "O en Londres o en Estella", síntesis de su admiración estética. Una bella litografía inglesa del siglo pasado puede admirarse en el t. VI, art. CARLISMO de esta Enciclopedia.
Ciudad del reino de Navarra, cabeza de la merindad de su nombre.
Organización política.
Presupuestos Municipales del municipio en 2002

Ingresos (en euros)
Gastos (en euros)
8.779.842
8.779.842

Fuente: Departamento de Administración Local de Navarra.
Fuero de 1090.

Escrito y confirmado en 1164, se guardaba en el archivo de Estella; del que desapareció, igual suerte tornó la transcripción de 1164 que se conoce por copia del mismo: "estaba escrita en latín, en pieles largas, con letra propia de la época y sellada con el sello del rey Sabio y refrendada por el notario Gimeno". Teobaldo II confirmó este Fuero en 1269. El texto de 1164 es el que sigue.

"Haec est carta autoritatis et confirmationis qui facio ego Sancius Rex filius Regis Garsie ab omnibus hominibus de Stella, tam maioribus, quam minoribus presentibus et futuris. Placuit mihi libenti animo spontenea voluntate propter servicium quod mihi fecistis et facitis quotidie. Dono et concedo vobis et succesoribus vestris illos bonos forcs quos Sancius Rex concessit et dedit antecessoribus vestris quando populavit Stellam; et sunt tales: in primis hoc dedit illis, ut non fuissent in hoste, nisi cum pane trium dierum, et hoc fuisset per nomen de lite campele aut si Rex fuiset circundantus ab universis suis. Et si dominus domus ire noluisset, misisset per se uno pedone armato; et si hoc non fecisset, dedisset caloniam 60 solidos. Et ubicumque comparassent, vel acaptasent in Stella vel foras Stellam, hereditatem de ullo homine, habuissent eam liberam et ingenuam sine ullo malo interdicta ulcisso; et postquam anno et uno die super eam tenuisset sine inquietatione, quisquis eum inquietare vel tollere voluiset, dediset Regi 60 solidos, et insuper confirmeset hereditatem. Et quantum in uno die ire et alio redire in illis partibus potuissent, habuissent semper pascua, et silvas, et aguas in omnibus locis, sicuti homines in circuitu iilo habebant in suis terminis. Et quod non fecissent bellum, duellum cum hominibus de foras per nullo plaito, si dedissent testes unum Navarrum et unum Francum. Si testes non habuissent, dedisen unas iuras. Et quod nullus fuisset captus, dando fianzas de dreito vel de suo pede. Et si aliquis eorum cum eliqua muliere, excepta mariata, fecisset fornicationem voluntate mulieris, non habuisset calomnia; et si fuisset causa quod eam forciasset, pariasset eam, vel accepisset uxorem. Et hoc est pariare. Si mulier non est digna ut sit uxor illus, debet ille qui forciavit eam, dare illi talem maritum unde fuisset honorata ante quam habuisset eam, sed cum prudentia, arcaldi et duodecim bonorum vicinorum; hoc supra scriptum est. Et si non voluerit vel non potuerit hoc facae mitat suum corpus in manibus parentum mulieris ad voluntatem illorum. Et si mulier forciata se clamasse prima vel secunda die vel tercia aprobasset per verídicos testes Stellenses, et si mulier potuerit probare, faciat ille qui forciavit eam, deretum supra scriptum, et reddat Regi 60 solidos; post tres dies transactos nihil ei valuisset. Et si alliquis illorum iratus contra vicinum suum arma traxisset, lanzam, spadam, mazam, vel cultrum, pariasset mille solidos vel perdidisset pugno; et si unus occidisset alium, pariasset 500 solidos; et si unus alium cum pugno percusisset, vel ad capillos aprendisset, pariaset 60 solidos, et si in terram iactasset, pariasset 250 solidos. Et si eliquis in domo vicini sui intrasset, vel pignora traxiset per vim, pariasset 25 solidos domino domus; et si fidanza fuerit, bene debet pignorare; sic et foro. Et quod merinus Regis non accepisset caloniam de ullo homine de Stella nisi per laudaroentum de 6 bonis vicinis de Stella. Et nullus de omnibus hominibus de Stella fuisset ad iudicium in ullo loco nisi intra in Stella. Et si homo de Stella fuerit inventus foras in aliquo loco, et ullus homo de fois abuerit rancuram de illo, veniat, cum eo ad Stella, et accipiat deretum ad forum Stella, quia non deba recipere iudicium de los arcaldos de foras. Et si atiquis falsam mensuram, vel pesum, vel cubitum, vel cordam tenuisset, pariasset Regi 60 solidos. Et quod nullus homo posit esse ingmuus contra francos de Stella vel iudeo de aliquo debito. Et quod illus navarrus vel presbiter de foras non possit populare in Stella sine voluntate Regis a omnium Sstellensium. Et nulli homines de foras ex quo intra Stellam intraverunt per malevolentiam aliquam nec propter homicidium quod unos habeat contra alterum non se debent percutere; et ulla arma unus contra alterum non deba trahere; et si id faciunt si homines villae verberaverint aut occiderint, propter id non dabunt caluoiam

De Domo

Si quis introierit domum aliquam per vim vel per forciam, aut trahit inde aliquam rem, debet dare seniore domus, si seniori potest illum distringere pro semetipso, 25 solidos; tamen si prosemetipso non potest illum distringere, a facit inde damnum seniori ville, medietatem calonie erit sua, et alia medietas senioris ville.

De cisso

Si aliquis tenuerit domum ad cissum, et noluerit pecare cissum ad terminum, dominus domus faciet talem pignorare, qualem ipse voluerit facere in illa domo; et si voluerit, deuda portas, aut iactabit eas; a si ille qui domum tenuerit ad cissum, noluerit exire de illa domo ammointo a domino domus, ideo non laxabit claudere per eo portas dominus domus; a non pa aliud daudentur portae, nissi tatummodo per cissum. Similiter de vinea et de campis.

De Orto

De orto ubi portas habuerit aut de vinea si portas habuerit 25 solidos seniori vinae aut orti, si per semetipsum potest illvm distringere; sed si per semetipstun non potest illum distringere, medietas calunie erit senioris ville, et alia medietas cuius vinea erit aut ortus; et istam caluniam dabit ille qui per vim in vinea aut in orto intraverit; a id quod per vim rapuit, reddet seniori. Et si quis vineam aut ortum ubi porta non fuerint per vim intraverit 5 solidos, seniori vinee aut orti dabit, et hoc quod rapuit reddet

De molendino

Si quis intraverit molendinum per vim, 25 solidos olendinum, atque Regus 60 solidos

De orto et vinea

Tamen si aliquis functus fuerit in domo aut in orto atque in vinea, habet ibi calonia si potest probari, 60 solidos seniori ville, et latro debet reddere furtum se tercium seniori domus et amicaturas tres tosizas aut tres solidos.

De arbore incisso

Si quis incidit arborem vicini sui per vim de orto aut de vinea clausa, 25 solidos, et deba tornare similem arborem in eodem loco, et deba reddere fructum uniusquiusque anni quem arbor incissa deferebat seniori erboris, donec arbor sit nutrita et levet fructum. Si in linea plana arborem incidit aut in campum, 5 solidos a faciat iam dictas conveniencias. Et siquis sarmentum aut vimen incidit in aliena vinea de primo sarmmto aut de prima vinea, pariabit 5 salidos, el omnibus alas de unoquoque 12 denarios. El si aliquis colligit caules in die de orto, sine daueione, paria 5 soHdos, el reddat hoc quod prandidit; a p clausus foerit 25 solidos, a si non poteat probare cum testimonüs, deba iurare iile qui neget; el si voluerit qui probar, paest igum totnarc per batalla. Si costos vinearom aut camporum vidil aliquem inVaotem vineam aut pascenkm campos, costos probabit cum sus iura, el alias dabit caloniam. Sed si custos vinese fuerit verberatus in die, si non potuait probare per testes, accipiat iuram de illo de quo featit quaelam; si veo nocte verberatus fuerit levabit ferrum ille de quo fuerit quaela: si non fuerit crematus, pectabit costos vinae 60 salidos.

De domo

Si quis homo intraverit nocte aliquam domun per quam porte erunt clause, et domus ignis erit extinctus a homines iaccerint et sennior domus aut sua familia audierit illum, et voluerit illum prandere, et ipse qui intravit domum se voluerit defendere aut fugere, et in defensione illa fuerit mortuus, non deba inde homicidium pariare; tamen si capuit illum vivum, non debent eum interficere pro ea, sed senior domus potest illum redimere, si vivus fuerit captus, a redemtio illa erit sua tota; sed reddere debent hominen baiulo senioris vile. Et senior domus potest illum dimitere, si non accipit abeo redemtionem, et ideo non habet senior ville respondere. Et si aliquis ex parentibus interfecti, dicent illi qui hominem interfecit, tu occidisti perentem meum alio modo, et non in domo tua, intafector debet iurare et ferrum levare, quod sic interfecit illum nocte in domo sua, et non per aliam malevolentiam, neque per aliam inimicitiam, a exierit inde sanus a illesus á ferro, parentes debent firmare; et ille non debet homicidium dare, sed possunt facere bellum si ambobus placet; sed hoc non est forum.

De romipeta

Si quis romipeta aut negociatur hospitatus fuerit aliquam domum, et perdiderit ibi sum avere, a dixerit hospiti suo aut uxori aut filiis vel filiabus tu habuisti meum et es latro inde, a conventus si respondit non, debet iurare et salvare se per batailam, et si est victus, reddet furtum setericum seniori de quo erit censitus, et pectabit 60 solidos Regi pro furto, et 60 solidos per bellum, et de istis illos 20 solidos erunt de merino, et años 20 solidos de alcaldo, a alios 20 solidos senioris ville. Tamen si non est victus de bello, romipete aut negociatores pariabunt illos 60 solidos seniori ville. Similiter, si ille qui hospitatus fuerit, furtaverit avere seniori domus deba respondere per suprascriptum indicium, et si forte qui criminatus fuerit non habebit illum habere, et fuerit victus á bello, debet se reddere per latronem palam cum quantum habet de mobile a de hereditate cum una iura quod platam non habet.

De pignore

Si quis miserit domum suam aut suum honorem in pignore usque ad unum terminum et ille qui mittit domum aut honorem in pignore, facit convenienciam cum alio, quod si non trahit honorem ad terminum, sit sua, pro facere suam propiam voluntatem, non habuerit inde fidencias bonas de illa convenientia, non valebit illi illa domus nec honor; et si aliquis mittit suum honorem in pignore sine termino, ille qui misit in pignore honorem, non trahet illum nissi quando voluerit, et voluntas trahendi erit de illo qui mittit et non de eo qui pignus tenet. Et si quis miserit honorem in pignore et ad terminum a dabit inde fidancias salvitatis, ipse qui mittit, si vult, non trahet illum honorem; sed si dat illi fidancias salvitatis a de illo avere paccare ad terminum, trahet illum honorem qualiqumque hora voluerit ille qui tenet eum de illo pignore.

De prestato

Si quis ministraverit alicui suum avae 20 sut 30 marabetinos per 40 marabainos a ad terminum, a in super facit convenienciam ut si ad terminum non paccat illos 40 marabetinos, quod sit 60 aut 70 a datr inde fidancias de hoc supra scripm debitor dabit omnes marabetinos vel omne avere accomodatori, si vult illos prandere.

De marito

Si maritus illi moritur, a haba inde filios, et postea vult ducere alium maritum mulier illa debet partire totum quantum examplavit cum suo marito primo cum filiis avere et honore per medietatem; et si mulier habet hereditatem aliam aut de patrimonio aut aliquo modo ante quam dusisset maritum, non dabit inde portionem filiis; et si est causa quod perdat duos maritus, aut tres, et de omnibus habuerit filios, et filii interim non demandabunt partem matri, et postea adhuc ducit alium maritum, et tune venient filii, et que sierint illi partem, dabit uniquique filiorom partem de examplament quo defecit cvm patribus illis: de alia causa non. Et si filii sunt parve etatis aut magne a nolun partire, mata non potest illos inde distringere, et si filii volunt partire, bene possunt distringere matrem cum iusticia Regis. Et si filii sunt parvi, et pater eorum ad obitum suum fecit cabezaleros, illos cabezeleros possunt partire, et dare firmos si volunt, et etiam vendare, et inpignare herteditatem ad opem filiorum, et habebit stabilitatem Et cabezaleros possun distringere matrem pro filiis; et mater non potest distringere cabezaleros. Et si forte eveniret causa, quod mater dividat aut non dividat si voluerit facere de hoc quod illi pertinet aliquod donativum suo marito aut quolibet homini, illud donativum si dat inde firmes, habebit stabilitatem; et si venerit ad obitum mortis, et facit inde donativum de hoc quod illi pertinet; non sunt ibi firmes necesse; sed solummodo cabezaleros, et cabezaleras non debent iurare, sed debent dicere domino et suis animabus: nos audivimus et vidimus hoc donativum facere, et si non sunt ibi cabezeleros, capellanus parrochie valebit; a si est casusa ut mulier aut homo sit fortuito ad obitum districtus, et non erunt ibi homines neque capellanus, si sunt ibi due mulieres legales valebit illarum testimonium quem de cabezaleros. Et si aliquis moriatur in heremo loco, et erit ibi unus homo aut una femina, valevit testimonium quemadmodum de cabezaleribus. Et si maritus facit donativum sive auctorizamento mutieris de hoc quod pertinet mulieri, non valevit; sed si facit donativum de hoc quod sibi pertinet, valevit. Et si mulier audit facere donativum, et est in illo loco, et tacet se, si non autorizat non valebit; et si mulier vivit, et maritus moritur, quamvis sint bi filii, quantum mulier voluerit stare in viduitate, erit domina, a potentissima de toto illo avere et de honore. Et si mulier habet filiastros, et filiastri illi non diviserunt cum illorum patre, partem illorum matris, habebunt filiastri illi in honore a in avere de illorum matre in quantum examplavit cum illorum patre, ante quam duxiesset istam aliam uxorem; sed in parte patris, quantum mulier voluerit stare in viduitate, non habebunt partem in illo honore; ser illud avere mobili dividetur a ipsa manente in viduitate, non potest vendere, nec mitere in pignus illum honorem de filiastris, sed hoc quod pertinet filiis vel filiabus suis, potest vendere et impignorare si necesse est sibi, et necessitas illa sit nota à parentibus, vel à vecinis, et etiam per famem filios suos potest vendere. Si filius remanserit parvus, et postea prevenit ad perfectam etatem, et querierit matri partem de illo honore et de avere sui patris, de hoc quod erit presens, habebit partem in parte patris. Et si filius dixit Plus habetis de nostro patre, a mater dixit, non, filius potest inde habere una iura de sua matre; et si cabezaleros nolunt partire, et avolus petit pro suis nepotibus, et dat fidantias, et accipit filios auctorizando, velebit et habebit stabilitatem. Et quando venerint ad particionem, debent filii partire, et pater et mater debent eligere in omnibus hereditatibus. Et si aliquis volebat dare in illa hereditate filiorum bonorum dare, a mater voluerit illam retinere eundem precium quem et alius, retineat.

De homine mortuo

Si quis moritur, et non fecit testamentum ad obitum mortis, et remanserint parvi filii, a mater duxerit alium maritum, parentes filiorum possunt partire, et cognoscere partem patris filiorum, et dare firmes, et accipere. Et si mater voluerit tenere filios suos cum honore et avere, debet dare mata bonas fidantias parentibus filiorum quod quando filii pervenerint ad perfectam etatem, reddai illis predictum honorem a avere. Et si interim filii obiuntur, illam hareditatem et honorem a avere deba tornare unde venit parentibus suis. Et si filii faciunt donativum ante quam perveniant ad etatem 12 annorum, non habebit stabelitatem. De hereditate abolorum non posset facere donativum, nisi solummodo unam vineam, aut unam terram, aut unam domum, si duas domos aut tres habet aut unam hereditatem, et hoc filio aut filie sue, sed bene potest ilum dare filiis atque filiabus suis, quando acceperint filii uxores, aut filie maritos. Si quis voluerit facae donativum de casis abolorum et non habuerit nisi solummodo unam casam, non potest inde facere donativum, sed bene potest illum dare pro sua anima clericis, aut eclesiis vel pauperibus.

De fidancia

Si quis miserit fidanciam et dixent fidancie sue, si dampnum inde vobis venerit de ista fidancia, sopa istam domum aut super istam haeditatem vos teneatis, et si fidencia habuerit inde testes, non poterit illam domum aut hereditatem mittere ad alium in pignore, donec illam fidanciam traat; et si alter illam hereditatem in pignore accepit, illi non valebil; et si primus qui missus fuit in fidencia non habuerit inde testes, illi non valebit, et iuram non habebit; et si secundus habuerit testes inde, hereditatem illam tenebit.

De locatione

Si quis locaverit domum de aliquo per vicino homine ville et ipsemet dominus se voluerit mutare in illam domum, qui locavit domum exeat de domo, et reddat precium seniori domus de quanto stitit in illa domo. Sed si cellarium, aut pallearium, aut orreum, aut aliqua vasa locaverit, non relinquet illa usque ad suum terminum. Tamen si ille qui domun locavit vult ire in Jerusalen aut in aliam patriam aut in illa causa stacionis, dabit precium de quanto stetit. Sed si vult stare in villam in alio loco, aut in villam uxorem ducere et uxor domum habeat, ideo dominus domus suum precium non perdat.

De vidua

Vidua totam vicinitaten faciet, escepto oste.

De populatore

Si quis ex popularibus causa stanionis venerit a domum locaverit annum et diem unum ab omnibus vicinitatibus imunis permanebit: sed ex inde in antea ostem a vicinitalem faciet, et dem quasi unus ex aliis vicinis, pro vicino illum teneant.

De domo

Si quis aliquem hominem hospitatus fuerit, et alius qui querimoniam habuerit de illo venerit et dicet, quod iste mihi dare debet hoc aut mihi fecit iniuriam, et qui querimoniam habebit, seniori domus dicet, dicet ex parte Regis vos admoneo, et ubi sigillum Regis monstro, ut hospitem vestrum aut directum mihi adducatis, et sum censum, donec mihi faciat, directum exire de domo vestra non permitatis. Sed dominus domus propter hoc numquam illii directum faciet. Quod autem querimoniam de hospite illo habuerit estra portam illum custodiat: et si inde exierit, a extra limen, eum capere potuerit, capiat.

De latrone

Si latro aut raptor hospitatus aliquam domum fuerit, et qui querimoniam habuerit, cum merino aut cum iusticia aut illam domum venerit, et seniori domus querimoniam de latrone aut de furatore illo se habere dixerit et ad oculum latronem seniori domus monstraverit, aut illum desamparare debet, aut colligere fidantias de directo facare deba. Sed qui primiter illum de iniuria apellaverit scilicet de furto aut de vi, de illis duabus rebus tuntummodo respondabit, et se de illis defendere poterit numquam propter aliud ei nec alteri respondebit, et qui eum acusaverit immunem in domum debet reiici. Sed si illi latronem aut raptorem ad oculum non monstraverit, a merinus intrare domum et quaerere voluerit, si senior domus vult iurare, quod in ista domo non est ille latro aut raptor, non laxabit intrare merinum in domo sua. Temen si iurare non vult, merinus domum, unam vicem tantummodo, querere debet, a de una vice in antea non quesierit, nec merinum domum intraverit.

De debitore

De debitore si negat, cum duobus legalibus testimoniis potest probari, et cum iura de illo qui dat testes, et cum iura de uno teste; a iuram qui accipae debet, digere debet aut iurandum de duobus testibus quemcumque vella. Sed si ibi sex testes adsint iurare non debent; sed ille qui censum debet accipere, debet iurare el testes debent dicere, nos domino et nostris animabus dicimus quod ita verum est. De pignore a fidancia similiter. De decem solidis aut minus testis numquam iurabit, sed solummodo ille qui testes dat, iurabit. Inter Francos est duellum ex decem solidis insuper; et bellatores debent ese Franci ex ponte Lucronii, citra, et de Sangossa citra, et de Pampilonia similiter. Francus unus ad alium de decem solidis infra unum trancum juratorem dabit qui quindecim annos aut plus habeat. Infanzones autem ad Francos similiter, et Francus ad Infanzones similiter. Sed Infanzones et Franci ad villanum a ad iudeum iuratorem unum hominem, qui quindecim annos aut plus habeat ex decem solidis infra dabunt. Et iudeus et villanus sua manu iurabit 122 denariis supra. Et Navarrus capud sui compatris iurabit et iudeus secundum oriemtem iurabit 122 denarüs infra iurabit, et Frencus 122 denariis infra omnibus hominibus iuratorem dabit qui caput sui compatris aut sui patrini iurabit.

De fidancia

Ex quo aliquis pignoraveit suam fidanciam, non reddantur pignora nisi per ipsam fidanciam; et si debitor reddiderit pignora ad fidanciam, erit libera. Sed si ille, qui pignora tenebat clamorem faciat, et dicat, ista pignora mihi furata, vel inde substracta fuerunt, ile qui pignora tenet auctorem dare debet, quilibet habuerit ista pignora, a si non potest dare auctorem reddet pignora, a erit in fidancia; et ille qui furavit aut inde substraxit, 60 solidos calumniae debet.

De adulterio

De muliere si fuerit deprehensa in adulterio. Si maritus aliquem nocte cum sua uxore cepit, a illum interficit calupnia non est ibi. Sed si ab aliquo, die, in adulterio deprehensa fuerit, a maritus clamórem seniori ville aut merino fecerit inde senior aut merinus absque marito per censum laxare non debet, sed iustitiam de ambobus facere.

De fidancia

Si quis ex fidenciis non habuerit suum auctorem ad terminum, et vult intrare in placitum, et facit se debitor, quod si non paccat illud avere, sit duplatum illud avere, si dat indefidancia, dupplavit totum, et paccabit et si aliquis fecerit fidencia alicui, a ille qui mittit illam fidanciam non vult trahere; et illa fidancia erit pignorata, a facit scire ad suum auctorem, et non vult illum trahere de fidancia, faciet inde testes, a pariet illud avere, a pro ea recuperavit duplo; a quando pariabit debet monstrare illa pignora ubi iacent Et si aliquis fecerit fidancia alicui, et erit inde missus in persone Regis pro illa fidancia, non habet ibi caloniam; et si fidancia habuerit hereditatem in villa, non debet illum mittere in carcere, neque in vinculis ferreis, sed debet stare sine persone in palacio aut in castro Regis; a si inde exierit sine iussu merini, pariet 60 solidos, a tornet se retro; et merinus non debet illi comiatum dare absque voluntate de illo qui avere debet prandere; a si non habet hereditatem in villa, mittat illum in persone, aut da fiduciam, quod non fugat inde, a dabitur illi obalatam panis. Et si debitor fuerit missus in persone pro avere quod debeat de tribus diebus in entea dabitur ei obolatam panis ab eo qui debeat accipere avere; et si non datur panem fidancie de tribus diebus in antea, iactabit illum merious de persone a de palacio. Sed si fidancia mittit suum auctorem, non dabit ille panem; et etiam si non habet panem, non ideo debet eum dimittere merinus sine mandato eius qui capitavit eum. Si quis pignoraverit aliquam fidanciam fructuum, vinearum, aut agrorum, aut locherum, de domo, aut de honore, tantum damnum quantum habuerit in illa fidancia poterunt probare cum testibus, totum emendabit illis suus ductor; et si auctor erit in Jerusalem, aut captus á Sarracenis, vel a malis christianis, fidancia habebit spacium annum et diem, et si interim veniebat paccaset ipse aut fidancia Et si ibat Romam aut Sanctum Jaccobum, aut petebat alium locum ex citatis, habuisset spacium tantum quantum potuisset ire et venire. Et si debitor est in villa aut in regione Regis, non dabit ei decem dies nec ulum plactum si illi non placet. Et si evenit causa ut debitor sit in villa ad placitum transactum, et dixerit fidancie suae, flac inde paccare meum censum, et post fugit debita in aliena terra, et quesierit spacium fidancie non dabitur illi. Sed si dixerit, da mihi spacium, et querebo illum, iurante illo qui querit spacium quod ille sciente non est in régione nostra, habebit spacium contra orientem 10 dies, et cum sua iura si militat contra occidentem 10 dies, et contra meridiem similiter decem dies, et amplius non habebit spacium: et si aliqua fidancia pignorata fuerit per suum vicionum aut per alium suum vicinum aut per alium suum equum, aut roncinum, aut equam, aut mulum, aut mulam, omnis dies et noctes quot iacuerunt in pignore dabit illi de engeras ille qui misit illum in fidancia per unumquemque diem ac noctem 18 denarios, a per equum, et per rocinum, et per mulum et par mulam de unoquoque 100 solidos de captale, et per equam 50 solidos de captale, asinus et asina 9 denarios unusquisque de engeras et 50 solidos de captale. Porci autem non habent engeres, sed quantum valebunt. Oves si fuerint pignorate, debet reddere auctor sue fidancie caseum et lanam si fuerint tonse, et stercera, et etiam si tantum steterint ibi cum fillis suis. Si aliquis homo habet fidanciam intrare deba in sua domo pro pignorare, a si ille potest monstrare suam bestiam vivam de foris, non debet intus intrare. He bestie sunt pignorandi equus, roncinus, equa, mulus, et mula, asinus, et asina, et oves ex decem in super a non minus, et porcos ex quinque insuper a non minus, a unumquodque istorum unum annum habeat aut plus. Sed si alias bestias in suam domum habuerit oves a porcos non debet accipere per pignora Et si ad suam portam supradictas bestias non monstraverit, domum intrare ben poterit per pignorare; a deba pignorare bestias, et si bestias non invenerit pignorare debet alia pignora, scilicet, drapos et robam tantum quod valeat duplum in prima vice. Sed robam de suo lecto pignorare non deba, neque sua vestimenta, neque vatimenta sue mulleris: a de prima pignora in antea, de tercio in tercio die pignorare deba a talia pignora, que suum censum vel minus valeant. Sed si alia pignora non invenerit, ilius domus portas pignorare debet a per forum 10 dies illas tenere debet a per ea debet accipere hereditatem suam, et 10 dies illam tenere deba a per ea illum deba de sua domo eiicere, a decem dies illam tenere, et pa ea cum iustitia Regis, debet suum corpus capere a obolatam panis unoquoque die quamdiu in cautivitate erit ad manducandum dare debet ei, et medium carapitum de aqua; a si ille pignoras monstrare noluerit, ante quam portas pignora, postquam portas pignoraverit non accipiet alia pignora nisi hereditatem suam, et per ea corpus suum, quia non accipiet alia pignora, si ille qui pignora debet accipere noluerit. Sed si in suam domum ille pignora habet non debet pignorare sua pecora de foris; sed si suam bestiam in viam invenerit illam si pignorare voluerit, poterit, a non seddet per aliam bestiam, si ipse non voluerit Cuicumque magna animalia pignoraverit, per tres dies ad manducandum dabit, exinde in antea non dabit illi ad manducandum; et si senior ilius bestie ad manducandum non dederit, ille qui illam pigioravit, ad manducandum non dederit si ipse noluerit Taurus talem forum habet quem bestia granata. Ad oves, et ad capras a ad porcos non dabunt ad manducandum, nisi qui pignoraverint, noluerint. Sed postquam illa animalia ad ieiunandum misa erint, qui pignoravit, sic debet ligare, ut possint iacere et levare. Sed si senior ilius domus non erit in domo sua, quando primiter illum pignorare voluerint mulier bene potest pignora defendere, et ibi calumnia non erit. Sed ille qui pignorare debet ad mulierem fidancie coram testibus dicere debet quod causa pignorandi ibi venit; et si fidancia mulierem non habuerit ad suos famulos dicere debet similiter, et per ea mulier neque famuli illi fidancie pignora non debent defendere ex illo die in antea; et si pignora defenderit, calupnia ibi aderit Si hoc est quod fidancia in villa esset, quando fecerit scire ad mulierem uti ad famulos fidancie. Usurator non debet pignora anguerare, et si angueravit perdet lucrum, aut emendabit pignora; et si pignora emendaverit luchrum dabit illi cuius erunt pignora Et ex his duabus rebus erint in voluntate illius cuius pignora erunt; et ibi non erit celupmnia Et si usurator pignora absciderit que ad usuram tenebat vel pignora fidancie de usura, emendavit tantum, quantum minus valebunt pignora, et insuper lucrum perdet. Et si querimoniam ad justiciam fecerit, 60 solidos calupmnie usurator dabit. Et fidancia pignora bonas, scilicet, bestias vivas aut alia pignora aut heriditatem, non debet eum descabalgare neque familiam suam. Sed si bestiam invenerit quod nulla sit supra, bene potetit illam pignorare.

De abonire fidanciam

Forum qualiter debet abonire qui suam fidanciam pignoravit quia ita est quod nullus debet abonire suum fidanciam usque quo fidancia faciat eum paccare de suo debito. Sed quando fidancia reddet aut faciet reddere suum censum, ille qui censum accipiet debet dare fidancias illi fidancie quem pignoravit ut abboniscat et quod sit manifestas de toto quod pignoravit; et debet abonire; et si dixit ille qui abonimentum debet accipere, non occidisti, sic est forum de pígnore: abbonitor debet iurare, et quando iurabit debet tenere pedes super corios aut super alia pignora, si talia sunt, et iurabit quod sic occidit et vel tenuit pignora: sic est forum de pignore; et alius pro quo fuit pignoratus totum debet emendare et reddere: sic est forum. Tamen si abonire noluerit, emendabit totum hoc quod ille qui misit illum in fidancia debebat emendare.

De hostaladge

Asinum, aut mulum, aut equum, aut roncinum, aut equam 1 denarium et sellam, si valuerit minus de 5 solidos; et si sella valuerit plus de 5 solidos redimant illam 12 denarios. De trapis, lanaet fustanis de una quinta peza 1 denarium et cordam et sarpileram; tamen si trossel fustanis venumdatus fuerit, ligatus dederit de hostalage hospiti 5 solidos, aut hospes retineat illam medietatem si voluerit; pennas conilsas unaqueque 1 denarium; trapos de seta suoquoque 1 denarium; cembelinum 1 denarium; martrinas et forinas, et catos, et vulpinas, et genetas, et anginas de unaquaque docena 1 denarium; conillgas illum centum, 1 denarium; abortones a legores illvm centum 1 dinerum; cueros tanaiz, aut pelos de uno cuero 1 denarium, et de 5 cueros 1 denarium; sed si erunt sex, aut 7, aut 8, aut 9, aut decem, 2 denarios de unoquoque; centum trapos lineales 1 denarium, et si fuerit trossel ligatus, 12 denarios, et cordas. De trossel de drap de partenai 12 denarios et sarpilera si est de lino et cordam; de omnibus rebus que vendit ad pesum de illo quintar unam libram; de ferro, et de pisce et de carne non est hostalage; acer illa docena 1 meaila.

De emptione hereditatls

Si quis hereditatem emserit, et fidancias salvetatis inde habuerit et duos legales testes qui scripti sunt in illa carta, si ille qui domum vendidit, quesierit hereditatem comparatori, et comparator potest probare, quod comparavit de eo illum honorem, et levantare illas fidancias se perpagatum inde tenuerit, et si dans testes inde habuerit comparator cum uno teste iurare debet quod sic est et pesabit et venditor, qui querimoniam habebat 60 solidos deba debet seniori ville, et debet firmas dare de se et de suo genulo, quod amplius non conquerantur de illa hereditate. Et si comparator hereditatis cartam sue comparacionis perdiderit, aut erit combusta in igne, aut lesa ab aqua, aut furata, au forzata, comparator hereditatis debet iurare quod sic est verum, quod perdisset suam cartam, et dare debet testes de emtione hereditatis, et alius qui querit deba fumare quod amplius non conquerantur sicut supra scriptum est; et convenit, ut testes, qui testimonium facient unus aut ambo tantam hereditatem habeant quamtum valebit hereditas, de qua testimonium facient.

De falso testimonio

Si aliquis exierit aut fecerit Celsum testimonium, et alius potuerit illud probare inde cum testimoniis aliis, prius quam unus annus et dies unus erit transactus, emendavit cum pendere fecerit totam perditam; et qui fecerit testimonium, in mercede senioris terre erit. Sed si cum testibus non potest probari, per duellum potest se salvare; et si victus de duello erit, emendabit sicut supra scriptum est. Sed si duellum potuerit vincere, ille qui probabat dabit 500 solidos calupmnie et erit homicida de illo quem probare voluit a de perentibus suis. Sed si in secundo anno illum non appellavait, numquam amplius respondebit nec ille amplius audebit ilum appellare, quod si faciet, calumniam daret 250 solidos. [Este artículo esté copiado literalmente en el Fuero de San Sebastián con algunas variaciones de los copiantes, las cuales, en este y en los otros artículos que se hallan en igual caso, he corregido en lo que parece ser errores evidentes de la escritura].

De presbítero

Presbiter si cum muliere maritata captus fuerit, cum alio presbitero et alio laico legale debet probari, et in mercede seniotis terre erit. Similiter de alia muliere.

De pignore

Si monachi aut clerici censum ad aliquem hominen dare debent, aut illi rem eliquam in pignore mittunt, aut cum illus conveniendas facierunt: aut hereditatem in pignore mittunt, si laicus cum duobus testibus laicis probare poterit pasabit.

De hereditate

Si quis hereditatem de monasterio tenuait ad cisum, et clerici monasterii aut canonici vel monachi, vel heremite, ad illum qui hereditatem teouerit auferre voluerint, ille qui hereditatem tenuerit, si cartam inde habuerit carta tenente in manu iurabit quod sic dederit ei illam hereditatem ad cissum, et illam cartam inde sibi facerit, et valebit.

De latrone

Si fur aut latro cum furto captus fuerit, in mercede senioris ville erit, et secundum quod fortum fuerit, indi iusticiam facere debet placato illo claramente.

De vicinitate

Nullus vicinus de villa Navarrum vozer ad iudicium adducere debet; sed causa rogacionis contra omnes homines potest adducere. Sed per vozer non accipientur. Et si duellum inter duos vecinos aderit Naverrum de foris ad vigilandum nec ad duellum accipient. Et si illum auferre noluerit, quod illum causa placitandi venire non fecisse iurabit Sed si iurare aut relinquere noluerit, secundum prudenciam arcaldi, vel perpositi, cum sex bonis hominibus victus erit de placito.

De dominio et famulo

Hoc forum est de domino contra famulum. Si iudidum inter dominum et famulum advenerit et per soldada aliquid domino quesierit et dominus neget et dicat, hoc censum tibi non promisi, opus est ut famulus cum testibus hoc probet; et si probare non poterit, ibi iura non aderit; et si dominus suum famulum de domo ejecerit et inde testes famulus non habuerit, ibi iura non aderit; et si eiectus famulus fuerit, et dominus causam non habuerit, quia propter illum de sua domo eiecit, pariet suam soldadam et protinus abibit; et hoc est propter illum quia potest ei icere, per furtum sciliet, vel si pedisecam, aut nutricem futuit; et hoc cum testibus probare debet dominus;· et si hoc probare poterit, perdet suam soldadam famulus· et si dominus hoc probare non potuerit famulus iurabit, quod non fecit et pasabit.

De homine mortuo

Si homo mortuus censum alicui homini dare debuerit, et ille qui quesit quod sic debeat illi hoc probare non potuerit, filii quod nesciunt iurabunt quod pater illorum debuisset illi illum censum, et passabit. Mulier mortui faciet similiter. Et si ipse dicet hoc, tu scis, de ferro toma est ibi. Et si dixit filio, pater tuuos hoc censum mihi debet, et filus dicat hoc esse potest quod debuit, sed tibi reddidit, ille qui quesit censum, debet iurare et ferrum levare, et si potest se salvare, recuperabit suum censum, et si ipse voluerit qui ferrum debet levare, potest ponere hominem ad ferrum levandum pro se, quia sicut potest ponere hominem ad faciendum bellum per se, sic potest ponere hominem ad ferrum levandum in iudicio quod convenit ferrum.

De negociatore

Si quis bestiam de romipeta aut de negociatore emerit, et ille auctorem non quesierit, et ibi adsint testes qui iurent, bene erit; sin autem ipsemet iuret quod sic de romipeta cum spera et baculo comparabit et velebit. De negociatore qui non dat leges similiter. De hominibus provincie fidanciam salvetatis debet accipere, et ad 10 dies auctorem habere, et ad 7 dies alium auctorem habeat , et ad 3 dies alium, et ibi firmat placitum.

De commenda

Si quis moritur, et in comenda alius cuiusque hominis filium suum miserit si ille qui tenet, iniuriam aut ingenium in sua comenda illi facit, scilicet censi, aut ire, aut aliquam stultam fiduciam contra se aut contra alium faciat facere quamvis in sua comenda 20 aut 30 annos permaneat aut plus de quocumque illum ingenuerit, totum debet emendare, et numquam propter hoc de custodia illius exierit donec dicat coram testibus, in vestra comenda nolo amplius stare, aut ipse dicat, nolo ut amplius in mea comenda permaneas, et hoc dicat coram testibus.

De anulo

Si quis suum anulum aureum cum preciosa petra in pignore miserit aut imprestabit et illum comendabit, si ille qui tenuerit annulum ille perdidit, alium anulum reddet cum una iura quod tantum valet quantum ille quem impignoravit, atque imprestavit et comodavit, et pasabit: si non vult iurare, inde det illi 100 solidos. Si anulus argenteus fuerit, non inde 100 solidos dabit, sed quantum valebit. De lorica et de breoneras et de elmecum una iura similiter quantum valet. De ense similiter quemadmodum de anulo aureo.

De testimonio

Si aliquis fecerit testimonium allii, et ipse concesserit se testimonium facere non potest fallere testimonium. Sed si viderit vel audierit, et non concesserit se testimonium permanere, non erit testimonium nisi vult. Et si dixerit tu fuisti mihi testimonium, et ipse dixerit, bene potest esse, sed non meminit, debet se salvare pro una iura, quod non meminit se esse testimonium. Si non vult iurare, faciet testimonium.

De coniugio

Si quis filium non natum sub legali coniugio habuerit si unam vineam pater illi, aut unum campum, aut quamlibet hereditatem aut denarios dederit, pro ca filius bastardus partem non acipiet, nec cum aliis legalibus fratribus parciet. Tamen si pater hoc non fecerit partem in omnen hereditatem, sicuti unus ex legalibus frattibus habebit, et in hereditate avolorum et in emtionibus. Sed si pater ad obitum mortis illum denegat, et alii fratres eum legalibus testibus hoc possunt probare, partem in hereditetem nec in censum potuerit habere. Si quis hominis suum mantellum aut aliqua sua vestimenta pignoravetit aut illum per iram despoliaverit 250 solidos. Si quis frumentum quod vadit ad molendinum pignoraverit, aut farinam que de molendino venit, aut panem, aut galetam, que ad vinum vadit aut venit, reddet hoc quod capit, et dabit 60 solidos.

De barba

Si quis barbam alicuius hominis per iram tiraverit mille solidos; si quis brachium aut tibia alicuius hominis frangerit 250 solidos pariet De vicinitate De duobus vicinis qui propter vicinitatem hereditatem querunt quando in venditione exit, ex vicinitate, non propter parentelan nihil potest inde queri.

De muliere

Si mulier dat dotem marito aut solvit si firmas dat illud valebit, et aliter non; et convenit ut mulier 12 annos et plus habeat et firmas inde det quia aliter non valet

De mantello

De mantello perdito cum iura reddat quantum valebat.

De ecclesia

Quicumque sacratam ecclesiam violaverit et homicidium ibi perpetraverit 900 solidos de eclesia et homicidium ultra, et si sacrata non est 60 solidos et homicidium.

De sacerdotibus

Ouicumque presbiterum aut diachonum verberaverit aut occiderit pro diachono 700 solidos et pro presbitero 900 solidos de calumnia.

De homicidio

Quicumque homicidium perpetraverit, prius quem suam querimoniam manifestaverit, que homicidium fecit annum et diem unum debet fugere, quia infra annum et diem unum parentes mortui numquam capient directum si ipsi nolunt. Sed prius quam annus unus et dies unus transacti erunt, debent per forum directum accipere; et est directum tale, scilicet, iuram dare vel homicidium facere quodlibet istorum duorum parentibus mortui melius placebit, qui directum debent accipere.

De pignore

Nullus non debet pignorare vicinum suum, si fidiator suus non est, et si pignoraverit vicinum suum qui non est fidiator, debet calumpniam 25 solidos, et reddet pignora. Sed si post praeparat fidanciam, ille qui pignoratus est, et alter non voluerit accipere, et nox transeat, debet 60 solidos calonie et pignora reddere, et angeras tales dare quales pertinent ad iila pignora que prandidit. Sed bene poterit pignorare hominem de foris pro debito aut per fidanciam aut per cualicumque rancuram de illo habuerit usque quo fidancia del illi de directo aut usque faciat illi tantum quantum arcaldi iudicabit. Et si evenit ut non inveniat illi pignus, non laxabit illum partire de se usque quo faciat illi directum secundum iudicium arcaldi, et non habet in hoc calumniam. Quia si taliter non erat quando damans quereret merinum, ille de quo damans erat aut fugeret, aut absconderet se, et damans perderet suam rectum.

De cotibus

Et est forum ut omnes cotos quos fuerit consilium ville propter iusticiam de pane aut de piscibus aut de carne, aut de quaqumque causa, quod omne consillum interdictum miserint, ut accipiant calupmniam qualiter miserint, et ultra faciant inde iusticiam propter distringere qualiter consilium ville placuerit; et omeem calumniam quod miserint facient secundum voluntatem consilii, et omnes cotos quos fecerint tenere, potuerint, tantum quantum illi voluerint et tollere quando voluerint, quia sic est forum.

De homine verberato

Si aliquis verberaverit aliquem aut os ilius franget aut vestimenta alicui tollet aut aliqui verba in quibus possunt esse calupmnie dixerit, si testes inde dentur et testimonium faaciant, medietas calupmnie illius est qui testes dederit, et elia medietas praepo- siti ville. Sed si testes non dederit, et ad iuram pervenetint et iura redempta sit, ibi damans non parciet, quia omnis calupmnia preposito ville erit; et per quam clamatoria facta erit, clamator sine merino condonare non poterit nec merinus iuram condonare per aliquam redemtionem sine damatore; et qui iniutiam fecit, debet se submitere in mercede illius cuius calupmniam fecit.

De lapide

Quicumque lapidem per iram iaetat et percutit hominem 500 solidos, et si iactat et usque ad hominem non perveniat, 250 solidos, et si ultra pasat et hominem non percuciat, 500 solidos pariet.

De mauro

Si captivus maurus alicuius hominis aut bestia hominem percuserit si negat cum duobus legitimis testibus christanis, debet probari; et si probari non potest senior mauri aut bestie quod hoc malum non fecisset debet iurare, et si iurare non vult maurum aut bestiam reddat.

De domino

Si senior ville dicat tu hoc malum fecisti, nulla reaponsio debet fieri, quia senior est et quidquid ille placuerit, aut bonum, aut malum dicere poterit si clamans ibi non adsit sed ille clamans de manu domini non debet recipi, sed damans pro seroetipso debet clamare, et dominus secundum forum amborum debet iudicare.

De pesquisa

Nullam pesquisam habemus per forum contra ullum hominem pro nullo placito, sed testes aut iura aut bellum si francus est propter debita de censu de 10 solidos in super.

De christiano et judeo

Si aliquis judeus debet aliquid christiano, et judeus vult negare cum testimoniis debet probare; si francus est coum uno franco et uno judeo; si est homo de foris cum uno homine de foris et cum uno judeo. Et judeus ad cristianum similiter. Et si advenerit ut cristianos habeat cartam, non potest negare judeo quia carta facta de rabi valet quantum testes contra jadeos. Sed opus est judeo ut monstret ad illum qui cartam tenet quomodo pagavit eum cum testibus, et si non potest probare, iuret ille qui querit quod non fuit pagatus, et paget illum. Et si moritur judeus, filii judei debent facere queroadmodum pater suus debebat facere hoc qui supra scriptum est si cartam habet cristianus. Sed si cristianus moritur et filii sui censum demandaverint a canam inde habuerint, opus est ut judeus monstret quando pagavit eum ad suum patrem, et si non potuerit probare cum testibus, iurabit fitius qui cartam habet quod non fuit pagatus de illo censu sui patris; et pagabit. Sed si cristianu contra judeum plaitum habet aut de censu, vel de batedura, aut nulla caussa, si non habuerit cartam aut testes, cum una iura se debet salvare judeo, et pasabit, et cristianus cum una iura contra judeum, et pasabit similiter si non habet testes.

De espuerio

Si aliquis espuerium furaverit, pectabit 100 solidos seniori, espuerii, et si damnum exit inde, pectabit 60 solidos calumnie, et si mutatus fuerit, de unaqueque multe, 100 solidos pariet. De falcone et de acipitre similiter.

De gallina

Quicumque gallinam aut ansarem aut anetam furaverit se tercium debet furtum reddere, et 60 solidos pariet; et qui cantantem de gaiola furaverit 60 solidos pariet.

De columbo

Quicumque columbum de columbario in Iaqueo caperit, de unoquoque quinque solidos dabit; et si de columbario furaverit, fuctum se tercium reddet De lesda In die jovis, non capiantur lesde nisi de hoc quod cum roa mensurantur; et burgenses per totam septimanam, vendent segetem in suam domum, et non dabunt lesdam. Et in die mercurii ex hora nona usque in die jovis usque quo sit nox, quicumque ad forum venerit, non debet esse pignoratus, nisi sit debitor aut fidancia Et eliquis hoc de foris non mitat arma in foro, nisi sit transgresor; et si miserit, ommutet arma, et non dabit caloniam.

De canibus

Quicumque lepararium aut alanum furaverit, 100 solidos pariet, et calopmnia 60 solidos; et qui podencum furaverit, se tercium reddet et 60 solidos ad Regem pariet. De goiz qui domum custodit quicumque furaverit aut occiderit se tercium reddet et dabit 60 solidos calupmnie.

De hominibus de foris

Homines de foris non debent vinum deferre in vilam causa reponendi, et si affert vinum, perdet, et ille in cuius domo manserit, 60 solidos calupmnie dabit, et medietas erit senioris ville, et altera medietas consilii ville.

De turpis sermonibus

Iste sunt sermones in quibus sunt calumnie, scilicet, Iatro probatus, traditor, deiectus, os fetidum, nomen castele. Sed si ille qui dixetit, negare voluerit, et alius potest probare cum legalibus testibus pro universis istis verbis 250 solidos calumnie; et si non habet testes, jurabit ille quod non dixit, et pasabit. Sed si manifestaverit et dixerit quod propter iram dixi et non propter hoc ut hoc sciam in te, iurabit sic, et dabitur calupmnia 6 solidos et 6 denarios et 6 meailas et pasabit. Et omnes homines de foris ex hora nona diei mercurii usque ad noctem diei jovis ex omni segete qoamqumque ad roam mensuraverint, emendam dare debent pedonibus de alcaiat de castello.

De franca navarro

De iudicio si est inter francos et navarros de omne pleito quod habeant navarri cum francis, cum testibus debent probare unus ad aliud pro uno navarro et uno franco; et francus non debet esse de villis de foris, sed de civitate aut de burgo Regis; et navarrus debet esse de Lizagorria citra aun de ponto Archeta citra, aut de Pampilona citra, aut de ponto sancti Martini citra, et debet habere suum focum et suam mensam. Sed si testes unus contra alterum non habuerint, de toto pleito cum una iura erint liberi.

De bestia quadrupedis

Nullus homo bestia quadrupedis sine firmis emat. Si auctor, qui exit de bestia sit francus contra francum donet auctorem, et auctor sit francus, et dicat numquam fuit tua, probabit cum duobus francis, et habebit suam bestiam; et si auctor est navarrus, et dicat, numquam fuit tua; ille qui probabit cum uno franco et altero navarro, et franco contra illum similiter.

De domo

Si aliquis vendiderit suam domum aut suam hereditatem et debuerit aliquem censum alicui, ille, cui census debetur, bene poterit sigillare ad coroparatorem usque faciat illi suum censum dare aut fidanciam de directo dare.

De testibus

Si aliquis de testibus fidanciam dederit per censum aut per verberationem eliqui, si ad diem placiti testes dare non poterit, propter hoc non debet dare calupniam sed si iusticia dicat, tu censum cepisti dut tibi conventus est census, quapropter Rex perdidit suam calupniam debet se salvare pro una iura, quod ansus non est sibi conventus, neque accepit; quare Rex perdidisset suam calupmniam, a erit liber. Sed si calupmniam erit hereditatem et testes non poterit dare vel calupmniam vincere, Regi 60 solidos debet calupmnie.

De iudicio arcaldi

Postquam iudicium de arcalde datum fuerit, et ipse iudicabit iuram aut testes dare ad diem mominatum, est forum placitandi usque ad terciam, et qui iudicium complevait usque ad terciam, erit victus, vel si afiquis illorum usque ad terciam ad placitum non venerit erit victus.

De burgensibus

Si unus burgensis alteri burgensi suum censum negaverit, et cum testibus probare potait, suum ansum reddet illi, et quinque solidos calupmnie dabit: ex quibus medietas erit illius qui testes dedit et altera medietas iusticie. Sed si negaverit et ad iuram venerit, qui negat et suam iuram redimit, tantum quantum suam iuram redimit, tantum calupmnie justicie dabit ex 60 solidis infra. Sed si captale est plus quam 60 solidos reddet captale: et 60 solidos calupmnie Regi, et non plus.

De foro

Foro ut omnes vadant in hoste sicut supra scriptum est, scilicet, multe ocasiones superveniunt quibus non possunt ire in hoste, sicut siunt infirmtitates, vel si mulier iacet in partu, vel si vicinus non est in hac patria, vel si vicinus est in villa de Navarra, et non audit preconum de hoste, vel si pater suus vel mater vel uxor iacent ad obitum mortis; per nullam aliam causam non debet remanere quod non vadat in hostem vel mittat suum pedonem, vel habeat amorem de iusticüs de villa. Et si non habet ullam ocasionem de istis, et non exierit nec miserit in hostem, pectet calopmniam 60 solidos.

De alto foro

Forum est quod nullus vicinus accipiat loger de suo vicino per ullum iodicium quod habeant inter se, exceptis iusticüs de villa, quia Rex perdidit inde suum directum, et villa perdidit suum forum, et pauper homo perdidit suum judicium; et si potest probari vicino quod accipiat loger de suo vicino per ullum judicium debet caloniam Regi 60 solidos. Hoc suprascriptum forum vel donativum dono vobis, et concedo et confirmo onnibus hominibus de Estella, tam maioribus quam minoribus, tam futuris quam presentibus, et filiis ac filiabus vestris, sive vestre generationis, et omni vestre posteritati, vel vestris sucesoribus, qui in Estella populavetint, quod habeatis illum salvum et ingenuum, liberum et francum per infinita secula seculorum. Amen. Salva mea fidelitate, et de omni mea posteritate per omnia secula seculorum. Facta carta in mense aprilis in Estella sub era 1202. Regnante me Dei gracia rege in Pampilona, in Estella, in Logroino et in Tutela Episcopus Sencius in Pampilona [En la as 1202, o año 1164, no era obispo de Pamplona D. Sancho; según la historia por este tiempo fue nombrado obispo D. Viviano y antes de él D. Lope, que murió en 1159 y estuvo vacante la mitra cinco años; debe pues haber error en la fecha o en el nombre del obispo) in este Vela, in Alava [In este Vela in Atava, debe leerse, por concordar con la historia, el conde D. Vela en Alava]. Rodrie Martínez in Marainon. Petro Roiz in Estella, et sub ipso alcait in illo castello Gil de Leorin, arceld Petrus Guillelmus, prebost Julian, sayon Peire Guillen de Lerraga Sancius Remirez in Legin, et in Sangosa, et in Funes. Senior de Aybar in Roncal et in Sarasaz. Sanz Ezcherra in Scanmaria de iusua, et in Cabaros. [Debe leerse Santa María de Ujué et in Caparros]. Martin de Leet in Petra alta, Senior Azenaire in Tefailla, Aznar de Rada in Falces et in Valterra, Petro Darazuri in Legarra, in Tutela et in Logroino".

Organización municipal. Ordenanzas, cargos y costumbres. La organización municipal de Estella no se unifica hasta 1266. Cada uno de los barrios históricos y los judíos poseía independencia administrativa y autoridades politicas propias: alcalde, jurados y preboste. La autoridad real establece, sin embargo, una serie de funcionarios comunes que representan al rey ante un solo concejo de Estella. Teobaldo II pone fin a este proceso de unificación ordenando en el año citado que las autoridades fueran únicas. Pero la fusión de jurisdicciones fue paulatina hasta 1677 en que los tres barrios quedaron jurídicamente soldados. En 1258 los francos de la rúa de Estella y los de la parroquia de San Miguel de la misma villa conciertan un convenio sobre la recaudación de tributos. Según Yanguas, en 1266 Teobaldo II mandó que todos los vecinos de Estella fuesen unos, excepto la judería, con un solo alcalde y preboste y unos jurados; y les libertó de la pena de homicidio, excepto de muerte de hombre a hombre, de hombre a mujer y de mujer a hombre. En el mismo año dicho rey tomó bajo su protección y custodia al monasterio de monjas de Santa María de Salas de Estella. En 1269 el mismo rey concedió a los francos de la población de Estella, en la parroquia de San Juan, que pudiesen celebrar juntas en la casa llamada de la cofradía del hospital de San Juan, para comer juntos y para hacer obras de caridad, y cantar misas por sus difuntos en la iglesia de San Juan. Libertó también a los francos de las pechas que pagaban sobre las heredades que habían comprado en los términos de Murillo de Yerri, por 12.000 sueldos que dieron al rey. En el mismo año, considerando el rey que en el Fuero de Estella faltaba la explicación de algunas cosas, declaró que a las viñas que estaban en usufructo se les diese cuatro labores; esto es cavar, excavar, podar y abinar, y que las casas se mantuviesen en pie por los usufructuarios, bajo la pena de perder el usufructo; que los cabezaleros de todo testamento debían declararlo delante del alcalde, preboste y jurados, dentro de 30 días; ratificó lo anteriormente establecido en cuanto a que ningún vecino de Estella tuviese juicio de batalla de fierro, sino por testimonio o jura; y concedió, finalmente, que todo aquel que quisiese avecindarse en Estella lo solicitase del preboste, alcalde y jurados, y que con placer de ellos fuese vecino. Los de San Salvador del Arenal fueron recibidos en 1274 bajo la protección del rey D. Enrique el Gordo, concediéndoles, al mismo tiempo, que tuviesen sus jurados anuales; que celebrasen sus juicios ante el alcalde de la parroquia de San Miguel; que usasen de sus entradas y salidas [La historia de Navarra no hace mención de estos Fueros, porque sin duda no llegaron a manos del P. Moret. D. José María Zuaznavar, en su obra titulada Ensayo histórico crítico sobre la legislación de Navarra, escrita con el único objeto de agradar al Gobierno absoluto de Castilla, dándole armas contra la constitución de aquel reino, copia literalmente dichos fueros, que dice habérselos proporcionado D. Felipe Baráibar, alcalde de corte de Navarra, en el año 1820, en un rollo escrito en vitela en caracteres del siglo XIII. La copia que yo doy está sacada de la de Zuaznavar]; y que nadie les hiciese tuerto, supervia, contraría ni embargo ninguno. La misma concesión hizo a todo el concejo de Estella; y además que tuviese alcalde y jurados como lo había tenido en tiempo del rey don Teobaldo, mudándolos anualmente; y que el rey nombraría preboste para que cuidase de sus derechos. De los siglos XIII-XIV proceden las primeras Ordenanzas municipales acordadas por los jurados de la villa en los que se establecía el ordenamiento interno de la villa, el reglamento de los carniceros y casuística referente a la convivencia y paz ciudadanas (Lacarra en el "Anuario de H.ª del Der. Español", t. V, 1928, pp. 434-445). Posterior a ésta, Lacarra publica el Libro de ordenanzas de la ciudad de Stella, que, en 54 títulos, dispone cómo se ha de regir el oficio de juez diputado de la ciudad para armugamientos, daños y colonias de los términos y heredades de la dicha ciudad. Según la ordenanza para la elección de oficios del regimiento de 1501 la ciudad se gobernaba por medio de un alcalde, 6 jurados y 6 concejales. En 1505 se publica otra ordenanza "para goarda de los términos de la dicha Ciudad d`Estella, para los rentadores del presente año", que trata del ganado, vides, huertos, leña, olivos y aranceles. Según refiere Idoate en Rincones... [t. II, pp. 482-484) el alcaide real de la fortaleza de Estella cobraba un impuesto a los rebaños que subían en verano a las sierras de Urbasa y Andía. El rey Juan de Labrit, recogiendo las quejas de las Cortes, ordenó en el año 1511 al alcaide que se abstuviese de pedir ningún derecho. Sin embargo la situación siguió igual y en 1515 el rey Fernando el Católico volvía a ordenar lo mismo. No se debió hacer mucho caso de estas órdenes reales, pues posteriormente protestaron las Cortes por la misma razón y Val de Goñi y el monasterio de Irache discutieron agriamente con el teniente de merino de Estella por este motivo. Refiere también Idoate en Rincones... [t. III, pp. 371-373] que los regidores de Estella aprobaron unas ordenanzas municipales el 2 de enero de 1544. Estas ordenanzas trataban principalmente de moralidad y aspecto religioso, de la regulación del juego, de higiene y salubridad pública y de materias económicas. El 19 del mismo mes y año se aprobaron algunas adiciones a las mencionadas ordenanzas. Por estas fechas la ciudad tenía dos alcaldes, el ordinario y el de labradores. El procedimiento para reunir el Ayuntamiento era, en 1596, y en cuarentena ordinaria, "a campana tañida y llamamiento de números en la forma acostumbrada" (A. G. N., Cortes, leg. 18, c. 17). Por cédula del 9 de mayo de 1649 se determinó que "la jurisdicción del mercado se hiciese por medio de sus alcaldes; la jurisdicción criminal, por el ordinario de la ciudad; y la civil, por un alcalde que se dice: Hijosdalgo y labradores del Mercado. Con arreglo a lo prescrito en la Ley l, lib. 2, tít. 12 de la Novis. Recop., quedó abolido absolutamente el oficio de Procurador del Común de dicha ciudad. [Cortes años 1828 y 1829, Ley 33).
Atribuciones de los alcaldes de Estella. Por el fuero los alcaldes (12 jueces) tenían la facultad de juzgar los delitos casuales. Después de la unificación de 1266 tales atribuciones se conservaron en la persona del alcalde. Carlos II el Malo, por un doc. firmado en Pamplona en abril del año 1355, concedió al alcalde de Estella el ejercicio de la jurisdicción criminal, con la facultad de ejecutar las sentencias, menos la pena de muerte, aun cuando se concedía al reo el derecho de apelación. El mismo modificó este orden, de este modo: "Concedo al alcalde presente y a los que han de suceder, los negocios criminales, de la misma manera que decidían los tribunales, absolviendo o condenando a muerte o mutilación de miembro y de cualesquiere otro caso criminales, salvo de pleitos de reptorios o tregua quebrantada y salvar nuestra soberanidad e las apelaciones que reservamos a Nos y a la nuestra Corte; empero queremos y nos place, que cuando alguno ficiese o cometiese algún delito o maleficio, que sea notorio o público y si alguno confesase en juicio y fuera de tormentos, haber fecho algún delito, que tales como estos son punidos o condenados a muerte, o a otra persona semejante, sin apelación alguna sean punidos; et en caso que el delito fuese de natura, que no mereciese pena de muerte, ni motilación, sino azotar u otras penas lijeras, en tales casos y semejantes, si el condenado apelase, el Ilustrísimo alcalde, no dé lugar a su apelación e non contestar a aquella, et faga la ejecución; e si alguno ante la sentencia dada por el alcalde sobre alguna interlocutoria ú otro agravio, quisiere apelar, que hasta que la sentencia del alcalde sea dada o definida e promulgada non dé lugar a ninguna apelación." Este mismo privilegio -comenta Iribarren-, algo modificado, de Carlos II de Navarra, fue solicitado trescientos treinta años después por todos los alcaldes del reino de Navarra, siendo concedido por las Cortes de 1692 celebradas en Estella.
Tipo de elección. Nombramiento de alcalde y jurados. Salvo en el caso de Pamplona, los Ayuntamientos se constituían por insaculación. Pero, debido a los conflictos ocasionados por las banderías, el sistema fue cambiado en 1405. Moret copia un documento del archivo de esa ciudad en que el rey D. Carlos II disponía lo siguiente (Anales..., t. IV, p. 314). Que por cuanto en la ciudad de Estella ha habido grandes disensiones, por los Ponces y Learzas, Learzas y Ponces y que son tan antiguos que en memoria de hombres no es, y que por esta causa estaba despoblada y en disminución la villa, ordena las cosas siguientes. Que los oficios de alcaldío y prebostat, que solían ser añales, sean perpetuos desde el dia de la fecha; y que el primer alcalde perpetuo sea Martin de Santa Cruz, vecino de Estella, y lleve cada año de pensión por el oficio, 20 libras carlines; y el primer preboste perpetuo Miguel García de Goñi, vecino de Estella, y lleve de pension 25 libras carlines. Que los nombres de los dichos dos bandos sean perpetuamente abolidos y que nadie se nombre de uno ú otro bando, so pena de incurrir en la indignación real y pagar pena arbitraria, á voluntad del señor rey ó sus sucesores. Que cuando vacare el alcaldía, y juntándose los jurados, los cuarenta, y los seis buenos hombres de las parrochias de San Pedro de la Rua., de San Miguel y de San Juan, por si y en vez de las demas parrochias, nombren para alcalde seis hombres idóneos de las dichas tres parrochias y pongan sus nombres en unos papeles, y estos en unas pelotillas de cera, y estas en una vacia llena de agua, y luego llamen á un niño inocent, menor de siete años, y le hagan sacar tres pelotillas, y los tres que saliesen nombrados en ellas, acudan al señor rey ó sus sucesores para que de ellos elija por alcalde el que bien visto le fuere; y que no sea elegido el alcalde por bandos. De la misma manera manda sean elegidos los jurados y los 40 del concejo. Que los mensajeros, costieros, notarios de la juraría, y demás oficios de la ciudad, añales ó perpetuos, se elijan al modo dicho; y de la misma suerte todos los oficios de las parrochias, iglesias, hospitales y cofradías; y por cuanto por reforzar cada parte su bando daban á los vecinos nuevos, dentro del año ó poco después, oficios de la ciudad, ordena no los puedan ejercer hasta haber cumplido cinco años de residencia. Por cuanto cada uno de los bandos, concitaba gentes, y llamaba á otros, para ser de su bando, y levantar alborotos en las juntas de San Martín, manda que cualquiera que en esto fuere hallado pague 50 libras carlines sin remisión, la tercera parte para el rey, la otra para el preboste que la ejecute, y la otra para la cerrazon de la villa; y si no tuviere bienes, que esté en cárcel estrecha y buenos fierros 50 días. Que por cuanto cuando moría uno de un bando los de aquel se ponían capas descosidas y capirotes de duelo, y no los del otro, manda que, cuando asi fueren los del bando, vayan hasta 40 por 10 menos del otro con el mismo traje de duelo, y honren al difunto. Que las dueñas que solían sentarse en las iglesias, ofrecer y recibir la paz por bandos, no lo hagan assi debajo de pena arbitraria, sino que ofrezcan precediendo por grado ó antigüedad de matrimonio, sin mostrar parcialídat ni bandosidat. Que por cuanto el rey era certificado que la principal causa de la pobreza de la villa consistia en las excesivas galas de las dueñas, y otras mugeres, manda, tomando ejemplo de los príncipes antiguos, y de los reyes de Castilla y Aragón sus convecinos, que las dichas dueñas de Estella no sean osadas de traer en guarnimient alguno sobre sí, oro ni plata en cadenas ni garlandas ni en otra cosa alguna, salvo en cintas, et botones de plata blanca, sin doradura; é, si quisieren, en las mangas solamente. Otrosi, que no puedan traer perlas ni piedras preciosas, orfreses, ni toques, ni botones do haya filo de oro, ni forraduras de grises, salvo en los perpies ata media bayre en amplo et, en los perfires de las delanteras de los mantos, armiños de amplura de un dedo, et non mas, nin traygan paños, nin vestidos de escarlata ni de oro ni de seda. Y de todo esto pone por pena el que sea perdido lo vedado para el rey, preboste y cerrazon de la fortaleza de la villa: da licencia para que los vestidos hechos se puedan gastar como no se hagan de nuevo. Item, que esta ordenanza se entienda tambien con las judias. Que lo que ordenaren el alcalde, jurados, los cuarenta, y los seis buenos hombres, sea estable, firme y valedero, sin que sea necesario para esso juntar concejo de toda la villa, por cuanto en los concejos hombres ignorantes ponen embarazo á las ordenanzas bien acordadas; y les da para ello su autoridad real, y que solo lo hayan de publicar por pregon. Por cuanto las rentas de la dicha villa estan mal gobernadas, manda que al otro día de Pentecostés el alcalde, jurados, los cuarenta y los seis, escojan tres hombres abonados, uno de cada parrochia, y de ellos salga, al modo dicho arriba, el procurador ó balsero, el cual tome las cuentas al del año pasado, y el preboste ponga en fierros al procurador del año pasado, si fuere alcanzado, hasta que pague; y que para esto tenga el procurador veinte libras carlines de pension. Que al entrar en los oficios, los sobredichos, juren sobre la cruz y evangelios de guardar y hacer guardar todo lo dicho. Manda dar su carta sellada en filos de seda y cera verde. Fecha en Estella á 22 de abril año de Xrispto 1405. Por el rey, en su gran conseillo: Oteiza. Los sucesivos cambios operados en el sistema electoral son recogidos por Iribarren, al que transcribimos: "Aun cuando con órdenes tan minuciosas y severas, se reformó algo el excesivo lujo, tan perjudicial sobre todo a la clase media, y se consiguió apaciguar algún tanto los odios de partido, éstos poco a poco fueron resucitando, acentuándose de un modo especial en los calamitosos reinados de D. Juan Labrit y D.ª Catalina. Estos odios degeneraban en sangrientas luchas cuando se trataba de elecciones; así estaban los ánimos cuando se presentaron candidatos Juan Eguía, jurado, y Juan de Oco, voz y consejero, de una parte; Fernando de Baquedano, jurado, y Juan de Ormaztegui, voz del Concejo, por otra; hubiera habido una catástrofe, si los reyes, al tener noticia del estado de los ánimos en la ciudad, no hubieran acudido personalmente a Estella, tomando toda clase de precauciones para conservar el orden. Así se deduce del documento firmado por dichos reyes, el 27 de mayo de 1501, mandando terminantemente que la elección, que habían de hacer los jurados aquel año para el siguiente, fuese precedida de un juramento solemne dé elegir, depuesto todo odio o amistad y parcialidad; "que eligiesen dos personas de cada parroquia, San Pedro, San Miguel y San Juan, graduándolo por su mayor suficiencia en primero y segundo y que éstos sean jurados y regidores del siguiente año; en caso de empate, concede voto decisivo el alcalde, teniendo después su puesto por orden de elección. Está firmado por D. Juan y D.ª Catalina y como secretario Juan de Amix. Ni aún así se aquietaron los ánimos; el emperador Carlos V, por medio de su virrey y Consejo del Reino de Navarra, tuvo que intervenir con motivo de las elecciones del año 1520; se expidió un decreto con fecha 2 de mayo del año citado, ordenando para lo sucesivo "que el segundo día de Pascua de Navidad, se junte toda la ciudad a campana tañida, y celebre misa un religioso y que sea votiva del Espíritu Santo oyéndola todo el pueblo" y que el sacerdote consagre dos formas, guardando una para el juramento, "que los nombres de los jurados puestos en ternelos (bolitas huecas) en un cántaro, saque dos de ellas el sacerdote con los ojos vendados y los elegidos juren sobre el sacramento de la Eucaristía". De este modo habían de jurar todos, al tomar posesión de sus respectivos oficios. Más tarde, la elección de alcalde se ordenó que se debía hacer por los seis jurados, nombrando cada uno un alcalde de cada parroquia, echando después suerte entre los elegidos para ponerlos en orden, y esta terna era presentada ante el virrey, el cual elegía uno de ellos; en este extenso documento se trata de varios extremos, previniendo los inconvenientes que podían ocurrir. A los catorce años, o sea, en el año 1535, se hizo otra modificación por el virrey con fecha 15 de abril. Se manda que para la elección habían de acudir seis personas de cada parroquia, las cuales, después de elegir a los que habían de ejercer los oficios, hacían la insaculación de éstos y los elegidos sacaban sus cargos por suertes; en el documento se dan órdenes para guardar el secreto; habían de jurar antes a renunciar cualquier privilegio e inmunidad incompatible con el desempeño de su cargo en la ciudad; se ordena que el secretario debía ser anual, etc... Esta nueva forma no duró muchos años; más tarde se determinó que la insaculación se hiciese por un juez, nombrado por el Concejo, y debía ser extraño y por lo tanto independiente de todo partido, el cual debía inspirarse la más extricta imparcialidad, atendiendo únicamente al bien de la ciudad, eligiendo, según su conciencia, al más digno. Y así, aun cuando en las Cortes del año 1645 pidió la ciudad de Estella que las elecciones se hiciesen según el método antiguo, considerando los muchos disturbios que en tiempos pasados había habido en las formas distintas de elección, se negó en absoluto. En esas Cortes se redujeron los oficios a un alcalde, seis jurados y tres regidores, los cuales absorbían todo el gobierno. La elección se hacia el segundo día de Pascua de Navidad y tomaban posesión el primer día del año".
Prerrogativas. En 1390 el rey D. Carlos III concedió a Estella el privilegio de que sus alcaldes trabasen de uno de los anillos del escudo en que los reyes eran elevados en las coronaciones, y por ocupación de los alcaldes otro buen hombre nombrado por el Ayuntamiento. Blanca I y su hijo Carlos otorgan la venia para que los estelleses no paguen desde el 10 de mayo de 1439 el tributo denominado de la tripería. El 22 de diciembre de 1475 la princesa real D.ª Beatriz exime a los estelleses del pago de la mitad de los cuarteles en 10 años y de las 160 libras carlinas y 10 sueldos que pagaban anualmente, todo ello en compensación de las pérdidas que habían experimentado con la inundación catastrófica de ese año. Esta ciudad obtuvo en el año 1731 el privilegio de obligar a todos los arrieros y demás personas que transitaren con pescado fresco en una legua al contorno de sus términos, a que lo llevasen a ella a vender para el abasto de sus vecinos, en la misma forma que, dice, se practicaba en Pamplona. Por esta gracia dio la ciudad de Estella 200 pesos para la casa o monasterio de Roncesvalles.
Títulos. No se sabe cuándo otorgaron los reyes de Navarra el título de ciudad a Estella. En el epígrafe 3 de la ordenanza del siglo XVI aparece ya con tal titulación y en el libro de la cofradía de Loia de la iglesia de San Miguel lo mismo puede comprobarse referido al año 1472. Baltasar de Lezaun y Andía en sus Memorias históricas... conjetura que el título lo debió de recibir entre 1480 y 1484, pero, como se ve, es anterior salvo corrección posterior de un copista.
Sede.

Cortes en Estella. Las Cortes de Navarra se reunieron, desde sus inicios, en Pamplona, Estella o Tudela, pudiendo hacerlo, asimismo, en cualquier otra población como Puente la Reina, Olite, etc. En Estella lo hicieron con mucha frecuencia tanto antes como después de la conquista del reino, ello debido a la importancia comercial de la ciudad desde los siglos XII y XIII, segunda del reino. Sin embargo, en el siglo XVI las Cortes se celebran, cada vez con mayor frecuencia, en Pamplona hasta quedar esta ciudad como sede de las mismas salvo contraindicación. De ordinario, los asistentes a Estella se congregaban en el monasterio de San Francisco, aunque en 1533 lo hicieron en el convento de Santo Domingo. Después de la conquista del reino, Estella fue sede de las Cortes en las siguientes fechas: 1517, 1532, 1556, 1567.

Juramentos reales. Dada la importancia político-económica de Estella, en ella se celebraron varias veces las juras de los fueros por los reyes de Navarra. Una de las ceremonias más brillantes tuvo lugar el 17 de setiembre de 1396 en el castillo de la ciudad. Las infantas D.· María, Blanca, Beatriz e Isabel, hijas de Carlos III el Noble, juraron ante los tres estados reunidos conservar y mejorar los fueros del reino. También revistió especial importancia la ceremonia de 1494 protagonizada por D.ª Catalina I y Juan de Labrit, a la que acudió toda la nobleza navarra. Fernando VII (VI de Castilla) juró asimismo los fueros de Navarra en Estella, donde se habían reunido las Cortes.

Cabeza de merindad. No se sabe con certeza cuándo recayó en Estella el título de cabeza de merindad. La existencia de merinos se comprueba, sin embargo, ya en el siglo XI.
Asiento y asistencia a Cortes. Estella gozó, desde el inicio de la institución, del derecho de asiento en Cortes sin que se conozca documento alguno en el que se otorgue tal derecho. Parece ser que ocupó siempre el segundo lugar después de Pamplona. Junto a Tudela, Sangüesa, Olite, Aoiz, Viana, Monreal, Tafalla, Aguilar, Cáseda, Huarte, Villava, Mendigorria, Torralba, Lesaca, Corella, Zúñiga y Lacunza y junto a los representantes de los brazos eclesiástico y militar. A1 juramento pronunciado por la infanta Juana el 25 de julio de 1390 asistieron entre "perlados, ricos hombres, caballeros e hombres de buenas villas" cuatro procuradores de la villa. Con el tiempo dicha procuración aumentó en número. A juzgar por un doc. de 1596, la ciudad delegaba en estos apoderados "todo su poder cumplido, libre y lleno de sustancia que según derecho más puede y debe haber... a los dichos señores... con que hagan un voto y parecer conforme y no diferente; pedir lo que les pareciera convenga y se repongan y remedien todos los agravios que tocan a esta ciudad y reyno y en particular de las cosas que llevarán por instrucción... con libre y general administración..." (A. G. N., Cortes, leg. 18, c. 17). En el año 1561 surgen disputas entre las ciudades y villas que tenían asiento en las Cortes de Navarra, siéndole confirmado a Estella un puesto detrás de Pamplona y junto a Tudela.
Asociaciones. Cofradías y gremios. Estella es una ciudad de gran solera gremial. El arraigo que tal distribución medieval de los oficios tuvo en la ciudad puede constatarse en el hecho de que, aún después de la guerra de 1936-1939, los gremios acudían llamados por el andador a la procesión del Viernes Santo. Burelleros (pañeros). La abundancia de la lana en el mercado de Estella originó la existencia de fabricantes de paño en la ciudad desde la temprana Edad Media. Pero el impulso determinante de este tipo de artesanía lo imprimió Carlos II el Malo que en 1365 estableció telares y técnicos modernos llegando, incluso, a traer obreras. Sastres y calceteros. Redactan sus ordenanzas en 1564. Pelaires, zapateros, mercaderes. Basteros. Eran los que elaboraban las albardas denominadas bastes. Sus ordenanzas fueron redactadas en 1590 y rechazadas por el Consejo Real hasta que modificaron las cláusulas restrictivas del reglamento de ingreso en el gremio. Médicos, cirujanos, barberos y boticarios. Fueron aprobadas sus ordenanzas por el protomédico en 1536. Tanto los médicos como los cirujanos y boticarios habían de conocer bien el latín. La razón de que los barberos entraran en la ordenanza sanitaria se debe a que ejercían además de sangradores en caso de caída o mal de costado. Cuberos. Era un importante -y bullanguero- gremio en la ciudad debido a la necesidad de cubas para el vino, uno de los primeros productos de la zona. La cofradía de San Bartolomé, disuelta por el senescal de Navarra, Sancho Ferrández, fue repuesta en junio de 1254 por sentencia de los jueces nombrados por Teobaldo II. Santísimo Nombre de Jesús fue el nombre que adoptó la cofradía del Rosario a partir del 20 de diciembre de 1615. La festividad mayor era la de la Circuncisión. Agrupaba a los mercaderes. Dicha cofradía acogió la cátedra del Studium de Estella a comienzos del siglo XVI. En abril de 1253 Teobaldo II ratifica la existencia de la cofradía de San Pedro de Lizarra pero prohíbe que a la muerte de uno de los cofrades los restantes celebren convites sufragados por los haberes del difunto. Nuestra Señora del Rosario fue la cofradía de los pelaires de Estella. Existía en 1512 y radicaba en la capilla del Rosario de la iglesia de Santo Domingo. Existe ya en 1174 esta cofradía, ya que recibe la iglesia de Santa M.ª del Puy como donación del obispo Pedro de Pamplona. La cofradía del Cíngulo de Santo Tomás, con sede en el convento de Santo Domingo, acogía a religiosos y seglares. No se conoce de cuándo data.
Sindicatos y cooperativas. El 8 de abril de 1898 se crea la Comunidad de Regantes del regadío de Los Llanos, sociedad patronal. El Gremio de curtidores, también patronal, se funda el 21 de junio de 1903. Dos años más tarde, el día 23 de enero, queda constituida la Sociedad de Obreros Carpinteros. El 5 de julio de 1907 se inaugura la Caja Rural, institución patronal. En 1907 se crea el Sindicato agrícola, otra institución patronal. En 1915 aparecen dos nuevas instituciones: Círculo Católico de Obreros, de tipo mixto, el día 13 de marzo y Oficios Varios, sociedad obrera, el 27 de junio. Circulo Católico de Obreros. Un extracto de la memoria del año 1900 fue publicado en la ciudad el año 1901. El reglamento se edita en 1903. La sede nueva del círculo se edificó en Los Llanos, junto a la estación, en 1936. Se denomina ahora Círculo Católico Estellés y cumple objetivos puramente recreativos y culturales. En la actualidad existen además locales de CCOO., UGT y USO. Solidaridad de Trabajadores Vascos. La agrupación sindical local de ELA-STV se crea en 1932 junto con la de Tafalla y después de las de Pamplona y Aoiz. La inauguración de la sección tiene lugar el día 2 de abril de este año. Cuarenta y cuatro años después, en 1976, reabre los locales en la calle Puy. Trujal Cooperativo San Andrés. Cooperativa agrícola fundada el 27 de noviembre de 1947 con 200 socios dependientes de UTECO. Agrupación de Bodegas Cooperativas. Se crea en 1963 al dejar de funcionar la Alcoholera de Cintruénigo. Constó de 61 bodegas asociadas alrededor de una moderna fábrica.
Partidos políticos. El reconocimiento legal de los partidos políticos en 1976-1977 no hizo más que dotar de una fachada visible a la vida política que durante la clandestinidad bullía en Estella. A1 año de este reconocimiento las principales corrientes de opinión de Euskadi poseían sus locales en la ciudad tal vez con mayor variedad y diversidad que en otras localidades navarras. El índice de politización puede medirse por los locales abiertos en 1977-1978: Círculo Carlista (sociedad recreativo-cultural y política, hugocarlista) y sede del Partido Carlista. Batzoki del PNV. Local del PSOE. Local del PC. Local de UNAI. Local de UCD. Local de ESB. Local de AF. El peso real de todas estas siglas puede ponderarse en los resultados de las elecciones del 15 de junio de 1977 reproducidos en el ap. Hist.
Asociaciones culturales, deportivas y recreativas. Club Ciclista Estella. Afiliado al Comité Regional n.° 17 de la U. V. E. Club Deportivo Izarra. Practica principalmente el fútbol. Campo de juego en San Andrés. Colores: blanco y azul. Club Deportivo San Miguel. Dedicado al cultivo de la pelota. Club Montañero Estellés. Centra sus actividades en el montañismo, pero posee asimismo secciones de esquí, camping y espeleología. Sociedad de Cazadores y Pescadores y Club Taurino (capeas, becerradas, etc.). Sociedad recreativa " Peñaguda" (gastronomía, beneficencia, Reyes). Agrupación Deportiva "Salvat" (fútbol). Agrupación Fotográfica "Lizarra" (fotografías, exposiciones). Asociación Cultural de Música (conciertos). Grupo Ecológico de Estella. Sociedad Recreativa Ichaco (baloncesto). Casino Español (cultural, recreo). Karate Shotokan (karate). Club Obeki (deportes, piscina, frontones). Sociedad jubilados "Caja de Ahorros de Navarra" (recreo, cultura). Asociación de viudas de jubilados "Ebro". Donantes de sangre, Anfas, Cruz Roja. Complejo Deportivo Iratxe, en Ayegui.
Museo de Gustavo de Maeztu. Ubicado en el palacio de los Reyes de Navarra, conserva toda la producción pictórica de Maeztu, hijo adoptivo de la ciudad. En la actualidad (1978) está cerrado hasta que se lleve a cabo la restauración del palacio de los Reyes de Navarra. Orfeón Estellés. El reglamento orgánico de la Sociedad Coral Orfeón Estellés fue editado en esta ciudad en el año 1900. En 1978 el orfeón había cesado ya de funcionar. Banda municipal de música, Orquesta "Alaska", "Radio Club" y "Xaneiro". Agrupación cultural de música. Tienen fama sus bandas de dulzaineros o gaiteros como los gaiteros Elizaga, embajadores del baile de la Era en diversos puntos de Euskalerria. Rondallas "Los Estellicas" y "Usuamendi". Grupo Auroros "Adriano Juaniz". Los amigos del Camino de Santiago. Constituye, con el Centro de Estudios Jacobeo, la sociedad organizadora de casi todas las manifestaciones culturales de la ciudad, entre las cuales destaca la Semana de Estudios Medievales y Música Antigua, la publicación de la revista "Ruta Jacobea", la promoción del estudio histórico "Rutas Jacobeas", la obra audiovisual del Camino, etc. Preside la sociedad D. Francisco Beruete. Semana Medieval de Estella. Se compone de una Semana de Estudios Medievales y una Semana de Música Antigua, ambas renombradas internacionalmente por la calidad y cantidad de asistencia e intervenciones. Actúan como organizadores de esta semana la Sociedad de los Amigos del Camino de Santiago, el Centro de Estudios Jacobeos, la Institución "Príncipe de Viana", el Ayuntamiento de Estella y el Ministerio de Cultura. La semana se celebra del 18 al 25 de julio de todos los años con actos culturales, festivales, actuaciones folklóricas, proyecciones cinematográficas, etc. Archivo. Posee una valiosa colección de documentos antiguos, entre los cuales la copia de 1164 del Fuero de Estella. El índice y ordenación de los mismos fue efectuado en 1914 por P. E. Zorrilla. Contienen diversa documentación también de interés las iglesias y antiguos conventos de la ciudad. Biblioteca municipal. La biblioteca "Fray Diego de Estella" depende de la red de bibliotecas de la Diputación Foral de Navarra. Fue fundada el 20 de setiembre de 1967. Posee 5.089 libros y folletos registrados, 9 publicaciones periódicas y varios fondos aún por registrar, catalogar y clasificar. Se halla en el paseo de la Concepción, 1. Casa de la Cultura. Funciona en la calle de la Rúa.

A fines del siglo XX y comienzos del siglo XXI

Certamen literario "María de Maeztu", convocado por la Asamblea de Mujeres de Estella en colaboración con la Comisión municipal de Cultura; en 2003 celebra su VII edición. Biblioteca "José Mª Lacarra", inaugurada el 2-XI-2000. Galería de arte "Herga", inaugurada en febrero de 2004. Bienal de pintura; en 2001 celebra su V edición. Concurso de murales; en 2001 celebra su X edición. Concurso de Pintura al Aire Libre, en 2001 celebra su III edición. Semana Sefardí; en 2001 celebra su IX edición. En julio de 2001 se celebra la XXVIII edición de la Semana de Estudios Medievales bajo el título de "Señores, siervos, vasallos en la alta Edad Media". Semana Medieval; se celebra desde 1996 organizada por la Asociación de Comerciantes, Hostelería y Servicios. Festival de Danza Folklórica; en 2001 celebra su X edición; en 2003 la XXX edición. Museo "Gustavo de Maeztu" (1991).

Población de 16 y más años que no estudia, según los estudios realizados, a finales del siglo XX

HombresMujeresTotal
No sabe leer o escribir
Sabe leer o escribir (fue menos de 5 años a la escuela)
Sin completar EGB, ESO o Bachiller elemental
Bachiller Elemental, EGB, ESO completa (graduado)
Bachiller superior, BUP, Bachiller, LOGSE, COU, PREU
FP1, FP grado medio, Oficialía Industrial o equivalente
FP2, FP grado superior, Maestría Industrial o equivalente
Diplomatura, Arquitectura, o Ingeniería Técnica, 3 cursos
de Licenciatura, Ingeniería o Arquitectura
Arquitectura, Ingeniería, Licenciatura o equivalente
Doctorado
21
250
1.367
1.533
615
320
448

368
322
21
35
377
1.719
1.422
557
283
313

553
350
11
56
627
3.086
2.955
1.172
603
761

921
672
32

Fuente: I.E.N. Censo de Población y viviendas 2001.
Ferias y mercados. Las ferias y mercados han sido fundamentales en la historia de Estella. Ya desde el primer establecimiento oficial de francos en 1090, la orilla izquierda del río (San Miguel) sirve de emplazamiento al mercado que en 1187 Sancho el Sabio sanciona jurídicamente. En 1251 Teobaldo establece en la ciudad una feria anual que, comenzando en San Miguel (14 oct.), durase 15 días. Todos los que acudieren a esta feria eran considerados salvos y seguros en el interior del recinto ciudadano, no pudiendo acudir ningún encartado (Comptos, caj. 2, n.° 71). En 1254 una sentencia real reconoce a la parroquia de San Miguel el derecho a tener el día del dios del mercado (sic. en Castro: "C. A. G. N.", secc. Comptos, t. I, pp. 148 y 151). En 1436 el rey D. Juan concedió a la villa de Estella dos ferias francas de a 15 días cada una, comenzando la primera después de la fiesta de Resurrección, y la segunda en 11 de noviembre (San Martín). Decía que esto era en consideración a que el pueblo estaba muy pobre y que muchos vecinos se habían ausentado y otros estaban para hacerlo. Para compensar a Estella de los desastres de la guerra con Castilla, D.ª Leonor concede en 1468 a los estelleses un mercado franco todos los jueves. La feria de después de Resurrección fue trasladada en 1505 a la primera quincena de setiembre. Esta y la feria del 11 de noviembre se convierten en rotativas -un año en San Juan, otro en San Pedro y otro en San Miguel- en 1514. La feria de San Martín (11 de noviembre) fue trasladada al 4 de diciembre por la Ley de Cortes n ° 35 del año 1652, pero, desertada poco a poco por los comerciantes y agricultores, desapareció. El mercado del jueves. Se celebra desde el siglo XI, primero en el Mercado Viejo y luego en el Nuevo (plaza de los Fueros) y plaza de Santiago. En la primera se comercian productos hortícolas y de corral y en el segundo cerdos. El primer jueves del mes se destina a la compraventa de vacuno. La feria de San Andrés. Ha tenido una gran importancia, incluso interregional, y aún sigue celebrándose con animación y pintoresquismo el día 1 de diciembre. Se celebra en la plaza de Santiago y comercia principalmente con ganado caballar, mular de carga y ponney de Urbasa. En otros tiempos esta feria fue una famosa atracción local del país. Florentino Urra, muy ligado a la misma, relató al "Pensamiento Navarro" de 2 de diciembre de 1968 estos recuerdos: " Ha cambiado todo tanto. Yo recuerdo cómo hace 40 ó 50 años cuatro días antes de la feria se llenaban todas las fondas, que eran muchas. Recuerdo la de Lecea, El Frate, Yaniz, Hermoso, El Guiri, Chupete, Sra. Ursula Ansorena, la de Chuscarrina, etc. Hay que tener en cuenta que la gente venía para ocho días y eran muchos los que tenían que dormir en el pajar de las cuadras, no porque fuese cara una cama (cobramos de 2 a 2,50 pesetas), sino porque no había. Antes de la guerra una pensión completa los días de feria cobrábamos 6 pesetas y la comida era de tres principios, además de sopa, ensalada, potaje y postre. Y entre comidas y cenas nosotros solíamos servir unas 500 diarias, aunque era preciso cortar el paso pues materialmente no podíamos servir más. Entonces, como ahora, el plato número uno era el gorrin asado. Había clientes fijos, de Burguete, de Améscoas, de Alava, que era de donde venía casi todo el ganado. Recuerdo al Sr. Nicolás, de Burguete, que vino mientras tuve el establecimiento, y alguno que no era ganadero como el Sr. Francisco el Turronero, que vino durante cincuenta años seguidos desde Gijón. Y todos estos concurrentes a la feria soportaban normalmente las inclemencias de un tiempo pésimo, con grandes heladas y nevadas. Hasta en este aspecto son diferentes las ferias. Ya no se forman aquellos montones de barro y hielo, y que en nuestra entrada hubo ocasión de tener que emplear el pico para limpiarla. Otro aspecto de nuestras ferias, que a partir de la guerra desapareció, fue el de las casas de juego, Casa Gorgoño, Casa San Julián, Casino Nuevo y otros, en los que durante toda la semana había banca, ruleta y bacarrá, y que conste, mucha de la afluencia a la feria era por probar un poco la suerte y no pocos tenían que justificar un asalto en el camino cuando regresaban a Dicastillo, Arróniz, etc., pues volvían sin ganado y sin dinero. En fin, eran unos días de ajetreo extraordinario, donde se daban cita millares de personas, muchos comarcanos hacían su única visita a Estella por la feria, y como sus cosechas estaban ya vendidas, hacían compras para todo el año. El día de San Francisco Javier era la apoteosis de público. Había un comerciante de tejidos que decía que su patrono era el santo navarro. El ganado que acudía a la feria en grandes manadas llenaba la docena de cuadras de la plaza de Santiago, que eran las preferidas, y las numerosas que había por otros barrios, incluso en los pueblos vecinos. Hoy, con los autobuses y con los camiones, personas y ganados van y vienen en el día, no dando lugar a estancias como antiguamente."

Respecto a los festivos, sabemos que en el siglo XIV no se trabajaba en las Pascuas "alargadas", Corpus y San Juan Bautista, el 8 de mayo, día del Salvador, y día 26, Santos Juan y Pablo. El patrón tradicional de Estella es San Andrés, que tenía una capilla en la iglesia de San Pedro. Las fiestas patronales se celebran la primera semana de agosto; en ellas destaca el bullicioso encierro en el que participan jóvenes de ambos sexos. Esta participación femenina es uno de los principales ingredientes diferenciados de las fiestas, participación extendida a la capea o novillada en la plaza de toros. Iribarren cita esta copla:

Son las mocitas de Estellade muchísimo salero.Se divierten por las fiestassin gastar mucho dinero.

Celebra fiestas populares el 5 de setiembre. Encierros, bailes regionales y el famosísimo "baile de la era".



Romerías. Romería a la Virgen del Puy. Se celebran durante el mes de mayo acudiendo gentes de toda la merindad. El día más importante es el 25 del mes. Hay oferta de pan, queso y vino en la explanada del Santuario. Romerías también a San Gregorio Ostiense, a San Cipriano en Montejurra y a Santa Bárbara el día de San Isidro.
Las cátedras medievales. Los dominicos de Estella poseían cátedras de filosofía, gramática y sagrada teología durante los siglos XIII y XIV. En el año 1253 Isabel Capeto, hija de San Luis y mujer de Teobaldo II, dedicó el convento de Clarisas de Estella como un Internado de educación para las princesas navarras. En 1380 el rey Carlos II pagó 30 libras a la abadesa en recompensa de algunas messiones (gastos) que ella fizo en criar a dona Johana et a dona Ysabel, sobrinas del rey". En 1385 el papa Clemente VII de Aviñón concedió al rey, que dos clarisas pudiesen salir de su convento, a pesar de la clausura, con objeto de acompañar y educar a sus sobrinas... El rey les otorgó para sus gastos, el censo de los molinos del puente de Lizarra, que rentaban 19 libras anuales. Carlos III el Noble obsequió de la misma manera a la abadesa "ya que muestra et aprende a leyr a nuestras fijas las Infantas". Se ve que la idea de Isabel Capeto de mantener el internado no resultaba, al cambiar las infantas el sencillo ambiente conventual por la corte. Prefirió educarlas en el mismo Olite, como se ve por Carlos III que en 1390 envió a Fr. Jimeno de Iguzquiza (franciscano) para que dos clarisas se trasladasen a Olite donde se hallaban las infantas. En 1391 les ruega que se trasladen a Monreal con el mismo objeto, y en 1392 les da como obsequio 12 codos de paño de Londres; en 1392 entrega a la abadesa 100 sueldos para que desde Olite donde se encontraba como servidora de las infantas pudiese marchar a Estella a visitar su convento y pasar las fiestas de Navidad.

El Studium de Estella. El proyecto de erección de una Universidad para Estella aflora, repetidas veces, en las discusiones de las Cortes desde 1546. Se constituyeron en diferentes ocasiones comisiones y ordenanzas pero nunca cristalizó el proyecto en tal institución docente. Existió, sin embargo, un Studium medieval que, perdurando como cátedra de latinidad hasta el siglo XIX, hizo en bastantes conceptos las veces de Universidad navarra. Goñi Gaztambide que ha estudiado el origen y desarrollo del mismo (Historia del estudio de Estella, "P. de V.", 1964, núms. 94-95, pp. 9-47) y del que extractamos estas notas, nos dice que fue, en sus inicios, una casa de estudios establecida por los cistercienses a la que acudían, ya en 1335, no sólo monjes nativos, sino extraños al reino. En este año, Benedicto XII ordenó sin embargo que los monjes que solían ser enviados a Estella se destinaran a Salamanca, salvo los del reino de Navarra, que habían de ser enviados al estudio de Toulouse. En el siglo XVI el estudio, localizado en la lonja de la parroquia de San Miguel o en la capilla de San Jorge del cementerio de la misma iglesia, era regentado por el Ayuntamiento estellés y se había convertido en una vulgar aunque importante cátedra de gramática y latinidad.

Estudio municipal de gramática. Según estudios efectuados por Goñi Gaztambide, "antes de la mitad del siglo XVI existía en Estella un estudio de gramática de carácter municipal. A fines del mismo siglo su cátedra se proveía por oposición. Usábase como libro de texto, según parece, Nebrija. Cicerón gozaba de un particular favor. Esta Escuela ejercía el monopolio de la enseñanza del latín en la ciudad y en la merindad de Estella. El fundamento de tal privilegio no aparece con claridad. A1 parecer no descansaba en ninguna concesión real, pues no se invoca" (El estudio de gramática de Estella en la segunda mitad del siglo XVI, "P. de V.", 1946, XXV, pp. 767-774). El maestro de gramática aparece citado en un doc. de 1348. A finales del siglo XVI, siempre según Goñi, Estella tenía "cierto empaque intelectual. Sus varios conventos -dominicos, franciscanos, agustinos, mercedarios-, sus numerosos clérigos graduados y la vecina universidad de Irache, daban a la ciudad un aire de cultura". El estudio atrajo durante los siglos XVII y XVIII a gran número de estudiantes, en especial durante el magisterio de Martínez de Cabredo que comenzó a ejercer en 1739 y cesó en 1767. Luego declinó para desaparecer antes de la primera guerra carlista.

Siglo XX. A comienzos de nuestro siglo posee siete escuelas, de las cuales cuatro completas, y cuatro colegios privados de primera y segunda enseñanza. La Federación de Escuelas Vascas, creada por el PNV, contaba en esta localidad, en tiempos de la II República española, con un centro de enseñanza.

Escolarización actual. Posee 21 unidades escolares, de las que 18 son nacionales y 3 de la Iglesia. Asisten a las mismas (1970-1971) 567 niñas y 609 niños. Escuela de Oficialía. Hay concentración comarcal de 85 localidades circundantes. Colegio de Santa Ana, convento del Verbo Divino, colegio de San Benito. Colegio Diocesano del Puy. Imparte enseñanza media con una capacidad para 1.200 alumnos. Realizado por acuerdo entre el Ayuntamiento de Estella, la Diócesis y la Diputación Foral. Tiene 2 grandes piscinas, frontones, campos de beisbol, etc.

Ikastola. Funciona desde 1970. En 1978 atendía a 210 niños en edad preescolar (2 a 5 años) y 150 de E. G. B. Atiende también a la enseñanza de euskara a adultos mediante 12 grupos que completan 250 personas, impartiendo las clases de 6,30 en adelante.
Escudo: trae de gules (rojo) y una estrella de oro de ocho puntas. En bordura, también de gules, las cadenas de Navarra de oro. Aparece el escudo en doc. de 1274.
Nombres.

Primeras citas. Lizarra, Lizarrara o Lizarraga (con la variante Izarra) es el primer nombre conocido del primitivo poblado estellés anterior al establecimiento de francos y judíos en 1090. Tal nombre se utilizó (1.ª cita en 1024) para designar al barrio navarro de Estella hasta bien entrada la Edad Media. En el año de 1210 García López de Peral y su mujer María hicieron al monasterio de Irache donación de cuantas casas, heredades y muebles tenían en Lizarra. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Bec. Ir., f. 102v-103r). En el documento referido aparece escrito Lizarrara.

Etimología. La etimología de este nombre parece ser claramente lizarra "fresno" o lizarraga "fresnado", aunque hay quien haya visto en él un derivado de elizararra "iglesia vieja", referido a San Pedro o de ili-zarra "ciudad vieja". Estella (Stella en la doc.), por otra parte, sugiere la traducción izarra = "estrella". Según Moret tal nombre aparece ya en doc. de 1031 referente a Fortunio López, señor de Estella.
HISTORIA.
Lizarra en la vía romana. No se conocen referencias protohistóricas al poblado pre-estellés que los documentos medievales denominan Lizarra, Lizarraga o Lizarrara y que se agrupó alrededor de la iglesia de San Pedro de Lizarra a la izquierda del Ega. Pero sí se sabe como cierto que la calzada romana cruzaba el actual término de esta ciudad por medio de la vía Vareia- Pompaelo (Logroño-Pamplona). Asimismo, Altadill y Zorrilla ("P. de V.", 1946, n.° XXIV) nos dan a conocer la existencia, entre Ibiricu y Abárzuza, de dos trozos de calzada romana de 200 por 3,50 m. con sillares a los lados, un ager central con bloques gruesos y el empalme de la calzada formada de losas y adoquines grandes de 20 a 30 cm. por 2,50 m. Estos vestigios, hallados en terreno inculto, nos sitúan, tal vez, ante un nuevo ramal de la calzada tendente a comunicar a Estella con la Barranca vía Lizarraga. La identificación de la ciudad con la Gebala de Ptolomeo no parece tener consistencia.
¿Conquistada por los musulmanes?. En el año 714 los musulmanes invaden Navarra sojuzgándola en gran parte. Sin embargo, en la Crónica de Alfonso III y refiriéndose a la época del reinado de este monarca (739-757), Alava, Vizcaya, Orduña, Pamplona, la Berrueza y una comarca denominada Deyo figuran como "desde siempre poseídos por sus moradores". Que Estella se hallaba incluida en esta comarca parece estar fuera de toda cuestión, sobre todo si se tiene en cuenta que la tierra de Deyo o Deyerri abarcaba a una extensión mayor que lo que luego fue el valle de Yerri según se desprende de la documentación del siglo X y XI que cita a Zarapuz de Deyo cercana a la villa de Legardeta (Becerro de Iratxe, 22 r-v), hoy en día despoblado del que sólo queda un caserío unido a Novaleta del Sur del término de Estella, en la orilla izquierda del Ega. Y no sólo llegó hasta Zarapuz esta comarca, sino que se cita como la primera y más importante de sus fortificaciones a San Esteban de Deyo, identificada hoy con Monjardín, al Suroeste de Estella. Y así como esta fortificación fue poseída momentáneamente en el 882 por Mohamat Ibn Lupi de la familia Banu-Kasi (Cron. Albeldense, Esp. Sagr., t. XIII, p. 459), nada semejante consta de Lizarra, pueblecito insignificante de la vía romana. Las crónicas Albeldense y de Roda atribuyen a Sancho I Garcés el control total de este territorio para Navarra (año 905- 914). Pero, haya existido o no dominio musulmán, lo que es indudable es que la invasión se refleja en la documentación estellesa: en 1171 Bruno Cordela y Juana, su mujer, venden a Muza, hijo de Jucef, una viña (Comptos, caj. i, n.° 8), en 1174 la mujer de Esteban Marescoth (¿Muriscot como en Biarritz?) recibe a censo 4 tiendas, etc. El 4 de junio de 1949 fue hallado en término de San Andrés de Ordoiz un pequeño tesoro de monedas de plata musulmanas, lo cual aporta un testimonio más de la influencia y presencia musulmana en la zona. Las monedas son dírhemes del emirato datadas entre los siglos VIII y IX (Cfr. Mateu y Llopis: El hallazgo de dírhemes del emirato..., "P. de V.", 1950, núms. 38-39, p. 85). Sin embargo, como ya se sabe, la tesaurización no quiere decir presencia permanente, y menos dominio, por lo que no aporta dicho hallazgo prueba alguna en tal sentido.
Las primeras citas documentales. Las primeras citas de Lizarra, núcleo de la futura Estella, son del año 1024. Pero, con anterioridad a éstas, aparecen ya citados los lugares de Zarapuz y Ordoiz, en tierra de Deyo, hoy despoblados agregados a Novaleta en la orilla derecha del Ega, al S. del actual casco urbano de Estella. Parece ser que en ambos lugares se hallaban asentados ya a comienzos del siglo XI, sendos "monasteriolos" pertenecientes el primero a San Juan de la Peña y el segundo a Iratxe. Zarapuz aparece en dos documentos apócrifos datados en el 989 y el 992. Ver ZARAPUZ. En el año 1024 Sancho Galindones y su hermana Andregoto Galindones hicieron donación al monasterio de Irache, para después de sus días, de los palacios, viñas y huerto, que tenían en Lizarrara y en el espacio de terreno entre el río Ega y Lizarrara. Así consta en doc. que obra en el A. G. N. (Bec. Ir., f. 1r-v). En el original se escribe Liçarrara. De esta misma fuente procede la noticia del primer tenente conocido del castillo de Lizarraga. En cuanto al nombre de Estella, Moret cita (Anales..., lib. XII, cap. IV) un doc. de 1031 en el que aparece un tal Fortuño López como tenente de Estella (suponemos que Stella).
El castillo de Estella. Una de las primeras preocupaciones de los monarcas reconquistadores fue fortificar las zonas reconquistadas. En 1024 aparece documentado un tal Semeno de Ogoaiz (¿Ordoiz?) como tenente del castillo y en el 1058 Semeno García aparece como "dominator" del mismo. En el año de 1076 el abad de Irache, Veremundo, cambia un solar edificable bajo el castillo de Lizarra, por una pieza en Oteiza que le es entregada por Sancho, abad electo de San Juan de la Peña. Así consta en doc. que obra en la Facultad de Derecho de la Universidad de Zaragoza (Libro gótico de San Juan de La Peña, f. 72rv.). En el documento viene escrito Liçarrara. Hemos de suponer que el castillo en cuestión es el que se alzó en lo alto de la denominada Peña de los Castillos puesto que sus baluartes Atalaya, Zaratambor y Belmecher aparecen mandados ya por tenentes desde 1031. Altadill se refiere a la fortaleza en estos términos: "Sobre una ingente y amplia montaña, constituida por elevada peña de gran extensión superficial y situada sobre aquella estratégica posición, con dominio tan evidente como indiscutible, sobre la vetustísima parroquia de San Pedro; denominada actualmente La Peña de los Castillos, se levanta inconmovible una férrea cruz; allí donde se alza hacia el cielo esa robusta enseña de nuestra fe, allí precisamente estuvo establecida una de las más notables fortalezas de nuestro reino y sin dudarlo la más digna de nuestra atención entre todas las de Estella. Por el lado de Occidente, o sea, por el que mira a la ciudad, es absolutamente inaccesible el castillo; al lado opuesto, menos inaccesible, flanqueado por murallas defensivas cuya configuración y trazado delatan las líneas quebradas que marcan los restos de los cimientos todavía a la vista; en ese mismo paraje, estuvo situada la más interesante parte del castillo. Una excelente revista del pasado siglo, decía, tratando de describir ese histórico punto, lo siguiente: "Dase el nombre de Peña de los Castillos a una eminencia peñascosa en cuya cumbre se alzaron en otro tiempo un fuerte castillo y un palacio real; pero hoy tan sólo se ve allí la empinada y desnuda roca que les sirvió de asiento y emplazamiento y en cuya más alta cúspide hay una cruz de hierro que viene a señalar el triste término de una grandeza. El castillo, que era una de las más famosas fortalezas de Nabarra, tenía en aquel alto inexpugnable, además de sólidas cortinas, cubos y galerías, otros fuertes avanzados". Estos fuertes o avanzadas se llamaban: Zaratambor o Zalatambor, Belmechete o Belmecher y la Atalaya. Prescindimos del denominado Zarapuz, poque no alcanzó los honores de fortaleza como en otro lugar anotaremos. Dentro de dicho recinto murado está el palacio real, que tenía su parte principal en el punto menos áspero de la montaña. La capilla real se llamaba de Santa María de Yus del Castillo y también Santa María de la Judería, en consideración a la proximidad del barrio ocupado por los judíos que tan importante población constituyeron al pie de la enorme peña (...). Dada la importancia del castillo mayor de Estella, se comprende que el mando y gobierno, es decir, la alcaidía como entonces se denominaba a esos jefes militares, estuviera confiada a personalidades de las más acreditadas y nobiliarias de Navarra. El gobernador del castillo mayor de Estella, tenía el título de señor y desempeñaba el cargo de Tenencia en honor del rey. De esos funcionarios conceptuamos el más antiguo a D. Lope Termal, al cual sustituyó D. Lope Garcés, personaje noble que acompañó al rey D. Alfonso el Batallador en 1118; desfilaron después por aquel cometido los nobles D. García López y D. Pepro Tizón a los cuales siguieron el afamado D. Rodrigo de Azagra en el año 1140. Más adelante ejerció el mencionado y honroso cargo D. Pedro Ruiz, desde el año 1158 hasta el 1182. Relevóle su hermano D. Fernando Ruiz de Azagra (...). La carta foral suscrita en Estella por el rey D. Sancho el Sabio, fechada en abril, era 1202 (año 1164), presenta como gobernando Rodric Martínez en Marañón; Petro Roiz en Estella; Gil de Lerín; Peire Guillén de Larraga; Sancho Ramírez en Leguín, Sangüesa y Funes; Jimeno de Aibar en Ronkal y Salazar; Sánchez de Ezquerra en Sta. M.ª de Ujué y en Caparroso; Martín de Leet en Peralta, Jimeno Azenaire en Tafalla, Aznar de Rada en Falces y en Valtierra, Pedro de Arazuri en Legarda, Tudela y Logroño. En la col. de doc. inéd. publicada por el Sr. Arigita, aparece también desempeñando una alcaidía en Estella, D. Jacques de Sansol, que en el mismo siglo XIII figuró con el cargo de merino de la misma ciudad aun cuando no tenemos por simultaneables ambos cometidos (...). A los ya mencionados alcaides de Estella tenemos que agregar los siguientes, con independencia de los que hemos anotado y que recibieron sus nombramientos con el título de alcaides de Belmecher: Año 1031, D. Fortuño López; 1118, D. Fernando Ruiz de Azagra (se unió entonces el barrio de Lizarra con la ciudad moderna); 1140, D. Rodrigo de Azagra; 1164 (era 1202), D. Petro Roiz de Estella; 1236; D. Johan Fleix y D. Corbarán de Lehet; 1264, D. Juan Sánchiz de Montagut; cesó entonces este señor para pasar a desempeñar alguna de las muchas alcaidías que sucesivamente le fueron asignadas; 1277, D. Pedro de Luxá, noble basko- continental; 1278, continuó el mismo señor de Luxá; 1300, el merino Garriz que, además de ambos cargos, fue alcaide de Gorriti con carácter de interino; 1334, D. Philipo de Coyunda; 1335, D. Jean Fleix; 1336, D. Raimundo de Rabastein, anteriormente merino; 1339, D. Sire Odone de Bazot; 1339, D. Juan Pedro de Tafalla. Siguieron después sin poderse precisar fechas exactas, los siguientes: D. Reginaldo de Bruynes; D. Gimeno de Orgaiz (era señor de Lizarra); un hermano de D. Pedro Sánchiz de Monteagudo y D. Sancho Orliz de San Emiliano, noble también; 1462, había sido donado al obispo D. Nicolás de Chávarri, más tarde asesinado en Tafalla por mosen Pierres de Peralta, mas no sin que antes cediera el castillo a D. Juan de Egurbide (...). Los menos importantes de los castillos afectos a la ciudad de Estella fueron los de Zarapuz y Zalatambor, hoy extinguidos, inmediatos a Noveleta, de los cuales el primero con su pequeño pueblo pertenecían al monasterio de Iratxe. Como alcaides de estos castillos que hallamos entre los libros de Comptos reales en que se registraban esos funcionarios hemos hallado los siguientes: Año 1223, Mesire Jacques de Sasamont; 1236, Mesire Jacques de Sansol; 1318 y 1319, Domino Orconi de Saint Paulo (sueldo LX libras); 1323, Mesire Jacques de Sasamont; 1329 a 1331, D. Remigio de Zuña; 1332 y 1333, D. Sancho Péritz de Lodosa; 1334, D. Miguel Péritz de Zufia; 1338 a 1341, el mismo (sueldo XV libras); 1390, D. Ramiro de Arellano; el mismo año se declara de baja en virtud de Real Ordenanza. Hallamos mandando el castillo de Zalatambor en el año 1334 a D. Filipo de Coyunda, según las cuentas del merino correspondiente y a luego de un interregno breve, vuelve a reaparecer. El índice de los alcaides de esta fortaleza que podemos ofrecer a nuestros lectores es el siguiente: Año 1265, lo gobernaba D. Johan de Saint Aubin; 1290, seguía el mismo caballero con sueldo de X libras anules; 1318, D. Jean Garcie de Stella; 1330, aparece en el mando D. Filipo de Coyunda; 1333, D. Lope Périz de Anhioa; 1333, reaparece dicho D. Filipo de Coyunda que en 1338 fue confirmado en el cargo por el gobernador interino de Nabarra; y continuó hasta 1341, relevándole más tarde D. Ramiro de Arellano, hasta acercarse el año 1390, ejerciendo entonces el cargo D. Ramiro de Arellano, con VIII libras anuales de remuneración; y en 1462, D. Juan II delegó el nombramiento de alcalde en el obispo de Pamplona, D. Nicolás de Chávarri, ignorando en quién habría recaído, por no aparecer su pago en los libros de comptos reales (...). A los alcaides antes citados tenemos que agregar por ulteriores investigaciones: En 1279, Estella, uno apellidado Salas (Euskarianas, 5.ª serie, pp. 481, 543, 552 y 556). En 1198, Estella y otros castillos cercanos, D. Corbarán de Leet, que más adelante fue alférez mayor del reino y en 1201 alcaide del castillo de Milagro. En 1191, Estella, D. Eneco Gil de Aibar, por orden de D. Sancho el Sabio. En 1193 y 1195, Estella, D. Fernando Ruiz de Azagra, con mando en los demás castillos cercanos. En 1024, Estella e inmediaciones, D. Gimeno de Orgalz. En 1321, Belmecher, D. Filipot de Coynnon. En 1321, Zalatambor, los Messires Drun de Saint Paul y Guillem de Menchivar. En 1294, Estella, gobernador general de la ciudad amurallada, el Messire Adneto de Loisio, por designación real. En 1294, Estella, el castillo principal, nombramiento real Guillen de Rabastens. En 1269, alcalde del mismo, Martín Díaz de Mirifuentes. (Ref. Altadill: Castillos medioevales de Nabarra, t. II, Zabalkundea, 1934, pp. 52-68). El 4 de noviembre de 1276 Juan Sánchez de Montagut prestó homenaje a la reina Juana por los castillos de Tudela y Estella (AGN, caja 123). La fortaleza estellesa fue demolida en 1572.
Nacimiento de un segundo barrio: San Pedro y los francos de San Martín (1090). Restablecida la tranquilidad en Europa tras las invasiones musulmanas y normandas, la vía romana vuelve a recobrar su importante papel económico como columna vertebral del comercio medieval. A ello se agrega en el siglo XI el enorme trasiego circulatorio que significaron las peregrinaciones a la supuesta tumba del apóstol Santiago en Compostela. Para el futuro desarrollo de nuestra ciudad, estos dos aspectos son fundamentales. Por una parte su posición geográfica entre dos economías diferentes, y, por otra, la calzada romana, deciden a un monarca, Sancho Ramírez de Navarra, a promocionar a Lizarra mediante el establecimiento de un segundo poblado frente al primitivo, a la orilla derecha del río, otorgando una carta de franqueza a los nuevos habitantes. Consciente de la importancia de interesar a la iglesia en el proyecto, hace objeto a San Juan de la Peña de varias concesiones, entre ellas en 1077 le cede el Monasterio de Santa María con todas sus pertenencias y, en 1090, le posesiona del diezmo de las casas de Lizarra y de las que se edifiquen en el nuevo barrio. Con ello quedaban además estos monjes compensados de haber sido desestimado su proyecto de erección del nuevo poblado en el término de Zarapuz. Las prerrogativas otorgadas a los nuevos pobladores por medio de este fuero las resume Yanguas de esta forma: que no fuesen en hueste sino con pan de tres días, y esto cuando se hubiese de dar batalla campal o si el rey estuviese cercado; que aquel que quisiera excusarse pusiera en su lugar un peón armado, y no haciendo esto pagase 60 sueldos; que donde quiera que comprasen o adquiriesen heredades las tuviesen libres; y que poseyéndolas un año y un día, sin contradicción, no pudieran ser inquietados en la posesión, bajo la pena de 60 sueldos; que disfrutasen de los montes, pastos y aguas en todo el término que pudiesen andar en un día y volver al pueblo; que no tuviesen juicio de batalla con ningún hombre de fuera y si hubiesen de dar pruebas de testigos lo hiciesen con un navarro y un franco; que no habiendo testigos les valiese su juramento; que ninguno fuese preso dando fiador de derecho; que por simple fornicación no pagasen pena alguna; pero, si hubiese fuerza, el hombre estaría obligado a casar con la mujer, siendo de igual calidad, y no siéndolo debería proporcionarle un marido de sus circunstancias; si la mujer era conocidamente honrada antes de la violencia, quedase al juicio del alcalde y de doce buenos vecinos; si el hombre no cumpliere, fuese entregado a merced de los parientes de la mujer; que el merino de Estella no exigiese ninguna multa sin aprobación de seis buenos vecinos de Estella; que ningún vecino de Estella pudiera ser juzgado fuera de su pueblo; y si algún extraño de él tuviere queja acudiese a reclamar ante el alcalde del mismo pueblo; que ningún navarro, ni clérigo de fuera, pudiera poblar en Estella sin voluntad del rey y consentimiento de todos sus habitantes; y que si alguno entrase por fuerza en casa de vecino, y tomase alguna cosa, pagase 25 sueldos. Varios artículos del Fuero de Estella están comprendidos en el general de Navarra y literalmente en el que D. Sancho el Sabio dio a San Sebastián. El texto completo reducido a escrito en 1164 por Sancho el Sabio de Navarra lo hallará el lector en el apartado Org. For. El nuevo barrio fue rodeado de murallas como lo estaba probablemente Lizarra. Troneras y cubos dotaron de seguridad a la nueva plaza comercial. El centro de la misma es la plaza de San Martín, donde los nuevos habitantes erigen una capilla y celebran sus reuniones aunque su parroquia sea la de San Pedro.
Los distritos de San Nicolás y Santo Sepulcro. En ambos extremos de la rúa de los francos surgen dos parroquias nuevas, San Nicolás (cit. en 1163) y Santo Sepulcro (cit. 1183) habitadas también por francos, de las cuales, la segunda subsiste aunque no la primera.
La aljama de Estella. La protección real otorgada por los reyes de Navarra en 1090 animó a judíos de otras poblaciones a establecerse en Estella en la parte superior del barrio de los francos en el escarpe que sube hacia el castillo. Allí construyeron los judíos sus casas y sinagoga llegando a rodear de murallas y torres la aljama. Sus ocupaciones más características eran las relacionadas con el escaso numerario medieval, lo cual no era óbice para que vivieran también del comercio, muchas veces de lujo, y de la artesanía. Algunos de ellos llegaron a ser juglares célebres como, en el siglo XIV, Bonafoux y su hijo Sento Bonafoux; otros astrólogos; otros médicos de prestigio, como Juce Horabuena, funcionarios regios, como Abrahan Medelín, Acaz Horabuena o Judas Leví; teólogos hebraicos, como Menahem Aben-Seraf, que pereció en la matanza de 1328 de la que escapó el escritor Rabbi David. En abril de 1135 García Ramírez el Restaurador donó a los barones de Estella la población denominada Olgacena, que fue de los judíos, sobre la iglesia del Santo Sepulcro y la fraxineta situada junto a San Nicolás, para entrada, salida y pastos de sus bestias y de las del castillo (Moret: Anales..., t. II, p. 360). No se conocen las intenciones que movieron al rey a desposeer a los judíos de este término ni si los compensó por ello de alguna forma. En 1145 García el Restaurador constriñe a los judíos de la aljama a que entreguen al obispo de Pamplona su sinagoga para dedicarla al culto de Santa María y Todos los Santos. En el siglo XII era ya la aljama el barrio más rico de Estella; Sancho el Sabio de Navarra, conceptuándolo en tal forma, lo ofreció en prenda en el convenio que hizo con Enrique II de Plantagenet en 1156. Su ayuda era tenida en cuenta en los asuntos del reino, así cuando prometió su apoyo a la causa de la reina Juana, hija heredera de Enrique I de Navarra, ayuda que llegaría hasta la defensa personal del castillo. A finales del siglo XIII, la aljama de Estella era lo suficientemente importante como para que se tuviera en cuenta su aprobación del matrimonio de la reina D.ª Juana con el hijo del rey de Francia, aprobación otorgada, junto con el juramento de fidelidad y obediencia a la reina el 5 de mayo de 1276.
En el camino de Santiago. Recogemos de Lacarra: Peregrinaciones a Santiago, Madrid, 1949, t. II (pp. 133-143) las notas que siguen. Constituyó en la ruta compostelana del interior el final de la tercera etapa y comienzo de la cuarta para los peregrinos de Santiago. Hasta 1090 los peregrinos pasaban directamente de Villatuerta al monasterio de Irache, sin entrar en Estella. Cruzaban el río Ega por el puente navarro; ascendían una ligera cuesta hasta pasar por Zarapuz, donde había un pequeño monasterio y hospital de peregrinos y por la falda de Montejurra llegaban a Santa María la Real de Irache. Pero en 1090 el rey Sancho Ramírez decidió hacer una población de francos en Lizarra, a tres kilómetros de la ruta de peregrinación. En Estella encontraba el peregrino buen pan, excelente vino, abundancia de carne y pescado, y era una ciudad alegre, como dice la "Guía" del siglo XII. "Hay en tierras de Navarra un noble y famoso castillo -decía en el siglo XII el abad de Cluny- que, por lo adecuado de su situación y fertilidad de las tierras próximas, y por la numerosa población que lo habita... estimo que no en vano se llama Estella". Pronto se fueron agregando nuevas poblaciones al primitivo núcleo y se fue llenando de hospitales, hospederías y cofradías encargadas de proteger al peregrino y al desvalido (Indice del Archivo Municipal de Estella, por D. Pedro Emiliano Zorrilla y Echeverría, Estella). A la entrada de la población, el peregrino encontraba a la derecha del camino un hospital bajo la advocación de San Lázaro. De él dice un documento de 1302 que la "casa es hedificada en el camino francés por do pasan muchos pelegrinos et muchos bonos christianos que van a Seynnor Santiago, de los cuales son yalbergados muytos romeros... et a los que non traen espensas proveenles del comer et del bever..." (Carta de recomendación expedida por el Concejo para los demandadores de limosnas con destino al hospital. Arch. Municipal de Estella, perg. núm. 13). Todas las parroquias tenían sus hospitales. Así, se habla de un hospital de Stelle junto al barrio del Arenal, el hospital de San Pedro, el de San Juan, y el de San Miguel. En 1524, por decisión de Carlos V, todos los hospitales que había entonces en la ciudad se fundieron en uno solo. El de la Trinidad, el de S. Nicolás, el de los Abades, el de la Cofradía de los Zapateros y el de las Trochas. Los peregrinos se alojaban en el barrio de los francos -barrio de San Martín- donde estaban las tiendas, alberguerías y los hospitales de San Pedro y San Nicolás. En uno de éstos se hospedaría el obispo de Patrás, que según una tradición local, murió en Estella, camino de Santiago. Es Ambrosio de Morales quien lo refiere: Un obispo de Patrás, resolvió ir en peregrinación a Santiago, y para dejar allí algún recuerdo de su visita optó por llevarse una espalda del apóstol San Andrés, que había padecido el martirio en aquella ciudad. Llegó a Estella a pie y sin comitiva; cayó enfermo y, sin declarar quién era, se hospedó con los demás pobres en el hospital, donde poco después moría, reteniendo contra su cuerpo la reliquia que traía consigo. Lo enterraron en el claustro de la iglesia de San Pedro, y a la noche siguiente el sacristán advirtió un resplandor como de estrellas sobre la sepultura del obispo. Junto al hospital general estaba el convento de Ntra. Sra. de Salas, fundado en el siglo XII, y fue en este convento, donde, siguiendo a Laffi, se asistía, en el siglo XVIII a los peregrinos. "...fanno gran caritá alli Peregrini di pani e vino". Los peregrinos que entraban en Estella, cruzaban el río Ega, de agua dulce, sana y excelente, según la "Guía" del siglo XII, por el llamado puente de la Cárcel y siguiendo por la calle de la Rúa llegaban a la plaza de San Martín, que era el centro económico y político de la población de los francos. Todo el trayecto se encontraba protegido por el castillo, y era en la misma zona donde se encontraban las principales alberguerías de peregrinos; las tiendas, los hospitales, etc., de cuya capacidad nos da idea el hecho de que en 1331, el gobernador de Navarra se alojó con sus 120 peones y seis caballeros, más 48 caballerías de impedimenta. (Campión, "Euskariana", quinta serie, pp. 402-403). Visita obligada de los peregrinos era, sin duda, la de la iglesia de San Pedro de la Rúa, en cuyo recinto se hallaba el altar de Santiago, con una capilla adyacente dedicada a la reliquia de San Andrés. Terminada la estancia en Estella, los peregrinos seguían el camino saliendo por el portal de San Nicolás y pasaban por delante del santuario de Ntra. Sra. de Rocamador, advocación francesa que dice tanto de su relación con los peregrinos del vecino país.
Barrios de San Miguel y San Juan. El barrio de San Miguel en la orilla izquierda del río surge de forma espontánea debido al mercado semanal que aquí se celebra desde el establecimiento de los francos en Estella El mercado tradicional fue reconocido por D. Sancho el Sabio el año 1187; el monarca regularizó, asimismo, la situación jurídica de las gentes que habían poblado el lugar en las cercanías del Mercado Viejo. En el lugar denominado el Parral, cerca de San Miguel, cedió terrenos para erigir edificios a cambio de un maravedí de cruz al año por cada casa. El Parral era un coto de caza de la corona en el que había algún terreno del monasterio de Iratxe. Este mismo año, Sancho el Sabio hizo al monasterio de Irache donación de la iglesia de San Juan Bautista, que había mandado construyeran los monjes de dicho monasterio en la nueva población levantada por el rey en Estella. Así consta en varios documentos que obran en el A. G. N. (Doc. Ir., núm. 142, original, ligeramente estropeado; doc. Ir., núm. 76 y núm. I 16, copias del siglo XVIII). En el texto hay una precisión muy interesante desde el punto de vista arqueológico, por lo que hace a la historia de Estella. Se dice: "Dono (...) illam ecclesiam sancti lohannis quam facio fieri a predictis monachis in populatione de Stella, quam ego populaui ultra pontem Sancti Martini iuxta uillam de Liçarra et iuxta rupem Sancti Michaelis in hereditatibus meis", etc. Lo que, traducido literalmente, viene a decir: Doy (...) aquella iglesia de San Juan que mando construir por los citados monjes en la población de Estella, la que poblé yo más allá del puente de San Martín junto a la villa de Lizarra y junto al peñasco de San Miguel en mis heredades", etc. "En el año siguiente -recoge Yanguas-, el mismo rey mandó hacer otra población en el Arenal donde estuvo la viña del hospital de Estella; concedió a los nuevos habitantes el Fuero de los burguenses de aquella ciudad, y que sólo pagasen un maravedí como los del Parral. De esta manera vino a ser Estella una población compuesta de navarros, francos y judíos, lo cual debía producir celos y discordias entre los vecinos". Navarros eran los habitantes de Lizarra, lo eran también en su gran mayoría los de San Miguel y San Juan, francos -de origen y de estatuto jurídicolos del barrio de San Pedro y judíos los de la aljama. Las rivalidades no sólo tuvieron origen étnico, sino de enfrentamiento de diversos modos de producción: agropecuario aun los vascos, comercial los francos y financiero los hebreos. El establecimiento de un nuevo mercado en el barrio de San Juan (Mercado Nuevo) origina un conflicto entre comunidades raciales iguales. Teobaldo I, poco habituado aún a gobernar su nuevo reino, cedió a las presiones de los de San Miguel concediéndoles en 1236 la facultad de volver a celebrar mercados en su plaza pero en 1244, debido a la protesta de los de San Juan -barrio en el que quedaban también englobados los habitantes de la primitiva Lizarra-, tuvo que dejar en nada el acuerdo de 1236 y el mercado se celebró en la plaza Nueva. Pedro Miguel de Ynzurra y Marquesa, su mujer, arriendan a Sorbeyllida, viuda de Salomón Levy, un huerto en la Plana en el año 1321.
Sitiada por los castellanos, 1200. Procedían de acuerdo los reyes D. Alfonso VIII de Castilla y D. Pedro rey de Aragón, contra el de Nabarra, a pretexto de haber D. Sancho roto determinadas alianzas y entonces, consecuentes en su plan diabólico de morder en el reino nabarro. (La desaparición del rico archivo nabarro almacenado en el castillo de Tiebas establece una laguna muy deplorable en nuestra historia), pero procediendo de común acuerdo el rey de Aragón penetró en nuestra zona oriental y se apoderó de Aibar llegando hasta acercarse a Roncesvalles. Y el de Castilla después de habernos usurpado en acto de vil felonía, Vitoria y varias plazas alabesas y gipuzkoanas y creído que en la plaza de Estella no había de encontrarse con seria resistencia, intentó apoderarse de Estella; apenas hecho acto de presencia ante la plaza estellesa, pudo darse cuenta de su error, pidió refuerzos y estableció un formal asedio; los de Estella, portándose como buenos y fieles súbditos, no sólo opusieron tenaz resistencia ante el asedio, sino que con salidas frecuentes rompieron el cerco y originaron grandes estragos en las filas de los derrotados antes, en la vergonzosa batalla de Alarcos. Convencido al fin el orgulloso castellano, en vista de las cuantiosas pérdidas que el asedio le venía proporcionando y de que no llegaban los refuerzos pedidos con los cuales pudiera reponerse de las pérdidas experimentadas, levantó el sitio llevándose la vergüenza de su descalabro y un elocuente testimonio de la heroicidad de los estelleses.
El señor de Vizcaya se refugia en Estella, 1201. La ciudad de Estella fue el año 1201 el escenario de un interesante episodio en el curso de las operaciones que llevaron a diversas comarcas del solar vasco a disgregarse de la monarquía navarra y ser incorporadas a la corona de Castilla. Según cuenta el arzobispo de Toledo, Rodrigo Ximénez de Rada, áulico del rey castellano, Diego López de Haro II, señor de Vizcaya, se había enajenado la voluntad del rey por diferencias de tipo familiar ("discidio familiari"), y devolviéndole los feudos que había recibido de él, se constituyó en vasallo del rey navarro, no dándose reposo a partir de entonces en atacar e incordiar cuanto podía a los súbditos del rey castellano. No pudiendo soportar tales agravios "el noble rey Alfonso (en expresión del arzobispo), se asoció a su yerno el rey de León y ambos a dos penetraron por territorio del reino navarro, poniendo cerco a la "nobilísima ciudad de Estella". Se hallaba a la sazón dentro de sus muros el referido Diego López de Vizcaya quien con otros muchos nobles castellanos acertaron a resistir vigorosamente. Debieron de mediar muchos lances y escaramuzas en los campos y viñedos de las inmediaciones; y, a la postre, como los contingentes de las fuerzas sitiadoras iban mermando al compás de tales peripecias ni tenían excesivas esperanzas de poder rendir a la ciudad en breve, optaron los reyes por volver cada cual a su reino (cfr. De Rebus Hispaniae, Lib. VII, cap. XXXIII, p. 173 de la edición matritense de 1793).
Cortes de 1237. Se reúnen en Estella las Cortes en esta fecha para organizar la redacción y examen de los diversos fueros y ordenanzas que regían en el reino. Diez ricos hombres, 20 caballeros, 10 hombres de órdenes, el rey, el obispo de Pamplona y el Consejo Real serán los que redacten y den el visto bueno a las leyes fundamentales del reino.
La unificación de los barrios, 1266. Hasta 1266 los tres barrios históricos de Estella, encerrados en sendas murallas, llevaron una vida independiente, con sus propias cofradías, autoridades, reglamentos, etc. Este año, Teobaldo II ordenó que todos los vecinos fueran considerados estelleses sin más, y que todos ellos obedecieran a unas mismas autoridades municipales.
En la Liga de Obanos. En 1297 Estella se unió a la Liga de los infanzones de Obanos junto con el burgo de San Cerni y San Nicolás de Pamplona, Tudela, Olite, Sangüesa, Los Arcos, Puente la Reina, Viana, Roncesvalles, Villafranca, Larrasoaña, Monreal y Villava.
Estella, emporio comercial. Según Moret y Zurita, los monarcas extranjeros favorecieron a los mercaderes estelleses. Alfonso VII de Castilla concedió a los mismos el 10 de noviembre de 1205 que pudieran ejercer su oficio libremente en sus reinos sin temor a ser molestados. En 1254, Jaime el Conquitador hizo suyo este acuerdo asegurando su especial protección a los mercaderes estelleses. En 1254, Teobaldo II intimó a los estelleses a que no pusieran trabas al uso, por parte real, de las tablas de cambio monopolizadas por la ciudad. También les conminó a no usar otra moneda que la recientemente acuñada en el reino. En 1251 el mismo rey concedió a los burguenses de Estella una feria al año, que durase 15 días, comenzando en San Miguel, y que todos los que vinieren a ella fuesen salvos y seguros. En 1296, la villa de Estella alegaba que tenía derecho de sacar la mano llena de grano, para provecho público, de cualquiera medida que se vendiese en el mercado viejo [El P. Aleson, continuador de Moret, dice que D. Carlos II concedió en 1373 el privilegio de las palmadas para el culto de San Andrés reducido a que en todos los sacos de trigo que entrasen en Estella, el día jueves, pudiese un ministro meter la mano abierta, y todo el grano que sacase en la palma fuese para el santo: Anales, tomo 3, p. 352], excepto los días miércoles, desde el mediodía, y los jueves en todo el día; el rey mandó al gobernador del reino, que siendo cierta esta costumbre no inquietase en ella al pueblo.
Estella por el infante Don Luis. En 1306 los hombres buenos de Estella hicieron seña (levantaron bandera) por el infante D. Luis, hijo del rey D. Felipe, rey de Francia y de D.ª Juana de Navarra y se obligaron con juramento a perseguir y matar a cualquier gente, príncipe o ricohombre de otros reinos, que entrasen a correr, robar, destruir, quemar o hacer otro maleficio en Navarra hasta que los hayan quitatz é saquatz fora de tot lo regne: caj. 5, n. 8. Y en el año siguiente, el rey D. Luis confirmó a Estella todos sus privilegios, en idéntica forma que a Monreal.
Discordias civiles. En 1322, los habitantes de Estella se hacían la guerra, renovando las discordias de tiempos anteriores y sobre las cuales habían hecho cierta composición y se deshizo porque Sancho Ponz, hijo de Sancho Ponz, franco de Estella, había muerto a Ponzet, hijo de D.ª Juana Pelegrín, especiero. El gobernador Alfonso Robray pasó al arreglo de estas discordias y consiguió transigirlas con acuerdo de las familias interesadas, que convinieron en hacer paz, fin y tregua para cien años y un día; que cualquiera de ambas partes que matase a otro se le juzgase como a traidor quebrantador de treguas; que Sancho Ponz pudiese entrar salvo y seguro en Estella; que quien en lo sucesivo matase fuese ahogado en agua pagando, además, 25 libras de sanchetes por homicidio al rey y que, hecha la justicia por el preboste, fuese entregado el cuerpo a los parientes para que lo enterrasen; el que hiriere a otro, no siguiéndose la muerte, debería pagar el dicho homicidio, y no teniendo con qué, sufriese un año de prisión; que si algún agresor de éstos huyere, fuese acotado, y que en ningún tiempo pudiese volver a Navarra hasta haber pagado o sufrido un año de prisión; que los matadores ausentes fuesen encartados fuera del reino para siempre y además pagasen 25 libras; y que esta pena de homicidio se entendiese salvo el privilegio que el rey don Teobaldo había concedido a Estella acerca de ello. Sin embargo de esto, no cesaron las querellas, pues consta que en el año siguiente Juan Pate, deán de Chartres, Hugo de Visac y Alfonso Robray, comisarios inquisidores o reformadores del reino por el rey, mandaron deshacer dos cofradías en Estella, porque, siendo al parecer enemigas, fomentaban los bandos en daño del pueblo menudo; para este efecto hicieron comparecer en Pamplona a los mayorales de dichas dos cofradías que eran de la una D. Andrés Santa Cruz, mayoral, Santa M.ª del Puy o de los sesenta, don Benedit de Limoges y D. Lope de Beguria; y de la otra llamada Santa María de Salas, D. Gil Sanchiz, D. Pere Ponz Marín y D. Pere Ponz Matheu, a los cuales excitaron los comisarios a manifestar el medio de que hubiese sosiego; pero respondieron que no lo encontraban; propusiéronles en seguida que se refundiesen las dos cofradías en una, reuniéndose la de los sesenta a la de Santa María o viceversa, mas eillos queriendo usar de su rebelion, como hasta agora, respondieron que non lo podían facer; en cuya vista los comisarios, en cumplimiento de las órdenes del rey, declararon deshechas ambas cofradías mandando que los bienes de ellas fuesen puestos a manos del rey para mantener exclusivamente las capellanías, limosnas y aniversarios a que las habían aplicado sus fundadores: caj. 6, n. 23. Con esta providencia se suspendieron las hostilidades en Estella.
La matanza de judíos de 1328. La riqueza de los judíos navarros, amén de los elementos irracionales de siempre y las destempladas prédicas antisemitas del franciscano Pedro de Ollogoyen, dieron pie a un complot que cristalizó en la terrible matanza de 1328 en diversas ciudades navarras, de las cuales, la más despiadada fue en Estella. Algo debían de saber los reyes de Navarra puesto que en años precedentes se encomendaba la protección de los hebreos a funcionarios reales. Así, el 7 de diciembre de 1308 Luis I "Hutin" de Navarra ordenó al senescal de Pamplona que tomara bajo su protección a la aljama de Estella. Respecto a la pecha que pagaba ésta, parece ser que dos años antes del suceso la cobraban Juan García de Estella, notario de la Corte, y Andrés Jiménez de Estella, portero, por lo que los reformadores del reino ordenaron al bayle de los judíos a que el pago se efectuara de la manera antigua. El 6 de marzo de 1328, el vacío de autoridad producido a la muerte de Carlos I el Hermoso fue la ocasión propicia que desencadena la matanza e incendio de las principales aljamas del reino. Campión halla, por su parte, otros condicionantes: "Esta ocasión la procuró la tremenda sublevación de pastorelos del Pirineo francés. Estas "hordas de bandidos" excomulgadas por Clemente V, penetraron en Navarra en el año 1321; el merino de Estella, Dru de Saint-Pol, "ovo mandamiento e fue a Pamplona en razón de que los pastorreles han venido por matar los judíos". (Tomo de Comptos, n.° 20). Los pastorelos atacaron y arrasaron algunas aljamas; esta fue la señal de que se encrespasen los ánimos mal dispuestos. Un fraile franciscano de Estella, fray Pedro de Ollogoyen, atizó la hoguera con sus incitadores sermones. Fue como quien prende fuego a un rastrojo. Las bandas se derramaron por el territorio, saciando su furor en la población judía. Según el P. Moret, pasaron de 10.000 los muertos; el estrago mayor fue en la ciudad de Estella" (Campión: Euskariana, n.° 9, 1929, p. 239). No se sabe el número de judíos asesinados, pero sí que en 1366 de toda la población judía sólo quedaban 80 vecinos, y que la pecha quedó disminuida de 1.100 libras a 500. Juana II de Navarra impuso a la ciudad una multa de 10.000 libras pagaderas en 10 años. En Estella fueron colgados, tras amputárseles las manos, Juan López Sendoa, Pedro boticario y tres cómplices y apresados diversos escuderos, labradores, caballeros, un maestro, la mujer del notario, un pintor, un notario y algún clérigo. Se obligó a las gentes a devolver lo robado: joyas, oro, plata, sedas, paños, utensilios caseros, prendas de vestir, puertas y ventanas, herramientas, libros, objetos menudos, etc. Ollogoyen fue preso en la cárcel episcopal pero nada se sabe de él posteriormente. Un sobreviviente, Rabbi David, relató para la posteridad lo sucedido. El barrio -actuales Curtidores, Matadero, Zarapuz, Ordoiz, Santa María y Oncineda- quedó asolado. En el siglo XIV, Abraham Ezquerra emprendió la erección de otra sinagoga dentro del recinto de la aljama. La obra la prosiguió su hijo, Juce Ezquerra, y Carlos II ordenó que nadie osara destruirla "en todo tiempo". Siguiendo las órdenes discriminatorias de Benedicto XIV, en 1451 se les prohíbe a los judíos ejercer diversas profesiones e integrarse en la población. Don Juan y D.ª Catalina I ordenaron en 1492 acoger a los semitas expulsados de Castilla por los RRCC, pero en 1498 adoptaron la misma postura ordenando la expulsión de los judíos del reino. Ese año la aljama, junto con el valle de Allin y las tierras llamadas del Fosal fueron entregadas por los reyes a Nicolás Martínez de Eguía que renunció a ellas a favor de la corona. Sólo podían sustraerse a la orden de expulsión aquellos judíos que adoptaran la religión católica tras abjurar de la propia. Sin embargo, el hecho de cambiar de religión no fue óbice para que siguieran siendo discriminados como se comprueba por aquella disposición de las ordenanzas de los boticarios de 1536 por el que se les prohíbe tener "criados o mozos conversos, por algunos peligros que se pueden seguir en las dichas artes". La palabra judío se utilizó como insulto como puede comprobarse en el juicio que enzarzó al maestro de latín y a un tal Gregorio de Mendico en la segunda mitad del siglo XVI (Mendico llamó judío al licenciado Pérez).
Carlos II propulsa la filatura en Estella, 1365. Como ya indicamos en el ap. económico, Carlos II, con la visión europea que le caracterizaba, quiso relanzar la economía de la ciudad del Ega instalando en ella una de las industrias puntas de la época, las filaturas. Idoate (Rincones..., t. I, pp. 198-199) describe de esta forma la puesta en marcha de la regia iniciativa: "Las graves preocupaciones de índole política y bélica que embargaban el ánimo de Carlos II en aquellos días azarosos de 1365, no fueron óbice para que atendiese también a las nobles tareas de la paz. Por eso, a la vez que mandaba ocupar todas sus rentas de Estella en fortificar el castillo de Belmerche, decidía también el establecimiento de telares para hacer paños de lana. Mucho pesó sin duda en la real decisión, el ser Estella un núcleo importante de población -unas 900 familias o fuegos en esta época-, y disponer de una rica vida artesana, ferias muy concurridas y un buen comercio, como capital de la merindad más importante después de la de Pamplona o las Montañas. No menos, se tuvo en cuenta el informe de los peritos, quienes dictaminaron que las aguas del Ega eran muy buenas para el objeto que se perseguía. En consecuencia, deseando Carlos II "que los tales painnos fuesen fechos en la villa de Esteilla", comisionó a sus consejeros Arnal de Francia y al abad de Falces -muy sonado en esta época-, para que llevasen a la práctica sus proyectos. Pero por estar ocupados en otros negocios no pudieron hacer nada; algunos maestros tejedores que fueron llamados no acudieron y tampoco cumplieron su palabra muchos estelleses, que habían prometido traer lana, o la cumplieron en parte. Por todo ello, el monarca estaba muy contrariado. En esta situación, ordenó al recibidor o recaudador de las rentas de la merindad, Pere de Palmas, que facilitase fondos al rector de la parroquia de San Nicolás y a Pero Sánchiz (de apodo Picacho), para que se trasladasen a Zaragoza "a fin de veer los molinos traperos de hacer pannos y reparar los de Estella según el modelo de aquellos, y veer los tornos de filar la lana para hacer semejantes a aqueillos". Siguiendo las instrucciones reales, los comisionados contrataron un maestro tejedor y otro tintorero (éste, Jaime Ferrer), asignándoles doce y quince cahices de trigo, respectivamente, más seis metros de vino (medida de capacidad). También debían venir ocho mujeres "peinnaderas et filaderas, para hilar y peinar las lanas". En Estella se les proporcionaría alojamiento a costa del rey y para mayor estímulo se declaraba a los técnicos aragoneses exentos de cargas y tributos. Se proyectó la instalación de los nuevos telares en el huerto llamado de La Peña, que lo tenía entonces Martín de Arróniz. Esto no quiere decir que en Estella no se fabricasen paños, aunque fuesen más rudimentariamente, pues en esta época tenían su botica o tienda una decena de burelleros, por lo menos. Igualmente, había una tintorería o molino de tintura con sus "tinas y tinaillas, calderas y calderones" que llevaba en arriendo un judío llamado Samuel Anenayón, hijo de Rabí Galaf. Tan en serio hablaba el rey en su carta al recibidor de la merindad, que amenazó con su real cólera al alcalde y jurados en caso de incumplimiento de sus órdenes y con meter en la cárcel a los que -un poco remisos a su voluntad- no habían llevado todavía las lanas a los almacenes en cumplimiento de su compromiso".
Sitiada por los castellanos, 1378. En 1378 Estella fue sitiada por Enrique II de Castilla al romperse las hostilidades entre Navarra (Carlos II) y Carlos V de Francia que se apodera de las posesiones provenzales del navarro. Enrique tuvo que levantar el cerco al no poder doblegar la resistencia de los estelleses pero su hijo invadió gran parte de Navarra ocasionando calamidades y destrozos hasta que la paz de Briones entre Navarra y Castilla firmada el 31 de marzo de 1379 hizo cesar las depreciaciones. En 1379, el rey D. Carlos II, considerando que la villa de Estella había recibido daños de mucha consideración en la guerra contra Castilla, para la cual hizo grandes gastos en fortificaciones de las torres, muros y baluartes y en comprar cañones e ingenios para la defensa que hicieron sus vecinos contra los enemigos, qui les han corrido la tierra por muitas vegadas (decía el rey) et quemado muchos palacios et casas que los dichos de Estella habían en la comarca, et fecho muchos otros dainos en ganados et otras cosas, et proveído de lo suyo doblados días de pan é vino á las gentes darmas, et nos hayan servido, en especial, entre todos los otros de nuestro regno, la hizo exenta de pagar leztas, pontajes, pesos, barrajes y barcajes, para siempre, en todo el reino y en cualesquiera otros señoríos que el rey tenía en Francia y en otras partes: cinco años antes había regalado, el mismo rey, una urna de plata para colocar la reliquia de San Andrés de Estella, y fundado una capellanía y procesión en honor del santo.
Capitulaciones de 1386. Estella fue repetidas veces corte real y ciudad en la que se celebraron importantes acontecimientos a nivel de Estado. Un exponente del tipo de actos a los que aludimos fueron las capitulaciones de 1386 entre la corona castellana y la navarra en la que ambas monarquías restablecieron las relaciones después de las guerras que habían sostenido tras el intento navarro de recuperar parte de la Rioja, Alava y Guipúzcoa (1367-1368) usurpadas anteriormente por Castilla. Navarra salía derrotada de la guerra en la que no sólo no había conseguido el batallador Carlos II recuperar las tierras patrimoniales de Navarra, sino que tenía que aceptar la tutela castellana sobre los castillos de Tudela y San Vicente. Firmaron en Estella, por parte navarra, Carlos II el Malo y el prior de Roncesvalles, y, por parte castellana, Gonzalo Moro, procurador del rey de Castilla, y D. Pedro de Luna, cardenal de Aragón. Tudela. Estella, San Vicente, Larraga, Lerín, Miranda, etc. habían sido rehenes de los castellanos desde la paz de Briones de 1379.
Ponces y Learzas, ordenanza real de 1405. Estella se hallaba, aun en pleno siglo XV, convulsa por las discordias suscitadas por los dos bandos rivales en la ciudad, Ponces y Learzas. Carlos III, el rey conciliador, dictó en 1405 unas ordenanzas municipales por las cuales se reglamentaba la participación igualitaria de ambos bandos en el gobierno municipal y se abolían perpetuamente los nombres de las dos parcialidades.
Agramonteses y beamonteses, 1451. De los dos bandos que dividían el reino entre partidarios de Juan II (agramonteses) y de su hijo Carlos (beamonteses), la mayoría estellesa se inclinó por el primero, encabezada por D. Felipe de Navarra, cuya casa señorial estaba en Estella. A1 estallar la querella entre padre e hijo (1451) entra en Navarra, hasta la misma Estella Enrique de Castilla con el que el príncipe de Viana pacta para que se retire. Juan II envía a su mujer, Juana Enríquez, a que gobierne el reino. La guerra estalla inmediatamente, concretizándose en el asedio de la gobernadora en Estella que consigue mantenerse firme, gracias al tesón de los estelleses, hasta que el infante de Aragón acude en su ayuda y derrota a Carlos de Viana. Según está consignado en Comptos, por causa de la nociba disensión del reino, é por la intolerable persecución de los rebeldes, había muchas casas é heredades derruidas, caidas, ermadas é desfechas, en grant disformidad é desfacimiento de la dicta villa, la cual era mucho despoblada. En consideración a esto, dicho rey perdonó para siempre en el año 1456, a los habitantes de Estella todos los censos y derechos que debían pagar por casas, heredades y términos.
Donación al obispo Chávarri, 1462. En 1462 el castillo de Belmecher de Estella, situado dentro del pueblo cerca de la judería, fue donado por el rey D. Juan II al obispo de Pamplona don Nicolás de Chávarri, en consideración a sus servicios, para que lo tuviese durante su vida, y después quien él quisiere, pudiéndolo enajenar, dar o empeñar a cualquiera que fuese súbdito del rey. Al mismo tiempo le donó también perpetuamente, 380 libras de carlines prietos que le pagaba de pecha anual y ordinaria la aljama de los judíos de Estella. Después, el obispo cedió esta gracia a Juan de Egurbide, canciller de Navarra, y la aprobó la princesa D.· Leonor en 1470.
Nuevo sitio castellano, 1463. La nueva guerra con Castilla viene ocasionada por las banderías entre partidarios de Juan II de Aragón y Navarra, por un lado, y el príncipe de Viana, por otro. Blanca II, hermana del príncipe e hija de Juan II, hizo en San Juan de Pie de Puerto cesión y donación intervivos del reino de Navarra a Enrique IV de Castilla, primo suyo. La firma del documento se efectuó cuando esta princesa era conducida, bajo secuestro, al castillo de Orthez, el 30 de abril de 1462. Proporcionado el pretexto, Enrique reclama su derecho y viene la guerra con D.ª Leonor y Juan II. En 1463 el rey D. Enrique IV de Castilla, en ejecución de una sentencia compromisal dada por Luis XI de Francia, se presentó con su ejército para tomar posesión de Estella y su merindad. El pueblo, y mosén Pierres de Peralta, lo resistieron, y el rey de Castilla se vio en la precisión de desistir de su intento después de haber destruido los campos, con lo cual se conservó para Navarra aquel país excepto los pueblos de Los Arcos y su partido que no pudieron resistir.
Recompensa real al patriotismo de Estella, 1465. La princesa D.ª Leonor, en consideración a esto, hizo libre a Estella en 1465 de toda imposición de alcabala sobre el pan cocho, ó en grano, que fuese vendido en el pueblo, o trocado por sus habitantes con naturales o extranjeros, para siempre jamás:

"Doña Leonor, por la gracia de Dios, princesa primogénita heredera de Navarra, Infanta de Aragón, Lugar Teniente general por el serenísimo Rey mi Señor, Condesa de Fox et de Begorra, Señora de Beara a cuantos las presentes verán a oirán, salut. Como digna cosa et consonante a razón sea, que los Reyes et Principes deban haber sguard a los servicios, que sus naturales súbditos et servidores con saba et buena intención facen specialment la fidelidad queda experimentada, por eso Nos habiendo consideración a los muy grandes et señalados servicios, que los Alcaldes, Jurados et toda Universidat de la villa de Estella, al Rey mi Señor, e a Nos han fecho, especialmente en el año pasado de mil cuatrocientos sesenta a Ves, a tiempo, que el Cristianisimo Rey de Francia, como juez compromisario, entre el dicho Rey mi Señor, et el Rey de Castilla, a causa de las guerras et diferencias que entre ellos et sus reinos eran, pronunció et dió sentencia en la ciudad de Bayona, que la dicha villa de Estella, castillo y fortaleza de aquella con toda la Merindat fuese a perpétuo de dicho Rey de Castilla, e los dichos Alcalde, Justicia et Jurados, vecinos et moradores de ella, esperando cualquiera peligro, que venir les podía, contradiciendo la dicha sentencia como cosa injusta, con mucha voluntad y esfuerzo al dicho Rey de Castilla e todo su estado, defendieron la dicha Villa, siendo combatidos con fuerzas de armas, e viendo ocularment talar e destruir sus panes, árboles, viñas y heredades, derramando su sangre e poniendo sus propias personas a peligro de muerte, como fidelísimos naturales, deseando ser de la corona de este Reino de Navarra, e así Dios, mediante su buen esfuerzo, con mucho daño e destrucción que recibieron, se conservó et defendió la dicha Villa, e siguiando su mal propósito el Rey de Castilla, con el título de dicha sentencia, tomó et recobró a su mano a todas las villas et fortalezas de la dicha Merindat, excepto la dicha Villa, la cual mediant su resistencia e defensión no solament se ido y es causa de recobrar todo lo que el dicho Rey de Castilla había tomado en la dicha Merindad más de conservar el restante del Reino e restaurar que aquel no fuese tomado e ocupado a mano de dicho Rey de Castilla, e para siempre alienado en poder del Rey extraño, en tal manera, que empués acá la dicha Villa queda mucho abatida, pobre de bienes e vecinos disminuida, en la al Nos queriendo algunament, mirar et reconocer sus servicios tan grandes e señalados e porque en su tiempo e lugar las otras ciudades, villas et lugares de este Reino, súbditos et servidores de dicho Señor Rey e nosotros tomen ejemplo, como quiera que de mayores gracias et privilegios los dichos de Estella sean merecientes e dignos, reservando en Nos de les facer aquellas en adelant, de presente, considerando que la dicha Villa que no tiene ninguna cogida de pan, ni términos para sembrar aquel, e que siempre por vía de acarreo e de comprar ha de ser proveida e bastecida, a fin de que toda manera de gente haya mejor voluntad de traer provisiones adaquella, como quiera que la imposición y alcabala de este Reino, no sea patrimonio ni derecho propio nuestro todavía, porque se acostumbra a otorgar por los estados de aquel, para suplir a diversas necesidades de nuestra ciencia cierta y poderío absoluto y poder real; por gracia especial e expontánea voluntad a los dichos Alcalde e Jurados e toda la Universidat de la dicha Villa de Estella, que ahora son e por tiempo serán a perpetuo en la mejor e más segura forma e manera que a utilidat e provecho suyo e de sus descendientes, que en aquella habitarán por todos los tiempos de mundo, otorgamos por privilegio, enfranquimos e facemos gracia de toda imposición que se engendrará o egendrar podía en cualquiera manera causa, de pan cocho en pan en grano, que dentro de la Villa será vendido, trucado o cambiado, así por los vecinos habitantes moradores en aquella, como por cualesquiere otros extranjeros e naturales de Reino e de fuera de aquel, que allí ocurrieran, comenzando en este present infrascripto anno en edelant cada un anno para secula cunta, e desde ahora para siempre, derrogamos e abolimos los artículos e nombre de Alcabala de pan cocho e pan en grano, dentro de los límites de dicha Villa en tal forma e manera que con cualesquiere condiciones, calidades e modificaciones, que se ficieran los otorgamientos de alcabalas por los tres estados de aqueste Reino absentes e presentes; siempre queremos que la dicha Villa de Estella e todos los que adaquella vernán e ocorrerán, que aprovechen e gocen de este otro privilegio o franqueza de pan cocho e pan en grano de cualesquiere cargo, que imponer se les podría en los tiempos venideros, puesto caso que el nombre de alcabala é imposición fuese convertido en otro uso o nombre a las otras franquezas o alcabalas en general o en particular, fuesen revocadas o retractadas, siempre el present privilegio e franqueza sea valedera e singular entre todas las otras de aqueste Reino, aunque no se ficiese especialment considerada, porque es fecha por tan señalado servicio, que los nuestros de Estella ficieron al Rey mi Señor e a Nos, e por haber sido causa de la conservación de aqueste Reino; entre todas las gracias, franquezas e privilegios de aquel, debe tener su prerrogativa et singular libertad la cual franqueza no queremos que en tiempo alguno sea impugnada y mucho menos anulada ni revocada por causa ni razón alguna que sea o ser pueda ni directa ni indirectamente, tácita ni expresamente ante los dichos de Estella, e cuelesquiere otros que en la dicha Villa vendrán, truecarán o cambiarán pan en cocho o pan en grano, sean francos, libres e quitos de toda alcabala, e gocen e se aprovechen de esta nuestra franqueza e privilegio, comenzando en dicho presente anno, e de allí en adelant, cada un anno a perpetuo como dicho es; si exhortamos, e con toda afición encargamos s nuestro Ilmo. Príncipe, nuestro muy amado e muy caro fijo D. Gastón, en su tiempo, e todos los otros herederos de este Reino, subcesores nuestros, que el present nuestro privilegio e franqueza perpetuament otorgada e conferida a los dichos de Estella, mediant los respetos sobre dichos, tengan observen e guarden, tener, sacar et guardar fagan invidablement e sin alguna interrupción, contradicción, ni alguna otra interpretación, como yace a bueno e sano entendimiento; eso mismo a nuestros amados e fieles Conselleros, Chancilleres, Alcalde de Corte, Ministros de Fianzas, Procuradores, Patrimonial e Fiscal, Tesorero del Reino, Recibidor de la Villa e Merindad de Estella, que a presente son e por tiempo serán, e cualesquiere otros diputados arrendadores, tributadores o ministradores de la nuestra imposición, generales e particulares e personas a quienes esto pertenezca, mandamos firme e estrechamente, que ahora ni en ningún tiempo del mundo, no hayan de consentir, ni en alguna manera prometer contravenir a este privilegio e franqueza, ni compeler a pagar, ni demandar, ni por sí ni por otros oficiales imposición alguna en la dicha villa de Estella por el pan cocho e pan en grano, que en aquella se venderá, trucará o cambiará, ante los Alcaldes, Justicias, Jurados e Universidat e toda manera de gentes, prometan e consientan dentro de la dicha villa, gozar e aprovechar de este nuevo privilegio e franqueza que tienen de las ferias, comenzando en este dicho anno a perpetuo como dicho es; e a nuestros muy amados e fieles, las gentes oidores de nuestros Comptos reales, e a cualesquiere otros contadores, e diputados a quienes esto pertenezca, decimos e mandamos, que si necesario será de los dichos artículos de pan cocho e pan en grano de le villa de Estella por Nos enfranquidos, en la manera antes dicha, tengan por quitos e descargados e los dichos tesorero, recibidor, colectores, arrendadores, tributadores o ministradores, a quienes esto pertenezca, segunt que los tienen y han por quitos de las franquezas e privilegios de las dichas ferias que la dicha villa de Estella y otras villas de este Reino tienen, comenzando en este dicho anno y de allí en adelant cada un anno a perpetuo como dicho es, por el testimonio de las presentes, vidimus o copia fecha en debida forma, reporteda ante ellos una vez tan solament, sin ninguna dificultat, car así lo queremos y nos place, non obstante cualesquiere revocamientos de gracia e de franquezas, adiciones e otorgamientos, leyes, ordenanzas, estatutos fechos e facederos a este contrarios, los cuales ni algunos de ellos cuanto quiere solemnes e graves que sean, no pueden derrogar, impedir ni perjudicar en todo ni en parte a la present nuestra franqueza e privilegio, antes aquella permanecer a perpetuo o sea habido por fuero o ley antigua comprehensa en el Juramento que los reyes antepasados de aqueste Reino han fecho et farán en adelant al tiempo de sus bienaventurados coronamientos, como gracia, franqueza e privilegio más señalado que otro alguno. En testimonio de todo lo sobredicho, habemos mandado dar las presentes selladas en pendientes de los sellos de Chancillería de cordones de seda e cera verde. Dada en la villa de Tafalla a 18 días del mes de Agosto anno del Nacimiento de N. S. Jesucristo 1465. = Leonor. = Por la Princesa Primogénita, Lugar Teniente General. = Navascues."

No se contentó D.ª Leonor con dar tan ilustre testimonio en favor de Estella y sus vecinos, sino que quiso confirmar y ampliar el documento con otro firmado en Olite el 11 de agosto de 1467 y que fue expedido a instancia de los tres Estados del reino que estaban reunidos en Cortes Generales. Mosén Pierres de Peralta fue premiado también por su participación en la defensa:

"`... Mosén Pierres de extrema virtut, como leal et verdadero súbdito nuestro e natural del Reino, vos pusisteis en la defensión de la sobredicha villa de Estella, sobre la cual estaba el rey de Castilla por virtud de una sentencia dada por el rey de Francia, queriendo por aquella causa ser fecha en aquel tiempo, que de razón debe ser libertada. Porque de la de vos, quede loable y perpetua memoria de un tan señalado servicio, como por la defensión de dicha villa de Estella, ha venido a Nos y e los herederos y subcesores reyes, que serán del dicho nuestro Reino de Navarra, e a la guarda, mamparo a defensión de aquel, privilegiamos a la dicha casa o palacio, dándole por nombre la Casa de Honor...

Y resumiendo el privilegio, por no alargarnos más, concede a la citada casa de Mosén Pierres el foro de inmunidad para cualquier malhechor, que en ella se refugie, sin que de modo alguno, ni bajo cualquier pretexto, pueda ningún ministro de Justicia entrar o prenderlo; concediendo las mismas gracias y prerrogativas que a la catedral de Pamplona y no sólo mientras viva Mosén Pierres, sino a otros cualesquiera caseros; que dicha casa no pague acabala, ni cuartel, ni pechas reales, ni concesales, y añade que "la Casa de Honor y la huerta que está contigua, junto al muro de la Judería sobre la viña y huerta de Santo Domingo, desde el cantón del baluarte de Belmechete del castillo de Estella, goce de iguales gracias". La casa de Mosén Pierres se hallaba frente al Santo Sepulcro en el barrio de la Judería y al pie del castillo. Perteneció durante mucho tiempo a los condes de Lerín. Y dos años después la misma princesa, y por la misma razón, concedió a Estella un mercado franco de toda imposición el día jueves de cada semana.
En manos de los beamonteses. En 1475 la villa de Estella parece que había abandonado el partido agramontés o del rey D. Juan II, pues que por el mes de noviembre decía la princesa doña Leonor, que dicha villa por el mal consejo, é subrepcion del espíritu maligno, se apartó de su servicio. El caso es que el beamontés Lope de Baquedano, merino de Estella, ambicionaba la gobernación del castillo que detentaba Mosén Pierres de Peralta y para hacerse con ella nos refiere F. de Eguía que recurrió a la traición: "Estaba el vizconde custodiando el castillo y se llegó a él D. Lope de Baquedano, diciendo que ciertos sujetos, trataban de hacerle molestia no sólo en su persona, sino que pretendían hacérsela en sus bienes y que para asegurarlos, tuviese a bien recibirlo en el castillo, junto con algunas alhajas de mucho valor, que tenía. El vizconde dio crédito a la fingida historia con que la provocó su piedad, recibiéndolo en el castillo, hospedándolo en lo más fuerte y seguro de él. El Lope, que entre unas piezas de paño introdujo unas escalas de lino o cáñamo, secretamente puestas en el castillo, a media noche treparon por ellas soldados y adheridos, con los que se apoderó de la plaza y haciéndose en ella fuerte, sacó no sólo al vizconde, sino que le desterró de la ciudad y también lo hizo con el mariscal D. Pedro y su esposa, en forma poco decente. Luego que se hizo dueño del castillo, recibió en él gente de guerra, caballería e infantería, que estaba fuera de la obediencia del rey D. Juan, e hizo prisioneros a varios nobles, como a Juan López de Eulate y Pedro de Baquedano, los cuales se rescataron con dinero. Fernando de Baquedano, que era próximo pariente de D. Lope, con ayuda del prior de Roncesvalles hablaron a D. Lope para que se uniese a D. Juan II y le rindiese homenaje; dando éste palabra, que viniendo D. Juan en persona, lo recibiría en el castillo como a su rey y le haría pleito homenaje como verdadero súbdito. Vino el rey, que estaba en Aragón, y habiendo llegado a Estella, no quiso recibirlo en el castillo y a pesar de las protestas se retiró el rey, sentido y quejoso del prior y Baquedano, que le habían proporcionado aquel desaire; así estuvo hasta que vino de Roma Fernando de Baquedano, que ayudado del abad de Iranzu, redujeron a la obediencia a don Lope, con varias condiciones que le fueron concedidas." Pero las discordias no acabaron aquí. Iribarren (Estella 1912, pp. 222-225), glosa la continuación de esta forma: "Unidos o aliados D. Lope y D. Juan de Baquedano con el conde de Lerín hicieron causa común con el rey de Castilla, para apoderarse del castillo y entregárselo; enterado don Juan de estos manejos , escribió una carta desde Barcelona al alcalde, jurados y justicia, quejándose del auxilio que prestaban a D. Lope y amenazándoles con su indignación, si no abandonaban su partido. Viendo D. Juan lo poco que se adelantaba con esto, envió a D.ª Leonor con su ejército a Estella y apoyado por la mayoría de sus habitantes, se apoderaron de la fortaleza, haciendo prisionero a D. Lope. Este hombre astuto, bien pronto recobró la libertad, uniéndose a Baquedano y al conde de Lerín. Finalmente, para terminar con este enojoso asunto, que tenía en continua zozobra a la ciudad de Estella, y adelantando un poco las fechas, en tiempo de D. Juan Labrit y D.ª Catalina, hermana de D. Francisco Febo, dieron orden terminante, para que fuese despojado D. Lope del mando del castillo, que a la sazón era el gobernador. Aprovechando la ocasión de que D. Lope había salido para Castilla, tomaron posesión de la fortaleza, poniendo como gobernador de ella a D. Fernando Urra. A1 volver Lope, encontró las puertas del castillo cerradas para él, diciéndole que no le serían abiertas, mientras no presentase orden por escrito de los reyes. Valiéndose de los muchos adictos que tenía dentro, volvió a hacerse dueño del castillo, e inmediatamente ordenó que fuese degollado D. Fernando Urra, en la plaza del Mercado. Estos acontecimientos nos demuestran el desprestigio del poder real, y la osadía de los magnates que satisfacían sus ambiciones y sus venganzas de un modo tan descarado. Después de muchos desagradables incidentes y trastornos en los que salía siempre la ciudad quebrantada en sus intereses y comercio, en el año 1484, se hizo una especie de convenio en Estella entre el conde de Lerín por medio de sus procuradores Juan Fernández de Baquebano y Pedro Ambur y la ciudad, la cual accedió a que entregaría al conde el barrio de la Judería y el fuerte Belmechete, deponiendo a su gobernador D. Felipe y así se hizo. Pero D. Felipe, que contaba grandes simpatías en Estella, recobró otra vez el mando del fuerte...". Las guerras intestinas y concejiles, la desaparición de los judíos y la catastrófica riada de 1475, en la que pereció la parte más rica de la ciudad obligando a muchos de sus habitantes a emigrar, fueron las causas determinantes de una decadencia ya imparable."
Conquistada por los castellanos, 1512-1521. Durante la conquista del reino de Navarra por Fernando el Católico, Estella, siguiendo el ejemplo de Pamplona y de numerosas plazas navarras, se somete el 15 de agosto de 1512 al ejército del duque de Alba. Y este mismo día se establece en esta ciudad una guarnición castellana. Sin embargo, queda insumiso el castillo de Behnecher al mando del caballero Juan Belaz (de Medrano, alcaide de la fortaleza y merino de la merindad). Ramírez de Baquedano, el duque de Alba y Francisco de Beaumont le pusieron cerco. A mediados de octubre de 1512 se levanta la población y se sacude la guarnición castellana. Pero en el mismo octubre es tomada de nuevo la ciudad por Francisco de Besumont en complicidad con algunos vecinos que abrieron las puertas de noche. Y también sucumbre el castillo, tras una bravísima resistencia, siendo ocupado por Fernández de Córdova, alcaide de los Donceles, el 31 de octubre de 1512. Baquedano se retiró a Ultrapuertos. En el bando opuesto, se destacó por su adhesión por el conquistador Nicolás Martínez de Eguía, casado con Catalina de Jaso, de ilustre familia agramontesa. A partir de 1512, Fernando el Católico mandó fortificar Estella y otras plazas navarras con el objeto de prevenir una nueva revancha de la dinastía de Albret apoyada por Francia. El 16 de mayo de 1521, un ejército franco-navarro al mando de Andé de Foix, señor de Asparrós, penetra en la Alta Navarra por Roncesvalles con el fin de reconquistar el reino de Navarra para D. Enrique de Albret. Los habitantes de Estella obligan a rendirse a la guarnición castellana y escriben una carta a D. Enrique de Albret, poniéndose a su servicio. Solamente la fortaleza de Estella, donde se encastillaron algunos soldados castellanos, trató de resistir; pero a la vista de los cañones enfilados capitularon. Este ejército logró reconquistar toda Navarra, pero en vez de hacerse fuerte en el reino, prosiguió su avance hacia tierras castellanas y sitió Logroño. Grandes contingentes de fuerzas castellanas se aprestaron a ir en socorro de la capital riojana, por lo que el señor de Asparrós se vio en la necesidad de retirarse y en su retirada pasó por Estella hacia Puente la Reina, siendo perseguido por un ejército castellano al mando del cardenal Adriano, el almirante y el condestable de Castilla. El castillo de la ciudad fue exceptuado del derribo de murallas y fortalezas decretado a continuación en todo el reino (Garibay: Comp. H.° de Nav., t. III, p. 513) siendo éste efectuado sólo en 1572. En la ciudad permaneció desde entonces una guarnición permanente que no debió ser del agrado de los estelleses a juzgar por el motín que organizaron en 1547. El 8 de octubre de 1523 el emperador Carlos V visitó la ciudad de Estella, según refiere Idoate en Rincones... [t. I, pp. 21-23]. Se dirigía con un potente ejército hacia Fuenterrabía, que había caído en poder de los franceses. El emperador llegó a Estella a la hora de vísperas, siendo recibido por las autoridades y el pueblo en la puerta de San Nicolás. El alcalde le ofreció la llave de la ciudad y a continuación fue bajo palio hasta la iglesia de San Pedro, donde juró los fueros y privilegios de la ciudad. El egregio personaje se alojó en la casa de Juan Liguete. Concluidas las ceremonias oficiales, tuvieron lugar los festejos populares propios de la época.
Demolición del castillo, 1572. La antigua fortaleza de Estella fue demolida en el año 1572, mientras se comenzaba a levantar en Pamplona, por orden de Felipe II, la famosa ciudadela, según refiere Idoate en Rincones..., (t. III, pp. 79- 801). Era virrey de Navarra Vespasiano Gonzaga, duque de Trayeto, quien ordenó la demolición del poderoso baluarte estellés por razones de estrategia. La fortaleza de Estella contaba antes de su demolición con una guardia de 50 ó 60 hombres. Según relatos presenciales (Diego Gómez, Gómez Caro), la demolición trajo como consecuencia la destrucción del bellísimo claustro de San Pedro al caer gran cantidad de piedras y escombros sobre el mismo: "Las cuales piedras vio este testigo cómo caían rodando por la dicha fortaleza, las cuales daban en los pilares del claustro y así pasado el dicho claustro las piedras que caían de la dicha fortaleza vio pasaban más adelante y así el derrueco de la dicha fortaleza vio causó el derrueco del claustro de la dicha iglesia". Felipe II concedió el material para la reconstrucción de la iglesia afectada.
Visita de Felipe II, 1592. Tal como lo hiciera Carlos V, el 17 de noviembre de 1592 Estella recibió la visita del rey Felipe II, según refiere Idoate [Rincones..., t. I, pp. 23-25]. Pese a la precaria situación de la hacienda municipal, se hicieron considerables gastos en arreglos y engalanamientos. No tuvieron los estelleses ocasión de lucirse, pues el rey llegó entre borrascas de agua y nieve y siguió al día siguiente hacia Pamplona. Sin embargo, Estella dio una magnífica impresión a la comitiva real, como parece desprenderse de lo escrito por el cronista del viaje, Enrique Cock. Tras la marcha del monarca hubo airadas protestas contra los regidores de la ciudad por los gastos efectuados.
La peste de 1599. En el año 1599 la ciudad de Estella se vio afectada por una epidemia de peste bubónica, según Idoate [Rincones..., t. I pp. 339-340]. Parece ser que la peste se inició en Flandes, pasando luego a Santander y de aquí a Castilla y Navarra. A Estella llegó en marzo del citado año, procedente de Guipúzcoa. Los regidores de la ciudad ordenaron que se tomasen varias medidas profilácticas, que fueron muy discutidas por un sector de la población. El problema estribaba en que no tenía la ciudad ninguna casa algo apartada que pudiera servir de lazareto. De Estella pasó la epidemia a Pamplona y otras villas y ciudades.
Desertores. También refiere Idoate en Rincones... [t. III, pp. 286-290], que a petición del rey Felipe IV, Navarra levantó en el año 1642 un tercio de 1.300 hombres para servir durante cuatro meses en Cataluña y Aragón a cuenta del rey, contra los franceses que, al mando del mariscal La Motte, habían penetrado en aquella zona. El tercio navarro salió del reino, entrando en Aragón por Cortes, mandado por el mariscal de campo D. Jerónimo de Ayanz y Xabier. En Fuentes, el propio rey y su valido el conde-duque de Olivares pasaron revista al tercio, encontrando que faltaban 130 hombres. Entre los desertores figuraban nueve de Estella, cuya gente iba encuadrada en la compañia del capitán Carrillo. El tercio siguió hacia Alcañiz, mientras que el rey quería marchar hacia Lérida. Buena parte de las deserciones producidas se debía al recuerdo del desastre sufrido por dos tercios navarros en el año 1640 en Tamarite de Liera, donde en una noche aciaga perdieron 600 hombres.
Proceso con la Diputación, 1663. En el año 1663 tuvo lugar un proceso entre la ciudad de Estella y la Diputación de Navarra. [Idoate en Rincones..., t. II, pp. 72-79]. Se cruzaron algunas cartas un tanto violentas entre la ciudad y la Diputación, interviniendo en el proceso el virrey y el Consejo Real. Finalmente se arregló la disputa destruyendo las cartas que tenían algún matiz ultrajante. Aunque el proceso siguió, quedando por fin pendiente.
Guerra de Cataluña. En el año 1677 Navarra ofreció un tercio de 600 hombres durante 6 meses para luchar en Cataluña contra los franceses, [Idoate en Rincones..., t. I, pp 113-115]. La ciudad de Estella contribuyó con 32 soldados. Este tercio se congregó en Cortes de Navarra, de donde se dirigió a Gerona; sufrió un grave revés en la acción junto al río Orlina, siendo licenciado al cumplirse los seis meses estipulados.
Guerra napoleónica. Según consigna Idoate en Rincones... [t. III, pp. 313- 318], el esfuerzo de Estella en la guerra de la independencia fue mayúsculo. La ciudad envió en el año 1817 un memorial a los tres Estados, a petición de éstos. Ya en febrero de 1808, antes de comenzar las hostilidades contra los franceses, existía en Estella un gran fervor patriótico. Tras los aciagos acontecimientos del 2 de mayo, un grupo de jóvenes estelleses se presentó en público a toque de tambor con la escarapela encarnada (emblema de la libertad). En Pamplona se alarmaron ante este hecho y enviaron al comisario Francisco Izco con varios alguaciles, que intentaron quitar las escarapelas a la fuerza; pero la reacción popular fue violenta, arremetiendo contra los enviados. El mismo alcalde de la ciudad hubo de esconderse para escapar al furor del pueblo. Se excitó a los pueblos de la merindad para un levantamiento y se hizo un recuento de todas las armas. El 3 de junio se reunieron los vecinos en la plaza del Mercado y formaron seis compañías, bajo el mando del marino retirado D. Antonio Pérez. El día de Pascua de Resurrección una columna francesa se puso en marcha en Pamplona y ante el temor de que pudiera dirigirse hacia Estella las seis compañías tomaron posiciones en los altos de Lorca; pero la columna francesa tomó la ruta de Tudela. Sin embargo, un grupo de jóvenes estelleses se dirigieron hacia Zaragoza, pues querían ver la cara al enemigo, muriendo cuatro de ellos en la batalla de Gallur. Durante la guerra napoleónica, los franceses fortificaron Estella, junto con otras poblaciones navarras, como medida contra los guerrilleros, que pululaban por el país. Durante el verano del año 1809 una partida de guerrilleros, mandados por Javier de Mina, cogió a los franceses en Estella una importante partida de paños, marchando a continuación hacia El Carrascal. Durante el otoño del año 1809, una partida de guerrilleros, mandada por Javier de Mina, se estableció en Estella. En esta ciudad les sorprendió una columna francesa, compuesta de 500 infantes y 200 caballos. La escasa caballería de los guerrilleros se opuso a los franceses, mientras que la infantería huía hacia los montes. El mismo Mina no pudo salir de la ciudad, quedando escondido en casa de un tal Hilario Martija, quien lo sacó de la población por la noche. A1 día siguiente, Mina se reunió con sus voluntarios en la venta de Urbasa. Martija fue detenido por los franceses y llevado a Pamplona, donde sufrió una larga prisión. En diciembre del año 1809, la partida de guerrilleros de Javier de Mina, tras haberse reorganizado en Los Arcos, vino a Estella, con intención de cruzar la carretera de Pamplona atravesando el Arga. Pero antes de ejecutar este movimiento fue alcanzado por las tropas francesas del general Harispe. Mina le hizo frente, resistiendo sus rudas embestidas, hasta que al anochecer, favorecido por la oscuridad y la inclemencia del tiempo, se retiró hacia Mendigorría. Durante el mes de julio de mismo 1808, D. Andrés de Eguaguirre fue encargado de reclutar la gente de la ciudad, por orden de Palafox, y se ofreció una peseta diaria a los que se alistasen voluntarios.. Se habilitó para cuartel el edificio del Vínculo y se recogieron las armas de la población y su merindad, logrando formarse una compañía de 300 hombres bastante bien equipada. Eguaguirre estableció su cuartel general en el palacio de Baigorri. Los franceses atacaron con una pequeña columna, siendo rechazados hasta Puente la Reina. Volvieron a atacar, teniendo esta vez que retirarse la compañía de Estella a la ermita de Santiago de Lóquiz. El 9 de setiembre, el coronel francés Popin atacó a Eguaguirre, obligándole a retirarse hacia Aragón, pasando desde entonces la compañía de Estella a formar parte del Regimiento de Tiradores de Doyle. En venganza, los franceses quemaron el palacio de Baigorri. A principios de 1809 los franceses establecen una guarnición en Estella, al mando primero del comandante Saint-Vison, y después de Moreau, quien no logró formar una milicia cívica como pretendía. En junio del mismo año se retiró la guarnición francesa. A partir de entonces comenzaron a pasar por Estella diversas partidas de guerrilleros, que se llevaron de la ciudad cuanto pudieron. La partida de D. Javier Mina hizo de Estella su sede habitual. En junio se presentó cerca de Estella el coronel Smit, siendo atacado por Mina y teniendo que retirarse. Pero al volver con refuerzos fue Mina quien hubo de retirarse, dedicándose los franceses al saqueo de Estella. Los vecinos ofrecieron una heroica resistencia, muriendo bastantes. Después entró la columna de Belloch y se procesó a los capitulares del Ayuntamiento por su ayuda a las partidas de guerrilleros. El 19 de diciembre se presentó el general Saint Simon con 4.000 hombres, teniendo que escapar Mina. Estella fue terriblemente saqueada y se le condenó a una multa de 40.000 duros que fue luego rebajada a 4.000. Después se vio Estella obligada a entregar 1.700 pares de zapatos. A1 ser capturado Mina y sustituido por su tío Francisco de Espoz y Mina, no acepta su jefatura el cabecilla Echeverría; Espoz y Mina se presenta en Estella, prende a Echeverría y a sus partidarios y los fusila junto al monasterio de Irache. Luego conoce Estella el furor de D'Agoult, Pannetier y Dumoustier. Este último vino con la misión de lograr una relación de los voluntarios de Mina y de sus familiares así como de sus armas y efectos. Detuvo a varios sacerdotes con la idea de fusilarlos, salvándoles la intercesión del Ayuntamiento. En cambio, fusilaron a un paisano. El 6 de setiembre de 1810 vuelven los franceses, prenden a varios sacerdotes para ser llevados a Pamplona y dejan una guarnición en el convento de San Francisco. Este convento fue fortificado a costa de los estelleses, considerándose la nueva fortaleza como una de las más seguras de Navarra y con capacidad. A comienzos del verano del año 1810 la guarnicón francesa de Estella, junto con una columna francesa, se retiró a Puente la Reina, siendo hostigados en la retirada por los guerrilleros de la partida de Francisco Espoz y Mina, que quemaron el fuerte de Estella. El 13 de julio del mismo año, Espoz y Mina desarmó en Estella al cabecilla Echeverría y a sus principales jefes, incorporando a su partida las tropas del citado Echeverría, consistentes en 800 ó 900 hombres. La razón de esta acción punitiva fue que Echeverría extorsionaba a los pueblos, cometiendo numerosas tropelías contra la población. A1 día siguiente formó con la tropa a su disposición dos batallones, quedando Espoz y Mina al mando del primero y D. Gregorio Cruchaga del segundo. El 8 de agosto, aumentadas sus tropas con nuevos adheridos, se formó el tercer batallón, siendo designado para mandarlo el guerrillero Lucas Górriz. El 17 de julio del mencionado 1810, Espoz se dirigió con su gente hacia las inmediaciones de Pamplona, para trabar combate con un fuerte contingente de tropas francesas. A principios del mes de agosto de 1810, los guerrilleros de la partida de D. Francisco de Espoz y Mina llegaron a Estella, huyendo de fuertes contingentes de tropas francesas, que andaban en su persecución. De Estella los guerrilleros se dirigieron hacia Sierra Andía. A mediados del mismo mes, la misma partida de guerrilleros vino de nuevo a Estella, tras haber asaltado y vencido a la guarnición francesa de Puente la Reina. Como la persecución de los franceses seguía, los guerrilleros siguieron hacia Larraga. En marzo del año 1811, la guarnición francesa de Estella destacó setenta u ochenta hombres a un pueblo inmediato para exigir raciones. Enterada la partida de guerrilleros de D. Francisco Espoz y Mina de este movimiento, salió de Piedramillera, donde se encontraba a la sazón, y cayó sobre el destacamento francés, logrando que ninguno escapara. A continuación, los guerrilleros, con los prisioneros conseguidos, se retiró de nuevo a Piedramillera. Los franceses salieron de Estella a rescatar a los suyos, pero los guerrilleros les salieron al paso, teniendo que retirarse de nuevo a Estella la columna francesa con más de seiscientas bajas. Los guerrilleros se retiraron a pernoctar a Los Arcos. La columna francesa recibió nuevos refuerzos en Estella y salió en persecución de la partida, pero Espoz y Mina huyó, rehuyendo el combate. En abril del año 1811, la partida de guerrilleros de D. Francisco Espoz y Mina escoltó hasta Estella un convoy, procedente de Valencia. Los guerrilleros se sumaron al convoy en las cercanías de Azagra y, tras dejarlo a buen recaudo, se dirigieron a Echauri. En mayo del año 1811, vino de nuevo a Estella la partida de guerrilleros de D. Francisco Espoz y Mina. Los guerrilleros descansaron durante varios días en Estella, marchando Espoz y Mina hacia Valencia y dejando la división al mando de don Gregorio Cruchaga. Mandados por Cruchaga los guerrilleros marcharon hacia Mendívil y Sarasa, donde batieron el 17 de mayo a una columna francesa. El 24 de julio del año 1811, una columna francesa de tres mil hombres, mandada por el general Pannetier, se refugió en Estella, siendo perseguida por la división de guerrilleros de D. Francisco Espoz y Mina, con la que había trabado combate el día anterior en las proximidades de la Berrueza. A principios de noviembre del año 1811, una columna francesa de cuatro mil infantes y trescientos jinetes, mandada por el general Abbé, vino a Estella, procedente de Guipúzcoa, tras haber perseguido a la división de guerrilleros de D. Francisco Espoz y Mina, quien logró burlar la persecución. El 5 de diciembre del año 1811, tropas francesas fusilaron en Estella a catorce vecinos, por el delito de tener familiares entre los guerrilleros. Las madres y mujeres de los ajusticiados fueron obligadas a presenciar la ejecución, quedando ciega una de ellas, y luego fueron llevadas a las cárceles de Pamplona. Ante tal proceder, el guerrillero D. Francisco Espoz y Mina emitió un decreto el 14 de diciembre del mismo año, en el que se condenaba a muerte a todo francés, ya fuera apresado durante el combate o fuera de él. A principios de febrero del año 1812, el tercer batallón de la división de guerrilleros de D. Francisco Espoz y Mina vino a Estella procedente de Sangüesa y conduciendo gran número de prisioneros franceses, capturados en Aragón. En Estella los prisioneros fueron entregados al quinto batallón, que quedó encargado de conducirlos a Guipúzcoa para ser embarcados en naves inglesas. Realizada esta misión, el tercer batallón salió de Estella a Puente la Reina, donde se había de reunir con Espoz y los dos primeros batallones. A principios de mayo del año 1812, la división de guerrilleros de D. Francisco Espoz y Mina se reunió en Estella, procedente Espoz y Mina de Aragón. De Estella, Espoz y Mina, al mando de sus dos primeros batallones y de algunas fuerzas de caballería, se dirigió a Guipúzcoa, con objeto de recibir una remesa de armas y municiones que le proporcionaban los ingleses. A primeros de octubre del año 1812, D. Francisco Espoz y Mina se encontraba en Estella con tan sólo el tercer batallón de su división de guerrilleros. Sabiendo el general francés Abbé esta circunstancia, decidió atacar sorprendiendo a Espoz y Mina, para lo que salió de Tafalla con dirección a Oteiza, con ánimo de marchar después a Estella por caminos desusados. Pero Espoz y Mina, avisado de la proximidad de los franceses, salió a su encuentro en Noveleta. Chocaron ambas fuerzas, entablándose una acción reñidísima y tras tres horas de lucha los guerrilleros, muy inferiores en número, abandonaron el campo, habiendo sufrido 36 bajas, Los franceses entonces se esparcieron por los pueblos limítrofes, invadiendo el lugar de Murillo. Después Abbé con su columna se dirigió a Estella. Aterrados los vecinos por la proximidad de los franceses, huyeron a las grutas, no quedando en Estella más que las autoridades y las mujeres. Estas rogaron al general que reprimiera la licencia de sus soldados, pero los franceses se dedicaron al pillaje y saquearon todas las casas de la ciudad. Además, Abbé impuso al Ayuntamiento el pago de grandes cantidades. El 13 de octubre del año 1812, el general Abbé, al mando de una columna de 3.600 hombres y la correspondiente artillería, salió de Pamplona con dirección a Tafalla, pernoctó el 14 en Estella y el 15 tomó el camino de Pamplona. Los cuatro primeros batallones de la división de guerrilleros de D. Francisco Espoz y Mina se encontraban en Añorbe, Muruzábal, Puente la Reina y Mañeru y la caballería en Obanos. Todos los batallones se reunieron con Espoz en Mañeru para atacar a los franceses. Espoz colocó estratégicamente a su gente. Cuando se aproximaron los franceses, dos guerrilleros abrieron el fuego antes de tiempo. El general Abbé envió una parte de su tropa a ganar las alturas, mientras que el grueso avanzó hacia Mañeru, llevando al frente a la caballería, pero no pudieron llegar al pueblo, porque fueron rechazados por el tercer batallón de guerrilleros. Los franceses se encontraron. envueltos por el fuego de la división de Espoz e intentaron de nuevo entrar en Mañeru, pero los batallones les hicieron frente, abandonando sus posiciones y los franceses optaron por huir hacia Puente la Reina. Entretanto, la caballería de Espoz arremetía contra la de los franceses. La tropa que Abbé había situado en las alturas tuvo también que retirarse. Parte de estas fuerzas entraron en el pueblo de Guirguillano, saqueándolo en breves instantes y asesinando a un religioso. En medio de la oscuridad de la noche Abbé, con su columna diezmada, emprendió la marcha hacia Pamplona, sin atreverse a esperar al día siguiente, llegando a Pamplona a las seis de la mañana, sin haberse detenido en toda la noche y llevando centenares de heridos. Las pérdidas de los franceses durante esta batalla ascendieron a varios centenares de muertos, quedando Pamplona llena de heridos, mientras que las bajas de los guerrilleros fueron netamente inferiores, aunque no se puede determinar con precisión en ninguno de los dos bandos. A1 final de la guerra napoleónica, en el año 1813, había en Estella un hospital para el cuidado de los numerosos heridos de los ejércitos aliados y de los guerrilleros de D. Francisco Espoz y Mina.
Levantamiento realista. A principios del año 1822 había una fuerte efervescencia en oposición al sistema constitucional en Estella, [Idoate en Rincones..., t. II, pp. 140-144]. Eran continuos los gritos contra la Constitución y los regidores recibían continuos anónimos amenazantes. El 9 de abril los grupos formados en las calles se negaron a retirarse a los requerimientos de un destacamento de militares y éstos hicieron una descarga, muriendo un paisano. Fue precisa la intervención de los sacerdotes para apaciguar a la población. En varias ocasiones más tuvieron que intervenir los soldados para disolver a los grupos de paisanos. El pueblo idolatraba a los cabecillas realistas que se habían echado al monte y los incidentes eran continuos. El 14 de octubre de 1822, 1.500 realistas mandados por Guergué entraron en Estella, [Rincones..., pp. 171-173, t. II]. Los realistas empezaron a entrar en Estella por el Puy y por las alturas de Lizarra, obligando a los constitucionales a refugiarse en la casa fuerte. Guergué aprovechó todos los medios pacíficos para obtener la rendición de los sitiados, sin resultado positivo. Mandó colocar una mina, a la vez que tres compañías se disponían a entrar por el boquete que hiciera, pero los defensores taparon rápidamente con tablas el hueco. Recurrió a otros métodos, pero siempre sin resultado. Por la mañana del día siguiente vinieron en socorro de Estella el coronel Fernández con más de 200 hombres. Por su lado los realistas recibieron un refuerzo de 600 hombres al mando de Zabala. Fernández, viendo la ingente cantidad de enemigos, optó por retirarse, pero los realistas no le dejaron, atacándole y deshaciéndole la columna. Los del fuerte, al enterarse de la derrota de Fernández decidieron la marcha a Vitoria, saliendo a las siete del mismo día, siendo hostilizados por jinetes realistas. Consigna Idoate en Rincones... [t. III, pp. 324-327] que el 19 de diciembre de 1823 estalló una sedición en Estella entre los voluntarios realistas. Según el oficio de su comandante, al pasar lista al mediodía los oficiales de la 1.ª compañía constataron que algunos soldados se habían afeitado el bigote, que hasta entonces habían llevado en virtud de las órdenes del Cuerpo. Se arrestó a los insubordinados y el instigador del hecho sufrió 200 palos delante de todo el batallón. Pero sobre las siete de la tarde los soldados armaron un gran griterío y sonaron varios tiros de fusil, teniendo que refugiarse los oficiales y el comandante donde pudieron. Tres horas duró el tumulto, acabando cuando una porción de voluntarios abandonaron Estella y se marcharon a sus pueblos. 234 desertaron ese día. Tomás Zumalacárregui y D. Santos Ladrón enviaron circulares a los pueblos de los desertores, logrando que se restableciera la situación. El 27 de diciembre el rey licenció a estas tropas, autorizando al virrey para formar un batallón de ocho compañías con los que quisieran seguir en la milicia.
I Guerra carlista, 1833-1839. Estella fue partidaria de trasladar las aduanas al Pirineo como ciudad comerciante y productora de materias elaboradas -tejidos principalmente- a las que la competencia extranjera mermaba la posibilidad de una buena comercialización. En 1818 la ciudad protestaba contra la resistencia que oponían las autoridades navarras al traslado de las aduanas. En 1831 envía una representación a Madrid para que trate de las trabas que experimenta el comercio. Ilarregui en su Memoria... coloca a Estella en la oposición al régimen foral junto con "Sangüesa, Corella, Fitero, el valle todo de la Solana, las villas de las montañas, en fin, todo lo principal de Navarra." Pero, situada en un medio muy rural y apegado al Fuero, fue rápidamente ocupada por los carlistas que la convirtieron en Cuartel Real y punto central del País Vasco carlista. Ya para el 14 de noviembre de 1833 -la insurrección estalla en octubre- Zumalacárregui había sido nombrado comandante interino de Navarra en Estella. El 15 de mayo de 1835 fija su cuartel general en la ciudad que los liberales habían abandonado. El abandono correspondía al sistema adoptado por Valdés de desguarnecer los puntos fortificados, pues ahora que los carlistas poseían artillería, estas fortificaciones sólo servían para dejar armas y hombres en manos de los carlistas. Dos años más tarde, en 1837 : los carlistas fortificarán Estella con 10 piezas de artillería y 2 compañías de inválidos. Este mismo año, [1837], sale de Estella la expedición real, con 17 batallones, 1.000 caballos y 300 artilleros. Iba al frente de la expedición el infante don Sebastián, con Moreno como jefe de su Estado Mayor. La expedición duró aproximadamente seis meses. Tuvo ocasiones en que el triunfo final se le venía a las manos y terminó triste y trágicamente en los fusilamientos de Estella y el abrazo de Vergara. Los primeros días de mayo estalla en Estella un amotinamiento de la tropa que pronto había de extenderse y propagarse a otras localidades. "En Estella -escribe Uranga en su Diario- continúa el rumor de insubordinación en el 5.° y muchos mueras a la Junta y que se les pague. Todos los demás batallones están en lo mismo y algunas compañías han pretendido venir a Estella con el mismo objeto. "Los desórdenes duran desde el 6 y días sucesivos. El 10 -coincidiendo con el proceso iniciado contra Zaratiegui y Elío-, los insubordinados saquean la casa donde se reunía la Junta Carlista. Según el "B. O. de Pamplona" "comenzó un fuego horroroso por las calles, fueron saqueadas entre otras casas las de la Junta y del obispo de León, despedazando los papeles: D. Carlos fue desobedecido y despreciado y a las 10 de la mañana del 11 se publicó un bando para que salieran todos los hojalateros." En febrero de 1839 tienen lugar en Estella los terribles fusilamientos que ordena Maroto contra sus supuestos conspiradores, los generales Carmona, Guergue, Uriz e Ibáñez. Los acusados reclamaron los derechos de defensa, pero fueron fusilados detrás del santuario del Puy prescindiendo de los trámites de la ley. D. Carlos le declaró traidor y le relegó de todos los cargos, pero al ver que el ejército apoyaba a Maroto tuvo que retractarse.
La desamortización eclesiástica. En Estella, diversas comunidades religiosas detentaron una parte muy apreciable de los inmuebles. En esta localidad, a raíz del decreto del conde Toreno, de fecha 3 de setiembre de 1835, fueron enajenados los conventos de los Agustinos que se destinaron a cuarteles, el de los padres Dominicos que sirvió a partir de su supresión como hospital militar, el monasterio de Franciscos también destinado a cuartel, el de los monjes Mercedarios, el de las monjas Claras y el de las Benitas. De esta y sucesivas leyes desamortizadoras, datan la conversión del convento de franciscanos en Ayuntamiento y el abandono y derruimiento de Santo Domingo. Los dominicos poseían 7 fincas en la calle Mayor y 7 en la calle del Sepulcro, las recoletas dos en la calle Mayor, los franciscanos una en Chapitel y otra en Larga, los mercedarios dos en el barrio Nuevo, los religiosos de Siena tres en Zapatería y las tres parroquias 20 casas.
II Guerra carlista. Durante la segunda guerra carlista (1873-1876), los carlistas se apoderan de Estella, ciudad santa del carlismo, el 24 de agosto de 1873, tras un ataque iniciado el 14 de julio. Un año más tarde, será en Estella donde los carlistas conocerán una jornada gloriosa para sus armas. Así como los carlistas se hallaban dominados por la obsesión de la toma de Bilbao, los generales liberales no cejaban en su empeño por atacar Estella, creyendo que la posesión de la meca del carlismo supondría el fin de la guerra. Es en este intento de tomar Estella cuando los liberales sufren la derrota de Abárzuza o de Montemuro, el 25, 26 y 27 de junio de 1874. El 7 de abril de 1875 fueron fusilados en esta ciudad 8 prisioneros liberales como represalia a los carlistas muertos en San Martín de Unx por el contraguerrillero Tirso Lacalle "El Cojo de Cirauqui". Estas ejecuciones tuvieron gran resonancia en la prensa extranjera donde se reprobó la crueldad del general Mendiry que las había ordenado. Finalizando ya esta segunda guerra, el 19 de febrero de 1876, los alfonsinos liberales toman Estella. Poco antes habían tomado Montejurra y ya la defensa de Estella era imposible La segunda contienda carlista tocaba a su fin.
Elecciones de 1891 a 1923. El comportamiento electoral de Estella en el período comprendido entre la utilización del sufragio universal y la dictadura de Primo de Rivera, acusa preferencias por los grupos moderados, sean conservadores, liberales o carlistas. Durante el fin de siglo la mayoría de los votos es obtenida por el conservador Ochoa de Cintora, opción que se comprende dada la personalidad local del candidato. A comienzos del siglo XX, el partido liberal -convertido ya en un partido de orden- compite con el carlista, ganando siempre este último. He aquí los resultados:

Resultados de la elección de diputado a Cortes del 1-II-1891.CANDIDATOS PARTIDOS VOTOSEnrique Ocho Cintora Conservador 678Simón Montoya Ortigosa Carlista 182[Ref. "B.O.N.", 4-II-1891. Filiaciones en "La Epoca", 2-II-1891].

Resultado de la elección de diputado a Cortes del 5-III-1893.CANDIDATOS PARTIDOS VOTOSEnrique Ochoa Cintora Conservador 522Juan Vázquez de Mella Tradicionalistas 301Augusto Echevarría Bardel Fusionista 21[Ref. "B.O.N.", 8-III-1893. Filiaciones en "La Epoca", 6-III-1893].

Resultado de la elección de diputado a Cortes del 27-III-1898. CANDIDATOS PARTIDOS VOTOSEnrique Ocho Cintora Conservador 471Juan Vázquez de Mella Carlistas 286[Ref. "B.O.N.", 30-III-1898. Filiaciones en "El Imparcial", 28-III-1898].

Resultado de la elección de diputado a Cortes del 19-V-1901CANDIDATOS PARTIDOS VOTOSEnrique Ochoa y Cintora Conservador 461Joaquín Llorens Carlista 259[Ref. "B.O.N.", 22-V-1901. Filiaciones en "El Imparcial", 12-V-1901].

Resultado de la elección de diputado a Cortes del 24-II-1918.CANDIDATOS PARTIDOS VOTOSJoaquín Llorens Fdez. de Córdoba Jaimista (1) 333Isidoro Pedraza y de la Pascua Indep. (2) 313José M.ª Gastón y Pujadas Liberal (3) 48[Ref. "B.O.N.", 27-II-1918. Filiaciones en "D. de N.", 11-II-1918. (1) Con apoyo maurista. (2) Fuerte oposición de la prensa provincial. (3) Formuló protestas por coacciones y compra de votos en ésta y otras tres localidades. ("D. de N.", 1-III-1918)].

Resultado de la elección de diputado a Cortes del 1-VI-1919.CANDIDATOS PARTIDOS VOTOSJoaquín Lloresn y Fdez de Córdoba Jaimista 314José M.ª Gastó y Pujadas Liberal albista 271[Ref. "B.O.N.", 4-VI-1919. Filiaciones en "La V. de G. ", 24-XII-1920].

Resultado de la elección de diputado a Cortes del 29-IV-1923.CANDIDATOS PARTIDOS VOTOS Manuel Gómez Acebo Liberal (2) 431Gabino Martínez y Lope García Alianza Foral (1) 291[Ref. "B.O.N.", 2-V-1923. (1) Jaimista. (2) Se le acusó de recibir apoyo gubernativo, y de comprar votos hasta por 25 duros ["Euzkadi", 3-V-1923)].
Estella fuerista. Este municipio fue uno de los adelantados en la reclamación de reintegración foral desencadenada en Navarra y restantes provincias eúskaras en 1918. El 20 de noviembre de este año el ayuntamiento tomó el acuerdo unánime de "significar al Gobierno de S. M. las aspiraciones de este ayuntamiento sobre reintegración foral, solicitando respetuosamente la derogación de la ley de 25 de octubre de 1839 y demás disposiciones posteriores atentatorias de nuestro régimen privativo...". La iniciativa había partido del "Centro navarro" de la ciudad.
Adhesión a la II República. Ningún republicano resultó elegido en las elecciones municipales celebradas en Estella el 12 de abril de 1931. Sin embargo, en la ciudad existía un importante núcleo nacionalista tanto del PNV como de personas simpatizantes de una recuperación nacional del país. Tales eran José Zalba y el P. Isaac Echeberria, más conocido como el P. Bernardino de Estella, autor de la primera Historia independentista de Euskadi; los hermanos Irujo y Ollo, cuyos nombres darían que hablar en Madrid; los hermanos Martín y Néstor Zubeldia Inda, escritores; Manuel de Aranzadi, conocido por ser uno de los primeros diputados nacionalistas en ir a las Cortes españolas, hijo de Estanislao Aranzadi, presidente de la Asociación Eúskara de Navarra, también estellés, y Fortunato Aguirre, alcalde muerto trágicamente en 1936. El resultado dio la mayoría a monárquicos alfonsinos y carlistas: Monárquicos 5 (1) Jaimistas 4 (1) Nacionalistas 3 (2) Independientes 1 (3) [Ref. "El P. N.", 14-IV-1931; "D. de N.", 14-IV-1931 y 19-IV-1931. (l) "D. de N." engloba a todos en el término "monárquicos". (2). "El P. N." califica a dos de ellos de "Regionalistas". (3) Según "El P. N.", regionalista]. El grupo de concejales peneuvista -Fortunato Aguirre, Jesús Ugarte y Mariano Urra Torrano- preparó un escrito de adhesión a "la República Federal porque esperamos que será una República reparadora de injusticias y reconocedora de los sacrosantos derechos de Navarra, tan mermados y escarnecidos por los Gobiernos de la fenecida monarquía". En el mismo escrito se pedía la reintegración plena del régimen foral. Tras una resistencia inicial de los concejales carlomonárquicos, el escrito fue firmado y trasladado al gobernador civil, Diputación Foral y presidente del Gobierno provisional.
El Estatuto de Estella de 14 de junio de 1931. El 14 de junio de 1931 se había programado en Pamplona la Asamblea de Ayuntamientos Vascos en la que se iba a discutir el proyecto del Estatuto Vasco de Autonomía. A1 no poderse llevar a cabo en la capital navarra se acordó celebrarla en Estella en la misma fecha. El diputado Manuel de Irujo contrató el teatro para la asamblea y la plaza de toros para el mitin, y obtuvo del Ayuntamiento los permisos necesarios para habilitar el estacionamiento de millares de vehículos que con dicho motivo iban a venir a Estella. José Antonio Aguirre describió así el aspecto que presentaba la ciudad -inicialmente silenciosa- en esa jornada: "A las nueve y cuarto, el aspecto de Lizarra (Estella) era magnífico. El Centro Vasco y otras entidades políticas y sociales, además de numerosas casas particulares, estaban engalanadas con banderas y colgaduras. Un sol radiante realzaba con sus rayos la majestad del día. Los largos paseos que circundan la ciudad aparecían abarrotados de coches empolvados y autobuses engalanados con la bandera vasca. Los trenes especiales llegados de Vitoria venían completamente llenos. La amplia calle donde está situado el Ayuntamiento era insuficiente para el tránsito de peatones y vehículos. Más de cien jóvenes se ocupaban, debidamente organizados, de la colocación de los coches, que pasaban de cuatro mil. La organización fue perfecta. Los txistularis -se reunieron más de cien- recorrían la ciudad. Las bandas de música de Azpeitia, Guecho y Estella alegraban el ambiente con sus sonidos. Y aquella juventud pletórica de vida y entusiasmo dejaba escapar sus ansias cantando nuestras viejas melodías. Los arcos de triunfo a las entradas del pueblo estaban coronados con las banderas de Navarra, de Euzkadi y de la República. Era el saludo cordial del Ayuntamiento de Estella. Las calles de la vieja ciudad semejaban un hervidero humano" (Entre la libertad y la revolución, 1930-1935, pp. 67-68). Tanto la asamblea como el mitin constituyeron un verdadero éxito. En la asamblea se aprobó el proyecto del Estatuto Vasco de Autonomía, preparado por la Sociedad de Estudios Vascos y enmendados por nocionalistas de J.E.L y carlistas y que, desde entonces, se denominará "Estatuto de Estella". Este estatuto, presentado ante las Cortes españolas en el mismo año, no recibiría su visto bueno.
Elecciones de 1931.
Resultado de las elecciones a Cortes de 28-VI-1931. CANDIDATOS PARTIDOS VOTOS José Antonino Aguirre Lecube (1) Católico fuerista 827 Rafael Aizpún Santafé Católico fuerista 801 Joaquín Beunza Redín Católico fuerista 791 Miguel Gortari Errea Católico fuerista 791 Tomás Domínguez Arévalo Católico fuerista 787 Mariano Ansó Zunzarren Rep.-socialista 369 Aquiles Cuadra de Miguel Rep.-socialista 362 Emilio Azarola Gresillón Rep.-socialista 352 Mariano Sáez Morilla Rep.-socialista 340 Tiburcio Osácar Echalecu Rep.-socialista 326[Ref. "B. O. N." del 1-VII-1931. (1) Nacionalista].
Sí al Estatuto Vasco. El día 19-VI-1932 este Ayuntamiento votó a favor del Estatuto Vasco Navarro, por medio de su representante D. Segundo Múgica López-Eguileta. Tras la abortada sublevación de Sanjurjo el 9-10 de agosto de 1932, el Casino Dinástico de Estella fue clausurado por considerársele como uno de los focos antirrepublicanos de Navarra.
Elecciones de 1933.
Los resultados de la confrontación del 19 de noviembre de 1933 son: CANDIDATOS PARTIDOS VOTOSE. Bilbao Derechas 1.956Aizpún Derechas 1.906Mtnez. de Morentín Derechas 1.884Domínguez Arévalo Derechas 1.868Arellano Derechas 1.761Irujo P.N.V 679J.A. Aguirre P.N.V 495Echaide P.N.V 448Esparza P.N.V 437Izco P.N.V 372J. Alvarez P.S.O.E. 171Zabalza P.S.O.E. 167Osácar P.S.O.E. 151Goñi P.S.O.E. 142Angulo P.S.O.E. 136Romero Part. Rep. Rad. 88Oliver Part. Rep. Rad. 70Cristobalena Part. Rep. Rad. 46Mtnez. de Ubago Part. Rep. Rad. 44Yanguas Part. Rep. Rad. 41Luri Part. Rep. Rad. 29Gafo Derechas27Ibañez Rep. Rad. Soc. 21García Derechas 3Zozaya P.C.E. 3Arancena P.C.E. 3Mendiola P.C.E. 3Sáez P.C.E. 3Urabayen P.C.E. 3Ref. "B. O. N." del 22-XI-33.
Comisión de alcaldes navarros. El 12 de agosto de 1934, la comisión de alcaldes navarros intentó reunirse en Estella, pero ocupado el Ayuntamiento por la Guardia Civil e impedida dicha reunión, los alcaldes navarros se dirigieron a Urbasa desde donde dirigieron escritos de protesta a los gobernantes. En dicha reunión se pretendía elegir una comisión gestora popular, ya que la comisión gestora nombrada por el Gobierno no velaba por los intereses del País Vasco. [Ref. Aguirre, J. A.: Entre la libertad y la revolución, 1930-1935, Bilbao, 1935, p. 486].
Elecciones de 1936.
Elecciones del 16 de febrero de 1936:
( 1.ª y única vuelta): CANDIDATOS PARTIDOS VOTOSDomínguez Arévalo Derechas 1.731Mtnez de Morentín Derechas 1.627Arellano Derechas 1.625Elizalde Derechas 1.566García Derechas 1.509Irujo P.N.V. 609Basterra Frente popular 389Salinas Frente popular 322Bengaray Frente popular 319Monzón Frente popular 270Cuadra Frente popular 336Aizpún Derechas 24Ref. "B. O. N." del 17-2-1936, filiaciones en el "D. de N." y "El P. N.".
El alzamiento de 1936. Al estallar el alzamiento de julio de 1936, Estella fue desde un principio dominada por el bando nacional. Inmediatamente se formó una columna formada por tres compañías del Batallón de Montaña Arapiles y fuerzas voluntarias que partió a la ocupación de Guipúzcoa por Alsasua a las órdenes del teniente coronel Cayuela. El alcalde nacionalista Fortunato Aguirre, encarcelado desde el primer día del alzamiento, fue asesinado el 29 de setiembre y hallado por un pastor, al pie de la pared del cementerio con dos tiros en la nuca. Aguirre había denunciado repetidas veces el complot antirrepublicano que se tramaba tras los muros del cercano monasterio de Iratxe. La persecución a todo lo que en aquellos tiempos era considerado "separatista" sólo puede medirse y calibrarse a tenor del bando aparecido el 25 de setiembre, bando reproducido por J. de Ordoiz en la rev. "Garaia" (n.° 3, p. 45):

BANDO
D. Ricardo Sanz Iturria, Comandante militar de este Plaza.
HAGO SABER:
Salvo algunas honrosísimas excepciones en que elementos nacionalistas de Navarra se han alistado voluntariamente, en general el partido nacionalista ha observado indiferencia ante los gravísimos momentos por que atraviesa España; y son demasiado graves estos momentos para guardar cierta clase de posturas. Estella estaba minada por el separatismo, fomentado e importado por ciertos hijos de la misma que todos conocen, por lo que no hace falta mencionarlos. Por ellos se ha vertido en Guipúzcoa y en otras partes mucha sangre española, de la cual no poca es estellesa. Por todo lo cual hace saber lo siguiente:
En el plazo de cuarenta y ocho horas, a partir de la publicación de este bando, todos los elementos nacionalistas entregarán en la Comandancia Militar todos los objetos o prendas (incluso de vestir) de carácter separatista, los libros, periódicos, mapas y retratos, de aquel que se llamó Sabino Arana, así como bustos o figuras de éste y otros cabecillas separatistas.
Asimismo, se entregarán por quien los posea los libros y objetos de toda índole de la finada escuela vasca; la documentación, objetos, insignias y fondos de les sociedades nacionalistas y, en una palabra, todo lo perteneciente a esas sociedades o con ellas relacionadas.
En ciertas regiones de las provincias vascongadas y en nuestra querida Navarra se usan el chistu y los correspondientes instrumentos para sus bailes. En les Vascongadas muy bien que sigan con sus patriarcales costumbres; en Estella eso es planta exótica desconocida e importada por los que todos sabemos. Se acabó el "gora Euzkadi", estamos en tiempos de VIVA ESPAÑA, por consiguiente, quien los posea entregará todos esos instrumentos en el mismo plazo.
Asimismo, se prohíbe la palabra "Agur", importada por los separatistas en lugar del "Adiós", genuinamente español.
Con dicho y para quien quiera entender quede de sobra explicado el motivo de la publicación de este Bando y lo que con ello se persigue.
Pasadas las cuarenta y ocho horas de plazo y si esta autoridad sospechara que las cosas que se pide se entregue, no han sido entregadas por alguna persona o entidad, se harán registros domiciliarios, aplicando a los contraventores la pena que haya lugar.
¡VIVA NAVARRA! ¡VIVA ESPAÑA!
Estella, 25 de setiembre de 1936.
El comandante militar: R. SANZ.

Como detalle que pudiera parecer anecdótico, pero que no lo es, consignaremos que el VII Congreso de Estudios Vascos que había de celebrarse el 13 de setiembre de 1936 tenía como sede Estella. Pospuesto por la guerra, se celebró en el exilio de San Juan de Luz en 1948.
Homenaje al Padre Olazarán en 1971. Aun cuando este homenaje debiera de insertarse en la sección cultural de esta monografía, cabe destacar el impacto que tal acto tuviera en el periodo de la dictadura franquista, a escasos cinco meses del juicio de Burgos. El 23 de mayo de 1971, respondiendo al llamamiento de la Asociación de Txistularis del País Vasco y del excelentísimo Ayuntamiento de Estella, 300 txistularis y alrededor de 600 danzantes, cantantes y joteros rindieron homenaje en la plaza de los Fueros, primero, y en el frontón de la ciudad, después, al inventor del primer método de txistu, el estellés Olazarán de Estella. A este homenaje acudieron varios miles de personas, destacándose entre ellas diversas personalidades del mundo de la cultura y de la clandestinidad. Fue este un acto masivo de presencia en Navarra y una manifestación de la vitalidad -aunque subterránea por las circunstancias- del movimiento cultural nacionalista.
Montejurra 76. En las laderas del cercano Montejurra tiene lugar el 9 de mayo de 1976 uno de los tres grandes espasmos -los otros son el 3 de marzo en Vitoria y la Semana Pro-Amnistía- de readaptación del franquismo a una nueva época. Las dos fracciones rivales del carlismo -carlismo autogestionario de Carlos Hugo y el tradicionalismo agrupado alrededor de D. Sixto- convocan su manifestación- viacrucis a la cima del histórico monte. Con el auxilio de diversos elementos de la extrema derecha -guerrilleros de Cristo Rey, neofascistas italianos, sudamericanos, etc.-, Sixto ocupa la cumbre mientras otros seguidores atacan a los hugocarlistas en Iratxe. En los enfrentamientos caen muertos Aniano Jiménez Santos y Ricardo García Pellejero, este último de Estella, ambos a manos de misteriosos individuos seguidores de D. Sixto. Las investigaciones judiciales efectuadas de este luctuoso acontecimiento, acaecido siendo gobernador civil de Navarra Ruiz de Gordoa y ministro del interior Fraga Iribarne, tropezaron pese a las protestas de las organizaciones políticas y la amenaza de dimisión del alcalde de Estella, con un muro infranqueable. El 10 de setiembre del mismo año la corporación municipal estellesa dimitía en señal de protesta, aunque, posteriormente, algunos concejales volvían a ocupar sus cargos.
Las primeras elecciones del postfranquismo.
El 15-VI-1977 vota Estella por primera vez desde 1936: 1.º UCD 1.588 8.º APN 199 2.º PSOE 1.273 9.º PSP 147 3.º UNAI 1.157 10.º PCE 112 4.º UAN 670 11.ºAET 71 5.º AM396 12.º FUT 48 6.º AM 396 13.º FDI 24 7.º FNI 206 El referéndum constitucional del 6 de dic. de 1978 dio el siguiente resultado sobre un censo de 8.513 electores: Votos: 5.347 Abst.: 3.166 (37,19 %) Sí: 4.030 (47,33 %) No: 940 (11,04 %) Blanco 335 Abst. y No: 48,23 %Resultado de las elecciones generales del I-III-1979.
(Censo electoral: 8.532). 1.º UCD 1.771 8.º UNAI 109 2.º PSOE 1.046 9.º EMK 81 3.º EKA 862 10.º LKI 18 4.º NV 697 11.º IR 10 5.º UPN 601 12.º LC 8 6.º HB 575 13.º PP 2 7.º PCE 120
Abstenciones: 30,9 %

[Ref. "D. de Nav." del 3-III-1979].

Elecciones municipales del 3 de abril de 1979.
Para cubrir las 17 concejalías de este ayuntamiento se presentaron 6 candidaturas: PCE, EKA, PSOE, Candidatura de Unidad Popular, Agrupación Independiente y UNAI agrupando esta última a la ORT, la anterior a la UCD y UPN y estando apoyada la cuarta por las fuerzas de izquierda y nacionalistas. Los votos y concejales elegidos, sobre un censo de 8.532, fueron: A. Independiente con 2.419 votos: Félix Armañanzas Echarri, Juan Andrés Platero Alda, Julián Javier Romero Vergarechea, Francisco Torres Pérez, Valentín Echarren García, Rafael Polo Ruiz y Ricardo Galdeano Sánchez; C. Unidad Popular con 2.316: Moisés Andueza Barrenechea, José Ignacio Arbeloa Suberbiola, Luis Gabilondo Pujol, Angel Francisco Goñi Gironés, José Cruz Echeverría Eguía, Félix Gómez de Segura López de Dicastillo y José Ignacio López Oscoz; EKA con 632: Andrés Vidaurre Ojer, José Javier Hermoso de Mendoza Barbarin; PSOE con 589: Andrés de Miguel Torrano. Alcalde: Moisés Andueza Barrenechea de C. de Unidad Popular, quien obtuvo diez votos, frente a los siete del candidato de la A. E. Independiente.