Zerbitzuak

CAJA DE AHORROS VIZCAINA (1921-1990)

Fundación.
El 29 de septiembre de 1919, Jesús Rodríguez Villachica y Ramón de la Sota y Aburto presentaron a la Diputación vizcaina una moción en la que proponían la creación de una Caja de Ahorros Provincial. Con tal fin se nombró una comisión a la que se encargó el estudio de su fundación y en que participaron destacados políticos vizcainos (presidente Luis de Echevarría y Zuricalday; vicepresidente, Jesús Rodríguez de Villachica; vocales, Ramón de la Sota y Aburto, Luis Aranguren, Vicente de Ybarra, Fernando de Jáuregui, Luis Práxedes de Aransolo, Ramón de Madariaga, Esteban de Acillona, Antonio de Maguregui, José de Posse y Villelga). Tras los trámites pertinentes, fue aprobada su creación el 31 de marzo de 1920, con el refrendo legal de la R. O. del Ministerio de la Gobernación de 19 de enero de 1921.

Entre los fines de la nueva Caja figuraban .recibir y hacer productivas las economías que se le confíen, principalmente las de las clases menos acomodadas; facilitar el crédito personal y corporativo y dedicar sus beneficios al establecimiento, fomento y ayuda de instituciones sociales, de beneficencia y utilidad pública en el desarrollo de la cultura y riqueza vizcaina; inspirar, informar, administrar o proteger a los organismos de seguro o de mutualidad social., Estatutos. Art. 4º (R. Barbier, 1983: p. 14). Además, también se perseguía otro fin no menos importante, como ocuparse del recién creado seguro obligatorio de vejez. Como lo prueban las palabras pronunciadas por el presidente de la Diputación, Jesús Rodríguez Villachica, en el acto inaugural celebrado el 18 de enero de 1921: .Nosotros fomentamos el ahorro para darle una aplicación social, y nuestra misión está en ordenar la vitalidad económica de ese ahorro a la satisfacción de las múltiples necesidades en que nuestras clases trabajadoras puedan encontrarse; es decir, que para la Caja de Ahorros Vizcaína, el ahorro es el puerto inicial del que su actuación arranca para llegar a las más perfectas y complejas formas de la previsión. (P. Escalante, 1988: p. 58), considerando a la previsión social, o lo que es lo mismo, a los seguros sociales, como una nueva y superior forma de ahorro. Además, el hecho de que a su inauguración asistieran, no sólo los presidentes de las Diputaciones de Gipuzkoa y Álava (Julián Elorza y José Mª de Unda), sino también el director de la Caja de Pensiones catalana, Francisco Moragas, y el Consejero Delegado del Instituto Nacional de Previsión (I.N.P.), José Maluquer, lo pone más de manifiesto al apoyar a la nueva institución tres Cajas, encargadas ya del seguro obligatorio, y una destacadísima personalidad del I.N.P.

El Ahorro (1921-1939).

La Diputación, para su puesta en marcha, concedió a la Caja un capital fundacional de tres millones de pesetas (un millón en el momento de su fundación y dos que recibiría en veinte anualidades de 100.000 pesetas). Este capital que fue rápidamente devuelto, gracias al éxito logrado por la nueva institución, cuyos saldos en ahorro y previsión habían alcanzado la cifra de 115.228.000 de pesetas en 1930. Pero ese no fue el único apoyo provincial que recibió la Caja de Ahorros Vizcaina. Hubo una cesión de locales en el Palacio Provincial, actos para la atención al público y para guardar sus depósitos y valores y, lo que fue muy importante en sus primeros años, se autorizó la colaboración de los miñones (véase MIÑONES). Este personal provincial facilitó a la nueva Caja la apertura de sucursales con gran rapidez por toda la provincia, siguiendo el ejemplo que había dado con los miqueletes la Caja de Ahorros Provincial de Guipúzcoa desde su fundación en 1896. La primera que se abrió fue la de Gernika en 1921 y, ese mismo año, se inaugurarían otras catorce en otras tantas localidades vizcainas que llegarían a ser treinta y siete en 1929. Este hecho impulsó la sección de ahorro, pero también sirvió para incrementar la afiliación al seguro obligatorio de vejez, al aproximar los puntos de cobro a las empresas.

AñoSaldos *
1921
1922
1923
1924
1925
1930
1936/1940
9.139.506
11.853.087
14.022.322
20.260.803
32.856.822
91.143.043
140.277.524

*en pesetas
Fuente: Memorias C.A.V.

Lo mismo que sucedió en 1914 con la suspensión de pagos del Crédito de la Unión Minera, que acrecentó el número de clientes de la Caja de Ahorros Municipal de Bilbao, en 1925 su quiebra supuso para ambas Cajas un incremento de sus ingresos y, por lo que a la Vizcaina se refiere, que las gentes se sintieran más atraídas hacia una institución respaldada por la Diputación. Otra consecuencia fue la compra del edificio del Crédito situado en la Plaza de la Estación o Circular para sede de la Caja. La progresión del ahorro fue rápida y permanente. A finales de 1922 el saldo de recursos ajenos se aproximaba a los 12 millones de pesetas; en 1932 superaba los 105 y en 1939, tras el bache de la guerra, los 125 millones.

En 1922, la Cartera de Valores de la C.A.V. estaba compuesta de un amplio porcentaje de Fondos Públicos (estatales, provinciales, locales), obligaciones de ferrocarriles, de minas y navegación, acciones de bancos y, en menor cantidad, de otras empresas nacionales. Capítulo aparte merece el apoyo a las Corporaciones locales, que se hizo a través de créditos. De 1921 a 1925 prestaron a los Ayuntamientos vizcainos 4.512.487 pesetas, cantidad que ascendía ya a los 15 millones en 1939. Dichos préstamos tenían como finalidad: construir escuelas, lavaderos, mercados, y generar las infraestructuras necesarias para el abastecimiento del agua, el saneamiento de las poblaciones, la construcción de caminos, la urbanización, etc...

La previsión (1921-1942).

La puesta en marcha del seguro obligatorio y de la Caja Vizcaina coincidió con la crisis económica y social que tuvo lugar al finalizar la Primera Guerra Mundial, crisis que llevó aparejada una fuerte conflictividad obrera que, concretamente en Bizkaia, produjo sabotajes en algunas empresas e incluso asesinatos. La concesión de la jornada de ocho horas (3 de abril de 1919), demandada por los obreros desde hacia años, y del seguro obligatorio de vejez, fueron medidas encaminadas a mejorar la condición de los trabajadores y a restar argumentos a los más revolucionarios (no olvidar el triunfo de la Revolución rusa en 1918). Situación que hizo que los empresarios vizcainos no se opusieran a este seguro, como ocurrió en otros lugares. El hecho de que fuera Ramón de la Sota y Aburto el presidente de la ponencia para la implantación en Bizkaia del seguro de vejez, ya es en sí mismo significativo, por sus vinculaciones familiares y personales con empresarios y financieros vizcainos.

El paralelismo entre la implantación del seguro y de la Caja es total. El 19 de enero de 1921 la Caja de Ahorros Vizcaina comienza su vida oficial, el 21 se aprueba por Decreto el Reglamento General del Régimen Obligatorio de los Retiros Obreros, donde se establecía "la colaboración de instituciones regionales o provinciales de carácter social o mercantil; cada región o en su defecto provincia, podrá organizar, mediante las garantías suficientes, una Caja de seguros que sea, en su demarcación un Instituto de Previsión autónomo". Esa era la misión asumida por la Caja. En marzo de ese mismo año fue declarada colaboradora del I.N.P. y, por R. D. de 14 de junio de 1921, entidad similar del I.N.P., lo que le permitió iniciar el régimen obligatorio el 24 de julio de 1921, que fue refrendado en el convenio de relación firmado por ambas instituciones el 23 de abril de 1923.

Aunque no existían cifras fiables, se calculaba que en ese momento debía de haber unas 80.000 personas en Bizkaia posibles beneficiarias del seguro, pues bien, en septiembre de ese mismo año estaban afiliadas 50.000 y a finales de 1922 eran ya 73.870. En 1935 la recaudación en Bizkaia al régimen obligatorio fue de 29.395.778,65 millones de pesetas; al régimen de mejoras, 362.976,57; al de libertad subsidiaria, 2.829.358,10; y otros 2.762.325,10 a las denominadas "dotes infantiles" (Antiguo Archivo del I.N.P., carpeta 17-1, INSALUD). Se ocupó de la gestión y aplicación del Subsidio de Maternidad de 1922 a 1931 y del Seguro de Maternidad a partir de ese último año. Este seguro sufragaba los gastos del parto y las compensaciones económicas durante los periodos de descanso obligatorio. En su primer año, se alcanzó una afiliación de 10.143 mujeres.

El departamento de previsión canalizó la ayuda a los afectados por el "paro forzoso", a los que pagó el traslado junto con su familia a lugares donde pudieran encontrar nuevo trabajo (en 1931, año de fuerte crisis económica, facilitó el viaje a 1.042 personas). Establecida la Caja Nacional contra el paro forzoso, la Caja tramitó la documentación para obtener los beneficios establecidos por la ley para el abono de los subsidios de paro (1932). Lo mismo que el de los subsidios a las familias numerosas (Decreto Ley de 21 de julio de 1926) y la protección a los emigrantes, al ser nombrada esta Caja "Institución Protectora del Emigrante" (28-3-1929).

Otra obra social, en este caso provincial, que apoyó en su instalación y sostenimiento fue la Oficina Provincial de Laboratorio de Orientación Profesional (1929). Igual puede decirse de la colaboración de la Caja con la Diputación para la puesta en marcha del Instituto de Educación y Rehabilitación de Inválidos del Trabajo (1929), cumpliendo así con la legislación socio laboral y con el I.N.P. en la implantación del seguro de accidentes de trabajo (1932).

Además, dentro de la sección de previsión se ocupó del mutualismo infantil, con las llamadas "Mutualidades escolares" -instaladas en las escuelas públicas- y las "catequísticas" -dependientes de las parroquias-. Con ellas se pretendía estimular y promocionar tanto el ahorro como la previsión a más largo plazo entre la población infantil y juvenil. Unos ingresos módicos periódicos daban derecho a recibir un interés preferente, más una bonificación del Estado y de la Caja. Parte de lo ahorrado quedaba en una Sociedad de Socorros Mutuos, para atenciones en caso de enfermedad y seguro en el de fallecimiento del mutualista. La otra mitad se ingresaba en una cartilla del I.N.P. que podía ser de dote (para cobrar a los veinticinco años) o de pensión de jubilación. El mutualismo infantil pretendía enseñar a ahorrar a largo plazo y a prevenir el futuro. Desde que se organizaron en 1923 hasta 1939 se constituyeron 561 mutualidades que agrupaban a 60.000 niños y niñas, que habían ahorrado cerca de seis millones de pesetas en ese periodo. La Caja dedicó para este fin una media de 100.000 pesetas anuales, subvencionando con un interés especial las cuentas de los mutualistas y concediéndoles premios, lo mismo que a los directores de las mutualidades más destacadas.

Los "Homenajes a la Vejez" estaban encaminados a demostrar la importancia del seguro obligatorio. Todos aquellos ancianos y ancianas pobres que habían alcanzado una edad muy superior a la establecida para el retiro obrero, y que no contaban con más ayudas que las de las familias o la beneficencia, eran el mejor ejemplo de la importancia de asegurar la vejez. De 1921 a 1939 se concedieron 1.000 pensiones vitalicias a ancianos de más de 80 años, por un importe de 1.299.608,36 pesetas, de las que 778.473,30 habían sido aportadas por la Caja, 276.045,65 por el I.N.P. y 245.089,41 por la Diputación y los Ayuntamientos.

Promedio de recaudación de la Caja de Ahorros Vizcaína 1930-1935

Retiro obrero
Régimen de mejoras
Libertad subsidiada
Dotes infantiles
Seguro de maternidad
2.063.359,46
39.851,23
322.389,60
316.687,48
150.907,50

En 1940 esta Caja pagaba las pensiones de 452 personas (Archivo INSALUD, I.N.P. carpeta 17-1).

Finalizada la guerra civil y aprobado el subsidio de vejez en 1939, se modificaron las relaciones con el Instituto y se firmó un nuevo convenio en 1940; tras la puesta en marcha del Seguro Obligatorio de Enfermedad (14-12-1942), el I.N.P. informó que iba a abrir sus propias Delegaciones provinciales, terminando el régimen de colaboración con la Caja de Ahorro Vizcaina (véase CAJAS DE AHORRO EN VASCONIA y SEGURIDAD SOCIAL). Esta colaboración, que fue fructífera para ambas partes, produjo un capital humano tan importante como el meramente económico. Hombres muy bien formados en todo lo referente a esa entonces novedosa área social y convencidos de la importancia de los seguros sociales, como José Gainzarain, que de jefe de la Sección de Previsión de la Caja de Ahorros Provincial de Guipúzcoa pasó a dirigir la Vizcaina hasta 1937; Aniceto Dúo, primer consejero delegado del I.N.P.; el publicista social católico José Possé y Villelga que fue delegado de la Inspección del Retiro Obrero (1921), Jefe del Secretariado Social de la Caja (1926) donde se editaba Vizcaya Social, Inspector General de Seguros Sociales (1935), consejero del I.N.P. y presidente de la Delegación Provincial de Vizcaya (1956); Francisco Greño, director de la Caja de 1937 a 1971, que fue también representante de la Caja en el Consejo del I.N.P., Director General de Previsión (1941), además de ocupar otros cargos públicos a lo largo de su vida.

Obras sociales (1921-1939).

Tal y como se reflejaba en sus Estatutos, esta Caja debía "dedicar sus beneficios al establecimiento, fomento y ayuda de instituciones sociales, de beneficencia y utilidad pública", y eso hizo desde el momento de su creación, aprovechando los fondos del ahorro y las cantidades que tenía asignadas de los de previsión.

Las "Casas Baratas" fue una de sus primeras y más importantes obras sociales, tal vez por la imperiosa necesidad de vivienda que tenía la clase obrera vizcaina en aquellos momentos, y se hizo aprovechando las ayudas que para ese fin proporcionaban también la Diputación y, sobre todo, el Estado (Ley de 1922). A partir de un departamento creado ex profeso, la Caja daba consejo y asesoramiento para la formación de cooperativas, compra de terrenos, confección de proyectos, tramitación de expedientes, etc.; proporcionaba los préstamos necesarios para la construcción de viviendas familiares y colectivas; ejercía una acción tutelar, cumplimentando todas las disposiciones legales que hicieran a los cooperativistas merecedores de los préstamos del Estado; y concedía premios a los que mejor cuidaban la conservación de sus viviendas.

A cuarenta y una Cooperativas de Casas Baratas se les concedieron cerca de diez millones de pesetas para la construcción de 1.128 viviendas, que alcanzaron las 2.000 contando otros tipos en régimen no cooperativo. En 1939 faltaban por cancelar 950.000 pesetas de esos diez millones. Para todas ellas se dispuso, además, con 12.000.000 de pesetas de préstamos y 3.500.000 en primas a la construcción concedidas por el Estado, cantidades directamente relacionadas con las aportadas por los beneficiarios y la Caja. Al celebrarse las bodas de plata de la C.A.V., se habían concedido 49.678.502,51 pesetas en préstamos para vivienda.

Para la construcción de escuelas nacionales, municipales y de barriada dedicó en ese periodo más de cuatro millones de pesetas en préstamos en condiciones especiales a los Ayuntamientos y Diputación. Y, dentro de este capítulo que podría definirse como obra cultural, tenía establecidas 31 becas de estudio, bibliotecas circulares, donación de libros a organizaciones obreras y culturales y cine escolar pedagógico. En esta faceta, habría que incluir también los concursos de monografías y estudios.

La denominada "obra del Caserío Vasco y agraria" ofreció préstamos, cercanos a los tres millones de pesetas, a doscientos arrendatarios para comprar los caseríos que cultivaban; e igualmente prestó su ayuda económica a la Federación y a los Sindicatos Agrícolas. Sostuvo el Centro de Higiene Rural de Ortuella y, asimismo, realizó propaganda agrícola, organizó una "cátedra ambulante social-agraria", otorgó premios en los diferentes concursos ganaderos y de productos del campo provinciales, y elaboró estudios sobre esta materia. Otra faceta de su obra social fueron las ayudas a la población pesquera que canalizaba a través de la Federación de Pescadores de Bizkaia, de la Mutualidad de Accidentes y de las Cofradías de Pescadores, por medio de préstamos o de donativos.

Una de las enfermedades que más afectó a la población trabajadora vasca fue la tuberculosis y la Caja de Ahorros Vizcaina sostuvo por medio de su "obra antituberculosa" el Sanatorio Marítimo de Plentzia, inaugurado en 1930, primera obra social permanente de esta Caja. Apoyó a la Diputación en el sostenimiento del Sanatorio para niños y niñas pobres de Górliz. Subvencionó anualmente con 16.500 pesetas a la Obra Antituberculosa de Bizkaia, a la que cedió gratuitamente un edificio para una de sus enfermerías. En 1929 colaboró en la construcción y dotación del Instituto Provincial de Higiene ayudando con ello a la Diputación Provincial.

A parte de todas estas obras sociales, estaban las benéficas, con subvenciones a algunas instituciones: Hospital Civil, Casa de Misericordia, Colegio de Sordomudos y Ciegos, Beneficencia domiciliaria, Hermanitas de los pobres, etc...

Ahorro 1940-1990.

El paso del tiempo fue produciendo múltiples vicisitudes e introduciendo cambios legislativos que, de una u otra manera, afectaron la marcha de estas instituciones (véase CAJAS DE AHORRO EN VASCONIA). Sin embargo hay un hecho que permaneció a lo largo de los años, el aumento progresivo del ahorro pese a las circunstancias penosas que llevo aparejada la guerra y la posguerra para las clases populares, entre las que se encontraba la mayor parte de la clientela de la Caja.

AñoSaldos *
1941
1945
1950
1960
1970
1980
1988
142.360
250.111
602.233
2.464.208
14.298.051
96.177.200
333.456**

* miles de pesetas
** millones de pesetas

En 1950 tenía ya 57 sucursales. Las inversiones se realizaban de acuerdo con la legislación vigente y los préstamos y créditos que realizaban eran con garantía hipotecaria (los más numerosos e importantes), garantía de valores, corporativos, agrícolas e industriales, con garantía personal, de libretas e imposiciones a plazo y, también, bajo otras varias garantías.

La confianza en la institución y la mejora paulatina del nivel de vida, que llevó aparejado el desarrollo económico de los años sesenta, influyeron igualmente en el crecimiento del ahorro, debido a la mayor actividad económica y al incremento de la población vizcaina que supuso mayor número de clientes para la Caja, un superior movimiento y posibilidad de inversión crediticia. Lo que puede apreciarse en la siguiente tabla:

Concepto19601969
Depósitos de Ahorro
Fondos de Reserva
Cartera de Valores
Préstamos y Créditos
2.464.208.370
144.292.598
1.584.754.260
620.347.536
12.106.775.332
1.419.232.993
5.750.517.718
6.108.916.053

Esta tendencia se mantuvo hasta 1989, último año de actuación como Caja de Ahorros Vizcaina. En los años setenta comenzó la mecanización e informatización, en 1979 la instalación de la red de cajeros automáticos, en 1980 se repartieron 9.500 tarjetas de crédito, y se utilizaba el servicio de cheques gasolina Auto 6000. Ese mismo año tenía 145 sucursales, 151 en 1982, de las que una estaba en Madrid, otra en Barcelona y otra en Vitoria-Gasteiz y 300 en 1988.

Conforme la legislación lo fue permitiendo y las circunstancias demandándolo, desde finales de los setenta la C.A.V. comienza a dedicar un amplio porcentaje de sus recursos financieros al apoyo de la industria, por medio de importantes créditos, suscripciones y participaciones. Algo parecido se hizo con las pequeñas y medianas empresas, al utilizar con ellas una política crediticia preferente. Se competía así con los bancos en ese terreno, considerando que con esas actuaciones se relanzaría la economía, y se crearían más puestos de trabajo, ayudando así indirectamente a sus tradicionales clientes, a los que se siguió prestando los servicios habituales.

Si en la etapa anterior se ha hecho constar la ayuda que prestó la Caja a los Ayuntamiento para obras públicas por medio de préstamos con un interés especial, a partir de los años sesenta y, sobre todo, de los setenta, comenzó a participar en grandes obras de infraestructura provincial, como obras del Superpuerto; Refinería de Somorrostro; Aeropuerto de Bilbao; Autopista Bilbao-Behobia; Mercado Central y Plan de Abastecimiento del Gran Bilbao; y en el Campus Universitario de la Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea (U.P.V.-E.H.U.). A todo esto hay que agregar sus participaciones en diversas empresas (Europistas, Petronor...) y la considerada obligatoria en las iniciativas del Instituto Nacional de Industria.

En vísperas de su fusión, la Memoria de 1988 ofrecía los siguientes datos:

Activo*
Activo Patrimonial
Total Tesorería
Cartera de Valores
Inversión Crediticia
- Sector Privado
- Sector Público
396.307
137.710
77.115
159.322
141.366
14.027
Pasivo 
Total Recursos Propios
Fondos Especiales
- Fondos de Pensiones
Obra Benéfico Social
Recursos Ajenos
- Sector Privado
- Sector Público
22.132
22.984
17.569
2.844
333.456
287.333
42.100
Beneficios3.573

* Datos en millones de pesetas

Para los nuevos servicios que ofrecía a sus clientes se habían creado empresas: Gesbizkai, Vizcaina de Gestión Financiera (1886); Bizkainvest, S.A., Gestión de Fondos de Inversión Colectiva; Biharko, S.A., Compañía de Seguros, Fondos y Planes de Pensiones.

La obra social, 1940-1989.

Quizá la prueba más tangible para los clientes del buen hacer de una caja sea su obra social, en ella se aprecia lo que se hace con el beneficio producido por el dinero de todos los ahorradores. Terminada la guerra civil continuó transitando por los mismos senderos que en su primera etapa, hasta que las circunstancias económico sociales de la población fueron introduciendo cambios.

Esta Caja siempre consideró a la ayuda para el acceso a la vivienda como una obra social prioritaria, aunque también tuviera su faceta de préstamo. La construcción de "casas baratas" cambio de denominación y en 1949 se creó la entidad constructora "Viviendas de Vizcaya" que, de ese año a 1970, entregó un total de 5.906 viviendas a sus clientes. En 1969, el número total de viviendas entregadas, en construcción y en proyecto ascendía a 16.708 (Ossa, 1970: 179). Durante los años setenta se construyeron otras 6.000, además de otras 3.482 para los productores de empresas. La labor de esta Caja en este terreno fue realmente ejemplar y así fue puesto de manifiesto en varias ocasiones por las autoridades.

La "Obra Agrícola" impulsó el Seguro forestal con la Asociación de Seguros Mutuos contra Incendios de Montes (1942); continuó con los concursos agrícolas y ganaderos; las ferias en los locales de la Feria de Muestras de Bilbao (a partir de 1971); el Servicio Técnico Agropecuario, encargado de prestar ayudas técnicas y asesoramiento a los caseríos; la edición de libros de divulgación agropecuaria, becas, escuelas agrícolas y otras aportaciones al sector primario. También mantuvo las ayudas al sector pesquero bien con los préstamos a los armadores o a las Cofradías de pescadores y con los Concursos de embarcaciones de pesca.

Los Homenajes a la Vejez pervivieron tras la guerra civil hasta los años setenta del siglo XX. Posteriormente, el apoyo a los mayores se plasmó en la apertura de clubes para jubilados en algunos barrios y poblaciones vizcainas, y la Residencia para Venerables Sacerdotes en Begoña (1950). Para los más pequeños, se fundó la residencia infantil de Briñas (La Rioja), inaugurada en 1974, con capacidad para 312 residentes y 3.000 estancias anuales; y se fueron abriendo guarderías infantiles en Bilbao y en las principales localidades de la provincia.

Otras obras sociales dignas de mencionarse fueron las cinco secciones filiales del Instituto de Enseñanza Media que la Caja sostuvo en Zurbaran, Rekaldeberri y Basauri hasta que pasaron a depender de Educación. Lo mismo ocurrió con el servicio radiológico y las pruebas de tuberculosis que funcionaron hasta que la sanidad pública lo incorporó a su programa sanitario. La Residencia Fundación Bolívar (Areatza) para enfermas crónicas, y los centros de Formación Familiar para mujeres; becas de estudio e investigación; cursos de salvamento y socorrismo, con puestos de socorro en las playas (1960), adquisición de ambulancias para los Ayuntamientos; viajes colectivos; patrocinio de actividades culturales (fomento del euskera, música, cine, teatro...).

El "Taller Ocupacional Iturlan" inició su andadura en 1967 con el fin de rehabilitar e integrar a personas disminuidas psíquicas. Su primera sede estuvo en San Mamés nº 10, trasladándose en abril de 1977 al barrio de Bolueta para poder mejorar y ampliar los servicios. Ese año trabajaban allí 130 jóvenes. En septiembre de 1972 comenzó a funcionar el "Instituto de Educación Especial Ola" en Sondika, con el propósito de prestar un servicio de diagnóstico y orientación a las familias que tuvieran algún miembro con deficiencias psíquicas, y de ofrecer un colegio donde pudieran ser atendidas personas con este tipo de discapacidades (retraso mental, autismo, síndrome de Down, etc,) y, en 1973, se fundó un internado con 24 plazas. En junio de ese mismo año, se firmó un Convenio con el Ministerio de Educación y Ciencia para gestionar toda la actividad del Instituto. Tras la formación del Gobierno Vasco y el traspaso de competencias educativas a la Comunidad Autónoma Vasca, será el Departamento de Educación de ese Gobierno el que concierte con la Caja el marco de actuación (1982).

Al término de su andadura, la Caja de Ahorros Vizcaina tenía estructurada su obra social en las siguientes áreas, en las que quedaban incluidas las diferentes obras sociales que se habían ido creando a lo largo de su historia: Área de Bienestar Social (Guarderías infantiles, Residencia Infantil Briñas, Clubes de Jubilados, Residencia Fundación Bolívar de Areatza, Residencia Venerables Sacerdotes, ayudas a centros, asociaciones y entidades que trabajaban en esos mismos sectores); Área de Educación (Instituto Especial Ola y Centro de Diagnóstico y Orientación en Sondika, Colegio Especial de Cabieces, Centro Ocupacional Iturlan, Centros de Promoción de la Mujer, Becas de estudio, Programa Erasmus); Área Agrícola y Ganadera (Servicio Técnico Agropecuario, concursos, etc.); Área de Sanidad (Sanatorio Marítimo de Plentzia, Financiación Federación Vizcaina de Salvamento y Socorrismo); Área de Cultura (colaboración con Museos, exposiciones, concursos varios, subvenciones al deporte, etc.). Lo gastado en obra social fue en relación directa con los beneficios obtenidos a lo largo de los años: 67.500.000 millones pesetas, en 1971; 711 en 1982; 2.844 en 1988.

Conclusión.

En 1989 comenzó un proceso que habría de terminar el 16 de febrero de 1990 con la fusión de la Caja de Ahorros Vizcaina y la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Bilbao, dándose así por terminada esta larga etapa de ambas instituciones. Las dos pasarán a formar una sola Caja de Ahorros denominada Bilbao Bizkaia Kutxa, con la intención de que la nueva entidad fuera capaz de desempeñar un papel tan importante como el realizado por sus predecesoras en un mundo muy diferente al que generó su puesta en marcha. El siglo XXI que se avecinaba parecía requerir de nuevos presupuestos económicos y planteaba unos problemas de competitividad que sólo con su unión podrían superar. Véase BILBAO BIZKAIA KUTXA.

Fuentes y Bibliografía

  • Archivo INSALUD, I.N.P. carpeta 17-1.
  • Barbier, Rafael: Crónica amable de la Caja de Ahorros Vizcaina. Bilbao, Bilbao Bizkaia Kutxa, 1983.
  • Caja de Ahorros Vizcaina: Bodas de Plata de la Caja de Ahorros Vizcaina, 1921-1946. 25 años de actuación. Bilbao, C.A.V., 1946.
  • Caja de Ahorros Vizcaina: Memorias (1921-1988).
  • Ceballos Teresí, J.G.: Libro del Ahorro. Las Cajas de Ahorros Benéficas de España. Madrid, El Financiero, 1929.
  • Escalante, Pedro: Bancos y Cajas de Bilbao. Bilbao, Caja de Ahorros Vizcaina, 1988.
  • Ossa Echaburu, Rafael: Biografía de la Caja de Ahorros Vizcaina. Bilbao, Grijelmo, 1970.

Mª Ascensión MARTÍNEZ MARTÍN
Historiadora