Pintoreak

Fiestras García, José Antonio

Pintor contemporáneo, nace en Vitoria el 1 de febrero de 1943.

Inicia muy joven su relación con la pintura participando en concursos infantiles y juveniles. Durante una breve temporada estudia en la Escuela de Artes y Oficios. También frecuenta la academia que dirigía Julián Ortiz de Viñaspre, "Jovi", en el palacete próximo a la gasolinera Goya. Empero, su formación es autodidacta. Desde 1973 asume el reto de vivir exclusivamente de su trabajo como pintor.

Concurre durante los años sesenta y setenta a los certámenes locales. En la VIII Anual Plástica, de 1971, obtiene el segundo premio con un tema de desnudo. En la siguiente edición recibe uno de los tres accésit del certamen con Reposando al borde del Jardín. En este mismo año de 1972, en el XXIX Certamen de Arte Alavés, consigue el máximo reconocimiento, el Premio de Honor, con la obra Caballo. El galardón es compartido con Enrique Suárez Alba y Moisés Álvarez Plágaro. Asimismo, participa en los Salones Navideños de Pintura, de la Caja Provincial. En 1973 logra con Figura y guitarra el tercer premio del I Concurso de Pintura Vasca que instituye la galería bilbaína Windsor. Expone individualmente en este mismo espacio en 1973 y 1974.

En 2006 revela una nueva faceta como escritor con la publicación del poemario Las noches caducadas y repite en 2010 con una obra de narrativa titulada Alfileres en la piel


Art Aretoa

Puede verse una muestra de su obra en la sección Art Aretoa del número 167 de la revista Euskonews.





Antes de estas fechas, no obstante, tenía ya Fiestras tras de sí varias muestras individuales. La primera de ellas aconteció en los Salones de Olaguíbel, de la Caja Municipal, entre el 28 de agosto y el 8 de septiembre de 1967. Realizará su segunda individual en los mismos locales a finales de septiembre de 1969. A partir de esta fecha, hasta la actualidad, se suceden sus comparecencias públicas con cierta regularidad. Entre 1969 y 1970 colabora en el colectivo alavés Iris con sus compañeros Ramón Campo Cortázar, Daniel Castillejo Mejías, José María Maestu y Miguel Perrino Silva. Con ellos expuso en Vitoria y Burgos.

Efectuará nuevas exhibiciones públicas en la Sala Independencia, de la Caja Provincial, en noviembre de 1970, y en la Sala Luis de Ajuria dos años más tarde. En abril de 1975 exhibe treinta y cinco óleos de temática muy variada en la galería donostiarra Echeberría, acercándose en julio de ese mismo año hasta la Sala Tagra de Burgos. En noviembre de 1976 cuelga sus lienzos en la galería Uranga de la capital vizcaína, y unos meses antes en la galería Tártalo Arte, de Vitoria. Expondrá de nuevo en este recinto en 1977, así como en la galería Alkar, de Zarautz, y en Sokoa, de Madrid. En 1978 exhibe otra vez sus cuadros en Tártalo Arte, y en la galería Ramos de la Paz, de la capital mejicana.

En 1979 se presenta por vez primera en Barcelona, en la Sala Llorens. Repetirá comparecencia en este mismo espacio en 1981 y 1991. En 1980 frecuenta de nuevo la galería madrileña Sokoa. En 1981, 1983, 1987, 1988 y 1990 realiza otras muestras individuales en la galería Artelarre de Vitoria; en 1983 cuelga su obra en la galería Espín de Bilbao; en 1984, en la galería Roch-Minue de Palma de Mallorca; en 1986 en la galería donostiarra Echeberría; en 1987, en la galería San Vicente de Valencia, y en 1988, en la sala Torre Luzea de Zarauz.

Iniciada la década de los noventa, el ritmo expositivo de Fiestras es igualmente satisfactorio. Debe mencionarse su exposición con obras de gran formato en la Sala Luis de Ajuria, de Vitoria-Gasteiz, en diciembre de 1991. Hasta fecha reciente, su producción pictórica se ha exhibido también en Madrid (Galería de Arte Castelló 120, 1992) en Bilbao, (Galería Bay-Sala, 1993), en Valencia (Galería San Vicente, 1995) y en Vitoria-Gasteiz (Galería Aitor Urdangarin, 1995 y 1997, Sala Luis de Ajuria, 1999, y en la galería Okendo, septiembre de 2002). La última muestra mencionada sirvió, además, para inaugurar este nuevo espacio artístico en la capital alavesa, sito en la calle Manuel Iradier, número 26.

Comenzó Fiestras su periplo artístico en los años sesenta plasmando los paisajes y los entornos más próximos. Con el tiempo, evolucionó hacia un tipo de pintura mucho más introspectiva. Desde el punto de vista estilístico podemos afirmar que a mediados de la década de los setenta es cuando sus cuadros experimentan el germen o el primer indicio de lo que es actualmente su modo de concebir y de abordar la disciplina de caballete.

Así, en palabras del propio pintor:

"Empecé haciendo una pintura clásica. Luego evolucioné hacia el impresionismo, pasando por el puntillismo, hasta desembocar en un realismo poético, que es donde ahora me encuentro [...] Me inclino fundamentalmente por la figura más bien intimista. No sé tampoco en realidad la razón de esta preferencia, ni me molesto en buscarla. En cuanto a los tonos, utilizo casi todos los colores, pero muy desvaídos. Mis cuadros no tienen grandes contrastes de color"

La Gaceta del Norte, 4 de noviembre de 1976.

Por tanto, desde el ecuador de los años setenta afianza Fiestras los cimientos de lo que es su actual temática: los interiores evanescentes con figuras humanas y la naturaleza muerta o bodegón. Configura a partir de elementos reales un trasmundo personal en el que manipula y combina las referencias objetivas de acuerdo con su imaginación. A pesar de su entidad real, estas referencias poseen una reelaboración mental: son realidades ya imaginadas pero con una resolución naturalista.

Tanto sus composiciones pobladas por imágenes humanas, especialmente femeninas, como sus bodegones, flores, sombreros, jarrones, braseros, botellas, recipientes varios, telas, etc..., se hallan inmersos en unas ambientaciones irreales, en cierto sentido fantasmagóricas. Atmósferas de resonancias oníricas, surreales, logradas a través de la fragmentación y descomposición en planos de la imagen figurativa, así como por el aplique de una luz tamizada, de cromías cálidas y sedantes. Son imágenes que, de alguna manera, quedan un tanto indefinidas al hallarse expresadas por unas vaporosidades cromáticas informes, transparentes, que juegan con un espacio pictórico indeterminado por voluntad expresa del artista.

Una consecuencia directa de esta actitud es el contrapunto que se establece entre las referencias figurativas, netamente perfiladas gracias a la diligencia del dibujo, y el fondo, plagado de irisaciones cromáticas que se aproximan a la abstracción. Asimismo, la descomposición por planos de las figuras, que acostumbran a superponerse en mayor o menor grado, contribuye a configurar un tipo de representación que se escapa a la lógica, entrando, pues, en el mundo de las ideas, en un trasmundo ideal o idealizado que tiene mucho de ensueño.

Estamos ante una pintura lírica, ensimismada, agradable de contemplar, tanto por el tema como por los tonos y gradientes empleados: azules, violetas, rojos, naranjas, rosas, amarillos, tierras, blancos, grises... Cromías suaves, matizadas y luminosas, aplicadas en su justo y equilibrado valor, inundan la trama pictórica. En los últimos tiempos apreciamos en su obra un renovado interés por la pintura de paisaje, que articula también a partir de un colorido envolvente provisto de ricas y palpitantes impresiones.

  • ÁLVAREZ EMPARANZA, Juan María. "Fiestras expone en la Sala de Arte Echeberría". La Voz de España, 25 de abril, 1975.
  • ANDREU, Ana. "Fiestras: Me considero un pintor afortunado". El Correo Español-El Pueblo Vasco, 5 de diciembre, 1988.
  • ARCEDIANO, Santiago. "Fiestras: Del hecho a la apariencia". El Correo Español-El Pueblo Vasco, 10 de diciembre, 1991.
  • ARCEDIANO, Santiago. "La magia de la seducción: José Antonio Fiestras". Celedón, nº 78, Vitoria-Gasteiz, 1996, pp. 65-71.
  • "ARMENTIA, Prudencio de". "Fiestras". Deia, 18 de enero, 1987.
  • CASTRESANA, Luis de. "Fiestras". Tres pintores alaveses. Fiestras, Lope y Ugarte, Vitoria, 1978.
  • GUERENABARRENA, Rosa. "Fiestras: En la pintura, como en la vida, hay que dar la vuelta al cuadro hasta estar convencido". El Periódico de Álava, 13 de julio, 1997.
  • MATEOS, J.J. "Fiestras, un pintor romántico". Deia, 14 enero, 1981.
  • VARGAS, Marieta. "El pintor vitoriano Fiestras resume su última etapa en 36 óleos coloristas". El Correo, 21 de diciembre, 1997.
  • VÉLEZ DE MENDIZABAL, Zuriñe. "Fiestras: Las galerías de arte chupan la sangre al artista". Euskonews, nº167, 2002. [Consulta: 25/05/2011].