Udalak

Bilbao. Historia

Artículo principal Bilbao.

Ver además:

  1. Bilbao 1900-1931
  2. Bilbao. II República y Guerra Civil (1931-1937)
  3. Bilbao. 1939-1975

Bilbao, capital de Bizkaia, se localiza en el valle bajo del Nervión-Ibaizabal. Ocupa el meandro, de 2 kms. de diámetro, que describe dicho curso fluvial en el punto aproximado en que se convierte en ría. La ciudad se encuentra a tan sólo 19 mts. sobre el nivel del mar y la circundan dos cadenas montañosas, cuya altitud media no supera los 400 mts.: en la margen derecha de la ría, Fuerte Banderas, Berriz, Monte Abril, Artxanda y alto de Kurubiolanda, límite con Etxebarri, Galdakao y Zamudio, y en la contraria, Castrexana, Monte Cobetas, Arraiz y Pagasarri. Dicho emplazamiento en el fondo del valle y una topografía montañosa han condicionado el crecimiento, que ha debido dirigirse hacia el mar siguiendo ambas riberas de la ría. Aún así, las limitaciones de suelo de nuevo están presentes en torno a esta arteria que conforman la ría y el puerto. Los condicionamientos físicos y el fuerte desarrollo demográfico, económico y urbano experimentado a impulsos del proceso de industrialización de 1876 a 1975 han terminado por configurar un paisaje urbano en el que se yuxtaponen planos de diferente estructura que se han ido sumando en la historia: el Bilbao de las Siete Calles, el primer Ensanche de Abando, el segundo Ensanche de Indautxu y los barrios periféricos.

Bilbao, dada su condición de puerto protegido y cruce de caminos, orientó su desarrollo hacia las actividades comerciales y mercantiles, a las que estuvo también ligada la construcción naval. La modernización económica que se inició en el segundo tercio del siglo XIX se vió favorecida por la existencia en el entorno bilbaíno de ricos y abundantes yacimientos de mineral de hierro, que constituyeron la base del despegue industrial que se prolongó hasta inicios del siglo XX. Para estas fechas la ciudad portuaria e industrial se consolida como centro de la aglomeración urbana que se extiende hasta El Abra, con unas funciones financieras y de servicios. Durante la fase de expansión industrial y urbana del tercer cuarto del siglo XX el área metropolitana de Bilbao alcanza una centralidad que rebasa el propio ámbito vasco y desarrolla unas funciones de carácter peninsular. La posterior crisis, de especial gravedad para las viejas regiones industrializadas, condujo a la reestructuración económica y a la regeneración urbana de esta metrópoli. En el Bilbao posindustrial el sector terciario cobra peso económico, símbolo del mismo, el museo Guggenheim (1997).

Ante la carencia de fuentes para este período, resultan significativas las aportaciones de la arqueología, que han sacado a la luz A. Zubizarreta, I. Martín, J. Gorrochategui y M. J. Yarritu, entre otros.

Por su parte, I. García Camino (1996) ha presentado las últimas propuestas interpretativas sobre los orígenes de Bilbao y su evolución hasta la fundación como villa. Parte de dos premisas: la existencia de un territorio organizado en torno al bajo Nervión-Ibaizabal con anterioridad al nacimiento de Bilbao (XII-XIII) y la falta de continuidad entre el Bilbao medieval y el mundo que le precede.

Los vestigios prehistóricos más antiguos se localizan en las montañas de Artxanda y Pagasarri. En Artxanda, entre los montes Ganguren y Abril, se conocen cinco dólmenes. Dos de ellos, muy próximos, han sido excavados y estudiados, Hirumugarrieta 1 y 2, que formarían parte de una misma necrópolis, pero habrían sido levantados en épocas distintas. En las cercanías, ha aparecido material lítico en diversos puntos, testimonio de que el lugar era frecuentado o de la existencia de talleres y poblados (García Camino 1996, 76-77).

En la margen contraria de la ría, en el monte Pagasarri, sólo se conocen algunos restos líticos. Tras las investigaciones realizadas, se puede formular la hipótesis de que el origen del megalitismo habría que situarlo a finales del neolítico y que la ocupación de estos espacios de montaña se relaciona con una fase de crecimiento demográfico y expansión productiva que conllevaría la ocupación de las zonas montañosas y, posteriormente, la construcción de tumbas.

En una etapa posterior, que no se conecta con la anterior, el referente es el castro de Malmasín, cerro de 360 mts. de altura que se sitúa en la confluencia de los ríos Nervión e Ibaizabal y que formaría parte del sistema montañoso Pagasarri-Ganekogorta. Un castro, ocupado en la Edad del Hierro, en el que se observan diversos lienzos defensivos y fosos concéntricos, en el que se ha hallado, en superficie, un molino de mano y que además guardaría relación con una necrópolis de incineración (García Camino 1996, 78). Estos elementos reflejan una población que conoce la agricultura, pero cuya principal actividad sería la ganadería, dado el espacio montañoso del entorno. Las investigaciones de M. Unzueta sugieren la posibilidad de otro poblado en Zaratamo que controlaría un nuevo sistema montañoso, de manera que el río serviría de límite entre éste y el anterior.

Los testimonios de época romana son escasos en el espacio bilbaíno: un sestercio de Adriano (125-128 d.C.), hallado en la calle Ribera de la capital vizcaína y correspondiente a la fase de esplendor de los yacimientos costeros romanos, y las estelas de Abrisketa, Finaga, Zaratamo y Galdakao, de forma rectangular, con inscripción de carácter latino en el registro inferior y asociadas a necrópolis. De éstas, sólo se ha investigado la de Finaga, que articula en se torno a un edificio de reducidas dimensiones y donde hay presencia de enterramientos que fueron realizados en ataúdes de madera (siglos IV-V). Ahora bien, los asentamientos relacionados con estas necrópolis no se corresponden con establecimientos romanos de carácter militar, tampoco con grandes explotaciones agropecuarias, ni con castros o recintos fortificados.

Puertos romanos

Puertos y vías romanos

Asimismo, junto a los enterramientos de Finaga, se han hallado dos sepulturas (siglo VI-VII) que se acompañan de ajuar, diferenciándose de las romanas porque responden a rituales funerarios diferentes. Las investigaciones concluyen que estos ajuares se hallan vinculados más a modelos norpirenaicos que a visigodos, datos que apuntan al contacto existente entre las sociedades de ambos lados del Pirineo. Por otra parte, los hallazgos reflejan la existencia en este tramo del Nervión de una sociedad bien estructurada y organizada, con jerarquías definidas, y en absoluto arcaizante dentro del contexto europeo.

A partir del siglo X comienza la formación del territorio de la cuenca media y baja del Nervión-Ibaizabal (Finaga, Abrisqueta, Arrigorriaga, Barakaldo, Santurtzi). Para el siglo XII la población del entorno de Bilbao se encuentra ya organizada en base a la existencia de monasterios, uno de ellos es el de Begoña, y estructurada según modelos feudales.

En adelante, siglos XII-XIII, el desarrollo agropecuario, la revitalización de los circuitos comerciales del Cantábrico y el surgimiento de grupos artesanos y comerciales favorecen el asentamiento de la puebla de Bilbao. De manera que, antes de la carta de aforamiento de 1300, existe ya una población en el meandro de la margen derecha de la ría, donde ésta deja de ser navegable y arrancan los caminos hacia la meseta castellana (García Camino 2003, 162). De ello es testimonio la iglesia de Santiago (XII-XIII), supeditada a la de Begoña.

Carta Puebla

Carta Puebla de 1310

En 1300 Don Diego López de Haro funda una villa donde se emplaza el puerto de Bilbao y otorga a sus habitantes el Fuero de Logroño. J. Enriquez y E. Sesmero (2000) han sugerido un aforamiento anterior, otorgado por el mismo, en el segundo cuarto del siglo XIII, que no debió ser muy efectivo. En 1310 la sobrina de aquel, Doña María, refunda la villa y amplía las cláusulas que contribuyen al fortalecimiento comercial y mercantil de Bilbao. En adelante, se inicia un proceso de enfrentamientos de las anteiglesias del entorno contra los límites jurisdiccionales concedidos a la villa, que culminará con la sentencia promulgada en 1500, por la cual se reduce el ámbito jurídico de Bilbao prácticamente al perímetro de su muralla.

La arqueología ha ratificado la existencia de un único proyecto urbanístico diseñado a comienzos del siglo XIV, el Bilbao de las Siete calles (García Camino 2003, 164). Dicho proyecto se adecúa a tres elementos preexistentes: el meandro, la iglesia de Santiago y los viales que comunican el puerto con el entorno. La construcción de la muralla y del alcázar -actual iglesia de San Antón- fue ordenada por Alfonso XI en torno a 1334. Fuera de la muralla se sitúan el arrabal de San Nicolás -barrio de pescadores-, el de Allende la Puente (Bilbao la Vieja) y el de Ibeni (Atxuri). Ante el crecimiento de la villa, las ordenanzas municipales de 1483 permiten la expansión extramuros. Surgirán nuevas edificaciones tomando como eje las actuales calles Bidebarrieta, La Cruz, Ascao y La Esperanza.

Grabado de 1441

Grabado de 1441

Desde su fundación, Bilbao pasa a controlar la ría y los caminos vizcaínos, por ser paso obligado entre Castilla y los puertos de salida a Europa. De ahí el inicio del desarrollo comercial bilbaíno en detrimento de Bermeo. El comercio marítimo internacional (Europa occidental, península y Mediterráneo), el mercado interior y la construcción naval constituirán las bases de la economía bilbaína.

El paso del concejo abierto de vecinos al cerrado se produce en la Baja Edad Media. Según atestigua J. I. Salazar, lo más probable es la desaparición gradual del concejo abierto y su sustitución desde mediados del siglo XIV por un regimiento municipal ampliado a una serie de vecinos (Salazar 2003, 189). En el siglo XV dicho regimiento es ya un órgano consolidado y dispone de una estructura y un funcionamiento regulados. Su composición varía, la duración de los cargos es de un año y durante buena parte del siglo XV es amplia la presencia del corregidor en las sesiones municipales. Miembros de los linajes históricos y mercaderes se reparten el gobierno de la villa durante estos siglos, reparto que favorece a los primeros hasta 1435 (García de Cortazar 1990, 32), después, los segundos van haciéndose más presentes. Ambos se distribuyen en dos bandos, oñacinos y gamboinos, que entrarán en pugna por la gestión de la villa, así como por el control de los recursos.

El despegue comercial de Bilbao se produce en el siglo XV, su expansión en el XVI. Participa en circuitos internacionales y es el primer puerto, en comercio global, del Cantábrico (Bilbao 2003, 249). Se caracteriza por el comercio de intermediación, por un lado, con la Europa atlántica y la América colonial, por el otro, con el propio mercado interior vasco y los exteriores más próximos (submeseta norte y alto Ebro). Opera con productos propios y ajenos en estos mercados: entre los primeros, hierros de una siderurgia primaria y manufacturas de la industria metalúrgica, así como, pesca de bajura y altura; entre los segundos, las lanas castellanas, y en cuanto a las importaciones, tejidos de lana, seda y terciopelo, cereales y vinos.

Muelles de la Ribera

Muelles de la Ribera

Este desarrollo comercial se acompaña de una organización institucional, se funda en 1511 del Consulado de Bilbao. Juzgado y casa de contratación, con capacidad de establecer ordenanzas privativas, dicho Consulado estuvo emplazado en un edificio anexo a la iglesia de San Antón. Fueron habituales en la plaza comercial bilbaína los comerciantes extranjeros. Tras la crisis de principios del siglo XVII, el comercio de Bilbao se moderniza (Zabala 2003, 440) y alcanza de nuevo su pujanza en el siglo XVIII. La construcción naval discurre por similares derroteros de apogeo en el siglo XVI. En 1615, a petición del Señorío de Bizkaia, se establece el Real astillero de Zorroza, donde se construyen naves para fines militares y, a lo largo del XVIII, sobre todo los paquebotes-correos para Indias. Siglo este último en el que aumenta la actividad en los astilleros bilbaínos. Debido a la falta de espacio en la villa, éstos se disponen en las riberas de Abando y Deusto.

Bilbao

Vista general. Grabado de 1737

Ante el crecimiento de Bilbao, en el siglo XVII se van ocupando los terrenos que se abren hacia el Arenal, se cierra con muelles el "brazo de mar" de este extremo y se rellena su marisma. Pero, para finales del siglo XVIII Bilbao es una "ciudad ahogada" (Santana 1990, 259). Con 12.000 habitantes, soporta elevadas densidades demográficas, saturación que es patente y manifiesta en el casco viejo. La escasez de viviendas es preocupante, como también la falta de almacenes y depósitos fiables y seguros, dadas las inundaciones que sufre la villa. El intento de ordenación urbana llega con el Plan de Nicolás Loredo (1792), cuyo objetivo no es ampliar el espacio urbano, sino aprovecharlo racionalmente. Resultado del mismo es la edificación en la calle Viuda de Epalza, residencia del comercio bilbaíno (Palacio de La Torre). En estas fechas el Arenal se consolida como centro de la ciudad, donde se construye la iglesia barroca de San Nicolás. Asimismo, para satisfacer las necesidades públicas de la villa, se lleva a cabo la mejora del abastecimiento de agua y la construcción de la panadería del Pontón. De iniciativa privada es el Teatro de Comedias de la calle Ronda, proyecto de Alejo de Miranda y Agustín Humaran (1799-1806), precursor del teatro moderno.

Hasta el segundo tercio del siglo XVII se produce poca obra artística en Bilbao, sin embargo, en adelante se reactiva el mercado artístico (Barrio 1990, 127), al resultar favorable la coyuntura económica. Al clasicismo le sucede el barroco, siendo de destacar los palacios dieciochescos, en concreto el de "La Bolsa" y el de Allendesalazar.

A inicios del siglo XIX el tradicional sistema económico presenta síntomas de declive, con la crisis de sus dos pilares básicos: el comercio y la industria siderúrgica, que se desarrolla en unas ya anticuadas ferrerías. Por su parte, la construcción naval, de larga tradición en el puerto bilbaíno, atraviesa numerosas vicisitudes. En 1818 es autorizada la matrícula de barcos adquiridos en el extranjero, previo permiso real, medida que es ratificada en el Código de Comercio de 1829. Una vez decretada la prohibición de introducir buques extranjeros en 1837 y, poco después, establecido el derecho diferencial de bandera (1841), será visible el resurgir de los astilleros del entorno bilbaíno (Arana, Uresandi, Cortabitarte, etc.). Sin embargo, bajo estos signos de dinamismo, subyace una industria ya obsoleta, al emplear técnicas tradicionales, propias de la carpintería de ribera.

Bolueta en 1883

Bolueta en 1883

No obstante, durante este período de inestabilidad emergen nuevas iniciativas renovadoras. Desde los años 30 se advierten los primeros ensayos de carácter renovador en el asentamiento industrial configurado, aguas arriba del centro bilbaíno, en las márgenes de las anteiglesias de Abando y Begoña. Algunos, sin embargo, se verán frustrados. El más representativo es la instalación de Santa Ana de Bolueta (1841), precursora de la moderna empresa siderúrgica.

Población de la ciudad y villas vizcaínas (1857)
Fuente: Censo de población de España de 1857
Ciudad y villasPoblaciónCiudad y villasPoblación
Bilbao17.923Guernica1.542
Bermeo5.759Portugalete1.435
Lequeitio2.834Plencia1.229
Durango2.827Rigoitia1.221
Elorrio2.735Larrabezúa1.170
Orduña2.691Villaro878
Balmaseda2.390Ermua639
Ondárroa1.935Lanestosa603
Munguía1.863Miravalles411
Marquina1.767Guerricaiz411
Ochandiano1.744

A partir del segundo tercio del XIX van a confluir dos procesos: la extensión de los límites jurisdiccionales de Bilbao y la modernización económica, que tuvo a la minería y al sector siderometalúrgico como protagonistas. Tras años de gestiones, la Ley de 7 de abril de 1861 reconoce la expansión de Bilbao y otorga a la villa el derecho de llevarla a cabo en detrimento de las anteiglesias próximas de Abando y Begoña. La anexión parcial de ambas finalmente tiene lugar el 2 de abril de 1870. En adelante, comienza la expansión territorial de Bilbao con sucesivas anexiones: la total de Abando en 1890, así como la de Begoña, Deusto y la parcial de Lutxana (Erandio) en 1925. De manera que, tras la aprobación del primer Plan de Ensanche de Bilbao en 1876, llegan los planes de extensión de 1907 y 1929.

Al mismo tiempo se inicia el despegue, basado en la explotación y exportación de mineral de hierro de la cuenca vizcaína, proceso que se inicia en los años sesenta y que, tras el paréntesis que supuso la guerra carlista de 1872-1876, resulta ya imparable. Sin duda, el coto Triano-Matamoros, en las proximidades de la ría y de la salida del puerto, juega un papel excepcional en esta fase del despegue y boom minero que se prolonga hasta el cambio de siglo. Las minas del entorno bilbaíno, por su parte, tendrán un menor protagonismo y se caracterizarán por repartirse en yacimientos dispersos que se localizan fundamentalmente en Miraflores, Ollargan y Mirabilla.

Los beneficios derivados de la explotación y exportación de mineral de hierro permiten la creación de modernas siderurgias, que se levantan en Barakaldo y Sestao, epicentro del proceso de industrialización en Bizkaia. Resultado de dicho proceso que se prolonga hasta el primer tercio del siglo XX y se amplía desde una perspectiva sectorial (metalurgia, química, hidroeléctrica, etc.) es la configuración de un asentamiento industrial que toma a la ría de Bilbao como eje vertebrador. La industria bilbaína, de carácter periurbano, describe un anillo que dibujan las instalaciones de Echevarría (Begoña), Santa Ana de Bolueta, Harino-Panadera (Irala), Cervecera del Norte (Basurto) y Euskalduna (Olabeaga) para, a partir del mismo, discurrir por ambas márgenes de la ría hacia la desembocadura.

Por otra parte, una vez constituida la Junta de Obras del Puerto de Bilbao (1876), comienza en 1878 su plan de mejora de la ría y puerto interior. En tan sólo una década, se convierte en un canal transitable hasta los muelles del Arenal. Al tiempo se configura en el eje Ripa-Uribitarte un entramado industrial, vinculado fundamentalmente al sector maderero y a la comercialización de bacalao. La construcción del puerto exterior en Portugalete, Santurtzi y Getxo da comienzo de inmediato, quedando habilitado en la primera década del siglo XX. Una década después se lleva a cabo la ampliación de la zona portuaria interior desde Abando-Ibarra hasta Zorroza.

El gran impulso económico que tiene lugar tras la guerra carlista se manifiesta en una explosión demográfica. Las nuevas actividades productivas, la construcción de infraestructuras y la oferta de puestos de trabajo generan una corriente inmigratoria hacia la Ría de Bilbao. Dicha ciudad, la zona industrial de la margen izquierda y la minera concentran los mayores crecimientos de población en una fase inicial (1877-1887), derivado del aporte de inmigrantes. En conjunto, la tasa media anual de crecimiento de la población de Bilbao y la Ría fue superior a la vizcaína durante el período de 1860 a 1930, de manera que, para 1900, la población de dicha arteria representa el 53,38% de la población de Bizkaia y el 62,71% en 1930.

Evolución de la población de Bilbao y la Ría 1860-1930
Fuente: González Portilla, M. Los orígenes de una metrópoli industrial: La Ría de Bilbao, Bilbao: Fundación BBVA, 2001, Vol. I, p. 95.
1Incluye Bilbao, Abando, Begoña y Deusto.
2Incluye Barakaldo (con Alonsotegi) y Sestao.
3Incluye Trapagaran, Muzkiz, Abanto-Zierbena y Ortuella.
4Incluye Erandio y Leioa.
5Incluye Portugalete y Santurtzi.
Municipio1860187718871900191019201930
Bilbao129.48239.69560.42193.250106.592131.827161.987
Basauri8318681.0382.0563.5395.1999.444
Industrial izda.23.3526.13813.62325.84631.24942.48552.544
Minera33.3906.28817.71023.40725.74726.16228.923
Industrial dcha.42.3212.5943.8748.2319.22813.29416.364
Getxo2.1562.6513.6495.4427.35911.39916.859
Abra izda.53.1494.1834.5747.9889.03312.27518.243
Ría44.68162.417105.325166.220192.747242.641304.364
Bizkaia168.659189.954235.659311.361349.923409.550485.205

Evolución de la tasa media anual de crecimiento de la población de Bilbao y la Ría
Fuente: González Portilla, M. Los orígenes de una metrópoli industrial: La Ría de Bilbao, Bilbao: Fundación BBVA, 2001, Vol. I, p. 95.
1Incluye Bilbao, Abando, Begoña y Deusto.
2Incluye Barakaldo (con Alonsotegi) y Sestao.
3Incluye Trapagaran, Muzkiz, Abanto-Zierbena y Ortuella.
4Incluye Erandio y Leioa.
5Incluye Portugalete y Santurtzi.
Municipio1860-18771877-18871887-19001900-19101910-19201920-1930
Bilbao11,774,293,391,352,152,08
Basauri0,261,85,45,583,926,15
Industrial izda.23,628,35,051,923,122,15
Minera32,2610,912,170,960,151,02
Industrial dcha.40,664,095,971,153,722,1
Getxo1,223,253,123,064,473,99
Abra izda.51,680,94,381,243,114,04
Ría1,995,373,571,492,332,29
Bizkaia0,72,182,171,171,591,71

Esta aglomeración urbano industrial configurada a lo largo de la ría y puerto hasta El Abra se articula en áreas especializadas que se complementan: área minera (Trapagaran, Ortuella, Abanto-Zierbena), industrial (Barakaldo, Sestao y Erandio), residencial de calidad (Getxo), y portuaria y residencial de trabajadores (Portugalete y Santurtzi), con Bilbao como ciudad central de servicios y financiera. Ésta cuenta, desde finales del XIX, con una infraestructura ferroviaria que le permite las comunicaciones internas y las relaciones extraprovinciales. Asimismo, para inicios del siglo XX Bilbao dispone de una red de equipamientos públicos de diversa índole: Hospital Civil de Basurto, Escuela de Artes y Oficios, grupos escolares de Atxuri, Indautxu, Torre-Urizar y Múgica, Alhóndiga Municipal, Museo de Arte Moderno, Museo Etnográfico y Arqueológico, Museo de Reproducciones, etc. Por otra parte, tertulias literarias (Cafés Boulevard, Lion d'O, García), sociedades recreativas (Sociedad Bilbaína, El Sitio, Sociedad Euskalerria) y centros de sociabilidad política desarrollan un intensa actividad. Función cultural que también cumplen periódicos (El Noticiero Bilbaíno, El Nervión, El Liberal, La Lucha de Clases, Euzkadi, etc.) y revistas (Hermes, El Coitao, Revista de Vizcaya), así como el moderno Teatro Arriaga, inaugurado en 1890 en sustitución del antiguo Teatro de la Villa.

El asedio militar, los bombardeos y el cerco marítimo, que dificultó el tráfico portuario, trastocan la vida de la población bilbaína durante la guerra civil. La escasez de alimentos y la llegada de refugiados de los pueblos vizcaínos y de Gipuzkoa conducen al racionamiento de alimentos y a la organización de comedores y alojamientos colectivos. La ruptura del "cinturón de hierro" y la batalla de Artxanda son el preludio de la toma de Bilbao, que tiene lugar el 19 de junio de 1937. Parte de la población ha sido ya evacuada y la entrega de la ciudad se realiza sin daños personales ni materiales, salvo los puentes sobre la ría, como también permanece intacta la industria de la margen izquierda por decisión expresa del Gobierno Vasco. La flota mercante sufre escasos daños y mantiene prácticamente su potencia inicial. Días después de la toma de Bilbao se suprime el Concierto Económico para Bizkaia y Gipuzkoa.

Bilbao en guerra

Efectos de un bombardeo

Tras la guerra y la autarquía, la expansión del tercer cuarto del siglo XX en la Ría de Bilbao se articula sobre las estructuras económicas existentes. De manera que es la industria metalúrgica la que alcanza un mayor protagonismo y otros sectores se verán potenciados (construcción naval, química, eléctricas, construcción de maquinaria), mientras la minería se agota. La Ría refuerza su carácter de metrópoli industrial, financiera y de servicios, dirigiendo el desarrollo del País Vasco. Esta metrópoli ejerce además funciones de carácter peninsular, ya que sus conexiones industriales y sus dominios económico-bancarios rebasan el sistema vasco (Ferrer y Precedo 1977, 40-41). Inversiones e iniciativas de la misma llegan a los polos de desarrollo de Burgos, Huelva y Sevilla, en ella se sitúan diez de las cien grandes empresas españolas y la capital vizcaína es sede de una de las tres bolsas españolas. En definitiva, Bilbao sigue siendo la capital del segundo impulso industrializador español, en el siglo XIX lo había sido Barcelona, y Madrid lo será a finales del siglo XX (González Portilla 2009, I 53-54).

A tenor de dicha expansión es nuevamente la Ría de Bilbao la comarca vasca que experimenta mayor crecimiento demográfico, por lo que incrementa su peso tanto a nivel provincial como en el conjunto vasco (González Portilla 2009, I 54). Dicha arteria absorbe el 46,3% del crecimiento demográfico vasco, situándose además a la vanguardia del mismo al registrar el máximo crecimiento en las décadas de los años 50 y 60. En estos años crecen más los núcleos fabriles del tramo medio de la ría y Basauri, así como las ciudades dormitorios de El Abra (Portugalete y Santurtzi). La inmigración directa y la indirecta aportan más del 60% de dicho crecimiento. En concreto, en Bilbao, la población inmigrante se distribuye en anillos concéntricos a partir del centro (Blanco 1990, 117), llegando a superar el 40% en los barrios periféricos (Rekalde, Txurdinaga, Otxarkoaga, Zorroza).

Porcentaje de inmigrantes por distritos (1986)
Fuente: Blanco, C. La integración de los inmigrantes en Bilbao, Bilbao: Ayuntamiento de Bilbao, 1990, p. 116.
DistritoInmigrantesDistritoInmigrantes
San Ignacio34,17Bilbao la Vieja-Ibaizabal35,85
Deusto29,82Abando22,27
Uribarri36,43Indautxu22,36
Zurbaran37,53Ametzola-Irala31,87
Txurdinaga-Otxarkoaga40,17Rekaldeberri45,7
Begoña-Casco Viejo27,87Basurto-Olabeaga34,55
Santutxu-Bolueta39,96Zorroza40,69

De este período son las anexiones de municipios limítrofes, Erandio en 1940 y los del valle de Asua en 1966 (Derio, Loiu, Sondika y Zamudio), desmontadas por el Gobierno autónomo a principios de los años 80. Asimismo, se dispone de nuevos instrumentos de planificación y ordenación urbanística para la comarca de Bilbao, el Plan General de Ordenación de 1945 y su revisión de 1961 que, junto con la corporación Gran Bilbao (1947), resultaron un fracaso al primar los intereses privados y desarrollistas. Son los años de la construcción masiva de viviendas, pero los déficits en infraestructuras y equipamientos son significativos en Bilbao y la margen izquierda de la ría. La explosión del Bilbao periférico se encuentra ligada al chabolismo y las desigualdades sociales. Aún así, esta ciudad en expansión dispondrá en adelante de los emblemáticos Museo de Bellas Artes y Arte Moderno (1945) y Feria de Muestras y Exposiciones (1957).

A inicios de los años setenta se advierten los primeros síntomas de la que ha sido calificada como la Gran Crisis (Alberdi, 2010, 33-34), una crisis estructural, de gran severidad y alcance global. El deterioro de la economía vizcaína y guipuzcoana y el descenso del nivel de vida de sus ciudadanos alcanza su techo en 1985. En dicho año ambos territorios registran las mayores pérdidas de empleo de España, así como la tasa de paro más elevada de la Unión Europea. El cierre de empresas y el recorte de plantillas laborales son las consecuencias directas de la reconversión. De ahí el clima de agitación y crispación social que impera, con constantes movilizaciones de trabajadores en las áreas industriales. En la Ría de Bilbao, el espacio más castigado por la crisis en Bizkaia junto con el valle del Kadagua, se asiste a la desaparición de empresas, algunas centenarias (Euskalduna), que constituían el soporte de la economía local y provincial. Los recortes más duros los soporta la industria básica (Altos Hornos de Vizcaya), pero otros ramos se verán también afectados (Cervecera del Norte o Harino-Panadera). La declaración de la Zona de Urgente Reindustrialización del Nervión (1985) y de la Zona Industrializada en Declive del País Vasco (1988) confirman la gravedad de la crisis en las áreas de tradición y fuerte especialización industrial del País Vasco, así como los desequilibrios territoriales generados por la misma.

Población ocupada y parada de la Ría de Bilbao (1986)
Fuente: Indicadores Municipales 1988, Vitoria-Gasteiz: EUSTAT, 1988
MunicipioP. ocupada IndustriaP. ocupada ServiciosP. parada
Abanto y Zierbena46,442,934,5
Barakaldo44,54727,6
Basauri49,142,325,7
Bilbao28,765,525,7
Erandio47,944,29,4
Etxebarri39,546,325,7
Galdakao53,240,221,6
Getxo30,264,217,5
Leioa38,354,321,8
Muskiz45,642,429,3
Ortuella48,941,430,5
Portugalete4545,226,8
Santurtzi39,649,230,2
Sestao50,440,230,2
Bizkaia38,951,524,4
C.A.V.41,348,922,9
España24,252,421,5

Esta crisis del modelo económico alcanza al Área metropolitana bilbaína en la fase de estrangulamiento de su crecimiento urbano, cuando sus estructuras comienzan a resultar escasas e ineficaces para mantener el dinamismo y la centralidad de fechas precedentes. Los déficits de infraestructuras de comunicaciones y equipamientos públicos son consecuencia de los bajísimos niveles de inversión destinados para estos fines por la Administración Central, Provincial y Local durante el Franquismo (García Crespo, Velasco y Mendizabal 1981, 264). A ellos se suman los problemas derivados de la escasez de suelo, manifiestos en la congestión y la saturación, y de la falta de una política de localización industrial y de planificación territorial.

La década de los años noventa supone la entrada en un nuevo ciclo, en el que la reestructuración económica, la regeneración urbana y el equilibrio territorial se convierten en el objetivo prioritario de la acción pública. Acción pública que, desde la concertación, desarrolla multitud de estrategias, empleando como instrumento la planificación a tres escalas: la planificación territorial regional y metropolitana, la planificación sectorial (carreteras, ferrocarriles, puerto, saneamiento y abastecimiento de aguas, etc.) y la planificación urbanística municipal. La Ley de Ordenación del Territorio del País Vasco (1990), de la que se derivan las Directrices (DOT) y los Planes Parciales Territoriales, el Plan Estratégico para la Revitalización del Bilbao Metropolitano (1991) y el Plan General de Ordenación Urbana de Bilbao (1989) asumen los objetivos mencionados. Resultado de las actuaciones llevadas a cabo en el espacio estratégico del Bilbao metropolitano son: la reestructuración del puerto, su salida de la ciudad central y la ampliación del puerto exterior del Abra, la regeneración urbanística en Abando-Ibarra, Ametzola, Bilbao la Vieja y Barakaldo, el Plan Integral de Saneamiento, la construcción del Metro y la demolición de ruinas industriales (Abando-Ibarra, Zorroza y Zorrozaurre), entre las más destacadas.

  • ALBERDI, A. "Economía Vasca 1900-2010: tres crisis y una gran transformación", en Ekonomiaz, nº 25A, 2010.
  • AZPIRI, A. Urbanismo en Bilbao 1900-1930, Vitoria-Gasteiz: Gobierno Vasco, 2000.
  • BARRIO, J. A. "El arte durante los siglos XVII y XVIII: el clasicismo y el barroco", en González Cembellín, J. M. y Ortega, A. (eds.) Bilbao, arte e historia, Bilbao: Diputación Foral de Bizkaia, 1990, pp. 125-148.
  • BILBAO BILBAO, L. M. "El comercio marítimo de la Villa de Bilbao en el comercio cantábrico del siglo XVI, en Bidebarrieta: Anuario de Humanidades y Ciencias Sociales de Bilbao, Bilbao: Ayuntamiento de Bilbao, 2003 (XII), pp. 225-276.
  • BILBAO LARRONDO, L. Urbanismo en Bilbao 1959-1979, Bilbao: Universidad de Deusto, 2012 [Tesis Doctoral].
  • BLANCO, C. La integración de los inmigrantes en Bilbao, Bilbao: Ayuntamiento de Bilbao, 1990.
  • ENRÍQUEZ, J. y SESMERO, E. Bilbao Medieval, Bilbao: Librería Astarloa, 2000.
  • FERRER, M. y PRECEDO, A. El sistema urbano vasco. Las ciudades de Guipúzcoa y Vizcaya, Durango: Leopoldo Zugaza, 1977.
  • GARCÍA CAMINO, I. "Bilbao: De la prehistoria a la fundación de la villa", en Bidebarrieta: Anuario de Humanidades y Ciencias Sociales de Bilbao, Bilbao: Ayuntamiento de Bilbao, 1996 (I), pp, 67-97.
  • GARCÍA CAMINO, I. "Las transformaciones en la organización territorial de la cuenca media del Nervión provocadas por el nacimiento de Bilbao", en Bidebarrieta: Anuario de Humanidades y Ciencias Sociales de Bilbao, Bilbao: Ayuntamiento de Bilbao, 2003 (XII), pp. 155-167.
  • GARCÍA DE CORTAZAR, J. A. "Sociedad y poder en la Bilbao medieval", en González Cembellín, J. M. y Ortega, A. (eds.) Bilbao, arte e historia, Bilbao: Diputación Foral de Bizkaia, 1990, pp. 19-36.
  • GARCÍA CRESPO, M., Velasco, R. y Mendizabal, A. La economía vasca durante el franquismo. Crecimiento y crisis de la economía vasca: 1936-1980, Bilbao. La Gran Enciclopedia Vasca, 1981.
  • GONZÁLEZ PORTILLA, M. (Dir.) Bilbao en la formación del País Vasco Contemporáneo (Economía, población y ciudad), Bilbao: Fundación BBV, 1995.
  • GONZÁLEZ PORTILLA, M. (Dir.) Los orígenes de una metrópoli industrial: La Ría de Bilbao, Bilbao: Fundación BBVA, 2001.
  • GONZÁLEZ PORTILLA, M. (Dir.) La consolidación de la metrópoli de la Ría de Bilbao, Bilbao: Fundación BBVA, 2009.
  • GUIARD, T. Historia de la Noble Villa de Bilbao, Bilbao: Imp. y Libr. de José Astuy, 1905-1912.
  • GUIARD, T. Historia del Consulado y Casa de Contratación y Comercio de la Villa 1511-1830, Bilbao: Imprenta y Librería de José Astuy, 1913.
  • GUIARD, T. La industria naval vizcaína, Bilbao: Librería Villar, 1968.
  • MAS, E. La regeneración urbana de Bilbao y su área metropolitana: Crítica al proceso urbanístico y al modelo de ciudad resultante, Bilbao: UPV/EHU, 2011 [Tesis Doctoral].
  • MORENO, J. Bilbao: declive industrial, regeneración urbana y reactivación económica de un espacio metropolitano, Bilbao: IVAP, 2005.
  • SALAZAR, J. I. "Gobierno Local en el Bilbao Bajomedieval", en Bidebarrieta: Anuario de Humanidades y Ciencias Sociales de Bilbao, Bilbao: Ayuntamiento de Bilbao, 2003 (XII), pp. 183-198.
  • SANTANA, A. "La racionalidad de la arquitectura neoclásica bilbaína: soluciones para una ciudad ahogada", en González Cembellín, J. M. y Ortega, A. (eds.) Bilbao, arte e historia, Bilbao: Diputación Foral de Bizkaia, 1990, pp. 253-288.
  • SANTAS, A. Urbanismo y vivienda en Bilbao. Veinte años de posguerra, Bilbao: Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro, 2007.
  • ZABALA, A. "Cambios estructurales y desarrollo mercantil, Bilbao 1660-1680", en Bidebarrieta: Anuario de Humanidades y Ciencias Sociales de Bilbao, Bilbao: Ayuntamiento de Bilbao, 2003 (XII), pp. 417-440.
  • ZABALA, A. Mundo urbano y actividad mercantil. Bilbao 1700-1810, Bilbao: Bilbao Bizkaia Kutxa, 1994.