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ALGORTA

Barrio del municipio de Getxo, patido judicial de Bilbao, Bizkaia. Está situado en la zona baja de Getxo, a la entrada de la ría de Bilbao, y en su margen oriental entre ésta y el río Gobelas que lo limita por el E. Posee un puerto llamado «Puerto Viejo», activo auxiliar al comercio de la ría, y varias playas de arena fina en Arrigunaga y Ereaga. Limita al N. con la punta Galea y Santa María de Getxo, al O. con la ría mencionada, al E. con el río Gobelas y tierras de Berango y Lejona y al S. con Neguri y Las Arenas. Altitud, 51 m. El barrio de Algorta comprendía a principios del s. XIX. 146 casas, distantes entre si y dispersas. A comienzos de nuestro siglo la población es de 2.519 h. agrupados en 381 casas, casi el triple de edificaciones que en el siglo precedente. Hoy en día Algorta experimenta un crecimiento espectacular debido sobre todo a su posición, vecina a la capital de Bizkaia, y a la continua afluencia de turistas y veraneantes que han hecho de Algorta una zona residencial elegante. La población en 1960 es de 9.164 h. con 2.342 edificaciones, muchas de ellas chalets y villas.

Idoia ESTORNÉS ZUBIZARRETA
Distancia a Bilbao: 15,5 km. Carretera de la costa de Plencia a Bilbao. Estación de ferrocarril y servicio regular de autobuses.

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Ver MARCO CELORRlO «ALGORTEÑO», Andrés; URQUIOLA AGUIRRE, Eduardo (pintor); CORRAL, Mariano de (pintor).

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Celebra fiestas el 31 de julio y el 11 de agosto.

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Algorta figura desde los comienzos de su historia como barrio de la Ante-iglesia de Guecho, un simple anexo dotado de puerto. La población estaba constituida principalmente por hombres de mar y labradores. En 1627 la Ante-iglesia de Guecho construía uno de los muelles del puerto de Algorta para refugio de naves y pescadores; el Señorío dio en este año ochenta ducados para ayuda de gastos. El puerto viejo de Algorta ha sido en todas las épocas un importante auxiliar del gran puerto de Bilbao. De él nos dice Delmás en su obra «Guía del Señorío de Vizcaya», 1864: «Este pueblecito, así como sus compañeros Portugalete y Santurce, no se dedica a la pesca; pero sus hijos se ocupan, como los de aquéllos, en un ejercicio penoso pero importante, el de dotar de prácticos a los buques que navegan con rumbo a Bilbao, de auxiliar a los que se ven comprometidos en el Abra, y de la navegación de largo. El primero de estos servicios consiste en salir a la mar embarcados en una lancha a más de treinta millas del litoral frecuentemente, a dar caza a los buques que traen rumbo a Bilbao: en cada uno de éstos se embarca un práctico, y así que se acerca el buque a la altura de la Galea, empuña aquél el timón, lo dirige, lo encamina salvando los escollos que presenta la barra y lo hace fondear dentro del río en el local que cree más a propósito para su estancia, según su cargamento y calado». Durante los s. XVII y XVIII fueron construidos tres castillos por la Diputación General y el Consulado de Bilbao a fin de mantener a raya a los corsarios ingleses. Estos tres baluartes fueron reparados y artillados durante la invasión napoleónica. El castillo llamado «El Príncipe» fue edificado en el muelle, el año 1742, con troneras para cañones de a 18. Otro semejante se alzó en la punta de Galea, antigua atalaya de pescadores de ballena y hoy en día emplazamiento del faro de la ría. La batería de San Ignacio abarcaba desde su situación toda la extensión del Abra.

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Parroquia dedicada a San Nicolás de Bari, obispado de Bilbao. En el año 1795 la ermita de este santo fue erigida en parroquia desmembrándose de la de Guecho a la que anteriormente pertenecía. La iglesia construida de nueva planta fue inaugurada el 2 de julio de 1863 sobre un alto. Tiene además una iglesia dedicada a San Ignacio, un convento de Trinitarios y otro de Adoratrices. Para ampliar la información v. también GETXO.

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Patrimonio religioso

Son varios los templos religiosos que existen en Algorta, fruto, no cabe duda, de la necesidad de dar cabida al numero importante de habitantes que en el último siglo y medio ha ido ocupando su territorio. La iglesia de San Nicolás de Bari data de medidos del siglo XIX y es de claro estilo neoclásico y su construcción es fruto de la creciente demanda de culto tras la llegada al municipio de un número importante de habitantes. Se trata de un templo basilical de tres naves, todas ellas de diferente altura y anchura, siendo la central la más alta, mientras que las laterales varían, la de la epístola es la más pequeña de todas y conserva su trazado original, mientras que la del evangelio es de mayores dimensiones fruto de una reforma de 1925, en la que perdió sus capillas laterales, las cales se conservan en su opuesta, ganando espacio con la desaparición del pórtico de aquel lado. Está dividida en cinco tramos, con cabecera circular al interior y poligonal en su desarrollo externo, tiene sacristía y campanario y se trabaja en mampuesto y sillería en sus zonas más relevantes. Se cubre en cañón y lunetos sobre fajones y formeros de medio punto apoyados en pilastras toscanas cruciformes y alterna luces de diferentes tipos, siendo sus dos accesos adintelados, a los pies y en la epístola, cubiertos con un pórtico corrido en estos dos lienzos, algo posterior al origen de la iglesia. Además del pórtico al exterior habría que destacar los estribos típicos que jalonan su perímetro y el campanario, de dos cuerpos marcados por línea de imposta que alternan óculos y arcos rebajados para las campanas, decorado en sus extremos con varios pináculos y reloj. Se adosa al templo el antiguo ayuntamiento, como se verá más adelante.

La iglesia de los Trinitarios, junto al convento del mismo nombre es edificio erigido tras la desaparición del original, obra de José María Basterra fechada en 1888. El actual es un templo de 1929 totalmente historicista que destaca por su aire neorrománico pero que contiene otros lenguajes menores, todos ellos deudores de arquitecturas pasadas. Se presenta en planta como una cruz griega articulada internamente mediante arcos de medio punto sobre los que se desarrolla una cúpula octogonal sobre pechinas iluminada con linterna. Esta cúpula se exterioriza de forma cuadrangular, almenada, con cierto aspecto militar al que se van añadiendo elementos que cobijan los tramos de la cubierta siendo el resultado una ecléctica cubrición con aire musulmán en ciertos momentos. En su mayoría el templo es de sillarejo, aunque tiene tramos de sillar y de ladrillo, este último meramente decorativo, aspecto poco desarrollado en todo el templo y típicamente románico en su mayoría, como se puede ver en algunas ménsulas del exterior o la portada. Ésta sigue de nuevo el esquema medievalista con arquivoltas de medio punto con decoración geométrica sobre capiteles historiados. Sobre ella tres pequeños rosetones. La torre campanario es lo más destacable del exterior, de tres cuerpos y con vanos de dos tipos, aspilleras en su desarrollo en altura y de medio punto geminados en su último tramo para campanas. A destacar el pequeño pórtico a modo de claustro lateral, que le da aún mayor porte medieval y las pinturas que decoran la cúpula y las bóvedas, frescos representando a los evangelistas y pasajes bíblicos.

Es reseñable dentro del arte religioso la parroquia del Redentor, construida en 1973 y con unas características peculiares, ya que se trata de un templo de una nave central en abanico, trabajado en ladrillo al exterior, cubierto a dos aguas con cornisa en curva, un gran pórtico corrido en dos de sus lados y diez magníficas vidrieras sobre sus accesos principales, en número de seis. Es obra de los arquitectos Javier Arístegui y Pedro Izpizua. Dentro de la arquitectura religiosa debe citarse también lo que fue la ermita de San Nicolás, en su origen típico templo eremítico marinero enmarcado en el puerto viejo cuya primera mención documental sería de 1634. A lo largo del tiempo sufrió varias reformas, las más significativas en la segunda mitad del siglo XIX y a mediados del XX, quedando en la actualidad como casa civil habiendo perdido todo su carácter religioso y aspecto original.

Patrimonio civil

El castillo del Príncipe o fuerte de la Galea fue construido a mediados del siglo XVIII para la protección de la desembocadura al mar del río Nervión y es importante como uno de los pocos vestigios que quedan en Bizkaia dentro de este tipo de construcciones militares. En esta época era muy habitual este tipo de obras y en Getxo existieron varios hoy desaparecidos, siendo éste el más destacado sobreviviendo hasta nuestros días. Posee un muro perimetral de defensa, poligonal, alternando sillarejo y sillería de arenisca, con troneras y foso en derredor. Una sola entrada en arco escarzano se abocina perforando el ancho muro mediante bóveda, lo que da paso a un amplio espacio en el que aún quedan ruinas de construcciones interiores, dominado por una torre central, cilíndrica y de pequeña planta, con una escalera de caracol interior iluminada con varios vanos de medio punto. Esta torre es posterior al resto, de finales del XVIII y sirvió durante mucho tiempo de faro debido a su excelente ubicación.

Cercano al fuerte se encuentra el molino de Aixerrota, de viento y uno de los pocos ejemplares conservados en la comarca. Es un poco anterior al fuerte, data de 1727, de una época en que se construyeron varios ejemplos en el territorio vizcaíno y de los que quedan restos de planta del denominado de Arnabar, también en Getxo. Tuvo muy poco uso ya que a finales del siglo XIX era únicamente vivienda, función que mantuvo durante largo tiempo hasta su abandono. De planta circular, mampostería y cubierta en chapitel giratorio, en origen, todas sus luces son adinteladas y enmarcadas en sillería y estructuralmente se trata de un edificio esbelto tipo torre troncocónica que no conserva nada de su maquinaria, de eje horizontal. Una restauración de mediados del siglo XX ha dado un nuevo aire con aspas remozadas y cubierta diferente a la original.

El edificio del antiguo ayuntamiento está adosado a la iglesia de San Nicolás y se construyó unos años después, en 1871. Se trata de una fábrica neoclásica tardía al igual que la basílica y que seguiría los parámetros de este tipo de construcciones administrativas, con una planta baja desarrollada en arcadas de medio punto, trabajadas en sillar y que alberga un gran espacio diáfano pensado como mercado, actualmente frontón, y un segundo piso, más noble para las dependencias municipales. La segunda altura está jalonada por vanos en dintel entre los que destacan los tres de la calle central, accesos éstos a una balconada corrida y coronados con frontón albergando escudo. Esta calle está moldurada y cada uno de los vanos se enmarcan dentro de motivos típicamente clasicistas. De planta rectangular y muy estrecho pronto se quedó pequeño, ya que su espacio útil es escaso, incluyendo en su parte derecha las dependencias ideadas como juzgado.

Ignacio Smith es el artífice de la casa de salvamento de náufragos, construida en 1920 en el muelle de Arriluce como sede de la cofradía de pescadores y asistencia marítima. Es un edificio adaptado al terreno para salvar el desnivel del muelle que alterna la estética neovasca del caserío residencial con algunos elementos típicos de la arquitectura marinera. En general posee dos cuerpos, uno rectangular simulando una casa tradicional y adosada a ésta una torre de dos cuerpos que sigue el esquema del resto de la fábrica con faro en uno de sus esquinales. Ladrillo, mampostería, encalado y entramado ficticio de madera son sus rasgos básicos.

El balneario de Igeretxe es otro edificio de carácter público a reseñar, el cual fue realizado con hormigón armado, siendo una de las primeras grandes obras en las que se utilizó este material en la península. Fue Antonio Araluce el creador en 1912 y es de planta rectangular con su parte central más ancha y alta que las laterales y una gran terraza sobre la playa de Ereaga, Algorta, con numerosos miradores. Antes de éste ya existió otro balneario desde mediados del siglo XIX y numerosa documentación certifica la popularidad que fueron tomando los denominados "baños de mar y de sol" en la playa de Ereaga.

El matadero municipal es una de las obras públicas de fines del siglo XIX que aún perduran. Construido en 1880 fue un edificio de cierto prestigio en su género y consta de un cuerpo central cubierto a dos aguas, al que se adosan una serie de dependencias de menor altura, todas ellas siguiendo un patrón estilístico en el que destacan los vanos en su mayoría en arco rebajado y el trabajo en ladrillo alternado con sillarejo y encalado.

El puerto viejo de Algorta es en si mismo un elemento patrimonial destacado, toda una barriada de casas marineras adosada a la ladera de la que parte el antiguo puerto, de principios del siglo XVI, y desde el que se fue construyendo el barrio que hoy conocemos. En general son casas estrechas de poco espacio, construidas en pendiente. Algunas de ellas tienen un patín exterior permitiendo su acceso a la parte alta, lugar de vivienda, otras en cambio, se organizan en pisos, pero no de mucha altura, en un desarrollo normalmente profundo en el que interiormente se distribuyen las pequeñas estancias. Todas comparten el revoco pintado de blanco de sus fachadas y la teja roja de sus tejados, normalmente de doble vertiente. Además, destacar los numerosos ejemplos de vivienda culta que hay diseminados entre sus calles, que forman parte del ingente patrimonio del que cuenta el municipio de Getxo (véase).

Manu CASTAÑO GARCÍA (2006)