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JUNTAS GENERALES

Nombre que recibe el principal organismo foral en Álava, Bizkaia y Gipuzkoa.
Las primeras noticias documentadas de las reuniones asamblearias de los habitantes de estas tres tierras vascas datan de la segunda mitad del s. XIII aunque ello no obsta para que estas citas recojan la memoria de celebraciones mucho más antiguas. La primera cita que conocemos se refiere a la Cofradía alavesa de Arriaga y es de 1258. La Junta se reunía en el campo de Lakua en el lugar de Arriaga. Acudían por derecho propio o en representación de los pueblos los labradores, hijosdalgo, dueñas y señoras principales alavesas, el obispo de Calahorra o los clérigos de la región. Cuando se desmembra el Reino, queda como entidad desligada, salvo Vitoria y Treviño y quizás algún pueblo fortificado más del territorio alavés, que eran de realengo. Este débil apoyo real es, sin embargo, suficiente para iniciar una labor de zapa a costa de la «tierra». Efectivamente, en 1258, se ve forzada la Cofradía a donar a Alfonso X dieciséis aldeas de la llanada (Arriaga, Betoño, Adurzaa, Arechavaleta, Gardelen, Olharizu, Mendiola..:, Ali y Castillo) para anexionarlas al realengo vitoriano o al salvaterrano. A cambio de esta donación el rey castellano se comprometía a «respetar» los derechos de la Cofradía de Arriaga. Años más tarde, en 1286, se repetía el caso con la aldea de Lasarte y en 1291 hacían capítulas Vitoria y Arriaga con motivo de castigar delincuentes y supuestos agravios mutuos. El documento expedido por don Alfonso el Sabio de Castilla de 1258, además de expresar los nombres de los cofrades que suscriben el pacto de Arriaga con las villas de Vitoria y Salvatierra, indica también el de los alcaldes encargados del gobierno del país. De 1307 data una asamblea de vizcaínos reunidos en Aretxabalagana para solventar el contencioso surgido entre Diego López de Haro y su sobrina María, señora de Vizcaya y fundadora verdadera de Bilbao, sobre la sucesión en el Señorío. Durante el s. XIV aparece más constancia documental de reuniones de juntas en tierra vizcaína y alavesa. Otro documento posterior, de 1332, dice que los cofrades de Arriaga se convocaban a Junta por pregón hecho según uso y costumbre de siempre acá. Precedía a la reunión una solemne procesión con la imagen de Ntra. Sra. de Estibalitz; se oía misa en la ermita de San Juan. El temor que Alfonso XI inspiró en la Cofradía de Arriaga fue la causa de que en 1332 se celebrara el Pacto de Voluntaria Entrega que anulaba la Cofradía. La última junta de la memorable institución tuvo lugar en el Campo de Arriaga el día 2 de abril de 1372, en presencia del propio rey de Castilla. La estructuración territorial de Guipúzcoa culminará en el siglo XIV con la consagración de la Hermandad de Guipúzcoa. Los Cuadernos de ésta recogieron las normas de derecho público consuetudinario guipuzcoano. Dice Arocena (Arocena, 1964: 166) que los procedimientos legales fueron originariamente usos y costumbres. En las Juntas de Tolosa en 1375 se crearon los alcaldes de la Hermandad y se pusieron los cimientos de la legislación escrita. En 1397 el doctor Gonzalo Moro, aquel tan nombrado corregidor de Guipúzcoa que lo fue también de Vizcaya y Las Encartaciones, se reunía con los procuradores de 18 pueblos de la provincia en el coro de la iglesia de San Salvador de Guetaria, y de aquella reunión surgieron nuevas ordenanzas de la Hermandad guipuzcoana. Esta tenía ya forma bien definida y la legislación escrita adquiría así en lo sucesivo frecuencia y vigor insospechados. Es en el s. XV cuando las Juntas cobran forma ya institucionalizada codificándose las condiciones y procedimientos. Las luchas nobiliarias esquilmaban el país. En 1417, comisionados de Vitoria, Treviño y Salvatierra redactaron un cuaderno con 34 ordenanzas que reprendía severamente a los malhechores. En 1413, 1415, 1453 y 1457 se dictaban nuevas ordenanzas en Guipúzcoa, también predominantemente penales, como eco siniestro de las luchas de banderizos. Ya las de 1463 son de un contenido más amplio: en ellas se apunta nuestro Código. Era además una rectificación del anticuado cuerpo legislativo. «Mandamos -se decía en las referidas ordenanzas creadas en las Juntas Generales de Mondragón- que la dicha Hermandad sea regida, gobernada y juzgada por las dichas leyes, ordenanzas, adiciones y declaraciones que en este dicho volumen serán asentadas e non por otras algunas e que estas dichas leyes e ordenanzas sean habidas perpetuamente por cuaderno e por leyes e ordenanzas de la Hermandad e que las dichas leyes e ordenanzas e cuaderno viejo de aquí adelante non sean traídas nin presentadas en fechas ni en cosas algunas de la dicha Hermandad». Ese mismo año se forma en Alava un nuevo cuaderno con 60 Ordenanzas, conteniendo normas sobre los alcaldes, casos de hermandad, celebración de Juntas, delitos, etc. Lo contenido en estas ordenanzas constituye el eje sobre el que gira todo el sistema foral alavés. De la Santa Hermandad, que se regía por una Junta Suprema compuesta por un presidente y un diputado por cada provincia, encargado en primera instancia de hacer justicia, derivan los diputados generales. Era el diputado general (1476) el ejecutor de los acuerdos de las Juntas Generales o de Hermandad. En 1472 se fijó en Guipúzcoa cuáles habrían de ser las villas junteras y el orden que habría de corresponderles: Segura, Azpeitia, Zarauz, Villafranca, Azcoitia, Zumaya, Fuenterrabía, Vergara, Motrico, Tolosa, Mondragón, San Sebastián, Hernani, Elgóibar, Deva, Rentería, Guetaria y Cestona. El proceso aglutinador de las Juntas acabó de perfilarse en Vizcaya en 1630 al participar en ellas todos los elementos constitutivos del Señorío: tierra llana, villas, Encartaciones, Cinco Concejos y merindad de Durango.
Periodicidad de las reuniones. Dotadas, probablemente, de una periodicidad frecuente, no parece haberse seguido una norma fija hasta el final de la primera etapa foral. Los usos fueron imponiéndose, pues, a la normativa. En 1472 se estipuló que las de Guipúzcoa se reunieran cada dos años, cambiándose a anuales en 1677. Las Hermandades alavesas acabaron reuniéndose en mayo por tierras esparsas y en noviembre en Vitoria. Independientemente de estas juntas ordinarias y particulares hubo extraordinarias para temas concretos.
Atribuciones de las Juntas. La Cofradía de Arriaga nombraba al señor o jefe militar y a los cuatro «Ancianos» o diputados universales que por un año gobernaban la provincia en lo político, administrativo, económico y judicial. El señor, al que sólo competía la jefatura militar, se elegía libremente aunque no fuera del solar alavés. El primer señor de Alava conocido fue Eylón. Le siguen Vela Giménez y Fernán González. A partir de 1034 la Cofradía de Arriaga elige por señores a los reyes de Navarra o a los castellanos. La libertad de elegir señores da a la Junta de Alava carácter de Behetría. La principal característica de las Juntas Generales durante la Edad Moderna va a ser su carácter de organismo sintetizado de los diferentes niveles de poder ejercidos por las tres provincias. Como organismo único y jerárquicamente superior a todos los demás que dimanan del mismo, acumula en sus manos tanto el poder ejecutivo como el legislativo y, en cierta medida, el judicial, todo ello no sólo a tenor de la normativa foral escrita sino también conformándose al uso y costumbres. Destacan entre estas competencias y atribuciones las siguientes: a) Hacer guardar las leyes y ordenanzas, junto con el corregidor en Guipúzcua y Vizcaya y el diputado general en Alava. b) Establecer los donativos en hombres y peculio en cuanto a cantidad y modo de recaudarlos efectuando en Guipúzcoa el denominado repartimiento fogueral. c) Recibir el juramento de los Fueros por reyes y señor de Vizcaya. d) Nombrar el diputado general en Alava y a las Diputaciones en Guipúzcoa y Vizcaya, así como al resto de los elementos directivos de la provincia salvo los emanados de la Corona como el Corregidor. Las Juntas Generales de Alava intervinieron en la reestructuración de las Cuadrillas y Hermandades alavesas. e) Instrumentar el pase foral a la legislación de origen real. f) Efectuar levas apremiando y obligando a caballeros y personas particulares, familiares del Santo Oficio o Cavalleros de Ordenes Militares a que se alisten, asistan y sirvan en ocasión de guerra bajo las banderas de los lugares de residencia. g) Administrar la provincia estableciendo el presupuesto general, cuidando de la red viaria, pesas, medidas, problemas municipales, etc. h) Ejercer funciones judiciales en Guipúzcoa y Alava -no así en Vizcaya- atendiendo a todas las reclamaciones, corrigiendo las sentencias dictadas por los alcaldes de Hermandad, los debates entre concejos, pleitos entre éstos y vecinos, delitos cometidos por vecinos de la provincia en ultramar o en la provincia, etc. v. JUSTICIA.
Los junteros. Probablemente acudieran a las primeras juntas, como ocurría con la Cofradía de Arriaga, toda clase de procuradores sin mayor distinción social ni de sexo. Pero en el s. XVI, que es cuando se constituye la foralidad tal cual ha llegado hasta el s. XIX, las condiciones de electibilidad fueron restringidas a varones, poseedores de cierta renta, vecinos afincados y de limpieza de sangre asegurada y probada. Sacerdotes y abogados estaban excluidos. Tanto en Vizcaya como en Guipúzcoa se exigió que los procuradores hablasen y escribiesen el castellano. En Alava se excluyó también a los funcionarios del gobierno provincial y a personas relacionadas económicamente con la institución provincial. Podían enviar junteros aquellos concejos o villas que tuvieran derecho a voto, facultad que se fue extendiendo progresivamente. En Alava tales entidades delegaban en las Hermandades y en Guipúzcoa las Uniones forales acumulaban los fuegos (votos) de sus componentes. El mandato no podía ser imperativo ni limitado.
Muerte y resurrección de las Juntas Generales. Las Juntas dejan de celebrarse como consecuencia de la aplicación de la ley del 21 de julio de 1876. Con carácter consultivo y asesor reaparecieron en Alava en 1909 durando hasta 1923. Con carácter conmemorativo fueron restablecidas las alavesas en 1957 y con sus características forales plenas el 2 de junio de 1977, mientras las de Vizcaya y Guipúzcoa permanecían en estado aún de proyecto. Es el RD del 4 de enero de 1978 estableciendo el régimen preautonómico para el País Vasco el que autoriza al Gobierno para reformar, antes de las elecciones generales municipales, sobre la base del respeto del régimen foral vigente, dicho establecimiento. La Constitución española de 1978 que deroga definitivamente la ley de 1876 deja expeditas las puertas a la resurrección que se efectuará por medio de tres RD del 26 de enero de 1979. A su tenor las JJ. GG. de las tres provincias se definen de la siguiente forma: Alava. Artículo 1.° Corresponde a las Juntas Generales de Alava y a su Diputación Foral el gobierno y administración de los intereses peculiares de la provincia. Artículo 2.° Las Juntas Generales de Alava son, conforme a su tradición histórica, el órgano de participación del pueblo alavés, a través de sus Municipios agrupados en Hermandades, en la administración y gobierno provincial. Artículo 3.° Uno. Los Municipios de Alava, a los efectos prevenidos en el presente Real Decreto, se agrupan en Hermandades que a tal fin constituyen las correspondientes circunscripciones electorales, a cada una de las cuales corresponden los procuradores que se señalan. Guipúzcoa. Artículo 1.° Las Juntas Generales de Guipúzcoa son, conforme a su tradición histórica, el órgano de participación del pueblo guipuzcoano en la administración y gobierno provincial. Artículo 2.° Uno. Los Municipios de Guipúzcoa, a los efectos prevenidos en el presente Real Decreto, se agrupan en comarcas o circunscripciones electorales, coincidentes con el ámbito territorial de los Partidos judiciales de Azpeitia, San Sebastián, Tolosa y Vergara. Vizcaya. Articulo 1.° Las Juntas Generales del Señorío de Vizcaya son, conforme a su tradición histórica, el órgano de participación del pueblo vizcaíno en la administración y gobierno provincial. Artículo 2.° Los municipios de Vizcaya, a los efectos prevenidos en el presente RD, se agrupan en las Comarcas o circunscripciones electorales siguientes.-I. E. Z.