Kontzeptua

Escolarización en Euskal Herria

Siglos XIX y XX.

Información complementaria



El proceso de escolarización durante los siglos XIX y XX es complejo en cuanto que intervienen una serie de variables dependientes de las políticas educativas, por parte de los estados español y francés, y también de las propias experiencias llevadas a cabo en el País. A diferencia de lo que ocurría en el Antiguo Régimen, donde las escuelas dependían de ayuntamientos, fundaciones o de la Iglesia, a partir del siglo XIX y, sobretodo, con el desarrollo del Estado liberal, las escuelas serán parte consustancial del fomento público, y la escuela pública formará parte de la política general del Estado. No obstante, hay que esperar hasta 1900 para que exista un Ministerio de Instrucción Pública en el Estado español. La legislación que se produce a lo largo de los dos últimos siglos va encaminada a establecer las responsabilidades que corresponden al Estado en la creación de escuelas, su financiación, control y distribución de funciones entre el resto de organismos administrativos (ayuntamientos y diputaciones).

Por lo que respecta al Estado español, la ley Moyano de 1857, al igual que la ley Guizot en Francia, marcará este tipo de responsabilidades, indicando el número de escuelas de niños o niñas que deberían existir en cada provincia, según el tamaño de las poblaciones. Por lo tanto, desde este tipo de disposiciones legales, pero también con el surgimiento de las estadísticas de población, que comienzan en 1860, podemos conocer el mapa escolar de los territorios vascos en función de la demografía. Asimismo, los censos escolares nos van indicando el número de escuelas existentes, la asistencia del alumnado y hasta los métodos de enseñanza. Pero dichos censos no se ciñen únicamente a las escuelas públicas, sino a todas las existentes. Es decir, a una amplia tipología de escuelas que dependían de los más variados agentes promotores: municipales, de patronato, privadas, rurales, graduadas, públicas, etc. Tan solo a partir de la Ley General de Educación de 1970 se clarifica el panorama variopinto de esta tipología y se va normalizando la situación, en función de la financiación a la que están sujetas. Es decir, con el tiempo, y el nuevo periodo constitucional, que se abre en 1978, esta tipología se ciñe a tres: públicas sustentadas por el Estado, o las administraciones públicas, es decir los gobiernos autónomos de Navarra o Comunidad Autónoma del País Vasco; concertadas, en virtud de los acuerdos de las escuelas privadas con esta administración y propiamente privadas.

Por otra parte, el conocimiento del proceso de escolarización es importante si lo relacionamos con la alfabetización, en tanto que la escuela, durante estos dos últimos siglos, ha sido el agente principal de alfabetización en castellano y en euskara. Así, durante todo el siglo XIX y hasta la mitad del siglo XX, la mayor tasa de alfabetización de los cuatro territorios vascos de Euskal Herria peninsular, se debe a la existencia de una red de escuelas suficiente para abastecer las demandas educativas. A partir del surgimiento del movimiento de ikastolas en el siglo XX, además de algunas experiencias anteriores a 1939, como las escuelas de barriada, las escuelas rurales o las escuelas vascas, comienza garantizarse el proceso de alfabetización primaria en euskara.

Los primeros anuarios estadísticos, realizados por la Comisión de Estadística del Reino de España entre 1856 y 1866, muestran que el mapa escolar de los territorios vascos está descompensado y que Gipuzkoa y Bizkaia tiene puntuaciones inferiores a la media española, en cuanto a la relación de número de escuelas por habitante, o por maestro, según datos de 1858. No obstante esta situación cambiará diez años más tarde, pues Bizkaia y Gipuzkoa registran un notable aumento de escuelas. También se aprecia la mayor presencia de escuelas privadas, siendo de resaltar que en Álava y Navarra más de la mitad de sus escuelas son incompletas, debido a las características de los pueblos, de tamaño más pequeño de población y más dispersos en la geografía. Estas estadísticas se refieren a niños y niñas entre los 6 y los 9 años, que eran los que estaban obligados a asistir a las escuelas, según la Ley Moyano.

Número de escuelas públicas y privadas (1866-67)
Escuelas públicasRelación Escuela/HabitanteEscuelas privadasRelación Escuela/Habitante
Álava3051 x 325231x4258
Gipuzkoa1951 x 833711x2289
Navarra6371 x 470251x11986
Bizkaia2331 x 724631x2678

El aumento demográfico registrado en las provincias costeras, debido a la industrialización, es uno de los factores determinantes en la configuración del mapa escolar del País Vasco. Así, Álava pasa en el censo de 1877 de 93.538 habitantes a 96.385 en 1900; en Navarra se pasa de 304.184 en 1877 a 307.669 en 1900, Gipuzkoa tenía en 1877 167.207 habitantes, pasando a tener 195.850 en 1900 y, finalmente, Bizkaia pasa de 189.954 en 1877 y 311.361 en 1900. Estos aumentos son importantes, y tendrán sus repercusiones en la situación escolar de cada uno de los territorios. También la propia configuración de los núcleos de población en cada una de las provincias es diferente.

A finales del siglo XIX, el número de escuelas que debía poseer los territorios vascos, según la ley Moyano, y las que realmente existían arroja, en 1880, un superavit de 64 escuelas en Álava, 65 en Navarra, 89 en Gipuzkoa y 70 en Bizkaia. Lo cual repercutía en la buena relación con respecto al número de escuelas por habitante, donde Álava figura en primer lugar con 1x263 habitantes, Navarra 1x428, Guipuzcoa 1x497 y Bizkaia 1x504. La media española era 1x561. Por otra parte, en la clasificación de escuelas realizada por Carpena en 1896, Álava figura en primer lugar en el "orden de la escala de instrucción", Navarra en el 8º, Bizkaia en el 9º y Gipuzkoa en el lugar 16º.

En el primer tercio del siglo XX el mapa escolar de los territorios vascos seguirá unas pautas de crecimiento diferenciadas. Por una parte, Gipuzkoa y Bizkaia registrarán un gran número de escuelas municipales y privadas, mientras que, en Álava y Navarra el número de escuelas públicas es mucho mayor, dentro de una situación geográfica de poblaciones diseminada. Una de las razones de este fenómeno fue la llegada masiva de órdenes y congregaciones religiosas dedicadas a la enseñanza y que habían sido expulsadas de Francia, a principios del siglo XX, debido a la política laicista.

Durante este periodo, también se desarrolla un fenómeno novedoso como la graduación de las escuelas, que fue un proceso lento en Álava y Navarra, pero de gran envergadura en Bizkaia y Gipuzkoa que comenzaron a graduar sus escuelas en la segunda década de ese siglo, a partir de la formación de distritos escolares en San Sebastián y Bilbao. Así, según la Estadística de Escuelas Graduadas de 1935, Bizkaia con 90 escuelas graduadas figura en tercer lugar, tras Barcelona y Madrid; Gipuzkoa figura con el número 13, con 39 escuelas, Álava tenía 9 y Navarra 18 escuelas graduadas.

Este panorama escolar debe ser completado con las clases de adultos que se irán afianzando sobre todo a partir de las disposiciones gubernamentales de 1900, en las que se declaraba la obligatoriedad de las clases nocturnas de adultos en las escuelas elementales. Las Diputaciones enviarán circulares a todos los pueblos recordando dicha normativa.

En la evolución estadística del número de escuelas y de alumnos en este periodo intervendrán, además del aumento demográfico, dos cuestiones que inciden en la propia configuración de las escuelas: por una parte el aumento de la escolaridad de 6 a 12 años, según R.D. de 26 de octubre de 1901 y el R.D. de 23 de junio de 1909 y, por otra, la progresiva reestructuración de las escuelas con la introducción de la graduación que hemos indicado. El crecimiento demográfico, afectaba básicamente a las provincias costeras, que pasarían de una densidad de habitantes por km² en 1900 de 141 a 218 en 1930 para Bizkaia, y de 103 a 151 para Gipuzkoa, mientras que Álava pasaría de 31 a 34 y Navarra de 29 a 33.

Sin embargo, el aumento de escuelas seguirá las mismas pautas de crecimiento. Es decir, Gipuzkoa y Bizkaia continuarán registrando un gran número de escuelas privadas y municipales, en detrimento de las públicas, las cuales en virtud del R.D. de 8 de junio de 1910, firmado por el Conde de Romanones, pasarán a llamarse "escuelas nacionales". Esta relación se invierte para las provincias de Álava y Navarra. Este aumento en los años de escolaridad repercutirá consecuentemente en el número de alumnos matriculados en las escuelas, con edades comprendidas entre los 9 y 12 años. En la siguiente tabla puede observarse el número y tipo de escuelas, según el censo escolar de 1903.

Escuelas Públicas de maestros (1903)
SuperiorElementalesPárvuloPatronatoAdultosDominicalesTotal
Compl.Incomp.
ÁLAVA121162112132212
Vitoria13171-3-25
GIPUZKOA182273784-204
San Sebastián182279-23
NAVARRA315120632032388
Pamplona14-11--7
BIZKAIA21383722272-273
Bilbao115-1-7-24
ESPAÑA1847.2674.5101172425.4311418.361

En lo relativo al número total de escuelas en 1910, tanto públicas como privadas, Álava y Navarra no tienen cambios significativos, debido a la estabilidad en el crecimiento demográfico, mientras que, por el contrario, registran aumentos de escuelas Gipuzkoa (131 escuelas) y Bizkaia (58 escuelas). En el cómputo total de escuelas hemos incluido las escuelas nacionales (unitarias y graduadas), las de patronato, asimiladas a nacionales, las voluntarias, las subvencionadas y las privadas. El número de órdenes y congregaciones religiosas extranjeras instaladas en Gipuzkoa continúa siendo alto, llegando al 38% de todas las existentes en el Estado.

Por lo que respecta a la asistencia a las escuelas, a principios del siglo XX, se aprecia el ascenso de matrículas, cuyo promedio general es del 66 % en la media española. Álava y Navarra están en ese porcentaje, mientras que Gipuzkoa alcanza el 77 % y Bizkaia el 73 %, debido a la mayor exigencia de las escuelas privadas, que eran mayoritarias en estos territorios.

Recapitulando lo que llevamos dicho, son apreciables las diferencias entre las dos provincias costeras y las dos interiores. En Gipuzkoa y Bizkaia, las escuelas públicas ocupan alrededor de un 40 % del cómputo total de escuelas, mientras que en Álava y Navarra oscila entre el 60 y 70 %. El 60 % restante, en las escuelas de Gipuzkoa y Bizkaia corresponde a escuelas privadas (30-35 %) y a escuelas municipales entre un 25-30 % restante. Por el contrario, en Álava es escasa la importancia de las escuelas privadas (15-20 %) y las municipales (9-15 %) y en Navarra progresivamente irán adquiriendo importancia las escuelas privadas siendo prácticamente irrelevante el número de escuelas municipales. Los alumnos por lo tanto tendrán que distribuirse entre esa diferente oferta escolar.

El siglo XX es rico en novedades dentro del proceso de escolarización, pues al margen de los procesos seguidos por el Estado en la construcción de escuelas públicas, y de las escuelas privadas, por parte de agentes particulares y congregaciones religiosas, se aprecia que desde el propio país comienzan a plantearse nuevas experiencias con el objetivo de defender la lengua y la cultura propias. Tales son los casos de las Escuelas de barriada en Bizkaia, las escuelas rurales en Gipuzkoa y las denominadas escuelas vascas durante la Segunda República, que prefiguran lo que será el movimiento de ikastolas.

Por lo que respecta a las escuelas de barriada, tienen su origen en 1920 en la Diputación de Foral de Bizkaia, interesada en conocer la situación de la alfabetización rural. Se construyeron las escuelas necesarias y se convocaron 50 plazas de maestros, con la exigencia del conocimiento del euskara para aquellos que hubiesen de ejercer en las zonas vascohablantes. La primera promoción de estos maestros fue de vital importancia para el éxito de estas escuelas. No obstante, estas buenas perspectivas se verían truncadas en el desarrollo y evolución debido a la influencia de las circunstancias políticas y la aparición de la Liga Monárquica, fuerza surgida con el objetivo de romper la hegemonía nacionalista y que, ya en 1919, había conseguido éxitos importantes. La ideología conservadora y defensora del nacionalismo español de esta Liga frente al nacionalismo vasco, encontró en las escuelas de barriada un punto de crítica por el supuesto carácter separatista.

La orientación vasquista que había estado presente en ese primer periodo, ya a partir de 1921 comenzará a diluirse. La llegada de la Dictadura de Primo de Rivera no hará más que ensombrecer todavía más este panorama, tan poco amante como era aquella de las peculiaridades lingüísticas y nacionales. Aunque sí se favorecieron la construcción de escuelas, debido al empuje que sobre el tema se dio en esa época.

La organización escolar respondía a las clasificaciones escolares al uso: mixtas y especiales o graduadas, se mantenían las dos categorías de escuela A (euskera) y B (Castellano) para la formación de los programas, cuya característica más señalada era la enseñanza del euskera o las que recibían toda la enseñanza en castellano, mientras que los de la categoría A, sólo estudiarían castellano en el curso superior. También la Diputación de Gipuzkoa promovió este tipo de escolarización, a través de las denominadas escuelas rurales, a partir de 1927, aunque no será hasta 1932, fecha en que se realice el proyecto de escuelas rurales provinciales. Durante la Segunda Republica se promovieron las escuelas vascas, para niños euskaldunes, bajo la égida del nacionalismo vasco.

Las ikastolas, tras la experiencia de Elbira Zipitria con las denominadas etxe-eskolak, surgirán en pleno franquismo como un movimiento escolar innovador, y para dar respuesta a la necesidad de escolarización en el idioma y cultura propios, con la creación de diversos centros en Bizkaia y Gipuzkoa, a las que se sumarán las de Pamplona y Vitoria en 1964, y en Bayona en 1969. En este último año es cuando se crea la Federación de Ikastolas de Gipuzkoa y del País Vasco continental, siguiéndoles las de Álava en 1974, Navarra 1976 y Bizkaia 1977. En 1988 se creará la Confederación de Ikastolas.

La nueva situación generada desde la aprobación de la Constitución de 1978 y el Estatuto de Autonomía en 1979, para la Comunidad Autónoma Vasca, significará para las ikastolas el comienzo de un proceso de normalización jurídica y de equiparación pública de estos centros. Desde la Normativa de Titularidad Pública de las Ikastolas de 1980, por la cual la mayoría de las ikastolas adoptan la condición de centros públicos no estatales, comprometiéndose a una serie de condiciones, hasta la aprobación de la Ley de la Escuela Pública Vasca de 1993 por la que la mayoría de ikastolas optan por ser centros públicos, se ha recorrido un largo camino, un proceso de integración, no exento de enfrentamientos políticos y sociales, además de pedagógico en cuanto a la posible pérdida de identidad de lo que significaba el movimiento de las ikastolas. En el trasfondo de todo este proceso de integración estaba la sujeción a las leyes orgánicas del Estado en el ámbito educativo, que obligaba legislativamente, y la Confederación de Ikastolas y otras entidades cuyos planteamientos querían reservar todo el significado del movimiento de las ikastolas. Como consecuencia de estos planteamientos en 1995 se crea la asociación Partaide, para conservar el sentido primero de las ikastolas.

Si bien en un principio las ikastolas se establecieron como una red paralela a las existentes, lo cierto es que la normativa generada tanto por el Estado, como por las comunidades autónomas del País Vasco y Navarra, que tienen transferida las competencias en materia educativa, las ha asimilado a un modelo administrativo único. No obstante, y por lo que respecta al proceso de escolarización seguido en estos últimos años, las ikastolas, así como el modelo D y algunas experiencias del modelo B, y en el conjunto de Euskal Herria, son una garantía para la alfabetización primaria en euskara. Con ello se recalca que uno de los agentes más importantes para lograr la lectura y escritura en euskara, al igual que ocurre con el castellano, es la escuela. De esta manera se entiende la centralidad y el control por parte de todas las fuerzas políticas alrededor de la escuela.

  • DÁVILA, Paulí (coord). Lengua, escuela y cultura. El proceso de alfabetización en Euskal Herria, siglos XIX y XX. Leioa: Universidad del País Vasco, 1995.
  • DÁVILA, Paulí La política educativa y la enseñanza pública en el País Vasco, 1860-1930. San Sebastián: Ibaeta Pedagogía, 1995.