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Bilbao. Demografía en los siglos XIX y XX

Artículo principal Bilbao.

Por sorprendente que pueda parecer el comportamiento demográfico es uno de los barómetros más directos y sensibles entre la experiencia privada de las personas y los cambios estructurales en una sociedad. En este sentido, los indicadores demográficos representan un reflejo de los procesos de expansión o de crisis que experimenta una comunidad como consecuencia de cualesquiera cambio social, económico o político que se produzca en su seno. Las más de las veces, cualquier dato demográfico, por su facilidad de acceso es más rápido de utilizar y de representar y sintetizar cualquier estado social que se produzca que los más problemáticos datos sociológicos e incluso económicos.

En este capítulo trataremos de hacer un recorrido por la historia de la población de Bilbao en la época contemporánea. Como es lógico suponer, durante estos doscientos años hasta la actualidad, los cambios que se han producido en esta Villa han sido de enorme magnitud, de tal manera que iremos viendo cómo de una pequeña ciudad portuaria y comercial, la veremos convertida en una gran ciudad industrial y moderna, para finalizar con la que vivimos hoy en día: una ciudad aún más moderna pero proyectada hacia al futuro gracias a enormes cambios en su vocación y estructura productiva. Si hemos de sintetizar todos los acontecimientos vividos por la ciudad de Bilbao durante estas dos centurias, no cabe duda que dos palabras se ajustarían a definirla adecuadamente: transformación y adaptación a las nuevas situaciones que le han tocado vivir.

Desde el punto de vista de la historia demográfica se describirá y analizará la manera en que tanto los acontecimientos económicos como sociales, políticos y culturales afectan y conforman lo que solemos denominar "el sistema demográfico" específico y particular que le corresponde a cada etapa recorrida por Bilbao. Con esto queremos expresar que a cada tipo de sociedad, término éste entendido en sentido amplio, le corresponde una combinación de las variables demográficas (nupcialidad, fecundidad, mortalidad o migraciones) distinta, que da lugar a un sistema demográfico especial que adquiere todo su sentido cuando lo observamos en conjunción con el sistema socio-económico que lo produce y a la vez le da sentido y entidad. Es por esta razón por la cual se ha compartimentado este capítulo en cuatro grandes apartados que se corresponden con las grandes etapas socio-económicas que ha atravesado esta villa de Bilbao hasta el momento presente.

En este primer apartado vamos a hacer un largo recorrido de cien años en los que la villa de Bilbao sufrirá enormes avatares y transformaciones. Cuando comienza el siglo XIX esta ciudad era una pequeña aunque próspera villa comercial. Los historiadores suelen definir con gran acierto su actividad y su desarrollo como producto de las actividades de su puerto y sus muelles de carga y descarga que en aquella época estaban situados en los aledaños de la iglesia de San Antón y en el espacio que hoy ocupa el mercado de la Ribera.

Durante este siglo XIX, la villa, al hilo de el resto de la sociedad española y europea, irá diluyendo paulatinamente la estructura socio-económica propia de Antiguo Régimen hacia una urbano-industrial que producirá un crecimiento y desarrollo nunca antes conocido. Pero no adelantemos acontecimientos. Esta denominada transición no se hará de un día para otro y necesitará de un siglo de pequeños logros y dificultades, a veces sangrientos como las dos guerras carlistas, para conseguir a la instalación de esta nueva sociedad moderna.

Conviene subrayar que el caso de la villa de Bilbao constituye un modelo diferente tanto en lo económico como en lo social con respecto al mundo urbano propio de Antiguo Régimen. Hay que tener en cuenta que la sociedad pre-industrial era propiamente rural, su economía lo era fundamentalmente, frente a un peso urbano tanto demográfico como socio-económico muy relativo. Dentro de este marco, Bilbao era una ciudad que no tenía "campo" por lo tanto no tenía agricultores. Su riqueza y prosperidad consolidadas en el siglo XVIII, provenían de su puerto, del intercambio comercial basado en productos como la lana castellana, el bacalao y del hierro producido en el interior de la provincia de Vizcaya (Gutiérrez: 1994). Estos rasgos de su actividad brevemente enunciados nos ayudan a hacernos una idea de la especificidad que presentaba Bilbao dentro del marco estatal de producción y economía, en donde las ciudades no eran muchas ni en número ni en total de población urbana y en donde su actividad principal, a pesar de ser ciudades, continuaba siendo básica y principalmente la agricultura.

Si comenzamos este apartado demográfico con la afirmación de que Bilbao era una pequeña ciudad tanto por sus pequeños límites de extensión como por su número de habitantes, puede resultar bastante sorprendente. Sin embargo, resulta una afirmación del todo cierta si establecemos la comparación de Bilbao con otras ciudades en el marco peninsular en donde ciudades como Sevilla estaban habitadas por unos cien mil habitantes, es decir, diez veces más que Bilbao para esas mismas fechas (Reher: 1994).

En la tabla 1 podemos observar con claridad la evolución que sufrió Bilbao a lo largo de esta centuria, comenzando el siglo con tan solo once mil habitantes para terminar multiplicando por ocho su total de población. Aquí es donde podemos señalar una vez más la enorme singularidad de Bilbao dentro del marco estatal, ya que se puede afirmar que ninguna ciudad española pudo desarrollar tan enorme y veloz crecimiento en este siglo XIX, signo evidente de la capacidad que tuvo para liquidar el Antiguo Régimen y dar paso a una diferente sociedad industrial basada en la siderurgia (Nadal: 1986).

Tabla 1: Total de población, crecimiento y sus componentes. Bilbao, 1800-1900
Fuentes: Censos de Población: Instituto Nacional de Estadística
Registro parroquial: Archivo Histórico Eclesiástico de Vizcaya
Registro Civil: Archivo del Registro Civil de Bilbao
Total PoblaciónCrec. Real (r)Crec. NaturalSaldo migratorio
1800-186011.407
187017.9230,764.4082.108
1860-187019.4170,82.411917
189055.6325,44.34231.873
1870-18904,125.84921.825

Si prestamos atención a las cifras de la tabla 1 podemos ver cómo durante los setenta primeros años del siglo XIX, tanto el número de habitantes como el ritmo de crecimiento fueron muy pausados. Efectivamente, el valor de crecimiento "r" arroja un valor que no llega al uno por cien y año, valor que fue la tónica general durante toda la época de Antiguo Régimen y que supone que una población necesita de más cincuenta años para duplicar su número de habitantes. Hay que decir, no obstante, que la primera mitad del siglo XIX fue muy dificultosa debido a dos episodios bélicos que no ayudan precisamente al desarrollo económico normal. Nos estamos refiriendo a la guerra de la Independencia (1808-1812) y a la primera guerra carlista (1833-1841) que se sufrieron en el País Vasco de manera muy aguda.

Con todo, una vez terminada esta guerra, podemos decir que el sistema económico-productivo que había llevado a Bilbao a gran prosperidad, se había liquidado definitivamente. Todo el sistema comercial de intercambio entre el norte de Europa, el centro de Castilla y las colonias americanas cuyo epicentro se encontraba en Bilbao entró en una crisis sin retorno. Durante el período de entreguerras y ya claramente después de la segunda guerra carlista (1871-77) comenzó a labrarse un nuevo futuro en el que estuvo implicada la ciudad (González Portilla, dir: 1995: 84-91).

En la tabla 2 en donde se presenta la actividad de los bilbaínos por sectores de actividad, se puede comprobar que durante la época pre-industrial la población estaba básicamente dedicada al sector terciario. Por contraste, a final de siglo es el sector de la industria el que ocupa a gran parte de los habitantes de la villa.

Tabla 2: Distribución de la población activa por sectores de actividad (%)
Fuente: Padrones de habitantes: Archivo Municipal de Bilbao
18251900
Primario5,64,7
Secundario34,158
Terciario60,337,4

Los efectos de una nueva economía basada en la extracción minera del hierro, su exportación a Inglaterra y la instalación de los primeros hornos altos en Barakaldo y Sestao, dieron lugar a una nueva ciudad ensanchada y moderna que se convierte en capital financiera e impulsora de un nuevo desarrollo (González Portilla, dir., 1995: 95-114). La gran oferta de trabajo provocó una gran afluencia de inmigrantes a todo el área metropolitana que explica las desmesuradas cifras de crecimiento que podíamos observar en la tabla 1 en el último decenio del siglo XIX. Este cambio de signo en la ciudad se puede observar precisamente en las cifras comparadas entre el crecimiento natural (saldo entre nacimientos y defunciones) y el saldo migratorio (diferencia entre los emigrantes e inmigrantes). Si durante la primera mitad del siglo la ciudad crece a un ritmo moderado pero básicamente sustentado en el mayor número de nacimientos sobre los fallecidos, en los últimos decenios no podemos sino significar de manera evidente que este crecimiento se sustentó sobre un número ocho veces mayor de inmigrantes de lo que la propia dinámica demográfica natural de la ciudad venía produciendo.

En este punto sería interesante hacer un inciso sobre una cuestión que marcó enormemente la historia de la villa y la demográfica de forma particular. Me quiero referir a las anexiones territoriales que se realizaron en el municipio a lo largo de su historia. Esta cuestión resulta de particular importancia ya que es frecuente que cuando manejamos datos sobre la villa de Bilbao a lo largo de muchos años olvidemos que su espacio territorial fue aumentando con el tiempo y por lo tanto sus cifras no se refieren siempre al mismo espacio territorial (González Portilla, dir., 1995: 321-402).

Los historiadores de la historia moderna de Bilbao saben bien que una constante obsesión por parte de los poderes municipales fue precisamente la enorme restricción a conceder la condición de vecino a nuevos habitantes, que daba derecho a ejercer plenamente derechos y deberes dentro de su espacio. Esta condición era enormemente restrictiva, y respondía precisamente a un constante problema de espacio en sus límites jurisdiccionales y que ya desde el siglo XVII no era posible aumentar debido a la inmediata vecindad de las anteiglesias de Abando, Begoña y Deusto. Es decir, Bilbao estaba reducido a lo que hoy conocemos como el Casco Viejo hasta el Ayuntamiento y por el margen de la Ría hasta el puente de San Antón.

Tabla 3: Número de habitantes por Km² en Bilbao desde 1857 a 1900
Fuente: Reseña estadística de la provincia de Vizcaya: Instituto Nacional de Estadística
Densidad de población
1857301,1
1860302,2
1877550
1887850,3
18971.245,50
19001.400,80

A mediados del siglo XIX como se puede ver en la tabla 3 la densidad de población de la villa era una de las más altas de España. Teniendo en cuenta el enorme aumento de población a partir del último tercio del siglo, resulta evidente que era necesario ampliar el espacio jurisdiccional municipal. La primera ampliación se realizó en 1870 cuando se incorporó a la villa una primera parte de Abando, la correspondiente a la margen situada frente al Casco Viejo. Debido a que el crecimiento de la ciudad continuaba a unos ritmos muy veloces pronto estas ampliaciones se vieron insuficientes, completándose la anexión definitiva de Abando en el año 1890 (González Portilla, dir., 1995: 357-370). Con todo, como se puede comprobar en la tabla 3, la enorme congestión que vivía la villa en el último cuarto de siglo era particularmente aguda ya que de 1877 a 1900 la densidad de habitantes por Km2 se había multiplicado por tres a pesar del aumento del espacio, ocasionando un empeoramiento de la calidad de vida urbana.

Con respecto al anterior punto, hay que precisar que gran parte del aumento de la población y especialmente de los inmigrantes que llegaban en masa a partir de la segunda guerra carlista, ante la imposibilidad de instalarse en Bilbao, lo hacían sobre todo en las anteiglesias aledañas que como hoy sabemos están lo suficientemente cerca como para desplazarse al trabajo desde el lugar de residencia. Es por eso que muchas veces en las cifras oficiales de población de Bilbao y en los valores de crecimiento durante el siglo XIX, los datos sobre la villa no son del todo correspondientes a la realidad sino se tiene en cuenta esta circunstancia particular.

Para demostrar lo que venimos diciendo una imagen vale más que muchas palabras y podemos observar en el gráfico 1 toda la evolución del crecimiento de la villa de Bilbao desde 1800 a 1870. Es decir, antes de que se produjeran las primeras anexiones. En este caso, hemos tomado el número de nacimientos anuales, por un lado de las cuatro parroquias de Bilbao (San Antón, Santiago, Santos Juanes y San Nicolás) y por el otro, la suma de las tres anteiglesias, para dibujarlas en el tiempo. Hay que precisar que en tiempos pre-industriales en donde el crecimiento de una población se mide básicamente por el crecimiento vegetativo, la evolución del número de nacimientos es equivalente a cualquier otra medida de crecimiento demográfico.

1800-1870

Gráfico 1: Evolución del número de nacimientos en Bilbao y las anteiglesias de Abando, Begoña y Deusto, 1800-1870. Fuente: Registro parroquial: AHEV

De la lectura del gráfico 1 se pueden extraer dos conclusiones interesantes. En primer lugar, si observamos las dos curvas durante todo el período, vemos cómo la curva de las anteiglesias solo se yuxtapone a la de su vecina Bilbao de una forma casi exacta a partir de la década de los 30. Esto se explica por que a pesar de la complementación de sus economías, en realidad no serán la misma economía hasta que se produjera la transición hacia el sistema de producción industrial en el que ya toda el espacio urbano se verá inmerso. Y en segundo lugar, solamente a partir del momento en que finaliza la primera carlista, la evolución de los nacimientos de las anteiglesias empezará a acompasarse con los de Bilbao y a aumentar de forma más exuberante que el de la villa. Podemos expresarlo con números. En la década de los cuarenta el número de nacimientos de las tres anteiglesias suponía alrededor del cincuenta por ciento del de Bilbao. Sin embargo, al final, el número de población nacida en las anteiglesias era tanto como el que nacía en toda la villa en su conjunto. Esto viene a demostrar que el asentamiento de inmigrantes, jóvenes en edad de trabajar, de casarse y por lo tanto de tener hijos, se estaba produciendo sobre todo fuera de los límites jurisdiccionales de Bilbao. Estaba claro que la ciudad había rebasado hacía tiempo su capacidad de acoger a nuevos vecinos y que solamente con las primeras anexiones se fue capaz de absorber a los nuevos inmigrantes que atraía la ciudad.

Antes de comenzar con la interpretación del modelo demográfico pre-industrial de Bilbao convendría hacer un inciso que se refiere a los problemas de fuentes demográficas que por unas razones u otras hemos de lamentar en Bilbao. Es sabido que el siglo XIX ve nacer la era estadística y, por lo tanto, a nivel estatal y local se realizaron grandes esfuerzos por recoger toda la información posible sobre sus habitantes. Sin embargo, las fatídicas inundaciones de 1983 nos han hecho perder gran parte de la documentación correspondiente al siglo XIX que se encontraba depositada en los sótanos del Archivo Municipal en Bidebarrieta. El agua y el barro se llevaron para siempre las hojas familiares originales de los censos de 1857, 1860, 1877 y 1887. Precisamente en los años cruciales del cambio y crecimiento operado en Bilbao y que hubiera sido tan interesante de analizar desde el punto de vista socio-demográfico. De tal manera, podemos definir al siglo XIX bilbaíno en la actualidad como un "desierto documental" del que solamente conservamos un punto de partida y un final. Nos estamos refiriendo al Censo de Policía de 1825 depositado en el Archivo de la Casa de Juntas de Guernica, posteriormente al cual debemos de dar el salto al Padrón Municipal de 1900 que es el más antiguo disponible en la actualidad. En medio de estas fechas no nos quedan sino datos sueltos, fuentes secundarias, muchas veces resultado del trabajo de estadísticos que publicaron datos-resumen.

De entre las pocas "fotos-fijas" o pirámides de población disponibles correspondiente al siglo XIX resulta especialmente interesante la de 1869 que se ve en la figura 1. Esta fecha es muy significativa ya que refleja dentro de sí misma toda la experiencia de la transición experimentada por esta ciudad en un momento en que ya no es una sociedad pre-industrial pero que todavía no es del todo una sociedad industrial y urbana propiamente dicha. Es decir, es el reflejo y síntesis de la inestabilidad y del cambio en el que se vieron inmersos los bilbaínos de aquella época.

1869

Figura 1: Pirámide de población de Bilbao en 1869. Fuente: Censo de Población: INE

Cuando se analiza una pirámide de población, suele describirse su forma: base ancha y no muy alta corresponde a las sociedades tradicionales; base estrecha y elevándose en altura las de sociedades más contemporáneas. En este caso, en la de Bilbao de 1869 podemos ver una base moderadamente ancha que corresponde a la generación de nacidos reciente. Esta situación es propia del comienzo de moderación de la fecundidad y la nupcialidad a la que contribuyen las generaciones jóvenes de los tramos intermedios. En estos tramos de edad (20-30) podemos observar también el efecto de las inmigraciones formado normalmente por población soltera y joven. En el caso de Bilbao podemos observar el efecto de la presencia de las sirvientas entre los 15 y los 24 años, que luego desaparecen, y que formaban un grupo importante procedente del campo cercano trabajando para la incipiente y rica burguesía. Finalmente, en la parte superior resultan notorios los efectos del régimen de mortalidad imperante que no permitía entonces a demasiadas personas vivir demasiados años.

Como complemento a esta pirámide de 1869 podemos ver en la tabla 4 un recorrido a lo largo de todo el siglo XIX en cuanto a la estructura de la población, es decir, como hubiera sido el resumen de las pirámides a lo largo del tiempo.

Tabla 4: Estructura de la población por edad en Bilbao (%)

Tabla 4: Estructura de la población por edad en Bilbao (%)
Fuente: Censos de Población: Instituto Nacional de Estadística
1825185718771887
0-1433,2831,8128,6629,56
15-6463,0479,465,4664,43
>653,634,85,886,01

Aquí podemos apreciar con mayor claridad a qué nos estamos refiriendo cuando definimos la sociedad del siglo XIX como transicional. En 1825, todavía en plenitud la sociedad pre-industrial se puede ver que la población joven era numerosa y la anciana significaba un exiguo tres por ciento. Si alguna tendencia podemos desentrañar a lo largo del tiempo, es precisamente que las generaciones jóvenes disminuyen paulatina y ligeramente a la vez que la población mayor de 65 años se ha multiplicado por dos desde 1825 hasta los inicios de la industrialización.

El sistema demográfico de Antiguo Régimen se basaba en lo que suele denominarse un sistema de "alta presión", es decir, presidido por altas tasas de natalidad y de mortalidad. Este sistema daba poco margen para el crecimiento de la población ya que éste se combinaba con una nupcialidad tardía en edad, moderadamente intensa, que daba lugar a una fecundidad también moderada. Si a esto le añadimos unos movimientos migratorios también reducidos, ahí encontramos la explicación de crecimientos poblacionales reducidos o casi en equilibrio propios de las sociedades pre-industriales.

Hay que decir, sin embargo, que este sistema demográfico muy bien estudiado y comprobado en todas las poblaciones europeas occidentales, se adapta mucho mejor a las zonas rurales que eran mayoritarias en ésta época. Este sistema estaba imbricado en un sistema económico basado en la producción de la tierra en la que ésta no podía multiplicarse ni contener mayor población si no existía un aumento de la producción (Flinn: 1989).

Recientes investigaciones han demostrado que este sistema demográfico de Antiguo Régimen era ligeramente diferente en las áreas urbanas. Por esta razón, podemos calificar a este proceso como de "urbanización demográfica". Cabe definir este sistema como de aún mayor presión demográfica que en el campo. Un historiador inglés ha llegado a calificar a la ciudades como de auténticas devoradoras de hombres (Wrigley y Schofield: 1981). La economía de las ciudades era más precaria y sujeta a los vaivenes de la economía que en el mundo rural con el problema añadido de no poder recurrir a la huerta para poder comer cuando llegaban las vacas flacas. Por esta razón, la nupcialidad era muy restringida y aún más tardía que en el campo, por lo que los nacimientos siempre eran menores en número. Hay que tener en cuenta que estamos situados en una época en que la institución matrimonial y la fecundidad natural marcaban el número de nacimientos. Es decir, no era aceptable socialmente tener hijos fuera del matrimonio. Por el lado de la mortalidad, ésta era todavía más intensa que en el campo. Las condiciones de salubridad e higiene y la gran concentración de población hacía que las ciudades fueran lugares propicios para la propagación de epidemias y todo tipo de enfermedades. Como resultado del balance, una ciudad podía tener un crecimiento natural negativo como consecuencia de una mayor mortalidad que su natalidad. A pesar de ello, las ciudades solían presentar un crecimiento moderado de población, solo compensado y logrado gracias a la continua afluencia de inmigrantes provenientes del campo cercano (Pareja: 1997).

1800-1870

Gráfico 2: Evolución de las tasas vitales de Natalidad, Mortalidad y Nupcialidad en Bilbao, 1800-1900. Fuente: Registro parroquial: AHEV; Registro civil: ARCB

Este sistema demográfico urbano que venimos describiendo se ve muy bien reflejado tanto en el gráfico 2 como en la tabla 5, de manera muy precisa en la primera parte del siglo. Sin embargo, venimos caracterizando al siglo XIX como una sociedad en transición y de esa manera podemos distinguir dos períodos muy claramente diferentes. Por un lado, el período de entre-guerras durante el cual debido a una relativa prosperidad económica se consigue un descenso considerable de la mortalidad dando lugar al crecimiento de la población. Por otro lado, en el último tercio del siglo, la industrialización que ya está en sus comienzos. Esta produjo una afluencia de trabajadores inmigrantes, especialmente instalados en las zonas de San Francisco y Achuri, que ocasionaron un problema de vivienda y de degradación del medio urbano que la ciudad no podía remediar en tan poco tiempo. Como resultado, se produjo un aumento considerable de la natalidad debido a la mayor presencia de población joven y por el contrario, un aumento dramático de la mortalidad como consecuencia de la degradación del medio y de las condiciones de vida de la población. Hay que concluir, a la vista de los datos, que los inicios de la industrialización fueron dramáticos en Bilbao como en el resto de Europa y España, y que el precio del progreso se tradujo en muerte, al menos en los primeros compases del cambio económico (Pareja: 1997).

Tabla 5: Tasas Brutas de Natalidad, Mortalidad y Nupcialidad. Medias decenales 1800-1900
Fuente: Registro parroquial: AHEV; Registro civil: ARCB
TB NatalidadTB MortalidadTB Nupcialidad
1800-181034,0333,159,06
1810-182042,1240,711,21
1820-183037,8734,678,08
1830-184034,1234,519,54
1840-185042,1428,8511,47
1850-186034,7724,198,96
1860-187036,5924,618,4
1870-188038,7739,839,88
1880-189045,0835,757,14
1890-190046,2838,5410,24

Si aplicamos las ideas de tipo maltusiano, una sociedad pre-industrial solamente podía controlar su crecimiento o su tamaño a través de la nupcialidad, ya que sobre la mortalidad no había conocimientos médicos suficientes para actuar, y sobre los nacimientos, en ausencia de medios de control de la reproducción, poco se podía hacer ya cuando el matrimonio se había celebrado. Por esta razón, en el sistema demográfico de Antiguo Régimen se considera que la variable de la nupcialidad, sobre todo de las mujeres, es la más importante para seguir su estudio.

En la tabla 6 se presentan una serie de indicadores de nupcialidad y fecundidad de Bilbao a lo largo del siglo XIX. Las mujeres bilbaínas de 1825 se casaban a una edad media muy tardía (28 años) y con una intensidad nupcial muy baja en todas las generaciones (alrededor del 42 por ciento). Esta combinación no podía dar lugar sino a unos valores de fecundidad muy moderados. Hay que tener en cuenta que en estas épocas, llegar a casarse tanto para los hombres como para las mujeres, implicaba un largo tiempo de ahorro de dote y de preparación ya que el acceso a la tierra o a poder desempeñar un oficio artesanal implicaba la espera de muchos años hasta que los gremios de la ciudad daban su aprobación para la instalación de un nuevo taller artesanal que permitiera a una familia poder mantenerse (Arbaiza: 1996).

Desde mediados del siglo XIX hasta finales de siglo, el cambio de sistema productivo abre nuevas perspectivas de trabajo para la población joven en la mina o en la fábrica, que libera a la población de la dependencia de la tierra y de los gremios, y que permite el acceso al trabajo descualificado a cambio de un exiguo jornal. A pesar de los bajos salarios, este cambio permitió a mucha población sin tierra y sin oficio, acceder a algo de dinero, tanto para hombres como para mujeres que les permitió casarse a unas edades más tempranas que en tiempos anteriores. Este cambio se refleja perfectamente en la tabla 6 en los valores que se refieren a los años 1887 y 1900. Efectivamente, las mujeres se casan como media unos tres años antes que en la época pre-industrial y lo hacen con mayor intensidad, provocando un aumento de la fecundidad en estas fechas finales de la centuria.

Tabla 6: Indicadores de Nupcialidad y Fecundidad en Bilbao de 1825 a 1900
Fuente: Censo de Policía de 1825: Archivo de La Casa de Juntas de Gernika; Censos de Población: INE
Los indicadores de esta tabla responden a los siguiente cálculos:
Edad Media al Matrimonio: Los valores de 1825 responden al indicador SMAM (Standard Mean Age at Marriage), que calcula una media aproximada en base a datos censales cuando no es posible disponer de los registros matrimoniales. En cambio, los valores de 1887 y 1900 proceden del registro civil bilbaíno.
El Celibato Definitivo es el cálculo del porcentaje del número de solteros/as sobre el total de mujeres/hombres en el grupo de edad de 45-49 años.
La Tasa de Nupcialidad es la proporción de mujeres casadas entre el total de mujeres por grupos de edad (%).
El Índice de Fecundidad Matrimonial es el número de nacidos de ese año entre las mujeres casadas en edad fértil (15-49).
182518871900
VaronesMujeresVaronesMujeresVaronesMujeres
Edad Media al matrimonio25,2228,227,1324,7927,2525,17
Celibato definitivo16,6610,141013,58,914,1
Tasa de Nupcialidad42,094447,54
Tasa de Fecundidad matrimonial252,89271243,16

Sin embargo, en este punto cabe hacer un par de precisiones en cuanto al sistema matrimonial y de fecundidad de este final de siglo. En primer lugar, el cambio económico supuso la llegada de muchos inmigrantes de fuera del País Vasco, atraídos por la enorme oferta de trabajo. En contra de lo que suele pensarse, muchos inmigrantes llegaron a la ciudad con su familia ya formada, es decir casados y con niños pequeños, o con unas pautas de fecundidad propias de sus lugares de origen rural, es decir, más altos, que continuaron manteniendo una vez llegados aquí. Esto explicaría también, los valores extraordinariamente altos de fecundidad que encontramos en la ciudad, pero en general, también en toda la zona recientemente industrializada de la margen izquierda del Nervión (González Portilla, ed.: 2001).

Tabla 7: Población por lugar de nacimiento en Bilbao, 1825 y1900 (%)
Fuente: Censo de Policía de 1825: Archivo de La Casa de Juntas de Gernika; Padrón de Habitantes: Archivo Municipal de Bilbao.
18201900
Bilbao36,4436,05
Resto C.A.Vasca58,230,07
Andalucía0,10,88
Aragón0,12,25
Asturias0,070,93
Baleares---0,08
Cantabria0,283,07
Castilla-León213,23
Castilla-Mancha0,030,65
Cataluña0,10,52
Com. Valenciana0,030,32
Extremadura0,070,08
Galicia0,351,64
Madrid0,142,07
Murcia---0,2
Navarra0,282,84
La Rioja0,383,74
Extranjero1,421,37

En la tabla 7 se puede observar este gran cambio que provocó el cambio a la sociedad industrial desde el punto de vista de la composición social por origen de la población bilbaína. En general, se puede reseñar que en Bilbao siempre vivieron gentes de todas partes de España. Esto resulta bastante lógico dado el carácter comercial y abierto de Bilbao así como su importancia como capital dentro del Norte de España. Aún así, se puede ver que la mayor parte de la población que vivía en Bilbao durante el Antiguo Régimen había nacido en el País Vasco, cuyo mayor porcentaje correspondía a la provincia de Vizcaya. Setenta y cinco años más tarde, el panorama es sustancialmente diferente. El porcentaje de población oriunda de la villa continúa siendo la misma (un 30%) pero ha cambiado la procedente de la C.A.E. En su lugar, más de la mitad de los vecinos de Bilbao nacieron fuera de este territorio. En estas fechas del nuevo siglo podemos encontrar gentes de toda la geografía española, buena prueba de la capacidad de atracción que esta ciudad podía ejercer sobre toda la península. Sin embargo, las provincias cercanas fueron las que más acudieron a las nuevas posibilidades laborales abiertas con la industrialización. Destaca la comunidad de Castilla y León como principal aportadora de fuerza de trabajo si bien se puede precisar que casi todos eran oriundos de la provincia de Burgos. Por lo demás, las comunidades próximas de Cantabria, La Rioja, Navarra y Aragón conformaban los lugares de partida mayoritarios de los inmigrantes.

Finalmente vamos a acabar de dibujar el sistema de Antiguo Régimen transicional de la villa de Bilbao con la observación de la variable de la mortalidad. Este es el único vértice que nos falta. Decíamos líneas arriba que este sistema demográfico se caracteriza por tasas de alta presión demográfica. Efectivamente, hemos comprobado las altas tasas de natalidad y de mortalidad que se registraban en la ciudad (gráfico 2 y tabla 5).

Tabla 8: Esperanza de vida al nacimiento (Eo) en Bilbao, 1825-1900
Fuente: Registro parroquial: AHEV; Registro civil: ARCB; Censos de población: INE
VaronesMujeresTotal
182533,3436,5535,01
186035,2337,7536,58
187731,1934,0232,82
188729,3834,2432,02
190025,631,1428,31

En la tabla 8 presentamos la evolución del indicador de la esperanza de vida de Bilbao. Este indicador es mucho más completo y significativo de las condiciones de vida en que se vive y se muere en una sociedad que cualquier otro que podamos disponer. Así, podemos ver que durante el Antiguo Régimen los habitantes de Bilbao podían esperar vivir cuando nacían como media unos treinta y cinco años. Hay que decir que esta cifra era muy normal para esta época pre-industrial y significativamente alta para la península en el medio urbano. Con todo, podemos apreciar una mejoría en este indicador hacia mediados de siglo que nos indica que la etapa de entre-guerras fue un momento de bonanza socio-económica para la villa. A partir de ahí, la segunda guerra carlista y la industrialización trajeron consigo un descenso en esta vida media que supuso una pérdida de siete años con respecto a principios de siglo. En 1900 la esperanza de vida de Bilbao era la más baja y alarmante de toda España. Una rápida e intensa llegada de inmigrantes hacinados en determinados barrios bilbaínos, la falta de vivienda digna, las epidemias y enfermedades, los bajos salarios y el déficit alimentario, en resumen la pobreza de una amplia capa social de jornaleros, explican este descenso de calidad de vida. Este dato hay que valorarlo teniendo en cuenta que la edad media al matrimonio en estas fechas había descendido, pero resultaba insuficiente para garantizar una adecuada reproducción social.

Estas cifras adquieren todo su dramatismo si desentrañamos los componentes de la estructura de la mortalidad de Antiguo Régimen. En lo que a la mortalidad se refiere, el sistema demográfico se caracterizaba por una muy alta mortalidad infantil y por el predominio de las enfermedades y causas de muerte de origen infeccioso.

Tabla 9: Cocientes de mortalidad de niños menores de 0 y de 1 a 4 años por cada mil nacidos. Bilbao, 1825-1900
Fuente: Registro parroquial: AHEV; Registro civil: ARCB
qo: Defunciones de niños menores de 1 año sobre el total de nacimientos por mil.
q1-4: Defunciones de niños de 1 a 4 años sobre la población de esa misma edad por mil.
qoq 1-4
1825160253
1860135240
1877201248
1887162281
1900199279

En la tabla 9 se puede comprobar como de unos valores de mortalidad infantil altos pero muy moderados en el primer cuarto de siglo van aumentando considerablemente hasta la fecha de 1900 en donde alcanzan unos valores más altos nunca conocidos en la ciudad. Era usual en esta época que la mortalidad de los menores de 1 año fuera más baja que la de los niños de 1 a 4 años en donde las epidemias infecciosas hacían estragos sobre los pequeños que ya no disponían de las defensas naturales que les proporcionaba la leche materna. Así que si sumamos estos dos indicadores obtenemos que de un cuarenta a un cincuenta por ciento de los niños que nacían no alcanzaban a cumplir los cinco años. Esta era la principal razón de que la esperanza de vida descendiera o no pudiera alcanzar valores mayores en este siglo XIX.

Tabla 10: Defunciones por causa de muerte en Bilbao, 1869-1885-1900 (%)
Fuente: Registro parroquial: AHEV; Registro civil: ARCB
186918851900
Enf. Infecciosas83,1769,8372,18
Aire61,466,5472,42
Agua20,2515,4711,72
Otras infecciosas18,3417,9815,85
No Infecciosas16,8230,1627,81

Otro rasgo de la estructura de la mortalidad y que explica la esperanza de vida lo constituía la estructura de las causas de muerte, principalmente de origen infeccioso y ante las cuales los conocimientos médicos no podían hacer nada. Hay que recordar que todavía no se conocen los antibióticos, de manera que cualquier gripe, sarampión, viruela o gastro-enteritis provocaban la muerte irremediable en aquellos más débiles por constitución o por malnutrición como los niños y los ancianos. En un medio frío y húmedo como el bilbaíno las enfermedades más comunes tenían su origen en la transmisión por aire, es decir, todas aquellas del aparato respiratorio. A finales de siglo, todo el colectivo obrero que vivía hacinado y desnutrido sufría de manera particularmente aguda el azote de epidemias que asolaban la ciudad todos los años y que mermaban la población de una manera tan alarmante que era motivo de titulares en los periódicos locales por parte de los responsables sanitarios municipales y de los médicos bilbaínos (Pareja: 1997).

El primer tercio del siglo XX concluye con una guerra civil en nuestro territorio. Podemos decir que esta es una etapa que tiene entidad por sí ya que asistiremos a la consolidación de una nueva sociedad urbana, industrial y moderna que se sube al carro de los sucesos socio-económicos y demográficos de su entorno occidental. Este período es comúnmente definido como el de la modernización económica y social que lógicamente implica también la modernización de los comportamientos demográficos cuyos detalles describiremos en este apartado.

La industrialización basada en la siderurgia y que se instaló alrededor de ambas márgenes de la Ría, fue ideada e impulsada por una oligarquía bilbaína con gran visión de futuro que estructuró un enorme crecimiento económico sin precedentes en la península ibérica. Esto convirtió a Bilbao y su hinterland en una gran área metropolitana con diversificación del uso del espacio (espacio industrial, minero, capital y residencial) que aún perdura sin grandes cambios. Como consecuencia, podemos hablar en este momento de Bilbao como de la consolidación de una gran ciudad con todo lo que ello conlleva. Es en esta época cuando Bilbao comienza su gran transformación espacial y de edificación: construcción del Ensanche, de los grandes edificios públicos y privados, las grandes avenidas, las infraestructuras más modernas como el ferrocarril, etc. que sin lugar a dudas cambian su fisonomía pero también sus modos de vida.

Tabla 11: Distribución de la población activa por sectores de actividad, Bilbao 1900-1935 (%)
Fuente: Padrones de habitantes: Archivo Municipal de Bilbao
19001935
Primario4,72,2
Secundario5850,5
Terciario37,347,3

La modernización económica trajo consigo cambios que se manifiestan en primer lugar en la dedicación profesional de los bilbaínos como se plasma en la tabla 11, en donde se puede ver que la actividad fundamental de los bilbaínos se encontraba en el sector secundario, es decir, sobre la industria que había dado razón de ser a su impulso económico y a su transformación en 1900. Esto fue así en los primeros compases. Sin embargo, se puede comprobar que con el paso del tiempo Bilbao fue dotándose de una nueva entidad y cumpliendo labores de auténtica gran ciudad y centro de una gran actividad que implica siempre una gran oferta y dotación de servicios de todo tipo. Así que durante esta época podemos definir a esta villa como de una ciudad mixta entre la actividad industrial y también de servicios diversos a partes iguales.

Crecimiento y desarrollo económico de régimen capitalista suele ser sinónimo de un exuberante crecimiento demográfico como podemos ver en la tabla 12.

Tabla 12: Total de población, crecimiento y sus componentes. Bilbao, 1900-1930
Fuente: Censos de Población: INE; Registro Civil: Archivo del Registro Civil de Bilbao
Total PoblaciónCrec. Real (r)Crec. NaturalSaldo migratorio
1900-191083.306
192093.5361,169.978252
1910-1920112.8191,898.83710.446
1930161.9873,6814.17534.993
1920-1930195.1861,882.62530.574

Durante estos cuarenta primeros años del siglo la población de Bilbao se duplicó largamente desde un volumen inicial de 83 mil a 195 mil habitantes. Dentro de este período el momento más espectacular fue el comprendido entre 1920 y 1930 con un crecimiento por cien y año de un 3,68 que no se había conocido nunca en esta villa. Este período corresponde al momento de bonanza económica y de altísimos beneficios que supuso la no intervención de España en la primera guerra mundial que redundaron especialmente en la industria vizcaína.

El impulso inmigratorio continuó siendo muy fuerte y constante pero estuvo acompañado, especialmente durante las tres primeras décadas de un gran crecimiento natural, es decir de un exceso de nacimientos sobre el de los difuntos entre los habitantes bilbaínos.

Tabla 13: Número de habitantes por Km² en Bilbao de1900 a 1940
Fuente: Reseña estadística de la provincia de Vizcaya: INE
Densidad de población
19001.400,80
19101.572,80
19201.897,10
19302.723,90
19403.282,20

Como consecuencia, la presión demográfica sobre el espacio urbano fue aumentando espectacularmente con respecto al siglo anterior y a lo largo de estos años como se puede observar en la tabla 13. La densidad de población por kilómetro cuadrado casi se multiplicó por tres como media entre 1900 y 1940, lo que implica que en algunos barrios, especialmente los obreros de la zona de San Francisco y Achuri, existía un hacinamiento insoportable. Por otra parte, estos datos hay que valorarlos teniendo en cuenta que en estas fechas se amplió nuevamente el espacio urbano ya que en 1925 tuvo lugar la definitiva anexión de las anteiglesias de Deusto y Begoña ampliando por tercera vez el perímetro municipal.

Una primera aproximación de la situación demográfica de la villa en estos años la encontramos en la pirámide de la población de 1920 en donde ya podemos atisbar los cambios que se han producido en la sociedad bilbaína con respecto a la centuria anterior (Fig. 2 y tabla 14).

1800-1870

Figura 2: Pirámide de población de Bilbao en 1920. Fuente: Censo de Población: INE

Tabla 14: Estructura de la población por edad en Bilbao, 1900-1940 (%)
Fuente: Censos de Población: INE
19001910192019301940
0-1431,132,7330,9427,224,9
15-6464,8161,8263,3965,0669,62
>653,165,155,677,735,49

Una visión global nos muestra que la pirámide va perdiendo su forma. En primer lugar, lo vemos en su base que es más estrecha que generaciones anteriores lo que nos indica menos nacimientos. Y por el otro lado, la parte superior de la pirámide tiene forma más alargada y picuda, lo que señala claramente descenso del impacto de la mortalidad. Efectivamente, vemos en la tabla 14 expresado en cifras que las generaciones infantiles se reducen en efectivos y por otro lado, que la población mayor de 65 años ha aumentado considerablemente en estas tres décadas. Estos datos nos sugieren la combinación del descenso de la natalidad ya apuntada junto con un patrón de mortalidad menos severo actuando sobre la población.

Tabla 15: Población por lugar de nacimiento en Bilbao, 1900 y 1935 (%)
Fuente: Padrones de población: Archivo Municipal de Bilbao
19001935
Bilbao36,0547,74
Resto C.A.Vasca30,0724,84
Andalucía0,880,42
Aragón2,251,06
Asturias0,930,64
Baleares0,080
Cantabria3,074,26
Castilla-León13,2310,79
Castilla-Mancha0,650,37
Cataluña0,520,5
Com. Valenciana0,320,18
Extremadura0,080,12
Galicia1,641,24
Madrid2,071,2
Murcia0,20,07
Navarra2,842,26
La Rioja3,742,85
Extranjero1,371,47

Decíamos más arriba que esta era una población en crecimiento gracias sobre todo al efecto inmigratorio. Pues bien, esto también se nota en la parte central de la pirámide ya que los inmigrantes lo hacen en gran número en el tramo de edad comprendido entre los 20 y los 30 años. Resulta especialmente reseñable el grupo correspondiente a las mujeres mucho mayor que en los hombres. Esto se explica gracias a la presencia de sirvientas para una ciudad enriquecida y con una burguesía ostentosa que vive en grandes casas y que necesita mucha mano de obra de este tipo para mantener sus hogares pero también para mostrar su poder.

En la tabla 15 podemos ver el reparto de la población bilbaína por su lugar de nacimiento. En general, el nuevo patrón inaugurado con la industrialización se mantiene durante esta primera parte del siglo, pero si observamos los datos del año 1935 nos encontramos con que la inmigración correspondiente a esta primera fase de la industrialización ya ha concluido, de tal manera que aumenta el número de nacidos en Bilbao y los foráneos a la comunidad vasca representan solo un tercio de los habitantes de la villa.

Este término se refiere a el paso de un régimen de alta presión a otro de baja presión demográfica en cuanto a las tasas vitales, cuyo eje principal se encontraba en la limitación y descenso de la descendencia final de los matrimonios, auténtico síntoma de comportamiento demográfico moderno. Este proceso no es simplemente demográfico, como se puede suponer, ya que la razón por la cual las parejas recién casadas deciden tener menos hijos que sus padres o abuelos no es solo materia demográfica o económica sino que también está llena de implicaciones de cambio de mentalidad más difícilmente mensurables que otras. Por esta razón, los investigadores han calificado este fenómeno como la "revolución silenciosa" por que acompañó a otras revoluciones más visibles operadas en las sociedades occidentales como la política y la económica (Gillis, Tilly y Levine: 1992). Pero si hay algo que está claro es que este hecho socio-demográfico de la limitación de la descendencia estuvo protagonizada por todos y cada uno de los ciudadanos realizando transformaciones radicales a pequeña escala individual pero de enorme transcendencia para el futuro.

1800-1870

Gráfico 3: Evolución de las tasas vitales de Natalidad, Mortalidad y Nupcialidad en Bilbao, 1900-1940. Fuente: Registro Civil: ARCB.

Tabla 16: Tasas Brutas de Natalidad, Mortalidad y Nupcialidad. Medias decenales 1900-1940
Fuente: Registro Civil: Archivo del Registro Civil de Bilbao
TB NatalidadTB MortalidadTB Nupcialidad
1900-191041,1430,948,74
1910-192034,3526,749,07
1920-193029,9620,989,63
1930-19401816,436,02

El primer signo en donde se manifiesta este cambio de sistema demográfico lo encontramos en la evolución de las tasas brutas de natalidad, nupcialidad y mortalidad. Como se puede ver en el gráfico 3 y en la tabla 16 la evolución de la natalidad experimenta un continuado y largo descenso a lo largo de este tiempo. Esta evolución nunca se había conocido antes, de tal forma que significará que nacen la mitad de niños a finales de los años 30 que a principios de siglo. Además, si nos fijamos en la línea de la mortalidad ocurre lo mismo que lo anterior: también la mortalidad se reduce acompasadamente en esta primera mitad de siglo en la misma proporción que la natalidad. Hay que hacer una salvedad en esta curva de mortalidad: los "picos" de gran sobremortalidad que se producen en 1918 por la epidemia de gripe y años más tarde por el impacto de la guerra civil española.

Tabla 17: Indicadores de Nupcialidad y Fecundidad en Bilbao de 1900 a 1935
Fuente: Censos de Población: INE; Registro Civil: Archivo del Registro Civil de Bilbao
La Edad media al matrimonio de 1900, 1920 y 1935 procede del Registro Civil: Archivo del Registro Civil de Bilbao; El valor de 1910 procede del cálculo del SMAM.
1900191019201935
VaronesMujeresVaronesMujeresVaronesMujeresVaronesMujeres
Edad Media al matrimonio27,2525,1728,126,827,2225,0328,2725,54
Celibato definitivo8,914,1812,210,415,69,112,2
Tasa de Nupcialidad47,5443,542,743,1
Tasa de Fecundidad Matrimonial243,16249220152

La evidencia de esta transición de la fecundidad desde un patrón de fecundidad natural a un patrón consciente de limitación de la descendencia la podemos encontrar en la tabla 17. En esta tabla observamos cómo la edad media al matrimonio se estabiliza con respecto al período anterior pero se acompaña de un ascenso del celibato femenino y un descenso de la intensidad de la nupcialidad. Es decir, menos mujeres se casan y éstas lo hacen a una edad más tardía. Sin embargo, la auténtica evidencia la encontramos en los valores de la tasa de fecundidad matrimonial que se mantienen elevados hasta la década de los 10 pero que comienzan a caer en los años 20 y definitivamente se colocan a la mitad para el final del período. Es decir, los matrimonios tienen la mitad de hijos que en el siglo anterior. Hay que calificar sin dudas a este hecho como "revolucionario" ya que debemos recordar que a primeros de siglo seguían sin existir auténticos medios eficaces de control de la reproducción como se dispone hoy en día. Está claro que la variable nupcial ayudó a que hubiera finalmente menos nacimientos pero es innegable la voluntad de las parejas de tener menos hijos.

Las explicaciones de este fenómeno no son fáciles teniendo en cuenta que no podemos entrevistar a sus protagonistas. Desde el punto de vista de la investigación se manejan un conjunto de explicaciones económicas, demográficas, sociales y de mentalidad, que básicamente se centran en señalar las dificultades de las nuevas familias urbanas y asalariadas cuyos bajos salarios y falta de vivienda perduraron hasta bien entrados los años treinta del siglo. Por otro lado, el descenso de la mortalidad infantil se convirtió en una realidad nueva para los matrimonios que antes debían tener más hijos para que llegaran a adultos tan solo la mitad de los habidos. Durante este tiempo, esta proporción disminuyó lo que pudo convencer a las parejas de tener menos hijos toda vez que ya habían tenido los deseados. Y finalmente, pero no menos importante, por estas fechas, comienza a valorarse a los niños de una forma diferente a épocas anteriores. La consideración de que son el futuro, de que hay que cuidarlos mejor en todos los sentidos comienza a hacerse una realidad incluso a nivel legal. De esta época datan todas las medidas de prohibición de trabajar a los menores de catorce años, de la obligatoriedad de asistir a la escuela y del nacimiento de toda una cultura médica y sanitaria de atención a los más pequeños cuya máxima expresión está en el surgimiento de una nueva especialidad médica: la puericultura.

Por estas razones apuntadas más arriba resulta muy difícil hablar de transición demográfica sin acompañar el discurso con el de la llamada transición de la mortalidad. Esta transición es muy interesante ya que es la primera vez durante siglos que se consiguió que la mortalidad descendiera y además de forma irreversible y duradera como sabemos hoy en día. Los resultados revelados en la tabla 18 no ofrecen lugar a dudas. En la villa de Bilbao se comienza el siglo con una media de esperanza de vida de 28 años y en vísperas de la guerra civil este valor era nada menos que de 53 años, lo cual implica doblar esta expectativa e indica una clara mejoría en las condiciones de vida. Hay que señalar que éste significativo descenso se produce durante la década de los 10, una década antes de que comience a dar signos importantes el descenso de la fecundidad, por lo que debemos suponer que ambas variables estaban muy relacionadas entre sí.

Tabla 18: Esperanza de vida al nacimiento (Eo) en Bilbao, 1900-1935
Fuente: Censos de población: INE; Registro civil: ARCB
VaronesMujeresTotal
190025,631,1428,31
191037,3743,0140,22
192036,4342,2639,3
193046,3754,9550,56
193548,7556,3753,44

Este descenso de la mortalidad, sin parangón en la historia demográfica de la villa y similar al ocurrido en otras sociedades occidentales se ha intentado interpretar también por un conjunto de explicaciones de variado signo. En primer lugar demográficas. Si atendemos a la evolución de las curvas de la tasa bruta de mortalidad de esta primera parte del siglo junto con la del siglo anterior (gráficos 2 y 3) veremos con claridad que en el último período han desaparecido las oscilaciones periódicas en su comportamiento. Esto se debe a que se consiguió la desaparición y el control de las epidemias de todo tipo de enfermedades epidémicas que un año y otro también asolaban a las poblaciones de Antiguo Régimen. Estas provocaban una sobre-mortalidad de signo extraordinario que ocultaban el régimen de mortalidad en condiciones normales. Efectivamente, en la primera parte del siglo, salvo la epidemia de gripe, especialmente mortífera, no hay que señalar ninguna otra catástrofe demográfica si exceptuamos los efectos de la guerra.

En segundo lugar, un factor muy importante del descenso, el definitivo en el aumento de la esperanza de vida, fue el descenso de la mortalidad infantil. Es decir, se produce un cambio en la estructura de la mortalidad por edad con respecto a épocas anteriores. En la tabla 19 se refleja muy claramente lo que venimos describiendo: cómo los valores de la mortalidad infantil experimentan un descenso enorme.

Tabla 19: Cocientes de mortalidad de niños menores de 0 y de 1 a 4 años por cada mil nacidos. Bilbao, 1900-1935
Fuente: Registro civil: ARCB
qoq 1-4
1900199279
1910152126
1920155121
19308761
19356166

A pesar de que toda la mortalidad juvenil desciende significativamente, es la mortalidad de los niños de 1 a 4 años en particular, la que sufre una mayor disminución, y por lo tanto, la auténtica causante de la transición de la mortalidad. Este fenómeno tampoco es fácilmente explicable ya que en estos momentos no se habían experimentado avances médicos reseñables con respecto al siglo anterior. Todo lo que se puede decir es que se produjo una implicación social y médica en demostrar que la muerte de los niños no tenía que ser necesariamente considerada como inevitable. Toda la literatura médica de la época se vuelca en enseñar hábitos de higiene y cuidados para prevenir y no propagar las infecciones, así como insistir en la importancia de la lactancia materna durante los primeros años de vida con el mismo propósito. Lo cierto es que el resultado fue milagroso teniendo en cuenta los medios médicos que disponían en esas fechas.

Tabla 20: Defunciones por causa de muerte en Bilbao, 1900-1935 (%)
Fuente: Registro civil: ARCB
190019201930
Enf. Infecciosas72,1863,9947,2
Aire72,4269,167,06
Agua11,7211,315,92
Otras infecciosas15,8519,5927,01
No Infecciosas27,8136,0152,8

Estos mismos presupuestos sirvieron también para la población en general consiguiendo un cambio de patrón epidemiológico de las enfermedades. Como se ve en la tabla 20, las enfermedades infecciosas experimentaron por primera vez en la historia un retroceso que también será irreversible como causantes de la muerte entre la población. Si a principios de siglo las enfermedades de origen infeccioso suponían las dos terceras partes de las defunciones treinta años más tarde tan solo suponían la mitad de ellas. Esto evidencia claramente que eran muertes evitables y no solamente las de los niños, también la tuberculosis que afectaba sobre todo a los adultos vio su prevalencia muy reducida en esta década. Por el contrario, comenzaron a aumentar como causa de muerte todas aquellas dolencias que son tan comunes hoy en día y que tenían difícil solución con el saber médico de la época como son las cardiovasculares y los tumores que en vísperas de la guerra civil suponían básicamente la mitad de las defunciones de los adultos.

En definitiva, esta primera parte del siglo fue crucial desde el punto de vista demográfico ya que se produjeron cambios nunca antes conocidos en la historia demográfica y en donde se conseguirían logros que no tendrían marcha atrás y que sentarían las bases del transcurso demográfico futuro de la ciudad.

Una vez terminada la guerra civil que, desgraciadamente hubo de sufrir la población española, se inaugura una nueva época que desde el punto de vista político que se define por la dictadura del general Franco. No hay que abundar en describir lo que significó desde este punto de vista y que explica estos cuarenta años como un encefalograma plano. Sin embargo, desde el punto de vista económico y social podemos diferenciar dos sub-etapas muy claras que tuvieron unas consecuencias muy directas sobre el devenir demográfico.

Por un lado, la etapa comprendida entre el final de la guerra 1939 y 1953, marcada por la segunda guerra mundial en la que España permaneció neutral pero igualmente imposibilitada de recuperarse de la guerra sufrida en suelo propio. Sin embargo, las ideas económicas de Franco con respecto a España fueron las de un país autosuficiente en todos los sentidos. Por esta razón, a esta dura etapa se le suele denominar como la de la "autarquía" pero que entre el común de la población es conocida como los "años del hambre" ya que se sufrieron grandes penurias.

Por otro lado, la etapa siguiente entre 1953 y 1975, en la que toda vez que se vio que la utopía autárquica era insostenible, se aceptaron las ayudas del Plan Marshall y gracias al cambio de personajes en el gobierno se pusieron en marcha los "Planes de desarrollo" que significaron grandes inversiones en infraestructuras y la apertura de un nuevo negocio nacional como el turismo. Aquí es donde se produce un crecimiento económico muy importante después de tantos años problemáticos en donde surge una nueva clase media que intentará parecerse a la europea y que imitará, si bien con años de retraso, un nuevo estilo de vida y que protagonizará el denominado "baby-boom" de la postguerra europea y norteamericana de los años 50.

Tabla 21: Distribución de la población activa por sectores de actividad, Bilbao 1940-1960 (%)
Fuente: Censos de Población: INE
194019501960
Primario31,40,54
Secundario55,466,4961,81
Terciario41,632,1137,65

En Vizcaya y en Bilbao se producirá un renacimiento económico básicamente sobre las mismas bases económicas sobre las que se había asentado su primer desarrollo económico. No hay grandes novedades en este punto: minería, siderurgia, navieras, eléctricas. pero llevadas hasta el último término en una economía muy protegida y de producción para el mercado nacional. En la tabla 21 se ve reflejada la principal dedicación de los bilbaínos en estas fechas y se confirma la intensificación con respecto al período anterior del empleo de sus habitantes en el sector secundario. Teniendo en cuenta que Bilbao ya se ha convertido en una de las cinco grandes metrópolis españolas parece justificado el tercio de población dedicado al sector servicios si bien parece exiguo teniendo en cuenta el aumento de servicios al que debe hacer frente como cabecera de una gran área metropolitana.

Tabla 22: Total de población, crecimiento y sus componentes. Bilbao, 1940-1970
Fuente: Censos de Población: INE; Boletín de Estadística de la Villa: Biblioteca Municipal de Bilbao
Total PoblaciónCrec. Real (r)Crec. NaturalSaldo migratorio
1940-1950195.186
1960229.3341,63164.9717.651
1950-1960297.8762,65322.6436.278
1970411.5433,29581.3555.532
1960-1970433.1151,0319.2032.369

En la tabla 22 se representa la evolución del total de la población que sigue un ritmo ascendente multiplicándose por dos durante estos años del período franquista. En cuanto al ritmo de crecimiento de la población se puede apreciar que éste acompaña al ritmo del cambio económico: mientras se permaneció en la época de la autarquía la población creció de una forma muy moderada (1,63%) y el gran momento de crecimiento se dejó notar en las cifras a partir de los años sesenta experimentando en estas décadas un crecimiento muy alto del 3,29%. Hay que hacer notar en este punto que el crecimiento natural se mantuvo muy alto durante todo el período y a pesar de que el ritmo de inmigración fue tan fuerte como en la primera fase de la industrialización, hay que decir que el peso del crecimiento durante esta época se debe en gran parte al crecimiento natural de la población en la que se producían más nacimientos que defunciones. En este sentido, asistimos a la conformación de un sistema demográfico distinto en la que las variables demográficas se combinan de manera distinta a otras épocas.

Tabla 23: Número de habitantes por Km² en Bilbao de 1940 a 1975
Fuente: Censos de Población: INE
Densidad de población
19403.282,10
19504.097,08
19605.321,59
19703.761,48
19753.958,64

A la hora de valorar estas cifras de crecimiento en las que Bilbao se acerca casi al medio millón de habitantes, cifra inimaginable fechas antes, cabe informar que la villa vuelve a ampliar sus límites municipales durante gran parte de estos años. Efectivamente, en 1940 Bilbao se anexiona los terrenos de Erandio y veinte años más tarde (1966) incorpora los ayuntamientos de Derio, Lezama, Loiu, Sondika y Zamudio. Esta ampliación supondrá la duplicación del terreno disponible de la capital vizcaína con el consiguiente alivio de la presión demográfica. En la tabla 23 se puede observar que en 1960 la densidad de población era muy importante, de cinco mil habitantes por Km². La última anexión supuso un respiro pero como se ve en la tabla fue momentáneo ya que en 1975 volvía a situarse en casi los cuatro mil habitantes por Km² a pesar de disponer de más suelo municipal.

La pirámide de población de 1960 refleja muy bien la situación demográfica y el estereotipo de lo que estaba ocurriendo en estos años marcados por la dictadura franquista.

1960

Figura 3: Pirámide de población de Bilbao en 1960. Fuente: Censo de Población: INE

Como se puede observar en la figura 3 nos encontramos con una pirámide de base muy ancha lo que nos indica un cambio hacia el aumento muy considerable de la natalidad precisamente a partir de esta fecha, ya que se aprecia con claridad que las generaciones anteriores no muestran igual comportamiento. Por el contrario, la parte superior de la pirámide se configura con una forma alargada y también inusitadamente ancha lo que nos lleva a pensar que la población vive más años que en otras épocas, especialmente las mujeres. Finalmente, si enfocamos a la población adulta, podemos observar el efecto de la llegada de inmigrantes entre los grupos de edad de los 25 a los 39 años con una diferencia con respecto a otras épocas. Esta vez el número de hombres es mayor que el número de mujeres lo que nos conduce a pensar que por un lado, el servicio doméstico ha decaído en la ciudad como atractivo para las mujeres y que existió una oferta de trabajo por igual tanto para hombres como para mujeres.

Tabla 24: Estructura de la población por edad en Bilbao, 1940-1970 (%)
Fuente: Censos de Población: INE
1940195019601970
0-1424,920,6225,627,73
15-6469,6272,8566,8863,71
>655,496,537,528,57

El resultado de esta nueva combinación de variables da lugar a un rejuvenecimiento global de la población como se puede apreciar en la tabla 24. Efectivamente, el grupo de los niños en edad escolar aumenta considerablemente. En realidad viene a ser tan grande como en la época pre-industrial. Sin embargo, en el grupo de mayores de 65 años este efectivo de población continúa aumentando hasta una cifra del ocho por ciento en 1970 alcanzando una proporción que nunca fue tan numerosa en Bilbao como en este momento. En este sentido, hay ya que apuntar la tendencia hacia el envejecimiento de la sociedad que comienza en esta etapa y se consolidará años más tarde.

Hasta el momento hemos podido atisbar por medio de las grandes cifras de población y de crecimiento que un nuevo sistema demográfico, sustancialmente diferente al que imperaba en la primera parte del siglo, es el que está funcionando en esta época. Hasta ahora, crecimiento económico y demográfico había implicado una reducción de las pautas de nupcialidad y de fecundidad como describíamos en la transición demográfica.

Después de finalizada la segunda guerra mundial tanto en el mundo europeo occidental como en Estados Unidos se produjo un impulso de crecimiento económico muy importante que trajo consigo un aumento de la población en la década de los cincuenta y sesenta del siglo XX. El resultado fue un aumento considerable de la natalidad y de la fecundidad en el seno de los matrimonios. Los investigadores suelen interpretar que la gran cantidad de muertos que ocasionó la segunda guerra junto con la bonanza económica de la década posterior, imprimió entre la población un deseo ferviente de aumentar su descendencia. Este fenómeno ha sido denominado y es conocido como el "baby-boom" ya que hacía muchas décadas que los hospitales no atendían a tan gran número de alumbramientos.

En España y en Bilbao en particular no podemos hablar de este fenómeno hasta bien entrados los años sesenta y casi no se deja sentir con claridad hasta los años 70. El retraso en incorporarse a esta tendencia se explica por el retraso en la recuperación económica en general de la economía española (Barciela et al., 2001; Reig, dir., 1997). Sin embargo, el régimen ultraconservador y católico de Franco siempre mantuvo una política pro-natalista, aunque no pudo hacerse realidad hasta que las condiciones económicas lo permitieron. Y ahí lo hizo con mayor vigor si cabe que el resto de las poblaciones europeas. Los ejemplos están en la memoria colectiva de todos: los premios a las familias numerosas salían en el NODO y la película de más éxito era el título "La familia y uno más" en donde tener un octavo hijo en la familia suponía apreturas pero no grandes dificultades.

1940-1975

Gráfico 4: Evolución de las tasas vitales de Natalidad, Mortalidad y Nupcialidad en Bilbao, 1940-1975. Fuente: Reseña Estadística de Vizcaya: INE; Boletín de Estadística de la Villa: BMB

Tabla 25: Tasas Brutas de Natalidad, Mortalidad y Nupcialidad. Medias decenales 1940-1975
Fuente: Movimiento natural de la población: INE; Boletín Estadístico de la Villa: Biblioteca Municipal de Bilbao
TB NatalidadTB MortalidadTB Nupcialidad
1940-195018,6711,917,82
1950-196021,068,88,49
1960-197021,915,996,38
1970-197522,797,437,23

En el gráfico 4 y en la tabla 25 se demuestra la forma y momento en que este fenómeno llegó a la villa de Bilbao. Las tasas de natalidad ascendieron desde un valor muy moderado de un 18,67. hasta una media de casi 22.. De la misma forma, y en consonancia con la natalidad, se comportaba la tasa de nupcialidad que tuvo su mayor nivel entre la década de los sesenta y setenta. La mortalidad, por el contrario continuaba el descenso en sus tasas comenzado a primeros de siglo. Volveremos sobre los factores de la mortalidad en párrafos más adelante. Ahora solo incidiremos en el hecho de el hueco tan grande que muestra la comparación de las curvas de natalidad y de mortalidad mostradas en el gráfico y que da la medida del crecimiento natural que se produjo en estas fechas.

Tabla 26: Indice Sintético de Nupcialidad y Edad media al matrimonio en Bilbao, 1940-1975
Fuente: Censos de población y Movimiento natural de población: INE; IEV
El ISN es un indicador que se construye con la suma de las tasas específicas en cada grupo de edad en términos porcentuales (número de hombres o mujeres que se casan a la edad x entre el grupo de población en esa misma edad)
ISN (%)Edad media al matrimonio
VaronesMujeresVaronesMujeres
1940101,5182,130,5727,17
195095,4678,6130,5827,34
1960109,57103,7528,0625,41
197096,4890,0428,0625,41
1975113,3297,7126,8924,49

Como explicábamos más arriba la clave del aumento de la natalidad que se muestra en este período tiene que ver con el sistema nupcial y con el comportamiento de la fecundidad de las nuevas parejas. Como se puede apreciar en la tabla 26 los indicadores de intensidad de la nupcialidad se acentúan extraordinariamente a partir de los años 60 llegándose tanto para los hombres como para las mujeres a casi la universalidad del matrimonio en cada generación. Es decir, pocos se quedaban solteros, de forma muy especial para las mujeres, para las cuales la sociedad no reservaba otra cosa que el matrimonio. Los valores tan altos de ISN responde también a partir de los años 60 al proceso de inmigración que engrosó las generaciones jóvenes de mujeres y hombres que se añadieron a los ya presentes y que contribuyeron contrayendo matrimonio a elevar este índice. A esta intensidad del recurso al matrimonio le podemos añadir el progresivo descenso en la edad de contraerlo. En la tabla 26 se evidencia cómo tanto para varones como para mujeres se cambia de estado civil a una edad más temprana. Es decir, a lo largo de este período descenderá una media de cuatro años el momento en que las parejas están en disposición de formar un nuevo hogar. Este hecho sólo es posible gracias a una buena coyuntura económica general y gracias también a un momento de expansión en la construcción de nuevas viviendas y de formación de nuevos barrios en la periferia de la ciudad (Santutxu, Begoña, San Adrián, etc..).

Como ya hemos explicado en otros momentos de este capítulo, la casi universalidad del matrimonio junto con el aumento de la edad de contraer nupcias, no puede sino producir un aumento de la fecundidad general de una población. Tenemos que tener en cuenta que en estos momentos todavía no estaban generalizados los medios anti-conceptivos eficaces ni eran permitidos por la conservadora sociedad instalada en el país.

Tabla 27: Indice Sintético de Fecundidad y Edad media a la maternidad en Bilbao, 1960-1975
Fuente: Censos de población: INE; Boletín de estadística de la villa: Archivo Municipal de Bilbao; Movimiento Natural de Población: Instituto Estadístico Vasco
ISFEdad media a la maternidad
19602,0731,13
19662,230,18
19703,0830,33
19752,5128,3

En la tabla 27 podemos ver el comportamiento del índice sintético de fecundidad durante los últimos quince años del período franquista. Aunque no disponemos de datos para Bilbao antes de los años 60, las cifras para el estado español indican que se produjo una contención de la fecundidad matrimonial que cambió su signo precisamente en esta década (Reher: 2001). Y así, podemos ver que el ISF va aumentando de representar 2,07 hijos por mujer en 1960 hasta un máximo de tres hijos que podemos encontrar en 1970. Aquí es donde podemos situar precisamente el efecto del "baby-boom" en la villa de Bilbao, a pesar de que éste es un fenómeno en reversión en el resto de Europa para estas fechas.

Paralelamente, la edad media a la maternidad de las mujeres va descendiendo a lo largo de estos 25 años. Este rejuvenecimiento de las madres tiene que ver sin duda con la edad del matrimonio que se ve adelantada en estas fechas, pero también está relacionada con cambios en el patrón de fecundidad de las parejas que tímidamente se están produciendo en estos momentos. En definitiva, las mujeres que se casan pronto tienen sus dos o tres hijos deseados como tamaño familiar al principio de su vida fértil, siendo raro que se tuvieran más a partir de los 35 años. Esto no ocurría a principios de siglo en donde la edad media a la maternidad era mayor por que las mujeres tenían sus hijos repartidos a lo largo de todo su ciclo reproductivo hasta los 45 o más años, comportamiento que es típico de una sociedad sin control consciente de su reproducción.

Suele explicarse que los cambios en el comportamiento reproductivo de las parejas está íntimamente relacionado con la evolución de la mortalidad de una población, más concretamente con la mortalidad infantil. En este sentido, las parejas reducirían su fecundidad en función de que comprobaban que los hijos que tenían sobrevivían sin grandes dificultades. Un primer síntoma de lo que venimos describiendo lo vemos en la tabla 28 en donde se puede apreciar la ganancia en esperanza de vida que se consiguió por estas fechas del periodo franquista.

Tabla 28: Esperanza de vida al nacimiento (Eo) en Bilbao, 1935-1975
Fuente: Archivo del Registro Civil de Bilbao; Boletín estadístico de la villa; Instituto Estadístico Vasco; Padrón municipal: Archivo Municipal de Bilbao; Reseña estadística de la villa: INE
VaronesMujeresTotal
193548,7556,3753,44
195060,7873,9367,76
197568,3377,2372,62

Desde 1935 hasta 1975 la esperanza media de vida de la población aumentó en casi veinte años, mucho más en el caso de las mujeres. Este es un hecho sin parangón en la historia demográfica de la población bilbaína que está en sintonía con lo que ocurría en el Estado y que ya ha sido calificado por los investigadores de revolucionario por la gran magnitud de su avance (Reher: 2001). Curiosamente, y todavía de forma difícilmente explicable, el mayor avance en la ganancia de años de vida se produjo precisamente en la época del primer franquismo o en el período de la autarquía, en donde las penurias por las que pasó la población española están muy claras y vivas en la memoria colectiva. Es decir, esta mejora en las condiciones de vida de la población no estuvo relacionada con el desarrollo económico que se produjo a partir de los años 60 y que sí tuvieron incidencia sobre otros comportamientos demográficos.

Tabla 29: Cocientes de mortalidad de niños menores de 0 años por cada mil nacidos, Bilbao, 1940-1975 (medias decenales)
Fuente: Reseña estadística de Vizcaya: INE; Boletín Estadístico de la Villa
qo
1940-195047,64
1950-196036,56
1960-197021,34
1970-197517,65

En este momento resulta difícil dar una explicación plausible de este enorme descenso de la mortalidad de la población bilbaína de estos años ya que es un período con mucha ausencia de investigación hasta la fecha. Lo que sí se puede decir es que los avances médicos, sobre todo los antibióticos, no fueron utilizados masivamente en España hasta bien entrados los 60 por lo que no se puede achacar a ellos este avance. Lo que sí parece claro es que la mayor parte de la responsabilidad en el aumento de la esperanza de vida se encuentra en el enorme descenso de la mortalidad infantil como se puede ver en la tabla 29. Desde el final de la guerra civil este indicador se reduce en más del cincuenta por ciento siendo ésta una reducción tan grande como la que se había producido a principios de siglo durante la transición de la mortalidad. Para este período ya no presentamos datos de mortalidad de los niños entre la edad de 1 a 4 años porque en estos años, este grupo de edad ya no ofrece niveles significativos de impacto sobre la mortalidad general y éste tramo no es mayor que el de la mortalidad juvenil y adolescente en su totalidad. Por esta razón, nos centramos solamente en los niños de pocos meses que son los que todavía tienen un peso representativo sobre el total y que a pesar de las dificultades económicas logra un significativo descenso.

Como decía líneas más arriba resulta difícil presentar una explicación para este descenso de la mortalidad infantil en estos momentos de la historia de España (Gómez Redondo, 1992). En este aspecto, los investigadores dirigen la interpretación en dos direcciones (Bernabeu et al., 1996). Por un lado, hacia la mejora del sistema sanitario nacional que cambió la costumbre de dar a luz en los hogares a cambio de hacerlo en hospitales con profesionales mejor preparados, mejores medios de higiene y de instalaciones que permitieron reducir la mortalidad perinatal y post-neonatal. Y por otro lado, resaltando la labor realizada por la sección femenina en el aspecto de adoctrinar a todas las mujeres incidiendo básicamente en la importancia de la lactancia materna y en proporcionar mejores cuidados para los niños pequeños.

Tabla 30: Defunciones por causa de muerte en Bilbao, 1960-1970 (%)
Fuente: Boletín Estadístico de la Villa: Biblioteca Municipal de Bilbao
19601970
Enf. Infecciosas7,471,79
Tumores13,2816,63
Apto. Circulatorio59,5957,72
Apto. Respiratorio6,529,83
Apto. Digestivo3,661,94
Accidentes0,761,64
Resto Enfermedades8,7110,47

En realidad podemos afirmar que el patrón de mortalidad que nos encontramos en estos momentos no es sustancialmente diferente del que describíamos para el período anterior. Pero sí podemos decir que la característica fundamental de esta época del desarrollismo se basa en la acentuación de los nuevos patrones adoptados en la primera parte del siglo y que se vieron afectados y truncados por la contienda civil. Como se puede ver en la tabla 30, el cambio de patrón epidemiológico iniciado a principios del siglo XX continúa y se consolida. El control de las enfermedades infecciosas con la aparición de las vacunas y otras medidas sanitarias es una realidad consolidada en la sociedad bilbaína. Por el contrario, la distribución del peso de las causas de muerte resulta más parecido al que tenemos hoy en día. Las causas de muerte que se refieren al aparato circulatorio (básicamente enfermedades de corazón) representan más de la mitad de las defunciones. Esto junto con la incidencia de la muerte del cáncer que no es un diagnóstico mayoritario pero cuya incidencia aumenta sobre la población en tan solo diez años de una manera alarmante. En definitiva, estos eran los retos de salud que se tenían en esta época antes de la transición democrática y ante los cuales el saber médico tenía aún poco margen de actuación tanto en la prevención, en el diagnóstico, en el tratamiento así como en la posible curación de las enfermedades más mortíferas.

No cabe duda que el año 1975 es un año clave dentro de la historia de España (Díez-Gijón et al., 1998). Lo es por varias razones. En primer lugar la transición política permitió la instalación de un régimen democrático por primera vez en España, en línea con el resto de Europa, así como a una nueva organización del estado que permitió el surgimiento de las comunidades autónomas. Este año también fue clave porque se inauguró una época de recesión económica en los países occidentales auspiciada por la crisis del petróleo del 73 ocasionando procesos de adecuación y de reconversión industrial en el sistema capitalista de mercado vigente. Paralelamente, estos cambios nos permiten hablar de nuevos comportamientos sociales presididos a grandes rasgos por la acentuación del individuo, la ruptura de las tradiciones y la secularización de la sociedad entre otros.

En Bilbao, la crisis económica coyuntural de los años setenta se vivió de forma especialmente dramática ya que coincidió con otra crisis estructural (Reig, dir., 1997). El ciclo minero-siderúrgico que propició su gran desarrollo económico durante más de cien años ha de darse por agotado. El gran Bilbao vio con asombro y sufrió de forma particular el cierre de empresas mineras, sidero-metalúrgicas y navieras emblemáticas de su historia. En definitiva, la población sufrió una reconversión industrial para la que las autoridades no tenían recambio de forma inmediata.

Tabla 31: Estructura de la población activa en Bilbao, 1981-1996 (%)
Fuente: Censos de población: IEV
198119911996
Agricultura50,580,32
Industria36,319,6521,94
Construcción5,98,966,14
Servicios57,570,8171,6

Desde el punto de vista económico se optó por reconducir el crecimiento económico hacia el apoyo de las nuevas tecnologías y la terciariación de la economía. Así se muestra en la tabla 31 en donde la acentuación de la dedicación al sector de los servicios por parte de la población activa responde en el año 1996 a más de un tercio de los bilbaínos, mientras decae de forma significativa la dedicación a la actividad industrial tradicional. En el caso de Bilbao, estos cambios han significado volcar la ciudad hacia la producción de servicios, algo que desde luego no era nuevo en su historia, pero que se apoya esta vez en la producción de servicios culturales. Ahí está el lavado de cara producido en la ciudad y la construcción de edificios emblemáticos para el mundo como el Guggenheim y el Euskalduna, por no hablar del metro de Foster, que han hecho de Bilbao un icono que se puede vender y han llenado nuestras calles de turistas extranjeros que preguntan como ir a tal o cual sitio para asombro de los bilbaínos. Desde el punto de vista demográfico esta época se define por la segunda transición demográfica con características nuevas que iremos desentrañando a lo largo de este apartado.

Tabla 32: Total de población, crecimiento y sus componentes. Bilbao, 1975-1996
Fuente: Censos y padrones de población, Movimiento Natural de la Población: INE; IEV
Total PoblaciónCrec. Real (r)Crec. NaturalSaldo migratorio
1975-1981433.115
1986433.0301022.76322.848
1981-198681.5262,55.54857.052
1991369.8390,621.22310.464
1986-1991358.8750,64.7916.173
1996353.9430,285.295363

Estos cambios económicos tienen su traducción en la evolución de los sucesos demográficos. La tabla 32 presenta los resultados durante los últimos veinticinco años y hay que decir que es la primera vez en la historia de Bilbao que nos encontramos con datos parecidos, es decir, todos negativos. Desde 1975 la población de la villa ha perdido unos cien mil habitantes. Comenzó el período con un crecimiento cero para no recuperarse hasta la fecha, siendo el peor dato de todos el exhibido en el quinquenio 1981-86. Esta despoblación vivida en la ciudad se debe básicamente, como se ve en las dos últimas columnas, a un crecimiento natural negativo combinado con un alarmante éxodo de población. El gráfico 5 en donde se representan los saldos migratorios de forma anual desde 1988 a 1999 muestra con evidencia el aumento continuado de salida de población durante esta década. A partir de 1991 se inicia un período de pérdida de población que tocará su techo en 1995 registrando el punto máximo de salida, mostrando su consonancia con las dificultades económicas de este quinquenio. En cualquier caso, se puede ser optimista con el futuro ya que el último dato de saldo migratorio (1996-2001) es positivo gracias sobre todo a la inmigración extranjera que aparece por primera vez en Bilbao en los albores del siglo XXI.

1940-1975

Gráfico 5: Saldos migratorios anuales en Bilbao,1988-1999. Fuente: Boletín de estadísticas migratorias: EUSTAT

Tabla 33: Número de habitantes por Km2 en Bilbao de 1975 a 2001
Fuente: Censos y padrones de población: IEV
Densidad de población
19753.958,64
19813.957,86
19918.954,94
20018.570,05

Esta pérdida de población registrada en Bilbao en estos años se debe interpretar teniendo en cuenta dos aspectos. Por una parte, en 1983 se produce la última desanexión de territorio municipal que ha vivido la ciudad hasta la fecha. A partir de este momento Bilbao pierde los municipios incorporados en 1966. En la tabla 33 se ve claramente este efecto ya que a partir de esta fecha la ciudad se ve más presionada demográficamente que nunca sufriendo un máximo histórico de ocho mil quinientos habitantes por Km2. Por otra parte, esta pérdida de población urbana también hay que entenderla en términos de los cambios en los modos de vida que se viene produciendo en la sociedad actual. Efectivamente, vivir en la ciudad, aparte de carísimo, no es lo más deseado por la población que prefiere viviendas alejadas y en contacto con la naturaleza, en medios residenciales más tranquilos y en casas unifamiliares o adosadas con mas espacio disponible por cada inmueble. Así, en la última década se ha visto cómo zonas aledañas a Bilbao han experimentado un crecimiento demográfico sin precedentes que se han conformado como zonas residenciales (margen derecha de la Ría, Getxo, y margen izquierda siguiendo el litoral hasta Castro Urdiales) que han acogido el potencial crecimiento demográfico urbano bilbaino. En consecuencia, se ha de interpretar esta pérdida de población urbana no como un desastre demográfico sino como una manifestación de nuevos estilos de vida de la población.

Esta etapa en la que todavía estamos inmersos se inaugura con crecimiento negativo tanto real como natural que tiene como consecuencia inmediata una configuración de estructura de la población bilbaína extremadamente novedosa.

2000

Figura 4: Pirámide de población de Bilbao en 2000. Fuente: Padrón de población: EUSTAT

La figura 4 nos muestra la última pirámide de población disponible en la que se aprecia la drástica disminución de la base que tiene una longitud muy parecida a la representada por los grupos de más edad. En definitiva, se trata de una pirámide que ha perdido su forma de tal a cambio de una morfología más parecida a la romboidal. Este aspecto de la pirámide bilbaína está en consonancia con lo que está ocurriendo demográficamente en todo el mundo desarrollado y que se está caracterizando por un envejecimiento progresivo e irreversible de la sociedad.

Tabla 34: Estructura de la población por edad en Bilbao, 1981-2000 (%)
Fuente: Censos y Padrones de población: Instituto Estadístico Vasco
19811986199119962000
0-1425,3921,1615,1812,4710,91
15-64461,8566,6670,6170,3168,86
>6511,2813,6613,8616,7220,23

Este fenómeno se aprecia claramente en la tabla 34 en donde se muestra que el grupo de edad juvenil ha disminuido más de la mitad en veinte años y por el contrario, el grupo mayor de 65 años se ha doblado en este mismo período. La acentuación de este fenómeno la podemos encontrar a partir de la última década del siglo (1991). Todas las previsiones apuntan a que esta tendencia en la estructura va a acentuarse y a continuar, provocando gran preocupación social ya que una menor presencia de población en edad madura en el futuro puede poner en peligro el sistema de previsión social y el estado de bienestar precisamente al grupo de más edad que es el que necesita mayores recursos. Solamente con políticas serias y contundentes de apoyo a la natalidad o bien con la aceptación de inmigrantes en edad joven podría detenerse la actual evaluación prevista.

Tabla 35: Origen de la población por Comunidades Autónomas en Bilbao, 1986 y 1991(%)
Fuente: Censos de población: Instituto Estadístico Vasco
19861991
Andalucía1,851,71
Aragón0,530,48
Asturias0,560,52
Baleares0,030,03
Canarias0,060,06
Cantabria3,223,01
Castilla-León15,815,07
Castilla-Mancha0,790,71
Cataluña0,360,34
Com. Valenciana0,190,17
Extremadura2,332,25
Galicia3,683,52
Madrid0,760,74
Murcia0,070,06
Navarra0,960,93
C. A. Vasca66,1667,71
La Rioja1,431,35
Ceuta-Melilla0,070,06
Extranjero1,151,29

Por el momento, no parece que la llegada de nuevos inmigrantes vaya a ser la solución a corto plazo de este progresivo envejecimiento de la población. En la tabla 35 se aprecian los efectos del parón de flujos migratorios de llegada en la población bilbaína. La configuración de la población por lugar de nacimiento se mantiene casi intacta a como la habíamos visto a principios de siglo y que tenía su origen en la gran oferta de trabajo lanzada por la primera industrialización.

Tabla 36: Tipo de origen de la población residente en Bilbao, 1991-2000 (%)
Fuente: Censos y padrones de población: Instituto Estadístico Vasco
199119962000
En la misma Comunidad Autónoma68,5969,8970,78
En la misma provincia23,6625,3925,02
En el mismo municipio49,2449,1749,81
En distinto municipio de la misma provincia24,5526,2225,83
En distinta provincia de la C.A.3,613,163,12
En distinta C.A.31,4130,1129,22
Nacidos en el Extranjero1,291,522,07

Especialmente a partir de 1991 es en donde podemos apreciar los efectos de los flujos migratorios negativos. En la tabla 36 se observa que la población nacida en Bilbao se mantiene invariable en casi un cincuenta por ciento. Las ligeras variaciones en los últimos diez años hay que adivinarlas, p or una parte, en un ligero aumento de los movimientos migratorios internos dentro de la C.A.V. que propician que más nacidos en suelo vasco se encuentren viviendo en la capital vizcaína. Y por otra parte, en un ligero aumento también de la presencia de extranjeros en Bilbao procedentes del norte de Africa, Africa sub-sahariana y Latinoamérica, si bien su número no puede ser considerado todavía de gran impacto demográfico estando lejos de las cifras registradas en otras ciudades españolas.

El último cuarto del siglo XX ha sido denominado por los especialistas como la "segunda transición demográfica" caracterizado por ser un sistema demográfico de tasas de bajísima intensidad en todas las variables demográficas y la ruptura definitiva de las formas socio-demográficas tradicionales como pueden ser la institución familiar y matrimonial (Lesthaeghe: 1983; 1994). En el caso del País Vasco y, como veremos también para la villa de Bilbao, este sistema demográfico se ha adoptado de forma muy rápida e intensa con respecto al continente europeo. Por primera vez en la historia no llegamos tarde a ningún proceso. Sin embargo, se dan las suficientes diferencias con respecto a lo que ocurre en el centro y norte de Europa como para que el caso vasco ya haya sido definido como especial en términos de "ausencias o de mínimos" (Arregui y Larrañaga, 2001: 42-44). Es decir, se producen todos los síntomas e indicadores de cambio pero no con la suficiente intensidad como para equiparlos completamente al modelo creado en el resto del mundo occidental. Iremos desgranando en las próximas líneas a qué nos estamos refiriendo.

1975-2000

Gráfico 6: Evolución de las tasas vitales de Natalidad, Mortalidad y Nupcialidad en Bilbao, 1975-2000. Fuente: Movimiento natural de la población: EUSTAT

Tabla 37: Tasas Brutas de Natalidad, Mortalidad y Nupcialidad. Medias quinquenales 1975-2001
Fuente: Movimiento natural de la población: Instituto Estadístico Vasco
TB NatalidadTB MortalidadTB Nupcialidad
1975-198016,027,846,04
1980-198511,388,395,66
1985-19908,178,374,63
1990-19957,179,214,64
1995-20017,239,774,23

Los primeros signos de un cambio en la sociedad bilbaína los podemos encontrar en la evolución de las tasas vitales que encontramos reflejados en el gráfico 6 y en la tabla 37. El gráfico nos muestra el abrupto descenso de la natalidad a lo largo de estos años, de manera muy particular en la década inmediata a la transición política. En términos numéricos el número de nacimientos se reduce un cincuenta por ciento durante estos veinticinco años. Si nos fijamos en el gráfico la curva de la natalidad se encuentra por debajo de la de mortalidad a partir de 1986. Este es un hecho nuevo que nunca antes se había producido y que está en el origen del crecimiento natural negativo que describíamos anteriormente.

La tasa bruta de nupcialidad no es un indicador muy depurado y en general en todas las épocas se mantiene bastante estable a largo plazo. Si nos fijamos ahora en él se puede apreciar su descenso significativo de dos puntos en un período muy corto de tiempo. Desde luego, una vez más la clave del menor número de nacimientos se encuentra en la sistema nupcial que está imperando en sociedad post-industrial y post-moderna.

Tabla 38: Indice Sintético de Nupcialidad y Edad media al matrimonio en Bilbao, 1975-1996
Fuente: Censos de población y Movimiento natural de la población: Instituto Estadístico Vasco
ISN (%)Edad media al matrimonio
VaronesMujeresVaronesMujeres
1975113,3297,7126,8924,49
198177,1869,5726,6224,58
198654,7454,8627,9625,93
199161,2462,2929,5927,71
199655,5757,0330,8729,02

Indicadores de nupcialidad más refinados del sistema matrimonial están expresados en la tabla 38 en donde se ve con nitidez que tanto hombres como mujeres han reducido el recurso al matrimonio en un cincuenta por ciento, de forma paulatina pero sin retorno. Esto quiere decir que la otra mitad permanece soltera y esta situación no es indeseable desde el punto de vista social. Este recelo con respecto al cambio de estado civil se combina con un considerable aumento en la edad del matrimonio para los que se deciden a hacerlo subiendo la media entre cuatro y cinco años hasta 1996.

Esta es una de las características de este sistema demográfico: la más baja intensidad nupcial nunca conocida y el retraso en la edad de contraer primeras nupcias. En realidad estas cifras no hacen sino enmascarar los auténticos cambios sociales de fondo que se están produciendo. Lo que ocurre es que éstos son los indicadores tradicionales que los investigadores siempre hemos manejado y que ahora resultan insuficientes para medir la realidad. Es cierto que la soltería, indicativo de una intensificación del individualismo como característica social, ya no es una situación dramática como antes, sino deseada por muchas personas. Este es un cambio. Pero el gran cambio se está produciendo en lo que podemos calificar como la crisis de la institución matrimonial tradicional.

Tabla 39: Nacimientos según el estado civil legal de la madre. Medias quinquenales 1975-2000 (%)
Fuente: Movimiento Natural de la Población; Estadística de nacimientos: Instituto Estadístico Vasco
CasadaNo Casada
1975-198096,493,51
1980-198594,075,93
1985-199092,037,97
1990-199589,2110,79
1995-200085,414,6

Como muestra evidente presentamos los datos de la tabla 39 en donde se observa que el aumento de los nacimientos fuera del matrimonio se ha consolidado en el último cuarto del siglo XX. En 1975 la mujer no casada que tenía hijos era tan solo una excepción. En el año 2000 la cifra ya había alcanzado el 20 por ciento y ya no causa escándalo social sino una tolerancia bastante amplia.

En definitiva, el proceso de laicización social está produciendo primero la preferencia del rito matrimonial hacia la ceremonia civil. Y progresivamente hacia la elección de formar pareja pero no institucionalizarla de ningún modo. Si a esto le añadimos la generalización del divorcio legalmente existente en España desde 1981 ya tenemos la caracterización completa de los profundos cambios operados en nuestra nueva sociedad post-moderna.

Este sistema continuado de baja nupcialidad no puede sino tener como resultado una fecundidad en caída libre. Las cifras representadas en la tabla 40 no pueden dejar indiferente a nadie a pesar de que constituyen nuestra realidad cotidiana.

Tabla 40: Indice Sintético de Fecundidad y Edad media a la maternidad en Bilbao, 1975-1996
Fuente: Censos de población y Movimiento natural de la población: IEV
ISFEdad media a la maternidad
19752,5128,3
19811,7828,19
19861,1528,7
19910,9630,09
19960,8431,35

El número de hijos por mujer (ISF) que en 1975 era algo superior al nivel de reemplazo, es decir una pareja = dos hijos, que aseguran el mantenimiento de una población, termina arrojando un valor menor de un hijo en 1996. Esto significa que en Bilbao se registra a finales de siglo el índice de fecundidad más bajo del mundo. Este valor tan alarmante tiene su complemento en un cambio de calendario de la fecundidad de las mujeres. Como se observa en la tabla 40 la edad media a la maternidad ha aumentado en tres años gracias a que el momento de máxima fecundidad de las mujeres se encuentra situada actualmente en el grupo de edad de 30 a 35 años, hecho hasta ahora completamente desconocido en la historia demográfica. Este cambio en el calendario e intensidad de la fecundidad hubiera sido imposible de alcanzar sino fuera por que en la actualidad se disponen de medios anticonceptivos realmente eficaces que permiten situar la concepción en el momento deseado por las mujeres.

En este momento es cuando podemos comprender la definición del modelo vasco de "segunda transición" como de mínimos y de ausencias. Lo cierto es que los cambios sociales producidos en el seno de Bilbao se encuentran de forma similar que en el resto de las sociedades europeas. Pero hasta el momento no con la suficiente claridad. Esta situación más bien parece un estadio mixto y de transición entre modelos demográficos (Arregi y Larrañaga: 2001). Es decir, se producen las bajas tasas vitales pero siguen sin encontrarse datos altos en la cohabitación en los censos; no se encuentran comportamientos de fecundidad iguales en las parejas casadas con respecto a las no casadas; o no aparece una excesiva incidencia del divorcio y formación de una o más parejas a lo largo de la vida de una persona.

Dicho en otras palabras, encontramos la "ausencia del modelo completo", pero sobre todo, el hecho que no tiene paralelismo es la inusitada baja fecundidad vasca y bilbaína en particular. Es cierto que durante la segunda transición demográfica europea se produce un descenso del valor ISF durante la década de los ochenta pero en este momento todos los países europeos se encuentran en valores moderados de fecundidad alrededor del nivel de reemplazo.

La explicación de este comportamiento nupcial y de fecundidad que se resiste al cambio no resulta fácil en estos momentos ante la inmediatez de los acontecimientos y la todavía ausencia de investigación sobre este punto. La clave parece encontrarse en la situación de las mujeres. Su tasa de actividad laboral va en aumento pero no mejora su precariedad, bajos salarios y la falta de flexibilidad de los horarios laborales que puedan ser compatibles con la familia; existe una ausencia total de políticas estatales, regionales o locales que apoyen la maternidad de manera contundente y que ésta no implique la pérdida del puesto de trabajo de la mujer; y finalmente, los precios de la vivienda se han puesto tan imposibles en la última década que el esfuerzo económico que tienen que hacer las nuevas parejas para financiar su primera vivienda implica un handicap que consume los recursos que podrían destinarse para hacer frente a la crianza de sus futuros hijos.

El sistema demográfico de la segunda transición demográfica se caracteriza por un sorprendente crecimiento natural de la población de signo negativo. La baja intensidad de las tasas de natalidad-nupcialidad-fecundidad llevan aparejadas también unas bajas tasas de mortalidad en todos los grupos de edad.

Tabla 41: Esperanza de vida al nacimiento (Eo) en Bilbao1981-1996
Fuente: Censos de población; Movimiento natural de la población: Instituto Estadístico Vasco
VaronesMujeresTotal
198168,779,7773,9
198673,8485,1279,45
199173,0285,9879,34
199674,7188,9180,57

En consecuencia, como se observa en la tabla 41 la expectativa de vida media de la población ha experimentado un aumento sin precedentes. Desde 1981 y hasta 1996 este indicador ha aumentado en siete años, representado para los bilbaínos un valor de algo más de 80 años. Se puede decir sin paliativos en lo que respecta a este indicador -el que mejor sintetiza las condiciones de vida de una población-, la situación de Bilbao es una de las mejores del mundo, siendo incluso más alta que la que presentan algunos países europeos.

Hay que hacer notar que este aumento de la esperanza de vida de los bilbaínos fue más espectacular en los primeros años de la transición política, es decir entre 1981 y 1986 (seis años de ganancia) mientras que a finales de siglo la tendencia continuará al alza pero sin gran espectacularidad. Estos años no coinciden precisamente con un período de bonanza en el micro-ciclo económico por lo que no es posible pensar que ésta sea la causa directa de este comportamiento alcista de la Eo.

Tabla 42: Cocientes de mortalidad de niños menores de 0 años por cada mil nacidos Bilbao, 1975-1999 (medias quinquenales)
Fuente: Movimiento natural de la población; Estadística de defunciones: IEV
qo
1975-198020,51
1980-198513,83
1985-199011,17
1990-19959,02
1995-19996,86

Sí parece coincidir, sin embargo, con nuevas reducciones de la mortalidad de los niños menores de un año. Como se puede ver en la tabla 42 en la década de los 80 se produjo un sustancial descenso del impacto de la muerte en los niños de pocos meses de vida. Los cocientes de mortalidad han disminuido una tercera parte (de un 20,51. a un 6,86 .) en veinticinco años. La dirección interpretativa de los investigadores gira en torno a dos planteamientos complementarios. Por un lado, los avances médico-sanitarios que se han producido en los últimos años alrededor de las tres fases del alumbramiento (embarazo, parto y post-parto), desde medidas de prevención hasta medios hospitalarios (incubadoras) y nuevos medicamentos. Y por otro lado, se está produciendo toda una conciencia social de apoyo y lucha por la vida de todos y cada uno de los niños, teniendo en cuenta la situación de una fecundidad cada vez más escasa que convierte a un nuevo niño en un ser "precioso" no solo para sus progenitores sino también para toda la sociedad en general.

Tabla 43: Esperanza de vida a los 65 años (E65) en Bilbao, 1975-1996
Fuente: Censos de población; Movimiento natural de la población: Instituto Estadístico Vasco
VaronesMujeresTotal
197513,117,8415,63
198113,4620,0416,93
198617,1624,6521,3
199116,5225,2321,16
199617,4528,2622,91

A pesar de que resulta innegable la responsabilidad de la mortalidad infantil en el aumento de la esperanza de vida, hay que decir que en este modelo demográfico actual se introduce un nuevo factor de intervención desconocido hasta ahora como es el "alargamiento de la vida adulta". Como está representado en la tabla 43 la expectativa de vida de las personas mayores de 65 años es el avance más espectacular que ningún sistema demográfico se ha encontrado hasta ahora. Los bilbaínos mayores de esta edad en 1975 podían esperar vivir como media unos quince años; veinte años más tarde esta expectativa había aumentado a casi veintitrés. Estas cifras resultan todavía más espectaculares si enfocamos sobre los datos de las mujeres. Es cierto que siempre, por cuestiones genéticas para las que no existe explicación en estos momentos, la esperanza de vida de las mujeres ha sido superior a la de los hombres. Pero en los últimos veinte años la expectativa de vida de las mujeres ha aumentado en más de diez años frente a los cuatro años que han ganado los varones. Es bien cierto que esta tendencia en cuanto a las mujeres se espera que se detenga o se equipare al de los varones debido a modelos de vida cada vez más parecido entre unos y otros, si bien por el momento no se ha reflejado en los datos estadísticos.

Tabla 44: Defunciones por causa de muerte en Bilbao, 1981-2000 (%)
Fuente: Movimiento Natural de la Población; Estadística de Defunciones: Instituto Estadístico Vasco
s.d.: Sin dato disponible
198119912000
Enf. Infecciosas1,280,82s.d.
Tumores22,527,8629,75
Apto. Circulatorio38,936,134,45
Apto. Respiratorio11,699,1310,51
Apto. Digestivo7,065,865,38
Accidentes6,834,953,69
Resto Enfermedades11,7415,2716,23

Por último, para terminar de definir los principales aspectos de la mortalidad de este sistema demográfico del último cuarto de siglo en Bilbao, nos referiremos al patrón epidemiológico imperante. En la tabla 44 aparecen los porcentajes de las muertes de toda la población agrupadas por grandes agregados de causas de defunción. El primer comentario que podemos hacer es que el gran caballo de batalla de la primera transición de la mortalidad -las enfermedades de etiología infecciosa-, han desaparecido como responsables de la muerte entre la población gracias a toda la batería de antibióticos disponibles en la actualidad. Como ya habíamos comprobado en la etapa franquista las enfermedades degenerativas como las cardiovasculares o el cáncer suponían entonces y ahora el problema sanitario más evidente. Sin embargo, en esta etapa se puede observar que a pesar de que estas afecciones son las más comunes, en las décadas ochenta y noventa van perdiendo peso en la causa de la muerte. Lo más llamativo es la mejora leve pero evidente de las enfermedades relacionadas con el corazón. Por los datos arrojados en esta tabla 44 parece que a finales del siglo veinte se estaba consiguiendo vencer a los grandes males sanitarios como el cáncer y los ataques de corazón, que eran sinónimo automático de muerte tan solo hace unos años.

Sin duda, la clave de este cambio de tendencia en el patrón epidemiológico bilbaíno ha de encontrarse en los grandes avances realizados en la medicina de investigación como en la cirugía, la genética, nuevas sustancias y medicamentos curativos, así como por la concienciación de la sociedad de la importancia de disponer de unos medios hospitalarios y asistenciales de primera calidad que hacen sobre todo hincapié en la importancia de la prevención. Es decir, contraer una enfermedad es cada vez más un problema evitable que un pasaporte para la muerte. Para el siglo XXI el gran reto socio-sanitario será sobre todo el mantenimiento de la calidad de vida de las personas ancianas cada vez más mayores así como conseguir el límite de vida del cuerpo humano estimado en cien a ciento veinte años para la mayoría de la población.