Lekaide eta lekaimeak

GOYENECHE Y BARREDA, José Sebastián

Obispo de Arequipa (1817) y Primado de Lima, nació en Arequipa el 19-1-1784. Familia oriunda de Irurita (Baztán, Navarra). Hubiera sido un gran prelado en días normales y lo fue dentro de las posibilidades. Arequipa hasta la batalla de Ayacucho había estado bajo el mando realista, y su familia, de las más linajudas, era molestada por las recientes contribuciones a la causa realista. Conseguida la independencia, Goyeneche tuvo que tratar con Bolívar, Sucre, Sataverri, el Presidente Orbegozo, el Protector Santa Cruz, que propiciaba desde Bolivia la reconstitución del viejo Imperio Incaico. Con todos ellos se batió nuestro baztanés con una buena diplomacia, aceptando la Independencia y la invitación del Gobierno español, que a instancias de su hermano el General Conde de Guaqui, le indicaba que se trasladara a España, dejando por dos años su diócesis en manos de un clérigo de confianza. En sendas cartas a Sucre y Bolívar se congratulaba del fin del período colonial, ofreciendo sus servicios y publicando una Pastoral a todos sus fieles, en sentido providencialista de adaptarse a las circunstancias, aceptar la Independencia "ya que la mano de Dios ha intervenido para levantar al Perú desde la humillación colonial al rango de naciones libres". Estas demostraciones de adhesión al nuevo régimen no fueron suficientes para librar a su familia de fuertes impuestos a la causa de la Independencia. El prelado trató de tranquilizar los ánimos, sembrar la paz en aquel erial de discordias civiles, pues se sospechaba del obispo por razón de su hermano refugiado en Madrid... En 1836 se formó la Confederación Perú-Boliviana, bajo el general boliviano Santa Cruz y con la aprobación del gobierno del Perú y su presidente Orbegozo. Chile vio en ella una amenaza, ya que el Imperio Incaico se había extendido hasta el Maule, y le declararía la guerra después del asesinato del ministro chileno Portales, alma de la preparación guerrera. El Perú quedó dividido en dos sectores, Norte y Sur. Santa Cruz recibió el título de Protector, quedando al mismo tiempo como Presidente de Bolivia; bien relacionado con el obispo Goyeneche, le sugirió dividir el Perú en dos arzobispados metropolitanos, Lima y El Cuzco, dando a este último las diócesis del Sur, entre ellas Arequipa, y ofreciendo a Goyeneche el cargo de Metropolitano de El Cuzco. Goyeneche le indicó que convenía ponerse al habla con Roma, y esto serviría para entablar relaciones diplomáticas cosa que fue aprovechada por Santa Cruz. La fama de nuestro obispo iba subiendo como hombre de Iglesia y Estado. En la Asamblea de Tacna fue él quien redactó los Estatutos de la Confederación. A todas estas preocupaciones se sumó el incendio de la Catedral de Arequipa, el empobrecimiento de su familia, la más opulenta de la ciudad, cargado el pueblo de contribuciones de post-guerra, el obispo no se amilanó, sino que organizó una procesión penitencial y la reconstrucción de la catedral, dando trabajo a los cesantes, pagando de su bolsillo a los trabajadores ayudándole el Cabildo con 20.000 pesos oro. Sin que se terminara la Catedral era ascendido a la Metropolitana de Lima por Pío IX el 26 de setiembre de 1859. El pleito en América era que los obispos, hechura de los Borbones, se mantenían monárquicos, mientras el bajo clero optaba por la Independencia. Aún siguió trabajando en Lima por la reforma de la Universidad en 1861, en medio de la inestabilidad política, el bombardeo de El Callao por Méndez Núñez en 1866. Moría en 1872 en su ciudad de Lima.

Teófilo de ARBEIZA